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El Código Nacional de Tránsito y sus decretos y resoluciones reglamentarias define

la inmovilización como una sanción que ¿consiste en suspender temporalmente la


circulación del vehículo por vías públicas o privadas abiertas al público?. Para
cumplir con esto, el vehículo es conducido a parqueaderos autorizados ¿hasta que
se subsane o cese la causa que le dio origen, a menos que sea subsanable en el
sitio en que se detectó la infracción?

La misma norma establece tres formas de inmovilización para los vehículos


infractores: en el lugar de los hechos, en los patios oficiales y en la vía donde ocurra
la irregularidad.
Por ejemplo, si una persona maneja un vehículo sin portar su licencia de
conducción, el vehículo es retenido en el lugar del hecho hasta que otra persona
con licencia de conducción retire el carro en un tiempo prudencial (generalmente 60
minutos). Igualmente, el comparendo se aplica, pero el auto no va a patios.

Caso contrario ocurre con los conductores en estado de embriaguez o aquellos que
manejan con la restricción de pico y placa por una vía principal; en este caso, el
carro es trasladado en grúa al parqueadero contratado por la autoridad.

La sanción de retener el vehículo puede ser impuesta junto con otras medidas
adicionales tales como multas, suspensión de la licencia de conducción, suspensión
o cancelación del permiso o registro, retención preventiva del vehículo o la
cancelación definitiva de la licencia de conducción.

Al revisar el código de tránsito, pareciera que los vehículos fueran los culpables de
las infracciones y no así los conductores. Es como si los carros tuvieran la culpa de
que el conductor ande sin pase, o como si los autos decidieran llevar menores de
10 años en la silla delantera. Así las cosas, de las 95 infracciones estipuladas (sin
tener en cuenta las prohibiciones a peatones y los comparendos educativos) más
del 44 por ciento, ¿o sea 42 infracciones? da lugar a la inmovilización del vehículo,
bien sea como sanción principal o accesoria.
Por ello, lo más aconsejable es acatar las reglas para no recibir sanciones y evitar
los malos momentos que uno pasa cuando le retienen el carro y los sufrimientos
para sacarlo del patio. Aunque el espectáculo contra-reloj que las grúas y agentes
de Tránsito protagonizan para llevarse un carro es digno de filmarse, no vale la pena
correr el riesgo.
Las sanciones impuestas por infringir las normas de tránsito son el pan de cada día.
El desconocimiento de las normas o el afán, así como cualquier otra excusa, pueden
llevar a que su carro sea retenido.
Código Nacional de Tránsito, la inmovilización consiste en suspender
temporalmente la circulación del vehículo por las vías públicas o privadas abiertas
al público, aclarando que el vehículo será conducido a parqueaderos que están
aprobados por las autoridades competentes y, adicional a ello, que permanecerá en
estos lugares hasta que la persona cumpla con la sanción impuesta, refiriéndose
únicamente a la inmovilización no a la multa o comparendo impuesto.

Estar mal estacionado es la causa más conocida de inmovilización. Cuando usted


parquea en zonas prohibidas que obstaculizan la vía pública, la policía de tránsito
tiene derecho a retirar su vehículo con grúa y conducirlo a un parqueadero
autorizado por la entidad competente. Usted, como propietario, deberá asumir todos
los costos.

Pero lo que usted no sabe, y seguramente la autoridad no le ha hecho saber, es


que si usted está presente en el momento que le imponen la multa, así ya se haya
llamado la grúa y aun cuando ésta ya haya cargado su vehículo, no se lo pueden
llevar a los patios. Usted puede negarse y el señor que conduce la grúa tiene la
obligación de bajar su carro nuevamente.

Este derecho está contemplado en el parágrafo 1 del artículo 127 del Código
Nacional de Tránsito, así que le convendrá cargar con este texto para prepararse
ante cualquier circunstancia. Claro, que no se le lleven su carro no significa que no
lo puedan sancionar con una multa. Por el contrario, el comparendo sí se debe
realizar siempre y cuando usted esté infringiendo con la ley.

El estacionamiento, es pues de hecho, un importante factor de uso del suelo urbano


y debe ser considerado con la mayor atención en las áreas centrales, en las que el
problema presenta mayor magnitud y evoluciona con mayor rapidez.
En los grandes espacios públicos o en zonas de pequeña densidad de tráfico, el
estacionamiento de vehículos se realiza tradicionalmente en la vía pública y, más
normalmente, a lo largo del bordillo, pero esta práctica, para las zonas de gran
tráfico y de arterias estrechas, es altamente perjudicial por la perturbación que
puede provocar a la libre circulación de los vehículos, paradas de autobuses y taxis.
Por esta razón las legislaciones municipales, que regulan los estacionamientos de
vehículos en las vías públicas, en ciertos casos los prohíben o condicionan
dejándolos totalmente libres en otros.
El problema de los carriles ocupados por vehículos mal estacionados requiere
especial atención y controles eficaces ya que obstruyen el escaso e insuficiente
espacio para circular. A su vez, existe una cantidad de avenidas y calles de alta
circulación vehicular que involucra también transporte público y transporte de carga,
que tienen importantes áreas con estacionamiento permitido, los cuales deberían
replantearse en estos casos. Por supuesto, la insuficiente cantidad de playas de
estacionamiento, la carencia de centros de transferencia de cargas, el incremento
del parque de motos y bicicletas, estas últimas, sin infraestructura vial adecuada, y
las graves falencias del transporte público que desalientan su uso en reemplazo del
automóvil particular, son impedimentos para un mejor funcionamiento del sistema
de tránsito. Una mención aparte merecen otros problemas, no mensurados en este
estudio, ligados a la falta de control y conflictos sociales que se vuelcan a las calles
en forma de piquetes, manifestaciones, circulación de cartoneros, etc. que
empeoran el uso del espacio público de circulación.