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los IV al VIII proporcionan los detalles necesarios para conocer la

obra literaria de Pardo y Aliaga, Segura, Rojas y Cañas, y Fuentes y


su relación con la época, Finalmente, la conclusión valoriza el cua-
dro peruano y lo relaciona con la historia del Perú del siglo XIX.

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PARTE I

EL CUADRO DE COSTUMBRES;
ASPECTOS CRÍTICOS - HISTÓRICOS
CAPITULO I

EL COSTUMBRISMO Y EL CUADRO DE COSTUMBRES

El costumbrismo es un género literario extraordinariamente di-


fícil de definir, ya que se manifiesta a través de muchas y muy di-
versas formas de expresión; artículos, escenas, tipos, cuadros, etc.
Noel Salomon subraya esta dificultad:

II est evident que, du point de vue d'une histoire littéraire


rigoureuse et stricte, la définition reste vague et peut-être
source de quiproquos ou dialogues de sourds entre les cri-
tiques l.

Más aún, existe la necesidad de distinguir entre los géneros. René


Wellek y Austin Warren reconocen la naturaleza esencialmente di-
námica de los géneros dentro de contextos sincrónicos y diacrónicos
variados, cuando afirman:

The literary kind is not a mere name, for the aesthetic con
vention in which a work participates shapes its character.
Literary kinds may be regarded as institutional impera-
tives which both coerce and are in turn coerced by the
writer 3 ,

Para llegar a una definición del cuadro costumbrista peruano es


necesario conocer, por consiguiente, la existencia y ta naturaleza de

1 Noel Salomon, "A propos des éléments "costumbristas" dans le Facundo


de D. F. Sarmiento", Bulletin Hispanique, LXX, No. 3-4 (1968), p. 342.
2 Wellek y Warren, Theory of literature, p . 226.

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los "imperativos institucionales" de los géneros en la literatura es-
pañola del siglo XIX. La poética neoclásica de comienzos de siglo
mantenía la creencia de que los géneros estaban bien definidos y que
debían continuar separados. Debido a que hay pocos documentos
de teoría literaria escritos en esta época, se puede concluir que para
los neoclásicos la noción de género literario era axiomática3.
Esta deficiencia en los escritos teóricos de la época se acentúa
en lo que toca al cuadro de costumbres. Este aparecía en diarios y
publicaciones periódicas - una zona marginal de la literatura - y po-
seía un carácter mixto y heteróclito. Además, las primeras manifes-
taciones del cuadro ofrecen formulaciones teóricas menos explícitas
que las que son usuales en otros géneros de ese mismo período,
Al problema de definir un género sin tener una idea clara de
las exigencias teóricas que lo modulan se suma, en este caso, la tra-
dicional tendencia hispánica de combinar géneros distintos y super-
poner corrientes literarias desiguales. Más aún, muchos escritores
que cultivaron el cuadro de costumbres confundieron la teoría con la
práctica. Mesonero Romanos, por ejemplo, en el prólogo a Escenas
matritenses, manifiesta que el cuadro debería contener todos los elemen-
tos de la novela y del teatro, pero de manera limitada y concentrada,
aunque, en realidad, sus propios cuadros no tuvieran ni de lo uno
ni de lo otro 4 . Pese a estas dificultades, el concepto de género se
puede esclarecer si se le concibe como un corpus literario que tie-
ne en común lo siguiente: una temática limitada, un repertorio es-
pecífico de recursos literarios y uno o varios propósitos estéticos. Así,
se establecen ciertas similitudes en los niveles del tema, la técnica y
los propósitos.
Los críticos que han intentado definir eí costumbrismo de acuer-
do con esas similitudes han optado por varias alternativas. Unos
distinguen entre el costumbrismo como tendencia y el cuadro como
género literario s. Otros ignoran esta distinción y ven el cuadro so-

3 Ibid., p . 229.
4 Evaristo Correa Calderón, éd., "Introducción al estudio del costum-
brismo en español", en Costumbristas españoles, I (Madrid, 1950), p, XXVL
5 La distrinción entre tendencia literaria y género la presenta Mariano
Baquero Goyanes el contrastar el costumbrismo como género con el costum-
brismo como "concepto general". Véase Mariano Baquero Goyanes, El cuen-
to español en el siglo XÏX (Madrid, 1949), p, xxxii. Margarita Ucelay da

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