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IACUB, R. (2001) “Proyectar la vida”. Bs. As.: Manantial. Cap.

3: La concepción actual de las


edades. Pp. 55- 71

Contexto generacional del caso de Clara (cumplió 60 años en 1972)

- A cada edad le correspondían sus tiempos, sus formas y sus actividades.


- Vejez era: retiro, familia y enfermedad.
- Verse bien, seducir era no estaba bien visto en esa edad, para aquella época.
- Sexualidad: vista como un trámite para satisfacer al marido.
- La vida se centraba en hacer las compras, mirar la telenovela, cocinar, cuidar las plantas, esperar
a la familia, cuidar a los nietos e ir al médico.
- La vida giraba en torno a la familia y algunos amigos.
- Viudez: significaba estar sola el resto de sus días o irse a vivir a lo de algún hijo.

Contexto generacional del caso de Marta (cumplió 60 años en 1998)

- Generación totalmente diferente a la de su madre.


- Sexualidad: entendida como placer y derecho de dos. Compartirlo era natural y no vergonzante.
- La vida dejó de estar cerrada en opciones para determinados edades y con edades que tenían más
opciones que otras.
- La familia dejó de ser el refugio que era en otros momentos (buscar salidas en otros grupos y en
uno mismo)
- Viudez: incluía el miedo a quedarse sola, pero podía incluir también otras oportunidades.

Se inicia el capítulo presentado dos historias de vida de madre (Clara 1912) e hija (Marta 1938), con
26 años de diferencia entre una y otra con el objeto de pensar qué pasó en nuestra sociedad para que
las posibilidades de ambas sean tan diversas. NEUGARTEN (gerontóloga norteamericana) plantea
que se produjo un cambio en la sociedad y que actualmente la noción de edad se vuelve irrelevante, y
agrega que las normas y restricciones concernientes a la edad pierden importancia (curso de vida
posmoderno). Al respecto, HISCHORN denominó este proceso: ciclo vital fluido.

El ciclo vital fluido se caracteriza un número cada vez mayor de cambios de rol y por la desaparición
de los tiempos tradicionales de la vida, lo cual implicó la aparición de tiempos y roles no asociados a
ninguna edad en particular. Esta cultura parece conducirnos hacia un nuevo rediseño de los roles u
obligaciones en las diversas etapas de la vida, que nos permite salir de las constricciones y
estereotipos de las normas basadas en la edad. La gran cantidad de actividades y la posibilidad de no
estandarizar por edades dan cuenta de este fenómeno.

Actualmente resulta muy difícil pautar cuándo empieza o cuando termina una etapa vital. Al
respecto, es difícil determinar cuándo una persona se vuelve mayor.

Anteriormente parecía haber una sincronización en las etapas de la vida. Estudiar, trabajar o retirarse
se correspondían con una organización social. Actualmente, estos ciclo que parecían tan firmes,
comienzan a autonominarse en relación con las trayectorias personales. Notamos como el estudio, el
trabajo o la jubilación se desvanecen de su ordenamiento por edades y se convierten en una serie de
opciones alternadas y no consecutivas, con lo cual se pierden a su vez los mandatos sociales, “las
profesiones para toda la vida” y se genera una cultura de lo limitado y lo móvil. De esta manera,
encontramos una cultura más ligada a lo efímero y a lo particular que ofrece más variedad de
alternativas sociales y menos seguridades.

Las edades, en la actualidad, aparecen en plena transformación, buscando su expansión máxima,


redescubriendo un nuevo cuerpo, una identidad y sentidos variables del tiempo y de lo que queda por
vivir, lo cual genera que sean menos fiables como predictores de las actitudes sociales.

La sociedad actual prioriza los derechos individuales. El individualismo contemporáneo, permite


concebir el establecimiento de un universo privado sostenido en el principio de autonomía. Esta
emancipación del individuo ha podido ser transformada en una opción propia que es parte de la
democratización de la vida personal.

Dos rasgos centrales caracterizan el individualismo en la actualidad:

- El hedonismo: incluye una búsqueda de los placeres inmediatos.


- El carácter pluralista

A lo largo del siglo XX se han ido sucediendo diversas formas de denominar la vejez y el significado
que esto tiene: tercera edad, cuarta, adultos mayores, viejos, gerontes, segunda mitad de la vida,
ancianos y una numerosa serie de palabras que parecen indicar rasgos atribuidos a los mayores y que
no reflejan las mismas características.

- Anciano: es el nombre más tradicional. Esta palabra se asociaba con la sabiduría, anteriormente.
- Viejo: que significa de cierta edad, algo viejo o viejecito.
- Tercera edad: Francia 1960. Objetivo: reflejar una nueva etapa por vivir. Se relaciona con la idea
de incluir a los viejos a través de nuevas políticas sociales para este sector
- Segunda mitad de la vida: propuesta surgida en Estados Unidos. aunque este término comprende
un espectro de tiempo mayor que el que le corresponde a la vejez. Este corte responde a
criterios ligados a renovadas perspectivas éticas que posibilitan una nueva distribución de roles y
expectativas en el curso de la vida. Esta nominación implica la posibilidad de reiniciar proyectos
personales que habían resultado aplazados por los deberes familiares. Es una época en la que el
sujeto puede volver a gozar lúdicamente de lo que la búsqueda de prestigio y dinero había
impedido.
- Adultos mayores: vocablo más aceptado actualmente. El ser adulto aparece como la síntesis
propuesta, el nuevo molde social que combina la capacidad de ocio con la responsabilidad.
- Tercera y cuarta edad: terminología útil para la diagramación social. Estos términos son
estadísticos y requieren de valores generales sobre los cuales diagramar programas de ayuda o de
asistencia.
¿Qué pasa actualmente y que significa este tiempo de ocio llamado jubilación?

Jubilación: mecanismo social general respaldado por el Estado surge a fines del siglo XIX.

En un principio la idea de jubilación fue pensada como recompensa a un trabajo realizado y solo
posteriormente aparece la idea de jubilación como momento de ocio. LAFARGUE, marca un nuevo
rumbo para pensar esta temática. Consideraba que el trabajador debía reclamar su derecho al goce,
que la vida no se reducía al trabajo y la subsistencia y que existía el derecho al trabajo, al reposo y al
disfrute.

Se está constituyendo una nueva tendencia en la cual encontramos que este derecho deja de ser una
condena inútil.

El ocio debe entenderse como descanso pero también como diversión u ocupación reposada que da
lugar al ingenio personal, es decir, ingeniárselas para vivir, es decir, inventar, crear una nueva
dimensión de la vida.

La organización del tiempo libre es un desafío que debe ser acompañado por la sociedad, ya que los
jubilados actuales tienen una perspectiva de varias décadas para programar, inventar o simplemente
vivir.