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ORACIÓN DEL JUEVES 07 DE DICIEMBRE

MONICIÓN DE ENTRADA
Luz y verdad queridos compañeros. Nos reunimos un día más para celebrar juntos esta oración, que nos
llevará a edificar nuestras vidas. Llenos de ese amor misericordioso de un Dios clemente y compasivo,
que siempre está dispuesto a perdonar nuestras ofensas.

Nuestra confianza en Jesús nos debe llevar a confiar en que sus palabras contienen la verdad de nuestra
vida, y que nos llevan a la vida abundante, a la felicidad que nos promete. Por eso, nuestro mayor
empeño está en vivir las 24 horas de cada día, todo lo que él nos dice. De esta manera, nuestra vida, en
medio de las dificultades normales, gozará de firmeza, de seguridad, como el que edifica su casa sobre
roca, y a pesar de todas las inclemencias que le puedan venir, no se hundirá, se mantendrá de pie
porque está bien cimentada. Es la mejor manera de que nuestra casa, nuestra persona, se mantenga en
pie y no se derrumbe ante fuertes vientos que la puedan azotar.

Comencemos juntos y en actitud de reflexión esta oración de hoy jueves.

MONICIÓN DE EVANGELIO
Los que aceptan el llamado retador de las palabras de Jesús, viviendo como discípulos, están
edificando sobre roca. Esto se realiza tanto en el discípulo individual, como en la comunidad de la
Iglesia. Construyamos nuestra casa sobre roca. Edifiquemos nuestra vida sobre el Señor y su
Evangelio, y nunca nos sentiremos decepcionados, ya que Dios nos ama y está con nosotros.
Escuchemos atentamente la Palabra de Dios.

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de
mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó
su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la
casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó
su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la
casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».
PALABRA DEL SEÑOR

REFLEXIÓN
En esta mañana el evangelio de San Mateo nos hace una comparación, donde nuestras vidas son las
casas… Casa sobre roca, casa sobre arena; casa sobre mezcla de roca y arena. La lectura de Mateo es
un aviso para revisar nuestra edificación como hijos de Dios. Supongo que todos queremos una casa
firme, preferiblemente cimentada sobre roca. Una casa sobre la que el agua devastadora de la vida
no haga estragos, no nos lleve por delante. Una casa sobre la que el viento impetuoso de las
circunstancias desfavorables no decolore fachada, ni interiores… ¿Quién no quiere una casa así? Nos
gustaría que nuestra casa estuviese definitivamente levantada de esta forma.
Sin embargo, no siempre nos encontramos con tanta solidez. No siempre somos gente prudente. No
siempre escuchamos sus palabras. No siempre decimos « ¡Señor, Señor!» y, al mismo tiempo, le
pedimos que se cumpla su voluntad…, porque no estamos seguros de que nos guste su voluntad… No
siempre, aunque lo deseemos para siempre.

Nuestras vidas son las casas, que no están terminadas totalmente. Que necesitan mantenimiento y,
en ocasiones, reforzar los cimientos o sanearlos, o buscar y encontrarlos de nuevo. No
encontraremos mejor cimentación que la del Mesías, el Señor. El que ya ha compartido nuestra
condición humilde y al que esperamos de nuevo.

Revisemos nuestras vidas, que son las casas. Digamos «Señor, Señor, ven», busquemos y esperemos
su voluntad para cumplirla. Isaías nos ofrece la letra de un canto de victoria, de fortaleza. Un canto
que podemos interpretar para que nuestras casas conformen una ciudad fuerte. Un canto que nos
invita a emplear piedras de justicia, de lealtad, de paz, de seguridad en el que ha de venir. Un canto
que ensalza la humildad como verdadera raíz del poder que viene de Dios, haciéndonos ver el valor
de «los pies del humilde», de «las pisadas de los pobres». Un canto que nos ofrece los planos de una
casa sólida: la casa del humilde y el pobre, que ha de ser nuestra vida confiada sólo a Él.

MONICIÓN DE PETICIÓN

1.- Para que la gente encuentre en la fe y el amor de nuestras comunidades cristianas el apoyo necesario para
ser fieles a Dios y entregados solidariamente los unos a los otros. Roguemos al Señor.

2.- Para que los que sufren sigan poniendo su confianza en Dios y encuentren fortaleza en Cristo
crucificado. Roguemos al Señor...

3.- Para que nosotros aprendamos a confiar y a fiarnos los unos de los otros como hermanos en Cristo.
Roguemos al Señor...

4.- Por la paz de todo el mundo, para que en esta Navidad cesen las ambiciones, desaparezcan las
injusticias y enemistades y brote por todas partes el amor y la paz. Roguemos al Señor...

ORACIÓN

Unidos a Cristo nos dirigimos a Dios con la oración que nos hace hermanos entre nosotros e hijos de un
mismo Padre. Elevemos nuestra oración para que el señor a través de su amadísimo hijo Jesucristo,
escuche nuestras peticiones:

Padre nuestro……….
Le regalamos también a nuestra madre la Santísima virgen María una Rosa con las palabras que el ángel
le anunció cuando iba a ser madre

Dios te salve María………..

ORACIÓN FINAL
Señor Dios nuestro:
Para los que confían en ti
y viven el evangelio de tu Hijo
tú eres una roca sólida, segura y fiable.
Que nuestra fe no se tambalee
en las tormentas y tensiones de nuestro tiempo,
antes bien, danos el valor de vivir,
de un modo coherente y radical, según creemos,
para que como Jesús cumplamos tu voluntad
y vivamos en tu amor
ahora y por los siglos de los siglos.

ESTA ORACIÓN FUE HECHA EN EL NOMBRE DEL PADRE DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO. AMÉN