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El origen del rezago: la educación básica

Tal y como lo han señalado algunos autores (Suárez, 2001; Núñez, 2004; Muñoz, 2009), el problema del
rezago educativo presenta dos facetas: la producción del fenómeno y su acumulación. Ello define dos
problemáticas expresadas en sendos grupos de población que requerirán de estrategias diferenciadas
para superar esa condición. Hasta aquí, hemos analizado el rezago acumulado.
La inasistencia a la escuela y el abandono de la misma obedecen a una causalidad múltiple que en
circunstancias concretas impide mantenerse en los estudios y ejercer plenamente el derecho a la
educación para obtener sus beneficios.

Causalidad del rezago


Factores asociados a la escuela
Estudios del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA) distinguen que entre los factores
asociados a la escuela se cuentan, desde luego, los que tienen que ver con los maestros, como su
preparación y sus condiciones de trabajo, pero también los relacionados con los recursos materiales con
los cuales se dispone, y con los procesos que tienen lugar en aulas y escuelas: procesos pedagógicos,
de gestión y relacionados con la participación de los padres de familia, entre otros.
En el caso de la educación de jóvenes y adultos es particularmente importante la pertinencia y
relevancia de los contenidos; es decir,que la enseñanza recibida esté estrechamente relacionada con su
mundo, con sus necesidades e intereses de la vida cotidiana en sus contextos culturales. Muchos
jóvenes y adultos dejan de estudiar porque no encuentran relación entre lo que se les enseña y sus
experiencias. El desencuentro entre la vida, el trabajo y la enseñanza propicia el abandono de los
estudios.
Factores asociados al contexto
Los factores del contexto incluyen los del hogar de cada alumno y los del entorno amplio, como barrios y
poblaciones. Se distinguen los bienes materiales disponibles en hogares o poblaciones (capital
económico); las prácticas culturales, relacionadas con los recursos materiales, pero también con
aspectos como la escolaridad de los padres y otras características de las comunidades (capital cultural);
y otros elementos menos fáciles de captar, que tienen que ver con las interacciones que se dan en cada
grupo social, que pueden ser más o menos favorables para la educación (capital social).
Factores asociados al Estado y la sociedad
La falta de garantías y de medios para hacer efectivo el derecho a la educación en determinadas
circunstancias y en detrimento de ciertos grupos vulnerables lo convierte un asunto de primera
importancia. La legislación no prevé expresamente sanciones en todos los casos en que se viola este
derecho por lo que es necesario hacer justiciable el incumplimiento del derecho a la educación. En
ocasiones las autoridades desconocen sus alcances e implicaciones y responsabilidades, los padres de
familia no siempre tienen una cultura de exigencia para denunciar presuntas violaciones y la sociedad
en general parece aceptar deficiencias y omisiones ante un servicio gratuito que muchas veces ven
como una dádiva generosa del gobierno.
Una sociedad bien educada, un Estado verdaderamente comprometido con la formación de las
personas y una ciudadanía exigente de la calidad de los servicios educativos deben complementarse
para vigilar y exigir el cabal cumplimiento del derecho a la educación. Si como afirma Jacques Delors, la
educación encierra un tesoro, se debe cuidar y proteger ese patrimonio de la humanidad que es la
mayor riqueza presente y futura.11
Inasistencia a la escuela
Por mandato constitucional la instrucción básica debe ser obligatoria y gratuita. En consecuencia,
ningún niño o joven debería estar fuera de la escuela o abandonarla por ningún motivo.
Para afianzar la asistencia regular a la escuela, la Ley General de Educación establece el deber de
los padres a enviar a sus hijos para que ocurran a las escuelas públicas o privadas a cursar y a ejercer
este derecho. Está establecido el precepto pero no la penalización y, en consecuencia, no hay registro
de que algún padre de familia haya sido sancionado por omitir esta responsabilidad.
El derecho a la educación no se satisface solamente con el acceso y la permanencia en las
escuelas; se cumple, efectivamente, cuando los alumnos logran aprendizajes significativos útiles para su
vida diaria, es decir, cuando se ofrece una educación de buena calidad y con pertinencia cultural y
laboral para toda la población.
Los análisis realizados por el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación han mostrado que la
inasistencia a la escuela oscila entre 20 y 30% de los niños y adolescentes entre cinco y 14 años.
Además aportan datos para sostener la afirmación de acuerdo con la cual es probable que la
inasistencia a la escuela del grupo de niñas y niños de seis a 11 años se encuentre más relacionada con
situaciones familiares que a la inexistencia de escuelas. Sin embargo, para los grupos de población en
edad de cursar la educación preescolar y la secundaria, la no asistencia a la escuela parece deberse
tanto a la falta de centros escolares de estos niveles educativos como a la situación de las familias.