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ANEP
PROFESORADO SEMIPRESCENCIAL
HISTORIA URUGUAYA

Prof. Leonardo Manzino Doris Goso

Actividad 6

LABORACIÓN Y PRESENTACIÓN DE TEMA A ELECCIÓN SOBRE

UNIDAD V - NACIONALISMO
UNIDAD VI – NEOCLASICISMO

I. Elaboración de reseña biográfica y de aportes a la creación de Música Uruguaya

1. Realice una búsqueda en internet para esbozar una breve reseña biográfica y
de aportes a la creación de Música Uruguaya de uno de los siguientes
compositores:

a. Alfonso Broqua;

b. Eduardo Fabini;

c. Luis Cluzeau Mortet;

d. Jaurés Lamarque Pons;

e. Carlos Estrada;

f. Héctor Tosar;

II. Estudio de una obra de repertorio uruguayo del siglo XX

2. Seleccione una de las obras representativas del compositor seleccionado en


la primera parte de la actividad para:
a. Ver y escuchar en CD o en YouTube esa obra;
b. Copiar en su trabajo la dirección URL de la versión que
seleccione;
c. Buscar la partitura de la obra en la página de imslp:
d. Copiar en su trabajo la dirección URL de la partitura:
e. Elaborar un comentario didáctico sobre esa obra que incluya:

i. Fecha y lugar de composición y estreno;


ii. Instrumentación de la obra;
iii. Contexto de la obra dentro de las composiciones de ese
compositor.
iv. iv. Datos de los intérpretes de la versión seleccionada.

NACIONALISMO

El auge de los sentimientos nacionalistas que surge en toda Europa en los S XIX
inspiró a muchos artistas y compositores. Se caracterizó, porque los estados
buscaban consolidarse como naciones, afirmando sus fronteras tanto en lo
geográfico como en lo político y cultural. Proclamaban la libertad respecto al dominio
de culturas extranjeras buscando consolidar los códigos y valores principales de
cada nación a través de la música popular o de su folklore, intentando destacar la
esencia de una región determinada. Tiene su origen en el Romanticismo, surge a
mediados del siglo XIX iniciado por el compositor ruso M. Glinka (1804-1857), y el
“Grupo de los cinco”, extendiéndose luego por toda Europa y llegando más tarde a
Latinoamérica a fines del SXIX y principios del SXX.

En nuestro país surge a principios del S XX, la influencia europea marcaba las
composiciones y surge el nacionalismo como una corriente musical de música
académica en la que influencia de los países colonizadores también ha dejado su
huella. pero que fundamentalmente se nutre de elementos compositivos de diversas
fuentes nacionales, la afro, la folclórica y la popular, tomando entonces, como
elementos compositivos, sus diseños rítmicos, melódicos y armónicos, sus formas
de danza, así como los temas del cancionero tradicional del folclore uruguayo,
utilizando instrumentos nacionales típicos. Es lo que hicimos con lo que nos han
dado y que definen nuestra identidad nacional. Recordemos que la identidad es un
fenómeno dinámico y en permanente reconstrucción.

Fue el nacionalismo una forma de liberarse de las ataduras musicales impuestas


por el colonialismo, usando la técnica europea mezclada con elementos de la
región, folklóricos y populares del campo o la ciudad. En Uruguay el nacionalismo
musical es iniciado en primera instancia por los compositores Eduardo Fabini, Luis
Cluzeau Mortet y Alfonso Broqua en su vertiente rural y, a mediados del siglo XX
por J. Lamarque Pons en su vertiente ciudadana.

La música nacionalista de inspiración rural utiliza temas, ritmos y giros melódicos


propios del folclore campesino (cancionero y danzas tradicionales) con aportes de
la música culta que también tuvo diferencias con la europea.

La vertiente ciudadana fusionará la música académica con elementos de la música


popular de la urbe, como el tango, milonga y candombe.

La orquesta es similar a la impresionista en el uso de los instrumentos de viento


madera, cuerda frotada y arpas, aunque en algunos casos con aplicación de
técnicas más modernas.

Además de los autores ya mencionados, hubo otros que sintiéndose atraídos por
la corriente nacionalista se inspiran para sus obras en reminiscencias indígenas,
especies folclóricas y música popular ciudadana de manera indistinta. Tal es el caso
de Ramón Rodríguez Soca, Vicente Ascone y Camilo Giucci.

La compositora e investigadora Graciela Paraskevaídis presenta a Fabini como el


primer creador en otorgar a esta música un perfil propio, tanto en el contexto
nacional como en el latinoamericano. Es de esta generación de compositores el de
mayor edad y en la que encontramos diversas generaciones de compositores como
“Silvestre Revueltas (1899-1940) de México, Amadeo Roldán (1900-1939) y
Alejandro García Caturla (1906-1940) de Cuba, Carlos Isamitt (1887-1974) y Acario
Cotapos (1889-1969) de Chile, y Juan Carlos Paz (1897-1972) de Argentina,
compositores que confluyen y coinciden en las décadas de 1920 y 1930 en una
actividad creadora que transforma el pensamiento musical de América Latina en el
ámbito de la así llamada música culta”. (catalogo suite Figari)

Según Tosar en un ensayo publicado por la revista Clave: “Decir de él que es un


‘folclorista’ o un ‘nacionalista’, no es adelantar nada en absoluto sobre el carácter
de su música; ésta posee, por cierto, un marcado acento regional, ‘criollo’, pero lejos
de ser una reconstrucción más o menos estilizada de nuestras melodías y ritmos
más característicos, resume más bien en forma general, y por medios difíciles de
precisar, los rasgos predominantes de nuestra tierra y los sentimientos que ella
despierta en sus habitantes”.

Es la obra “Campo”, cuyo estreno fue en 1922, el punto donde emerge este
nacionalismo no por ser la primera obra dentro de esta corriente sino por la madurez
que alcanza dentro del mismo, que luego nos dará el Poema Sinfónico nacional.
Luego reafirmara esta tendencia con sus” Triste 1” y Triste 2” y “Las Flores del
Campo”, apoyándose en las creaciones de Broqua, “Tabare” y “El Poema de las
Lomas”, así como de Mortet “Carreta Quemada”, entre 1910 y 1916.

EDUARDO FABINI

Nació el 18 de mayo de 1882 en el pequeño pueblo de Mataojo de Solís,


departamento de Lavalleja.
Sus padres eran Giovanni Fabini, de profesión luthier y Antonieta Bianchi, chelista.
Hubo algunos músicos distinguidos en su familia por lo que creció dentro de la
música. Transcurrió allí su primera infancia en contacto íntimo con la naturaleza. De
niño tocaba el acordeón para sus vecinos, ejecutando, vales, polcas, marchas y
alguna composición que estuviera de moda.
Comenzó sus estudios musicales en su departamento natal con su hermano
Santiago, que era conocido y buen violinista de la Sociedad Beethoven. Se trasladó
a Montevideo en 1890 donde estudió en el Conservatorio La Lira, donde recibe
clases de Romeo Masi, Virgilio Scarabelli, Miguel Ferroni, e Italo Casella.
Hacia 1900, con 18 años, se presta para partir a Europa as perfeccionarse.
Entre 1900 y 1903 residió en Bélgica por una beca que le permitió estudiar en el
Real Conservatorio de Bruselas, dirigido por Gevaert, donde asisitio a clases de
violín con Cesar Thomson y de Augusto de Boeck, de donde egresó con menciones
especiales.
En 1902 obtuvo el Premio de Violín del Conservatorio, y egresó en 1903 con el
Primer Premio y la Medalla de Oro. Cabe mencionar aquí que fue el primer
estudiante americano que obtuvo dicho premio en Bruselas.
Son de esta época sus Tristes para piano, inspirados en temas de su lejano terruño
que añoraba, alimentado por su encuentro con Broqua.
Las palabras de Fabini aclaran aún más esta idea:

“Marché a Europa a estudiar violín, y ya me llevaba ‘mis tesoros’: unos ‘Tristes’


armonizados que se me ocurrían la octava maravilla [...]. Allá lejos, tan lejos,
aquellas músicas criollas que son algo de la esencia nuestra, vertían en mi espíritu
toda la sensación de mis sierras, mis campos, mis arroyos, mis cosas tan queridas,
y con su amor llegaba un deseo grande de decirlas, de cantarlas en notas, en
acordes, que aunque no fueran magistrales como lo merecen, fueran bien nuestros”

Regresó a Montevideo sólo unos meses después con su maestro Cesar Thomson.
presentándose en el Teatro Solís el 7 de noviembre, unos días después Fabini
realiza un concierto con su maestro, con la dirección instrumental a cargo de
Scarabelli.
Volvió a Bélgica entre 1904 y 1907, a estudiar composición. Se instala allí a
componer, sin dar a conocer aún sus obras.
En 1910 fundó junto a otros jóvenes, la “Asociación Uruguaya de Música de
Cámara”, en la que dio conciertos hasta 1913, y el Conservatorio Musical del
Uruguay.
En 1918 da a conocer su obra “Intermezzo.”
En ese año, Fabini regresó a su tierra natal, a Lavalleja, donde se radicó durante un
tiempo. Mientras tanto, la composición iba ocupando un mayor espacio en su vida
explorando los temas autóctonos, con el armonio, el violín un viejo clarinete.
El momento más importante fue el estreno en 1922 del poema sinfónico Campo. Al
año siguiente el director de la orquesta sinfónica de Viena, Richard Strauss dirigió
esta obra en un concierto en el Teatro Colón de Buenos Aires. A partir de este éxito
y del alcance internacional de su obra, compuso cada vez con mayor intensidad y a
partir de 1927 comenzó a grabar sus composiciones.
En este momento surgen Héctor Villalobos, Julián Aguirre, Felipe Boero, Humberto
Allende, Carlos Chávez, Gershwin con su “Rapsodia en Blue” al incorporar el jazz a
la música culta.
Entonces Fabini comienza a mostrar sus obras, y en 1925, organizado por la
Asociación Coral de Montevideo, da un concierto en el Teatro Solís con todas sus
obras.
En 1926 da a conocer otro Poema Sinfónico, “La Isla de los Ceibos” escrito como
obertura pero que como tal nunca llego a terminarse, un poema de p ajaros, cargada
de impresionismo.
Como Agregado artístico de la Embajada de Montevideo en EEUU, se encuentra
con su maestro Thomson y da a conocer “Campo “y “La Isla de los Ceibos” en ese
país, y son grabadas por la RCA Víctor con la Orquesta Filarmónica de Nueva York.
Destacando que era la primera vez que se ejecutaban obras de un compositor
americano de corriente nacionalista.
De esa época son su Fantasía para Violín y Orquesta estrenada en 1929 en
Montevideo con la Orquesta dirigida por Vicente Pablo.
En 1931 la OSSODRE da a conocer “La Melga Sinfónica” que habla del bullicio de
una ciudad donde se inicia el segundo periodo del nacionalismo que se aleja cada
vez más del folklore en su estado natural ya que hay cierta elaboración y se
utilizaran temas urbanos como el cancionero infantil” Mañana de Reyes”, o temas
con aportes indígenas como Murucuyá que parte de un poema de Fernán Silva
Valdez estrenado el 15 de abril de 1933.
En 1947 se celebra los 25 años de campo y esta vez dirige la Orquesta Vladimir
Shavitch, lo cual emociona a ambos maestros. Este director muere un año después
lo cual afecto mucho a Fabini.
En otoño de 1950 muere Fabini siendo velado en el Auditorio del Sodre mientras la
Orquesta ejecutaba “Pasión según San Mateo” de Juan Sebastián Bach.

El nacionalismo musical uruguayo tuvo en Fabini uno de sus máximos exponentes.


Rescató las melodías y ritmos folclóricos rurales para plasmarlos en sus obras. El
violín -instrumento en el que se destacó como intérprete-, la guitarra y el acordeón
fueron los instrumentos de los que se valió para sus creaciones que luego se
reflejaron en expresivas obras orquestales como: "Campo", "La isla de los ceibos",
"Murucuyá", "Mañana de Reyes"; composiciones para piano como sus "Tristes" y
"Estudio Arpegiado"; para coro y orquesta: "La Patria Vieja", "Las Flores del monte";
las canciones con temas criollos: "El arroyo", "El nido", "Luz mala"; o temas
infantiles: "Grillita y Grillín, "Vaquita colorada", "Hormiguita negra", etc.

LUIS CLOSEAU MORTET

A Cluzeau Mortet, la gran tradición y la escolástica europeas, llegaron desde el seno


de su propia familia ya que su abuelo materno, el maestro francés Paul Faget, fue
su iniciador en la carrera musical. Con él, dio sus primeros pasos en solfeo, piano y
armonía. De él heredó, por otra parte, el gusto por las audaces combinaciones
armónicas, la diferenciación de los timbres, y el sentido de ambiente, tan peculiares
de la música francesa: sobre todo, bajo el reinado artístico de Gabriel Fauré, César
Franck y Vincent D’Indy, conductores de una admirable generación de artistas. (En
esa época, Debussy era prácticamente desconocido fuera de Francia, mientras que
Ravel se hallaba aún dentro del período de sus estudios).
Por encima de este proceso de capacitación técnica, y de asimilación de formas,
debemos ver, como factor primordial en la vida artística de Cluzeau Mortet, esa
profunda corriente de afecto entre el abuelo y el nieto. En ese clima de afinidad
espiritual, la formación del joven músico tenía que ser, pues, muy segura. La
tradición y la ciencia de los conservatorios europeos, vinieron por los cauces de la
sangre, y se internalizaron, mediante un proceso de apreciación mutua.
L. Cluzeau Mortet inicia tempranamente sus estudios violinísticos. Y los realiza,
también en su hogar. Es su primera maestra, una distinguida cultora de la música,
la Sta. María Visca (hija del ilustre médico pediatra uruguayo, Dr. Pedro Visca.
A los 19 años comienza su carrera de interprete y viaja a Brasil y A Argentina,
algunas con Eduardo Fabini.
En 1910 con 21 años publica su primera obra un vals para piano “Chant du
Crepuscule”, a partir de la muerte de Faget será autodidacta. Su obra tendrá
reminiscencias de Chopin y Brahms, y las canciones de Faure, Duparc, etc..
Su participación activa como instrumentista, en la actividad musical uruguaya,
comienza en 1914, cuando ingresa, como viola, al Cuarteto de la Asociación
Uruguaya de Música de Cámara, fundado, en 1910, por Eduardo Fabini
(prácticamente retirado ya, en ese año, a la Fuente Salus), Vicente Pablo, Florencio
Mora y Hornillo Fiammengo.
Al ser creada la Orquesta Sinfónica del Servicio Oficial de Difusión Radioeléctrica
(OSSODRE), pasó a ocupar el cargo de primera viola hasta 1946. El contacto con
los grandes maestros extranjeros que actuaron como directores de la OSSODRE,
le deparó grandes enseñanzas, a las cuales Cluzeau Mortet, atribuía una
importancia decisiva en su formación como compositor sinfónico. En esa época, el
músico comienza a experimentar los primeros síntomas de la sordera, que lo obliga
a jubilarse.
Comienza a buscar otros caminos compositivos, surgen obras corales y pianísticas
donde el nacionalismo es una preocupación.
Acaso el más importante de sus conciertos públicos, sea el que ofreció, en 1930, en
el Teatro Solís, de Montevideo, como intérprete de sus propias composiciones.
En otras oportunidades, actuó como pianista acompañante, con cantantes que
interpretaron sus “lieder”; hoy definitivamente incorporados al repertorio de cámara,
en ambas márgenes del Plata. Siendo excelente instrumentista (pues poseía, tanto
en el piano, como en el violín y la viola, sólida preparación técnica.
Las primeras manifestaciones de esta labor creadora piezas para piano: “Carreta
Quemada” en 1916 y dos años más tarde su obra capital El “El Pericón” con se
escucha lo nativo en armonías nuevas en base a continuas apoyaturas, que fueron
recibidas con gran entusiasmo por el público de la época. Fue estrenada en 1928.
De los años 1915-17 datan, también, sus primeras obras vocales, para canto y
piano, compuestas sobre poemas de autores uruguayos donde se ve la búsqueda
del nacionalismo cada vez más depurado.
Se estrena “Danza” su primera obra sinfónica. Comienza su actividad de critico en
el diario” La Razón” y de docente como Profesor de Canto Coral de Enseñanza
Secundaria., Historia y Estética de la Música en los Institutos Normales, integrando
el coro del Instituto de Ciegos “General Artigas”.
Luego de varios conciertos de sus obras en Buenos Aires y EEUU su obra comienza
a hacerse conocida por el extranjero.

Recibe la Medalla de Oro en la Exposición de Sevilla en 1929 por el envió de sus


composiciones.

En 1930 comienzan a surgir sus producciones sinfónicas “La Siesta”” Llanuras”


“Soledad campestre” y “Rancherío” esta última con timbres orquestales de nueva e
interesante sonoridad.

Hacia 1940 luego de viajar y dar a conocer su obra, compone obras para teclado de
elaborada técnica, “Tamboriles”, “Escarcha”, “Aguacero”, “Voces del campo” y dos
producciones sinfónicas, “Preludio y Scherzo criollo” y “Preludio y Danza “.

En 1955 estrena su última labor sinfónica “Sinfonía a Artigas” descriptiva que narra
cuatro instancias de la vida de Artigas fuera de la forma Sonta.

En 1956 luego de su actuación en público se le homenajeo en el paraninfo de la


Universidad, con intervención de Lauro Ayustaran, Socorrito Villegas, Chela Aguiar
interpretando al piano.
En septiembre 1957 se realizó el Festival Latinoamericano de Música en
Montevideo con la presencia de los compositores más destacados de America.que
todo el teatro aplaudió de pie.

Por tanto, Mortet, paso por tres etapas, la primera impresionista romántica, la
segunda nacionalista, central y más personal y una tercera europeísta mucho más
impersonal.

Formalmente esta presente el lied, con sus tres partes ABA, armónicamente se
mueve entre, modulaciones vagas e indefinidas, tonalidades homónimas

ALFONSO BROCQUA

Nace en Montevideo, el 11 de septiembre de 1876 y fallece en París ,el 24 de


noviembre de 1946).
Músico y compositor uruguayo considerado un ejemplo del Nacionalismo musical
en Uruguay.
A los 10 años fue iniciado en el estudio de la música por un profesor llamado
Silveyra. Debido a su mala salud de niño permaneció largas temporadas en el
campo, influencia notable en su producción.
Educado en el seno de un hogar culturalmente francófilo, estudió entre los 18 y los
24 años con Vincent D´Indy, Albert Roussel y Auguste Sérieyx en la Schola
Cantorum de París; atraído luego por la obra de César Franck, se trasladó a
Bruselas, encontrándose allí con Eduardo Fabini, con quien estableció un
importante diálogo musical y afectivo.
Su primera obra importante es “Tabaré”, adaptación lírica de fragmentos del poema
de Juan Zorrilla de San Martín, para voces y orquesta, estrenada en Montevideo en
1910. Esta obra marcó el inicio de la búsqueda de un lenguaje musical de temática
y contenido nacionalista por parte de esa generación.
En 1911 se publicó "El poema de las lomas", ciclo de tres piezas para piano.
A fines de 1910, regresó a París, donde compuso el "Quinteto en sol menor", de
evidente influencia francesa (a pesar de alusiones al pericón en el movimiento final),
y "La Cruz del Sud", una ópera con libreto propio, estrenada tardíamente en el
Teatro Solís en 1979. A partir de 1922, volvió a residir en París hasta su muerte,
con excepción de los años de la guerra, pasados en un pueblito de los Pirineos.
Broqua es también autor del texto y de la música de varios tangos, así como de
algunos ensayos y trabajos críticos en los que abordó (entre otros) el tema del
nacionalismo.
Compuso además una suite para piano denominada “Poema de las Lomas,
ejecutada en París por los pianistas Ricaro Viñas y Mª. Marcel Heuchin, entre otros.
Un quinteto en sol menor, estrenado en París en la Société Nationale de Musique,
con un gran éxito de crítica, y un gran número de piezas sueltas para una y dos
guitarras, instrumento por el cual compuso con una inaudita habilidad. Varias
canciones infantiles y otras de carácter popular divulgaron a este compositor que
refleja constantemente en sus obras dos modalidades llenas de sabor peculiar, el
incaico y el netamente popular de su país. Su obra cumbre es, quizás, Cruz del Sud,
especie de poema lírico en el que, basándose en la época de la conquista española,
refleja el influjo de los folklores hispánico e incaico como símbolo de dos
civilizaciones en pugna. Es considerado junto con Eduardo Fabini, uno de los
compositores más representativos de su país.
Una calle en Montevideo, así como la Escuela de Educación Artística Número 266
lo recuerdan y homenajean.
Bibliografía

El nacionalismo en el Uruguay Recuperado de

http://www.uruguayeduca.edu.uy/recursos-educativos/1077

Delgado,S.(1971). Breve historia de la música culta en el Uruguay.


AEMUS. Biblioteca del Palacio Legislativo.
http://letras-
uruguay.espaciolatino.com/michelena/eduardo_fabini_o_la_musica.htm

Turismo en Salto

http://turismoensalto.com/blog/jaures-lamarque-pons/