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A Dios rogando

Pensemos en la oración

Mariangel Rengifo Alvarez


1ª edición
ISBN:
Impreso
Editado
Dedicatoria
A mis amores
A la constancia
INTRODUCCIÓN

A Dios rogando, dice el refrán y yo me


declaro fanática de los refranes. Los
refranes, son maravillosos, reflexivos,
ácidos, graciosos… Los refranes, son una
parte importante de nuestras tradiciones,
de nuestra herencia… Y dicen los
biólogos, que los seres humanos tienen
dos tipos de herencia, la biológica y las
tradiciones.

La herencia biológica, está contenida en


nuestros genes, en nuestros 23 pares de
cromosomas. Son todos los caracteres,
propios de nuestra especie, nuestra raza,
nuestro sexo y por supuesto los caracteres
de la familia. Claro está, que cada uno de
nosotros tiene una combinación única y
especial de estos caracteres, que nos hace
inconfundibles, se sabe que somos Homo
sapiens, de tal raza y apenas nace uno, le
comienzan a señalar, que tiene los ojos de
la madre, las cejas de la tía, los pies de la
abuela y así… Y evidentemente, uno se
parece a su familia, pero no es un clon,
somos únicos.

La herencia tradicional, cultural incluye


muchos aspectos de nuestra vida, la
comida, la música, el vestuario, los dichos,
los refranes y pare de contar. La herencia
tradicional, es muy fuerte, si te preguntan
algún cicatrizante, respondes sábila. Si
tienes gripe y estas con malestar terrible,
te provoca es limonada caliente, sopita,
como la que te hacían de niño, cuando
enfermabas. Cuando uno está enfermo,
una pastilla con agua no le pasa, sientes
que quedas atorado, en cambio con la
limonada, te pasa y te cura más rápido.
Cada quien con sus costumbres. En
resumen, como decía mi abuela
margariteña, ¡el que con veneno lo crían,
veneno es su comía!

La herencia tradicional, es fruto de la


sabiduría popular, de la experiencia
acumulada de los pueblos, que
generalmente se heredan por trasmisión
vocal, desde la infancia. Un importante
aspecto, elemento de la cultura popular,
son los refranes.

No vayas a pensar, que este texto, es para


hablar de los refranes… ¡No mijito! Es
más ambicioso, más audaz, este texto, es
para que pensemos en la oración.

A Dios rogando y con el mazo dando; pide


y recibirás; al que toca puertas, alguna le
abren; al que madruga, Dios le ayuda;
Dios provee; Dios aprieta pero no ahoga.
Cuando Dios no viene, manda al hijo. Son
refranes que poseen un trasfondo de
oración, nos invitan a pensar en la oración.

La tradición de la oración, es por una


transmisión viva, a nosotros desde la
primera infancia, desde nuestros primeros
días, se nos enseña a orar. Las madres, de
los recién nacidos, guían la mano del niño,
hasta el pecho, y dicen a los abuelos, tíos,
“está pidiendo la bendición”… Orar, es
una tradición de fe, es una contemplación,
una reflexión nuestra, que conserva y
graba en el corazón, en la mente y el alma
las experiencias espirituales… Padres,
abuelos, maestros, los mayores, nos
enseñan a orar y nos narran los encuentros
de fe que han tenido, los milagros que han
vivido… Así cada familia, tiene memoria
de dichas experiencias.

Te contare una experiencia familiar,


retornábamos de un viaje en los llanos al
sur del Guárico, específicamente de Los
Hileros. Un sitio bellísimo, te puedes
bañar, en las aguas que vienen del rio
Orinoco, hay gran variedad de aves,
vegetación, los mangos son dulcitos y
abundantes, un paraíso pues. Debes llevar
tu carpa o dormir en chinchorro, cocinar a
leña, una cosa, para aventureros audaces,
amantes de la naturaleza. Además, el viaje
es largo, muy largo, carretera, casi toda de
tierra.

Es inhóspito hoy día, imagina hace más de


treinta años, pura soledad, no te cruzas a
nadie en el camino. Todo iba fino, en
nuestro viaje, pero nuestro carro, empezó a
fallar y se apagaba, así que decidimos
retornar antes de lo previsto y de día. Ojo,
al llano, no se acostumbra viajar de día por
el sol, mejor es de noche. En fin, viene ese
carro, con 5 niños y 2 adultos, (incluida
una mujer) y aquel carro que rodaba 100
metros y se apagaba…

Todos nosotros, los infantes, rezando,


mamá nos hacía rezar, papá desesperado,
asustado, imagínate, van 4 horas en eso,
apenas avanzábamos. No pasaba nadie,
nada, en esa inmensa llanura, con un sol
ardiente y nubes de arena, nosotros
varados.

De repente, se divisa un carro, una


camioneta nueva del año (el nuestro tenía
como 10 años) y se detiene junto a
nosotros. Se baja el chofer y de una vez, le
dice a mi papa, ¡amigo, yo sé que tiene su
carro! Tuve uno igual, y en cada viaje por
el llano me pasaba lo mismo. El hombre se
acercó, sacó el filtro de la gasolina, lo
limpió y dijo “esa es la arena llanera, tapa
el filtro de gasolina y tremenda falla”
enseñó a papá a limpiarlo y listo,
arrancamos y cero falla.
¿Qué vamos a decir? Un milagro, es un
milagro, que en la inmensidad del llano
solitario, te cruces con alguien y que ese
alguien, sea experto, en el problema
mecánico que tienes, ¡es un milagro!
Gracias a Dios

Seguramente, en tu familia, hay historias


como estas, ¿no? ¿Estás seguro?
¿Respuesta definitiva? Vamos a decir
como la palabra, pregunta a los más
ancianos y te lo dirán, te contarán los
prodigios, las historias de la misericordia y
la divina providencia. Te tocará seguirlas
contando a otros.

Todos tenemos, al menos un momento en


nuestras vidas, en que nuestra oración, fue
una comunicación efectiva con Dios, nos
ha escuchado y actuado, proporcionando
su misericordia, haciendo un milagro.

No te vayas a confundir, pensando que


esto, es un registro anecdótico de
experiencias familiares y personales ¡No
chico! Era no más un cuentico corto, para
hacerte recordar las cosas buenas, la
misericordia que Dios, ha tenido con vos

Tampoco, este texto, es un recetario o


instructivo para que nuestra oración
poderosa, vaya de milagros en milagros. Si
ya te viste, visualizaste, obrando
prodigios, tipo mover montañas, caminar
sobre el agua, curar el cáncer, el
chicungunya, el zika, o curando los vicios
de tus hijos, demás familiares y amigos (y
haciendo mucho real con los donativos),
frénate, detente, este texto, no te llevara a
eso. Me consolaría mucho, si nos anima a
desear la conversión, el milagro moral.
Que nos exhorte, a seguir a Dios.

De panita (entre amigos) te digo, que no


soy experta, pero soy optimista y audaz.
Esto de la oración, me viene dando vueltas
en la cabeza y claro, tenía que hacer algo.
Son reflexiones sencillas, en un lenguaje
medio técnico y súper coloquial,
enmarcado todo, en el sublime magisterio
de la iglesia, que aunque no es seguido por
los siete mil millones y pico de personas,
que habitan el planeta, si lo valoran y
respetan.

Te repito, no soy experta, aquí no vais a


encontrar todo lo grande, amplio y
sublime, de los aspectos de la oración, ¡Ni
que estuviera loca o enferma! Soy audaz,
muy audaz, pero tengo momentos de
cordura. Me pasaría, como al hombre
aquel, que intentaba escribir el tratado
sobre la Santísima Trinidad, una obra que
contendría todooo lo referente a la
Trinidad, algo extraordinario, excelso,
nunca visto y que conlleva (entre otras
cosas) mucho trabajo de investigación…

En medio de aquella empresa, sale el


hombre aquel, a dar un paseo por el mar,
para relajarse, desconectarse un momento
y allí vio un niño, que había hecho un
pequeño hoyo en la arena y le echaba
agua. Al hombre, le llamó la atención y
preguntó al niño ¿qué haces?, el niño
respondió, meteré toda el agua del mar, en
este hoyo… ¡Imposible! Dijo el hombre…
El niño, lo miró fríamente y le preguntó
¿Y tú puedes meter a la Santísima
Trinidad, en un libro? Tranquilos, la
Santísima Trinidad, inspiró al hombre y
aunque no escribió un tratado, realizó las
más hermosas reflexiones dedicadas al
Dios, Uno y Trino.

Admito, de una vez, que en mi oración,


muchas veces, me siento como la hormiga
que toca la puerta de un gigante. El
gigante es su pana, la quiere muchísimo,
la ama, a pesar de ser tan insignificante.
Pero además, esta hormiga, toca a su
puerta, porque quiere hablarle, visitarle,
estar un rato con él, ella también lo ama, lo
quiere, desde su pequeñez y con su poca
capacidad de amar. Esta hormiga, es muy
dispersa, está locata (peor que loca) y si
pasa otra hormiga, un pulgón o una brizna
de paja, se distrae con eso y deja de tocar
la puerta, pasa el rato distraída, en vez de
procurar hablar, con el amado gigante.

Y de mi fe ¡ni te cuento! no tengo, el


grano de mostaza, ni llego al grano de
polen, mi fe es intermitente inconstante,
inconspicua…Así que mi principal
motivación, es buscar adentrarme en la
oración, lograr una humilde e incesante
conversación con Dios, que tanto me
ama…

La oración, esta importante acción,


rutinaria, tradicional, experimental,
vivencial… Presente en todo tipo de
culturas y religiones. La oración, un
apoyo, un escape, una fuerza, en nuestras
vidas…

Querido, espero que estas breves palabras


acerca de la oración, sus tipos, motivos,
ejemplos y demás, te empujen, motiven,
consuelen y te sean útiles en tu oración
cotidiana. Sería genial, que partieras desde
aquí, y siguieras escudriñando y
conociendo las maravillosas obras de los
teólogo expertos, desde los antiguos
padres a los modernos. De pana, espero
que lo disfrutes, que valga tu tiempo y tus
reales.
LA DEFINICIÓN

Lo que unos llamamos rezar y otros


llaman orar, se refiere generalmente, a la
misma cosa (ya sabes que el uso que
damos al idioma, no es del todo exacto).
Por definición, la oración, es el acto de
comunicarse con Dios, para expresar las
emociones personales…
Etimológicamente, la oración se refiere a
una expresión oral, pero sabemos que no
siempre es así, usamos la mente o el
cuerpo entero…

Otras definiciones de la oración, más


íntimas y personales (algunas de santos)
son románticas y hermosas. La oración, es
la relación viviente y personal (de tú a tú),
con Dios vivo y verdadero; La oración, es
el impulso del corazón, una mirada
sencilla al cielo, desde la amarga prueba o
desde la dulce alegría; La oración, es
nuestra alma elevada a Dios; La oración,
es el encuentro de la sed de Dios y de la
sed del hombre; La oración, es la relación
de los hijos, con su padre infinitamente
bueno; La oración, es un don, que lleva a
una alianza y da la comunión entre Dios y
el hombre; La oración, es la máquina
dispensadora de la vida eterna; La oración,
nos permite acercarnos, relacionarnos, con
Dios; La oración, es la respiración del
alma.

El hombre, el ser humano generalmente,


ora por ser un necesitado, un limitado, en
medio de un planeta, un universo
poderoso, inconmensurable. A nuestro
alrededor existen muchas fuerzas
poderosas e impredecibles (volcanes,
terremotos, inundaciones…) No somos
capaces, de controlar la naturaleza y aún ni
siquiera, nuestro cuerpo, a favor.
Ciertamente, hemos acomodado mucho
este planeta, hemos creado un montón de
peretos, (cosas) para hacernos la vida más
fácil, pero falta…

Es tan consiente, la naturaleza humana de


su realidad débil e insignificante, que el
fenómeno es el ateísmo, no la religiosidad.
A lo largo de la historia, con todos los
avances tecnológicos el número de ateos
en el mundo, no se ha incrementado con
los siglos, sigue alrededor del 20%, ¡pa
que vos veais!

Claro está, que el deber ser, lo apropiado


de la oración, no debe ser el temor, sino el
amor. Uno no disfruta conversar con
alguien a quien teme, es algo que evita.
Ahora, cuando hay amor es distinto… El
que ama, siempre quiere hablar con el
amado. Los enamorados no paran de
hablar, les cuesta mucho despedirse (se
despiden más que un borracho), ninguno
quiere irse, es gracioso verles, no quieren
separarse. Los niños pequeños, hablan y
hablan a sus padres (que apenas entienden
sus balbuceos) y cuando llegan del
colegio, cuentan todo, hablan sin parar, a
sus queridos padres. Y los amigos, los
panas, esos viven pegados al teléfono,
enviándose mensajes, imágenes, videos,
cualquier cosa que ven en la calle o en la
red, enseguida se la cuentan al amigo.
Pues la oración, es hablar con Dios que te
ama. Y mientras más te comunicas con
Dios, más le conoces. Dios, está siempre a
tu alrededor y te quiere bendecir.

¿Cómo se yo que Dios te ama? Gua,


¡porque me ama! Me ama, así como soy (y
créeme no es fácil) Si Dios me ama, es que
Dios ama a cada hombre, tal como es, sin
pedir nada a cambio. Chico, si no hay más
que fijarse un poco en vos, se ve, que Dios
Padre te ha creado, bonito, simpático, (no
eres perfecto) mejor aún, eres único. Dios
nos ama y Cristo Jesús se hizo hombre, se
anonado así mismo, vino a este planeta a
mostrarnos, cómo es el amor, el amor es
donarse, sin reservas, darlo todo, dio su
vida por ti y por mí. Y Dios Espíritu
Santo, nos colma de regalos, de dones para
tener vida, vida en abundancia…
ANALIZANDO LOS MOTIVOS

Desde su nacimiento, el hombre, es


invitado al diálogo, a la comunicación con
Dios, esto concluyó, el Concilio Vaticano
Segundo (la papaupa de todas las
convenciones, reuniones, congresos y
afines que reformó la iglesia el siglo
pasado)

Las razones, motivos o causas por las


cuales oramos, decidimos, hacemos un
esfuerzo mental y físico de entrar en
conversación, en contacto, con Dios, son
muy diversos. Oramos para pedir, oramos
para dar gracias, oramos para ofrecer,
oramos por conversión, oramos por
intercesión, también para alabar, y muchas
más. Tranquilo, no te aceleres en
aprenderlas o analizarlas de una, vayamos
piano, piano (poco a poco)…

La oración de petición, es la oración del


necesitado, del desesperado, del ansioso.
Dicen, que el 70% de las personas, ora
para pedir. En la oración de petición,
podemos pedir, reclamar, llamar, gritar,
implorar e incluso luchar, en la oración.
Hablamos con Dios y pedimos ayuda,
salud, empleo, seguridad, un carro, una
casa, un hijo, un novio rico, millonario y
generoso (recuerda que no es igual rico,
que millonario…) pedimos, lo que según
nosotros necesitamos. Pedimos, lo que es
bueno para nos o nuestros seres queridos.
Pedimos, ¿lo que merecemos?

En la oración de acción de gracias,


entramos en un dialogo con Dios, en el
cual, por un momento, un instante,
dejamos de quejarnos, dejamos de dirigir
nuestro mundo y el de nuestros seres
queridos y finalmente agradecemos a
Dios, por lo que tenemos, lo que nos ha
dado. La acción de gracias, caracteriza la
oración eucarística, (que llamamos misa)
la obra de salvación y todo acontecimiento
o necesidad, se puede ofrecer como acción
de gracias.

Agradecemos la vida, los ojos para ver, los


pies para andar, nuestros brazos para
abrazar, un corazón para amar. También,
agradecemos por la familia, los panas, el
trabajo, la comida, el carro.

Y cuando hacemos una oración de


alabanza, decimos: ¡Dios, te botaste! ¡sos
perfecto, no te pelas!(equivocas) que
buena la vida que me das, que súper es mi
trabajo, mi familia es genial, mis amigos
son cool, (chéveres) que fino que llovió,
este planeta te quedó precioso, me encanta
el trabajo que me diste, ¡y ese novio! ¡No
chico, es la horma de mi zapato!...

En la oración de adoración, hay una


actitud del hombre, que se reconoce
criatura ante su creador y exulta la
grandeza de Dios, omnipotente y salvador.
La oración de alabanza, reconoce de la
manera más directa, que Dios es Dios, le
da gloria no por lo que hace, sino por lo
que es.

Dicen los expertos teólogos y escritoristas,


que cuando una persona hace una oración
de acción de gracias o una oración de
adoración, de alabanza, Dios en su santo
cielo, manda a callar a sus angelitos, esos
que le rodean en la eternidad diciendo
siempre, santo, santo, santo…

A esos angelitos lindos, de todas las razas,


que baten sus alitas sin cesar, Dios les dice
¡Silencio, paren por favor!, déjenme oír a
mi hijo, está diciendo algo bueno de mí, ha
parado de criticar y contradecir mi obra, su
historia por un momento, déjenme oír de
su boca, de su mente, palabras dulces para
mi…

Quieren significar con esta imagen, que


estas formas de oración son muy preciadas
para Dios. Hay una palabra que dice, Ni
los cielos de los cielos pueden contener a
Dios, más en el humilde y abatido que se
estremece por sus palabras, pone sus
ojos…

La forma de oración más generosa y


desinteresada, es la oración de intercesión,
porque no lo hacemos por interés propio,
es por y para otros. La intercesión, es una
oración de petición, que se parece a la
oración de Jesús, que siempre pedía para
otros.
La oración de intercesión, está presente en
la biblia, desde Abraham. Recuerda,
cuando Abraham intercedió de forma
insistente, para que no fueran destruidas
las ciudades de Sodoma y Gomorra, donde
reinaba el mal.

Los hijos adoptivos de Dios, ejercen su


papel de sacerdocio universal, de
interceder por otros, ya que papá Dios, es
Padre Nuestro (lo dijo Jesucristo) y
además Dios quiere que todos sus hijos se
salven, que todos lleguen al pleno
conocimiento de la verdad y claro está,
que todos seamos felices por siempre.
Interceder por otro, es salirte de ti mismo
por un ratito, es frenar nuestro egoísmo,
tener empatía (ponerse en las patas, dijo
un niño) de otro, que sufre y necesita
como vos.

Otra forma hermosa de oración, es la de


ofrecimiento, muestra humildad, sencillez,
generosidad, poniendo a los pies del
Señor, las cuatro cosas que hemos hecho
bien en tantos días de vida.
Entregar en sus manos, las cuatro
oportunidades que aprovechamos de hacer
el bien (y no mencionar las otras dos mil
oportunidades, que despreciamos). Ofrecer
a Dios los logros, los éxitos, las obras de
piedad, misericordia, generosidad, que
pudiéramos hacer a otros, con la confianza
que Dios lo acepta y lo hace florecer…

La oración de conversión, es la forma más


valiente y crucial de oración. La oración
de conversión, es el milagro moral.
Conversión, es una palabra hermosa, que
no usamos mucho, lamentablemente.

Convertirse, es cambiar de vida, dejar el


mal, portarte bien. Convertirse, es volver a
Dios. Convertirse, es dejar de robar,
mentir. Convertirse, es amar, primero a ti
mismo, como eres y quitarte esa careta,
esa máscara de arrogante, de súper niño,
de rico, ¡qué sé yo! Convertirte, es
reconocer que estas equivocado, ¡te habéis
pelao! la vida no viene del dinero, de la
rumba, ni del poder…
La vida, la felicidad, está en amar y ser
amado y Dios te amó primero, te creo
bonito, sencillo, inteligente y con un
corazón poderoso, que no deja de latir. Por
si fuera poco, Dios mismo se encarnó, se
hizo hombre, Jesucristo, vino a este
planeta a proclamar el amor que nos tiene,
a dar la vida, por todos los equivocados,
que buscan la vida donde no está.

Además, tenemos el Espíritu Santo (con


dones de sabiduría e inteligencia, consejo
y fortaleza, ciencia y piedad, temor del
Señor) que Dios da, a los que lo aman.
¡Ojalá! podamos convertirnos, dejar de
luchar solos, por nuestras vidas y
descansar en Dios, como un niño en
brazos de su madre…

Cuando nos ponemos en oración, los


motivos, las intenciones de nuestro
diálogo con Dios son variados y los vamos
exponiendo o pasando de uno a otro sin
hacer separación. Como cuando
conversamos con los amigos, que pasamos
de un tema a otro sin pausa, ni
introducción. Como dicen en el oriente
venezolano, pasamos de gallo a casabe con
facilidad…

Antes de cambiar, de pasar a otra cosa,


quiero hablar de un súper motor (al menos
para la mayoría) que motiva a la oración
ferviente, la calamidad. Nada
redimensiona más la vida, que una
calamidad, una inundación devastadora,
un demoledor terremoto, un voraz
incendio, la guerra. Frente a ello, nuestra
oración es humilde, necesitada y todo
excepto la vida misma, es vanidad.

En la calamidad, podemos aprovechar a


unirnos con Dios y experimentar que sólo
Dios basta. En un terremoto, si se
desploma tu casa, lo único que importa, es
que tu gente está viva. Si te persiguen y te
toca huir con una maleta, no quieres llevar
tus bienes, tu oro, tu tv, sólo te importa
salvar la vida y que Dios te acompañe y el
Espíritu Santo, les mantenga a ti y tu
familia unidos y sabes, que pase lo que
pase, nos veremos en el cielo, al fin y al
cabo, la patria es el cielo.

Un superviviente, de la segunda guerra


mundial, que fue capturado por sus
enemigos, encarcelado y torturado por
mucho tiempo, contaba que todo ese
tiempo no estaba sólo, sentía la presencia
de Jesús y oraba constantemente, nunca
entró en pánico y en Dios, esperaba su
liberación. Una vez libre, contaba, que se
había convertido en una especie de héroe,
era acechado por periodistas, paparazzi y
gente todo el día, para que hablara de su
experiencia y reconocía avergonzado, que
libre, no alcanzaba a orar una hora
siquiera…

La calamidad, es una oportunidad, de


pasar a la fe, de fiarnos de Dios. A veces,
nos resistimos, revelamos, y separamos de
Dios por una calamidad, porque las cosas
no son como queremos.
AL MOMENTO DE LA ORACIÓN

Cuando una persona, se dispone a orar,


necesita recogimiento, silencio, soledad
interior y una actitud corporal apropiada
para rezar. A lo mejor te parece tonto, pero
se necesita un poco de esto, para entrar en
oración. Pasa, que nuestro fascinante
cerebro, genera ideas y pensamientos sin
parar y el hecho de centrarse en una sola
idea, le cuesta un mundo.

La loca de la casa (la mente) va y viene sin


parar de una idea a otra. Igual ocurre con
nuestro cuerpo, no se está quieto, no para
de moverse. En cuanto a la actitud
corporal, puedes por ejemplo, sentado
recto, pies en el piso, juntar las manos o
colocarlas sobre las piernas…

Otro ejemplo, sentado recto, haciendo cruz


con los brazos y movimientos de vaivén.
También, puedes probar, la postura
ascética que es estar postrado como
humillándose, se ponen de rodillas
sentados sobre los talones y con los brazos
en el suelo y la frente sobre las manos.
Lo que se busca, con una buena postura,
es que tu cuerpo se quede quieto en una
posición, pero es difícil... Tratas de
quedarte quieto, sin moverte y sientes que
te pican plagas, hormigas, ¡yo que sé!
tienes que rascarte, moverte, o si no, te da
sueño…

¡Te reto a intentarlo! prueba con una fácil,


sentado, cruza los brazos, cierras los ojos y
ponte a rezar ¡NO TE MUEVAS! Me
cuentas, cuanto tiempo pasaste sin
moverte… Esperamos por fe, que Dios
envíe su Espíritu Santo y no movernos,
durante la oración…

En algunas creencias, entrenan a la gente


para no moverse, pasan a todos los
interesados, en aprender a orar, a meditar,
a una habitación bonita, sobria, donde no
hay elementos distractores, silenciosa.
Preferiblemente, todos vestidos iguales o
sobriamente (para evitar distracción) nada
de perfumes fuertes, ni accesorios
llamativos. Se sienta, cada quien con su
cojín, les invitan a tomar una postura
corporal apropiada, sin moverse, con los
ojos cerrados y ¡arrancan pues!

En la habitación, hay un entrenador


encargado esta full atento de cada uno, que
no se mueva y les amonesta de ser así.
Otros más extremos, tienen una caña larga
y al que ve con un movimiento pequeño,
así sea las cejas, le pega con la caña. Te
quedas quieto, aunque sea para que no te
peguen…
HABLEMOS DE LOS TIPOS DE
ORACIÓN
En cuanto a los tipos de oración, hay dos
tipos verbal o vocal y la mental. De la
oración verbal o vocal tenemos muchos
ejemplos, padrenuestro, avemaría, credo,
ángel de la guarda, la salve, y muchas más.
La oración mental, es propia de la
meditación y la contemplación.

Ahora, pensemos un momento en la


oración vocal. Es la criticada, subvalorada
y generalmente mal hecha, oración vocal
(verbal) que principalmente busca
centrarnos, concentrarnos, aislarnos.
Busca hacer que la loca de la casa, se
aquiete, se ubique, en una sola idea…

La oración vocal, busca que tu mente y tu


cuerpo se concentren en el diálogo con
Dios, partiendo de oraciones santas y
sabias de forma repetitiva. No se trata de
repetir mecánicamente fórmulas de
oración, sino de adquirir la costumbre, de
orar asiduamente.
En la iglesia católica y otras más,
esperamos que sea Dios, quien envíe su
Espíritu Santo y podamos concentrarnos
fervorosamente, en el padrenuestro, el
avemaría, el credo, gloria y otras oraciones
litánicas.

Que al recitar estas oraciones, las


repitamos como masticándolas, como
digiriendo estas palabras en nuestro
interior, de una forma contemplativa,
despacio, que cada verso de la oración,
vaya al ritmo de tu corazón…

Algunos monjes usan la letanía: Jesús hijo


de David, ten piedad de mí que soy un
(pobre) pecador. El día entero, repitiendo
esto, al ritmo de los latidos de su corazón.
La oración vocal, está hecha para esto,
pero nosotros, nosotros…

Un ejemplo, que ocurre en el mundo


tropical, sencillo y silvestre, al rezar el
Santo Rosario… Vas a un novenario
(nueve días de oración del santo rosario,
por los difuntos) y van rezando uno a uno,
Padre Nuestro, Avemaría. ¡Rapidísimo! ni
vocalizan, es difícil de seguir el paso, te lo
repito, no abren la boca, ni respiran, rezan
tan rápido, que es difícil alcanzarlos
vocalmente, imagina seguirlos con tu
corazón. Un momento estresante de
oración, todos terminan jadeando, sin aire,
como si hubieras corrido ¡un maratón!

Y claro, al final, todos contentos, porque


se terminó rapidito y te puedes poner a
chismear con los familiares y amigos que
nunca ves y bueno están allí. Lógicamente,
hay muchos que se burlan, de esta
repetición veloz de palabras, que nadie
entiende…

Imagina, el siglo pasado, había países


donde la religión era prohibida. Había
países, donde era legal, pero hablada en
latín. Había muchas personas analfabetas o
la gente era tan pobre, que no podían pagar
una biblia, no tenían una biblia. Para hacer
frente a estas realidades, la gente sólo se
apoyaba en el rosario.

El rosario, era la oración de los más pobres


y pequeños. Se dice que el rosario surgió
en la época medieval en occidente y se
desarrolló en sustitución popular de la
liturgia de las horas.

Sus 150, Avemarías, eran figura de los


150, salmos de la escritura. El libro de Los
Salmos contiene, todos los motivos
posibles de oración. Los salmos alimentan
y expresan la oración del pueblo de Dios,
como una asamblea.

En los salmos, hay una oración, que une lo


individual y lo comunitario, contienen el
recuerdo del pasado y llegan hasta la
consumación, del plan de salvación de
Dios. Es un libro, en el que la palabra de
Dios, se convierte en oración.

Claro está, los salmos están hechos, en un


lenguaje poético, rebuscado, precioso,
perfecto, que la mayoría de nosotros no
maneja y es difícil de memorizar.
Entonces, en esa época de oscuridad y
miseria, los ignorantes, los pobres, los
pequeños, rezaban el rosario y pedían a
Jesús, llevara esa oración a Dios.
Confiaban que Dios, iba a descifrar, en
esas oraciones vocales, los sentimientos y
necesidades de su corazón. Todos
rezaban con las mismas palabras, decían lo
mismo, pero cada quien con sus motivos...

El método de oración del rosario, era una


tradición vocal, de dominio público, para
niños, jóvenes, adultos y ancianos, es muy
difícil encontrar un escrito antiguo (tipo
diario personal o de anécdotas) que te
describa la forma de rezar el rosario, antes
de dormir rezamos todos el rosario,
camino a la escuela, rezamos el rosario, no
describen lo que hicieron.

El rosario, no sólo se rezaba en forma


comunitaria, sino durante el trabajo, el
arado, la cocina, la limpieza y de una
forma que cada verso de la oración, iba al
ritmo de tu corazón, respira, expira, con
cada verso de la oración. Y eso les
bastaba, les salvaba. ¡Que fino! poder
rezar así, con toda esa fe, con tanta
convicción.
En nuestra acelerada época, sentimos que
no tenemos tiempo. Cuidamos mucho el
tiempo y desperdiciamos mucho el tiempo,
en el tráfico por ejemplo, en las colas de
bancos, supermercados, esperando que
comience la reunión, o esperando que
lleguen el médico, el abogado, el otro.
Todo ese tiempo, lo podríamos
redimensionar orando...

Santa Teresita del Niño Jesús, rezaba el


rosario camino a la escuela, contaba con
los dedos, siempre llevaba las manos en
los bolsillos. Hay una palabra, que dice,
orad incesantemente. Te digo, ¡orar sin
parar!

¿Para qué orar? ¿Cuál es el caso, la cosa,


la broma o cuestión, para que yo viva en
oración? Te reitero panita, 2 motivos,
primero eres un necesitado y segundo,
Dios es todopoderoso.

¿Necesitado? ¡Ni que fuera indigente o


pobre! (Dirás vos), necesitado de nada yo
tengo carro, real, casa, un yate,
apartamento en Margarita (la isla) y pronto
alquilaré en New York, a mí no me falta
nada, real tengo yo…

Bueno, no hablo de vos hablo de los que


son de mi especie Homo sapiens (todos los
individuos de esta especie, son
necesitados). Necesitan, aire para respirar;
agua para beber, bañarse, cocinar, limpiar;
alimento para tener energía; salud, que no
está garantizada; un suelo, donde
apoyarse; gravedad, que los mantenga
fijos al piso y les dé tonicidad muscular;
luz, para poder ver; un sonido, para poder
oír; necesitan el sol, para que se active la
vitamina D; necesitan, motivos para reír;
fortaleza, para luchar; esperanza, para
seguir adelante; amar y sentirse amados;
hablar y alguien que te hable; protección,
de tanto malvado loco, que sólo viven para
hacer guerra, acabar con el planeta y otras
muuuchas necesidades que les inspiran a
orar …

Y Dios, bueno chico, Dios es nuestro


padre (dijo Jesucristo) y uno con su papá,
tiene que hablar diario, le debes la vida, el
ser. Mientras tengamos vida, tendremos
deuda con quien nos dio la vida (aunque
sea, mándale un mensaje de texto diario).

Bueno, si pa ti, Dios no es tu padre, no lo


sientes así, igual puedes hablar con El,
obviamente, es todopoderoso (de pana no
creerás, que tanta perfección en la
naturaleza, es producto de la
independiente evolución de las moléculas)
Dicen, los sociólogos expertos, que el
fenómeno es el ateísmo, no la religiosidad.

Repito, que con tantos años y tecnologías


el número de ateos, no se ha incrementado
porcentualmente. Entonces, si uno conoce,
sabe de alguien, que es todopoderoso,
habla directo con El, busca la manera de
contactarlo.

Como es de esperarse, los poderosos,


tienen un montón de gente alrededor y uno
no llega directo a ellos, a lo mejor
empiezas el contacto con el portero de su
edificio, luego el portero, te presenta a la
cachifa, (empleada) esta te lleva donde la
secretaria, la secretaria, te presenta con la
asistente, que le dice un día al
guardaespaldas, que te deje hablar con el
Don. Así pasa con la oración (si ya se, es
una barbarie de ejemplo).

Siempre se recomienda, comenzar con la


oración vocal. La oración vocal, nos mete
en onda con Dios. La oración de
meditación, es una búsqueda, del plan de
Dios, de su acción en nuestras vidas,
usando la ayuda de un libro, la biblia de
preferencia, se meditan las lecturas,
reflexionando, confrontando la palabra con
uno mismo. Es una reflexión orante, que
incluye, el pensamiento la emoción, la
imaginación. Más adelante, haremos eso
con unas parábolas del evangelio.

La oración de contemplación, es el
culmen, es el hablar tu a tu. Querido,
puedes alcanzar la contemplación, si la
buscas con humildad. La humildad, es
necesaria para entrar en la oración. Y no se
necesitan palabras, excelsas para hablar
con Dios.
La oración contemplativa, es difícil, no
imposible, es un don, un regalo para
aquellos que buscan a Dios con sincero
corazón. La oración contemplativa, trata
de la amistad con Dios, que tanto nos ama,
es una mirada de fe, un silencioso amor.

Otros teólogos dividen las formas de


oración, de forma distinta, ellos hablan de
la oración de fortaleza, oración del
corazón y oración de la mente. Esta
clasificación, se basa más en las
intenciones y el estado moral del orante…

Según ellos, la oración de fortaleza, es


aquella que surge de una persona cuando
está débil, cuando se reconoce pecadora,
sin fe, es la oración de una persona
sedienta, que quiere cambiar. La oración
del corazón, es aquella que mira a Dios
con humildad, desde su pequeñez. La
oración de la mente, examina a la persona,
viene de su aridez, de sentir que nadie le
escucha, nadie le sacia y es allí cuando
Dios lo invita a subir más alto, más cerca
de Él.
REZANDO SOLO O ACOMPAÑADO

Dice también, la palabra de Jesús, buen


pastor, que la oración es eficaz si se hace
con fe y si te reúnes con 2 o 3, con la
asamblea, con la iglesia, más rápido es
concedida. En la comunión de los santos,
las peticiones se escuchan y conceden.
Reza con los santos, recuerda que San
Pablo, tan generoso y buena gente el tipo,
llama santos, a los miembros de la
asamblea, a sus hermanos de la iglesia, (Y
tiene otras expresiones semejantes, para
referirse a ellos). En medio de la
calamidad, pide la compañía y oración de
tus hermanos.

Todos los necesitamos, solos podemos


poco. Recuerda el momento aquel, en que
Jesús, necesitó ayuda para cargar la cruz.
Tú pide ayuda y ayuda al necesitado. Dios
les escuchará. Para mí, rezar reunidos hace
presente que Dios, es padre Nuestro. El
mejor servicio, que hacemos unos por
otros, es rezar.
Orar, es la mejor ayuda, y la puedes dar
aunque no tengas dinero, tiempo, o estés
muy lejos. Orar los unos por los otros, nos
mantiene, unidos al Señor y entre
nosotros. Tantas veces, que emprendemos
proyectos, acciones o estamos en
situaciones difíciles, sin miedo, con
optimismo, es porque hay un pueblo, que
con su oración constante, te sostiene.

La oración en secreto, parece contradecir


la anterior, pero recuerda que cada
necesidad, es distinta, cada calamidad, es
distinta. La oración en secreto es
humildad, su carácter secreto, privado, sin
publicidad, es muy útil para nos. Se trata,
de evitar vanagloriarnos. Estuve toda la
mañana, con el ministerio de la oración;
yo soy quien reza, el rosario en la
parroquia, a diario, no dormí rezando por
fulano y así…

La oración en secreto, es sin público, sin


testigos, sin pantalla. Nadie debe saber,
que rezas el rosario, en el bus de camino al
trabajo, o si vas recitando un salmo en tu
mente, al caminar por la calle y menos se
sabrá, si te levantas por la noche, a pedir
misericordia por tus pecados o los de tus
seres queridos.

Es la oración, entre Dios y tú, solo a solo,


es María al pie de la cruz rezando
silenciosa, es Jesús en el huerto de los
olivos, es Pedro mirando los ojos de Jesús
y caminando sobre las aguas. Es la
conversación de Dios y su creatura, mejor
dicho, su hijo predilecto.
EL EVANGELIO

Con la intrepidez que me caracteriza, me


atrevo hoy a citar algunas reflexiones,
acerca de la oración, que encontré en el
evangelio. El papa Francisco, ha dicho que
es buenísimo leer a diario el evangelio,
porque son las palabras de Jesús, lo que
escucharon, vieron y vivieron los
apóstoles. Agarra ese consejo panita.

La palabra evangelio, significa buena


nueva, es usada desde la antigüedad, los
griegos la usaban, para citar las buenas
noticias cotidianas. En el Antiguo
Testamento, los hebreos tenían una
palabra, para las buenas noticias
personales y públicas, y la palabra
evangelio, hacía referencia a la buena
nueva, para la salvación.

A partir del Siglo II, la palabra evangelio,


comenzó a designar la relación escrita,
entre la vida y la enseñanza de Jesús, sol
de justicia. Además, continúo significando
la buena nueva de la salvación y del reino
de Dios, en Cristo.
El evangelio, primero fue predicado y
luego por voluntad de Dios, nos lo
transmitieron en escritos, para que fuera
base y columna de nuestra fe. Jesús, es el
mensajero de la buena nueva, de la buena
noticia, desde el día su nacimiento
(recuerda los pastores, los Reyes Magos) y
la palabra evangelio también, se usa para
denotar a Jesús.

Los evangelios, son cuatro libros


contenidos en la biblia, que describen,
algunos hechos de la vida de Jesús,
príncipe de paz, y sus catequesis más
importantes, son un presente invaluable
para el mundo cristiano y para la sociedad
humana.

En el antiguo testamento, el profeta


Ezequiel tiene una visión del carro de Dios
y sus cuatro seres, Águila, Hombre, León
y Toro. La tradición cristiana, hizo de
ellos, símbolo de los cuatro evangelios
Juan, Marcos, Mateo y Lucas.

El evangelio de San Juan, es llamado del


águila, porque su evangelio comienza con
la Santísima Trinidad, sus escritos son
muy elevados, full teología. San Juan, fue
hijo de Zebedeo, hermano de Santiago, el
discípulo pana de Jesús, el esperado de las
naciones.

San Juan, es el único apóstol testigo de la


crucifixión, no fue mártir y murió de
vejez. Dicen que en la ancianidad, cuando
le pedían que hablara de su experiencia, de
lo que había visto y oído del Señor, sólo
decía “Ámense los unos a los otros, como
yo les he amado”. Y claro, la gente ya
cansada, un día le piden, que diga algo
más, que eche otro cuento y les responde:
Eso, es lo que le he visto hacer…

San Mateo, este hombre, estaría muy


rayado y despreciado en su comunidad, era
el cobrador de impuestos, un judío-
arameo, que trabajaba, para los romanos
invasores ¡qué horror!… Ya sabes, que se
encontró con Cristo Jesús y se convirtió,
dejó de cobrar impuestos, devolvió lo
robado y más… se le reconoce con la
figura de hombre, porque su evangelio
comienza con el árbol genealógico de
Jesús, el mesías.

Al evangelio de Marcos, le atribuyen la


figura del león porque su evangelio
comienza con San Juan Bautista,
predicando en el Jordán donde habitan las
fieras. Dicen que Marcos, traducía la
predicación de Pedro, era su discípulo,
luego anduvo con San Pablo.

A San Lucas, se le compara con el toro,


porque su evangelio comienza hablando de
un sacrificio. Habla del sacerdocio
también, es el iluminado. Lucas, era un
médico griego y es el evangelio de los
pobres y pecadores, dado que sus escritos,
están llenos de misericordia. No fue
testigo, pero tranquilo, dicen, que este
médico de cuerpo y alma basó su
evangelio, en testimonios fidelísimos,
incluido el de la Virgen Madre.

Los clientes fijos (propios) del evangelio,


son los pequeños, los pecadores, los
malvados locos e incluso los paganos,
hablando claro, los pobres. Se dice, que el
sentimiento de necesitados, les predispone
a escucharlo y además les hace percibir, la
compasión divina, que el evangelio
contiene.

La mayoría de las veces, Jesús en el


evangelio, se dirige a los pobres.
Recuerda que Jesús, es pobre, nació en un
pesebre, rodeado de animales, era de un
pueblo pobre y así… Según el diccionario,
hay muchos significados de la palabra
pobre, (del latin pauper, -eris) es un
adjetivo que se usa en masculino y
femenino, para describir a quien no tiene
lo necesario para vivir; Es una persona,
que tiene poco dinero; Es un ser, escaso o
incompleto; Es uno, que causa pena o
tristeza; Un individuo, que tiene poco
valor; Uno, que es pacífico y tranquilo…

En la cotidianidad, la pobreza, es algo que


aterra, asquea. Se rechaza y se asocia la
pobreza, a una persona de mal gusto, flojo
y sin ambición. También, se asocia la
pobreza, a la suciedad, enfermedad, poca
inteligencia. Un pobre, es una persona,
con pocos derechos, estima y valor social.

La inmensa mayoría de las personas,


prefiere hacerle favores, a un rico (después
se los cobrará) prestarle a uno con dinero
(ya le pagará) Invitar a un rico a su casa
(para que luego, le invite a la suya). Al
rico, hay que atenderlo primero y bien, el
pobre que espere, otra hora…

Un pobre, es un necesitado, que no puede


retribuir, por eso nadie lo quiere cerca…
Viendo así la cosa ¿En qué pensaba Jesús
al hacerse pobre?... Pensaba muchas cosas,
pensaba en tener amigos sinceros, pensaba
en el amor que Dios tiene a cada hombre,
por ser un hombre (y no por sus bienes)
pensaba ir y venir sin preocupaciones
(mientras más cosas tienes, más
preocupaciones te llueven) pensaba, que
no se puede amar una cosa temporal, y
pensaba que un hombre vestido, no puede
luchar contra un hombre desnudo, lo
agarran por la ropa, ¡y pal suelo! Por eso,
el evangelio nos invita, a despojarnos del
apego a las riquezas, para que no
perdamos la pelea…

Jesús, luz increada, con su ejemplo (de


hombre pobre, trabajador, que ganaba el
sustento diario) nos invita a descubrir, que
la verdadera dignidad, excelencia y lo
súper súper de un hombre, radica, en sus
virtudes, en sus méritos, en su moral y este
patrimonio, cualquier persona, cualquier
criatura, ¡todo bichito de uña pues!, lo
puede alcanzar

Las respuestas, que se esperan del


evangelio de Jesús, son la penitencia y la
fe. Que el hombre se arrepienta de sus
malas acciones y viva confiando en
Dios… La penitencia, hablar de la
penitencia, del sacramento de la
reconciliación, debe dar para 80 libros
gordos. La evolución que ha tenido, la
penitencia, como sacramento, a través de
los siglos, las dudas y críticas que
genera…

Te diré dos palabritas, la penitencia, es


entrar en la conversión, es un cambio de
actitud, que proviene de un corazón
arrepentido, por haber despreciado el amor
de Dios y al prójimo, su más preciada
creación. ¡No te olvidéis! hay dos
afectados, Dios y el prójimo. Siempre
espera Dios, nuestro retorno a casa para
ser felices.

La fe, es la puerta que conduce nuestra


alma, hacia los divinos misterios. Dicen,
los antiguos padres, que nuestra alma tiene
dos ojos espirituales, cada uno con su
visión. Imagínalo, por un ojo vemos la
gloria de Dios en su creación. Árboles,
animales, montañas, ríos, lagos, océanos,
toda la naturaleza pues y en los seres
humanos.

Podemos, por ese ojo, apreciar, lo bien


que ha hecho todo, a nuestro prójimo, la
sabiduría que derramó en cada uno, la
divina providencia, los ángeles que nos
acompañan… Y por el otro ojo,
contemplamos la gloria, la santa
naturaleza de Dios, los misterios del
Espíritu y se abre nuestra inteligencia a la
fe (¡guao!)

Bueno panita, me llama la atención cada


una de estas formas de orar, presentes en
los evangelios, la mayoría son de oración
vocal (cópiate la que más te acomode) el
ciego de Jericó, la viuda, el amigo
importuno, Pedro que se hunde, el Padre
Nuestro, Jesús en el huerto, la higuera
estéril… Vamos a echar coco, piano,
piano.

El de Jericó

El ciego de Jericó, un suceso real,


reflejado en el evangelio… Fíjate en la fe
y la oración del tipo…Estaba echado en el
suelo, pidiendo limosna. El día entero lo
pasaba así, despertaba, ¿tendría casa?
¿Dónde desayunaba, almorzaba, cenaba,
usaba el baño? ¿Quién le asistía en sus
necesidades básicas y fundamentales?
Recuerda, que en esa época, la gente
decía, que toda enfermedad era fruto del
pecado (aún algunos lo piensan) Entonces
claro, este ciego era un malvado y
despreciable pecador, ¡un bichito!, ¿Qué
haría para tener tal castigo? Estaba allí en
el suelo, en plena calle, llevando, sol, agua
y seguramente, malos tratos…

Imagina su vida, su precaria vida, a orillas


del camino, sin trabajar, sin amigos, sin
esposa, sin hijos, su vida no vale nada,
más solo que un perro…

El ciego, escucha, de un tal Jesús, que ha


hecho milagros. Tiene días, meses,
escuchando hablar de un hombre, llamado
Jesús, que hace maravillas, muchos
milagros. Y pensaría, desearía y
necesitaría, entrar en esa lista de los
milagros de Jesús...

Pues llega el día, Jesús pasa por ahí, el


ciego se da cuenta, por lo que dice la
gente, se entera de la cosa y comienza a
pegar gritos, ¡Jesús hijo de David, ten
piedad de mí!, repite esta frase sin cesar,
cada vez más fuerte.

Jesucristo pasa cerca de él, pero sigue de


largo… El hombre se percata, que Jesús se
aleja, su oportunidad se aleja y en vez de
rendirse, grita más fuerte, con
desesperación, ¡Jesús hijo de David, ten
piedad de mí!

Cuando Jesús está, a cierta distancia, lo


manda a buscar, pide que lo traigan. Se le
acerca, una persona al ciego y le dice,
ánimo, que el maestro te llama, el ciego se
levanta rápido y según dice el evangelista,
deja el manto…

Aquí, me fijo yo, deja el manto. El manto,


de un judío pobre, es su seguridad. Se
sienta sobre el manto, todo el día. Por las
noches, se cobija con el manto. También,
con el manto, se cubre del sol, en el día, en
el guarda el dinero y sus cuatro cosas. Un
pobre sin manto, es muy miserable, no
tiene nada…
Pues este tipo (hombre) tiene tal fe, que
pide sin desmayar, que deja su seguridad,
su manto para ir donde este Jesús. Cuando
Dios, llamó a Abraham, el padre de la fe,
también le pidió que dejara todo, su tierra
y su parentela…

Bueno, el ciego sin manto llega a Jesús,


que de nuevo lo prueba, preguntándole
¿qué quieres que haga por ti? Aquí digo
yo, ¿que más va a querer? VER, no vino a
pedirte un carro, una casa, real, ¡no! El
tipo ta ciego sólo quiere veeeer.

Jesús, no sólo reta al ciego, sino a todos, y


les pregunta ¿porque está ciego este?
¿Quién pecó, él o sus padres? Todo mundo
queda Cayetano (en silencio), nadie dijo
nada…

Jesús les dice pa que veais, que yo soy


Dios, les digo, ni por uno, ni por lo otro,
está ciego, para que se vea la gloria de
Dios y le devuelve la vista…

Por esto, se arma un tronco de lío, nunca


nadie había devuelto la vista a un ciego de
nacimiento y menos hacer milagros en
sábado.

Al ex ciego, le llevan al templo, lo


interrogan, también a sus padres, no
quieren asumir el poder de Jesús. Le
preguntan al neo vidente ¿cómo es Jesús?
Les da detalles y finalmente (ya medio
molesto) les dice ¡si quieren los llevo
donde Jesús!, para que le pregunten lo que
quieran y les haga un milagro…Esa gente
bravísima casi lo linchan…

Dirás, este cuento chino, no tiene que ver


conmigo, yo no estoy ciego, tengo visión
20/20 (te felicito) Pero resulta que, el
ciego de Jericó, es un hombre, con
sufrimientos, infeliz, preocupado,
limitado, necesitado. El ciego de Jericó, es
un hombre que tiene problemas, como
nosotros. Además, es un hombre, que no
se rinde, que tiene esperanza, que busca lo
que necesita, hasta que lo encuentra. Este
hombre, se parece mucho a nosotros…

Este ciego, sufría mucho, porque se decía,


si uno tenía algo malo, como una
enfermedad, era fruto de su maldad, un
pecado y decía ¡nací ciego! ¿Qué pecado
cometí en el vientre materno, para que me
viniera esta cosa?… No entendía la
historia de su vida, y en esto también, nos
parecemos a él…

Siempre ante los acontecimientos de la


vida decimos, ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por
qué? ¿Por qué soy gordo o flaco? ¿Por qué
soy feo, pobre? ¿Por qué murió mi padre,
mi hijo?, ¿Por qué?… Y nos responde
Jesús, Señor de la historia, para que veas
la gloria de Dios, para que clames a mí,
como el ciego, yo haré milagros en tu
vida. Siempre paso cerca de ti, si me
llamas, si me gritas, me detendré e
iluminaré tu vida, tu historia…

Imitemos la oración del ciego, su actitud


valiente y decidida para seguir a Jesús,
aunque le mandaban a callar, aunque les
estorbaba, aunque Jesús le pasaba de
largo, no se rindió, hasta conseguir lo que
anhelaba su corazón… Este hombre
esperó, contra toda esperanza, nadie, había
hecho ver a un ciego de nacimiento… Este
hombre dejó su seguridad, para alcanzar su
necesidad, este hombre confió en el poder
de Jesús, nuestro salvador, aun cuando
sólo le conocía de oídas…

Imitemos su oración ¡Jesús hijo de David,


ten piedad de mí!, ¡Jesús hijo de David,
ten piedad de mí!, ¡Jesús hijo de David,
ten piedad de mí!... Jesús se detendrá y
dirá, ¿Qué quieres que haga por ti?

La viuda

Esta es una parábola, que dicen los


teólogos nos dio Jesús, para enseñarnos
que era necesario orar, sin desanimarse. Se
trata de una viuda, bueno chico las pobres
viudas, imagínate, en esa época las
mujeres no estudiaban, no trabajaban, ¡no
heredaban! dependían totalmente del
marido. Una mujer viuda, quedaba a
merced de los hombres de la familia del
marido, lo que ellos quisieran darle,
dependía económica y financieramente de
ellos. En algunos casos si se podía,
retornaban a su casa paterna, porque de
pana una mujer viuda tenía poca o nula
independencia.

Esta pobre mujer quedó viuda y


afortunadamente, la familia del marido es
justa y generosa con ella, le dan una
tierra. Es maravilloso, podría trabajarla,
arrendarla, hacer un rancho allí y más…
Peeeero como la felicidad del pobre nunca
es completa, viene un malandro a robarle
la tierra, ¿tú has visto?

El malandro, sabe que es una mujer sola,


sin marido que la defienda, seguramente
con unos años encima. Siempre, se
aprovechan los malvados cobardes, esos
que andan pensando que la felicidad y la
vida, vienen de tener muchas cosas.

Nada, la mujer se arma de valor y decide


demandar al malandro (ladrón) ¡Que le
devuelva su broma! Irá a juicio, porque
ella tiene derechos, para eso es la ley.

No te alegres mucho, al pensar en su


valentía y en que se resolverá todo rápido
porque la mujer tiene razón. No, allí la
cosa empeora… el juez que le ha tocado,
es un rolo (pedazo) de corrupto y flojo, de
esos que nunca trabajan, siempre
aplazando la audiencia y mientras tanto, la
viuda en la calle y el malandro disfrutando
la tierra (que vaina más actual, digo yo.)

Me imagino al malandro, súper confiado


de que se quedaría con la tierra, sabe que
la viuda demandó y también sabe que el
juez, es un tronco de corrupto. Ese
malandro, sembró en la tierra de la viuda,
construyó un rancho y hasta la cerca puso.
Metió la tubería de agua, le puso
electricidad e instaló un wi fi. Estaría tan
confiado en su maldad, que seguro hasta
compró unas matas de coco, para
sembrarlas…

La viuda en cuestión, pasaría cada vez por


su tierra, contemplando a la distancia al
malandro y sus obras. Ella, no se
achicopala, no se raja, no se rinde, exige
su derecho. La mujer esta pilas, e insiste
con el juez. Prácticamente perseguía al
juez, iba a pedir justicia, en la mañana, por
las tardes, donde sabía que estaba el tipo
comiendo, le llegaba, ¡hazme justicia
sobre mi tierra! decía. Por todos lados que
iba el juez, se encontraba esta mujer.

Fue tanta la persecución y en todo


momento, que el juez corrupto dice, yo no
temo a Dios ni a los malandros, ¡pero este
chinche, me lo quito ya! Se sentó en su
tribunal, leyó los documentos respectivos,
analizo el caso y dictó sentencia. Le
devuelve la tierra a la doña.

¡El malandro perdió pues! Y además,


comprobó lo que dice el refrán, ¿qué
dice? Bueno, que cuando uno no se apega
a la ley, la ley le pega a uno. Y claro a la
doña, le quedaron las cosas buenas que
había en la tierra: la siembra, la cerca, el
rancho, el wi fi y las matas de coco
aquellas…

Recuerda panita, que esta parábola salió


de la boca de Jesús, y los apóstoles nos la
transmitieron, con las esperanza de que
nos aprovechemos de ella, Jesucristo te
devolverá tu tierra, serás feliz.
Ahora dirás tú, seguiré esta táctica si tengo
problemas con jueces, o con tierras. Un
cuento más, que no tiene que ver con vos y
tus complicadísimos problemas… Yo
tampoco tengo tierra y Dios me libre de
los jueces… Espera, Si tengo una tierra,
también tú, una tierra invadida, casi
expropiada por un montón de malandros
¡Nuestro corazón!

Al principio de nuestra vida, nuestro


corazón, era una tierra llena de alegría,
ilusiones, optimismo, amor. Sonreíamos a
todos, parecíamos una mañana de pascua,
todo el tiempo. Con el paso de los años,
aparece el sufrimiento, sino lo vences, te
amargas, te frustras.

Aquella tierra, buena se llena de odios,


iras, miedos, desesperanza, amarguras,
egoísmos, idolatrías, ¡puros malandros
pues! Instalados y apoderados, piensan
que nunca saldrán de allí. Y les damos la
razón pensando, que lo que nos ha
sucedido… lo que me ha pasado… la
gente es tan mala, no se puede confiar,
amar a ninguno….

Ánimo ¡Jesús, es el justo juez! Sacará


todos esos malandros de nuestra tierra, los
echará fuera, dejará el pasado atrás (donde
pertenece) hará justicia y nos devolverá la
tierra de nuestro corazón. Pero tenemos
que rezar, pedir justicia.

Jesús, Rey de Justicia, no quiero vivir sólo


para hacer juicios, devuélveme mi tierra.
Jesús, amado de mi alma, no soy perfecto,
ayúdame a amar a los demás como son,
devuélveme mi tierra. Jesús, auxilio de los
pecadores, no puedo cambiar mi pasado,
ayúdame a entrar en mi historia,
devuélveme mi tierra…

El amigo inoportuno

Otro caso que aparece en el evangelio es


este, el amigo importuno. Ya sabéis, el que
tiene un amigo, tiene un tesoro (dijo
Jesucristo) vamos a ponerla en contexto,
yo me imagino todo, como buena latina
me gusta y uso el realismo, actualizo y
demás...

Érase una vez, dos panas que habitaban en


el mismo barrio (de esos barrios peligrosos
donde matan con ligas). Un pana, es un
auténtico amigo que te conoce, sabe tus
cuatro cosas buenas y el cerro de tus
defectos y aun así, permanece a tu lado,
llueva, truene o relampagueé. Un amigo,
un pana, es alguien afín a ti, con muchas
cosas en común, que te acompaña en lo
bueno y en lo malo.

Un pana, un amigo, NO es un compinche.


Un compinche, es un cómplice, alguien
con quien cometiste un delito o fechoría
(eso me dijo el diccionario). Aja, sigo
poniendo en el contexto la amistad, dicen
que un amigo es un familiar, que tú
escoges para acompañarte en el camino de
la vida. Y dijo Jesús, que el que encuentra
un amigo, encuentra un tesoro. No lo
busques perfecto, búscalo amigo.
En medio de la noche, cuando ni los
malandros salen, tocan a la puerta de un
rancho,

-Panita, panitaaaa - repite Yeison una y


otra vez mientras continua tocando

Desde el rancho, se oye una voz


adormilada que responde

- ¿Qué jue? ¿Qué pasa? ¿Quién es? (Esta


tan dormido, que no reconoce la voz del
pana)

-Soy yo, Yeison -y le explica- panita,


chamo, necesito una harina,

-¿Qué? ¿Harina?-responde el otro aun


dormido- ¡carajo Yeison! ¿Quién va a
comer arepa a esta hora? toy dormido, la
mujer y los carajitos también. Si me pongo
a buscar la harina los despierto...

Es que el rancho, del pana de Yeison es de


una pieza, su chinchorro está cerca de la
puerta y para llegar donde está la comida,
debe pasar encima de sus niños, que
duermen en colchonetas por todos lados.
-No jombre Yeison-continua diciendo el
pana- ven cuando amanezca, o sino yo te
la llevo a las cinco, tempranito te llevo esa
harina -replica el amigo para no
levantarse-.

- Chamo- insiste Yeison- es que me llego


una gente al rancho, los primos de
Maracaibo, Yorman con los hijos,
muertos de hambre, andan con el carro
malo, doce horas de carretera y no tengo
harina…

-¡Verdura! -Dice el pana- no hay otra


opción, hay que levantarse y darle la
harina...

Mientras se levanta, el pana piensa ¡con


razón viene el Yeison a molestar a esta
hora! ¡Con razón salió del rancho! Le
justifica pensando, pobrecito Yeison,
primero el susto de que le llega el primo,
todo acontecido, segundo, que no tiene
harina y tercero, tener que salir a esa hora
a ver si lo agarran los malandros y le
pegan, porque robarlo no, no tiene nada
que puedan robarle…
Gracias a Dios, el Yeison, tiene ese amigo,
ese hermano…A los amigos no se les deja
morir. El pana tuvo que pararse, buscar la
harina, pasar entre los carajitos, que se
despertaron y luego abrir la puerta del
rancho, porque las ventanas están selladas,
con tela anti mosquitos… Era su deber, su
obligación, para con el Yeison, y más
sabiendo, que el primo Yorman, que nos
trató de maravilla, cuando fuimos a su
casa en Maracaibo, estaba en semejante
aprieto.

El Yeison, sabe que tiene un amigo, que a


pesar de lo inoportuna de su petición, no
quedaría con las manos vacías. Él tiene fe
en su amigo, que a pesar de la hora, de las
circunstancias, su petición será escuchada,
su situación tendrá remedio, solución.

Fíjate, esta parábola la dijo Jesús para ti y


para mí. Jesús, quiere que seamos como el
yeison, que ante la necesidad, acudas con
fe, a la casa de tu amigo. Tu amigo fiel,
acude a Cristo Jesús…
Nuestro Señor y salvador, es un amigo
fiel, amigo que nunca falla, que no te
dejará marchar con las manos vacías. No
te fallaré, nos dice Jesús, confía, ven a mí,
en medio de la noche, en la oscuridad de la
vida, en lo absurdo, ven conmigo, no te
fallaré…

Que así sea panita, que podamos cada día,


tocar las puertas del cielo, diciendo a
Jesús, panita, panitaaaaa, y Jesús, el
verbo encarnado, que siempre está atento,
despierto, no fallará. Animo, Cristo Jesús
nos invita a cultivar su amistad.

El padre nuestro

Bueno, la cuarta es la de la suerte (dicen),


Aquí esta otra oración, el Padre Nuestro y
te digo sinceramente querido lector, que es
muy difícil escribir, comentar, semejante
perfección de oración, mucho más cuando
he podido leer las exégesis, de las que ha
sido objeto por autores que van desde los
primeros padres del cristianismo, hasta los
más modernos teólogos, te los recomiendo
a todos.

De pana, te recomiendo leer todo lo que


podáis, conoce tu fe, conoce tu Dios,
tantas verdades que permanecen ocultas
por nuestra desidia. Tristemente
conocemos más las historias y estadísticas
de un deporte, de un artista y así, mientras
desconocemos nuestra fe, hablamos de lo
que no conocemos y no conocemos por
desidia…

Volviendo a esta oración, que ha salido de


la boca, del unigénito de Dios padre
todopoderoso, en el padre nuestro, es Jesús
quien nos enseña a orar. Bueno para que
no digas, que no dije, lo actualizaré, ¡más
nada!

Padre Nuestro que estas en el cielo

Empieza con el abba, papá, papi de


TODOS (también, de los malandros) y
habita en toda situación de paz, amor,
felicidad. Vos sabéis, que el cielo, es una
situación no solo ubicación.
Santificado sea tu nombre.

Cómo los ángeles, los Santos y habitantes


celestes, damos Gloria a Dios que todo lo
ha hecho bueno y bonito.

Venga a nosotros tu reino.

Que vivamos como reyes, en el amor,


libres de los vicios y la esclavitud del
pecado.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el


cielo.

Que mande Dios y no nosotros.

Si te fijas, estos cuatro primeros versos


son dirigidos al cielo, de dónde salió
nuestra alma y a donde debe retornar.
Hablamos con nuestro Padre, papá, nuestra
gran ayuda, alabando su nombre, pidiendo
que se instaure su real majestad, su plan de
salvación para cada hombre…
En los tres versos que siguen, volvemos a
la tierra y pedimos por nuestras
necesidades. Pedimos la ayuda, para
retornar definitivamente al cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Encomienda el presente, a la divina


providencia. Pedir hoy es prudencia (si
tenemos todo, de una vez, desperdiciamos)
justicia (es injusto darte todo ya) y
humildad (pedir a diario, nos hace
conscientes, de nuestra necesidad).

El pan, es figura de toda necesidad


terrena. También, es figura del sacramento
eucarístico y de la palabra de Dios.

Perdona nuestras ofensas como nosotros,

Perdonamos a los que nos ofenden

No existe creatura perfecta, todos erramos,


todos pecamos. Necesitamos el perdón y
damos el perdón. Ya perdoné, please papá,
perdóname.
No nos dejes caer en tentación

Pedimos a Dios, no me quites la


tentación, ayúdame a vencerla, dame la
fuerza para vencerla, que siempre, pueda
elegirte a ti papá y al camino del bien.

Y líbranos del mal. Amén

Cuídame de los peligros, de tanto malvado


loco. Cuídame de mí mismo, de mis
concupiscencias, de mi tendencia al mal…

Cristo Jesús, es el mejor hermano que


jamás pensamos tener, es el amado de
nuestra alma, es el amor. Fíjate que
cuchitura, Jesús es el unigénito de Dios
Padre. Un Padre, que ha tenido a bien
adoptarnos, hacernos hijos suyos.

Jesús, nos dice, háblenle, díganle papá,


alábenle, abandónense, a su voluntad, a su
plan de salvación y pídanle todo lo
necesario. Nos invita a poner la vida, el
presente y el futuro en manos de Dios, en
manos de papá.
Pedro

Y como no hay quinto malo, te digo


cópiate de la oración de Pedro. Pedro,
siempre Pedro, él es único y a la vez, tiene
algo de cada uno de nosotros. Cuando lees
el evangelio, parece que Pedro, siempre
mete la pata (se equivoca) En muchas
escenas, queda rayado (mal parado) por su
peculiar carácter, por sus ocurrencias.

A veces, parece que Pedro no pega una y


no sabe nada… Más no te equivoques, ni
desconcentres, porque a este hombre
sencillo y metepatas, le fue revelada la
verdad más grande y esperada, el secreto
Mesiánico. Fue Pedro, el que dijo a Jesús,
Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo; tú
tienes palabras de vida eterna, ¿donde más
vamos a ir? A través de Pedro, habló el
Espíritu Santo, confirmando, la filiación
de Jesús con Dios.

Bueno, un día cualquiera, llegó el


momento de partir y claro todos a la barca.
No sé tú, pero yo tengo profundo respeto a
los mares, lagos, charcos grandes y ríos, es
decir que si voy en un bote, barco, lancha,
ferry, el titanic o un crucero, yo voy mosca
(atenta). Imagínate, si voy cruzando la
fosa de cariaco, en un tapaito, ¡voy pilas
pues!

Este no es el caso de Pedro, el navegando


está relajado, sumamente confiado,
debemos recordar que era pescador. Fíjate,
su grado de relax que se queda dormido,
en una barca (que ni butaca tiene). Pedro,
está acostumbrado al vaivén de las olas, a
la sinuosidad del agua, seguro se sentiría
arrullado, por las aguas…

De repente, las aguas incrementan su


agite, se hacen olas más altas, se forma
una tempestad… Es tanto el agite de las
aguas, que sus compañeros empiezan a
gritar, entre una cosa y otra, este viejo
pescador se despierta.

Despierta, en medio de la tempestad,


todos los demás discípulos están aterrados
y hacen maniobras para que no se hunda el
barco. En la plenitud de esta situación
terrible, Pedro debe espabilarse, pasa del
relax al terror, en pocos segundos. Todos
haciendo aguas, para permanecer a flote.

En medio de la tormenta, todos miraban


las aguas, para no caer presa, de una ola
traicionera, y de repente en el mar, aparece
una figura, como un hombre sobre las
aguas, ¡Es un fantasma! (grito alguien)
¡No chico! la histeria colectiva, todos
gritan desesperados y se mueven sin
control, tropezando unos con otros, dentro
del bote.

Uno de ellos, sigue contemplando


fijamente, la figura que se acerca - y dice-
no es un fantasma, es el maestro…
¿Queeeeee? dice Pedro, ¿el maestro? Y
hace una de las típicas cosas suyas…
Pedro grita: Maestro, si sos vos, mándame
ir donde ti. Y como efectivamente, era
Jesús caminando sobre las aguas, lo llama,
dice a Pedro ¡ven! Y Pedro, se lanza al
agua y camina hacia Jesús, ¡que fino! El
hombre que hace segundos estaba
aterrado, ahora camina emocionado y feliz
sobre las aguas.
Pedro, va sobre las aguas, mirando el
rostro de Jesús, de repente vuelve en sí,
reacciona, mira hacia abajo, mira su
humanidad, mira sus pies, mira el agua y
ahí, comienza a hundirse…

¡Qué cosa! mientras Pedro, veía a Jesús,


mientras seguía, el llamado de Jesús,
Pedro, caminaba sobre las aguas y en
cuanto se miró, sus limitaciones, su
humanidad, comenzó a hundirse…

Nos han hecho, un inmenso favor al


incluir este evento en los evangelios, una
inmensa llamada de alerta. Mirando a
Cristo Jesús, podrás caminar sobre las
aguas, podrás caminar en la adversidad, en
la calamidad, vencerás… Esto nos quiso
decir el evangelista.

NO te mires a ti mismo, no mires las


probabilidades, las estadísticas, la historia,
no te lleves por la experiencia de otros,
que no han logrado algo.

NO te mires a ti mismo, ni a tus miedos,


debilidades, limitaciones. Mira a Jesús, él
es la piedra angular, quien se apoya en el
no fracasa. Sigue a Cristo Jesús, funda tu
esperanza en su poder, su fidelidad, su
amor.

Solo la fe, hace y puede que pensemos tan


alto, esto lo dijo la primera beata llanera,
la Madre Candelaria. Tengamos nuestra fe,
nuestra esperanza, apoyada en Cristo y
caminaremos sobre todas las aguas.

La higuera

Venía Jesús, muerto de hambre, en


compañía de sus discípulos, vio una mata
de higos y claro está, se alegró ¡ya voy a
matar el hambre! Pensó. ¿Qué pasó? Pasó,
que nada que ver, ni que comer, en esa
mata.

Nada, esa mata era puras hojas, le dice


Jesús a la mata, ¡te fregaste! si yo no
comí de tus frutos, nadie más lo hará…

Al día siguiente, pasan de nuevo por ahí,


Jesús con sus discípulos y la mata estaba
seca, desde la raíz. Los discípulos, que se
percatan de todo, se quedan patidifusos y
le dicen ¡la mata se secó!… Responde
Jesús, cuando uno ora, lo hace con fe,
creyendo que lo ha conseguido, sin
ninguna duda.

Hay varias versiones de este hecho, en los


evangelios, uno dice que fue de mañana,
otro que al atardecer, pero sabemos que no
es lo importante. Lo importante es la fe,
contundente de Jesús, sin dudas, sin
cortapisas. Mira su petición, cristalizada.
Pide con la certeza de que su petición, ya
fue concedida…

Nos invita a orar de esta manera, sabiendo,


teniendo nuestra petición, como un hecho,
realizado. Es evidente, en la oración de
Jesús, su señorío, su afinidad con Dios, se
siente hijo de Dios, es un niño que pide a
su padre algo necesario, ¿podría el padre
negárselo? NO

Si eres bautizado, también eres hijo de


Dios. A través del bautismo, Dios nos ha
adoptado, es un hecho legal, hay un acta,
un rito, unos testigos. Somos hijos de
Dios, tenemos un padre en el cielo, que
nos ama y espera correspondamos a este
amor. Pero pasa, que la separación que
tenemos entre religión y vida, es
inmensa…

En nuestra cotidianidad, no valoramos esta


filiación. Al despertar, buen día Papá del
cielo, aquí chico apurado salgo al
trabajo… En el trabajo, en nombre de Dios
haré esto o aquello… Con el favor de
Dios, esta comida quedará
sabrosa…Gracias papá, por esta vida, la
comida, la familia y estoy pendiente de la
cisterna de agua, please allana los caminos
para que hoy, me vendan agua…

Vivir, tú a tú, constante con tu padre del


cielo… No me refiero a la creciente moda,
tipo farisea, de invocar a Dios en público
para que piensen que somos buenos, y el
resto del tiempo nos comunicamos es por
juicios y chismes (que según algunos
sociólogos, es una forma de
comunicación)
A veces, somos como bacterias,
comenzamos hablando de Dios, dando
gracias y al cabo de unos minutos,
maldiciones, vulgaridades, juicios,
vanidades… Las bacterias, usan la misma
abertura para comer y defecar…

Un cristiano de los primeros siglos, Cirilo


de Jerusalén, santo, catequista, cuyos
escritos están colmados de sabiduría,
enseñaba, que al momento de hablar con
Dios, siguiéramos una sencilla fórmula,
comenzar dando Gloria a Dios, agradece a
Dios, el bien que te ha hecho, bendícelo,
alábalo. Segundo, acúsate a ti mismo
(seguramente tienes algún defecto,
pecado) y si a tanto llega tu sabiduría, di
algo que edifique a la asamblea…

Para no echar a perder tanto, lo que


construimos con la oración, tenemos que
agregar a nuestra lista de peticiones, poner
en función a los centinelas de nuestra
lengua (dientes y labios) para no ser
bacterianos. Y ojo, no andemos tirando
por delante a papá Dios, en nuestras
inconsistencias.

Queridos estemos pendientes de papá y


pidamos con fe, todas las cosas necesarias.

María

Pensemos en María, la madre del Señor


Jesús. Bueno, hay que empezar, buscando
sus palabras en el evangelio. Y en eso, uno
se da cuenta, que su vida fue tan sencilla y
perdida en Dios, que apenas puede decirse
algo de ella.

Creemos, en la veracidad del evangelio,


que no tiene problema alguno, en exponer
a quien sea, al pobre Pedro, a Jesús cuando
se puso bravo, cuando lloró, entre otras
cosas, más de esta mujer, nos ha legado,
puntuales palabras y muchos hechos.

Según los evangelios el Ángel Gabriel,


anuncio a María, la encarnación del hijo
de Dios, ella responde con el fíat, el sí de
María. A mí, me gusta mucho, la
traducción en nuestro idioma, que
responde “He aquí la esclava del Señor”.

Según el diccionario, esclavo, viene del


latin esclavus. Es una persona, que no es
libre, que está bajo el dominio de otro,
perdiendo la capacidad de disponer de sí
mismo.

María, es la esclava. Y en la vida real, un


esclavo, es un ser vivo nulo, de tu
propiedad, con quien no tienes ninguna
obligación y todos los derechos. No es un
empleado, apoyado, por un marco legal y
un protector sindicato. No hay lugar, para
derechos civiles, ni humanos, es un
esclavo… Ojalá, solo hubieran esclavos de
Dios, en este planeta. Ser y tener un
esclavo es ilegal, en el mundo entero, pero
se consiguen…

María, hace de la oración, una forma de


vida, se ve en el evangelio, cuando sale
presurosa a servir a su prima Isabel, una
doña, en el sexto mes de gestación.
También, se evidencia en la fiesta del
matrimonio, que no tenía vino, no solo
intercede por ellos, sino que nos dijo
“Hagan, todo lo que él les diga”,
refiriéndose a Jesús.

Y el Magníficat, es la oración, que recita


esta mujer pobre y humilde, un canto a
Dios, que actúa salvando al hombre. A
Dios, que mira con agrado, a los pequeños.
Es una oración llena de nombres, una
oración que resume, el plan de salvación
de Dios, para la humanidad. Porque María,
tiene un gran corazón, donde cabemos
todos.

En la Santísima Trinidad, María, es la hija


del padre, es la madre del Hijo y es la
esposa del Espíritu Santo. Con ese
currículo, uno se imagina, que estaría
como la nata sobre la leche ¡pos no! Esta
esclava, entra callada y con humildad, en
todo el sufrimiento, que el Señor, permite
para su vida, su historia

María, sufrió la pena que consterna a José


por su embarazo; El parto, en la
desolación, en la miseria; La persecución,
de su primogénito recién nacido; La fuga,
a una tierra extranjera; La preocupación,
del niño perdido tres días; El desconcierto,
del hijo evangelizando por doquier; La
persecución, a Jesucristo; El horror, de la
captura de Jesús; El tormento, de la
múltiple tortura; Su agonía, por la agonía
de Jesús, porque mientras Jesús, estaba
moribundo, el alma de María, estaba
atravesada; La privación de Dios, cuando
los cielos se cerraron al morir Jesús y los
tres días de angustia, mientras su niño
estaba muerto.

Y vos que sos madre, sabéis que no


exagero. Y vos que sos hijo, sabéis que no
exagero. Porque para una madre, su hijo es
siempre un niño. Para una madre, el
cuerpo del hijo es su cuerpo. Para una
madre, la sangre del hijo, vale más que su
sangre. La vida del hijo, es más valiosa,
que su propia vida.

En el evangelio, no aparece esa doña


resistiéndose !En ningún lado! Muchos de
nosotros, nos habríamos, halado de los
pelos, con los guardias, les habríamos
insultado, agredido. Nosotros, habríamos
encerrado a Jesús, para que no saliera de la
casa y lo atraparan. Un laxante, le habría
dado yo, para que se quedara en casa.

Habríamos gritado, por la calle, tras Jesús


¿Por qué? ¿Por qué? Mi hijo no es un
malandro ¿Por qué le hacen esto?
Habríamos organizado, una protesta con
los discípulos, los vecinos, con los que
había sanado, habríamos luchado con uñas
y dientes para evitar su muerte.
¡Ultimadamente chico! nos habrían
matado con Jesús.

Más, esta esclava María, entra callada y


con humildad, en todo el sufrimiento, que
el Señor, permitió para su vida, su historia.
Hemos recibido a Cristo, porque María
acepto y vivió 33 años de llanto amargo.

¿Sabía María, que su hijo Jesús, era el


Mesías?, SI. ¿Sabía María, que el Mesías,
sufriría mucho? Si, así estaba profetizado.
Aun así ¿Sufrió María, por los tormentos
de Jesús?, indudable y rotundo Si ¿y por
qué? Porque así son las madres
La oración callada de María, la hizo
valiente, para afrontar tanto dolor, ella es
la esclava del Señor, confió en Dios, a
pesar de los muchos pesares. Y al final,
vio a su hijo glorioso, resucitado, a la
diestra de Dios padre. Ahora, intercede por
todos los que siguen con sincero corazón,
a Dios uno y trino.

No es muy común, esta oración de María,


esta ofrenda a Dios, tan humilde, fiel y
desinteresada. Dicen los expertos, que
esta oración se alcanza, cuando el alma
está llena de gracia. Cuando la persona,
tiene el corazón inflamado, su cuerpo
casto y el pensamiento honesto.

Afortunadamente para nosotros, en la


historia humana, existen otros esclavos del
Señor. Sólo María, dio a luz a Cristo,
verbo encarnado. Más muchos cristianos,
se postran como esclavos, a los pies de
Jesús, y le ofrecen todo su ser, sin pedir
nada a cambio. Su vida, es toda oración,
toda ofrenda a Dios.
Jesús

La ultima y quizás la más importante, la


forma de rezar de Jesús a Dios. La forma
de orar de Dios a Dios, del hijo Salvador
al padre Creador. Una oración entre los
que comparten la misma naturaleza, la
oración de Jesús en el huerto.

Pa mí, de panita y todo, la oración de


Jesús en el huerto es el máximo, la tapa
del frasco, el culmen, todos los adjetivos
calificativos, superlativos juntos, aplican
para esta oración.

Vamos hasta allá, era de noche, en la


ciudad de Jerusalén… Jesús estaba solo,
en medio de un huerto de olivos, y este
hombre no es tonto, sabe que lo buscan
sus enemigos, para matarlo, sabe que llegó
su hora…

Imagina su terror, un hombre que sabe,


que caerá en manos de sus enemigos, un
hombre que sabe, que pronto será
capturado, torturado, ultrajado,
asesinado…
Este hombre no arranca la moto y se va…
No planifica una resistencia con sus
amigos, ni siquiera coge un palo para
defenderse, este hombre ora… Y en su
oración ¿qué pide? ¡Manda un rayo y
extermínalos! ¡Confúndelos, que no me
encuentren! Dios que aunque sea… ¡les
duela la barriga! No dice nada de eso.

Padre (dice este hombre) que se haga tu


voluntad y no la mía. Lee bien, Padre que
se haga tu voluntad y no la mía. No lo que
yo quiero, no lo que me provoca, me
place, me gusta, me acomoda…

La oración de Jesús, es una oración


mental, contemplativa. No hay fórmulas
aprendidas en esta oración, le sale del
alma… Contempla a Dios, cara a cara en
su oración.

Está en medio del silencio, puesto de


rodillas, solo, sin distracciones… Todo su
ser abandonado, concentrado, centrado, en
este diálogo con Dios… Fíjate, como dice
el evangelio, si puedes apartar, este cáliz
de mí, que no me toque esta calamidad,
este sufrimiento… Pero Padre, que se haga
tu voluntad y no la mía… Tengo miedo,
sudo gotas de sangre, por el terror, pero,
que se haga tu voluntad y no la mía. Y se
hizo la voluntad de Dios…

Jesús, tenía miedo, sabía, que iba a ser


entregado en manos de sus enemigos, que
iba a ser azotado… Cuarenta latigazos,
con ese látigo romano que tenía tres
cordeles y cada cordel terminaba con una
especie de uña de metal, que desgarraba la
piel…

Sabía Jesús, que sería abandonado de sus


panas que sería, insultado, humillado,
vejado… Lo sabe, porque ya el profeta
Isaías, había escrito acerca del siervo de
Yahveh. Jesús es el siervo, que se ofrece
en expiación de nuestras culpas, el
inocente por los culpables y su oración es,
Padre que se haga tu voluntad y no la
mía…

Jesús sabía, que sería abandonado de sus


panas, que le despojarían hasta de su ropa.
Que le expondrían en la cruz, todo
desnudo… ¡Qué cosa! Cuantas de
nosotras, empeñadas en ser sexys, andando
por el mundo, medias desnudas o
desnudas y media. Y a este hombre, a
muchos hombres y mujeres, hasta a niños,
les despojan a diario, con violencia, de sus
vestidos…

Cristo Jesús, ora incesantemente, toda la


noche. No se duerme, no se distrae. Padre,
que se haga tu voluntad y no la mía.

Que diferente este hombre a mí, que


diferente a nosotros (¿?) Ante cualquier
calamidad gritamos ¿por qué? ¿Por qué?
¿Por qué? ¿Dónde está Dios? ¡Dios no
existe!

O nuestra oración siempre es pidiendo,


que se cumpla nuestro plan, pedimos a
Dios nos dé la salud, carro, casa, dinero,
hijos (no más de 2 y uno de cada sexo,
please) que no me enferme, que no me
roben, que no falte el alimento, que no
haga calor, que llueva, pero pal monte
porque en el pueblo, se arma un lio…
Rezamos como el ciego, la viuda, el amigo
inoportuno, insistentemente y en
comunidad (varios pues) y arrancamos a
Dios muchas cosas, bienes materiales,
dinero, empleo… Hay quienes ayunan y
parten la noche con la oración para obtener
ciertas cosas.

Ofrecemos a los santos flores, velas, velas


por doquier y todo lo cumplimos, ojo, si
ellos nos cumplen primero…

El amor, se demuestra con la obediencia,


por eso la oración de Jesús ¿cómo es?
Papá, que se haga tu voluntad, que se haga
tu voluntad y no la mía. Jesús, dice esto
insistentemente… Es la oración de un hijo
obediente, a su padre amado. Esa
lamentablemente, no es nuestra oración.

Jesús confió en su padre, sufrió


muchísimo, más que nadie… Y Dios le
resucitó de entre los muertos. Solo él ha
retornado de entre los muertos y ha sido
elevado al cielo… Si quieres acercarte a
Dios, tu fe será probada. Dios, no dice que
nada te pasará, que te dará en abundancia,
ni los mosquitos te picaran… Dice la
palabra, el viaje es tormentoso más el
puerto está seguro, Dios te ama.

La oración de Jesús, es la oración de un


adulto, un adulto en la fe. Dice San Pablo,
a sus hermanos que tienen poca fe, que son
como niños, sólo les toca leche, alimento
de niños, un adulto, no come, no vive
como un niño. Un niño pedirá a Dios
insistentemente, sin razonar su petición,
solo pide y pide…

Es muy difícil explicar a un niño pequeño,


cuando no puedes complacerlo, no
entiende nada. Cuando todo va bien, es
fácil seguir a Dios. Cuando tienes todo lo
que quieres, tus sueños se hacen realidad,
cuando la vidita está hecha, dices que Dios
es maravilloso. Y tu oración constante, es
que todo siga bien y jamás te toque la
calamidad.

Dijo una monja, que muchos cristianos de


hoy, son perfectos judíos del antiguo
testamento… Siempre están preguntando a
Dios ¿Por qué? y pidiendo rayos y truenos
para sus enemigos…

Un adulto en la fe, reza, espera, confía en


Dios… Aunque su petición no sea
escuchada, sabe que el plan de Dios es
superior, sabe que Dios todo lo hace bien y
lo ama, se fía de Dios. Un adulto en la fe,
jamás le pedirá a Dios que cambie su
historia. Un adulto en la fe, dirá como
Job…

Ya sabes la historia de Job, un tipo que


tenía todo, y era fiel a Dios... Dice la
palabra, que el demonio, a quien le
encanta el chisme y la controversia,
empezó a meter la puya (la intriga) a Dios,
diciendo que Job se portaba bien, porque
tenía de todo, ¡es mantequilla (fácil) la
vida de ese Job!, tiene real, familia,
amigos, salud. Te apuesto, dijo el
demonio, que si queda en la pelazón
(miseria) y enfermo, se volverá ateo o se
cambia de religión, o se vuelve un
tremendo malandro, matagente (decía el
demonio) y Dios seguro de su chicuelo, le
permite que se meta con Job, pero que no
lo mate…

En fin, la fe de Job fue probada, perdió


todos sus bienes, perdió sus hijos, hasta
sarna le dio… Su confianza en Dios, no
decayó y superada la prueba, Dios le
bendijo en abundancia. Siempre en la
calamidad, Job mantuvo su confianza en el
amor de Dios, en el plan supremo de Dios
y decía este hombre, el Señor me lo dio, el
Señor me lo quito, bendito sea el Señor…

Quiero que recuerdes que Job, no es hijo


único en el sentido, de su fe, de su
fidelidad, al amor de Dios, la biblia está
llena de personas como Job, más aun la
historia de la humanidad, está llena de
personas como Job… Lo que pasa, es que
si alguien sale desnudo o hace una
barbarie, le dan full publicidad, se hace
famoso rapidito. En cambio, llevar una
vida honesta y decente, es aburrido…

Te echaré un cuento, a ver si me explico


mejor, Santa Teresa de Ávila, era una
mujer muy culta, teóloga, de carácter
fuerte, valiente y muy empeñado… Un
día, iba sola en su carrito viejo, de noche,
por un camino oscuro, ella orando… De
pronto, comienza a llover, ella sigue
orando… Repentinamente, el carrito, hace
un ruido horrible y se apaga… ¡Señor!
¿Porque me haces esto? (Dice ella) Dios
responde, Así trato yo, a mis amigos…
Ella le replica, ¡Señor, con razón tienes tan
pocos amigos!

Que se haga tu voluntad Señor, y no la


mía, al fin y al cabo tu eres Dios, me amas
y solo permitirás lo mejor para mí…Ah y
tranquilos que Teresa, solo se mojó un
poco con la lluvia y ¡el carro arrancó!
LA ORACION ¿UN ARMA?

Muchos teólogos dicen, que la oración no


es un don, no es un regalo. Dicen que La
oración, es un arma de combate, que tú
quieres adquirir. Té haces violencia te
esfuerzas, al despertar, de madrugada para
rezar, al quedarte quieto en la oración, al
ayunar por una causa…

Tú con la oración ferviente, arrancarás a


Dios lo que pidas. Santa Mónica, rezó
durante años, por la conversión de su hijo,
San Agustín, que dejó de vivir la vida loca
y llegó a ser uno de los grandes teólogos
de la iglesia (la oración, dio fruto)

La oración, es un acto difícil de realizar.


Por ejemplo, empezamos con nuestra
valiente resolución, tenemos fe y
decidimos, lo siguiente, voy a orar
mentalmente 10 minutos diarios. Eso es
bastante, ya que el día tiene 1440,
minutos…

Paciencia, no juzguéis, hay que empezar


de a poco, además, esos 10 minutos serán
de contemplación y no vamos a contar el
tiempo de oración vocal (de las oraciones
aprendidas).

Ta listo, comenzaremos como San Cirilo


dijo, alabando a Dios, y recordaremos todo
lo bueno que nos ha dado a nosotros, a la
familia, a los panas y luego pediremos
perdón por nuestras culpas, luego
pediremos, intercederemos…

Arrancamos, pero estamos tan dispersos


en nuestra mente, que es difícil seguir una
sola idea… Gracias Dios, por estar con
vida, por mis ojos, mis manos. Estamos
orando, pero intercalamos repetidamente
la agenda del día, cuando termine, debo
comprar tal cosa, luego ir a casa de fulana,
después me toca… Dios gracias, por todo
el bien que me has hecho, por este nuevo
día…

Sigues en oración, de repente, suena el


teléfono, lo oyes, ¿será que contesto? No,
yo estoy orando, que conteste otro…
Alguien más responde y tu (que sigues
orando) piensas ¿quién será?, ¿qué
quiere?, y así pasan los 10 minutos (lo
sabes porque has visto varias veces el
reloj) al terminar, preguntas ¿quién llamo?
Uno que estaba equivocado, te responde
alguien…

Lógicamente, una oración así, no pasa


del techo y nada, nosotros esperamos
resultados extraordinarios. Paciencia, poco
a poco, lograremos centrarnos, nuestra
mente, se calmará y descansará en la
oración.

Eso sí, debemos ser realistas y críticos. En


ocasiones, nos parecemos al estudiante,
que repasa la lección, media hora antes y
dice que estudió. Orad incesantemente,
dice la escritura. Yo recé tres
padrenuestros, por la sanación de fulano, y
claro, luego vistes 4 horas de televisión,
con contenido sexual y/o violento, pero tú
ya rezaste.

Le ofrecí 10 velas a la Virgen por su salud


y luego te fuiste a chismear con la vecina,
por dos horas y juzgaron a los 1500,
habitantes del barrio, tu rezaste…
Queremos que papá Dios nos escuche,
pero no le entregamos el corazón, menos
el alma o la mente. Ora continuamente, el
que une la oración a las obras y las obras a
la oración.

Querido, Dios y los habitantes celestes no


necesitan velas, padrenuestros,
procesiones de rodillas o tú sin fin de
promesas… Si haces esas cosas, con el
corazón postrado ante Dios, está muy bien.
Pero si las haces, para salir de la rutina o
para pasar el rato…

Dios sólo quiere amarte y los habitantes


celestes, sólo quieren que llegues al cielo
también.

Se trata de vivir como hijos de Dios. Un


vegetariano, no vende carne; Un
alcohólico en remisión, en tratamiento, no
busca trabajo en un bar; y al chivo no lo
ponemos a cuidar el jardín… Si quieres
acercarte a Dios, que te escuche y ayude,
no andes full time con el diablo…
Otra cosa, que nos pasa con la oración,
con esta arma, es no saber usarla…No
sabemos pedir lo que nos conviene,
pedimos a papá Dios, un carro, una casa,
un viaje… Y ¿el Espíritu Santo? ¿La
castidad? ¿No decir mentiras? Madres que
rezan, ayunan, para que el hijo no viaje, no
beba, tenga una novia, deje a los
amigotes… Ora para que Dios le de
sabiduría a tu hijo, el discernimiento, la
santidad…

Pide lo máximo, lo eterno, lo atemporal.


¡Mosca con lo que haceis! La oración es
un arma, con la que podemos vencer
batallas y ganar la salvación eterna, no la
uses para tu comodidad temporal.

La oración, es un arma muy poderosa, es


como una bazuca o misil que puede acabar
con un tanque de guerra y la quieres usar,
para pelar una mandarina…

Alguno dirá, mi oración no llega a misil,


pero sé que Dios me escucha, me concede,
lo que necesito, lo que pido… Mi oración,
no es una bazuca, es más como un cuchillo
eléctrico… igual pierdes panita, no se
pelan mandarinas, con un cuchillo
eléctrico.

Hagamos, un uso apropiado de la


oración… Hay un apotegma (dicho breve
y sentencioso) de los padres (monjes) del
desierto, cuenta de un monje que vivía en
una pequeña isla, rodeada de un lago. Su
superior, que habitaba en un desierto
lejano, iba a visitarlo de tiempo en tiempo
y le encontraba rezando, orando.

Al cabo de diez años, llega el superior y el


monje estaba felicísimo. Estaba muy feliz,
y le cuenta el motivo de su alegría,
después de una década de oración, había
logrado, cruzar el lago, caminando…
¡Hijo, haz perdido el tiempo! dice el
superior, el lanchero por 10 centavos te
habría cruzado…

No usemos esta arma poderosa, en


pequeñeces… La oración con fe, es
extraordinariamente poderosa, ya dijo
Jesús que si nuestra fe tuviera el tamaño,
de un grano de mostaza (es como un mini
frijol) moveríamos montañas…

La humildad, colabora en la eficacia de


nuestra oración. Si cuando queremos
sugerir o pedir algo a los hombres
poderosos, lo hacemos con humildad y
reverencia, con cuanta mayor humildad,
hemos de suplicar al Señor de todas las
cosas. Fíjate en Jesús, pide con humildad,
Padre si puedes…

Jesús Cristo, nuestro salvador, tiene una


oración, con toda humildad y devoción.
Sepamos, que seremos escuchados, no por
hablar mucho, sino por la pureza de
nuestro corazón, por nuestras lágrimas. Se
nos invita por eso, a una oración breve y
pura. A menos que, nuestra oración se
prolongue por un afecto inspirado por la
gracia divina.

Debemos tener claro, que Dios no tiene


que escucharnos, ni hacer nuestra
voluntad, es nuestro Padre, no nos debe
nada. Los hijos estamos en deuda con los
padres, no al revés.
Recuerda que, si hacemos lo de siempre,
obtendremos lo de siempre, te invito a
variar a cambiar, a hacer todo lo posible,
para acercarte a Dios, que te ama y
siempre te espera.
BUSCANDO LAS FUENTES

Cuando uno quiere encontrar la verdad, el


centro y raíz de un asunto no puede andar
por las ramas, se va a cansar y no hallará
nada… Por eso tú y yo debemos ir a las
fuentes a las raíces para adelantar
efectivamente en la oración…

¿Estas decidido? y quieres saber, ¿cuáles


son las fuentes, orígenes o raíces de la
oración? Fuentes, donde podemos acudir,
para que nuestra oración sea más ferviente,
humilde y constante, ¡te la tengo!

El catecismo (de la iglesia católica) nos


hecha el cuento y asevera, que si nos
acercamos a ellas obtendremos una mejor
relación de amor con Dios. Son estas
fuentes la palabra, la liturgia y la fe.

Cuando dice palabra, claro está, que se


refiere a la palabra de Dios, a la biblia. Ya
sabes que la biblia, tiene un interesante
origen y además, es un libro de libros (es
decir, un libro que está formado, por
muchos libros).

Según los filólogos, que son los


especialistas en las ciencias de una lengua,
de un idioma, bueno según ellos, la biblia,
es el libro más perfecto del mundo, por la
sincronía y comunión que existe entre los
libros que lo forman, ni que decir desde el
punto de vista literario, sus figuras rimas y
demás… ¡Es una joya de libro!

Para nosotros, es el libro de la vida, que


contiene verdades reveladas, de la historia
de la salvación, y nos asegura un dicho “A
Dios hablamos, cuando oramos, a Dios
escuchamos, cuando leemos su palabra”.

En una ocasión dijo Jesús, unigénito de


Dios, escudriñen las escrituras, porque
ellas hablan de mí. Entonces, si aspiramos
conocer a Jesús, hombre celeste y su obra,
lo que nos dejó dicho (tipo el padre
nuestro) acudamos a las escrituras.

En la palabra, encontraremos las


oraciones, frases, para acercarnos a Dios;
hallaremos consuelo, al leer acerca de las
victorias de los justos, frente a sus
enemigos; se fortalecerá la esperanza, al
leer los prodigios que el Señor ha obrado y
así…

También, entra o vale como palabra, los


escritos que nos induzcan o se refieran a
las cosas santas, que nos ayuden a mejorar
y nos acerquen a Dios y la santidad. Por
supuesto, te recomiendo que busques
libros o escritos de gente formada, que
conozcan más que tú y con un léxico, un
vocabulario que se adapte a tu nivel, poco
a poco iras avanzando.

Alguno dirá, que esos escritos son muy


pesados, y no entiende nada…No te
rindas, busca la que más te acomode. Hay
de todos los sabores y colores, para todos
los gustos pues.

La liturgia, es la segunda fuente. La


liturgia, consiste, en un conjunto de
prácticas y ritos para rendir culto a Dios.
En ella hay un montón de símbolos,
signos, música, pinturas, iconos, entre
otros.

También, están las flores, luces, velas,


cuadros, música, vestiduras, posturas
corporales, espacios de silencio, a veces
oscuridad, fuego, agua, y demás nos
anuncian y actualizan en las obras que
Dios ha hecho para salvarnos, nos
muestran la obra y el amor inmenso que
Dios, tiene al hombre desde siempre.

Los símbolos y signos de la liturgia, han


cosechado muchos enemigos, a veces, se
les asocia con la idolatría de imágenes…
Todo, tiene su razón de ser y su
justificación histórica.

Por ejemplo, recuerda que durante siglos,


fueron pocas las personas que sabían leer,
escribir y que la misa no era en lengua
vernácula, era en latín y claro está, muchos
quedaban perdidos. A todos esos perdidos,
les ayudaba la liturgia, si en la iglesia,
ponen un nacimiento o un Cristo
crucificado, sabes que celebran así hablen
en chino…
Afortunadamente para nosotros, vivimos
en una época donde la gran mayoría sabe
leer y escribir (con errores, pero sabemos)
tenemos una biblia o más en casa, la
liturgia es en lengua vernácula, muchos
tienen el catecismo o han ido al catecismo,
ni que decir del internet, es decir, que si
queremos saber algo, sólo buscamos y ya.

No pienses, que todo fue malo, en las


épocas pasadas, cuando no había internet y
la gente iba a la iglesia, que tenía esa la
liturgia en una lengua extraña y no sabían,
ni entendían, nadita. Es en entonces,
cuando comenzaron a surgir hermosas
obras de arte, que describían pasajes
bíblicos y así educaban, de esta época
tenemos y valoramos hasta el día de hoy,
esculturas, cuadros, iconos de invaluable
belleza y valor catequético, Dios siempre
ayudando pues y acercando al hombre.

¿Y ahora que somos letrados debemos


despreciar todo ese arte, botarlo, sacarlo
de las iglesias, enterrarlo? no creo…
En mi insignificante opinión, son
invaluables desde el punto de vista
histórico para la humanidad, para la
iglesia, ni que decir de su valor como
arte…

Los signos de luz, flores y demás siempre,


siempre ayudan al pueblo, al carácter de
la celebración, solemne, de penitencia, de
espera.

Cierto, que a veces hubo exageración, y de


allí se agarraron algunos, para acusar
idolatría… De pana, que no sabemos o el
papel de locos, lo hacemos muy bien…
Seguro, que si se aplica una encuesta,
encontramos más idolatría, al celular, la
televisión, el internet, al marido, al dinero,
al placer, que a las imágenes de los
santos…

Ojalá, tuviéramos celo por la liturgia,


estemos atentos y nos apoyemos en ella
para guiarnos en la oración.

Y se entra en la oración, por la puerta


estrecha de la fe. Recuerda, que esta frase
es de la cultura oriental, estrecho no
significa lo mismo, allá que acá.

La puerta estrecha, no es angosta, es


bajita. Entonces, para entrar por la puerta
estrecha, no hay que ser flaco, hay que
agacharse, hacerse pequeño, entrar con
humildad, dejar el orgullo, y confiar en
Dios.

Cuando nuestro corazón esté decidido,


aprenderá a orar en la fe. Tendrá esa
adhesión filial a Dios. Siempre con la
esperanza puesta en Dios, que ha
derramado su amor en nuestros corazones,
eso nos hace amarnos y amar a los otros.

Todos tenemos fe, la mayoría una fe,


incipiente e intermitente… Por eso
siempre decimos, Señor aumenta mi fe.
Para ayudarnos a aumentar nuestra fe,
están el ayuno y la misericordia.

El ayuno, es la abstinencia de comida, que


se hace por devoción. El ayuno, es el alma
de la oración, no es morirte de hambre,
tranquilo panita. Aquí hay unas ideas,
puedes un día desayunar, no almorzar y
luego cenar, ofreciendo esta privación para
entrar en la voluntad de Dios.

Ojo, no tienes que abstenerte sólo de


comida ¿Tienes muchos años, estas
flacucho o enfermo para ayunar?
Tranquilo, puedes ayunar del televisor, el
celular, la telenovela o de algún alimento
que te guste mucho, si tu intención es
sincera, Dios te inspirará. Eso sí, todo
ayuno debe ser en privado, sin show, entre
Dios y tú.

La misericordia, es la virtud de
compadecerse de otros y es una gran
ayuda para la oración, nosotros que
pedimos algo al Señor y esperamos su
respuesta favorable. Demos también, una
respuesta favorable, a aquel que nos pide.

Así como estamos, con la mirada fija, en


las manos del Señor, esperando su
misericordia, también nuestros hermanos
que pasan necesidad, esperan que
tengamos piedad de ellos y remediemos su
situación. Compadécete del otro, tan
pronto como quieras, que Dios se
compadezca de ti.
A DIOS ROGANDO

El refrán dice, a Dios rogando y con el


mazo dando, pero es la primera parte de
este verso, A Dios rogando, lo que capta
mi atención, es una invitación constante,
perenne, un propósito de vida, un objetivo,
una meta, vivir, a Dios rogando…

No temáis, no se trata de volvernos monjes


(malo no es) se trata de romper una vez
por todas, ese divorcio entre religión y
vida.

No temas, la comunión entre religión y


vida, nos ayudará, mejor dicho nos hará,
reconocer nuestra dignidad de personas, de
hijos amados de Dios.

Es maravilloso, que independientemente,


de nuestro físico, nacionalidad, idioma,
condición social, edad, sexo, deporte
favorito, grado de instrucción, gusto
musical… Somos valiosos y amados de
Dios.
San Juan de la Cruz, sólo habla del amor
de Dios, tiene unos poemas preciosos,
donde narra cómo su alma descansó, al
encontrarse con este amor, se hizo
totalmente libre, ya no tenía que andar con
caretas, aparentando ser otro, para que la
gente lo quisiera, ya no tenía temor al mal
que podrían causarle otros. Decía, el mal
se devora a sí mismo y así desaparece. El
amor, debe llenar nuestra vida, para que el
mal, no retorne.

Vivir en oración, nos llevará a


encontrarnos con el amor de Dios, como
San Juan de la Cruz. Dicen, que en la mesa
de noche, de San Juan Pablo Segundo,
siempre había un libro, de San Juan de la
Cruz, hasta hizo su doctorado, acerca de
él.

A Dios rogando, reconoceremos nuestro


valor, nuestra dignidad, que somos
frágiles, que tenemos defectos, que no
somos perfectos y aun así, Dios nos ama.

A Dios rogando, seremos libres, sin


caretas, sin mascaras. Ante Dios, no sirven
las máscaras, Él nos ve y nos ama como
somos y por ser sus hijos.

Tantas personas, que viven con caretas,


máscaras, llegan el jefe, el superior, una
careta. Con la mujer, otra careta, con los
hijos, otra careta. Poniendo frente a todos,
la careta necesaria para que nos quieran,
prisioneros de nuestra afectividad, de
nuestros complejos…

Descubrir el amor de Dios, nos hará libres,


para amarnos a nosotros mismos y llegar a
amar a los demás, como son, sin chantajes,
ni manipulaciones.

Por vivir a espaldas de Dios, alejados de la


oración, son muchas las criaturas, hijos de
Dios, que andan perdidos en el mundo, no
saben quiénes son, no se conocen a ellos
mismos, por lo tanto, no pueden aceptarse,
amarse.

Y quien no se ama, no puede amar a


alguien más. Tantas criaturas e hijos de
Dios, atenazados, esclavizados por sus
complejos, andan por el mundo
sembrando, odio, violencia…

No les denuncies, ni les acuses, no puedes


decir a ningún hombre su verdad, si antes
no le has anunciado el amor de Cristo,
esplendor del padre. Muchos de los que
siembran el mal, andan totalmente
perdidos, causando daño, sin tener
conciencia, si la tuvieran, si lo supieran, si
tuvieran mínima idea, de lo que han hecho,
las lágrimas y el dolor que han causado…

Por vivir a espaldas de Dios, alejados de la


oración, son muchas las criaturas, hijos de
Dios que no tienen vida, sino
supervivencia. Viven el hoy, viven para
darse gusto hoy. Comer, beber, comprar,
disfrutar, hoy…

La vida sin Dios, es muy efímera, la


ambición, es pasarlo bien, hoy. Se vive
para disfrutar, para derrochar, para gozar.
No se vive como persona, sino como un
ser vivo, como cualquier ser vivo de la
naturaleza, que sólo se enfoca en la
supervivencia. No exploran, ni aprovechan
su dimensión eterna…

Una querida amiga dice, que si no eres,


por lo menos religioso, eres un animal,
solo vives para comer y beber…

El ser humano, ha sido colocado por


encima de todas las criaturas, es
tridimensional, cuerpo, mente y alma (está
científicamente demostrado). Cada
persona, tiene un tesoro dentro de sí, que
le hace eterna, cada persona, está llamada
a vivir esta realidad, esta dignidad de hijo
de Dios, y la vida, es mucho más seria que
sólo pasarla bien…

No te achicopales, si también caes en esto


o en lo otro. La máxima ventaja de un ser
humano, es que cada día podemos cambiar
y ser mejores…

Cada día al despertar, espera Dios, que sea


un día de conversión para nosotros. La
respuesta que Dios espera de nosotros
(según Teresa de Calcuta) es que seamos
contemplativos. Que vivamos, en una
oración contemplativa…

Imagínate, ser contemplativos viviendo en


el mundo, ser contemplativos en nuestra
loca y agitada vida. Ser contemplativos,
permanecer por la fe, unidos a Dios y
poder sacar de su corazón, las gracias que
necesitamos, para nuestra vida diaria.

Querido, la batalla es dura y sólo unidos a


Dios podemos perseverar y mostrar al
mundo, el mensaje del amor. No se trata
de hacer, sino de ser, en esta creación, un
mensaje de amor.

La gracia de Dios, nos ayudará en la


oración, para que demos una respuesta
decidida, en este combate con nosotros
mismos. La oración, no es una operación
psicológica, para dejar la mente en blanco.
La oración, no son actitudes, ni sólo
rituales, y mucho menos huir del mundo.
No te rindas, insiste, no sientas que
fracasó, tu oración. En la oración, siempre
es necesario luchar con humildad,
confianza y perseverancia.
PENSEMOS EN LA ORACIÓN

La oración, el acto de comunicarse con


Dios, para expresar las emociones
personales, es una invitación diaria y
personal (a veces comunitaria)

La oración, es para que nuestra loca


cabeza, deje de preocuparse por el incierto
mañana o peor aún, viva pensando, en el
irreparable pasado y empiece de una vez
por todas a disfrutar el regalo, el presente,
el hoy…

Entregados con humildad, en las manos de


Dios que es nuestro papá. Entregados a
Jesús, el amor de tu vida, esposo de tu
alma, aquel que se rebajó a sí mismo,
hasta dar la vida por amor a ti.

Entregados al Espíritu Santo, que solo


tiene dones, regalos de amor para
nosotros.

Demos gracias a Dios, por todo el bien que


nos ha hecho, por todo lo que nos ha dado,
por elegirnos; Oremos, que Dios tenga
piedad de nosotros y no nos trate como
merecen nuestros muchos pecados;
Oremos por nuestros seres queridos, su
bienestar, su conversión;

Pidamos al Señor, la unidad de los


cristianos y que la luz de Cristo llegue a
todas las naciones; Oremos por las
familias, que Dios, les una, las ate, enlace
y nadie las destruya; Oremos por los
refugiados, damnificados, por los que no
tienen vivienda, ni alimento, ni vestido, ni
un empleo; Oremos para que los viajeros
y los secuestrados vuelvan a casa; Oremos
por quienes están en las cárceles,
hospitales, la guerra y los vicios; Oremos
por los jóvenes, que Dios les colme de
sabiduría y así, nunca opten por la
violencia, el robo, la muerte.

Oremos por nuestros gobernantes, que les


colme el Espíritu Santo, y aprovechen su
poder para ganarse el cielo; Oremos para
que lleguen a buen fin, nuestras sendas y
proyectos; Oremos por nuestros vecinos,
nuestros compañeros de trabajo, por
nuestros enemigos, por nuestros
bienhechores, que a todos les vaya bonito
y sean felices…

Vivamos, a Dios rogando, orad sin parar.


Sé contemplativo. Dios te ama y escucha.
Dios, colmará los anhelos de tu corazón.
Unidos a Cristo, podemos ser sal, en la
vida insípida de muchos. Unidos a Cristo,
podemos ser luz, para los que están ciegos.
Unidos a Cristo, podemos fermentar, la
vida de otros. Unidos a Cristo, podemos
seguir el camino a la felicidad y hacer que
otros lo sigan. Y no con violencia, sino
con amor, paciencia, sin juicios.

La oración nos invita, nos lleva, a ser


como un niño pequeño, en brazos de su
madre, que la contempla, mientras se
siente seguro, confiado, sereno, sólo
espera los cuidados y cariño de su madre.

Orar es permanecer, en el regazo de Dios


padre, sabiendo que todo sucede para
nuestro bien. Dios es tu papá,
Todopoderoso, te ha creado. Jesucristo,
cordero inmaculado, te ha salvado. El
Espíritu Santo, te colma de dones ¿Crees
que te dejarán morir de hambre? ¿Crees
que permitirán, que los malvados te
destruyan? ¿Qué permitirán, que andes
desnudo? ¿Qué te abandonarán?

Confía en Dios, descubre, que ni la


muerte, ni la vida, ni lo presente, ni lo
futuro, ni la altura, ni la profundidad, nos
podrán separar del amor de Dios.

Aunque el mundo entero y los poderes del


mal, se levanten contra ti, no te vencerán.
Si tu corazón pertenece a Dios, el viaje
tormentoso de tu vida, terminará en un
puerto seguro. Nada te puede apartar del
amor de Dios, en las palmas de sus manos,
lleva tatuado tu nombre y aunque una
madre se olvide de su hijo de pecho, Dios
no se olvida de ti. Entrega a Dios tu
corazón y todo lo demás, se te dará por
añadidura.