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Tipos de valores

Existen muchos tipos de valores desde los más generales aceptados por la mayoría de los seres
humanos asta aquellos más personales e íntimos, inherentes a cada individuo
Todas las clases de valores ayudan a la cooperación entre las personas a permitir la vida en sociedad
y a guiar la vida de las personas
La clasificación siguiente se realiza para ayudar a comprender mejor los valores y para comprender
la terminología popular
Valores universales
Se llaman valores universales a los se consideran positivos por la gran mayoría de culturas países
y seres humanos
Algunos ejemplos de valores universales
– Sinceridad: acuerdo o concordancia entre lo que se piensa lo que se dice lo que se siente y lo que
se hace
– Responsabilidad: es la obligación moral de responder por nuestros actos sin que nadie nos obligue
sino por el “deber ser”
– Justicia: saber y aceptar qué parte tiene razón y dársela por derecho
– Libertad: poder obrar y pensar según un criterio y voluntad propias, sin corromper los derechos de
los demás
– Bondad: realizar acciones buenas hacia otras personas
– Honestidad: ser fiel a la verdad contarla y no ocultarla
– Amor: virtud que permite sentir y expresar los sentimientos de bondad afecto y compasión
– Amistad: sentimiento de afecto y cercanía entre personas que comparten cierta afinidad
– Respeto: aceptación consideración y delicadeza en el trato hacia personas animales y el ambiente
gracias al reconocimiento de sus cualidades o méritos
– Confianza: esperanza, seguridad o acto de fe de una persona hacia otra o con su entorno
– Solidaridad: es el compromiso moral que adquieren las personas para ayudarse apoyarse entre sí
y comprometerse en causas comunes
– Comprensión: la capacidad de un individuo de ponerse en el lugar de otro y entender su punto de
vista
Valores humanos
Se llaman valores humanos a los que se consideran que son esenciales en una persona o ser
humano. Cuando una persona posee alguno de estos valores se dice que es “muy humana”. Algunos
valores humanos son:
– Solidaridad
– Tolerancia
– Amabilidad
– Humildad
– Lealtad
– Sensibilidad
Valores personales
Se llaman valores personales a los que ayudan a guiarse a través de la vida construirla tomar
decisiones y relacionarse con otras personas Son una mezcla de valores socioculturales familiares
e individuales estos últimos creados por las experiencias únicas.
Ejemplos:
– Fidelidad
– Gratitud
– Disciplina
– Paciencia
– Constancia
– Empatía
– Comprensión
– Perseverancia
Valores familiares
Se llaman valores familiares a los que se tienen dentro de una familia particular Provienen de las
creencias que se han ido transmitiendo de generación en generación Por ejemplo los padres de una
familia pueden valorar la perseverancia el respeto o la unión familiar.
Ejemplos:
– Unión familiar
– Respeto a los mayores
– Amabilidad
– Honradez
– Solidaridad
– Sinceridad
Valores socioculturales
Los valores socioculturales son el conjunto de creencias más amplias y aceptadas por una sociedad
que comparte códigos comunes.
Aunque hay valores universales como la amistad que se consideran positivos en casi todos los
países hay otros que difieren de un país a otro Por ejemplo las personas de un país generalmente-
pueden dar más importancia a la religión y al respeto Las de otro país generalmente pueden dar más
importancia a la libertad de expresión y a la diversión.
Ejemplos:
– Patriotismo (hay países más patrióticos que otros)
– Religión/valorar las costumbres religiosas
– Puntualidad (hay países donde las personas son más puntuales)
– Generosidad
– Solidaridad
– Familia (por ejemplo, en los países latinos se suele valorar más la familia)
Valores morales
Se llaman valores morales a los que son esenciales para vivir en sociedad y tomar decisiones éticas.
Ejemplos:
– Respeto hacia los demás
– Tolerancia
– Lealtad
– Honestidad
Valores espirituales
Se llaman valores espirituales a los que valoran aspectos no materiales.
Ejemplos:
– Creencias religiosas
– Armonía
– Fe
Valores estéticos
Se llaman valores estéticos a los que se refieren a la belleza o fealdad de las cosas.
Valores materiales
Se llaman valores materiales a los elementos concretos que conviven con las personas y las ayudan
a subsistir y a vivir más cómodamente.
Estos valores se relacionan con bienes materiales que cubren necesidades básicas como vestimenta
alimentación salud y ocio.
Se dice que alguien tiene “valores materiales” cuando tiene preferencia por cosas que se pueden
comprar u obtener que por la espiritualidad amistad o valores no materiales.
Valores intelectuales
Los valores intelectuales del ser humano son aquellos que mejoran al hombre en términos de razón
intelecto y memoria.
Ejemplos:
– Sabiduría
– Lectura
– Curiosidad
Valores instrumentales
Se llaman valores instrumentales a los que permiten conseguir objetivos prácticos útiles para el
bienestar personal.
Ejemplos:
– Amabilidad
– Minuciosidad
– Perseverancia
Valores políticos
Son las ideas políticas que defiende una persona.
Ejemplos:
– Libertad
– Igualdad
– Democracia
Valores profesionales o laborales
Se llaman valores profesionales a las ideas que una persona tiene respecto a cómo se debe actuar
en un contexto profesional Por ejemplo una persona puede tener la idea de que en un empleo se
debe ser responsable y leal.
Ejemplos:
– Lealtad
– Responsabilidad
– Creatividad
Valores de empresa
Son los valores que se comparten dentro de una
empresa que se fomentan para que los tengan sus
empleados.
Ejemplos:
– Cooperación
– Trabajo en equipo
– Comunicación
– Innovación
Los valores son importantes porque ayudan a las personas a decidir qué es importante en la vida.
Por otra parte son esenciales para vivir en sociedad Valores universales considerados positivos-
como la solidaridad o tolerancia permiten que las personas se respeten y convivan a pesar de sus
diferencias.
Basados en esto, los valores son útiles para:
– Jerarquizar lo que realmente es importante.
– Decidir la conducta más adecuada entre múltiples opciones.
– Actuar en concordancia a nuestras ideas y principios.
-Vivir en sociedad.
-Tener ideas compartidas sobre lo que es importante.
son transmitidos de generación en generación a través de la educación y del ejemplo Los niños
aprenden en casa y en la escuela pero también imitan a los mayores así que en un hogar con sólidos
valores debe existir concordancia entre lo que se dice y lo que se hace.
En el ámbito organizacional, los valores de una empresa son producto de un exhaustivo análisis
previo y son comunicados a cada empleado desde el mismo momento de su incorporación. Cuanto
más valor comparta un empleado con una empresa/organización, mejor será su adaptación.
Los valores son creencias o ideales con los que las personas evalúan situaciones personas cosas
acciones o acontecimientos A partir de esa evaluación se decide si algo es malo o bueno deseable
o indeseable.
Los valores influyen en las decisiones y comportamientos que las personas realizan a lo largo de
toda su vida Son por tanto principios de actuación Por ejemplo si una persona valora “la amistad”
tiene por tanto el valor de la amistad decidirá dedicar más tiempo a sus amigos y dará importancia a
ello frente a otras cosas.
Coloquialmente, la palabra “valores” tiene una connotación positiva. Si se dice que alguien “tiene
valores” se quiere decir que posee valores como el respeto la humildad, la perseverancia, la
honradez u otros que se consideran positivos socialmente Los valores que tienen connotación
negativa se les llama “antivalores”.
Sin embargo, realmente todas las personas tienen valores, no se puede “no tener valores” Si alguien
valora ser egoísta o ser orgulloso también tiene los valores del egoísmo o del orgullo.
Decisiones autónomas y heterónomos
Autonomía moral:
Realizar acciones que provengan del uso de la razón
Tomar decisiones sin consultar a nadie, sin dejarnos influir por los demás.
Es cuando nuestras decisiones son tomadas basándonos en lo que dice la sociedad.
Implica tomar decisiones por "moda", por consejos de amigos, familiares o personas cercanas a
nosotros.
Decisión autónoma
Tratar de alimentarse sanamente porque consideras que es algo bueno para ti.
Decisión heterónoma
Si tu decisión de alimentarte sanamente está fundada por "moda", en presión de tus amigos y
familiares.
Las reglas o leyes creadas por la sociedad para respetar a otros seres humanos.
A través de tus propias convicciones decides adoptar esas normas y las utilizas para hacer el bien.
Ya hemos visto que puede distinguirse entre éticas materiales y formales. Pero podemos establecer
otra distinción atendiendo a si la obligación moral es externa o interna al hombre mismo. Veamos:
Las éticas heterónomas son aquellas en las que la obigación moral es algo impuesto al hombre y
externo a su voluntad. Por ejemplo, la obligación moral viene impuesta por la naturaleza, por nuestra
esencia o por dios. La accón moralmente buena será la adecuación a esos fines prefijados de
antemano y de los que no somos responsables (en el pleno sentido de la palabra).
La ética eudemonista aristótélica y la ética de Tomás de Aquino son heterónomas, porque el fin
último del hombre, el bien que éste puede alcanzar (la felicidad, Dios) nos viene impuesto por nuestra
propia naturaleza. Ser feliz, comportarse éticamente implica conocer esa finalidad impuesta y llevarla
a cabo.
En las éticas autónomas, la obligación (ley) moral ha de provenir del mismo hombre, y no de algo
exterior a él. Es el propio hombre (mediante su razón) el que se determina a sí mismo para obrar
moralmente.
La ética Kantiana, como veremos, será autónoma, no fundada en los sentimientos, gustos o
inclinaciones, sino en la propia razón.
Efectivamente, la voluntad no es buena por
naturaleza. Está en una lucha constante con sus
instintos, deseos e inclinaciones. Precísamente,
según Kant, obrar porque algo nos cause placer
o nos traiga felicidad no es obrar ni moralmente
ni libremente.
No es obrar moralmente porque se trataría de
una acción egoísta, interesada, que busca su
propio beneficio (felicidad, placer...).
Tampoco sería libre porque ¿Qué o quién
determina nuestras "ganas" o deseos?
Lo propio de la moral es obrar buscando sólo el cumplimiento del deber, y sólo hay buena voluntad
cuando la acción moral se realiza con vistas a él y no a causa de nuestro propio beneficio.
El deber es la necesidad de una acción por respeto a la ley moral, y sin determinación por inclinación
alguna.
Sólo la razón puede justificar mandatos por deber.
Obrar por deber es distinto a obrar legalmente: cuando obramos legalmente actuamos de acuerdo
al miedo o a las consecuencias legales que produciría nuestra acción. Por ejemplo: si no robo en un
supermercado por miedo a que me pillen o me multen, estaré obrando legalmente, no moralmente.
En esta frase de Kant se resume la formalidad y autonomía de su ética:
Haz el bien, no por inclinación sinó por deber
Ahora bien, ¿Cómo es determinada la voluntad por el deber?
Son aquellas en las que hay una obligación moral, es algo impuesto al hombre y extremo a su bondad

Una decisión Heterónoma en mi vida es Portar el uniforme completo e ingresar al colegio en los
horarios indicados que me tocan, otra seria tomar el medicamento en tiempo forme a las indicaciones
del medico
Decisiones Autónomas Básicamente es la capacidad de mandarnos por uno mismo es decir tenemos
la oportunidad de ser libres siempre y cuando usemos el razonamiento
Una decisión autónoma en mi vida es estudiar y los fines de semana trabajar para hací poder cumplir
con trabajos impresos de cada materia, así mismo ser puntual en las clases.
La autonomía y heteronomía son conceptos asociados a la acción humana, en la medida que la
conducta de las personas puede ser realizada por efecto de las decisiones tomadas por cuenta
propia, o bien a través de la influencia de algún agente externo.
En los hechos, la realización efectiva de la acción siempre es privada e individual, pero puede ocurrir
que la persona esté forzada o simplemente motivada a realizarla por algún móvil ajeno a él.
El origen de la diferencia entre las acciones autónomas y heterónomas radica en la psicología y en
las investigaciones respecto a la moral: una forma de definir esta antinomia es pensar si las normas
morales proceden de uno mismo o de otro.
Quien establece un mandato por el que otro debe actuar está utilizando su autonomía moral,
mientras que quien recibe el mandato solo podrá estar utilizando la autonomía si es él mismo quien
la estableció, o bien si tiene completa libertad para acatarla.
Aportes de la Psicología
La psicología tuvo muchos aportes con relación al juicio moral, y entre todos se destaca el de Jean
Piaget, que consideró que a lo largo de la educación del niño hay dos fases precisamente delimitadas
por la heteronomía o la autonomía de la moral:

 Fase autónoma: Transcurre desde la primera socialización hasta aproximadamente los ocho
años, donde las reglas impuestas para cada aspecto de la vida son incuestionables, y la
justicia se identifica con la sanción más severa.

 Fase heterónoma: Desde los 9 hasta los 12 años, el niño interioriza las reglas pero las
modifica con el consentimiento de todos: el sentido de la justicia pasa a ser el trato equitativo.
Condicionantes externos
Realizar un juicio que divida objetivamente las conductas autónomas de las heterónomas implicaría
dejar asumida una gran cantidad de supuestos. Tal vez el más importante de ellos es el que las
personas tienen cierta autonomía, cosa que es por demás discutible.
A lo largo de la historia, existieron una gran cantidad de factores que condicionaron la forma de
pensar, sentir y actuar de las personas entre los que se destaca la religión, pero que muchos autores
consideraron a su forma.
Para Augusto Comte la sociedad era la emisora de los mandatos morales, para Karl Marx la clase
capitalista dominante, y para Friedrich Nietzsche el propio sujeto que obedece, acercándose a la
teoría de la autonomía.
Ejemplos de conductas autónomas
Para ejemplificar, a continuación se listarán algunos ejemplos claros de conductas que pueden
catalogarse como autónomas:
1. Vestirse como uno elija, más allá de las modas o tendencias.
2. Decidir romper con una pareja pese a que los padres de uno le piden que la continúe.
3. Consumir alguna sustancia que es nociva para el cuerpo, pese a que todos le dicen que no
lo haga.
4. Decidir las preferencias
políticas individuales.
5. Escuchar una clase de música
u otra.
6. Elegir una carrera para
estudiar o cambiar el área de
estudio.
7. Respetar las tradiciones del
credo al que uno pertenece,
en un contexto desfavorable.
8. Ir contra la corriente, si un niño
observa que los demás están
haciendo algo incorrecto.
9. Comenzar a practicar un
deporte, en un ambiente
donde uno no conoce a
ningún compañero.
10. Dejar de fumar, en un contexto donde todos fuman.
Ejemplos de conductas heterónomas
En oposición, a continuación una lista de ejemplos de conductas claramente heterónomas:
1. Llevar siempre la ropa que sale en las revistas.
2. Continuar una pareja que uno no quiere, por presión familiar.
3. Hacerle caso al doctor frente a cualquier consejo o receta.
4. Formar parte de una red clientelista de apoyo a un político.
5. Preferir siempre el disco que pasan en la radio.
6. Realizar los estudios que ordena el jefe.
7. Acatar una prohibición política de practicar un culto.
8. Sumarse a la masa y maltratar a un compañero.
9. Empezar una actividad porque todos los amigos la empezaron.
10. Dejar de fumar por orden del médico.
La autonomía de la voluntad es el estado por el cual ésta es una ley para sí misma,
independientemente de cómo están constituidos los objetos del querer. En este sentido, el principio
de la autonomía no es más que elegir de tal manera que las máximas de la elección del querer mismo
sean incluidas al mismo tiempo como leyes universales.
Que esta regla práctica es un imperativo, es decir, que la voluntad de todo ser racional está vinculada
necesariamente a tal regla como su condición, es algo que por el mero análisis de los conceptos
integrantes en esta afirmación no puede demostrarse, pues es una proposición sintética. Habría que
salirse del conocimiento de los objetos y pasar a una crítica del sujeto, es decir, a una crítica de la
razón pura práctica, ya que, al mandar apodícticamente, esa proposición práctica debe poder ser
conocida de un modo completamente a priori. Mas este asunto no pertenece propiamente al presente
capítulo. En cambio, sí puede mostrarse muy bien, por medio de un simple análisis de los conceptos
de la moralidad, que el citado principio de autonomía es el único principio de la moral, pues de esa
manera se halla que debe ser un imperativo categórico, que, no obstante, no manda ni más ni menos
que esa autonomía justamente.
LA HETERONOMÍA DE LA VOLUNTAD COMO ORIGEN DE TODOS LOS PRINCIPIOS
LEGÍTIMOSDE LA MORALIDAD
Cuando la voluntad busca la ley que ha de determinarla en algún otro lugar diferente a la aptitud de
sus máximas para su propia legislación universal y, por lo tanto, sale fuera de sí misma a buscar esa
ley en la constitución de alguno de sus objetos, se produce entonces, sin lugar a dudas, heteronomía.
No es entonces la voluntad la que se da a sí misma la ley, sino que es el objeto, por su relación con
la voluntad, el encargado de dar tal ley. Ya sea que descanse en la inclinación, ya sea que lo haga
en representaciones de la razón, esta relación no hace posibles más que imperativos hipotéticos,
tales como debo hacer esto o lo otro porque quiero alguna otra cosa. En cambio, el imperativo moral,
o., lo que es igual, categórico, sostiene: debo obrar de este o de aquel modo al margen
absolutamente de lo que yo quiera. Así, por ejemplo, el primero aconseja: no debo menor si quiero
conservar la honra, mientras que el segundo me ordena no debo mentir aunque el mentir no me
acarree la menor vergüenza. Este último, pues, debe hacer abstracción de todo objeto, hasta el punto
de que no tenga el menor influjo sobre la voluntad, y ello para que la razón práctica (voluntad) no
sea una simple administradora de unos intereses extraños, sino para que demuestre su propia
autoridad imperativa como suprema legislación. Deberé, por ejemplo, fomentar la felicidad ajena no
porque me importe algo su existencia (por inclinación inmediata o por alguna satisfacción obtenida
por la razón de una manera indirecta), sino solamente porque la máxima que la excluyese no podría
concebirse en uno y el mismo querer como ley universal.
La autonomía y heteronomía hacen referencia a conceptos que se asocian a la acción humana, en
medida que las conductas de las personas puedan ser realizadas por el efecto de las decisiones
tomadas, por decisión propia o a través de la influencia de factores o agentes externos. Esta decisión
se realiza siempre de forma privada e individual, pero también puede incurrir este contexto en algún
factor ajeno. La diferencia de estas acciones autónomas o heterónomas radica en la psicología y en
la moral de cada ser humano.
Decision autónoma:
Es una acción que realizamos sin ser influenciados por nadie,pero tomandola de manera
responsable.
Decisión heterónoma:
Es cuando hacemos las cosas impuestas por voluntad ya sea por naturaleza, por dios o por nuestra
propia esencia.
Esto quiere decir que las personas siguen el actuar de los demás y no ponen sus propias reglas y
normas,y solo se lleva acabó guiándose solo por el hacer de los demás.
Libertad:
Antes que nada debemos de tener en cuenta que libertad no implica hacer lo que queramos sino que
es un derecho que nos permite elegir de manera responsable nuestra propia forma de actuar dentro
de una sociedad.
Manifestaciones destructivas durante la juventud
Podemos definir como manifestaciones destructivas todas aquellos actos que atentan contra la
propia integridad del individuo.
Es importante primero mencionar que durante el proceso de la adolescencia el individuo está
terminando de definir sus rasgos de personalidad por lo que es probable que padezca de algunas
conductas emocionales explosivas que lo impulsen a realizar determinadas actividades que le sean
perjudiciales y este se inhibe a darse cuenta de la realidad, de hecho la palabra adolescente significa
adolecer...de doler, porque es la transición más dolorosa del ser humano en términos de
personalidad y estabilidad emocional.
Dichas manifestaciones destructivas podríamos mencionarlas en tres grandes rasgos
-Consumo de drogas:
El consumo de drogas es más probable que se de durante la juventud debido a la inestabilidad que
poseen los adolescentes, todos sabemos que las drogas traen problemas de salud, y las drogas
siempre son un grave problema para la sociedad y especialmente para los adolescentes que son los
que se encuentran más vulnerable al consumo de estas, ya sea por placer-gusto o por querer atentar
contra sí mismo.
-Consumo excesivo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol también es un grave problema para
los adolescentes, ya que es la etapa cuando estos ingieren alcohol por primera vez y pueden caer
en vicios que les traerá muchas consecuencias, ya sean sociales, de su salud o incluso psicológicas.
-Actos violentos: Otra característica de la adolescencia son las emociones explosivas, de allí
podemos mencionar que los actos violentos son propensos a ocurrir y atentan contra su integridad
ya que les provoca serios daños para su organismo.
En la actualidad los psiquiatras cada vez más se encuentran con jóvenes que sufren una serie de
conductas que podrían ser interpretadas por sus familiares como raras. Conductas que caben dentro
de los trastornos de personalidad limítrofe, que se caracterizan por tener una inestabilidad emocional,
con falta de control de impulsos, sentimientos crónicos de vacío, dudas acerca de su imagen
corporal, baja autoestima.
En la mayoría de los casos son pacientes que viven en familias disfuncionales, sin mecanismos de
autocuidado, lo que genera conductas de autoagresión, como comportamiento suicida, pobre
adaptación social. Si estos casos no se intervienen de forma oportuna, cerca del 10% de los
afectados puede cometer suicidio consumado.
Este tipo de comportamiento es más frecuente de lo que se podría pensar. En los noticieros, radio y
otros medios de comunicación cada vez con mayor frecuencia se escucha al respecto. Por lo general,
en los casos por intento
suicida no consumado que
van a consulta de urgencia se
observa una población entre
los 14 y 21 años de edad.
“Estos casos están asociados
a episodios depresivos
graves, y son personas que
vienen ejecutando una
conducta de daño sobre ellos
mismos, cortándose los
brazos, piernas y abdomen
con objetos corto punzantes,
por cada dolor o decepción
que tienen. Este tipo de
autoagresión ha ido tomando un auge intenso en los jóvenes”, señala Bleisi Montenegro Ibarra,
doctora del Hospital Universidad del Norte (HUN).
Este fenómeno es conocido como cutting, que es definido como el acto de cortarse las muñecas con
objetos afilados hasta producirse heridas superficiales. Al principio son cortes muy pequeños, pero
paulatinamente se van realizando con mayor frecuencia ante cualquier situación estresante.
Según la doctora Montenegro, cuando se lastiman, los afectados no tienen sensación de placer ni
de dolor, pero describen el acto como una forma de cortar con el dolor psíquico. Entre las formas de
agredirse también se incluye quemarse con cigarrillos o golpearse.
Además, existen conductas que han ido en creciente aumento, como las famosas ‘tardeadas’, en las
que un grupo, que por lo general se pone de acuerdo por una red social, se reúnen en un sitio
cerrado, donde hay venta de drogas psicoactivas y sexo sin protección.
Dentro del argot juvenil son comunes las fiestas temáticas, como las semáforos, que de acuerdo a
la coloración del vestido se permiten muchas cosas. O la famosa y creciente ruleta sexual (en
ciudades como Medellín ya hay niñas con embarazos no deseados y enfermedades de trasmisión
sexual a causa de estas prácticas), que consiste en una reunión en la que las niñas pasan por los
muchachos en una ronda, teniendo relaciones sexuales sin protección con varios de los asistentes,
y pierde quien eyacule primero.
O las fiestas de fármacos, que inicialmente aparecieron en series televisivas de otros países, y que
ya se está introduciendo en el nuestro. Consiste en reunir grandes cantidades de medicamentos (por
lo general de venta libre o los tienen en sus casas), los cuales son mezclados en una pecera y los
van tomando por grandes puñados hasta que inicien los efectos secundarios; en algunas ocasiones
se combinan con alcohol y otras sustancias.
Según la doctora Montenegro, todos estos trastornos de la conducta, si se exploran desde un punto
de vista psiquiátrico, ponen en evidencia ciertos factores determinantes como una condición
biopsicosocial propia, la falta de afecto, dificultad para reconocer, expresar y manejar las emociones
que no pueden canalizar y que explotan en actos puramente impulsivos. “Hay niños con cada vez
menos tolerancia a la frustración, sin embargo juega un papel importante también la sobreprotección,
separación de los padres, y serios compromisos de identidad”, agrega.
En un artículo llamado “Automutilación: ¿Síntoma o síndrome?”, realizado por los doctores Armando
Náder y Virginia Boehme, se habla del poco conocimiento que se tiene acerca de esta patología,
tanto en la comunidad médica, como en general. En 1970, Karl Menninger, psiquiatra
estadounidense, habló por primera vez del tema, y acuñó el término de “suicidio focal”, sugiriendo
cierta relación con la ideación suicida y estas conductas. En 1989, lo describieron como un fenómeno
oculto y extendido, y se habló de “epidemia silenciosa”. Sin embargo, hoy se sabe que no siempre
este tipo de conductas se asocia a suicidio y va
más de la mano de la personalidad limítrofe.
Esta conducta autodestructiva indirecta no
implica la intención de morir, pero pone en riesgo
la vida de manera reiterada y frecuente, dado los
procesos infecciosos que se podrían generar en
los sitios de corte, las enfermedades de
transmisión sexual y enfermedades orgánicas.
Además, la comorbilidad que existe de ciertos
comportamientos como el tabaquismo y la
anorexia, entre otras.
Esta violencia sobre sí mismo lo único que busca
es destruir o dañar de alguna manera el cuerpo,
tratando de decir ‘¡aquí estoy!’, y busca provocar
cambios en la vida de la persona. “Estas
conductas suelen ser adquiridas y logran
adherirse a nuestros jóvenes con una gran firmeza; y funciona como un aprendizaje social, pues
existen grupos en las redes sociales que exigen para su ingreso la práctica de ciertos rituales de
agresión corporal o pruebas”, explica la doctora Montenegro.
Se sabe que existen mecanismos neuroquímicos que hacen tener mayor predisposición a estas
formas de violencia física sobre la persona, como la disminución de neurotransmisores como la
serotonina, y el aumento de las catecolaminas, acetil colina, adrenalina, e incluso niveles de
testosterona que han demostrado que están directamente relacionados con este tipo de conductas
de agresividad contra otros y contra sí mismos.
Este tipo de conductas, explica Montenegro, se pueden identificar en pacientes con un diagnóstico
de trastorno del humor, ansiedad, abuso y dependencia de sustancias, incluso los trastornos de la
conducta alimentaria y episodios psicóticos, al igual que en cada uno de los trastornos de
personalidad.
El llamado es a la comunidad en general a estar muy atentos a las señales que dan los jóvenes, los
cambios en la conducta, estados de ánimo. Se recomienda a los padres tratar de conocer los amigos
de sus hijos, a qué tipo de fiestas acuden, orientarlos en sus actos y sobre la sexualidad con
protección y sin promiscuidad.
En detalle
Algunas posibles señales que indican que algo pasa:
Las personas que padecen de esta enfermedad por lo general tienen conductas que llaman la
atención. Puede que utilicen ropa amplia, cubran sus brazos o piernas o no utilicen traje de baño
para ir a la playa o no quieran asistir a paseos de estos.
Esto porque no quieren exponer sus heridas, lesiones o cicatrices que no tienen explicación
razonable. Asimismo, hay que fijarse si estas personas utilizan con frecuencia objetos que pueden
cortar, como vasos, cuchillas, navajas. Además, pueden mantener reserva absoluta sobre sus cosas,
sus amigos tienen este tipo de conductas, o asiste a lugares no conocidos o esconde los lugares que
frecuenta.
Para que esto pueda suceder, es fundamental que la persona pase tiempo sola, en su habitación,
con sus ideas, sus fantasías… Que se pregunte cosas, que repase los recuerdos del día y piense
alternativas de cómo habría podido comportarse, que imagine lo que le gustaría hacer, etc. A día de
hoy, el adolescente medio no está solo nunca, está permanentemente acompañado gracias a su
móvil, al WhatsApp y a las diversas redes sociales.
Hoy en día sabemos, gracias a las técnicas de neuroimagen que, durante la adolescencia, sigue
habiendo desarrollo de algunas zonas cerebrales.
Se observa una maduración tardía en la
región prefrontal que es la implicada en la
autorregulación de conducta.
Existe por tanto una relación entre el
desarrollo del cerebro del adolescente y la
tendencia a asumir riesgos o la constante
búsqueda de novedades.
Estos dos factores, el desarrollo tardío de la
corteza prefrontal y la incapacidad para estar
en soledad, supone que el desarrollo de la
identidad propia se retrasa y los jóvenes no
disponen de las estrategias para manejo de
emociones que van a necesitar en los
próximos años. En otras palabras, las cosas
que les ocurren les superan y para
soportarlas recurren a conductas novedosas, estimulantes o que supongan riesgos: conductas
destructivas.
Tipos de conductas destructivas en adolescentes
En el presente artículo nos queremos centrar en las heridas autoinflingidas pero es importante
nombrar los otros tipos de conductas destructivas a las que recurren los adolescentes:
Agresiones
Cuando ocurren cosas que escapan a su control, se enfrentan a situaciones en las que se sienten
contra las cuerdas o acumulan tensión sin descargarla de ninguna manera es habitual ser testigo de
ataques de ira adolescente. En el caso de los jóvenes, por una cuestión meramente biológica de
desarrollo del cerebro y falta de control de impulsos, la línea que separa ese sentimiento del acto de
agresión es muy fina. No siempre serán agresiones físicas directas contra otros: aquí entra el
bullying, cyberbulling, el vandalismo, las peleas… Agresiones contra los demás o el ambiente, ya
sean físicas, verbales o cibernéticas.
Conductas de riesgo
Son actos repetidos y deliberados en los que no se tiene en cuenta que la integridad física o mental
se está poniendo en riesgo. Algunas conductas de riesgo adolescente pueden ser: emborracharse,
subir fotos íntimas a redes sociales, difundir información personal, tener relaciones sexuales
precoces o sin protección, tomar drogas, escaparse de casa, descuidar repetidamente su aseo e
higiene, conducir a gran velocidad…etc.
Autolesiones
La autolesión, autoagresión o herida autoinflingida es un daño producido al propio cuerpo de manera
intencionada y consciente con el objetivo de liberar emociones internas. Esto se manifiesta
generalmente a través de cortes, rasguños (realizados con las propias uñas por medio de un rascado
repetitivo), quemaduras o golpes (generalmente puñetazos a objetos o de la cabeza contra paredes
o puertas). Exceptuando estos últimos, los golpes, el resto de autolesiones suelen realizarse en la
parte interior de brazos y piernas o en el abdomen, zonas que pueden esconder fácilmente con sus
ropas.
La creciente epidemia de autolesiones en adolescentes ha hecho saltar las alarmas entre
educadores y profesionales de la salud. Un reciente estudio del hospital de la Paz de Madrid dice
que hasta el 25% de los adolescentes diagnosticados de algún problema emocional o psicológico se
autolesiona. El dato más inquietante es el de la población no clínica: del 5 al 10% de los jóvenes no
diagnosticados de nada manifiestan conductas autolesivas.
¡Uno de cada diez o veinte!
Estadísticamente al menos un alumno por cada clase de cada colegio o instituto se autolesiona.
¿Por qué se autolesionan los adolescentes?
Hemos de entender la autolesión como una forma para regular las emociones. Nos gusta comparar
la situación con la de una olla a presión que ya ha empezado a pitar. Si no abres una pequeña vía
de escape para toda esa presión el resultado puede ser catastrófico, ahora bien, si dejas salir una
mínima cantidad de vapor pero la cierras enseguida y mantienes el fuego, al poco tiempo volveremos
a estar en la misma situación límite. La autolesión sería esa mínima fuga de vapor que libera
momentáneamente la presión.
Los motivos que los propios jóvenes declaran que les llevan a infligirse heridas se engloban en tres:

 Para anular emociones intolerables. La autolesión sirve para distraerme de pensamientos


no deseados

 Para hacer físico el dolor psíquico de esas emociones intolerables.No puedo expresar ni
calmar mi angustia pero un corte en el brazo concentra todo el dolor en un punto y puedo
hacer que me deje de doler después de curarlo.

 Para transformar y anestesiar las emociones no deseadas. Después de la angustia antes y


durante el corte se produce una extraña calma y sensación de bienestar. He conseguido
hacerme cargo de mi angustia. La autolesión provoca la relajación de las endorfinas que, a
su vez, provoca una sensación de bienestar.
¿Qué hacer si un adolescente se autolesiona?
Lo primero y más importante es encarar la situación con sinceridad y cercanía: hablar con el
adolescente. No entrar en pánico ni dramatizar. Hemos de entender que la autolesión es la única
forma en la que el adolescente ha sido capaz de enfrentarse a emociones que le angustiaban
profundamente. No hemos de culparle o darle un ultimátum para que “deje de comportarse así”.
Si no sabemos cómo hacerlo, qué decir o cómo afrontar la situación es conveniente consultar con
un profesional que nos oriente para enfocar esta primera conversación.
El abordaje tiene que ser desde la preocupación, la intención de comprender qué le ocurre y de
ofrecernos como apoyo para superar lo que le esté ocurriendo. Hemos de tener en cuenta que las
autolesiones son unas conductas muy resistentes al cambio directo. Abandonarlas lleva su tiempo.
Es muy importante consultar lo antes posible a un psicólogo tanto para orientar a los padres como
para ayudar al adolescente a manejar su angustia sin tener que recurrir a conductas
autodestructivas.
Consumo de sustancia que afectan la salud
Las personas adictas a menudo tienen uno o más problemas de salud relacionados con las drogas
que pueden incluir enfermedades pulmonares o cardíacas, embolia, cáncer o problemas de salud
mental. Las escanografías, las radiografías de tórax y los análisis de sangre pueden comprobar los
efectos perjudiciales del consumo de drogas a largo plazo en todo el organismo.
Por ejemplo, ahora es bien sabido que el humo del tabaco puede producir varios tipos de cáncer, la
metanfetamina puede causar problemas dentales graves (conocidos como "boca de metanfetamina")
y los opioides pueden originar una sobredosis y causar la muerte. Además, algunas drogas como
los inhalantes pueden dañar o destruir las células nerviosas del cerebro o del sistema nervioso
periférico (el sistema nervioso fuera del cerebro y la médula espinal).
El consumo de drogas también puede aumentar el riesgo de contraer infecciones. Al compartir
elementos que se usan para la inyección de drogas o tener conductas sexuales no seguras (debido
al deterioro de la capacidad de juicio), es posible contraer el virus de inmunodeficiencia humana
(VIH) o el de la hepatitis C (una enfermedad hepática grave).40,41 También es posible contraer
infecciones del corazón y sus válvulas (endocarditis) y de la piel (celulitis) debido a la exposición a
bacterias que puede ocurrir con el consumo de drogas inyectables.42
La adicción y el VIH/sida están entrelazados.
¿El consumo de drogas causa trastornos mentales o los trastornos mentales llevan al consumo de
drogas?
Las drogas y las enfermedades mentales con frecuencia coexisten. En algunos casos, trastornos
mentales como la ansiedad, la depresión o la esquizofrenia pueden surgir antes de la adicción; en
otros casos, el consumo de drogas puede desencadenar o empeorar esos trastornos de salud
mental, particularmente en las personas que tienen ciertas vulnerabilidades específicas.43,44
Algunas personas con trastornos como ansiedad o depresión pueden consumir drogas para intentar
aliviar los síntomas psiquiátricos, lo cual con el tiempo puede exacerbar el trastorno mental y
aumentar el riesgo de crear adicción.43,44 El tratamiento de todos los problemas coexistentes debe
ser simultáneo.
¿De qué manera la adicción puede causar daño a otras personas?
El impacto de la adicción puede tener gran alcance
Enfermedades cardíacas
Embolia
Cáncer
VIH o sida
Hepatitis B o C
Endocarditis
Celulitis
Enfermedades pulmonares
Trastornos de salud mental
Más allá de las consecuencias perjudiciales para la persona adicta, el consumo de drogas puede
causar problemas graves de salud para otros. Algunas de las consecuencias más graves de la
adicción son:

Efectos negativos del consumo de drogas durante el embarazo o la lactancia: El consumo de drogas
o medicamentos por parte de una mujer embarazada puede hacer que el bebé sufra de abstinencia
al nacer, una afección conocida como síndrome de abstinencia neonatal (SAN). Los síntomas serán
distintos dependiendo de la droga que consumió la madre, pero pueden incluir temblores, problemas
para dormir y alimentarse, y hasta convulsiones.45 Algunos niños que estuvieron expuestos a las
drogas tendrán problemas de desarrollo relacionados con el comportamiento, la atención y la facultad
de pensar. Hay investigaciones actualmente en curso que están explorando si estos efectos en el
cerebro y el comportamiento se extienden a los años de la adolescencia y causan problemas
continuos de desarrollo. Además, algunas sustancias pueden pasar a la leche materna. Los
científicos todavía están estudiando los efectos a largo plazo en un niño que está expuesto a las
drogas durante la lactancia.
Efectos perjudiciales del humo de segunda mano: El humo de tabaco de segunda mano expone a
las personas que se encuentran cerca del fumador a por lo menos 250 sustancias químicas que se
sabe son perjudiciales, en especial para los niños.46 La exposición involuntaria al humo de segunda
mano aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas y de cáncer de pulmón en personas que nunca
han fumado.5 Además, los riesgos de salud que se sabe tiene la exposición al humo de tabaco de
segunda mano hacen surgir la pregunta de si la exposición al humo de marihuana de segunda mano
tiene riesgos similares. Hasta ahora se han realizado pocas investigaciones sobre este tema. Sin
embargo, un estudio halló que algunos participantes que estuvieron expuestos a marihuana con alto
contenido de THC en una habitación sin ventilación reportaron efectos leves de la droga, y otro
estudio mostró pruebas positivas de orina en las horas inmediatamente después de la
exposición.47,48 Es poco probable que la exposición al humo de marihuana de segunda mano arroje
resultados positivos en una prueba de detección de drogas, pero es posible.
Mayor transmisión de enfermedades infecciosas: La inyección de drogas es la causa de uno de cada
diez casos de VIH. El consumo de drogas inyectables también es uno de los principales factores en
la transmisión de la hepatitis C,49 y puede causar endocarditis y celulitis. La inyección de drogas no
es la única manera en que el consumo de drogas contribuye a la transmisión de enfermedades
infecciosas. Las drogas que se usan en forma indebida pueden causar una embriaguez que nubla el
juicio y aumenta la posibilidad de tener conductas sexuales de riesgo.
Mayor riesgo de sufrir un accidente de auto: El consumo de drogas ilícitas o el uso indebido de
drogas recetadas pueden hacer que conducir un automóvil sea peligroso, en forma similar a cuando
se conduce después de beber alcohol. Quien conduce drogado pone en peligro no solo su propia
vida sino también la de los pasajeros y otras personas que están en la calle. En el 2016, casi 12
millones de personas de 16 años de edad o más reportaron haber conducido bajo los efectos de
drogas ilícitas, incluida la marihuana.50 Después del alcohol, la marihuana es la droga que más
frecuentemente se asocia a la conducción de automóviles con capacidades disminuidas. Estudios
de investigación han demostrado los efectos negativos de la marihuana en los conductores, entre
ellos mayor zigzagueo entre carriles, poca velocidad de reacción y falta de atención al camino.
¿Es posible tratar con éxito la adicción?
Sí, la adicción es un trastorno tratable. Las investigaciones sobre la ciencia de la adicción y el
tratamiento de los trastornos por el consumo de drogas han llevado a la creación de métodos
basados en la investigación que ayudan a las personas a dejar de consumir drogas y retomar una
vida productiva, un proceso al que se llama recuperación.
¿Se puede curar la adicción?
Al igual que sucede con otras enfermedades crónicas, como el asma o algunas enfermedades
cardíacas, el tratamiento de la drogadicción por lo general no constituye una cura. Pero es posible
manejar la adicción en forma satisfactoria. El tratamiento permite que las personas contrarresten los
efectos perjudiciales de las drogas en el cerebro y el comportamiento y recuperen el control de su
vida.

Imágenes escaneadas del cerebro de una persona que dejó de consumir metanfetamina al mes y a
los catorce meses de abstinencia, comparadas con las imágenes del cerebro de una persona sana.
Estas imágenes en las que se observa la densidad de los transportadores de dopamina en el cerebro
ilustran la sorprendente capacidad que tiene el cerebro para recuperarse, al menos parcialmente,
después de una larga abstinencia de las drogas, en este caso, metanfetamina.51
¿La recaída en el consumo de drogas significa que el tratamiento ha fallado?
No. El carácter crónico de la adicción significa que para
algunas personas la recaída—es decir, volver a consumir
la droga luego de intentar dejarla—puede ser parte del
proceso, si bien los tratamientos más nuevos están
diseñados para ayudar a evitarla. Los índices de recaída
en el consumo de drogas son similares a los índices de
otras enfermedades crónicas. Si una persona deja de
seguir el plan de tratamiento, es probable que sufra una
recaída.
El tratamiento de las enfermedades crónicas incluye la
modificación de conductas muy arraigadas, y la recaída
no significa que el tratamiento haya fallado. Cuando una persona que se está recuperando de una
adicción sufre una recaída, es una señal de que debe hablar con su médico para reiniciar el
tratamiento, modificarlo o probar un tratamiento distinto.
El consumo de drogas, y las consecuencias que lleva aparejado, constituye un problema social y
sanitario que afecta a España y a la comunidad internacional en su conjunto.
Droga es toda sustancia capaz de actuar sobre el sistema nervioso central, provocando la
experimentación de nuevas sensaciones o la modificación de un estado psíquico, es decir, de
cambiar el comportamiento de la persona. Por ello, hay que considerar según esta definición tanto
las drogas de uso legal (el tabaco, el alcohol y los hipnosedantes), como las de uso ilegal (como
hachís, heroína, cocaína, drogas de síntesis, etc).
Las cifras sobre consumo que publican los organismos especializados de Naciones Unidas, de la
Unión Europeay del plan Nacional sobre Drogas no dejan lugar a dudas. Un número muy importante
de la población, en gran parte jóvenes e incluso adolescentes, consumen estas sustancias. Muchos
inician su consumo en la edad pediátrica. Algunos no pasarán de la experimentación, pero otros
consumirán drogas de forma regular desarrollando abuso o dependencia.
El consumo es especialmente perjudicial a edades tempranas en las que el organismo (en especial
el cerebro) se está desarrollando y madurando, con riesgo importante para la salud física y psíquica.
La carga de enfermedad, sufrimiento y mortalidad que afecta no solo al que las consume, sino
también a los que le rodean, es evidente, aunque el adolescente a veces no es consciente de las
consecuencias.
Los profesionales de Atención Primaria (AP) tenemos una situación privilegiada, tanto con los
adolescentes y jóvenes como con sus familias, para poder desarrollar una labor preventiva, de
detección precoz y terapéutica. El grupo de expertos del PAPPS recomienda preguntar
periódicamente y registrar en la historia clínica el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas al
menos una vez al año.
En este artículo se muestran los resultados obtenidos de un estudio sobre hábitos, comportamientos
y conductas relacionadas con la salud, realizado en una muestra de estudiantes de 13 a 18 años de
edad de la provincia de Valladolid (España), extrayendo los datos relacionados con consumo de
alcohol, tabaco y otras drogas. Nuestro objetivo ha sido conocer la magnitud y el patrón de consumo
de alcohol y drogas por los adolescentes a nivel local, con el fin de concretar las medidas y
estrategias para abordar esta conducta de riesgo, así como analizar las variables sociodemográficas
y factores de riesgo que lleva asociado el consumo de estas sustancias.
El consumo de sustancias adictivas que generan drogodependencia, tiene consecuencias graves en
el ámbito laboral, y deben enmarcarse dentro de la Prevención de Riesgos Laborales (PRL), en una
línea de prioridad.

Actualmente resulta imprescindible, que el personal directivo, los mandos intermedios con equipos
a su cargo y las personas con responsabilidad en la PRL (servicios de vigilancia de la salud,
delegados/as de prevención, representación sindical etc.), conozcan cómo abordar estos problemas
y encauzar las soluciones de una forma humanizada y eficaz.

Los problemas de adicción a sustancias como el alcohol, cocaína, opiáceos, psicofármacos y otras
drogas, así como la ludopatía o las adicciones a las nuevas tecnologías, no constituyen únicamente
un problema personal; su radio de acción alcanza también dimensiones familiares, sociales y
económicas. Por ello, la sociedad, en sus diferentes ámbitos, incluido el espacio laboral, debe
promover e implicarse en la prevención de los consumos el tratamiento de las adicciones.
Los problemas derivados del consumo de sustancias adictivas generan, en el ámbito laboral,
desajustes que afectan negativamente al clima de trabajo de la empresa, a la salud de las personas
y a los objetivos de la organización. Algunas de las consecuencias más visibles del problema, son el
alargamiento del período de baja por enfermedad y la frustración de la trayectoria profesional.
La confirmada asociación entre consumo y siniestralidad (OIT), justifica una intervención profesional
en materia preventiva que minimice los riesgos laborales por accidentalidad.
Las intervenciones deben enmarcarse en el concepto de “empresas generadoras de salud”, y en la
responsabilidad que éstas tienen en la Prevención de Riesgos Laborales, contemplando lo saludable
no solo como ausencia de enfermedad, sino como calidad de vida, íntimamente ligada con la salud
de las personas, que comprende tanto los aspectos físicos como psicológicos de las personas.

Flickr. Team Mendeley


Entorno sano. Empresa Saludable. La mejora de la salud es un objetivo
La ausencia de consumo de sustancias adictivas en el ámbito laboral, favorece un clima saludable
físico, mental, ambiental y relacional entre las personas, con bajo nivel de conflictividad y favorecedor
de comportamientos no dependientes.
Conseguir entornos saludables es actualmente, además de una gestión responsable de la salud
como valor esencial, un objetivo estratégico de sostenibilidad, en aquellas empresas que consideran
a las personas que la integran, sus mejores y mayores aliados y consecuentemente, lo más
importante.
Deserción escolar
La deserción escolar es un proceso de alejamiento sucesivo de la escuela que culmina con el
abandono por parte del adolescente.
En el plano educativo, se utiliza el término para hablar de aquellos alumnos que abandonan sus
estudios por diferentes causas; entendiéndose por estudios a toda educación que se encuentra
dentro del sistema educativo impuesto por el gobierno que rija en aquel Estado (primaria, secundaria,
universidad, etc.).
Como concepto temporal, Vásquez et al (2003), identifican tres tipos de deserción:
Deserción precoz: cuando un estudiante abandona un programa antes de comenzar habiendo sido
aceptado.
Deserción temprana: cuando se abandona el programa durante los primeros cuatro semestres.
Deserción tardía: entendida como abandono desde el quinto semestre en adelante. El enfoque
espacial de Vásquez et al (2003) indica que de hecho hay una diferencia entre: Deserción
total: cuando el alumno abandona por completo un plan educativo y decide no regresar.
Deserción parcial: cuando el alumno hace lo que generalmente se conoce como una baja temporal
y cuando se siente seguro regresa al programa educativo para continuar con sus estudios.
El estudio de la deserción requiere un entendimiento claro de las razones por las cuales se presenta
dicho fenómeno.
Factores socio-económicos: Generados por bajos ingresos familiares, falta de apoyo familiar.
Factores personales: Comprenden aspectos motivacionales, emocionales, desadaptación e
insatisfacción de expectativas.
Psicológicas: Hace referencia a las herramientas que tiene el individuo para enfrentarse y adaptarse
a las situaciones que se le presentan en el área educativa.
Historia académica personal: Desempeño en las asignaturas, como: tiempo dedicado a las
actividades, pérdida del semestre, pérdida de asignaturas, insatisfacción con la planeación del
programa académico; lo cual hace que no se sienta tranquilo, conforme y seguro con lo que realiza.
Institucionales: Factores que tienen que ver con las posibilidades y oportunidades que la institución
le ofrece al estudiante para comenzar o continuar con sus estudios
Factores pedagógicos: Repetición y retraso escolar, bajo nivel de aprendizaje, falta de motivación e
interés, discriminación de compañeros y/o problemas de conducta.
Factores familiares: Desintegración familiar: composición familiar numerosa problemas de salud,
discapacidad o muerte. Embarazo precoz del adolescente alcohólicos y/o drogadictos en la familia.
Factores sociales: Problemas con la justicia por verse involucrado con pandillaje o actividad delictiva
a fin de solucionar sus problemas familiares o necesidades personales. Consumo de alcohol, tabaco.
Weinstein (2001) señala que hay una distinción muy clara. En los varones, el primer motivo de
deserción o de no asistencia es de índole económica (trabajo o búsqueda de trabajo); el segundo
tiene que ver con problemas de conducta y rendimiento. Hay una tercera razón, todavía más
alarmante que es la falta de interés por conseguir estudios secundarios y, por último, las dificultades
económicas. Él también coincide con Ruiz (2006) al señalar que en cuanto a las mujeres desertoras,
el tema de la maternidad o del embarazo es muy gravitante. También se detecta la dificultad
económica y el tema de la ayuda en la casa. Por último, al igual que con los hombres se percibe un
desinterés en seguir con estudios secundarios.
La deserción escolar ( también llamada abandono escolar ) consiste en el hecho de que un
porcentaje de los niños y jóvenes que van a la escuela dejan sus estudios. Lo hacen en un periodo
en el que la enseñanza es todavía obligatoria y deberían permanecer en las aulas.

Es un problema generalizado, porque no ocurre simplemente en países pobres y sin desarrollo, en


los que el analfabetismo, la explotación infantil y la miseria provoquen este fenómeno. La deserción
escolar también ocurre en países avanzados. Se puede afirmar que en países subdesarrollados es
lógico que exista este problema, ya que las condiciones sociales y económicas originan que muchos
niños se vean obligados a dejar la escuela, aunque ellos no quieran. El elemento peculiar de la
deserción escolar acontece en las naciones prósperas económicamente. En ellas los índices de
abandono de las aulas son preocupantes y su explicación es más compleja.

Los especialistas en educación analizan el problema y consideran que los motivos son diversos. Uno
de ellos es el fracaso escolar, niños que por alguna razón no se adaptan a la enseñanza oficial y
renuncian a ella. En este caso, hay unas circunstancias relacionadas: la responsabilidad de los
padres, fallos en el sistema educativo, etc. Otro de los motivos es la crisis económica que también
padecen las naciones avanzadas. Como respuesta a la situación de crisis, algunos jóvenes optan
por trabajos precarios para ayudar a la economía familiar. Previsiblemente, no abandonarían la
escuela si hubiera una estabilidad económica. Un motivo todavía más atípico y casi inexplicable es
la falta de motivación. Hay casos en los que algunos jóvenes sienten apatía, no quieren hacer
nada.Recientemente se ha acuñado el término de ni ni, chicos que ni estudian ni trabajan.

Cada país tiene sus peculiaridades con respecto a la deserción escolar. Hay todo tipo de factores
que lo explican: demográficos, culturales, geográficos o el modelo familiar. Las características
geográficas son determinantes, ya que una escuela ubicada en un núcleo de población de difícil
acceso es la causa que explica el problema.
Para mejorar esta realidad tan negativa, algunos gobiernos están tomando medidas correctivas:
campañas de concienciación, incorporación de las nuevas tecnologías en las aulas o ayudas sociales
a las familias.
La deserción escolar no es simplemente un problema educativo y con un componente social. Es
posible analizarlo desde parámetros económicos. De hecho, si un porcentaje de los escolares no va
al colegio, su integración laboral posterior va a ser muy conflictiva. En consecuencia, es posible que
el mercado laboral no pueda darles una oportunidad, un puesto de trabajo. Como resultado, una
nación se puede encontrar con falta de mano de obra cualificada, es decir, un problema en la
economía.

Características personales heredadas

 Tiene discapacidad para aprender o trastorno emocional


Responsabilidades adultas tempranas

 Un alto número de horas de trabajo

 Responsabilidad paterna o materna


Actitudes, Valores y Comportamientos sociales

 Grupos de pares de alto riesgo

 Comportamiento de alto riesgo social

 Vida social muy activa fuera de la escuela


Rendimiento escolar

 Bajos logros

 Retención/ Sobre edad


Compromiso con la escuela

 Baja asistencia

 Bajas expectativas educativas

 Falta de esfuerzo

 Poca identificación con la escuela

 No participación en actividades extracurriculares


Comportamiento escolar

 Mal comportamiento

 Agresión temprana
Dominio Familiar
Características familiares de fondo

 Alta movilidad familiar

 Bajo nivel de educación de los padres

 Un gran número de hermanos


 No vivir con ambos padres biológicos

 Interrupción familiar
Compromiso familiar con la educación

 Pocas expectativas educativas

 Un hermano ha abandonado

 Poco contacto con la escuela

 Falta de conversación sobre la escuela


Señales de riesgo
Ya que la deserción escolar es un proceso acumulativo,existen tres señales para identificar a jóvenes
que se encuentran en situación de riesgo para dejar los estudios. Crear mecanismos para observar
estas tres señales a tiempo en un estudiante permiten una intervención oportuna. Estas señales son
conocidas como A,B,C(Ausentismo,Conductas desviadas y Rendimiento)
Los factores más generales según el censo de población y vivienda 2000 realizado por el INEGI,
existió una pregunta dirigida a la población entre 7 y 29 años. La cual arrojó los siguientes datos:

 Nunca ha ido a la escuela.

 No quiso o no le gustó estudiar.

 Falta de dinero o tenía que trabajar.

 Se casó.

 La escuela estaba muy lejos o no había.

 Su familia ya no lo dejó estudiar o por ayudar en las tareas del hogar.

 Terminó sus estudios.


En 2013, ocupó el primer lugar en el número de desertores escolares de 15 a 18 años, el último en
el que los jóvenes tienen la expectativa de terminar el bachillerato y la universidad. Y ratificó el tercer
lugar entre las naciones con mayor población juvenil que no estudia ni trabaja, con 7 millones 337
mil 520, condiciones que fueron calificadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE). Pierde 40 % de los jóvenes en la
transición de la educación media superior a la superior, y a
partir de ahí es menos hasta llegar a que solo 12 % de
quienes tienen entre 20 y 29 años se dedican a estudiar,
porcentaje que se reduce a 4 % en el sector de 30 a 39
años.
Al comparar los resultados educativos de 34 estados
miembros de la OCDE y de 10 más que no forman parte de
esta organización, se destaca que Chile superó a México
con 27 % de sus jóvenes de 20 a 29 años en la universidad,
Argentina alcanzó 28 % y Brasil obtuvo 21 %. En contraste,
Finlandia ocupó el primer lugar, con 42 %.
El gasto público destinado a educación, México destina 6.2
por ciento de su riqueza nacional, el promedio de la OCDE
es de 6.3 por ciento, mientras en gasto por alumnos se
ubica en los últimos lugares de 34 naciones en todos los
niveles educativos. En cambio, los profesores mexicanos tienen el mayor número de alumnos por
grupo de los países miembros de la OCDE.
Los principales indicadores de la educación primaria, en el ciclo escolar 2010-2011, son: cobertura,
14.8 millones de alumnos (100.6 %); eficiencia terminal, 94.9 %; abandono, 104 214 alumnos
(0.7 %); reprobación, 470 475 alumnos (3.2 %). En el mismo año 2010-2011, de los 2.2 millones de
alumnos egresados de la primaria, se observó una tasa de absorción en secundaria de 96.5 % (2.15
millones de alumnos) en las distintas opciones de este nivel. Se plantea una cobertura de 95.9 %
(6.13 millones de alumnos); eficiencia terminal, 83.3 %; deserción, 5.6 % (343 702 alumnos) y
reprobación 15.9 % (943 535 alumnos).
En el ciclo de 2012 y 2013: 0.5 % de los estudiantes a nivel primaria abandonaron sus estudios; otro
3.2 % desertó a nivel secundaria; 15 % en media superior y el 8 % en nivel superior. Para el ciclo de
2013-2014: 0.3 % de la población estudiantil en nivel primaria desertó; 3.1 % abandonó a nivel
secundaria; 15.5 % en nivel media superior y el 7.9 % a nivel superior, en el mismo lapso. Según
datos oficiales de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el 2010 indicó que de la
población entre 15 a 19 años solo el 57 % asiste a la escuela. Teniendo el Distrito Federal y Sonora
como los estados con mayor porcentaje de asistencia, y en el otro extremo se encuentra Michoacán
y Chiapas.
En 2008, más de 357 000 niños y niñas entre 5 y 11 años de edad no asistían a la escuela debido a
diversas causas. La principal causa se relaciona con la pobreza y el trabajo infantil: en 2007, se
estimó que 556 000 niñas y niños entre los 5 y los 11 años trabajaban.
De acuerdo con los datos del Censo de Población y Vivienda 2010, en México había en ese año un
total de 822 563 adolescentes entre los 15 y los 17 años de edad. De ellos, no asistían a la escuela
269 441, es decir, 30.5 %.
Debe destacarse que la inasistencia al bachillerato es mayor entre los hombres que entre las
mujeres, pues de los 443 423 adolescentes del sexo masculino contabilizados en 2010, había
140 850 que no estaban inscritos en el nivel de educación media superior, dato equivalente al 31.8 %
de ellos.
El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, José Narro Robles, subrayó la urgencia
de contrarrestar esta problemática, detalló que los problemas económicos, los antecedentes
académicos, problemas familiares y personales, de salud, el entorno comunitario y la falta de
capacidad de las instituciones para retener a los alumnos, son
algunos de los factores que favorecen el abandono escolar. o de
este diagnóstico regional. La exclusión escolar es un fenómeno
persistente de la educación pública nacional, y afecta a un gran
número de personas menores de edad, que deben abandonar el
sistema educativo por razones de diversa índole, referidas más
adelante. Este fenómeno es más profundo en la educación media
(III y IV Ciclo) que en los ciclos anteriores.
Transferencias Monetarias Condicionadas: Estos programas
comenzaron en década de los noventas en Brasil y México. La
ayuda monetaria está condicionada a que los hijos se matriculen,
asistan con regularidad a clase y permanezcan en el sistema
educativo. Programas inspirados en este principio son
Avancemos en Costa Rica, Prospera en México, el Programa
Asignación Familiar (PRAF) de Honduras, Familias en Acción en
Colombia, el Programa de avance mediante la salud y educación
(PATH) en Jamaica, Tekopora en Paraguay, Bolsa Familia en
Brasil, Bono de Desarrollo Humano en Ecuador,
Función ética de la familia
La familia desarrolla una serie de funciones tanto internas como externas. Las internas son aquellas
acciones dirigidas a los integrantes de la familia y cuyo objetivo es buscar su bienestar personal, tal
es el caso de la alimentación, la salud, viviendas, vestuarios. Las funciones externas están dirigidas
hacia la sociedad en su conjunto y buscan colaborar en la construcción de una convivencia pacífica
entre las unidades familiares que forman el conjunto social.
Hablar de la ética en la familia, implica partir de lo que la ética misma hace referencia y de la moral.
Partimos de que los valores son elementos muy centrales en el sistema de creencias de las personas
y están relacionados con estados ideales de vida que responden a nuestras necesidades como seres
humanos, proporcionándonos criterios para evaluar a los otros, a los acontecimientos tanto como a
nosotros mismos (Rokeach, 1973 en García, Ramírez y Lima, 1998). Por su parte, La moral da
pautas para la vida cotidiana, mientras que la ética es un estudio o reflexión sobre qué origina y
justifica estas pautas. Pero las dos, si bien son distinguibles, son complementarias porque tienen en
común a la persona como ente social. Del mismo modo que la teoría y práctica interaccionan, los
principios éticos regulan el comportamiento moral, pero este comportamiento incide alterando los
mismos principios. A menudo, cuando se presentan los conflictos de normas morales que aparecen
cuando tenemos que tomar decisiones se convierten en el motor que nos impulsa a unareflexión de
nivel ético.

Así pues, cada individuo va forjándose una imagen de lo que es y quisiera llegar a ser en una
sociedad que es competente y que cada vez más, está sumergida en situaciones de riesgo, en
cuanto a la identidad individual de las personas. Es ahí, donde la familia juega un papel importante,
porque parten infundiendo los valores que son los que nos orientan en la vida, nos hacen evaluar
nuestras acciones, comprender y ayudar a quienes nos rodean, mas aun cuando la sociedad nos
obliga a crearnos un prototipo de imagen por las tendencias de la moda, de programas de televisión,
culturas, en fin, una serie de eventos que facilitan el intercambio cultural entre sociedades.

Según otros autores (Schwartz, 1990) los valores son representaciones cognitivas inherentes a tres
formas de exigencia universal: las exigencias del organismo, las reglas sociales de interacción y las
necesidades socio-institucionales que aseguran el bienestar y el mantenimiento del grupo. De esa
manera, según Schwartz los sistemas de valores se organizan alrededor de tres dimensiones
fundamentales: el tipo de objetivo (trascendencia o beneficio personal; conservación o cambio), los
intereses subyacentes (individuales o colectivos), el dominio de la motivación (tradición,
estimulación, seguridad). Las teorías implícitas que todos los padres tienen y que se relacionan con
lo que los mismos piensan sobre cómo se hacen las cosas y por qué se hacen de tal o cual manera
ofician “de filtro” en la educación en valores.

Estas ideas y teorías dan a entender que la


familia como un organismo social, es la primera
escuela de educación de los individuos, al
compartir ciertas características comunes con
quienes conviven. Sin embargo, esta no es el
único contexto donde se educa en valores, es una
realidad que el ambiente de proximidad e intimidad
que en ella se da la hace especialmente eficaz en
esta tarea. Todos formamos parte del mismo
sistema de valores éticos o morales al interactuar
día a día en los espacios de estudio o de trabajo,
contagiándonos de la diversidad de pensamiento
y cultura en los distintos grupos sociales.
No solo se han venido dando transformaciones a nivel tecnológico y ambiental, sino también a
nivel social-familiar. La familia ha tenido cambios importantes a lo largo de la historia porque las
costumbres, pensamientos, necesidades e intereses variaron en los contextos donde se
desenvuelven, pero en las últimas décadas estos cambios han sido aun mayores. No puede hablarse
ahora de un tipo único de familia, donde los roles principales serian el del papá que trabaja para el
sostenimiento, estudio y progreso, la mamá que se encarga de los oficios domésticos y del cuidado
de los hijos que obedecen. Así mismo la familia ha cambiado en su tipología, nos encontramos ahora
comúnmente con familias extensas ( conformadas por padres, hijos, tíos, abuelos que conviven en
la misma casa), familias reconstituidas ( uniones de padres que anteriormente estuvieron casados o
con otra relación y de las cuales quedaron hijos, por lo tanto existe la figura de madrastra, padrastro,
hijastro) así como también es frecuente encontrar la familia monoparental (donde los hijos conviven
solamente con uno de los padres, mamá o papá).
En cada uno de los casos, los roles y funciones son asumidos de forma distinta, por miembros
diferentes y en ocasiones, un miembro del grupo familiar debe asumir varios a la vez, como en el
caso de la familia monoparental. Quizá sea este un factor que incide en el deterior de la sociedad y
la ética.

Teniendo en cuenta lo anterior, es importante indagar y decir, ¿qué nos pasa, hoy? Se oye decir -
El modelo de familia actual es diferente; o -La familia está en crisis, el concepto de familia ha
cambiado, y esto en gran parte se debe a que nuestra época actual ha atravesado múltiples cambios
a nivel social, político y económico, los cuales introducen nuevas coordenadas a nuestros
comportamientos, valores y pensamientos, esto nos hace pensar que hablamos de un nuevo mundo
y por qué no decir de un nuevo individuo. No cabe duda, entonces, que la familia debe de recuperar
su esencia, es decir, sus valores, costumbres y estilos de vida propios.

Puesto que el proceso formativo de una persona se inicia en el hogar y busca integrar al hombre
con el mundo exterior. Los buenos modales, las buenas relaciones y valores sociales tienen su origen
en el ambiente familiar. El correcto manejo dado a estos valores permite unas relaciones
interpersonales armoniosas, seguridad personal, deseo de superación y espíritu emprendedor.
El hogar es la primera escuela de socialización, es decir, la vida familiar brinda unos elementos que
son complementados en la escuela, por eso este binomio, influyen decisivamente en la formación
integral de la persona. En ambos ambientes se pretende ofrecer las condiciones, elementos y
herramientas necesarias para que el ser humano se desenvuelva en los distintos campos de la vida.
La familia debe,moralmente, proporcionar a sus miembros aspectos como seguridad, protección,
socialización y compañía. La familia es el grupo que nos cría, nos forma como personas
estableciendo nuestros valores morales y el que nos orientará a lo largo de nuestro desarrollo como
seres humanos, en especial durante los primeros pasos.

Es el primer contacto social que tienen las personas y es por eso que ahí seaprenden y adquieren
las primeras habilidades sociales, es decir, la familia es quien nos enseña a relacionarnos con otros
por primera vez.

Es la base de la sociedad civil, solamente en la familia laspersonas pueden ser debidamente criadas,
educadas y recibir la formación de su carácter que les hará buenos hombres y buenos ciudadanos.
La familia cumple a nivel social las siguientes funciones:
a)procreación de los futuros ciudadanos;
b) crianza, educación e integración social de las próximas generaciones;
c) permite un equilibrio entre las generaciones;
d) prevención de salud personal y social;
e) permite que se cuiden la 1a y 3ª generaciones.
El matrimonio y la familia

Matrimonio y familia se relacionan entre sí como causa y efecto: la familia deriva del matrimonio. Es
cierto que un sector de la cultura actual propone otros modelos de familia resultante de diversas
combinaciones: de uniones estables, sin vínculo permanente e incluso de unión homosexual
masculina o femenina. Pero la fe cristiana, con un serio fundamento antropológico y apoyada en la
enseñanza de la Escritura, afirma que la familia se fundamenta en el matrimonio, como institución
estable, jurídicamente reconocido, que garantiza no sólo los derechos y deberes mutuos, sino
también con los hijos habidos en el matrimonio.

El nuevo tipo de familia que proponen esos sectores sociales es efecto -y en parte también causa-
de una crisis que padece la institución familiar. Esta crisis es denunciada por los representantes de
casi todas las instituciones públicas, civiles y eclesiásticas. La Exhortación Apostólica “Familiaris
consortio” (22-11-1981) la expresa en estos términos:
“No faltan signos de preocupante degradación de algunos valores fundamentales: una equívoca
concepción teórica y práctica de la independencia de los cónyuges entre sí; las graves
ambigüedades acerca de la relación de autoridad entre padres e hijos; las dificultades concretas que
con frecuencia experimenta la familia en la transmisión de los valores; el número cada vez mayor de
divorcios; la plaga del aborto; el recurso cada vez más frecuente a la esterilización; la instauración
de una verdadera y propia mentalidad anticonceptiva”.
No obstante, y como señala la misma Exhortación Apostólica, también hay signos de mejora en la
familia actual que no sólo deben ser atendidos, sino protegidos y propagados.
Tanto los aspectos positivos como los negativos son signos de que la familia experimenta cambios
en la forma concreta de realizarse a través de la historia. En este sentido, será conveniente no poner
excesivo énfasis en el término “crisis”, pues significa que algunos elementos son sustituidos por
otros. Y es lógico que la familia se adapte a las sensibilidades de cada época.

RIESGOS Y CAMBIOS EN LA FAMILIA

El riesgo está en que se intente sustituir los elementos que por naturaleza le pertenecen,
introduciendo otros que la destruyen. Por ello, es decisivo que esos cambios afecten sólo a
componentes culturales o convencionales de la familia. Con este fin conviene estudiar los hechos
que motivan la crisis para discerir los cambios que son útiles de los que han de ser rechazados.
El “discernimiento” que es preciso hacer en torno a los factores que motivan la crisis actual de la
familia se puede articular conforme a este triple criterio:

-Los cambios normales que aportan nuevos modos de relacionarse los miembros de la familia
pueden enriquecer la vida familiar. Tales pueden ser las relaciones entre los esposos en sistema de
mayor igualdad, lejos de los modelos de matriarcado o patriarcado de otras épocas. También las
relaciones confiadas entre padres e hijos, más sinceras que en otros tiempos, en los que el tipo de
trato podía marcar un cierto alejamiento.

-Las transformaciones en el modo de llegar a formar la familia, pero que respeten las relaciones
esenciales esposo-esposa, padres-hijos, pueden ser acogidas. Es el caso, por ejemplo, del modo
concreto de acceder al matrimonio los esposos, con independencia de la tutela de los padres
respectivos o los sistemas de la organización en el ámbito familiar, más elástica si se compara con
el rigor de otras épocas.

-Los cambios que afectan a la unión estable de la institución matrimonial o que lleven un cambio
sustantivo en la relación esposo-esposa, bien porque no se reconozcan los derechos respectivos, o
porque se propone un modelo de familia no originada en el matrimonio monogámico e indisoluble.
Es claro que estos cambios deben ser rechazados, pues no respetan los elementos esenciales de
la institución familiar.

En este último caso -que integra las ambigüedades y errores que condena el texto de Juan Pablo II
antes citado-, es evidente que no se trata de una verdadera reforma de la familia, sino de una
adulteración de la misma, tanto porque no respeta la institución natural, como porque no responde
al tipo de familia descrito en la revelación.

También las relaciones esposo-esposa han sufrido un profundo cambio. Es claro que el
“sometimiento” de la esposa al marido daba lugar a algunas situaciones injustas. Pero, en la
actualidad la mujer puede independizarse situándose “frente a frente” al hombre -como si fuera una
lucha de clases aplicada a los sexos- no sólo en lo económico, sino en aspectos que tocan la
conyugalidad, en lugar de que esa nueva situación de la mujer fomente mejor calidad de las
relaciones interpersonales de los esposos.

Los sociólogos apuntan a que la mayor transformación en la familia actual es el cambio cualitativo
que afecta a la mujer en la familia tanto en su aspecto de “esposa” como de “madre”. Nadie pone
hoy en duda el derecho y el deber de la mujer a ofrecer su aportación específica a los distintos
ámbitos de la vida social. La igualdad radical entre el hombre y la mujer resta legitimidad a cualquier
trato de favor del hombre en relación con la mujer en la vida social. Pero es necesario estar atentos
a que no se tenga que pagar el precio elevado de la ley pendular. Porque si la mujer tiene derechos
y deberes que cumplir en la sociedad, también los tiene en el ámbito de la familia. Pero con una
diferencia: mientras en la vida social puede ser sustituida por otra mujer o por el hombre, en su oficio
de madre no puede ser sustituida por nadie. De aquí la urgente necesidad de recuperar el respeto
por el trabajo doméstico, tan denigrado, el cual debe ser reconocido y valorado también
económicamente.
Usos y costumbre familiares
Durante los días festivos vemos tradiciones establecidas por cada familia. Algunas tradiciones se
han mantenido por largo tiempo y otras han nacido con nuevas familias, sin embargo, todas ellas
son parte importante de la vida familiar.
Cuando los adultos hacen memoria del pasado, ellos recuerdan actividades que les brindaban
alegría y felicidad, tales como, hornear galletas para Navidad, comer pizza los días viernes en casa
de los abuelos, la oración que ha pasado de generación en generación, todo esto representa las
tradiciones familiares que se consideran un tesoro.
Las tradiciones son importantes para la familia, no necesariamente por lo que dicen o hacen, pero
por el tipo de resultados que producen. Las tradiciones brindan a la familia un sentimiento de
cercanía que crece con las experiencias compartidas.
Las familias sólidas y fuertes tienen tradiciones, porque reconocen que las tradiciones proporcionan
un sentido de continuidad, entendimiento y acercamiento que une a todos sus familiares. Las
tradiciones le dan a cada miembro de la familia una razón para sentirse bien. En los niños pequeños
esto es especialmente importante, porque los niños buscan un lugar que les permita pertenecer a la
familia y a la sociedad.
En la lista de actividades que se incluye en este artículo, vea si hay actividades que usted realiza y
que se podrían convertir en tradiciones, o piense en algunas que usted quiere hacer para alegrar
futuras reuniones familiares.
Actividades musicales: Escuchar música festiva durante una semana, participar en conciertos
musicales, asistir a conciertos con miembros de la familia o participar en el coro de la iglesia.
Actividades naturales: planear un viaje para cortar un árbol de navidad, caminatas durante el otoño
e invierno, salir de noche para ver las estrellas, llevarle comida a los pájaros u otros animales
silvestres, ayudar a limpiar las aceras y jardines en su vecindario, o acampar.
Actividades de servicio: Ayudar a otras personas es una buena actividad familiar en los días festivos.
Trabajar con grupos como los Scouts, 4-H, Club de Leones, hospitales, comités de servicio de las
iglesias, ayudar con campañas de recaudación de fondos o simplemente ser un buen vecino, es una
actividad muy significativa para el acercamiento de la familia.
Actividades dramáticas: una noche de juegos dramáticos, pantomimas, juegos de palabras a la hora
de cenar, presentaciones teatrales en la escuela, iglesia o centro comunitario, o asistir a obras
teatrales juntos, son excelentes actividades familiares durante los días festivos.
Actividades sociales:
Entretenerse con juegos de
cartas, juegos de tableros y
actividades de grupo para todas
las edades, días de campo,
reuniones y fiestas, proveen
buenos recuerdos tanto para el
presente como para días futuros.
Actividades físicas: Jugar juntos
con la familia, patinar, caminar,
cazar, esquiar o bailar son
actividades que tanto adultos
como jóvenes disfrutarán.
No olvide involucrarse en
proyectos familiares que
beneficien a su casa, o su granja
y rancho. Colocar una cerca o
levantar una pared, pintar o restaurar sus muebles o gabinetes, trabajar en el jardín o levantar un
edificio nuevo, pueden ser proyectos familiares que ayudan a unir a la familia. Las familias que hacen
estas cosas juntas permanecen unidas. Haga de sus días festivos una fiesta con la familia.
La familia, finalmente, desde estas perspectivas, sería esa cápsula, el lugar de encuentro —y de
repliegue— de vidas particulares.1 Sin duda podemos reencontrar en la actualidad estos trazados
migratorios en su máxima expresión. Por el momento me limito a subrayar que en las grandes
ciudades la sobrevivencia de la familia bajo la figura genérica de la familia conyugal, compatible con
los nuevos modos de producción puede ser entendida, también, como la consecuencia de un
conjunto de equipamientos colectivos que constituyen, al lado de la fábrica y la vivienda, un
dispositivo que en sus diferentes articulaciones sostiene esta unidad mínima de parentesco, órgano
eficaz de los nuevos sistemas de poder.
Por algo, la insistencia del urbanismo moderno y otras asociaciones en poner a la familia como
“célula” y fundamento de la sociedad, y a la vivienda o a la habitación como punto de partida de toda
operación urbanística. Por el momento y por lo que diré más adelante, me interesa destacar que los
equipamientos colectivos funcionan al mismo tiempo como territorio no familiar y como condición
externa y constitutiva del funcionamiento de la familia conyugal.
Se sostiene, en investigaciones recientes, que este sistema de parentesco ha perdido sus funciones
“públicas” para sólo mantener las “privadas” con la proliferación de los equipamientos colectivos de
socialización (la especialización del espacio del trabajo, el desarrollo de la institución escolar, las
guarderías, la alimentación en lugares públicos, entre otros). De este modo, la familia dejaría de ser
una institución fuerte porque el cambio de funciones implica un cambio de naturaleza; su
privatización es una desinstitucionalización.
La familia, a la hora del eclipse de sus funciones tradicionales, se convierte en un simple lugar de
encuentro de vidas privadas.2 Naturalmente, estas ideas estan más relacionadas con los países
postindustriales que con los nuestros, en donde las configuraciones familiares adquieren rasgos de
intensidad muy específicos si los comparamos con la familia intensa que describe Richard Sennett.
Por empezar, en la ciudad de México, que tomo como eje para las reflexiones que siguen, aunque
la ocupación territorial de los habitantes de mayores recursos también describe la parábola del centro
a las periferias, la historia de los marginales sigue por lo general un curso inverso, de los márgenes
al centro, de la intemperie a los espacios tradicionales de la vida urbana, en el mejor de los casos.
De otro modo, se trata solamente de la colonización precaria de las periferias y de la expansión de
lo que se suele llamar en clave urbanística la “mancha urbana”, algo así como la expresión de todas
las impurezas que atraviesan los intentos de planificación. Sin embargo, a pesar de las diferencias
extremas, el proyecto de familia sigue siendo en las diversas formaciones sociales un punto de
anclaje de la libido social. Para el caso de la ciudad de México podríamos decir que entre los sectores
populares y parte no desdeñable de las clases medias, ha reaparecido con especial relevancia en
los últimos tiempos una figura que es tributaria de culturas tradicionales (premodernas) de origen
campesino:
la familia extensa. Paradójicamente la
reaparición de esta figura tradicional es el
resultado de lo que provisionalmente
llamaremos (la) modernidad (y, en los
últimos tiempos, la implantación de
procesos salvajes de modernización) tal
como se manifiesta en las grandes
ciudades de los países periféricos. Esta
unidad ampliada de parentesco, en
permanente expansión y recomposición,
es la agrupación que resulta del aumento
de los márgenes de desigualdad y
creciente marginación entre los
habitantes de países marginales y junto con ello de las migraciones y reubicaciones espaciales de
masas flotantes de la población.
Esta configuración espacial y afectiva tiene en este artículo la misma cualidad emblemática que la
que Sennett asigna a la familia intensa en su investigación sobre vida urbana e identidad personal,
la de describir una parábola de la libido social en tiempos de crisis y en relación a la crisis global de
las grandes aglomeraciones urbanas. Aunque no voy a abordar en este artículo las particularidades
de este sistema de parentesco, solo lo enuncio como una presencia que habla desde el fondo de la
escena la omisión y la exclusión,
es decir una forma de vida en países de pobreza generalizada. Quiero aclarar, de todas maneras,
que esta ampliación de la familia nuclear no significa de manera simétrica un decrecimiento de la
“intensidad” de los vínculos de los que hablaba Sennett. Tal vez se podría decir, a riesgo de
simplificar, que la familia extensa no es sino la versión llevada al paroxismo ( y a la sobrepoblación)
de la intensidad propia de la familia.
Los rituales o tradiciones familiares son una comunicación simbólica, son versiones condensadas de
la vida familiar y su práctica deja patente los roles, delinea las fronteras y define las reglas familiares.
Por ende, las tradiciones familiares son acontecimientos esenciales en la vida de las familias
empresarias, ya que contribuyen a la estabilidad de la familia y del negocio, a la trasmisión de
conocimiento de generación en generación, a la vez que afirman las creencias y los valores
compartidos de la familia empresaria.
A través de su significado especial y su
repetición generación tras generación, las
tradiciones contribuyen significativamente al
establecimiento y a la preservación del
sentido de pertenencia. Es lo que algunos
autores llaman “la identidad de la
familia.” Las tradiciones estabilizan esta
identidad familiar, pues clarifican los roles,
delimitando fronteras dentro y fuera de la
familia empresaria y definiendo reglas para
que cada uno de sus miembros conozca y
comprenda la manera de ser de la familia
empresaria.
Las tradiciones no son sólo importantes en el día a día de la empresa familiar. En los períodos de
transición, como puede ser el proceso de sucesión, la puesta en marcha de rituales y tradiciones
familiares ayuda a la familia empresaria a realizar los cambios necesarios para adaptarse a nuevas
etapas en su ciclo vital.
Basándonos en la clasificación realizada por la profesora de psiquiatría Evan Imber y sus colegas, a
continuación explicaremos los diferentes tipos de rituales familiares que se dan con mayor frecuencia
en las familias empresarias: las tradiciones familiares, los rituales de ciclo vital y las rutinas de la vida
cotidiana.

 Tradiciones familiares
En esta categoría encontramos las costumbres, que generalmente son iniciadas por el fundador o
los fundadores de la empresa familiar y se mantienen vivas a través de las generaciones. Mediante
estas costumbres, las nuevas generaciones logran conectar con el espíritu emprendedor original y
con los valores de la familia.
Las tradiciones tienen como denominador común un fuerte respeto por el esfuerzo y la dedicación
de los fundadores de la empresa familiar. El reconocimiento y expresión de estas costumbres
fortalecen el orgullo de pertenencia, lo que facilita la creación de un clima familiar adecuado para
que las familias empresarias encuentren un equilibrio entre la renovación continua y los valores
tradicionales. Un buen ejemplo de esta categoría la encontramos en el grupo Murugappa y su pasión
por contribuir al bienestar de las comunidades en las que opera su empresa.
El grupo Murugappa, una de las empresas familiares líderes en la India, fue fundado en el año 1900 y
mantiene la antigua tradición familiar de invertir una parte de los beneficios anuales de la familia en
labores filantrópicas. Esta tradición se inició cuando Dewan Bahadur, fundador del grupo Muragappa,
decidió guardar cada año gran parte de de los beneficios del negocio con el propósito de apoyar el
desarrollo de las comunidades en las que opera la empresa. En 1924, Bahadur construyó el primer
hospital con fines sociales en su pueblo de origen: Pallathur.
Esta costumbre se ha conservado en la familia empresaria durante cuatro generaciones (más de
ocho décadas). La tradición indica que cada generación tiene la responsabilidad de emprender un
proyecto de desarrollo comunitario relacionado con las áreas de educación y salud. A día de hoy, el
grupo Muragappa ha construido y mantenido cuatro colegios con un total de 8.000 estudiantes y tres
hospitales, además de otros proyectos de carácter social. Asimismo, cada año la familia destina parte
de los beneficios de la empresa a mantener el hospital fundado por Dewan Bahadur y a asegurarse
de que las personas con escasos recursos reciban atención médica gratuita.
La tradición de invertir anualmente parte de los beneficios de la empresa familiar en fines sociales
ha logrado trasmitir de generación en generación el ADN del grupo Murugappa, es decir, valores
fundamentales de la saga familiar como la responsabilidad, el respeto y la integridad. Además, así
se mantiene vivo el espíritu emprendedor de su fundador, y también el compromiso con las
comunidades que les han visto nacer y crecer como familia empresaria.

 Rituales del ciclo vital


Esta categoría engloba los rituales de paso, es decir los acontecimientos que marcan las
transiciones de una etapa del ciclo vital a otra, como bodas, bautizos, funerales, etc. Los rituales de
paso definen la pertenencia al grupo familiar a la vez que indican la fase de desarrollo que atraviesa
la familia empresaria.
Los rituales del ciclo vital están fuertemente
ligados a la cultura de origen de la familia
empresaria y son ocasiones muy especiales
para los miembros de la familia. Un magnífico
ejemplo de este tipo de tradiciones familiares
es el ritual de bienvenida de la saga
Raventós.
Codorníu, la empresa familiar más antigua de
España, cuyos orígenes datan del siglo XVI,
sigue produciendo vinos espumosos y cavas
respetando siempre el “método tradicional”
que sus fundadores introdujeron en la
comarca de l’Anoia después de visitar la región de Champagne. El ritual de bienvenida de la saga
Raventós guarda la alegría de recibir a un nuevo miembro de la familia, así como la pasión por la
elaboración del cava y por la tierra que les ha visto nacer como saga familiar y como empresa
familiar, heredada de generación en generación.
“Cuando un Raventós viene al mundo recibe un sorbo de cava en cucharilla de plata. Lo ordena la
tradición. Es el particular bautismo de los propietarios de Codorníu desde 1551”, explican los
miembros de la familia
Como podemos observar, a través del ritual de bienvenida, la saga Raventós define la pertenencia
al grupo familiar al celebrar la llegada de un nuevo integrante de la familia. Con este ritual la familia
empresaria mantiene y nutre el fuerte vínculo emocional con la elaboración del cava, que se
conserva a través de las generaciones. Un factor clave en el éxito de Codorníu es que han sido
capaces de preservar y de transmitir la identidad y las creencias de la familia a través de cinco siglos
de historia, en parte gracias a tradiciones como esta.
 Rutinas de la vida cotidiana
De los diferentes tipos de tradiciones familiares, las rutinas de la vida cotidiana son las que se
celebran con mayor frecuencia. Dentro de esta categoría se encuentran los rituales familiares como
la hora de la cena, la manera de recibir invitados en casa, la despedida y el recibimiento diario de
cada uno de los miembros de la familia al salir o al volver a casa. Cualesquiera que sean las rutinas
cotidianas, estas interacciones ayudan a definir los roles y las responsabilidades de cada uno de los
miembros de la familia empresaria.
En comparación con las tradiciones familiares o los rituales de ciclo vital, estas rutinas de la vida
cotidiana son las que están menos planificadas y las que más varían a lo largo del tiempo.
Normalmente los miembros de las familias empresarias dan por hecho estas rutinas y muchas veces
se sorprenden al reconocer que estos aspectos cotidianos de sus vidas son, también, tradiciones
familiares.
La mesa del comedor de casa
En un estudio realizado por la Cátedra de Empresa Familiar del IESE[8] sobre las experiencias de
los miembros de la siguiente generación, uno de los participantes explicaba el ritual de la mesa del
comedor de casa:
“Todos tenemos nuestro lugar en la mesa. Mi padre se sienta a la cabeza de la mesa, mis dos
hermanos mayores se sientan a su lado, mi madre y yo nos sentamos en el otro extremo. Mi padre
casi siempre comienza la conversación preguntando a mis hermanos por su día de trabajo en la
empresa familiar. Mi madre y yo casi nunca participamos en esta primera etapa, pero las dos
escuchamos cada detalle de lo que explican. Es el único momento del día en el que los cinco nos
sentamos y pasamos un rato juntos y charlando.”
Los domingos emprendedores
Otro participante del mismo estudio
describe la rutina de los domingos con
su padre:
“Tengo 38 años y mi padre 68.
Cuando era un niño, cada domingo
nos sentábamos juntos a dibujar
cómo sería el futuro de la empresa
familiar, hacíamos grandes dibujos y
soñábamos juntos. A día de hoy, aún
lo hacemos. Cada domingo, pasamos
un rato los dos juntos y hablamos
acerca del futuro de la empresa.”
A través de estas rutinas corrientes
se transmite el espíritu emprendedor
y el know-how acumulado tras años de trabajo en una determinada actividad o área empresarial.
Además, como menciona el profesor Tàpies en su blog, los conocimientos para ser un buen
empresario se pueden aprender en la universidad y en las escuelas de dirección, sin embargo, para
aprender a hacer de empresario hace falta una determinada actitud y unos valores, y el mejor entorno
para aprender estas dos cualidades es en las rutinas de la vida cotidiana de la familia empresaria.
Es en estos espacios de convivencia que se repiten cotidianamente donde las generaciones al poder
pueden transmitir los valores de esfuerzo, trabajo y espíritu emprendedor a las siguientes
generaciones.
Violencia familiar
La violencia es aquello que se ejecuta con fuerza y brusquedad, o que se hace contra la voluntad y
el gusto de uno mismo. Se trata de un comportamiento deliberado que puede ocasionar daños físicos
o psíquicos a otro sujeto. Por lo general, un comportamiento violento busca obtener o imponer algo
por la fuerza.

Por otra parte, la familia es la principal forma de organización de los seres humanos. Es
una agrupación social basada en lazos de consanguinidad (como la filiación entre padres e hijos) o
en el establecimiento de un vínculo reconocido socialmente (como el matrimonio).
La violencia familiar, por lo tanto, es la acción u omisión que el integrante de un grupo familiar ejerce
contra otro y que produce un daño no accidental en el aspecto físico o psíquico.
Entre los principales tipos de maltrato o violencia que se dan en el seno de una familia hay que
destacar dos grandes grupos. Así, en primer lugar está la física que es la que se manifiesta a través
de lesiones graves o bien a través de otras menores, que no requieren asistencia médica pero que
igualmente causan un gran daño a todos los niveles a la víctima.
En segundo lugar está la violencia familiar emocional que es aquella en la que la víctima no sufre
físicamente sino a nivel sentimental. En este caso la citada se manifiesta a través de lo que es el
rechazo, el ignorar, el terror o el aislamiento.
Este tipo de violencia es penado por la ley, aunque se trata de un delito que no suele ser denunciado.
Es que la víctima siente temor, vergüenza y hasta culpa por denunciar a un integrante de su propia
familia.
Entre las principales señas de identidad que podemos destacar que tiene todo maltratador se
encuentran su incapacidad para expresar cualquier tipo de afecto, una baja autoestima, el no saber
controlar sus impulsos y también el haber sido víctima de maltrato, por parte de su entorno, durante
su infancia.
Por su parte, las víctimas de la violencia familiar suelen tener en común características tales como
el ser sumisos, contar igualmente con una baja autoestima, ser absolutamente conformistas con lo
que creen que es lo que les toca vivir, y también el tener problemas para mostrar su afecto.
Tal como mencionábamos líneas arriba, la violencia familiar también puede ejercerse por la omisión
de obligaciones y responsabilidades. Por ejemplo, cuando un padre abandona a su hijo y no le
proporciona los alimentos y el cuidado que éste necesita.
En la actualidad ha aumentado de manera considerable la violencia familiar que los hijos llevan a
cabo sobre sus padres. Un hecho que es fruto no sólo de diversas desestructuraciones en el seno
familiar sino también de habérseles consentido todo a aquellos y de no haber sabido imponerles
unas reglas de conducta, comportamiento y obligaciones.
La violencia familiar, por otra parte, incluye casos de abuso sexual, incluso dentro un matrimonio.
Ese es el caso de un hombre que obliga, presiona o condiciona a su esposa a tener cualquier tipo
de relación sexual sin que la mujer tenga la voluntad de hacerlo.

Existe una creciente convicción de la necesidad de considerar y


adoptar medidas frente a la violencia familiar de manera unida, en lugar de concentrarse en un tipo
de víctima en particular o sistema de comunidad afectado (legal, médico, etcétera). En muchas
familias donde se golpea a la pareja, por ejemplo, puede también haber maltrato de un niño y/o un
anciano, a menudo perpetrado por un solo agresor. Además, existe suficiente evidencia de que los
niños que son víctimas o testigos de violencia contra otros miembros de la familia, tienen más
adelante mayor riesgo como adolescentes o adultos de volver a ser víctimas y/o convertirse en
agresores. Por último, información más reciente sugiere que las víctimas de violencia familiar tienen
también más probabilidades de convertirse en agresores violentos contra personas no conocidas.
Todo esto indica que cada caso de violencia familiar no sólo puede tener consecuencias de más
violencia familiar, sino también un mayor espectro de violencia en la sociedad.
Aunque las causas de la violencia familiar es un problema complejo, se conocen varios factores que
contribuyen a ella. Éstos incluyen la pobreza, cesantía, otras presiones exógenas, actitudes de
aceptación cultural de la violencia para resolver disputas, abuso sustancial (en especial de alcohol),
roles sexuales rígidos, pocos conocimientos como padres, roles familiares ambiguos, esperanzas
irreales de otros miembros de la familia, conflictos interpersonales en la familia, vulnerabilidad
psicológica o física, real o aparente, de las víctimas por los agresores, preocupación del agresor por
el poder, control y aislamiento social familiar, entre otros.
El médico juega un papel importante en la prevención y tratamiento de la violencia familiar. Por
supuesto que trata las heridas, enfermedades y problemas psiquiátricos derivados del maltrato. Las
relaciones terapéuticas que tiene el médico con el paciente pueden permitir que las víctimas le
confíen agresiones actuales o pasadas. El médico debe informarse sobre la violencia regularmente
y también cuando asiste a presentaciones clínicas especiales que pueden tener relación con el
maltrato. Esto puede ayudar a los pacientes a encontrar métodos de lograr la seguridad y un acceso
a los recursos de la comunidad, que permitirán la protección y/o intervención en la relación del
maltrato. El médico puede informar al paciente sobre la progresión y las consecuencias adversas de
la violencia familiar, manejo del estrés, disponibilidad de tratamiento de salud mental pertinente y
conocimientos como padres, de manera de evitar la violencia antes que se presente. Por último, el
médico, como ciudadano, líder de la comunidad y experto en medicina puede participar en
actividades locales y nacionales destinadas a disminuir la violencia familiar.
Recomendaciones
1. La Asociación Médica Mundial recomienda que las asociaciones médicas nacionales adopten las
siguientes normas para los médicos:
a) Todo médico debe recibir una formación adecuada en los aspectos médicos, sociológicos,
psicológicos y preventivos de todo tipo de violencia familiar. Esto debe incluir una formación en los
principios generales de evaluación y administración, en la escuela de medicina e información
específica y de especialidad durante el internado, como también la educación médica continua sobre
la violencia familiar. Los estudiantes deben recibir una formación adecuada en el rol del género,
poder y otros problemas que contribuyen a la violencia familiar.
b) El médico debe saber cómo obtener la historia apropiada y culturalmente sensible de las
agresiones actuales y pasadas.

c) El médico debe considerar regularmente y ser sensible a los signos que indiquen la necesidad de
otras evaluaciones de agresiones pasadas o actuales, como parte del examen de salud general o
en respuesta a descubrimientos clínicos sugestivos.
d) Se debe motivar al médico para que proporcione tarjetas, folletos, videos y/o otro material
educacional en las salas de espera y departamentos de emergencia, a fin de ofrecer a los pacientes
información general sobre la violencia familiar, como también informarlos sobre los servicios locales
de ayuda.
e) El médico debe conocer los servicios sociales de la comunidad u otros que sean de utilidad a las
víctimas de la violencia, y referirse a ellos y utilizarlos habitualmente.
f) El médico debe tener muy presente la necesidad de mantener el secreto en casos de violencia
familiar y debe conocer la documentación adecuada del caso, como cualquier otra obligación de
informar local o nacional.
g) Se debe motivar al médico para que participe en actividades coordinadas por la comunidad,
destinadas a disminuir la cantidad y consecuencias de la violencia familiar.
h) Se debe motivar al médico para que no tenga actitudes de juicio hacia los involucrados en la
violencia familiar, de modo que se realce su capacidad de influenciar a las víctimas, sobrevivientes
y agresores. Por ejemplo, se debe juzgar la conducta, pero no a la persona.
2. Las asociaciones médicas nacionales deben favorecer y facilitar la coordinación de medidas contra
la violencia familiar entre los componentes del sistema de atención médica, sistema de justicia
criminal, autoridades policiales, juzgados de familia y juveniles, y organizaciones de servicios a las
víctimas. También deben respaldar los programas de toma de conciencia pública y de educación de
la comunidad.
3. Las asociaciones médicas nacionales deben favorecer y facilitar la investigación para comprender
la frecuencia, factores de riesgo, resultados y óptima atención de las víctimas de violencia familiar.
La violencia familiar o doméstica se refiere a todas aquellas acciones de agresión cometidas por
algún miembro de la familia en contra de otro y que tiene la intención de causar daño en su vida, su
cuerpo, su integridad emocional, en su libertad o su patrimonio.
¿Qué tipos de violencia familiar existen?
Existen diversas formas en las que se puede manifestar la violencia entre las que encontramos:

 Física: Esta es la forma que comúnmente todos identificamos como violencia, ya que
engloba todo lo relacionado daño físico,esto es, golpes, patadas rasguños, puñetazos, etc.

 Verbal: Esta forma mucho menos reconocida de violencia incluye insultos, gritos, frases de
menosprecio y humillación, apodos, etc.
 Psicológica: Constituida por chantajes emocionales, sentimientos de culpa, amenazas,
intimidaciones, etc.

 Sexual: Donde se encuentran los manoseos, acoso, violaciones, etc.

 Por Omisión: Probablemente esta es la forma menos reconocida de violencia y se encuentra


constituida por la falta de cuidados o abandono total de algún miembro de la familia en
situación de vulnerabilidad, esto es, que no tiene la capacidad de ser autosuficiente.
La violencia puede presentarse de diferentes formas en la familia

 Dirigida a los niños y es denominada violencia o maltrato infantil

 Dirigida a la pareja, también llamada violencia conyugal

 Dirigida a las personas de la tercera edad o personas con capacidades diferentes, por
ejemplo: personas con parálisis cerebral, incapacitados, etc.
Se sabe que en México por lo menos en 3 de cada 10 hogares alguno de sus miembros es víctima
de violencia familiar; donde el 85% de los casos el agresor es el jefe de la familia, el 12% la madre
y el 3% restante, otros miembros de la familia incluidos, tíos,abuelos, primos, etc. De la misma forma
es la mujer la principal víctima de la violencia, los niños, adultos mayores y personas con
capacidades diferentes, esto se explica en el hecho de que los agresores eligen cómo víctimas a los
miembros de la familia más vulnerables,la mayor parte de las ocasiones la violencia familiar tiene su
origen en la relación de poder y autoridad que “debe” tener el jefe de la familia.
¿Qué se puede hacer ante los problemas de violencia familiar?

 El primer paso y tal vez el más importante es reconocer que existen ciertas conductas
violentas que no son “normales” y que para resolverlas se requiere una red de apoyo
constituida principalmente por especialistas en el tema y los miembros de la familia más
cercanos, con la buena voluntad de la víctima no es posible resolver este problema.

 Existen muchas instituciones sin fines de lucro que pueden darle a la víctima el apoyo
profesional que requiere.

 Asimismo, es importante hacer conciencia en la necesidad de una participación activa de los


demás miembros de la familia, ya sea reconociendo las señales de alerta de un evento
violento y qué deben hacer si ocurre (llamar a un servicio de emergencia, la policía un familiar
etc.) así como participar en las sesiones de terapia recomendadas por los especialistas.

 Siempre que se den episodios violentos, aléjese ¡No se exponga, el agresor puede perder
el control y no medir las consecuencias!
¿Es posible prevenir la violencia familiar?
Es posible tomar algunas medidas para establecer relaciones de pareja basadas en el respeto, la
comunicación, la igualdad y el amor, que ayuden a disminuir la posibilidad de que se presenten actos
violentos al interior de su familia.

 Establezca relaciones de pareja donde


exista respeto y buena comunicación, ya que
de la buena relación que exista dentro de una
pareja depende la armonía de la familia.

 Invite a su familia a identificar aquellos


momentos que les generan mayor tensión y
juntos establezcan normas al respecto,
algunas de estas normas podrían ser: cuando
alguien en la familia está molesto por alguna
causa busque un momento tranquilo para
hablarlo, nunca durante el enojo.

 Si al tratar algún tema familiar alguien siente que sé esta enojando detengan la plática y
reanúdenla en otro momento.
Cuando exista un ambiente familiar tenso invítelos a realizar alguna actividad que los ayude a
relajarse.

 Mantengan una actitud abierta a aceptar opiniones y diferentes puntos de vista,ponga en


práctica estrategias de negociación, es decir, soluciones que satisfagan los deseos o
necesidades de ambas partes.

 Platiquen sobre las normas y limites (de su pareja y de su familia) respecto a la forma de
hablarse unos a otros, el tono y el tipo de palabras que no se pueden utilizar entre ustedes
(groserías, palabras despectivas, gritos, burlas, menosprecios,etc.) establezcan sanciones
para quienes no respeten lo acordado.

 Hablen ya sea en familia o en pareja sobre lo que piensan sobre diferentes situaciones que
considere relevantes para su familia emitiendo cada uno su opinión, promoviendo en todo
momento la igualdad entre hombres y mujeres en todos los aspectos, reconociendo que
aunque existen diferencias físicas, cada uno tiene fortalezas y debilidades, pero no por ello
alguno es mejor que el otro y eduquen a sus hijos sobre estos valores.

 Platique en pareja sobre el hecho de que una relación no implica una lucha de poder, estar
juntos no significa imponer mi voluntad sobre la otra persona, significa aprender a negociar
una solución que satisfaga los deseos y necesidades de ambos.

 Eduque a sus hijos fomentando valores como: la verdad, la sinceridad, la honestidad, la


lealtad, la bondad, la generosidad y el respeto, pero no olvide que se educa con el ejemplo,
evite las incongruencias.

 Busque ejercer su autoridad con moderación, donde todos los miembros de la familia se
relacionen a través de la comunicación y no de la imposición, de la aceptación y no con el
rechazo.

 Enseñe a sus hijos el sentido de responsabilidad, cooperación, solidaridad, mediante la


asignación de tareas y responsabilidades de la casa, por ejemplo: aseando su cuarto,
cuidando el jardín, cuidando una mascota, las plantas, etc.

 Fomente en los niños el autocontrol y la capacidad de autodominio, así como la tolerancia a


la frustración, aproveche los juegos para hacerlos conscientes de que “no siempre se puede
ganar” “hay que saber perder” pero es importante el esfuerzo que se hace para lograrlo.
Igualdad y equidad de genero
gualdad y equidad son conceptos diferentes aunque se han manejado como sinónimos, se deben
analizar ya que son consideraciones que poseen notas distintivas y aplicaciones disímiles. La
igualdad en el principio aristotélico dispone tratar a los iguales de modo igual, y desigualmente a los
desiguales, en la actualidad se concibe como la ausencia a que algún ciudadano tenga trato
preferencial a la luz de la ley, esto es además un derecho que por naturaleza poseen todos los
hombres y su objeto es llevar a los gobernados a un plano de seguridad jurídica que erradica
situaciones de desigualdad en todo tiempo y bajo cualquier circunstancia, con excepción de aquellas
que puedan justificarse en la ley.
En sentido estricto, la igualdad parte de la idea de dar un trato idéntico, haciendo caso omiso de las
diferencias existentes por motivos biológicos, psicológicos, intelectuales, económicos, políticos,
etcétera; mientras que la equidad parte del supuesto de que existen serias desigualdades en el orden
de lo real, por ejemplo, hombre y mujer son por naturaleza diferentes; siendo que este principio
atiende a las características y circunstancias de cada individuo, por lo que en donde existe la
equidad, hay también la justicia.
Debemos saber que la igualdad entre hombres y mujeres no existe en realidad, esto es así debido a
que poseen características biológicas distintas y roles diversos, es por eso que en un término de
mayor evolución conceptual aparece la equidad de género. La perspectiva o equidad de género
pretende que se consideren estas diversidades dando así a cada uno el tratamiento y acceso a
derechos que en el caso particular requieren.
Lo anterior no puede traducirse en tratar igual a todos, puesto que no nos encontramos en las mismas
condiciones y esto sería injusto, no obstante, cabe aclarar que los derechos humanos son iguales
para todos, al menos formalmente, pero se requiere de su especificidad para hacer visible la distinta
forma en que impactan las violaciones a unas y a otras personas.
Cuando se habla de derechos de las mujeres no se trata de establecer un catálogo distinto, o la idea
de superioridad, sino de hacer visibles los contrastes y aspectos en los que se ven más
desfavorecidas a fin de lograr la igualdad en el plano formal y material, como menciona HannaArendt
"todos tienen derecho a tener derechos". México es un país que todavía lucha contra la diversidad
que marca las diferencias de tipo sexuales, religiosas, étnicas, ideológicas, políticas, entre otras,
mismas que son señaladas como inaceptables por considerarse actos de discriminación.
La imparcialidad, la justicia y la igualdad constituyen las partes sobre las cuales se cimienta el
concepto de equidad, por otro lado, la manera para asociar y agrupar a los individuos que comparten
al menos una o más características es el género.
Igualdad y equidad de género
“Los diferentes comportamientos, aspiraciones y necesidades de mujeres y hombres son
considerados, valorados y favorecidos de la misma manera”
—ABC de las mujeres trabajadoras por la igualdad de género; Ginebra, 2000, pág. 47-48
La igualdad entre el hombre y la mujer está amparada por la equidad de género en el uso de los
servicios y bienes sociales. Lo que quiere decir suprimir la discriminación entre sexos y no favorecer,
de manera preferente, al hombre sobre la mujer en los aspectos que conforman la vida social, como
sucedía, de forma habitual, décadas atrás en el conjunto de la sociedad occidental.
Condiciones para la equidad de género
“Los derechos, responsabilidades y oportunidades de cada uno no dependerán de si la persona es
hombre o mujer”
Sin embargo, para que la equidad de género pueda darse han de generarse dos circunstancias
imprescindibles. Por una parte, igualdad de oportunidades y por otra crear una serie de condiciones
para aprovechar estas oportunidades.
Debemos tener presente que equidad de género significa crear estándares para aquellas
oportunidades existentes y repartirlas justamente entre ambos sexos. Hombres y mujeres han de
contar con las mismas oportunidades de desarrollo en todos los aspectos; a nivel personal, la
oportunidad de crecer, realizarse uno a sí mismo y ser feliz, como en el ámbito laboral. El estado,
así pues, ha de garantizar que los recursos se asignen de manera proporcional.
“Hombres y mujeres serán tratados con justicia de acuerdo a sus propias necesidades. El tratamiento
que se le dé a cada uno puede ser diferente pero equivalente en términos de derechos, beneficios,
obligaciones, y oportunidades”.
Equidad de género en el trabajo
La mujer no puede tener una remuneración inferior respecto al hombre a la hora de desempeñar las
mismas funciones en lo que al ámbito laboral se refiere, deben obtener lo mismo en función de sus
méritos y no debe ser favorecido un género en detrimento del otro. Con independencia del género
se debe recibir igual remuneración en un mismo empleo, con las mismas responsabilidades y
obligaciones.
Hay que añadir un aspecto sumamente importante, equidad no significa descuidar las características
propias de cada género en particular, un ejemplo de ello es que las mujeres tienen derecho, del
mismo modo los hombres, a una licencia por maternidad más prolongada que una licencia por
paternidad. En este supuesto, atendemos a cuestiones estrictamente biológicas y realizamos lo que
se llama una discriminación positiva entre los dos sexos.
¿Qué entendemos por discriminación positiva?
A continuación, explicaremos un concepto crucial en el momento de aplicar la equidad, se trata de
la discriminación positiva o acción afirmativa. Este término es clave: hace referencia a las
actuaciones orientadas a disminuir las prácticas discriminatorias en contra de sectores, que
culturalmente a lo largo de la historia, han sido excluidos y considerados como seres desarraigados
y vulnerables.
Un ejemplo serían los individuos con alguna discapacidad física o mental y de igual modo las
mujeres, quienes por razón de la influencia de la cultura judío-cristiana y patriarcal, han sido
relegadas a la categoría de individuos de segundo orden. Todo ello se agrava aún más si a causa
del género además la mujer reúne la condición de padecer alguna disminución como bien citábamos
o cualquier otra característica culturalmente considerada negativa.
La discriminación positiva se traduce en una legislación específica ideada para igualar las
oportunidades laborales, ejercicio de los derechos democráticos, participación en las instituciones
estatales y órganos de gobierno, así como el acceso a la educación. Para todo ello han sido
necesarios incontables años de movilizaciones y reivindicación social.
Un ejemplo son las leyes de protección de la mujer en casos de violencia de género, favorecer la
educación mixta o la no segregación por sexos, ayudas económicas o excepciones fiscales, entre
otras medidas.
En algunos países desarrollados, el resultado de la discriminación positiva ha sido muy eficaz en la
equiparación de manera progresiva de las mujeres en el mercado de trabajo.
¿Qué avances se han producido la discriminación positiva?
Cabe señalar que para alcanzar la citada equidad se están produciendo, en la actualidad, avances
importantes. Nos encontramos, por mencionar un hecho, con que en el estado español se promueve
la denominada paridad entre hombres y mujeres en el ámbito político.
Hay organizaciones que se dedican exclusivamente a la equidad de género. Estas entidades
promueven la igualdad entre hombres y mujeres a la vez que abogan por los derechos de la
mujer. Elaboran constantemente proposiciones políticas útiles para conseguir la equidad,
favoreciendo así que las mujeres estén presentes y participen en todos los sectores de la sociedad.
Sí, la igualdad de género es importante. Te preguntarás por qué. Los derechos de millones de niñas
y mujeres a la educación, la salud, la identidad, el trabajo, la participación política y a no ser agredidas
dependen de esto. Y, por encima de todo, el derecho a vivir. Los asesinatos de mujeres por su género
aún son una epidemia en todo el mundo, especialmente en América Latina.
La desigualdad de género equivale al estancamiento del progreso social. Las niñas y las mujeres
representan la mitad de la población mundial, es decir, ellas son la mitad del potencial para el avance
de la sociedad.
"El empoderamiento de las mujeres y las niñas es fundamental para impulsar el crecimiento
económico y promover el desarrollo social", explica la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Por estos motivos, la igualdad de género es el Objetivo 5 de Desarrollo Sostenible. El Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destaca que "ha sido demostrado una y otra vez que
empoderar a las mujeres y niñas tiene un efecto multiplicador y ayuda a promover el crecimiento
económico y el desarrollo" en el mundo.
"Poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y niñas no es solo un derecho
humano básico, sino que además es crucial para acelerar el desarrollo sostenible", resalta el PNUD.
La igualdad de género impulsa la economía mundial
El crecimiento económico de un país aumenta más rápido con la plena participación de las mujeres
en la fuerza de trabajo, indicaron varios estudios en países de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económicos (OCDE). Además, al aumentar los ingresos del hogar procedentes de lo
que ellas ganan se modifican los patrones de gasto en beneficios de las hijas e hijos.
Sin embargo, las mujeres aún no tienen una participación plena en el trabajo y no gozan de igualdad
monetaria en este ámbito, pese a desarrollar las mismas actividades que sus compañeros hombres.
En promedio, las mujeres siguen ganando en todo el mundo un 24 por ciento menos que los
hombres.
Un artículo de la Universidad de Valencia, en España, también señala que la igualdad laboral entre
hombres y mujeres estimularía el crecimiento de las economías al mitigar el impacto de la reducción
de mano de obra.
Asimismo, tener tasas más altas de matriculación escolar de las niñas contribuiría a un desarrollo
económico más amplio en las economías en desarrollo, asevera un informe del Fondo Monetario
Internacional (FMI).
Si se eliminan las desigualdades entre hombres y mujeres en el ámbito laboral se añadiría un 26 por
ciento más de riqueza al Producto Interior Bruto (PIB) mundial y contribuiría al crecimiento de la
economía pública y privada.
Pese a desigualdad de género, en la actualidad las mujeres ya generan el 37 por ciento del PIB
mundial. En un estudio, el Instituto McKinsey asegura que si existiera un mayor grado de paridad e
igualdad entre hombres y mujeres que hacen el mismo trabajo se añadirían hasta 28 billones de
dólares a la economía mundial en 2025, esto significa un incremento del 26 por ciento del PIB.
Además, si se empieza a remunerar al 75 por ciento de las mujeres que trabajan sin sueldo, se
añadirían hasta 10 billones de dólares, lo que se traduce en un aumento del 13 por ciento del PIB
mundial.
¿Cómo afecta la desigualdad de género a niñas y mujeres?
La falta de acceso a la educación y a oportunidades de trabajo es una de las principales
consecuencias de la desigualdad de género en el mundo. Según la ONU, un tercio de los países en
desarrollo no ha logrado la igualad de géneros en la enseñanza primaria. Las niñas de África
Subsahariana, Oceanía y Asia Occidental tiene grandes dificultades para matricularse en la escuela
primaria y en la escuela secundaria.
Pero la consecuencia más grave es la violencia física y sexual. Actualmente, el 35 por ciento de las
mujeres en todo el mundo ha sufrido estos abusos a manos de sus parejas o a manos de otras
personas.
Sin importar su edad, color de piel, condición social, si son casadas o solteras, miles de mujeres en
todo el mundo son víctimas de la violencia de género, la cual puede ser psicológica, física, verbal,
económica, patrimonial y feminicida; esta última tiene el fatal desenlace de la muerte violenta de las
mujeres.
El feminicidio es la expresión más brutal en la escalada de violencia en contra de la mujer. El
aumento de este crimen en el mundo muestra que la violencia contra las mujeres es social y
generalizada. Además, es el resultado de las relaciones de desigualdad de género, así como la
permisibilidad de la sociedad a esa violencia.
Violencia en la sociedad
Si existe un factor que puede afectar de manera negativa la vida del individuo es, sin duda, la
violencia. Una vez que está arraigada, es una realidad que resulta muy difícil cambiarla o superarla.
No es posible lograr una colectividad equilibrada si vive en un entorno caracterizado por la
agresividad. La violencia representa todo acto que implique agresión física o verbal sobre los demás,
ocasionando daños de forma voluntaria o accidental. La característica principal de la actitud violenta
es la utilización de la fuerza, bien sea psicológica o física, con el fin de alcanzar ciertas respuestas
en las personas agredidas, como la sumisión o la actitud pasiva.
Si se trata de agresiones dentro del seno del hogar, ocasionadas por parientes o integrantes de la
familia, entonces se pueden considerar como violencia familiar o doméstica. Esta puede generar
daños psicológicos o físicos importantes a los demás miembros del grupo familiar. La misma es
penada por la ley. Puede implicar el maltrato infantil, el abuso de los niños, agresiones al cónyuge o
a la mujer, la cual resulta lastimada, torturada, violada, herida, con quemaduras, golpes, daños en
su cuerpo, con el fin de malograr su salud corporal y mental. Algunas veces estas agresiones se
suceden repetidamente durante muchos años y pueden terminar en la muerte.
Por su parte, la violencia en la comunidad es aquella que se presenta entre los miembros de la
colectividad, debido a que sus integrantes no cuentan con valores ciudadanos suficientes para
demostrar una conducta adecuada, lo cual tiene un impacto negativo. En este caso se pueden
presentar grupos que demuestren un comportamiento impropio, como actos vandálicos,
hostigamiento, abusos, agresiones, hurtos, intolerancia entre los individuos, que resulte en
agresiones físicas contra los demás o en homicidios debido a la intransigencia.
También es importante mencionar la violencia institucional, que involucra todas las acciones u
omisiones que demuestren los servidores públicos en cualquier nivel de las instituciones, las cuales
se presentan con el fin de obstaculizar o limitar el cumplimiento de sus funciones, que deben
garantizar sus derechos como ciudadanos, así como el disfrute de todas las políticas implementadas
por parte del Estado. Por otro lado, la violencia política es aquella que se presenta a través de las
agresiones demostradas por los grupos que están en el poder, con el fin de lograr que la sociedad
manifieste un actitud pasiva para evitar su participación en las decisiones públicas, controlarla a
través de la represión, que puede incluso implicar grupos armados.

Existen muchos tipos de violencia, además de los ya mencionados, que pueden someter y alterar la
armonía de la sociedad, lo cual sin duda se traduce en miedo, un sentimiento que debería estar
erradicado en el mundo actual, pues muchas veces es utilizado sin justificación por el solo hecho de
someter a otros.
Vivimos en una sociedad cada vez más globalizada que permite el conocimiento y contacto más o
menos frecuente con personas con diferentes opiniones, creencias y formas de ver el mundo. Si bien
por lo general esto genera una corriente de entendimiento entre las distintas culturas, en ocasiones
también puede degenerar en violencia social.
Y es que el contacto con diferentes corrientes de pensamiento permite una evolución de la sociedad
hacia valores como la tolerancia y el respeto mutuo, pero para algunas personas puede resultar
aversivo al percibir las diferencias entre las formas de vivir y pensar con otros pueblos y colectivos,
estando en algunos casos en oposición directa con las propias creencias y suponiendo la percepción
de una desigualdad o la pérdida de poder social. Así, la pérdida de poder y la incomprensión de otros
modos de ver el mundo considerando los propios ideales como los únicos o los más apropiados
pueden degenerar en violencia.

Violencia social: ¿qué es?


Se entiende por violencia social todo aquel acto con impacto social que atenta a la integridad física,
psíquica o relacional de una persona o un colectivo, siendo dichos actos llevados a cabo por un
sujeto o por la propia comunidad.
En algunos casos esta violencia es aplicada con el propósito de conseguir una mejora en las
condiciones de vida o como forma de protesta por un trato que es considerado como vejatorio, como
ocurre en algunos motines y revueltas. En otras ocasiones se pretende disminuir el poder de los
demás con el fin de perjudicarles a ellos o a sus puntos de vista, o bien para aumentar la percepción
de la propia autoridad.
Pero en general, podemos determinar que el objetivo de la violencia social como tal es la obtención
o mantenimiento de poder y estatus social. Sin embargo, en muchas ocasiones esta va vinculada a
la violencia política, en la que se realizan actos violentos con el objetivo de lograr un poder político o
la violencia económica, en la que el objetivo es la obtención de capital.
Tipos de violencia social
Existen múltiples formas de violencia social, siendo algunas de ellas la violencia doméstica, las
agresiones racistas y/u homófobas, los ataques terroristas, los secuestros, asesinatos u homicidios,
las agresiones sexuales, el vandalismo, el acoso escolar o laboral o cualquier tipo de actuación que
pretenda alterar el orden público mediante el ejercicio de la violencia.
Sin embargo, este tipo de violencia no abarca sólo actos criminales realizados de forma directa, sino
que también entran dentro de dicha consideración aspectos como los valores, estereotipos,
prejuicios y calumnias transmitidos culturalmente o a través de los medios que puedan incitar al odio
o menosprecio a una persona o colectivo. Ejemplos claros de ello lo constituyen la promulgación y
expansión de creencias que incitan al machismo, la homofobia o el racismo.
Factores asociados
La violencia social puede originarse en
contextos muy diferentes y diversos,
siendo incitada por la interacción de una
gran cantidad de variables. Así, no existe
una única causa de la violencia social sino
que ésta tiene un origen múltiple,
precisándose de una investigación de los
diferentes factores que pueden acabar
conduciendo a ella. Algunos de dichos
factores son los siguientes
1. Percepción de desigualdad
En muchas ocasiones la violencia social es
ejercida en condiciones en las que los
individuos perciben la existencia de
inequidad.
La observación o creencia de que otras
personas que en principio deberían recibir
el mismo trato que el propio sujeto reciben un trato de favor por parte de las instituciones o
sociedades, o aún más importante que la propia persona o colectivo recibe un trato injusto o peor
del que debería puede generar un agravio comparativo que puede terminar en algún tipo de violencia.
La percepción desigualdad puede estar detrás de fenómenos de masas tales como motines y
revueltas.
2. Amenaza a la propia posición
Como hemos dicho, el objetivos de la violencia social es mantener o aumentar el propio status o
poder social. Uno de los principales motivos para ello es la consideración de que el propio poder se
encuentra amenazado. El ejercicio de poder por parte de otros puede ser considerado
comoincompatible con la autonomía y el propio poder, con lo que el individuo o colectivo se ve
frustrado y busca aumentar el control propio de los demás a través de la violencia.
Por otro lado, la idea de que hay una entidad externa a la sociedad que pone en riesgo su estabilidad
suele ser usada como excusa para emprender medidas agresivas de control de la población, algo
para lo que se necesita una justificación clara. Con tal de evitar este peligro, se puede comprometer
el bienestar de minorías.
3. Exclusión social
Si bien se vincula a los anteriores factores, la exclusión social es por sí misma un factor importante
a la hora de explicar algunos actos de violencia social. La sensación de no ser considerado por el
conjunto de la sociedad como parte de ella genera frustración e ira respecto al mundo y la sociedad
en la que se vive. Actos vandálicos, robos y agresiones son algunos de los tipos de violencia que
suelen ser generados por este factor.
4. Educación rígida y restrictiva
Los patrones educativos tienen una gran importancia a la hora de explicar la violencia social. Una
educación excesivamente rígida y restrictiva puede provocar que la persona sea incapaz de
flexibilizar sus puntos de vista, opiniones y creencias. Ello incita a pensar que la forma de hacer a la
que el sujeto está acostumbrado es la única o la más válida, siendo otras opciones inconsistentes e
inaceptables.
Por ejemplo, las políticas identitarias, basadas en el menosprecio a lo diferente, pueden basarse en
una educación basada en el maniqueísmo y en la demonización de las personas que son percibidas
como ajenas al colectivo al que se pertenece.
Grupos vulnerables u objetivo frecuente de violencia
social
Por norma general, la violencia social suele ser aplicada
contra las minorías, especialmente aquellas que
tradicionalmente han sido perseguidas u oprimidas pero
que con el paso del tiempo han aumentado su
aceptación social, poder y derechos.
Dicho cambio es percibido por algunos individuos como
una amenaza a su propio poder y creencias,
intentando perpetuar los roles tradicionales a través de
la violencia directa o indirecta. Sin embargo en otros
casos es la minoría la que pasa a ejercitar la violencia,
como forma de protesta o de reivindicación o con el fin de conseguir un objetivo concreto, tal y como
ocurre en algunas revueltas populares.
Asimismo, en algunos casos otros colectivos son objetivo de violencia social indirecta con el fin de
ser utilizados como medios para la perpetuación del propio poder, transformando en individuos
originalmente neutrales o incluso a la propia persona objeto de violencia en un transmisor de dicha
violencia. Veamos algunos de los colectivos que o bien son especialmente vulnerables o bien han
sido objeto de violencia social a lo largo de la historia.
1. Infancia
Uno de los colectivos más vulnerables ante la violencia social, tanto si se da de forma directa sobre
él o por el contrario lo observa de manera indirecta, es el de la infancia. Niños y niñas son
especialmente vulnerables, teniendo en cuenta que están inmersos en un proceso de desarrollo que
aún no les ha dotado de las suficientes herramientas ni físicas ni psíquicas para afrontar de forma
eficiente situaciones violentas.
Por norma general, la violencia social ejercida sobre niños suele tener por objetivo el dominar a un
ser más vulnerable con el fin de aumentar la propia percepción del poder, o bien como medio
indirecto para dañar a una persona o institución.
Asimismo, la observación continuada de la violencia como método de control puede provocar el
pensamiento y la creencia de que el ataque resulta una estrategia adecuada y adaptativa para lograr
los propios objetivos.
2. Discapacitados
Las personas con discapacidad tanto física como intelectual pueden ser también objeto de violencia
social, al no permitirles participar en la sociedad o bien ejercer diferentes tipos de acción sobre ellos
como forma de dominación y ejercicio de poder.

3. Clases populares
Las clases populares y la población con menos capacidad adquisitiva es a menudo objeto de
violencia social e institucional, aprovechando su situación de precariedad e inestabilidad. Lo mismo
ocurre en colectivos con elevado riesgo de exclusión social, como personas tuteladas por el estado
o drogodependientes.
4. Mujeres
El papel de la mujer en la sociedad ha ido cambiando a lo largo de la historia, llegando en tiempos
recientes a buscar la igualdad entre sexos. Sin embargo algunos individuos y sectores de la sociedad
se resisten a la existencia de una igualdad, que en muchos casos supone una pérdida de poder y
del rol tradicional asignado al hombre.
Algunos ejemplos de violencia social sobre este colectivo son la violencia de género, la perpetuación
forzada de roles tradicionales, las dificultades de acceso al ámbito laboral o las desigualdades aún
presentes.
5. Inmigración, minorías étnicas y religiosas
Otro objetivo clásico de violencia social son las
minorías étnicas y/o religiosas. Si bien también en
este aspecto la sociedad general busca la igualdad
entre gente de diferentes etnias y culturas, algunos
sectores no ven con buenos ojos la incorporación en
la comunidad de individuos con características que no
coincidan con lo más habitual. El tipo de violencia
social que resulta más frecuente es el vinculado al
racismo, que puede incluir agresiones físicas, vejaciones e incluso atentados.
6. Comunidad LGTB
La comunidad LGTB es otro de los colectivos que tradicionalmente ha sido perseguido, vejado y
minusvalorado. Con el paso del tiempo este colectivo está viendo como cada vez es más aceptado
en la comunidad, consiguiendo poco a poco la igualdad de derechos con respecto a la población
heterosexual. Sin embargo, igual que ocurre con la igualdad entre sexos y entre razas, algunos
individuos y sectores de la sociedad consideran que la igualdad de derechos no debería darse,
ejercitando diferentes tipos de violencia física, psíquica o social contra este colectivo.

Efectos de la violencia social


Los efectos de la violencia social, al igual que sus causas, pueden ser múltiples y variados.
La persona, colectivo o institución agredida puede sufrir una profunda sensación de humillación que
puede disminuir en gran medida su autoestima y autonomía, e incluso provocar el fallecimiento de
la parte violentada.
En algunos casos la entidad agredida puede ser forzada o coaccionada a realizar determinadas
conductas por miedo a las consecuencias de la oposición o bien debido a un cambio de actitud tras
la vivencia del episodio violento. En otros, el despliegue de violencia puede despertar la reactividad
del agredido y aumentar su determinación a perseguir sus ideales o a mantener su postura a pesar
de los riesgos.
Del mismo modo, el conocimiento y observación de la conducta violenta puede despertar un efecto
llamada y desencadenar nuevos ataques. En otros casos puede, como ocurre con los niños,
enseñarles que la violencia es un mecanismo útil para lograr los propios objetivos.
Uno de los riesgos de la violencia social es que a menudo es minimizada, a través de mecanismos
como la habituación, insensibilización, invisibilización y normalización. Estos mecanismos provocan
que a la larga la población se despreocupe respecto a la comisión de actos violentos (por ejemplo,
estamos acostumbrados a recibir noticias de agresiones, violencia o bajas en otros países debidos
a guerras y desastres naturales, hasta el punto de que nos hemos insensibilizado y no solemos hacer
nada al respecto).
Con el fin de evitar la repetición de actos violentos es necesario reconocer y luchar contra los
mecanismos que la elicitan, como los mencionados anteriormente, y procurar que dichos actos de
violencia no sean tapados ni ocultados, sino reconocidos y combatidos.