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1.

La Administración, los Recursos humanos


y el Entorno Epistemológico.

1.2 "Reflexiones Sobre la Ética del Trabajo."

Presentado a las IX Jornadas de Profesores Universitarios


de R R . HH.
Santa Fé, 2004.

A u tor: H A N KO VITS, M arg arita


ín d ic e

I. In tro d u c c ió n ......................................................................... 23

II. Significado del T ra b a jo ........................................................ 24

III. C oncepto sobre Ética en las O rg a n iz a cio n e s.................... 28

IV. La Ética del T r a b a j o ............................................................. 34

V. C o n c lu s io n e s ....................................................................... 37

VI. B ib lio g r a f ía .......................................................................... 39


I. IN T R O D U C C IÓ N

La actual crisis del trab ajo, o m ejor sería expresar la actual crisis del em pleo

en una sociedad n etam en te co n fig u rad a com o sociedad salarial ha o rig in ad o

num erosos estudios y propuestas de resolución desde diferentes ángulos disciplinares.

P. Bo u ffartig u e (1 99 7 ) indica seis facetas de la crisis del trab ajo asalariado:

1. El desem pleo m asivo.


2. La sociedad salarial en crisis m anifestada en la flexibilidad y precariedad

laboral.
3. El escaso reco n o cim ien to de la em presa al esfuerzo cada vez m ayor d el
trabajador.

4. La crisis del lug ar y del sentido del trab ajo . D esacralización y pérd id a d e
centralidad.

5. Crisis de los actores sociales y p o líticos (sind icatos, partido s po líticos,


representantes de clases obreras)

6. Crisis de los m odos de conocim iento (reduccionism o del trabajo al em pleo)


La persistencia de altas cifras de desem pleo en los países cen trales q u e
transform a la crisis en un fenóm eno perm anente determ inó la apertura del d eb ate
acerca del "fin del trabajo" en los escritos producidos a partir de la década de los 80s.

Paralelam ente y debido a la crisis del Estado de Bienestar adquiere dim ensión
pública la discusión acerca de la intervención del Estado en la econom ía. Se produce

un cuestionam iento sobre la creación o m antenim iento del em pleo público subsidiado

por tod a la población que disfrazaba las cifras reales de desem pleo.

Térm inos ap o calíp tico s com o el "fin de la historia", el "fin del trab ajo ", el

"horror eco nóm ico" reflejaron una co nfiguración pasiva de los ind ivid uos unida a
una fetich izació n d e la tecn o lo g ía pasando a segundo plano al hom bre com o

protagonista de la historia y creador del conocim iento acum ulado.


En las siguientes páginas in ten taré co nstruir un co n cep to de trab ajo m ás

acorde a los parám etros económ icos, tecnológicos, y culturales de la sociedad actual
y q u e b ásicam ente respete una condición ética, la de la inclusión y el respeto por

los derechos hum anos fundam entales.

II. S IG N IF IC A D O D EL T R A B A JO

Existen m uchas definiciones de trabajo, desde aquella que conceptúa al trabajo


com o to d a activid ad d e transform ación d e la naturaleza para la satisfacción d e las
necesidades hum anas, o “m odo d e actividades que se caracteriza com o la búsqueda

d e un resultado en un tiem p o m enor" (Bid et, 1995).


“ El trab ajo en sentido am plio incluye las actividades tan to productivas com o
reproductivas, en tre ellas el trab ajo asalariado, p o r cuen ta propia y dom éstico.

“ En sentido restringido, el em pleo es el trab ajo asalariado, objeto del derecho


laboral y d e la adm inistración de recursos hum anos, form a d e trabajo predom inante

d esd e el d esarro llo del cap italism o ; El tra b a jo en la sociedad salarial co n fiere al
individ uo sentido d e pertenencia y ciud adanía social, y com pletud subjetiva.
“ Para la herm enéutica, trab ajo es la actividad necesaria q ue realiza el hom bre

sobre la naturaleza para satisfacer necesidades hum anas. Es una construcción cultural,
que ha ido varian d o con el tiem p o y las relaciones de poder. N o posee un carácter
objetivo
Así, fu e considerado un ritual en el sentido religioso, o era d estinado solo

a los esclavos. En la A ntigüedad y Edad M edia el concepto responde a su significado


etim ológico: tortura, pena, sufrim iento. Va surgiendo com o ideología especialm ente

d e la clase m edia a p artir del luteranism o y el calvinism o. A p artir del siglo X IX se

im pone el sentido occidental capitalista del trab ajo com o creador de riqueza social.

11Para la visión ob jetivista, es el m edio d e transform ación de la naturaleza y

del hom b re m ism o, crea riqueza y la hace circular, in d ep en d ien tem en te d e su


valoración por la sociedad. El trab ajo es una actividad que resulta en un producto, y

en el intervienen activid ad es físicas y m entales, es decir, es una com b in ación de


objetividad y subjetividad.
Esta es la visión dom inante del capitalism o y en torno a ella se ha m anifestado
la organización social y política de los últim os siglos, com o así tam bién las distintas
teorías económ icas dom inantes en cada m om ento.
Desde la Revolución Ind ustrial a la segunda m itad del siglo X IX , d o m in ó la

econom ía clásica que estudió centralm ente la creación de riqueza, girando alrededor
del valor incorporado por el trabajo a las m ercancías, representado en el costo d e las

m ism as.
También para M arx es esta la visión dom inante, aunque distingue entre fuerza

d e trab ajo y can tid ad d e tra b a jo efectivam en te in co rp o rad o a la p rod u cció n . El

cap italista se adueña d e la fuerza d e trab ajo d u ran te un cierto tiem p o , no d e una
determ in ad a can tid ad d e tra b a jo especificad a, y a llí se g enera el co n flicto e n tre
trab ajo y capital.

Asimismo el trabajo productivo produce la alienación del obrero, ya que el producto


de sus m anos no es consum ido por él, está objetivado y perdida su identidad en él.
A p artir d e la segunda m itad del siglo X IX hasta la crisis d e 1929, surge el
m arginalism o, com o respuesta al creciente conflicto d e clase. El m arginalism o pone

el acen to en la utilidad m arginal, haciendo d ep ender los precios d e los productos,


del trab ajo y del cap ital d e la oferta y dem anda del m ercado.
El trab ajo pierde su rol p ro tag ó n ico - interesa solam ente por su precio- y el

hom bre es considerado un ser enteram ente racional, que m aneja toda la inform ación
necesaria para to m a r las m ejores decisiones q u e m axim icen u tilid ad es, con to ta l

in d ep end en cia d e los facto res sociales y cu ltu rales, d e a q u í en m ás co nsideradas


externalidades. La te o ría eco nóm ica niega la cen tralid ad del tra b a jo y las luchas
sociales, aunq u e otras ciencias sociales traten d e rescatar estos conceptos.

A p artir d e la crisis d e 1929, y otros aco n tecim ien to s co n tem p o rán eo s se


advierte una tendencia a considerar al capitalism o com o g enerado r d e conflictos, y

en respuesta deben diseñarse m ecanism os d e regulación e intervención a través del

Estado para canalizarlos, resolverlos e im pedir las crisis im portantes - keynesianismo-


. Es la época del Estado d e Bienestar q u e se extiende hasta los años 60s, un Estado

productor, con pleno em pleo, form ad or d e precios, g arante de la protección social

y n egociad or en los co n flicto s colectivos. El trab ajo fu e analizad o científicam ente,


po r un lado, y por o tro se transform ó en una institu ción social.

A p artir d e los 70s y 80s, reap arece la con flictivid ad ob rero-patronal. Se

produce la ruptura del keynesianism o y el retiro del Estado ag o b iad o po r el d éficit

fiscal. V u elve al cen tro d e la escena el m ercado, se afianza el neoliberalism o.


Las consecuencias para el trab ajo son: flexibilización, precariedad, pago por

resu ltados o d esem p eñ o, pérdida d e p o d er d e sindicato s, desem pleo cre cie n te y


estructural, g rand es avances tecnológicos, especialm ente en inform ática y m edios
d e co m unicació n.

La denom inada posm odernidad significa la pérdida de centralidad del trabajo

en los m u n d os d e vid a d e los ind ivid uos y co m o g en erad o r d e su b jetivid ad es e


identidad.

Para alg u n o s a u to res en la década d e los 90s ad vien e la n eom od ern id ad ,


caracterizada por las nuevas condiciones laborales, la reducción d e las instituciones

reg u lad o ras, y la co n cep ció n posm od erna d e desp recio d el tra b a jo (p rin cip io d e
re a lid a d ) m axim izando el g o ce y el consum o presentes en op osición a la idea

sacralizada d el tra b a jo com o proveedor d el seg uro para el fu tu ro del tra b a ja d o r y

sus descendientes.
R a d io g rafia n d o la situación presente d el m undo del tra b a jo se a d vie rte un
sector d e trabajadores m uy calificados, definidos por P Drucker com o los trabajadores
del conocim iento y por R. Reich com o analistas sim bólicos, q ue gozan d e condiciones

d e trab ajo flexibles, trab ajo enriquecido y autonom ía; otro sector -m ayoritario- para
el cu al la flexib ilización se trad u ce en precarización d e sus co n d icio n es lab orales,
m uchas veces ag ravad as por situaciones m ig ratorias de ileg alid ad q u e añ ad en

inseguridad . Y por últim o un alto porcentaje de personas sin em pleo o subem pleadas

perm anentem ente.


Robert Castel (1997) nos brinda datos referidos a Francia, pero probablem ente

verificab les para o íro s países desarrollados, acerca del repliegue del sector ob rero

en el to ta l d e pu estos d e trab ajo , verificán d o se un in crem en to en los puestos de

"cu e llo b la n co " d e n iveles m edios y su p erio res. En p arte esto se d e b e a la


a u to m a tiz a ció n y ro b o tiz ació n o a la lo caliz ació n d e las in d u strias en países de

m enores costos laborales.


Asim ism o se advierte la transform ación de profesiones liberales en relaciones
de d ep en d en cia (m édicos, ingenieros, abog ados, e tc.) y an tig u os asalariados que
prestan servicios d e ap oyo a las em presas po r su propia cuen ta (tercerizació n ), ya
q u e las o rg an izacio n es solo con cen tran a los em pleados q u e añad en v a lo r a sus
operaciones, productos o servicios.
Surg en o tras activid ad es d e servicios relacio n ad as con los m edios d e
com unicación, la inform ática, constituyendo una clase m edia asalariada con movilidad
transversal a otras clases sociales.

A u m enta tam bién el núm ero de m ujeres em pleadas en la industria, lo cual


significa un retroceso salarial y d e condiciones laborales.

El m ercado laboral pasa a estar m uy "segm entado", es decir incluyendo m uchos


niveles salariales, d iferen tes tip o s de com p eten cias (so b re to d o e d u cativas),

nacionalidades, sexos, to d o lo cual se sigue profundizando hasta el presente.


A manera de síntesis sobre el tema incluyo la configuración de esta problematización

que realiza el filósofo I Abraham (2000) contenida en los siguientes puntos:


" La desocupación se ha transform ad o en una variab le estructural y por lo
tan to perm anente (con variaciones de acuerdo a los países).

" A sí com o la org an izació n capitalista del tra b a jo d ivid ió al tiem p o "vivido"
entre "tiem po de trabajo" y "tiem po de ocio", las actuales situaciones de desocupación
definen un "tiem po sin trabajo", vaciado de contenid o y diferenciado del tiem p o d e
ocio o del descanso reparador.

" La pérdida d e identidad social del desocupado.


" La fo rm ació n d e castas d e trab ajad o res d e acu erd o a su calificació n y
desem peño, con alta disparidad d e valo r agregado cada una.

' Los co m p o n en tes del co n cep to d e tra b a jo en una sociedad salarial. La


alienación - Hegel y M arx -. La revolución técnica entre 1870 y 1920: el taylorism o:

elim inación d e oficios, trab ajo cronom etrado y repetitivo.


" Las consecuencias del taylorism o: la fatiga obrera. La m onotonía, la repetición,

la velo cid ad del trab ajo , etc., hacen del tra b a ja d o r un esclavo. La au to ra Sim ona

W e il encuentra que la acep tación de los sufrim ientos físicos y m orales a cam bio d e

un salario es la condición d e los trab ajadores del m aquinism o.

" Surge, a partir d e los años 30 del siglo X X , el estudio d e la dim ensión social

del trab ajo , ya q u e hasta el m om ento prim aba la dim ensión ingenieril. Estudiosos
com o Elton M a yo se dedican a analizar el am b ien te d e tra b a jo -físico y hum ano-,

descubren las relaciones laborales y la consejería.


" La innovación del m odo d e producción asiático: el ohnism o com o opuesto

al fordism o. Pensar al revés, en producir lo requerido po r la dem anda, d e calidad y


bajo co sto . A lta p ro d u ctivid ad y reducció n del personal. En lo lab o ral, in tro d u jo
m odificaciones desde la atom ización d e los sindicatos, el em pleo vitalicio, el salario

por an tig ü ed ad hasta el diseño del puesto, que pasa a ser polivalente, au tó n o m o y

com unicacional.
“ S u rg im ie n to en O c c id e n te u n a n u e va c o n c e p c ió n d el m a n a g e m e n t,
q u e h a c e h in c a p ié en e l in d iv id u o y su m o tiv a c ió n , lo s re fu e rz o s p o s itiv o s

d e l b u e n c o m p o rta m ie n to ; en la o rg a n iz a c ió n c o m o siste m a a b ie rto en


in te rd e p e n d e n c ia c o n su e n to rn o y la c o n s e c u c ió n d e la e x ce le n c ia c o m o
m e ta e m p re s a ria l. En e sta c o n c e p c ió n el tra b a jo e x ig e d e l tra b a ja d o r q u e

c o n s titu y a el fin d e su v id a y d e b e v o lc a r en él n o so lo la fu e rz a d e tra b a jo


sin o to d o s sus se n tim ie n to s, sus d eseos y a sp ira cio n es vita le s. S u rg e el e stu d io

d el e stré s la b o ra l.
" Las propuestas para d a r solución a la desocupación. El análisis d e Rifkin (El

fin del trab ajo ), D rucker y otros. El tercer sector com o salida d e un problem a q u e ni
las em presas ni el Estado pueden so lu cion ar po r sí m ism os.

“ La cen tralid ad del trab ajo en la vid a. El análisis d e A n d ré G o rz (1 9 9 8 ): la


historia del trab ajo , la crisis d e la id eolog ía liberal, el tiem p o liberado sustituye a la
desocu pación com o concep to si cam bia el sentido central del trab ajo en la vida d e
las personas. El desem pleo deja d e ser una cuestió n m eram en te eco n ó m ica y se

transform a en un tem a cultural, filosó fico y po lítico.

III. C O N C EPT O S SO B R E LA ÉT IC A EN LA S O R G A N IZ A C IO N ES

Es m enester abordar el tem a d e la ética d e la econom ía, m ás precisam ente la

ética del cap italism o co m o paso previo a la consid eración d e la ética en las
organizaciones.

En razón de exceder el marco de este trabajo, solamente se menciona que las


teorías actuales sobre la ética del capitalism o consideran el rol que desem peña el
m ercado, los individuos y la sociedad en su conjunto.
El m ercad o ju eg a el papel d e in teg rad o r so cial d en tro d e un m arco ético ,

político y jurídico, donde los individuos ejercen su libertad. El m ercado debe arm onizar
eficiencia con libertad.
Un capitalism o ético posee un gran espacio d e libertad y valores m orales,
com o la confianza, que reducen los costos de transacción, com pensan las fallas del
m ercado, aum entan la eficiencia y favorecen la integración social.

Por el co n trario , la fa lta d e ética del capitalism o im plica un sálvese quien


pueda, conflictúa y judicializa las transacciones entre los individuos, increm enta la

desconfianza, crea la paradoja del aislam iento, según la cual cada uno quiere actuar
bien m oralm ente si los dem ás tam bién lo hacen, pero no lo hace si tem e ser el único
que actúe m oralm ente.

El dilem a p lantead o en to d as las teorías analizadas es la form u lación de la

econom ía respetando la libertad individual, asegurando la justicia social, la cohesión


de las sociedades y que el sistem a funcione eficientem ente para la satisfacción d e las
necesidades con recursos escasos
D entro del sistem a eco nóm ico la em presa de com ienzos del capitalism o se

ha convertid o en la organización actual, que actúa en tod os los cam pos d e la vida
de los seres hum anos.
Las organizacion es se han co n stitu id o en la ag ru p ació n hum ana m ás
im portante a partir de la industrialización y la form ación de las sociedades capitalistas.

Por ello concitan el interés po r su estud io - se o cupan d e e llo la ad m in istració n , la


so cio lo g ía, la p sicología, en tre o tras discip linas - y el d esarrollo d e te o rías y
h e rra m ie n ta s para su m an e jo , lo q u e en té rm in o s g e n e ra le s se d e n o m in a

m anagem ent.
Peter Drucker tiene el m érito d e atestiguar en sus obras los cam bios que se van

produciendo en la econom ía y la sociedad y com o afectan al m undo de los negocios.

Este autor describe sobre los cam bios en el com prom iso o la responsabilidad
social d e las em presas -especificando sus lim itaciones-; denom ina al m undo actual

com o "sociedad d e organizaciones", anunciand o la nueva "sociedad del saber".

A consecuencia d e lo antedicho, el d e las o rganizaciones m odernas plantea

dilem as éticos, por la m agnitud d e su influencia en las sociedades actuales.


Esta p reocup ación po r la ética em presarial, o ética d e los negocios, surge a

p artir d e los años sesenta y setenta, especialm ente en los E E U U .

Según los expertos sucedieron algunos escándalos como el W atergate que


pusieron el tem a sobre el tap ete.
En aquel tiempo comenzaron asimismo los redamos sobre que las industrias
se h icieran carg o d e sus in flu en cias d añinas sobre el m edio am b ien te, y que
colab oraran en la solución d e otros problem as sociales d e la com unidad (viviendas,
escuelas, ob ras públicas, e tc.).

S e in ició en to n ces la discusión acerca d e la resp onsab ilidad social d e las


organizaciones. ¿C onstituía la asunción de dicha responsabilidad solam ente un gasto

o la so cied ad recom pensaría a las em presas qu e la acep ta b a n y ejercían con la

fid elid ad d e los co nsum ido res y una im agen p restig io sa? Si la respuesta fu era
afirm ativa, podía constituirse en un beneficio derivado del aum ento d e la credibilidad

d é la so cied ad en ellas.
En d ich o sen tid o, con el transcurso del tiem p o se ha co m p ro b ad o q u e las
em presas qu e han ad op tad o valores éticos en relación con sus proveedores, clientes,

com unidad y trabajadores, han sobrevivido satisfactoriam ente m ucho m ás tiem po,
po r lo q u e el costo d e asum ir su resp onsab ilidad social rep orta b eneficios a larg o

plazo.
Las co n d icio n es ideales para que puedan desarrollarse estos su puestos se

verifican cuando las organizaciones pueden planear a largo plazo. P la n ifica ra largo
plazo significa poder desarrollar acciones a lo largo de un período de planeación en
que las prem isas económ icas en que se basan los planes se m antengan relativam ente

estables. Ello se to rn a d ificu lto so en econom ías sujetas a cam bio s d e hum ores
perm anentes q ue son inconsistentes con una visión a largo plazo.
Tam bién es m enester a co ta r que si bien en la actu a lid a d hay un consenso

m ayor acerca del com prom iso ético d e las o rganizacion es, siguen su cediend o

escándalos com o los recientes d e A rth u r Andersen y Enron.


En la discusión ética actu al, se habla d e la era post-Enron. C om o lo expresa

B. Klisberg (2004) la sociedad am ericana sigue discutiendo sobre las causas del caso
Enron. Cabe recordar que en Enron, la séptim a em presa de la econom ía am ericana,
su alta gerencia con la com plicidad de una de las m ás im portantes em presas auditoras

del m und o - A rth u r Andersen- perp etró una serie d e acciones d elictivas que
perjudicaron a m illones de pequeños accionistas, engañando a clientes, proveedores

y a los m ism os em pleados que invirtieron sus fond os de pensiones en acciones que
los directivos sabían que perderían su valor.
Sin em bargo, Enron no fu e un caso aislado, hubo o tros com o W o rld Com ,
Tyccon, y otros en curso de investigación por fiscales de varios estados d e EE U U por

m aniob ras ¡legales d e bancos d e inversión, analistas d e bolsa y fo n d o s m utuales.

Los g erentes d e esas corp o racio n es te n ía n una im p ecab le fo rm ació n académ ica
gerencial, pero indudablem ente la ética no form aba parte de la cultura organizacional.

A m ita i Etzioni, am p liam en te co n o cid o por sus escritos so bre las organizacion es,

form uló sus interrogantes respecto de las fallas en este cam po en un artículo publicado
en el W ash in g to n Post en 2003, "C uando se trata d e ética, las escuelas de negocios
reprueban". En él relata sus experiencias con los estudiantes d e alg unos afam ados
M B A , los que consideraban que el estudio d e la ética era supérfluo e innecesario, y

al co n trario al enfatizar la enseñanza sobre el lucro y la o b ten ció n d e g an an cias a


toda costa, sin desarrollar la responsabilidad social del gerente, se producen incentivos

perversos.
En otras investigaciones se preguntó a los estudiantes q ue harían si pudieran
realizar un acto ilegal que podría reportarles a ellos o a sus organizaciones 100.000

dólares, hubiera un 1% de posibilidad d e que fueran descubiertos y la pena fuera de


un año de prisión. M ás de un te rcio contestó q u e lo haría.
A tod o esto, las reacciones no se hicieron esperar. Las principales reclutadoras
de g erentes han in d icad o en una encuesta q u e consideran com o a trib u to s m uy

im portantes la conducta ética a la hora d e elegir gerentes, o prefieren egresados de


escuelas d e negocios con form ación en el tem a, com o las religiosas N o tre D am e y

Brigham Young University.

Tam bién H arvard y C olum b ia planean brind ar cursos o b lig ato rio s d e ética
a sus e stu d ia n te s, con p re g u n ta s ta le s co m o si ¿E s é tic o v e n d e r p ro d u cto s

leg alm en te p erm itid os p ero p elig ro so s?, ¿D eb erían las com p añ ías lu ch ar co n tra

la p o lu ció n a u n q u e n o ex istan d isp o sicio n e s g u b e rn a m e n ta le s ?, ¿D e b e ría n

c o n trib u ir a d ism in u ir la p o b reza y d e sig u a ld a d d e las p o b la c io n e s d o n d e se


asien ten sus filia le s?

Un com portam iento ético para una em presa debe incluir necesariam ente un
trato lim pio con los consum idores, buen com portam iento con los em pleados, cuidar

el medio ambiente, comportarse con corrección en los países menos desarrollados


colab orand o con los problem as sociales d e las com unidades d onde opera.
En Am érica Latina la concepción de responsabilidad social o com portam iento

ético está m uy atrasada, a veces solo se refiere a acciones filantrópicas de los dueños
de las em presas, ju n to con una enorm e corrupción del sector público acom pañada
por conductas sim ilares de las corporaciones.

En Europa, crece el interés por la responsabilidad social em presarial. Ejem plos

d e ello son la ley d e etiqueta social belga, que garantiza a los consum idores q ue los

productos que llevan esa etiqu eta han sido elaborados con respeto a los derechos
lab orales, sin m ano d e ob ra in fan til y sin discrim inacion es. En Europa occid en tal

hay 240 etiquetas am bientales, ecológicas y de com ercio justo. En Francia se obliga
a las em presas a presentar un b alan ce social y m edio am b ien tal, y en Ing laterra se

exige a los fond os de pensiones públicas inform ar sobre los criterios éticos, sociales
y am bientales utilizados al decid ir sobre sus inversiones.
Según Adela Cortina (2001) las concepciones renovadas d e la em presa exigen
un co m p o rtam iento "ciudadano" d e la m ism a.
M e d ian te la ap licació n d e la ética discursiva to d o s los afectad o s p o r las

d ecisiones e co n ó m icas y em presariales tien en el d erech o y la resp onsab ilidad de


participar com o interlocutores válidos en el diálogo que conduzca a la determ inación

d e las norm as respetando los derechos d e tod os los afectados. Este diálogo práctico
reem plaza el con flicto por la cooperación, del ju eg o d e sum a cero al no-suma cero.
En el m ism o sentido m enciona la corriente del Stakeholder capitalism , el cual

entiende a la em presa com o una institución cuya m eta no consiste solo en satisfacer
los intereses d e los accionistas, po rque convergen en ella otros protagonistas y sus

in tereses re sp ectivo s: e m p le a d o s, d ire ctiv o s, co n su m id o re s, co m p e tid o re s,


proveedores, y ta n to los cercanos com o los situados en lugares m ás alejados.

La em presa "ciu d ad an a" es la q u e reconoce la p articip ació n d e to d o s estos

grupos co m o el seguro d e su supervivencia en el m ediano y largo plazo, configura


un g rupo hum ano con distintos intereses pero q u e p u ede coop erar en tre sí para la

satisfacción d e las necesidades con calidad.


En nuestro país contam os con dem asiados ejem plos d e conductas no éticas,
d e irresp onsabilidad d e em presarios q u e vacían em presas d ejan do al personal sin
tra b a jo , d e bancos q u e no cum plen con los co n trato s celeb rados con sus clientes,

etc.
A este respecto, es ilustrativo analizar la relación de usuario-empresa de servicios
públicos -privado o público-.

Es m uy corriente ahora "hablar" del "cliente" y la "satisfacción del cliente" en


el ám bito de las organizaciones gubernam entales y de servidos públicos - privatizadas
o no-. Esto tiene aspectos positivos en el sentido que el cliente tiene derecho a exigir

determ inadas prestaciones en cantidad y calidad com o contraprestación de su pago,


pero deja afuera a aquellos que justam ente no tienen esa capacidad de pago y que

deben ser usuarios del sistem a.


A sim ism o en m uchos casos se tra ta d e clientes cau tivo s d e m onop olios

naturales por la naturaleza de la prestación, ya que no es económ ica la división d e la

oferta de la m ism a.
So b re este tem a, Jo rg e Etkin (2 00 0 ) escribe: "Este es un e n fo q u e lim itad o ,
po rque considera al ciu d ad an o com o un consum ido r racio nal, q u e se g u ía p o r la

relación costo-utilidad. En una sociedad dual, y por debajo de la línea d e la pobreza,


no existe esa posib ilidad . En las relacion es del g ob ierno con la socied ad civil hay
criterios q u e no se refieren a problem as ind ivid uales sino al interés p ú b lico . Los

ciu d ad an o s no son sujetos pasivos, recep tores o consum idores, sino q u e deben
particip ar del ap arato estatal... Frente al dram a d e la pobreza, no es sincero llam ar
clientes a personas que dependen d e la ayuda social y que no tienen m ás alternativas

q u e pedir y recib ir un servicio, cu alq u iera sea su calid ad . Es una ca lifica ció n qu e
ignora la desigualdad o la exclusión social q ue padecen estos ciudadanos. La idea d e
clien te connota alguna fuerza, posibilidad d e elección o poder adq uisitivo, q u e no

está presente en estos casos. Considerarlos com o clientes es m ás un acto sim bólico

o una concesión del prestador q ue una condición d e la realidad."

El cam p o d e la ética es m ás ab arcativo q u e el cam po del d erech o , a fe cta a

to d as las personas y no so lam ente a aquellas q u e están o b lig ad as a resp etar el

cum plim iento de d eterm inadas leyes. La ética cum ple una fu n d ó n anticip ato ria, el
derecho una función reparatoria y posterior.

Es necesario establecer un "deber ser1'd e la organización en tod os los cam pos


d e sus relaciones internas y externas. Ese deber ser no surge com o una ob ligación

form al de la empresa, sino por un consenso logrado a través de la reflexión ética de


los valores a sostener en las decisiones qu e sustentan las acciones a seguir.
Las posturas más actuales sobre el tem a aseguran que ese consenso se logra
a través d e una m oral dialóg ica, form ulada por Ju rg ü en Haberm as.
M oral dialógica es un consenso racional basado en el diálogo. Dicho diálogo

tie n e po r o b jetivo lo g rar un com prom iso en tre las p artes q u e supere las m eras
relaciones de d o m in ación d e q uien d eten te el p o der en la situación determ in ad a.
Su rg e de la co n fro n tació n d e posiciones id eológ icas para com prend er que hay en

ellas de dogm as, prejuicios o falsas prem isas, con el o b jetivo d e su perar las m eras
relaciones de dom inación.

Se tra ta , en térm in os de G ilíes Lipotevsky, d e una "ética in telig en te", que

significa que las em presas discuten incorp orand o los valores del respeto por el ser
h um ano, sus planes y acciones, cu an tifican d o los im p actos sociales, se llam en

desem pleo , co n tam in ació n , enferm ed ades profesionales, etc. Ya no se acep ta el


corto placism o ni el "vale todo".

IV. L A É T IC A D E L T R A B A JO

M u y esp ecialm en te hay q u e d estacar la necesidad d e los valores ético s en

relación con el trabajo.

Aspectos tales com o la integridad del salario, cum plim iento de las obligaciones
d e p ag o d e las carg as sociales, respeto d e los derechos lab orales, despidos no
ju stificad o s, vaciam ien to d e em presas, co n flicto en cam b io d e d iálo g o en tre

organizaciones sindicales y em presarias llevado hasta sus últim as consecuencias, y


o tro s ta n to s q u e suceden p erm an en tem en te en nuestro país, tan fa lto d e un

com prom iso é tico d e su sociedad.


C uando falta la ética, tod o conflicto es d e sum a cero, y se recurre al Derecho

com o si éste pudiera llen ar el vacío m oral d e la sociedad.


Es innecesario aclarar que la ética de las organizaciones va a estar determ inada
por los valores éticos d e la sociedad en la que se desarrolle. La m adurez, en térm inos

d e fu erza y d e co n fo rm ació n d em o crática, d e los sectores q u e co n flu yan en el


consenso propuesto por H aberm as co n fro n tan d o sus posiciones para sustituir las

m eras relacion es d e d o m in ació n , no es un d a to m enor, so b re to d o en sociedades


com o la nuestra d o n d e el ejercicio d e la dem ocracia es tod avía m uy débil y existen
im portantes porciones de la población totalm ente m arginadas y excluidos del sistema.

G arcía Raggio (1 9 9 8 ) analiza la problem ática de la solidaridad y la interacción social


a p artir d e las tran sfo rm acio n es q u e ha sufrid o el tra b a jo y sus consecuencias en

cu a n to a la inclusión-exclusión d e las personas en una socied ad q u e to m a com o

prem isa que es el trab ajo el q u e otorga ciudadanía y pertenencia a una com unidad.
Tanto los excluidos del sistem a q u e han perdido o nunca han alcan zad o el

estatus d e trab ajador com o los incluidos en el m ism o, altam ente vulnerables debido
a la presión qu e sufren po r la g ran m asa d e o fertan tes d e tra b a jo en el m ercado,

viéndose obligados a reconvertirse, flexibilizarse y precarizar sus condiciones laborales


com o nunca antesen la evolución del capitalism o, integran una sociedad altam ente

com petitiva e individualista, con lazos sociales debilitados y escasas interrelaciones.


Llevada esta situación a un extremo, puede generar, adem ás de la desigualdad,
una oposición d e intereses entre am bos sectores y situaciones d e violencia recurrentes

que podrían afectar las dem ocracias sobre todo aquellas relativam ente poco afianzadas,

com o es el caso d e nuestro país.


Las altern ativas para recom po ner una sociedad o rg án icam en te solidaria

deberían ir m ás allá del asistencialism o o solidarism o, ta n to se p ractiq u e desde el


Estado o desde organizaciones no gubernam entales, ya que este m étodo consolida

la separación entre los incluid os y los excluidos, estig m atiza a los seg undos y no
garantiza el goce de una ciudadanía plena, ya que no sale del esquem a d e m ercado

que asigna a la persona el rol de consum idor-elector.


Seg ún la au to ra, el Estad o debería desarrollar una p o lítica d e intervención

consistente en la discrim inación positiva de los excluidos. D e esta form a los apoyará

para ir lo g ran d o su inclusión con ig u ald ad d e o p o rtu n id ad es, co m b atien d o

paralelam ente el descreim iento heredado d e padres a hijos en la falta d e expectativas

d e m ejora a largo plazo.


Este constituye un prim er nivel d e restauración d e derechos sociales, a partir

del cual pueden intensificarse la participación ciudadana individual o por m edio de


las agrupaciones representativas en un d ebate público y pleno d e los derechos q ue
le corresponden a cada uno, d en tro d e las norm as d e justicia.

Por ú ltim o considera el elem ento histórico y moral d e la satisfacción de necesidades

com o fa cto r d e desequilibrio en tre el consum idor y el ciud adano.


Prop ugn a un ciu d ad an o pleno y respetuoso d e las reglas de ju eg o de su
co m u n id ad , su país y el m undo q u e im plique cu id ar y conservar, lim itan d o sus

consum os teniendo en cuenta los costos sociales, culturales y ecológicos del consum o
d e los recursos. Ese ciudadano es protagonista de una verdadera revolución cultural,

qu e será plasm ada en el diseño d e lo que A G iddens denom ina políticas vitales.

Por otra parte, para la filósofa española A dela Cortina (2001) el problem a del
em p leo se con stitu ye en un o b stácu lo para el logro del tra b a ja d o r d e la plena

ciudadanía económ ica.


Entiende al trabajo com o el m edio principal del sustento, uno d e los cim ientos
de la identidad personal y un vehículo insustituible d e participación social y p olítica.

La d eso cu p ación y la p recarización del em p leo hacen q u e el tra b a ja d o r o

bien d ependa d e la beneficencia o se som eta a condiciones laborales perd iendo el

derecho a expresar su libre opinión acuciado por la necesidad.


Prop one entonces sum ar al im perativo tecn o ló g ico , en ten d ien d o po r tal la
superación tecnológ ica q u e asegura m ayor com petitividad , dos im perativos m ás.

U no de ellos es el im perativo de capacitación, es decir, invertir en la form ación

y calificació n d e los recursos hum anos.


Y el seg und o es el im p erativo d e la in co rp o ració n d e d ich o s recursos al
proyecto com ún d e la em presa, m ediante trabajos estables y protección social.

Se aú n an así la eficien cia productiva con la eficien cia social, y se logra q u e

los recursos hum anos se involucren en un p royecto com ún, lo cual au m en ta su


m otivación y su rendim iento en la organización.

Asim ism o y m ientras pueda reinstalarse una situación cercana al pleno em pleo,
la autora propone las siguientes m edidas de aplicación:
" Un ingreso básico o ingreso de ciudadanía, que es un ingreso social prim ario

distribuido igualitariam ente a tod os los ciudadanos por el sólo hecho d e serlo.

" La reform a d e la sem ana lab oral, o “reparto del trab ajo " en aquel tip o de
em pleos en que puede instrum entarse sin bajar la productividad, que es necesaria

para la eco n om ía d e tod os. Esto redundaría tam bién en m ayor consum o, tiem po
libre para d ed icar a la ca p acitació n y a la p articip ació n ciu d ad an a en m últiples
actividades no necesariam ente valoradas en dinero.
" La concreción de un nuevo contrato m oral entre em presario y trabajadores,

superadordel contrato laboral legal, en el que se reconozca la estabilidad del em pleado

aunqu e con flexibilidad para adecuarse a diferentes circunstancias del m ercado.

V. C O N C L U S IO N E S

C on respecto a la form ación d e los gerentes, el decano d e m anagem ent del


MIT, R. Schm alensse, dice a los candidatos a ingresar (2 00 3 ) "Si está interesado sólo
en g an ar dinero, este no es el lugar para usted. Si busca aprend er m edios creativos
para gerenciar organizaciones com plejas de m odo de ayudar a la sociedad y construir

riqueza, eso es lo q u e le ofrecem os".

La ética co rp o rativa ya atravesó las etap as del utilitarism o pu ro y d e la


filantropía, ahora es el turno d e com portarse en su carácter de ciudadano corporativo

ejerciendo una conducta responsable.


La discusión de la ética debe ser incorporada en las universidades d e m anera

transversal y m otivar actividades de investigación y extensión.


En ta n to responsables de la gestión de recursos hum anos y/o d o cen tes d e
esa asignatura no podem os estar ajenos a esta discusión central d e la so cied ad

global.
La crisis d e la sociedad salarial en qu e vivim os y las transform aciones q u e se
avecinan exigen d e nuestra parte un conocim iento profund o y un com prom iso en

fa vo r d e la realización plena del ser hum ano.


V I. B IB L IO G R A F ÍA

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