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CAPÍTULO III DOMINIO DE LA MEMORIA Y EL PENSAMIENTO.

ORÍGENES SOCIALES DE LA MEMORIA INDIRECTA (MEDIATA)


En el desarrollo social existen dos tipos de memoria; la primero prevalece en el comportamiento
de las personas analfabetas, se caracteriza por la impresión inmediata de las cosas, por la
retención de experiencias actuales como base de las huellas mnémicas(memoria). Y es llamada
memoria natural. Asimismo, es la mas cercana a la percepción, pues tiene influencia directa con
estímulos externos y está caracterizado por la cualidad de la inmediatez.
La realización de acciones simples como el marcar señales en un palo para recordar alguna cosa,
hicieron que cambiaran la estructura psicológica del proceso de memoria y que progresaran hacia
una conducta propiamente elaborada, pues iban más allá de las dimensiones biológicas del
sistema nervioso, ya que el ser humano incorporó estímulos externos artificiales que denominó
signos. Desarrollando así un producto proveniente de las condiciones específicas del desarrollo
social. La estimulación autogenerada y el uso de dichas provocaciones se convierten en las
causas inmediatas de la conducta.
LA HISTORIA NATURAL DE LAS OPERACIONES CON SIGNO
La estructura de las operaciones con signos requiere un vínculo intermedio entre estimulo y
respuesta. Y el individuo debe estar comprometido con dicho vinculo. Asimismo, el uso de los
signos conduce a los individuos a una estructura especifica de conducta que surge del desarrollo
biológico.
Se desarrollaron un conjunto de preguntas a niños, de las cuales se lograron transcribir tres
estadios básicos en el desarrollo de la memoria mediata, como: Primero. Los niños en edad
prescolar (de 5 a 6 años) no son capaces de dominar su conducta organizando estímulos
especiales. Segundo. Se caracteriza por una acusada diferencia en los índices de ambas tareas
principales. Al igual que predomina el signo externo. Tercero. (entre los adultos) En este estado,
la conducta parece mediata y da lugar a lo que se denomina internalización; el signo externo que
necesitan los niños en edad escolar ha sido transformado en un signo interno producido por el
adulto como un medio para recordar. Sus bases para obtener dichas conclusiones fueron
tomadas de experimentos como los de Leontiev y Morozova.
Es un grave error creer que las operaciones indirectas aparecen como resultado de pura lógica,
pues el niño no las descubre bajo la forma de una percepción repentina, pues no es capaz de
deducir la relación que existe entre el signo y el método para usarlo. Esta noción metafísica
desemboca en una concepción a priori de las funciones psicológicas superiores.
“Las operaciones con signos aparecen como resultado de un proceso complejo y prolongado,
sujeto a todas las leyes básicas de la evolución psicológica. Ello significa que, en los niños, la
actividad de utilizar signos no es algo simplemente inventado ni transmitido por los adultos; es
más bien algo que surge de lo que originalmente no es una operación con signos, convirtiéndose
en tal después de una serie de transformaciones cualitativas. Cada una de esas transformaciones
proporciona las condiciones necesarias para acceder al siguiente estadio, siendo a su vez
condicionada por el estadio anterior; de este modo, las operaciones están vinculadas como
estadios de un único proceso, de naturaleza histórica.” (pg. 78, el desarrollo de los procesos
psicológicos superiores.)
Dentro de un proceso de desarrollo general, pueden distinguirse dos líneas de desarrollo
cualitativamente distintas, de origen diferente: los procesos elementales, de origen biológico, por
una parte, y las funciones psicológicas superiores, de origen cultural, por la otra. La historia de la
conducta del niño nace a partir de la interrelación de estas dos líneas. Las raíces evolutivas de
dos formas de conducta fundamentales y culturales surgen durante la infancia: el uso de
instrumentos y el lenguaje humano. Eso coloca ya a la infancia en el centro de la prehistoria del
desarrollo cultural.
Las observaciones muestran que entre el nivel inicial (conducta elemental) y los niveles
superiores (formas mediatas de conducta) se encuentran numerosos sistemas psicológicos
transicionales, y en la historia de la conducta, éstos se sitúan entre los biológicamente dados y los
culturalmente adquiridos, dicho proceso lo denominamos la historia natural del signo.
MEMORIA Y PENSAMIENTO.
La memoria inmediata aparece en el contexto de las operaciones psicológicas que acompañan a
la memoria mediata, por lo tanto, algunas funciones psicológicas quedan sustituidas por otras, es
decir, un cambio en el nivel evolutivo se produce un cambio no tanto en la estructura de una sola
función (a la que se denomina memoria), lo que realmente cambia son las relaciones
interfuncionales que vinculan la memoria a otras funciones.
En la temprana infancia, la memoria es una de las funciones psicológicas centrales sobre la que
se erigen las demás funciones. Además, para el niño pequeño, pensar significa recordar. El
pensamiento es de carácter sincrético y refleja el hecho de que, en el niño depende ante todo de
su memoria, pues sus representaciones generales del mundo se basan en e recuerdo de instancias
concretas, sin poseer todavía el carácter de una abstracción.
La experiencia del pequeño y la influencia no mediata de su experiencia están documentadas en
su memoria, determinando directamente toda la estructura del pensamiento del niño. Así, la
característica definitiva de los primeros estadios del desarrollo cognoscitivo es la memoria. Sin
embargo, se produce una transformación a lo largo del desarrollo, especialmente en la
adolescencia, debido a que las relaciones interfuncionales que incluyen a la memoria invierten su
dirección. Aquí, para el adolescente, recordar significa pensar, ya que se reduce a establecer y
hallar reacciones lógicas.
La esencia íntima de la memoria humana consiste en el hecho de que los seres humanos
recuerdan activamente con la ayuda de signos. En esencia, es construir el proceso de
memorización a través de un objeto externo para llegar al punto deseado. La característica básica
de la conducta humana es que las personas influyen en sus relaciones con el entorno, y a través
de dicho entorno modifican su conducta sometiéndola a su control.
CAPITULO IV INTERNALIZACIÓN DE LAS FUNCIONES PSICOLÓGICAS
SUPERIORES.
El mensaje fundamental del análisis de los procesos que subyacen a la creación de signos
(señalización) puede expresarse mediante la metáfora de Pávlov denominada la llamada
telefónica. No obstante, si se desea comprender los mecanismos esenciales, se ve obligado a
utilizar igualmente la función del operador, que enchufó y conectó la línea.
La creación y utilización de signos como método auxiliar para resolver un problema psicológico
determinado (recordar, comparar algo, relatar cosas, elegir, etc.) es un proceso análogo a la
creación y utilización de instrumentos en lo que al aspecto psicológico se refiere. El signo actúa
como un instrumento de actividad psicológica.
El uso de metáforas y significado figurativo desempeñan un papel auxiliar en la analogía básica
entre signo y herramienta, pues ambas son mediadoras y se caracterizan en la actividad
psicológica, pero dichos usos, no han sido mas que intentos de investir tales expresiones con un
significado literal, para igualar el signo con la herramienta.
Se pretende comprender el papel conductual del signo en toda su unicidad, y ha motivado los
estudios empíricos sobre el modo en que están unidos el uso del signo y herramienta, que en el
desarrollo cultural del niño están separados. Se han adoptado tres condiciones: 1. Hace referencia
a la analogía y puntos comunes que existen en ambos tipos de actividad. 2. Clarifica las
diferencias básicas. 3. Intenta demostrar el vínculo psicológico real y dar a entender su
existencia.
Una diferencia esencial entre herramienta y signo son los distintos modos en que orientan la
actividad humana. La función de la herramienta es de servir de conductor de la influencia
humana en el objeto de la actividad, y debe acarrear cambios en los objetos. El signo no cambia
absolutamente nada en el objeto de una operación psicológica.
La primera utilización de los signos demuestra que no puede haber un único sistema de actividad
interno para cada función psicológica. El uso de medios artificiales, la transición a la actividad
mediata cambia fundamentalmente todas las funciones psicológicas, al mismo tiempo que el uso
de herramientas ensancha de un modo ilimitado la serie de actividades dentro de las que operan
las nuevas funciones psicológicas. En este contexto, podemos emplear el término de función
psicológica superior, o conducta superior, al referirnos a la combinación de herramienta y signo
en la actividad psicológica.
Se han descrito varias fases de las operaciones que requieren el uso de los signos. En la fase
inicial resulta de suma importancia para el esfuerzo del niño la confianza en los signos externos,
ya que el niño pequeño no confía en los medios externos y utiliza más bien una aproximación
natural.
Llamamos internalización a la reconstrucción interna de una operación externa. Un ejemplo de
ello se halla en el desarrollo del gesto de señalar. Dicho acto se convierte en un verdadero gesto
solo después de manifestar objetivamente todas las funciones de señalar para otros y de ser
comprendido por los demás.
El proceso de internalización consiste en una serie de transformaciones:
a) Una operación que inicialmente representa una actividad externa se reconstruye y
comienza a suceder internamente. Asimismo, es de vital importancia para el desarrollo de
los procesos mentales superiores la transformación de la actividad que se sirve de los
signos.
b) Un proceso interpersonal queda transformado en otro intrapersonal. En el desarrollo
cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero a nivel social, y más tarde a
nivel individual; primero entre personas (interpsicológica), y después, en el interior del
propio niño (intrapsicológica). Esto puede aplicarse igualmente a la atención voluntaria, a
la memoria lógica y a la formación de conceptos. Todas las funciones superiores se
originan como relaciones entre los seres humanos.
c) La transformación de un proceso interpersonal en un proceso intrapersonal es el resultado
de una prolongada serie de procesos evolutivos. El proceso, aun siendo transformado,
continúa existiendo y cambia como una forma externa de actividad durante cierto tiempo
antes de internalizarse definitivamente. Para muchas funciones, el estadio de signos
externos dura indefinidamente, es decir, es su estadio final de desarrollo. Otras se
desarrollan mucho mas y se convierten en funciones internas. Su internalización esta
vinculada a cambios en las leyes que rigen su actividad y se incorporan en un nuevo
sistema con sus propias leyes.

La internalización de las formas culturales de conducta implica a reconstrucción de la actividad


psicológica en base a las operaciones con signos. Estos dejan de existir y se reconstruyen
culturalmente para formar una nueva entidad psicológica. Los cambios evolutivos en las
operaciones con signos son semejantes a aquellos que se producen en el lenguaje.
La internalización de las actividades socialmente arraigadas e históricamente desarrolladas es el
rasgo distintivo de la psicología humana, la base del salto cualitativo de la psicología animal a la
psicología humana.