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2011 Elementos de recuperación de ríos urbanos Caso de estudio: Río Torca (Tramo 1), Bogotá

2011

Elementos de recuperación de ríos urbanos

Caso de estudio:

Río Torca (Tramo 1), Bogotá D.C.

Rectora Marta Losada Falk Vicerrector Académico Víctor Hugo Prieto Vicerrector Administrativo Ariel Vega Vicerrector

Rectora Marta Losada Falk

Vicerrector Académico Víctor Hugo Prieto

Vicerrector Administrativo Ariel Vega

Vicerrector de Ciencia, Tecnología e Innovación, VCTI Carlos E. Arroyave

Secretaria General Martha Carvalho

Directora Fondo Editorial Lorena Ruiz Serna

Facultad Ingeniería Ambiental Grupo de investigación GRESIA

ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ D.C

de investigación GRESIA ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ D.C GOBIERNO DE LA CIUDAD Universidad Antonio Nariño

GOBIERNO DE LA CIUDAD

Universidad Antonio Nariño

Elementos de recuperación de ríos urbanos. Caso de estudio: Río Torca (tramo 1), Bogotá D.C. / Diana Quintero Torres… [et al.] ; [compilado por] William Antonio Lozano-Rivas – Bogotá : Universidad Antonio Nariño, Fondo Editorial : Secretaría Distrital de Medio Ambiente, 2011. 144 p. : il., fotos, gráficos, tablas ; 24 cm. Incluye bibliografía

ISBN: 978-958-8687-11-7

1. Control de ríos – Río Torca (Bogotá) 2. Purificación del agua – Río Torca (Bogotá) 3. Tratamiento del agua – Río Torca (Bogotá) 4. Recuperación ecológica 5. Conservación de los recursos naturales 6. Ingeniería hidráulica. I. Quintero Torres, Diana II. Rivas-Lozano, William Antonio, compilador III. Tít.

627.12 cd. 21 ed.

Sistema Nacional de Bibliotecas Universidad Antonio Nariño – UAN

ISBN: 978-958-8687-11-7

Elementos de recuperación de ríos urbanos. Caso de estudio: Río Torca (Tramo I) Contrato para el Desarrollo de Actividades Científicas y Tecnológicas Secretaría Distrital de Ambiente / Fondo de Desarrollo Local de Usaquen

Portada Diseño de Portada.: Mario Benavides. Arquitecto Diseñador Imágenes.: Estado actual Rio Torca Fotografía: Arq. Andres Moscoso Fotomontaje Estado propuesto Río torca: Mario Benavides. Arquitecto Diseñador

Corrección de estilo: Clara Inés Zarta Diseño y diagramación: Héctor Suárez - Aida Urquijo

Impresión: Intergráfica

Elementos de recuperación de ríos urbanos

Caso de estudio:

Río Torca (Tramo 1), Bogotá D.C.

Autores

Quintero Torres, Diana Lozano-Rivas, William Antonio Díaz Urrego, Martha Tatiana Mestra Rodríguez, Gerald Leonidas Fernández, Mario Castro Bohórquez Bonilla, Alcibiades Amaya Espitia, Norbey Yesid Oviedo Moreno, Edgar Hernando Hurtado Oviedo, Carolina Benavides, Mario

http://www.osons-magazine.com

Contenido Prólogo 1. El río y el hombre. Una introducción a la formulación de alternativas

Contenido

Prólogo

1.

El río y el hombre. Una introducción a la formulación de alternativas de recuperación del Río Torca

5

Parte I. Elementos de recuperación de ríos urbanos

8

2.

El agua y el río ¿bien o recurso? Elementos claves para su gestión

9

2.1

Niveles de Comprensión/Reflexión de los ecosistemas hídricos

9

2.2

Elementos claves en la gestión de los ríos

10

3.

La dinámica del río: bases para su comprensión y recuperación

13

3.1

La dimensionalidad de un río ligada a la física Einsteniana

13

3.2

Usos del Agua vs. Calidad Hidroecológica: Presiones, Impactos y Efectos

14

3.3

Ideas erróneas vs. Concepciones acertadas

16

4.

Conceptualizaciones iniciales encaminadas a la recuperación de ríos urbanos

19

4.1

Acciones básicas para la recuperación de los ríos urbanos

20

5.

Alternativas de mejoramiento para la recuperación de ríos urbanos

22

5.1

Efectos del encauzamiento de ríos

23

5.2

Alternativas para el mejoramiento del régimen fluvial mediante intervenciones del fondo del cauce

23

5.2.1

Habilitación de rápidos y remansos usando fondo rocoso

24

5.2.2

Habilitación de rápidos y remansos usando troncos anclados de madera

26

5.2.3

Rampas de fondo con gaviones

27

5.3

Alternativas para la corrección y estabilización del cauce

28

5.3.1 Meandrificación

28

5.3.2

Estabilización de Taludes

31

5.4

Revegetalización: función y distribución

34

5.5

Calidad del agua

35

6.

Beneficios potenciales de la recuperación de los ríos urbanos

39

Parte II. Propuesta de recuperación de un río urbano. Caso de estudio: Río Torca

41

7.

Generalidades del proyecto: estudio de alternativas para la recuperación y mejoramiento del Tío Torca

42

7.1

Generalidades del Río Torca

42

7.2

Antecedentes y Justificación

44

8.

Metodología propuesta para la elaboración del estudio de alternativas de recuperación del Río Torca

46

8.1

Fase I – Caracterización y Diagnóstico del Estado Actual y Prospectiva

46

8.2

Fase II – Establecimiento de los Objetivos de Recuperación

46

8.3

Fase III – Análisis de Alternativas de Recuperación

47

8.3

Fase IV – Evaluación Socioeconómica

47

9. Usos y servicios ambientales del Río Torca

49

9.1

Usos actuales del Río Torca

50

9.2

Identificación de usuarios

51

9.2.1

Red Troncal Pluvial

51

9.2.2

Usuarios y puntos críticos

51

9.3

Usos y servicios potenciales para el Río Torca

52

http://www.flickr.com

10. Balance hídrico y caudales máximos en el Río Torca 56 10.1 Precipitación 56 10.2

10.

Balance hídrico y caudales máximos en el Río Torca

56

10.1

Precipitación

56

10.2

Evapotranspiración

57

10.3

Infiltración

58

10.4

Aguas Subterráneas

58

10.5

Escorrentía Superficial

58

10.6

Caudales pico para diferentes tiempos de retorno

58

11.

Características bióticas, impacto ambiental y potencial ecológico del Río Torca

60

11.1

El río Torca en la ruralidad y los canales urbanos del Torca

60

11.2

Posibles bienes y servicios de la Estructura Ecológica Principal del Río Torca

61

11.3

Evaluaciones de los impactos ambientales de las zonas de ronda del área de estudio

62

11.4

Evaluaciones del Estado de salud del recurso hídrico del área de estudio

63

12.

Propuesta de revegetalización para el Río Torca

65

13.

Metodología de trabajo social: fortalecimiento de la capacidad organizativa de la comunidad aledaña al río torca

73

13.1

Metodología del trabajo social

73

13.1.1

Acercamiento con la comunidad

74

13.1.2

Talleres de Sensibilización

76

13.1.3

Cartografía social

76

13.1.4

Taller Móvil Ambiental

77

13.1.5

Talleres de Desarrollo de Producto

80

13.2

Logros obtenidos en el trabajo con la comunidad.

81

13.3

Conclusiones del trabajo comunitario.

82

13.4

Recomendaciones del trabajo comunitario.

83

14.

Propuesta de Diseño Urbano y Paisajístico para la Recuperación del Río Torca

84

Bibliografía

85

http://www.flickr.com

Prólogo El compromiso de la Secretaría Distrital de Ambiente, enfocado a la mejora continuada de

Prólogo

El compromiso de la Secretaría Distrital de Ambiente, enfocado a la mejora continuada de la calidad de

los cuerpos hídricos de la ciudad capital con una visión innovadora y futurista, aunada a la vocación social

y administrativa del Fondo de Desarrollo Local de Usaquén, plasmada en el Plan de Desarrollo Local que

involucra la recuperación, conservación, consolidación y administración de la estructura ecológica principal de

la Localidad, han consolidado mediante el contrato de Ciencia y Tecnología N° 1478 de 2010, la realización del

estudio de alternativas para la recuperación y mejoramiento de la calidad de las aguas del río Torca (tramo 1). Este proyecto apunta a la conservación y recuperación del buen estado del río, a fomentar su uso racional por parte de todos los usuarios y a la ampliación de los servicios ambientales que presta.

Para ello y mediante convocatoria hecha a siete universidades de Bogotá que cuentan con grupos de investigación que reportan líneas de acción relacionadas con el proyecto, la Universidad Antonio Nariño y el Grupo de Investigación GRESIA de la Facultad de Ingeniería Ambiental, fue seleccionado como ejecutor del contrato.

Desafortunadamente, por razones de espacio y edición, no ha sido posible presentar en esta obra los resultados de la totalidad de las fases desarrolladas en el proyecto, de manera que tuvieron que suprimirse parte de los resultados obtenidos; no obstante, el resultado del trabajo desarrollado por el equipo de investigadores altamente calificados del Grupo GRESIA de la Universidad Antonio Nariño, se plasma de forma resumida en

el presente libro, el cual recopila la valiosa y profunda información desarrollada en extenso, en los informes

técnicos elaborados para el presente contrato.

Para la Secretaría Distrital de Ambiente y el Fondo de Desarrollo Local de Usaquén, es un orgullo presentar esta obra derivada del primer ejercicio concienzudo de evaluación de alternativas de recuperación de ríos urbanos en Colombia, que con seguridad, permitirá ahondar y ampliar conocimientos y experiencias relacionadas con

la gestión del ambiente urbano que redunda en el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.

Juan Antonio Nieto Escalante Secretario Distrital de Ambiente

Juan Pablo Camacho López Alcalde Local de Usaquén

Una amplia y espesa foresta podría haber cubierto en algunas partes las orillas y aledaños del ríos. Se pescaban con trampas y redes Fuente: www.usuarios. multimania.es

en algunas partes las orillas y aledaños del ríos. Se pescaban con trampas y redes Fuente:

1. El río y el hombre.

Una introducción a la formulación de alternativas de recuperacion del río Torca

Históricamente, las grandes civilizaciones se

han asentado a lo largo de las rondas de los ríos con el propósito de beneficiarse de bienes y servicios, como agua para consumo, potencial de dilución, pesca y transporte, entre otros; reconociendo así, en estas fuentes, un notable potencial de desarrollo

y bienestar. Fundamentados en los beneficios que

los ecosistemas hídricos ofrecen y la equivocada noción de que es un recurso ilimitado y renovable, la humanidad parece no empeñarse de manera suficiente en la necesaria protección de estos espacios fluviales, derivando en la actual crisis de agua dulce, que se hace alarmante en algunos lugares del planeta.

Es así, como algunos reportes indican que de los 500 principales ríos a nivel mundial, la mitad se

encuentran altamente contaminados y, otros tantos, desecados 2 . Ríos como el Ganges, Colorado, Grande

o Bravo, Nilo, Danubio, Nekong, De La Plata, Lerma,

Kishon, Citarum, Salween, Yangtsé y, más cercano a

Diana Isabel Quintero Torres 1

nosotros, el río Bogotá, se encuentran clasificados entre los ríos más contaminados del mundo, reportando altas cargas contaminantes de materia orgánica y metales pesados, que los convierte en cursos de aguas insalobres e, incluso, altamente peligrosas de manera organizaciones como la WWF, afirma que “los mayores proveedores de agua dulce se están muriendo3 .

Colombia es un país rico en recursos hídricos y Bogotá no es ajena a este atributo; el Distrito Capital cuenta con una amplia red hídrica, constituida por la cuenca media del río Bogotá y por la cuenca alta del río Sumapaz, afluentes del río Magdalena, así como por la cuenta alta del Río Blanco, afluente del río Orinoco. La cuenca del río Bogotá, eje de muchas de las dinámicas y flujos de materia y energía de la ciudad, se encuentra conformada por dieciocho subcuencas, un sistema de regulación para abastecimiento y generación de energía eléctrica, apoyado en nueve embalses y un distrito de riego. No

1 Ingeniera Química. MSc. en Ingeniería Ambiental. Directora del Proyecto. Decana de la Facultad de Ingeniería Ambiental e Ingeniería Civil. Investigadora del Grupo GRESIA de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad Antonio Nariño.

2 http://www.lareserva.com/home/10_rios_mas_

contaminados_del_planeta

3 http://www.lareserva.com/home/10_rios_mas_

contaminados_del_planeta

obstante, estas subcuencas, se encuentran altamente afectadas por vertidos domésticos e industriales derivados de las conexiones erradas 4 .

Una de estas subcuencas que alimentan el río Bogotá es la del río Torca que abastece el sistema de humedales de Torca y Guaymaral, los cuales presentan un alto grado de afectación antrópica a pesar de su importancia y del amparo de leyes nacionales e internacionales. Esta degradación ha sido especialmente causada por el estrés directo al que son sometidos los humedales por la mano del hombre, quien ha convertido estos sistemas hídricos en botaderos de residuos, en lugares de relleno con fines de urbanización o en receptores de aguas servidas que han repercutido notoriamente en la baja calidad de sus afluentes, característica al parecer- común en los cuerpos hídricos urbanos.

La tarea de recuperación de los ríos urbanos no es nada sencilla y abarca factores que involucran la incorporación de esfuerzos de diversos actores. Por ello, como medida de prevención, control y

4 Atlas Ambiental de Bogotá, Alcaldía Mayor de Bogotá, Secretaría Distrital de Ambiente, 2009

5 Canadian Council of Ministers of the Environment.

6 Grupo

Ecología, Saneamiento Básico e Ingeniería Ambiental.

Naturales,

de

Investigación

en

Recursos

mitigación del deterioro de la red hídrica capitalina, la Secretaría Distrital de Ambiente, mediante la resolución 5731 del 2008, establece los objetivos de calidad a nivel distrital, que incluyen los dos tramos del río Torca: Tramo 1: desde la entrada a perímetro

Como consecuencia de ello y mediante el contrato

trascendiendo del objetivo hidráulico al hidrológico y al ecosistémico, confluyendo en un análisis espacio- temporal e incorporando atributos referentes a la calidad fisicoquímica, biológica, ecosistémica, dinámica y de morfología fluvial.

urbano en los cerros orientales hasta la calle 183; Tramo 2: desde la calle 183 hasta su desembocadura

Esta propuesta innovadora incluye grosso modo, para

en el río Bogotá. A pesar de la mejora evidenciada

el

tramo 1 del río Torca, usos actuales y potenciales,

en el tramo 1, en los últimos años, a partir de

el

estudio de las condiciones hidráulicas, el balance

la consideración del índice CCME-WQI 5 , la calidad actual del río no cumple con los requisitos estipulados por el Decreto 1594 de 1984 para uso estético, recreacional, industrial, consumo humano, recreacional o agrícola, y presenta uso restringido con fines pecuarios, lo cual representa una pérdida lamentable de las potencialidades que un río puede ofrecer.

hídrico, el análisis de su estructura ecológica principal como una herramienta encaminada a conservar la biodiversidad de los ecosistemas y mantener la conectividad hídrica entre los cerros orientales, el humedal y su desembocadura (lo cual se constituye en un mecanismo de planificación territorial); también se efectúa un inventario de las especies vegetales presentes y una propuesta de revegetalización para el proceso de restauración. Como elemento integrador, se finaliza con una

de Ciencia y Tecnología celebrado entre la Secretaría

propuesta de diseño urbano y paisajístico que apunta

Distrital de Ambiente, el Fondo de Desarrollo

a

la mejora de la calidad de vida del ciudadano

de la Alcaldía Local de Usaquén y la Universidad

mediante la apertura de nuevos usos y servicios

Antonio Nariño a través del grupo de investigación

ambientales.

GRESIA 6 de la Facultad de Ingeniería Ambiental, se propone realizar el primer estudio a nivel nacional para la formulación y evaluación de alternativas de recuperación de un río urbano: el río Torca, tramo 1.

Es importante resaltar que la responsabilidad de recuperación del río no sólo se limita a la acción estatal, sino que en ella, el ciudadano actúa como el principal agente generador de cambio.

Esta iniciativa no se enfoca solamente hacia la recuperación fisicoquímica del recurso agua, sino que procura un abordaje desde una visión holística,

Es por ello que a pesar de que este contrato se fundamenta en una transferencia de ciencia y

conocimiento tecnológico, el acompañamiento

y fortalecimiento del componente social fue un

elemento clave para la formulación de alternativas de recuperación acordes con las expectativas de

la comunidad; niños, adultos y población mayor,

fueron partícipes de diversas actividades en torno al río, cuyo propósito primordial era volverles la cara hacia el río, el río de ellos y de todos nosotros, el río que merece despojarse de su mote de “caño” y de “peligro”.

El lector podrá encontrar en esta obra, la cual resume los resultados del proyecto, una perspectiva innovadora de las conceptualizaciones

y las alternativas para la recuperación de los ríos

urbanos, derivadas de un grupo de profesionales altamente calificados que buscaron plasmar no sólo su experiencia en la gestión de los ecosistemas fluviales nacionales, sino también aproximaciones derivadas de las vivencias internacionales, que hicieron posible el expedito desarrollo de este noble proyecto de recuperación del río Torca, como la primera experiencia organizada en Colombia sobre

ríos urbanos.

Foto: Giovanny Anselmo
Foto: Giovanny Anselmo
Foto: Giovanny Anselmo
Foto: Giovanny Anselmo

Parte I.

Elementos de recuperación de ríos urbanos

2. El agua y el río ¿bien o recurso? Elementos claves para su gestión

Desde hace muchos años, se ha venido dilatando

el paso cultural hacia el reconocimiento de los ríos, no sólo como recurso desde su función hidráulica de transporte de aguas o escorrentía (que incluso, se entiende erróneamente, como un factor que inevitablemente representa peligro para la obras de ingeniería) sino también, desde su razón de ser

y función natural, ecosistémica, social e integradora de las interacciones del hombre con su entorno inmediato.

Actualmente, las fuentes hídricas son definidas como un “Recurso” cuya significación etimológica

parecería relegar al agua a despojarse de su significado holístico y a adoptar valores distantes a la multipluralidad de su naturaleza. Hablar del agua como un “Recurso”, para algunos, peligrosamente suele representar per sé, una autorización tácita de su uso y usufructo desmedido, como cualquier otro bien “explotable”, sea petróleo, madera, oro, hierro

o piedra.

William Antonio Lozano-Rivas 7

2.1 Niveles de Comprensión/ Reflexión de los ecosistemas hídricos

Una visión amplia de las fuentes hídricas, invita

a abordar los ecosistemas fluviales desde una

perspectiva compuesta por cuatro (4) niveles de comprensión/reflexión propuestos por Martínez Gil, cuyo fundamento permite abordar -de forma organizada- los modelos de gestión de los ecosistemas hídricos (Antoranz Onrubia & Martínez Gil, 2002):

Nivel Hidráulico

Nivel Hidrológico

Nivel Ecosistémico

Nivel Holístico

En el nivel hidráulico, el río es visto como un objeto de uso (recurso), para satisfacción de demandas energéticas o de consumo. En el nivel hidrológico,

se suman comprensiones de la dinámica del ciclo

hidrológico, relaciones de lluvia-escorrentía, variaciones de caudal y eventos extremos, entre

7 Ingeniero Ambiental y Sanitario. PhD. en Biotec- nología, MSc. en Ingeniería del Agua, Experto en Tecnología del Agua y Especialización en Modelos en Ecología y Ambiente. Coordinador del Proyec- to. Docente- Investigador del Grupo GRESIA de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad Antonio Nariño.

otros. El siguiente nivel, el ecosistémico, involucra las dinámicas sistémicas de las zonas de ronda, la llanura de inundación y todo el ecosistema fluvial, incluyendo los valores de paisaje. Finalmente, el nivel holístico, el cual reúne todos los niveles anteriores, agrega el valor artístico, las concepciones lúdicas, así como los sentimientos y evocaciones que el río comunica al observador.

Un enfoque que involucre estos niveles de comprensión/reflexión, propuestos por Martínez Gil, se constituyen en el pilar de una “verdadera cultura del agua” que debe no sólo articularse con las políticas de gestión del agua sino que también debe instituirse como fundamento y fin de la reglamentación de este preciado bien.

2.2 Elementos claves en la gestión de los ríos

La Gestión del Agua, en el mundo, no es una plataforma de acción bien definida ni posee herramientas, acciones o tareas lo suficientemente claras para proceder expeditamente de la teoría a la práctica; esto, quizá, se ha constituido en el cuello de botella de su implementación efectiva (Asociación Mundial para el Agua -GWP-, 2000). A pesar de ello, como punto de partida, diversos autores resaltan tres campos de acción simultánea en la gestión:

La protección del recurso hídrico.

La prevención de las acciones que puedan generar degradación adicional.

El

mejoramiento de su calidad hidroecológica

y,

por consiguiente, del “estado de salud” del

ecosistema hídrico.

Adicionalmente, las acciones en un Plan de Gestión del Recurso Hídrico, deberán propender por la promoción del uso sostenible, fundamentado en los valores obtenidos en el balance hídrico propio de cada cuenca y área específica. Esto implica, entre otros aspectos que detalla la Política Nacional para la Gestión Integral del Recurso Hídrico (2010):

Diagnosticar, con certeza, cada cuerpo y cada tramo de río, caracterizando las presiones a las que se encuentra sometido, los impactos

ambientales (incluyendo su origen, importancia

y magnitud) y los riesgos asociados a sus

características naturales y las modificadas por la mano del hombre.

Elaborar los POMCA y otros planes similares, involucrando acciones concretas para mejorar, escalonadamente, la calidad hidroecológica del recurso hídrico, el planteamiento de las metas de calidad a corto, mediano y largo plazo, así

como la inclusión de principios de recuperación

de costos.

En la Política Nacional para la Gestión Integral del Recurso Hídrico del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (2010), se empieza a fundamentar el concepto de que agua debe dejar de ser vista, simplemente, como un recurso, de manera que se le reconozcan valores funcionales, de sustento

para los ecosistemas y de papel preponderante en la calidad ambiental de su entorno inmediato, es decir, de la cuenca, aún con independencia de su nivel de naturalidad o de intervención antrópica.

Aunque el agua es un derecho humano básico no significa que su uso es ilimitado, libre y gratuito: a pesar de no poseer un valor comercial intrínseco, sí posee un valor económico inestimable. Por ejemplo, durante miles de años los ríos han depurado las aguas residuales provenientes de nuestras actividades, de forma natural y sin demandarnos -tácitamente- nada distinto a que no sobrepasemos su capacidad de autodepuración. Los ríos, hoy degradados, ya no pueden cumplir con este servicio y debemos entonces, asistir a la naturaleza pero a costa de inversiones

Otros de los muchos efectos de la intervención o del inadecuado “dominio” de los espacios fluviales, es la destinación de sus áreas y llanuras de inundación para desarrollo de actividades agrícolas y pecuarias, para el emplazamiento de industrias o, como ocurre en los ríos urbanos, espacios para conurbación e instalación de diversas obras de infraestructura.

El profesor Javier Martínez Gil de la Universidad de Zaragoza afirma que al evaluar el estado actual de los ríos, se puede afirmar que son “cadáveres hidrológicos” en la medida en que han perdido su poder evocador y su disfrute de antaño. El desarrollo de los ríos es un espejo del desarrollo de nuestras

sociedades con un lastre de inadecuados enfoques excluidos de los valores y las emociones, tal cual retrata nuestro modelo de vida actual. Es un desatino el haber condenado a los ríos a un mero “caudal ecológico”, cuya traducción deriva en una errada concepción de que el flujo volumétrico por encima de este caudal ecológico calculado, es considerado “agua de sobra” (Martínez Gil, El tratamiento del agua, de los ríos y de los humedales en los libros de texto que utilizan los escolares. Su influencia en la caracterización social del agua, s.f.).

En las ciudades, el enfoque simplista de los ríos como parte fundamental del sistema de drenaje urbano, desligado de otros usos y servicios relacionados con la mejora del nivel de vida y el bienestar humano, ha llevado a la canalización o encerramiento de sus cauces con el propósito de inundaciones de avenidas, calles y predios. No obstante, aguas abajo de las ciudades, se aumentan los volúmenes, los caudales pico y, consecuentemente, las inundaciones repetidas en áreas rurales y otros municipios de cotas inferiores.

Bajo los conceptos básicos expuestos en el presente capítulo, es claro que cuando se menciona la ‘Gestión Integral del Recurso Hídrico’, resulta contradictorio hablar de ‘Integralidad’, al mismo tiempo en que se restringe el agua a la definición de un simple ‘Recurso’. Conceptualmente, es mucho más correcto referirse a la Gestión Integral de los Ecosistemas Hídricos.

a la Gestión Integral de los Ecosistemas Hídricos . Figura 1. Rio Torca a la altura

Figura 1. Rio Torca a la altura de la calle 178.

Figura 2. Río Torca a la altura de la carrera séptima.

Figura 2. Río Torca a la altura de la carrera séptima. 20 Elementos para la recuperación

3. La dinámica del río:

bases para su comprensión y recuperación

Para establecer medidas adecuadas en la recupe- ración de los ríos urbanos, es preciso conceptualizar acerca de la dinámica natural de funcionamiento de un río. Un río, en su estado natural, permite en ambos sentidos (exceptuando fallas geológicas) un transporte fluido de agua, nutrientes, sedimentos y materiales de arrastre, así como de peces y otros macro y microorganismos que discurren en variadas direcciones. Es claro, también, que el río se encuen- tra en estrecha relación y contacto con su cauce, sus áreas de ribera, con sus llanuras de inundación y con los bosques fluviales, lo que le permite enlazar la dinámica ecosistémica y el intercambio de flujos de materia y energía, que además se acentúan du- rante las avenidas torrenciales en épocas de invierno (González del Tánago, s.f.).

William Antonio Lozano-Rivas 8

3.1 La dimensionalidad de un río ligada a la física Einsteniana

En 1915, el físico y matemático alemán Albert Einstein publica un trabajo en donde describe la Teoría de la Relatividad General, enmarcada en un escenario en donde el espacio y el tiempo se unen formando cuatro dimensiones: una temporal y tres espaciales.

Para los ríos, la física espacial einsteniana, aplica también para la explicación de su comportamiento y sus dinámicas. Toda la materia en el universo, como la conocemos en la actualidad, se mueve en 4 dimensiones y el río no es la excepción:

Dimensión Tiempo (o espacio-tiempo) 9

Dimensión Vertical

Dimensión Horizontal

Dimensión Longitudinal

8 Ingeniero Ambiental y Sanitario. PhD. en Biotec- nología, MSc. en Ingeniería del Agua, Experto en Tecnología del Agua y Especialización en Modelos en Ecología y Ambiente. Coordinador del Proyecto. Docente- Investigador del Grupo GRESIA de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad Antonio Nariño.

9 El tiempo como elemento intrínseco de la espa- cialidad, ligado por la ley 3 de la termodinámica, la cual no sólo expone la entropía en niveles sucesivos energéticos sino que fija también la dirección hacia la que ocurren los eventos.

En la dimensión vertical, el río tiene contacto con la atmósfera, con el paisaje y con el cauce por el que discurre; horizontalmente se trenza, ingresa por las áreas de bosque, inunda áreas y construye vegas y en su curso, permite el tránsito aguas arriba y aguas abajo de peces, macroinvetebrados y microorganismos, de sedimentos y nutrientes; todo ello, sujeto a variaciones temporales en donde el río de repente crece e inunda, luego disminuye sus caudales y deja al descubierto áreas de alimentación y de desove, despeja áreas para el crecimiento de vegetación riparia y descanso de aves, entre muchas otras dinámicas enmarcadas en esa dimensión espacio-tiempo.

En el río, estas dimensiones deben ser respetadas y protegidas con el fin de conservar una buena calidad hidroecológica, ya que la estructura ecológica funcional del bien hídrico es consecuencia del tipo y magnitud de los procesos fluviales que en él subyacen, bajo el marco de estas cuatro dimensiones con las que interactúa y que le brindan la oportunidad, a este complejo sistema, de hallar nuevos equilibrios en lo que podría definirse como resiliencia.

En su estado natural, el río es libre en la búsqueda de su propio equilibrio dinámico, cuyo concepto per sé, se encuentra enmarcado en cambios en el tiempo, es decir, en una búsqueda permanente de nuevos equilibrios que se manifiestan, entre otros, en cambios de curso, reconfiguraciones de su material de fondo y en el modelo de su sinuosidad, a diferencia

de los rectilíneos canales que se proyectan a nivel urbano y, en algunos casos, en entornos rurales. Un río se mueve en el espacio- tiempo, demanda contacto íntimo y comunicación con su medio, con los niveles freáticos y sus riberas, con su vegetación, con el suelo e, incluso, con el hombre.

3.2 Usos del Agua vs. Calidad Hidroecológica: Presiones, Impactos y Efectos

Para alcanzar el entendimiento del río como un sistema complejo en el que interactúan cientos de elementos, actualmente se abre la posibilidad de abordar el tema de usos y servicios del agua desde otras perspectivas distintas a las usadas el siglo pasado, las cuales relegaron la caracterización del recurso hídrico a aspectos meramente fisicoquímicos y microbiológicos.

De esta manera, para los ríos y otros cuerpos hídricos, se han empezado a incluir aspectos sistémicos, biológicos e hidrogeomorfológicos que tienen incidencia sobre la dinámica y la cinética del río, en donde el área de cuenca debe ser abordada también, evaluando la capacidad de carga de territorio.

Cuando se habla de calidad hidroecológica del río, deberán involucrarse al menos los siguientes aspectos básicos, no de forma separada sino como un todo articulado:

Calidad fisicoquímica

Calidad biológica

Funcionalidad ecosistémica

Dinámica y morfología fluvial

Esto permite evaluar no sólo la estructura sino también el funcionamiento del río como sistema que

involucra el agua, el cauce, la llanura de inundación,

el bosque fluvial y todos los ecosistemas asociados a

su área de influencia.

Los usos del agua contemplados en Colombia por

el decreto 1594 de 1984 (próximo a ser derogado

por una nueva ley amparada en la Política Nacional para la Gestión Integral del recurso Hídrico), están vinculados específicamente a la calidad fisicoquímica y microbiológica de la matriz acuosa. Hoy somos conscientes de que los objetivos de la gestión deben apuntar hacia el mejoramiento de la calidad hidroecológica del río, al aumento de la salud

del cuerpo de agua (visto como un Eco-Sistema) y no solamente a la búsqueda de la apertura de sus usos

a partir de sus características fisicoquímicas. En

este nuevo enfoque de gestión, los usos del agua son una consecuencia de la calidad hidroecológica del ecosistema hídrico y no el objetivo de las políticas y

de las normas.

Por citar un referente internacional, la Directiva Marco de Agua promulgada por la Unión Europea

en el año 2000, plantea dos objetivos principales para el mantenimiento de una buena calidad hidroecológica o salud del río:

1. Prevenir el deterioro adicional de los ríos.

2. Mejorar y restaurar los ríos hasta un buen estado ecológico 10 .

La DMA, con el fin de asegurar el buen estado ecológico de los cuerpos hídricos, se enfoca en las siguientes características de evaluación:

Aspectos Biológicos: en términos de riqueza y diversidad de las comunidades ecológicas.

Aspectos Fisicoquímicos: definidos por los nive- les fisicoquímicos y microbiológicos presentes en el ecosistema acuático y su interacción sisté- mica con el medio.

Aspectos Hidromorfológicos: referidos al régimen y morfología de caudales y riberas.

Los ríos urbanos son sometidos a la presión espacial y ambiental del desarrollo de las ciudades (autopistas, puentes, barrios, nuevas construcciones, etc.) y a fuertes impactos causados por los vertidos de aguas residuales provenientes de conexiones erradas y los vertidos pluviales urbanos (VPU’s) 11 altamente contaminados, no sólo por el lavado atmosférico sino también por el de las avenidas, aceras y cubiertas de las edificaciones. Todo ello genera múltiples efectos negativos sobre el hábitat fluvial urbano.

Riberas, sotos y vegas fluviales son uno de los eco- sistemas más productivos y atractivos aunque, paradójicamente, son también de los más interve- nidos y amenazados dado que el hombre siempre ha visto en ellos una oferta importante de diversos recursos (González del Tánago, s.f.). En las cuencas urbanas muchas de las intervenciones mal enfocadas o mal ejecutadas, han conducido a la desaparición de las riberas y espacios fluviales, condenando al río a comportarse como un canal o “caño” que transporta aguas mezcladas, muchas veces malolientes y con aspecto totalmente divergente al imaginario colectivo de río y cuyo uso ha quedado proscrito, además del transporte y dilución de sus aguas, al desagüe de las aguas de tormenta en eventos extremos, cuya intervención de cauce permite, estructuralmente, el uso intensivo de sus márgenes.

Adicional al hecho de que en la legislación nacio- nal, por ahora, no están correctamente definidos el cauce y el área de ronda de río, en muchas ciuda- des estos espacios no son respetados y se invaden, eliminando la vegetación riparia y deteriorando el ecosistema fluvial.

3.3 Ideas erróneas vs. Concepciones acertadas

Algunas de las ideas erróneas más reiteradas y difundidas en diversos medios comunicativos, podrían resumirse en:

El río es un recurso natural renovable.

El cambio climático ha llevado a muchas regiones a sufrir de “escasez del agua”.

Los ríos siempre transportan agua en todas las épocas del año.

Un río seco es un río enfermo.

Un río que se inunda y se desborda es un río enfermo.

Las aguas bajas son una catástrofe.

Las aguas altas y las grandes avenidas son

catastróficas.

El fondo de los ríos se ensucia y deben ser dragados (“limpiados”) para que fluya el agua.

Las crecidas de los ríos se “solucionan” con obras.

Mejorar las características fisicoquímicas y microbiológicas del río, basta para recuperarlo.

El valor del río obedece a los usos que ofrece o a la importancia dada por una especie de suma importancia que habita en él.

10 En el caso de los ríos que han sido demasiado intervenidos, se buscará alcanzar
10 En
el
caso
de
los
ríos
que
han
sido
demasiado
intervenidos, se buscará alcanzar su máximo potencial
ecológico.
11 Término acuñado por Lozano-Rivas en su libro
Hidrología Práctica en Zonas Rurales y Urbanas,
editado por ECOE Ediciones y la Universidad Antonio
Nariño (actualmente en prensa).

Actualmente se concibe el río como un ‘recurso’ natural que puede ser aprovechado y usufructuado con relativa libertad. Esta concepción es el reflejo de una visión antropocentrista del mundo que nos rodea, en el que el agua, al igual que el petróleo, el carbón o la arena, tiene un valor en el esquema comercial y financiero, en la medida en que surte al hombre de beneficios y utilidades. Esta visión poco integradora que se mantuvo vigente hasta el siglo pasado, llevó a que los usos del agua fueran establecidos con base en las necesidades humanas:

bebida, riego (incluso de especies sembradas en lugares climáticamente impropios), mantenimiento pecuario, producción energética, actividades industriales y, como contempla la actual legislación colombiana, para transporte y dilución de aguas residuales (Lozano-Rivas & Bolaños-Silva, Ríos Urbanos y No-urbanos: percepciones en Jóvenes Universitarios, 2011).

Imaginamos que el agua es un bien natural del que somos los principales usuarios y dueños. La antigua declaratoria de que el agua es un “recurso libre y para todos” ha derivado en una mala comprensión de su verdadero significado semántico, creando en el subconsciente la idea de que se puede usar sin límite ni contemplación alguna. Se ha perdido la consciencia de que el principal usuario del río es el río mismo y su ecosistema fluvial (Lozano-Rivas, Hidrología práctica en zonas rurales y urbanas, en prensa).

El

hombre es protagonista en el deterioro de los ríos

y

de sus ecosistemas, al buscar permanentemente

la maximización de la producción de un servicio específico en detrimento de otros, al intervenir los ecosistemas y generar pérdidas en la biodiversidad y alteraciones en los regímenes hidrológicos 12 (EEM, 2005; Bennett, Peterson, & Gordon, 2009; Liu & Costanza, 2010; Urbina-Cardona, Ruiz, & otros, 2010). Su actuar, también repercute sobre la mal llamada ‘escasez del agua’ que hace referencia al agotamiento virtual del recurso debido a una mala administración del mismo y que conlleva a pérdidas de caudal en las fuentes, ocasionadas por un exceso de aprovechamiento amparado bajo el concepto de ‘caudal ecológico’, así como también a una marcada contaminación que restringe su uso y agota su disponibilidad de utilización (Lozano-Rivas, Hidrología práctica en zonas rurales y urbanas, en prensa).

En la escasez virtual del agua, no es preciso ni correcto científicamente, responsabilizar a la poco fundamentada hipótesis del cambio climático de origen antrópico, sino a una mala planificación de uso y al escaso entendimiento de la variabilidad

espacio-temporal del recurso hídrico a lo largo de los años e incluso en décadas, siglos y milenios (Lozano-Rivas, Hidrología práctica en zonas rurales

y urbanas, en prensa).

Los ríos no transportan agua en todas las épocas del año, por el contrario, presentan flujos máximos

y mínimos, en la mayoría de los casos, bastante pronunciados. De manera que es una equivocación asociar valores extremos de inundaciones y sequías, como una muestra de una patología climática o de una manifestación de enfermedad del río porque, en realidad, indica todo lo contrario: una buena salud del río enmarcada en su funcionalidad ecosistémica. Las crecidas de un río no son, de ninguna manera, un evento catastrófico sino una época para la eclosión y el renacimiento de la vida fluvial (insectos, peces, aves, vegetación riparia, etc.) (Lozano-Rivas & Bolaños-Silva, Ríos Urbanos y No-urbanos:

percepciones en Jóvenes Universitarios, 2011).

Los ríos son como los seres humanos: cambian, evolucionan, permutan, mudan, se alteran, interactúan con su entorno, se detienen y se entretienen, se reservan y se desencajan, van de un lugar a otro y su similitud más profunda: tienen la capacidad de transformar su entorno. Por esto el río nunca atentará per sé contra las obras hidráulicas, ni contra las comunidades o su patrimonio, ni en contra de las vidas humanas; el río reclama su territorio (su

12 Aunque el hombre piense que los controla y mejora su comportamiento en beneficio de las obras hidráulicas y la protección de sus bienes y patrimonio.

llanura de inundación), lo ocupa porque le pertenece

y es el hombre quien lo invade, lo ignora y no lo

comprende; desconoce, incluso, que la mayor sequía

y la mayor de las inundaciones siempre estará aún

por ocurrir (Lozano-Rivas, Hidrología práctica en zonas rurales y urbanas, en prensa).

Una de las dificultades en el establecimiento de los límites de los ecosistemas fluviales, subyace en la creencia de que el cauce es el área que ocupa el río, durante la mayor parte del año. Por exponer un referente, la legislación europea define el cauce, como el espacio ocupado por la máxima crecida en un periodo de retorno de entre 7 y 10 años, y la llanura de inundación la delimita como el área ocupada por las aguas en la avenida máxima de un periodo de retorno de 500 años (Martín Vide, 2003). En contraste, en Colombia, el cauce y la ronda de los ríos aún no están correctamente definidos, ya que se establecen distancias lineales (30 metros de ronda) que obvian la geomorfología del río e ignoran el límite de la ocupación de las aguas durante los eventos extremos. Así, en las ciudades colombianas no se tienen en cuenta criterios geomorfológicos y alturas de inundación en la elaboración de planes de desarrollo y ordenamiento territorial; esta situación deriva en la ocupación de estas áreas que son propiedad del río y que representan alto riesgo para el hombre y su patrimonio en caso de ser invadidas (Lozano-Rivas, Hidrología práctica en zonas rurales y urbanas, en prensa).

práctica en zonas rurales y urbanas, en prensa). Figura 3. Chingaza. Cundinamarca, Colombia. Autor: William

Figura 3.

Chingaza.

Cundinamarca,

Colombia.

Autor: William

Antonio

Lozano-Rivas

4. Conceptualizaciones iniciales encaminadas a la recuperación de ríos urbanos

A partir de las ideas de González del Tánago (s.f.), la recuperación de los ríos deberá estar enfocada al restablecimiento de por lo menos, alguno de sus atributos propios asociados a las 4 dimensiones espaciales expuestas anteriormente, como lo muestra la Tabla 1.

Al enfocar las actividades de recuperación de ríos urbanos a partir de esta visión conceptual, se podrán restablecer algunos de los procesos dinámicos del sistema fluvial. Una vez que se restituyan las conectividades espaciales del río y sus variaciones hidrodinámicas temporales, el río mismo se encargará de ir rehabilitando sus comunidades biológicas:

aquellas que puedan adaptarse a ese proceso de “re- naturalización” (Figura 4). El mismo río cuenta con

la energía y los mecanismos naturales para plantar

las riberas y recolonizar los hábitats acuáticos con

criterios de diversidad genética, localización adecuada

y nulo costo de implantación y mantenimiento (González del Tánago, s.f.).

William Antonio Lozano-Rivas 13

Tabla 1. Dimensiones del río y concepto dimensional de su recuperación

Dimensión

Concepto

Espacio-Temporal

Restablecimiento de las variaciones naturales de flujo durante el año hidrológico.

Vertical

Conectividad Vertical: Restablecimiento de la conectividad del río con su medio hiporréico.

Horizontal

Conectividad Transversal: Restablecimiento de la conectividad del río con su ribera, con su vega y/o con su llanura de inundación.

Longitudinal

Conectividad Longitudinal: Restablecimiento de la conectividad longitudinal del cauce (eliminación de presas, azudes y muros innecesarios).

La dinámica fluvial experimental muestra cómo un régimen rápido de larga extensión, no existe en cau- ces naturales sino sólo en tramos canalizados, rectos, prismáticos y de fondo rígido como los de las ciuda- des (Martín Vide, 2003). La naturaleza exhibe para sus ríos una sucesión de regímenes lentos (remansos) y rápidos que se encuentran estrechamente relacio- nados con la granulometría y distribución espacial del material del fondo, su configuración transversal (ancho de cauce y diámetro de curva, entre otros) y la relación ancho/profundidad, entre otros elementos,

13 Ingeniero Ambiental y Sanitario. PhD. en Biotec- nología, MSc. en Ingeniería del Agua, Experto en Tecnología del Agua y Especialización en Modelos en Ecología y Ambiente. Coordinador del Proyecto. Docente-Investigador del Grupo GRESIA de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad Antonio Nariño.

los cuales le confieren al río su capacidad de resilien- cia y “diálogo” con su entorno, de manera que asegura variedad en la oferta de servicios ambientales y eco- sistémicos. Es claro, que estas acciones no deberían estar enfocadas a un pequeño tramo del cuerpo hídri- co sino a una recuperación global de, por lo menos, un brazo completo de río.

4.1 Acciones básicas para la recuperación de los ríos urbanos

En los ríos de ciudad, siempre y cuando sea posible, las zonas de inundación deben ser restituidas con su- perficies blandas que permitan infiltrar y amortiguar los efectos de las grandes avenidas, así como recupe- rar los bosques de ribera en sus 4 perfiles: arbóreo, arbustivo, prados y vegetación riparia, junto con sus meandros; de forma que se atenúen naturalmente no sólo aguas arriba sino también aguas abajo, los efec- tos de las avenidas, en donde también los humedales desempeñan una función quizás más importante y efectiva que los mismos ríos.

quizás más importante y efectiva que los mismos ríos. Figura 4. Ejemplos de recuperación de ríos

Figura 4. Ejemplos de recuperación de ríos en Alemania mediante aumento de la conectividad transversal, vertical y longitudinal (González del Tánago, s.f.).

En las ciudades, las canalizaciones, el recorte de meandros y la eliminación de zonas blandas en las llanuras de inundación, entre otras intervenciones, han permitido mejorar la capacidad de transporte de las aguas lluvias pero no se ha considerado que al duplicar o triplicar las velocidades de transporte, también se multiplica la capacidad destructiva del flujo, en especial, en las zonas de aguas abajo.

Como ejemplo, en los ríos Rin (Europa) y Mississippi (Estados Unidos) han decidido levantar los diques hechos en otrora contra inundaciones, para abrir zonas blandas en las llanuras de inundación en los tramos medios de los ríos, creando espacios naturales de amortiguación para las grandes avenidas.

De igual manera, en la literatura se encuentran algunas propuestas puntuales como las planteadas por González del Tánago (s.f.), la cual establece estrategias para la disminución de las presiones y los impactos sobre los ríos urbanos, referidas a:

a)

Desarrollo de Políticas de Ordenamiento Territorial y Planes de Desarrollo con base hidrológica.

b)

Aplicación de normativas para la conservación de cauces fluviales urbanos. c) Control de vertidos y mejora de los sistemas de depuración.

d)

Restauración de los tramos urbanos canalizados.

e)

Adopción de políticas de eco-urbanismo.

http://www.flickr.com
http://www.flickr.com

5. Alternativas de mejoramiento para la recuperación de ríos urbanos

Enmarcado en la dimensionalidad espacio- temporal expuesta en el capítulo 3.1, las alternativas de mejoramiento deben propender por rescatar los aspectosnaturalesdelrío,nosóloaniveldesurégimen fluvial, sino también en cuanto a su vegetación y calidad del agua, cuyas acciones redundarán en una ampliación de la oferta de servicios ambientales y ecosistémicos, pero cuidando de no comprometer la capacidad de evacuación de las aguas de tormenta, como función sustantiva de los ríos urbanos para protección de la infraestructura urbana y de sus ciudadanos.

Algunos resultados de proyectos relativamente recientes de recuperación de ríos, confirman que hay un moderado conflicto entre la protección de los ciudadanos y sus bienes (en el caso de caudales de avenidas extremas) y la mejora de las condiciones ambientales del ecosistema fluvial. Los planes de recuperación de ríos deben estar acompañados de varias medidas no estructurales, tales como la

William Antonio Lozano-Rivas 14

elaboración de mapas de riesgo de inundaciones, conformación de grupos locales de respuesta a emergencias por inundación y sistemas de alerta temprana para dichos eventos, de manera que se privilegie la gestión del riesgo y se reduzca el exceso de soluciones de ingeniería (Nakamura, Tockner, & Amano, 2006).

Debe recalcarse, nuevamente, que cuando se habla de calidad del ecosistema hídrico, no debe ser en- tendida como un simple conjunto de características físicas, químicas y microbiológicas que debe tener el agua, sino que esta calidad hace referencia a un nivel hidrobiológico que abarca distintos niveles de comprensión, tal como los menciona Antoranz On- rubia y Martínez Gil (2002): nivel hidráulico, nivel hidrológico, nivel ecosistémico y nivel holístico, ex- puestos en el capítulo 2.1.

Los proyectos de restauración de ríos canalizados incluyen algunos elementos básicos como: la

14 Ingeniero Ambiental y Sanitario. PhD. en Biotecnología, MSc. en Ingeniería del Agua, Experto en Tecnología del Agua y Especialización en Modelos en Ecología y Ambiente. Coordinador del Proyecto. Docente-Investigador del Grupo GRESIA de la Facultad de Ingeniería Ambiental de la Universidad Antonio Nariño.

estabilización de canales, control de la erosión de los taludes y la mejora de la calidad del hábitat acuático a través de la modificación estructural del cauce (Sear, 1994) (Kondolf, 1995). Algunos de los métodos más recurrentes en la recuperación de ríos, consisten en ubicar cantos rodados en su fondo, la construcción de deflectores y de rápidos, así como la modificación de la sinuosidad

o meandrificación del río a larga escala (Nielsen, 1996) (Brookes, 1996).

Tabla 2. Algunas causas y efectos del encauzamiento de los ríos.

Causa

Efecto

Reducción del área de sedimentación.

Incremento de la acreción por sedimentación del fondo.

Pérdida de contacto con el medio hiporréico.

Detrimento de la calidad hidrobiológica e hidroecológica del río. Descenso de los niveles freáticos. Degradación de las interacciones tróficas por desaparición de especies. Pérdida de la biodiversidad.

Incremento de las velocidades de escurrimiento dado por cauces rectilíneos.

Incremento de la energía destructiva de las inundaciones aguas- abajo. Tendencia a la erosión de taludes.

Pérdida de inundación en las llanuras.

Ocupación de estas áreas con fines de desarrollo urbano. Pérdida del ecosistema fluvial y de la biodiversidad.

5.1 Efectos del encauzamiento de ríos

Reducción de los tiempos de concentración.

Incremento de

nución de la atenuación en el tránsito del hidrograma.

los caudales pico (e inundaciones)

por

dismi-

Entre los efectos más marcados del encauzamiento

de los ríos en las ciudades, se tiene el de la reducción de la superficie de sedimentación que conlleva

a un proceso de acreción acelerado que se hace

mucho más crítico, a nivel paisajístico y sanitario, cuando se presentan conexiones erradas de aguas residuales. Es por esta razón que se invierten altas sumas de dinero en limpieza de ríos y canales en los que la sedimentación de materiales orgánicos e inorgánicos reduce ostensiblemente la capacidad de transporte del río, genera olores ofensivos y facilita la cría y desarrollo de vectores de enfermedad. Otros problemas del encauzamiento de los ríos se presentan en la Tabla 2.

Eliminación de meandros, piedras y obstáculos naturales.

Pérdida de la capacidad de autodepuración del río.

5.2 Alternativas para el mejoramiento del régimen fluvial mediante intervenciones del fondo del cauce

Las intervenciones, en este punto, buscan mitigar los fenómenos de acreción y de sedimentación del fon- do del cauce. En cualquier situación, es fundamental, determinar con la mayor precisión, la capacidad de drenaje que debe mantener el río, de forma que no se sacrifique su función de evacuación de aguas lluvias.

Hay dos tipos de soluciones en ingeniería para el mejoramiento de los fondos de cauce (Water and Rivers Commission, 2001):

Técnicas Duras: que incluyen el uso de losas de concreto o de rocas fijas que pretenden establecer infraestructuras de tipo permanente e inmutable, y que no permiten el contacto del río con su medio hiporréico.

Técnicas Blandas: la cuales se fundamentan en el restablecimiento de la geometría, los

materiales y el hábitat natural que ostentaba el río antes de su intervención natural o antrópica, privilegiando el intercambio de materia y energía con el medio hiporréico.

Es conocido que la interacción entre el agua

superficial y la subsuperficial (del medio hiporréico) en los cauces hídricos, desempeña un rol fundamental

en las funciones ecosistémicas. Sin embargo, los

proyectos de recuperación de ríos no han evaluado las implicaciones de esta relación hidrodinámica (Kasahara & Hill, 2006).

Las técnicas blandas que permiten la interacción del río con su medio hiporréico y las áreas de

ronda, entre otras dinámicas, son las que se aplican a la recuperación de ríos, ya que son más estéticas

y proveen numerosos beneficios ambientales,

comparadas con los usos de fondos de concreto que encierran el río en su dimensión vertical.

5.2.1 Habilitación de rápidos y remansos usando fondo rocoso

Esta es una de las técnicas blandas más emplea- das para la restauración y recuperación de ríos degradados (una vez se haya eliminado el encau-

zamiento de concreto), la cual busca devolver la dinámica secuencial de remanso-rápido que tienen algunos ríos y que ofrece beneficios ecosistémicos

en la medida en que crean espacios de refugio y

alimentación de varias especies de animales, peces, macro y microinvertebrados. Los rápidos se crean usando cantos rodados, gravas y material rocoso en

el fondo del cauce fluvial y los remansos se forman

a partir de fondos llanos. Esta secuencia ‘remanso-

rápido’ contribuye a la estabilidad del cauce, controlando las velocidades de flujo y el arrastre de sedimentos (Water and Rivers Commission, 2001).

Un fondo de río estable, permite el crecimiento de la vegetación acuática y semiacuática. Así mismo, la calidad del agua se ve beneficiada en la medida en que la turbulencia generada por los rápidos con fondo rocoso, airean el agua por la turbulencia que crean, al mismo tiempo que favorecen la mezcla de la columna de agua. Algunos de estos rápidos usando material rocoso, dependiendo de la altura a la que queden las piedras, pueden ser usados como zonas de cruce de una orilla a otra. Adicionalmente, estudios recientes han resaltado el uso de caídas

o escalones en las zonas de los rápidos con fondo

rocoso, ya que acortan los tiempos de intercambio

hiporréico (Harvey & Wagner, 2000).

Se ha encontrado que la construcción de rápidos de fondo rocoso con caídas o escalones previos (Figura

5), pueden ser efectivos para inducir el intercambio del medio hiporréico y que la distribución de bentos

y otros organismos presentes allí, tiene una notable

correlación con los niveles de oxígeno disuelto de la corriente fluvial (Franken, Storey, & Williams, 2001).

corriente fluvial (Franken, Storey, & Williams, 2001). Figura 5. Modelo de prueba de contacto con el

Figura 5. Modelo de prueba de contacto con el medio hiporréico, usando un escalón y un rápido con fondo rocoso. Tomado de:

http://www.esf.edu/ere/

endreny/pubs.htm

Inicio del Corte Longitudinal rápido A B Flujo Remanso Remanso Rápido Geotextil para control de
Inicio del Corte Longitudinal rápido A B Flujo Remanso Remanso Rápido Geotextil para control de
Inicio del
Corte Longitudinal
rápido
A B
Flujo
Remanso
Remanso
Rápido
Geotextil
para control
de la erosión
A’
A’
Corte A - A’ Esteras de control de la erosión Mínimo de profundidad de fondo:
Corte A
-
A’
Esteras de control
de la erosión
Mínimo de profundidad
de fondo: 50 cm
1/3 de la altura
del talud

Corte B

- B’

Esteras de control de la erosión

del talud Corte B - B’ Esteras de control de la erosión Mínimo de profundidad en

Mínimo de profundidad en talud: 30 cm

Mínimo de profundidad: 90 cm

Figura 6. Detalle de una construcción de rápidos en una sección de río, con contacto con el medio hiporréico. Tomado de http://www.meadegunnell.com/Project_Details.asp?id=101

Así, una construcción de rápidos precedidos de escalones, en fondo rocoso, consigue un incremento en la profundidad de la zona aerobia del medio hiporréico y unos niveles más altos de nitratos, que favorecen la productividad del ecosistema (Kasahara & Hill, 2006).

Una de las opciones para mejorar la calidad hi- droecológica del río sin sacrificar la eficiencia de su función de drenaje de aguas lluvias, es la construc- ción de algunos tramos de rápidos de fondo roco- so, que permitan el contacto del río con su medio hiporréico. Esta alternativa es, también, económica, especialmente en zonas en donde se tiene fácilmente disponible el material pétreo.

La selección de los tamaños de piedra para la construcción de los rápidos, deberá hacerse fundamentado en el criterio de la fuerza tractiva, a partir de los caudales de diseño, de manera que no induzca un innecesario arrastre del material de fondo.

Los rápidos deben construirse solamente en los tramos rectos del río considerando el perfil del fondo del cauce, de manera que se aprovechen las pendientes batimétricas positivas como zonas de transición para el ingreso del agua al rápido y no las depresiones (Figura 7).

ingreso del agua al rápido y no las depresiones (Figura 7). Figura 7. Localización correcta de

Figura 7. Localización correcta de un rápido en un punto de ascenso marcado por el fondo del cauce. Tomado de Stream Stabilisation, 2001.

5.2.2 Habilitación de rápidos y remansos usando troncos anclados de madera

En ríos de planicie, no es usual encontrar fondos de materiales rocosos de manera natural (aunque esto no implica que no puedan usarse). Una alternativa

adicional para la generación de rápidos de aspecto natural, es el uso de troncos de árboles dispuestos de forma transversal al curso del río y que deben ser anclados al terreno a una profundidad no inferior a 0,3 metros y a 1,0 metro, mínimo, de la línea media del ancho del cauce, determinado por las medias de las crecientes con un tiempo de retorno de 2 años. Siempre será posible mejorar el anclaje de los troncos a los costados del cauce, embebiéndolos en bloques de hormigón.

La ubicación de los troncos se hace en “V”, con la arista enfrentando el flujo y con una apertura de 150°. Para evitar flujos por debajo de los troncos que pueden erosionar el cauce, especialmente en casos en donde el suelo es inestable. Éstos deben estar enterrados 1,5 metros por debajo del nivel del fondo del cauce (Figura 8).

5.2.3 Rampas de fondo con gaviones

Estas estructuras, similares a los rápidos, se usan en algunos ríos que presentan caídas continuas (entre 1 a 5 metros) que causan erosión, y tienen como objeto suavizar la pendiente del fondo del cauce. Estas estructuras pueden tener diversas formas, según las características de flujo y dinámica de la erosión que se presenta (Figuras 9 y 10).

C C C C C C C C C C C C C C C
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Mínimo: 1 m
Formación de remanso 15° 1 m Rápido de rebose Flujo
Formación de
remanso
15°
1 m
Rápido
de rebose
Flujo

Figura 8. Uso de troncos de árbol para generación de rápidos. Tomado de Stream Stabilisation, 2001

Cabeza er osionable Rampa de fondo con g aviones Material excavado antes de la cons
Cabeza er osionable
Rampa de fondo
con g aviones
Material excavado
antes de la
cons tr ucción de la
Material original del
r ampa
cauce
Acreción Resalto hidráulico Superficie del aguaadespués de las rampas Material original del cauce Rampa de
Acreción
Resalto
hidráulico
Superficie del
aguaadespués
de las rampas
Material original del
cauce
Rampa de fondo
con gaviones
Rampa de fondo
con gaviones

Figura 9. Rampa de fondo con gaviones, para estabilizar la erosión aguas arriba. Tomado de Stream Stabilisation, 2001.

Figura 10. Series de rampas para reducir el perfil de la pendiente del fondo del cauce. Tomado de Stream Stabilisation, 2001.

5.3 Alternativas para la corrección y estabilización del cauce

Como se mencionó con anterioridad, buena parte

de la corrección del cauce se consigue mediante

la

implementación de secuencias de remansos

y

rápidos; no obstante, otras medidas deben ser

aplicadas con fines de estabilización de taludes

y mantenimiento de las zonas revegetalizadas.

La más frecuente en obras de recuperación de ríos, es la corrección de la sinuosidad original o meandrificación.

5.3.1 Meandrificación

La meandrificación o corrección de la sinuosidad

del río se fundamenta en patrones matemáticos más

o menos iguales, que determinan las características

de la onda sinusoidal del curso fluvial en diversos

lugares del mundo (Figuras 11 y 12). Los cálculos se fundamentan en el ancho del cauce principal, que corresponde a la distancia de la proyección vertical transversal marcada por el nivel medio máximo del agua alcanzado por las crecidas más intensas de un tiempo de retorno de 2 años.

A partir de estas consideraciones, el diseño de una

reconfiguración de la sinuosidad de un río, podría obedecer a los siguientes criterios (Water and Rivers Commission, 2001) (Martín Vide,2003):

Flujo de aguas altas Flujo de aguas medias Flujo de aguas bajas Rápido Perfil Remanso
Flujo de aguas altas
Flujo de aguas medias
Flujo de aguas bajas
Rápido
Perfil
Remanso
Rápido
Remanso
Rápido
Longitud de la onda
sinusoide (meandro)
Remanso
Remanso
Rápido
Rápido
Planta
Remanso
Rápido
Remanso

Figura 11. Patrón de una onda sinusoide típica de un río. Tomado de Stream Stabilisation, 2001 (copiado de Newbury & Gaboury,

1993)

La distancia marcada por la longitud completa de la onda sinusoide, corresponde entre 7 a 15 veces el ancho del cauce.

Los rápidos de fondos rocosos, se presentan a la mitad de la distancia de la longitud total de la onda sinusoide.

El radio de curvatura que traza la onda sinusoide varía entre 2,5 a 7,0 veces el ancho del cauce principal del río.

En la naturaleza, los caudales principales (ba- jos) tienden a trenzarse y a formar curvas en el cauce, de manera que no existen ríos rectos. Los encauzamientos rectilíneos fuerzan al agua a viajar de manera artificial, generando inestabilidades laterales

que contribuyen (junto con la escorrentía subsuperfi- cial) a la socavación de los taludes y a la ruptura de las losas de concreto usadas en la canalización.

En el caso de aguas altas (caudales torrentosos en épocas de invierno), la dinámica fluvial cambia y las aguas tienden a viajar en dirección mucho menos sinuosa, describiendo trayectorias más rectas de manera que se anulan las pérdidas de carga y crece la capacidad hidráulica de desagüe, reduciendo la propensión al desbordamiento y a la inundación durante una avenida. Estas consideraciones permiten concluir que para el caso en que sea imprescindible un encauzamiento, éste deberá hacerse, al menos, en dos perfiles distintos, con el fin de dar naturalidad y estabilidad al cauce intervenido:

a) Perfil del cauce principal: de trazado sinuoso.

b) Perfil del cauce de aguas altas y avenidas: de trazado menos sinuoso (dependiendo de las características geomorfológicas del área).

Si los estudios hidrológicos muestran, para un río, la inconveniencia de mantener su cauce natural (sin revestimiento), dadas las consecuencias que podrían acarrear las grandes avenidas, el encauzamiento debería hacerse sinuoso y no recto, al menos en el perfil del cauce principal (aguas bajas). La configuración de este trazado deberá mantener un equilibrio entre el objetivo de protección de inundaciones, la valoración de los efectos erosivos y la oferta de servicios ambientales y ecosistémicos. El trazado sinuoso de ambos perfiles deberá fundamentarse en las leyes de Fargue, sin que esto implique una norma de cumplimiento absoluto fundamentado en geometría diferencial.

La longitud de la onda sinusoidal y la amplitud de la curva, crecen correlacionadamente con la raíz cuadrada del caudal que el río transporta; esto asegura una naturalización en el trazado de los meandros. Así, aunque el perfil del cauce principal es más sinuoso que el de aguas altas y que el de avenidas, deben conservar la misma longitud de onda como se aprecia en la Figura 13 (Novak, 1982). Debe así, intervenirse el cauce del río, retomando la sinuosidad y los meandros, fundamentados en las leyes empíricas, pero -especialmente- basado en las características originales de trazado del río.

Longitud de la onda sinusoide (meandro): 7W a 15 W Sedimentación Remanso en el talud
Longitud de la onda sinusoide (meandro):
7W a 15 W
Sedimentación
Remanso
en el talud
interno
Rápido
Redio
mínimo de
Rápido
curvatura: 2,3W
Rápido
Ancho del cauce
medio “W”
Remanso
Flujo helicoidal
Erosión en el
talud externo
A B A` B`
A B
A`
B`

(2)

(2) (1) A` (1) A (1) (2) (1) (2) B` (1) B (2) (1) (1)
(2)
(1)
A`
(1)
A (1)
(2)
(1)
(2)
B`
(1)
B (2)
(1)
(1)
(2)

(2)

Figura 12. Forma meándrica o sinusoidal de una corriente. Tomado de Stream Stabilisation, 2001 (adaptado de Stream Analysis and

Fish Habitat Design - Newbury & Gaboury,

1993

Figura 13. Planta y secciones de un encauzamiento compuesto por tres cauces: aguas bajas, aguas altas y avenidas, trazados con igual longitud de onda (Martín Vide, 2003).

5.3.2 Estabilización de Taludes

Los retardadores de flujo son estructuras ancladas al fondo del cauce, como los espigones (Figura 14), o gaviones (Figura 15) y estructuras similares apostadas en el talud (como raíces de árboles muertos), que actúan como barreras y atenuadores de velocidad, para evitar la erosión causada por el impacto frontal del flujo, en la curva externa del río.

Estas obras de estabilización deben compatibilizarse con las obras de revegetalización, que pueden hacerse en pendiente o usando un sistema de terrazas. En el caso de usar pendientes (Figura 16), el talud no debería tener una relación vertical:

horizontal mayor a 1:4, para asegurar no sólo su estabilidad, sino también para permitir un soporte seguro para la vegetación. Para el terraceo (Figura 17), las diferencias de cota entre un nivel y otro, no deberían exceder de 0,3 metros, con el fin de asegurar que la vegetación plantada tenga acceso a la humedad del suelo.

Otras opciones son el uso de refuerzos de geomallas en los taludes y gaviones de poca altura, a manera de camas de piedra, con unidades de 1 a 2 metros de ancho, 2 a 5 metros de largo y entre 0,2 y 0,5 metros de altura o profundidad.

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Cor rientes

secundarias que

causan erosión

del talud

ANTES

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Sedimentos
Espig on es

DESPUÉ S

asentados

Figura 14.

Situación de erosión

(antes) y corrección

del talud (después), usando espigones. Tomado de Stream Stabilisation, 2001

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Gaviones que
permiten
entradas y salidas
de agua entre el
río y el suelo
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Talud anterior en
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