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ANÁLISIS DECRETO 1723 DE 1938

Criterio de Validez: El decreto 1723 de 1938 expedido por el Gobierno Nacional de la

República de Colombia, bajo la Presidencia de Eduardo Santos y en vigencia de la

Constitución de 1886 es válido desde el punto de vista formal y material teniendo en cuenta

que:

Desde el punto de vista formal, es válida por cuanto fue emitido por el Presidente de la

República de Colombia, en uso de sus facultades legales otorgadas por la Ley 114 de 1922

y el artículo 6 de la Ley 2a de 1936. A su vez, las leyes mencionadas anteriormente fueron

expedidas por el Congreso de Colombia, entidad que está facultada para hacer leyes de

acuerdo con el artículo 58 de la Constitución Política de la República de Colombia de 1886.

Desde el punto de vista material, con respecto a la compatibilidad de este decreto con el

ordenamiento jurídico de Colombia de la época, es decir, con la Constitución Política de la

República de Colombia de 1886, no hay ninguna norma constitucional que protegiera a los

apátridas y en consecuencia el decreto 1723 de 1938 no presentó incompatibilidad con

respecto a la Constitución vigente en esta época.

Criterio de Justicia: Esta norma hoy en día no solamente la calificamos de injusta, sino

también vergonzosa para la historia de la política exterior colombiana, en una investigación

realizada por Camilo Sánchez y publicada en la revista el Malpensante (mayo 2016) bajo el

título “Los expedientes judíos en la Cancillería” menciona que “a mediados del siglo XX,

la postura oficial del gobierno colombiano en torno a la inmigración fue abiertamente

xenófoba”, con una actitud de antisemitismo de la Cancillería colombiana sobre aquellos


judíos europeos que huían de la persecución nazi a finales de los años 30, buscando refugio

en Colombia. De esta manera, al poner trabas y abusos a los refugiados judíos incluso hasta

el año 1947, cabe aclarar que esta actitud hostil no sólo fue en contra de judíos europeos,

sino también que se extendieron a polacos y alemanes, pero lo anterior se dio como

resultado de una sensación general del pueblo de Colombia al ver a estos inmigrantes como

una invasión, muy parecido a lo que se está viviendo por estos días con los venezolanos,

puesto que para aquellas época fueron millares de personas que llegaban a nuestros puertos

en total estado de miseria, lo cual representaba un peligro para el país, primero porque no

estábamos preparados para recibir tal cantidad de inmigrante segundo porque aumentaba el

número de desocupados y los que se dedican a negocios ilícitos, a lo cual varios sectores

gremiales de obreros y profesionales así como las Cámaras de Comercio de la República

solicitaron al gobierno de turno tomar medidas al respecto para evitar que estos inmigrantes

ingresaran al país, teniendo en cuenta que no aportaban capital, ni conocimientos técnicos,

ni creación de riqueza y que eran considerados como estorbo, puesto que la mayoría se

dedicaban al agio, el contrabando y a la buhonería dañando el comercio nacional. Por lo

tanto, para la época esa actitud hostil del gobierno se consideró justo por cuanto se estaban

protegiendo la estabilidad económica y seguridad de los nacionales colombianos. No

obstante, consideramos que se violaron valores éticos y morales poniendo en riesgo la vida

e integridad de millares de judíos, polacos y alemanes que sucumbieron ante el asedio nazi.

De acuerdo con lo anterior, Colombia perdió la oportunidad irrepetible de poder contar con

grandes personalidades de las ciencias y artes como por ejemplo Hans Kelsen (Considerado

como el mejor jurista del siglo XX) y Alexander Sienkiewicz (Virtuoso del Piano), entre

otros.