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COMO ACERCARSE A

LA MUSICA
cómo acercarse a la
MUSICA
Juan Arturo Brennan
Diseño de la colección: Juan Escareño
Primera edición: enero de 1988
Segunda edición: agosto de 1992
Primera reimpresión: diciembre de 1996
Segunda reimpresión: octubre de 1998
COMO ACERCARSE A LA MUSICA
© Juan Arturo Brennan
© Plaza y Valdés, S.A. de C.V.
Derechos exclusivos de edición reservada para todos los países de
habla española. Prohibida la reproducción total o parcial por
cualquier medio, sin autorización escrita de los editores.
Editado en México por Plaza y Valdés Editores.
Manuel María Contreras No. 73
Col. San Rafael, C.P. 06470
México, D. F. Tel. 705-00-30
ISBN: 968-856-137-1
HECHO EN MEXICO
Dedico estas páginas,
azarosas y tentativas, a los
compositores mexicanos de
nuestro tiempo, y a los
músicos que interpretan sus
obras.
INTRODUCCION

E n el momento en que me sien­


to a la máquina de escribir para redactar estas líneas, existen
ya varias toneladas de libros, textos, manuales y folletos re­
lativos a la música, en los que se intenta dar respuesta a varias
preguntas fundamentales. ¿Qué es la música? ¿Cuál es su
origen? ¿Quiénes hacen la música? ¿Con qué elementos se
hace la música? ¿Cómo hay que escuchar la música? Estas
y muchas otras preguntas pueden resumirse en una sola:
¿cómo acercarse a la música? Encontrar al menos parte de
la respuesta, es la intención de estas páginas.
Por lo general los textos dedicados a estas cuestiones sue­
len iniciarse con el intento de dar una definición muy precisa
de la música. Es posible que existan varias docenas de defini­
ciones de la música, algunas muy simples, algunas muy com­
plejas, algunas basadas en asuntos técnicos, otras basadas en
asuntos artísticos. Y es aquí donde encontramos el primer
problema: todo aquel que se interesa en la música sabe iden-

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JUAN ARTURO BRENNAN

tificarla, pero pocos son los que podrían dar una definición
de ella, y por eso se dedican tantas y tantas líneas a tratar de
explicar detalladamente lo que es la música. Pienso que,
salvo para los estudiosos especialistas en la música, no hace
falta complicarse la vida encontrando la definición exacta y
completa de la música. Para acercarse a la música, no hacen
falta tantos conocimientos y tantas habilidades como dicen
algunos conocedores. Es claro que si uno quiere dedicarse
a la música en serio, es conveniente tener buen oído, ser
afinado, tener sentido del ritmo, y algunas otras cualidades.
Pero para apreciar la música, no hace falta más que el interés,
la curiosidad y, sobre todo, el gusto por la música. Después
de todo, cuando nos acercamos a la música, tenemos un ob­
jetivo principal: disfrutarla. Y para ello no hacen falta cono­
cimientos profundos y especiales, aunque, como en cualquier
actividad de nuestra vida, mientras más conozcamos lo que
hay detrás de la música, podremos disfrutarla más.
Así que, suponiendo que nuestra primera tarea sea encon­
trar una definición de la música, podemos imaginarnos la
siguiente situación. Un hombre de unos cincuenta años,
amante de la música, que toda su vida se la ha pasado escu­
chando conciertos de las orquestas sinfónicas, se mete por
equivocación a un escenario en donde un grupo de rock está
tocando a todo volumen. Antes de cinco minutos, este buen
señor se irá corriendo, aterrorizado, gritando: “ ¡Esto no es
música!
Al mismo tiempo, un joven de 17 años, que toca en ese
grupo de rock, se ve obligado a aceptar una invitación para
escuchar un concierto de una orquesta sinfónica. A los diez
minutos de iniciado el concierto, el joven comenzará a cabe­
cear, y antes de quedarse profundamente dormido, alcanzará
a murmurar suavemente: “Esto no es música”.
Esto parecería demostrar que hay algo de verdad en.aque-
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COMO ACERCARSE A LA MUSICA

llo que alguien dijo alguna vez: que lo que para unos es mú­
sica para otros es ruido. Y claro, tratar de llegar a un acuer­
do que sea aceptable para todos, es casi imposible, porque un
aborigen australiano, un millonario de Nueva York, un cam­
pesino mexicano y un estudiante inglés, tienen conceptos
totalmente distintos sobre lo que es la música.
En estas circunstancias, lo mejor sería entonces decir que
la música es la suma de todo aquello que a lo largo del tiem­
po, y en todo el mundo, se ha considerado y se considera
como música. Esta forma de aproximarnos a la música tiene
la ventaja de que no deja fuera ninguna expresión musical,
pero al mismo tiempo abarca muchísimos conceptos muy
distintos. Para ahorrarnos algunos problemas, podemos in­
tentar una de las definiciones más sencillas (y al mismo tiem­
po más completas) de la música: aquella que nos dice que la
música es el sonido organizado de acuerdo a ciertas reglas.
Pero claro, como las reglas han ido cambiando con el paso
del tiempo, y a veces las reglas se han descartado por com­
pleto, esta definición de la música también tiene sus cosas
raras.
Digamos, entonces, más sencillamente, que la música es
el sonido organizado. Y en este momento, mientras escribo,
oigo a lo lejos el campanario de una iglesia que da la hora.
¿Qué es lo que oigo? Pues oigo una serie de sonidos, muy
bien organizados. Entonces, ¿es música lo que viene del cam­
panario de la iglesia? La respuesta a esta pregunta la dejo co­
mo tarea a mis lectores. Mientras tanto, por pura curiosidad,
tomo de los estantes de mi estudio una serie de libros para
consultar algunas definiciones de la música, y me encuen­
tro con varias docenas de ellas, algunas muy simples, algunas
muy complicadas, pero todas interesantes por lo que nos
muestran de la dificultad de hallar la naturaleza exacta de
la música. Por curiosidad, y a manera de prólogo a nuestro
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JUAN ARTURO BRENNAN

intento de acercarnos a la música, he elegido algunas de esas


definiciones, deseando que de la combinación de todas ellas
podamos sacar algo en claro:
— Música es el arte de combinar los sonidos y de sujetar­
los a la medida del tiempo.
— Música es una bella arte que provoca diversos senti­
mientos a través del sonido.
— Música es el arte de conmover por la combinación de los
sonidos a los hombres inteligentes y dotados de una organi­
zación especial.
— Música es una serie de sonidos que se llaman unos a
otros.
— Música es la ciencia que trata de los sonidos armónicos y
también el arte de componerlos de modo que suenen agra­
dablemente al oído.
— Música es el arte de bien combinar los sonidos.
— Música es el arte de expresar una sucesión agradable de
sentimientos a través de los sonidos.
— Música es el arte de disponer y conducir los sonidos de
tal suerte que, de su consonancia, de su sucesión y dura­
ción relativa resulta una sensación más o menos agradable.
— Música es el arte de expresar determinados sentimientos
por medio de sonidos bien coordinados.
— Música es la teoría o ciencia de los sonidos considerados
bajo el aspecto de la melodía, la armonía y el ritmo.
— Música es el arte de los sonidos en el movimiento del
tiempo.
— Música es el arte de expresar sensaciones a través de los
sonidos modulados.
De las varias docenas de definiciones de la música que en­
contré, elegí solamente esta docena como muestra. Todas es­
tas definiciones, y muchas otros, intentan describir a la músi­
ca como el arte, o la ciencia, o la técnica del sonido organi­
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COMO ACERCARSE A LA MUSICA

zado. Sin embargo, insisto en que no es importante saber la


definición precisa de la música; importa más sentir lo que
la música puede hacer en nuestro oído, en nuestra inteligen­
cia y en nuestro espíritu. Por eso, de entre los muchos textos
musicales que he tenido a mi alcance, he elegido otras dos do­
cenas de breves reflexiones sobre la música, que no intentan
definirla ni describirla, sino que más bien son apreciaciones
muy interesantes sobre el sentido de la música, su significado
y, especialmente, sobre el efecto que la música hace en el
hombre. Estos breves textos han sido escritos por composi­
tores, poetas, críticos, novelistas, y otros personajes que han
tenido cosas muy interesantes que decir sobre la música. Ca­
da uno de ellos va seguido de un breve comentario mío, a
manera de complemento.
— La música es aquella de las bellas artes que se ocupa de
la combinación de sonidos, buscando la belleza en la for­
ma, y la expresión de emociones. (Diccionario Inglés
Oxford).
Hallamos aquí dos cosas importantes, una desde el pun­
to de vista de quien hace la música; otra, desde el punto de
vista de quien la oye. Toda pieza musical (con muy raras
excepciones) tiene una forma definida, de acuerdo con la
manera en que sus sonidos están organizados. Y si toda
obra musical aspira a provocar alguna emoción en quien la
escucha, no olvidemos que la misma obra musical puede
despertar emociones totalmente distintas en personas di­
ferentes.
— La música es aquella de las bellas artes que utiliza el fe­
nómeno del sonido para los propósitos de la poesía (En­
ciclopedia Británica).
Esta es una de las cualidades principales de la música:
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JUAN ARTURO BRENNAN

el empleo de los sonidos como materia física para crear lo


poético, es decir, aquello que es inspirado, armónico, y
que, finalmente, mejora y eleva el alma humana.
— El mundo es un cuerpo; cada arte es uno de sus miem­
bros; la música es su corazón y su alma (Anónimo).
A lo largo de los siglos, muchos artistas y pensadores
han considerado a la música como el centro de todas las
artes. Otros, sin embargo, han dicho lo mismo sobre la
poesía, la pintura o la escultura. Usted, ¿qué opina?
— La música es una agradable armonía para el honor de
Dios y los deleites permitidos del alma (Juan Sebastián
Bach).
La historia nos muestra que en muchas ocasiones la
música, y el oficio de hacer música, han estado estrecha­
mente ligados con ideas religiosas y, al mismo tiempo, con
los placeres más comunes de este mundo. No ha faltado,
por supuesto, quien asocie la música con el vicio y el pe­
cado.
— La música puede nombrar lo que no tiene nombre, y
comunicar lo desconocido (Leonard Bernstein).
Es por ello, quizá, que muchas veces nos sucede que
cuando escuchamos música tenemos sensaciones y emocio­
nes a las que no podemos dar nombre, y nos faltan pala­
bras para comunicar lo que la música nos dice. No importa;
es suficiente sentir y disfrutar todo eso, aunque no poda­
mos ponerle nombre.
— La música es la cuarta gran necesidad de la naturaleza
humana: primero el alimento, después el vestido, después
el techo, y luego la música (Christian Nestell Bevee).
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COMO ACERCARSE A LA MUSICA

Aunque no faltarán algunos despistados que digan que


la música es primero que todo, y otros que afirmen que la
música no es una necesidad, la verdad es que la música ha
estado siempre en un lugar importantísimo en la historia
del hombre.
— La música nació libre, y su destino es ganar su libertad
(Ferruccio Busoni).
Esta es una de las cosas más bellas (y más ciertas) que
pueden decirse sobre la música. Con frecuencia oímos o
leemos que la música tiene tales o cuales límites, que la
música debe ser de este modo, y que no debe ser de este
otro. Nada de eso: la música no tiene ni debe tener lími­
tes en su expresión, y debe ser creada y escuchada con
absoluta libertad.
— La música es su propio significado (Eduard Hanslick).
Esta afirmación parecería contradecir el propósito de
estas páginas, y de todo lo que se ha dicho y escrito sobre
música. Efectivamente, el significado de la música está en
el sonido mismo, y por más cosas que digamos o escriba­
mos a su respecto, nunca llegaremos a definirla ni com­
prenderla por completo.
— La música es la representación externa y audible de
nuestras realidades espirituales internas (Philip Haseltine).
O sea, que la música es como el sonido de nuestra alma.
¿Será realmente posible convertir nuestros sentimientos
más íntimos en sonido, que los demás los comprendan?
— La música es un sonido inútil, hasta que llega a una men­
te que la recibe (Paul Hindemith).
La música tiene sentido cuando hay alguien que la escu­
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JUAN AR TURO BRENNAN

cha; es entonces cuando se cumple la función de la música,


en el momento en que el compositor se comunica con el
público a través del sonido de su música. ¿Tiene valor la
música que está escrita, y que nadie ha tocado ni escucha­
do nunca? ¿Sirve de algo que la música suene donde no
hay nadie que la oiga?
— Después del silencio, la música es lo que más se acerca a
expresar lo inexpresable (Aldous Huxley).
Por eso, el silencio es una parte importante de la música,
y uno de los requisitos indispensables para acercarse a la
música es saber apreciar el silencio, y saber escuchar en
silencio.
— La música es el lenguaje universal de la humanidad
(Henry Wadsworth Longfellow).
A lo largo de los siglos, en todo el mundo, todas las cul­
turas han tenido su música particular. Si la música es el
lenguaje universal, ¿entienden y aprecian los miembros de
una cultura la música de otra cultura?
— La música es una ciencia que nos hace reir y cantar y
bailar (Guillaume de Machaut).
Esto es muy importante: hay que acercarse a la música
con buen humor y con alegría. Desconfíe de quien trate
de convencerlo de que la música es un asunto muy serio y
solemne. Sí, hay música triste, y música que puede hacer­
nos llorar, pero en general, escuchar música debe ser una
experiencia gozosa.
— Lo mejor de la música no se encuentra en las notas
(Gustav Mahler).
Este es uno de los aspectos más maravillosos de la mú­
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COMO ACERCARSE A LA MUSICA

sica: las notas musicales escritas en el papel por los compo­


sitores, por más que las estudiemos, no nos comunican el
secreto de la música. Este secreto está en la combinación
total de esas notas, y en la forma como son interpretadas,
y en la forma en que llegan a nuestros oídos, y en la forma
en que las escuchemos. Y aún así, faltará ese algo inexpli­
cable que hace que la música sea mucho más que la suma
de sus sonidos.
— La música es lo que más amo del mundo (Samuel
Pepys).
Este escritor inglés puso esta frase en su diario, en un
día del año de 1666. ¿Serán muchos, o pocos, los hombres
que a lo largo de la historia hayan estado de acuerdo con
él?
— La música es como la luz de luna en la oscura noche de
la vida (Jean Paul Richter).
O como lo han dicho otros personajes, la música es la
mejor medicina para los males del alma. Hasta nuestros
días, aún no podemos explicarnos claramente qué tiene la
música que la hace tan eficaz para levantar nuestro ánimo
e iluminar nuestra alma.
— La música es el único arte que provoca nostalgia por el
futuro (Ned Rorem).
Así como la música, en determinadas ocasiones, nos
trae memorias del pasado, su poder de causar reacciones
emotivas nos hace a veces imaginarnos cosas que nunca
vimos, que nunca conocimos, y que quizá formen parte
de lo que vendrá con el paso del tiempo.
— La música es el más cercano, el más ordenado, el más
delicado y el más perfecto de todos los placeres del cuerpo,
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JUAN AR TURO BRENNAN

y es el único que es igualmente útil en todas las edades del


hombre (John Ruskin).
Niños y niñas, jóvenes, adolescentes, adultos, todos te­
nemos la capacidad de acercarnos a la música por igual. La
única diferencia es que, con el paso del tiempo y si nos in­
teresa, aprendemos más cosas sobre la música, y la disfru­
tamos más.
— La música es una especie de arquitectura en sueños, que
pasa como entre nubes y desaparece en la nada (Percy
Scholes).
Sí, la música es como arquitectura, porque tiene medi­
da, forma, estructura y proporciones. Sí, la música pasa co­
mo entre nubes cuando la escuchamos, porque no la pode­
mos tomar en nuestras manos. ¿Desaparece luego la mú­
sica, o se queda como parte de nosotros?
— Todo el placer de la música consiste en crear ilusiones,
y el sentido común de la razón es el mayor enemigo de
la apreciación musical (Stendahl).
¿Es capaz la música de crear ilusiones para nuestros sen­
tidos? ¿Debemos acercarnos a la música solamente con la
fantasía y la imaginación, o debemos ayudarnos con la
razón?
— La única realidad en la música es el estado de ánimo que
provoca en quien la escucha (Stendahl).
¡Gran verdad! A través de muy serias conferencias, y
estudios muy científicos, y libros musicales de todo tipo
(como éste), pueden tratar de convencernos de que tal o
cual música significa tal o cual cosa. Pero finalmente, lo
que importa es lo que cada pieza musical significa para
nosotros mismos. Si una veintena de estudiosos de la
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COMO ACERCARSE A LA MUSICA

música me dicen que una obra musical cualquiera es de


carácter triste, pero a mí me parece alegre, entonces no
hay duda: es música alegre.
— Cuando las palabras del hombre ya no son suficientes,
entonces comienza el arte de la música (Richard Wagner).
Para decirlo de otro modo: cuando se le acaben las pa­
labras, dígalo con música, porque la música es capaz de
expresar cosas para las cuales no existen palabras.
— Todos los sonidos de la tierra son como música (Oscar
Hammerstein).
Desde hace muchísimo tiempo, los músicos y los poetas
han hallado la música que hay en los sonidos de la natu­
raleza, en el mundo animal, y en el vegetal, y hasta en el
mineral. ¿Podemos hallar música en los sonidos del mundo
de hoy? ¿En las calles de una gran ciudad? ¿En una mo­
derna fábrica? ¿En el sonido de una multitud?
He dejado para el final de estas dos docenas de pensamien­
tos sobre la música una frase muy sencilla, del filósofo ale­
mán Friedrich Nietzsche, que sin duda resume el punto de
vista de todos aquellos que han reído y llorado con la música;
que se han arrullado y que han bailado con ella; que han en­
contrado en la música un reflejo de muchos estados de ánimo;
que han hallado respuestas en la música; y sobre todo, de to­
dos aquellos que se han hecho preguntas respecto a la música.
Decía Nietzsche:
La vida, sin música, sería un error.
Una vez dicho esto, pasamos a otros asuntos musicales,
recordando que hay muchos modos de acercarse a la música,
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JUAN ARTURO BRENNAN

modos que vamos descubriendo con el paso del tiempo, pero


que hay algo que nunca debe cambiar, que es nuestra propia
actitud ante la música. Acerquémonos a la música en una for­
ma abierta, curiosa, siempre dispuestos a dejarnos sorprender
por la infinita variedad de la música, y sin ideas fijas o prejui­
cios que nos puedan impedir lo más importante de nuestro
contacto con la música: disfrutarla y aprender de ella.

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¿A CUAL MUSICA
ACERCARSE?

C uando la música nos llama


suficientemente la atención como para acercarnos a ella, lo
primero que sucede es que nos vienen a la mente muchísimas
preguntas sobre la música. Tantas preguntas, que por lo gene­
ral pasa mucho tiempo para que hallemos las respuestas. Una
de las preguntas que aparecen más temprano en nuestro pro­
ceso de acercarnos a la música es: ¿qué clase de música es
ésta? Esta pregunta aparece porque cuando escuchamos pie­
zas de música que son muy distintas, nos damos cuenta casi
automáticamente que pertenecen a estilos musicales que tie­
nen características muy especiales. Sin embargo, sobre todo
al principio, no es fácil a veces reconocer de qué tipo de mú­
sica se trata, sobre todo si consideramos que hay muchísimos
estilos musicales, algunos de ellos muy parecidos a otros.
Así, de esa primera pregunta sobre la música, surge rápida­
mente otra pregunta: ¿a cuál música es mejor acercarse?
¿Cuál es la mejor música para oír? Esta es, sin duda, una de
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JUAN ARTURO BRENNAN

las preguntas más difíciles de contestar, porque no hay una


respuesta satisfactoria para todos. Algunos dirán que la me­
jor manera de conocer la música es a través de lo que conoce­
mos como música clásica; otros dirán que no hay forma me­
jor de conocer la música que a través de la música popular; y
otros más estarán seguros de que la música auténtica es la
música folklórica, y que por eso es la mejor. La verdad es que
todas estas posiciones tienen un poco de verdad y un poco de
mentira, y por ello, cuando se plantea la pregunta: ¿a cuál
música acercarse?, creo que la mejor respuesta es: a toda. En
efecto, para llegar a conocer bien la música y disfrutar de
ella plenamente, no hay nada mejor que darnos la oportuni­
dad de escuchar todo tipo de música; con el paso del tiempo,
elegiremos la que más nos atrae, y entonces nos dedicaremos
a escuchar ese tipo de música con más atención. Lo que su­
cede en este caso es que por lo general cada uno de nosotros
tiene un estilo favorito de música, y al dedicarnos a escuchar
esa música, a veces nos olvidamos de que existen muchísi­
mas otras formas de música. Y lo más interesante de este
asunto es que, a pesar de lo que digan algunos señores muy
serios que se dedican a enseñar música en las escuelas, pode­
mos encontrar muy buena música en todos los estilos y en to­
dos los géneros musicales. Y claro, también en todas partes
podremos hallar mala música.
Así como hay buenas sinfonías y buenos conciertos, hay
malas sinfonías y malos conciertos; hay buenas óperas y ma­
las óperas; hay buena música de rock, y hay mala música de
rock; buenos y malos tangos, buenos y malos danzones, buen
jazz y mal jazz. Lo importante es que no descartemos por
completo un género musical sólo porque algún libro dice que
tal o cual música no tiene ningún valor. De manera que, para
poder acercarnos a toda la música, lo mejor es tener una idea
general de los muchos tipos de música que existen. La rique­
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COMO ACERCARSE A LA MUSICA

za de la música es tal, que no alcanzarían diez libros como


este para tratar de describir y definir todos los tipos de mú­
sica que existen, pero podemos aprovechar las páginas que si­
guen para darnos una idea aproximada de las características
de algunos tipos de música con los que podemos encontrar­
nos aquí y allá.
Casualmente, la primera gran pregunta que surge respecto
a la música, es la más difícil de responder: ¿cuál es la música
clásica y qué la distingue de la demás música? Para empezar,
digamos que en los últimos años ha habido un intento por
definir mejor este tipo de música y dejar bien claras sus dife­
rencias respecto a otros tipos de música. Lo que ha sucedido
a este respecto es que eso que por costumbre llamamos mú­
sica clásica ha sido llamado por diversos nombres, en un in­
tento por darle una definición más precisa. Claro, algunos
de estos nombres no han hecho más que aumentar la confu­
sión. No hay nada mejor que algunos ejemplos para entender
qué tipo de obras pertenecen a la llamada música clásica: las
obras para órgano de Juan Sebastián Bach, las sinfonías de
Josef Haydn, los conciertos de Wolfgang Amadeus Mozart,
las oberturas de Ludwig van Beethoven, las óperas de Gioac­
chino Rossini, las obras para piano de Federico Chopin, los
cuartetos de cuerda de Dimitri Shostakovich, los poemas sin­
fónicos de Richard Strauss, pertenecen a esa gran área de la
música que conocemos como clásica. Ahora bien, a esta
clase de música se le ha llamado también música seria. Me
parece que es un término que no sirve muy bien para desig­
nar a esta música, porque resulta que muchas obras de este
tipo están llenas de un humor y una alegría que no hallamos
en otros tipos de música. Y por otra parte, llamarle música
seria querría decir que en otras expresiones musicales no hay
seriedad, y esto es falso. Algunos otros señores que estudian
la música han preferido, en vez de llamarle música clásica o
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JUAN ARTURO BRENNAN

música seria, llamarle música culta. Aquí tenemos también


otro problema, porque resulta que si bien es cierto que para
escribir una obra como las mencionadas arriba hacen falta
conocimientos mayores que para escribir una canción ran­
chera, también es cierto que no todos los compositores que
conocemos como clásicos han sido personas de gran cultura,
y al mismo tiempo, muchos compositores de música popular
o música de cine, han sido hombres muy cultos y, además, re­
presentantes muy especiales de sus respectivas culturas. Así
que tampoco nos sirve el término música culta. Muchas pa­
labras se han dicho y escrito sobre este tema, y recientemente
se ha llegado a una definición que, al parecer, es la que mejor
le queda a lo que hasta ahora hemos conocido como música
clásica. Hoy, a esta clase de música, que es mucho más ela­
borada que la música popular, que se compone de acuerdo
a una serie de reglas y principios que por lo general no se
aplican a otros tipos de música, se le llama música de con­
cierto, y a pesar de que este nombre tampoco es perfecto ni
completo, es quizá el que más se acerca a definir este tipo
de música, por el hecho de que por lo general es música
que ha sido pensada y compuesta especialmente para ser to­
cada en conciertos.
Además, con el asunto de la llamada música clásica tene­
mos también el problema de una posible confusión en cuanto
a la época en que tal o cual música ha sido escrita. La expli­
cación de esto, que parece muy difícil, es bastante sencilla.
Resulta que para su mejor estudio y para su mejor compren­
sión, la música de concierto suele ser dividida según el perío­
do histórico del que proviene, y una de esas clasificaciones
se conoce justamente como clásica.
Ahí va la división de la música de concierto, para aclarar
un poco las dudas:

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COMO ACERCARSE A LA MUSICA

— Música medieval. Es la música compuesta en lo que la


historia define como Edad Media. Dicen que la Edad Me­
dia cubrió desde el siglo cinco hasta el siglo quince, es de­
cir, más o menos desde el año 400 hasta el año 1400. Pero
en realidad, para efectos musicales, las obras más antiguas
que consideramos en este período fueron escritas alrede­
dor del año 1250 ó 1300. Para efectos de esta clasifica­
ción, sin embargo, podemos considerar algunas músicas
más antiguas, de las que conocemos muy poco, así que
nuestra música medieval va, aproximadamente, del año
1150 hasta el año 1400 ó 1450.
— Música renacentista. Es la música que fue compuesta
en el período histórico llamado renacimiento. Digamos que
esta música cubre el período de tiempo entre 1450 y 1600
ó 1650.
— Música barroca. Esta es la música que data de entre
1600 y 1750, y el nombre está directamente asociado con
la complicada arquitectura barroca de la misma época.
Digamos aquí, que después de la música barroca se dio
un período relativamente corto de tiempo en que la mú­
sica sufrió un cambio; dejó de ser barroca, pero todavía
no era claramente clásica. A este período, que muchos
estudiosos de la música no consideran como un período
aparte, se le conoce como rococó o preclásico.
—Música clásica. Aquí es donde comenzamos a aclarar un
poco las posibles confusiones, porque estrictamente, la
música clásica es la música de concierto que fue escrita
aproximadamente entre 1770 y 1830.
— Música romántica. Esta es la música que siguió a la mú-
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JUAN ARTURO BRENNAN

sica estrictamente clásica, y el período romántico abarcó


más o menos desde 1830 hasta los primeros años de este
siglo, aunque algunos afirman que el romanticismo terminó
con el siglo pasado, y otros aseguran que siguió hasta
1920 ó 1930.
A partir de entonces, la música de concierto de nuestro
siglo ha tomado muchísimas direcciones diferentes, casi to­
das ellas muy interesantes. Son tantas, que no es el propósi­
to de estas páginas explotarlas. Hablemos, entonces, de la
música moderna, de la música contemporánea, de la música
de hoy, de la música de nuestro tiempo, y recordemos que
esta música del siglo 20 es tan importante para nosotros
como la música medieval, renacentista, barroca, clásica y
romántica fue en sus respectivas épocas. Antes de seguir
adelante con nuestro vistazo a los diversos tipos de música,
creo que conviene hacer un par de observaciones. La música
que he tratado de clasificar brevemente en las páginas prece­
dentes es, en suma, la música clásica que hoy es mejor cono­
cida como música de concierto, y lo curioso es que no toda
esta música se escucha con frecuencia en los conciertos. Por
razones muy complicadas de explicar aquí, resulta que la
mayor parte de la música que se toca hoy en día en los con­
ciertos de las orquestas sinfónicas, y los recitales de los pia­
nistas, violinistas, cuartetos de cuerda y demás músicos que
se dedican a la música de concierto, es la música de los pe­
ríodos clásico y romántico, que son los que siempre han sido
más populares con el público y con los mismos músicos. Lo
que sucede entonces es que la música medieval y la renacen­
tista son tocadas muy raras veces, y sólo por músicos muy
especializados en esa música.
De manera similar, se toca muy poca música barroca, lo
cual es particularmente extraño si consideramos que en ese
26
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

tiempo se escribió muchísima música. Y del otro lado de


nuestra clasificación, resulta que la música de nuestro tiempo
tampoco se toca con mucha frecuencia en los conciertos, y
también por razones muy complicadas. Muy brevemente,
podría decir que la música contemporánea no es muy bien
aceptada por quienes gustan de la música clásica y la román­
tica (no sólo el público, sino también los músicos), porque
su sonido es muy diferente al de las músicas más antiguas, y
por ello, al principio es difícil entenderla y disfrutarla. Pero
como en todo en esta vida, la única forma de llegar a com­
prender algo, es acercándose a ello con frecuencia.
Por ello quiero hacer una pausa en este capítulo dedicado
a toda la música para hacer una recomendación que más
bien es una invitación a mis lectores. Aunque los conciertos
estén llenos de música clásica y romántica, no tengan miedo
de vez en cuando de acercarse a la música contemporánea,
ni se alejen de las pocas oportunidades de escuchar música
medieval, renacentista y barroca, porque al acercarse a esa
música, tendrán una mejor visión del desarrollo musical de
diversas culturas. Además, aunque muchos no lo crean, tan­
to en la música muy antigua como en la música muy nueva
se pueden encontrar muchas obras que son un verdadero de­
leite para el oído y para el espíritu. Por eso quisiera repetir
la recomendación hecha al inicio de este capítulo: para no-
nocer bien y disfrutar la música, hay que acercarse a toda la
música con la que podamos encontrarnos, y nunca descartar
tal o cual tipo de música sin haber tratado por lo menos al­
gunas veces de entenderla y disfrutarla.
Finalmente, digamos que esas fechas que marqué como
límites de las diversas épocas de la música de concierto no
son tan precisas como parecen; son sólo aproximadas, porque
en la historia de la música, como en tantas otras cosas, los
cambios no se producen tan exactamente como para decir
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JUAN ARTURO BRENNAN

que en tal año se acabó lo barroco y comenzó lo clásico. Por


cierto, un detalle interesante sobre las músicas antiguas que
he mencionado se refiere al hecho de que en la época medie­
val y en la época del renacimiento, no existía prácticamente
la división entre la música popular y la música de concierto.
Y aquí es donde entramos a la segunda parte de nuestro pe­
queño problema de dividir a la música.
Dicen por ahí que ésa es la única división real de la músi­
ca: o es popular, o es clásica (o de concierto, como ya queda­
mos en llamarla), pero no es tan fácil. Resulta que en algunos
casos que nos encontramos a lo largo del tiempo, es difícil
deducir si tal o cual música es popular o de concierto. Si a
esto le añadimos el hecho de que existe mucha música de
concierto en versiones de artistas populares, y de que inclu­
so hay por ahí algún programa de radio que anuncia “lo más
popular de la música clásica, y lo más clásico de la música
popular”, pues es claro que algún día vamos a tener serias
confusiones. Así que, sin intentar que esto sea una explora­
ción completa de todas las variedades de música que existen,
aquí va una veintena de músicas distintas, muchas de las cua­
les ya son muy conocidas, y otras no tanto.
— Música popular. Como decía antes, hay quienes afirman
que toda la música que no es de concierto es música popular.
Esto es un poco complicado para ser aceptado sin mayores
discusiones, pero es mejor no discutirlo aquí. Digamos, en­
tonces, que la música popular, como su nombre lo indica, es
la música que nace del pueblo, la música creada por el pue­
blo, y sobre todo, lo más importante es que la música popular
es la que gusta a un público muy numeroso. Esta última ca­
racterística indica, al parecer, que la música de concierto
gusta a un público muy reducido. En general, y por desgra­
cia, esto es cierto, pero sería mucho mejor que también la
música de concierto gustara a públicos muy numerosos.
28
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

Dentro de la música popular hallamos muchísimos estilos,


muchísimas formas musicales que han ido cambiando a tra­
vés del tiempo, y sobre todo, que han ido cambiando entre
un país y otro, entre una cultura y otra. ¿Cuál es, por ejem­
plo, la música popular mexicana? Van unos cuantos ejem­
plos: el bolero, la canción ranchera, el son jarocho, las can­
ciones de la trova yucateca, son auténticas expresiones de
la música popular de nuestro país. Y por ahí podríamos in­
cluir también las baladas románticas que tan de moda han
estado en los últimos años. Por lo general, para considerar
que tal o cual forma musical es verdaderamente popular, esa
música debe tener sus raíces en la cultura y en el sentir del
pueblo. En este sentido, a veces se confunde la música po­
pular con la música comercial.
— Música comercial. En cierta manera, la música comer­
cial forma parte de la música popular, pero no siempre es
lo mismo.
Por ejemplo, las canciones que cantaban Pedro Infante,
Jorge Negrete o Javier Solís, son auténtica música popular.
Pero imaginemos que un productor de música con mucha
visión reúne a tres jovencitas más o menos atractivas, las
enseña a cantar y bailar un poco, luego pone a algunos com­
positores a que les escriban canciones alegres y pegajosas,
todas muy parecidas entre sí, y entonces las promueve con
grandes campañas de publicidad. Pues resulta que estas jo­
vencitas se vuelven un gran éxito y, claro, su música se con­
vierte casi automáticamente en música popular, pero en rea­
lidad es música comercial, porque en realidad no hay detrás
de ella un verdadero reflejo de la manera como el pueblo
piensa y siente. Ahí va un experimento interesante: escuchar
diversos discos y programas de radio de estaciones distintas,
y tratar de identificar cuál es la música popular y cuál es la
música comercial.
29
JUAN ARTURO BRENNAN

Un poco a escondidas, podemos incluir en este párrafo de­


dicado a la música comercial, la música que se escribe para
los anuncios comerciales de radio y televisión. El objetivo de
esta música es, simplemente, vender algún producto o algún
servicio. Este tipo de música se escribe con la intención de
que el consumidor la recuerde fácilmente y al recordarla, la
identifique con tal o cual producto o servicio, y se decida a
comprarlo de inmediato. Claro, este tipo de música cumple
una función, pero para los efectos de comprender y dis­
frutar de la música, nos podemos olvidar completamente
de ella. Recordemos también que para muchos anuncios
comerciales de radio y televisión se utiliza música que ya
existe, sea clásica, popular o de otro tipo.
— Música folklórica. Podríamos decir de alguna manera
que esta es la música popular antigua, la verdadera raíz de
la música de cada pueblo. La música folklórica es la música
creada y desarrollada por las culturas indígenas de cada país
o de cada región y es, por decirlo así, el origen de todas las
músicas que han surgido después, aunque muchos tipos de
música parecen no tener nada que ver con la música folkló­
rica. Muchas veces, entramos en contacto con alguna música
que parece ser folklórica, pero que en realidad es una ver­
sión alterada de lo folklórico, adaptada para el “gusto moder­
no”. Claro, esta música ya no es auténtica, y no pasa de ser
una imitación; y como siempre, hay que cuidarse de las imi­
taciones. La música que acompaña a la danza del venado, la
música de la danza de los pascolas, la música de los tambo­
rileros de Tucta, son buenos ejemplos de la auténtica música
foklórica mexicana.
— Música de danza. Ya que mencionamos las danzas del
venado y del pascola, digamos que la música de danza es toda
la música que ha sido compuesta para bailar. Aquí, lo intere­
sante es que la historia antigua y moderna nos demuestra
30
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

que toda, absolutamente toda la música, se puede bailar. Sin


embargo, hay música que se compone especialmente para
ser bailada, con un ritmo particular, con una velocidad es­
pecial y otras cualidades que hacen que cada música de dan­
za sea claramente distinta de las demás, y fácilmente identi­
ficable. Claro, hay música de danza dentro de la música de
concierto, y música de danza dentro de la música popular.
¿Cuáles formas de danza hay en la música popular? Por
ejemplo, el mambo, el danzón, el tango, la cumbia. Y en
la música de concierto, tenemos danzas como la sarabanda, la
gavota, el minueto y muchas otras. ¿Y el vals? Pues existen
valses populares, y valses de concierto, y en el fondo, son
muy parecidos. Así, El Danubio azul es un vals de concierto,
y Sobre las olas es un vals popular. Y los dos se pueden bai­
lar con igual gusto.
— Música vocal. Muy fácil: la música vocal es la que lleva
voces, ya sea un trovador solitario, o un gran coro de cien
voces. Digamos que en la música popular, la mayor parte de
las composiciones son de música vocal. Claro, casi toda la
música vocal que conocemos lleva el acompañamiento de
uno o más instrumentos, pero de todos modos, por llevar
voces, la definimos como música vocal. Y también existe,
sobre todo en la música de concierto, la música vocal que
no lleva acompañamiento de instrumentos.
— Música instrumental. Esta es, entonces, la música que
se hace con instrumentos pero sin voces. Un pianista, un gui­
tarrista, un cuarteto de cuerdas, una gran orquesta sinfóni­
ca, hacen música instrumental. Y también es música instru­
mental la que hacen los gaiteros, los que tocan el salterio,
y los que tocan el organillo o cilindro en las esquinas y los
parques.
— Música electrónica. Este es un tipo muy especial de la
música instrumental, y existe por igual en la música popular
31
JUAN ARTURO BRENNAN

y en la música de concierto, aunque a veces no es tan fácil


distinguir la auténtica música electrónica. En principio, la
música electrónica es aquella que se hace con instrumentos
y aparatos electrónicos. Pero, por ejemplo, si oímos a un gru­
po de rock que toca la guitarra eléctrica, el bajo eléctrico, el
órgano electrónico y la caja de ritmos electrónica, en realidad
esto no es música electrónica. Más bien, la música electróni­
ca es la música que ha sido creada para cierto tipo de apara­
tos productores de sonido, conocidos en general como sin-
tetizadores, y en la que se utilizan sonidos que no son comú-
nes en la música popular o la música de concierto. De hecho,
la auténtica música electrónica es considerada como ruido
por mucha gente, aunque en realidad no lo es. Una forma
muy conocida y muy popular de la música electrónica es
aquella en la que la música de concierto de los grandes com­
positores (Bach, Debussy, Ravel) es tocada en sintetizadores
electrónicos. Estos experimentos son muy interesantes, pero
de ninguna manera deben sustituir a las versiones origina­
les de la música.
— Música cinematográfica. Aquí no hay duda: esta es la
música que se escribe especialmente para las películas, y a
veces es tan importante que sirve para darle su personalidad
particular a una película. La música cinematográfica puede
ser compuesta según los modelos de la música de concierto,
o de la música popular, o de la electrónica, o de cualquier
otro tipo de música. La música cinematográfica, o música
de cine, debe ajustarse además a ciertas reglas marcadas por
cada ambiente que debe crearse en cada momento de la pe­
lícula, y muchas otras. También en el cine se acostumbra
utilizar música que ya existe para ponérsela a una película.
— Música ambiental. Mucha gente dice que esta categoría
musical no existe, pero yo creo que sí. Cuando guiamos nues­
tro carrito por los pasillos de un supermercado, oímos allá
32
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

en las alturas una música suave e inofensiva que nos acom­


paña mientras compramos el jabón de lavar, el cilantro, la
manteca y la pasta de dientes. Más tarde, entramos a un edi­
ficio altísimo, y al subir en el elevador, escuchamos una
musiquita que nos acompaña mientras llegamos al piso 25,
donde tenemos una cita con el dentista. En la antesala del
dentista, suena un tipo de música muy parecida, que supues­
tamente nos tranquiliza antes de enfrentarnos al terrible
taladro del dentista. Y por la noche, vamos a uno de esos
restaurantes muy feos, decorados casi siempre en color
anaranjado, y mientras nos comemos algo que parece hecho
de plástico, oímos más música del mismo tipo. Esta es la mú­
sica ambiental del supermercado, el elevador, la antesala del
dentista y el restaurante feo. Por lo general, es música que no
tiene ningún chiste, que es muy aburrida, y de la cual nos
olvidamos fácilmente. Esto es lo mejor que podemos hacer
con la música ambiental: olvidarla.
— Música nacionalista. Este término se aplica generalmen­
te a la música de concierto que, por su contenido de música
folklórica y/o popular, tiende a reflejar el espíritu y la cul­
tura de un pueblo o de un país. Como ejemplos, tenemos
dos de las más famosas obras mexicanas de música de con­
cierto: el Huapango de José Pablo Moncayo, y la Sinfonía
india de Carlos Chávez. En el Huapango encontramos las me­
lodías de tres sones huastecos muy famosos, El Siquisiri, El
Balajú y El gavilán, que en vez de estar tocados con guitarra
de golpe, arpa y jarana, están tocados por los instrumentos
de la orquesta sinfónica. Y en la Sinfonía india hay melodías
que Carlos Chávez encontró en la música de los indios seris
y yaquis de Sonora, y la de los huicholes de Nayarit. En la
música nacionalista, estas melodías folklóricas y populares
no se usan por lo general tal y como fueron creadas original­
mente, sino que son transformadas por el compositor para
33
JUAN AR TURO BRENNAN

adaptarlas a las formas de expresión de la música de con­


cierto.
— Música sinfónica. Así le llamamos a la música (casi siem­
pre de concierto) que se toca con una orquesta sinfónica o
filarmónica (que es exactamente lo mismo) que puede tener
desde 30 ó 40 músicos, hasta 120 ó más, según la música
que se interprete.
— Música de cámara. Esta es, en cambio, la música que se
interpreta con un número reducido de instrumentos. Un pia­
no, un dúo de flauta y clavecín, un trío de violín, violencello
y piano, un cuarteto de cuerdas, un quinteto de metales, son
expresiones de la música de cámara. Por lo general, se consi­
dera música de cámara a la música que requiere desde uno
hasta quince o veinte músicos.
— Música programática. También es conocida como mú­
sica descriptiva, y es la música a través de la cual el compo­
sitor intenta describir situaciones, ideas o personajes de la
vida real o de la literatura, o de otras formas de arte. En la
obertura La gruta de Fingal, Félix Mendelssohn intenta des­
cribir el paisaje de un lugar que está allá por el Mar del Norte.
La Sinfonía pastoral de Ludwig van Beethoven se refiere a
algunas escenas del campo en las que se trata de describir la
naturaleza, el clima y los sentimientos de los pastores. En su
poema sinfónico Muerte y transfiguración, Richard Strauss
nos dice, con música, cómo es la lucha entre un hombre que
se muere y la muerte misma, cómo el deseo de vivir se opone
a la idea de la muerte y cómo, finalmente, la muerte es la li­
beración. Claro, todas estas cosas se describen mejor con pa­
labras que con música, y a veces resulta un poco difícil en­
tender lo que los compositores intentan describir a través
del sonido. Por eso, en ocasiones, los compositores se ayudan
un poco añadiendo voces a su música programática, voces
que nos cuentan, cantando, de qué se trata la historia de tal
34
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

o cual obra. Con el paso del tiempo, y después de haber


oído mucha música de este tipo, aprendemos que hay ciertos
elementos musicales que se utilizan para describir ciertas co­
sas. Así, cuando la historia de cierta música se refiere a unos
cazadores, casi siempre oiremos sonar a los cornos de la or­
questa, y aprenderemos que ciertas combinaciones de soni­
dos se emplean para describir una tormenta.
— Música absoluta. El reverso de la moneda de la música
programática es la llamada música absoluta. Aquí encontra­
mos obras que no intentan describir ninguna cosa, que no
intentan contarnos ninguna historia; se trata simplemente
de la música por sí misma, por el placer del sonido mismo.
Si la Sexta sinfonía de Beethoven, la Pastoral, es programá­
tica, sus sinfonías primera, segunda, cuarta, quinta, séptima
y octava, pertenecen al mundo de la música absoluta. Esta
cuestión de la música programática (también llamada música
descriptiva) y la música absoluta nos ofrece un interesante
punto de apreciación musical.
Resulta que a veces escuchamos una obra de música pro­
gramática que no nos dice nada, que no nos hace entender lo
que trata de describir. Y por otra parte, podemos encontrar­
nos obras de música absoluta cuyos sonidos nos sugieren una
multitud de imágenes y de ideas. He aquí una de las grandes
maravillas de la música: el poder que tiene para poner a tra­
bajar nuestra imaginación.
— Música religiosa. Es la música que se escribe como com­
plemento de un rito o una celebración que tiene que ver con
la práctica de alguna religión. Casi todas las religiones han
tenido algo que ver con la música; probablemente, los católi­
cos y los protestantes sean los que han producido la música
religiosa más importante. Con muy raras excepciones, la mú­
sica religiosa es vocal, es decir, en ella se cantan los textos de
tal o cual rito. Las obras más usuales de la música religiosa
35
JUAN ARTURO BRENNAN

son las misas, en las que los compositores ponen música a


todos los textos que normalmente son recitados por los
sacerdotes y los fieles. El italiano Giovanni Pierluigi da Pa­
lestrina, el alemán Juan Sebastián Bach, el austríaco Wolfgang
Amadeus Mozart, fueron grandes compositores de misas. Se
dice que para apreciar mejor la música religiosa es necesario
que uno mismo tenga alguna relación con ella, pero esto no
es cierto. La buena música religiosa (que casi nunca se toca
durante los ritos, sino en forma de concierto) puede ser re­
conocida y apreciada igualmente por alguien que no tenga
ninguna creencia en ninguna religión.
— Música para la escena. Aquí encontramos toda la música
que se ha compuesto para servir como complemento a un
evento artístico en el que están involucradas las artes escéni­
cas. Como parte de este tipo de música tenemos las partitu­
ras compuestas para acompañar obras de teatro. La música de
danza, que ya fue mencionada, también pertenece a la mú­
sica para la escena. La más importante manifestación de la
música para la escena es la ópera, una forma artística que tie­
ne una historia muy larga y muy complicada. Por facilidad,
digamos que la ópera es como el teatro, con la diferencia de
que los personajes, en vez de hablar, cantan, acompañados
por una orquesta. Lo que conocemos como comedia musical
pertenece también al género de la música para la escena.
— Música ceremonial. Supongamos que un importante jefe
militar del siglo XVIII regresa victorioso a su patria, y se le
rinde un homenaje en algún enorme palacio. Se contrata en­
tonces a un compositor que escriba algunas piezas de música
muy brillante para acompañar este acontecimiento. Estas
piezas serían una buena muestra de la música ceremonial. En­
tre las formas más importantes de la música ceremonial están
las llamadas fanfarrias, que son piezas breves, muy brillantes
y marciales, escritas casi siempre para combinaciones de ins-
36
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

trumentos de percusión (timbales, tambores, platillos). Claro,


la música religiosa es también música ceremonial.
— Música didáctica. Es la música escrita especialmente para
enseñar a oír, entender y apreciar el arte musical. Este tipo
de música está dirigida por lo general a los niños, pero todos
podemos aprender algo de ella. La música didáctica se escribe
siempre de acuerdo a ciertas reglas y ciertos principios que
hacen más fácil su comprensión. Muchas obras de música di­
dáctica, como las escritas por el compositor alemán Carl Orff,
se basan en el principio de que el niño no debe sólo oír mú­
sica, sino participar activamente haciendo la música él mismo.
Otros compositores han escrito obras sinfónicas cuyo fin
principal es enseñar algo sobre los instrumentos, la orquesta
o las formas musicales. Dos obras muy famosas de este tipo
son la Guía orquestal para los jóvenes, de Benjamían Britten,
y Pedro y el Lobo de Sergei Prokofiev. En ambas obras, la
voz de un narrador nos va explicando paso a paso el desarro­
llo de la música.
— Música buena/Música mala. Aunque esto no debería per­
tenecer a una clasificación de los distintos tipos de música, es
una buena observación para terminar con esta sección. El
compositor alemán Richard Strauss dijo alguna vez que no
había por qué clasificar a la música, que sólo existía la buena
música y la mala música. Nosotros podemos añadir que hay
música buena y música mala dentro de todos los tipos de mú­
sica señalados aquí, y en todos los demás. Escuchar mucha
música, con atención y curiosidad, y acercarnos de vez en
cuando a ciertos tipos de música que no son nuestros favo­
ritos, nos permitirá distinguir con mayor facilidad entre la
buena música y la mala música.
Termina aquí esta sección, que de ninguna manera ha cu­
bierto todas las clases de música que existen. Llegamos, sin
embargo, a la veintena que propuse al principio, y ya es hora
37
JUAN ARTURO BRENNAN

de pasar a otra cosa. La última observación antes de cerrar


este capítulo sería en el sentido de que una obra musical pue­
de pertenecer a varias de estas categorías al mismo tiempo. De
tarea para el lector queda el tratar de distinguir a qué catego­
ría o categorías pertenece cada obra musical que escuche. Si
quedan dudas, escúchele otra vez.
Por otra parte, me parece que este es un buen momento
para señalar que los tipos de música mencionados aquí (y
muchos otros) se distinguen entre sí por la manera en que los
compositores han empleado los elementos básicos de la mú­
sica. Así, ciertas músicas se distinguen de otras por el ritmo
que las mueve; por el tipo de melodías que las define; por la
clase de armonía con que están combinados sus sonidos; por
la mayor o menor complejidad de su contrapunto; por la
combinación de timbres orquestales y vocales elegidas por
el compositor; por la forma en que está construida cada obra;
por el estilo general de cada composición. Y de aquí se des­
prende otra gran tarea para el lector. Para comenzar, el apren­
der qué ritmo, melodía, armonía, contrapunto, timbre, for­
ma y estilo son los elementos y cualidades fundamentales de
la música. Y después, investigar qué es cada uno de estos ele­
mentos, cómo se aplican a distintas formas de componer mú­
sica, y sobre todo, cómo cada uno de ellos le da a la música
un carácter muy particular, que con el paso del tiempo y mu­
chas horas de oír música, aprendemos a reconocer. Para quien
comienza a acercarse a la música, hay pocas experiencias tan
satisfactorias como la de escuchar una obra desconocida y, a
pesar de no saber exactamente cuál es, poder analizarla bre­
vemente y decir: “Ah, esto es un concierto barroco”; o decir:
“Sin duda esta es una sinfonía romántica”. Llegar a esto no
es muy difícil; sólo requiere de un poco de atención y mucha
curiosidad para analizar los distintos tipos de música con que
nos encontramos cotidianamente.
38
UN DIA EN LA VIDA...
CON MUSICA

A veces uno se pregunta si la


música es un acontecimiento especial en la vida, algo que nos
encontramos con poca frecuencia, o si es algo tan común y
tan cotidiano que ya ni siquiera nos damos cuenta de ella.
Una de las posibles respuestas a esta cuestión la podemos ha­
llar en las páginas que siguen. Imaginemos por un momento
que, gracias a la casualidad, cae en nuestras manos un cuader­
no perdido que contiene, ni más ni menos, el diario de un
hombre que desde hace años acostumbra anotar todo lo que
le sucede cada día. Hojeamos el diario con curiosidad, descu­
brimos algunas cosas interesantes, otras bastante aburridas, y
de pronto, llegamos a la página que describe un día cualquie­
ra, pero que comienza de un modo inesperado. Nuestra cu­
riosidad aumenta, nos sentamos cómodamente en un sillón, y
leemos con atención el diario del desconocido personaje, que
dice así. . .

39
JUAN ARTURO BRENNAN

VIERNES 20 DE FEBRERO, 1987.


5:30 horas. Con lo tarde que me acosté ayer, y ya me están
despertando a estas horas de la madrugada. Parece que es el
santo o el cumpleaños de mi vecina, y su novio le ha traído
una serenata. El novio acompaña al mariachi, y le cantan Las
mañanitas, la Serenata huasteca, El rey, Ella, La negra noche
y quién sabe cuántas canciones más. A ver si ya le paran y me
dejan dormir un rato más.
6:45 Apenas me estaba durmiendo otra vez cuando se fue
el mariachi, y ya suena el despertador. Esta sí es manera de
despertar; tengo un despertador nuevo que me trajo mi pri­
mo ahora que estuvo de viaje. En vez de sonar una alarma,
toca música. Ahorita tiene una pieza para piano muy suave,
que se llama Playas de ensueño.
7:10 Así no me puedo rasurar a gusto. El loco del departa­
mento de arriba hace ejercicios todos los días a esta hora, y
los acompaña con marchas y música estilo disco. Por seguir­
le el ritmo, un día de estos me voy a cortar toda la cara.
40
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

7:35 Mientras desayuno, veo en la televisión el noticiero


de la mañana, para ver si alcanzo la información deportiva,
pero no. Sólo reportes del tiempo, y unos números musica­
les. Ese grupo tropical toca igualito que Chico Ché y La
Crisis, pero el baladista güerito canta peor que yo. Ni modo,
ya no alcancé los deportes.
7:50 Milagro que mi carro arrancó a la primera. De cami­
no a la oficina oigo casi todo el programa dedicado a Jorge
Negrete en el radio del coche. ¡Qué bonito cantaba el conde­
nado! Ya casi para llegar al trabajo, por poco y tengo un ac­
cidente. Se me atravesó de pronto el ciclista barbón de lentes
que anda para todos lados en su bicicleta, y casi me lo llevo.
Claro, andaba en la luna, con su tocacintas portátil y sus au­
dífonos a todo volumen.
9:55 Ya van a empezar los problemas otra vez. La secreta­
ria del contador ya prendió su radio para oír el programa de
Frank Sinatra. Por más que le pedimos que le baje al volu­
men, no hace caso, y eso que el jefe ya la regañó varias veces.
11:15 Ya me estoy preocupando con mi nuevo cliente. Ha­
ce cuatro días que lo busco y no doy con él. Cada vez que ha­
blo a su teléfono me contesta una de esas grabadoras auto­
máticas; el mensaje del tipo este tiene una música de saxofón
muy rara. A ver si el lunes lo encuentro a él en persona.
11:35 El jefe me ha mandado llamar para encargarme que
visite a uno de los clientes importantes. ¡Qué envidia me da
la oficina del patrón! Tiene un aparato estéreo a todo dar,
con unas bocinas así de grandes. Por estar oyendo la música
que tenía puesta (creo que era la de la película esa de los co­
rredores, Carros de fuego) casi ni le entendí lo que me dijo.
Bueno, ahí voy a la calle de nuevo.
12:10 Para ir tan cerca no me conviene sacar el carro.
Mientras espero el camión, un organillero toca Ojos de juven­
41
JUAN ARTURO BRENNAN

tud y Morir por tu amor. Hacía años que no oía esos valses
mexicanos.
12:50 El cliente de mi jefe trabaja en un edificio altísimo,
en el piso 37. Menos mal que el elevador es de esos nuevos
que tiene sonido. Pero qué aburrida es la música en los ele­
vadores.
13:25 Menos mal que el cliente este nos hizo un pedido
grande. A esta hora, ya ni para qué vuelvo a la oficina. Me­
jor me voy a comer de una vez.
13:45 La fonda está llenísima, y tienen la sinfonola pues­
ta a todo volumen. Ya van como ocho canciones de Juan Ga­
briel seguidas que tocan. Por lo menos el mole de olla está
muy sabroso.
15:05 El dentista me tiene que revisar la tapadura que me
hizo la semana pasada. Mi cita era a las tres, y no ha llegado.
Además de que ya conozco todas estas revistas viejas de su
antesala, siempre tiene puesta la misma música; es un disco
viejísimo de Los Pianos Barrocos, ése que trae el Tema de
amor. Ojalá que hoy no me vaya a meter taladro, porque se
siente horrible.
15:30 ¡Qué suerte! No hubo taladro con el dentista. To­
davía me da tiempo de llevar estos papeles a la delegación.
15:55 Por poco no llego a la oficina de licencias de la dele­
gación antes de que cerraran. Es que me detuve en la expla­
nada de la delegación, donde toca la banda todos los viernes.
Me senté un rato a oír esa pieza que se llama Poeta y campe­
sino, que le sale tan bien al maestro Ismael, y ya se me anda­
ba pasando el tiempo.
18:35 Paso al super a comprar algo para cenar. Hay gritos
y sombrerazos en la sección de discos, porque están en bara­
ta. Los discos de las Flans ya se acabaron todos, pero una de
las demostradoras me pone un pedacito del último de Plácido
Domingo, y está bueno, así que me lo compro. Y muy ba­
rato.
42
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

19:10 Llego un poco tarde a la cita que tengo con mi


amigo Francisco, pero él apenas acaba de llegar. Hace como
seis meses que no lo veo. En la cafetería donde nos vemos, to­
das las noches actúa un músico que toca como seis instrumen­
tos. Hoy le da por el órgano, y con la caja de ritmos que tie­
ne, se la pasa tocando pura música bailable de los años 50.
¡Ya casi ni me acordaba de esas piezas! Quedo con Francisco
de vernos la otra semana para ir al cine.
20:40 Ahora sí, a casa. En el radio del carro están pasando
un programa de puros tríos: Los Panchos, Los Tecolines, Los
Tres Ases, Los Calaveras. ¡Ahora sí se puso duro el tráfico!
21:20 Oigo completo el disco de Plácido Domingo que me
compré. Canta tangos, zarzuelas, piezas de ópera y hasta can­
ciones mexicanas populares. Muy buena voz y muy buenos
arreglos.
23:45 Hoy estuvo bien divertido el programa de variedades
de la televisión. Invitaron a Pérez Prado y su orquesta, y to­
caron mambos de todos los colores y sabores. Al final, hasta
el locutor pelón, ése que se cree artista, se puso a cantar.
00:15 Bueno, otro día normal, sin novedad; ya es hora de
dormir.
Y lo más probable es que nuestro personaje se duerma tara­
reando una canción alegre porque al día siguiente es sábado
y no tiene que ir al trabajo. Quizá este día en la vida de este
hombre parezca un poco exagerado en cuanto a la gran canti­
dad de música que se ofrece a sus oídos a lo largo de la jor­
nada, pero la verdad es que continuamente, a todas horas y
en todas partes, estamos expuestos a la música. A veces, es
música que nosotros mismos queremos oír, por nuestra vo­
luntad, pero la mayor parte de las ocasiones musicales de ca­
da día son accidentales. Es decir, oímos la música, pero no la
escuchamos con atención. En toda esa música está, precisa­
43
JUAN ARTURO BRENNAN

mente, una de las muchas oportunidades que hay para acer­


carse a todo lo que de musical nos encontramos cotidiana­
mente, y la forma de acercarse a esa música es, simple y sen­
cillamente, con atención. Un buen experimento es tratar, du­
rante un día completo (es más fácil si se trata de un sábado
o domingo en que no hay que concentrarse en el trabajo), de
escuchar con toda atención todas y cada una de las formas
musicales que se nos presentan, ya sea el tocadiscos del ve­
cino, el radio del chofer del camión, la música en la estación
del Metro, o la música de los programas de radio y televisión,
y la música del cine, y la que están tocando en el lugar donde
estamos comiendo, y cualquier otra música. ¿Cómo hacer
este experimento? Con un poco de concentración, y con
curiosidad y gusto. Se trata de prestar atención a la música y,
al mismo tiempo, hacernos varias preguntas. ¿De dónde viene
ésta música? ¿Qué clase de música es? ¿Conozco al autor?
¿Conozco al intérprete? ¿Qué instrumentos identifico en
esta música? ¿Lleva voces, o es sólo instrumental? Las vo­
ces, ¿cantan en español o en otro idioma? ¿Qué dice la letra
que cantan esas voces? ¿Me interesa lo que dice la letra? ¿Lo
entiendo? ¿Está hecha esta música con melodías rápidas o
lentas? ¿Tiene muchos cambios de ritmo, o pocos? ¿He oído
esta música antes? ¿Cómo la recuerdo? ¿Dónde la he oído?
Sobre cada obra musical, de cualquier tipo, podemos ha­
cernos éstas y muchas otras preguntas, y este experimento es
muy útil para quienes gustan de la música y quieren acer­
carse más a ella. Pero más que las preguntas mencionadas, hay
otras que son de importancia fundamental. ¿Me gusta esta
música? ¿Por qué? ¿No me gusta? ¿Por qué? ¿Quiero oír es­
ta música otra vez, o prefiero olvidarla?
Digo que estas preguntas son de gran importancia porque
de sus respuestas depende lo fundamental de la apreciación
musical: nuestro gusto personal por tal o cual obra, por tal
44
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

o cual pieza, por tal o cual estilo musical. Después de todo,


el papel principal de la música respecto a cada uno de nos-
tros es el de satisfacer nuestro gusto y nuestros sentidos, y
esa satisfacción de escuchar la música será mayor en la me­
dida en que más la conozcamos, en la medida en que seamos
capaces de responder claramente a todas estas preguntas. Si
bien es cierto que podemos acercarnos a esas respuestas po­
niendo atención a toda esa música que encontramos a diario
por casualidad, no hay nada mejor que ir a buscar la música
y entrar en contacto directo con ella. Hay muchas formas de
hacerlo, pero como bien dicen por ahí, siempre es mejor la
música viva, y de las oportunidades que podamos tener para
escuchar música en vivo, una de las mejores y más interesan­
tes es asistir a un concierto sinfónico, algo que para algunos
es ya una costumbre, para muchos es una novedad, y para
todos, una especie de ritual o ceremonia que siempre tiene
algo nuevo que ofrecer.

45
EL RITUAL DEL
CONCIERTO

S egún el tipo de música que


se toque, y el tipo de conjunto musical que se presente, los
conciertos pueden ser de muy distintos tipos. Se puede pre­
sentar un dueto de guitarristas, o un cuarteto de cuerdas, o
un quinteto de metales, o una orquesta de cámara formada
solamente por instrumentos de cuerda. Pero entre todas las
posibilidades que se ofrecen a través de los conciertos, la más
completa es sin duda la del concierto sinfónico, por la varie­
dad de obras que puede ofrecer, y porque es la forma más
completa para acercarse a la música. Vayamos, pues, a ex­
plorar el ritual de un concierto sinfónico.
El primer paso es elegir un buen concierto, y eso lo hace­
mos en las carteleras de los periódicos, revistas y otras publi­
caciones, o bien a través de anuncios en la radio y la televi­
sión. ¿Cómo elegir un concierto sinfónico? Aunque parezca
extraño, es más fácil hacerlo cuando uno apenas empieza a
interesarse por la música. ¿Por qué? Porque cuando uno es
47
JUAN ARTURO BRENNAN

principiante en estas cuestiones musicales, el mejor modo de


aprender es asistiendo a cuantos conciertos sea posible. Cuan­
do nuestro conocimiento de la música va creciendo, entonces
empezamos a seleccionar aquello que tenemos interés especial
por escuchar. Lo que se recomienda en este caso es un buen
balance en la selección. Por un lado, asistir a los conciertos
donde se toca la música que ya conocemos y que nos gusta.
Por otro lado, buscar con frecuencia programas nuevos y
obras nuevas, que nos permiten ir ampliando nuestro contac­
to con la música y su conocimiento de ella.
Veamos, pues, la cartelera de algún periódico para selec­
cionar nuestro concierto sinfónico. Si hay dudas, consulte­
mos a alguien que conozca de música y nos pueda guiar. Nos
encontramos, para empezar, que se anuncian conciertos de
la Orquesta Sinfónica Nacional, la Orquesta Filarmónica de la
Ciudad de México, la Orquesta Sinfónica del Estado de Mé­
xico, la Orquesta Filarmónica del Bajío, y se nos ocurre una
primera pregunta: ¿qué diferencia hay entre una orquesta
sinfónica y una orquesta filarmónica? Existen varias teorías
al respecto, que tienen que ver con el tamaño relativo de las
orquestas, con su origen histórico, con su antigüedad, y otras
cosas. Pero la verdad es que en el plano musical, ambos tipos
de orquesta son exactamente lo mismo; una sinfónica toca lo
mismo que una filarmónica, tiene la misma organización, tie­
ne el mismo personal básico. La única diferencia está en el
nombre, y esa diferencia es muy relativa, ya que, según nos
dicen los diccionarios, los sinfónicos son los que hacen mú­
sica juntos, y los filarmónicos son aquellos que aman la ar­
monía.
¿Y dónde tocan estas orquestas sinfónicas y filarmónicas?
A veces, en salas de conciertos especialmente construidas
para hacer música, como la Sala Nezahualcóyotl de la Uni­
versidad Nacional Autónoma de México. En ocasiones, en
48
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

teatros que también sirven para otros espectáculos, como el


Teatro de Bellas Artes, el Teatro Degollado de Guadalajara,
el Teatro Juárez de Guanajuato, el Teatro Esperanza Iris en
Villahermosa, o el Teatro Morelos en Toluca. Pero como la
música sinfónica debe ser llevada a todas partes, a veces las
orquestas tocan en auditorios, plazas, parques públicos, gim­
nasios, escuelas, salones de baile, y muchos otros lugares.
Claro, en algunos sitios se oye mejor que en otros, y esa di­
ferencia nos la harán saber nuestros oídos. Bien, ya tenemos
elegido nuestro concierto y el lugar donde se va a realizar.
¿Qué tipo de boletos compramos? A veces, depende de có­
mo andamos de dinero, y a veces, de los boletos que haya
disponibles. Sobre este punto, hay que saber que en cada
sala de conciertos, en cada lugar donde se hace música, hay
lugares donde se oye mejor que en otros. Así, se oye mejor
en el segundo piso del Teatro de Bellas Artes, y en el primer
piso de la Sala Nezahualcóyotl. Estos detalles también se
aprenden con la experiencia y el tiempo. Llegamos a la sala
de conciertos, elegimos nuestro lugar, y por lo general, al
entrar, nos dan un pequeño folleto que es el programa de
mano. En ese programa hay mucha información interesante:
qué orquesta toca, qué director dirige, quién es el solista,
cuáles son las obras. En ocasiones (debería ser siempre) el
programa trae también otras informaciones complementarias,
que se conocen como notas al programa. En ellas, se nos in­
forma sobre los autores de la música que vamos a oír, sobre
las circunstancias en que las obras fueron escritas, y a veces
hay una breve descripción musical de las obras. Como en to­
do, hay buenas notas de programa y malas notas de progra­
ma, pero en general, es muy útil leerlas, sobre todo, cuando
empezamos a acercarnos a la música, porque son una buena
guía para la música que vamos a escuchar. Si se puede, hay
que leerlas antes de que se toque la música, y volver a leerlas
49
JUAN ARTURO BRENNAN

después; así tenemos más información para comparar, y para


ir aprendiendo sobre la marcha. Y al acabar el concierto, en
vez de tirar el programa, es mejor guardarlo; una buena co­
lección de programas de mano de los conciertos sinfónicos
es una magnífica fuente de información y datos interesantes
sobre la música y los músicos. Estos programas de mano sue­
len contener también información sobre los artistas: la histo­
ria de la orquesta, datos sobre la carrera del director y el so­
lista. Así, sabemos quién está haciendo la música que estamos
escuchando.
Un accesorio interesante para los conciertos: un par de
binoculares. Aunque mucha gente dice que no hacen falta,
es interesante llevarlos, porque con ellos, nos acercamos a los
músicos, y aprendemos mucho sobre la forma de los instru­
mentos, cómo se toman, cómo se tocan, y con el paso del
tiempo llegamos a conocer a los músicos de tal o cual orques­
ta o conjunto, y además podemos apreciar de cerca el trabajo
del director. Después de todo, la música es una actividad que
se puede ver y oír al mismo tiempo. Lo que no hay que llevar
a los conciertos es el reloj electrónico que suena una alarma
cada hora. Ese bip-bip es muy molesto para el público, y so­
bre todo, para los músicos que están tocando. Así que, a
guardar en casa el reloj electrónico, o a desconectarlo antes
de entrar al concierto. A propósito: a diferencia de los cines
y los circos, en las salas de concierto no se venden gaznates
y palomitas, ni pistaches ni refrescos, que se puedan intro­
ducir a la sala. Si el hambre y la sed aprietan, nos esperamos
hasta el intermedio. No es muy buena idea comer o beber
durante un concierto.
Ya estamos instalados en nuestro sitio, y mientras comien­
za la música, leemos con atención las notas al programa. Poco
a poco, van saliendo los músicos al escenario y preparan sus
instrumentos para el concierto que se aproxima. Frente a la
50
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

silla de cada músico hay un atril, un soporte en el que se po­


nen las hojas donde está escrita la música que se va a tocar.
¿Qué hacen los músicos en ese período antes del concierto?
Por ejemplo, los que tocan instrumentos de cuerda le ponen
brea a sus arcos; los que tocan instrumentos de metal, aceitan
las válvulas y los pistones de sus instrumentos; los que tocan
instrumentos de percusión, seleccionan y acomodan los di­
versos tipos de baquetas con los que van a tocar sus instru­
mentos.
Poco a poco, se llena el escenario y al final, sólo queda una
silla vacía, del centro un poco a la izquierda, y en la primera
fila de la orquesta. Se hace el silencio y entra al escenario el
ocupante de esa silla: es el primer violín de la orquesta, tam­
bién conocido como el concertino. Este músico es como el
brazo derecho del director de la orquesta, su contacto con los
demás músicos, y asistente indispensable para que todo vaya
bien en los ensayos y en los conciertos. Antes de ocupar su
sitio, el primer violín, o concertino (que debe ser tan buen
músico que, en ocasiones de emergencia pueda sustituir al
director) dirige una operación indispensable antes del con­
cierto: la afinación. Uno de los instrumentos de aliento, el
oboe, da una nota sobre la cual todos los demás músicos
afinan sus instrumentos, para estar seguros de que durante
el concierto nadie va a estar desafinado. ¿Por qué es el oboe
el instrumento que da esta nota para afinar? Porque es un
instrumento de afinación muy preciso y sonido muy claro.
¿Y cómo sabe el que toca el oboe, que su instrumento está
bien afinado? Pues con un aparato que a veces podremos ver
con nuestros binoculares, que es un pequeño sistema elec­
trónico que, al tocar el instrumento, registra el sonido y le
indica al instrumentista si la afinación es correcta o no. Esta
indicación se ve en una aguja que se mueve, o en una pequeña
pantalla con números. En fin, que cuando el oboe suena esa
51
JUAN AR TURO BRENNAN

nota, los demás afinan sus instrumentos. ¿Se imaginan qué


ruido hacen 80 ó 90 músicos afinando al mismo tiempo?
Antiguamente, las orquestas afinaban todas sus secciones al
mismo tiempo. Ahora se acostumbra, para mayor precisión,
que primero afinen unas secciones y después otras. Por lo
general, afinan primero los alientos, y luego las cuerdas. Los
músicos terminan de afinar, se hace el silencio, y ya sólo falta
que entre el director. Mientras el director hace su aparición,
podemos ver cómo está formada la orquesta. Aunque por lo
general para cada obra sinfónica se requiere un grupo especí­
fico de instrumentos, existe lo que puede llamarse la orques­
ta básica, dividida en las secciones de cuerdas, alientos y
percusiones. Una orquesta convencional tiene en su sección
de cuerdas, violines, violas, violoncellos y contrabajos, y a
veces se añade un arpa, o dos, según el caso. La sección de
alientos se divide en dos: las maderas y los metales. En las
maderas (que no siempre están hechas de madera) hallamos
flautas, clarinetes, oboes, y fagotes, y en ocasiones, otros
miembros más grandes o más pequeños, de las mismas fami­
lias. Los metales son la trompeta, el corno, el trombón y la
tuba. Finalmente, las percusiones, que son todos aquellos
instrumentos que se tocan golpeándolos. Los timbales son los
principales instrumentos de percusión de la orquesta, y a
ellos se añaden el tambor, la tarola, los platillos, el triángulo,
y según cada obra, muchos otros instrumentos. Por lo gene­
ral, cada compositor pide un determinado número de instru­
mentos para cada una de sus obras; así, en una obra la orques­
ta tendrá tres flautas en vez de dos, pero no tendrá trombo­
nes, y en otra obra, habrá ocho cornos en vez de cuatro, y
una gran sección de percusiones. Con el paso del tiempo,
iremos reconociendo la diferente forma que toma la orquesta
para la interpretación de cada obra.
Finalmente, aparece el director de la orquesta, que puede
52
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

ser el director titular, fijo, de esa orquesta, o un director in­


vitado, de otra orquesta local o de otro país. ¿Qué es esa
tarima de madera donde se para el director frente a la orques­
ta? Es un podio (algunos lo llaman por su nombre en latín,
podium) que sirve principalmente para elevar un poco al di­
rector, porque si se para en el sueño a la altura de todos los
demás músicos, los músicos de las filas de atrás no lo ven.
Para ayudar un poco a esto, en ocasiones los músicos de la
orquesta se colocan sobre tarimas adicionales; mientras más
atrás estén, más alta es su tarima. Todo está listo para iniciar
el concierto: el director está sobre el podio, y frente a él tie­
ne su propio atril, con la partitura de la obra que va a dirigir.
¿Dirigir? Sí, el director es el encargado de que la orquesta
toque bien y organizadamente, de llevar el ritmo y el compás
de dar entradas y salidas a los instrumentos y las secciones, de
indicar cuando hay que subir o bajar de volumen, y muchas
otras cosas, que al final se traducen en el estilo y el carácter
de la interpretación de cada obra. En la partitura que el direc­
tor tiene enfrente, está escrita toda la música que tocan to­
dos los instrumentos. En el caso ideal, esa partitura debe ser
sólo una guía para el director durante el concierto, porque el
director debe haber estudiado la música a fondo. Como di­
cen, el director debe tener la partitura en la cabeza, y no la
cabeza en la partitura. Respecto a ello, hay que señalar que
es muy frecuente que el director dirija las obras sin tener la
partitura enfrente. Esto quiere decir que se la sabe de memo­
ria porque la ha estudiado muy bien. Casi siempre, el direc­
tor dirige a la orquesta con la ayuda de una batuta, una es­
pecie de varita larga y delgada que permite que los músicos
sigan con más facilidad sus movimientos. Además de la ba­
tuta que lleva en la mano derecha, el director se comunica
con sus músicos con movimientos de ambos brazos, el cuer­
po, la cabeza, incluso la mirada. Y cada director tiene su pro-
53
JUAN ARTURO BRENNAN

pio estilo. No necesariamente es mejor director el que mueve


más la melena cuando dirige. En fin, con o sin partitura, el
director da la señal y la música comienza. Después de todo lo
que hemos visto y oído hasta este momento, ahora empieza
el verdadero disfrute de la música.
Un concierto sinfónico se forma por lo general con varias
obras de distintos compositores, aunque a veces se toca una
sola obra, muy grande, o se tocan varias obras de un sólo
compositor. ¿Con qué se inicia un concierto sinfónico? De­
pende del gusto de cada director, pero por lo general se inicia
con una obra compuesta para la orquesta completa, y que
puede tomar varias formas: una obertura, un preludio, un
poema sinfónico. Por lo general, este tipo de obras son en un
sólo movimiento, es decir, son de una pieza, continuas de
principio a fin. Más adelante veremos la importancia de esto.
Así, el director y la orquesta tocan la primera obra del pro­
grama, al final el público aplaude, el director sale del escena­
rio. Si el público disfrutó mucho de la interpretación, aplau­
dirá más, y el director saldrá de nuevo a agradecer los aplau­
sos. En ocasiones, ocurre que dentro de una obra escrita para
orquesta, el compositor ha incluido una parte importante o
particularmente difícil para determinado instrumento. En­
tonces, para destacar el trabajo del músico que ha tocado esa
parte, el director hará que se levante para recibir el reconoci­
miento del público, y luego la orquesta completa se pondrá
de pie para agradecer el aplauso. Al acabar esta parte del ri­
tual, hay una pausa muy breve, y el director sale del escena­
rio. Entonces, cuando la segunda obra requiere una diferente
selección de instrumentos, vemos que algunos músicos salen
del escenario, y otros entran a tomar sus puestos en la orques­
ta. Cuando esta operación está completa, estamos listos para
continuar. Por lo general, la obra que se interpreta en la se­
gunda parte de un concierto sinfónico (aunque puede ser en
54
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

otro momento) es precisamente una forma musical que se


llama concierto.
En términos muy generales, un concierto es una obra mu­
sical en la que un instrumento, llamado el instrumento solis­
ta, dialoga con la orquesta a partir de una estructura musical
en la que se pretende destacar las principales cualidades de
ese instrumento y, por supuesto, la habilidad de quien lo
toca. Así, los conciertos más comúnes y más abundantes son
los conciertos para piano y orquesta, y los conciertos para
violín y orquesta. Claro, cuando se trata de un concierto
para piano, durante la pausa hay que meter el piano al esce­
nario y colocarlo atrás y un poco a la izquierda del director.
Por precaución, hay que recordar que los pianos grandes
tienen ruedas, que hay que asegurar muy bien, porque si el
piano rueda y se cae del escenario, no es un espectáculo muy
agradable. El caso es que, ya que todos los músicos de la or­
questa están en sus sitios y se hace el silencio, vuelve a salir
el director de la orquesta, en esta ocasión acompañado del
solista. Aunque abundan los conciertos para violín y piano,
los hay también para todos los demás instrumentos de la or­
questa, como la flauta o el violoncello, que son más o menos
comúnes, hasta los conciertos para el contrabajo o la tuba,
que son muy escasos, pero también existen. Y claro, hay con­
ciertos en los que el instrumento solista es uno que no per­
tenece a la orquesta sinfónica: la guitarra, la mandolina, el
órgano, y muchos otros. Bien, el director y el solista toman
sus respectivos sitios, y comienza de nuevo la música. Casi
siempre, un concierto se inicia con una parte en que la or­
questa toca sola, y después, comienza a tocar el solista. De
ahí en adelante, a veces tocan juntos la orquesta y el solista,
y a veces la orquesta sola y el solista sólo. En muchos con­
ciertos, hay de pronto una parte en la que parece que la or­
questa va a acabar de tocar, pero sólo hace una pausa. En esa
55
JUAN ARTURO BRENNAN

pausa, entonces, el solista toca, sin acompañamiento, un


breve episodio, muy brillante y espectacular, hecho con las
melodías y las ideas del concierto. Esta parte que el solista
toca sólo, en su violín, su piano, o cualquier otro instrumen­
to, se llama cadenza y sirve para destacar aún más la habili­
dad y el conocimiento musical del solista. En ocasiones, este
episodio llamado cadenza está escrito por el compositor tal
y como se debe tocar. En otras, el solista hace su propia
cadenza o toca la de algún otro solista muy famoso. Al aca­
bar la cadenza, la orquesta entra otra vez, y al poco tiempo
termina la música. Pero, ¡cuidado! No se ha terminado el
concierto. Por lo general, habrá terminado sólo el primer mo­
vimiento, porque los conciertos (igual que otros tipos de obra
musical) están escritos en varios movimientos o secciones se­
paradas. Así que, para evitar la duda, esta información tam­
bién está en el programa de mano, que ya habremos leído
con cuidado.
Un buen programa de mano debe informarnos cuáles obras
del programa sinfónico están escritas en varios movimientos,
y cuáles son esos movimientos. Por lo general, y por tradi­
ción, la designación de los movimientos está dada por ciertas
palabras en italiano que describen qué tan rápido o lento es
el movimiento, y qué sentido general tiene. Por ejemplo, en
un programa de mano leemos que un concierto para violín
y orquesta que estamos escuchando tiene tres movimientos:
allegro, andante, y vivace. O sea, el primer movimiento es
alegre, vivo, y moderadamente rápido; el segundo, es más
tranquilo, casi con el ritmo que usamos para andar; y el ter­
cero, es muy vivo, y más rápido que el primero. El significa­
do de todas esas indicaciones se va aprendiendo con la ex­
periencia de asistir a muchos conciertos. ¿Para qué tenemos
que saber esto de los movimientos? Por dos razones impor­
tantes. La primera, para tener idea de cómo se está desarro-
56
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

liando la música que estamos oyendo, y seguir paso a paso su


progreso. La segunda (que es una cuestión muy discutida) es
que por lo general no es prudente aplaudir cuando termina
cada movimiento de una obra, porque distrae a los músicos
y, sobre todo, hace que se pierda la continuidad de la música,
continuidad en la que también tienen que ver las pausas en­
tre un movimiento y otro, en las que no tiene caso aplaudir.
Imagínense, es como si aplaudiéramos después de cada escena
de una obra de teatro, o después de cada escena de una pe­
lícula.
El caso es que después de una breve pausa, en la que ha­
remos bien en guardar silencio, viene el siguiente movimiento
del concierto para instrumento solista y orquesta. Luego, una
pausa más, y otro movimiento, y finalmente, termina esta
obra a la que llamamos concierto. Entonces, en muchas oca­
siones sucederá algo muy especial. Si aplaudimos con mucho
entusiasmo, el director de la orquesta y el solista, antes de
retirarse, saldrán varias veces al escenario a agradecer la ova­
ción y, finalmente, si insistimos mucho, el solista regresará
sólo para tocar una breve pieza que no está en el programa,
para complacer al público. Cuando el solista sale a tocar otra
vez después de su concierto, decimos que ha tocado un en­
core, palabra francesa que quiere decir, precisamente, otra
vez. Algunos llaman a esto bis, pero no es tan usual. ¿Y qué
es lo que toca el solista para complacer al público? Por lo ge­
neral, una pieza muy famosa escrita para su instrumento, o
una pieza que le guste particularmente. Por cierto, los músi­
cos de la orquesta se quedan respetuosamente en sus lugares
a oír la pieza que el solista va a tocar. En ocasiones, el solista
anuncia al público lo que va a tocar, y en otras, simplemente
toca, y ya. Lo mejor es que el solista informe qué música va a
interpretar, porque no todos los asistentes a la sala de con­
ciertos la van a reconocer. En ocasiones, después de tocar un
57
JUAN ARTURO BRENNAN

encore, el público le pide con su aplauso al solista que toque


otro, y a veces, otro más. Esto, por supuesto, depende del
entusiasmo del público, y de las ganas que el solista tenga
para tocar más. Muy rara vez, lo que ocurre cuando el solista
y la orquesta han terminado de tocar juntos y el público pide
más música, es que regresan al escenario el director y el so­
lista, se ponen de acuerdo con la orquesta, y tocan de nuevo
alguno de los movimientos del concierto que acaban de in­
terpretar. Esto no es muy recomendable, porque si ya lo to­
caron completo, no tiene mucho caso volver a tocar un frag­
mento nada más. Mejor, que el solista toque sólo, alguna de
sus piezas favoritas. Ahora sí, termina esta parte del ritual del
concierto, y llega el intermedio.
Aprovechamos esta pausa para comentar con quien nos
acompañe lo que acabamos de escuchar, y para leer las notas
al programa, relativas a las que vendrá después del interme­
dio. En ocasiones, no está de más volver a leer las notas de
programas relativas a lo que ya oímos, sobre todo si se trata
de alguna obra nueva para nosotros. Así, es como estudiar
poco a poco la música y la información que la rodea. Al fi­
nalizar el intermedio, se repite la salida de los músicos, la
del primer violín o concertino, a veces se repite exactamente
igual el ritual de la afinación, y finalmente, vuelve a aparecer
el director. Es posible que en ciertos programas se toque más
de una obra en la segunda parte del concierto; en otros, toda
la segunda parte estará dedicada a la interpretación de una
sola obra, de dimensiones mayores a las de la música tocada
en la primera parte. Hay distintas formas musicales que se
prestan para esta parte del concierto, pero lo más usual es que
se interprete una sinfonía.
Entre las formas musicales tradicionales, la sinfonía es pro­
bablemente la más rica y la más completa. Es un tipo de com­
posición en el que se exploran todas las posibilidades musica­
58
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

les de la orquesta, y en la que el compositor tiene que plan­


tear y solucionar los más complejos problemas de la estruc­
tura musical. Como en el caso de otras obras que podemos
hallar en un concierto sinfónico, para la interpretación de ca­
da sinfonía se requiere un número y variedad especial de ins­
trumentos, así que es probable que veamos en el escenario a
un grupo de músicos distintos (casi siempre mayor) al que fue
empleado en la primera obra del programa, o en el concierto
para un instrumento solista y orquesta. Al igual que los con­
ciertos para un solista y orquesta, las sinfonías suelen estar
escritas en varios movimientos separados, aunque hay excep­
ciones en las que una sinfonía se desarrolla en un sólo movi­
miento continuo. De esto también nos informará el progra­
ma de mano. Algunas sinfonías u otro tipo de obras con las
que se suele cerrar un programa sinfónico, requieren la par­
ticipación de otros elementos. Por ejemplo, algunas obras
requieren un coro completo formado por hombres y muje­
res. En algunas partes de estas obras, los compositores han
escrito pasajes en los que un instrumento toca una parte muy
especial, destacada, y en ciertas obras, hallaremos varios epi­
sodios de este tipo. Ocurre también que a veces, los compo­
sitores marcan en sus partituras algunos elementos interesan­
tes, que no ocurren en todas las obras. Por ejemplo, ciertas
piezas requieren, además de la orquesta, algunos instrumen­
tos adicionales que tocan fuera del escenario. A veces, estos
instrumentos se colocan en los pasillos, entre el público, y
en otras ocasiones, tocan desde atrás del escenario, de modo
que su sonido parece venir como de muy lejos. ¿Cómo se
comunica el director con estos músicos que no pueden ver­
lo? A veces se utiliza una pequeña cámara de televisión a
través de la cual el director da indicaciones precisas a quienes
tocan fuera del escenario. Y en ocasiones, aunque esto no es
muy común, sí hay otros grupos de voces o instrumentos
'59
JUAN ARTURO BRENNAN

cuyo manejo sea difícil, se emplean directores auxiliares.


Estas, y muchas otras cuestiones musicales que ocurren en
los conciertos, las aprendemos con el paso del tiempo, a
base de ir a escuchar a las orquestas con frecuencia, una y
otra vez. Digamos, entonces, que al terminar la última obra
del programa, a veces se repite lo mismo que ocurrió con el
solista. Si el público está muy contento con lo que ha escu­
chado, y aplaude con muchas ganas, el director saldrá de nue­
vo al escenario y toda la orquesta tocará una pieza fuera de
programa, un encore. Igual que en el caso del solista, a veces
será una breve pieza al gusto del director y la orquesta, pero
en otras ocasiones volverán a tocar un fragmento de la misma
obra que acaban de interpretar, y casi siempre será el final de
esa obra. Como con el solista y su instrumento, no es reco­
mendable que los directores hagan esto: ¿para qué tocar de
nuevo sólo un pedazo de la obra? Mejor tener preparada una
pieza nueva, o no tocar nada.
Es así como nuestro concierto llega a su fin, y hemos te­
nido una de las experiencias más satisfactorias que podamos
encontrar. La impresión que nos deja un buen concierto es
como la de un buen libro, o una buena película, o una buena
obra de teatro. Y claro, hay buenos conciertos, y malos con­
ciertos, y con el paso del tiempo aprenderemos a distinguir
entre unos y otros.
En cada concierto que escuchemos, sea bueno o malo,
largo o corto, sinfónico o de cámara, algo aprenderemos so­
bre la música que empezamos a conocer, o sobre la música
que aún es nueva para nosotros. Sin embargo, existe un tipo
de concierto que está hecho especialmente para aprender, y
es el concierto didáctico, que como su nombre lo indica, es
un concierto pensado y realizado para enseñarnos cosas muy
específicas sobre la música. Un concierto didáctico tiene los
mismos elementos que un concierto convencional, y otros
60
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

más que veremos brevemente. Como en el caso de otro tipo


de conciertos, un concierto didáctico puede estar a cargo de
un painista, un cuarteto de cuerdas, una orquesta de cámara,
o una orquesta sinfónica. ¿Cómo es un concierto didáctico
de una orquesta sinfónica?
En general, es parecido al concierto tradicional, pero más
interesante para quienes apenas se están acercando a la mú­
sica por primera vez. Un concierto didáctico es, en principio,
un concierto platicado. Después de que se ha realizado toda
la parte inicial del ritual del concierto (la entrada de los mú­
sicos, la afinación, etc.), aparece el director de la orquesta,
habla con el público. El director platica sobre la música que
va a interpretar, describe sus cualidades y características
principales, quizá diga algunas cosas sobre el compositor de la
obra. Es decir, el director explica al público la música que va
a escuchar. Y después de la plática, viene la música. ¿Qué
sucede entonces? A veces, luego de hablar sobre la música,
el director y la orquesta tocan la obra completa, de principio
a fin. Pero en otras, y es cuando el concierto didáctico se
vuelve muy interesante, lo que el director y la orquesta
hacen es tocar sólo un fragmento de la obra de la que se está
hablando. Después de ese fragmento, el director vuelve a ha­
blar, y le dice al público de qué se trata lo que sigue en la
obra que está tocando, y entonces la orquesta toca otra parte
de la pieza. Así, poco a poco, el director va informando al
público cómo está escrita la obra, qué cosas tiene de intere­
sante, por qué cada parte suena de tal o cual modo, y muchas
otras cosas muy interesantes. Sin duda, un concierto didác­
tico es una de las mejores maneras de acercarse a la música.
A veces, no es el director el que platica con el público, sino
un narrador que tiene un texto preparado, y que conoce la
música que se va a interpretar. Esto se hace porque hay algu­
nos directores que tienen más facilidad de palabra que otros,
61
JUAN ARTURO BRENNAN

y la idea es que el público siempre tenga bien claro lo que


está sucediendo en el concierto didáctico. En ocasiones, un
concierto didáctico es todavía más útil cuando el director de
la orquesta permite que el público haga preguntas sobre la
música, sobre los instrumentos, sobre la orquesta y sobre
muchas otras cosas musicales. Para esto, el director debe te­
ner una buena capacidad de hablar en público, y debe cono­
cer muy bien la música de su concierto didáctico. En otro
tipo de conciertos didácticos, es sólo un instrumento el que
lleva la parte musical del asunto. Por ejemplo, un piano. Lo
que sucede entonces es muy parecido a lo que pasa con el
concierto didáctico de la orquesta. Al salir el pianista al es­
cenario, en vez de ponerse a tocar de inmediato, habla con
el público sobre la música que va a tocar, sobre el compo­
sitor y otras cosas, y después comienza a tocar. Del mismo
modo que con la orquesta, a veces tocará la pieza completa,
a veces la irá desarrollando poco a poco, entre plática y plá­
tica, para que el público vaya conociendo paso a paso la mú­
sica. Por cierto, hay quienes dicen que los conciertos didác­
ticos son especiales para niños, pero la verdad es que un buen
concierto didáctico puede ser oído y aprovechado igualmente
por niños, adolescentes y adultos, y en general por todo aquel
que quiera acercarse a la música.
¿Cómo aprendemos cosas interesantes sobre la música a
partir de un concierto tradicional, o un concierto didáctico?
Como siempre, reflexionando sobre lo que hemos oído, y
haciéndonos varias preguntas: ¿Qué fue lo que oí? ¿Qué
diferencias hay entre las obras del concierto? ¿Qué me su­
giere cada una de ellas al oírlas? ¿Me gustó esa música? ¿No
me gustó? ¿Por qué? ¿Quiero oírla otra vez? ¿Qué cosas
nuevas aprendí en este concierto didáctico? ¿Entendí lo que
se dijo sobre la música? Muchas de estas respuestas serán
automáticas, y no causarán dudas. Pero otras serán más di­
62
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

fíciles de responder, y para resolver esas dudas, nada mejor


que buscar la oportunidad de volver a oír la misma música, ya
sea en otro concierto o a través de discos o el radio. Después
de todo, una de las mejores formas de aprender algo sobre la
música es escucharla una y otra vez. Finalmente, otro modo
de adquirir información sobre la música que hemos escucha­
do en un concierto, es leer algo sobre ella.
Para ello, se recomienda de nuevo prestar mucha atención
a las notas de los programas de mano y, como complemen­
to a esto, buscar textos en los que podamos hallar más infor­
mación sobre la música y sobre el compositor. Como una
guía mínima para este fin, el lector hallará un poco más ade­
lante una breve selección de libros que pueden resultar inte­
resantes como parte del proceso de acercamiento a la música.

63
OTRAS FORMAS DE
ESCUCHAR MUSICA

N o hay duda de que la mejor


manera de escuchar música es a través de un concierto, pero
no es la única. Por desgracia, no podemos pasarnos varias
horas al día en una sala de conciertos escuchando a solistas,
grupos de cámara y orquestas, pero por fortuna, existen mu­
chos otros medios a través de los cuales la música se acerca a
nosotros y nosotros a ella.
Estos medios son muy conocidos, por lo general bastante
accesibles, y cada uno tiene sus características especiales.
Así que, cuando no es tiempo de concierto, podemos recu­
rrir a cualquiera de ellos.
Grabaciones. Discos, cintas de carrete abierto, cassettes,
cartuchos, discos compactos, se han encargado de llenar
nuestra vida de música de todos los géneros y todos los es­
tilos. La gran ventaja que nos ofrecen todas estas presen­
taciones de la música grabada es la repetición: podemos es­
cuchar una obra musical tantas veces como nuestro oído lo
65
JUAN ARTURO BRENNAN

pida, ya sea para aprender algo de esa música, o simplemente


para disfrutarla una y otra vez. Recomendación: cuando es­
cuchemos una grabación por primera vez, lo mejor es escu­
charla completa, de principio a fin, para apreciar la estruc­
tura y el desarrollo general de la música, y sólo después, si
así lo deseamos, repetir una o varias partes de la obra. Esta
es otra de las ventajas que ofrece la música grabada: la se­
lección a voluntad de aquellas secciones que nos interesan
más. No olvidar leer con atención la nota discográfica que
acompaña a la grabación, ya que es fuente importante de in­
formación musical. Otra de las grandes ventajas de la música
grabada es que nos permite hacer interesantes ejercicios de
comparación, especialmente en lo que se refiere a la música
de concierto. A medida que pasa el tiempo, aprenderemos a
distinguir las cualidades y defectos de cada interpretación,
y a compararla con otras interpretaciones. En general, cuando
hacemos este ejercicio de comparación, no importa tanto
decidir si esta grabación es mejor que aquella, sino decidir
cuál es la que más satisface nuestro gusto personal. Como
guía para este proceso, hay algunas publicaciones sobre mú­
sica que tienen secciones especiales dedicadas a comentar
grabaciones, y de ellas se pueden aprender cosas interesantes
sobre la música grabada. Un experimento interesante: si te­
nemos planeado ir a un concierto en el que se van a interpre­
tar obras que conocemos ya o que nos interesa conocer espe­
cialmente, resulta muy útil obtener grabaciones de esas obras
y escucharlas en las horas anteriores al concierto mismo, o la
noche anterior, para tenerlas frescas y presentes en el oído, y
así poder disfrutar mejor lo que escuchemos en el concierto
y, por qué no, comparar lo que hemos oído en la grabación
con lo que se escucha en la sala de conciertos.
Radio. Las transmisiones de música por radio tienen la
enorme ventaja de que nos dan acceso a una discoteca enor-
66
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

me, que sería prácticamente imposible tener en nuestra pro­


pia casa. Escuchar música por radio nos da también una gran
capacidad de selección, ya que, con muy pocas excepciones,
cada estación está dedicada a la transmisión de un género es­
pecial de música. Así, tenemos estaciones dedicadas exclu­
sivamente a la música ranchera, a la música norteña, a la mú­
sica tropical, al jazz, al rock, y a muchas otras formas de
música popular y comercial. Y claro, también están las esta­
ciones dedicadas a la música de concierto, que suelen ser
muy pocas en comparación con las dedicadas a la música po­
pular de distintos tipos.
En el caso particular de la música de concierto a través del
radio, hay dos formas principales de presentar las obras. En
la primera, una voz nos dice simplemente qué obra vamos a
escuchar, y con qué intérpretes. En la segunda forma, además
de esa información se nos ofrecen otros datos sobre la obra,
sobre el compositor, sobre los intérpretes, es decir, datos muy
interesantes que nos permiten conocer mejor la música que
vamos a escuchar. A veces, podemos escuchar a lo largo de
una transmisión radiofónica varias obras, de compositores
distintos, de géneros diversos, a lo largo de la programación
normal de una estación. En otras ocasiones, las estaciones
nos ofrecen programas especiales dedicados a un compositor
o a un estilo particular de música, o a un instrumento deter­
minado. Son estos los programas musicales de radio que re­
sultan más útiles para nuestro aprendizaje. Recientemente,
han aparecido dos tendencias en la transmisión de música
de concierto por radio, de las cuales hay que cuidarse mucho.
La primera es la que nos permite oír solamente fragmentos
aislados de las obras musicales, nunca una obra completa,
evitando así que nos acerquemos al concepto total de la mú­
sica. La segunda tendencia es la de algunas estaciones que
programan obras completas, pero que cuando están divididas
67
JUAN AR TURO BRENNAN

en varias partes o movimientos, interrumpen después de cada


sección para transmitir anuncios comerciales, propaganda
oficial y muchas otras cosas que nada tienen que ver con la
música. De esta manera, se rompe totalmente la continuidad
musical de la obra, y el resultado es muy desconcertante.
¿Se imagina el lector si en un concierto sinfónico el director
hiciera una pausa después de cada movimiento de una sinfo­
nía, para ponerse a platicarnos sobre automóviles, cuentas
bancarias, o fútbol? Hay que desconfiar de este tipo de trans­
misiones de música de concierto por radio, ya que no son la
mejor forma de educar nuestro oído y nuestro gusto.
Televisión. Una de las mejores formas de acercarse a la
música, a falta de un concierto en vivo, es la de ver y oír
una obra musical por televisión. Debido a las características
tan especiales de la programación televisiva en nuestro país,
hay una gran cantidad de programas dedicados a la música
popular y comercial, y muy pocos dedicados a la música de
concierto. Estos, sin embargo, cuando son buenos, resultan
una muy interesante fuente de información musical. La gran
ventaja de la música por televisión es que nos permite acercar­
nos a los músicos de una forma que en un concierto en vivo
es imposible. Además, las cámaras no sólo se acercan a los
músicos tanto como nos podamos imaginar, sino que nos per­
miten ver a una orquesta, a un director, a un pianista, o a un
cuarteto, desde muchos ángulos al mismo tiempo. Por otra
parte, puede ocurrir en determinados momentos que, mien­
tras escuchamos el sonido de la música, la imagen no es la de
los músicos que la tocan, sino que puede ser muchas otras
cosas relativas al compositor y su época, o al paisaje al que
se refiere la música si es descriptiva, o al lugar en el que se
está llevando a cabo el concierto. Todo esto, cuando está
bien hecho, puede ser muy interesante y puede llegar a ser
un buen elemento de aprendizaje musical. Claro, la música
68
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

habla por sí misma y en realidad no necesita imágenes para


ser apreciada, pero un buen programa musical por televisión,
en el que la imagen y el sonido están bien hechos y bien com­
binados, es una experiencia muy satisfactoria.
Al igual que en los programas de radio, en televisión suele
aparecer alguien que nos habla un poco de la música que
vamos a escuchar, y del compositor que escribió la obra, y
de otras cosas interesantes. Estas personas, el conductor, no
sólo debe saber bastantes cosas sobre música, sino que ade­
más debe tener la habilidad necesaria para comunicarlas a su
auditorio televisivo. Lo más importante aquí es que, ya que
no todos los que ven un programa musical de televisión son
especialistas en la materia, el conductor hable de la música en
términos que se entiendan fácilmente, y que sean accesibles
al público. Hay que desconfiar de los conductores de radio
y televisión que pretendan darnos una complicada clase de
teoría musical, y hay que desconfiar también de aquellos
que sean demasiado serios y solemnes, y que con su estilo no
logran más que deprimir y aburrir al público. Después de
todo, la música es una experiencia tan gozosa, que es preferi­
ble que cuando nos hablen de ella nos den una plática agra­
dable, y no un sermón. Igual que en el radio, lo mejor es que
en los programas musicales de televisión se nos ofrezcan obras
completas, y no pequeños fragmentos de una obra y otra, y
otra, que no son muy útiles para que entendamos la música.
¿Qué tan útil sería para nuestro aprendizaje cultural que nos
permitieran ver sólo la mitad de una pintura o una escultura,
o que leyéramos sólo unas cuantas páginas de un libro, o que
viéramos nada más dos escenas de una película o una obra de
teatro? Sin duda, siempre es mejor ver y oír la música com­
pleta, tal y como fue concebida por sus autores.
Cursos. Para apreciar la música y disfrutarla, no hace falta
ser un especialista en la materia y, sobre todo, no hace fal­
69
JUAN ARTURO BRENNAN

ta estudiar una carrera musical en una escuela o en un conser­


vatorio. Sin embargo, toda información complementaria que
sea útil para aumentar nuestras posibilidades de gozar la mú­
sica, sea bienvenida. Un modo interesante de adquirir parte
de esa información es a través de algunos cursos de aprecia­
ción musical que ofrecen distintas instituciones, públicas o
privadas, e incluso algunas personas que se dedican a ello por
su cuenta. Por lo general, estos cursos de apreciación musical,
o iniciación musical, están diseñados para ofrecernos informa­
ción general sobre la historia de la música, sobre los compo­
sitores importantes y sus obras, sobre los distintos tipos de
obras musicales que hay y algunas otras cosas que han de ser­
virnos para acercarnos a la música con mayores conocimien­
tos. Lo interesante de estos cursos es que, además de lo que
el instructor nos dice con su voz, tenemos la oportunidad de
oír música que se relaciona directamente con lo que estamos
aprendiendo. Así, si el instructor nos habla sobre la música de
Vivaldi, lo ideal es que nos haga escuchar una grabación con
alguna obra de Vivaldi; si nos trata de explicar las caracterís­
ticas de una sonata, que escuchemos de inmediato una buena
sonata. Otra ventaja de este tipo de cursos, que por lo general
suelen ser breves, es que se nos puede ir explicando la música
a medida que va sonando, cosa que no es posible hacer con
facilidad en el radio y la televisión. Igual que en el radio y la
televisión, la persona que nos hable sobre música en estos
cursos debe tener buenos conocimientos musicales y, además,
debe saber comunicarlos con claridad y buen estilo. En oca­
siones, estos cursos de apreciación musical se vuelven más
especializados, y hay ciclos completos dedicados, por ejem­
plo, a estudiar un estilo musical particular, o un compositor
en especial. Algunos de estos cursos, además de la plática del
instructor y las grabaciones musicales, suelen ser complemen­
tados con imágenes (fotografías, transparencias, películas,
70
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

videos) que hacen más interesante nuestro acercamiento a la


música. ¿Cómo saber cuándo uno de estos cursos es bueno,
y cuándo es malo? Muy fácil: asistimos a la primera sesión
del curso, y si cuando se termina la sesión estamos ansiosos
porque llegue la hora de iniciar la segunda, el curso es bueno.
En cambio, si al acabar la primera sesión nos quedamos to­
talmente indiferentes, y hasta aburridos, no hay duda de que
el curso es malo, y hay que abandonarlo rápidamente. Cuan­
do se trata de comunicar la música a los demás, no hay pe­
cado más grande que el aburrimiento.
Audioramas. Esta es una idea interesante para escuchar
música, que sin embargo, no se ha difundido mucho. Imagi­
nemos que en medio de un parque o de un bosque hay un
espacio más o menos cerrado o aislado, rodeado de árboles
y plantas, quizá limitado por formaciones naturales de roca.
En el interior de ese espacio se colocan, sin un orden especial,
cómodas sillas y bancas, distribuidas por todos los rincones,
a la sombra de los árboles y las plantas. Y escondidas por ahí
detrás de los mismos árboles, las bocinas de un buen sistema
de sonido, a través de las cuales se escucha la música que se
programa desde una pequeña cabina de sonido, no muy leja­
na de ahí. Discos, cintas, cassettes, pueden ser programados
continuamente, y escuchados plácidamente por el público
en un ambiente tranquilo y natural. La experiencia es cómo
escuchar una buena estación de radio, pero sin anuncios co­
merciales, sin interrupciones, sin noticieros, sin nada que nos
distraiga de la música misma. A veces, el encargado de la ca­
bina de sonido programa música continua, y nada más. Y
otras veces, él mismo se convierte en locutor, informándonos
a través del micrófono algunos datos sobre la música, los com­
positores y los intérpretes. Si el audiorama está en un buen
lugar, y está suficientemente aislado de los ruidos de la ciu­
dad, es una interesante experiencia musical que comprueba
71
JUAN ARTURO BRENNAN

que la música y la naturaleza se llevan muy bien. Además, el


audiorama es un sitio en que sí se da la combinación de mú­
sica y lectura, y hasta se puede escribir muy a gusto escu­
chando música bajo los árboles. La entrada a los audioramas
es libre, y uno puede llegar en cualquier momento, quedarse
el tiempo que guste, salir, volver a entrar, en fin, aprove­
char el servicio con toda libertad. Como ejemplos, menciono
dos audioramas que existen en la Ciudad de México: el que
está en el viejo Bosque de Chapultepec, y el que está en el
Parque Luis G. Urbina, mejor conocido como el Parque Hun­
dido.
Creo que con los conciertos y con los asuntos menciona­
dos en este capítulo, queda cubierta una gran variedad de
formas de acercarse a la música, aunque todavía existen otras,
unas bastante comúnes, otras un tanto especiales. Por ejem­
plo, ir al cine a ver y oír una ópera filmada, o asistir a una se­
sión de música electrónica en la que los sonidos son produ­
cidos por un sintetizador que está conectado a una computa­
dora, que a su vez está conectada directamente a las ondas
cerebrales del compositor, que en ese caso es también el in­
térprete. En fin, que las posibles formas de acercarse a la
música son muchas y muy variadas, y queda como tarea para
el lector buscarlas, encontrarlas, enfrentarse a ellas, aprender
de ellas y más que nada, gozarlas.

72
ALGUNOS
COMPOSITORES
INTERESANTES Y
UNAS CUANTAS OBRAS

H aciendo las cosas como se


acostumbra, debí titular este capítulo Algunos compositores
importantes. Sin embargo, como sucede con frecuencia, re­
sulta que todavía no existe un acuerdo total entre los estu­
diosos de la música respecto a quiénes son en verdad los com­
positores más importantes de la historia. Por eso, prefiero de­
cir que los compositores que citaré más adelante son intere­
santes porque a través de sus obras podremos acercarnos a
una gran variedad de estilos musicales. ¿De qué clase de com­
positores se trata? De los compositores de música de concier­
to. ¿Por qué? Digamos, para no entrar en largas discusiones
que hemos quedado de acuerdo que la música de concierto
es la más interesante para intentar nuestro acercamiento a la
música, porque es la música en la que podemos hallar más
elementos, más formas, más modos de expresión. Por otra
parte, hay algo muy interesante respecto a la forma distinta
como nos acercamos a los diversos tipos de música a través
73
JUAN ARTURO BRENNAN

de sus compositores. En la música foklórica, por ejemplo, no


tiene caso preguntar siquiera quiénes han sido los composi­
tores de tales o cuales melodías, porque en realidad nadie lo
sabe. Y en el caso de los muchos tipos de música popular que
conocemos, sucede que identificamos cada pieza a través de
quien la interpreta, y no a través del compositor que la creó.
Por decirlo de otro modo, en la música popular casi siempre
sabemos quién toca o quién canta tal o cual canción, pero
casi nunca sabemos quién la escribió. En la música de con­
cierto, en cambio, las cosas son al revés: lo más importante
es el compositor, y el intérprete viene en segundo lugar. Di­
cho esto, debo confesar ahora que me he metido en un serio
problema al intentar hacer una lista de compositores intere­
santes (algunos de los cuales pueden ser importantes), porque
son tantos y tantos los compositores que han hecho música
de concierto a través de la historia, que hacer una selección de
ellos es algo muy complicado. Para darme valor, he consulta­
do algunos libros sobre música, que apenas han sido de me­
diana utilidad. Uno de ellos, por ejemplo, trae las biografías
de cincuenta compositores considerados famosos; otro, nos
ofrece 134 biografías, con listas de las obras más importan­
tes de cada compositor; otro más contiene mil pequeñas no­
tas sobre otros tantos compositores. Aquí no nos caben
tantos compositores, así que nuestra lista quedará reducida
a 75 compositores de música de concierto, de todas las épo­
cas y de todos los estilos, incluyendo algunos compositores
mexicanos cuya música es de especial interés para nosotros.
Juan Sebastián Bach (1685-1750) Alemán.
Bela Bartok (1881-1945) Húngaro.
Ludwig van Beethoven (1770-1827) Alemán.
Alban Berg (1885-1935) Austríaco.
Héctor Berlioz (1803-1869) Francés.
74
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

Miguel Bernal Jiménez (1910-1956) Mexicano.


Leonard Bernstein (1918) Estadounidense.
Alexander Borodin (1883-1887) Ruso.
Johannes Brahms (1833-1897) Alemán.
Benjamín Britten (1913-1976) Inglés.
Antón Bruckner (1824-1896) Austríaco.
John Cage (1912) Estadounidense.
Julian Carrillo (1875-1965) Mexicano.
Carlos Chávez (1899-1978) Mexicano.
Frederic Chopin (1810-1849) polaco.
Aarón Copland (1900) Estadounidense.
Arcangelo Corelli (1653-1713) Italiano.
Claude Achille Debussy (1862-1918) Francés.
Josquin Des Pres (1445-1521) Flamenco.
Guillaume Dufay (1400-1474) Flamenco.
Antonin Dvorak (1841-1904) Checoslovaco.
Manuel Enríquez (1926) Mexicano.
Manuel de Falla (1876-1946) Español.
Blas Galindo (1910) Mexicano.
George Gershwin (1898-1937) Estadounidense.
Alberto Ginastera (1916-1983) Argentino.
Christoph Willibald Gluck (1714-1787) Alemán.
Georg Friedrich Haendel (1685-1759) Alemán.
Rodolfo Halffter (1900-1987) Mexicano.
Joseph Hayden (1732-1809) Austríaco.
Paul Hindemith (1895-1963) Alemán.
Candelario Huízar (1883-1970) Mexicano.
Federico Ibarra (1946) Mexicano.
Charles Ives (1874-1954) Estadounidense.
Orlando di Lasso (1532-1594) Flamenco.
Mario Lavista (1943) Mexicano.
Franz Liszt (1811-1886) Húngaro.
Guillaume de Machaut (1300-1377) Francés.
75
JUAN ARTURO BRENNAN

Gustav Mahler (1865-1911) Austríaco.


Félix Mendelssohn (1809-1847) Alemán.
Olivier Messiaen (1908) Francés.
José Pablo Moncayo (1912-1958) Mexicano.
Claudio Monteverdi (1567-1643) Italiano.
Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) Austríaco
Modesto Mussorgsky (1839-1881) Ruso.
Carl Orff (1895-1982) Alemán.
Niccolo Paganini (1782-1840) Italiano.
Giovanni Pierluigi da Palestrina (1525-1594) Italiano.
Manuel M. Ponce (1882-1948) Mexicano.
Sergei Prokofiev (1891-1953) Ruso.
Giacomo Puccini (1858-1924) Italiano.
Sergei Rachmaninoff (1873-1943) Ruso.
Maurice Ravel (1875-1937) Francés.
Silvestre Revueltas (1899-1940) Mexicano.
Nikolai Rimsky-Korsakoff (1844-1908) Ruso.
Gioacchino Rossini (1792-1868) Italiano.
Arnold Schoenberg (1874-1951) Austriaco.
Franz Schubert (1797-1828) Austriaco.
Robert Schumann (1810-1856) Alemán.
Dimitri Shostakovich (1906-1975) Ruso.
Jean Sibelius (1865-1957) Finlandés.
Bedrich Smetana (1824-1884) Checoslovaco.
Karlheinz Stockhausen (1928) Alemán.
Richard Strauss (1864-1949) Alemán.
Igor Stravinsky (1882-1971) Ruso.
Piotr Ilyich Tchaikovsky (1840-1893) Ruso.
Georg Philipp Telemann (1681-1767) Alemán.
Edgard Varése (1883-1965) Francés.
Leonardo Velázquez (1934) Mexicano.
Giuseppe Verdi (1813-1901) Italiano.
Heitor Villa-Lobos (1887-1959) Brasileño.
76
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

Antonio Vivaldi (1678-1741) Italiano.


Richard Wagner (1813-1883) Alemán.
Carl María von Weber (1786-1826) Alemán.
Anton Webern (1883-1945) Austríaco.
Como cualquier otra lista que uno intente hacer, estoy se­
guro que esta lista de compositores de música de concierto
no es completamente satisfactoria, porque ni están todos los
que son, ni son todos los que están. Sin embargo, me parece
que la música de los compositores mencionados cubre una
gran parte de lo que ha sido importante en la historia musical
de los últimos seis siglos. Sobre todo, en esta lista faltan va­
rios compositores mexicanos que, sin embargo, no quedarán
abandonados, ya que están incluidos en la sección que más
adelante dedico a los discos de música mexicana de concier­
to; mencionarlos aquí a todos hubiera hecho de esta lista algo
interminable y aburridísimo.
Así pues, lo importante de esta lista de compositores es
que el lector la use como una guía para acercarse a la música
de todos ellos, buscándola en los conciertos, en los discos, en
la radio, y aprendiendo con el paso del tiempo cuáles son las
cualidades y defectos de cada compositor, aprendiendo cuá­
les son las semejanzas y diferencias entre la música de unos y
otros, y sobre todo, aprendiendo a disfrutar al máximo la
gran cantidad de buena música que se puede hallar en las
obras de estos compositores. Lo ideal sería poder comple­
mentar esta lista de compositores con una lista de las mejores
o más importantes de cada uno de ellos. Sin embargo, eso nos
llevaría otras quinientas páginas y, además, esa lista de obras
estaría más cerca de ser un reflejo de mis propios gustos y
preferencias, que de una verdadera recomendación sin prejui­
cios. ¿Cómo elegir entre los varios miles de obras que compu­
sieron estos señores, y entre las que siguen componiendo
77
JUAN ARTURO BRENNAN

aquellos que todavía viven? No es fácil, y a pesar de ello, al­


gunos autores lo han intentado. Así que, como para muestra
basta un botón, aquí va una lista de obras de música de con­
cierto consideradas fundamentales por un autor llamado
Hugh Miller. Esta lista apareció en su libro (escrito original­
mente en inglés) titulado Introducción a la música y publi­
cado por la casa Barnes & Noble de Nueva York. Lo intere­
sante de esta lista es que el señor Miller, en vez de hacer una
selección de varios cientos de obras, se limita a mencionar 25
composiciones que él considera importantísimas, y que son
las siguientes:
1.- JUAN SEBASTIAN BACH: Cantata No. 140 (voces y
orquesta).
2.- JUAN SEBASTIAN BACH: Passacaglia y fuga en do
menor (órgano).
3.- JUAN SEBASTIAN BACH: Suite No. 3 en re mayor
(orquesta).
4.- BELA BARTOK: Cuarteto No. 5 (cuerdas).
5.- LUDWIG VAN BEETHOVEN: Sinfonía No. 5 en do
menor (orquesta).
6.- GEORGES BIZET: Carmen (ópera).
7.- JOHANNES BRAHMS: Sinfonía No. 3 en fa mayor
(orquesta).
8.- FEDERICO CHOPIN: Sonata No. 2 en sí bemol me­
nor (piano).
9.- AARON COPLAND: Música para el teatro (orquesta).
10.- CLAUDE ACHILLES DEBUSSY: Preludio a la siesta
de un fauno (orquesta).
11.- GEORG FRIEDRICH HAENDEL: El Mesías (voces y
orquesta).
12.- JOSEPH HAYDN: Cuarteto Opus 33, No. 2 en mi
bemol mayor (cuerdas).
78
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

13.- PAUL HINDEMITH: Sonata No. 3 (piano).


14.- FELIX MENDELSSOHN: Concierto de mi menor pa­
ra violín y orquesta.
15.- WOLFGANG AMADEUS MOZART: Don Giovanni
(ópera).
16.- WOLFGANG AMADEUS MOZART: Sinfonía No. 40
en sol menor, k. 550 (orquesta).
17.- GIOVANNI PIERLUIGI DA PALESTRINA: Misa
breve (voces).
18.- GIACOMO PUCCINI: La bohemia (ópera).
19.- MAURICE RAVEL: Bolero (orquesta).
20.- FRANZ SCHUBERT: Viaje de invierno (voz y piano)
21.- ROBERT SCHUMANN: Piezas de fantasía (piano).
22.- RICHARD STRAUSS: Till Fulenspiegel (orquesta).
23.- IGOR STRAVINSKY: Petrushka (orquesta).
24.- PIOTR ILYICH TCHAIKOVSKY: El cascanueces (or­
questa).
25.- RICHARD WAGNER: Tristán e Isolda (ópera).
Esta es la lista de obras musicales básicas que propone el
señor Miller, y estoy seguro que es totalmente distinta a la
que podría proponer cualquier otro autor. Sin embargo, vale
la pena mencionar que las obras citadas son buenas, y que
oírlas será sin duda un buen acercamiento a la música, pero
no sin antes resolver algunas dudas básicas que sin duda han
quedado al leer la lista. ¿Cuál es la diferencia entre una can­
tata y una sonata? ¿De qué está hecha una suite? ¿Quién dia­
blos era Till Fulenspiegel? ¿De dónde sale una passacaglia y a
dónde va una fuga? ¿De qué cuerdas está hecho un cuarteto?
¿Por qué hay un fauno que va a tomar la siesta? ¿Para qué
sirve un do menor y para qué sirve un re mayor?
Aquí es donde entra la curiosidad del lector, y su propia
búsqueda de las respuestas a estas y muchas otras preguntas
79
JUAN ARTURO BRENNAN

que sin duda surgirán durante el acercamiento a la música.


Uno de los aspectos más emocionantes del aprendizaje de
información sobre música es que, a medida que vamos encon­
trando las respuestas a esas preguntas, va aumentando nuestro
entendimiento de la música y, sobre todo, nuestra capacidad
de disfrutarla. Y eso, al fin de cuentas, es lo importante.

80
LA MUSICA
POR ESCRITO

N o me cansaré de decir una y


otra vez que la única forma verdaderamente completa de acer­
carse a la música es escuchándola. Sin embargo, también es
cierto que leer sobre música puede aumentar considerable­
mente nuestra posibilidad de conocerla y disfrutarla. A lo
largo de nuestra búsqueda de datos para acercarnos mejor a
la música, nos encontraremos con el hecho de que a lo largo
de la historia se ha escrito muchísimo sobre la música, y
sobre los compositores y los intérpretes. Sin duda, nos vamos
a encontrar con todos estos escritos en muchas fuentes distin­
tas, en muchas formas distintas, pero hay algunos tipos de
información musical por escrito que son especialmente inte­
resantes, y vamos a explorar brevemente algunos de ellos.
Notas de programa. En nuestro capítulo dedicado al ritual
del concierto sinfónico, ya conocimos las notas de programa.
Repito la recomendación de que, en vez de tirar los progra­
mas de mano al suelo después de terminado el concierto, los
81
JUAN ARTURO BRENNAN

conservemos para el futuro. ¿Para qué nos pueden servir? Si


en alguna ocasión escuchamos en la radio, o en un disco,
una obra que ya oímos en un concierto, y tenemos guardada
por ahí la nota respectiva, su lectura repetida puede ser muy
útil para refrescar nuestra memoria sobre la música en cues­
tión. Además, resulta interesante comparar, al paso del tiem­
po, notas de programas escritas por diversos autores para
distintos conciertos en los que se toca la misma obra.
En mi opinión, las notas de programas no sólo deben te­
ner información sobre fechas, lugares, personajes, y carac­
terísticas que tienen que ver directamente con la música de
que se trata, sino que deben ofrecer también al lector/auditor
otros datos a través de los que se ponga de relieve la relación
de esa música y de ese compositor con su tiempo, con otras
artes, con otras ideas. Así, estaremos siendo recordados del
hecho de que la música no existe como un asunto aislado en
el mundo, sino que siempre ha estado estrechamente relacio­
nada con el resto de la cultura y la historia del hombre. De
preferencia, una nota de programa debe ser, además de in­
formativa, agradable y divertida en su lectura. Hay pocas
cosas tan desconsoladoras como una nota de programa abu­
rrida.
Notas discográficas. Estas notas son las que encontramos
en la contraportada de los discos, y que, igual que las notas
de programa, nos dan valiosa información sobre la música y
sobre el compositor, y en ocasiones, sobre los intérpretes.
Igual que con las notas de programa de los conciertos, las me­
jores notas discográficas son aquellas que nos hacen acercar
nos a la música como un fenómeno que está relacionado ínti­
mamente con otras áreas del pensamiento y la actividad del
hombre. Por lo general, leemos la nota discográfica la primera
vez que nos sentamos a escuchar un disco que acabamos de
adquirir, y cuando oímos ese disco en ocasiones posteriores,
82
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

nos olvidamos de ella. Yo sugiero, en cambio, leer con aten­


ción las notas discográficas cada vez que escuchemos un
disco en particular. Es una de las mejores formas de llegar a
conocer bien la música que estamos oyendo. Si además re­
cordamos que tenemos por ahí en un cajón una nota de pro­
grama de un concierto donde se tocó la obra cuya grabación
hemos conseguido, resulta muy interesante, al oír el disco,
leer la nota discográfica y la nota de programa, y hacer las
comparaciones necesarias sobre lo que nos dice cada una, y
sobre cómo nos lo dice. En muchas ocasiones, la nota de pro­
grama nos dará información que le falta a la nota discográfi­
ca, y en ocasiones, será al revés.
Artículos varios. Casi todos los periódicos importantes
tienen una sección cultural en la que con frecuencia aparecen
artículos sobre música. Lo mismo sucede con algunas revis­
tas, especialmente las revistas dedicadas a la difusión de la
cultura. En estos artículos podemos hallar información mu­
sical muy variada: entrevistas con compositores, entrevistas
con intérpretes, comentarios históricos sobre algún compo­
sitor y su obra, reseñas sobre alguna investigación interesante
en el área de la música antigua, noticias, sobre el estreno de
alguna obra interesante, y muchas otras cosas. Claro, si nos
interesa la música, es más que recomendable leer todo este
material; con el paso del tiempo, al igual que con la música
misma, aprenderemos a distinguir los buenos artículos mu­
sicales de los malos. Ahora bien, el tipo de materiales a los
que me refiero en este párrafo son fundamentalmente infor­
mativos, porque hay otro tipo de textos musicales, más es­
pecializados, que son los escritos como crítica musical.
Críticas musicales. Un periodista que sabe (o debe saber)
mucho de música, va a un concierto o a una ópera, y escucha
con atención lo que sucede en la sala de conciertos. Después,
escribe un artículo en el que, además de informar lo básico
83
JUAN ARTURO BRENNAN

sobre la música que ha escuchado, analiza la calidad de las


interpretaciones, es decir, hace una crítica del concierto. Creo
que es claro que el oficio de crítico musical es muy delicado,
y ciertamente complicado, por muchas razones, la principal
de las cuales es el hecho de que lo que para un crítico está
bien, para otro está regular, y para otro, mal. ¿Por qué? Por­
que es muy difícil, casi imposible, establecer reglas rigurosas
para la crítica musical. Así, si después de oír un concierto
buscamos al día siguiente las críticas periodísticas, hallaremos
varias opiniones distintas; en ocasiones, alguna de esas opinio­
nes coincidirá con la nuestra, y en otras, tendremos opinio­
nes totalmente distintas a todo lo que leamos. ¿Qué quiere
decir esto? Que debemos tomar la crítica musical como lo
que es: un comentario personal que no debe intentar más que
ser una guía para quien está interesado en la música. Muchos
críticos escriben con la idea de que su opinión es definitiva
y es la única opinión válida sobre tal o cual música. Descon­
fíe de este tipo de críticos. Como en todo, hay varios tipos
de críticos de música, entre los cuales yo distingo tres prin­
cipales:
a) El crítico que asiste a un concierto y, después de escu­
charlo, escribe que se tocó tal y cual obra, que se tocó
bonito, o que se tocó feo, que el público aplaudió mu­
cho, o que el público aplaudió poco. Podemos olvidar­
nos rápidamente de este tipo de crítica, ya que además
de inútil, es muy aburrida.
b) El crítico que asiste a un concierto y, sin importarle en
realidad lo que ha escuchado, se dedica a escribir cosas
maravillosas sobre tal o cual intérprete o compositor, o
cosas horribles sobre tal otro intérprete y tal otro com­
positor, guiado por sus preferencias propias y por rela­
ciones personales o profesionales que nada tienen que
84
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

ver con la música misma. También podemos olvidar este


tipo de crítica, ya que no sólo es inútil, sino que puede
llegar a deformar la realidad de un acontecimiento mu­
sical.
c) El crítico que después de escuchar un concierto se pro­
pone informar a sus lectores sobre las obras, los compo­
sitores, los intérpretes y las interpretaciones, con la
intención de proporcionar al público algunos datos y
algunas comparaciones interesantes que le permitan
conocer mejor el quehacer musical. Por lo general, este
tipo de crítico intentará también describir las interpre­
taciones relacionándolas en ocasiones con la reacción
del público, la reacción de los músicos que hicieron la
interpretación, o que asistieron a ella, y quizá mencione
cosas interesantes sobre el lugar del concierto, y sobre
las circunstancias que rodearon a la interpretación. Y si
todo esto es escrito con un estilo ligero y comprensible,
tanto mejor. Finalmente, este crítico se atreverá de vez
en cuando a escribir sus críticas con buen humor. Este
es, en mi opinión, el tipo de crítica musical que vale la
pena leer, y es quizá el que nos permitirá un mejor acer­
camiento a la música a través de la crítica.
Repito, finalmente, que si bien es interesante, y a veces
muy útil, la lectura de críticas musicales, hay que aprender
a distinguir entre los diversos tipos de crítica que existen. Y
aún en el caso de una buena crítica, es indispensable que
comparemos nuestra propia opinión (que finalmente es la
que importa) con la del crítico en cuestión. De esas compara­
ciones suelen surgir importantes momentos de aprendizaje
musical.
Biografías de compositores. Para algunos, resulta muy clara
la utilidad de leer de vez en cuando la biografía de un compo­
55
JUAN ARTURO BRENNAN

sitor, pero para otros, parece no tener importancia. A manera


de comentario sobre esto, me referiré a algo que me fue dicho
hace muchos años por uno de mis maestros de la secundaria,
y que me aclaró este punto. Supongamos que en determinado
momento estoy profundamente interesado en la teoría de la
relatividad formulada por el físico alemán Albert Einstein. Al
estudiar las fórmulas matemáticas que definen su teoría, me
encuentro con que no entiendo del todo los números y las
ecuaciones necesarias para resolver esas fórmulas. ¿Qué pasa
entonces si leo una, o dos, o quince biografías de Einstein?
No pasa absolutamente nada, seguiré sin entender las fórmu­
las. Por otra parte, en cierta ocasión escucho una sinfonía de
Beethoven, y me quedan algunas dudas sobre el significado y
el espíritu de su música. ¿Qué sucede si leo algo sobre la vida
de Beethoven? Lo más probable es que mi comprensión de su
música sea un poco mejor. Sí, porque a diferencia de lo que
ocurre con el pensamiento científico, el pensamiento artísti­
co y las creaciones de los artistas, incluidos los músicos, tie­
nen una relación directa con los acontecimientos de su vida.
Es claro que no tenemos ni el tiempo ni la paciencia para leer
la biografía de todos los músicos cuya música escuchamos.
¿Cuáles biografías leemos, entonces? Muy fácil: las de aque­
llos compositores cuya música más nos gusta, o cuyas obras
más nos intrigan. Además de que esto nos ayudará a com­
prender mejor esa música, resulta que por lo general, las vidas
de los grandes compositores han sido bastante interesantes.
Libros sobre música. Aquí encontramos la segunda mejor
fuente de información sobre la música, porque la primera es
la música misma. A lo largo de la historia se han escrito mu­
chos miles de libros sobre música, que cubren todos los as­
pectos que tienen que ver con la creación de la música, con
su interpretación, con los análisis de obras específicas, con las
vidas de los compositores, y con muchos otros temas. Como
86
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

en todo, hay libros sobre música para todas las edades, para
todos los intereses, y para todos los gustos. Tengo frente a
mí en este momento, varios estantes llenos de libros sobre
música, y a manera de ejemplo, mencionaré las diez primeras
obras que aparecen ante mi vista:
— Una colección de escritos sobre el compositor mexica­
no Silvestre Revueltas.
— Una colección de escritos sobre el compositor mexicano
Carlos Chávez, como homenaje después de su muerte.
— Una recopilación de datos fundamentales y datos cu­
riosos en la historia de la música.
— Un libro en el que se analizan los principios de la música
electrónica y su relación con las demás artes.
— Un libro sobre el oficio de componer música para el
cine.
— El primer tomo de un Atlas de Música en el que se ana­
liza la música desde el punto de vista de la técnica, de la
historia, de la fisiología del oído y otros elementos.
— Tres tomos en los que están reunidos los artículos sobre
música del gran escritor y crítico cubano Alejo Carpentier.
— Un libro en el que se analizan 101 grandes obras de im­
portantes compositores.
— Una biografía del compositor austriaco Wolfgang Ama­
deus Mozart.
— Una recopilación de citas de frases famosas y conceptos
interesantes sobre la música de todos los tiempos. (De este
libro provienen los breves textos que aparecen en la intro­
ducción a estas páginas).
Como podrán ustedes ver, la variedad de la literatura que
hay sobre música es enorme, y eso que mi biblioteca musical
no es particularmente grande. El caso es que, cuando uno ya
tiene cierta experiencia en cuestiones musicales, suele buscar
87
JUAN ARTURO BRENNAN

libros sobre temas muy particulares, y por lo general, con el


paso del tiempo, nos volvemos más y más hábiles para hacer
una buena selección de nuestra literatura musical. Lo difícil,
sin embargo, se encuentra al principio de nuestro contacto
con la música, cuando no sabemos con precisión qué tipo de
libros sobre música pueden ayudarnos mejor en nuestros pri­
meros acercamientos a la música. Es por ello que he prepara­
do una lista de libros cuya lectura puede resultar interesante
para quien inicia su contacto con la música. Ninguno de estos
libros es particularmente difícil de leer, y la mayoría de ellos
van explicando paso a pasoyclaramentelosconceptos musicales
más importantes. Por desgracia, y como sucede en muchas
otras áreas del conocimiento, muchos de los mejores libros
sobre iniciación musical y apreciación musical, están escritos
en idiomas extranjeros. Nuestra lista, sin embargo, se refiere
solamente a libros escritos originalmente en español, o tradu­
cidos al español de originales en otras lenguas. Algunos de
estos libros son más fáciles de obtener que otros, pero, todos
han estado disponibles en México en una época u otra. Si
bien la lista se refiere fundamentalmente a libros ideales para
quien apenas empieza su contacto con la música, he inclui­
do en ella algunos textos un poco más avanzados, como reto
para mis lectores:

EL LIBRO DE LA MUSICA
Luciano Alberti
Queromón, Madrid.

LA MUSICA
Gleb Anfilov
Editorial Cartago, México.
88
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

INTRODUCCION A LA APRECIACION MUSICAL


Oscar S. Bareilles
Ricordi, Buenos Aires.
EL ENCANTO DE LA MUSICA
Leonard Bernstein
Editorial Letras, México.
INTRODUCCION A LA MUSICA (2 TOMOS)
David Boyden
Ediciones Felmar, Madrid.
INTRODUCCION A LA MUSICA
Cristian Caballero
Edamex, México.
INVITACION A LA MUSICA
Roland de Candé
Aguilar, Madrid.
COMO ESCUCHAR LA MUSICA
Aarón Copland
Fondo de Cultura Económica, México.
LOS INSTRUMENTOS DE MUSICA
Robert Donington
Alianza Editorial, Madrid.
BREVE HISTORIA DE LA MUSICA
Norbert Dufourcq
Fondo de Cultura Económica, México.
LA MUSICA: LOS HOMBRES, LOS INSTRUMENTOS,
89
JUAN ARTURO BRENNAN

LAS OBRAS (4 TOMOS)


Norbert Dufourcq
Planeta, Barcelona.
COMO ESCUCHAR UN CONCIERTO
Jorge D’Urbano
Atlántida, Buenos Aires.
COMO FORMAR UNA DISCOTECA
Jorge D’Urbano
Atlántida, Buenos Aires.
DICCIONARIO MUSICAL PARA EL AFICIONADO
Jorge D’Urbano
Editorial Crea, Buenos Aires.
APRENDA A OIR MUSICA
Theodore M. Finney
Hachette, Buenos Aires.
COMPENDIO DE LA HISTORIA DE LA MUSICA
Ernesto de la Guardia
Ricordi, Buenos Aires.
CUAL ES LA HISTORIA DE LA MUSICA
Carter Harman
Editorial Novaro, México.
TU Y LA MUSICA
Friedrich Herzfeld
Editorial Labor, Barcelona.
HISTORIA DE LA MUSICA
Kurt Homolka
90
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

Edaf, Madrid.
INTRODUCCION A LA MUSICA
Otto Karolyi
Alianza Editorial, Madrid.
APUNTES DE HISTORIA DE LA MUSICA (2 TOMOS)
Arturo Manzanos
SEP Setentas, México.
LA MUSICA Y USTED
Reynaldo Omar Minguillón
El Ateneo, Madrid.
PEQUEÑAS BIOGRAFIAS DE GRANDES MUSICOS
MEXICANOS
Francisco Moncada García
Ediciones Framong, México.
BREVE HISTORIA DE LA MUSICA EN MEXICO
Guillermo Orta Velázquez
Porrúa, México.
CIEN BIOGRAFIAS EN LA HISTORIA DE LA MUSICA
Guillermo Orta Velázquez
Olimpo, México.
ELEMENTOS DE CULTURA MUSICAL
Guillermo Orta Velázquez
Textos Universitarios, México.
GOZAR Y COMPRENDER LA MUSICA
Guillermo Orta Velázquez
91
JUAN ARTURO BRENNAN

Porrúa, México.
HISTORIA GRAFICA UNIVERSAL DE LA MUSICA
Kurt Pahlen
Centurión, Buenos Aires.
TAMBIEN TU SABES DE MUSICA
Walter Panofsky
Editorial Labor, Barcelona.
PARA ENTENDER Y SABOREAR LA MUSICA
Arthur W. Pollitt
Sociedad General de Publicaciones, Barcelona.
LA MUSICA
Adolfo Salazar
Fondo de Cultura Económica, México.
MUSICA
Rudolph Stephan
Compañía General Fabril Editora, Buenos Aires.
LA MUSICA DEL SIGLO XX
Hans Stuckenschmidt
Guadarrama, Madrid.
HISTORIA DE LA MUSICA
José Subirá
Salvat, Barcelona.
LA MUSICA (2 TOMOS)
Joseph Soler
Montesinos, Barcelona.
92
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

HISTORIA DE LA MUSICA
Gastón Talamón
Ricordi, Buenos Aires.
APROXIMACION A LA MUSICA
Manuel Valls Gorina
Salvat, Barcelona.
PARA ENTENDER LA MUSICA
Manuel Valls Gorina
Alianza Editorial, Madrid.
LA MUSICA Y SUS FORMAS
Graham Wade
Altalena, Madrid.
FICHERO MUSICAL DAIMON
Daimón, Barcelona.
SERIE “INICIACION A LA MUSICA” (15 TOMOS)
Método de lectura musical
Guía de los estilos musicales
La evolución de la música
La sinfonía I
La sinfonía II
El concierto
La música para teclado
La música de cámara
La música coral
La ópera I
La ópera II
Historia de la canción.
El ballet
93
JUAN ARTURO BRENNAN

Historia de los instrumentos musicales


Historia de la ejecución musical.
Taurus Ediciones, Madrid.
EL ENCANTO DE LA BUENA MUSICA (10 TOMOS)
(Curso de apreciación musical)
1.- Los elementos de la música
2.- La música romántica del siglo XIX
3.- Las formas musicales
4.- El espíritu clásico
5.- Música sacra y profana
6.- El esplendor de la música barroca
7.- La música del siglo XX
8.- Norteamérica y las nuevas tendencias de la música
9.- La música mexicana
10.- Diccionario de la música
Promexa, México.
INSTRUMENTOS MUSICALES
Jordi Ribera
Daimon, Barcelona.
MUSICA EN EL TIEMPO
James Galway
Folco, Madrid.
LA MUSICA
Blume, Barcelona.
LA MUSICA DEL HOMBRE
Yehudi Menuhin y Curtis David
SITESA, México.
94
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

INTRODUCCION AL MUNDO DE LA MUSICA


José Domenech
Daimón, Madrid.
EL LIBRO DE LA MUSICA
Instituto Parramón Editores, Barcelona.
LOS MIL GRANDES DE LA MUSICA
Promexa, México.
HISTORIA DE LA MUSICA
Codex, Madrid.
Al final de esta lista, parecería un poco excesivo hacer una
recomendación dentro de otra recomendación, pero creo que
el caso lo requiere. No es fácil, sobre todo para alguien
que apenas se encuentra por primera vez con la música, ele­
gir entre todos estos textos el mejor para comenzar la lectura
musical. Por ello, recomiendo especialmente los libros de
Aarón Copland y Otto Karolyi mencionados en la lista, no
sólo porque son un buen principio, sino también porque
ambos son muy fáciles de conseguir en México.
En la lectura de algunos de estos textos, nos daremos cuen­
ta de que si bien muchos términos musicales son definidos
a medida que se van explicando, también hallaremos de vez
en cuando algunas palabras que se refieren a cuestiones mu­
sicales que no conocemos. Para evitar la frustración que pue­
de surgir de esta situación, sugiero abordar la lectura de estos
libros acompañada de un diccionario musical, elemento que
sin duda hará más fácil el acercamiento a la música por es­
crito. Y claro, no estará de más tener el diccionario a la mano
a la hora de leer notas de programa, notas discográficas, ar­
tículos, biografías musicales y críticas.
95
JUAN AR TURO BRENNAN

Diré, finalmente, que si bien una de las grandes tentacio­


nes que podemos tener es la de leer y escuchar música al mis­
mo tiempo, esto sólo es recomendable cuando la música sirve
de fondo a nuestra lectura. ¿Por qué? Porque si la música
que estamos escuchando es muy buena, nos hará distraernos
de la lectura; y si lo que leemos es muy interesante, hará que
olvidemos la música, sobre todo si se trata de música que no
conocemos muy bien. ¿Y si tanto la lectura como la música
son mediocres o malas? Pues lo mejor es dejarlas de inmedia­
to y cambiar de disco y de libro.
Sin embargo, hay algunos casos en que la letra escrita y los
sonidos de la música se combinan muy bien. La última obra
mencionada en nuestra lista, la HISTORIA DE LA MUSICA
publicada por la Editorial Códex de Madrid, es especialmente
interesante porque cada uno de los pequeños folletos que for­
man la serie, viene acompañado de un disco que contiene
música relativa al texto del folleto. Así, leemos y oímos
al mismo tiempo, y esta es una muy buena forma de acer­
carse a la música.

96
¿COMO ACERCARSE A
LA MUSICA DE MEXICO?

Por lo general, cuando inicia­


mos nuestro contacto con la música, especialmente con la
música de concierto (la que antes conocíamos como música
clásica), se nos habla mucho sobre la vida y la obra de los
grandes compositores europeos: Bach, Beethoven, Haydn,
Mozart, Schubert, Brahms. Estos y muchos otros caballeros
que se dedicaron a la música tienen una gran importancia en
el desarrollo musical del mundo, pero a veces, quienes tra­
tan de ayudarnos a acercamos a la música se olvidan de que
para nosotros tienen especial importancia los compositores
de México. La música que se ha hecho, y la que se hace hoy,
en nuestro país, es no sólo un elemento muy importante de
nuestra historia y nuestra cultura, sino que es indispensable
para cualquier posible acercamiento a la música. ¿Cómo pue­
de estar completo nuestro contacto con la música, si nos ol­
vidamos de la música de México? A este respecto, es impor­
tante señalar que por lo general es difícil entrar en contacto
97
JUAN ARTURO BRENNAN

con lo que es importante de la música mexicana. Como ya


sabemos, en la radio, la televisión y en el cine, podemos oír
música mexicana que quizá sea muy conocida y muy popular,
pero que no necesariamente es la mejor ni la más importante.
Y en los conciertos de música de cámara y música sinfónica,
muy rara vez se programa música mexicana, y cuando ocurre,
es casi siempre la misma música que ya hemos oído muchas
veces. El origen y las razones de esta situación son cuestiones
demasiado extensas y complicadas para tratar de explorarlas
aquí. A cambio de esa exploración, ofrezco a los lectores una
guía (necesariamente incompleta) de música mexicana gra­
bada en discos, música cuya audición no sólo nos permitirá
acercarnos a la música que más debe importarnos, la nues­
tra, sino que también ayudará mucho a nuestro conocimiento
de toda la música que podamos encontrar a lo largo del
tiempo.
He dividido esta lista de discos en dos partes. La primera
de ellas se refiere a la música mexicana de concierto de dos
períodos. Por una parte, las pocas grabaciones que hay de la
música mexicana del tiempo de la colonia, y por la otra,
la música de los compositores mexicanos del período nacio­
nalista. Como ocurre con frecuencia, quizá se cuelen en esta
lista algunas obras más modernas, pero a ellas me referiré es­
pecialmente en la segunda parte de la discografía.

MUSICA VIRREINAL MEXICANA:


Obras de Hernando Franco, Antonio de Salazar,
Manuel de Sumaya, Ignacio Jerusalén, Juan Matías
de los Reyes, y obras anónimas.
Orquesta de Cámara y Coro de la UNAM
Luis Herrera de la Fuente, director
UNAM VVMN-9.
98
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

TRAYECTORIA DE LA MUSICA EN MEXICO:


Volumen I: La época colonial
Obras de varios autores
Intérpretes varios
UNAM VVMN-23 (4 discos).
BLAS GALINDO: Sones de Mariachi.
JOSE PABLO MONCAYO: Huapango.
SILVESTRE REVUELTAS: Homenaje a García Lorca.
DANIEL AYALA: Tribu.
RICARDO CASTRO: Vals Capricho.
RODOLFO HALFFTER: Obertura Festiva.
CARLOS CHAVEZ: Obertura Republicana.
FELIPE VILLANUEVA: Vals Poético.
MIGUEL BERNAL JIMENEZ: Concertino para órgano y
orquesta.
SILVESTRE REVUELTAS: Redes.
SILVESTRE REVUELTAS: Sensemayá
CARLOS CHAVEZ: Sinfonía India.
LUIS HERRERA DE LA FUENTE: Fronteras.
Orquesta Sinfónica Nacional.
Luis Herrera de la Fuente, director
MUSART MCD 3033 (3 discos).
SILVESTRE REVUELTAS: Janitzio
MIGUEL BERNAL JIMENEZ: Tres cartas de México
MANUEL M. PONCE: Ferial
Orquesta Sinfónica Nacional
José Ives Limantour, director
MUSART MCD 3015.
SILVESTRE REVUELTAS: La noche de los Mayas
SILVESTRE REVUELTAS: Homenaje a García Lorca
99
JUAN ARTURO BRENNAN

Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México


Fernando Lozano, director
FORLANE UM 3707.
SILVESTRE REVUELTAS: Alcancías
SILVESTRE REVUELTAS: El renacuajo paseador
SILVESTRE REVUELTAS: Ocho por radio
SILVESTRE REVUELTAS: Toccata
SILVESTRE REVUELTAS: Planos
London Sinfonietta
David Atherton, director
RCA MRS 019.
MANUEL M. PONCE: Romanzetta
MANUEL M. PONCE: Estampas Nocturnas
RICARDO CASTRO: Minueto
MANUEL ENRIQUEZ: Suite para cuerdas
Camerata de la Orquesta Sinfónica Nacional
Sergio Cárdenas, director
RCA MRS 022.

MANUEL M. PONCE:
Ocho volúmenes con su música de cámara
1.- Música para piano
Carlos Vázquez, piano
ANGEL ASMC 77031
2.- Música de cámara con piano
Trío Ponce
ANGEL ASMC 77034
3.- Música para guitarra
Miguel Alcázar, guitarra
ANGEL ASMC 77032
4.- Música para guitarra
100
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

Mario Beltrán del Río, guitarra


ANGEL ASMC 88033
5.- Música para clavecín y guitarra
Luisa Durón, clavecín; Manuel López Ramos, guitarra
ANGEL ASMC 88039
6.- Música para guitarra
Miguel Alcázar, guitarra
ANGEL ASMC 77042
7.- Música para voz y piano
Alicia Torres Garza, soprano
Luis Rivero, piano
ANGEL ASMC 77043
8.- Música para guitarra
Jesús Ruiz, guitarra
ANGEL ASMC 77044.
ANTONIO SARRIER: Sinfonía en Re mayor
RODOLFO HALFFTER: Obertura concertante
MANUEL ENRIQUEZ: Concierto II para violín y orquesta
Jorge Suárez, piano
Hermilo Novelo, violín
Orquesta Sinfónica de Xalapa
Luis Herrera de la Fuente, director
RCA MRS 020.
CANDELARIO HUIZAR: Pueblerinas
CANDELARIO HUIZAR: Sinfonía No. 2
CANDELARIO HUIZAR: Sinfonía No. 4
Orquesta Sinfónica de Xalapa
Francisco Savín, director
ANGEL CCMB 060 (2 discos).
JOSE PABLO MONCAYO: Bosques
101
JUAN ARTURO BRENNAN

JOSE PABLO MONCAYO: Huapango


JOSE PABLO MONCAYO: Tierra de temporal
JOSE PABLO MONCAYO: Feria-Danza
Orquesta Sinfónica Nacional
Sergio Cárdenas, director
RCA MRS 018.
JOSE PABLO MONCAYO: Sinfonietta
RODOLFO HALFFTER: Tres sonatas de Soler
BLAS GALINDO: Sinfonía Breve
Orquesta de la UNAM
Eduardo Mata, director
RCA MRLS 002.
JOSE ROLON: Concierto para piano y orquesta
BLAS GALINDO: Sones de Mariachi
SILVESTRE REVUELTAS: Janitzio
Miguel García Mora, piano
Orquesta Sinfónica Nacional
Luis Herrera de la Fuente, director
RCA MKL/S 1815.
SILVESTRE REVUELTAS: Cuatro cuartetos de cuerdas
Cuarteto de Cuerdas Latinoamericano
UNAM VVMN-22.
JULIAN CARRILLO: Sinfonía No. 1
Orquesta Lamoureux de París
Julian Carrillo, director
SONIDO 13 JC-002.
CARLOS CHAVEZ: Suite “Caballos de Vapor”
CARLOS CHAVEZ: Chacona (de Dietrich Buxtehude,
orquestada por Chávez).
102
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

CARLOS CHAVEZ: Cuatro Nocturnos


Margarita Pruneda, soprano
Claudine Carlson, mezzosoprano
Orquesta Sinfónica de Londres
Eduardo Mata, director
RCA MRS 024.
BLAS GALINDO: La manda
CARLOS CHAVEZ: Encantamiento y sarabandas de “La
hija de Cólquide”
JOSE PABLO MONCAYO: Tierra de temporal
Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México
Fernando Lozano, director
PORLANE UM 3701.
CARLOS CHAVEZ: Discovery
SILVESTRE REVUELTAS: Sensemayá
EDUARDO MATA: Sinfonía No. 3
Orquesta de la UNAM
Eduardo Mata, director
RCA MERS 003.
CARLOS CHAVEZ: Concierto para piano y orquesta
CARLOS CHAVEZ: Cinco preludios para piano
María Teresa Rodríguez, piano
Orquesta Nueva Filarmónica de Londres
Eduardo Mata, director
RCA MRS 008.

CARLOS CHAVEZ: Seis sinfonías


Orquesta Sinfónica de Londres
Eduardo Mata, director
VOX CUM LAUDE 3D VCL 9032 (3 discos).

103
JUAN ARTURO BRENNAN

CARLOS CHAVEZ: Soli I; Soli II; Soli IV


Conjunto instrumental
Carlos Chávez, director
ODYSSEY Y-31534.
RODOLFO HALFFTER: Pregón para una pascua pobre
GERHART MUENCH: Asociaciones
Coro de la UNAM
María Luisa Salinas, soprano
Orquesta de la UNAM
Eduardo Mata, director
RCA MRS 004.
EDUARDO MATA: Improvisaciones No. 2
SILVESTRE REVUELTAS: Planos
RODOLFO HALFFTER: Tres piezas para orquesta de
cuerdas
SILVESTRE REVUELTAS: Ocho por radio
Orquesta de la UNAM
Eduardo Mata, director
RCA MRL/S 001.
CARLOS CHAVEZ: Invención para piano
RODOLFO HALFFTER: Tercera sonata para piano
María Teresa Rodríguez, piano
UNAM VVMN-4.
SILVESTRE REVUELTAS: Redes
SILVESTRE REVUELTAS: Ocho por radio
BLAS GALINDO: Homenaje a Cervantes
RODOLFO HALFFTER: Tripartita
Orquesta Sinfónica del Estado de México
Enrique Bátiz, director
EMI/GREENSEEVE ESD-2700311.
104
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

RODOLFO HALFFTER: Obertura Festiva


SILVESTRE REVUELTAS: Janitzio
SILVESTRE REVUELTAS: Cuauhnáhuac
BLAS GALINDO: Sones de Mariachi
MIGUEL BERNAL JIMENEZ: Tres cartas de México
Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México
Enrique Bátiz, director
FMI/GREENSEEVE ED-2702291.
MANUEL M. PONCE: Concierto para violín y orquesta
RODOLFO HALFFTER: Concierto para violín y orquesta
Henryk Szeryng, violín
Orquesta Filarmónica Real de Londres
Enrique Bátiz, director
EMI EL-270151.
CARLOS CHAVEZ: Obertura republicana
SILVESTRE REVUELTAS: Toccata para 8 instrumentos
MANUEL M. PONCE: Ferial
MANUEL M. PONCE: Instantáneas mexicanas
MANUEL M. PONCE: Estampas nocturnas
Orquesta Filarmónica Real de Londres
Enrique Bátiz, director
(Productos Especiales del D.D.F.).

SILVESTRE REVUELTAS: La noche de los mayas


SILVESTRE REVUELTAS: Caminos
SILVESTRE REVUELTAS: Música para charlar
SILVESTRE REVUELTAS: Ventanas
Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México
Enrique Bátiz, director
(Productos especiales del D.D.F.).
105
JUAN ARTURO BRENNAN

SILVESTRE REVUELTAS: Sensemayá


SILVESTRE REVUELTAS: Redes
SILVESTRE REVUELTAS: Itinerarios
SILVESTRE REVUELTAS: Caminos
SILVESTRE REVUELTAS: Homenaje a García Lorca
SILVESTRE REVUELTAS: Danza Geométrica
SILVESTRE REVUELTAS: Cuauhnáhuac
SILVESTRE REVUELTAS: Janitzio
Orquesta Sinfónica de Londres
Eduardo Mata, director
RCA MRSA-1 (2 discos).
MIGUEL BERNAL JIMENEZ: Cuarteto Virreinal
RODOLFO HALFFTER: Sonata para piano, Op. 16
LUIS SANDI: Las troyanas
Gerd Kaemper, piano
Coro de Madrigalistas
Cuarteto de Bellas Artes
COMPAS CMMC 1.
JOSE ROLON: Cuarteto para arcos, Op. 35
Manuel Enriquez, Vladimir Vulfman, violines
Giberto García, viola
Sally van den Berg, violoncello
MUSART MCA 3056.
La segunda parte de esta pequeña guía a los discos de mú­
sica mexicana de concierto se refiere a las obras de los com­
positores más nuevos de nuestro país, en especial, todos aque­
llos de las generaciones posteriores al nacionalismo musical.
En ocasiones, el lector se dará cuenta de que hay en esta lista
compositores que ya aparecieron en la primera parte de la
discografía. Ello se debe, por una parte, a las inevitables com­
106
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

binaciones que ocurren en los discos, pero se deben también


a que algunos compositores han compuesto música en estilos
diferentes, en épocas diferentes, y algunas de sus obras per­
tenecen a una forma de hacer música, y otras, a una forma
totalmente distinta, más nueva, más de acuerdo con los prin­
cipios musicales de nuestro tiempo. He aquí, pues, una breve
muestra discográfica de la música mexicana de hoy, en sus
más variadas expresiones.
FEDERICO IBARRA: Leoncio y Lena, ópera para actores
Leszek Zawadka, Isabel Benet y otros intérpretes
Conjunto instrumental
Armando Zayas, director
UNAM VVME-1.
RODOLFO HALFFTER: concierto para violín
MANUEL ENRIQUEZ: Obertura lírica
FRANCISCO SAVIN: Metamorfosis
Luz Vernova, violín
Orquesta Sinfónica de Xalapa
Francisco Savín, director
MUSART MCA 3031.
BLAS GALINDO: Concierto No. 2 para piano y orquesta
HECTOR QUINTANAR: Galaxias
Carlos Barajas, piano
Orquesta de la UNAM
Eduardo Mata, director
UNAM VVMN-3.
JOAQUIN GUTIERREZ HERAS: Variaciones sobre una
canción francesa
MANUEL ENRIQUEZ: A lápiz
107
JUAN ARTURO BRENNAN

JESUS VILLASENOR: Sonata para piano


JORGE GONZALEZ AVILA: Nueve invenciones para
piano
EDUARDO MATA: Sonata para piano
Gerhart Muench, piano
UNAM VVMN-2.
EDUARDO MATA: Aires sobre un tema del siglo XVI
HECTOR QUINTANAR: Trío
MARIO KURI ALDANA: Xilofonías
JOAQUIN GUTIERREZ HERAS: Trío
Varios intérpretes
UNAM VVMN-1.
MARIO LA VISTA: Diacronía
HECTOR QUINTANAR: Ilapso
MANUEL ENRIQUEZ: Concierto para 8
LEONARDO VELAZQUEZ: Cuarteto para arcos
Conjunto instrumental
Manuel Enríquez/Héctor Quintanar, directores
PROA (sin número de serie).
FEDERICO ALVAREZ DEL TORO: El espíritu de la
tierra
FEDERICO ALVAREZ DEL TORO: Oratorio en la cueva
de la marimba
Zeferino Nandayapa, marimba
Marielena Arizpe, flautas
Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México
Federico Alvarez del Toro, director
EMI/ANGEL SAM 35080.
MARIO LAVISTA: Ficciones
108
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

FEDERICO IBARRA: Cinco misterios eleúsicos


FRANCISCO NUNEZ: Concierto para orquesta
MANUEL ENRIQUEZ: Ritual
Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México
Fernando Lozano, director
FORLANE/PEERLESS M/S 7009-1.
CARLOS CHAVEZ: Toccata
BLAS GALINDO: Titoco-Tico
LEONARDO VELAZQUEZ: Ronda
MANUEL ENRIQUEZ: Políptico
RODOLFO HALFFTER: Paquiliztli
Orquesta de Percusiones de la UNAM
Julio Vigueras, director
UNAM VVMN-21.
CARLOS JIMENEZ MABARAK: Concierto para piano y
percusiones
FRANCISCO NUÑEZ: Incitaciones y remembranzas
ALICIA URRETA: De la palabra, el tiempo y el poeta
JOSE POMAR: Preludio y fuga rítmicos
Solistas varios
Orquesta de Percusiones de la UNAM
Julio Vigueras/Alicia Urreta/Francisco Núñez/Luis Herrera
de la Fuente, directores
UNAM WMN-26.
FEDERICO ALVAREZ DEL TORO: Génesis
FEDERICO ALVAREZ DEL TORO: Ozomatli
Orquesta Sinfónica del Estado de México
Enrique Bátiz, director
Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México
Federico Alvarez del Toro, director
DISCOS PUEBLO D.P. 1060.
109
JUAN ARTURO BRENNAN

SILVESTRE REVUELTAS: Música de feria


RODOLFO HALFFTER: Ocho tientos
ARTURO MARQUEZ: Ron-Do
JULIAN CARRILLO: Dos piezas
Cuarteto de Cuerdas Latinoamericano
Colección Hispano-Mexicana de Música Contemporánea,
Vol. 4
CIIM (sin número de serie).
JULIAN CARRILLO: Preludio a Colón
JULIAN CARRILLO: Horizontes
JULIAN CARRILLO: Balbuceos
Intérpretes varios
SONIDO 13 JC-001.
RODOLFO HALFFTER: Egloga
GERHART MUENCH: Suum Cuique
LILIA VAZQUEZ: Relatos
MARIO LAVISTA: Nocturno
JAVIER ALVAREZ: Características
Grupo Da Capo
UAM/I (sin número de serie).
MARIO LAVISTA: Cluster
MARIO LAVISTA: Game
MARIO LAVISTA: Pieza para un(a) pianista y un piano
JULIO ESTRADA: Memorias, para teclado
Alicia Urreta/Velia Nieto, piano
Gildardo Mojica/Rubén Islas, flauta
UNAM WMN-10.
MANUEL ENRIQUEZ: Cuatro cuartetos de cuerdas
Cuarteto de Cuerdas Latinoamericano
110
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

Serie Siglo XX, Vol. 1


INBA/SEP/CENIDIM (sin número de serie).
MANUEL ENRIQUEZ: Tres invenciones
MANUEL ENRIQUEZ: Tlachtli
MANUEL ENRIQUEZ: Viola
MANUEL ENRIQUEZ: Trio
MANUEL ENRIQUEZ: Sonata
Varios intérpretes
Colección Hispano-Mexicana de Música Contemporánea,
Vol. 2
CIIM (sin número de serie).
JORGE CORDOBA: Para flauta
JORGE CORDOBA: Remembranza a Lan Adomián
JORGE CORDOBA: Tres piezas para trombón y piano
JORGE CORDOBA: Cuatro canciones místicas
JORGE CORDOBA: Tres piezas para oboe, clarinete y
fagot
JORGE CORDOBA: Tema y variaciones para flauta y
piano
Varios intérpretes
EMI/CAPITOL LME-137.
JORGE CORDOBA: Juegos sonoros
JORGE CORDOBA: Fusión
ULISES GOMEZ: Tres bagatelas para clavecín
ULISES GOMEZ: Sonata para clavecín y guitarra
ULISES GOMEZ: Estudio para clavecín
Varios intérpretes
EMI/CAPITOL LME-247.
JOAQUIN GUTIERREZ HERAS: Dúo
111
JUAN ARTURO BRENNAN

JULIO ESTRADA: Tres instantes


MARIO LAVISTA: Marsias
MANUEL ENRIQUEZ: En prosa
GERARDO TAMEZ: Percusión
ANTONIO NAVARRO: Cuatro apuntes
FRANCISCO NUNEZ: Bosquejos
ERNESTO GARCIA DE LEON: Preludio y son
Grupo Da Capo
Dúo Castañón-Bañuelos, guitarras
AUM/I MA 351.
LAN ADOMIAN: Introducción y danza
IGNACIO BACA LOBERA: Contornos
FEDERICO IBARRA: Tres canciones del amor
LAN ADOMIAN: Balada de Terezín
Varios intérpretes
Armando Zayas, director musical
UNAM VVMN-20.
MUSICA ELECTROACUSTICA MEXICANA:
ANTONIO RUSSEK: Para espacios abiertos
RAUL PAVON: Fantasía cósmica
ROBERTO MORALES: Agua derramada
VICENTE ROJO: Volcán
Colección Hispano-Mexicana de Música Contemporánea,
Vol. 3
CIIM (sin número de serie).
Estas listas de discos no comprenden, ni mucho menos,
toda la música mexicana de concierto que se ha grabado, pero
sí ofrecen una visión panorámica bastante amplia sobre lo
que se puede oír de música mexicana en discos. Para comple­
tar esta posibilidad de acercamiento a la música de México,
112
COMO ACERCARSE A LA MUSICA

recomiendo también dos series de discos cuya audición po­


dría ser un auxiliar muy importante en la comprensión de las
raíces de la música mexicana de hoy. Me refiero a las series
de discos de música folklórica y popular mexicana editadas
por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y por
el Instituto Nacional Indigenista. A través de estos discos, gra­
bados con la mayor autenticidad posible, podemos acercarnos
a la verdadera música tradicional de nuestro país, música que
desconocemos casi por completo, pero que es la auténtica
raíz de nuestra cultura musical.

113
A MANERA DE
DESPEDIDA

A PARENTEMENTE, aquí ter-


este intento de acercamiento a la música, pero en reali­
dad apenas comienza. En estas páginas, más que resolver du­
das, las he planteado; más que dar respuestas, he hecho
preguntas. Con ello, he querido motivar al lector a que se
acerque a la música empleando al máximo su propia intui­
ción y su propia iniciativa, porque es mi experiencia que la
música nos ofrece sus mayores recompensas y satisfacciones
cuando nos acercamos a ella buscando, preguntando, cuestio­
nando y, sobre todo, estando abiertos para dejar que la músi­
ca nos sorprenda continuamente con su infinita variedad y
sus múltiples bellezas. Esa variedad y esa multiplicidad de la
música han ocasionado que, a lo largo de la historia, se haya
dicho en diversas ocasiones que, aunque parezca una contra­
dicción, mientras más conocemos la música más nos aleja­
mos de su verdadero significado. A ese respecto, Leslie
Bassett escribió estas palabras en 1975:
115
JUAN ARTURO BRENNAN

“Mientras más conocemos la música, y


mientras más vivimos con ella, se vuelve
más misteriosa y más elusiva, siempre
cambiante, capaz de un millar de estados
de ánimo indescriptibles, un poder extraño
y místico en nuestras vidas, una fascinación,
un reto, un oficio. Un lenguaje, una
estructura indefinible, el eco de un mundo
invisible”.
El propósito de estas páginas ha sido el de guiar al lector en
un primer acercamiento a todas estas cuestiones, y tratar de
ponerlo en contacto con las herramientas básicas para cono­
cer la música y vivir con ella. Motivar su curiosidad para ha­
cerlo acercarse a los muchos misterios de la música. Comuni­
carle algunos de los estados de ánimo que la música puede
provocar, a través de sus místicos poderes. Hacer que el lec­
tor comparta con sus semejantes la fascinación del mundo
de la música y el reto de acercarse a ella para conocerla y dis­
frutarla. Ofrecer al lector algunos datos mínimos para que el
oficio de la música descubra algunos de sus secretos, para que
el lenguaje musical se vuelva comprensible. Y sobre todo, he
intentado despertar en el lector el interés necesario para que,
con el paso del tiempo, pueda tener el espíritu y los oídos
abiertos hacia el eco de ese mundo invisible y fascinante que
es la música. Todo esto no ha sido más que un pequeño pri­
mer paso; el resto del camino, que es más difícil, más intere­
sante y finalmente más satisfactorio, queda en manos del
lector.

116
ICONOGRAFIA
Foto 1: A pesar de los que digan ca, y como en todo, hay buen
algunos, el rock también es músi- rock y mal rock.

119
Foto 2: En México puede obte- bre música; he aquí dos de ellos.
nerse buenos libros y revistas so-

120
Foto 3: La imagen de la música unas formas de arte y otras es de
siempre ha estado presente en las gran importancia en la historia
demás artes. La interacción entre de la cultura.

121
Foto 4: El hacer música y cantar ciones más arraigadas en el géne-
ha sido siempre una de las voca- ro humano.

122
Foto 5: A Juan Sebastian Bach de la Música. Fue un gran com-
(1685-1750) se le llama El Padre positor, pero no el primero.

123
Foto 6: La práctica de la música cuernos al mismo tiempo, si así
debe hacerse con toda la libertad. se desea.
Incluso la libertad para tocar dos

124
Foto 7: Buena pregunta: ¿enten- representación alemana de teatro
derá un aborigen australiano esta musical?

125
Foto 8: Cada artista ve a los mú- Fernand Léger(1881-1955)atres
sicos según su época. Así pintó músicos de cabaret.

126
Foto 9: A lo largo de la historia dirigir, investigar, publicar, difun­
han existido músicos que hicieron dir. Es decir, auténticos hombres
de todo: componer, interpretar, orquesta.

127
Foto 10: Un instrumento folkló­
rico de China: se llama sheng.

128
Foto 11: El jazz es una de las tiempo, puede ser una de las más
manifestaciones musicales más li­ rigurosas. ¿Cómo?
bres de la historia, y al mismo

129
Foto 12: En ocasiones, la música na música. La música y el buen
no es seria, pero sigue siendo bue- humor suelen ser buenos amigos.

130
Foto 13: En un concierto, hasta un espectáculo: un piano inglés
el instrumento solista puede ser del siglo XIX.

131
Foto 14: En la Edad Media, la arte: esto se conoce como manus­
escritura musical era todo un crito iluminado.

132
Foto 15: En la música romántica, mo Don Juan, a quien Richard
era frecuente componer obras Strauss (1864-1949) dedicó un
sobre personajes legendarios, co­ poema sinfónico en 1888.

133
Foto 16: Silvestre Revueltas so música de concierto con un
(1899-1940), mexicano, compu- fuerte sabor popular.

134
Foto 17: Existen discos con la xicana. ¿Por qué nunca se trans­
auténtica música folklórica me- mite esta música por radio?

135
Foto 18: Con ayuda de algunos música vocal: la ópera. Su Orfeo,
amigos, Claudio Monteverdi de 1607, es la ópera más antigua
(1567-1643) inventó el más im­ que conocemos.
portante de los géneros de la

136
Foto 19: El compositor griego es uno de los pioneros de la mú-
Iannis Xenakis, nacido en 1922, sica electrónica.

137
Foto 20: Con la película 2001 música de Strauss, de otro
Odisea del espacio se puso de Strauss, de Ligeti y de Khatcha-
moda musicalizar películas con turian.
música de concierto. Esta tenía

138
Foto 21: Carlos Chávez (1899- cionalista, pero no toda su músi­
1978) fue un gran compositor ca fue nacionalista. ¿Qué otro
mexicano. Compuso música na­ tipo de música compuso?

139
Foto 22: La ópera es como tea­ en la ópera El barbero de Sevi­
tro cantado, y es un espectáculo lla, de Gioacchino Rossini (1792-
muy popular; estos son Agnes 1868).
Baltsa y Thomas Allen cantando
140
Foto 23: La música militar es na música asociada con la idea
música ceremonial. ¿Existe bue- de la guerra?

141
Foto 24: Hoy, gracias a la tecno- que llevar la música a todas par-
logia, la música se ha vuelto por- tes.
tátil. Siempre que se pueda, hay

142
Foto 25: También en la música Plácido Domingo, nacido en
de concierto hay grandes super- 1941, es una de ellas,
estrellas; el cantante español

143
Foto 26: La música de Ludwig entre lo más conocido del reper-
van Beethoven (1770-1827) está torio de los conciertos sinfónicos.

144
Foto 27: Las notas al programa: de preferencia, guardarlas. Pue­
no olvidar leerlas con cuidado y, den servir en otra ocasión.
Foto 28: Eduardo Mata (1942) carrera internacional. Y también
es un gran director de orquesta es compositor.
mexicano, con una importante

146
Foto 29: Este es, quizás, el direc­ que además es director de ópera,
tor de orquesta más famoso de productor de programas musica­
nuestro siglo: Herbert von Kara­ les de televisión, piloto y muchas
jan, austríaco, nacido en 1908, y otras cosas.

147
Foto 30: La música sin fronteras: en Polonia y nacionalizado mexi­
el violinista Henryk Szeryng cano.
(1918) es un gran solista, nacido

148
Foto 31: La parte importante de Haydn (1732-1809), austriaco,
la historia de la sinfónica arranca autor de más de cien sinfonías.
con este hombre: Franz Josef

149
Foto 32: Otro gran músico aus­ mos voces, coros, instrumentos
tríaco: Gustav Mahler (1860- fuera de la escena y otras sorpre­
1911), compositor y director de sas.
orquesta. En sus sinfonías, halla­

150
Foto 33: Caricatura del compo- (1862-1918) dirigiendo una or-
sitor francés Claude Debussy questa.

151
Foto 34: El compositor soviéti­ mente el compositor con más
co Dimitri Shostakovich (1906- problemas políticos en su tiem­
1975) fue el más grande sinfo­ po.
nista de este siglo. Y probable­
152
Foto 35: Discos, cintas, cassets, sica. ¿Es mejor la música en vivo
discos compactos, son grandes que la música grabada?
amigos de los amantes de la mú­

153
Foto 36: La radio: una gran ayu- taciones interrumpen la música
da para conocer todo tipo de con anuncios comerciales?
música. ¿Por qué en algunas es-

154
Foto 37: Hoy en día la música de video con conciertos y otros
grabada no sólo es sonido: Tam­ eventos musicales.
bién pueden conseguirse cintas

155
Foto 38: Música por televisión: Cervantes en la versión para tele­
este es Angel Picazo, actor espa­ visión de la zarzuela El huésped
ñol que representa a Miguel de del sevillano.

156
Foto 39: Para disfrutar la músi- fondo la teoría. Pero ayuda un
ca, no hace falta conocer a poco...

157
Foto 40: Wolfgang Amadeus historia. Su temprana muerte
Mozart (1756-1791) fue quizás nos privó, quizás, de mucha mú­
el más grande compositor de la sica maravillosa.

158
Foto 41: Muchas leyendas se co, se decía que tenía pacto con
han tejido alrededor de los com­ el Diablo, otros decían que él
positores. De Nicolo Paganini mismo era el Diablo.
(1782-1840), violinista fantásti­

159
Foto 42: Quizás nunca encon­ lista como esta, a pesar de que
tremos alguna obra de Arnold fue un compositor importante.
Schoenberg (1874-1951) en una ¿Por qué?

160
Foto 43: Los textos que halla­ compositores y los intérpretes.
mos en los discos son de gran uti­ ¿Por qué en ocasiones encontra­
lidad para conocer las obras, los mos discos que no traen notas?

161
Foto 44: Lo que dicen los críti­ es acertado. ¿Cómo saber cuán
cos de música es interesante a do un crítico de música tiene ra
veces, pero no necesariamente zón, y cuándo no?

162
Foto 45: Si usted ama la música compositor. Su disfrute de la
de un compositor en especial, música se multiplicará sin duda.
trate de leer la biografía de ese

163
Foto 46: ¿Podrá una biografía compositor era un hombre de
de Beethoven informarnos si el buen humor, o un cascarrabias?

164
Foto 47: La información musical buena fuente de datos sobre los
por escrito viene en muchas for- compositores y sus obras.
mas; las enciclopedias son una

165
Foto 48: Ciertos textos musico- damentales de música. Es decir,
lógicos están dirigidos a personas son como textos avanzados.
que ya tienen conocimientos fun-

166
Foto 49: Una buena forma de ella: escuchar varias versiones de
conocer la música y aprender de la misma obra, y compararlas.

167
Foto 50: Fragmentos de una par­ es tan diferente de una partitura
titura del compositor mexicano medieval, incluso de una partitu­
Juan Herrejón (1944). ¿Por qué ra de 1930?

168
Foto 51: En cada cultura, la mú­ ocasiones, la forma es tan impor­
sica tiene sus propias raíces y sus tante como el contenido: diablos
propios modos de expresión. En japoneses con un gong metálico.

169
Foto 52: La historia de la músi- tinuo: desarrollo del lenguaje, de
ca, como la historia del hombre, los estilos, de las herramientas, y
es una historia de desarrollo con- de la tecnología.

170
INDICE

Introducción........................................................................................ 9
¿A cuál música acercarse?............................................................... 21
Un día en la vida... con música....................................................... 39
El ritual del concierto........................................................................ 47
Otras formas de acercarse a la música............................................. 65
Algunos compositores interesantes y unas cuantas
obras.................................................................................................. 73
La música por escrito........................................................................ 81
¿Cómo acercarse a la música de México?....................................... 97
A manera de despedida................................................................... 115
Iconografía...................................................................................... 117
Se terminó de imprimir
en el mes de octubre de 1998
Tiraje 1,000 ejemplares
cómo acercarse a
Acercarse a las manifestaciones del arte y del pensamiento es una
de las tareas fundamentales de cualquier sistema educativo. La fi­
nalidad de la colección Cómo acercarse a es proporcionar, en sus
primeros pasos, sencillos y gozosos, los elementos necesarios pa­
ra iniciarse en el aprecio de las expresiones más bellas y comple­
tas del ser humano.

Juan Arturo Brennan (Mexico,


1955) es cinefotógrafo y realiza­
dor egresado del Centro de Capa
citación cinematográfica (1979).
Desde 1978 hace crónica, crítica y
reseña musical en diversas publi-
caciones, y es guionista y produc­
tor de radio y televisión. En Cómo
acercarse a la música, el autor quie-
re, ante todo, comunicar a sus lec­
tores su propia vision de la música
como fuente inagotable de placer,
de sorpresas y de maravillas, y no
como una ciencia incomprensible,
Foto: Joaquín Ruíz

accesible sólo para unos cuantos.


Cómo acercarse a la música intenta
desde sus primeras páginas contra-
decir la visión arcaica y petulante
de aquellos cronistas musicales ( y
algunos músicos) que se acercan
al fenómeno musical vestidos de
etiqueta, con la voz engolada, y
con una solemnidad que la música
no merece. Popular o de concierto,
folklórica o electrónica, vocal o
instrumental, la música es en rea-
lidad una sola gran experiencia,
con muchas vertientes, y aproxi-
marse a ella con el propósito fun-
damental de disfrutarla, requiere
un poco de información, algunas
ideas básicas y, sobre todo, una
actitud siempre abierta. Las pági-
nas de este breve texto quieren ser
una guía sencilla y directa hacia
esa información y esas ideas, y
una invitación a abordar la músi­
ca, todo tipo de música, sin miedo,
sin complicaciones y, antes que
nada, con gusto y curiosidad.