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El Don de Buscar Agua

La búsqueda de aguas contenidas en el subsuelo, también denominadas aguas freáticas o acuíferos, tiene
como objetivo su localización y bombeo utilizando técnicas adecuadas para llevarlas a pozos o perforaciones
situados en un entorno más adecuado.

Alrededor del año 1250 a. C., Moisés ya buscaba agua en el desierto del Sinaí con ayuda de su bastón augural
de zahorí, practicando un arte conocido desde la más remota Antigüedad. Las técnicas modernas datan, sin
embargo, del siglo XX.

Este medio se utiliza principalmente en los países en vías de desarrollo u otras regiones con escasez de agua y
donde el riego es esencial para los cultivos. También se utiliza en los países desarrollados, aunque con
frecuencia para cubrir necesidades distintas del consumo directo (jardinería, geotermia).

A menudo, las aguas subterráneas son de buena calidad, y suelen estar enterradas a bastante profundidad. Se
recomienda localizarlas con la mayor precisión posible y realizar una evaluación, tanto en términos de cantidad
como de calidad, antes de emprender trabajos de perforación que por lo común requieren una buena inversión.

Estas aguas pueden detectarse, con mayor o menor precisión, gracias a las ondas electromagnéticas que
emiten. Se trata de un método especialmente interesante en zonas desfavorecidas, rurales o periurbanas. En
zonas montañosas, su aplicación es complicada, dada la gran profundidad a la que se encuentra el agua.

Es especialmente relevante para las regiones que padecen fuertes sequías. Los acuíferos son depósitos
naturales subterráneos capaces de suministrar grandes cantidades de agua potable durante la estación seca,
periodo en el que los ríos pueden desaparecer.
Para la búsqueda de aguas subterráneas deben tenerse en cuenta simultáneamente criterios técnicos
(hidrogeológicos) y socioeconómicos (cercanía de una aldea, coste de la investigación), aunque la proximidad
de los beneficiarios continúa siendo el criterio más importante.

Existen diferentes métodos de prospección de las aguas freáticas. Tradicionalmente, el método del zahorí era el
único que permitía buscar aguas subterráneas. Posteriormente se desarrollaron técnicas más modernas y de
carácter más científico, que han mejorado notablemente el índice de éxito de los trabajos de captación.

En función de la importancia calculada para la captación, pueden tomarse las siguientes medidas:

- con una búsqueda inicial rápida de los emplazamientos y una encuesta entre la población para saber dónde se
han cavado pozos o acondicionado manantiales (en caso de que se haya hecho), en qué lugares la vegetación
es más verde y permanece durante la estación seca, dónde crecen mejor los árboles y la vegetación de manera
natural, dónde se sitúan los puntos de agua existentes con el mayor caudal a lo largo de todas las estaciones, la
disposición de los termiteros en caso de que existan. Si es así, Se realiza un mapa basado en los termiteros
para ver si se forma alguna línea y también el encuentro de las líneas de los termiteros los cuales ayudan a
identificar canales acuíferos.
- de manera alternativa o simultánea, llevando a cabo una investigación del mapa geológico de la región, de los
datos climatológicos y de cualquier información que pueda resultar interesante y que puedan proporcionar las
autoridades locales o regionales u otras asociaciones que intervengan en la región.

El método del zahorí

La rabdomancia o el arte de localizar agua subterránea (también conocido como la búsqueda de agua con la
varilla de zahorí) puede significar distintas cosas para diferentes personas. La comunidad científica tal vez le
reste validez; sin embargo para muchos agricultores en otras partes del mundo es un método muy útil para
buscar agua.

No hay duda que existen personas que poseen un don para el estudio y la determinación de la presencia de
agua en un emplazamiento y la detección de los lugares por los que pasan los sistemas de circulación de agua
(vetas, fallas y acuíferos).

Los denominados « zahorís » son a menudo personas con capacidades especiales y que han sido iniciadas por
sus predecesores.

Este método consiste en:

- Seleccionar una varilla, por ejemplo en forma de « Y » y de madera de árbol (con frecuencia de mango) o
metálica.
- Colocar la varilla entre los dedos, de modo que se amplíen las sensaciones percibidas y se vea si se mueve y
se dirige (o se cruza hacia el presunto lugar de interés.

- Elaborar perfiles en que se entrecruzan las corrientes subterráneas para determinar cuáles son las puntos más
prometedores.

Existen diferentes tipos de varillas :

- La varilla en « Y » o en « V ».
- Las varillas metálicas.
- Las varillas paralelas.
- El lóbulo de Hartmann.
- La antena de Lecher.

Cuando el zahorí utiliza varillas metálicas, las coloca en paralelo entre sus dedos y se acerca a un lugar en el
que hay agua, las varillas se aproximan entre sí y acaban por cruzarse, tanto más cuanto más grande sea la
fuente subterránea. Esta experiencia puede ser intentada y realizada con éxito por muchas personas, pero se
trata de una determinación poco precisa y no indica la importancia de la capa freática. Además, no permite
detectar corrientes de agua pequeñas a una cierta profundidad.

Un experto en está técnica como lo haría:

Antes que nada, irá descartando las corrientes de poco caudal.

Primero localizará una corriente de gran caudal para luego identificar una de menor fuerza y así identificar el
punto donde se cruzan las corrientes de agua subterránea. Luego sacará un péndulo de bronce y determinará la
profundidad del caudal. Pudiendo precisar
aproximadamente la distancia que hay a la corriente pequeña y a la de mayor caudal.

Estos experimentados en la rabdomancia están conscientes de que el sólo método zahorí es insuficiente, pero
una vez que por la ayuda de esa herramienta se logra captar las pulsaciones eléctricas, ya no tiene dudas de
que en ese lugar hay agua. Este método requiere no tanto fe sino mucho trabajo y práctica para poder
determinar la profundidad, cantidad y calidad de la fuente de agua.
A continuación dos casos de personas con una amplia trayectoria en esta área.

Caso #1

Testimonio de la Señora Elisabeth Diederichs, una alemana nacida en la ciudad de Berlín en 1920 y con más de
43 años de residencia en la población carabobeña de Salom, Venezuela.

Me coloco en un punto donde puedo ver alrededor mío y pregunto, por ejemplo: -¿Dónde está la veta de agua
menos profunda? ¿Donde está la veta de agua con un mínimo de 10 litros por segundo? ¿Dónde está la veta
más grande 50 metros alrededor mío?

Con una varita de “Rabo de Ratón” detecta desde hace 43 años, aproximadamente, la existencia de aguas
subterráneas para la perforación de pozos. Ha dictado gran cantidad de cursos con la finalidad de dar a conocer
su “secreto” y legarle algo útil a la humanidad.

El día que mi esposo Bruno decidió perforar un pozo de agua profundo en la hacienda y me dio una horqueta de
Rabo de ratón, para luego indicarme que caminara en una determinada dirección, mi sorpresa fue grande al ver
que la horquilla bajaba bruscamente en un lugar específico, tanto así que si no la suelto se quiebra en mis
manos. Esto sólo podía indicar la presencia de vetas de agua subterránea y mi esposo, que lo aprendió de su
padre, lo sabía.

De esta forma, si se quiere primitiva, he buscado y localizado más de 1.000 puntos para perforar pozos
profundos y con un 90% de efectividad han resultado en ríos subterráneos, no lagos subterráneos o niveles
freáticos sino “ríos subterráneos”, porque el Radiestesista lo que percibe son radiaciones producidas por estas
corrientes, las cuales por su lucha para encontrar camino en lo profundo de la tierra producen esta radiación por
fricción.

Esta sensitividad se puede desarrollar tanto, que se puede definir exactamente el ancho y la dirección de las
vetas de agua. Y parece ser, hasta el momento, que el hombre es el “Instrumento más fino” que hay para
determinar la existencia de los ríos subterráneos, porque él puede percibir las radiaciones, hasta profundidades
de miles de metros, mientras que los instrumentos electrónicos más sofisticados no pueden medir bajo las
rocas. En ocasiones puedo percibir esas radiaciones desde avionetas a 10 km de altura.

“En el año 1975, cursé estudios de radiestesia en Alemania, que me han permitido ser más sensitiva y poder
captar hasta las radiaciones más finas y determinar el tamaño y la profundidad del caudal, además de la fuerza
de la radiación (este trabajo es conocido como Rabdomancia).

Hoy en día ni siquiera tengo que caminar 50 metros porque la varita me indica a cuántos metros encuentro el
agua”, refiere Elisabeth. En el presente, ya no utiliza la varita de “Rabo de ratón” porque esta debe ser fresca,
razón por la cual ha sido sustituida por una varilla de metal. También lo puede hacer con un péndulo, ya que
como ella misma dice “no es el instrumento sino la persona la que detecta la energía emanada por las vetas de
agua”.

Hoy más que nunca se está trabajando en la radiestesia, que no es más que la sensibilidad para captar las
radiaciones y vibraciones producidas por las corrientes de agua subterráneas o las vetas de metales radiactivos.
Elisabeth ha orientado su trabajo en dos sentidos: Uno, buscando el agua y definiendo los puntos donde se
debe perforar, y el otro es el denominado criobiología, que consiste en detectar las vetas de agua subterránea
que producen radiaciones nocivas para la salud.
De cada diez personas, siete tienen problemas de salud y afirma con seguridad que en todas partes existen
vetas de agua, aunque sean pequeñísimas, con vibraciones entre 0 y 10 hertz por segundo.

Cuando dormimos -explica-, el cerebro está vibrando a 4 hertz, pero si hay una vibración de 10, por efecto de
una veta subterránea, el organismo se recarga resultando nocivo para la salud. La vida en la tierra, depende del
equilibrio electromagnético entre las radiaciones positivas del Cosmos y las negativas de la tierra.

Cuando este equilibrio es perturbado, por ejemplo, con radiaciones producidas por las corrientes de agua
subterránea, vetas de metales radiactivos o fallas geológicas las cuales intervienen en dicho equilibrio y son
nocivas, tanto para la salud del hombre, como la de animales y plantas, ya que ellos sufren un desorden, al
estar situados por mucho tiempo bajo esta influencia.

Este campo de interferencia geopático, es considerado hoy como un posible factor de primer orden en todo
desarrollo de enfermedades, especialmente las crónicas. También hay publicaciones que explican en forma
dramática, como el hombre puede reducir en un 50% las posibilidades de contraer enfermedades y que éstas se
tornen crónicas, si evita los «peligros que vienen del sub-suelo».

Y es tan fácil evitarlo: cambiando el sitio de la cama, porque sepa usted que estas vetas, generalmente tienen
una anchura que no sobrepasa los 40 ó 70 cm, según mis experiencias, así que con sólo rodar un poco su cama
o escritorio se podrá librar de ellas.

Pero ¿Cuál es el lugar más indicado para colocarla? Aprendiendo a manejar el


péndulo podremos saberlo, nos dice la señora Elisabeth.

Un simple anillo en un hilo puede servir, preguntando sobre la cama:

¿Es positivo o negativo para la salud? Una rotación en sentido de las agujas del reloj, es positivo y en contra del
reloj es negativo. Si el péndulo no se mueve, no debemos desesperarnos, es sólo cuestión de tener la suficiente
paciencia y concentración.

Ya esto lo hacen en otros países como Alemania. Sin embargo, cuando yo empecé a difundir este conocimiento
a través de los cursos y de mi libro “Radiestesia, salud y corrientes de agua subterráneas”, tuve ciertos
problemas porque algunas personas se molestaron conmigo, incluso una de mis maestras de Alemania, porque
eran secretos que no se debían revelar, pero yo consideré que ayudar a la humanidad a prevenir sus problemas
de salud era mi misión en la vida.
(Estas lecciones las dejó la sra. Diederichs para todos los interesados en esta área)
Caso #2

La búsqueda de napas subterráneas se realiza a través de varillas y péndulos, además es necesario tener la
sensibilidad necesaria para captar radiaciones extrasensoriales a través de la técnica de la radiestesia. La
palabra Radiestesia está formada por vocablo radius del latín que significa radiación y por el término aisthesis,
proveniente del griego, que significa sensibilidad.

Las napas subterráneas, también llamadas napas freáticas son las aguas que se desplazan bajo la tierra y son
de vital importancia, pues permiten la obtención del vital líquido a través de la instalación de un pozo y una
bomba y así abastecer de agua a una casa, una parcela o una plantación.
Lo que permite la detección de estos cursos de agua subterráneos, es el campo electromagnético que generan.
Así lo explica Héctor Koller, quien durante 40 años se ha dedicado a detectar napas.

"Las aguas bajo tierra friccionan sus moléculas por lo que generan una electricidad negativa y esa electricidad
sube a la tierra". La energía eléctrica negativa se atrae con la electricidad positiva que genera el cuerpo al
momento de utilizar el instrumento que permite detectar las aguas subterráneas.

"El cuerpo es el que produce las energía positiva y a través de las varillas, que son de metal, uno detecta el
campo electromagnético que está en la superficie de la tierra. Esto por que los polos opuestos se atraen" explica
Juan Navarrete quien detecta napas hace 20 años, señalando también que se pueden usar varillas de madera
verde como el sauce.
Varilla

El medio por el cual se detectan las aguas subterráneas, es simplemente una varilla que cumple la función de
un buscador que canaliza la energía negativa del cuerpo. "Uno va caminado, con los brazos extendidos y con la
varilla en ristre (horizontal), entonces al topar con las energías negativas, la varilla baja por atracción magnética
en forma vertical en el lugar que se detectó agua" explica el suizo Héctor Koller, quien utiliza una varilla
fabricada por él mismo y que en alemán se llama "wünchelrute".

Las varillas pueden variar en su forma. Existen unas en forma de horquilla o de V que al momento de localizar
napas bajan y otras que son dos varillas que al momento de la detección se juntan. La correcta elección de este
instrumento dependerá del gusto de quien realiza la labor de detección y de los factores climáticos, como el
viento.

Los distintos sistemas empleados son decisión de quien realiza el trabajo. Juan Navarrete además de la
utilización de ambas varillas, según el caso, emplea plomadas (péndulos) de diversas formas y pesos. "Cuando
se ubica una napa con la varilla, uno después la sigue con la plomada y cuando esta ubica otra napa que la
cruza, la plomada hace movimientos circulares" indica Navarrete.

La utilización de la plomada también sirve para detectar la profundidad de la napa. Se cuenta la cantidad de
vueltas que da el péndulo con la plomada, sobre el terreno en que se detectó el caudal subterráneo. "Si da 10
vueltas son 10 metros... uno puede errar en 1 metro cuando son profundas, pero si da dos o tres vueltas,
siempre son los 3 ó 4 metros" concluye el experto, enfatizando que estas medidas no son universales, pues los
códigos de medición son determinados de forma personal.

"La idea es poder ubicar en el terreno la mayor concentración y cruce de napas, por que si se llegan a secar una
o dos, las otras que la cruzan siguen abasteciendo el pozo", dice Navarrete, explicando el porqué se utiliza este
instrumento que permite una mayor precisión.

Héctor Koller quien habita en la localidad de Licanco a las afueras de Temuco y es conocido como "el alemán, el
mejor buscador de agua", a pesar de su origen suizo, reconoce que la mejor época para buscar agua es antes
de las lluvias de invierno. "Muy en el invierno no se pueden buscar napas, por que se pueden confundir con
caudales subterráneos de aguas lluvias". La misma opinión comparte Juan Navarrete."La mejor época para
detectar napas subterráneas es en marzo y abril".

Percepciones extrasensoriales

"La persona que detecta agua, tienen como un 'don'... tiene que ser sensibles para poder captar las pequeñas
reacciones eléctricas", confiesa Koller. Así también lo cree Juan Navarrete, pero discrepa en que sea un "don"
exclusivo de quienes realizan este trabajo, pues cree que todos pueden gozar de este don y como todas las
cosas, se necesita práctica.

El oficio de poder detectar aguas subterráneas se remonta a la época medieval, donde los monjes a través de la
meditación podían percibir radiaciones de energías negativas y positivas que desprendían distintos cuerpos.
Juan Navarrete, quien aprendió este oficio de un monje franciscano explica que "uno capta energías de bajo
voltaje que con los sentidos en estado normal, no somos de capaces de percibir".

El detectar energías y radiaciones de cuerpos de cualquier naturaleza, tiene su génesis en la técnica radiónica,
que maneja la acción a distancia. "El trabajo de detectar napas tiene que ver con la radiestesia, una ciencia que
en Chile no es muy conocida", explica Navarrete.

El uso de instrumentos para la detección de cursos de agua subterráneas proviene de la radiestesia que es una
parte de la técnica radiónica. La radiestesia permite detectar a distancia radiaciones o energía emitidas por
cualquier cuerpo a través de un instrumento, siendo los más usados las varillas y los péndulos.

Cerebro

Nuestro cerebro es capaz de percibir y captar todas las energías provenientes de otros cuerpos, pero esta
recepción no es posible con nuestros sentidos básicos sino más bien con el hemisferios cerebral derecho. Si se
desarrollara adecuadamente, se agudizarían los sentidos y la capacidad de captar sensaciones extrasensoriales
sería mayor. Para una mayor precisión en el arte de la radiestesia se utilizan los instrumentos.

Las varillas pueden detectar un sinfín de cosas. Se han usado exitosamente en la búsqueda de petróleo y
minerales, así como en la localización de objetos perdidos y por supuesto en la localización de aguas
subterráneas. Los péndulos, en especial los que tienen plomadas con punta en el extremo inferior, son
utilizados para hacer mediciones precisas.

Fuente: Wikiwater tilz.tearfund Australtemuco

BARRA DIVINADORA: UNA HISTORIA DE LA BRUJA DEL AGUA.

Por ARTHUR J. ELLIS.

FORMA DE LA VARILLA DIVINADORA


En su forma más familiar, la llamada vara adivinatoria es una ramita bifurcada, una de las cuales se
sostiene generalmente en cada mano de tal manera que el extremo trasero de la ramita
normalmente apunta hacia arriba (figuras 1 y 2).

La suposición es que cuando se lleva a un


lugar debajo del cual yace el agua u otros
minerales, el extremo del extremo se atraerá
hacia abajo o, según algunos adivinos, girará
y girará. Hay muchas modificaciones tanto en
la forma como en la manipulación del
dispositivo. Por ejemplo, una rama recta se
puede sostener con un extremo pequeño,
permitiendo que el extremo se balancee
hacia arriba y hacia abajo, el número de
movimientos que se toman para indicar la
profundidad al agua o al mineral en brazas o
pies u otra unidad de medida común.
F IGURA 1. - Varilla de adivinación ordinaria sostenida de
La opinión sobre el tipo de madera en la la manera normal.
que debe consistir la ramita difiere mucho
en diferentes momentos y lugares, pero el
melocotón, el sauce, el avellano y el hamamelis son los favoritos comunes. Según algunos
adivinos, la ramita se corta indiscriminadamente de cualquier tipo de árbol, o el dispositivo
está hecho de metal o es un implemento común, como un látigo con errores. Antiguamente se
usaban conjuros en conexión con la vara divina.
Algunos adivinos parecen pasar a estados
anormales o psíquicos y tienen espasmos
musculares, como ocurre en casos de
histeria, que, según se afirma, el adivino
no puede repetir a voluntad cuando
regresa a un estado normal. Bajo tales
condiciones, la rama no solo puede rotar,
sino que una de las horquillas puede estar
completamente retorcida por la fuerza con
la que se la gira.

Las varillas de adivinación se han puesto


a una amplia variedad de usos desde que
F IGURA 2. - Manera menos común de sostener la varilla de la superstición se hizo popular por
adivinación. primera vez, y no es raro incluso en la
actualidad encontrarlas utilizadas por una
sola persona para obtener resultados
diversos, entre los que no hay relación concebible. Por ejemplo, Henri Mager pretende usar
la barra para detectar la presencia de agua y minerales y para medir su profundidad debajo de
la superficie, para analizar el agua y los minerales, para determinar las direcciones de los
puntos cardinales, para medir la altura de los árboles, y para realizar otras maravillas. (Ver p.
23.)
Al rastrear la historia del sujeto, se
encuentra que las varillas divinmg se han
utilizado con los siguientes propósitos: (1)
localizar depósitos de minerales, (2)
descubrir tesoros enterrados u ocultos, (3)
encontrar puntos de referencia perdidos y
reestablecer límites de propiedad, (4) para
detectar delincuentes, (5) para analizar el
carácter personal, (6) para curar
enfermedades, (7) para rastrear animales
domésticos perdidos o descarriados, (8)
para asegurar la inmunidad contra la mala
fortuna cuando se conserva como un
fetiche , (9) para localizar sitios de pozos,
(10) para rastrear los cursos de corrientes
subterráneas, (11) para determinar la
cantidad de agua disponible mediante la
perforación en un punto dado, (12) para
determinar la profundidad a la que
ocurren las aguas o minerales , (13) para
determinar la dirección de los puntos
cardinales, (14) para determinar las
alturas de los árboles, y (15) para analizar
los minerales y las aguas.

ORIGEN DE LA BARRA DIVINADORA


El origen de la vara adivinadora se pierde en
la antigüedad. Los estudiantes del tema han
descubierto en la literatura antigua muchas
F IGURA 3. - Varios tipos antiguos de varillas de referencias más o menos vagas, y aunque es
adivinación y las formas en que se llevaron a cierto que varillas o varitas de algún tipo
cabo.(Después de Vallemont, 1693) estaban en uso entre los pueblos antiguos
para predecir eventos y buscar objetos
perdidos, y en prácticas ocultas en general ,
poco se sabe de la manera en que se utilizaron tales varillas o qué releación, si alguna, pueden tener
para el dispositivo moderno.La "vara" se menciona muchas veces en la Biblia en relación con
actuaciones milagrosas, especialmente en los libros de Moisés. El pasaje muy citado que describe el
"golpeteo de la roca" (Números xx, 9-11) ha sido considerado por los entusiastas del agua como una
referencia significativa a la vara adivinatoria, como también lo han hecho los siguientes pasajes: Mi
pueblo pide consejo al sus estirpes, y su cayado les declara "(Oseas, 12) y" el rey de Babilonia se
paró en la partición, a la cabeza de dos caminos, para usar la adivinación; hizo brillantes sus flechas
", etc. (Ezequiel xxi, 21).

Los siguientes párrafos se citan en el ensayo de Rossiter Raymond sobre el uso de varillas
para la adivinación:

Los escitas, los persas y los medos los usaron. Herodoto dice que los escitas detectaron perjuros por medio de
barras. La palabra rabdomancia, originada por los griegos, muestra que practicaron este arte; y el poder mágico
de las varillas de Minerva, Cirace, y Hermes o Mercurv es familiar para los estudiantes clásicos. El lituano de
los romanos, con el que los augures adivinaban, era aparentemente una vara arqueada. Cicerón, que había sido
augurio, dice, en su tratado sobre adivinación, que no ve cómo dos augures, reunidos en la calle, podían mirarse
cara a cara sin reírse. Al final del primer libro de este tratado, cita un pareado del viejo poeta latino Ennio, que
representa a una persona de quien un adivino había exigido una tarifa como respuesta a esta demanda: "Te
pagaré de los tesoros que habilitas". yo para encontrar ". * * *

Marco Polo informa el uso de varillas o flechas para la adivinación en todo el Oriente, y un viajero posterior lo
describe entre los turcos. Tácito dice que los antiguos alemanes usaron para este propósito ramas de árboles
frutales. Una de sus tribus, los frisones, empleó varillas en la iglesia para detectar asesinos. Finalmente, si
podemos confiar en Gonsalez de Mendoza, los chinos, que parecen haber tenido todo antes que nadie, usaron
trozos de madera para la adivinación.

Por lo tanto, percibimos que la aplicación de la vara adivinadora en la antigüedad histórica es principalmente o
totalmente moral, es decir, que se empleó para detectar la culpa, decidir eventos futuros, aconsejar cursos de
acción, etc. Hay solo dos pasajes que se han citado a probar su uso para propósitos físicos; una de Ctesias (Apud
phot. bibl. cod.) que habla de una vara de madera Parebus, que atraía oro, plata, otros metales, piedras y muchas
otras cosas más; el otro de Cicerón (De Officiis, lib. I), que dice: "Si pudiéramos obtener con la llamada vara
divina todo lo relacionado con la comida y la vestimenta (ad victum cultumque)", etc.

Por otro lado, el silencio de muchos autores es significativo, como ha señalado Chevreul. Varro no menciona el
uso de la barra para el descubrimiento de aguas subterráneas o metales. Vitruvio, hablando de los medios para
descubrir manantiales, no dice nada de eso. Plinio, en el Libro XXX de su Historia Natural, lo omite de su
enumeración de artes y métodos mágicos, y en el Libro XXXI, que describe (después de Vitruvio) los medios
para descubrir manantiales, y el Libro XXXIII, que describe exploraciones de metales, es inusualmente
silencioso con respecto eso. Columela, Palladius, y en el siglo VI Cassiodorus son igualmente tontos, aunque el
último en una de sus epístolas (Theodoric, LIII) ensalza la utilidad de los descubridores de agua profesionales.

Cualquiera que sea la importancia que uno pueda atribuir a tales referencias como las citadas
anteriormente, no se ha encontrado evidencia concluyente del uso de la varilla de adivinación
como se conoce ahora antes de la primera mitad del siglo dieciséis. La que se cree que es la
primera descripción publicada de la varilla está contenida en "De re metallica" de Georgius
Agricola, que comenzó alrededor de 1533 y se publicó en 1556. Existe una sorprendente
similitud entre algunas de las ideas expresadas en esta cuenta y algunas de los que se tienen
ahora con respecto a la barra y su uso, que, se cree, justifican su cita. Los siguientes párrafos
se citan de la traducción de Hoover:

Hay muchos grandes conflictos entre los mineros con respecto a la rama bifurcada, para algunos dicen que es de
gran utilidad para descubrir vetas, y otros lo niegan. Algunos de los que manipulan y usan la ramita primero
cortan un tenedor de un arbusto de avellana con un cuchillo, por este arbusto que consideran más eficaz que
cualquier otro para revelar las venas, especialmente si el arbusto de avellano crece por encima de una
vena.Otros usan un tipo diferente de ramita para cada metal, cuando buscan descubrir las venas, ya que emplean
ramitas de avellana para las vetas de plata; ramas de fresno para cobre; Pino de tono para plomo y
especialmente estaño, y varillas de hierro y acero para oro. Todos agarran las horquillas de la rama con las
manos, apretando los puños, es necesario que los dedos apretados se mantengan hacia el cielo para que la rama
se levante en ese extremo donde se encuentran las dos ramas. Luego vagan de acá para allá al azar a través de
regiones montañosas. Se dice que en el momento en que colocan sus pies sobre una vena, la rama gira y gira
inmediatamente, y por su acción revela la vena; cuando mueven sus pies otra vez y se alejan de ese punto, la
ramita vuelve a quedar inmóvil.

La verdad es que, afirman, el movimiento de la ramita es causado por el poder de las venas, y algunas veces es
tan grande que las ramas de los árboles que crecen cerca de una vena se desvían hacia ella. Por otro lado,
aquellos que dicen que la rama no sirve para hombres buenos y serios, también niegan que el movimiento se
deba al poder de las venas, porque la rama no se moverá para todos, sino solo para aquellos que emplean
encantamientos y artesanía. Además, niegan el poder de una vena para atraer a sí mismo las ramas de los
árboles, pero dicen que las exhalaciones cálidas y secas provocan estas contorsiones. Aquellos que abogan por
el uso de la ramita responden a estas objeciones: cuando uno de los mineros u otra persona sostiene la ramita en
sus manos, y no se gira por la fuerza de las venas, esto se debe a alguna peculiaridad de el individuo, que
obstaculiza e impide el poder de la vena, ya que el poder de la vena al girar y retorcer la rama puede ser similar
al de un imán atrayendo y atrayendo hierro hacia sí mismo, esta cualidad oculta de un hombre se debilita y se
rompe la fuerza, al igual que el ajo, se debilita y supera la fuerza de un imán. Porque un imán manchado con
jugo de ajo no puede atraer el hierro, ni atrae al último cuando está oxidado. Además, con respecto al manejo de
la ramita, nos advierten que no debemos juntar los dedos demasiado a la ligera, ni apretarlos con demasiada
firmeza, ya que si la ramita se sostiene ligeramente, dicen que caerá antes de que la fuerza de la veta pueda
volverse eso; sin embargo, si se agarra con demasiada fuerza, la fuerza de las manos resiste la fuerza de las
venas y la contrarresta.Por lo tanto, consideran que son necesarias cinco cosas para asegurar que la ramita
cumpla su propósito: de éstas, la primera es el tamaño de la ramita, ya que la fuerza de la vena no puede
convertirse en un palo demasiado grande; en segundo lugar, está la forma de la rama, que debe ser bifurcada o
la vena no puede girarla; en tercer lugar, el poder de la veta que tiene la naturaleza para convertirlo; en cuarto
lugar, la manipulación de la ramita; en quinto lugar, la ausencia de peculiaridades que lo impidan. Estos
defensores de la ramita resumen sus conclusiones de la siguiente manera: si la vara no se mueve para todos, se
debe a la manipulación inexperta oa las peculiaridades obstaculizadoras de los hombres que se oponen y
resisten la fuerza de las venas, como dijimos anteriormente, y aquellos que buscan venas por medio de la rama
no necesitan necesariamente hacer encantamientos, pero es suficiente que lo manejen adecuadamente y
carezcan de poder obstaculizador; por lo tanto, la rama puede ser útil para hombres buenos y serios al descubrir
vetas. Con respecto a la desviación de las ramas de los árboles, no dicen nada y se adhieren a su opinión.

Dado que este asunto sigue en disputa y causa mucha disensión entre los mineros, considero que debe
examinarse por sus propios méritos. Los magos, que también hacen uso de anillos, espejos y cristales, buscan
venas con una varilla de adivinación con forma de tenedor; pero su forma no hace ninguna diferencia en el
asunto, puede ser recta o de alguna otra forma, ya que no es la forma de la ramita lo que importa [ver fig. 3],
pero los hechizos del hechicero que no me gustaría repetir, tampoco quiero hacerlo. Los antiguos, por medio de
la varita de adivinación, no solo adquirían las cosas necesarias para ganarse la vida o para el lujo, sino que
también podían alterar las formas de las cosas por medio de ella; como cuando los magos cambiaron las varas
de los egipcios en serpientes, como se relacionan las escrituras de los hebreos; y como en Homero, Minerva con
una varita de adivinación convirtió repentinamente al viejo Ulises en un joven y luego lo devolvió a la
vejez; Circe también transformó a los compañeros de Ulises en bestias, pero luego les devolvió sus formas
humanas;además, por su vara, que se llamaba "caduceo", Mercurio dio sueño a los vigilantes y despertó a los
adormilados. Por lo tanto, parece que la vara adivinadora pasó a las minas desde su origen impuro con los
magos. Luego, cuando los hombres buenos saltan con horror de encantamientos y los rechazan, la ramita fue
retenida por los mineros comunes poco sofisticados, y en la búsqueda de nuevas vetas, quedan algunas huellas
de estos usos antiguos.

Pero como realmente las ramas de los mineros sí se mueven, aunque generalmente no usan conjuros, algunos
dicen que este movimiento es causado por el poder de las venas, otros dicen que depende de la manipulación, y
otros piensan que el movimiento se debe a ambas causas. Pero, en verdad, todos esos objetos que están dotados
con el poder de atracción no retuercen las cosas en círculos, sino que las atraen directamente hacia ellas
mismas; por ejemplo, el imán no hace girar la plancha, sino que la atrae directamente hacia sí, y el ámbar
frotado hasta que está tibio no dobla la paja, sino que simplemente los atrae hacia sí. Si el poder de las vetas
fuera de una naturaleza similar a la del imán y el ámbar, la rama no giraría tanto como se movería una sola vez,
en un semicírculo, y sería atraída directamente a la vena, y a menos que la fuerza del el hombre que sostiene la
rama resistiría y se opondría a la fuerza de la veta; la ramita sería llevada al suelo; por lo tanto, dado que este no
es el caso, necesariamente debe seguir que la manipulación es la causa del movimiento de torsión de la rama. Es
un hecho conspicuo que estos astutos manipuladores no usan una rama recta sino un corte bifurcado de un
arbusto de avellana o de otra madera igualmente flexible, de modo que si se sostiene en las manos, como están
acostumbrados a sostenerlo, gira en círculo para cualquier hombre donde sea que se encuentre. Tampoco es
extraño que la ramita no gire cuando la sostengan los inexpertos, ya sea porque agarran las ramas de la rama
demasiado apretada o las sostienen demasiado flojas. Sin embargo, estas cosas dan lugar a la fe entre los
mineros comunes de que las vetas se descubren mediante el uso de ramitas, porque al usarlas descubren
accidentalmente algunas; pero a menudo sucede que pierden su trabajo, y aunque pueden descubrir una veta, se
vuelven menos agotados en la excavación de trincheras inútiles que los mineros que prospectan en una localidad
desafortunada. Por lo tanto, un minero, ya que creemos que debería ser un hombre bueno y serio, no debería
usar una ramita encantada, porque si es prudente y experto en los signos naturales, entiende que un palo
ahorquillado no le sirve, porque, como he dicho antes, hay indicaciones naturales de las venas que él puede ver
por sí mismo sin la ayuda de ramitas. Entonces, si la naturaleza o el azar indicaran una localidad adecuada para
la minería, el minero debería cavar allí sus trincheras; si no aparece una veta, debe cavar numerosas trincheras
hasta que descubra un afloramiento de una vena.
Hay dos versiones anteriores de "De re metallica" que se mencionan en la mayoría de las
historias de la vara divina. Uno de estos relatos está contenido en el "Novum testamentum"
de Basilius Valentinus, un monje benedictino del siglo XV, que dedicó siete capítulos del
segundo libro de su obra a un relato didáctico del uso de la vara divina. Pero hay cierta
confusión en cuanto a la fecha y en cuanto a la autoría de este libro, y Raymond señala que la
existencia incluso de Basilius Valentinus no está fuera de toda duda. Gadenus declara, en su
"Historis Erfordiensis" (1675), que Basilius vivía en el convento de San Pedro en Erfurth en
1413, pero la copia más antigua del "Testamentum", que es una traducción al francés en
manuscrito, data de 1651, y el libro no se imprimió hasta aproximadamente cincuenta años
después de Agrícola. La otra cuenta está contenida en "De natura rerum", IX, de Paracelso,
que sin duda fue escrita antes de "De re metallica", porque Paracelso murió en 1541, pero no
fue publicado hasta algún tiempo después. De esta cuenta, Hoover cita:

Estas [adivinaciones] son vanas y engañosas, y entre las primeras de ellas están las varas de adivinación, que
han engañado a muchos mineros. Si alguna vez señalan correctamente, engañan diez o veinte veces.

Barrett considera que es prácticamente cierto que el lugar de nacimiento de la varilla de


adivinación moderna se encuentra en los distritos mineros de Alemania, probablemente en
las montañas Harz, donde se idearon por primera vez los procesos mineros más aprobados. Él
dice:

Posiblemente fueron llevados a su uso por la creencia, que una vez fue universal entre los hombres educados
como Melanchthon, de que los minerales metálicos atraían ciertos árboles que caían sobre el lugar donde se
encontraban esos minerales, sin que la caída se debiera a la tierra u otra causas Por lo tanto, se cortó una rama
del árbol para ver dónde caía; más tarde se sostuvo una rama en cada mano y se unieron las extremidades, como
se muestra en un plato italiano antiguo [Ver fig. 4]; finalmente, por conveniencia, se cortó una rama bifurcada,
los dos extremos se agarraron a uno en cada mano con las palmas hacia arriba; los brazos del sostenedor fueron
luego llevados a un lado del cuerpo, de modo que la varilla bifurcada se mantuvo en equilibrio un tanto
inestable, y el "adivino" se puso en marcha en su búsqueda con, en el pasado, ciertas solemnidades e
invocaciones.

En cualquier caso, la vara adivinadora se utilizó primero en Alemania como un medio para
localizar minas y también para descubrir tesoros enterrados, un asunto de interés bastante
común en aquellos días, cuando la práctica de enterrar dinero y planchas era tan general. .

DIFUSIÓN DE LA DELUSIÓN.
Los mineros alemanes fueron importados a Inglaterra durante el reinado de Isabel (1558-1603) para
dar un impulso a la industria en Cornualles, que había estado pasando por un período de
depresión. Con ellos, la vara adivinadora se introdujo en Inglaterra, y antes de que finalice el siglo
XVII se extendió por los países de Europa. En todas partes generó controversia. Sus campeones,
entre los cuales se encontraban algunos de los hombres más doctos de la época, explicaron su
funcionamiento, ya que, de hecho, explicaron casi todos los hechos de la física y la química, sobre el
principio de "simpatía" o "atracción y repulsión". Los fenómenos comunes de la gravedad y el
magnetismo indudablemente sugirieron esta interpretación. Philippe Melanchthon, en su "Discours
sur la sympathie", 15- ?; su yerno, Gasper Peucer, en "Les devins", 1584 (libro 13, capítulo 10);Porta,
en "Magiae naturalis", 1569 (libro 1, capítulo 8); Keckermann (1573-1609) en "Systemata physica"
(libro 1, capítulo 8); y Michel Mayer, en "Verum inventum", 1619 (capítulo 4), atribuyen la acción de
la vara adivinadora a la "afinidad simpática".
F IGURA 4. - Uso de varillas de adivinación en la prospección de mineral. A, Twig; B,
trinchera (De Agricola, De re metallica, edición alemana, 1580.)

Los adversarios de la vara adivinadora, por su parte, como Paracelso y Agrícola, condenaron
su uso como una práctica supersticiosa y vana, sin intentar refutar los argumentos específicos
presentados por sus oponentes o negar rotundamente sus conexiones sobrenaturales.

Un tercer punto de vista fue el que involucra una influencia demoníaca, y Raymond sugiere
que los adversarios de la vara, incluido Agricola, pueden haber adoptado su actitud de
reserva sobre la cuestión de las influencias satánicas desde el deseo de evitar posibles
consecuencias graves. Otro punto de vista, estrechamente relacionado con el de la influencia
satánica, es descrito por Raymond de la siguiente manera:

Una cuarta visión fue de hecho avanzada, según la cual el operador, así como la barra, era el receptor de una
facultad divinamente dada. Sin duda, con el propósito de evitar el odio que se atribuye a las relaciones con el
Maligno, los profesores de esta ciencia, particularmente en Alemania, la rodearon de ceremonias y fórmulas de
carácter altamente piadoso. Es cierto que las reglas a veces prescritas para el corte de la rama incluyeron en gran
parte la brujería y la astrología paganas. Eran de hecho, hasta cierto punto, reminiscencias inconscientes de la
antigua mitología escandinava e incluso de la mitología aria. Pero esto fue expiado cuando la vara fue
debidamente cristianizada por el bautismo, siendo colocada para este propósito en la cama con un niño recién
bautizado, por cuyo nombre cristiano fue abordado después. La siguiente fórmula, citada por Gaetzschmann,
puede servir como ejemplo: "En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, Te conjuro, Augusta
Carolina, que me digas, tan puro y verdadero como María la Fue la Virgen, que dio a luz a nuestro Señor
Jesucristo, ¿cuántas brazas hay desde aquí hasta el mineral? " En este caso, se esperaba que la varilla
respondiera sumergiendo una cierta cantidad de veces, correspondiente al número de brazas,

Es fácilmente concebible que el motivo para rodear esta práctica con una atmósfera religiosa
no haya sido una creencia en su carácter divino, ya que en ese momento cualquiera que se
encontrara comprometido en trabajos misteriosos estaba en peligro de ser acusado de
hechicería hasta que se quemara la muerte.

En Cornualles, la creencia era común entre los mineros y todavía persiste como una
tradición, que la varilla de adivinación fue guiada a los depósitos de minerales por los
duendes, los hadas custodios de los tesoros minerales de la tierra.

La discusión abstracta de este tema no solo atrajo la atención de personas de todas las clases
de la sociedad, sino que nobles y campesinos, sacerdotes y filósofos -representantes de todas
las clases- se ocuparon tratando de localizar depósitos de minerales por medio de ramas
bifurcadas.Probablemente los adivinos más prominentes en este momento fueron el Barón de
Beausoleil (Jean-Jacques de Chatelet), 1576-1643, y su esposa. Beausoleil, que fue una de las
principales autoridades mineras de su época, viajó extensamente por las regiones mineras de
Europa, visitó América en su estudio de minería y recibió importantes comisiones de duques
y emperadores, e incluso del Papa. Su esposa compartió sus responsabilidades y
honores. Pero más tarde cayeron en desgracia a través de las maquinaciones de los rivales, y
el hecho de que usaron varillas de adivinación y otras artimañas se convirtió en la base de
una acusación de hechicería. Después de algunos años de persecución, fueron encarcelados
(1642), el barón en la Bastilla y su esposa en Vincennes, donde murieron alrededor de 1645.
Raymond a escribe:

Al magnificar el arte de descubrir minas y manantiales, y la habilidad requerida para este propósito, ella [la
baronesa, en "La restitución de Plutón"] da una descripción de los medios empleados, mostrando que estos
tesoros ocultos deben ser detectados, ( 1) por excavación, que es la forma menos importante, (2) por las hierbas
y plantas que crecen por encima de las corrientes de agua, (3) por el sabor de las aguas que fluyen de ellas, (4)
por los vapores que surgen de al amanecer, y (5) mediante el uso de 16 instrumentos científicos y 7 barras [las 7
barras de Basilius Valentinus] conectadas con los 7 planetas ", etc.

Los primeros cuatro medios fueron indudablemente reales y realmente empleados. Bajo la quinta cabeza
tenemos una ilustración de lo que es tan común en los escritores alquímicos y otros escritores medievales, a
saber, la cobertura de los hechos de la naturaleza y los métodos de investigación con un supuesto misterio para
esconderlos de lo vulgar.

Esto plantea la interesante cuestión de hasta qué punto las personas inteligentes pueden haber
utilizado varillas de adivinación en los primeros días con el único propósito de ocultar a los
no iniciados sus métodos reales de prospección. Difícilmente se puede sobreestimar el
respeto por la vara adivinadora que se crearía entre los mineros comunes si un hombre de
habilidad real atribuyera públicamente su éxito a su uso, y es posible que el arraigo enraizado
que la superstición obtuvo en la mente popular se debiera a circunstancias como esta.

ORIGEN DE "WATER WITCHING".


La cita anterior de la Baronesa Beausoleil es interesante también por la razón de que en ella se
menciona la vara adivinatoria como un medio para descubrir manantiales. Se cree que los
Beausoleils influyeron en el uso de ramitas bifurcadas en la búsqueda de agua, aunque Barrett
escribe lo siguiente con respecto a un relato que encuentra en la Vida de Santa Teresa de España:

A Teresa en 1568 se le ofreció el sitio para un convento al que solo había una objeción: no había suministro de
agua; felizmente, un fraile Antonio subió con una ramita en la mano, se detuvo en cierto lugar, y parecía estar
haciendo la señal de la cruz; pero Teresa dice: "Realmente no puedo estar seguro de si fue la señal que hizo, de
todos modos él hizo algún movimiento con la rama y luego dijo: 'Cava justo aquí'; cavaron, y he aquí una fuente
abundante de brotaba agua abundante, excelente para beber, abundante para lavar, y nunca se secaba ".
Barrett considera que esta es la primera referencia histórica al "aguacero", pero Mager y
Klinckowstroem mencionan un artículo escrito por Claude Galien en 1630 sobre el supuesto
descubrimiento del agua mineral Chateau-Thierry por la baronesa Beausoleil como primera
referencia. En cualquier caso, desde aproximadamente este momento, la varilla de
adivinación se usó en el sur de Europa tanto en la búsqueda de agua como en la búsqueda de
minas, aunque, según Barrett, no se usó con este propósito en Inglaterra hasta casi el final.
del siglo dieciocho.

Esta nueva aplicación de la barra de adivinación sin duda tendió a popularizarlo. Había sido
de interés principalmente para los mineros, y fuera de los distritos mineros probablemente
solo se conocía de una manera vaga. Pero como un "buscador de agua" se hizo más conocido,
y en la naturaleza misma de las cosas, sus éxitos deben haber superado en número a sus
fracasos, así como, al tomar el país, los pozos exitosos superan en número a los fracasados.

CONTROVERSIAS ECLESIÁSTICAS.
La varilla de adivinación continuó siendo un tema favorito entre los escritores alechemistas hasta
alrededor de 1660, cuando un cambio de actitud fue provocado en gran parte por el jesuita Gaspard
Schott, quien en su "Magiae universalis naturae et artis" (1659), lo denunció como un instrumento
controlado por el diablo. El tema fue luego retomado por la iglesia, y durante más de 100 años fue
tema de intenso debate entre los clérigos. Algunos aprobaron la vara y autorizaron su uso en la
propiedad de la iglesia; otros lo condenaron y amenazaron a quienes lo usaron con la
excomunión. Gaspard Schott más tarde expresó la creencia de que sus movimientos probablemente
no fueron causados por el demonio, ya que "los monjes de gran piedad lo han utilizado con un éxito
realmente maravilloso, y afirman positivamente que el movimiento es completamente natural y que
no procede en absoluto de la destreza o por la fuerza de la imaginación de quien lo usa ", y él y A.
Kircher fueron los primeros en avanzar la teoría de que el movimiento de la barra se debe a la acción
muscular inconsciente.

Alrededor de 1671 Matthaeus Willenius publicó un relato de la varita de mercurio, en la que


defendió vigorosamente el uso de la varilla de adivinación, y dos años más tarde Jacques Le
Royer anunció que el material del que está hecha la vara tiene poca importancia, ya que
afirmó han obtenido resultados igualmente buenos con barras de madera, oxhorn, marfil, oro
o plata.

En 1674, el sacerdote jesuita Dechales escribió (en "De fontibus naturalibus"):

Hay dos cosas que me asombran en esta experiencia: ¿Por qué esta vara gira solo en manos de ciertas personas,
y segundo, por qué esta vara sirve igualmente bien para localizar tanto las corrientes subterráneas como las
minas?

En 1675 JC Frommann, un doctor en medicina, ridiculizó a quienes explicaban los


movimientos de la vara como un truco de prestidigitación, y comparó el misterio de la vara
con el misterio de la reproducción. En 1684, otro médico de medicina (GB de Saint-Romain)
explicó los movimientos de la caña como debidos a emanaciones emitidas por minerales y
arroyos subterráneos.

USO DE LA VARILLA DIVINENTE EN LA DETECCIÓN DE CRIMINALES.


Antes de 1692, la varilla de adivinación se había utilizado para tratar de localizar minerales y agua, y
posiblemente hasta cierto punto para otros fines. Pero en ese año ocurrió un incidente en el sur de
Francia que añadió mucho a la notoriedad de la vara adivinatoria y extendió su campo de operación
al mundo moral, en el cual, según algunos escritores (P.9), las varillas para la adivinación tenían su
origen . Este incidente, descrito en gran detalle por varios escritores, fue la aprehensión e
identificación de un criminal a través de un campesino de Dauphiny llamado Jacques Aymar, quien
reclamó la habilidad de rastrear fugitivos mediante el uso de varillas de adivinación.

El interés en este caso fue intenso y generalizado y requirió una gran cantidad de literatura.
Al comentar el caso, Barrett dice:

El otro, un jorobado, que fue arrestado, confesó el crimen y fue ejecutado: la última persona en Europa que
sufrió la terrible pena de ser "quebrado al volante". * * * Curiosamente, las declaraciones hechas en el juicio
demostraron que Aymar estaba en lo cierto en todos los detalles, testigos que testificaron sobre el vuelo y los
lugares de detención de los culpables en los mismos lugares que Aymar había indicado. * * * Aymar se hizo
famoso en toda Europa. Sin embargo, posteriormente fue un poco desacreditado debido a su fracaso en algunas
pruebas ideadas por el Príncipe de Conde.

Pero Raymond, en un tratamiento decididamente más escéptico del asunto, plantea algunas
preguntas esclarecedoras con respecto a la integridad de Aymar. Su comentario sobre el
trabajo de Aymar incluye las siguientes declaraciones:

A este hombre, llamado Jacques Aymar, se lo envió, o mejor dicho, no fue necesario enviarlo a buscar, ya que
ya estaba disponible en la ciudad cuando se decidió contratar sus servicios. Este hecho es significativo ya que
da la clave para lo que resultó ser una pieza extraordinaria de trabajo de detective inteligente. Un análisis
cuidadoso de los numerosos registros oficiales y otros de este caso muestra que es bastante posible que el
adivino haya obtenido pistas importantes antes de que se le pusiera a trabajar públicamente. * * * El
seguimiento posterior de un jorobado no sería una cuestión muy difícil. * * * Pero este logro de la vara,
atestiguado como era por los registros oficiales y por la confesión pública y la ejecución del criminal causó gran
sensación en Francia. * * * Aymar fue llamado a París, donde tanto la corte como los sabios se interesaron
mucho en sus misteriosos poderes. Se reportan muchas hazañas maravillosas de él allí; pero los experimentos
astutos y rigurosos del Príncipe de Conde expusieron el vacío de sus pretensiones * * *. Todavía en 1703 este
hombre fue empleado durante la guerra civil para señalar con su varita adivinadora a los protestantes para la
masacre, bajo la súplica de castigo por los crímenes que habían cometido.

La creencia de que la vara adivinatoria era un instrumento inventado por Satanás para la
confusión de los hombres era sin duda tan antigua como la superstición misma, pero, como
se indicó anteriormente, se fortaleció mucho cuando en 1659 Gaspard Schott proclamó que la
vara estaba controlada por el diablo, identificándolo con brujería y poniéndolo dentro de la
jurisdicción de la Clnurch. Aunque el uso de la varita de adivinación difería esencialmente de
la brujería en muchos aspectos, sin embargo, además de su implicación directa por parte de
sus adversarios eclesiásticos, había en algunos aspectos una relación muy estrecha entre los
dos, como sugiere el uso de conjuros en la conexión con la adivinación y con esta relación se
puede atribuir en cierta medida al fortalecimiento de la creencia en la vara. La importancia de
esto radica en el hecho de que la brujería, en el momento del episodio de Aymar, se había
convertido en un frenesí, y cualquier cosa, incluso las más simples ocurrencias de la vida
cotidiana, que por cualquier tramo de la imaginación podría sospecharse de brujería. se
convirtió en un tema de discusión y la base de opiniones y creencias firmes.

En vista de la prevalencia de tales creencias como lo implica este reinado del delirio, de
ninguna manera es difícil dar cuenta de la credibilidad acordada a tales afirmaciones como
las hechas por Jacques Aymar. Además, considerando las pruebas de torturas infligidas a
personas acusadas de crimen para extraer confesiones, por una extraña perversión llamada
"voluntaria", y con frecuencia también infligida a los testigos, y considerando también el
hecho de que una ejecución pública a veces se consideraba altamente divertir el espectáculo
vale la pena, el testimonio que respalda las afirmaciones de Aymar, como se lo repitió,
combinado incluso con la confesión del acusado, no llega a establecer el mérito reclamado
por Aymar, o incluso la culpabilidad de Aymar. el jorobado que fue ejecutado.

En 1701, la Inquisición emitió un decreto contra el uso posterior de la vara adivinatoria en la


persecución penal, y este uso del dispositivo llegó rápidamente a su fin.

CONTROVERSIAS CIENTÍFICAS.

LEBRUN Y OTROS.
Durante aproximadamente 80 años después del decreto de la Inquisición aboliendo su uso para la
detección de criminales, la vara adivinatoria continuó siendo un tema fructífero para el debate entre
las autoridades eclesiásticas, entre ellos Pierre Lebrun, quien en 1692 sugirió por primera vez la
teoría de "intención previa". ", pero en 1780 fue abandonado y no recibió más reconocimiento
oficial por parte de los eclesiásticos. Pero el momento estaba entonces maduro para las
controversias a lo largo de una línea totalmente nueva, a saber, el intento de explicar el agua bruje
como un fenómeno eléctrico. Aproximadamente en esta época el estudio de la electricidad estaba
progresando mucho, especialmente a través del trabajo de Volta y Galvani, y la demostración de
Galvani de que las patas amputadas de las ranas podían contraerse bajo la influencia de estímulos
eléctricos fue malinterpretada por los defensores del caña de adivinación como una base científica
para el agua bruja.

THOUVENEL.
Las controversias relacionadas con los fenómenos eléctricos fueron iniciadas por Pierre Thouvenel,
un médico de Luis XVI, que se interesó en otro campesino de Dauphiny, Barthelemy Bleton, quien,
como Jacques Aymar, había adquirido notoriedad como un "hidroscopio".

Bleton nació en Bouvantes, en Dauphiny, en 1750, o posiblemente unos años antes, fue
criado por la caridad en un monasterio, y se convirtió en un pastor. La primera manifestación
de las facultades "hidroscópicas" en Bleton se describe en el siguiente párrafo citado de
Barrett, quien lo da como traducción de la correspondencia de Thouvenel fechada en Dijon,
el 14 de abril de 1781:

Bleton cuando tenía 7 años de edad había llevado la cena a algunos obreros; se sentó en una piedra, cuando una
fiebre o desmayo se apoderó de él; los obreros que lo habían llevado a su lado, el desmayo cesó; pero cada vez
que regresaba a la piedra sufría nuevamente. Esto fue dicho al Prior de la Chartreuse, que deseaba verlo por sí
mismo. Al estar así convencido del hecho, tenía el suelo debajo de la piedra desenterrado; Allí encontraron un
manantial que, según me dicen, todavía está en uso para convertir un molino.

Thouvenel oyó hablar de Bleton y lo eligió como un sujeto apto para probar sus nociones de
"magnetismo animal", y como resultado publicó un elaborado ensayo que llamó "Memoire
physique et medicinal, montrant des rapports evidents entre les phenomenes de la baguette".
divinatoire, du magnetisme et de l'electricite ". La siguiente cuenta de Raymond presenta los
principales hechos con respecto a los logros de Bleton en forma concisa:

En primer lugar, Bleton aparentemente no profesaba descubrir cualidades o hechos inmateriales, sino que se
limitaba principalmente a la detección de agua corriente. En segundo lugar, reconoció francamente que la vara
no poseía ningún poder en sí misma en virtud de su forma o material, y que era simplemente un índice,
exhibiendo exteriormente a los espectadores su sentimiento interior. Esta sensación que el doctor declaró ser un
temblor, atacando primero el diafragma y comunicándose a través del cuerpo y las manos a la barra. En tercer
lugar, el Dr. Thouvenel descubrió que este temblor se debilitó, aunque no se destruyó, cuando Bleton estaba en
un árbol o una escalera o en el hombro de otra persona, en lugar del suelo, o cuando tocaba sustancias
electrificadas; pero el temblor y el movimiento de la barra se detuvieron por completo cuando Bleton se aisló
del suelo. Sobre hechos de este tipo, él basó su teoría eléctrica. A propósito, observo que las observaciones y la
teoría del Sr. Latimer, en su reciente trabajo sobre la vara adivinadora, ya mencionadas, recuerdan de manera
sorprendente las actuaciones de Bleton y la teoría de Thouvenel. El Sr. Latimer afirma haber hecho el nuevo
descubrimiento de que el efecto de la varilla de adivinación se destruye aislando al practicante, como, por
ejemplo, al colocarlo sobre una plataforma sostenida por botellas de vidrio. Si hubiera sabido cuán
exhaustivamente se había examinado y refutado esta afirmación, casi exactamente hace 100 años, habría tenido
menos fe en su novedad y valor.

El libro de Thouvenel no causó sensación, y en 1782 Bleton fue llamado a París, donde le aplicaron una notable
serie de pruebas experimentales. Un informe periodístico del día declara que, en presencia de muchos miles de
espectadores, siguió un acueducto subterráneo en el jardín de Luxemburgo por 15,000 yardas sin ningún
error.Se informó que el ingeniero en jefe de las obras hidráulicas dijo que el rastro era tan preciso que, si se
hubieran perdido los mapas de su oficina, los pasos de Bleton habrían constituido una inspección completa para
reemplazarlos. Es posible que el Journal de Paris tuviera la tentación de dar una sensación de este caso, y
también es muy posible que un observador entusiasta pueda notar indicaciones distintas a las de su propio
diafragma, mediante las cuales podría seguir la línea de tuberías enterradas . Una gran cantidad de
experimentos, informados con mayor tranquilidad, ciertamente no sostienen el entusiasmo de esta cuenta.

Se descubrió, por ejemplo, que Bleton a menudo pasaba sobre el agua corriente, con los ojos vendados, sin
darse cuenta; y que cuando se lo toma varias veces en el mismo curso, no señala con precisión cada vez que
marca las manchas que ha marcado previamente. Por ejemplo, de 16 puntos una vez indicados, reconoció con la
vara en la segunda ronda, pero ocho, y se perdió los otros ocho. Un único punto al que repetidamente le trajeron
los ojos vendados indicó tres veces y falló tres veces. De los siete canales de agua corriente que se le obligó a
cruzar repetidas veces, indicó uno una vez en cuatro veces, otra vez en cuatro veces y otra vez en tres, mientras
que otra, que cruzó en dos puntos, afectó su diafragma a un cruce y nada en el otro. El experimento de
aislamiento fue repetido por un médico en París. En un punto donde la vara de Bleton fue fuertemente afectada
por supuestas aguas subterráneas, fue montado sobre un taburete con patas de vidrio, e inmediatamente la
varilla dejó de verse afectada. Sin embargo, cuando se retiró el taburete y él se paró en el suelo, la barra reanudó
su sensibilidad. Pero el Dr. Charles, que condujo este experimento, aprovechó la ocasión, mientras Bleton se
paraba sobre el taburete, para llevar la parte superior, sin su conocimiento, a la comunicación eléctrica con la
tierra por medio de un buen conductor, destruyendo completamente el aislamiento, aunque el el hidroscopista
suponía que aún existía. Bajo estas circunstancias, la barra permaneció inactiva, y la destrucción del aislamiento
no produjo el más mínimo resultado. Esto fue declarado en ese momento para ser una prueba de la charlatanería
de Bleton; pero, como veremos más adelante, es igualmente consistente con la hipótesis de la acción mental y
muscular inconsciente.

Como prueba final de la capacidad de Bleton como hidrofolero, fue llevado con los ojos vendados a la nueva
iglesia de Santa Genoveva, donde se sabía que no había agua a 100 pies debajo del piso, las bóvedas, cimientos,
etc., extendiendo todo eso. distancia abajo. Aquí profesó descubrir en numerosos puntos grandes y pequeños
arroyos de agua. Thouvenel afirmó posteriormente que su protegido se había visto afectado por las corrientes de
aire húmedo que circulaban en el sótano, pero esta explicación se consideró universalmente como un intento
desesperado de mantener una teoría que ya había sido desacreditada mediante pruebas experimentales. Bleton,
sin embargo, a pesar de que dejó de ser respetado seriamente por científicos imparciales, siguió recibiendo
mucha atención y para hacer un negocio próspero, tanto en París como posteriormente en las provincias. Aquí,
sin embargo, ya no trabajó con los ojos vendados ni profesó ver con su diafragma. Procedió como los adivinos
del agua ordinarios, con los ojos abiertos, estudiando todas las indicaciones naturales, y tomando decisiones con
abundante ocio; y dadas las circunstancias, no cabe duda de que prestó muchos servicios valiosos a los
propietarios de tierras al ubicar con éxito los pozos. En muchos casos, sin embargo, fracasó por completo, y se
informa que incluso en aquellos en los que tuvo éxito, rara vez tenía razón en cuanto a la profundidad a la que
se encontraría el agua o la cantidad que se obtendría. Debe mencionarse que en Dauphiny, donde Bleton
descubrió una gran cantidad de manantiales, fue considerado con una estima nunca dada a Aymar y otros
hidroscopistas famosos. En otras palabras, las personas que más sabían sobre el arte de descubrir el agua decían
que Bleton era un verdadero experto, mientras que creían que Aymar y Parangue eran más o menos
charlatanes. Una revisión de todos los hechos deja pocas dudas de que en el caso de Bleton había una
proporción inusualmente grande de la habilidad del prospector, combinada con bastante menos de lo normal de
las misteriosas afirmaciones del mago.
En esta época, muchos adivinos adquirieron notoriedad, incluidos Parangue y Pennet, de
Dauphiny, y Campetti, de Italia, pero sus carreras no diferían en nada significativo del de
Bleton. La característica de esta época fue el patrocinio de los adivinos por los científicos y
el intento de aplicar hipótesis de magnetismo animal y electricidad terrestre a la supuesta
operación de la vara adivinadora.

CHEVREUL Y FARADAY.
Durante la primera mitad del siglo XIX, se introdujo el fenómeno del "cambio de mesa", hasta que se
hizo tan popular que a menudo se empleaba en entretenimientos de sala. Durante este tiempo
también se popularizó el llamado "péndulo mágico", que había persistido desde la antigüedad como
un instrumento de adivinación bastante oscuro, y se basó en un elaborado sistema de hipótesis
eléctricas en su conducta. El péndulo mágico consiste en un anillo de dedo, reloj, pieza de metal o
cualquier otro peso adecuado, sujeto al extremo de un cordón y suspendido de la mano. En la
antigüedad se usaba para pronosticar eventos suspendiéndolo sobre un disco en cuyo margen
estaban las letras del alfabeto, el péndulo se detenía y se mantenía firme hasta que finalmente
comenzaba a oscilar, señalando así varias letras que formaban o sugirió las palabras de una
profecía. Se dice que es bastante común como juguete en la actualidad y todavía es usado
ocasionalmente en serio por personas supersticiosas en este país. A comienzos del siglo XVIII, se
estaba utilizando, como la varita de adivinación, en un intento de localizar sitios de pozo, para lo
cual todavía se usa hasta cierto punto. En 1812, sin embargo, Michel Eugene Chevreul hizo una
investigación del tema y concluyó que todo el fenómeno era el resultado de movimientos
musculares involuntarios en la mano, inducidos por el proceso mental.

En 1854, Micael Faraday demostró que el giro de la mesa se debía a movimientos musculares
involuntarios; y en el mismo año Chevreul, como miembro de un comité designado por la
Academia de Ciencias para investigar la vara adivinatoria y el péndulo mágico, escribió con
respecto a la vara adivinadora:

Es evidente a mis ojos que la causa del movimiento de la varita no pertenece al mundo físico, sino al mundo
moral; Creo que, en la mayoría de los casos, en la que un hombre honesto que tiene fe en ella sostiene la varita,
el movimiento es la consecuencia de un acto de la mente de ese hombre.

El fundamento de la ciencia de la psicología estaba siendo establecido en este momento, y los


fenómenos psíquicos apenas comenzaban a ser reconocidos bajo una nueva luz. En las
conclusiones de Faraday y chevreul, por lo tanto, se puede reconocer la primera aplicación de
esas nuevas concepciones de los procesos mentales. Esta teoría finalmente fue elaborada en
un tratamiento exhaustivo del tema por Barrett. (Ver pp. 22-23)

LATIMER.
Mientras todas estas investigaciones se llevaban a cabo en Europa, la vara adivinadora disfrutaba de
una existencia pacífica en los Estados Unidos, las ramitas ahorquilladas se usaban más o menos en la
prospección de agua, petróleo y otros depósitos minerales. Pero en 1875 Charles Latimer leyó ante
el Club de Ingenieros Civiles del Noroeste un ensayo sobre "La vara adivinadora", que fue publicado
más tarde (1876) con notas adicionales, en el cual se comprometió a demostrar que la operación de
la caña depende de la electricidad corrientes transmitidas desde el suelo a través del cuerpo,
induciendo un campo magnético entre la varilla y el suelo. También explicó un método por el cual
afirmó ser capaz de determinar la cantidad de agua disponible y la profundidad a la que se
alcanzaría.
RAYMOND.
En 1883 RW Raymond publicó su ensayo sobre "La vara divina", que contiene un esbozo histórico
del tema y una serie de conclusiones basadas especialmente en las obras de Chevreul. Concluye con
el siguiente epitafio altamente retórico sobre esta venerable superstición:

A esto, entonces, la vara de Moisés, de Jacob, de Mercurio, de Circe, de Valentn, de Beausoleil, de Vallemont,
de Aymar, de Bleton, de Pennet, de Campetti, incluso del señor Latimer, ha llegado finalmente . En sí mismo no
es nada. Sus pretensiones de virtudes derivadas de la Deidad, de Satanás, de las afinidades y las simpatías, de
los efluvios corpusculares, de las corrientes eléctricas, de las cualidades perturbadoras pasivas de la fuerza
órganoeléctrica se colapsan irremediablemente y se descartan. Toda una biblioteca de basura erudita al respecto
que nos queda proporciona jerga para charlatanes, cuentos maravillosos para tontos y diversión para
anticuarios; de lo contrario, solo cabría constituir parte de la "Historia del error humano" del Sr. Caxton. Y la
esfera de la vara adivinadora se ha reducido con su autoridad. En un departamento tras otro, se ha encontrado
inútil. Incluso en la única aplicación que se le deja con cualquier demostración de razón, no es nada a menos
que se mantenga en manos hábiles, y quien tenga la habilidad puede prescindir de la vara. Pertenece, con "el
péndulo mágico" y "planchette", entre los juguetes de los niños. O, si merece la atención de los estudiantes
científicos, son los estudiantes de psicología y biología, no de geología e hidroscopía y de la ciencia de los
yacimientos, quienes pueden considerarlo de manera rentable.

BARRETT.
En 1891 WF Barrett, profesor de física en el Royal College of Science for Ireland, en interés de la
Society for Psychical Research, llevó a cabo una investigación muy laboriosa de brujería acuática, o
radiestesia, como se llama en Inglaterra, y más tarde publicó su resultados en dos grandes
volúmenes.

Barrett concluyó que el movimiento de la vara o ramita bifurcada se debe a la acción


muscular inconsciente que surge de la "sugerencia" subconsciente e involuntaria impresa en
la mente del radiestesista, y que esta sugerencia subconsciente puede ser simplemente una
autosugestión o una sugerencia derivada de los sentidos del medio ambiente, pero que en un
cierto número de casos parece deberse a un poder perceptivo subconsciente comúnmente
llamado clarividencia. Sus conclusiones fueron, por lo tanto, en cierto sentido favorables al
agua bruta, aunque refutaban por completo todas las afirmaciones de que existe alguna
relación física entre el agua subterránea y la rama bifurcada o su manipulador, y
definitivamente relegan al sujeto completamente al oscuro reino del ocultismo con otras
variedades de adivinación.

MAGER.
En toda su extraña historia, no se hicieron más extravagantes y absurdas afirmaciones sobre la vara
adivinadora que las que mantiene Henri Mager en la actualidad. (Véase la página 8.) Mager es un
campeón entusiasta de varillas de adivinación, péndulos mágicos y su propio dispositivo mecánico
para localizar agua y minerales. Sus hipótesis se presentan en sus tres elaborados volúmenes: "Les
moyens de découvrir les eaux souterraines et de les utiliser", 1912; "Les sourciers et leurs
procedes", 1913; y "Les influences des corps mineraux", 1913 - y en su panfleto "Un nuevo método
para el estudio de los campos mineros y para encontrar mineral incrustado en un terreno
profundo", 1914. En casi todos los pasos del avance de la ciencia y la filosofía alguien tiene intentó
explicar la supuesta operación de la varita de adivinación por medio de las últimas teorías
científicas, y el trabajo de Mager está de acuerdo con el precedente. Sus afirmaciones se basan en
dictados o especulaciones en las que se utiliza la terminología de los estudiantes de radioactividad y
electromagnetismo.
INVESTIGACIONES RECIENTES.
Queda por decir que hay varias sociedades en Alemania cuyo único objeto se dice que es el estudio
de la vara adivinadora, y que un subcomité de la comisión de estudios científicos en la oficina de
aguas y bosques del departamento de agricultura de Francia Fue nombrado en 1910 para investigar
el tema y en 1914 todavía estaba investigando.

MECÁNICOS BUSCADORES DE AGUA.


Alrededor de 1640 la baronesa Beausoleil, en "La restitución de Plutón" (ver página 16), enumeró,
entre los medios para descubrir minas y manantiales, el uso de 16 "instrumentos científicos". Esta es
la primera referencia a tales instrumentos que se ha descubierto en la preparación de este informe,
y es un asunto de considerable interés que incluso en esta fecha tan temprana, un prospector solo
debe tener un conocimiento tan amplio de los dispositivos para encontrar agua y mineral. Es cierto
que los 16 de Beausoleil fueron los precursores de una raza prolífica. Al menos 24 patentes de esta
naturaleza están ahora archivadas en la Oficina de Patentes de los Estados Unidos, pero este no es
un índice del número que se ha rechazado y que nunca se han ofrecido por patentes en este país,
sin mencionar las invenciones extranjeras.

La mayoría de los dispositivos actuales son instrumentos magnéticos o eléctricos, que, en


conjunto, cubren casi todas las aplicaciones de magnetismo y electricidad. Van desde agujas
normales para inmersión hasta telepones y dispositivos que usan ondas inalámbricas. Entre
los instrumentos más publicitados de este tipo se encuentran los "buscadores de agua y aceite
automáticos patentados" de W. Mansfield, el "Indicador de agua subterránea actual" de Henri
Mager y el "Dispositivo para detectar aguas subterráneas" de Adolf Schmids. El instrumento
de Mansfield fue denegado una patente en los Estados Unidos debido a que fue anticipado
por la patente de Adolf Schmids. El instrumento de Mager, que se describe en todas sus
publicaciones (véase la página 23), es admitido por él como una modificación del dispositivo
de Schmids.

En la patente de letras del dispositivo Schmids se afirma que el aparato "indicará ciertos
cambios atmosféricos, cuya naturaleza y causa aún no se comprenden, pero que se
manifiestan de manera peculiar en la vecindad de la fuente y el curso de las aguas
subterráneas. por oscilaciones rápidas del puntero del dispositivo ".

El instrumento se describe como un cilindro de vidrio hueco que tiene un eje alrededor del
cual está enrollado en espiral un alambre de hierro dulce en capas que están separadas entre
sí por papel parafinado, y a intervalos por capas de lámina de estaño. La capa exterior del
carrete está cubierta de papel. El cable de este carrete forma un circuito abierto. El extremo
del carrete está cubierto con una placa de esfera de vidrio que tiene en su centro un pivote
sobre el cual oscila un puntero o aguja.

Se afirma que cuando el instrumento se encuentra cerca de una fuente o de una corriente de
agua subterránea, la aguja oscilará rápidamente después de un tiempo.

En la literatura que anuncia sus "buscadores automáticos de agua y petróleo", distribuidos


por Mansfield Co., de Liverpool, Inglaterra, se hacen los siguientes reclamos:

El principio sobre el que trabaja el instrumento es la indicación de la presencia de corrientes que fluyen entre la
tierra y la atmósfera, y que buscan el camino de mayor conductividad, son siempre más fuertes en las cercanías
de cursos de agua subterráneos, cuyas aguas están cargadas de electricidad hasta cierto punto Al tomar
observaciones, las estacas de madera se colocan a intervalos de 20 pasos en una dirección generalmente de
sureste a noroeste. El instrumento se prueba sobre cada una de estas clavijas por turno, y si la aguja se mueve en
alguna de ellas, se realizan pruebas alrededor de ella, y el lugar donde se obtiene el mayor movimiento de la
aguja es donde debe realizarse la perforación. Si la aguja no se mueve, no existe agua subterránea debajo del
punto donde se fija el instrumento. * * * El instrumento indica que los cursos de agua fluyen bajo tierra en
estado natural y no las tuberías de agua o las fuentes que han brotado a la luz del día.

Las observaciones magnéticas sistemáticas se han realizado durante aproximadamente 70


años, y un estudio magnético completo de la Tierra, bajo la dirección de la Institución
Carnegie de Washington, ha estado en progreso durante varios años, pero esta encuesta aún
no ha revelado la existencia de corrientes de tierra-aire locales sobre las cuales basar un
método de utilización de tales corrientes para determinar las condiciones subterráneas. En
vista de esta falta de conocimiento, cualquier invención basada en la suposición de que tales
corrientes existen, como, por ejemplo, la patente de Schmid, está sujeta a la crítica general de
que es falsa en principio, o al menos que, al igual que la varita adivinadora, no puede
someterse a ninguna prueba científica concluyente. El uso práctico de tales instrumentos, por
otra parte, parece ser incompatible con la inestabilidad conocida del estado magnético y
eléctrico de la tierra y la atmósfera, en la cual las perturbaciones de mayor o menor grado
están teniendo lugar constantemente. Las investigaciones han demostrado que la perturbación
magnética es casi continua; que un día completamente tranquilo es anormal. Algunas
perturbaciones magnéticas son locales; otros afectan a toda la tierra simultáneamente. Bauer
escribe:

Las perturbaciones magnéticas experimentadas por la tierra son generalmente de una naturaleza muy
complicada y alcanzan a veces magnitudes sorprendentes. Así, durante la tormenta magnética más notable de la
que hay registro, la del 25 de septiembre de 1909, la aguja de la brújula en las cercanías de la ciudad de
Washington sufrió un cambio de 5 grados en el corto espacio de un cuarto de hora y la fuerza que actúa sobre
ella pasó por un cambio durante el mismo período que asciende al 10 por ciento de su valor total. * * *

Confío en que tan pronto como se haya realizado un análisis completo de las perturbaciones magnéticas que
cubren la mayor parte de la Tierra, se descubra que * * * las perturbaciones mismas revelarán efectos de causas
terrestres, continentales, regionales e incluso locales ( las corrientes de tierra, por ejemplo, cuyo camino e
intensidad dependen del carácter local del suelo, etc.).

Dado que se sabe que el estado magnético de la Tierra es de carácter muy heterogéneo, y requiere una expresión
matemática extremadamente complicada incluso para una representación muy aproximada, se puede esperar
con confianza cualquier cambio o perturbación magnética, cualquiera que sea la fuente y por simple que sea un
tipo que puede ser originalmente, para cuando haya entrado en el campo de la tierra y se haya impreso en
nuestros instrumentos magnéticos, se habrá convertido en un tipo igualmente complejo al del magnetismo de la
tierra misma.

Un estudio adicional de este tema tiende a fortalecer la creencia de que las perturbaciones
magnéticas pueden deberse a causas tan diversas que no se puede confiar razonablemente en
la afirmación de que las oscilaciones de una aguja magnética indican la presencia de agua
subterránea disponible, mucho menos la profundidad a la que se puede alcanzar el agua o la
cantidad que se puede obtener; y confirma la opinión de que, con el estado actual del
conocimiento, cualquier reclamo de ese tipo es puramente especulativo.
(Cuarta Parte)

Como ya se ha dicho, todas las brujas o hadas tienen una varilla mágica, por medio d
la cual hacen sus operaciones.
También es su varilla, el intrumento con que trazan los círculos mágicos, hacen sus
conjuros y operaciones . Esta varilla mágica debe ser de avellano, y de un retoño del
año; débese cortar el primer miércoles de la luna, entre las once y las doce de la
noche, prununciando cieras palabras. El cuchillo debe se nuevo y cortado por ariba.

Los cuentos, historias y leyendas folklóricas germánicos, mencionan el bastón de oro


de la saga de los Nibelungos, la vara de los deseos de Godofredo de Estrasburgo y e
bastón mágico de los Edda.

Una referencia muy interesante a la vara de los deseos se encuentra en la obra Buch
der Natur, de Conrad de Megenberg, escrita entre 1348 y 1350. Parece que cuando s
utilizan varas de avellano, partidas como asadores, ¡se dan vuelta solas al calor del
fuego!.

A pesar de todas estas referencias de varillas, bastones, cañas de bambú y similares,


la búsqueda de corrientes de agua y filones de metal por zahoríes no llegó a plasmar
en la técnica que conocemos hoy hasta el siglo XVI.
Hay una excepción: Una breve mención en un manuscrito de 1430 escrito por un
inspector de minas.

El bastón de mando de los augures y el báculo


episcopal del sacerdocio cristiano no tiene otro
verdadero origen: los cetros reales, símbolo de poder,
originan asimismo, de la varita mágica.

De la idea de superioridad representada por este


símbolo de los reyes, surge la creación de los bastones
de mando de las autoridades de caracter civil y militar.

En nuestra época, el péndulo se ha utilizado en activiades militares en Vietnam. Los


soldados de infantería de marina fueron entrenados para localizar minas subterráneas
depósitos de municiones, túneles y movimientos del enemigo.
También hay informes sobre el uso del péndulo durante la Segunda Guerra Mundial
por la Inteligencia Británica, para averiguar la siguiente ofensiva de Hitler.

En 1518 se produjo el cisma entre los movimientos religiosos del protestantismo y el


catolicismo, que habría de durar 400 años.

Martín Lutero, uno de los líderes de la Reforma protestante en


Alemania, condenó la adivinación de corrientes de agua y de
minerales como una forma de "magia negra".
Declaró que el uso de la vara violaba el Primer Mandamiento "No
tendrás otros dioses ante Mí." No obstante, el padre de Lutero,
era minero, y debía conocer la existencia del péndulo, empleado
entonces en las minas.
Muchas fuentes consideran a Alemania, en
especial la región de las Montañas Harz,
como la cuna de la moderna varilla
adivinatoria.

Durante el reinado de la Reina Isabel (1558 a


1603) varios mineros alemanes se
trasladaron a Inglaterra para que
desarrollaran la industria minera Cornwall.
Se empleaba a zahoríes alemanes para
descubrir minas de estaño ilocalizables.

Al final del siglo XVII, el uso de la vara para


estos fines se extendió por toda Europa
originando una gran controversia entre los
científicos y los clérigos.

La gran mayoría de los que se oponían a esta técnica lo hacían no por razones
científicas, sino porque la asociaban con prácticas satánicas. Su opinión tenía cierto
fundamento, pues en realidad la mayoría de los que practicaban la adivinación de
minerales y manantiales en la Edad Media rodeaban por su práctica de un aura de
misterio que a fin de cuentas solo enmascaraba la codicia.

En 1701, la Inquisición declaró que el testimonio de la mala práctica de la adivinación


servía para determinar la culpabilidad. Así decretaron que la adivinación del paradero
de personas extraviadas o criminales mediante varillas había de considerarse como
pecado.
Desgraciadamente, los practicantes más científicos e inteligentes también fueron
perseguidos, como el Barón de Beausoleil. En 1642 se le acusó de practicar la
hechicería y fue encarcelado, muriendo poco después.
Las primeras noticias que tenemos de los
rabdomantes o zahoríes adivinadores por la
varita de avellano, las debemos a un célebre
alquimista alemán, del siglo XVI, llamado Jorge
Agrícola (su verdadero apellido es Landmann),
sin duda uno de los primeros creadores de la
Mineralogía.

Su obra famosísima, "De Re Metallica", se


imprimió por primera vez en Basilea, en 1530.
De ella se hicieron diversas ediciones,
generalmene ilustradas con muy curiosos
grabados al boj.
He aquí uno de ellos en el que se ve expresada
la práctica de la vara adivinatoria para descubrir
los yacimientos ocultos.

Con la varita ahorquillada, sujeta con las


palmas de las manos (letra A), el zahorí
recorre el terreno hasta que la varita da
vueltas sobre el manantial (letra B)

Agrícola nos habla en su obra de ciertos individuos que aparecen en la Edad Media
que son, para él, los primeros representantes de la hidoscopia sensitiva, o sea ala
facultad de sentir la proximidad de las aguas subterráneas.

(Quinta Parte)

En la primera planta del Museo de Ciencias de South Kensington hay una colección
de instrumentos emblemáticos empleados por las cofradías de mineros en Sajonia
entre 1664 y 1749.
Los hay con forma de hacha, con empuñaduras de madera y adornos de marfil y
hueso incrustados a los lados.
En ellos hay labradas escenas de operaciones
mineras y otras. Una de ellas representa a un hombre
con una vara de adivinación y a otro con una segunda
vara, situados frente a un tercer hombre con un
péndulo muy grande.

Se trata de la primera evidencia ilustrada del uso de


un péndulo para adivinación, salvo unas pocas
referencias no documentadas.

Desde 1799, el Prof.Gerboin, de la Universidad de Estrasburgo, trajo de la India un


péndulo y lo presentó ante la Academia de Ciencias de París. Estudió su efecto sobre
masas de metal, registrandso sus hallazgos en un libro publicado a principios del
S.XIX.
Desde entonces hasta el presente, se han realizado numerosos experimentos, prueba
y observaciones con métodos científicos.

Muchas sociedades, organizaciones, instituciones y gobiernos han dedicado su


atención a los principios y práctica de la vara de adivinación.
Entre las más conocidas estan: Sociedad Británica de Zahoríes y la Soc. Americana d
Zahoríes,
la Unión Soviética, los EE.UU,. Canadá, Francia e Inglaterra.

Los científicos más renombrados del siglo XX han observado el fenómenos sin
prejuicios, exagerado escepticismo ni burla.

Albert Einstein la consideraba una práctica fascinante y


creía que el electromagnetismo nos revelaría de algún
modo algunas de sus claves científicas.
Joseph B. Rhine, Prof. de la Universidad Duke, explicó que esta clase de adivinación
se relaciona con las facultades extrasensoriales, más que con la física.
Acaso descubramos con el tiempo que su clave reside en una combinación de ambas

Por su parte, el Premio Nobel francés Charles Richet resumió así la cuestión:

"Es una realidad que debemos aceptar."

Hasta aquí nos hemos remontado a los orígenes legendarios de la


varita adivinatoria, para tener una idea de la antigúedad de la
Rabdomancia.
Pero ésta, ciertamente, no dió señales de su existencia real hasta una
época relativamente próxima.

Nos encontraremos pronto para ampliar este fascinante tema.

Te propongo que sigas disfrutando de la pagina.


Zahorí entre Olivos
By Navas Guerrero Javier on jun 2, 2013 in Sin categoría | 0 comentarios

El arte convertido en ciencia


Bajo este Sol de primeros de Junio, Superando la técnica, se impone la tradición, ante nuestro asombro y
lo místico. Gonzalo empieza por donde había un pozo artesano, y tras andar a su alrededor indica que no
hay agua circulando, es balsa y empieza a andar por toda la finca. Eureka! encuentra, después de una la
hora, según le dicen “las varillas” dos lineas (subterráneas) que se cruzan.

El método es básico, con dos varillas metálicas de 30cm en “L” observa su movimiento, gracias a una
sensibilidad eléctrica patente, localiza por donde transcurre el agua bajo sus pies.

Ahora viene el redoble de atención, al cabo de unos minutos y pivotando en el punto idóneo, con sus
varillas acompañado de un unos pequeños golpes del talón, inapreciables, averigua la profundidad a la
que se encuentra el agua, mas bien los cambios de terreno, también marcado por su experiencia en las
prospección de toda una vida, determina que puede circular este recurso escaso y tan preciso para cubrir
el déficit hídrico de los meses estivales. Avanzando que estará entre 35 y a 58 metros, mas allá no le
queda definido.
En presencia de un geólogo, experto en localización y legalización de pozos, que emplea una maquina
sonar-senso- eléctrica para hallar esas vetas de agua bajo tierra. Me confirma, que en un porcentaje de
acierto es por encima del 90%. El prestigio del zahorí se logra a lo largo de toda una vida, donde la
estadística le favorece, en caso contrario debería cambiar de oficio. Porque una prospección es cara, para
un pozo de sondeo, entorno a los 3.000€, en una pequeña cadena de errores, le perjudica la credibilidad
de su negocio.
Para dar luz a esta especulación , esperare al siguiente capítulo, cuando comience el camión del sondeo,
y validaremos empíricamente esta tradición del Zahorí. Conocida como Radiestesia, con una antigüedad
de 4.500 años.
Es una forma tradicional de buscar aguas subterráneas. Los zahoríes suelen basar sus búsquedas en la
afirmación de que por el interior de la Tierra corren ríos iguales a los que podemos ver en superficie, pero
esto no es así.
De hecho, las corrientes subterráneas como tales sólo existen en zonas muy determinadas, donde rocas
calizas han sido disueltas por aguas de lluvia, las cuales han excavado pasadizos y cavernas por donde
corre el agua.
La gran mayoría del agua subterránea se encuentra empapando formaciones porosas como arenas; al
contrario de lo que se cree comúnmente, el agua no está en bolsas, piscinas subterráneas ni nada
parecido, sino llenando lo poros de estas formaciones, de un modo similar a lo que ocurre cuando
empapamos una esponja.
Esto no significa que el agua permanezca inmóvil, ya que puede trasladarse verticalmente por capilaridad
y gravedad, y horizontalmente por diferencias de presión. Por lo tanto, el agua subterránea no se presenta
normalmente en forma de canales, sino empapando extensas zonas de hasta decenas de kilómetros
cuadrados, como las famosas Tablas de Daimiel, en España.
Sabiendo esto empiezo a a comprender cómo los zahoríes son capaces de encontrar agua; si nos
encontramos en una zona en la que se hayan perforado anteriormente pozos de agua, o incluso en la que
se puedan ver ocasionalmente encharcamientos, casi cualquier punto donde señalemos para excavar un
pozo será positivo.
En cualquier libro de geología general puede encontrarse información sobre aguas subterráneas y
acuíferos. Es muy popular y fácil de encontrar “Geología” de Melendez y Fuster (1984), de la Ed.
Paraninfo, que presenta un capítulo entero dedicado a aguas subterráneas.
El agua ha sido tradicionalmente uno de los bienes más preciosos. Debido a su éxito aparente y al
beneficio que reportaban sus experimentos, los zahoríes han gozado de una consideración mucho mayor
en la agricultura.
CONOCIMIENTO ANCESTRAL DEL HOMBRE
..
RABDOMANCIA

EL ARTE DE HALLAR AGUA Y ORO


.
Para todos nuestros lectores incluimos este trabajo editado en el año 1976 por la revista “Mundo Desconocido” de España y que
dirigía el investigador Andreas Faber Kaiser.

La aportación de nuestra WEB creando un nuevo espacio que hemos denominado “Conocimiento Ancestral del Hombre” es para
incluir precisamente, la sabiduría del hombre antiguo que nos ha precedido a los conocimientos actuales que poseemos. Toda una
mezcla de seudociencias, supersticiones y también disposiciones naturales que llevamos implícitas en nuestro ser, y que hemos
perdido a través que los años. La forma de vida actual nos ha introducido en un mundo material, confuso, agresivo, poco
contemplativo, y que al parecer no tiene vuelta, ni presta atención a nuestro pasado.

El “Libro Negro” es un breve tratado de Ciencias Ocultas. Antiguo Grimorio reproducido en 1830 por el Doctor Hector Hacks, del
grupo esotérico “Hermes” de París. Recordamos a nuestros lectores que el autor de la presente obra habla de acuerdo con las
teorías científicas de le época. Por ejemplo, muchos conceptos alquímicos de antaño han sido ratificados hoy en día por la
Química moderna, otros no. En un futuro trataremos de incluir conceptos como La Piedra Filosofal, Alquimia, Filosofía Oculta,
Recetarios Mágicos y Curiosidades Inauditas de la Edad Media. Todo un bagaje de conceptos que han formado el pensamiento del
Hombre actual a través de los siglos. Comenzamos por una de estas disciplinas más románticas y aplicables por el grueso público.
Hoy en día, mucha gente de campo le usa y aplica, también personas profesionales valoran su autencidad natural. Nos referimos a
la Rabdomancia o Radiestesia. Vamos a ello.
.

.
La Rabdomancia , - voz griega Rabdos, bastón y Manteia, adivinación, - es una ciencia antiquísima que tiene por objeto descubrir las aguas,
los metales y los minerales subterráneos, mediante una varita llamada mágica, adivinatoria, divina y también vara de Moisés, de Jacob, etc.,
aunque el nombre más corriente y conocido es el de varilla adivinatoria. Los que ejercen, esta ciencia de adivinar lo que yace bajo la tierra, se
les denomina rabdomantes, hidróscopos, pero más común zahoríes. Se entiende por rabdomante, (zahoríes) a un sensitivo que está dotado de
la facultad de percibir o detectar, la existencia de corrientes de agua, vetas de minerales, lagos subterráneos, etc. a cualquier profundidad.
Tratase de una facultad supranormal que se ha denominado con mayor precisión "geo-psicometría", que es el rastreo de la psiquis por el interior
de la tierra. El dotado, emplea una varilla vegetal o metálica o bien un péndulo, que aparentemente sirve de estímulo para seleccionar el lugar
indicado.

Con esta varita prodigiosa no solamente se indicaba con toda certeza la existencia de un manantial oculto, sino que se pretendía descubrir
tesoros escondidos, a los asesinos y hasta, algunas veces, la infidelidad conyugal.
.
La varita es el símbolo más antiguo del prestigio y del poder. Con el auxilio
de la “varita de las virtudes” las hadas, así como las hechiceras más
famosas (Medea y Circe) operaban toda suerte de maravilla; los magos de
la antigüedad más remota, como Hermes, Zoroastro, etc, no podían
prescindir de ella al realizar sus grandes prodigios. Tocándole con la varita
fue como Minerva dio a Ulises la flor de la juventud En la Biblia se citan
casos abundantes en que la varita obra milagros (1) Ahí tenemos a los
brujos del faraón, Moisés, y a su hermano Aaron que se sirven con éxito de
la varita de Jacob gozaba ya de gran reputación. Nabucodonosor hacía uso
de la varita para reconocer a sus enemigos. Los caldeos enseñaron a los
Hebreos el arete de vaticinar por medio de una varita de avellano. Los
sacerdotes de la antigua Roma hacían sus augurios sirviéndose del lituo, el
cual era, según nos describe Aulio Genio y Macrobio, una especie de
cayado muy retorcido. Plutarco, en la vida de Romulo, nos dice que éste
era un maestro consumado en el arte de adivinar mediante el lituo.

.
Los sacerdotes de Oriente, sobre todo en el país clásico de la Iniciación, La India, siempre han llevado, una varita como distintivo de su jerarquía
y condición sacerdotal. El bastón de los augures y el báculo episcopal del sacerdocio cristiano no tienen otro verdadero origen; los cetros reales,
símbolos del poder, originan asimismo de la varita mágica. De la idea de superioridad representada por este símbolo de los reyes, surge la
creación de los bastones de mando de las autoridades de carácter civil y militar.

Hasta aquí nos hemos remontado a los orígenes legendarios de la varita mágica para dar una idea de la antigüedad de la rabdomancia, pero
ésta, ciertamente, no dio señales de su existencia real hasta una época relativamente próxima.

Las primeras noticias que tenemos de los rabdomantes o zahories, esto es, de los adivinadores por la varita de avellano, las debemos a un
célebre alquimista alemán, del siglo XVI, llamado Jorge Agrícola (su verdadero apellido es Landmann), sin duda uno de los primeros creadores
de la Mineralogía. Su obra, famosísima, De Re Metallica, se imprimió por primera vez en Basilea, en 1530. De ella se hicieron diversas ediciones,
generalmente ilustradas con muy curiosos grabados de boj.

He aquí uno de ellos en el que se ve expresada la práctica de la varita adivinatoria para descubrirlos yacimientos ocultos (Figura 2)
Agrícola nos habla en su obra de ciertos individuos que parecen en la Edad Media que son, para él, los primeros representantes de la hidroscopia
sensitiva, o sea la facultad de sentir la proximidad de las aguas subterráneas.

EL Márques de Sant-Aubin nos dice que en el siglo XVII había empezado a correr la voz de que había en España unos hombres que veían lo que
había bajo tierra a veinte pies de profundidad. No podía referirse más que a los zahoríes, los cuales averiguaban el agua subterránea y
señalaban asimismo el lugar de los tesoros ocultos.

Parece ser que este arte de los zahoríes es de origen español, procedente de los árabes, conforme lo indica la forma arábiga del vocablo

A últimos del siglo XVII fue muy discutida la posibilidad de descubrir los manantiales o minas metálicas por mediación de la varita adivinatoria,
debido al revuelo que se armó alrededor de Jaime Aymar, que se hizo celebérrimo con sus descubrimientos, no solamente de yacimientos
metálicos y de aguas subterráneas, sino que llegó a señalar las pistas de los asesinos y de gente maleante.

Ante tales prodigios, Luis de Borbón, Príncipe de Condé, decidió llamar al célebre rabdomante e hizo someterle a un examen. Aymar era un
aldeano, y como no contestara las preguntas a satisfacción de sus interrogadores, éstos no titubearon en afirmar que las adivinaciones del
“brujo” eran debidas exclusivamente a su perspicacia nativa, es decir, a las sutiles deducciones de un gran detective, como diríamos ahora.

Sin embargo, un autor más cauto y más prudente, el abate de Vallemont, en su muy notable obra La Physique Occulte(2) al ocuparse de
Aymar, se expresa de muy distinta manera:

“Aun cuando Jaime Aymar sea un hombre muy honrado, puede a veces, no parecerlo, al emprender cosa que no siempre le salga bien, y él
mismo confiesa que puede engañarse, y que no sabe, en ciertos casos, al girar la varita en sus manos, si es sobre agua, sobre metales o sobre
un cadáver. Lo cierto es que aciertan muchas veces y que rara vez se equivoca. ¿Acaso los mejores perros de caza no se equivocan también?

Y luego añade:

“Además yo os puedo asegurar que, tanto en París como en varias provincias del reino, he conocido a más de cincuenta personas muy
honorables todas que hacían uso de la varita adivinatoria para hallar aguas, minas y tesoros ocultos, y en cuyas manos giraba de verdad”

Veamos ahora cómo se construía antiguamente esta varita.

He aquí la manera de obtener una perfecta varita adivinatoria, según las teorías de los primeros rabdomantes:

Esta varita debe ser de madera de avellano; se escoge una rama ahorquillada, de pie y medio de longitud, del grueso de un dedo y
que no tenga más de un año. Algunos autores nos dicen que la rama escogida debe cortarse al salir el sol y otros pretenden que
debe ser cortada en luna llena, pero nosotros podemos asegurar que el día y la hora son indiferentes para el caso”

MANERA DE SERVIRSE DE LA VARITA

Respecto la manera de servirse de la varita, diremos que la más corriente es como sigue: Se cogen los dos extremos A y B, uno
con cada mano, sin apretar, para que la varita pueda girar fácilmente. El dorso de las manos ha de mirar hacia abajo; el vértice C
hacia delante y la varita debe guardar una posición paralela al horizonte ( véase la figura 3). “Entonces se anda despacio y sin dar
saltos por los parajes donde se supone que hay agua, minas o dinero escondido. Hay que advertir que el rabdomante no debe
llevar encima dinero ni objetos de metal”

OTROS METODOS – Método de Royer

Hay quienes manejan la varita de otra forma, y además, creen que aquélla puede ser de diferente madera y recta como un palo.

Luis Royer, abogado en el Parlamento de Rouen, se sirve de ramas de laurel, de fresno, de pino silvestre, lo mismo que del
avellano, y dice que no encuentra diferencia alguna. En cuanto a la manera de servirse de la varita, el señor Royer afirma que
basta con llevarla en equilibrio sobre la palma de la mano ( véase la figura 4)

Método del Padre Kircher

El Padre Kitcher, célebre jesuita alemán, físico, matemático y cabalista del siglo XVII, dice sobre la varita adivinatoria: “Se coge
un renuevo de avellano, bien derecho y sin nudo alguno; se corta en dos mitades; se agujerea el extremo de uno de ellos,
formando un pequeño hueco, y se corta un extremo del otro en forma puntiaguda, de modo que el extremo del uno encaje con el
extremo del otro. Se lleva la varita en posición horizontal, sosteniéndola entre los dedos índices, como se indica en la figura 5 .
Cuando se pasa por encima de corrientes de agua o vetas metálicas, la varita oscila primero, y luego de una manera muy
marcada”

OTRO METODO

He aquí otro proceder bien sencillo: Se tiene la mano extendida de manera que la palma mire hacia la tierra y con la varilla
colocada horizontalmente en el dorso de la mano (véase figura 6)

Algunos autores del siglo XVII afirman que para descubrir tesoros ocultos por mediación de la varita rabdomántica, se hace
indispensable recitar al propio tiempo el salmo

“De profundis: Credo videre bona Domini in terra viventium”

Otros autores recomiendan se recite el Evangelio de San Juan; otros, finalmente, creen que debe hacerse la siguiente invocación,
como la más eficaz de todas:

Sancta summi Jovis et soror et conjux quae divinum Argum cantoculum immaculatae virgini praefecisti, ejus intervenientibus
meritis, minuta et dissita naturae mysteria oculis articiosis

El P. Menestrier, otro jesuita ilustre y también del siglo XVII, se ocupó extensivamente de la varita adivinatoria mostrándose nada favorable a
ella y quizá demasiado crédulo respecto a las propiedades que le asigna (3) debidas, según él, a la intervención diabólica.

Lejos de negar los fenómenos de la varita, los acepta sin poner reparo alguno; lo que no admite es que obedezca a una causa natural, como
pretenden los físicos de la época. Y dice:
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“Estoy convencido de que todo cuanto se obtiene por la varita procede del
Demonio, y lo juzgó así, no sólo por mis propios conocimientos, sino por la
Sagrada Escritura y por los testimonios que nos proporcionaron los
Paganos todos, puesto que en la mayoría de sus operaciones mágicas se
servían de varitas misteriosas, y con las cuales, sobre todo, invocaban al
Diablo, y establecían pacto con él.

“Los brujos de Faraón se sirvieron de la varita, y todos los brujos de hoy


se sirven de ella igualmente. Los Paganos daban a sus bastones
operadores de maravillas el nombre de varitas mágicas, reconociendo
tácitamente que con ellas se obtenían efectos sobrenaturales”

En apoyo de su opinión adversa a la Rabdomancia, el Padre Menestrier se extiende


en largas consideraciones, haciendo un alarde de erudición, citando textos de
Homero, Cicerón y otros autores de la antigüedad. Y concluye así:

“Conocidos los efectos perniciosos de la varita mágica o adivinatoria, yo


espero que la gente de bien abandonará su práctica y que las palabras del
Profeta se cumplirán : “Non relinquet Dominus virgam peccatorum super
sortem jsutorum, ut non extendant justi ad iniquitatem manus suas”

Claude Françoise Menestrier, jesuita critico de las técnicas de zahories.


La enciclopedia Espasa Calpe indica que publicó 83 obras, entre ellas:
La veritable art du blason, Lyon 1659; L´art des emblemes, Lyon 1662; Historie civile du consularie de la ville de Lyon, Lyon; 1696
.
Hemos creído a fuer de imparciales, citar unas opiniones de amigos y de adversarios de la varita adivinatoria, para dar una idea, siquiera sea
aproximada, de la importancia que tuvo al aparecer los primeros zahoríes. La materia apasionó durante tres siglos, sin interrupción desde
principios del siglo XVI hasta últimos del siglo XVIII. Durante el siglo XIX la fama de la varita fue extinguiéndose paulatinamente, hasta quedar
arrinconada como un trasto inútil o considerada como una de las tantas supersticiones de nuestros abuelos.

Sólo los cultivadores de las Ciencias Ocultas siguieron concediéndole la misma importancia que le concedieron los antiguos y perpetuaron sus
enseñanzas con entusiasmo. A ellos, pues, se debe la resurrección gloriosa que ha tenido lugar a principios del siglo XX (4)

Pasaremos por alto las diversas teorías, mejor diremos, opiniones particulares, que se han sostenido para explicar la causa de los movimientos
rotatorios de la varita. Los Jerónimo Cardano, Juan Bautista Porta, Gassendi, y otros, precursores de la Física actual, sostenían una doctrina
basada en la “ley de la simpatía y antipatía” y con ella explicaban, o creían explicar, muchos fenómenos. Esta doctrina gozaba de muy poco
crédito ya al hacer su parición la varita adivinatoria. Por esto el abate De Vallemont, explica los movimientos rabdománticos por una teoría
nueva, la “filosofía de los corpúsculos”

He aquí las propias palabras del abate:

“Esto podía satisfacer antes de conocerse la filosofía de los corpúsculos, en la época en que todos los filósofos, ante las maravillas
de la Naturaleza, recurrían a la simpatía y a la antipatía, figurándose haber dicho mucho de estos pomposos nombres, que tienen
tanto de inteligible como lo que pretender explicar. Sólo la filosofía de los corpúsculos nos explica satisfactoriamente el
movimiento de la varita en manos del rabdomanrte”

Al llegara aquí se extiende en largas disquisiciones para demostrar la solidez de tan portentosa teoría, teoría que la ciencia actual no le concede
ningún valor. Para otros, “las emanaciones o vapores que desprenden de las aguas subterráneas cuya humedad penetra por los poros de la
varita”, eran la causa de los movimientos de ésta. Había, asimismo, los partidarios de las influencias astrológicas, por esto señalaban
determinadas horas del día y de la noche, teniendo en cuenta ciertos aspectos celestes a la hora de cortar la rama del avellano. Otros creían
ciegamente que la varita sólo se movía por causas extranaturales (divinas o diabólicas), tanto es así, que recomendaban se recitase durante la
operación ciertos conjuros o determinados salmos o raras palabras cabalísticas. Por último, la opinión más generalizada en los tiempos pasados,
era la de que la varita sólo giraba en manos de determinadas personas llamadas zahoríes, las cuales gozaba, además, de la facultad de ver lo
que existe debajo de la tierra.

Estos son, en brevísimo resumen, las creencias y las teorías, más o menos científicas que sobre la rabdomancia se han expuesto durante el
pasado; ahora trataremos de dar una idea del estado actual de dicha ciencia, es decir, expondremos la opinión que les merece a los sabios de
nuestro tiempo.
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GALERIA DE FOTOS
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La rabdología.

La antiquísima rabdomancia no podía seguir llamándose así desde el momento en que pasa hacer admitida por la ciencia moderna. La
terminación mancia repugna a los sabios; recuerda demasiado a las diversas ramas de la ciencia oculta y eso hay que evitarlo a toda costa. La
nueva denominación es menos precisa, es cierto, pero es más moderna… y eso no deja de ser una ventaja.

A principios de este siglo se fundó en Hannover una sociedad que tuvo por objeto investigar seriamente y con perseverancia a los fenómenos
rabdománticos, esto es, los de la varita adivinatoria para lo cual empezó por convocar un concurso de sourciers o rabdomantes o zahories, que
con todos en estos nombres son llamados los que, mediante la varita adivinan las aguas subterráneas.

Este concurso tuvo efecto en el año 1911, con los resultados más satisfactorios. En vista de ello la academia de ciencia de París convocó otro
concurso en 1913 con éxito inmenso. Inglaterra no quiso ser menos, y abrió seguidamente otro concurso, y Alemania, otro, que los supero a
todos.

Algunos años más tarde en 1927, tuvo lugar en Barcelona, el IV Congreso Nacional de Riegos, en el cual, ante la presencia de muy relevantes
personalidades dieron prueba de su pericia varios hidroscopios, prospectistas y zahories nacionales y extranjeros.

Un geólogo eminente, D.

Domingo Vallet y Barba, tomó parte en este congreso ante el cual dio a conocer un nuevo procedimiento de prospección fruto de sus largos
estudios sobre esta materia. He aquí las propias palabras del inventor:

“La prospección era, hasta hace poco, un sondeo por procedimientos geofísicos, que podían ser gravimétricos, eléctricos,
magnéticos, o sísmicos. Todos estos procedimientos se emplean solo de cinco o seis años a esta parte, y los verdaderos progresos
se han hecho en los dos últimos años, pero, generalmente, todo esto era muy vago. Mi descubrimiento, que no puedo dar a
conocer porque voy a sacar patente de invención permite prospectar directa e instantáneamente a una profundidad cualquiera.

“En Rusia, donde se estudia esto con grande amor, han hecho cosas muy importantes. Mutxketoff, Director del Instituto de
Geografía Aplicada ha encontrado un procedimiento bastante perfeccionado y el año pasado, en el XIV Congreso Nacional de
Geología de Madrid dio cuenta de los excelentes resultados obtenidos en su país en los dos últimos años, que han permitido
encontrar una gran riqueza de piratas hulla petróleo y sales potásicas (5)

Yo puedo decir que he realizado este descubrimiento y he creado mi invento tomando por base que el hombre es un aparato que
detecta perfectamente las ondas. Gracias a este invento los laboratorios de análisis del porvenir se dedicaran a la
experimentaciones magnéticas más que a las manipulaciones químicas. Uno de estos aparatos de control será simplemente la
brújula. El trabajo de los laboratorios de análisis será el examen de las ondas y de las vibraciones magnéticas.

“El hombre dice Moiener es un verdadero aparato de T.S.H Esto no causara ninguna sorpresa a los que conocen ya los trabajos
que realizan los zahories mediante la varita de prospección.

“Mi invento consiste en unos dispositivos para prospección subterránea y subacuática por medio de la energía rábdica o
magnética personal y sirve para explorar reconocer y analizar los yacimientos de aguas minerales y toda clase de sustancias bajo
la superficie del suelo y del agua, y para hacer observaciones y estudios geológicos, geográficos, oceanográficos y limnológicos
(exploración de pantanos, estanques, lagos, etc.)

“La rapidez con que se hacen las exploraciones con mis dispositivos permitirá obtener resultados sorprendentes. Yo he llegado a
hacer ochenta prospecciones en un día. Esto dispositivos funcionan desde un automóvil en marcha, igualmente desde un tren o
buque. Explorando, por tanto, en este último caso la profundidad de las aguas permitirá realizar los sondeos allí donde todavía no
han podido hacerse – en cierto paraje del Pacífico, por ejemplo -, y serán de gran utilidad para los buques en días de niebla y
evitar abordajes o choques con bancos y escollos.

“Se podrá, con mis dispositivos, explicar derrumbamientos de la Atlántida comprobar la teoría de Vagenet sobre los continentes,
si efectivamente permanecen sobre una masa semi pastosa en relativo equilibrio. Asimismo, la teoría formulada sobre la
constitución interna de la Tierra, podrá confirmarse o modificarse, según los resultados que se obtengan.

“Mi teoría sobre la cual se han basado los dispositivos está de acuerdo con la novísima teoría electrónica sobre la constitución de
la materia. Todo vibra y emite ondas y vibraciones que el hombre, excelente aparato detector, recoge

“He encontrado los dispositivos para vigorizar la energía rábdica o magnetismo personal. Todos poseemos esta energía en estado
latente; mi dispositivo la vigoriza. Todos podemos ser zahories; todos podemos investigar las profundidades de la tierra; todos
seremos sensibles a esta vibraciones de la materia. Nuestro cuerpo es parecido al fragmnento de acero o de hierro que
imantamos para polarizarlo. La energía latente que todos poseemos, mi dispositivo la polariza. Serán escasas las personas
insensibles a la energía rábdica; se trata realmente de despertar en nosotros un “sexto sentido”.

“En las exploraciones subterráneas he llegado a explorar, en el Vallès hasta 150.000 metros.”

No hay necesidad de seguir paso los múltiples trabajos realizados durante estos últimos años en la investigación de los
fenómenos rabdomanticos, para convencer a aquellos que todavía dudaban de la realidad de los mismos.

Hagamos constar que en España ha habido muchos hombres de ciencia que han contribuido en gran manera el progreso de
Rabdología. El doctor Tomás Zamora y Rivas miembro que fue del concurso de zahories, efectuado en Montjuich (Barcelona), a
estudiado con amor y entusiasmo las leyes biológicas de estos fenómenos.

“No hay nada de sobrenatural en ello – dicen - todos los fenómenos los físicos y los psíquicos de nuestro organismo obedecen a
leyes generales de la materia y de la energía. Esta probada la existencia de la electricidad en los minerales en la tierra, en la
atmósfera y en el reino mineral y vegetal.

“La tierra tiene unas corrientes telúricas propias, que se diferencian por completo de las emanadas de las aguas subterráneas. La
atmosfera tiene su energía, que disminuye progresivamente según la actitud, pues los 7000 metros ya no existen. Tierra y
atmosfera se compenetran entre ellas no existe ninguna separación. Las corrientes telúricas de la Tierra se juntan con la
corriente eléctrica de la atmosfera. La materia orgánica y la inorgánica se confunden y la continuidad existe siempre, tanto
material como en el energética.

“El fenómeno de la varita adivinatoria, al señalar el agua subterránea es un fenómeno que tiene una parte biológica y otra física;
La primera porque se rige según las leyes de la biología; la segunda por lo que afecta a la energía que emana en la corriente
subterránea.

“Toda corriente eléctrica según donde y como se aplica produce efectos distintos: aire, frio, calor, luz, fuerza… Aplicada a la varita
la energía al pasar a través del organismo humano da una manifestación; al pasar por la Tierra da otra. Es preciso pues hallar la
relación entre estas dos manifestaciones teniendo presente otras fuerzas que alteran el fenómeno presentando diversas
modalidades.

“Actualmente después de los últimos experimentos realizados se puede afirmar que poseemos la clave del misterio. El estado de
la energía en reposo que es el magnetismo, y el estado de la energía de la actividad que es la electricidad, sirven de base para
llegar a una conclusión definitiva.

“Todos los fenómenos se explican por el origen de esta energía, y el fenómeno de la varita o del péndulo de los zahories no es una
excepción. Concretando: La tierra es un gran selenoide; la atmosfera tiene una tensión: entre ambos hay las corrientes telúricas
que obedecen a un origen eléctrico.

“Si por el análisis se demuestra que todo está impregnado en una misma energía, los fenómenos asaz variables que la vida
presenta a la observación no son sino manifestaciones diversas de esta misma energía gracias al medio en que se aplican.

“Por esto no debe verse nada de extracientífico en los fenómenos observados en los zahories. La varita en sus manos, actúa como
condensador de la energía humana que se siente influenciada por la energía emanada de la corriente subterránea.

“Digámoslo bien alto: La clave del misterio esta en nuestro poder, aquellos que se han burlado de los fenómenos de la varita
tienen que rendir ante la evidencia de los hechos, hechos de una manera sagaz y científicamente controlados (6)” ”

Como puede verse la varita adivinatoria de los antiguos, la que, desde su aparición fue tratada con desdén por los sabios de otros tiempos, ha
sido reconocida hoy por la ciencia moderna. Esto prueba una vez más, cuan necia es la actitud de muchos científicos al afirmar dogmáticamente
que tales y cuales fenómenos son “pura palabrería” o sandez o fraude y demás expresiones por el estilo.

Digamos Boileau… ¿La causa? La ignoro; veo y esto basta” LKO único que sabemos con certeza es que la varita de los zahories gira en sus
manos de una manera cierta porque esta plenamente comprobado.

Y para terminar este capítulo, ahí va la opinión de un ocultista: Puesto que la varita adivinatoria de los antiguos era una cosa real y verdadera,
yo creo que debemos continuar fabricándola tal y cual lo hacían ellos.

Recordar que es una cosa bien sencilla: Cortar, a la hora que os venga mejor, una rama de ahorquillada de avellano que es el árbol que da
mejores resultados y hacer uso de ella cuando los creáis necesario. Y los resultados serán más o menos satisfactorios según sea vuestra
sensibilidad rabdomántica.

NOTAS:

1) El Éxodo, describe, así el descubrimiento del agua por Moisés: “Y dijo el Señor a Moisés. Adelántate al pueblo y toma
contigo de los ancianos de Israel y lleva en tu mano la vara con que heriste el río y anda. Mira que yo estaré allí
delante de ti, sobre la piedra de Horeb. Y herirás la piedra y saldrá de ella agua, para que beba el pueblo. Hízolo así
Moisés delante de los ancianos de Israel”
. .
2) La Physique Occulte ou Traité de la Baguette Divinatoire. París. D`Houry, 1892 (primera edición)
. .
3) Claudio Francisco Menestrier, nacido en Lyon en 1685 murió en 1705. En su obra Les Images Enigmatiques, muy
buscada por los ocultistas modernos dedica un capítulo muy extenso a la varita adivinatoria bajo este epígrafe. “Des
Indications sur la Braguette pour decouvrir les choses les plus cachéces, soit mines, les vols, les assasins, le fidélite
conjugal, etc” A,.Lyon. chez Baritel. 1684
. .
4) Es la misma historia del magnetismo: ridiculizado de una manera feroz al principio, es hoy una ciencia oficial
reconocida. A la Alquimia se le prepara algo parecido. Los sabios todos reconocen ya la posibilidad de hacer oro.
¡Aquello que era considerado como una quimera de la Edad Media! Y por último diremos que la quiromancia se ha
tomado ya en consideración y pronto se le rendirán los honores de ciencia experimental, y se le llamará Quiroscopia,
para no ofender los oídos de la “gente culta”
. .
5) En Junio de 1933 en Haute-Isle (Francia), se celebró el I Congreso Internacional de Radiestesia, en el que
concurrieron más de ciento cincuenta hidroscópos o zahoríes. En este concurso, la varita adivinatoria alcanzó un
nuevo y resonante triunfo. Entre los concursantes se destacó notablemente un sacerdote, el abate belga Mermet,
quien hizo sorprendentes demostraciones con su varita y el péndulo magnético.
.
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Crítica - Escepticismo

Los experimentos controlados no han confirmado nunca los efectos proclamados, así que los científicos tienden a no tener la confianza en esta
práctica y consideran que sus resultados no van más allá del azar:

Estudios desde 1948 como: un estudio que evaluó la habilidad de 58 zahoríes para detectar agua, Una revisión de varios estudios controlados en
1979, Christopher Bird en 1979 con el título de The divinig hand y James Randi, en el libro Flim-Flam!

Un estudio de 1987 y 1988 en Múnich por Hans-Dieter Betz y otros científicos que en declaraciones de Jim T. Enright, consideró que los
experimentos proporcionaban "la prueba más convincentemente imaginable en contra de que los radiestesistas puedan hacer lo que afirman".
recalcando que el análisis de los datos fue "especial, no convencional y retocados", realizando "análisis más convencionales"[

Más recientemente un estudio en Kassel (Alemania) bajo la dirección de la Gesellschaft zur Wissenschaftlichen Untersuchung von
Parawissenschaften (GWUP) [Sociedad para la Investigación Científica de las Paraciencias] y Richard Dawkins realizó un experimento controlado
y filmado con diversos rabdomantes, sin que ninguno de ellos consiguiera resultados positivos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Radiestesia

NOTA FINAL:

Como toda mancia, la radiestesia lleva en sí la controversia y discusión afanosa de los creyentes y escépticos. Siempre ha sido así
a través del tiempo y continúa de la misma manera. La mejor manera de salir de duda es practicarla personalmente y sacar sus
propias conclusiones.