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DISCURSO DE ASUNCIÓN

Presidente Nacional Juventud RN, Javier Molina Cepeda


Santiago, sábado 8 de diciembre de 2018.

Queridos amigos de la Juventud de RN; dirigentes de RN; militantes de RN; amigos


todos; Presidente de nuestro Partido, Diputado Mario Desbordes; Vicepresidente Nacional
RN, Pedro Pizarro; A mis amigos Gerardo Castillo y Renata Santander, ex Presidentes de la
Juventud.
Quisiera en primer lugar, agradecer la presencia de todos, es muy importante que
nos congreguemos para ser parte de las decisiones y acontecimientos de nuestro partido.
Hoy es un día muy especial, quiero agradecerles de corazón por honrarme con el
máximo cargo al que puede ostentar un joven de Renovación Nacional, desde hoy con
orgullo los representaré en todos los espacios con mucha responsabilidad, y tengan certeza
que trabajaré con toda la energía junto a la Directiva Nacional para cumplir nuestro
programa de trabajo, y revitalizar a la Juventud de RN en todo el país.
Pero hoy no sólo se trata del cambio de mando de la Juventud de Renovación
Nacional, sino que asistimos a sellar un nuevo compromiso. Un compromiso al cual estamos
todos convocados, y del cual depende la forma de concebir no sólo a nuestra juventud, sino
también a nuestro partido. De las acciones, o incluso de las omisiones del presente,
dependen las próximas décadas, ese Chile que anhelamos de aquí al 2050, el Chile de los
próximos 30 años.
Alguna vez el gran Winston Churchill dijo que “El problema de nuestra época
consiste en que los hombres no quieren ser útiles sino importantes”, esa misma reflexión
vale la pena hacer aquí y ahora. ¿Estamos en política para servir o para ser importantes?
Pues bien, tratemos de responderla. Veamos.
En el último tiempo hemos presenciado paulatinamente cómo las juventudes
políticas son consideradas un simple grupo de propaganda, útil para repartir panfletos y
mover banderas en época de elecciones, pero bastante invisible el resto del tiempo ante los
ojos de nuestros líderes políticos.

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Como jóvenes, debemos asumir que nos ha faltado coraje para defender nuestras
ideas, hemos tenido poca presencia en el debate público, aparecer para la foto resulta más
importante que montar el escenario de un seminario formativo, mucho café y celular, y
pocos abrazos y conversaciones profundas, hemos abandonado las Universidades y centros
educacionales bajo la falsa creencia de que no son espacios oportunos para defender
nuestras ideas políticas, y lo más alarmante, hemos dejado de lado la formación doctrinaria,
creyendo ilusamente que las ideas brotan como plantas, haciendo escasos esfuerzos por
reafirmar sólidamente nuestras ideas y convicciones.
Por su parte, el panorama en la vereda del frente no es motivo de alegría. Vemos
impávidos como una ultraizquierda mesiánica, con jóvenes de nuestra misma generación
como guaripolas, se presentan sin empachos como los salvadores del mundo, reavivando
recetas políticas y económicas sesentonas y mediocres, donde la evidencia empírica
comprueba vastamente que han sido un rotundo fracaso en la mayoría de los países
desarrollados del mundo.
Así, el extremismo de sus planteamientos avanza más rápido que la reflexión de sus
escasos fundamentos, arrojando a nuestro país lentamente a un clima de polarización y
odiosidad. Albert Einstein señalaba que “El mundo no está en peligro por las malas
personas, sino por aquellas que permiten la maldad”. Yo les pregunto a ustedes,
¿seguiremos siendo meros espectadores de este avance brutal de la división y extremismo,
o por el contrario, seremos jóvenes con propuestas y sin miedo de plantear nuestras ideas?
A este escenario se suma un peligroso actor, que parece revivir de vez en cuando a
lo largo de la historia, con la constante de ser siempre muy negativas sus consecuencias, así
lo atestiguan muchos países, algunos con historias bastante trágicas. Estamos hablando del
POPULISMO.
Con instituciones desprestigiadas, personas cada vez más desinteresadas en la
política, líderes en algunos casos poco confiables, medios de comunicación que no dicen
toda la verdad, o bien, la dicen de forma parcializada, con profundos temas sociales que
requieren urgente solución, y con grupos minoritarios que se toman las organizaciones
civiles para politizarlas e instrumentalizarlas, constituyen terreno fértil para las primeras
semillas del populismo, que como una gangrena, avanza y avanza, a menos que se le
detenga a tiempo.

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Si reflexionamos acerca de las extremas posturas de una izquierda intolerante y
odiosa, más un clima de polarización y división, sumado a lo que hemos descrito, no es difícil
suponer que nuestro país no es inmune al populismo. Nuestras instituciones y nuestro
Estado de Derecho, que tanto orgullo nos ha entregado, no estamos seguros de que pueda
soportar los embates o afrentas de líderes mesiánicos o refundacionales, que quieran
borrar la historia del país, y partir de cero. Es cosa de mirar a Venezuela y entender cómo
llegó a su situación actual.
Así, queridos amigos, enfrentamos un futuro de cambios frenéticos, con una
tecnología que cada día nos sorprende con algo nuevo, con las redes sociales que parecieran
tener al mundo en un solo clic, con una ciudadanía cada vez más exigente y consciente de
sus derechos, con nuevos estándares institucionales para los Estados, etc. Con esto quiero
decir que el Chile de los próximos 30 años puede ser muy distinto al que conocemos, es
más, puede ser absolutamente distinto al que conocemos.
En ese proceso es donde nosotros debemos involucrarnos, no sólo defendiendo con
solidez nuestros principios, ni reaccionando con firmeza ante los embates de la izquierda,
sino también, y aún más importante, proponiendo, clavando nuestras banderas más allá de
los artificiales límites que parecen autoimpuestos, no teniendo temor de hablar por ejemplo
de protección al medio ambiente y desarrollo sustentable, entre otros variados temas.
Nuestras credenciales nos avalan, no somos de aquellos que en la mañana hablan
de DDHH y por la tarde justifican las atrocidades de los regímenes de Cuba, Corea del Norte,
Venezuela o Nicaragua. Creemos firmemente en la libertad y en los DDHH, y si estamos en
política es para dar testimonio de ello.
Tal como nos preguntábamos al principio, si estamos aquí para ser útiles o
importantes, como jóvenes de RN la respuesta debe ser sólo una, queremos ser útiles,
queremos servir a ese Chile que se viene, a ese Chile del mañana que nos golpea la puerta,
al Chile que vivirán nuestros hijos, y del que tendremos que responder por la forma en que
nos hicimos cargo.
Estamos aquí para responder a esa esforzada dueña de casa que se preocupa por
llegar a fin de mes, estamos aquí por ese trabajador que no tiene empleo, por ese joven que
no tiene oportunidades, por ese adulto mayor que está solo y triste, en fin, por todas esas
personas que necesitan un país mejor.
La política, en su prístino sentido griego, es la más noble de las actividades, o si se
quiere, es una alta forma de la caridad. Estamos aquí como jóvenes para recuperar ese
sentido, para dotar de contenido esa noble actividad, para imbuirla con nuestras 3
convicciones, y así, aportar a un país más justo para todos.
No olvidemos nunca que la razón de ser de la política es el servicio público, no
dejemos de conmovernos ante las preocupaciones de las personas, no permanezcamos
inmóviles ante el sufrimiento de los demás, no dejemos de buscar soluciones para los
problemas de las personas, no caigamos en la apatía por los temas que nos involucran a
todos, no nos anestesiemos en la defensa de nuestros principios, y por último, no dejemos
de soñar, porque créanme, un país más justo para todos, es posible, depende de nosotros.

Muchas gracias.-

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