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UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO

Facultad de Derecho y Ciencias Políticas


Escuela Profesional de Derecho

“TÍTULO”

INSUFICIENCIA DEL ARTÍCULO 274 DEL CÓDIGO PENAL QUE REGULA EL


DELITO DE CONDUCCIÓN EN ESTADO DE EBRIEDAD

DOCENTE:
Escobedo Medina Antonio

AUTOR:
Calderón Reyes Roberto

Trujillo – Perú

2017
9. Cronograma de actividades

ACTIVIDADES Fecha de inicio Fecha de término Dedicación semanal


(horas)

10.1 Planificación 01/08/2017 30/08/2017 5 horas

10.2 Organización 31/08/2017 14/09/2017 5 horas

10.3 Recolección de 15/08/2017 30/09/2017 5 horas


datos

10.4 Procesamientos 01/09/2017 14/10/2017 5 horas


de datos

10.5 Redacción del 15/10/2017 30/11/2017 6 horas


informe

10.6 Presentación del 15/11/2017 16/11/2017 5 horas


informe

10. Recursos

10.1. Recursos humanos

10.2. Recursos financieros

Descripción Cantidad Precio Precio Total


S/. Unitario S/.
REMUNERACIONES
PERSONAL
Asesor Temático 1
Bienes
Libros 8 100 8.00
Papel 4 mil. 80 10.00
Bond A4
Resaltador 2 unid 6.00 6.00
CDs 1 Unid. 1.50
Servicios

10.3. Recursos materiales


 libros

 papel

 resaltador

 cds

 fotocopias

a) DISEÑO DE INVESTIGACIÓN
1. EL PROBLEMA

Realidad problemática:

En los últimos tiempos los accidentes de tránsito protagonizados por conductores ebrios son
cada vez más frecuentes con resultados fatales, que va desde una lesión personal hasta el
penoso resultado de la pérdida de la vida. La cuestión de estar bajo efectos de alcohol es un
agravante, no se lo puede considerar accidente de tránsito, porque el hecho mismo de conducir
en estado de ebriedad se adecúa al dolo, ya que la intención y la conducta ya no son culposas,
es decir la persona ya no puede decir que fue involuntario, no se puede llamar accidente a un
hecho producido por el estado de ebriedad, Y la pena establecida por el Código Penal y el
mismo Código de Tránsito y su Reglamento son generosas la misma que no va acorde a la
gravedad del hecho.
Por tal la escasa o nula formación sobre el respeto a las normas de tránsito y la carencia o
ineficacia de los controles efectuados por las autoridades pertinentes, han generado un
aumento del número de delitos cometidos en el ámbito de la circulación debido a la ingesta de
sustancias alcohólicas. Este contexto se ha convertido en una constante preocupación social,
reflejada en nuestro Código Penal que en su Libro II, Título XII, Capítulo I, bajo el epígrafe de
“Delitos contra la Seguridad Pública- Delitos de Peligro Común”, tipifica la conducción en
estado de ebriedad.

Sin embargo, la tipificación de dicha conducta no ha significado, hasta el momento su


reducción. En este sentido el tema propuesto resulta importante ya que el delito de conducción
en estado de ebriedad, no obstante representar en la actualidad una de las formas más
significativas de criminalidad en el ámbito de la circulación, tanto por su cantidad, como por su
cualidad, hasta el día de hoy no ha sido objeto de estudio en nuestro medio, circunstancia que
motiva su análisis, con la finalidad de ofrecer criterios o pautas útiles para su interpretación.

Los primeros indicios para penalizar este tipo de conductas fue con el Código Penal del año de
1924 ya que en el Art. 392 Inc. 9 decía:
“Será reprimido con multa de dos soles a cinco libras y prisión de dos a treinta días o con una
sola de éstas penas: En General, el que con actos de cualquier naturaleza originase un peligro
de daño personal que pudo ser fácilmente previsto.”

Posteriormente con el Decreto Legislativo Nº 635 se promulgo el código penal en el año 1991,
lograron individualizar esa conducta convirtiéndose así en un tipo penal autónomo, cuya
descripción era:
Artículo 274.- El que conduce vehículo motorizado en estado de ebriedad o drogadicción será
reprimido con prestación de servicio comunitario no mayor de veinte jornadas e inhabilitación
conforme al artículo 36, inciso 7), hasta por seis meses.

Era evidente que la penalidad establecida para ese entonces era la multa, y no privativa de la
libertad, por lo menos aun no estaban consideradas las circunstancias agravantes.

Se comentaba que se trataba de un tipo penal muy benevolente, amplio e impreciso, por lo
que, podía incluirse la descripción de los grados de alcohol en la sangre, además si el vehículo
motorizado era de transporte público o privado, además de presentar una amplia gana de
situaciones en las que podía ponerse en peligro una variedad de bienes jurídicos protegidos.

Progresivamente desde la promulgación del código, se estuvo modificando el tipo incluyendo


agravantes, la novedad que tuvo la legislación peruana, fue en a través del Artículo 1 de la Ley
N° 29439, publicada el 19 noviembre 2009, cuyo texto es el siguiente:

Artículo 274.- “El que encontrándose en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la
sangre en proporción mayor de 0.5 gramos-litro, o bajo el efecto de drogas tóxicas,
estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sintéticas, conduce, opera o maniobra vehículo
motorizado, será reprimido con pena privativa de la libertad no menor de seis meses ni mayor
de dos años o con prestación de servicios comunitarios de cincuenta y dos a ciento cuatro
jornadas e inhabilitación, conforme al artículo 36 inciso 7).
“Cuando el agente presta servicios de transporte público de pasajeros, mercancías o carga en
general, encontrándose en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la sangre en
proporción superior de 0.25 gramos-litro, o bajo el efecto de drogas tóxicas, estupefacientes,
sustancias psicotrópicas o sintéticas, la pena privativa de libertad será no menor de uno ni
mayor de tres años o con prestación de servicios comunitarios de setenta a ciento cuarenta
jornadas e inhabilitación conforme al artículo 36, inciso 7).

La jurisprudencia peruana ha fundamentado su posición estableciendo que la consumación del


delito de conducción de vehículo en estado de ebriedad es un delito de comisión instantánea
pues la acción se agota en todo sus efectos en el momento en que se concretan los elementos
o las condiciones de su punibilidad.
Por lo que ha establecido que el bien jurídico que se protege es la seguridad pública, el tipo
base es el Delito de peligro común en su modalidad de conducir en estado de ebriedad o
drogadicción, lo que en doctrina se conoce como delito de mera actividad, es decir, no se exige
un resultado, porque la sola acción consuma el delito; basta con el simple hecho objetivo de
conducir bajo los efectos de alcohol o drogas para que la conducta sea típicamente antijurídica
y culpable; acreditándose tal estado con el resultado del certificado de dosaje etílico.

Esta descripción de peligro abstracto no requiere la presencia del peligro material, como las
lesiones producidas a un tercero como resultado lesivo, solo la mera conducción sobre el límite
permitido de estas sustancias constituye la tipicidad positiva; Sin embargo la puesta en peligro
o riesgo potencial para la vida o la integridad de otras personas en un supuesto bastante
forzado nos llevaría a subsumirnos en una figura de la tentativa lo que ciertos sectores han
considerado imaginable, Por ejemplo: un conductor sale de un bar, donde ha ingerido
abundantes cantidades de alcohol o drogas, sube a su coche, arranca tras circular unos
cuantos metros, sin haber representado un riesgo para nadie, es detenido por la policía y
trasladado a la dependencia policía para realizar el examen de dosaje, como es evidente al
sobrepasar el límite incurriría en este delito e inmediatamente procesado por el delito de Peligro
común.
Las estadísticas en Perú sobre este problema nos refieren que el alcohol es uno de los
elementos que intervienen con mayor frecuencia en los accidentes de tráfico, apareciendo en
un porcentaje de 17% y el 45%.
Un estudio del instituto de Medicina Legal con sede en Lima - Centro, del año 2003, señalo
que de 2072 personas fallecidas por muerte violenta, 746 muertes se produjeron por causa
de accidentes de tránsito, y de éstas, 204 fallecidos tenían presencia de alcohol en la
sangre. "Es decir, el 27.3% de muertes por accidente de tránsito, entre peatones y
conductores, estuvo presente el alcohol en la sangre, lo que según mencionado estudio,
constituye un peligro para la salud pública.

Enunciado del problema:


¿Es insuficiente el artículo 274 del Código Penal que regula el delito de
conducción en estado de ebriedad?

2. HIPÓTESIS
La insuficiencia del artículo 274 del Código Penal que regula la configuración del delito
de conducción en estado de ebriedad.

3. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN.
3.1. GENERALES
Evaluar la insuficiencia del artículo 274 del Código Penal que regula el delito de
conducción en estado de ebriedad.

3.2. ESPECIFICOS
- Determinar el grado de responsabilidad penal que se le imputa al conductor que provoca un
homicidio por conducción de vehículo en estado de ebriedad.

-Determinar la adecuada regulación del grado de alcohol en los conductores establecido en los
artículos 274 y 111 del Código Penal.
4. ANTECEDENTES

Se han obtenido los siguientes antecedentes con relación al problema de investigación:

-Villanueva, Jaime Alberto; en su trabajo titulado: “Alcoholemia y demás medios de


pruebas en el delito de conducción bajo la influencia del alcohol o estado de
ebriedad”, sostiene que los medios probatorios para acreditar la conducción en
estado de ebriedad en el procedimiento inquisitivo donde regla el sistema de la
prueba legal tasada, eran los siguientes: la prueba pericial, la prueba testimonial, la
prueba instrumental, las presunciones judiciales y la prueba confesional. En el nuevo
sistema procesal penal, al consagrarse la libertad de los medios de prueba; los
únicos medios de prueba que se encuentran expresamente regulados por el Código
Procesal Penal son la prueba testimonial y la prueba pericial (Villanueva, Alcoholemia
y demas medios de pruebas en el delito de conduccion bajo la influencia del alcohol ,
2003).

-González, Rolando; en su tesis titulada: “El Peritaje Mecánico un medio científico en


la averiguación de la responsabilidad en hechos de tránsito” ; sostiene que el aspecto
en cuestión es considerado como un medio de prueba permitido por nuestra
legislación procesal , pero actualmente el Dictamen rendido por el INACIF, no ayuda
para el esclarecimiento de los hechos, a pesar de que para realizarlo no es necesario
poseer ciertos conocimientos en la materia , pues en el presente trabajo
específicamente en el capítulo cuatro, se detalla con claridad los pasos a seguir en la
realización de la peritación para determinar quién es el responsable de haber
ocasionado un hecho de tránsito (Gonzalez, 2011) .

III. MARCO TEÓRICO

A. CONFIGURACIÓN TÍPICA DE LA CONDUCCIÓN EN ESTADO DE EBRIEDAD

El aumento lento pero continúo de la adquisición de vehículos automotores por las personas,
llevó a muchos legisladores de distintas naciones, a la elaboración de leyes que abarca las más
variadas hipótesis delictivas relacionadas directa o indirectamente con el tráfico, sobre la base
de incriminar conductas de riesgo o desobediencia. Primero fueron sanciones y preceptos de
carácter administrativo, para pasar con posterioridad a un endurecimiento mayor y entrar en la
esfera del derecho punitivo, por el motivo de que los conductores vulneraban la reglamentación
de Transito con un evidente irrespeto a la seguridad vial y la integridad física de los pasajeros,
transeúntes y demás conductores. En algunos países, a inicio del siglo veinte se desarrolló la
idea de una regulación autónoma de las infracciones de tráfico en el que se combinaron ilícitos
y sanciones administrativas con auténticos delitos y penas. Entre las conductas más comunes
que empezaron a ser castigadas se encontraban: a) Conducción de un vehículo de motor bajo
la influencia de bebidas alcohólicas o drogas, que colocaran al sujeto en un estado de
incapacidad para realizarla con seguridad. b) La conducción de un vehículo de motor con
velocidad excesiva o de otro modo peligroso para el público.
Y es ahí que aparece así un tipo de conducta que configuraba un hecho delictivo, lo que se
convierte en el tipo penal base de lo que actualmente se conoce como Conducción en Estado
de Ebriedad o Drogadicción.
En Perú desde su inclusión en el año 1999 hasta el año 2009, se ha modificado varias veces la
norma peruana que sanciona la conducción en estado de ebriedad o drogadicción. La razón
principal de estos continuos cambios ha obedecido a que en el transcurso de los años, desde la
promulgación del nuevo Código penal, existió un incremento considerable de personas que han
sufrido accidentes de tránsito como consecuencia del consumo de alcohol o de algún
estupefaciente. Por ello, desde la incorporación de esta figura en el año 1999, en el que estaba
regulada una pena de 6 meses de pena privativa de libertad, a la fecha hemos llegado con la
última modificación efectuada en el 2009 a una pena privativa de libertad que puede llegar a
tres años, cuando la conducta de conducción en estado de ebriedad era cometida por una
persona que se dedicaba al transporte público de pasajeros. Es conveniente detenernos en la
última modificación realizada sobre este tipo penal que fue realizada en el año 2009 a través de
la Ley Nº 29439. En esta última modificación se consolidó la diferenciación de dos tipos de
infractores en la norma penal, como también de los límites de consumo de alcohol según el tipo
de infractor.
Así, la norma distinguió a la persona que conducía un vehículo para uso o transporte privado, la
cual podría manejar un vehículo con un límite de alcohol en la sangre de 0,5 gramos-litro. La
persona que conducía un vehículo superando el límite establecido podría recibir una pena entre
seis meses y dos años. De otro lado, cuando se tratase de una persona que prestaba servicios
de transporte público de pasajeros, mercancías o carga en general, el límite de alcohol
permitido en su sangre era de 0,25 gramos-litro. Si una persona manejaba un vehículo
superando dicho límite podría recibir una pena entre uno y tres años (Alvarez Davila, 2011)
B. IMPUTACIÓNEN EL DELITO DE CONDUCCIÓN EN ESTADO DE EBRIEDAD
2.1. IMPUTACIÓN OBJETIVA
La teoría de la imputación objetiva se encarga del aspecto objetivo del tipo, y
ello con relación al art. 274 del CP, se ve materializado en “encontrándose en
estado de ebriedad”, “presencia de alcohol o cualquier otra sustancia toxica
superior a 0.5 gramos-litro”, “operar o maniobrar vehículo motorizado”. La
imputación objetiva, se presenta como un correctivo de la causalidad pura
mediante criterios normativos (Garcia Cavero, 2008), que afecten o pongan
en peligro bienes jurídicos protegidos (Frisch, 2009). De este punto de vista,
como señala ROXIN: “Un resultado caudado por el actor solo debe ser
imputado al tipo objetivo cuando la conducta del autor ha creado un peligro
para el objeto de la acción no cubierto por un riesgo permitido, y ese peligro
se ha realizado también en el resultado concreto” (Roxin, 1997).
Lo que debe quedar en claro cuando se recurre a la imputación objetiva es
que no todo comportamiento causal puede generar una atribución de
responsabilidad por el solo hecho de haber generado como resultado la
afectación de un bien jurídico, sino más allá de la causalidad se exige que la
conducta delictiva del agente haya creado un riesgo que no se encontraba
permitido, por tanto prohibido, además que dicho peligro no permitido se haya
materializado en el resultado ocurrido y por último que la atribución se
enmarque dentro de la finalidad que ha previsto el legislador a determinado
tipo penal en concreto. En este orden de fundamentación en delito de
ebriedad, como delito de peligro abstracto y de mera actividad, ser imputado
al conductor cuando aquel mediante su conducción bajo los efectos de
ebriedad crea un peligro, no real ni concreto, para la seguridad del tráfico
motorizado. Entonces queda configurado con la sola descripción de la
conducta, sin necesidad de que lesione o ponga en peligro concreto o genere
un daño material, ya que en estos casos se dará la figura de un concurso
ideal o real, dependiendo del caso concreto.

2.2. IMPUTACION SUBJETIVA


Los tipos penales se componen de datos objetivos y subjetivos que
comportan una determinada conducta típica. La categoría dogmática que
estudia el lado subjetivo del tipo penal aborda su significado y configuración
sobre la base del tipo objetivo. Mediante este criterio se abarca el mundo
interno del autor utilizado para describir el acto incriminado, no solo basta con
establecer el aspecto objetivo del artículo 274º del CP sino además se
requiere la presencia del elemento subjetivo principal para este caso
(Caceres Julca, 2013).
C. ARTÍCULO 274.- CONDUCCIÓN EN ESTADO DE EBRIEDAD O DROGADICCIÓN

El artículo modificado por el Artículo 1 de la Ley N° 29439, publicada el 19


noviembre2009, tiene como texto el siguiente:
"Artículo 274.- Conducción en estado de ebriedad o drogadicción
El que encontrándose en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la
sangre en proporción mayor de 0.5 gramos-litro, o bajo el efecto de drogas
tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sintéticas, conduce, opera o
maniobra vehículo motorizado, será reprimido con pena privativa de la libertad
no menor de seis meses ni mayor de dos años o con prestación de servicios
comunitarios de cincuenta y dos a ciento cuatro jornadas e inhabilitación,
conforme al artículo 36 inciso 7).

Cuando el agente presta servicios de transporte público de pasajeros,


mercancías o carga en general, encontrándose en estado de ebriedad, con
presencia de alcohol en la sangre en proporción superior de 0.25 gramos-litro, o
bajo el efecto de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o
sintéticas, la pena privativa de libertad será no menor de uno ni mayor de tres
años o con prestación de servicios comunitarios de setenta a ciento cuarenta
jornadas e inhabilitación conforme al artículo 36, inciso 7)” (SPIJ, 2013).

De esto se deduce que son varios los elementos que conforman la conducta
típica:

1) La Conducción.-Solo puede incurrir en el delito quien conduce, por lo tanto,


la conducta penada consiste en conducir. Desde el punto de vida gramatical,
conducir significa llevar, transportar, trasladar algo de un lugar a otro, en este
caso trasladar el vehículo de un sitio determinado a otro. Esto significa que la
conducta de conducir supone un desplazamiento, por lo que ella precisa de
un elemento temporal (duración del recorrido) y uno espacial (distancia
recorrida). Por ello, no existe conducta de conducir, al menor en un sentido
penalmente relevante, y por tanto tampoco la presencia de este delito,
cuando el vehículo ha recorrido un espacio bastante corto y durante un
tiempo muy reducido. (Juan, 1978)
Sin embargo, en tanto que conducir equivale también a guiar o dirigir, es
necesario que el vehículo se desplace con sus propios medios de dirección e
impulsión (Gomez Pavon, 2010). Por tanto la conducta consiste en dirigir o
guiar los mecanismos de dirección e impulsión de un vehículo motorizado
haciendo que se traslada de un lugar a otro. Dicho de otra manera, para que
exista conducción, es preciso que el motor del vehículo se ponga en marcha
y que su desplazamiento sea por impulsos. Desde este punto de vista, no
conduce quien sólo empuja el vehículo valiéndose del volante para terminar
de aparcarlo ya que el desplazamiento no se ha verificado por acción del
propio motor.
No obstante, sí lo hace quien deja deslizar el vehículo por una pendiente, en
un tramo considerable, piloteando la dirección. En este supuesto, a pesar de
que el vehículo se desplaza por acción de la gravedad y no por obra de su
propio motor, el sujeto ha conducido en tanto que, en un buen tramo, ha
dirigido el recorrido del vehículo mediante la manipulación de los
mecanismos de dirección, lo que hace que su maniobra genere idénticos o
mayores riesgos a los producidos con el motor en marcha (Paredes Porro,
2010). Esta postura es defendida por Conde-Pumpido Ferreiro, quien señala
que el uso de un vehículo motorizado valiéndose de la inercia o de la fuerza
de la gravedad y con el motor apagado, en tanto la peligrosidad del medio no
sólo se mantiene sino que se aumenta al prescindirse del dominio del motor,
el espíritu de la ley nos lleva a aplicar también en ese supuesto sus
prescripciones, defendiendo así la seguridad del tráfico que puede ser
amenazada por un vehículo se desplaza en esas condiciones (Conde
Pumpido Ferreiro, 1966).
2) Que esa conducción esté referida a la de un vehículo motorizado.-En
primer lugar, es preciso destacar que el delito de conducción en estado de
ebriedad tiene en el vehículo motorizado a su único medio posible de
comisión. Es, pues, un delito de instrumento limitado ya que el tipo penal sólo
se configura cuando el sujeto se vale para realizar su conducta de un
determinado medio, que en este caso resulta ser el vehículo motorizado.
Desde el punto de vista gramatical, vehículo motorizado es aquella máquina
provista de un sistema mecánico que le da movimiento, por tanto, una
primera restricción del concepto vehículo motorizado nos lleva a excluir del
mismo todos aquellos “vehículos” cuyo movimiento obedezca a la acción
proveniente de fuerza animal o humana (Muñoz Conde, 2002). Este
concepto, que podemos llamar usual, concuerda con el sentido normativo del
alcance del tipo penal en tanto vehículo de motor es todo objeto de trasladar
a personas o cosas de un lugar a otro gracias a mecanismos de impulsión
propios. Por ello, no son vehículos de motor aquellos artefactos que no
posean un motor propio que les permita trasladarse de un lugar a otro o que,
a pesar de tenerlo, éste no pueda aprovecharse a tal fin (Juan, 1978).Ahora
bien, que nos encontramos ante una cuestión normativa se comprueba
cuando, en esta misma dirección, el RNT-CT señala en su artículo 2° que
para los fines del presente Reglamento se entenderá por vehículo “(aquel)
artefacto de libre operación que sirve para transportar personas o bienes por
una vía”; debiéndose entender por vehículo automotor “(aquel) ”vehículo de
más de dos ruedas que tiene motor y tracción propia”. Por otro lado, si bien
es cierto que dentro del concepto vehículo motorizado se encuentran
incluidas las motocicletas y algún otro tipo de ingenio derivado de ellas
(moto-taxis, “taxi –cholos”, etc.), no es menos cierto que su menor peso y
potencia hacen que su circulación por las vías públicas no genere el mismo
grado de peligro para la seguridad del tráfico que el representado por otros
vehículos motorizados. Sin embargo, a efectos de considerar a estos
vehículos motorizados “menores” como instrumento del delito examinado, se
debe tener en cuenta su idoneidad para generar, a los otros intervinientes en
el tráfico, la misma situación de peligro creada por el resto de vehículos
motorizados.

3) Que tal conducta se realice en la vía pública.-Si bien el artículo 274° del
CP no exige de manera expresa este requisito, una interpretación teleológica
del mismo nos lleva a concluir que, en tanto se trata de un delito contra la
seguridad pública, específicamente, dentro ese género, contra la seguridad
del tráfico, la conducción debe realizarse en la vía pública pues es en ella
donde realmente existe un tráfico susceptible de ser protegido penalmente.

En otras palabras, la conducción debe darse en la vía pública justamente


porque la finalidad del citado artículo es proteger la seguridad del tráfico
rodado, a través de la represión de una conducta peligrosa para todo aquel
que interviene en el mismo. Si la conducta que nos ocupa implica una tentado
contra la seguridad del tráfico rodado, es necesario que la misma se realice
en la vía pública pues sólo ahí puede ponerla en peligro (Gomez Pavon,
2010).

De este modo, será vía pública toda carretera, autopista, calle, etc., que esté
abierta al uso público o que sea de uso común, públicas o privadas. Como
vemos, dentro de la significación del término vía pública, se comprenden los
accesos y servicios de las mismas: cualquiera puede ingresar a ellas y
cualquiera puede servirse de ellas. En otras palabras estaremos ante una vía
pública siempre que exista una pluralidad indeterminada de usuarios.

Ejemplo:
Se considera que una conducta se ha realizado en
una vía pública cuando se produce en el
estacionamiento de un campus universitario o al
interior de una cochera de un estacionamiento
comercial, a pesar de que se levantan en terrenos
privados, en la medida que cualquiera puede
ingresar a ellas y serviles de ambas (colectividad
indeterminada de usuarios)

Desde esta perspectiva, no será aplicable el precepto analizado cuando la


conducción del vehículo motorizado se realice por caminos, terrenos, garajes,
patios, cocheras o lugares análogos, construidos dentro de predios privados,
sustraídos al uso público y destinado exclusivamente al de sus propietarios y
dependientes (Conde Pumpido Ferreiro, 1966). Igual punto de vista es
compartido por Muñoz Conde quien considera que deben excluirse del ámbito
de lo punible aquellas conductas de conducción de vehículos de motor por
vías privadas no dedicadas normalmente al uso común o público y los lugares
no transitables o cerrados al tráfico como los cauces secos de los ríos, los
patios, garajes, etc. (Muñoz Conde, 2002).
Por tanto, la conducción de vehículo motorizado en estado de ebriedad por
lugares cerrados al público no configura la conducta típica analizada, pues tal
conducción no tiene lugar en la vía pública. En ese caso, dicha conducta
quedaría impune ya que si lo que protege la norma es la seguridad del tráfico,
es obvio que éste no se puede poner en peligro donde no existe. Ahora, si en
esas condiciones especiales (vía no pública) se produce un resultado lesivo
estaríamos, según el caso, ante un delito de homicidio o lesiones imprudentes
que, a pesar de haber tenido como medio de comisión a un vehículo
motorizado, no supone un delito contra la seguridad del tráfico ya que fuera
de la vía pública, o lugar destinado al uso público, resulta imposible la
comisión de aquél.

4) La ingestión de sustancias alcohólicas que genere ese grado de


intoxicación etílica.-El vocablo ebriedad deriva del latín “ebrietas” que
expresa un estado de turbación producido por el alcohol. El diccionario de la
Real Academia la define como: turbación pasajera de las potencias dimanada
del exceso con que se ha bebido vino u otro licor. Por su parte Vodanovic
señala que ebriedad alcohólica es: “El conjunto de alteraciones toxicas con
perturbaciones fundamentalmente euro psíquicas que se producen en el
organismo como consecuencia de la ingestión de bebidas alcohólicas”; para
Villalobos constituye: “un estado psíquico caracterizado por una turbación o
alteración pasajera de las potencias a causa del exceso con que se ha
ingerido una bebida alcohólica”. Según Aravena Arredondo: “El estado de
ebriedad es un estado psicológico, que no puede medirse cuantitativamente”,
por su parte el profesor Villarroel expresa: “la ebriedad, por tanto es el
resultado de algunos factores que producen una enajenación de la persona,
quien por tanto pierde sus facultades de conducción haciendo peligroso su
actuar”. Luego para que haya ebriedad tiene que haber enajenación, o sea
pérdida del control con características externas de la persona, las que son
fácilmente percibidas tanto por el personal aprehensor, como por el médico.
Para la determinación de un estado de ebriedad alcohólica o influencia del
alcohol, deberán considerarse tres factores: a) alcoholemia, que determina la
cantidad de alcohol en la sangre de una persona; b) examen clínico del
médico, que precisa si hay un grado de ebriedad o enajenación del paciente;
c)información de los aprehensores, que tiene experiencia y formación
suficiente como para establecer el terreno, si una ingesta de alcohol es grave
(ebriedad) o leve (estado bebido) y formular la denuncia a uno u otro juzgado.

5) La influencia de esa ingestión en el organismo del conductor, por lo tanto, en


la capacidad para conducir sin peligro.

De lo anterior se puede apreciar que los elementos que configuran la


conducta típica la convierten en una particularmente especial, en tanto que le
añaden características que la hacen abandonar su riesgo inherente o
socialmente tolerado y la introducen en un ámbito en el que, al haberse
superado el nivel de riesgo permitido, se justifica su regulación por el Derecho
penal (Cisneros R. M., 2012).

D. EL OBJETO DE PROTECCIÓN

En la doctrina se pueden distinguir tres posiciones respecto al bien


jurídico protegido en los “delitos contra la seguridad vial”, : a) en primer lugar,
los autores que consideran que se protege directamente la vida, integridad
física y patrimonio de las personas que participan en el tráfico viario (tesis
individualista); b) en segundo lugar, los que, contrariamente, sostienen que se
protege “la seguridad del tráfico rodado” en sí misma, esto es, de forma
autónoma con respecto a los bienes jurídicos vida, integridad física y
patrimonio (tesis colectivista); y c) por último, los que defienden que se protege
la seguridad del tráfico rodado pero no como un interés en sí mismo, sino como
un medio para tutelar la vida, integridad física y patrimonio de las personas que
participan en ese ámbito concreto, de tal manera configuran los delitos contra
la seguridad del tráfico como un adelantamiento de las barreras de protección
de estos bienes jurídicos individuales (posición intermedia).

No obstante, nuestro CP parece optar por la tesis colectivista, en la


medida que su Título XII abarca los delitos contra la seguridad pública, entre
los que se encuentra la conducción en estado de ebriedad. Ahora, en tanto que
se precisa que esta conducta se realice en la vía pública, único lugar en el que
puede existir el tráfico, es la seguridad de éste, como una parcela o
manifestación de la seguridad pública, el bien jurídico protegido en el tipo bajo
análisis.

En esta misma dirección, también hay quien señala que el bien jurídico
protegido en este delito es la seguridad en el tráfico rodado de las vías
públicas. Bien jurídico que equivale a la garantía efectiva de la correcta
conducción de todos los conductores por las vías públicas, sin que puedan ser
interceptados, incomodados o perjudicados por otros, que no se hallen en
condiciones adecuadas para circular y cuya conducta puede pone en peligro la
seguridad del resto de los usuarios, siendo extensible lógicamente dado que en
un determinado momento forman parte de los elementos materiales del tráfico,
a la protección de los derechos cuyo quebranto trata de evitar, como la vida e
integridad física, propiedad, etc., que de este modo se convierten en los objetos
de protección mediata.

La jurisprudencia española considera que el bien jurídico protegido es el


bien público de la seguridad del tráfico, y no los individuales vida, integridad
corporal o patrimonio, entendida como el mantenimiento de las condiciones
adecuadas para la circulación, mediante la observación de los más elementales
cuidados. En esta misma dirección, ha señalado que los principios que
informan el tráfico rodado son los de confianza, conducción dirigida y
seguridad.

IV.MARCO CONCEPTUAL

a) Norma jurídica.-Ley legal, de significación lógica creada según procedimientos


instituidos por una comunidad jurídica y que como manifestación unificada de la
voluntad de esta, formalmente expresada a través de sus órganos e instancias,
regula la conducta humana en un tiempo y lugar definidos prescribiendo a los
individuos, deberes y facultades, estableciendo sanciones coactivas para el
supuesto de que dichos deberes no sean cumplidos (Robert, 2005).
b) Delitos de peligro y el dolo .- En términos generales se dice que el delito
doloso se ha consumado cuando concurren todos los elementos del tipo
objetivo en la realización de un hecho, como así que los extremos menores y
mayores de las penas, previstas en la Parte Especial de nuestro Código Penal
para cada delito, presuponen tal consumación. Pero esto no significa que la
punibilidad no pueda extenderse a hechos dolosos no consumados aunque
comenzados a ejecutar, pues así lo ha contemplado la Parte General de ese
mismo texto legal (Corigliano., 2003).El Delito de Manejar Ebrio.- La
definición del delito de manejar ebrio se deja a cada Estado. Cada Estado
decide el nivel al cual un contenido de alcohol en la sangre de un conductor es
demasiado alto para la operación segura de un vehículo de motor (lawinfo,
2012).

c) Flagrancia.- Este término se utiliza para indicar la relación de temporalidad


inmediata entre la comisión de un hecho delictivo y el descubrimiento del
mismo. Así cuando la policía descubre a un ladrón en el momento del robo se
dice que fue hallado en flagrancia, la cual faculta la privación de su libertad para
investigar el caso (Robert, 2005).
V. Referencias bibliográficas:
 Cisneros, R. M. (2012). El delito de Conducción en estado de ebriedad (Primera ed.).
Lima: Pacifico Editores S.A.C.

 Gomez Pavon, P. (2010). Delito de Conduccion bajo influencia de bebidas alcoholicas


(4º ed.). Barcelona.

 Taboada Cordova, L. (2000). Responsabilidad Civil Extracontractual. (A. d. Magistratura,


Ed.) Lima.

 Ariza Lopez, R. A. (2012). Responsabilidad Penal del Conductor Ebrio-Tesis. Nueva


Granada.

 Bramont Arias, L. M. (1996). Manual de Derecho Penal. Parte General. (segunda


edición ed.). Lima: San Marcos.
 Villavicencio T, F. (2009). Derecho Penal, Parte General. Lima: Grijley.