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COMO VENCER LA TENTACION

Stg. 1:12-18
Cuando cedemos a la tentación, Dios no oirá nuestras oraciones. Satanás sabe eso, y esta es
una razón por la cual trabaja tan duro tentando a los cristianos para que pequen.
TODO CRISTIANO DEBE APRENDER A VENCER LA TENTACIÓN, porque seremos
tentados. Pero, por la gracia de Dios, podemos vencer la tentación. En esta lección
aprenderemos a hacer esto. En primer lugar, contestemos algunas preguntas acerca del
pecado y de la tentación.
¿PUEDE SATANÁS OBLIGARNOS A PECAR? No, no puede. Satanás puede tentarnos para
que pequemos, pero no puede obligarnos a pecar.
¿ES PECADO SER TENTADO? He.4:15. No, no es. El Señor Jesús fue tentado, y sabemos
que no pecó. La Biblia dice que Él fue "tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin
pecado".
Debemos entender este punto con claridad: La tentación no es pecado. A Satanás le gusta
condenar a los cristianos aun cuando no hayan pecado. Le gusta hacer que se sientan
culpables al haber sido tentados por algún pecado, pero el ser tentado no es pecado.
¿CUÁNDO ENTRA EL PECADO? El pecado entra cuando decimos Sí a la tentación.
Pecamos cuando cedemos a la tentación.
La Biblia habla de algunos pecados que son externos, y de otros pecados que son internos.
Por pecados externos, queremos decir pecados tales como maldecir, mentir, robar,
inmoralidad, ebriedad, homicidio. Ningún cristiano debe ser culpable de estos pecados. Si
estos pecados todavía existen en la vida de una persona, no hay evidencia que haya nacido
de nuevo.
Pero, tristemente, tanto los cristianos como los inconversos son culpables de pecados
internos. Por pecados internos queremos decir pecados tales como orgullo, celos, envidia,
egoísmo, falta de perdón, odio, codicia. Estos son los pecados secretos que los ojos del
hombre no pueden ver. Pero Dios sí los ve y a Su vista son odiosos. Tenemos que aprender a
triunfar sobre ellos.
CADA CRISTIANO TIENE ALGÚN PECADO QUE LE ASEDIA. Ese es el pecado con el cual
más eres tentado. Satanás conoce tu punto más débil, y es allí donde más te tienta. Para
triunfar sobre ese pecado y los demás pecados en tu vida, debes aprender a vencer la
tentación.
VENCIENDO LA TENTACIÓN
Para vencer la tentación, debes hacer cuatro cosas:
1. Depender de tu muerte con Cristo.
2. Depender de la vida de Cristo en ti.
3. Ser lleno del poder del Espíritu Santo
4. Armarte con la Palabra de Dios.
5. No hacer caso de la carne.

Consideremos estas cuatro cosas.

1. DEPENDER DE TU MUERTE CON CRISTO

Como cristianos, tú y yo hemos sido rescatados del reino de las tinieblas donde reina el
pecado. ¿Cómo fuimos liberados? Fuimos liberados por nuestra muerte con Cristo. Dios nos
puso en Cristo sobre la cruz. Cuando Cristo murió, morimos juntamente con Él; cuando fue
sepultado, fuimos sepultados con Él; cuando resucitó de entre los muertos, también
resucitamos con Él. La Biblia dice:
Dando gracias al Padre… cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al
reino de su amado Hijo (Colosenses 1:12-13).
¿QUÉ QUIERE DECIR ESTO?
Quiere decir que, en Cristo, hemos sido librados del reino de las tinieblas donde reina el
pecado. Ya no estamos bajo la autoridad del pecado. Esta es una gran verdad y debemos
contar con ella. La Biblia dice:
Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús,
Señor nuestro (Romanos 6:11). Ga.2:20
Puesto que hemos sido librados de la autoridad del pecado, el pecado no tiene derecho de
reinar sobre nosotros. Ya no tenemos que obedecer más al pecado.
¿CÓMO OBTENEMOS LA LIBERTAD DEL SERVICIO AL PECADO? ¡Reclamándola! La
Biblia dice:
No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus
concupiscencias (Romanos 6:12).
Pensemos en un joven que se alista en el ejército. Está bajo la autoridad del ejército. Tiene
que trabajar duramente y obedecer a su oficial superior. Pasan los años y, llega el día en que
se le da de baja.
Más tarde en ese mismo día, se encuentra con su oficial superior y el oficial le dice
—José, quiero que vaya a barrer el cuartel y a limpiar y pulir los fusiles.
José se dirige a él y le dice respetuosamente:
— No más de eso para mí, señor.
El oficial le dice:
—¿Qué quiere decir con eso, José? Durante ya cuatro años ha obedecido mis órdenes. ¿Por
qué me dice, no más de eso para mí?
—Porque— dice José —tengo mi licencia de salida. José contó con la realidad que él ya
estaba de baja y demandó su libertad del servicio militar.
¡NOSOTROS TAMBIÉN ESTAMOS "DE BAJA"!
Como creyentes, estamos "de baja" del servicio al pecado. La Biblia dice que el que ha
muerto es libre del pecado; ha recibido su licencia de salida.
DIOS TE DICE: "Tú tienes tu licencia para no servir al pecado. Ahora, cuenta con esta
realidad y exige tu liberación. No permitas que el pecado reine más sobre ti".
TIENES QUE OBEDECER A DIOS. Cuando el pecado se te acerque, díle:
—Reconozco tu presencia y tu poder, pero rehusó obedecerte. Sobre la base de la Palabra
clara de Dios, me reconozco muerto para ti por medio de Jesucristo mi Señor. Tú no reinarás
sobre mí.
Esto es creer en la Palabra de Dios. Destruye el poder del pecado en tu vida.

2. CUENTA CON LA VIDA DE CRISTO EN TI

La tentación nos viene, no solamente de Satanás, sino también del interior de nosotros. La
Biblia dice:
Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido
(Santiago 1:14).
Tenemos dentro de nosotros algo que siempre está tratando de arrastrarnos al pecado. La
Biblia lo llama "la ley del pecado que está en mis miembros".

¿QUÉ ES UNA "LEY"? Una ley es algo que sucede una y otra vez. Por ejemplo, hablamos
de "la ley de la gravedad". ¿Qué queremos decir con esto? Queremos decir que existe una
fuerza que siempre hace que los objetos caigan al suelo cuando se les suelta. No importa a
dónde tú vayas eso siempre sucede así; de modo que la llamamos, "la ley de la gravedad".
Tenemos en nuestro interior un principio de pecado que siempre está tratando de arrastrarnos
hacia abajo al pecado. Por eso es que la Biblia lo llama "la ley del pecado".
¿PODEMOS VENCER LA LEY DEL PECADO MEDIANTE NUESTROS PROPIOS
ESFUERZOS? No, no podemos. Dios nos tiene que librar del poder del pecado.
¿CÓMO NOS LIBRA DIOS?
Dios nos libra dándonos a Cristo. Su vida vence la ley del pecado y la muerte en nosotros.
Pensemos otra vez en la ley de la gravedad. Sabemos que la ley de la gravedad siempre está
funcionando. Nos mantiene fijos sobre la tierra. No podemos volar sin un aparato mecánico.

Pero las aves vuelan. ¿Quiere decir esto que la ley de la gravedad no les afecta? No, la ley de
la gravedad las arrastra hacia abajo lo mismo que a nosotros. Pero las aves tienen una clase
de vida que supera la ley de la gravedad. La "ley" de la vida de un ave es volar.
Ahora, volvamos a nuestra situación. Tenemos "la ley del pecado en nuestros miembros",
pero también tenemos a Cristo viviendo en nosotros, y hay una "ley" de Su vida. La ley de la
vida en Cristo es vencer el pecado. Su vida siempre triunfa sobre el pecado. Y Su vida en
nosotros vence la ley del pecado y la muerte. La Biblia dice:
La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte
(Romanos 8:2).
Esto es maravilloso, pero hay una condición que tenemos que cumplir si queremos que la vida
de Cristo venza al pecado en nosotros: tenemos que confiar en que Él lo hará. Vamos a
aprender más de esto en la siguiente lección.

3. ÁRMATE CON LA PALABRA DE DIOS

Ya hemos aprendido acerca del arma poderosa de la oración que Dios nos ha dado. Pero
Dios nos ha dado otra arma para que la usemos contra Satanás. Esta arma es la Palabra de
Dios. La Biblia dice:
Y tomad… la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios (Efesios 6:17).
Cuando el Señor Jesús fue tentado en el desierto, usó esta arma para vencer a Satanás. Tres
veces Satanás tentó al Señor Jesús, y tres veces Jesús le respondió con la Palabra de Dios.
EL SEÑOR JESÚS USO EXACTAMENTE EL VERSÍCULO APROPIADO para refutar cada
tentación de Satanás. Cuando Satanás intentó hacer que Jesús le adorara ofreciéndole todos
los reinos del mundo, el Señor Jesús no le citó el Salmo 23. Este es un bello pasaje de las
Escrituras, pero no era el arma para usar contra esa tentación. En vez de eso, el Señor Jesús
le dijo,
Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás (Mateo
4:10).
EL SEÑOR JESÚS VENCIÓ A SATANÁS porque había memorizado la Palabra de Dios, y
sabía usarla. ¿Ves por qué es tan importante para ti memorizar las Escrituras? Debes armarte
con la Palabra de Dios.
He aquí unos versículos de victoria. Aprende lo que significan. Memorízalos. Úsalos contra
Satanás.
"Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres", Juan 8:32.
La Palabra de Dios es la verdad. Cuando tú sabes la verdad acerca del pecado, de Satanás y
de la tentación, puedes ser librado de su poder sobre ti.
"Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la
gracia", Romanos 6:14.
El pecado no continuará dominándote. ¿Por qué? Porque estás "bajo la gracia", donde el gran
poder de Dios obra para tu bien. Cristo vive en ti. Él te habilitará para vencer el poder del
pecado.
"Resistid al diablo, y huirá de vosotros", Santiago 4:7.
Aprende a resistir a Satanás. Resístele con la Palabra de Dios. Resístele en el nombre de
Jesús. Resístele con la victoria del Calvario. Recuérdale que está vencido y dile que no te
moleste.
"Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros,
que el que está en el mundo". 1 Juan 4:4.
Jesucristo es quien está en ti. Satanás es el que está "en el mundo". Este versículo dice que
Jesucristo, que está en ti, es mayor que Satanás, que está en el mundo.
"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio
propio", 2 Timoteo 1:7.
El espíritu de temor es de Satanás. ¡No lo aceptes! Dios no nos da el espíritu de temor; en
lugar de eso, nos da el espíritu de poder, de amor y de dominio propio.
"Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará
hasta el día de Jesucristo", Filipenses 1:6.
Si tú eres hijo de Dios, Dios ha empezado una buena obra en ti. Continuará esa obra hasta el
día en que tú te vayas a reunir con Él. Puedes contar con esto.
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", Filipenses 4:13.
El Señor Jesucristo me da fuerzas para hacer todo lo que Él quiere que yo haga. ¿Por qué?
Porque vive en mí, y Él es quien lo hace.
"Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza". Efesios 6:10.
No debemos ser fuertes en nosotros mismos sino debemos fortalecernos en el Señor. Esto
quiere decir que debemos contar con Él y Su gran poder para darnos la victoria.
"¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?" Romanos
8:31.
Hijo de Dios, Dios es por ti. Puedes estar seguro de esto porque Él así lo dice. Puesto que
Dios es por ti, no importa quien esté en tu contra.
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que
conforme a su propósito son llamados", Romanos 8:28.
Algunas cosas vistas solas tal vez no nos parezcan bien, pero sabemos que Dios está
obrando en todas las cosas para bien de la persona que verdaderamente le ama. Sabemos
esto porque Dios así lo dice.

4. NO HAGAS CASO DE LA CARNE

Para vencer la tentación, no debes hacer caso a los deseos de la carne. Esto quiere decir que
no debes hacer cosas o permitirte entrar en situaciones en que te sea fácil pecar. La Biblia
dice:
Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne (Romanos
13:14).
He aquí unas sugerencias que te ayudarán a vencer la tentación.
EVITA AMIGOS Y COMPAÑEROS que influyan para que hagas cosas pecaminosas.
Aprende a decir ¡NO! La Biblia dice:
Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, No consientas (Proverbios 1:10).
TEN CUIDADO EN LO QUE MIRAS. No puedes evitar ver algunas cosas pecaminosas, pero
es la segunda mirada la que te hace pecar.
CUIDA TU MANERA DE PENSAR. Una mente limpia es de gran precio. No puedes tener una
mente limpia si lees revistas y novelas indecentes o miras películas indebidas.
NO PERMITAS QUE PENSAMIENTOS PECAMINOSOS permanezcan en tu mente. Tal vez
no puedas evitar que Satanás ponga un pensamiento malo en tu mente, pero si puedes
rechazarlo inmediatamente. Como se ha dicho: "No puedes evitar que los pájaros vuelen
sobre tu cabeza, pero, si puedes evitar que hagan sus nidos sobre ella".
LLENA TU MENTE CON LA PALABRA DE DIOS. La Biblia dice,
En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti (Salmo 119:11).
CONOCE TUS FLAQUEZAS. Cuida especialmente estas áreas de tu vida. Una de las
mejores formas de resistir una tentación sexual es huyendo de ella. Esto es lo que hizo José
cuando fue tentado por una mujer malvada (Génesis, capitulo 39).
NO VAYAS A NINGUNA PARTE donde no quisieras estar cuando venga el Señor Jesús.
NO HAGAS NADA que no quisieras estar haciendo cuando venga el Señor.
CONFIESA TU PECADO INMEDIATAMENTE. No permanezcas en la derrota.
BUSCA AL SEÑOR para librarte de la tentación. El salmista dijo:
Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red (Salmo 25:15).
NO SEAS ENGAÑADO POR SATANÁS. La Biblia dice: "Toda buena dádiva y todo don
perfecto es de lo alto". Si no viene de Dios y en la forma que Dios dispone, es pecado.
Reconócelo como tal y recházalo.
La promesa maravillosa de Dios
Dios nos ha dado una promesa maravillosa en 1 Corintios 10:13. Cada cristiano debe
memorizar este versículo:
No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os
dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la
tentación la salida, para que podáis soportar.
¿QUÉ DICE ESTE VERSÍCULO? Dice que otras personas son tentadas con las mismas
cosas que son tentación para ti. "Mas fiel es Dios". Esto quiere decir que tú puedes contar con
que Él hará lo que dice que hará. ¿Qué promete Dios aquí? Promete que no te dejará ser
tentado más de lo que puedas aguantar. Promete abrir una salida para ti, para que no tengas
que pecar.
TÚ PUEDES TENER VICTORIA sobre toda tentación. Dios dice: "El pecado no se
enseñoreará de vosotros". Recuerda estas cuatro cosas:
1. Cuenta con tu muerte con Cristo.
2. Cuenta con la vida de Cristo en ti.
3. Ármate con la Palabra de Dios.
4. No hagas caso de la carne.