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DESARROLLO PSICOMOTOR DEL ESCOLAR

Desarrollo se define como la acción y efecto de desarrollar o desarrollarse. Desde un punto de


vista biológico, se concibe como el periodo del ciclo biológico de cualquier organismo que
comprende desde el momento de la fecundación hasta el de su entrada en el mundo adulto.

La segunda infancia o edad preescolar se inicia a partir de los 6 años, cuando el niño inicia la
escuela primaria. Es importante hacer hincapié en los logros evolutivos característicos de este
período. Este tiempo se ha caracterizado por muchos teóricos clásicos como el período cuando
un niño entra en la sociedad y empieza a establecer la base para ser un miembro de su
comunidad. Freud propuso que este era un período latente "sexualmente silencioso" donde
aparece el complejo de Edipo y el establecimiento del súper-ego. Cambios que se producen en
la maduración del sistema nervioso El cerebro sufre un crecimiento muy rápido alrededor de
los 2 años de edad y en proporción el crecimiento es mucho más lento hasta la pubertad. En el
nacimiento, se estima que el cerebro es aproximadamente un 10% el volumen del adulto, crece
hasta un 90% a los 5 años de edad y completa despacio su crecimiento durante los próximos 9
años. Más que el volumen real, lo más significante es la modificación de estructuras anatómicas
y los procesos de mielización que se completan hacia los 7 años. La sinapsis de la corteza pre-
frontal (el área que afecta el jui La relación al crecimiento físico, entre los 6 y 12 años, comienza
a disminuir su rapidez. En términos generales, la altura del niño en este período aumentará en
5 o 6% por año, y el peso se incrementará en aproximadamente un 10% por año. Los niños
pierden sus dientes de leche y comienzan a aparecer los dientes definitivos. Muchas niñas
comienzan a desarrollar entre los 9 y 10 años las características sexuales secundarias, aun
cuando no están en la adolescencia. Por otro lado, los niños de esta edad se vuelven más fuertes,
más rápidos, hay un continuo perfeccionamiento de su coordinación: muestran placer en
ejercitar su cuerpo, en probar y aprender nuevas destrezas. Su motricidad, fina y gruesa, en esta
edad muestra todas las habilidades posibles, aun cuando algunas de ellas aún sean ejecutadas
con torpeza El lenguaje A partir de los cinco o seis años el niño empieza a dominar el lenguaje
cada vez con más soltura y precisión. Posee ya un amplio vocabulario y es capaz de construir
correctamente frases y oraciones complejas., y se da cuenta que el lenguaje es una herramienta
de innumerables aplicaciones prácticas. "El lenguaje se vuelve más socializado y reemplaza a
la acción". En los años escolares se adquieren las estructuras más complejas del lenguaje, se
llega a dominar el aspecto y el modo de los verbos y se inicia la construcción de textos orales
amplios y coherentes como la narración. La adquisición del lenguaje es uno de los pasos más
difíciles, y al mismo tiempo importante en la vida del niño. Es fundamental para lograr un
aprendizaje eficaz del lenguaje, la estimulación que reciba del medio ambiente y de las personas
que le rodean, incidiendo esto también sobre la evolución intelectual o cognitiva global "La
escuela constituye para los niños un activador lingüístico de primera magnitud" , ya que los
coloca ante la necesidad de tener que adquirir y manejar continuamente nuevas palabras y
conceptos, ayudándoles a asimilar un conocimiento global del mundo, es decir, del medio
natural y del medio social, y les obliga a convivir con otros niños. En estos momentos el habla
empieza a adquirir para ellos una importancia esencial, coincidiendo esto con un cúmulo de
nuevos aprendizajes, entre ellos, el de la lectura y la escritura, directamente relacionados con la
función verbal. Además, a través de las relaciones familiares, de la escuela, de los primeros
compañeros de juego, el niño tiene oportunidad de iniciarse en diversos aspectos de la vida
social. Piaget sostiene que el lenguaje es esencial para la evolución intelectual del niño. El inicio
de la etapa escolar es un factor que propicia su desarrollo y la creciente socialización, por la
cual el niño va a experimentar las vivencias más interesantes que le aguardan en dicho período;
todo esto incide directamente sobre su evolución cognitiva, contribuyendo además a acelerar el
proceso de su maduración intelectual. El desarrollo del lenguaje tiene una importancia capital
en la evolución de las relaciones sociales. Desarrollo psicosexual Las hormonas referidas al
desarrollo sexual empiezan un arrebato gradual aproximadamente a los 8 años, continuado a su
punto máximo en la pubertad. Entrevistas retrospectivas de adultos homosexuales señalan este
período como el tiempo en que establecieron su preferencia sexual. Se ha postulado que el
conocimiento del interés sexual en esta etapa puede reflejarse en los sentimientos de aversión
y vergüenza que desarrollan los niños durante los años escolares. Alrededor de los 8 años de
edad, se crean las agrupaciones del mismo sexo. En las niñas aparece la atracción por ídolos
como cantantes, estrellas de cine, etc., definiendo así su identidad. A partir de los 3 años los
niños adoptan una identidad de género. Esta expresión de su masculinidad o femineidad se
manifiesta por la elección de los estilos de juegos y amigos. Al igual que en temas anteriores,
en las diferencias del género, el debate entre factores innatos y medioambientales es poco claro.
En el período escolar, existen varias características asociadas al concepto masculino y
femenino. Normalmente los chicos juegan al aire libre en grupos grandes y heterogéneos y
principalmente eligen juegos competitivos, a diferencia de las niñas. Los juegos de los chicos
se caracterizan por la existencia de frecuentes disputas. Piaget concluyó observaciones
similares, concluyendo que los niños estaban más avanzados en el desarrollo moral debido a su
predilección en los procedimientos legales y de arbitraje, generador de estas disputas. En
general, los chicos desarrollan más funciones instrumentales y las chicas funciones expresivas.
En el rendimiento académico, por ejemplo, las chicas tienden a tener mejores resultados en las
áreas verbales y los chicos en matemáticas y ciencias. Desarrollo cognoscitivo. El motivo por
el cual, las capacidades cognoscitivas han sido importantes en el período escolar, fue a partir
de la definición de Piaget de "operaciones concretas". El pensamiento pre operacional del
preescolar se caracteriza por el concepto de causalidad y significado de la experiencia,
utilizando la lógica idiosincrásica y egocéntrica. En contraste, en los niños de edad escolar
aumenta la objetividad. Los logros cruciales del pensamiento operacional concreto son la
clasificación y la conservación. La clasificación es la habilidad de agrupar objetos o conceptos.
La conservación es la habilidad de reconocer cualidades y cantidades del material, incluso
cuando este material sufre cambios en la morfología. Los funcionamientos lógicos concretos
permiten al niño realizar jerarquías, categorías, series y sucesiones. Los funcionamientos
lógicos son cruciales para dominar la lectura básica y habilidades de matemáticas. Al mismo
tiempo, son necesarios para dirigir la interacción social, con su complejidad creciente de grupos,
juegos y reglas.

Existen varios principios que van a caracterizar la forma en que los niños de esta edad
piensan:

1. IDENTIDAD: Es la capacidad de darse cuenta de que un objeto sigue siendo el mismo aun
cuando tenga otra forma.

2. REVERSIBILIDAD: Es la capacidad permanente de regresar al punto de partida de la


operación. Puede realizarse la operación inversa y restablecerse la identidad.

3. DESCENTRADO: Puede concentrarse en más de una dimensión importante. Esto se


relaciona con una disminución del egocentrismo.

Hasta los seis años el niño tiene un pensamiento egocéntrico, es decir, no considera la
posibilidad de que exista un punto de vista diferente al de él. En el período escolar va a ser
capaz de comprender que otras personas pueden ver la realidad de forma diferente a él. Esto se
relaciona con una mayor movilidad cognitiva, con mayor reflexión y aplicación de principios
lógicos.

En términos generales el niño en esta edad va a lograr realizar las siguientes operaciones
intelectuales:

 clasificar objetos en categorías (color, forma, etc.), cada vez más abstractas.
 ordenar series de acuerdo a una dimensión particular (longitud, peso, etc.)
 trabajar con números
 comprender los conceptos de tiempo y espacio
 distinguir entre la realidad y la fantasía Por otro lado, hay un perfeccionamiento de la
memoria, tanto por que aumenta la capacidad de ella, como porque mejora la calidad
del almacenamiento y la organización del material.

Se enriquece el vocabulario, hay un desarrollo de la atención y la persistencia de ella, en la


tarea. El lenguaje se vuelve más socializado y reemplaza a la acción. Los niños de edad escolar
exitosos, no sólo tienen la habilidad de realizar funcionamientos concretos, sino también la
capacidad de comunicarse de manera convencional. Ellos entienden, que existen signos
convencionales en la comunicación, contestaciones a las preguntas y comportamiento social.
En esta etapa también es típico el interés por las colecciones (monedas, cromos, cómics, etc.),
pueden pasarse mucho tiempo repasando e intercambiando sus aficiones. Moralidad. A medida
que va desarrollándose el período de funcionamiento concreto, va apareciendo el concepto de
moralidad, es decir, la apreciación de consecuencias y justicia. Piaget denominó a este periodo
como la fase de "interpretación de reglas". Este logro permite al niño entender el espíritu de
una regla y poder hacer juicios morales subjetivos. Kohlberg describió el desarrollo moral en
los niños escolares cuando alcanzan el nivel de "moralidad" convencional. Esta tiene dos fases:
"la concordancia interpersonal" y "la orientación hacia la autoridad”. La primera, el niño mide
su conducta hacia los demás (jueces) en base a si los agrada. Estas expectativas interpersonales
son las típicas de niño/a "bueno", los cuales quieren agradar a sus padres, profesores e iguales.
La segunda fase hacia la moralidad convencional es "la orientación hacia la autoridad", donde
se reflejan los valores sociales de deber, respeto y orden público. El niño acepta las reglas de la
sociedad y cree que es esencial no romper estas reglas para que la sociedad funcione. Aunque
el desarrollo moral continúa evolucionando a través de la adolescencia y posteriormente,
muchas de las normas son internalizadas y desarrolladas en nuestra propia conducta en la edad
escolar. Autoconcepto. Es el sentido de sí mismo. Se basa en el conocimiento de lo que hemos
sido y lo que hemos hecho y tiene por objetivo guiarnos a decidir lo que seremos y haremos. El
conocimiento de sí mismo se inicia en la infancia en la medida en que el niño se va dando
cuenta de que es una persona diferente de los otros y con la capacidad de reflexionar sobre sí
mismo y sus acciones. A los 6-7 años comienza a desarrollarse los conceptos del: • yo
verdadero, quien soy. • yo ideal, quien me gustaría ser, estructura que incluye los debe y los
debería, los cuales van a ayudarlo a controlar sus impulsos. Esta estructura va integrando las
exigencias y expectativas sociales, valores y patrones de conducta. Estas dos estructuras en la
medida en que se van integrando, deben ir favoreciendo el control interno de la conducta del
niño Autoestima. Esta es la imagen y el valor que se da el niño a sí mismo. Es una dimensión
afectiva y se construye a través de la comparación de la percepción de sí mismo y del yo ideal,
juzgando en qué medida se es capaz de alcanzar los estándares y expectativas sociales. La
autoestima se basa en: • significación: que es el grado en que el niño siente que es amado y
aceptado por aquéllos que son importantes para él. • competencia: es la capacidad para
desempeñar tareas que consideramos importantes. • virtud: consecución de los niveles morales
y éticos. • poder: grado en que el niño influir en su vida y en la de los demás. La opinión que el
niño escuche acerca de sí mismo, a los demás va a tener una enorme trascendencia en la
construcción que él haga de su propia imagen. La autoestima tiene un enorme impacto en el
desarrollo de la personalidad del niño. Una imagen positiva puede ser la clave del éxito y la
felicidad durante la vida. Influencia de la familia en el desarrollo de la edad escolar. El
desarrollo del ego se realiza a través de un proceso de reflejo e idealización. El niño necesita
que los adultos lo admiren para desarrollar un narcisismo saludable. Los niños también
necesitan poder admirar a sus padres y otros modelos y aspirar a ser como ellos. Existen
diversos estilos educativos, desde el autoritario hasta el permisivo. El papel óptimo de padre en
la segunda infancia es el de facilitador, ayudando cuando lo necesite o cuando el niño lo pide,
pero permitiendo hacer errores. Esto puede ser congruente con un estilo autoritario, en el sentido
de mantener una responsabilidad y expectativas altas, pero coexistiendo con permitir la
exploración por sí mismo, por parte del niño. El período de la escuela puede alterar ciertas
normas de casa a través de varios procesos. El primero es el tiempo que pasan los niños en el
colegio y los padres en sus trabajos, esto puede ser significativo cuando los padres tienen poco
tiempo para dedicarles a la educación de sus hijos. Un segundo proceso es la evaluación que
hacen los niños a través de las experiencias en casas de otros niños, padres de otros niños y
otros adultos independientemente de sus propias familias. Es frecuente en esta edad encontrar
declaraciones como "la madre de Ana le permite hacer esto", "el padre de Pedro no vive con
ellos", o incluso críticas como "tu no sabes tanto como el profesor" "tu no sabes hacer esto",
etc. Un tercer proceso de cambio familiar está relacionado con las actividades de los niños fuera
de casa. Las visitas a los amigos, actividades extraescolares y participación en equipos de
deporte alteran las rutinas familiares después de la escuela y los fines de semana. Un exceso en
estas actividades afectará en la dedicación en los estudios y a las tareas de casa. Se ha observado
que los adolescentes con más dificultades están más involucrados en actividades fuera de casa.
En este aspecto también debe tenerse en cuenta los horarios laborales de los padres, como por
ejemplo los cambios de turno o las horas extras. Un cuarto proceso es el enriquecimiento social
de toda la vida familiar a través de la participación de toda la familia en actividades escolares.
En esta edad también son características las aficiones y/o colecciones, y a menudo se vuelven
la base para la formación de nuevas agrupaciones sociales. Influencia de los iguales en la edad
escolar. El grupo de amigos puede ser una influencia positiva para el desarrollo del niño en
edad escolar o puede ser una inhibición de este. En este período es básico el concepto de
competencia, el cual, da énfasis a cómo llevarse bien con los otros, en el sentido de competir,
aprendiendo las reglas del juego. Los factores de inclusión y aceptación, así como los juicios
de los otros niños tendrán un papel importante en la autoimagen y valores del niño escolar.
Aproximadamente a los 8 años se realiza un cambio significante en la habilidad del niño para
evaluar sus propias habilidades y compararlas con los demás. Esta evaluación constante de su
ego se traslada al contexto social y se internaliza en sentido de identidad. Para bueno o malo,
estas opiniones y descripciones de nosotros mismos que formamos en la niñez tienden a
continuar a lo largo de la vida. El estilo personal, las preferencias, valores y valoración de uno
mismo en comparación con los demás tiene su formación en el periodo escolar. La primera fase
de escuela (a partir de los 6 años) se caracteriza por el número de miembros en el grupo de
iguales, basado normalmente en compañeros de juegos. En la segunda fase de escuela
(aproximadamente a los 9 años) se caracteriza por el concepto de amistad, normalmente con un
igual del mismo sexo y aparece el sentimiento de intimidad, este será cada vez más importante
a medida que los niños van creciendo. Así como la interacción con un igual y la propia imagen
de uno mismo con respecto a otros es vital para el desarrollo cognoscitivo e intelectual, los
funcionamientos cognoscitivos son vitales para el surgimiento del ego social. Esta etapa
también se caracteriza por el seguimiento de un líder e interés por juegos que involucran las
contribuciones a los esfuerzos de un equipo. Se reconocen habilidades y atributos personales y
así poder valorar atributos sociales, como por ejemplo la limpieza. Este cambio, requiere a su
vez, la expansión de perspectiva, que permite al niño ver una situación desde el punto de vista
del otro. Esto puede verse como un componente cognoscitivo a la empatía y el desarrollo de
moralidad más complejo. Otro factor importante en esta etapa es la tendencia a exhibir la
agresión en diversas situaciones. Se ha observado que en familias donde existe una ausencia de
límites, los niños muestran más manifestaciones agresivas. Desde el punto de vista sociométrico
se han clasificado a los niños de edad escolar en cinco grupos: popular, medio, rechazado,
abandonado y polémico. Dentro de los niños rechazados existen dos subgrupos, aquellos que
se infravaloran y los que tienen baja autoestima. La agresión, el rechazo constante y el
aislamiento social en la infancia media son predictores de desequilibrios en edades posteriores
Desarrollo a nivel social. La etapa escolar también está marcada en el área social por un cambio
importante. En este período existe un gran aumento de las relaciones interpersonales del niño;
los grupos de amistad se caracterizan por ser del mismo sexo. Entre los escolares pequeños (6
y 7 años), hay mayor énfasis en la cooperación mutua, lo que implica dar y tomar, pero que
todavía está al servicio de intereses propios (nos hacemos favores). En los escolares mayores
(8 a 10 años), la amistad se caracteriza por relaciones más intimas, mutuamente compartidas,
en las que hay una relación de compromiso, y que en ocasiones se vuelven posesivas y
demandan exclusividad. El grupo de pares, en los escolares, comienza a tener una centralidad
cada vez mayor para el niño, ya que es en la interacción con ellos donde descubren sus aptitudes
y es con ellos con quienes va a medir sus cualidades y su valor como persona, lo que va a
permitir el desarrollo de su autoconcepto y de su autoestima. Las opiniones de sus compañeros
acerca de sí mismo, por primera vez en la vida del niño, van a tener peso en su imagen personal.
El intercambio con los compañeros permite al niño poder confrontar sus opiniones,
sentimientos y actitudes, ayudándole a examinar críticamente los valores que ha aceptado
previamente como incuestionables de sus padres, y así ir decidiendo cuáles conservará y cuales
descartará. Por otro lado, este mayor contacto con otros niños les da la oportunidad de aprender
cómo ajustar sus necesidades y deseos a los de otras personas, cuándo ceder y cuándo
permanecer firme. El aspecto negativo en este ámbito es que los niños de esta edad son muy
susceptibles a las presiones para actuar de acuerdo con los pares. Esto principalmente afecta a
los niños de baja autoestima y habilidades sociales poco desarrolladas. En términos generales,
la relación con los pares, contrapesa la influencia de los padres, abriendo nuevas perspectivas
y liberando a los niños para que puedan hacer juicios independientes. Existe consenso en que
el logro de relaciones positivas con pares y la aceptación por parte de ellos, no son sólo
importantes socialmente para los niños sino también dan un pronóstico acerca de su ajuste social
y escolar posterior. El aislamiento social, durante el periodo escolar es un indicador importante
de desajuste o trastorno emocional. Con respecto a los padres, el niño va aumentando su nivel
de independencia y distancia, como consecuencia de su madurez física, cognitiva y afectiva. El
tiempo destinado por los padres a cuidar a los niños entre 6 y 12 años es menos de la mitad de
lo que ocupan cuando son preescolares. Sin embargo, los padres siguen siendo figuras muy
importantes; los niños se dirigen a ellos en busca de afecto, guía, vínculos confiables y
duraderos, afirmación de su competencia y valor como personas Progresivamente, se va
tendiendo a una corregulación de la conducta del niño, entre él y sus padres. Éstos realizan una
supervisión general en el control, y el hijo realiza un control constante. La eficiencia de esta
regulación está determinada por la claridad de la comunicación entre padres e hijos, las reglas
claras, sistemáticas y consistentes. Los profesores comienzan en este período a tener una mayor
importancia, se convierten en sustitutos de los padres en el colegio; sin embargo el valor que le
asignen al niño va a estar dado por la demostración de sus capacidades. Los profesores imparten
valores y transmiten las expectativas sociales al niño y a través de su actitud hacia él colabora
en el desarrollo de su autoestima. Se ha demostrado que aquellos profesores que muestran
confianza en la capacidad del niño, incentivan el trabajo y el desarrollo de potencialidades en
el niño, a la vez que favorecen un autoconcepto y una autoestima positivos. Otro elemento del
área social es el juego. El rol del juego es dar oportunidades de aprendizaje. En él, el niño puede
ir ganando confianza en su habilidad para hacer una variedad de cosas, entra en contacto con el
grupo de pares y se relaciona con ellos, aprendiendo a aceptar y respetar normas. El juego ofrece
modos socialmente aceptables de competir, botar energía reprimida y actuar en forma agresiva.
Durante este período, hay dos tipos de juegos que predominan: • juego de roles: (6-7 años) tiene
un argumento que representa una situación de la vida real. Se caracteriza por ser colectivo, tener
una secuencia ordenada y una duración temporal mayor. Hay una coordinación de puntos de
vista, lo que implica una cooperación. El simbolismo aquí se transforma en colectivo y luego
en socializado, es una transición entre el juego simbólico y el de reglas. • juego de reglas: (8-
11 años) implica respeto a la cooperación social y a las normas, existiendo sanción cuando ellas
se transgreden. Este juego es el que va a persistir en la adultez. La escuela a nivel social. Se han
observado ventajas en aquellos niños que han tenido experiencias preescolares yen aquellos
padres que se han involucrado en la cultura de sus hijos (lecturas, facilitando expresiones
verbales, diálogos, etc.). Un tema frecuentemente estudiado es la congruencia entre el estilo
educativo de las familias y la escuela. Se han estudiado dos facetas. En la primera se involucran
las expectativas en las metas educativas. Las metas son en general congruentes entre los dos
sistemas. Los padres esperan que sus hijos asistan regularmente a la escuela, sean respetuosos
y estén motivados para realizar sus logros. Los problemas surgen cuando los niños no pueden
o no cumplen estas expectativas que son compartidas por la familia y los sistemas escolares.
Entonces surge la queja común de que el niño se comporta mal en la escuela pero bien en casa.
Esto puede mejorarse cuando los padres están íntimamente involucrados en la vida escolar. La
segunda faceta es la preocupación por la congruencia entre estilo de escuela y educación
familiar. Algunas escuelas tienen un sistema más cerrado que las familias de los niños que
asisten. Estas escuelas tienen reglas y expectativas muy claras (por ejemplo, puntualidad,
vestimenta), y consideran que las reglas en la familia son más desorganizadas o permisivas. El
personal escolar tiende a ver a estas familias como irresponsables o incompetentes y ellos como
los educadores más capacitados. Existen familias abiertas que envían a sus hijos a escuelas más
cerradas, en este caso los niños, pueden acogerse a los dos sistemas, porque pueden acoplarse
a las expectativas de la escuela y encuentran el apoyo apropiado en su familia. Las escuelas
abiertas permiten mayor variabilidad y flexibilidad. En muchos casos, sin embargo, los sistemas
escolares abiertos con los sistemas familiares abiertos pueden tener una falta de definición y
por lo tanto, los niños no tienen una estructura clara para definirse.

CONCLUSIONES

Podríamos resumir esta etapa de acuerdo a las tareas que el niño debe lograr:

 Iniciar un proceso gradual de autonomía e independencia de los padres, que le permita


integrarse a nuevos ambientes.
 Integrarse a su grupo de pares, lo cual se ve reflejado en su participación en juegos
colectivos, su capacidad de establecer vínculos con otros niños y su percepción de ser
aceptado por ellos.
 Desarrollo de sentimientos de competencia y capacidad, realistas, es decir que incluyan
información tanto acerca de sus habilidades como de sus dificultades, enfatizando en
éstas las estrategias de enfrentamiento. El niño debe ser persistente, emprendedor.
 Motivación por aprender.
 Aprender los conocimientos que se requieren para su desenvolvimiento en el mundo
adulto.
 Aprender a regular su conducta de acuerdo a la situación en la que se encuentra.
 Adaptarse a normas sociales.
 Ir, progresivamente, siendo capaz de integrar los diversos puntos de vista en sus
reflexiones.

BIBLIOGRAFÍA

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