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J.R.

WARD Blood Kiss


J.R. WARD Blood Kiss

Coordinación y Maquetacion
Klaus rlhdn

Correcion Final
GrimshawReaper

Lectura Final
Pilar Ocampo
J.R. WARD Blood Kiss

Glosario de Términos y Nombres Propios

Ahstrux nohtrum (n.) Guardia privado con licencia para matar que es nombrado para ese
puesto por el Rey. Puede ser hombre o mujer.

Ahvenge (v.) Acto de mortal retribución típicamente llevado a cabo por el ser querido de un
macho.

Attendhente (n.) Elegida que sirve a la Virgen Escriba de una manera particularmente
cercana.

Black Dagger Brotherhood – La Hermandad de la Daga Negra (pr n.) Guerreros vampiros
altamente entrenados que protegen a los de su especie contra la Sociedad Lessening. Como
consecuencia de la selección genética de su raza, los Hermanos poseen una inmensa fuerza
física y mental, así como una extraordinaria capacidad regenerativa –pudiendo recuperarse
de sus heridas de una manera asombrosamente rápida. Normalmente no están unidos por
vínculos de parentesco, y son introducidos en la Hermandad mediante la propuesta de otros
Hermanos. Agresivos, autosuficientes y reservados por naturaleza, viven separados del
resto de los civiles, manteniendo apenas contacto con los miembros de otras clases,
excepto cuando necesitan alimentarse. Son tema de leyenda y objeto de reverencia dentro
del mundo de los vampiros. Sólo pueden ser muertos por heridas muy serias, por ejemplo,
un disparo o puñalada en el corazón, etc.

Blood Slave – Esclavo de sangre (n.) Hombre o mujer vampiro que ha sido subyugado para
cubrir las necesidades alimenticias de otro vampiro. La costumbre de poseer esclavos de
sangre fue suspendida hace mucho tiempo, y recientemente fue prohibida.

Chrih (n.) Símbolo de muerte honorable, en la Antigua Lengua.


The Chosen – Las Elegidas (pr n.) Mujer vampiro que ha sido criada para servir a la Virgen
Escriba. Se las considera miembros de la aristocracia, aunque se enfoquen más en asuntos
espirituales que en temporales. Su interacción con los hombres es prácticamente
inexistente, pero pueden emparejarse con Hermanos por orden de la Virgen Escriba para
propagar su especie. Algunas poseen el don de la videncia. En el pasado, eran usadas para
cubrir las necesidades de sangre de los miembros no emparejados de la Hermandad, y esa
práctica ha sido reinstaurada por los Hermanos.
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Cohntehst (n.) Conflicto entre dos machos compitiendo por el derecho de ser el compañero
de una hembra.

Dhunhd (pr n.) Infierno.

Doggen (n.) Constituyen la servidumbre del mundo vampírico. Tienen antiguas tradiciones
conservadoras sobre cómo servir a sus superiores y obedecen un solemne código de
comportamiento y vestimenta. Pueden caminar bajo la luz del sol pero envejecen
relativamente rápido. Su media de vida es de aproximadamente unos quinientos años.

Ehros (n.) Una Elegida entrenada en materia de artes sexuales.

Exhile dhoble (pr. n.) El gemelo malvado o maldito, es el que nace en segundo lugar.

El Fade (pr n.) Reino atemporal donde los muertos se reúnen con sus seres queridos para
pasar juntos el resto de la eternidad.

First Family – Familia Principal (pr n.) Compuesta por el Rey y la Reina de los vampiros y su
descendencia.

Ghardian (n.) Custodio de un individuo. Hay varios grados de ghardians, siendo el más
poderoso el de una hembra sehcluded, también llamado whard.

Glymera (n.) El núcleo social de la aristocracia, equivalente aproximadamente al ton del


período de la regencia en Inglaterra.

Granhmen (n.) Abuela.

Hellren (n.) Vampiro macho que se ha emparejado con una hembra. Los machos pueden
tomar a más de una hembra como compañera.

Leahdyre (n.) Una persona de poder e influencia.

Leelan (adj. n.) Adjetivo cariñoso que se traduce como el/la más querido/a.

Lessening Society (pr. n.) Orden u organización de asesinos reunida por el Omega con el
propósito de erradicar las especies vampíricas.

Lesser (n.) Humanos sin alma, miembros de la Lessening Society, que se dedican a
exterminar a los vampiros. Permanecen eternamente jóvenes y sólo se les puede matar
clavándoles un puñal en el pecho. No comen ni beben y son impotentes. A medida que
transcurre el tiempo, su piel, pelo y ojos, pierden pigmentación hasta que se vuelven
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completamente albinos y pálidos, hasta los ojos empalidecen. Huelen a talco de bebés.
Cuando ingresan en la Sociedad –introducidos por el Omega– se les extrae el corazón y se
conserva en un tarro de cerámica.

Lewlhen (n.) Regalo.

Lheage (n.) Un término respetuoso que usan los que son sometidos sexualmente
refiriéndose al que los domina.

Lys (n.) Herramienta de tortura usada para extirpar los ojos.

Mahmen (n.) Madre. Usado de ambas formas para identificarlas y cariñosamente.

Mhis (n.) El enmascaramiento de un ambiente físico dado; la creación de un campo de ilusión

Nalla (hembra) o Nullum (macho) (adj.) Amada/o

Needing period – Período de celo. (pr n.) Período de fertilidad de las mujeres vampiro.
Suele durar dos días y va acompañado de un fuerte deseo sexual. Se produce,
aproximadamente, cinco años después de la transición femenina y, posteriormente, una vez
cada diez años. Durante el período de celo, todos los machos que estén cerca de la hembra
responden, en mayor o menor medida, a la llamada de la hembra. Puede ser un momento
peligroso ya que puede provocar conflictos y reyertas entre machos que compitan,
especialmente cuando la hembra no está emparejada.

Newling (n.) Una virgen.

El Omega (pr n.) Ente místico y malévolo que quiere exterminar a la raza vampírica por el
resentimiento que tiene hacia la Virgen Escriba. Existe en un reino atemporal y posee
enormes poderes, aunque no el de la creación.

Pheursom o Pherarsom (adj.) Término que se refiere a la potencia de los órganos sexuales
del macho. La traducción literal sería algo como «digno de penetrar a una mujer».

Princeps (n.) El rango más alto de la aristocracia vampírica, sólo superado por los miembros
de la Familia Principal o por las Elegidas de la Virgen Escriba. Es un rango que se tiene por
nacimiento, sin que pueda ser concedido con posterioridad.

Pyrocant. (n.) Término referido a la debilidad crítica que puede sufrir cualquier individuo.
Esta debilidad puede ser interna, como por ejemplo una adicción, o externa, como un
amante.
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Rahlman (n.) Salvador.

Rythe. (n.) Rito por el que se intenta apaciguar a aquel/lla cuyo honor ha sido ofendido. Si
el rythe es aceptado, el ofendido escoge arma y golpeará con ella al ofensor, que acudirá
desarmado.

The Scribe Virgen – La Virgen Escriba. (pr n.) Fuerza mística consejera del Rey, guardiana
de los archivos vampíricos y dispensadora de privilegios. Existe en un reino atemporal y
tiene enormes poderes. Se le concedió el don de un único acto de creación que fue el que
utilizó para dar vida a los vampiros.

Sehclusion (n.) A petición de la familia de una hembra el Rey puede conferirle este estado
legal. Coloca a la hembra bajo la autoridad exclusiva de su whard, que generalmente es el
macho mayor de la familia. Su whard tiene el derecho de determinar su forma de vida,
restringiendo a voluntad toda interacción que ella tenga con el resto del mundo.

Shellan (n.) Vampiro hembra que se ha emparejado con un macho. Las mujeres vampiros no
suelen emparejarse con más de un compañero debido a la naturaleza dominante y territorial
de estos.

Symphath (n.) Subespecie del mundo vampírico caracterizada, entre otras peculiaridades,
por su habilidad y deseo de manipular las emociones de los demás (con el propósito de un
intercambio de energía). Históricamente, han sido discriminados y durante ciertas épocas,
cazados por los vampiros. Están cercanos a la extinción.

Tahlly (n.) Un término cariñoso, flexiblemente traducido como «querida».

The Tomb – La Tumba (pr n.) Cripta sagrada de la Hermandad de la Daga Negra. Utilizada
como emplazamiento ceremonial así como almacén para los tarros de los lessers. Las
ceremonias allí realizadas incluyen iniciaciones, funerales y acciones disciplinarias contra
los Hermanos. Nadie puede entrar, excepto los miembros de la Hermandad, la Virgen
Escriba, o los candidatos a la iniciación.

Trahyner (n.) Palabra usada entre machos que denota mutuo respeto y afecto. Traducida
libremente como «querido amigo».

Transition – Transición (n.) Momento crítico en la vida de un vampiro en el que él o ella se


transforman en adulto. Después de la transición, el nuevo vampiro debe beber sangre del
sexo opuesto para sobrevivir y, a partir de ese momento, no pueden soportar la luz del sol.
Suele producirse a la edad de veinticinco años. Algunos vampiros no sobreviven a este
momento, especialmente los machos. Previamente a la transición, los vampiros son débiles
físicamente, sexualmente ignorantes e incapaces de desmaterializarse.
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Vampire – Vampiro (n.) Miembro de una especie distinta a la humana. Para sobrevivir deben
beber de la sangre del sexo opuesto. La sangre humana los mantiene con vida, aunque la
fuerza que les otorga no dura mucho tiempo. Una vez que superan la transición, son
incapaces de exponerse a la luz del sol y deben alimentarse obteniendo la sangre
directamente de la vena. Los vampiros no pueden transformar a los humanos con un
mordisco o a través de una transfusión, aunque en muy raras ocasiones pueden
reproducirse con miembros de otras especies. Pueden desmaterializarse a voluntad, pero
para ello deben estar calmados, concentrados y no llevar nada pesado encima. Son capaces
de borrar los recuerdos de los humanos, siempre que dichos recuerdos no sean lejanos.
Algunos vampiros pueden leer la mente. La esperanza de vida es mayor a los mil años, y en
algunos casos incluso más larga.

Wahlker (n.) Un individuo que ha muerto y vuelto a la vida desde el Fade. Se les otorga un
gran respeto y son reverenciados por sus tribulaciones.

Whard (n.) Equivalente al padrino o a la madrina de un individuo.


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Capítulo 1

Casa de Audiencia del Rey, Caldwell, Nueva York.

Algunas graduaciones se celebraban en privado.

Algunos de estos acontecimientos importantes de la


próxima etapa de la vida no iban acompañadas de togas y
birretes, ni orquestas tocando "Pompa y circunstancia1" por
humanos. Ni llevaban ningún paseíllo para recoger el diploma de
esos que se cuelgan en la pared. No tenían testigos tampoco.

Algunas graduaciones destacaban por lo simple y lo


cotidiano, sin nada especial como una persona que llega a un
monitor Dell y golpea el botón azul pequeño de la esquina inferior
derecha de la pantalla del ordenador. Una acción mundana que se
hace muchas veces en una semana, un mes, un año, pero sin
embargo, para este caso particular, una gran división entre un
antes y un después de lo ocurrido.

1
Marcha para orquesta de Sir Edward Elgar.
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Cuando Paradise, hija de sangre de Abalone, Primer
Consejero de Wrath, hijo de Wrath, padre de Wrath, Rey de
todos los vampiros, se recostó en su silla de oficina, se quedó
mirando la pantalla, ahora negra delante de ella. Impresionante.
La noche que había estado esperando estaba casi aquí.

Durante la mayoría de los días de las últimas ocho semanas,


el tiempo había ido a paso de tortuga, pero en estas últimas dos
noches habían cambiado las cosas y el tiempo había volado a modo
de catapulta. De repente, después de haber sufrido durante
siete mil horas esperando que subiera la luna, se sentía como si
quisiera frenar todo esto de nuevo.

Su primer trabajo era ahora una cosa del pasado.

Mirando a través de la mesa, trasladó el teléfono de la


oficina más de una pulgada… luego cambió el AT & T2 o lo que
fuera de nuevo a donde había estado. Enderezó la pantalla de
libélula de cristal de colores de la lámpara de Tiffany. Seguro
que los bolígrafos azules estaban en un lapicero y los rojos en
otro. Su rotulador para la pizarra y el borrador limpios y puestos
en la parte superior del monitor.

La sala de espera estaba vacía, las sillas de seda


desocupadas, las revistas puestas en orden al lado en las mesas y
las bebidas, que habían sido servidas por los doggen a todos los
que habían asistido, estaban recogidas.

La última civil se había ido hacía unos treinta minutos, el


amanecer cerca de dos horas y, a pesar de todo, era el final
normal de una noche de duro trabajo, el momento antes de que su
padre y ella volvieran a la finca de la familia para disfrutar de
2
Compañía de telecomunicaciones estadounidense.
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una comida completa charlando, planeando y respetándose
mutuamente.

Paradise se inclinó hacia delante y miró alrededor de la


arcada de la sala. Al otro lado del vestíbulo estaban cerradas las
puertas dobles que conducían a lo que había sido anteriormente
el comedor de la mansión.

Sí, sólo una noche normal a excepción de la reunión muy


poco normal que estaba teniendo lugar en ésta ciudad. Justo
después que la última cita se hubiera ido, su padre había sido
convocado en la sala de audiencias y los puertas se habían
cerrado.

Él estaba allí con el rey y dos miembros de la Hermandad de


la Daga Negra.

─No me hagas esto ─dijo ella─. No lo alejes de mí.

Paradise se levantó y caminó alrededor, recolocando las


revistas, reordenando los cojines, deteniéndose frente a la
pintura al óleo de un rey francés.

De regreso a la arcada, se quedó mirando los paneles


cerrados del comedor y escuchó el latido de su corazón.

Levantando las manos, masajeó los callos de sus palmas. No


había venido a trabajar aquí con su padre y la Hermandad en los
últimos dos meses, organizando la lista y rastreando
publicaciones, resoluciones y seguimientos. No, por primera vez
en su vida había estado machacándose en el gimnasio. Haciendo
pesas, corriendo en las cintas de correr, trabajando en la
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StairMaster3, haciendo ejercicios de barra, flexiones,
abdominales y máquina de remo.

Ella ni siquiera sabía lo que era una máquina de remo.

Y todo estaba preparado para mañana por la noche.

Suponiendo que el grupo de los hombres en la habitación de


audiencias del rey no se lo estuviera quitando todo.

Mañana, a la medianoche, se suponía que debía reunirse con


la Virgen Escriba, no sabía cuántos machos y hembras iban, la
ubicación era secreta donde iba a tratar de hacer el examen para
el programa de formación de soldados de la Hermandad de la
Daga Negra.

Era un buen plan, algo que había decidido llevar a cabo, la


oportunidad de ser independiente, de patear algún culo y de
demostrarse a sí misma que era más que su pedigrí. ¿El
problema? Absolutamente ninguna de las hijas de sangre de la
glymera, de una de las Familias Fundadoras, ni más ni menos, no
se entrenaban para convertirse en soldados. Ellas no manejaban
armas de fuego o cuchillos, no aprendían a luchar o a defenderse,
ni siquiera sabían lo que eran los lesser.

Ni siquiera se asociaban con los soldados.

Las hijas como ella eran educadas para tejer encajes,


escuchar y cantar música clásica, aprender modales y dirigir a los
doggen de la casa. Se esperaba que conocieran el complicado
calendario social y los ciclos del festival, mantenerse al día con
los requisitos de vestuario de todo eso y saber la diferencia

3
Escalera mecánica para gimnasio.
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entre Van Cleef&Arpels4, Boucheron5 y Cartier6. Eran
enclaustradas, protegidas y apreciadas como las joyas que eran.

¿La única cosa peligrosa que se les permitía hacer?


Perpetuar la raza con un hellren elegido por su familia para
asegurar la inviolabilidad de sus líneas de sangre.

Era un milagro que su padre la estuviera dejando hacer


esto.

Desde luego, no había estado de acuerdo la primera vez


que le había mostrado la aplicación, pero luego él cambio de idea
y la dejó apuntarse al programa: Las incursiones de hace un par
de años, cuando tantos vampiros habían sido asesinados por la
Sociedad Lessening, habían demostrado cuan peligroso podía ser
Caldwell, New York y ella le había dicho que no quería salir a
luchar en la guerra, que sólo quería aprender a defenderse.

¿Una vez que había mostrado los términos de su seguridad?


Fue entonces cuando su padre había cambiado de idea.

La verdad era que ella sólo quería algo que fuera suyo. Una
identidad que viniera de un lugar aparte de lo que su derecho de
nacimiento tenía preparado para ella.

Además Peyton le había dicho que no podía hacerlo.

Porque era una mujer.

Vamos hombre.

Paradise comprobó de nuevo aquellas puertas cerradas.

4
VanCleef&Arpels es una compañía de reloj y joyas francesa, sus obras a menudo cuentan con flores,
animales y hadas
5
Joyería en París. Vende artículos de lujo, joyería y perfumes.
6
Fábrica francesa de relojes y joyas, fundada en 1847
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─Vamos…

Dando vueltas, finalmente vagó por el vestíbulo, pero no


quería acercarse demasiado adonde los machos estaban reunidos,
como si eso pudiera dar mala suerte.

Dios, ¿De qué estaban hablando ahí?

Por lo general, el Rey se iba justo después de la última


audiencia de la noche. Si él y la Hermandad no tenían ningún
asunto privado o cosas que tratar sobre la guerra, volvían de
regreso a la residencia de la Primera Familia, un lugar tan
secreto que ni siquiera su padre había sido invitado para ir.

Así que sí, esto tenía que ser por ella.

De vuelta a la sala de espera, fue a la recepción y contó las


horas que había estado sentada allí. Solo había estado
trabajando un par de meses, pero le había gustado el trabajo
hasta cierto punto. En su ausencia, en el supuesto que se quedara
en el programa de entrenamiento de la HDN, una prima suya la
sustituiría. Había pasado las últimas siete noches mostrando a la
chica la maquinaria, aclarándole los procedimiento que había
establecido, asegurándose de que la transición fuera a ir sin
problemas.

Volviendo a sentarse en su silla, abrió el cajón del medio y


sacó su solicitud como si de alguna manera pudiera asegurarse de
que esto estaba sucediendo.

Mientras sostenía el papel en sus manos, se preguntó quién


más iba a estar en la orientación mañana y pensó en el macho que
había aparecido aquí en la casa de audiencias, buscando un
aplicación impresa para solicitar el ingreso.
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Tenía altos y grandes hombros, voz profunda. Con una gorra
de béisbol de Siracusa y unos pantalones vaqueros que estaban
desgastados por lo que parecía un trabajor real.

La comunidad de los vampiros era pequeña y ella nunca lo


había visto antes, pero tal vez era sólo un civil. Ese era otro de
los cambios del programa de formación. Hasta ahora, sólo los
hombres de la aristocracia eran invitados a trabajar con la
Hermandad.

Él le había dicho su nombre, pero se negó a estrecharle la


mano.

Craeg. Eso era todo lo que sabía.

Sin embargo no había sido grosero, de hecho, había sido de


apoyo con su solicitud.

También había sido cautivante de una manera que la había


conmocionado, hasta el punto en que había esperado una semana
para ver si traía la solicitud de vuelta, pero no lo había hecho. Tal
vez la había escaneado y enviado de esa manera.

O tal vez había decidido no intentar entrar en el programa


después de todo.

Parecía una locura estar decepcionada porque nunca lo


volvería a ver.

A medida que su teléfono se encendió con un chirrido, ella


saltó y fue por la cosa. Peyton. De nuevo.

Lo vería en la orientación de mañana por la noche y eso


sería lo suficientemente pronto. Después de la pelea que habían
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tenido sobre su adhesión al programa, había tenido que alejarse
de su amistad.

Por otra parte, ¿y si la Hermandad estaba metiendo la pata


con su padre? Aquella justa indignación que sentía hacia el macho
iba a ser un punto discutible. Pero vamos, a las mujeres se les
permitía alistarse.

El problema era que ella no era una mujer "normal".

CPAD7, no sabía lo que iba a hacer si su padre se arrepentía


de su decisión. Sin embargo, seguramente la Hermandad no se
esperaría hasta el último minuto para negarle un lugar.

¿Verdad?

Al otro lado de la ciudad, Marissa, amada shellan del


Hermano de la Daga Negra, Dhestroyer, alias Butch O'Neal, se
sentó de nuevo en su silla de escritorio en Lugar Seguro. Dejó
escapar un crujido cuando golpeó su bolígrafo Bic en el calendario
OfficeMaxy y cambió el auricular del teléfono a su otra oreja.

Cortando la corriente de parloteo, ella dijo: ─Bueno,


ciertamente agradezco la invitación, pero no puedo…

La hembra en el otro extremo no perdió el ritmo. Siguió


hablando con su entonación aristocrática absorbiendo todo el
ancho de banda, hasta era un milagro que todo el código postal no
7
En el Original FFS: ForFuck's Sake, lo cual se traduciría por un "¡Coño, por el amor de dios!"
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sufriera un apagón eléctrico ─...Y puedes entender por qué
necesitamos tu ayuda. Este es el primer Duodécimo Festival del
Baile de Etiqueta que se celebra desde las redadas. Así que la
shellan de un Hermano y miembro de una de las Familia
Fundadoras sería una presidente perfecta para el evento…

Sin darle otra oportunidad, Marissa interrumpió ─No estoy


segura de que seas consciente de ello, pero trabajo a tiempo
completo como directora de Lugar Seguro y…

─...Y tu hermano dijo que sería una buena opción.

Marissa se quedó en silencio.

Su primer pensamiento fue que le resultaba muy poco


probable que Havers, el médico de la raza y muy, muy, muy
distanciado de su nueva familia la hubiera recomendado para algo
que no fuera una muerte temprana.

Su segundo pensamiento fue más en la línea de un cálculo...


¿cuánto tiempo había pasado desde que había hablado con él?
¿Dos años? ¿Tres? No desde que la había echado de su casa, a
unos cinco minutos antes del amanecer, cuando se había enterado
que estaba interesada en un simple humano.

Que en realidad había resultado ser el primo de Wrath y la


personificación del legendario Dhestroyer.

Ahora me gustas, oyó en su cabeza.

─Así que sólo tendrás que presidir el evento ─la hembra


concluyó como si se tratara de un hecho.

─Debes perdonarme ─Marissa se aclaró la garganta─. Pero


mi hermano no está en condiciones de proferir mi nombre para
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nada, cuando él y yo no hemos vuelto a vernos desde hace
bastante tiempo.

Cuando no dijo nada y un incómodo silencio se produjo en la


conversación, decidió que debió lavar la ropa sucia de su familia
hace unos diez minutos: se suponía que los miembros de la
glymera tenían rígidos códigos de conducta y la exposición de la
brecha colosal en su línea de sangre, a pesar de que era conocida,
era algo que simplemente no se hacía.

Mucho más apropiado para que otros susurren sobre él a


sus espaldas.

Desafortunadamente, la hembra se recuperó y cambió de


táctica. ─En cualquier caso, es de vital importancia para todos
los miembros de nuestra clase reanudar los festivales…

Un golpe en la puerta de su oficina hizo que los ojos de


Marissa se desviaran alrededor ─ ¿Sí?

La mujer al teléfono dijo ─ ¡Maravilloso! Puede venir a mi


finca...

─No, no. Hay alguien que me necesita ─Ella habló más


fuerte─. Pase.

En el momento en el que vio la expresión del rostro de


Mary, maldijo. No era una buena noticia. La shellan de Rhage era
una profesional consumada, por lo que si tenía ese aspecto, era
realmente un problema…

¿Qué era esa sangre en su camisa?


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Marissa bajó su tono y acabó con la cortesía ─Mi respuesta
es no. Mi trabajo requiere todo mi tiempo. Además, si eres una
apasionada de este, debes atender el trabajo. Adiós.

Dejó caer el auricular sobre el teléfono y se puso de pie ─


¿Que está pasando?

─Tenemos un ingreso que necesita URGENTE asistencia


médica. No puedo encontrar a Doc. Jane o Ehlena en ningún sitio.
No sé qué hacer.

Marissa corrió alrededor de la mesa ─ ¿Dónde está ella?

─Abajo.

Las dos bajaron la escalera a la carrera con Marissa a la


cabeza. ─ ¿Cómo pudo llegar a nosotras?

─No lo sé. Una de las cámaras de seguridad la vio en el


césped, arrastrándose.

─ ¿Qué?

─Mi móvil sonó con la alerta y me encontré allí con Rhym. La


llevamos al salón.

Al doblar la esquina en la parte inferior, Marissa patinó con


una de las alfombras...

Y se detuvo por completo.

Cuando vio la condición de la mujer sobre el sofá, puso una


mano sobre su boca ─Oh querido Dios... ─susurró.

Sangre. Había sangre por todas partes, goteando en el


suelo desde las toallas blancas que presionaban sus heridas hasta
la alfombra que había bajo los pies de la hembra.
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La chica había sido golpeada tan fuerte que no había
manera de identificarla, sus rasgos estaban tan hinchados que, si
no hubiera tenido el pelo largo y una falda desgarrada, ni siquiera
habría sabido de qué sexo era. Un brazo estaba claramente
dislocado, el miembro colgaba de mala manera desde el hombro y
llevaba solo el tacón del zapato izquierdo y sus medias estaban
rotas.

Su respiración era mala, muy mala, nada más que un ruido en


el pecho como si se estuviera ahogando con su propia sangre.

Rhym, la supervisora de admisión, levantó la vista desde


donde se había agachado junto al sofá y con lágrimas en los ojos,
le susurró: ─No creo que vaya a vivir. ¿Cómo puede vivir...?

Marissa tuvo que recomponerse. Era la única opción ─ ¿Doc.


Jane y Ehlena están incomunicadas a la vez? ─dijo con voz ronca.

─He tratado de localizarlas en la mansión ─contestó


Mary─. La clínica, sus teléfonos móviles y dos veces en cada
lugar.

Por una fracción de segundo, a Marissa le aterrorizaba lo


que eso significaba para su propia vida. ¿Tenían los Hermanos
problemas médicos? ¿Estaba bien Butch?

Eso duró sólo un momento ─Dame tu teléfono y busca los


números de la casa Wellsie. Quiero a todas allí en el caso de que
tenga que traer a un macho.

Mary le arrojó su teléfono y asintió con la cabeza ─Estoy


en ello.
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Lugar Seguro era exactamente eso: un lugar seguro para las
mujeres víctimas de la violencia doméstica que venían para
refugiarse y rehabilitarse con sus hijos. Y después de que
Marissa hubiera pasado incontables siglos inútiles en la glymera,
siendo nada más que la novia no reclamada del Rey, había
encontrado su lugar aquí, sirviendo a las que habían sido objeto
de abusos en el mejor de los casos verbalmente, en el peor de
ellos siendo tratadas horriblemente.

A los hombres no se les permitía la entrada.

Pero para salvar la vida de esta mujer iba a romper esa


regla.

“Contesta el teléfono, Manny”, pensó mientras el primer


tono sonaba. “Responde al maldito teléfono...”
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Capítulo 2

No era toda la Hermandad de la Daga Negra.

De hecho, solamente dos de los guerreros acompañaban al


Rey.

Mientras Abalone, Primer Consejero de Wrath, hijo de


Wrath, padre de Wrath, entraba a la sala de audiencia para
presentarse ante su gobernante, fue plenamente consciente de
ambos machos. Él no había sabido nunca que esos guerreros
fueran otra cosa que protectores y civilizados, sin embargo
considerando que estaba a punto de entregarles a su única hija,
sus más obvias cualidades eran como gritos en la noche.

El Hermano Vishous lo miró fijamente y sin parpadear con


esos ojos de diamante, los tatuajes en su sien izquierda se veían
adecuadamente siniestros, su cuerpo de fuertes músculos
vestido de cuero y cubierto de armas. A su lado estaba Butch,
conocido como Dhestroyer, un humano con acento de Boston
quien había sido infectado por el Omega y dejado para que
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muriera, solo para convertirse en uno de los pocos en sobrevivir a
un proceso de conversión.

Los dos raramente estaban separados y era tentador


asignarles el papel del policía malo y policía bueno.

Sin embargo, en este instante, el paradigma había


cambiado. Butch, quien solía sonreír y hablar, parecía ahora
alguien a quien sería mejor evitar en un callejón oscuro: su
mirada de color avellana era estrecha y decidida.

─ ¿Sí? ─Abalone le preguntó a su Rey─. ¿Puedo servir de


alguna manera?

Wrath acarició la cabeza rubia y cuadrada de George, su


perro guía.

─Mis muchachos necesitan hablar contigo.

Ah, pensó Abalone. Sospechaba de qué se trataba.

Butch sonrió por un segundo, como si antes quisiera


suavizar el aguijonazo de lo que sea que saldría de su boca.

─Queremos asegurarnos de que estás al tanto de lo que


involucra el programa de entrenamiento.

Abalone aclaró su garganta.

─Sé que es muy importante para Paradise y espero que


ofrezcan algunos cursos de defensa personal. Me gustaría que
estuviera más segura.

Ese beneficio potencial había sido lo único que lo había


ayudado durante toda la discusión entre lo que él había esperado
para su vida y lo que ella al parecer había elegido hacer.
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Cuando no hubo respuesta, Abalone miró a un Hermano y
después al otro.

─ ¿Qué es lo que no me están diciendo?

Vishous abrió la boca pero el Hermano Butch alzo la mano


para callarlo ─Tu labor con el Rey es prioridad.

Abalone retrocedió ─ ¿Me están diciendo que Paradise no


es apta debido a mi función aquí? Querida Virgen Escriba, por
qué no nos dijeron antes.

─Necesitamos que entiendas que no son lecciones de libros.


Es una preparación para la guerra.

─Pero los candidatos no necesariamente tienen que salir a


pelear a las calles durante el programa ¿verdad?

─Lo que nos preocupa es la situación aquí ─el Hermano


señaló la sala─. No podemos tener nada que afecte tu relación
con Wrath y lo que haces para el Rey. Paradise es bienvenida
como cualquier otro en el programa, pero no si la perspectiva de
que decida abandonar o sea echada pudiera crear tensión entre
nosotros.

Abalone exhaló con alivio ─No se preocupen por eso. Ella


tendrá éxito o fallará por sus propios méritos. No espero un
trato especial para con ella y si no puede mantener el ritmo,
entonces tendría que ser retirada.

De hecho, aunque jamás lo diría en voz alta, rogaba y


esperaba que ese fuera el caso.

No deseaba que Paradise se sintiera decepcionada de ella


misma o de su esfuerzo, pero… lo último que quería era que su
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hija estuviera expuesta a cualquier fealdad o que, Dios no lo
quiera, realmente trate de luchar en la guerra.

Esto último no podría ni siquiera imaginarlo.

─No se preocupen ─Reiteró, mirando a los Hermanos y al


Rey─. Todo estará bien.

El Hermano Butch observó a Vishous y luego volvió a


dirigirse a él ─Leíste la solicitud ¿cierto?

─Fue ella quien la llenó.

─ ¿Entonces no la leíste?

─Esto es algo que está haciendo de manera independiente,


como su padre y ghardian ¿se supone que debo firmarlo?

Vishous encendió un cigarro liado a mano ─Quizá quieras


estar preparado ¿verdad?

Abalone asintió ─Lo estoy, les prometo que lo estoy.

Paradise era una hembra cuidadosamente educada bajo las


tradiciones de la aristocracia. Ella había estado trabajado en su
condición física los dos últimos meses (con mucho esmero de
hecho) y él podía sentir la emoción que desbordaba mientras
terminaba sus deberes aquí y se preparaba para dejar el puesto.
Sin embargo existía una gran posibilidad de que después de la
introducción de mañana por la noche, cuando comenzara el
verdadero trabajo, decidiera retirarse ella misma o que le
pidieran que se fuera.

Verla fracasar iba a matarlo.


J.R. WARD Blood Kiss
Pero era mejor que verla morir en el campo solo para probar
el hecho de que era mucho más de lo que dictaba su posición
aristocrática.

Mientras los dos Hermanos lo miraban, Abalone bajó la


cabeza ─Sé que no le irá bien. Estoy más que preparado para eso.
No soy ingenuo.

Luego de un momento, Butch dijo ─Ok, me parece bien.

─ ¿Hay alguna otra cosa, mi señor? ─Abalone le preguntó al


Rey.

Cuando Wrath negó con la cabeza, Abalone le hizo una


reverencia a cada uno de ellos ─Gracias por su preocupación.
Paradise es lo más preciado que tengo. Todo lo que me dejó mi
amada shellan. Sé que el día de mañana estará en amables y
justas manos.

Mientras Abalone giraba para irse, los Hermanos


permanecieron con una expresión sombría, pero por otro lado, él
no estaba al tanto de lo que pasaba en la guerra, y siempre había
algo. La lucha y estrategia eran cosas en las que nunca había
estado involucrado y se sentía agradecido por ello.

Justo como se sentiría si Paradise dejara el programa.

Verdaderamente, deseaba que su mahmen estuviera viva.


Quizá todo esto fuera irrelevante si su shellan hubiera estado
presente para hacer entrar en razón a la muchacha.

Cuando abrió las puertas dobles, escuchó un repiqueteo en


el área de espera ─ ¿Paradise?
J.R. WARD Blood Kiss
Abalone caminó a través del vestíbulo y al rodear la esquina
hacia la recepción, su hija estaba justamente levantando el
lapicero rojo que había estado golpeando en el escritorio.

─ ¿Está todo bien? ─pregunto él.

Sus ojos encontraron los de su padre.

─ ¿Lo está? ¿Me permitirás ir mañana?

Abalone sonrió y trató de alejar la tristeza de sus ojos y de


su voz ─Por supuesto. Estás en el programa, eso se decidió meses
atrás.

Ella corrió y lo abrazó, sujetándolo fuerte, como si hubiera


estado convencida de que le sería negado algo que deseaba
desesperadamente.

Mientras abrazaba a su hija, Abalone fue vagamente


consiente que los Hermanos y el Rey salían por la puerta
principal. No les prestó atención.

Estaba muy ocupado deseando poder salvar de cualquier


decepción a su hija. Sin embargo eso no estaba entre las
habilidades paternales que se le concedió cuando ella nació.

Oh, cómo deseaba que su shellan estuviera con ellos y no en


el Fade.

Ella hubiera manejado todo esto mucho mejor.


J.R. WARD Blood Kiss
Mientras vigilaba a la hembra terriblemente herida,
Marissa cerró los ojos al escuchar el buzón de voz de Manny por
tercera vez. ¿Qué diablos estaba pasando en la clínica?

Justo cuando estaba por remarcar, el teléfono comenzó a


sonar ─Gracias Dios… ¿Manny? ¿Manny?

Algo en el tono de su voz hizo que la hembra lastimada se


revolviera, su rostro ensangrentado moviéndose contra los
cojines del sofá. Dios, el sonido de ese doloroso quejido fue
suficiente para parársele el corazón.

─No, soy Ehlena ─Dijo la voz al teléfono─. Manny y Jane


están en una cirugía de emergencia con Thor. Tiene una fractura
compuesta en el fémur y tengo que regresar a la Sala de
Operaciones. ¿Pasa algo malo?

─ ¿Cuánto tiempo tardarán? ─Preguntó.

─Acaban de empezar.

Marissa cerró los ojos ─Ok, por favor diles que me llamen
en cuanto puedan. Tengo un… ─Se dio la vuelta y bajó la voz─.
Tengo un caso de trauma que acaba de llegar aquí. No sé si
tenemos mucho tiempo.

Ehlena maldijo ─No podemos prescindir de nadie ahora


¿Puedes llamar a Vishous? Con su entrenamiento médico, podría
estabilizar las cosas.

Marissa trató de imaginar al Hermano entrando a la casa.


No era su primera opción y no porque no confiara en el macho. El
mejor amigo de su hellren era sin duda un excelente vampiro.

Sólo su apariencia era aterradora.


J.R. WARD Blood Kiss
Sin embargo, ¿si todas iban a estar en el anexo Wellsie…?

─Buena idea, gracias.

─Haré que te llamen a penas hayamos terminado.

─Por favor.

A penas cortó la comunicación llamó a V, solo para escuchar


el maldito buzón de voz ─Mierda.

Rhym habló mientras presionaba una toalla en el profundo


corte que tenía la hembra en el hombro ─ ¿Cuándo llegarán?

La noche estaba llegando a su fin. V podría haber salido de


los callejones de la ciudad de Caldwell hacia la mansión. O bien
podría estar luchando con quien sea que haya herido a Thor de
esa manera.

Cuando la hembra en el sofá empezó a toser y a escupir, el


cálculo fue hecho en una fracción de segundo. Lo último que
quería hacer era contactar con su hermano, sin embargo no
podría vivir consigo misma si sus problemas personales le
costaban la vida a alguien.

Marissa marcó de memoria el número del móvil de Havers y


esperó que no lo hubiera cambiado. Timbró una vez, dos veces…

─ ¿Hola? ─Escuchó su voz.

─Soy yo ─ ella dijo antes de un incómodo silencio o un


hola─. Tenemos una emergencia médica en Lugar Seguro.
Necesito que vengas ahora mismo o envíes a alguien. Los doctores
de la Hermandad están ocupándose de una cirugía y no tenemos
mucho tiempo.
J.R. WARD Blood Kiss
Hubo un corto silencio, como si el principal sanador de la
raza estuviera cambiando de modo personal a modo profesional
─Estaré allí en un momento. ¿Es una situación de trauma?

─Sí ─Marissa bajó nuevamente la voz─. Ha sido


terriblemente golpeada y… ultrajada. Hay mucha sangre. No sé…

─Llevaré conmigo a una enfermera ¿Has trasladado a las


demás residentes?

─Ya lo hice.

─Abre la puerta principal.

─Te veré ahí.

Eso fue todo.

Supuso que el universo estaba decidido a poner a su


hermano en la pantalla de su radar esta noche. Primero esa
estúpida llamada del miembro de la alta sociedad y ahora…

Marissa asintió a Rhym ─La ayuda está en camino.

A través del ojo que no estaba hinchadamente cerrado, la


hembra pareció querer enfocarse.

Marissa se inclinó y sujetó su mano ensangrentada ─Mi


hermano cuidará muy bien de ti.

Por un segundo, Marissa se preocupó si debería haberse


quedado callada sobre el hecho de que iba a tratarla un macho.
Sin embargo la hembra no parecía estar consiente.

Querida Virgen Escriba ¿Si moría antes de que Havers


llegara?
J.R. WARD Blood Kiss
Marissa se puso en cuclillas, colocando su rubio cabello
detrás de las orejas ─Estás a salvo, todo estará bien ─ese único
ojo se dirigió a su rostro─. ¿Tienes parientes a los que podamos
llamar? ¿Hay alguien a quien podamos contactar por ti?

La hembra negó con la cabeza.

─ ¿No? ¿Estás segura? ─El ojo se cerró─. ¿Puedes decirme


quien te hizo esto?

Giró ese rostro hacia el otro lado.

Mierda.

Marissa retrocedió y salió a la parte baja del salón en


frente de la casa. Habían allí delgadas ventanas a cada lado de la
puerta por las que miró el césped. Los árboles que semanas antes
habían estado brillantemente coloridos habían mudado sus
espectaculares hojas rojas, doradas y amarillas, sus larguiruchas
ramas se mostraban como los huesos de un perro demasiado
flaco.

Fue imposible no darle una mirada al espejo que estaba


cerca a la puerta para comprobar que su cabello estaba en su
lugar y que su maquillaje se mantenía incluso después de diez
horas.

En los días que había vivido con su hermano, había usado


trajes de seda y pesadas joyas, llevado su cabello con peinados
altos sobre su cabeza. ¿Ahora? Usaba unos pantalones de vestir
Ann Taylor, una blusa de cuello alto y unos mocasines Cole Haan
como calzado porque eran muy cómodos. No tenía más joyas que
la pequeña cruz de oro que su hellrenle había regalado en la
J.R. WARD Blood Kiss
pasada Navidad y que usaba porque el Dios de Butch era muy
importante para él. Oh, y tenía un par de aretes de perlas.

A pesar de la conversión de Butch, su status como Hermano


y como pariente del Rey, su macho continuaba siendo un humano
en esencia; desde su creencia en la fe Católica, sus gustos por
libros y películas hasta su opinión acerca de lo que quería en una
“esposa”, eran producto de su educación entre Homo Sapiens.

Frunció el ceño al tocar la cadena de oro en su cuello, como


si tuviera que luchar contra la urgencia de quitársela porque su
hermano no la aprobaría.

Pero vamos, ya sea si el símbolo de su emparejamiento


estuviera o no en su cuello, no cambiaría en algo las cosas. Ante
los ojos de su hermano, Marissa había tomado como hellren a una
rata sin cola y esa caída en desgracia nunca sería perdonada.

Unos segundos después, dos sombras se materializaron de


la nada en la acera: Una alta y masculina, vestida de bata blanca,
la otra más pequeña y femenina en un tradicional uniforme de
enfermera.

Mientras se acercaban y eran iluminados por las luces de


seguridad, Marissa secó sus palmas transpiradas en los bolsillos
traseros de sus pantalones. Havers lucía exactamente igual que
siempre, desde su pajarita y sus gafas de carey hasta su oscuro
cabello peinado de lado al estilo MadMen8.

8
Serie estadounidense, perteneciente al género de drama ambientada en los años 1.960 en
NY.
J.R. WARD Blood Kiss
A último momento, Marissa movió la cruz alrededor de la
nuca y abrió la puerta. Tratando de no sonar como si estuviera
nerviosa, anunció ─Ella está en el salón.

Ni un “Hola ¿cómo estás?” O un “Hey, ¿Has dejado de ser


un estúpido prejuicioso?” Aunque claro, ésta era una emergencia
médica y no una visita social.

─Marissa ─dijo su hermano, asintiendo y dando un paso


hacia ella─. Ella es Cannest, mi enfermera en jefe.

─Es un placer ─murmuró la enfermera.

Marissa asintió a la hembra ─Por aquí.

Sentía sus piernas rígidas mientras los dirigía dentro de la


modesta casa de simple mobiliario y por alguna absurda razón, se
imaginaba viéndose como un flamenco, con sus rodillas yendo en
dirección opuesta. Mientras tanto, toda clase de recuerdos se
agitaron bajo la superficie de su conciencia, sólo la importancia
psíquica de la tragedia que se desarrollaba en la otra habitación
contenía sus emociones.

Su hermano se detuvo en el arco del salón y le entregó su


maletín a su asistente ─Mi enfermera hará la evaluación y me
informará su estado. Será más conveniente a que un macho haga
el examen.

Marissa le dio un vistazo a los ojos de Havers por primera


vez y notó que su mirada le recordaba ese tono azulado idéntico
al de ella. ¿Cómo si eso pudiera haber cambiado?

─Es muy considerado de tu parte ─dijo antes de dirigirse a


su empleada─. Ven conmigo.
J.R. WARD Blood Kiss
En la sala, la enfermera se dirigió directamente al sofá y
fue amable con Rhym al tomar su lugar. La víctima se movió como
si reconociera que había una nueva presencia ante ella y gimió
mientras le tomaban el pulso y la presión arterial.

Marisa se colocó a un lado, cruzando los brazos en su pecho


y colocando una mano en la boca. Los movimientos son buenos, se
dijo a sí misma. Significaban que la pobre chica seguía con vida.

─Con cuidado ─Espetó cuando la enfermera soltó el brazo y


las lágrimas se mezclaron con la sangre de su golpeado rostro.

Querido Dios ¿Quién le hizo esto? Tuvo que ser un miembro


de la especie, no podía percibir el olor de algún humano en ella.

Marissa tuvo que bajar la mirada cuando el examen se volvió


más privado, haciéndole señas a Rhym para que se uniera con ella
en el arco de la puerta, como si estuviera protegiendo la
privacidad que su hermano ya estaba respetando.

Luego de lo que pareció una eternidad, la enfermera le


habló suavemente a la hembra y luego regreso con ellos,
asintiendo a Marissa para que la siguiera donde Havers estaba
parado con sus manos sujetas a su espalda. El inclinó la cabeza
mientras la enfermera hablaba en voz baja.

─Tiene amplios daños internos ─informó la hembra─.


Tendrá que ser operada inmediatamente si queremos que
sobreviva. El brazo es el menor de los problemas.

Havers asintió y miró a Marissa ─Me tomé la libertad de


pedir transporte. Llegará aproximadamente en quince minutos.
J.R. WARD Blood Kiss
─Iré con ella en la camioneta ─Marissa se preparó para una
pelea─. Hasta que aparezca su familia, yo soy su ghardian.

─Por supuesto.

─Y asumiré el costo del tratamiento.

─Eso no será necesario.

─Es muy necesario. Permíteme traer mis cosas.

Dejándolos, habló con Rhym y luego corrió a su oficina por


su teléfono, cartera y su abrigo.

Pensó en llamar a Butch, ya que cabía la posibilidad de que


no fuera a casa en todo el día, aunque no lo iba a saber dentro de
poco. Y desafortunadamente ¿Si llamara a su hellrencada vez que
una crisis ocurriera en el trabajo? Terminaría consumiendo la
batería del móvil de Butch.

A mitad de la escalera, se dio cuenta que había otra razón


por la que no se contactaba con él.

Se parecía mucho a lo que pasó con su hermana.

Y había la posibilidad de que sea exactamente lo mismo si la


hembra moría debido a sus heridas.

No, pensó cuando llegó al primer piso. Él ya tenía suficiente


con lo que lidiar en su cabeza como para remover viejas heridas.

─Estoy lista ─Le dijo a su hermano, retándolo a que


cambiara de parecer.

─La ambulancia llegará en dos minutos. Yo también


necesitaré estar allí con ella. Requerirá de alimentación si tiene
alguna posibilidad de sobrevivir.
J.R. WARD Blood Kiss
Havers le hizo una pequeña reverencia y luego dirigió sus
pasos hacia la puerta principal. Mientras doblaba la esquina,
Marissa sacudió la cabeza. La idea de que diera su sangre para
ayudar a una hembra desconocida quien probablemente no era
más que un civil, era increíble… y algo frustrante.

Que el macho pudiera ser tan generoso con sus pacientes y


tan cruel con ella personalmente parecía una contradicción
insoportable.

Pero eso era la Glymera. Llena de doble moral.

Y típicamente usada para abusar de hijas, hermanas y


madres.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 3

Cuando Butch se puso de pie en el colorido y gran vestíbulo


de la mansión de la Hermandad, frunció el ceño y miró su
teléfono. Había chequeado la hora en su reloj AudemarsPiguet 9
unos tres minutos antes, pero pensó que tal vez su Samsung
cualquiera -que sea-la-mierda-que-era podría darle una respuesta
con la que podía vivir mejor.

Negativo.

Y su séptima llamada a Marissa había quedado sin


respuesta. Como lo habían hecho las otras seis.

A lo lejos, la charla y el sutil tintineo de la Última Comida


siendo consumida burbujeaba fuera del comedor.

Por ninguna buena razón pensó en la primera noche que


había escuchado sonidos como esos. Había estado en lo que ahora
era la casa de audiencias. Había sido un detective de homicidios
en ese entonces, fuera de control y en busca de una fuente de
destrucción total para poder ponerle fin a su vida.

Y luego cayó por la madriguera del conejo.


9
Empresa Suiza de relojes de lujo.
J.R. WARD Blood Kiss
Beth había sido la primera. Su herencia mixta medio
humana, medio vampiro la había jalado dentro. Su plato principal
había sido algo completamente distinto.

“Si van a desangrar al humano, ¿tendrían la amabilidad de


hacerlo en el patio trasero?”

─ ¿Todavía no la encuentras?

Butch cerró los ojos a la familiar voz masculina. A pesar de


que ni siquiera era parcialmente cierto, a veces sentía como si el
murmullo mordaz de Vishous hubiera estado en su cabeza
durante toda su vida.

─No.

Cuando el Hermano se acercó, el olor a tabaco turco lo


precedió y Butch respiró profundo. Tal vez era un contacto
superior, tal vez era la presencia del desagradable hijo de puta,
pero el volumen de gritos de pánico en sus oídos disminuyó un
poco.

─ ¿La llamaste a su oficina en Lugar Seguro? ─Preguntó V


mientras exhalaba.

─Correo de voz. Y llamé a Mary también. Nada.

─Putamadre…

El sutil bip del monitor de seguridad desgarraba su cabeza.


Cuando vio la imagen en la pantalla, se abalanzó sobre la puerta
del vestíbulo, casi rompiendo la pesada carga de sus goznes.

─Oh, Dios, ¿dónde has estado…?

Él estuvo sobre su Marissa tan rápido y con tanta fuerza


que el resto del parloteo que salió de su boca se perdió mientras
la sostenía en su contra.
J.R. WARD Blood Kiss
─Lo siento mucho ─dijo con voz apagada─. Estaba lidiando
con un caso. No me molesté en llamarte, porque tenía muy poco
tiempo para llegar a casa.

Tirando hacia atrás, puso sus manos a ambos lados de su


cara y la miró.

─ ¿Estás bien?

─Por supuesto. Lo siento tant…

La besó, estremeciéndose mientras sus manos viajaban por


su espalda.

─No, no. Ningún lo siento. Sólo me importa que estés bien.

Mierda, ese sol era una cosa terrible. Un vampiro atrapado


fuera al amanecer no era más que una hoguera en sus ropas, y
aunque Marissa estaba bien protegida en Lugar Seguro, la mierda
podía suceder: los humanos eran idiotas impredecibles y los
asesinos eran francamente mortales.

A medida que ella los separaba, sonrió.

─Estoy bien, muy bien.

Sí, claro, pensó él mientras sus ojos no encontraban los


suyos.

Él tiró de su brazo.

─Ven conmigo.

─Pero la Última Comida está en la mesa…

─A quién le importa.

Jalándola hasta la sala de billar, los habría encerrado


juntos si hubiera habido puertas para cerrar.
J.R. WARD Blood Kiss
─ ¿Qué pasó realmente? ─Exigió.

Ella vagó alrededor un poco, su increíble cuerpo


convirtiendo esas simples ropas en alta costura ─Nada que no
hayas escuchado antes, por desgracia.

Butch cerró los ojos. A veces odiaba su trabajo; él


realmente lo hacía. Cuanto más difícil era, más luchaba, y aunque
le dolía verla agotada, desgastada, y desalentada a veces,
respetaba como el infierno lo que ella hacía por su raza. Y no
todo era malo. Cuando la gente que había ayudado a hacer la
transición volvía a su vida independiente, su shellan brillaba como
el sol.

Tomando su mano, él retrocedió contra una de las mesas de


billar, y la atrajo entre sus muslos.

─Dime de todos modos.

Sus ojos recorrieron la habitación, pero él se quedó


centrado en ella. Y ¡Jesús! Incluso después de una larga y dura
noche, ella le quitó el aliento. Su belleza era legendaria ente la
raza, algo de lo que se había hablado durante generaciones y que
todavía era venerada, y era obvio el por qué. Su rostro era una
compilación de ángulos perfectos, su piel tan suave y luminosa
como una perla, sus ojos azules eran del color de una gloriosa
mañana, y sus labios eran rosados y suaves. Luego estaba el
cabello rubio que caía sobre sus hombros, y sí, esa figura, que era
el tipo de cosa que dejaba a los hombres noqueados sobre sus
culos… y los mantenía allí.

Sobre una base regular, no podía creer que estuviera con él.
Él. Un tipo de Southie, con un diente delantero astillado, un mal
pasado, y una serie de adicciones que no había sido capaz de
dominar hasta que la había conocido.

Además estaba toda la mierda del Omega.


J.R. WARD Blood Kiss
Sin embargo, su shellan lo amaban, por alguna razón
completamente desconocida.

─No me estás hablando ─susurró él, barriendo su cabello


hacia atrás y acariciándole el cuello, los hombros estrechos, y sus
brazos tiesos─. Sabes que odio cuando no sé lo que está pasando.

Mientras que un coro de risas estalló al otro lado, Marissa


se acomodó más cerca, sus caderas entrando en contacto con su
parte feliz.

Y obvio, su erección fue instantánea, su polla se engrosó y


se alargó detrás de la bragueta de cuero.

Poniendo sus brazos alrededor de su cuello, ella se inclinó y


bajó sus pechos contra su pecho.

─ ¿No tienes hambre?

Gruñendo profundo desde su garganta, él la rodeó y ahuecó


su parte trasera. Una palma en cada nalga, nada más, tan firme
como una gimnasta… ¡Oh, Dios!, estaba empezando a sudar.

Excepto que negó con la cabeza.

─Esto no va a funcionar. No vas a distraer…

Lo siguiente que supo, fue que Marissa abrió su boca y


expuso sus colmillos. Acercándose, ella corrió uno de los caninos
a través de su labio inferior, la sensación de la punta afilada
moviéndose sobre su carne lo hizo gemir.

─Suenas como si necesitaras algo ─susurró ella contra su


boca─. ¿Quieres decirme qué es? ─Extendió su lengua y lamió su
camino hacia él─. ¿Qué pasa, Butch? Dime lo que necesitas…

─A ti ─gimió─. Te necesito a ti.

Después de su transición, cuando su cuerpo se había


J.R. WARD Blood Kiss
abultado y se había convertido en ésta cosa descomunal llena de
poder, se había acostumbrado a hazañas de fuerza física… y
también a ésta debilidad resonante cuando se trataba de su
hembra y el sexo. Había necesitado mujeres algunas veces
cuando era estrictamente humano, pero eso no se comparaba en
nada con la rugiente lujuria que Marissa podía conseguir de él en
un abrir y cerrar de ojos. Una mirada, un toque... una frase o
dos... a veces sólo era su limpia esencia a oceano...

¡Boom! Como si alguien hubiera hecho estallar su cerebro.

─Marissa...

Su pelvis se movió contra su erección y luego ella se fue


alejando de él ─Ven aquí.

Podía haberle mandado hacer cualquier número de cosas


“Párate sobre tu cabeza, aféitate las cejas, hala el gatillo de tu
propia arma” y habría hecho todo eso en un santiamén. ¿Seguirla?
¿Con la posibilidad de darle un orgasmo o seis?

Sí, por favor, gracias, señora, ¿cómo puedo servirle?

Marissa le llevó detrás de la barra y lo empujó contra los


estantes de botellas de licor. Con manos rápidas, se fue por su
bragueta, y Dios le ayudara, él agarró el borde de la encimera de
granito y la vio desabrochar los botones uno por uno, la cresta de
su erección presionando la cosa abierta mientras ella caía al
suelo.

Y entonces se apoderó de él.

─Mieeerrda... ─Su cabeza quería caer hacia atrás, pero


necesitaba verla…

Todo su cuerpo se balanceaba mientras su mano acariciaba


su eje.
J.R. WARD Blood Kiss
─¿Te gusta verme hacerte esto? ─Ella lo trabajó agradable
y lentamente, arriba y abajo─. ¿Te gusta, Butch?

─Sí ─susurró él, dibujando la palabra─. Me gusta... ver... tus


manos sobre mí...

─¿Qué pasa con mi boca?

Sus bolas se apretaron, y un orgasmo se disparó hacia la


cabeza de su pene, listo para explotar, y eso fue antes de que
ella se pusiera de rodillas delante de él, desapareciendo detrás
de la cubierta de la parte delantera de la barra.

No iba a durar mucho tiempo, pero mierda, quería esa


sensación, ese tirón cálido y húmedo, aunque no pudiera
observarlo. Tuvo que cerrar los ojos apretándolos porque si veía
lo que parecía, con su boca abierta ampliamente, su hermoso
cabello extendido sobre sus pantalones de cuero, esa miraba
sobre él como si a ella le gustara su sabor . Lo cual, por supuesto,
no podía ser cierto. Pero esa era una mentira sobre la que él no
iba a discutir con…

Mientras su nombre resonaba hasta su garganta, esa


succión era exactamente lo que él buscaba, tan hábil y suave, tan
caliente que sus ojos se abrieron dilatados. Con la cabeza en alto,
él consiguió un breve hola-¿cómo-estas? de los sofás de cuero,
las mesas de billar y el arco en el vestíbulo. Si a alguien se le
ocurría venir, lo cual era poco probable, dado que se servía la
Última Comida, sólo iban a verle a él con su cara porno. Marissa
estaba escondida detrás de la pantalla del largo bar, una alta
pieza de mostrador. ¿Y más buenas noticias? Su esencia de
emparejamiento estaba llegando bien lejos, las especias oscuras
tan espesas que servirían como una advertencia de la mierda
estaba sucediendo aquí, y la gente les daría un poco de intimidad.

Marissa montó su cabeza y su eje con la boca, trabajándolo


como a él le gustaba, y él cerró los párpados de nuevo, pensando
J.R. WARD Blood Kiss
en los Patriots10 jugando con los Gigantes, lo que se estaba
sirviendo en ese comedor, si Lassiter iba a hacerles ver The
Bachelor11 o si iba a ser Rachael maldita Ray12 y su mierda de
EVOO13.

La imagen de esa pequeña cocinera mandona fue el filtro


que funcionó mejor, bloqueando algunas de las sensaciones, o al
menos las suficientes para que no se viniera sobre su shellan.

En realidad, el miedo al resultado funcionó aún mejor.

Joder, el horror que sentiría si alguna vez llegara a su


clímax en la boca de ella o, Dios, en su cara...

Nop, nop, no iba a suceder.

Removiendo sus manos como garras de la encimera de atrás,


se agachó y la empujó suavemente por los hombros.

─Deja de... ─se ahogó─. Debes parar ahora.

Las sensaciones por debajo de su cintura se estaban


poniendo fuertes como una detonación, incluso con las
distracciones y la preocupación, estaban a punto de llevarlo al
final, sumergiéndolo bajo grandes oleadas de éxtasis de alto
octanaje.

Apretando los dientes, hizo una mueca.

─Es hora de detenerse, es hora de…

En el último momento posible, forzó la cabeza de ella hacia


un costado, sacudió sus caderas hacia un lado, y eyaculó sobre los

10
New EnglandPatriots, equipo de fútbol americano.
11
Espectáculo de EEUU. El reality gira alrededor de un soltero joven atractivo que será
cortejado por 25 mujeres
12
Presentadora de televisión y escritora estadounidense, ha escrito numerosos libros de
cocina.
13
Extra Virgin Olive Oil = Aceite de Oliva Extra Virgen.
J.R. WARD Blood Kiss
gabinetes donde se guardaban las grandes cajas de
PepperidgeFarmGoldfish14. Al venirse, ella luchó contra su
agarre, como si quisiera volver a su erección, pero no la soltó
hasta que sus caderas dejaron de moverse y su cuerpo comenzó a
debilitarse.

─Deberías haberme dejado terminar─ dijo ella en voz baja


─Nunca me dejas terminar.

Reenfocándose en su compañera, la atrajo a su cuerpo, su


todavía dura polla golpeando contra sus pechos, su estómago, sus
muslos…

El sonido del timbre de la puerta del vestíbulo hizo girar


sus cabezas, y Butch se tragó una maldición. Jesús, ¿cómo había
dejado que esto sucediera en una habitación tan malditamente
pública? Le había parecido una idea perfectamente aceptable
cuando había sido presa de la lujuria ciega, pero este no era el
lugar para que una dama como ella se la chupara a un mestizo
como él, incluso si estaban apareados.

Butch alisó rápidamente el cabello de Marissa y comenzó a


subirse la bragueta del pantalón. ─Luego hablaremos de esto en
casa.

─Fue un poco divertido.

─ No.

Mientras Fritz dejaba entrar a Xhex y Trez, Butch se


trajo a sí mismo a la realidad.

─...me debes una ─ estaba diciendo Xhex cuando entró.

─Lo hago ─Butch le gritó─. Reclama el recibo cuando lo


desees.

14
Son galletas con forma de pez fabricados por PepperidgeFarm, una división de la Campbell
Soup Company
J.R. WARD Blood Kiss
Xhex hizo un ademán de dispararle, y luego lo señaló
apuntando con su dedo. ─Te respaldo.

─Más te vale.

Butch tuvo que sonreír, pero luego se reenfocó en su


shellan.

─Déjame que te alimente. Y a continuación tenerte


desnuda en nuestra cama.

─Bien.

Ella lo besó y luego se dio la vuelta para limpiar lo que él


había…

─No.

Butch quitó sus manos de las toallas de papel.

─Ese es un trabajo para que yo lo haga.

Mientras la ayudaba para quitarla del medio, podía sentir su


mirada fija en él, pero no le hizo caso. De dónde venía, había dos
clases de mujeres, y su compañera estaba en la categoría de
adoración.

Él debía saberlo. Había tenido más que su cuota de zorras.

Lo último que jamás haría sería faltarle el respeto a su


Marissa. Sería como quemar una iglesia, acuchillar a la Mona Lisa,
y conducir un 91815 hacia un precipicio sin razón alguna.

Así que no, ella no iba a limpiar el desastre que él había


dejado.

15
Automóvil deportivo Porche 918 Spyder, también llamado XG10
J.R. WARD Blood Kiss

Marissa tenía otras cosas que hacer.

Mientras Butch se limpiaba con las toallas de papel, ella


salió de su camino y negó con la cabeza. Nunca había entendido
sus peculiaridades sobre el sexo, pero las aceptaba. ¿Qué otra
cosa podía hacer? Él no quería hablar con ella sobre eso. Cada
vez que traía a colación el tema de que él empujaba su boca lejos
todas las veces que estaba cerca de clímax, se cerraba.

Además, ahora ese continuo y largo enfrentamiento entre


los dos pasaba a un segundo plano

Esa horriblemente hembra herida estaba apenas con vida


después de haber sido operada, Marissa había vuelto a casa sólo
porque no había nada más que hacer que sentarse fuera de esa
habitación de UCI16y esperar las noticias de que sus órganos
habían fallado. O que habían comenzado a trabajar por sí mismos.
Dios, la cirugía había parecido tan complicada cuando la
enfermera se lo había explicado, y aun así, reparar sus heridas
internas y remover su bazo no había tomado más de una hora.

Por desgracia, había perdido demasiada sangre, e incluso


después de que Havers le había dado de su vena, sus signos
vitales estaban saltando inestables.

Cuando su hermano había salido de la sala de operaciones,


había mirado a Marissa directamente a los ojos y dijo que había
hecho lo mejor que pudo.

Y poniendo los problemas personales entre ambos a un lado,


ella le creyó.

La parte triste de todo esto, y de hecho, había casi


demasiada tragedia que soportar con este caso, era que todavía

16
Unidad de Cuidados Intensivos
J.R. WARD Blood Kiss
no tenían un nombre para la hembra, y nadie había llamado en
busca de ella. Abalone, el Primer Consejero del Rey, había
revisado la casilla de correo electrónico pública y el correo de
voz de la casa de audiencia a petición de Marissa. También había
consultado en la clínica y en Lugar Seguro.

La chica era una figura fantasma... o en su camino a la


posibilidad de convertirse en uno literalmente.

─ ¿Vamos? ─dijo Butch arrastrando las palabras mientras


le ofrecía el brazo.

Marissa se sacudió mentalmente para enfocarse


nuevamente y le sonrió a su compañero.

─Sí por favor.

Apoderándose de él, caminó a su lado hacia el vestíbulo y


entró en el comedor formal. Después de la privacidad que recién
habían tenido, todas las charlas, risas y bullicio eran una zona
horaria social diferente, y se encontró a sí misma sintiéndose un
poco abrumada. Hablaban a llena capacidad. A pesar de que el
techo con mural estaba alto como una cometa y que el espacio del
piso era del tamaño de una pista de bolos, con la mesa de
cuarenta pies17 de largo abarrotada con los Hermanos, sus
shellans, y los otros combatientes y miembros de la familia, había
una alegre congestión total.

Dos asientos estaban vacíos en el lado opuesto y se fueron


hacia a ellos. Butch la acomodó en su silla. Mientras se sentaba
junto a ella, se inclinó y la besó en la boca.

─Come rápido.

─Más vale que lo creas ─dijo ella, a pesar de que no tenía


hambre.

17
12.19 mts
J.R. WARD Blood Kiss
Y era triste de admitir que tampoco estaba necesariamente
con mucha prisa por volver al Pit. La verdad era que le había
seducido porque sabía que era la única manera de conseguir que
su compañero dejara de preocuparse por ella.

Cuando un plato de filet mignon fue puesto frente a ella por


un doggen, Marissa movió las cosas alrededor, cortando carne
que no probó, ensuciando el puré de papas, dispersando los
brillantes guisantes verdes. Luego tomó su copa de cabernet
sauvignon y se sentó hacia atrás, mirando a la gente, escuchando
las historias.

─ ¿...quieres que haga?

Se centró en su compañero mientras él hablaba, le miró


mientras se apoyaba en torno a John Matthew para hacerle la
pregunta a Xhex.

La luchadora rió ─Deberías temerme.

─Lo haría cualquiera que no fuera un idiota.

─Dices las cosas más dulces. Y no tengo prisa en cobrar esa


deuda. Es una buena cosa tener a un macho como tú de deudor.

Por ninguna razón en particular, Marissa tomó nota de cuan


poderoso era el cuerpo de Xhex, los hombros y el torso marcados
con músculos que se ponían de manifiesto por la ceñida camiseta
UnderArmour18 que llevaba bajo su traje de cuero negro. Entre
su cabello oscuro, que estaba cortado corto y sus ojos gris acero,
ella era definitivamente alguien a tomar en serio.

Mientras que Marissa se balanceaba en sus apropiados


pantalones de oficina y en su blusa de vieja profesora de Escuela
Inglesa.

18
empresa de ropa deportiva y calzado deportivo, con sede en Baltimore, Maryland, EEUU.
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando Butch le ofreció su palma para que chocara los
cinco, Xhex puso la de ella sobre la de él y el sonido se escuchó
fuerte en la habitación, incluso con todo el ruido de fondo.

─De eso es de lo que estoy hablando ─dijo Butch mientras


se sentaba en su silla─. Increíble.

─ ¿Qué sucede? ─preguntó Marissa.

─Xhex estaba... bueno, en realidad, en primer lugar, yo


estaba en un callejón, Ah, déjame recapitular... ─Él se pasó la
mano por el aire─. En realidad, es demasiado para explicar. En
pocas palabras, estaba malditamente acorralado con dos lessers
y Xhex tenía el teléfono de J.M. con ella cuando envié un
mensaje por respaldo. Ella vino al instante y… ─Butch se detuvo y
sacudió la cabeza─. En fin.

Marissa esperó a que continuara. ─De todas formas… ¿Qué


pasó?

Butch se aclaró la garganta y tomó un sorbo de


Lagavulin19de su vaso.

─No es importante. Es sólo, ya sabes, cosas.

─Estabas en problemas, ¿no es así?

Él dijo con tono áspero ─Todo salió bien.

─Gracias a Xhex.

─No has comido nada.

Ella bajó la mirada hacia su plato.

─Oh, sí. No, tuve una comida antes de salir de Lugar


Seguro.

19
Marca de un whisky escocés de malta.
J.R. WARD Blood Kiss
Ambos se quedaron en silencio.

A medida que las bromas aumentaron entre los Hermanos,


Marissa se sintió a sí misma retrocediendo, dando un paso detrás
de una pantalla invisible que atenuaba los sonidos y los sentidos.

─ ¿Estás lista para irte? ─ preguntó Butch un poco más


tarde, mientras la gente comenzaba a levantarse de la mesa.

─ Por supuesto. Sí. Gracias.

En el camino a la arcada, Butch se detuvo para hablar con V,


ellos pusieron sus cabezas juntas y empezaron a murmurar.
Mientras tanto, Xhex se alejó de la mesa con su pareja, la mano
de John viajaba hacia abajo sobre el culo ceñido por los
pantalones, apretando, tirando de ella hacia él. Él sólo tenía ojos
para su compañera, su cuerpo de guerrero necesitando
claramente desahogarse.

¿La respuesta?

Xhex dejó escapar un gruñido, con los ojos de la hembra


mirando sólo a John Mathew mientras ella enseñaba sus colmillos
como una leona preparando el escenario para lo que iba a ser una
sesión maratónica de sexo.

Claramente, ella tenía una necesidad que pretendía saciar


con su hellren también.

─Estamos listos para mañana, entonces, ¿verdad? ─dijo V


mientras le ofrecía la mano a Butch.

─Es una oportunidad ─Butch estrechó la mano del Hermano,


sus dos cabezas acercándose una vez más, sus voces cayendo por
lo que ella sólo escuchó partes de la conversación: ─Sí. Eso es
correcto. Uh-huh. ¿Nos vemos de vuelta en el Pit?

─Seguro.
J.R. WARD Blood Kiss
Butch le dio al enorme hombro de Vishous un apretón antes
de volverse hacia Marissa ─ ¿Estás bien?

─Mm-hmm ─dijo ella.

Cuando Marissa caminó junto a él, se dio cuenta de que


todavía tenía su copa de vino en la mano ─Déjame llevar esto de
vuelta, espera.

Yendo contra el tumulto, le sonrió a Autumn y a Tohr,


asintió a Payne y a Manny, saludó de camino a Bella y a Nalla.
Inclinándose sobre su plato todavía lleno pero totalmente
desorganizado, dejó el vaso y deseó que Fritz y el personal no
dejaran que nadie ayudara a limpiar la mesa.

Cuando se dio la vuelta, se detuvo.

Butch estaba de pie bajo el arco, con las piernas tensas


bajo el cuero, con las cejas inclinadas hacia abajo con fuerza.
Nada de eso era raro. Pero él había tomado la enorme cruz de
oro que siempre llevaba debajo de su camisa y estaba jugando
con ella, enrollando y desenrollando la pesada carga en la punta
de sus dedos.

Una extraña sensación de presentimiento se apoderó de


ella.

─ ¿Marissa? ─dijo una voz femenina.

Parándose derecha, le sonrió a Bella ─Hey. Te estaba


viendo a través de la mesa. ¿No eres una belleza? ─Ella le dio a la
mejilla de Nalla una pequeña caricia─. Creo que sí lo eres.

─Es demasiado pesada para cargarla ya ─Bella se inclinó y


puso a la joven sobre sus ahora estables piernas─. Y estoy
invirtiendo en zapatos para correr.

─ ¿Para ti o para ella?


J.R. WARD Blood Kiss
Nalla despegó a la carrera, pero al otro lado del camino, su
padre estaba sobre ella, caminando justo detrás de esos
pequeños talones. A pesar de que parecía un monstruo
amenazante con sus tatuajes, su cara llena de cicatrices, su
cabello cortado y los tatuajes de esclavo, Nalla rió con deleite,
mirando hacia atrás y sonriendo a su papá mientras corría, corría
y corría alrededor de la mesa y esquivaba dentro y fuera al
doggen que estaba limpiando.

─Necesito zapatillas Nike para ambas ─sonrió Bella─.


Escucha, quería preguntarte. Escuché un rumor de que vas a
presidir el Duodécimo Festival del Baile de Etiqueta…

─ ¿Qué?

Bella frunció el ceño ─Espera, pensé... ¿entendí esto mal?

─No, está bien. Genial. ¿Qué ibas a decir?

─Sólo quería decirte que me gustaría ayudar en todo lo que


pueda. Me sorprendí al escuchar que lo accediste, pero entiendo
por qué lo haces. Tenemos que... no sé, creo que es el momento
para restablezca las tradiciones que funcionaban. Otras que no,
pero los festivales son importantes…

Un gemido de descontento resonó en la sala, ahora vacía,


mientras Nalla se tambaleaba y era atrapada por su padre, justo
a tiempo.

─Mierda, me tengo que ir ─dijo Bella─. Está teniendo


dolores de crecimiento. Han sido un par de días largos, te diré.
Sólo recuerda que estoy aquí para ti, ¿de acuerdo?

Bella se movió rápido hacia su familia, extendiendo la mano


a Nalla, quien a su vez extendió un brazo hacia su mahmen. El
otro brazo se quedó con su papá, para que ellos tres estuviesen
unidos.
J.R. WARD Blood Kiss
Sí, pensó Marissa. Los dolores de crecimiento eran una
época difícil, al menos lo que ella había oído. Por alguna razón, la
joven vampiro se enfrentaba a esfuerzos extraordinarios por el
intenso crecimiento, en comparación con el largo, lento y estable
recorrido a la estatura adulta del que los humanos disfrutaban.

Sólo una divertida parte más de la especie.

Al igual que sus festivales.

Marissa se frotó las sienes mientras volvía hacia Butch.

─Dios, mi cabeza está matándome

─ ¿De verdad? ─dijo─. Vamos a meterte a la cama.

─Buena idea. Creo que necesito dormir un poco.

─Sí. Sí, te ves cansada.

─Lo estoy.

Yyyyyyyyy eso fue más o menos el final de su noche. Diez


minutos después estaba en la cama, cerrando los ojos, con las
imágenes de las últimas horas parpadeando como luces
estroboscópicas por su cabeza.

Mientras, Butch regresaba a sentarse en la sala del Pit.

Solo.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 4

La siguiente tarde, Paradise cogió el autobús de la escuela.

Por así decirlo.

En realidad, había dos “autobuses”, cada uno llevando unas


treinta personas, y cualquier similitud entre los ubicuos
transportes amarillos de mini-humanos terminaba en el nombre
compartido. Los vehículos de la Hermandad que solían recoger a
los candidatos del centro de entrenamiento eran como algo salido
de Asalto al Poder20, todo negro por dentro y por fuera, con
gruesas y oscuras ventanas que tenían que ser antibalas, los
neumáticos como quitanieves, y las rejillas que le recordaban a un
T-rex.

Como todos los demás, se había desmaterializado en una


zona de tierra desocupada hacia el oeste de los suburbios de
Caldwell. Su padre había querido ir con ella, pero le había
parecido importante empezar igual que el resto, lo que
significaba continuar. Ésta era su decisión independiente;
necesitaba hacer lo que los demás hacían, y estaba bastante
segura de que nadie más llevaría un acompañante.
20
N.T: En Latinoamérica se tradujo como La Caída de la Casa Blanca, película de acción del año 2013
sobre un asalto a la Casa Blanca por un grupo paramilitar.
J.R. WARD Blood Kiss

En especial, no un acompañante que era el Primer Consejero


del Rey.

Al ver a cerca de sesenta personas que no reconocía había


sido una sorpresa para ella. Por otra parte, la solicitud había
dejado claro que se permitía participar a cualquiera en el
programa, así que había un montón de civiles. En realidad, parecía
como si estuvieran todos los ciudadanos y la relación
macho/hembra fuera como de diez a uno.

Pero al menos su género era aceptado.

Volviendo a concentrarse, Paradise se movió en su asiento y


se aseguró de que su codo no molestara al macho que estaba
sentado junto a ella. A parte del intercambio de nombres, el suyo
era Axe, no habían dicho nada, y su silencio melancólico encajaba
en su imagen por completo: El macho llevaba asesino escrito
sobre él, con su negro pelo en punta, esos piercings negros en un
lado de su cara, y ese tatuaje de algo diabólico recorriendo
verticalmente en lo alto de su cuello.

¿Si su padre supiera que estaba tan cerca de un macho así?


Tendrían que poner a Abalone en terapia intensiva.

Y esto era exactamente por lo qué quería entrar en el


programa. Era el momento de romper con las restricciones de su
rango, y cortar con la mierda de flor de invernadero. Si trabajar
en el entorno del Rey le había enseñado algo, era que no
importaba a qué clase pertenecieras, la tragedia no discriminaba,
la justicia siempre podía tener servidores, y nadie salía de ésta
vida vivo.

—Entonces, realmente vas a llevar esto tan lejos.


J.R. WARD Blood Kiss

Paradise miró en el cristal negro de la ventana junto a ella.


Reflejado en la superficie como un espejo, el Princeps Peyton,
primer hijo de sangre de Peythone, estaba justo como ella lo
recordaba: belleza clásica, con esos intensos ojos azules y su
espeso cabello rubio peinado hacia atrás desde la frente. Estaba
llevando sus gafas de sol de zafiro tintado de firma sin montura,
para ocultar el hecho de que probablemente estaba drogado, y
sus ropas de navergar estaban hechas a medida sobre su cuerpo
musculoso. Con una voz aristocrática que tenía un tono áspero, y
un cerebro que de alguna manera era capaz de contrarrestar-
actuar todo ese THC21, era considerado uno de los solteros más
codiciados de la glymera, parte Gran Gatsby, parte Jack
Sparrow.

Mientras inhalaba, pudo oler su colonia y algo de humo.

— ¿Cómo estás, Peyton? —murmuró ella.

—Lo sabrías si hubieras respondido tu maldito teléfono.

Paradise puso los ojos en blanco. A pesar de que ambos solo


habían sido amigos, el bastardo era totalmente irresistible para
las mujeres. Y uno de sus problemas, entre otros muchos, era el
hecho de que lo sabía.

— ¿Hola? —demandó él.

Paradise se volvió y le encaró —No tengo mucho que


decirte. Lo cual, considerando que tú me reduces a nada más que
un par de ovarios para engendrar, no debería ser una gran
sorpresa. No tengo mucho que ofrecer aparte de eso, ¿no?

21
N.T: Tetrahidrocannabinol, más conocido como cannabis.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¿Nos disculpas? —dijo él al macho que está sentado junto
a ella.

—Abso-jodida-mente —Axe, el tipo duro, se escapó como si


estuviera huyendo de una bomba de olor. O de una mujer chillona
vestida con cintas de color rosa y lazos.

Peyton se sentó —Me he disculpado. Al menos en tu


teléfono. ¿Qué más quieres que haga?

Ella negó, pensando en ese primer año tras los asaltos. La


mayoría de los de su clase habían sido asesinados por la Sociedad
Lesser durante aquel horrible asalto a la raza, y aquellos que
tuvieron la suficiente suerte de sobrevivir habían dejado
Caldwell, retirándose a casas seguras fuera de la ciudad, fuera
del estado, fuera de Nueva Inglaterra.

Peyton se había ido al sur con los de su sangre. Ella se había


ido al oeste con su padre. Y ambos habían pasado incontables días
sin dormir, hablando por teléfono solo para mantenerse cuerdos
y procesar el miedo, la tristeza, el horror, las pérdidas. Con el
tiempo, él se había convertido en alguien con quien mantenía
contacto, no solo una vez por noche, sino a lo largo de los ciclos
interminables de veinticuatro horas de días, semanas, meses.

Se había convertido en su familia.

Por supuesto, si los tiempos hubieran sido remotamente


normales, no habrían llegado a ser tan cercanos, especialmente si
el contacto hubiera sido en persona. Como hembra sin pareja de
una de las Familia Fundadoras, no se le habría permitido
confraternizar tan libremente con cualquier macho soltero sin un
acompañante.
J.R. WARD Blood Kiss
—¿Sabes las horas que pasamos al teléfono? —dijo ella.

—Sí.

—Sentí como si me respaldaras. No me juzgabas si estaba


asustada, débil o nerviosa. Eras justo… la voz al otro lado de la
conexión que me mantenía cuerda. A veces fuiste la única razón
por la que lo hacía al caer la noche —Negó—. Y entonces surgió
esto, y tú me vapuleaste con la mierda de la glymera…

—Ahora espera…

—Lo hiciste. Te reíste de mí y me dijiste que no podía hacer


esto —Ella le tapó la boca, haciéndole callar—. Solo para de
hablar, ¿vale? Déjame sacar todo esto. Ahora, podrías estar en lo
cierto: Podría fallar y salir del programa. Bien, me caeré de culo
pero se me permite estar aquí en este autobús, y tengo el mismo
derecho que tienen los demás. Y de todas las personas, ¿quién se
ha burlado de cada una de las hembras estúpidas de la sociedad
con las que tu familia intentó unirte?, ¿quién me dijo que
pensabas que los festivales eran estúpidos?, ¿quién ha rechazado
las expectativas de negocio que tu padre puso en ti? Fuiste la
última persona que pensé que alguna vez sería de la vieja escuela
conmigo.

Él se sentó de nuevo y la miró a través de esos lentes


azules tintados — ¿Ya has terminado? ¿Acabaste con el
discurso?

—PTI22, ser un culo listo de verdad te va a ayudar aquí.

—Solo quiero saber si estás preparada para dejar esa


mierda feminista a un lado y escucharme ahora.

22
Para tu información.
J.R. WARD Blood Kiss

— ¿Te burlas de mí?

—No me has dado ni una oportunidad de explicarme. Estás


demasiado ocupada echándome esas mierdas de liberad-el-
pezón23. ¿Por qué molestarse en dejar que la otra persona entre
en la conversación cuando tú estás teniendo tu gran momento de
ser crítico y superior? Nunca pensé que fueras así.

Bienvenida a un universo paralelo, pensó Paradise.

Antes de que pudiera detenerse, ella le espetó —hasta aquí


solo pensaba que eras un adicto a las drogas. No sabía que eras
un misógino también.

Peyton negó y se puso de pie — ¿Sabes qué, Parry? Tú y yo


de verdad necesitamos un descanso.

—Estoy totalmente de acuerdo.

Él bajó la mirada hacia ella desde su altura —Que me jodan


por pensar que necesitarías un amigo en todo esto.

—Alguien que quiere que falles no es un amigo.

—Nunca dije eso. Nunca, ni una vez.

Mientras él se daba la vuelta, Paradise casi le gritó, pero le


dejó marchar. No era como si la conversación fuera a llevarles a
ninguna parte. ¿Qué estaba sucediendo en su lugar? Casi todo el
mundo en el autobús les estaba mirando.

23
Movimiento feminista.
J.R. WARD Blood Kiss
¡Hombre!, las cosas estaban bastante lejos de un gran
comienzo.

Una hora después del anochecer, Marissa se desmaterializó


en una espesura de los bosques al otro lado del Río Hudson. El
frío viento silbando a través de las ramas de pino la hizo temblar,
y tiró de su abrigo de lana de Burberry para ajustarlo a su
cuerpo. Inhalando, los senos de su nariz zumbaban por la falta de
humedad y al aire increíblemente limpio del sistema de alta
presión canadiense que soplaba desde el norte.

Mirando a su alrededor, pensó que había algo


fundamentalmente muerto sobre noviembre. Las coloridas hojas
del otoño caían y se oxidaban en el suelo, la hierba y la maleza se
volvía marchita y gris, y la alegres y falsamente acogedoras
nevadas aún no habían cubierto todo de blanco.

Ésta era la transición pendiente entre una versión de lo


fabuloso y la siguiente.

Esto no era más que frío y vacío.

Dando vueltas, su aguda visión se centró en una estructura


de hormigón totalmente anodina a unas cincuenta yardas24 por
delante. De una sola planta, sin ventanas, y una única puerta de
color azul oscuro, parecía algo de la ciudad de Caldwell que se
había construido para el tratamiento de aguas y después
abandonado.

24
45.72 metros.
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando dio un paso hacia adelante, una rama se rompió bajo
su mocasín, y se congeló ante el sonido, girando alrededor para
estar segura de que no había nadie tras ella. Maldita sea, debería
haberle dicho a Butch a dónde iba. Él había estado tan ocupado
preparándose para la orientación de los nuevos reclutas, que no
había querido molestarlo.

Está bien, se dijo a sí misma. Allí estaría como siempre en la


Última Comida.

Hablaría con él entonces.

Cruzando la distancia hacia la puerta, sus palmas empezaron


a sudar dentro de los guantes, y su pecho estaba tan apretado,
que parecía como si llevara un corsé.

Dios, ¿cuánto tiempo hacía que no llevaba uno de esos?

Mientras intentaba echar la cuenta, recordó su vida antes


de conocer a Butch. Había tenido todo el estatus y una de las
posiciones que nadie de la glymera podría haber pedido. A medida
que la prometida no reclamada de Wrath, hijo de Wrath, se
había convertido en un cuento con moraleja, una hermosa
maldición digna de compasión que evitaba los eventos y festivales
de la aristocracia.

Su hermano siempre había velado por ella, sin embargo, un


enorme silencio y una fuente leal de confort. Él había odiado que
Wrath siempre la hubiera ignorado excepto cuando necesitaba
alimentarse, y al final, ese odio había llevado a su hermano a
intentar matar al Rey.

Uno de los muchos atentados contra la vida de Wrath, ya


que lo mencionaba.
J.R. WARD Blood Kiss
Había estado sufriendo y cojeando por su triste suerte, sin
esperar nada más, pero deseando una vida apropiada para ella,
cuando conoció a Butch una noche en la antigua casa de Darius.
Su destinó cambió para siempre cuando vio al entonces humano
de pie en aquel salón, los destinos le daban el amor que siempre
había buscado, pero nunca tenido. Sin embargo, hubo
repercusiones. Tal vez como parte del dictado de equilibrio de la
Virgen Escriba, todo lo que la deidad tenía llevaba un alto precio:
Su hermano había terminado por echarla de su casa y de su vida
solo instantes antes del amanecer.
Lo cual era lo que sucedía cuando eras la hija de una Familia
Fundadora y tenías citas con lo que se supone que es un mero
humano.

Resultó que había mucho más en Butch, por supuesto, pero


su hermano no había esperado el tiempo suficiente para conocer
todo esto, y a Marissa no le había importado. Habría tenido a su
macho de cualquier forma en que hubiera venido.

Evitó correr hacia Havers en la reunión del Consejo, donde


en realidad no había visto a su hermano.

Hasta la pasada noche, eso fue…

Es curioso, no había gastado ni un momento recordando lo


que tuvo alguna vez, lo que había sido, cómo había vivido. Se había
cortado a sí misma de perderse en todo lo que había tenido antes
de su macho, viviendo solo el presente y el futuro.

Ahora, sin embargo, mientras caminaba hasta el umbral de


la nueva clínica vanguardista de su hermano, se dio cuenta de que
todo eso de la ruptura había sido una ilusión. El hecho de que te
mudaras no significa que arrojes tu historia personal como un
traje.
J.R. WARD Blood Kiss

Tu pasado era el mismo, igual que tu piel: contigo de por


vida, tanto las marcas de belleza proverbiales como las
cicatrices.

En su caso, sobre todo, las cicatrices.

Vale, ¿dónde estaba el timbre? ¿La recepción? La pasada


noche, habían llegado en la ambulancia por una entrada diferente
pero Havers le dijo que viniera por aquí si se desmaterializaba.

— ¿Está aquí para encontrarse con el doctor? —dijo una voz


femenina incorpórea a través del altavoz.

Saltando atenta, se echó el pelo hacia atrás e intentó


encontrar la cámara de seguridad —Ah… en realidad, no tengo
cita. Estoy aquí para ver…

—Está bien querida. Pase.

Hubo un golpe seco y una barra de empuje se reveló en la


cara de la puerta. Dándole un empujón, entró en un espacio
abierto de unos veinte por veinte metros. Con un recuadro de
luces en el techo, y paredes de cemento que habían sido
blanqueadas, parecía una celda de prisión.

Mirando a su alrededor, se preguntó…

El rayo laser rojo era ancho como una palma pero no más
grueso que un cabello y solo lo notó por su calidez, no porque
registrara inmediatamente sus ojos, procedía de la esquina de
arriba a la derecha desde una vaina oscura adherida con unos
pernos al techo, le hizo un lento barrido de los pies a la cabeza.
J.R. WARD Blood Kiss
—Por favor, proceda —dijo la voz femenina a través de otro
altavoz oculto.

Antes de que Marissa pudiera traer a colación el hecho de


que no hubiera ningún sitio donde ir, la pared frente a ella se
dividió por la mitad y se separó, desapareciendo para revelar un
ascensor que se abría sin hacer ruido.

—Qué sofisticado —dijo en voz baja mientras entraba.

El viaje hacia abajo fue una caída de una sola planta, así que
imaginó que la instalación no era solo nominalmente subterránea.

Cuando el ascensor finalmente se sacudió al pararse, la


puerta se abrió de nuevo, y…

Ocupado, ocupado, ocupado, pensó ella mientras salía.

Parecía que había gente por todas partes, sentados en sillas


alrededor de televisores de pantalla plana a la izquierda,
registrando en un escritorio de recepción a la derecha, un vaivén
por el centro de la gran sala con batas médicas y trajes blancos
de enfermera.

— ¡Hola! ¿Tiene cita?

Le tomó un momento darse cuenta que estaba siendo


abordada por la hembra uniformada que se sentaba tras el
escritorio —Oh, lo siento, no —Se acercó y bajó la voz—. Soy la
ghardian nombrada de la mujer que fue trasladada desde Lugar
Seguro anoche. He venido a comprobar y ver cómo está.

Instantáneamente, la recepcionista se congeló. Y entonces


sus ojos miraron de arriba abajo a Marissa, al igual que el rayo
láser lo había hecho en el nivel superior.
J.R. WARD Blood Kiss

Marissa sabía exactamente la narración que estaba pasando


por la mente de la hembra: Prometida no reclamada de Wrath,
ahora emparejada con Dhestroyer, y, sobre todo, la distanciada
hermana de Havers.

—Por favor, ¿podría hacerle saber a mi hermano que estoy


aquí?

—Ya estoy enterado de tu presencia —dijo Havers tras


ella—. Te vi por la cámara de seguridad.

Marissa cerró los ojos por un breve segundo. Y entonces se


volvió para encararle — ¿Qué tal está la paciente?

Él se inclinó brevemente. Lo cual fue una sorpresa —No


bien… Por favor, ven por aquí.

Mientras ella seguía su bata blanca hacia un par de pesadas


puertas cerradas, era muy consciente de los muchos ojos puestos
en ellos.

Las reuniones familiares eran bastante divertidas.


Especialmente en público.

Después de que Havers pasara su tarjeta por un lector, los


paneles de metal se abrieron para revelar un espacio médico tan
sofisticado e intenso como cualquier cosa que ShondaRhimes 25
jamás hubiera imaginado: las habitaciones de pacientes llenas de
lujoso material médico estaban agrupadas alrededor de un
espacio administrativo central atendido por enfermeras,
ordenadores y otros materiales diversos de soporte, mientras

25
Productora de televisión norteamericana, famosa por series como Anatomía de Grey.
J.R. WARD Blood Kiss
que tres pasillos llevaban a diferentes direcciones de lo que ella
suponía eran cabinas de tratamiento especializado.

Y su hermano lo dirigía todo él solo.

Si no hubiera sabido cómo era él, se habría impresionado.

—Esto es un centro muy completo —remarcó ella mientras


caminaban.

—Me tomó un año planearlo, y más tiempo construirlo —Se


aclaró la garganta—. El Rey fue bastante generoso.

Marissa le lanzó una mirada — ¿Wrath? — ¿Cómo si hubiera


otro gobernante? Duh—. Quiero decir…

—Proveo servicios especiales a la raza.

Se salvó de tener que entablar cualquier otra conversación


más cuando él se detuvo junto a una unidad acristalada que tenía
cortinas echadas a lo largo de su interior.

—Deberías estar preparada.

Marissa miró a su hermano — ¿Cómo si no hubiera visto el


resultado de la violencia antes?

La idea de que quisiera protegerla de todo este asunto era


ofensiva.

Havers inclinó la cabeza embarazosamente —Pero por


supuesto.

Con un movimiento de su brazo abrió la puerta de cristal, y


después movió las cortinas verde pálido apartándolas.
J.R. WARD Blood Kiss

El corazón de Marissa dio un vuelco en sus entrañas, y tuvo


que luchar contra el vértigo. Muchos tubos y máquinas recorrían
dentro y fuera de la hembra que parecía como algo de una
película de ciencia ficción, la vital mortalidad sobre la cama
sobrepasada por funciones mecanizadas.

—Está respirando por sí misma —entonó Havers mientras


se acercaba y miraba las lecturas de algo—. Le quitamos el tubo
de traqueotomía hace unas cinco horas.

Marissa se estremeció y obligó a sus pies a moverse hacia la


cama. Havers había estado acertado en prevenirla ¿Aunque qué
esperaba? Había visto las injurias de primera mano.

— ¿Tiene…? —Marissa se fijó en el rostro golpeado de la


hembra. Las contusiones habían decolorado la piel aún más,
grandes manchas de color purpura y rojo marcando las mejillas
hinchadas, los ojos, la mandíbula—. ¿Tiene… ah, tiene algún
familiar que se acercara aquí a reclamarla?

—No. Y no ha estado lo suficientemente consciente para


decirnos su nombre.

Marissa se acercó al cabecero de la cama. El pitido


tranquilo y el zumbido del equipo parecía muy fuerte, y su visión
era demasiado clara al mirar la bolsa de suero con su goteo
constante, y la forma en que el castaño cabello de la hembra
estaba enredado sobre la almohada blanca, y la textura de la
manta de punto azul en la parte superior de las colchas.

Vendajes por todas partes, pensó. Y eso que solo estaban


expuestos los brazos y los hombros.
J.R. WARD Blood Kiss
La delgada y pálida mano de la hembra yacía junto a su
cadera, y Marissa se inclinó y apretó la palma. Demasiado fría,
pensó. La piel estaba demasiado fría, y no del color adecuado, era
un blanco grisáceo, en lugar de un color dorado saludable.

— ¿Estás aquí?

Marissa frunció el ceño ante el comentario de su hermano,


entonces se dio cuenta de que los ojos de la hembra estaban
parpadeando, los hinchados párpados batiendo arriba y abajo.

Inclinándose encima, Marissa dijo —Estás bien. Estás en la


clínica de mi her… estás en la clínica de la raza. Estás a salvo.

Ella hizo una mueca de dolor con un gemido entrecortado. Y


entonces hubo una serie de murmullos.

— ¿Qué? —preguntó Marissa—. ¿Qué estás intentando


decirme?

Las sílabas se repitieron con pausas en los mismos lugares,


y Marissa trató de encontrar el patrón, desbloquear la serie de
palabras, captar el significado.

—Dilo otra vez…

Todos a la vez esos pitidos en el fondo se aceleraron con


alarma. Y entonces Havers abrió las cortinas y la puerta y gritó
al pasillo.

— ¿Qué? —Dijo Marissa, inclinándose más cerca—. ¿Qué


estás diciendo?

Las enfermeras entraron corriendo, y un carro se precipitó.


Cuando alguien intentó meterse entre ella y la paciente, Marissa
J.R. WARD Blood Kiss
quiso decirles que pararan pero entonces el equipo de la
habitación se apagó.

—No tengo latido —dijo Havers mientras presionaba su


estetoscopio contra el pecho, ahora desnudo, de la hembra.

La conexión entre Marissa y la paciente estaba rota, sus


palmas separadas, y aun así los ojos de la hembra se quedaron
fijos en Marissa incluso cuando personas y maquinaria estaban en
medio.

—Inicie las compresiones torácicas —dijo Havers a una


enfermera que saltó sobre la cama—. Cargue el carro.

Marissa retrocedió un poco más lejos, y sin embargo,


mantuvo el contacto visual —Voy a encontrarle —se escuchó
decir a sí misma por encima del estruendo—. Te lo prometo…

—Todo el mundo fuera —ordenó Havers. Cuando el personal


retrocedió apartándose, golpeó un botón y la caja torácica de la
hembra se sacudió.

El corazón de Marissa tronó, como si estuviera intentando


suplir el déficit sobre la cama.

— ¡Voy a encontrar al que te hizo esto! —Gritó ella—


¡Quédate con nosotros! ¡Ayúdanos!

—No hay pulso —anunció Havers—. Vamos a hacerlo otra


vez. ¡Fuera!

— ¡No! —Gritó Marissa mientras los ojos de la hembra se


quedaban en blanco—. ¡No…!
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 5

¿Era... un cóctel?
Mientras Paradise entraba en un gimnasio que parecía tan
grande como un estadio de fútbol profesional, se sorprendió al
encontrar unos doggen uniformados con bandejas de plata con
entremeses en sus manos enguantadas de blanco, un bar montado
sobre una mesa cubierta con damasco y música clásica de fondo.
Sonatas para violín de Mozart.
Lo que su padre escuchaba frente al fuego después de la
última comida.
A la izquierda, había una zona para firmar la entrada tras la
cual algunos se iban reuniendo, los sesenta formaban una línea
frente una sonriente doggen hembra con un ordenador portátil.
No queriendo parecer como que esperaba ser tratada de forma
diferente, Paradise se colocó en algún lugar en el medio y esperó
pacientemente a dar su nombre, confirmar su dirección, que le
tomasen su foto y echarse a un lado para comprobar su cartera y
su abrigo.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¿Quiere tomar un canapé? —le preguntó un doggen.
—Oh ̧ gracias, no, pero agradezco la amabilidad.
El doggen se inclinó por la cintura y se acercó al macho que
estaba detrás de ella en la fila. Echando un vistazo sobre su
hombro, asintió con la cabeza a su compañero candidato… y lo
reconoció de las fiestas que la glymera había celebrado antes de
los ataques. Como todos los miembros de la aristocracia, eran
primos lejanos, aunque no era cercana a él o a su gente.
Su nombre era Anslam, si recordaba correctamente.
Después él asintió con la cabeza, y se llevó un canapé a
la boca.
Girando alrededor, Paradise comprobó todo el equipamiento
deportivo que se había montado a lo largo del espacio abierto.
Barras paralelas, barras de dominadas, colchonetas, un potro,
prensa de piernas... ah, bueno, tenían una máquina de remo.
Al menos había una cosa donde ella no iba a fallar.
Echando un vistazo sobre su hombro, se encontró que
muchos de los reclutas se defendían torpemente con los doggen
de las bandejas, como si nunca hubieran visto sirvientes antes.
Peyton estaba atacando duro a los canapés, no era una sorpresa.
Y Axe, el asesino en serie latente, estaba de pie a un lado con los
brazos cruzados sobre su pecho y los ojos inspeccionando el
paisaje como si tal vez eligiera víctimas.
¿Por qué la mitad de él estaba tatuada? se
preguntaba. ¿Y los piercings?
Lo que sea.
Y sí, ¡guau!, parecía que había sólo otra hembra por el
momento. Con una expresión dura como una roca en su delgada
cara y sus anchos hombros, era probablemente más adecuada
para el programa que muchos de los hombres aquí.
Frotando sus palmas húmedas en los muslos, Paradise
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se sacudió el sentimiento de decepción: ese macho, Craeg, el que
acudió a la casa de audiencias por la solicitud del programa no
estaba en el grupo.
Pero quizás, eso era probablemente una buena cosa. Había
sido una distracción total desde el segundo que había caminado
hasta su escritorio, e iba a necesitar toda su atención para
conseguir pasar por todo esto.
Suponiendo que ésta noche fuera algo más que una hora de
canapé.
¿Dónde estaban los Hermanos? se preguntaba.
Un destello de movimiento en la esquina de su ojo le hizo
virar la cabeza. Uno de los machos que allí estaban, saltó sobre el
potro y poco a poco fue girando la parte inferior de su cuerpo en
círculos mientras sus enormes brazos sostenían su peso arriba. El
chasquido de sus palmas golpeando el cuero acolchado formando
un ritmo que poco a poco fue más rápido y más rápido mientras su
velocidad aumentaba.
—No está mal... —murmuró mientras su torso
increíblemente fuerte lanzaba sus piernas hacia fuera en un
borrón.
No se paró. Ni una vez. Y cuanto más giraba, más se
convencía ella que debío haber pasado ocho años en el gimnasio
en lugar de semanas. ¿Si el resto de los solicitantes eran como
este chico? estaba jodida.
Por otra parte, ella no parecía la única persona que estaba
intimidada. Toda la clase había dejado de pulular alrededor y le
estaban mirando, petrificados por la excelente actuación por la
otra extensión vacía del gimnasio.
Clank.
El sonido del cierre de una puerta hizo que mirara sobre su
hombro y abrió la boca antes de que pudiera darse cuenta.
J.R. WARD Blood Kiss
Allí estaba él, a quien había esperado, a quien
esperaba volver a ver.
Paradise inspecciono su cola de caballo mientras algunos
receptores de estrógeno se disparaban de forma insana, como si
tuviera dieciséis mientras el macho caminaba hacia el puesto de
recepción.
Más alto. Era mucho más alto de lo que recordaba.
Más ancho también, sus hombros estiraban una enorme
sudadera de Syracuse hasta las costuras. Llevaba vaqueros
azules otra vez, otros diferentes que sin embargo tenían el
mismo tipo de rotos y desgarrones que el que llevaba ese
día. Sus zapatos eran unas desgatadas y sucias Nikes. Sin
gorra ésta vez.
Pelo oscuro muy bonito.
Recientemente se había cortado el pelo, tanto que
podía ver su cuero cabelludo debajo de una fina sombra
oscura alrededor de sus orejas y su nuca, la parte superior
lo suficientemente corta como para mantenerse tiesa sola.
Su rostro era... bueno, probablemente no fuera sensacional
para nadie, su nariz un poco demasiado grande, la mandíbula
un poco demasiado afilada, sus ojos demasiado dispuestos a
no ser ni remotamente agradables. Pero para ella era Clark
Gable; era Marlon Brando; era la Roca; era
ChanningTatum26.
Era como tener gafas de cerveza sin la cerveza,
suponía, alguna química en ella transformándole en mucho
más de lo que parecía.
Respirando profundamente, intentó percibir su
aroma… para luego sentirse como una acosadora.
Bueno, porque era una acosadora.
Después de que le tomaron su foto, se dirigió hacia el
26
Todos actores de Hollywood.
J.R. WARD Blood Kiss
resto de la gente, sus ojos barriendo a todos los reunidos pero
ninguna reacción se mostraba en su cara. Era vagamente
consciente de la doggen que había revisado todo y empacado sus
cosas para irse después junto con los que llevaban las bandejas,
los que probablemente iban dentro para rellenarlas.
¿Pero que le importaba nada de eso?
Mírame, pensó mirando hacia el macho. Mírame...
Y entonces lo hizo. Sus ojos se movieron más allá de ella
pero después regresaron, clavándose. Mientras una ráfaga de
electricidad pasaba a través del cuerpo de Paradise, ella…
De repente, el gimnasio se quedó negro como boca de lobo.
Negro.
Como la jodida.
Boca de un lobo.

En la subterránea clínica de Havers si no hubiera sido por la


pared de vidrio contra la que Marissa se apoyaba, se habría
caído.
Especialmente mientras observaba a su hermano poner la
sábana blanca encima sobre los rasgos congelados de la hembra.
Querida Virgen Escriba, se había estado preparando para el
silencio de la muerte como cuándo Havers había puesto punto
final, todos y todo detenido, las alarmas silenciadas, los
esfuerzos extinguidos, la vida acabada. También había sido
preparada para la retirada del equipo que la había tratado de
mantener con vida: uno por uno, los tubos en su pecho, en sus
brazos y su estómago habían sido retirados y después se
quitaron los parches y las conexiones del monitor cardiaco. Lo
J.R. WARD Blood Kiss
último que se había retirado fueron los manguitos de
compresión de sus delgadas pantorrillas.
Marissa había tenido que parpadear rápidamente ante
las suaves manos de las enfermeras. Eran tan cuidadosas
con ella en la muerte como lo habían sido en vida.
Mientras el personal salía, quería agradecer a las hembras
en sus blancos vestidos y zapatos discretamente chirriantes.
Estrechar sus manos. Abrazarlas.
En cambio, se quedó dónde estaba, paralizada por la
sensación de que no debía haber sido testigo de la muerte
que acababa de suceder. La familia debería estar aquí,
pensó con temor. Dios, ¿dónde iba a encontrar a la familia?
—Lo siento —dijo Havers.
Marissa estaba a punto de preguntarle por qué le
pedía disculpas a ella, cuando se dio cuenta de que se
estaba dirigiendo a su paciente: su hermano estaba
inclinado sobre la cama, una de sus manos descansando
sobre el hombro inmóvil debajo de la sábana, las cejas bien
dibujadas debajo de sus gafas de Carey.
Cuando se enderezó y retrocedió, se quitó las gafas y
parecía limpiar sus ojos, aunque cuando finalmente se volvió
hacia ella, estaba totalmente recompuesto.
—Debo asegurar que sus restos son atendidos
adecuadamente.
— ¿Lo que significa que…?
—Ella será cremada con un ritual adecuado.
Marissa asintió —Quiero sus cenizas.
Havers asintió a su vez y los arreglos fueron hechos
para la siguiente noche, Marissa era muy consciente de que
se le acababa el tiempo. Si no se alejaba ya de su hermano,
de ésta sala, del cuerpo, de la clínica... se iba a romper
J.R. WARD Blood Kiss
delante de él.
Y simplemente no era una opción.
—Si me disculpas —cortó—. Tengo algunos asuntos que
atender de vuelta en Lugar Seguro.
—Por supuesto.
Marissa miró a la hembra, observando distraídamente que
la sábana estaba manchada de rojo en un par de sitios,no hay
duda que era de la eliminación de los tubos.
—Marissa, yo...
— ¿Qué? —dijo en una voz cansada.
En el tenso momento que siguió, pensó en todo el tiempo que
había pasado estando enfadada con él, odiándole, pero por el
momento, no podía reunir ninguna de esas emociones. Sólo estaba
delante de su familiar, esperando en una posición ni de fortaleza
ni debilidad.
La puerta se abrió y la cortina fue retirada. Una enfermera,
que no había estado durante la muerte, asomó su cabeza —
Doctor, estamos preparados en el cuatro.
Havers asintió —Gracias —Cuando la enfermera se retiró,
dijo—. ¿Me excusas? tengo que…
—Cuida de tus pacientes. Por todos los medios. Es lo que
mejor haces y eres muy bueno en ello.
Marissa salió de la habitación y después de unos segundos,
recordó ir a la izquierda. Era más fácil recuperar su compostura
en el exterior y mantener su máscara en su lugar mientras
caminaba hasta la zona de recepción y todos los ojos estaban
puestos sobre ella mientras salía, como si la noticia se hubiera
extendido entre el personal. Era extraño que no reconociera
ningún rostro, eso le hizo darse cuenta de nuevo cuántos habían
sido asesinados en los ataques, cuánto tiempo había pasado desde
que había estado en torno al trabajo de su hermano.
J.R. WARD Blood Kiss
Cómo los dos, a pesar de los lazos de sangre, eran
esencialmente extraños.
Tomando el ascensor hasta la superficie, emergió en la zona
delantera del edificio y dirigió su camino fuera hacía el bosque.
A diferencia de la noche anterior, ésta noche la luna
brillaba, iluminando el bosque, y no había absolutamente
ninguna carretera. Cayó en la cuenta entonces de que
verdaderamente había un montón de entradas en el
complejo subterráneo, el de las entregas, otra para
pacientes que eran capaces de desmaterializarse y además
otra para las ambulancias.
Todo ello lógicamente instalado sin duda debido a la
contribución y la influencia de los Hermanos.
¿Por qué Wrath no le había dicho que estaba ayudando
a Havers con todo esto?
Por otra parte, no era realmente asunto suyo, ¿no?
¿Sabía Butch esto? se preguntaba.
Lo siento.
Mientras Marissa oía la voz de su hermano en su
cabeza, su ira volvió diez veces, hasta el punto que tuvo que
frotar su esternón para alejar una sensación de ardor de
estómago.
—Agua pasada no mueve molino —se dijo a si misma—
Tiempo de volver a trabajar.
Y sin embargo no podía salir. De hecho, la idea de ir a
Lugar Seguro le daba ganas de correr en la dirección
opuesta: no podía decirle al personal nada acerca de lo que
había sucedido hace un momento. La muerte de la hembra
era como una negación de todo lo que trataban de hacer
bajo ese techo: interceptar, proteger, educar, empoderar.
No. No podía dar la cara yendo allí inmediatamente.
J.R. WARD Blood Kiss
El problema era, que no tenía ni idea a dónde ir.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 6

En la oscuridad, que era tan densa como la de una tumba,


Paradise podía oír solo su corazón tronando detrás de sus
costillas, entrecerrando los ojos, trató que se acostumbraran,
pero no había ninguna fuente de luz cerca, ningún resplandor
alrededor de las puertas, no había señales de salida de color
rojo, no había luces de emergencia. El vacío era completamente
aterrador y parecía desafiar las leyes de la gravedad, la
sensación que tenía de estar flotando aun cuando su peso se
mantuvo en sus pies confundiéndola, era nauseabundo.

No más música clásica tampoco.

Pero las cosas estaban lejos del silencio. A medida que


obligó a sus oídos a cambiar la prioridad de distancia desde las
castañuelas en su pecho, podía oír el murmullo, la respiración, la
maldición. Alguien debería estar moviéndose, el roce de la ropa,
el arrastrar de los pies, de fondo una charla con prominentes
ruidos vocales.

Ellos no pueden lastimarnos, se dijo. No había forma que la


Hermandad pudiera herir a cualquiera de ellos: Sí, había firmado
un formulario de consentimiento y de renuncia en la parte
J.R. WARD Blood Kiss
posterior de la solicitud, aunque no había leído la letra pequeña
con mucho interés, pero en cualquier caso, la muerte era la
muerte.

No podía haber cedido su derecho a seguir respirando.

Esto era solo la Hermandad haciendo su gran entrada, en


cualquier momento. Sí, aparecerán por alguna puerta iluminada
recortando sus siluetas como superhéroes contra una niebla
blanca, su impresionante armamento colgando de sus gigantescos
cuerpos.

UH Huh.

En cualquier momento…

Como la oscuridad continuó, su miedo se disparó de nuevo, y


era difícil no ceder a él y correr. Pero ¿adónde iría? Tenía una
vaga idea de dónde estaban las puertas, dónde estaba el bar,
dónde la mesa para firmar el registro había estado de pie.
También pensó que recordaba dónde ese macho, Craeg, estaba…
no, espera, él se había movido. Él se estaba moviendo.

Por alguna razón, podía sentirlo entre todos los demás,


como si fuera una especie de faro.

Una brisa rozó su cuerpo, haciéndola saltar. Pero era solo el


aire frío. El aire frío, fresco.

Bueno, eso descartaba un cortocircuito si los sistemas


HVAC seguían trabajando.

Basta, esto era ridículo.

Y claramente, ella no era la única que comenzaba a


J.R. WARD Blood Kiss
frustrarse. Otras personas maldecían más, moviéndose más,
golpeando sus pies.

—Prepárate.

Paradise gritó en la oscuridad, pero luego se estableció al


reconocer la voz de Craeg, olor, presencia —¿Qué?—susurró.

—Prepárate. Ésta va a ser la primera prueba, han abierto el


camino de salida, la pregunta es cómo van a conducirnos hacia
ella.

Ella quería parecer tan inteligente y tan tranquila como él —


¿Por qué no solo volvemos por la puerta por la que entramos?

—No es buena idea.

Justo en ese momento, había una coordinada confusión en


dirección del camino por el que todos habían entrado, como un
grupo unido, acordó una estrategia y estaba poniendo un plan en
acción.

Y fue entonces cuando oyó los primeros gritos de la noche.

Agudos, obviamente de dolor y no de alarma, los sonidos


horribles fueron acompañados por un zumbido que no entendía.

A ciegas, literalmente, alargo una mano y agarró a Craeg


de... excepto que no, la plana, dura extensión era su estómago, no
el brazo —Oh, Dios, lo siento. Yo....

—Pusieron electricidad en las puertas —dijo sin reconocer


su metedura de pata o disculpa—. No podemos asumir que algo
sea seguro aquí. ¿Bebiste lo que ellos sirvieron? ¿Has comido algo
de lo que estaba servido en los platos?
J.R. WARD Blood Kiss

—Ah... no, no, yo...

Desde la izquierda, el inconfundible sonido de arcadas cortó


el ambiente de confusión. Y dos segundos después, como un
pájaro que contesta la llamada de su especie, alguien empezó a
vomitar.

—Ellos no pueden enfermar a las personas —dijo


abruptamente—. Espera, esto es... ¡Esto es la escuela! Ellos
pueden…

—Se trata de supervivencia —dijo el macho con gravedad—


No te engañes. No confíes en nadie, especialmente no si son un
supuesto profesor. Y no esperes superar esto, no porque seas
una mujer, sino porque los Hermanos van a poner el listón muy
alto, solo uno de cada diez de nosotros tiene la oportunidad de
quedar en pie al final de ésta noche. Si eso.

—No puedes estar hablando en serio.

—Escucha —dijo—. ¿Escuchas eso?

— ¿El vomitar? —Su estómago se revolvió en simpatía—. Es


difícil pasarlo por alto.

Difícil el olor también.

—No, el tic-tac.

— ¿Qué estás...? —Y entonces lo oyó también, en el fondo,


como el equivalente auditivo de alguien que se movía detrás de las
cortinas, se produjo un chasquido constante—. ¿Qué es eso?
J.R. WARD Blood Kiss
—No tenemos mucho tiempo, los intervalos entre los pitidos
son cada vez más cortos. Buena suerte.

— ¿A dónde vas? ─No me dejes, es lo que ella quería


decir—. ¿A dónde...?

—Voy a seguir el aire fresco. Ahí es donde todo el mundo va


a ser dirigido. No toques ningún equipo de ejercicio tampoco.
Como he dicho, buena suerte.

— ¡Espera! —Pero ya se había ido, un fantasma que


desapareció en la oscuridad.

De repente, Paradise se sintió francamente aterrada, su


cuerpo temblaba sin control, con las manos y los pies que iban
entumeciéndose, un sudor frío rompió a lo largo de cada pulgada
de su piel.

Padre tenía razón, pensó. No puedo hacer esto. En que


estaba pensando.

Y fue entonces cuando se desató el infierno.

Desde arriba y alrededor, explosiones estallaron como si el


gimnasio hubiera sido atado con alambre para detonar, los
sonidos eran tan fuertes que sus orejas lo registraron como
dolor, no como ruido, los destellos de luz tan brillantes que ella
fue de una versión de ciego a otra.

Gritando en la vorágine, se llevó las manos a los lados de la


cabeza y se inclinó al suelo, agachándose para cubrirse.

Delante de ella, vio a la gente en el suelo, algunos estaban


encogidos en modo defensivo como ella, otros que estaban
J.R. WARD Blood Kiss
vomitando aún más, por esas puertas, se retorcían y se
acurrucaban con los brazos apretados como si el dolor fuera
demasiado grande como para estar en pie.

Solo había una persona que estaba de pie y en movimiento.

Craeg.

En los destellos intermitentes, siguió sus movimientos hacía


la esquina, la más lejana. Efectivamente, parecía ser una
abertura, una puerta que ofrecía nada salvo más negrura, pero
tenía que ser mejor que volar por los aires.

Dio un par de pasos hacia adelante, y luego se dio cuenta de


que era una mierda. Correr. Necesitaba correr, no había nada que
la protegiera a su espalda, y no quería ser golpeada con la caída
de escombros.

No tocar el equipo de ejercicio.

¿Teniendo en cuenta lo que había sucedido cuando esas


personas habían tratado de salir de esas puertas de metal? ¡No
me digas!

Fue un gran alivio moverse hacia adelante, pero debía


apostar de nuevo en su velocidad porque su visión no servía; tuvo
que esperar a los flashes. Era la única manera de estar segura.

Hablando acerca de una fea jugada, trepando, deslizándose,


comenzó a luchar para abrirse camino a través del ruido y de la
luz, la amenaza a su vida, el terror que se apoderaba de ella.

Acababa de entrar en el laberinto del equipo de ejercicio


cuando llegó a la primera persona en el suelo. Era un macho y
J.R. WARD Blood Kiss
estaba gimiendo y agarrándose el estómago. Su instinto fue
tratar de ayudarlo, pero se contuvo.

Se trata de supervivencia.

Algo pasó silbando por su oreja, ¿una bala? ¿Estaban


disparando contra ellos?

Arrojándose abajo, ella se deslizó por el suelo resbaladizo


sobre su estómago y luego caminó de lado a través del caos
abrumador.

Estaba bien hasta que llegó hasta el próximo macho que


estaba tirado y se retorcía, con los brazos alrededor de su
abdomen.
Era Peyton.

Sigue adelante, se dijo. Búscate un lugar seguro.

Cuando ocurrió otra explosión, justo al lado de su cabeza,


cayó sobre su vientre al suelo y gritó en la vorágine — ¡Mierda!

Mientras Craeg, hijo de Brahl el Joven, comenzaba a cruzar


el gimnasio, le molestaba la idea de dejar a esa hembra detrás de
él, tanto que lo sorprendió. Él no la conocía, no le debía nada, ella
era Paradise, la recepcionista en la casa de audiencias del Rey, la
que le había imprimido la solicitud para aplicar semanas atrás.

La cual había necesitado porque era demasiado pobre para


tener acceso a Internet, y mucho menos un ordenador o una
J.R. WARD Blood Kiss
impresora.

Regresando a esa sala, ella había sido demasiado


deslumbrante de ver. Y luego, cuando la había oído hablar con
ganas de ¿probar este programa? La única cosa que había pasado
por su mente fue lo que los seres humanos podían hacer con ella
si la atraparan. O lessers. O el tipo equivocado de macho vampiro.

Alguien tan hermosa como ella no estaba segura en este


mundo.

A pesar de todo, ella parecía ingenua sobre el juego al que


se estaban enfrentando como aprendices. Los Hermanos habían
preparado cada parte de este entorno. Nada había sido dejado al
azar, y nada iba a trabajar a favor de los candidatos. Diciéndole
lo que ella debería haber ya conocido le había parecido la única
manera que podía ayudarla en absoluto, pero no podía perder ni
un momento preguntándose qué pasó con ella.

Lo que tenía que hacer era centrarse en los flashes.

Aunque en la superficie parecían al azar, de hecho había un


patrón sutil en ellos, y como con el pitido antes de que el
espectáculo de luz y el ruido hubiera comenzado, los intervalos
eran cada vez más cortos, así que se estaban quedando sin
tiempo de nuevo.

No tenía idea de lo que iba a ser la segunda fase, pero sabía


que era mejor estar preparado para ello.

Al menos ninguno de ellos iba a morir.

A pesar de la atmósfera de peligro, tenía la sensación de


que la Hermandad en realidad no quería dañar a ninguno de ellos:
J.R. WARD Blood Kiss
Las "explosiones" eran solo un montón de luz y sonido; no había
escombros, sin estructuras cayendo, sin olor a humo. Del mismo
modo, lo que hacía a los candidatos vomitar no podía ser algo
fatal. La gente en el piso del gimnasio no estaba en un lugar feliz,
seguro, pero entre los destellos de iluminación, vio que algunos de
los primeros que habían caído ya estaban poniéndose en pie.

Ésta era una prueba, una elaborada solo-Dios-sabía-cuan-


larga-prueba y al ritmo que iban las cosas, la tasa de pase al
programa podría ser incluso más baja que lo que le había
mencionado a Paradise.

Craeg se detuvo y miró hacia atrás por una fracción de


segundo, no parecía poder evitarlo.

Pero no había forma de saber dónde estaba ella en la


refriega. No había suficiente luz y demasiados cuerpos.

Continua adelante, se dijo.

Lo has hecho antes, vas a hacerlo ésta noche.

Exigiéndose, trabajó su camino alrededor del equipo de


ejercicio. Realmente no era una buena idea ponerse a cubierto
detrás o debajo de nada de eso. De vez en cuando, veía por el
rabillo del ojo alguna pobre alma recibir un tiro, parecían ser
electrocutados, sus cuerpos estaban en malos ángulos a la luz
estroboscópica27, ya que se tiraban hacia atrás, retorciéndose y
caían.

Realmente esperaba que ella hubiera escuchado lo que le


había dicho.

27
Instrumento inventado por el matemático e inventor austríaco Simon von Stampfer hacia 1829, que
permite visualizar un objeto que está girando como si estuviera inmóvil o girando muy lentamente.
J.R. WARD Blood Kiss

Agachando la cabeza y moviéndose rápido, finalmente dio


con la puerta abierta en la esquina del extremo. El aroma de aire
fresco era embriagador, un respiro que recargó su cuerpo con
energía adicional. Pero no podía ver lo que había al otro lado, se
maldijo a sí mismo porque no había pensado en traer una linterna.

Muy bien, a pesar que no esperaba que las cosas se


volvieran así de caóticamente intensas.

—Aquí es donde tenemos que ir.

Al sonido de una voz baja, miró tras de sí, y se sorprendió


al encontrar una hembra de pie al lado de él. No era la hermosa
rubia, ni siquiera cerca. De hecho, ésta parecía sugerir que el
termino sexo débil era un nombre poco apropiado: Ella era casi
tan alta como él, músculos bajo su atlética ropa, y la forma en
que lo miró a los ojos, supo de inmediato que era aún más
inteligente que fuerte.

—Soy Craeg —dijo, sacando su palma.

—Novo.

Como era de esperar, la sacudida fue apretada y corta.

—Ésta es la próxima —Ella asintió con la cabeza en el


vacío—. ¿Por qué demonios no me traje una linterna?

—Estaba pensando lo mismo...

— ¡Por aquí! —Gritó alguien—. ¡Ésta es la forma!

En la iluminación, Craeg vio a un grupo de tres machos


J.R. WARD Blood Kiss
golpeando la puerta de ingreso, dirigida por un macho musculoso y
grande que tenía una expresión de triunfo anticipado y que Craeg
estaba malditamente seguro no iba a permanecer en el lugar por
mucho tiempo.

Craeg negó con la cabeza y dio un paso atrás. Sin importar


como saldría de allí, no iba a ser la cabeza de turco en una
carrera de muerte. Por todo lo que sabía...

Uno... Dos... Tres... El trío pasó por su lado y el de la mujer,


quien también se hizo a un lado.

De inmediato la puerta se cerró con un fuerte ruido. Y


luego estaban los gritos del otro lado.

Craeg miró a su alrededor. ¿Tal vez podría abrir algo más?


¿O no estaba examinando el lugar ampliamente? Era posible que
hubiera otra respuesta...
En ese momento, vio un par de cuerdas que colgaban del
techo a unos diez metros de distancia. Podía jurar que no habían
estado allí antes, quién sabe.

—Esa es la siguiente opción —dijo él.

—Vamos a hacerlo.

Se fueron corriendo por el equipo de ejercicio, en dirección


a las cuerdas antes que nadie del lugar. No había forma de saber
adónde los llevarían las cuerdas, no podía ver tan lejos, pero las
luces tenían mayor intensidad, y no había otras opciones.

—Piedra, papel o tijera para quién elija primero —dijo ella,


sacando su puño.
J.R. WARD Blood Kiss
Él hizo lo mismo —Uno, dos, tres —Craeg saco piedra, ella
saco papel—. Tu elección.

—Correcto.

Craeg agarró el de la izquierda y tiró con tanta fuerza que


sus manos se quemaron. Ciertamente parecía lo suficientemente
fuerte.

¿Pero si se equivocaba? Era un largo camino de caída, y no


había colchones debajo.

Él y la hembra se fueron mano sobre mano, agarrándose,


tirando hacia arriba, usando sus pies para estrechar la fría
superficie que dejaban atrás mientras subían. Ella era casi tan
rápida como él, no es que hubiera pasado mucho tiempo midiendo
su progreso. Arriba, arriba, arriba, hasta los altavoces que
estaban directamente encima de sus cabezas desde donde los
ruidos de la explosión rasgaban los oídos y las cajas de luz que
generaban la iluminación irregular abrumaban su visión.

— ¿Y ahora qué? —Él ladró cuando tenía unos casi dos


metros desde el techo.

—Andamios —gritó ella, cambiando su agarre y señalando.

Efectivamente, había una especie de pasarela suspendida


de cables de metal. Al mirar hacia abajo, dijo otra oración para
que la plataforma fuera lo suficientemente fuerte como para
mantener su peso.

—Yo iré primero.

—Piedra, papel o tijera — gritó ella—. Uno, dos, tres.


J.R. WARD Blood Kiss

Lanzó tijeras y ella saco papel.

—Yo primero—anunció.

Excepto que la pasarela estaba a una distancia casi tan


lejos como él estaba de altura. Aferrándose a la gruesa cuerda,
utilizó su parte inferior del cuerpo para crear un movimiento de
vaivén, que aumentó a cada oscilación. Iba a requerir una
sincronización perfecta para conseguir este salto, tendría que ir
con las manos libres por unos buenos metro ochenta y dos de
nada, sin red. Y una mierda, quién sabe lo que iba a encontrar
cuando aterrizara.

¿Más metal con una electricidad?

Craeg bombeo su pelvis por última vez, recogió sus rodillas,


y envió a su peso lejos del andamio; luego como el impulso lo llevó
de nuevo hacia delante, él arqueó su espalda y pateó sus pies por
delante de él.

En el momento justo, soltó la cuerda, renunciando a su


correa.

Al menos... Esperaba que fuera el momento adecuado.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 7

— ¡Levántate! ¡Peyton, levántate… ahora!

Cuando Paradise perdió la pelea con su instinto de


supervivencia y giró a su amigo o némesis o lo que demonios fuera
sobre su espalda, le maldijo, a sí misma, a los Hermanos, a casi
cualquier cosa que tuviera un nombre.

Todo eso de estar boca arriba no duró mucho. Cuando él


empezó a tener arcadas otra vez, ella lo empujó hacia atrás para
que no se ahogara.

Mirando a su alrededor, vio… tantos por los suelos. Como si


se tratara de un campo de batalla.

—Voy a morir —gimió Peyton.

En el fondo de su mente, Paradise notó que, aunque el ruido


fuera tan calamitoso, había más iluminación, los flashes llegaban
más rápido y permanecían encendidos más tiempo.

—Vamos —le tiró del brazo—. No podemos quedarnos aquí.

—Déjame aquí… sólo déjame…


J.R. WARD Blood Kiss
Mientras Peyton vomitaba otra vez sin levantarse mucho,
ella miró hacia la esquina más alejada del gimnasio. Había un
número de personas de pie en torno a la abertura oscura hacia la
que Craeg le había dicho que se dirigiera.

—Peyton…

—Vamos a morir todos…

—No, no vamos a hacerlo.

Y fue chocante darse cuenta de que realmente lo creía, no


sólo era una manera de ofrecer falsas esperanzas al Señor
Meloso con problemas de estómago. La cuestión era que todo
este ruido y luz en realidad no estaba produciendo escombros,
humo o polvo, cualquier estructura traqueteante, cualquier tipo
de impacto real en el espacio o en las personas. Era un
espectáculo de luz y sonido, como una tormenta o una producción
teatral, y eso era con respecto a lo que pasó.

También tenía la sensación que las luces estaban cambiando,


y eso tenía que significar algo.

Probablemente nada bueno.

—Peyton —agarró su brazo y le empujó de nuevo sobre su


espalda—. Levanta tu culo del suelo. Tenemos que llegar hasta la
esquina.

—No puedo… es demasiado…

Sip, le abofeteó. No estaba orgullosa de ello ni satisfecha


por el agudo contacto tampoco —Levántate.

Sus ojos se abrieron de par en par — ¿Parry?

— ¿Con quién coño crees que estabas hablando? ¿Taylor


Swift? —Levantó la parte superior de su cuerpo del suelo—.
Ponte en pie.
J.R. WARD Blood Kiss
—Podría vomitarte encima.

—Cómo si no tuviéramos problemas mayores. ¿Has visto


este lugar?

Peyton empezó a balbucear, y entonces fue cuando ella


decidió que era suficiente. Sentándose a horcajadas sobre sus
piernas, le agarró bajo los boxers y utilizó su nueva fuerza para
retroceder y arrastrarle en posición vertical sobre su par de
Adidas.

—Paradise, voy a…

Oh, fantástico.

Todo frente a ella.

Y él estaba zigzagueando tan mal que caminar en línea recta


iba a ser todo un reto. ¿Correr? Ni de coña.

—Joder —murmuró, agarrándole alrededor de la cintura y


levantando bruscamente su peso muerto del suelo.

Pesado. Realmente pesado sobre su hombro.

Ahora ella era la que llevaba las riendas: Era como intentar
hacer equilibrio con un piano agravado por el hecho de que el
peso estaba discutiendo con ella y vomitando por la parte
posterior de su pierna derecha.

Paradise empezó a andar, haciendo caso omiso de todo


excepto del objetivo de llegar a la puerta de mala muerte
durante todo el camino. Su cabeza estaba estirada hacia un único
lado, su cuello esforzándose tanto que quemaba; su hombro se
estaba entumeciendo por la falta de circulación; y sus muslos ya
temblaban por la tensión sobre ellos.

La tentación de perderse en todas esas sensaciones físicas


era fuerte, especialmente cuando crecían más fuertes e
J.R. WARD Blood Kiss
insistentes. Pero ella quería… bueno, quería llegar a esa puerta, al
aire fresco, al final de todo este asunto de shock y pavor.
Entonces podrían respirar profundamente, bajar el peso muerto
y lloriqueante de Peyton, y sentarse en un aula bonita y limpia.

Tal vez compartir unas risas con la Hermandad sobre la


peor parte de lo que había hecho y ahora la autodefensa y la
formación escolar podrían empezar.

Para mantenerse en marcha, intentó recordar las clases que


había visto mientras los aprendices caminaban desde la zona de
aparcamiento hasta el gimnasio. Tenían luces fluorescentes, y
bancos de mesas con sillas en posiciones ordenadas frente a la
pizarra.

—Para —dijo Peyton—. Voy a morir…

— ¿Te vas a callar y quedarte quieto? —dijo ella con un


gruñido.

—Voy a…

Oh, joder, pensó ella mientras lo perdía de nuevo.

Mientras caminaba penosamente y jadeaba por el esfuerzo,


el laberinto de equipamiento atlético era un completo dolor en el
culo, las diversas estaciones parecían haberse espaciado y puesto
en ángulo de tal forma que fuera muy difícil conseguir pasar a
través o alrededor.

Especialmente con Peyton colgado sobre ella.

Y luego estaban las personas dispersadas por el suelo.

Cada vez que pasaba sobre alguien o tenía que levantar un


pie sobre una de sus manos, pies, piernas o brazos, quería parar,
preguntar si estaban bien, pedir ayuda, hacer algo. El hecho de
que no pudiera salvar a nadie más que a Peyton y a sí misma la
J.R. WARD Blood Kiss
hacía gritar por dentro, sus pulmones ardiendo en su pecho, una
extraña furia que la motivaba.

Siguió buscando sangre. Obsesivamente.

Pero no había señal de eso: ni manchas rojas en las ropas, ni


cortes rojos en la piel, ni restos rojos a través de las tablas del
suelo amarillo-miel. Tampoco había olor a sangre que ella pudiera
detectar aunque había un montón de otros olores, ninguno de
ellos agradable.

No hay sangre, pensó. Y eso tendría que ser bueno ¿verdad?


— ¡Ahhh! —gritó, cuando una explosión de dolor al rojo vivo
la sorprendió.

Un contratiempo. Se acabó.

El dolor en su codo izquierdo lo desestabilizó todo, su


cuerpo se volvió como una mesa plegable que había perdido una
pata a patadas, y al igual que un plato de fruta sobre una
superficie plana previamente, Peyton se estrelló contra el suelo,
sus miembros flácidos rebotando como McIntoshes28.

—Oh, Dios mío —apretó mientras se agarraba el brazo y se


masajeaba donde la corriente eléctrica la había lamido.

Se había acercado demasiado a una máquina de hacer


pectorales. Y cuando midió la cantidad de equipos por los que
todavía tenía que atravesar, pensó: No puedo hacer esto. No
puedo…
— ¿Puedes ponerte en pie? —dijo ella.

Peyton respondió de una forma no verbal que no terminaba


de sugerir que no, pero enfáticamente anunciaba que eso aún era
negativo.

28
Manzanas McIntoshes o Mac, de piel roja y verde.
J.R. WARD Blood Kiss
Dios, ¿cómo podía aún tener algo en el estómago?

—No puedo hacer esto —gimió ella mientras miraba a su


alrededor y se masajeaba el codo.

Mientras sus ojos saltaban de atrás a adelante, se dio


cuenta de que estaba buscando ayuda, alguna especie de
salvavidas, un rescatador. Tenía que haber alguien que pudiera
volver a…

Por segunda vez en su vida, rezó a la Virgen Escriba,


apretando los ojos cerrados, buscando las palabras apropiadas
contra los telones discordantes de los sonidos, olores, señales,
espasmos de adrenalina afilados atormentando su alambrado
interno. De alguna manera, se las arregló para rogar a la deidad
de la raza para que enviara a alguien que detuviera esto, que
cuidara de Peyton, que rescatara a todas las personas que
estaban abajo, que los sacara de este infierno.

Basta de perder el tiempo, ordenó una voz interior.


Fue un shock, ella se volvió alrededor, esperando encontrar
a alguien tras ella. Nadie estaba allí.

¿Eso que escucho vendría desde arriba?

Basta de perder el tiempo. ¡Ve!


— ¡No puedo levantarle otra vez!

¡Será mejor que averigües cómo coño hacerlo!


— ¡No puedo hacer esto!

¡Será mejor que lo hagas joder!


—Vale, está bien, vale, está bien.

Murmuró esas palabras una y otra vez mientras se volvía a


poner a horcajadas sobre Peyton y le cargaba de nuevo en su
J.R. WARD Blood Kiss
posición. El segundo peso muerto fue aún más descoordinado que
el primero, su cuerpo flojeaba en lugares que realmente no
ayudaban, pero Peyton parecía estar recuperando fuerza, sus
manos agarrándola por las caderas y aguantando.

En el momento en el que ella despejaba los obstáculos del


camino, se iba quedando sin energía, y realizó un cálculo rápido de
la distancia hacia la puerta, entonces añadió factores
complementarios como lo mucho que su hombro se estaba
deformando bajo el peso, y el hecho de que, inconvenientemente,
necesitaba orinar tan urgentemente que sentía como si alguien
estuviera apuñalándola en su bajo vientre.

Arrastrando los pies al trotar, sus pies rozando el suelo


afortunadamente sin obstáculos, y con menos balanceo, mejor
para su pasajero y para su cuerpo.

Espera un minuto.

La puerta estaba cerrada.

Mientras se acercaba a su destino, frunció el ceño y ordenó


a sus ojos centrarse a través de las resplandecientes luces.
Mierda, la puerta estaba cerrada. ¿Pero había gente de pie
alrededor de la abertura solo unos instantes antes?

Acercándose al panel, dejó que Peyton resbalara de su


espalda y apenas le echó un vistazo mientras se recostaba sobre
el suelo.

¿Qué le había sucedido a la maldita puerta?

Sin mango o pomo. Ni bisagras. Ni cristal que romper.

Pivotando alrededor, sondeó… Jesús, había cuerdas de


gimnasia colgando a nueve metros de distancia. Las espesas
longitudes habían aparecido en el techo, y había dos personas
J.R. WARD Blood Kiss
escalando con la especie de velocidad que le hacían querer
sentarse y quedarse justo donde estaba.

— ¿Peyton? —dijo mientras alzaba la cabeza hacia los dos


escaladores—. No voy a ser capaz de llevarte arriba.

Demonios, no creía que pudiera arrastrar su propio peso por


las extensiones giratorias.

¿Adónde iban esos dos? Se preguntó mientras ellos


desaparecían de la vista.

—Peyton, vamos a necesitar…

Una tras otra las dos cuerdas cayeron al suelo, palmeando


con su grosor, largos tejidos sonando incluso por encima de los
demás ruidos.

¿A dónde habían ido esos dos?

Frotándose los ojos, quería gritar. En cambio, dijo entre


dientes — ¿Qué demonios vamos a hacer?

Una ráfaga de aire fresco y limpio la hizo girarse. La puerta


se había abierto de nuevo, revelando un denso vacío negro.

Como si hubiera consumido a los otros estudiantes que


habían entrado y estuviera listo para otra comida.

Peyton se puso en pie, sus manos temblorosas limpiándose la


cara —Puedo caminar.

—Gracias Dios.

Él volvió la mirada hacia ella —Te lo debo.

—Primero vamos a ver si salir por aquí nos lleva a alguna


parte.

—Vamos juntos —sus ojos quemaban mientras le ofrecía el


hueco de su codo, como si fueran a un salón de baile lleno de
J.R. WARD Blood Kiss
vestidos de seda y esmóquines de corbata blanca—. No voy a
dejarte.

Paradise le observó durante un instante —Juntos.

Rodeando con su brazo el de él, a ella no le sorprendió que


él la utilizara para mantener el equilibrio. Sin embargo, esto era
una gran mejora con respecto a su estado comatoso-pero-con-
vómitos.

Avanzaron al mismo tiempo, el marco de la puerta era lo


suficientemente amplio como para dar cabida a ambos…

La puerta se cerró de golpe tras ellos y cortó toda luz, y


ella abrió la boca para gritar, pero entonces succionó de regreso
el sonido, manteniéndolo. Esa sensación del suelo deslizándose
bajo sus pies regresó de nuevo, una lección sobre la importancia
de la visión de cosas como el equilibrio o la orientación espacial
del torso y las extremidades.

Junto a ella, Peyton estaba jadeando.

Desde la nada, ásperas manos agarraban su pelo,


prendiendo, tirando con fuerza. Y ella gritó al asesino sangriento
mientras el miedo la hacía contorsionarse, tener espasmos y
luchar contra el agarre.

— ¡Paradise!

Les apartaron bruscamente y algo fue puesto sobre su


cabeza y atado a su cuello. Forzada contra el suelo, sus piernas
fueron atadas y luego lo usaron para tumbarla a lo largo de su
espalda. Dando vueltas, intentando dar patadas, respirar,
mantener, aunque fuera parcialmente, la calma lo suficiente para
pensar, sentía que se ahogaba.

Se sentía como si… pudiera estar muriendo.


J.R. WARD Blood Kiss

En lo alto del andamio, Craeg aprendía por las malas que era
mejor equilibrarte jodidamente por ti mismo, la descarga
eléctrica que sufría cada vez que sus brazos se aferraban a algo
de metal aceleraba su corazón y choqueaba su mente por una
fracción de segundo que no podía permitirse el lujo de perder.

Y naturalmente, la maldita plataforma estaba tan


destartalada como un hombre viejo, moviéndose de aquí allá, y
balanceándose como un bate de baseball.

— ¡Mantén el ritmo! —le gritó a Novo—. ¡Sigue mis pasos!

Unas manos fuertes agarraron su cintura —Te tengo.

Caminaron a grandes zancadas de forma rápida, pero


cuidadosa, dando bandazos de un lado a otro, el calor de las luces
y la masa de cuerpos bajo ellos les hacían sudar. Extendiendo sus
brazos, sirvió de contrapeso para ambos, y empezó a mejorar su
tiempo, en dirección hacia sólo Dios sabía dónde.

De repente el andamiaje se volvió firme como una roca, y


eso eran malas noticias. Lo que había funcionado como una
superficie inestable no se volvía en absoluto en algo estable, y
ambos se encararon en una serie de choques eléctricos que les
hicieron tambalearse, sus cuerpos entrechocando el uno contra el
otro y luego golpeando los soportes metálicos, sólo para volverlos
a dejar conmocionados. Los músculos empezaron a tener
calambres y se negaron a aflojarse, sus miembros no podían
seguir sus órdenes mentales.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¡Joder!— Ladró Craeg mientras trataba de detener a su
cuerpo de reaccionar a los estímulos.

— ¡¿Qué coño?! —Gritó Novo.

O alguna versión de eso.

En el aire.

Lo siguiente que supo, es que había caído desde un borde


que no había visto venir y estaba en caída libre que le dejó
incluso con el grito en lo alto de sus pulmones. A su alrededor, el
aire se precipitaba, viajando a través de su ropa y haciéndola
hondear, racheando entre su pelo y la piel de la cara y la espalda,
acribillando sus oídos con un ruido ensordecedor. Se iba a romper
las piernas si aterrizaba con los pies por delante, pero no había
tiempo, ni distancia, ni razón para intentar siquiera negociar un
destino que iba a ser devastador.

¡Sploosh!

Se estampó contra una imprevista piscina de agua a su lado,


su cuerpo quedando atrapado en el resguardo seguro de frío
líquido. El alivio de no terminar con sus dos fémures saliendo por
la parte superior de sus hombros fue de corta duración. Sus
electrocutados, torturados y sobrecargados músculos
inmediatamente sufrieron calambres, todo congelado, su falta de
grasa corporal lo convertía en un ancla, no en una boya.

El shock de lo inesperado antes de tocar fondo le hizo


tomar una enorme bocanada de aire, pero el suministro de aire no
iba a durar. Tenía que llegar a la superficie.

Con las manos como garras, y una sola pierna con algo de
movilidad, arañó y pateó en lo que esperaba que fuera el camino
hacia arriba. No tenía orientación visual en absoluto, nada más
que un negro abismo que iba a consumirle si no se salvaba.
J.R. WARD Blood Kiss
La superficie de la piscina, estanque, lago, lo que fuera,
regresó con la misma inesperada sorpresa y sin previo aviso con
que se había sumido en ella. Toser e intentar coger aire eran dos
actividades mutuamente excluyentes, y tuvo que forzar su
sentido primordial de supervivencia para regular las respuestas
espasmódicas de su diafragma.

Cloro. Estaban en una piscina.

No malgastó mucho tiempo pensando en eso. El dolor de sus


músculos acalambrados era increíble, como tener dagas clavadas
en sus muslos, su culo y sus entrañas, y empezó a hundirse antes
de quedarse sin respiración y eso era inútil. Iba a morir de esa
manera.

Luchando contra los impulsos de su cuerpo, utilizó su mente


para anular su sistema nervioso simpático: Tomando una enorme
bocanada, acarició sus brazos por fuera y hacia abajo, creando
una corriente artificial que extendió su torso plano sobre la
superficie del agua. Entonces paró… joder… de moverse.

Y dejó que el aire en su cavidad torácica se convirtiera en


el chaleco salvavidas que no llevaba.

No era un flotador perfecto. Sus piernas continuaban


hundiéndose, y tuvo que patear de vez en cuando para
mantenerse en la superficie, pero era un infierno mucho mejor
que tocar fondo y ahogarse.

De vez en cuando, soltaba el aire y lo volvía a inhalar.

No estaba seguro de cuánto tiempo podría aguantar así.


Pero iba a descubrirlo.

Dios, sus endurecidos músculos eran una tortura de


soportar, y para distraerse, revivía estar en lo alto de esa
J.R. WARD Blood Kiss
pasarela. Los Hermanos eran brillantes, decidió. ¿Pasar del calor
al frío? ¿Después de descargas eléctricas?

Era un ambiente diseñado que garantizaba poner a alguien


exactamente donde estaba: luchando contra las respuestas
naturales de su cuerpo a ciertos estímulos y entornos.

¿Qué les estaría ocurriendo a todos los demás? Se


preguntó.

¿Dónde estaba la hembra?

No con la que había estado en la plataforma, sino la otra.


¿Paradise?

Cuando el agua palmeó en sus oídos, fue como el espectáculo


de luces del gimnasio, oscureciendo y luego permitiendo una
entrada sensorial. Oyó salpicaduras, cerca de él y más lejos.
Muchos gritos y jadeos de otros en la piscina, ecos… debían estar
en un lugar grande con un techo relativamente bajo y una gran
cantidad de baldosas.

Soltando el aire de sus pulmones, inmediatamente los volvió


a llenar…

…y esperó a lo que sea que fuera lo siguiente.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 8

—… un par en la entrada, TEA29 cuatro minutos, despejen la


entrada y el lado derecho de la piscina.

Pulsando el botón que iba desde el auricular en su oído por


el lateral de su cuello Butch dijo en voz baja —Roger a eso.

Mientras caminaba por el borde de la piscina rastreó los


movimientos de los candidatos con sus gafas térmicas. Dos más
justo habían caído desde lo alto, salido a la superficie y asumido
una pose de hombre muerto por lo que estaban cerca y
relativamente quietos. No siempre era el caso, Tohr y él ya
habían tenido que arrastrar fuera cuatro candidatos, lo que
significaba que sólo había otros tres machos con la nueva pareja.

Todo el mundo estaba muy lejos del punto B de entrada a la


derecha. Bien.

Butch miró su reloj, todo aquel que quedo atrás en el


gimnasio iba a ser evacuado en los próximos seis minutos y todas
estas cosas serían solo el preámbulo a lo que él y los Hermanos

29
Tiempo Estimado de Arribo.
J.R. WARD Blood Kiss
se estaban refiriendo como Destino Final, la última parada iba a
ser cerrada para la caída del sol, así que era critico que el grupo
que lo había hecho a través de ésta fase temprana del examen
tuviera suficiente tiempo ahí.

La clínica de la Doc. Jane y Manello se estaba llenando, el


leve emético de hiervas30 hizo más que su trabajo y había habido
una variedad de pequeños cortes, arañazos, tirones musculares y
quemaduras.

Dos cargas de abandonos ya estaban en camino fuera de la


propiedad e iba a haber más.

Ésta era la cosa con una meritocracia: La mierda tenía que


volverse realmente rápido porque V y él no iban a perder tiempo
con cualquiera que no diera la talla.

— ¿No es mi turno aun? ─Lassiter pregunto por el audífono


─. Nací listo para esto

—De todas las personas que podían ser inmortales ─V


murmuró─. ¿Porque tenías que ser uno de ellos?

—Porque soy impresionanteeee ─el ángel caído cantó─. y


soy parte de tu equipo…

—No, no lo eres…

— ¡...viviendo tu sueño!

La cabeza de Butch empezó a palpitar aún peor —Cállate


Lass, no puedo escucharte cantar ahora.

—Es de Mi villano favorito ─comentó el ángel. Como si


estuviera ayudando.

—Cierra la boca ─cortó V.

30
Sustancia que induce el vómito.
J.R. WARD Blood Kiss
—Cierra la boca ─Butch luchó por mantener su voz baja─.
Aún tenemos otros cuatro minutos en el gimnasio, te hare saber
cuándo puedas…

—Estoy perdiendo aire aquí ¿Sabes? ─Lassiter se quejó─.


Mi inflable se está desinflando

V maldijo —Eso es porque no quiere estar a tu alrededor


más de lo que nosotros queremos.

—Si sigues esto voy a empezar a pensar que nuestra


enemistad es algo mutuo.

— ¡Sobre el puto tiempo!

Perfecto, Butch no estaba emocionado al arrastrar idiotas


en pánico completamente empapados fuera de la piscina pero
estaba malditamente agradecido de no estar en la parte de atrás
de la casa con esos dos peleando.

—Escucha bien Lass ─dijo él─. Voy a estar en contacto y


por el amor de Dios V ¿Podrías apagar su maldito micróf…

─ ¡Auch! Hey, ¿Que mierda V?

Yyyyyyy todo estaba maravillosamente en silencio.

A medida que su dolor de cabeza trataba de tumbar la


puerta hacia el cráneo de Butch, deseó sacarse las gafas y
frotarse los ojos pero no estaba dispuesto a perder la vista de
los candidatos ni un solo momento.

Lo último que el programa necesitaba es que alguien


terminara realmente herido o peor, que terminara muerto.
Además él estaba suficientemente distraído por su cuenta, aun
con el equipo de 20/2031 puesto.

Algo estaba mal con Marissa.


31
Hace referencia al campo de visión de las gafas térmicas
J.R. WARD Blood Kiss
Mierda, sabía que en sus días humanos había pasado tiempo
suficiente siendo un zombi como para reconocer la silenciosa
preocupación sobre la que ella había estado oscilando.

El problema era que no le había dado nada sobre lo que trabajar,


cada vez que él le preguntaba qué estaba pensando o si estaba
bien, ella le sonreía e inventaba alguna excusa de mierda sobre
estar ocupada con Lugar Seguro.

Sin duda alguna era el caso, pero siempre era la misma


razón, además nunca se veía como lo hizo el día y la noche
anteriores.

Quizás solo necesitaban una tarde libre, y no solo en


términos de no trabajar. La mansión era un gran lugar para vivir,
la comida era buena y la compañía aún mejor, pero el problema
era que no conseguían mucha privacidad. Aparte de retirarse a su
dormitorio que era del tamaño de una caja de zapatos con una
puerta y unas paredes delgadas en el Pit, nunca estaban
realmente solos. Las intrusiones pasaban sin aviso por parte del
personal, los Hermanos, sus parejas.

El Católico Irlandés de una familia grande en su interior


amaba eso.

La parte de hellren preocupado no estaba tan


entusiasmado.

Debo tener una cita, pensó.

— ¿A dónde vamos? ─ preguntó V en su oreja.

Mierda, había dicho eso en vos alta.

—No contigo.

—Herido. Realmente herido aquí... ─fue la respuesta.

—Marissa y yo necesitamos…
J.R. WARD Blood Kiss
—Si se trata de educación sexual, juraría que ustedes dos
ya lo habían averiguado, a menos que todos esos sonidos sean
ustedes dos haciendo lucha libre.

— ¿De verdad?

— ¿Estás diciendo que esa mierda es Origami? Jesucristo,


los cortes con el papel, no puedes imaginarlo

— ¡Para!

—No dice Marissa nunca.

—No ha sido el caso recientemente ─replicó Butch.

— ¿Tienen problemas?

—No lo sé.

Hubo un largo periodo de silencio —Tengo una idea.

—Estoy abierto a cualquier cos…

— ¡Eso es lo que ella dijo! ─Cortó Lassiter.

—V pensé que le habías quitado esa cosa —el sonido de los


dos machos luchando lo hizo quitarse el audífono con una mueca.

Lassiter estaba obteniendo la paliza por la que había estado


rogando y bajo cualquier otra circunstancia Butch se hubiera
divertido a costa del par y no hubiera jugado al réferi, pero tenía
cosas más importantes por las que preocuparse.

Especialmente porque tenía dos nuevos visitantes a los que


dar la bienvenida a la fiesta con ésta ronda de detergente
líquido.

Cuando V volviera quizás Butch podría tener un buen


consejo, si su mejor amigo podría pensar más allá del mundo de
pinzas-para-pezones-collar-de-puntas-cera-de-velas-negra.
J.R. WARD Blood Kiss
Mierda.

Paradise luchó contra las restricciones en sus tobillos,


corcoveando sobre el suelo por el que estaba siendo arrastrada,
arañando con sus manos. Dentro del saco que rodeaba su cabeza
su respiración caliente la sofocaba, o quizás solo había respirado
todo el oxígeno dentro.

Como respuesta el pánico empujaba su cuerpo, contrayendo


sus músculos y convirtiendo su cerebro en una súper autopista
de pensamientos que no hicieron nada por calmarla o ayudarla a
salir de ello. Una parte de ella quería llamar a Peyton pero él no
iba a salvarla, ellos lo tenían a él también, la otra parte de ella
estaba extrapolando todo tipo de malos resultados.

Qué sigue Qué sigue Qué sigue Qué sigue quésigue…


“Lo siguiente” llegó sin advertencia como todo lo anterior: el
impulso hacia adelante se detuvo, una segunda persona se acercó,
la agarró por los hombros y fue alzada del suelo.

Paradise gritó contra el saco y trató de liberarse del


agarre. Imposible. El apretón era tan fuerte que ella bien habría
podido tener prensas mordiendo alrededor de su piel y huesos…

Balanceo.

Estaba siendo balanceada a la izquierda y la derecha con un


impulso cada vez mayor como si fuera a ser lanzada.

— ¡No!

Justo cuando fue liberada la balanceaban a la izquierda y el


saco cayó fuera de su cabeza. Tomó dos bocanadas grandes de
J.R. WARD Blood Kiss
aire y entonces empezó a caer y caer a través de una oscuridad
llena de sonidos extraños.

Splaaaaaaash!

Había agua en todas partes, en su nariz, su boca, alrededor


de su cuerpo. El instinto tomo el control calibrando
inmediatamente que ‘’arriba’’ era hacia el lado contrario al que se
estaba hundiendo, extendiendo sus brazos y piernas hacia afuera
se dio cuenta de que la restricción de sus tobillos había sido
liberadas.

Salió a la superficie con tanta fuerza que su pecho pareció


liberarse como un corcho, tosiendo tan fuerte que casi pierde la
conciencia. Sin embargo en medio de la tortura fue capaz de
permitir la entrada de aire y luego estaba tomando grandes
bocanadas de oxígeno, el simple placer de ser capaz de respirar
la lleno hasta traer lágrimas de gratitud a sus ojos. Eso no duro
mucho. A su alrededor podía escuchar personas luchando en el
agua, tosiendo y respirando mientras se mantenían a flote.

¿Cuántos?

¿Ésta era la segunda parte?

Pateando en el agua quería llamar a Peyton pero no estaba


segura si llevar la atención hacia ella era seguro, por lo que sabía.

— ¡Paradise!

El sonido de la voz de Peyton estaba cerca, hacia la derecha


— ¡Sí! ─tosió─. Estoy aquí ¿estás bien?

— ¿Tú estás bien?

—Estoy bien ─Ella habló más alto─. Estoy…

Lo siguiente que supo es que una mano fuerte había


agarrado su mano y estaba jalándola a través del agua.
J.R. WARD Blood Kiss
—Me puedo para aquí ─Dijo Peyton─. Déjame sostenerte.

—No necesito…

—Tienes que conservar tu fuerza, esto apenas está


empezando.

Sonaba tan razonable que quizás el shock del agua le había


quitado el mareo, además sus manos eran suaves contra su
cintura mientras la giraba alrededor así ella le daba la espalda.

—Te tengo ─suspiró él.

Su brazo se cerró alrededor de ella, sentir su musculoso


cuerpo detrás hizo que se tensara. Como solo lo que hizo fue sólo
respirar como si se estuviera recuperando ella comenzó a
relajarse un poco, incluso cuando no podía ver nada y sus piernas
continuaban rozándose con las de él.

Nunca había estado tan cerca de un macho antes.

Aunque dada la situación en que estaban, ahora no había


tiempo para perder un segundo en ese disparate; Peyton no tenía
nada en su mente que no fuera la supervivencia.

Con un alivio leve se hundió en su agarre dejándose llevar,


sus instintos permanecieron en alerta, pero al menos su cuerpo
tuvo un respiro, su ritmo cardiaco estaba ralentizándose, esa
horrible quemadura en sus pulmones estaba apagand…

¡Splash! ¡Splash!

Otros dos candidatos o victimas golpearon el agua muy muy


lejos dándole una pista de que tan grande era el lago, la piscina o
el estanque. Excepto… no, no era un estanque, el agua tenía cloro.

Estaban en una piscina, probablemente debajo de la tierra


cerca del gimnasio porque no habían sido arrastrados por millas.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¿Qué viene después? ─dijo ella.

—No lo sé. Pero tú y yo vamos a estar juntos.

—Sí ─Estaba impresionada de como su presencia la había


calmado a pesar del hecho de no poder ver nada y de no saber
que sería lo siguiente que los golpeara

Splash! Splash! Splash!

— ¿Cuántos somos aquí?

—Cinco acaban de entrar, así que somos al menos siete.

— ¿De sesenta...? Tiene que haber más ─¿Cómo podría ella


estar en un grupo tan pequeño y haber llegado tan lejos?—
Seguramente hay…

Cuatro más cayeron dentro, uno cayendo muy cerca de ellos


y los otros tres entrando al agua del otro lado.

— ¿Soy muy pesada para ti? ─preguntó ella.

— Oh vamos…

Mientras el cambiaba su agarre, su cuerpo se movió en el


agua con su trasero presionando contra su pelvis. No sintió nada
allí pero no habría sabido de que preocuparse si él hubiera estado
excitado.

Otra persona golpeó el agua.

Y entonces…

…por un largo período de tiempo no hubo más adiciones. En


realidad solo fueran un par de minutos probablemente, pero se
sentían como horas, días.

El miedo seguía rondando y con nada de lo que alimentarse


inmediatamente, la ansiedad comenzó a canibalizar su lado
racional con todo tipo de locuras corriendo a través de su mente.
J.R. WARD Blood Kiss
¿Y si esto no era un programa de entrenamiento? ¿Y si era una
especie de experimento social? ¿Una rutina para robar
cadáveres? O un intento de… Santo Dios, no sabía.

Una holeada de terror se disparó a través de ella, no podía


ver nada, el rugido en su cabeza estaba ahogando los sonidos de
la piscina y su cuerpo estaba demasiado cansado para registrar el
temblor que la recorrió.

— ¿Qué viene después? ─Ella gimió.

— Yo…

Antes de Peyton pudiera responder, se dio cuenta de que


algo había cambiado a su alrededor. Los otros se dieron cuenta
también, aquietando su cuerpo y tratando de darse cuenta de que
era diferente a su alrededor.

El nivel del agua estaba bajando.

La superficie del agua había estado en sus hombros pero


ahora estaba en sus brazos. Su ritmo cardiaco se elevó de nuevo,
un molesto zumbido que hacía su cabeza girar.

— ¿Qué van a hacernos ahora? ─jadeó.

El nivel seguía bajando y bajando hasta que sus pies tocaron


el fondo como Peyton, aun así ella se quedó en el círculo de sus
brazos, al menos con su gran cuerpo tras ella sabía que su
espalda estaba cubierta.

Sólo quiero ver, pensó en el vacío negro. Dios... Por favor,


déjame ver algo.

En la esquina, una luz cegadora brillante apareció. Fue tan


abrumadora que levantó un brazo contra el resplandor y a través
de él vio que sí, que estaban en una piscina, que estaba muy limpia
y tenía un bonito diseño de baldosas de un pálido azul y verde.
J.R. WARD Blood Kiss
Ahí estaba Peyton escurriendo agua tras ella y los otros
candidatos en el agua. Empujando su goteante pelo fuera de su
cara parpadeo y trato de enfocar — ¿Qué…?

— ¿…Mierda es eso? ─ Peyton terminó por ella.

En el otro lado de la piscina que aún se estaba vaciando un


macho gigante con cabello rubio y negro había aparecido, al
principio pensó que él había traído la luz, de hecho su cuerpo era
la luz. Estaba brillando como si fuera una bombilla viviente.

Pero lo loco era que esa no era la impresión más grande.

Estaba llevando una máscara de buceo con un snorkel fuera


de su hermoso rostro, un par de aletas que golpearon el suelo
resbaladizo mientras se acercaba al borde de la piscina, un traje
de baño rosa intenso y un flotador amarillo y azul para niños
alrededor de su cintura.

Cada uno de los empapados-medio-muertos en la piscina lo


miraron fijamente como si fuera la segunda venida en un universo
paralelo donde Magic Mike conoce a Bob esponja.

Zapateando sobre el trampolín hizo un gran esfuerzo para


poner el cubre nariz de su snokel sobre su nariz y aclaró su
garganta.

Después de un par de “mi-mi-miii”, como si se estuviera


preparando para hacer un solo tomo una respiración profunda y…

— ¡Cowwww-a-bunga! ─ rugió y corrió hasta el final.

Saltando desde lo más alto mantuvo su flotador en su sitio


mientras ejecutaba un perfecto rollo y golpeaba la superficie
como una bala de cañón que envío agua hasta el techo.

Mientras Paradise se agachaba para que no la golpeara el


tsunami en la cara pensó: Punto para los Hermanos.
J.R. WARD Blood Kiss
¿Cualquier cosa que hubiera esperado?

Definitivamente no era esto.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 9

Las zapatillas de deporte de Craeg tocaron el fondo de la


piscina como… bueno él era un macho, eso seguro. Golpeó el agua
con un impacto como si un Sedan hubiera sido arrojado allí.
Después que el chapuzón se calmó, el ambiente alrededor de ese
gran cuerpo ridículamente equipado se ilumino emanando luz,
creando un resplandor que convirtió la bañera de tamaño olímpico
en su propia lámpara.

El tipo era como un luchador profesional sacado de


Toy“R”Us32.

Pero Craeg no iba a perder el tiempo pensando en cómo


terminar la comparación.

Limpiando su rostro, primero identifico las posibles rutas


de escape, había cuatro o cinco puertas incluyendo esa con la
faja flotante por la que había llegado, pero estaba dispuesto a
apostar que fueron bloqueadas. Nada en el techo, en las paredes
ni en la parte inferior de la piscina.

32
Cadena de tiendas de juguetes en los Estados Unidos.
J.R. WARD Blood Kiss
El segundo registro fue para ver si había un tercero en la
mezcla. Sip. En la periferia, había dos enormes machos vestidos
de negro, con capuchas sobre sus cabezas y gafas de visión
nocturna. Estaban fuertemente armados, pero sus armas estaban
enfundadas y parecían estar monitoreando todo en la piscina
como si buscaran señales de debilidad o peligro.

La tercera evaluación fue para ver quien más había llegado a


esta etapa. Diez, no, doce. Espera, trece personas se
encontraban en la piscina con él, incluyendo la hembra que había
caído de gran altura.

Y la recepcionista rubia. Paradise.

Aunque no estaba sola.

Nop estaba sobre uno de los machos, con la mano apoyada


en el brazo protector alrededor de su cintura.

Apenas una sorpresa, las mujeres como ella nunca estaban


sin alguien del sexo opuesto rodeándolas. Como polillas alrededor
de una luz y toda esa mierda.

Craeg obligo a sus ojos a apartarse de ese par, lo intento


por lo menos un minuto. Lo siguiente que supo fue que estaba
evaluando como combatir con el macho, tomando nota de su
tamaño, la fuerza de sus hombros y el conjunto de la mandíbula.
Como si los dos fueran a luchar.

Lo cual era una locura, por supuesto.

No tenía derecho a esa mujer y puntualmente por lo único


que tenía que preocuparse era sobre cómo iba a finalizar esa
recta final que lo esperaba al terminar esto.
J.R. WARD Blood Kiss
Luces convencionales se encendieron por toda la habitación
cortando las sombras, reduciéndolas a nada mostrando rincones y
grietas que se ocultaban sin amenazas. Pero no creía que todo
había terminado todavía. Desde luego él no se hubiera detenido si
fuera uno de los Hermanos.

Demasiada gente todavía de pie.

La puerta de la esquina derecha exploto como si hubiera


sido golpeada y fue entonces cuando apareció la próxima ola.

Uno a uno, un grupo de casi una docena de guerreros


marcharon. La Hermandad, pensó. Esto tenía que ser la
Hermandad. Sus cuerpos eran enormes, eclipsándolo incluso a él,
e igual que los otros dos guardias, tenían mascaras sobre sus
rostros y el cuero negro los cubría de la cabeza a los pies.

A diferencia de los otros dos estos tenían armas en sus


manos.

En un instante, él que había hecho la aparición con los


flotadores infantiles desapareció. Y luego el agua se fue
escurriendo por los drenajes de la parte profunda de la piscina.

A su alrededor los reclutas estaban empapados, molidos y


relativamente agotados. Se quedó quieto, como lo hizo Novo, que
parecía presentir, como él, que las cosas iban a ponerse peores.

Así que lo mejor era conservar la energía hasta que tuviera


algo valido a que hacerle frente.

Esas armas, pensó, eran malas noticias.

En un clásico pensamiento de grupo, los otros reclutas se


congregaron juntos, los que estaban en la parte menos profunda
J.R. WARD Blood Kiss
respaldaban mientras los combatientes bajaban por un lado de la
piscina y recorrían los escalones resbaladizos y mojados, lo que
dejaba charcos a su paso.

Y entonces esos amenazantes machos con sus pistolas


descendieron. Sus botas aterrizando como un trueno, el rose de
sus fundas haciendo sonidos chirriantes. Cuando finalmente se
detuvieron, era imposible saber con precisión en quién estaban
enfocados ya que sus cabezas estaban frente al grupo pero sus
ojos estaban cubiertos.

Triangulando su posición, Craeg decidió que por el momento


era mejor mantenerse con el grupo…

Uno por uno los Hermanos levantaron sus pistolas


automáticas apuntando directamente a los alumnos y entonces el
más alto de ellos levantó el cañón del arma balanceándola en
círculos lentos y perezosos como si estuviera buscando el mejor
objetivo.

Hablando del pánico en manada. Los reclutas se asustaron y


corrieron de aquí para allá, luchando para ponerse unos detrás de
otros, provocando resbalones y caídas. Un par de ellos cayeron
de rodillas, lloriqueando y rogando antes de que incluso se
escucharan disparos.

Craeg no se sentía como ellos, si los reclutas iban a ser


golpeados con un poco de plomo no iba a ser en ninguna parte
letal. Tenía muchas preocupaciones en el momento y estaba listo
para recibir una bala. ¿Era eso lo que tenía que hacer para pasar
a la siguiente ronda?

Dispárame. No le tenía miedo al dolor.


J.R. WARD Blood Kiss
Cuadrando los hombros, los encaro. Era consciente que
probablemente había otra razón por la que se detuvo, pero se
negó a reconocerla.

Vamos, pensó, por acá.

Aquí…

Pero ellos no fueron hacía él.

No, fueron hacía otra persona.

Ella no, pensó. Mierda Paradise no.

—Hey —Grito—. Oye cabrón.

Tan pronto como los machos vestidos de negro entraron en


el área de la piscina, Paradise reconoció a los Hermanos. Después
de haber pasado tanto tiempo trabajando alrededor de ellos, sus
olores y sus auras eran muy bien conocidos para ella, había
llegado a considerarlos como protectores, unos pseudo-padres.

Pero ese no era el caso esa noche.

Sobre todo porque llegaron al fondo de la piscina ahora


seca con sus armas levantadas y uno de ellos la considero su
objetivo.
J.R. WARD Blood Kiss
Rhage. Fue Rhage quien le apunto con el arma y comenzó a
caminar hacia ella, lo sabía porque su cuerpo era mucho más
grande que el de los otros.

No, no, pensó. Mi padre…

Pero él no dudo. Llego hasta donde estaban ella y Peyton


apuntándoles, con su dedo en el gatillo.

—Oye, cabrón.

Desde una esquina, sus ojos pudieron divisar a uno de los


reclutas dar un paso adelante y mover sus manos.

Era su macho. El macho. Craeg.

— ¡Dispárame! Oye. Hijo de puta. Dispárame en su lugar.

Y el Hermano lo hizo.

Sin volver la cabeza lejos de ella, el brazo de Rhage giró


hacia un lado y apretó el gatillo, una fuerte explosión salió de la
boca del cañón.

Paradise grito e intento correr pero el agarre de Peyton no


se lo permitía, empezó a sacudirse como un cerdo salvaje
mientras voces estridentes con pánico resonaban a su alrededor
como un ruidoso millar de pájaros embravecidos — ¡No! Oh Dios
mío, no.

—Cállate —Peyton le susurro manteniéndola en su lugar —


Solo cállate.

NFW33, cuando Craeg cayó, ella se liberó y se lanzó en un


ataque contra el Hermano. No era capaz de hacerle daño a nadie,

33
No FuckingWay. No hay jodida manera.
J.R. WARD Blood Kiss
especialmente a alguien del sexo masculino. Era un error, lo sabía.
Como golpear el parabrisas de un coche pero no le importaba.
Abofeteando y golpeando agarro el cañón del arma con toda su
fuerza tratando de controlar el arma. Falló y antes de que se
diera cuenta estaba boca abajo sobre el húmedo hormigón
sostenida por el cuello y la espalda. Volteando la cabeza miro
frenéticamente hacía el fondo de la piscina para ver si Craeg
todavía estaba vivo.

El macho estaba a su nivel, retorciéndose mientras


mantenía lo que parecía ser su muslo. La única otra mujer en el
grupo se agacho a su lado, retirando sus manos e inspeccionando
la herida. Luego con un rápido movimiento saco su camisa fuera
de su cintura y la arranco dejando al descubierto su abdomen
marcado y un sujetador deportivo negro. Con un rasgón tomo el
dobladillo liberando una tira de tela.

Ella ató un torniquete en la base superior del muslo como si


hubiera sido entrenada.

—Déjala ir —Peyton dijo a su espalda—. ¡Déjala


malditamente ir!

— ¿O qué? —Dijo una distorsionada voz desde los altavoces


como si alguien hubiera hablado a través de un micrófono con un
aparato de sintetizar.

Fue entonces cuando Peyton perdió la cordura. Estirando la


cabeza para poder mirar fue cuando pudo verlo en plena agresión.
Puños y patadas volaban hacía Rhage, sus colmillos al descubierto
en una mueca mientras intentaba arrastrar al Hermano fuera de
ella, de pronto no estaba solo, el macho que había mostrado una
gran habilidad atlética en el potro de ejercicios se unió a él.
J.R. WARD Blood Kiss
¡Pop! ¡Pop!

Ambos fueron detenidos con balas por otro Hermano y así


inmovilizaron a otros dos machos que intentaron intervenir.
Mientras tanto, la gente se estaba subiendo por las paredes,
usando las escaleras de acero inoxidable para tratar de salir de
la piscina, solo para ser electrocutados y caer.

Una puerta se abrió.

Desde arriba una voz anuncio: —Cualquiera que desee


abandonar, podrá hacerlo. No habrá represalias. Todo esto puede
ser demasiado. Todo lo que tiene que hacer es salir por esa
puerta ahora.

En ese momento fue liberada, Rhage la soltó dando un paso


hacia atrás.

Se arrastró al otro lado de Peyton rodando una vez — ¿Que


tan mal? ¿Dónde?

—Mi brazo. Mi maldito brazo.

Paradise tiro de su camisa y siguió el ejemplo de la otra


hembra, rompiendo un pedazo con uno de sus colmillos,
arrancando una franja y atándola justo encima de la herida
sangrante de su tríceps.

— ¿Están malditamente locos? Ésta es la escuela, no la


guerra. ¿Qué mierda les pasa?

—Puedes irte —la voz siguió hablando—. Solo ve a la parte


menos profunda de la piscina y quédate fuera de esto.
J.R. WARD Blood Kiss
Una aguda rabia repentina tenía su vista en blanco, y antes
de que lo supiera se levantó frente Hermanos ─ ¡Dispárenme!
¡Venga, vamos! ¡Háganlo, cobardes de mierda!

No tenía ni idea de qué demonios estaba diciendo y


haciendo. Nunca había visto tantas armas, jamás. Mucho menos
ponerse deliberadamente a quemarropa delante de ellas, pero se
había roto y descubrió una impresionante oleada de poder llegar.

No es que a los Hermanos pareciera importarles, se


quedaron allí de pie, inmóviles y sin reaccionar como si estuvieran
esperando a que se quedara sin energía.

Entonces se giró hacía los reclutas que salían — ¿Dónde


van? ¡Tienen que luchar! Esto está mal…

En ese momento la puerta se cerró y el inconfundible sonido


de la barra asegurándola reboto por todo el lugar.

—Ahora es obligatorio completar la primera noche —


declaro la voz—. La última sesión comienza en tres… dos…

—Uno.

Fue entonces cuando la iluminación incandescente paso de


azul purpura a negro total y también cuando la Hermandad abrió
fuego contra todos ellos.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 10

Las balas de goma duelen de puta madre.

Cuando la primera de un incontable número de rondas


golpeó a Craeg en el pecho, se alejó y le ofreció su espalda en
lugar de su parte frontal más vulnerable. Por debajo de la
cintura, el impacto de bala era como una brasa en su piel tal
como había predicho, sin embargo, el tiro de expertos no había
hecho más que rozar su carne para que un torniquete fuera
innecesario. No había tiempo para largarse así que agarró la mano
de Novo y tiró de ella hacia el fondo liso de la piscina.
Manteniendo sus cabezas hacia abajo, se arrastraron fuera del
aluvión, en dirección hacia arriba y sobre el montículo que los
llevó al final de la zona profunda.

Echando un vistazo detrás de él, se encontró con que los


Hermanos, que se habían realineado para bloquear los pasos en la
parte más profunda de la piscina, había comenzado a caminar
hacia adelante como si estuvieran conduciendo el ganado en el
conducto de un matadero. Jodido infierno, las escaleras
metálicas montadas en lo alto de las paredes de la piscina al lado
J.R. WARD Blood Kiss
del trampolín estaban electrificadas y los guerreros parecían
tener un suministro interminable de las jodidas balas de mierda.
A pesar de que los impactos eran más como las picaduras de
abejas enloquecidas a través de su ropa, con bastantes de ellas,
su umbral de dolor iba a llegar a un punto que le dejaría
incapacitado.

El desgarrador dolor de nuevo, le daba una medida de la


rapidez con la que los Hermanos se acercaban a ellos.

Lo suficientemente rápido para entender que él tenía tal


vez sesenta segundos para resolver esto.

—Desmaterialízate —dijo tanto para sí mismo como a


cualquier otra persona que le quisiera escuchar—. Sólo una
oportunidad.

Deteniendo su movimiento hacia adelante, cerró los ojos y


empezó a respirar. La primera visión que tuvo fue de esa esbelta
mujer rubia siendo atacada por el increíblemente enorme
Hermano con una pistola.

Para defenderle después de que le hubiesen disparado.

—Basta —dijo entre dientes.

Control. Tenía que conseguir tomar el control de su mente y


de sus emociones, centrarse en sí mismo y desmaterializarse,
arriba y afuera. Enfoque, enfoque.

El dolor en su cuerpo: en el muslo, otros impactos a lo largo


de los hombros, la columna vertebral, la cadera. Su cabeza
palpitaba, sus nervios estaban tensos. Su codo todavía palpitaba
desde el momento en que había sido alcanzado por la electricidad
del andamio.
J.R. WARD Blood Kiss
A su alrededor, la gente entraba en pánico, gritando,
maldiciendo. Caminando rápido. Cayendo.

Y todavía esas balas, se dirigían a él. A todos ellos.

Mientras más trataba de ignorar el miedo y el pánico, más


fuerte se hacía el coro de malestar y distracción.

Necesitaba una imagen, un destino, un lugar para formar en


su cerebro.

A partir de la nada, se imaginó a la recepcionista cuando la


había visto por primera vez. Ella había estado sentada detrás de
un pequeño escritorio en un majestuoso salón. Todo eso le había
intimidado, el empapelado de seda, la alfombra de lujo, el olor a
limpio... ella.

Pero ella no le había tratado como el don nadie que era.


Alzó la visa hacia él con esos ojos que habían detenido su
corazón en el pecho y luego había dicho su nombre.

Paradise.

Su voz era tan hermosa, que ni siquiera la había oído


correctamente. Y entonces él había echado a perder las cosas
completamente al no estrechar la mano que ella le había ofrecido.
El problema era que su cerebro se había congelado porque ella
era tan…

Su cuerpo se fue desmaterializando sin darse cuenta de


ello. En un momento, estaba dolorido y atrapado en su forma
corpórea, de repente estaba volando hacia fuera de la piscina.
Sin ningún destino en mente y cayendo a través del aire como
cuando lo había intentado las primeras veces después de su
J.R. WARD Blood Kiss
transición y entonces consiguió hacerse con él y proyectar su
forma a una esquina lejana, contra la pared.

Cuando recobro su forma, Novo ya estaba allí, preparada y


lista, pero masajeaba uno de sus hombros como si estuviera
intentando alejar el dolor o evaluando si el maldito estaba
dislocado.

Uno por uno, cuatro aprendices más, mojados y goteando


salieron de la piscina: El macho atlético del potro con arcos, el
que parecía un asesino, que tenía piercings y tatuajes en un solo
lado de su rostro y el cuello, el tipo que había tenido su brazo
alrededor de Paradise, otro hombre que era alto y fuerte.

No tenía ni idea de lo que le paso a…

La recepcionista fue la última en volver a tomar forma y


Craeg había tenido que alejarse o exhibir una emoción que era
inaceptable. Para distraerse, trató de ver lo que estaba
sucediendo en la piscina con los cinco que habían quedado detrás.

Una puerta se abrió justo al lado de todos ellos y mientras


una fría brisa llegó a ellos, olió el aire libre.

Lo que estaba en el otro lado estaba oscuro.

— ¿Quién va primero? —preguntó Paradise.

—Yo —contestó el macho perforado, con mirada gótica—.


No hay nada que perder.

Craeg frunció el ceño mientras un repentino silencio a su


alrededor comenzó a parecer como un mal augurio: El tiroteo se
había detenido. ¿Podría significar que esa parte de la prueba
J.R. WARD Blood Kiss
había terminado o los Hermanos estaban preparándose para
disparar otra vez?

No, ya se habían ido, todo lo que quedaba en la piscina eran


un par de alumnos que se habían quebrado a la mitad, figuras
sollozantes y empapadas, sentadas en el hormigón húmedo con la
cabeza en sus manos o su cuerpos en posición fetal.

Mierda. ¿Dónde estaban los Hermanos ahora?

—Voy contigo —dijo al gótico.

Eran los más grandes del grupo, la punta de la lanza por así
decirlo y aunque hubiera estado pensando acerca de sobrevivir
en solitario, estaba empezando a reconsiderar esa posición
estridente. Al menos a corto plazo.

Si se producía un ataque, dos eran mejor que uno.

Novo habló —Me quedo en la retaguardia.

El atleta se paró a su lado —Puedo ayudar a cubrir también.

—Ustedes tres —Craeg ordenó a la hembra rubia y su…


¿pareja? ¿Novio? y el tipo que era una especie de niño bonito
—. En el medio.

Al menos de esa manera, no se preocuparía por ella.

No es que fuera a hacerlo.

—Muévanse —dijo Craeg.

Él y el macho duro se acercaron al umbral juntos, sus


hombros combinados casi llenaban lo que resultó ser un túnel y
J.R. WARD Blood Kiss
una vez que estuvieron allí, una luz parpadeante distante se
convirtió en una guía y lentamente avanzaban hacia allí.

— ¿Cómo te llamas? —susurró el gótico.

—Craeg.

—Soy Axe. Es un puto placer conocerte.

Paradise esperaba que algo sucediera mientras se abrían


camino como grupo a través del túnel. Pegados unos a otros,
atormentados por la ansiedad, moviéndose lento y suave, esperó
que otras cosas aparecieran, algo que saltara hacia ellos,
tirándose encima, derribándolos.

Cuando simplemente salieron al exterior frente a una


fogata, sus tensos nervios no sabían cómo procesar la falta de
ataque.

Y luego su cerebro realmente no podía lidiar con el hecho


de que había una mesa con botellas de agua, barras energéticas
y trozos de fruta.

¿Era este el final? pensó mientras miraba a su alrededor en


los pinos, los arbustos, las estrellas arriba.
J.R. WARD Blood Kiss
—Tengo una sed del demonio —dijo Peyton, caminando
derecho a las Poland Springs34.

El macho que ella no podía dejar de seguir lo detuvo —


Podría ser una trampa —dijo Craeg, yendo hacia él.

—Eres un paranoico

— ¿Probaste la comida antes? ¿Tienes ganas de vomitar?

Peyton abrió la boca. Luego la cerró. Maldijo.

Craeg miro la zona. Tocó la tierra con la punta de la bota


mojada. Avanzando hacia delante de lado y agachado. Cuando se
acercó a la mesa se inclinó y puso sus ojos a la altura de las
botellas. Levantó el faldón de la mesa y miró debajo.

Luego cogió una de las Poland Springs lentamente.

El corazón de Paradise tronó. Ella estaba también


deshidratada, incluso después de sentir como si se hubiera
tragado la mitad de la piscina. Pero tenía miedo de ser
envenenada.

Dios, nunca había estado en ésta situación antes, consumida


por la sed, enfrente de la bebida y sin embargo, congelada para
conseguir lo que quería.

—Esto no está sellado —anunció Craeg.

Tomo otro. Y otro. En la tercera, se produjo un ¡crack!


cuando abrió el tapón. Tomando una aspiración profunda, probó
un sorbo.

34
Marca de agua mineral.
J.R. WARD Blood Kiss
—Ésta está buena —lo pasó sin mirar y tan pronto como
Peyton cogió la botella, Craeg siguió su camino, inspeccionando
más tapones, eliminando los no sellados. Peyton fue quien repartió
al grupo hasta que todos tenían agua.

Craeg mantuvo una botella para sí mismo, pero no bebía


mucho, metiéndola en su cinturón. Después, sin ningún
comentario, se deslizo a las barras de energía, tirando las que
tenían rasgaduras en los envoltorios, compartiendo las que
estaban bien.

Paradise comió a pesar de que no tenía hambre, porque no


sabía cuándo iban a poder hacerlo de nuevo o cuánto esfuerzo iba
a ser necesario para la siguiente etapa hablando de los alimentos
como combustible y eso era. La barra de energía era una mezcla
repugnante de cartón, falso dulce y una sustancia pegajosa, pero
a ella no le importaba. Iba a necesitar las calorías.

Aunque sólo fuera para mantenerse caliente, pensó


mientras un escalofrío la recorrió. Noche de noviembre y ropa
mojada. No era bueno para su temperatura corporal que
estuviera parada allí.

O a la intemperie durante mucho tiempo.

— ¿Qué hacemos ahora? —preguntó a todos y nadie a la


vez.

Detrás de ellos, la puerta de la instalación se cerró con


llave.

El que parecía un asesino en serie, Axe, hablo arrastrando


las palabras —Eso está bien, yo no estaba buscando reanudar la
acción en la piscina de todas formas.
J.R. WARD Blood Kiss
—Hay una cerca allí —dijo la otra hembra, apuntando a la
izquierda.

—Y aquí —el atleta intervino.

—Apuesto a que está electrificado —murmuró Peyton—.


Todo lo que es de metal lo está.

La cuestión se resolvió cuando alguien tomo un palo, lo tiró a


la valla metálica y se tostó en una lluvia de chispas.

Con un poco de exploración más, descubrieron que estaban


en una rampa de algún tipo, que les ofrecía una única salida: al
frente, en la oscuridad del bosque.

—Vamos juntos —dijo ella, mirando más allá de la luz


naranja parpadeante de la hoguera—. De nuevo.

—No me gusta el trabajo en equipo —Murmuró Axe.

—Y yo estoy tan emocionado de estar haciendo esto con


ustedes —dijo Peyton arrastrando las palabras a su espalda.

Sin hablar de ello, el grupo se posicionó en el orden de


alineación del túnel. Y entonces estaban fuera, moviéndose hacia
adelante como una unidad, conscientes de no acercarse
demasiado a la valla metálica que se estrechaba en ambos lados.

Las ramas se quebraban bajo sus botas mojadas. Alguien


estornudó. Una brisa soplaba de un lado y volvió el brazo de
Paradise en hielo.

Pero todo eso apenas lo notaba. Mientras caminaba, su


cuerpo era un cable de alta tensión, la energía que corría por sus
venas, sus instintos atentos y listos para entrar en algún lugar,
J.R. WARD Blood Kiss
en cualquier lugar. Estaba atenta para cualquier cosa que
estuviese mal, un chasquido que fuera demasiado ruidoso, un
movimiento torpe del cuerpo de Peyton al lado de ella, un crujido
de una rama de árbol por la izquierda... y lo que no podía ordenar
de inmediato en la categoría de no amenazante hacia sus
músculos más tensos y su cerebro saltar para observar y evaluar.
O salir corriendo para escapar.

Y sin embargo, siguió su camino. Y siguió. Y... siguió.

El tiempo pasaba, pensó, mirando hacia arriba a la posición


de las estrellas.

Y aun así siguieron, su grupo variopinto, conspirador,


arrastrando los pies sobre el suelo, cojeando, dando bandazos,
todo el mundo herido a su manera y todavía manteniéndose en
pie.

Varias millas más adelante, ¿o eran más como un centenar?


Nada les había pasado.

Pero no se dejó engañar.

Los Hermanos podían volver. Tenían un plan para todo esto.

Sólo necesitaba mantenerse unida con el grupo y…

Más adelante, Craeg y Axe se detuvieron.

— ¿Qué pasa? —le dijo a Peyton mientras le agarraba por el


brazo.

— ¿Por qué huele a... fuego?

—Estamos de vuelta en el punto de partida —Craeg


respondió en voz baja—. Aquí es donde empezamos.
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando señaló el suelo, vio huellas, sus huellas, en la tierra
suelta. Excepto que la mesa con el agua y la comida ya no estaban
y la hoguera había sido apagada lo que explicaba el aroma y la
valla había sido movida a una posición diferente.

Se había cerrado para formar un lazo o un circuito.

— ¿Nos tienen caminando en círculos? —Preguntó Peyton—


¿Qué demonios?

— ¿Por qué? —Preguntó Paradise, mirando a Craeg como su


líder—. ¿Por qué harían eso?

Gracias a que sus ojos se habían ajustado a la oscuridad,


podía distinguir sus rasgos fuertes cuando frunció el ceño y miró
a su alrededor. Cuando negó con la cabeza, el estómago se
convirtió en un agujero.

— ¿Qué? —dijo ella.

Sólo que la otra mujer habló al mismo tiempo —Van a


desgastarnos. Es por eso…

Los sonidos de disparos vinieron de la izquierda, otra ronda


de caos iluminando junto con esos bocas intermitentes haciendo
que en el grupo se golpearan a sí mismos, los cuerpos chocaron
causando flashes de dolor en el hombro y la pierna del Paradise.

— ¡Camina! —Gritó Craeg—. Sólo hay que pasar y va a parar.

Y tenía razón. En el instante en que comenzó a moverse en


la dirección que habían ido, todo se quedó inmóvil y en silencio de
nuevo.
J.R. WARD Blood Kiss
No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que si se
detenían, iban a ser golpeados con más de esas balas de goma.

Paradise respiró tranquilizándose. Esto no era tan malo, se


dijo. Su ritmo era lento incluso, a ella le gustaba caminar.

Mejor que recibir un disparo, seguro.

Esto iba a estar bien.

Mejor que la piscina. Mejor que arrastrarse por el suelo


embaldosado con la cabeza gacha y mejor que las explosiones en
el gimnasio.

Todo lo que tenía que hacer era poner un pie delante del
otro.

Para pasar el tiempo, se concentró en lo que podía ver de


Craeg en frente, rastreando los movimientos de su gran cuerpo,
desde sus anchos hombros a la forma en que sus caderas se
movían con cada paso que daba. Cuando el viento cambiaba de
dirección de vez en cuando, captaba su olor y pensaba que era
mejor que cualquier colonia.

¿Quiénes eran su familia? se preguntó. ¿De dónde era?

¿Tenía una pareja?

Es curioso cómo esto último le hizo sentir una punzada en el


pecho. Por otra parte, después de todo lo que habían pasado esa
noche, no era de extrañar que su mente y sus emociones estaban
a flor de piel…

Dieron vueltas y vueltas, hasta que empezó a reconocer


árboles familiares y ramas específicas, hasta que sus pisadas
J.R. WARD Blood Kiss
tallaron una pista en la tierra, hasta que la monotonía aburrida
comenzó a llegar a ella: Nadie les atacaba, nadie había disparado
nada, nadie saltó sobre la cerca para aterrorizarlos.

No significaba que no pudiera suceder... pero todo lo que


había sucedido, comenzó a corroer su cerebro, yendo de
pensamientos aleatorios sobre Craeg, al pánico sin fundamento, a
las imágenes de su padre, a... preocuparse sobre lo que vendría a
continuación.

Mirando al cielo, lamentaba no saber lo que las posiciones


de las estrellas significaban. No tenía ni idea cuánto tiempo había
pasado desde que habían llegado al gimnasio o si estaban allí en
realidad. Se sentía como toda una vida desde que se había
registrado y le habían tomado la foto. Aún más lejano desde que
ella y Peyton habían discutido en el autobús. Pero eso no era
realmente cierto.

¿Tres horas? No, demasiado poco. Cinco o seis, calculaba.

La buena noticia era que esto tenía que parar en la


madrugada. El sol era un no-negociable, incluso para los
Hermanos… y claramente nadie iba a ser asesinado. Sí, ese tema
con las armas había sido terrible, pero a la gente a quien
dispararon balas de verdad estaban de pie y sus heridas eran
claramente superficiales y sería lo mismo para cualquier persona
que hubiera comido o bebido algo de lo que había sido manipulado.

Muchos fueron eliminados. Habían comenzado sesenta.


Ahora quedaban siete.

Y se sorprendió al darse cuenta de que aún estaba allí. De


hecho, si hubiera sabido que un paseo por el bosque era el final
de todo esto, todo habría sido mucho más fácil.
J.R. WARD Blood Kiss
Teniendo en cuenta lo malo que podría haber sido, esto era
un pedazo de pastel.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 11

Uno por uno, todos fueron cayendo.

El primero en abandonar fue el macho que había conocido en


el festival de la glymera, su muy lejano primo, Anslam: Después
de un rato, empezó a ralentizar su marcha, a caerse con una
cojera tan pronunciada que crecía poco a poco, todo su cuerpo se
veía afectado por ella. Y entonces solo se detuvo.

Hubo unos gritos de aliento ofrecidos por el grupo, pero él


negó con la cabeza y se sentó a aflojar los cordones de su
zapatilla izquierda Nike.

─He terminado. Dejen que me disparen. Estoy malditamente


acabado.

Incluso en la oscuridad, podía ver la sangre en su calceta


blanca.

─Vamos, Paradise ─dijo Peyton, empujándola─. Tenemos


que seguir adelante.

Mirando hacia la espesura del bosque, se preguntó dónde


estaban los Hermanos. Que iba a sucederle.
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando el grupo comenzó a moverse de nuevo, siguió porque
no quería rendirse y también, aunque se avergonzaba admitirlo,
porque realmente nunca le había gustado el tipo. Tenía una mala
reputación con las mujeres.

No pasó mucho tiempo antes de que el siguiente cayera en


el camino. Y luego, uno tras otro, todos ellos colapsando.

Los pies, un muslo, o un hombro. Uno por uno... todo el


mundo cayó a tierra, a la bien preparada pista de tierra que
habían creado con sus innumerables pisadas. Y Paradise tuvo el
impulso de ayudar a todo el mundo, sobre todo cuando Peyton
comenzó a balancearse al lado de ella, y luego mover las manos
como si no estuviera seguro de lo que estaba delante de él.

Para él, fueron los efectos secundarios de los vómitos por


la falta de la droga. El agua que había bebido se había negado a
quedarse, y la deshidratación le había hecho delirar.

No podía no intentar ayudarlo, tiró de su brazo, tratando


de levantarlo sobre sus rodillas cuando finalmente se derrumbó.

─...A casa ahora ─balbuceó─. Voy a ir a casa ahora. Cama,


necesito... comida... estoy en camino a mi casa, mira.

Era aterrador ver como señaló hacia delante al bosque, con


los ojos absortos, como si en realidad viera la mansión en la que
vivía.

Y fue entonces cuando supo que no podía empujarlo más.

─Vamos ─dijo la otra mujer a ella─. Si todavía estas en pie,


necesitas seguir adelante.

Paradise miró un par de ojos azul-verdoso ─Odio esto.

─Nada va a pasarle. Recuerda, no hay disparos para


cualquiera de los otros que renunciaron.
J.R. WARD Blood Kiss
─Ve ─ dijo Peyton con enfoque repentino─. Estaré bien.

Al final, realmente no podía decir por qué puso un pie


delante del otro de nuevo. Tal vez la falta de la introspección era
un síntoma de su propio agotamiento. Tal vez estaba delirando en
su propio camino y siguió a los que quedaban del grupo porque su
cerebro los confundió como una clase de “Hogar” o algo así.

Tal vez su cuerpo estaba simplemente en piloto automático.

Y luego había dos.

La otra hembra, la de los brillantes ojos azules, pronto


siguió lo que ahora Paradise reconoció como un patrón. En primer
lugar, se desaceleró y comenzó a tropezar; entonces de plano se
detuvo. Cuando no cayó al suelo, Paradise volvió hacia atrás,
pensando que había una posibilidad.

─No ─dijo la hembra, interrumpiendo la conversación─. Me


quedo aquí. Sigue adelante.

Paradise miró al macho solo que seguía penosamente hacia


adelante: Craeg todavía llevaba la ventaja. La había tenido todo
el tiempo.

No se había detenido por nadie.

No había ofrecido ningún estímulo.

Siguió a su ritmo sin desviación o distracción.

─No pierdas tiempo ni energía en mí ─dijo la hembra─. He


tomado mi decisión. No puedo sentir más mis piernas y creo que
mi hombro está roto. Si puedes seguir en movimiento necesitas
hacerlo. Estás muy cansada para llevarme, pero incluso si
pudieras, sería nada más que una carga para ti.

Los ojos de Paradise picaban con lágrimas ─Bueno... mierda.


J.R. WARD Blood Kiss
La hembra sonrió un poco ─Vas a ganar esto.

─ ¿Qué?

─Solo ve. Consíguelo chica.

Okaaaaay y alguien más había empezado a delirar,


claramente.

La hembra le dio un empujón y un movimiento de cabeza


─Demuestra a los chicos que no sólo somos iguales, somos
mejores que ellos. No me defraudes.

Paradise negó con la cabeza. Si alguien iba a ganar una


guerra de los sexos, la mejor apuesta era sobre la hembra frente
a ella.

─ Ve. Puedes hacerlo.

Paradise estaba maldiciendo para sus adentros mientras se


alejaba y reanudaba la caminata. Locura. Sólo demencia.

Cuando sus pies rozaron el suelo, comprobó el cielo de


nuevo. Las estrellas estaban tan brillantes como siempre, lo que
le dijo que al amanecer le quedaba un largo camino.

¿Por cuánto tiempo habían estado caminando? Se preguntó.


¿Y cuánto tiempo...?

Por ahora, Craeg estaba a una buena distancia. De vez en


cuando, ella cogió su olor en la brisa, pero fue un toque leve.
¿Hablando de ganadores? Él era el que iba en "primer lugar". Él
era fuerte y duro, y tenía que creer, aunque si iba en contra de
todo principio básico que tenía personalmente, que su solitaria
mente, inquebrantable entrega a si mismo lo haría verse mejor
que su interés compasivo en otros.

Transmitía fuerza, ya fuera física, mental o


emocionalmente, se ralentizó.
J.R. WARD Blood Kiss
Y cuando siguió su camino, a través del viento frío que ya no
registraba, sintió la pérdida de cada miembro de su pequeño
grupo y todos los otros que habían sufrido antes, ya sea en el
gimnasio, la piscina…

No, ese macho delante de ella iba a ser el último candidato


en pie.

Al doblar una curva en la pista, registro una barrera en su


camino. Estaba a cierta distancia, pero era sin duda un obstáculo
en el suelo en el centro de la pista.

No sólo un obstáculo.

Era... Craeg.

Su cerebro volcó a una marcha más rápida, ordenándole que


se apresurara hacia él, su cuerpo sin embargo, no podía
responder a la descarga de adrenalina. A pesar de que su cerebro
golpeaba todo tipo de botones de alarma, su ritmo no cambio, el
arrastrar de sus pies y dando bandazos de su torso superior
inalterada por el pánico.

Acercándose a él, descubrió que se había derrumbado boca


abajo en el camino, con los brazos a sus lados como si hubieran
carecido de la fuerza o la conciencia de prepararse para el
impacto. Sus piernas estaban laxas, sus zapatillas Nike giradas
hacia adentro.

─ ¿Craeg?

Cuando fue a agacharse, cayó sobre sí misma, ya que sus


rodillas se negaron a inclinarse, y entonces, cuando trató de
darle la vuelta, sus manos se deslizaron libres por su ropa, su
hombro, su brazo.

Aunque tal vez era porque él pesaba el doble que Peyton.


J.R. WARD Blood Kiss
Pudo conseguir girarlo sólo la mitad de su lado y Dios,
estaba tan pálido que su rostro brillaba como un fantasma.

Al menos estaba respirando y después de un momento sus


ojos se abrieron en una serie de parpadeos desordenado.

Era extraño, pero su primer pensamiento fue el de


ofrecerle su vena, lo cual era algo que no se le había ocurrido
hasta ahora, incluso cuando Peyton había golpeado el suelo.

El impulso era tan fuerte, que llevo la muñeca hasta su


boca...

Él la detuvo, golpeando su brazo hacia abajo ─No… ─dijo


con voz áspera.

─Estás sangrando ─Ella asintió con la cabeza hacia abajo en


la gran mancha roja en sus vaqueros─. Necesitas fuerza.

A medida que sus ojos se clavaron en los de ella, una


extraña especie de visión de túnel redujo el mundo entero para
apenas ellos dos: El bosque alrededor de ellos, la construcción en
las que habían estado trabajando, el esfuerzo de ambos tan
perdurable... todo desapareció junto con el sufrimiento y los
dolores en su cuerpo y la cabeza.

Su mirada se limpió. Refrescando, renovando su energía.

─Déjame aquí ─murmuró, sacudiendo la cabeza hacia atrás


y adelante en el suelo─. Adelante. Eres la última…

─Puedes levantarte, puedes seguir adelante.

─Deja de perder el tiempo. Ve…

─Tienes que levantarte.

Cerró los ojos y volvió la cabeza lejos de ella, como si


hubiera acabado con la conversación. Pero luego dijo: ─Esto es
J.R. WARD Blood Kiss
acerca de tu supervivencia. Sobrevivir significa continuar sin
importar el costo, no importa el sacrificio. Así que deja de
perder el aliento, ponte de pie y muévete.

─No quiero dejarte aquí ─Además no quería pensar


demasiado cerca de cómo había caminado lejos de Peyton, pero
no podía soportar dejar a este desconocido─. No voy a dejarte.

Sus ojos se abrieron alrededor y estaba molesto ─Qué tal


esto. No quiero la ayuda de alguien como tú, no quiero ser
rescatado por una hembra tonta... una tonta, débil, torpe mujer
que nunca debió haber sido admitida en este programa en primer
lugar.

Paradise cayó sobre el suelo del bosque, un dolor ardiente


que rasgaba a través de su pecho. Excepto entonces sacudió la
cabeza ─Eso no es lo que realmente piensas. Eso no es lo que me
dijiste la primera noche que nos conocimos. Me dijiste que
debería venir aquí, incluso cuando mi padre no lo hizo.

─Mentí.

─Estás mintiendo ahora.

Él cerró los ojos de nuevo ─No me conoces.

Cuando se quedó en silencio, sintió una oleada de


agotamiento que la golpeó ─No, no lo hago.

Mirando más allá de él a la pista por delante, trató de


imaginarse a sí misma poniéndose de pie y caminar otra vez y no
pudo llegar. En algún momento entre que había estado por última
vez en modo vertical y este momento actual sobre-su-culo, había
ganado siete mil kilos de peso corporal y eso no era todo. Alguien
había llegado en algún momento y le había golpeado los dos pies
con martillos. Su cabeza también. Y uno de sus hombros.

Paradise miró de dónde habían venido. ¿Había realmente


J.R. WARD Blood Kiss
pensado que un poco de caminata no sería tan malo?

─No perteneces aquí ─le oyó decir.

Paradise blanqueo los ojos ─Estoy aburrida con esa línea de


razonamiento. Si realmente crees en lo que dices, no me habrías
dado ese consejo a principios de esta noche.

─Sentí pena por ti. Me dabas lástima.

─Así que tienes un corazón.

─No.

─ ¿Entonces cómo puedes sentir lástima por mí o cualquier


otro? ─Cuando sólo gruñó, ella era muy consciente que eran solo
dos individuos empujados-hasta-el-extremo, ninguno de los dos
tenía sentido─. Bien, entonces respóndeme esto. ¿No tienes
corazón? por qué te molestaste en probar el agua embotellada
para todo el mundo. Las barras energéticas. Eso no era sólo para
mí.

─Sí lo era.

Paradise se calmó. Tenía la cabeza en ángulo lejos de ella,


pero tenía la sensación más extraña de que había dicho la verdad.

─Y sin embargo, yo sólo soy una extraña para ti ─le dijo.

─Te lo dije. Sentí lastima. Los otros pueden cuidar de sí


mismos y hay seguridad en los números.

─Así que espera, ¿cuál serías... misógina con una conciencia


o compañero de equipo incluso -aunque-si-soy-una-chica? Estás
hablando tonterías como un político.

Él gimió y alzo un brazo ─Haces que mi cabeza palpite.

─Creo que esa es la prueba de resistencia en el trabajo. No


J.R. WARD Blood Kiss
yo.

─ ¿Podrías solo irte? Más de ésta conversación y voy a


ponerme tan enfermo como lo estaba tu novio.

─Mi no... ¿Peyton? ¿Estamos hablando de Peyton?

Vale, ¿Realmente estaban sentados aquí hablando como si


nada estuviera pasando?

¿Bueno, argumentando como si no hubiera nada que hacer?

─Hazme un favor ─dijo el macho─. ¿Ves esa roca de allí?

Miró hacia la izquierda ─ ¿Aquélla? ¿Esa del tamaño de un


refrigerador de hielo?

─ Sí. ¿Podrías recogerla y dejarla caer sobre mi cabeza?


Eso sería genial. Gracias.

Paradise se frotó los ojos y luego puso las dos manos hacia
abajo manteniendo sus brazos sobre las rodillas, lo que se
convirtió en un duro trabajo ─ ¿Cuál es tu nombre completo? Si
voy a matarte a petición tuya, necesito saber qué inscribir en tu
lápida.

Esos ojos volvieron a los de ella. Azul cielo. Eran de un azul


sorprendentemente brillante ─ ¿Que dices si hacemos un
acuerdo? ─murmuró─. Sólo déjame morir aquí por mi cuenta y
entonces no tendrás que preocuparte de manchar de sangre tus
zapatos, o cómo me llamo.

Paradise miró hacia otro lado ─Decirlo tres veces no es un


encanto.

─ ¿Qué?

Esperó a que le dijera su linaje. Cuando no lo hizo, ella lo


atribuyó al cansancio y su fondo plebeyo.
J.R. WARD Blood Kiss
─ ¿Podrías por favor irte ahora? ─Susurró─. Por mucho que
este disfrutando de ésta pequeña charla, estoy a punto de
desmayarme y me gustaría pronto seguir con eso. Necesito el
sueño.

─Puedes hacer esto, puedes seguir adelante.

No hizo ningún comentario a eso o algún reconocimiento del


mismo y estúpidamente, se sentía como si hubiera rechazado un
regalo que ella había tratado de darle. ¿Y cuán arrogante era
eso?

─Así que eso es todo, ¿eh? ─dijo, sobre todo para sí misma.

Una vez más no dijo nada, pero no creía que realmente se


había desmayado.

Y entonces, justo como lo había hecho antes, hablo cuando


no lo esperaba ─Es el momento para que decidas quién eres. Esto
sucede en momentos como este. ¿Eres alguien que abandona o
que sigue adelante?

Pero siempre me detendría para ayudarle, pensó para sí


misma. Y ayudar a otra persona no es renunciar.

─ ¿No quieres saber quién más puedes ser, aparte de una


recepcionista?

Ella frunció el ceño ─Hay honor en todo trabajo.

─Y tal vez hay grandeza esperando por ti, solo si consigues


ponerte en pie y continuas.

Dios, ella no sabía absolutamente nada en este momento.

Con el calor de su ira disipándose, se quedó con un


cansancio que amenazaba con colapsar sus huesos en su piel.

¿Quién soy yo? se preguntó.


J.R. WARD Blood Kiss
Buena pregunta.

Y no tenía idea de cuál era la respuesta. ¿Lo que tenía


claro? Paradise, hija de sangre de Abalone, Primer Consejero del
Rey Ciego, no era el tipo de persona que iba a sentarse al lado de
un desconocido que no la quería a su alrededor y no estaba
pidiendo ser salvado mientras que hubo incluso una posibilidad de
que pudiera mover un pie más, un kilómetro más, unas millas más
en este desafío.

Miró a Craeg. Como ella, sus ropas estaban arruinadas por la


sangre, el sudor y la suciedad, el pelo tieso de haberse secado sin
ser cepillado, su cuerpo un trapo de malos ángulos.

─Ten cuidado ─dijo ella mientras luchaba por levantarse.

Él no respondió. ¿Tal vez por fin se había desmayado? O tal


vez simplemente estaba aliviado de que se estuviera yendo. De
cualquier manera no era su asunto.

Cuando fue a mover su pierna derecha hacia adelante, se


encontró con que todo lo relacionado con su forma corpórea,
desde el cuello, la espalda hasta sus pantorrillas y todas las
partes en el medio, eran un lío caliente de dolor. Pero consiguió
ponerse en pie, colocando un pie delante del otro. Y lo hizo de
nuevo. Y de nuevo. Y…

No tenía idea de lo que la hizo seguir adelante. No le


importaba ganar. No estaba haciéndolo para demostrarle a nadie
que estaba equivocado o que las hembras importaban. Ni siquiera
era consciente de tener ninguna conciencia o pensamiento.

Paradise simplemente siguió caminando... porque eso fue lo


que hizo.
J.R. WARD Blood Kiss

Ardiente.

Algún tiempo después, todo lo que podía sentir era ardor:


en sus piernas y sus pies, en su intestino y los pulmones... por su
garganta. Dios, su garganta estaba en llamas, su cráneo, su cara.

Fuego a su alrededor, en ella, a través de ella, como si sus


venas tuvieran gasolina encendida y sus músculos fueron
carbonizados de adentro hacia afuera.

Luz brillante en sus ojos también.

Luz tan brillante.

Demasiado brillante.

Excepto que no había amanecido. El cielo aún oscuro, al


menos pensó que así era.

Vagamente, un pensamiento brotó sobre toda la agonía.


¿Era este el Fade? Se preguntó. Ésta iluminación, ¿este dolor?
¿El calor?

¿Había muerto de alguna manera?

No recordaba morir ¿no deberías saber que lo hiciste?


Pero, ¿qué otra cosa podría explicar ésta agonía incendiaria?

Caminar... ella seguía caminando. ¿O tal vez el mundo se


movía bajo sus pies y estaba inmóvil? Fue difícil decirlo. Estaba
viendo doble, los árboles que se encontraban a ambos lados de la
valla electrificada, el camino que estaba siguiendo bifurcar a lo
lejos, mantuvo la sensación como si tuviera que elegir entre la
J.R. WARD Blood Kiss
izquierda o la derecha, excepto cuando miró hacia abajo sólo
había un camino.

Fuego... el Fade.

¡No! pensó en un arrebato. Dios, ¡su padre! Oh, esto era


terrible. Abalone iba a estar muy solo ahora, nadie en esa enorme
mansión Tudor, sus dos mujeres se habían ido...

Paradise se detuvo.

El camino por delante ya no era claro.

Mientras se centraba en la altura, una barrera sólida


delante de ella, la visión doble se unió en lo que era una
representación más exacta de la realidad vio que se trataba de
una alineación de machos.

Había... una docena, tal vez más.

Y estaban todos vestidos de negro, con capuchas sobre sus


rostros y armas de fuego en sus cuerpos.

¿La Hermandad daba la bienvenida al Fade?

Esto no tenía sentido.

Como arrastraba sus pies, se dio cuenta de que iban hacia


ella ahora, caminando en un grueso grupo de increíblemente
enormes cuerpos.

¡Corre! una voz interior le gritaba. ¡Corre! ¡Esta es otra


prueba!

Excepto que no había energía para hacer eso. Sin energía


incluso para sostener el pánico más de una sola explosión de
pensamiento orientado a la acción.

Tambaleándose, con el fuego dentro y fuera, pensó, a la


J.R. WARD Blood Kiss
mierda. Había violado el límite de tiempo, superando el módulo,
rindiéndose de cualquier parte del entrenamiento que este era y
era gameover35 para ella. No había reinicio, ninguna motivación a
su disposición, ya sea interna o externamente. Si le disparaban, o
la cortaban en trozos tamaño bocado, ¿o la empujaban hacia al
suelo para cortarla? No tendría ninguna pelea que ofrecerles.

Así que este era su fin, eh. Hombre, su padre iba a estar
tan molesto cuando la mataran.

En un coordinado modo, como si estuvieran funcionando


como un solo cerebro, la Hermandad se detuvo delante de ella y
alzó sus manos. Preparándose para algo más que dolor...

Ellos comenzaron a aplaudir.

Uno por uno, ellos golpearon sus anchas palmas juntas,


aplaudiendo mientras la miraban. Y como el aplauso continuó,
retiraron sus máscaras, revelándose a sí mismos a ella.

─ ¿Qué? ─murmuró─. No entiendo.

O más bien, eso era lo que había querido decir. Se había


quedado sin voz, nada que sacará las palabras que su mente
quería expresar.

Butch, el Hermano que tenía el acento de Boston, se


adelantó ─Felicitaciones ─dijo con gravedad─. Eres la Primus36.

Paradise no tenía idea de lo que eso significaba. Y no hubo


oportunidad de pedir una repetición.

Como cuando alguien desconecta una computadora... todo


quedó a oscuras entre un latido y el próximo.

35
Juego terminado
36
En latín: Primero/a.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 12

Mientras Butch esperaba fuera de la habitación de la sala


de examen de Doc. Jane, puso su culo contra la pared de
hormigón del pasillo del centro de formación y dejó caer la
cabeza hacia delante en su columna vertebral. De vez en cuando,
se frotaba los ojos.

Lo cual no ayudaba mucho.

No ayudaba en absoluto, de hecho, que con cada parpadeo,


veía a Paradise pasando por la mitad de esa pista que habían
hecho, a través del bosque, pareciendo como si hubiera pasado
por una guerra: su pelo todo enredado, tierra en su rostro, la
ropa hecha un lío, sangre en sus manos. Y cuando por fin se
centró en los Hermanos, su mirada era hueca como la de un
cráneo vacío, su cuerpo un lío desastroso, sus extremidades
flojas, su espíritu roto.

Maldita sea, no pudo evitar imaginársela la noche anterior,


cuando había estado terminando las cosas para su padre en la
casa de audiencias de Wrath. Limpia como una patena37,

37
Plato pequeño de oro u otro metal en el que se coloca la hostia durante la misa.
J.R. WARD Blood Kiss
despierta, alerta, alegre y aunque nerviosa ya que su sehclusion
iba a ser revocada por su padre, la Hermandad y el Rey.

Jodido infierno, tal vez deberían haberla encerrado.

Pero eso no habría sido justo.


La buena noticia suponía, era que el programa que Vishous y
él habían ideado, había funcionado.

Su objetivo era aplastar la clase de los sesenta solicitantes


a menos de diez estudiantes.

Tenían siete con los que trabajar.

Todos los que habían logrado salir de esa pista estaban


dentro.

Sin embargo, no podía decir que se sentía bien con ello. Tal
vez si el último en pie hubiera sido uno de los machos
iniciados. Como ese chico Craeg que era un líder nato, el tipo de
persona que era perfecta para la vida de soldado, si él hubiera
acabado con todos ellos, Butch estaba bastante seguro de que no
tendría un ataque de conciencia en este momento.

No era que creyese que las hembras no podían manejar


mierda. Él solo…

La puerta de la clínica se abrió y V surgió. Cuando el


Hermano de inmediato encendió un cigarrillo liado a mano, Butch
se preguntó si no estaba también luchando con lo que habían
hecho. No es que el culo-duro lo admitiría jamás.

—Bueno, eso fue muy divertido —dijo el Hermano


torvamente—. ¿Podemos hacerlo de nuevo mañana por la noche?
J.R. WARD Blood Kiss

— ¿Ella está bien?

—Bien —V exhaló mientras guardaba su encendedor—


Deshidratada, con los pies hinchados e irritada en algunos
lugares. Ehlena la está llevando a la habitación con literas en este
momento.

—¿Todavía está fuera de combate? —Joder, esto era


malo. Esto era muy malo.

—Más bien sin salir ni entrar. ¿No queremos una situación


de deslizamiento-y-caída, verdad?

—Sí.

Hubo una pausa. — ¿Qué sucede contigo? Mira, te lo dije,


ella va a estar bien.

Butch se limitó a sacudir la cabeza. Sin duda, dado el fondo


BSM de V, que estaba acostumbrado a usar hembras y machos de
aspecto retorcido, y sin embargo se negaba a afrontar esto
bien. Butch, como un ex-detective de homicidios, tomó las cosas
en una dirección diferente: Vio víctimas.

Revivió escenas de crímenes donde los cuerpos femeninos


habían sido mutilados como coches que se habían estrellado y no,
no se fueron, eso no estaban "bien".

Hijo de puta, se acordó de la imagen de su propia hermana


mientras había visto su espalda en la ventana del coche de sus
asesinos, para nunca más ser vista con vida.

Así que sí, las asociaciones no eran las mismas.


J.R. WARD Blood Kiss

— ¿Quieres un trago? —le preguntó V.

Lee: ¿Te ves como la mierda, verdad?

Butch sacó su teléfono. Había enviado un mensaje a Marissa


tan pronto como se habían llevado a Paradise hacia el interior,
pero no, no había respuesta. Su compañera tenía una noche
ocupada al parecer.

— ¿Te importa si me escabullo? —Le preguntó a su


compañero de cuarto.

— ¿Vas a la iglesia otra vez?

Hombre, el hijo de puta, lo conocía demasiado bien.

—Todavía tengo dos horas antes del amanecer —dio una


palmada a su mejor amigo en el hombro—. Nos vemos en la Última
Comida.

Estaba a mitad de camino a la oficina, donde estaba la


entrada al túnel, cuando V gritó: —No hiciste nada mal ésta
noche.

Butch asintió. Entonces miró por encima del hombro —Eso


no significa que sea feliz por introducir un grupo de niños a la
guerra.

—O hacemos la introducción, o la guerra los encontrará en


sus propios términos.

—Sí, ésta mierda podría ser necesaria, incluso podría ser


por su propio bien. Aunque no me sienta bien por ello.
J.R. WARD Blood Kiss

Mientras siguió su camino, podía sentir los ojos de diamante


que lo observaban, y se alegró de estar alejándose del chico en
lugar de ir hacia él. Vishous era demasiado bueno leyéndole y
quería mantener toda la inestabilidad que estaba pasando para sí
mismo.

Y sí, era por eso que estaba yendo a la iglesia. Era lo que los
buenos muchachos católicos temerosos de Dios hacían cuando su
mente estaba jodida como la suya.

Paradise se despertó de repente, no tanto subiendo a la


superficie de la conciencia como siendo catapultada a ella, sus
manos golpeando en lo que sea que estaba acostada, su torso
elevándose, sus ojos abriéndose bruscamente.

Ella estaba lista para todo...

Excepto para la habitación limpia y bien iluminada llena de


literas y completamente vacía, salvo ella.

— ¿Pero… qué…?

Mientras volvía a mirar a su alrededor, su cuello crujió, y


abrió las puertas a todo tipo de sensaciones desagradables: Sus
pies palpitaban, sus caderas la estaban matando, sus muslos
estaban en llamas, sus pantorrillas se retorcían y su estómago le
dolía como si le hubieran dado un puñetazo.

Bajando sus piernas al suelo, descubrió que llevaba un


pijama de hospital y una bata suave.
J.R. WARD Blood Kiss

—No te preocupes, el médico y la enfermera son mujeres.

Ella giró bruscamente hacia la puerta — ¿Peyton?

Su amigo estaba mitad dentro y mitad fuera de la jamba


con sus ropas destrozadas y un flojo traje en su
lugar. Claramente se había dado una ducha, comido y bebido algo:
Estaba cerca de lo normal, su buen aspecto, su sonrisa sardónica,
sus ojos entrecerrados revividos.

—O llámame Santa Claus —su amigo se adelantó y le tendió


una taza—. Te traje un regalo, después de todo.

—Espera, espera... ¿dónde estamos? Qué son…

—Aquí, bebe esto —Peyton se sentó en la cama junto a


ella—. Y antes de que preguntes, no hay nada en ella a excepción
de dos de azúcar y dos de crema. Recuerdo cómo te gusta.

— ¿Qué hora es? —Tomó el café, solo para ser agradable─.


Oh, Dios mío, mi padre.

—Lo llamé. Todos estamos aquí en el centro de formación


de la Hermandad. Siete de nosotros terminamos el programa,
sobre todo tú. Felicidades, Parry. Lo hiciste.

Ella frunció el ceño y tomó un sorbo, entonces gimió —Oh,


j... Esto es lo mejor que he probado en mi vida.

Volvió y se acercó a una mesa auxiliar —Última Comida, mi


señora.
J.R. WARD Blood Kiss
Mientras traía una bandeja de platos cubiertos, tuvo que
esforzarse para no golpear el café.

— ¿Dónde están los otros?

—En una cafetería, una sala de descanso, justo saliendo de


este lugar. La mayoría de ellos están durmiendo. Soy la
enfermera aquí por razones obvias.

—Obvio… —Ah, cierto—. Gracias.

—Sí, sin chaperones. Pero he estado controlándote cada


quince minutos.

Después de todo lo que había pasado durante las horas de la


noche, su virtud parecía la última cosa de lo que
preocuparse. Pero no te sacudes toda tu crianza por las buenas.

—Come —dijo—. Todo estará mejor después de comer.

Puso la bandeja a su lado en la cama y comenzó a levantar


las tapas. Una mirada a las rebanadas de carne asada y la patatas
al horno y estaba hambrienta.

Pero antes de ponerse a ello, tenía que preguntar — ¿Siete


de nosotros? Desde el... Sabes, ¿Caminamos juntos? ¿Todos
nosotros?

—Axe, Boone, Novo, Anslam y Craeg.

Bajó sus ojos con el último nombre — ¿Así que esa es


nuestra clase?

—Sí.
J.R. WARD Blood Kiss

Recogiendo el tenedor y el cuchillo, gimió mientras se


giraba hacia su plato y sus costillas dejaron escapar un ¿QUÉ
ESTÁS HACIENDO? —Mierda, no puedo moverme sin…

—Advil38. Voy a tener que traer un poco más —Peyton se


dirigió a la puerta y se detuvo—. Te debo una disculpa.

— ¿Por Qué?

—Por pensar que no podías hacer esto —Él la miró—. Tenías


razón al llamarme mierda en el autobús. Has demostrado que
estaba equivocado. Lo siento.

Paradise exhaló —Gracias. Eso significa mucho.

Él asintió con la cabeza —Sal cuando estés lista. Estamos


solo contando tonterías.

—Hey, ¿Peyton? ─ dijo antes de que alcanzara la manilla.

— ¿Hmm?

— ¿Hazme un favor?

—Dilo.

—No le digas a ellos acerca de... ya sabes, acerca de quién


soy. No quiero ser tratada de forma diferente. Solo quiero ser
como todos los demás.

—Anslam lo sabe. Pero puedo hablar con él y darle una


orden de silencio.

38
Medicamento antiinflamatorio y para quitar el dolor.
J.R. WARD Blood Kiss

—Gracias.

Peyton miró al suelo por un momento —Cualquier cosa por ti.

Cuando se fue, Paradise comió todo lo que pudo, lo cual


resultó ser todo lo de la bandeja, incluyendo los panecillos
frescos y los guisantes. Terminó el café y bebió de las aguas
embotelladas que venían con todo. Luego se acercó cojeando al
baño en la esquina.

La ducha que tomó era tan caliente, que se sorprendió que


no se fundiera la pintura de las paredes, pero ¡oh!, su cuerpo se
aflojó bajo el chorro penetrante. Las ampollas en sus pies ardían,
al igual que su codo derecho, la rodilla izquierda que se raspó y la
parte superior de ambos hombros, por alguna razón. No le
importaba. Estaba en el cielo.

Inclinando la cabeza, dejó que el agua corriera por la parte


posterior de su cuello.

Se alegró que Peyton hubiera llamado a su padre. Era casi el


amanecer, y no quería que el macho se preocupara, pero no
estaba dispuesta a hablar de lo que le había
sucedido. Necesitaba tiempo para pensar, reevaluar, para
procesar.

Había champú. Lo usó sin comprobar la etiqueta. Lo mismo


con el acondicionador. Y el jabón.

En el momento en que salió, se sentía más cerca de ser ella,


pero eso cambió cuando miró el reflejo en el espejo sobre el
lavabo.
J.R. WARD Blood Kiss
Apoyándose más cerca, examinó sus rasgos como si fueran
de alguien más. No le eran conocidos. Su cara parecía mucho más
delgada, e incluso sin maquillaje, sus grandes ojos parecían
quedarse con todo como lo haría un niño. — ¿Quién soy yo? —le
susurró al reflejo.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 13

La catedral de San Patricio en Caldwell era una gran dama


de edad, elevándose desde el suelo como un testimonio de la
misericordia de Dios y la capacidad del hombre para pegar
bloques de piedras juntos. A medida que Butch detuvo su nuevo
Lexus y estacionó en paralelo, pensó que era malditamente
divertido que de todos los rasgos que habían sobrevivido a su
transición a vampiro el que más se había arraigado era su fe.

Era un mejor Católico ahora de lo que lo había sido cuando


era un Homo-sapiens. Jalando su gorra de los Boston Red Sox
hacia abajo, entró por el portal del frente que era más grande
que la casa en la que había crecido en Southie.

La catedral estaba siempre abierta, un Starbucks de la


espiritualidad, listo para servir lo que necesitaba cuando las
almas estaban perdidas y revueltas.
J.R. WARD Blood Kiss
Monsignor,39me gustaría un venti40 de perdón esta noche
muchas gracias. Y un Scone41 que por arte de magia, me diga qué
carajo le pasa a mi esposa.

El guardia de seguridad sentado en un sillón en el vestíbulo


alzó la vista de su revista Sports Illustrated42y asintió hacia él.
El tipo estaba acostumbrado verlo, llegando antes del amanecer.

—Buenas noches —dijo el guardia.

— ¿Estás bien?

—Sip. ¿Tú?

—Sip.

Siempre era la misma conversación y el intercambio de seis


palabras era ahora parte del ritual.

Cruzando la roja y gruesa alfombra, Butch respiró hondo y


consiguió contactar con la calma proveniente del familiar olor a
incienso, velas de cera de abeja, del limón del pulimento para
pisos y las flores naturales. Mientras empujaba a través de las
talladas puertas dobles hacia el majestuoso santuario, no le
gustaba mantener la gorra puesta, pero tenía que permanecer
encubierto. Su madre habría tenido un ataque, aunque suponiendo
que su demencia se alzara lo suficiente como para que ella
siguiera el rastro a cualquier cosa.

El hecho de que había perdido su mente le había hecho


abandonar el mundo de los humanos mucho más fácilmente y de

39
Monseñor en Italiano
40
medida utilizada en Starbucks para vasos de 24 onzas o 700 mililitros aproximadamente.
41
Panecillo o Bollo con o sin frutas secas muy popular en el Reino Unido y proviene de Escocia
42
revista dedicada al deporte, leída por unos 23 millones de personas cada semana, el 20% de los
hombres de Estados Unidos
J.R. WARD Blood Kiss
vez en cuando, él y Marissa iban a verla materializándose dentro
de su habitación de la residencia de ancianos arriba en
Massachusetts, iba con ella porque sabían que ningún recuerdo de
ellos permanecería…

Butch se detuvo y respiró profundo, su sangre demandando,


su piel hormigueando. Girando de un tirón, frunció el ceño cuando
vio una figura solitaria sentada en las bancas traseras.

— ¿Marissa?

A pesar de que su voz no fue transportada lejos, su


compañera lo buscó, su presencia registrándose para ella.

Apresurándose sobre las losas de piedra, fue hacia un lado


y arrastrando los pies por la fila en la que ella estaba, trataba de
no tropezar con el bordado reclinatorio de oración.

— ¿Qué estás haciendo aquí? —dijo mientras captó el olor


de sus lágrimas. Sus ojos estaban acuosos cuando se acercó, ella
trató de sonreír, pero no llegó muy lejos con eso.

—Estoy bien, de verdad, estoy...

Se sentó junto a ella, más como colapsando, y le tomó las


manos frías. Ella todavía tenía su abrigo de lana de Burberry 43
puesto, y su pelo estaba enredado en los extremos, como si
hubiera estado fuera en el viento. Butch sacudió su cabeza, su
corazón yéndose de viaje.

—Marissa, tienes que hablar conmigo. Estás asustando la


mierda casi siempre amorosa fuera de tu hombre.

—Lo siento.

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Marca de una importante casa británica de moda de lujo, fabrica ropa y otros complementos
J.R. WARD Blood Kiss
No dijo nada más, pero se apoyó en él, permitiendo que su
cuerpo soportara su peso y eso ya era una explicación de por sí:
Fuera lo que fuera, él no tenía la culpa.

Butch cerró los ojos y la abrazó, frotando su espalda.

— ¿Qué está pasando?

La historia salió a trompicones: una hembra joven… césped


de Lugar Seguro, brutalizada, Havers operó, murió de todos
modos, ningún nombre, ninguna información, ni familia.

Dios, odiaba que su preciosa Shellan tuviera que ser


expuesta a toda esa fealdad. Oh y P.D.44que se joda su hermano,
de verdad.

—Y ahora no sé qué hacer por ella —Marissa dejó escapar


un suspiro tembloroso—. Es que... siento como que no hice lo
suficiente cuando estaba viva para salvarla y ahora ella se ha
ido... y sé que era una extraña, pero eso no importa.

Butch permaneció silencioso, porque quería dar a su


compañera todas las chances de seguir adelante, y mientras
esperaba pensó, Mierda, conocía esa sensación de permanente
responsabilidad. Antes, cuando había estado trabajando en
homicidios para el DPC45, había sentido lo mismo por cada víctima
de su volumen de casos. Es increíble como extraños podían
convertirse en una especie de parientes.

— Todo este asunto, es tan injusto para ella. —Marissa


volvió a su bolso, sacó un pañuelo de papel y se sonó la nariz—. Y
no quise decirte nada porque sé que estás muy ocupado…

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Post Data
45
Departamento de Policía de Caldwell
J.R. WARD Blood Kiss
—Equivocado —interrumpió él—. No hay nada más
importante que tú.

—Aun así…

Le inclinó su rostro hacia él —Nada.

Mientras ella se llenaba de lágrimas otra vez, él rozó sus


mejillas pálidas — ¿Cómo puedes dudar de eso?

—No lo sé. No estoy pensando bien —Ella presionó el


pañuelo tejido en su nariz—. Vine aquí porque es donde tú
siempre vienes.

Okay, eso forzó a sacar la mierda de su corazón — ¿Ha


ayudado?

Ella sonrió un poco —Bueno, estamos aquí juntos, ¿No es


así?

Acercándola contra su costado, puso su brazo alrededor de


ella y miró las filas de brillante madera para el magnífico altar
con su cruz de oro y su estatua de veinte pies 46 de altura de
Jesús en el crucifijo. Gracias a las luces de seguridad externas,
los vitrales brillaban en las grandes ventanas de arco que se
extendían hasta los góticos contrafuertes volando allá en lo alto.
Y las capillas que honraban Santos parpadeaban con las velas en
ofrenda encendidas por los visitantes de medianoche, las
estatuas de mármol que representan a la Virgen María, Juan el
Bautista, y los arcángeles Gabriel y Miguel ofrecían la gracia a
todo aquel que la necesitara.

46
6.10mt.
J.R. WARD Blood Kiss
No quería que su compañera sufriera, pero estaba tan
condenadamente aliviado de que ella estaba volviendo a él. Como
macho vinculado, su primer instinto fue siempre proteger a su
shellan, y esa cosa de su aislamiento, a pesar de que había durado
sólo un día, había sido una especie de amputación.

—Ynoqueríadecirteporcausadetuhermana.

— ¿Qué? —Murmuró, besando la parte superior de su


cabeza.

—Tú hermana…

Butch se puso rígido, no podía evitarlo. Pero entonces,


cualquier mención de ese pedazo de su pasado era suficiente para
hacer que se sintiera como si alguien le hubiera arrojado con una
batería de coche.

—Está bien —dijo.

Marissa se enderezó —No quiero molestarte. Quiero decir,


tú nunca hablas de... bueno, lo que le pasó.

Él bajó la mirada hacia las manos de su mujer. Estaban


girando y dando vueltas en su regazo, retorciendo el pañuelo que
ahora era una bola.

—No tienes que preocuparte por mí —le movió el pelo hacia


atrás por encima del hombro, acariciando las hebras finas y
lisas—. Esa es la última cosa que necesitas hacer.

— ¿Puedo preguntarte algo?

—Cualquier cosa.
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando no dijo nada él movió su cara a su línea de visión. —
¿Qué?

— ¿Por qué nunca hablas de tu vida antes de conocerme?


Quiero decir, sé algunos detalles pero nunca hablas acerca de
nada de eso.

—Eres mi vida ahora.

—Hmm.

— ¿A dónde quieres llegar?

Ella lo miró y se encogió de hombros —No sé lo que estoy


diciendo. Creo que estoy balbuceando.

Su bolso dejó escapar un ¡Bing! y tiró la cosa sobre en su


regazo. Mientras sacaba su teléfono, él la observó a distancia a
pesar de que estaba justo a su lado.

—Es un texto de Haver —dijo ella—. Los restos están listos


para ser recogidos.

Butch se puso de pie —Voy contigo.

Marissa lo miró fijamente — ¿Estás seguro de que tienes


tiempo?

Todo lo que pudo hacer fue sacudir la cabeza ante eso


—Vamos. Te llevaré al otro lado del río. Todavía tenemos una
buena hora de oscuridad.
J.R. WARD Blood Kiss

A medida que Craeg se sentó en la silla relativamente


cómoda con un respaldo y brazos acolchados, todo le dolía tanto
que hasta bien podría haber tenido un peso encima de un
conjunto de atizadores de la chimenea. Parte de ello fue por su
propia culpa. Después de que había sido traído desde el campo en
una camilla, se había negado a los analgésicos de venta libre que
le habían ofrecido después de su examen físico. No obstante,
había, aprovechado la comida, el baño, y las bebidas.

Sin embargo, eso fue todo. Desde que a él y los otros seis
les habían mostrado ésta cafetería/sala de lugar de reunión, su
dormitorio estilo universitario, de concreto alfombrado como
estilo de decoración, TV y galería de cocina, se había estado
quedando lejos de los demás. Incómodo de aprender sus
nombres, se había mantenido en la parte exterior del grupo,
escuchando sus historias sin ofrecer detalles de sí mismo.

No era como si tuviera mucho que compartir. Era el único


que había quedado de su familia, y no estaba dispuesto a ventilar
sus recuerdos de las redadas.

A lo que le prestó atención era el ir y venir de ese tipo


Peyton, el HDP se había levantado y estaba fuera de su sofá
controlando el cuarto con literas cada diez segundos.

Por qué el tipo no se limitó a permanecer ahí…

Esta vez, cuando Peyton asomó la cabeza por la puerta,


había un poco de conversación. Entonces él entró y cerró la
puerta firmemente. Cuando el macho volvió de estar fuera al
poco tiempo, se acercó al chico Anslam y le susurró algo. Fuera lo
J.R. WARD Blood Kiss
que fuese, Anslam estuvo de acuerdo con un encogimiento de
hombros y un guiño.

Y entonces Peyton volvió a sentarse en el centro de la


habitación.

No mucho después, Paradise llegó y en instante en que


atravesó la puerta, todo el mundo la miró, la conversación sobre
Tosh.047 se detuvo.

Craeg le dio la espalda, sobre todo porque le molestó como


el infierno el hecho de que su presión arterial se elevó y su
frecuencia cardiaca aumentó solo con ver a la hembra. Maldita
sea, ninguna de estas personas eran de su incumbencia.
Especialmente ella.

—Dama y caballeros —dijo Peyton—. Tenemos a nuestra


Primus.

—No me llames así —ella dijo antes de que cualquier tipo de


aplauso pudiera suceder—. Nunca.

— ¿Por qué? —Desafió Novo—. Nos venciste a todos,


duraste más tiempo. Deberías estar malditamente orgullosa de
eso.

Okay, ahora allí estaba la hembra que debería haber


continuado, no es que él estuviera interesado en nada sexual de
nadie. Aun así, Novo era su tipo de “dama”, una que conocía su
camino alrededor de un circuito de obstáculos y era claramente
del tipo maquinaria de reloj, una transgresora de primero
pregunta sólo después de que la mandíbula que rompió haya sido
reajustada.
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Serie de TV americana conducida y producida por el comediante Daniel Tosh
J.R. WARD Blood Kiss
Novo también se veía condenadamente bien en esa suelta
camiseta Hanes y esa bata quirúrgica por la que se había
cambiado por su destrozada ropa.

Tampoco era el único que lo había notado. Anslam, Axe, y


hasta ese cabrón de Peyton había estado observando
subrepticiamente, no era algo que a ella pareciera importarle.

La recepcionista, por otro lado, estaba sin duda, muy


acostumbrada a que todo el mundo la mirara. Rubias como ella
nunca dejaban de llamar la atención.

También podrían ser objetivos.

Y sí, eso era lo que había estado pensando cuando se elevó


sobre su escritorio y le sugirió que entrara al programa. Seguro,
una mujer como ella estaba protegida por los hombres de su
familia, pero eso no siempre funcionaba, o lo hacía.

Su propia hermana hubiera estado viva hoy si eso hubiera


sido cierto.

—…con nosotros?

Craeg miró a Novo — ¿Qué?

—Vamos a ir a buscar a alguien para conseguirnos algo más


de comer. Hemos terminado todo en la nevera y los armarios aquí.
¿Quieres venir?

─No.

—Entonces voy a conseguir más de esas Oreos dobles


rellenas para ti. Te las comiste todas.

—No tienes que hacerlo.


J.R. WARD Blood Kiss
—Lo sé —dijo ella mientras se alejaba.

Cruzando los brazos sobre el pecho, hizo una mueca


mientras empujaba su culo un poco más hacia el final de la silla y
echaba hacia afuera sus piernas. Cerró los ojos. Eso era lo que
necesitaba, y al escuchar cerrarse la puerta, exhaló.

— ¿No tienes hambre?

Sus párpados se abrieron y desplazó la cabeza. Paradise


seguía junto a la puerta de la habitación con literas, y se veía tan
relajada como él ya no se sentía, de pie con sus brazos alrededor
de su cintura y las solapas de su bata ajustadas contra su
garganta.

—No— le espetó.

Mierda, no había ninguna razón para arrancarle la cabeza de


un mordisco.

—Quiero decir... no. —Genial, sonaba como un total idiota.

— ¿Cómo están tus pies?

—Bien —Hubo una pausa, como si estuviera esperando que


preguntara lo mismo sobre ella—. Mira, ¿por qué no te vas con los
otros.

—Tú no me puedes echar de aquí, lo sabes.

Él bajó los párpados —Tienes que superar esto de tratar de


hablar conmigo.

— ¿Por qué? ¿Qué te he hecho que…?

Craeg brincó de su silla y cruzó la distancia entre ellos.


Consiguiendo meterse del todo en su espacio, se aseguró de que
J.R. WARD Blood Kiss
ella tuviera un montón de tiempo para medir exactamente lo
grande que era.

— ¿Estabas diciendo? —Dijo en voz baja—. O ¿te estás


yendo?

Sus ojos azules se estiraron ampliamente — ¿Me estás


amenazando?

—Solo sugiriendo una reubicación, será mejor para los dos.

— ¿Por qué no te vas tú?

—Llegué aquí primero.

—Porque tú fallaste… ciiiiierto. Perdiste con una chica…


Ciiiiiierto.

Craeg apretó los molares —No me presiones, está bien. He


tenido una larga noche como la tuviste tú.

—Tú fuiste el que vino aquí como un toro embistiendo. Y me


iría porque realmente no me gustas tanto como pensé que sería.
Pero la verdad es, que mis pies duelen tanto que no puedo
realmente caminar y tengo demasiado orgullo para pedir una silla
de ruedas.

Total.

Jodido.

Cabron.

Sí, eso fue más o menos lo que sintió mientras dejaba caer
su mirada hacía abajo y vio sus pies descalzos, sin calcetines, en
toda su sangrienta no gloria: furiosas ronchas rojas habían
surgido a los lados y en la parte superior, y el derecho estaba tan
J.R. WARD Blood Kiss
hinchado que parecía que no pertenecía al final de su delgado
tobillo.

Cerró los párpados por un momento. Aléjate. Sólo tienes


que ir de nuevo a tu pequeña silla amigo, siéntate de nuevo, y
déjala cojear hasta el sofá y extenderse o regresar a la
habitación de literas o que te broten alas y volar lejos de su
perdón, culo desagradable.

En su lugar, se encontró hundiéndose en el suelo. Ambas


rodillas tronando tan fuerte que era como oír romperse un par de
ramas en la tranquila habitación, sus muslos y pantorrillas
gritaron también por el cambio de posición.

—Se ven realmente mal —dijo en voz baja.

No tenía intención de extender la mano y tocar su piel.


Realmente no lo hizo. Pero de alguna manera su mano se fue hacia
adelante y rozó la parte superior del pie izquierdo, en lo que era
el único tramo de piel no enrojecido.

Por encima de él, la oyó inhalar bruscamente, y por alguna


razón, no confiaba en sí mismo para mirarla — ¿Te hice daño?

Pasó un tiempo antes de que ella respondiera con una voz


sin aliento —No.

Pasó sus dedos índice y medio tan ligeramente sobre la


parte superior de su pie que sólo podía sentir el calor de su piel.

El propio cuerpo de Craeg se estremeció. Y su voz no era


firme cuando dijo: —Detesto ver estas marcas.
J.R. WARD Blood Kiss
Probablemente también las tenía en otros lugares.
Contusiones, hematomas, rasguños, lugares que estaban en carne
viva.

Quería tocar todos ellos.

Tocar otras partes de ella, también.

Esto era malo, pensó. Querido Dios, esto era muy malo...

Su deseo sexual había estado dormido durante mucho


tiempo y lo último que necesitaba en ese momento era que
despertara, especialmente en estas condiciones. Especialmente
con una mujer como ella.

No tiene que ser una aristócrata para ser una dama. Incluso
las plebeyas que eran mujeres trabajadoras podían tener normas
y apropiadamente salvarse a sí mismas para conseguir un
acoplamiento adecuado.

Lo cual no sería con el hijo huérfano de un instalador de


pisos.

Oh, y ella era muy pero muy claramente una virgen.

La forma en la que se retuvo a si misma le dijo eso. La


forma en que Peyton, que era claramente un jugador, respetaba
su espacio le dijo eso.

Pero él sobre todo lo sabía por esa inhalación, que


susurraba no.

Esto era reaaaalmente malo.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 14

El corazón de Paradise era como algo salido de una sección


de tambores, y las oleadas de calor que se estrellaban a través
de su cuerpo eran tan atrevidas y brillantes como un conjunto de
platillos.

Craeg estaba en el suelo delante de ella, su enorme cuerpo


doblado en una especie de posición sentada, incómoda, los
músculos de sus hombros tiraban de la delgada camiseta blanca
que estaba usando, su oscura cabeza flexionada mientras corría
cuidadosamente sus dedos sobre la parte superior de su pie.

A pesar de que estaba exhausta, sintió cada matiz de su


toque, y también se hizo dolorosamente consciente de que estaba
desnuda bajo la bata y el camisón de hospital.

¡Hombre! Olvídate de los dolores y molestias. ¿Cual agonía?

La única cosa que registró desde su cuerpo, era un gran


potencial indefinido que no entendía del todo, pero del cual no
era completamente ignorante tampoco.
J.R. WARD Blood Kiss
Esto era... Atracción sexual. Lujuria. Deseo.

Aquí y ahora.

Impenitente, implacable, Atracción química sin


compromisos.

—No debería estar tocándote así —dijo él suavemente.

No, pensó ella. No debería —No te detengas.

Su cabeza giro hacia arriba, y sus ojos se encontraron con


los de ella —Esto no es una buena idea.

Definitivamente no lo era. Realmente, totalmente,


definitivamente no lo era —Me siento borracha.

Craeg cerró los ojos e hizo una mueca —Tengo que parar.

Pero no lo hizo. Él solo corrió esos dedos arriba hacia el


tobillo y luego más alto a su espinilla.

—No llevo ropa interior —ella dijo.

Ahora él inclinó la cabeza y se frotó la cara con la mano que


no la estaba tocando —Por favor no me digas cosas como esas.

—Lo siento. No sé lo que estoy diciendo.

—Ya me di cuenta de eso.

A medida que el cuerpo de él parecía temblar, ella le


susurró: — ¿Es esta la razón por la que no te gusto? ¿Esta
conexión?
J.R. WARD Blood Kiss

—Sí.

—Así que la sientes también.

—Tendría que estar muerto para no hacerlo —murmuró.

—Esto es de lo que hablan, ¿no es así?, esta necesidad.


Él gimió y se balanceó a pesar de que ya estaba en el suelo

—No…

— ¿No qué?

Craeg solo se limitó a sacudir la cabeza, y se empujó a si


mismo lejos de ella. Poniendo sus rodillas arriba, descansó sus
antebrazos en ellas y pareció tratar de recomponerse a sí mismo.
Después de un momento, movió embarazosamente su pelvis un
par de veces, como si algo estuviera atascado allí o tuviera
calambres.

—No voy a hacer esto contigo —dijo en voz baja—. El


programa de entrenamiento es todo lo que tengo. Es el único
futuro que tengo, así que quedarme y hacerlo bien no es una cosa
de vanidad para mí. No estoy tratando de demostrar nada a mis
padres tampoco, y no es que tenga una obsesión o un deseo
ardiente de salir y pelear contra el mundo. Yo, literalmente, no
tengo nada esperando por mí. Así que no voy a dejar que nada ni
nadie se interponga en mi camino.

— ¿No puedes hacer las dos cosas? —Dijo, a pesar de que


no estaba segura de lo que estaba sugiriendo.
J.R. WARD Blood Kiss
¡Oh, y una mierda sobre eso! Sabía exactamente lo que
estaba sugiriendo: Después de haber tenido sus manos en su
tobillo, quería saber que se sentiría tenerlas sobre todo su
cuerpo.

—No —repitió—. No puedo hacer ambas cosas.

Con una maldición, él forzó el camino hasta sus pies, las


palmas de sus manos viajando al frente de sus caderas, cubriendo
algo mientras caminó de regreso a donde había estado sentado
antes. Sin embargo no se quedó sobre la silla. Se quedó de pie,
mirando hacia abajo a los cojines, un gran cuerpo tenso.

—No tienes que protegerme —dijo.

Después de un momento, la miró por encima del hombro, y


su rostro era sombrío —Joder a eso. Me estoy protegiendo a mí
mismo.

A medida que Butch los llevó sobre el río en el Lexus,


Marissa miró por la ventana a su lado. Los soportes del puente
formaban un patrón que cortaba la vista del agua abajo,
haciéndola pensar en la lenta repetición de un limpiaparabrisas.
Ellos eran tan altos, que no podía decir si había olas en la
superficie. Probablemente no. Era una noche tranquila en cuanto
al clima.

Por alguna razón, siguió su camino de regreso a cuando ellos


dos habían caído enamorados, probablemente porque su cerebro
no podía manejar a dónde se dirigían y por eso escapaba a una
J.R. WARD Blood Kiss
parte de su pasado que la había llenado de maravilla, dicha y
excitación.

No había nada parecido a ese primer toque. Ese primer


beso. Ese momento en el que tuviste sexo por primera vez, y
miras la cara por encima de la tuya y piensas: ¡No puedo creer
que realmente estemos haciendo esto!

— ¿En qué estás pensando? —Preguntó Butch, apretándole


la mano.

— ¿Te acuerdas dónde nos besamos por primera vez?

Su compañero se rió en voz baja —Dios, sí. Fue en el porche


del segundo piso de la mansión de Darius. Yo rompí el brazo de
esa silla de mimbre.

Ella sonrió y miró a través de él —Lo hiciste ¿no es así?

—No esperaba que fuera tan... fuerte.

En la tenue luz del tablero de instrumentos, sus rasgos eran


tan sexys como siempre lo habían sido para ella, y pensó en lo que
parecía cuando estaba excitado, sus ojos color avellana
entrecerrándose, con el rostro tornándose tan serio, su cuerpo
aquietándose antes de abalanzarse.

—Quiero tener sexo contigo cuando regresemos a casa —


dijo ella.

Su cabeza giró tan rápido, que el sedán se desvió de su


carril. —Bueno, ya sabes. Eso sí que puede arreglarse.

—Me siento culpable por ello.


J.R. WARD Blood Kiss

—No lo hagas —Sus ojos se encontraron al mirarla—. Es


muy natural. Quieres sentirte viva ante la muerte, esto no
significa que no te sientas triste, o no vayas a hacer lo correcto
por ella. Los dos no son mutuamente excluyentes.

—Eres muy inteligente.

—Solo he tenido mucha experiencia en noches como ésta.

Echándose hacia atrás en el asiento de lujo, dejó que las


familiares sensaciones eróticas bombearan a través de su
cuerpo, y se imaginó agachándose por debajo de sus brazos, y
consiguiendo meterse en su bragueta, y chuparlo mientras
conducía a lo largo.

Pero nunca la dejaría hacer eso.

Y además, mientras alcanzaban el lado más alejado del


Hudson, su cerebro cambió de tema ─Por favor, no le hagas
daño.

— ¿A quién? ¿Tu hermano?

—Sí.

—Voy a ser un caballero a carta cabal.

Ella lo miró —Lo digo en serio.

—Yo también —Él le dio a su mano un apretón—. No tienes


nada de qué preocuparte. No te haría eso, y eso lo hace un tipo
muy afortunado.
J.R. WARD Blood Kiss
Butch siguió las instrucciones que habían sido texteadas
para ella cuando había pedido por una forma de llegar allí en
coche, y unos quince minutos más tarde, estaban rebotando por
un camino de tierra que serpenteaba por el bosque.

Esta vez, el edificio de entrada era una modesta casa de


campo de dos pisos, y había un par de sedanes estacionados en la
calzada de adoquines. Cuando bajaron, empezaron a dar la vuelta
a lo que parecía ser un edificio anexo para maquinaria de
tractores, pero que en realidad era el mismo tipo de kiosco en el
que ella había estado más temprano en la noche.

El procedimiento fue el mismo: La comprobación, dar un


paso hacia adentro, ser escaneado por un láser. Y luego un muro
de herramientas fue desplazado y estaban en un ascensor,
encabezando el descenso dentro de la tierra.

—Esta construcción debía de costar un montón de dinero —


ella murmuró mientras ambos miraban hacia la alineación
repicante de los números sobre las puertas — ¿Cuatro pisos bajo
tierra? ¡Guau!

—Era necesario hacerlos.

Ella lo miró. —Espera… ¿así que sabías acerca de ésta nueva


clínica? ¿Por qué no me lo dijiste?

Butch se encogió de hombros —No quería molestarte


sacando a relucir a tu hermano —Él la miro fijamente.

—Dime que Havers se comportó cuando estuviste aquí, más


temprano.

—Lo hizo.
J.R. WARD Blood Kiss

Su compañero asintió y tiró de sus finos pantalones negros.


Como siempre, cuando estaba fuera de servicio, su hellren, policía
Southie48 estaba vestido como algo sacado del catálogo de
Neiman Marcus49, con su reluciente camisa blanca y su chaqueta
de fina gamuza como el papel, casi tan caras como parecían.
También olía muy bien, a pesar de que eso era más gracias a su
esencia de emparejamiento que a algún tipo de colonia, su reloj
Piaget y esa gran cruz de oro que siempre llevaba, eran sexys, sin
ser sobre exagerados.

Y sin embargo, él tenía razón. Si hubiera querido, podría


haber matado a su hermano con sus manos desnudas, y
probablemente quería hacerlo. Sin embargo, ella le creyó cuando
dijo que nunca haría eso en frente de ella.

—Es increíble con sus pacientes —ella se oyó murmurar.

—Ese nunca ha sido su problema.

No, no lo había sido.

El ascensor rebotó ligeramente al detenerse y ellos


emergieron dentro de otra zona de espera que era más pequeña
y más independiente que la otra en la que había estado.

La recepcionista en el mostrador miró a Butch primero, y


luego se tomó su tiempo en darle un discreto y detallado repaso.

Pero él no lo noto —Bienvenido —dijo—. El doctor sabe que


está aquí. ¿Puedo conseguirle café mientras espera?

48
Región del Sur/Sureste de Bostón dónde en su mayoría radican las familias de ascendencia irlandesa
de clase trabajadora.
49
Lujosa tienda por departamentos, en los Estados Unidos. Comercializa prendas de primera línea,
además de calzado, muebles, joyas, productos de belleza, electrónica y hogar.
J.R. WARD Blood Kiss

“¿O tal vez algo más personal?” Como su tono parecía


sugerir.

—Estamos bien, gracias —Butch tomó el codo de Marissa y


la llevó hasta la línea final de sillas contra la pared del fondo.

A medida que tomaron asiento, se alegró cuando él le tomó


la mano.

—Entonces, ¿cómo estuvo la primera noche del programa?


preguntó ella, tanto para hacer conversación y porque le
importaba.

Sus cejas se juntaron en un ceño fruncido —Estuvo bien,


nadie resultó herido de gravedad. Tenemos a siete que lograron
atravesarlo. Van a pasar el día con nosotros, sobre todo porque
no queremos que sus padres los vean así de desastrosos. Además,
es una buena oportunidad para que el grupo comience a
unificarse. Voy a enseñar la primera clase al caer la noche, y
luego se les permitirá irse a casa después del entrenamiento.

—Estoy realmente muy contenta de que haya ido bien.

—Ya veremos. ¡Oye! ¿Conoces a la hija de Abalone,


Paradise? Nos brinda ayuda en la casa de audiencias.

—Oh, es encantadora.

—Fue la que más duro. Esa chica tiene un corazón de acero.

—Abalone debe estar muy orgulloso.

—Lo estará.
J.R. WARD Blood Kiss

Se quedaron en silencio. Hasta que ella habló de nuevo —


Creo que voy a enfermar.

Butch de inmediato comenzó a levantarse, pero ella le dio


unas palmaditas en el brazo —Quise decir eso más como una
expresión que como una intención real.
— ¿Quieres ir de nuevo al coche? Puedo traer los restos
hasta ti.

Marissa sacudió la cabeza —No, ella es mía. Hasta que


encontremos su propia familia, ella es mía.

Butch le pasó un brazo por los hombros y la atrajo más


cerca —Prepárate para que eso no cambie incluso cuando la hayas
regresado a su linaje.

— ¿Fue así cuando trabajabas, era así cómo te sentías?

—Con cada una de mis víctimas —Exhaló largo y lento—.


Para mí, nunca se fueron. Incluso ahora, cuando no puedo dormir,
veo sus rostros en el techo encima de la cama. Recuerdo cómo se
veían en vida, y no puedo olvidar cómo yacían en la muerte. Es
una mancha en mi cerebro.

Mirando su perfil, su duro, bello, e imperfecto perfil, se


conectó a todo el amor que sentía por él — ¿Por qué no me
despiertas y me hablas cuando estás así?

Su tensa sonrisa era toda acerca de restar importancia —


Tienes un trabajo también.

—Sí, pero yo…


J.R. WARD Blood Kiss
—No importa. Es parte del pasado.

No si eso sigue manteniéndote despierto, no lo es, pensó.

—Tú y yo somos tan parecidos —murmuró ella—. Los dos


hemos dejado de lado nuestras antiguas vidas.

—Estás haciendo ese sonido como si fuera algo malo.

Antes que ella pudiera decir nada más, la puerta cruzando


el corredor se abrió y una enfermera en un uniforme blanco
entró con una caja negra que, absurda e inapropiadamente, hizo a
Marissa pensar en el par de Stilettos Stuart Weitzman que se
había comprado la otra noche. Tenían el mismo tamaño.

Había esperado que el contenedor fuera más grande.


Menor. Diferente.

Dios, no lo sabía.

—Sentimos mucho su pérdida —dijo la enfermera mientras


se dirigía a entregarla a Butch. Marissa intervino y tomó la caja.
Pesaba menos de lo que había pensado. Por otra parte, estaba
solo llena de cenizas, ¿no es cierto?—. Gracias.

La hembra se sonrojó ante la falta de protocolo: Como


Marissa era una hembra de una Familia Fundadora, se suponía que
nunca tendría que tocar cualquier cosa referente a los muertos:
En el Antiguo País, ese contacto era visto como mala suerte,
sobre todo si una estaba embarazada o en edad de tener hijos.

Sin embargo, a la mierda con eso.

— ¿Había algo más con sus cosas? —preguntó Marissa.


J.R. WARD Blood Kiss

La enfermera se aclaró la garganta como si estuviera


tratando de tragar su desaprobación y ahogándose en el intento.

—En realidad, había algo —Ella miró a Butch como si


estuviera buscándolo para que diera un paso adelante y
consiguiera hacer que su compañera fuera razonable —Ah...

Para su crédito, Butch simplemente levantó una ceja como


si no supiera qué infiernos estaba ocurriendo acerca de la
hembra.

La enfermera se aclaró la garganta de nuevo —Bueno, había


una cosa. Era el único efecto personal que encontramos, estaba
remetido dentro de su…

— ¿Dentro de su qué? —Marissa exigió.

—En su sostén ─La enfermera puso su mano en el bolsillo de


su uniforme y sacó una longitud negra algo o así, con una cinta de
tela roja en ella—. Esta segura que lo quiere…

Marissa le arrebató la cosa fuera del agarre a la


enfermera. —Gracias. Nos iremos ahora.

Antes de que nada más pudiera ser dicho, ella se giró y


apretó la flecha “arriba” en la pared. Como si el ascensor hubiera
estado esperando para ayudarla a largarse como la mierda de allí,
las puertas se abrieron y entró. Butch estaba, como siempre,
justo detrás de ella. Fue solo cuando subían de nuevo al nivel del
suelo que miró lo que había tomado de la otra mujer.

— ¿Qué es esto? —Dijo ella, girando las cuatro pulgadas del


largo trozo de metal negro en la mano. Ahí había una borla de
J.R. WARD Blood Kiss
seda roja colgando de un corte en un extremo, y por otro, una
parte con muescas en punta que parecía como algo que encajaría
en una cerradura—. ¿Es esto una llave?

Butch se lo quitó y examinó la cosa — ¿sabes?, puede que lo


sea.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 15

Para la caída del sol de la siguiente tarde, Peyton había


decidido que no le gustaba ninguno de ellos. Mira, no es que
pensara que era mejor que los otros cinco aprendices. Había algo
con cada uno de ellos que no le gustaba.

Axe, ese solitario con un estilo Punk/Gótico, Si,-sabemos-


que-eres-un-tipo-duro, Obvio. El bastardo había dejado el
cuchillo de cocina para no ser un asesino serial. Boone, ¿El
Adonis con esos músculos? Uh-huh, sabemos que puedes caminar
en tus manos y tirar de tu culo como si estuvieras atado a tu
garganta con una cuerda, pero a quién le importa. Estás aquí para
pelear no para cachetear en un tutú y tratar de entrar al Cirque
du Soleil50. ¿Anslam?, nada más que un perdedor de la glymera, ni
siquiera de una Familia Fundadora. Irrelevante, impresionante
que hubiera llegado tan lejos como lo había hecho.

50
Cirque du Soleil es una compañía Canadiense de entretenimiento, la cual se describe a sí misma como
u o taje d a áti o de a tes i e ses y espa i ie to alleje o y uya sede se encuentra en
Quebec, Canadá
J.R. WARD Blood Kiss
El único aunque realmente no le gustaba, era ese tipo Craeg,
sin embargo era realmente por la manera en la que todos, incluso
Paradise, lo trataban como si fuera el ungido líder del grupo. No
porque Peyton estuviera buscando el trabajo, pero vamos. Nadie
había puesto un cierre en ello todavía. No había razón para
ponerlo en un pedestal tan pronto. Y esa no era la única cosa que
le molestaba del tipo.

Había algo más acerca del macho, algo a lo que no podía


descifrar. ¿Instinto tal vez?, ¿La sensación de algún tipo de
amenaza? No sabía pero estaba completamente seguro de que
algo iba a salir.

Y entonces estaba esta hembra Novo.

Estirándose en su silla en el cuarto de descanso, Peyton


furtivamente miro en dirección a ella. Estaba tendida en el sofá
de la izquierda, sus largas, largas piernas cruzadas por los
tobillos, sus manos entrelazadas sobre su estómago plano como si
estuviera muerta. Su cabello que era de un negro–lirio, como un
palo recto y trenzado como una cuerda. Su piel era color miel y
nunca en su puta vida había visto a una hembra construida con
esa clase de músculos. Había pasado la mayor parte del día
evitando calcular el tamaño de sus senos, sobretodo porque no
estaba seguro si le cortaría las pelotas si se llegaba a dar cuenta.

Frotándose los ojos, quería un porro tanto que estaba


temblando. Tal vez Paradise tenía un punto acerca del uso de
drogas. Entonces otra vez, había sido una larga maldita noche de
un extraño maldito día.

Después de asegurarse que Paradise se despertara y


comiera, el resto de ellos (excepto por Craeg el Gran Colmilludo
J.R. WARD Blood Kiss
quien era mejor que todos los demás) se habían ido a pasear por
las instalaciones, encontró a un doggen y le preguntó por más
comida. Entonces regresaron aquí para encontrar a Paradise otra
vez dormida en los dormitorios, y a Craeg sentado en una silla con
los ojos cerrados.

Probablemente contemplando cuan superior es su pelusa en


el ombligo sobre la de los demás.

En ese punto, sin tanta conversación, cada uno eligió un


punto en el cuarto sin adornos y procedieron a no dormir mucho o
muy bien. Por mucho que odiara admitir la debilidad, todavía
brincaba por cualquier sonido fuera de lugar, su glándula
suprarrenal hiper-alerta aun cuando la enfermera que lo examinó
le dijo que la prueba había terminado y que nada como un natural
choque eléctrico de puño en la garganta iba a venir por ellos.

Sin aviso, Paradise asomó su cabeza de los dormitorios, tal


vez esperando encontrarse a sí misma dejada atrás.

Cuando Peyton abrió la boca para decir su nombre, capto los


ojos de Craeg arrastrando sus ojos sobre ella, mirándola de la
cabeza a los pies como hacen los machos cuando son unos locos
prostitutos hijos de perra.

Ese movimiento era su firma personal, joder.

Antes de que le pudiera ladrar al tipo que lo dejara, la


puerta del pasillo exterior se abrió completamente, y dos
enormes machos entraron como si les perteneciera el lugar.

Hermanos.
J.R. WARD Blood Kiss
Hablando de poner atención. Todos los seis alumnos
holgazanes se levantaron como si les hubieran pateado en el
trasero. Por la puerta del cuarto de literas, Paradise se enderezó
y se ajustó las solapas de la bata apretándola más.

El Hermano de la izquierda vestía unos jeans y una playera


negra, y era muy posiblemente la cosa viva más grande que
Peyton había visto además de un elefante. Era también bien
parecido, uno se pregunta porque la Virgen Escriba ha botado con
toda esa belleza a un solo tipo en lugar de repartirla más
equitativamente sobre unos cuantos miles.

Y junto a él estaba un Hermano ligeramente más bajo que


estaba construido como un bulldog, bebiendo café, y vistiendo
una sudadera de los Red Sox de Boston.

─La reina de belleza junto a mi es Rhage ─dijo el tipo de la


sudadera─. Soy Butch. Y ya sabemos quién carajos son ustedes.
En este momento son las seis en punto de la tarde. Tienen una
hora para bañarse en los vestidores, ponerse los uniformes que
deberán llevar, y volver aquí a comer. Después de eso, queremos
que se formen afuera del corredor. Cualquiera que llegue tarde
está fuera del programa.

¿Butch? se preguntó Peyton.

¿El nombre del Hermano es Butch?

¿Cómo en el mundo humano…? Un minuto

─Eres Dhestroyer ─Peyton se escuchó a si mismo decirlo─.


Santa mierda, sé quién eres. Estás emparejado con Marissa
hermana de sangre de…
J.R. WARD Blood Kiss
─ ¿Alguna pregunta? ─Butch habló sobre él─. Bueno. No lo
creo. Una hora. Eso es todo lo que tienen ─Con ese cierre, el
macho se dio la vuelta y se fue.

El Hermano Rhage les dedico una sonrisa ─Prueben el filete


de lomo. Es malditamente maravilloso. Y el cordero también. Oh,
y el puré de papas. Sáltense la ensalada. Desperdicio de
masticadas. Hasta después ─Al menos no parecía querer
matarlos, pensó Peyton mientras la puerta se cerraba de nuevo.

─Me pregunto cómo se verán los uniformes ─dijo Paradise.

─Éste no es un desfile de modas ─escupió Craeg. Peyton le


mostro sus colmillos al macho.

─ ¿Quieres un problema, imbécil?, porque puedo arreglar


eso ─La cabeza de Craeg giró hacia él.

─No te estaba hablando a ti ─Peyton no tenía idea que hizo


mover sus pies, pero antes de que lo supiera, estaba nariz-con-
nariz con el HDP51.

─Vamos a dejar esto claro. No la mires. No le hables. Y real


y total jodidamente no le faltas el respeto. ¿Estamos claros?
─Los ojos del macho miraron hacia Paradise.

─Creo que tu chico aquí es un poco territorial. ¿Te


importaría llamarlo antes de que se lastime?

Yyyyyyyy eso fue todo.

Peyton no tuvo conciencia de ir por el hijo de puta, pero lo


siguiente que supo, fue que estaba sobre el macho como una capa
de pintura, puñetazos, ataque de brazos y piernas dando patadas.

51
Hijo de Puta
J.R. WARD Blood Kiss
Nunca había estado en una pelea antes, pero por alguna
razón su cuerpo parecía saber qué hacer, no es que no fuera a
conseguir que le patearan el culo.

Craeg era más alto y pesado y su alcance era como el de


Stretch Armstrong52, esos golpes venían de todas direcciones,
alcanzando su cara, su garganta y su pecho.

La gente gritaba alrededor de ellos. Los muebles del


rededor fueron golpeados. Fue estrellado contra la pared, y fue
correspondido por un giro de Craeg, golpeándolo en la puerta del
corredor tan fuerte que rompieron los paneles limpiamente como
un par de astillas, terminaron peleándose en el pasillo.

Y todavía luchaban.

Para haber estado medio muerto doce horas antes, Peyton


se encontraba malditamente lleno de energía.

Era como ver algo de Maury53.

Paradise siguió la pelea hacia el corredor, estaba teniendo


una experiencia extra-corporal. La mitad de ella estaba en el
drama, tratando de agarrar un brazo volador, o gritándoles con la
esperanza de llegar a alguno de ellos. La otra mitad estaba en la
tierra de ¡OH, POR DIOS!, porque no podía creer que esto
estuviera pasando frente a ella por su culpa.

Peyton era un montón de cosas, pero nunca violento.

Y ¿Craeg? bueno, no lo conocía mucho pero parecía mucho


más controlado que esto.

52
Un juguete muy popular en los ochenta conocido como el hombre de goma.
53
Es un talk show conducido por Maury Povich.
J.R. WARD Blood Kiss
─ ¡Vamos! ─gritó─. ¡Solo paren esto! ─Los cuerpos de los
machos impactaron la pared de concreto, un horrible crujido
sugirió que alguien se había roto algo… no, en realidad fue un
bloque de cemento. Mientras tanto la sangre volaba de la nariz
de Peyton, salpicando de rojo brillante la pintura blanca y la
playera de Craeg fue desgarrada por la mitad, dejándole libres
sus…

Okay, WOW. El tipo era delgado, pero bien construido,


grandes músculos sobresalían a ambos lados de su espina dorsal,
sus hombros se amontonaban y liberaban con cada puñetazo que
lanzaba, su increíblemente angosta cintura…

Correcto, eso era inapropiado.

Pero demonios.

Sacudiéndose a sí misma, se lanzó hacia adelante en otro


intento de atrapar, detener y ralentizar las cosas, fue por el
brazo derecho de Payton, porque toda esa desnudez era mucho
para manejar. Novo la agarró y la arrastró hacia atrás justo
cuando casi fue alcanzada por un golpe en la cara.

─Déjalo ya ─ dijo la hembra.

─ ¡Alguien va a salir lastimado!

─Mejor ellos que tú ─Novo giró los ojos─. Los machos son
idiotas. Ellos solo están peleando por dominio. Personalmente,
prefiero guardar mis energías para el trabajo real, lo opuesto a
ésta mierda de postura social.

Paradise jadeó y gritó ─ ¡Van a hacer que los echen!


J.R. WARD Blood Kiss
─Si lo hacen, será por ellos ─Junto a los combatientes,
Anslam reía y aplaudía─. ¡Golpéalo como a una perra, Peyton!

Paradise miró al macho ─Ésta no es una pelea de gallos,


¿sabes?

─Al diablo que no lo es.

Agregaría su nombre a la lista de los idiotas, Paradise miró


de arriba abajo del corredor. No venía nadie por ningún lado,
pero dado el número de puertas cerradas, eso no iba a durar…

De repente, Craeg cambió lugares, agarrando a Peyton de


los hombros, girándolo y estrellándolo contra la pared como si
intentara romper la pared de concreto con el tipo.

─Esto es una locura ─dijo una voz de macho con acento


arrastrado.

Giró detrás de ella, vio a Axe apoyado en el marco de la


puerta del cuarto de descanso, sus brazos cruzados sobre el
pecho, su expresión era la de alguien que estaba contemplando
pintura seca.

Paradise estrechó los ojos hacia él ─ ¡Tienes que detener


esto!

Levantó una de sus cejas negro azabache ─ ¿Tengo qué?

─ ¡Sí!, Los van a echar.

─ ¿Y eso me afecta cómo? ─Deliberadamente se detuvo a si


misma de abofetear esa sardónica expresión de su medio
perforado rostro.

─Tú quieres a alguien que te ayude.


J.R. WARD Blood Kiss
─Yo no voy a intervenir en una pelea por ti. No te ofendas
pero follarte sería como tener sexo con un maniquí de una tienda
de departamentos. Eres hermosa, pero totalmente inútil en la
cama.

La quijada de Paradise se cayó ─Esa es la cosa más grosera


que alguien me ha dicho jamás.

─Entonces has llevado la vida cómoda que pensé. Y ofendida


o no, esa es la verdad.

Volteando hacia Boone, ella abrió la boca, pero él sacudió su


cabeza, todo nop-yo-no ─ ¿Qué pasa con ustedes gente? ─
demandó ella.

Al menos la pelea estaba bajando… oh, sí, no, todavía


estaba yendo fuerte: Craeg tomó a Peyton alrededor de la
cintura y lo lanzó al piso, los machos forcejeaban, ahora los pies
desnudos rechinaban en el piso de piedra pulida, las palmas
abofeteaban. Y fue cuando Butch y Rhage irrumpieron en el
grupo.

Poniendo su cabeza entre sus manos, esperaba que los


gritos comenzaran. Sí esto era algo como el ejército humano
sobre el que había leído o visto en las películas, ellos
probablemente serían castigados por esto. Tal vez sería echada
por ser problemática, aún si no había hecho nada más que un
comentario nervioso.

Tal vez Peyton y Craeg solo serían castigados. Después de


que uno o ambos estuvieran fuera de su reparto.54

54
Se refiere a que ambos eran protagonistas de los escenarios de castigo anteriores
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando el combate solo continuó, miró a través de sus
dedos a los Hermanos. El par estaba parado a un lado,
observando la acción, hablando entre ellos. Y entonces Rhage
asintió con la cabeza y se dieron la mano.

Paradise miró alrededor a los otros reclutas, y se encontró


con que todo el mundo había desaparecido de vuelta al comedor.

Algún tiempo después Peyton finalmente perdió.

Un mal planeado cabezazo mandó su frente directamente


al piso de concreto. En ese punto hubo un horrible sonido, como
una bola de boliche que ha sido arrojada a una losa de piedra, y el
cuerpo del tipo se relajó como si sus huesos se hubieran hecho
líquido.

Craeg se movió y colapsó plano sobre su espalda, respirando


con dificultad, carraspeando, limpiando sangre de sus ojos.

─ ¿Cuánto era? ─Rhage preguntó a Butch.

─Cinco.

─Demonios, pensé que mi chico lo haría mejor que eso.


─Rhage empujó su mano a su bolsillo y sacó una billetera negra.
Sacó un billete, y lo estampó en la palma de Butch─. Vamos doble
o nada la próxima vez que uno empiece.

Paradise retrocedió cuando ellos se dieron la vuelta y se


alejaron como si absolutamente nada hubiera pasado,

─ ¿Es una broma? ─dijo en voz baja.

Quería llamarlos después de que Peyton seguía desmayado


en el frío… no, espera. Él estaba gruñendo y girando sobre su
espalda.
J.R. WARD Blood Kiss
Al menos seguía vivo, pensó mientras se acercaba.

─ ¿Qué demonios pasa contigo? ─demandó─. ¿Quieres que


te echen?

Por supuesto, esa amenaza habría tenido más valor si sus


dos profesores hubieran estado haciendo algo más severo que las
apuestas en la maldita pelea. Los dos machos la miraron
divertidos.

Dios, se veían tan mal como la noche anterior, tal vez hasta
peor. Demonios, iban a tener los ojos negros, y el labio de Craeg
tenía una herida tan profunda, que probablemente necesitará
puntadas.

─Estoy… bien ─murmuró Peyton antes de escupir sangre.

─Sii ─ceceo Craeg─. Muy bien.

Lo cual salió como BbuyMien.

─Dime ─gritó─. ¿Cuántos dedos tengo?

Poniendo el dedo de en medio, dando al par de idiotas la


oportunidad de centrarse en el hecho de que los estaba
mandando al carajo a los dos. Y entonces se marchó a buscar a
alguien con uniforme de enfermera o doctor, se corrigió

Maldición, uniforme de limpieza.

Por Dios, el corredor necesitaba ser limpiado y cualquiera


con una escoba podía empezar con los dos desperdicios de
espacio que habían hecho el desastre.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 16

Treinta y cinco minutos, dos puntos de sutura en su labio


inferior, un picoteo rápido en la Primera Comida más tarde y
Craeg estada delante y en el centro del gimnasio con los otros
seis miembros de su clase. Bien, no en el frente ni en el centro de
la formación… estaba más bien en un lado y un poco hacia atrás.

También se estaba meciendo sobre sus pies.

Lo último que necesitaba su cuerpo era otra pelea a puños,


intensiva de alto contacto, pero no iba a dar marcha atrás en la
clase. ¿Y en cuanto a Peyton, el así llamado "no novio” de
Paradise? Ajá. Siiiii.

Que se joda.

Él, no ella.

La buena noticia es que tan mal como estaba, Peyton no fue


capaz de soportarlo. Había sido trasladado en una camilla como
un pedazo de carne.
J.R. WARD Blood Kiss
Trasladado en ella.

¿Quién ganó ésta, perra?

Oh, y ninguno de ellos había sido expulsado. Al parecer,


había apuestas sobre el resultado y los Hermanos no se habían
involucrado.

Una de las puertas del gimnasio se abrió y en ese momento,


los Hermanos Butch y Rhage entraron, vestían los mismos
pantalones sueltos de algodón y la camiseta que todo el mundo
llevaba.

El Hermano Butch no perdió el tiempo mientras se detenía


frente al grupo —Así que, a la vista de todo el rollo
Mayweather/Pacquiao55, vamos a empezar con combate cuerpo a
cuerpo en vez de con el libro de aprendizaje.

—Por favor dense cuenta —dijo Rhage con una sonrisa—,


que sus uniformes son blancos.

—Es porque OxiClean56 no es muy bueno con las manchas de


sangre, pero estamos preparados para utilizar Clorox57 si
tenemos que hacerlo.

Craeg se tragó una maldición. Justo lo que necesitaba.

—Vamos a emparejarlos —Continuó Butch—y evaluar lo que


saben ya que uno de ustedes está en horizontal. Nadie tiene que
preocuparse por luchar contra Hollywood aquí.

—Personalmente, estoy a punto de llorar por eso —dijo

55
Boxeadores famosos.
56
Marca de quitamanchas.
57
Marca de lejía.
J.R. WARD Blood Kiss
Rhage—. Así que Novo con Boone… Axe, tú con Anslam. Eso deja
a Craeg y Paradise.

—Espera —dijo Craeg—. No puedo... No quiero hacer eso.

— ¿Golpearla? ¿Por qué? ¿Porque no puedes levantar los


brazos? No es mi problema.

Craeg se inclinó y bajó su voz —No voy a golpearla.

Rhage se encogió de hombros —Bien, puedes conseguir que


te pateen el culo de nuevo.

Butch intervino —En realidad, ganó esa pelea, recuerda. Y


tengo tus cinco dólares para probarlo.

—Solo porque el chico dorado de aquí se noqueó a sí mismo.

—Perder es perder —Butch se enfoco en Craeg—. Pero mi


hermano tiene razón. O te defiendes o regresas por más hilo de
Doc Jane. Es tu elección.

Con eso, se les dijo que se pusieran en diferentes


cuadrantes del enorme gimnasio y Peyton fue llevado a un lado.

Craeg vio a los demás moverse, tratando de pensar cómo


salir de esto. Divertido, cuando le había dicho a ella que debía
entrar en el programa para aprender defensa personal, no había
considerado que fuera él de quién tendría que defenderse.

Incluso si era una "clase".

—Bueno —dijo Paradise mientras se acercaba a él—.


¿Vamos a hacer esto?
J.R. WARD Blood Kiss

—Esperaré hasta que uno de los machos acabe.

— ¿En serio?

Miró hacia abajo desde su altura mucho mayor —No quiero


hacerte daño.

—No derrotaste a Peyton con facilidad —masculló—. Te


llevó como media hora.

— ¿Realmente te estás comparando con un macho adulto


maduro? Al que mandé a una camilla.

—Oh, tienes razón. No sería justo. Porque en comparación


con los dos, yo soy un maldito genio.

Mientas ella ponía sus manos en las caderas y le miraba, se


preguntaba qué infiernos más le iba a decir. No quería dejar salir
la verdadera razón, que tenía todo que ver con el hecho de que
aún recordaba lo suave que su piel se sentía, todavía podía
recordar lo pequeño que era su tobillo comparado a la palma de su
mano, podía imaginar tantas cosas que quería hacer con ella,
absolutamente ninguna de las cuales implicaba violencia de ningún
tipo.

Absolutamente todo incluía contacto con sus dedos, sus


labios... su lengua.

Craeg cruzó sus brazos sobre su pecho —No voy a luchar


contigo.

—Así que si te doy caña, ¿no vas a hacer nada?


J.R. WARD Blood Kiss
Él elevó una ceja —No me preocupa ser noqueado.

—Oh, ¿De verdad?

—No. Tu menor resistencia por un lado, no va a…

Lo siguiente que salió de su boca fue un grito agudo que


hizo que todos en el gimnasio se volvieran para ver qué demonios
había pasado.

Y podría decirles, pero estaba demasiado ocupado


cubriendo sus pelotas con las dos manos y flexionando la cintura.

Ella le había dado un rodillazo en la ingle.

En la ingle. Con su rodilla.

— ¡¿Qué cojones?! —Escupió—. ¿Por qué hiciste eso?

Parecía tan sorprendida como todo el mundo. Pero se


recuperó rápidamente, fijando su cabeza con las manos una a
cada lado, elevó la rodilla otra vez, clavándosela tan duro en la
cara, que vio más estrellas que un árbol de Navidad humano lleno
de luces.

Mientras soltó otro aullido perdió el equilibrio, ella juntó


ambas manos, extendió sus brazos y giró en un círculo cerrado
como si fuera a lanzar un disco, dándole en la sien con la fuerza
suficiente como para bloquearle las piernas justo debajo de él.

¡Boom! Fue abajo, a las colchonetas azules.

Todos vinieron corriendo mientras ella estaba sobre él,


preparada para lo que viniera, mientras él se las apañaba en el
J.R. WARD Blood Kiss
suelo.

Empujando con sus palmas las colchonetas, levantó su torso


y la miró — ¿Realmente quieres que haga esto?

—No has hecho nada todavía —alguien habló.

—Dime —replicó otro—. ¿Mearas sentado?

—Lo hará ahora —llegó una respuesta.

Paradise solo hacía un seguimiento de cada movimiento que


él hacía, cada contracción, respiración y cambio de sus ojos. Pero
no tenía idea de lo que estaba haciendo. Podía notarlo por la
forma en que sus manos estaban temblando y el hecho de que sus
costillas se elevaban demasiado fuerte debido a la actividad
física que acaba de hacer.

Estaba también ligeramente excitada.

Está bien, era un verdadero problema. El aroma de su sexo


había disparado su parte más masculina y le hizo querer que ella
corriera para perseguirla, cazarla, meterla debajo de él y
tomarla duro. Quería que sus uñas le arañasen la espalda
mientras se corría, y sus colmillos descubiertos justo antes de
que ella tomase de la vena en su garganta.

El deseo era tan fuerte que podría follarla aunque hubiera


gente mirando, y como si reconociese el cambio en él, dio un paso
atrás.

Y entonces de repente nadie se estaba riendo o bromeando


de él.
Butch caminó entre ellos —Tranquilo ahí, chico grande. ¿Por
J.R. WARD Blood Kiss
qué no vienes a mí?

El Hermano se agachó en posición de pelea, los puños por


delante de su pecho, sus ojos estrechados.

Pero Craeg no estaba interesado en el macho. Miró a su


alrededor con esos hombros gigantescos hacia Paradise, que
estaba mirándole con una expresión inescrutable en la cara.

Esta vez, cuando un golpe vino hacía el, Craeg entró en


completo modo de lucha, algo que no había sucedió con Peyton.
Con el otro aprendiz, había dado un sesenta por ciento de lo que
tenía, manteniendo parte de su fuerza porque había tenido miedo
de matar a ese pedazo de mierda, o causarle daño permanente,
de tal modo que tuviera que dejar el programa. ¿Ahora? El filo de
la navaja de su excitación, cortó toda restricción a su paso
mientras entraba en la batalla cuerpo a cuerpo, esquivando,
lanzando un puño, esquivando otra vez, golpeando. El Hermano era
brutalmente rápido, potente sin piedad, eminentemente
capacitado.

No como Peyton, en absoluto.

Y a medida que la pelea avanzaba, mientras intercambiaban


patadas y esquives, forcejeos y agarres, más gente venía y se
paraba alrededor, hasta que hubo una multitud de diez, quince,
veinte en el gimnasio.

Fue alrededor de unos quince minutos cuando les arrojaron


las dagas.

Los dos cuchillos afilados de mango negro y de hoja


plateada volaron por el aire como de la nada. Butch cogió uno
sobre la marcha. Craeg cogió el otro. Y entonces estaban dando
J.R. WARD Blood Kiss
vueltas, buscando una manera de pasar las defensas, ondeando
las armas hacia adelante y hacia atrás, dando estocadas,
retrocediendo, las apuestas mucho más altas.

Butch no estaba respirando pesadamente en absoluto.


Craeg, por el contrario, estaba jadeando como un cabronazo y
sudando como uno también.

La primera sangre se derramó cuando Craeg calculó mal un


arco por un milímetro y consiguió un corte en su mejilla. Cuando
volvió a equivocarse, comenzó a sangrar por el hombro.
Confundiéndose una tercera consiguió un corte en su muslo.

Fue entonces que se dio cuenta de que el Hermano solo


estaba dando el sesenta por ciento de lo que era capaz de dar: La
precisión de los cortes le dijo a Craeg que su oponente sabía más
de lo que mostraba, que era más fuerte que él y que estaba
dispuesto a conseguir una victoria basada en incrementar la
pérdida de sangre.

Pero Craeg no iba a renunciar. No, en ningún caso. No hasta


que no pudiera estar de pie, no pudiera ver, no pudiera moverse.

No aceptaría nada menos.

Paradise se había dado cuenta inmediatamente de que ésta


lucha era una cosa totalmente diferente a esa loca, chapucera
escaramuza que había ocurrido en el pasillo más temprano. De
hecho con Peyton, Craeg se había frenado por alguna razón,
ahora ya no se estaba conteniendo. Su coordinación, mientras se
J.R. WARD Blood Kiss
enfrentaba a Butch con los puños y luego, ¡oh, Dios!, esas dagas…
Le decía a ella y a todos los demás en el gimnasio, que era un
luchador increíble, capaz de gran fuerza, equilibrio, flexibilidad y
potencia.

Fue suficiente para que su cuerpo entero se iluminase como


un panel de control.

Y no, pensó, tanto como ella respetaba el “Las-hembras-


puedan-hacer-todo-lo-que-los-machos-hacen” de Novo, estaba
muy claro que no podría haberse manejado con lo que Craeg
estaba dando ahora. Podría haberla noqueado con uno solo de los
golpes de sus nudillos. O separar su cabeza limpiamente de su
espina dorsal. O romper una de sus piernas con un toque fácil.

No es que no pudiera aprender defensas y contra medidas,


simplemente no las sabía ahora, y de hecho, él se había preparado
para atacarla: Cuando se había agachado, desnudó sus enormes
colmillos, ella había tropezado hacia atrás y sin embargo, por
alguna loca razón, no se había asustado. Lo que era simplemente
una completa locura. Tenía unos cuarenta y seis kilos más que
ella y había buscado sangre.

Así que, ¿lo totalmente loco? De repente quería correr


hacia él, pero no demasiado rápido. Hubiera querido que viniera
tras ella y atraparla al vuelo... y...

Bien, volvió a ese momento que compartieron cuando


estuvieron solos en la sala de descanso.

Pero Jesús, no puedo manejarle, pensó mientras le


observaba moverse. Y no solo en una lucha: Cualquier hembra que
persiguiera a un macho así no iba conseguir un dulce beso al final
de la carrera; no quería conseguir una petición de mano y una
J.R. WARD Blood Kiss
promesa sagrada de una vinculación acordada por una
conversación con su padre, donde dicho pretendiente
tímidamente pidiera permiso.

No era la clase de macho refinado a la que una esperaba


para dar su virginidad en la noche de su emparejamiento ante la
Virgen escriba y su familia.

No, él era un animal con solo un mínimo de razonamiento


superior.

Y la manera en que la había mirado en ese momento había


sugerido que su cerebro se había retirado totalmente.

Debería haber tenido miedo, se dijo otra vez.

Por el contrario, quería que la atrapara…

A su alrededor, la multitud dejó escapar un silbido mientras


Craeg recibió otro corte, ésta vez en todo el pecho. Estaba
sangrando en varios lugares, su uniforme manchado de rojo,
sangre goteaba por su barbilla del corte en su mejilla, goteando
de su muslo, goteando de sus pectorales.

Otro flash de la hoja del Hermano le pilló en el hombro


opuesto. Después al lado de la garganta. En el otro muslo, el
abdomen, a través de la espalda.

—Para —dijo Paradise en voz baja—. Para de atacarle.

Pero cada vez que la despiadada hoja del Hermano


golpeaba, Craeg volvía por más, retornando automáticamente una
y otra vez, hasta que fue deslizándose en los charcos que se
hacían en las colchonetas azules y su uniforme se tiñó de rojo
J.R. WARD Blood Kiss
adhiriéndose a su cuerpo.

No quiso ceder.

Y Butch no le dio cuartel, excepto para evitarle la muerte.

— ¡Craeg! ¡Para! —gritó porque no podía ayudarle ella misma.


Poniendo su mano sobre la boca, sentía que su corazón iba a
entrar en modo pánico mientras se preguntaba si realmente iba a
seguir hasta que hubiera perdido tanto de sus venas que no
hubiera vuelta atrás.

— ¡Craeg! ¡Esto es una locura!

Pero aún continuó, hasta que empezó a hundirse en sus


rodillas, a dar bandazos en vez de estocadas y a bambolearse
cuando se retiraba. Ahora, el desorden le llegó.

Dios, estaba demasiado pálido.

— ¡Alto!

Desde su camilla, Peyton se sentó y gritó — ¡Craeg! Vamos,


hombre, que te va a matar.

Olas de malestar pasaban a través de los otros alumnos,


pero no a través de todos los Hermanos que habían venido a ver
el espectáculo. El equipo médico en cambio, tampoco se veía
encantado, sin embargo cuando la doctora con el pelo rubio fue a
dar un paso adelante, el Hermano Vishous sacudió la cabeza y le
hizo quedarse al lado de él.

Craeg cayó por última vez cuarenta y dos minutos y muchos,


muchos litros de plasma perdido más adelante.
J.R. WARD Blood Kiss

Apenas cayó de rodillas se meció por un momento, y


entonces cayó boca abajo en su propia sangre. Exactamente como
lo había hecho en la pista.

Paradise se apresuró a ir hacia él, pero Rhage la agarró y


tiró de ella hacia atrás —No. Permítele su honor.

— ¿De qué estás hablando? ─Dijo entre dientes.

Rhage asintió solo hacia los dos combatientes —Mira.

Butch estaba parado sobre el macho caído por un momento,


dándole a Craeg la oportunidad de volver a levantarse. Cuando no
lo hizo, el Hermano esperó que Craeg le mirase.

Ojos desenfocados luchaban en una cara pálida para


enfocarse en el Hermano. Pero cuando finalmente lo hicieron,
Butch pasó el arma a su otra mano y marcó profundamente su
palma con la hoja.

Mientras Paradise abría la boca, el Hermano extendió la


palma de su mano a Craeg, que, de la nada, de repente encontró la
fuerza para alzarla y aceptar lo que se le ofrecía.

El Hermano tiró de Craeg, lo puso de pie y lo abrazó —Buen


trabajo, hijo. Me siento orgulloso de ti.

Craeg parpadeó rápidamente, como si fuese a romper a


llorar. Entonces pareció renunciar a la lucha contra sus
emociones cerrando los parpados, metiendo su cabeza y
hundiéndose en los brazos del Hermano.
J.R. WARD Blood Kiss
—Y así —dijo Rhage, en alta y aprobatoria voz—, es como se
hace.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 17

Sentada en su escritorio en Lugar Seguro, Marissa tenía


todo tipo de trabajo que hacer: archivos de pacientes por leer,
papeles de admisiones que aprobar, facturas para procesar. En
vez de abordar algo de eso, solo se sentó en su silla y se quedó
mirando fijamente esa negra tira de metal con su borla roja.

Después de que ella y Butch habían conseguido llegar a


casa, le mostró el extraño objeto parecido a una llave a un
número de Hermanos, y ninguno de ellos lo había reconocido o
había sido capaz de poner un nombre sólido para la cosa.
Entonces Vishous había hecho una búsqueda en Internet con una
imagen de eso y regreso sin nada.

Para el momento en que ella y Butch se habían ido a la cama,


había estado tan agotada, que se había quedado dormida tan
pronto como su cabeza había golpeado la almohada. Pero no
durmió por mucho tiempo.

Sus ojos se habían abierto en torno a las tres de la tarde, y


había permanecido sobre su espalda, mirando hacia arriba en la
oscuridad mientras Butch había roncado tranquilamente a su
lado. Era justo como su hellren habían dicho. Imágenes de esa
hembra habían jugado a través del blanco cielo razo, un montaje
fotográfico que la había hecho romper a llorar. Y lo más triste de
J.R. WARD Blood Kiss
todo era que el impulso de llorar se había vuelto aún peor
mientras había estado pensado en ella y Butch. Lo cual era una
locura.

No había nada malo entre ellos. Él no podía haber sido de


más apoyo, llevándola a la clínica de Havers, quedándose con ella
a través de sus esfuerzos por conseguir algo con la llave, siendo
comprensivo con todo lo que ella estaba sintiendo.

—Estoy perdiendo mi mente —se dijo.

—Eso es por lo que estoy aquí.

Marissa levantó bruscamente la cabeza.

—Mary, hola… lo siento, me estaba hablando a mí misma.


Estoy un poco revuelta en este momento.

La shellan de Rhage entró y cerró la puerta de la oficina.

—Sí, tengo esa impresión; he estado diciendo tu nombre


tres o cuatro veces y no conseguí entrar.

Marissa se echó hacia atrás, se apartó el pelo sobre los


hombros, y forzó una sonrisa — ¿Qué puedo hacer por ti?

— ¿Puedes hablar conmigo? —La hembra se sentó en la silla


frente al escritorio—. Estoy preocupada por ti.

—Oh, Dios, no pierdas un segundo en eso. Tenemos gente


aquí que están seriamente necesitados de tu ayuda…

—Los buenos samaritanos como tú y yo tenemos problemas


para hacer nuestro trabajo sino hablamos acerca de los casos
difíciles. Es un hecho. También me gustaría señalar que soy tu
amiga.

En el silencio que siguió, Marissa se mantuvo callada sobre


todos los trámites en los que no había sido capaz de concentrase,
porque su cabeza estaba en mal estado. Y entonces permaneció
J.R. WARD Blood Kiss
en silencio sobre el día que había pasado sin dormir. Y, por
último, no dijo nada acerca de la extraña distancia entre ella y
Butch.

—No puedo sacarla de mi mente —le espetó.

Inmediatamente, las lágrimas llegaron, y maldijo mientras


cogía un pañuelo de papel. —No quiero hablar acerca de esto.

—Lo sé —dijo Mary suavemente—. Confía en mí, he tenido


mucha experiencia personal con no hablar. No es una buena
estrategia.

—Oh, vamos, tú eres la persona más auto realizada que he


conocido. Eres como un diez sobre diez en una escala relativa.

—Sólo has visto una instantánea de mi vida Marissa. No me


conocías antes. Y todavía tengo conflictos, como todo el mundo.

Marissa se limpio debajo de sus ojos y tuvo que luchar


contra una creciente ola de berridos.

— ¿Cómo lidias con eso?

— ¿El conflicto? Hablo con la gente. Hablo con Rhage.


Escribo las cosas.

—No... el corte limpio.

— ¿Perdón?

Marissa agitó su pañuelo alrededor.

—No tiene ningún sentido. Solo olvídalo.

— ¿Te refieres al hecho de que una vida terminó para mí y


otra comenzó cuando conseguí estar junto a Rhage?

Dios, su corazón latía con fuerza por ninguna buena razón.

—Sí. Eso es exactamente.


J.R. WARD Blood Kiss
Mary cruzó las piernas y se mordió el labio inferior, y
mientras se tomó el tiempo para organizar sus pensamientos,
Marissa estudió su aún destacado rostro, y su recientemente
balanceante pelo castaño, y su aura de calma y confianza. Sí,
pensó Marissa, Rhage estaba en lo cierto. La hembra era
espléndida, no en el llamativo tipo reina de belleza, o el de todo
ángulos, sin carne, cosas de modelo anoréxica, y ni siquiera la
estandarizada chica de al lado. Mary era como el resplandor de
un fuego depositado en las profundidades del invierno vicioso,
cálida y sustentadora, cautivadora e iluminadora.

No es de extrañar que el Hermano la adorara.

Con una exhalación, Mary dijo: —pienso que fue diferente


para mí porque me estaba muriendo, así que sabía que me iba. A
pesar de que no estaba consciente de que el cáncer había vuelto
hacía un tiempo, me había estado preparando para el día cuando
ellos me dijeran que había regresado. Así que registré la salida.
Embalado mis maletas mentales y emocionales, tenía mi boleto,
estaba lista para irme. Quiero decir, mi madre se había ido,
realmente no había conectado con ninguna otra persona en el
planeta, no había nada para mí, así que no había nada de lo cual
alejarse, ¿tiene eso sentido?

Marissa pensó en la noche en que su hermano la había


echado afuera por estar con Butch.

—Si, entiendo las cosas correctamente —dijo Mary—, ese


no fue el caso para ti. ¿Lo fue?

Marissa tuvo que apartar la mirada.

—No, no lo fue. Volví a la casa que Havers y yo


compartíamos, una noche justo antes del amanecer y él... —
Ahora, las lágrimas brotaron y cayeron en un apuro, una tras
otra, aterrizando en la blusa, los pantalones. Las limpió antes de
que pudiera continuar—. Todas mis cosas habían sido empacadas.
J.R. WARD Blood Kiss
Me dijo que no le importaba a donde fuera, solo quería que
saliera de su casa. Puso dinero…

Tuvo que aclararse la garganta.

—Puso el dinero en un bureau58. Era como si no quisiera


tocarme ─Sollozando, tomó otro pañuelo y se sonó la nariz.

—Me quedé con el dinero en efectivo. Todavía tengo


aquellos billetes de cien dólares. A veces, cuando me encuentro
con ellos en mi cajón, pienso, ¿por qué los guardo? ¿Por qué
estoy…? oh, por amor de Dios —Tenía que tener un tercer
pañuelo—. ¿Qué está mal conmigo? Esa chica está muerta, y no
puedo encontrar a su familia o a quien la mató y estoy sentada
aquí quejándome de mi hermano tonto del culo que es noticia
antigua. Esto es ridículo.

—Ese es un trauma pasado —señaló Mary uniformemente

—Estoy molesta conmigo misma.

—Bueno, ¿has pensado en lo que realmente sucedió anoche?

— ¿Me estás tomando el pelo? No hay nada más en mi


condenada mente.

—No, quiero decir ¿has pensado en ello?

—Si tu punto es que tuve que ver a una joven hembra


muriendo frente a mí y que su pérdida es un desperdicio trágico
de vida de la cual aparentemente estaba incapacitada de hacer
lo correcto, sí, por supuesto que lo hago.

Mary negó con la cabeza.

—Con el debido respeto, te estás perdiendo mi punto. Ayer


por la noche, por primera vez desde que Havers terminó su
relación con la única pariente que tiene, te viste forzada a contar

58Escritorio.
J.R. WARD Blood Kiss
con él en busca de su ayuda. No podías salvar a la chica por lo que
tuviste que recurrir a tu hermano y esperar y rezar porque
hiciera lo correcto para ella.

—Lo hizo, sin embargo —Marissa lanzó una dura maldición


—. Quiero decir, fue increíble con ella.

— ¿Y eso cómo te hace sentir, teniendo en cuenta lo mal


que te ha tratado?

Yyyyyy señal de más lágrimas.

—Pensé en eso. Cuando fui a verla antes de morir.

—Aquí está lo que sé que es verdad. Podemos enterrar el


pasado todo los que nos guste. Podemos usar cien mil
distracciones, algunas de las cuales son saludables, algunas de las
cuales no lo son, para mantenerlo bajo la tierra, pero cuando algo
no se procesa, volverá absoluta y positivamente a mordernos el
culo. Tuviste una vida dura antes de que Butch y tú se
enamoraran, y fue sin duda un gran alivio dejar todo eso atrás y
comenzar en fresco. Pero no puedes escapar de lo que venía
antes. Recuerda Marissa, que somos todas las épocas que hemos
tenido en cada momento de nuestras vidas. Llevamos todo con
nosotros como un equipaje. Tarde o temprano, las cosas con tu
hermano iban a salir de nuevo. Así es la vida.

Marissa realizó otro nuevo borrón debajo de sus ojos.

—Estoy teniendo problemas para conectar con Butch en


este momento.

—Por supuesto que los tienes. Es el que causó la ruptura.

Marissa retrocedió.

—Ahora, espera un minuto, espera… ha sido más que bueno


conmigo...

—No es un problema de culpa Marissa. Estabas en una


J.R. WARD Blood Kiss
trayectoria, él entró en tu vida, ahora estás en otra. No lo estoy
juzgando o incluso diciendo que hizo algo malo, sólo estoy
afirmando un hecho.

Por alguna razón, se acordó de quedarse bien despierta


mientras dejaba dormir Butch. Eso nunca habría sucedido hace
un año.

— ¿Qué debo hacer?

—No te va a gustar lo que tengo que decir.

—Se siente como si no pudiera empeorar.

—Vas a tener que hacer las paces con tu hermano.

Marissa cerró los ojos.

—Nunca podré ser capaz de perdonarlo.

—Hacer las paces no significa que lo absuelves de sus


equivocaciones. Y honestamente, no es el único con el que
necesitas llegar a un acuerdo. La glymera te trató horriblemente,
tu posición dentro de la aristocracia era insostenible, y Wrath
fue una real mierda y digo eso con amor. Tienes una gran
cantidad de dolor y rechazo que en un principio sostuviste
porque era la única manera de sobrevivir, y luego lo pusiste a un
lado porque finalmente tenías un descanso y una oportunidad de
sentirte bien con tu propia vida —Mary asintió con la cabeza
hacia todos los papeles sobre el escritorio—. Si quieres volver a
ser productiva, vas a tener que mirar debajo de todas esas
rocas, sentir tus sentimientos, y salir del otro lado de este viaje.

El pañuelo número cuatro salió de la caja como broche a


presión pero no acabó por usarlo. Sólo retorció la cosa en sus
manos.

—No quiero olvidar a la chica. No quiero que esto sea todo


sobre mí.
J.R. WARD Blood Kiss
—Nadie dice que tienes que dejar de tratar de averiguar
quién es o hacer lo correcto por ella. Eso sí, no uses eso como una
excusa para empacar toda ésta ropa sucia y empujarla de nuevo
bajo tierra. Esa es una estrategia a corto plazo para hacer
frente, que no se mantendrá, y la próxima vez que todo esto
llegue de nuevo y será así, va a ser aún más difícil, porque vas a
revivir todo esto con la chica también. Mira, así es cómo la gente
consigue paralizarse. Ellos acumulan y acumulan y acumulan, y los
factores desencadenantes siguen llegando y las capas siguen
construyéndose hasta que la carga se vuelve demasiado pesada,
y se doblan.

Marissa siguió torciendo y destorciendo el pañuelo.

—Tienes razón.

—Lo sé.

Después de una respiración profunda, Marissa miró al otro


lado del escritorio.

— ¿Puedo darte un abrazo?

— ¡Por favor! ¿Me estás tomando el pelo?

Ambas se pusieron de pie y Marissa dio la vuelta para


abrazar a la hembra más pequeña. El abrazo que recibió a cambio
fue tan fuerte y estable, que se llenó de lágrimas de nuevo.

—Siempre estás ahí cuando te necesito —Marissa se ahogó


—. También te quiero demasiado como para ponerlo en palabras.

—Eso es para lo que los amigos están hechos—Mary se echó


hacia atrás—. Y vas a hacer lo mismo por mí en algún momento.

Marissa resopló y giró sus ojos.

—Lo dudo.

—Créeme.
J.R. WARD Blood Kiss
—Estoy demasiado metida en un lío.

—No, tú eres humana —Mary se sacudió a sí misma


—. Perdona la expresión técnica. Es que estás viva y estás
luchando, y eres hermosa por dentro y por fuera y te amo
también.

—Todavía no estoy segura de qué es exactamente lo que


debo hacer a continuación.

—Piensa en ello. Vendrá a ti. Recuerda, perdonar no


significa olvidar, esconderse no es una estrategia a largo plazo, y
la distracción no es tu amiga. Golpea, ésta de frente y sabes que
puedes contar conmigo, ¿vale?

Después de que la hembra la dejara, Marissa rodeó su


escritorio hacia su silla de oficina y se sentó de nuevo. Por alguna
razón, con los ojos fijos en el teléfono de mesa y no en su celular.

El pasado. Su hermano. Butch. La chica. La glymera.

Mary tenía razón. Había mucho con lo que no estaba


tratando.

Y para empezar las cosas, bien podría abordar aquel que


parecía el menos aterrador. O… bueno, tal vez el más factible,
qué tal eso.

Recogiendo el receptor, hojeó los papeles y encontró el de


color rosa que, mientras estaba fuera, le habían dejado dos
noches antes. Marcando el número local, se quitó el pendiente de
perla y se recostó en su silla.

Una criada respondió la línea, la puso en espera... y luego


una voz de una mujer altiva, dijo: — ¡Oh, hola! Estoy muy
contenta de que hayas llamado.

Marissa apretó los dientes.

—Lo haré. Voy a presidir el festival.


J.R. WARD Blood Kiss
— ¡Oh! Eso es estupendo! Qué maravilloso...

A medida que las banalidades zumbaban, Marissa cerró los


ojos y escuchó la voz de Mary en la cabeza: Vas a tener que
hacer las paces con tu hermano. ¡Oh, Dios! pensó. No tenía ni idea
de cómo eso iba a suceder pero sabía cómo organizar una fiesta,
maldita sea.

Empieza con algo pequeño. Entonces ve por las cosas


grandes.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 18

Paradise se dislocó el dedo cuando bloqueó un golpe de


defensa personal lanzada contra ella por Rhage.

Había querido esquivarle y defenderse usando su antebrazo


como le había enseñado, pero los brazos y las piernas no lo
hicieron. Siempre seguía las instrucciones correctamente, el
resultado fue que le cogió la mano cuando él extendió el brazo
para darle un puñetazo.

― ¡Mierda! ―gritó mientras se apartaba y encogía la mano


lesionada.

―Déjame ver ―dijo el Hermano.

―Owowowow ―Muy bien, muy bien, sonaba como una niña,


pero ¿cómo no hacerlo con tanto daño?―. ¡Dios!

―Parry, déjame ver.

Extendió su brazo a sus grandes manos, que ahora eran


suaves, examinando lo que era una versión extraordinariamente
disparatada de su dedo del medio.
J.R. WARD Blood Kiss
― ¿Qué tiene de malo? ―dijo, aunque ya lo sabía.

―De vuelta a la clínica, vamos.

Cuando la llevó fuera del gimnasio, miró por encima de su


hombro. Anslam estaba dando a Boone una pelea cojonuda que le
sorprendió. Peyton estaba sentado con hielo en su hombro,
mirando a través de ella como si quisiera saber qué diablos
estaba pasando. Novo y Axe daban vueltas entre sí, con el
Hermano Tohr dándoles instrucciones.

―Vas a estar bien ―dijo Rhage mientras abría la pesada


puerta para ella―. Estaremos de vuelta en un abrir y cerrar de
ojos.

Ella hizo algún tipo de mmm-hmm mientras atravesaron el


pasillo, sabía que él tenía razón. Mientras no mirara su dedo, el
dolor estaba realmente bien.

―Tú y los chicos solo tendrán que aguantar una hora más
ésta noche, después los dejaremos ir ―dijo el Hermano cuando
subieron a una de las puertas de la clínica―. Y mañana vas a estar
en el aula la mayor parte del tiempo.

Contestó con otro mmm-hmmm ―¿Han dejado ir ya a


Craeg?

―Todavía lo están tratando.

La sala de examen estaba revestida de azulejos del suelo al


techo y llena de gabinetes de acero inoxidable con frontales de
cristal, equipos médicos que valían una fortuna y todo tipo de
pantallas de ordenador. En el centro había una gran mesa bajo
J.R. WARD Blood Kiss
una lámpara de araña con suficientes bombillas para transformar
la medianoche en mediodía en un área superficial de varios acres.

Un hombre humano alto y de pelo oscuro se apartó de lo que


parecía ser la imagen de una radiografía de rodilla. Vestido con
una bata quirúrgica azul y blanca, parecía muy grande, muy
amplio... y muy no-vampiro.

―Oye, ¿Qué tenemos aquí?

Paradise dio un paso atrás, no pudo evitarlo.

―Sí, soy uno de esos tipos ―dijo el hombre mientras


enseñaba sus brillantes dientes que carecían de colmillos
prominentes―. Pero soy bueno, lo prometo.

Rhage se acercó y le dio un apretón en el hombro al tipo.


―Un gran cirujano, un tipo fantástico y trágicamente un jugador
de póquer competente, pero al menos es una mierda en la piscina.
Te presento al Doc. Manny Manello.

―Entonces, ¿Qué tenemos por aquí?

―Dedo dislocado ―dijo el Hermano.

Los dos machos, bueno, el macho y el hombre miraron hacia


ella.

Paradise se aclaró la garganta con la intención de soltar un


"Sí, mi dedo está..." En cambio soltó ―Nunca he visto a un
humano de cerca antes.

El Dr. Manello sonrió, extendió sus brazos e hizo un giro


lento ―No soy tan diferente de ti y he estado en la casa de
audiencias un par de veces mientras estabas trabajando.
J.R. WARD Blood Kiss
No se había dado cuenta entonces, probablemente porque
había estado muy concentrada en su trabajo y rodeada de otros
vampiros.

―No quería ser irrespetuosa ―susurró.

―No estoy ofendido. Tuve una reacción peor cuando me


enteré de que había gente como tú, confía en mí ―Cuando lo miró
con sorpresa, él se encogió de hombros―. Ten en cuenta que en
mi cultura ustedes son los malos. Ya sabes, colmillos,
chupasangre, todo eso de Halloween.

Ella recorrió sus rasgos y se sorprendió al encontrar que


era guapo y parecía inteligente también. No como una rata sin
cola en absoluto.

―Él me ha operado doce veces ―interrumpió Rhage.

―Trece. Te operamos el hombro de nuevo la semana pasada.

―Lo olvidé ―cuando Paradise levanto la vista hacia el


Hermano, se encogió de hombros―. Pierdo la cuenta. ¿Qué
mierda pasa?

Tomando una respiración profunda, Paradise puso su mano


rota hacia adelante ― ¿Esto va a doler? ¿Que necesitas hacerle?

El Dr. Manello sonrió de nuevo y cogió la mano que ofrecía


tan suave que apenas podía sentir su tacto.

―Encantado de conocerte, Paradise. No te preocupes, voy a


cuidar muy bien de ti.

Y sabía que lo haría.


J.R. WARD Blood Kiss
Después de que Rhage saliera para volver a las clases, el Dr.
Manello le hizo una radiografía, le mostró que no había nada roto,
insensibilizó el área y colocó de nuevo el nudillo central en su
lugar.

―No vas a tener que usar esta férula por mucho tiempo
―dijo mientras encajonaba su dedo en una vaina de metal
acolchado que envolvió con tiras de tela blanca pegajosa―. Sanan
tan rápido que todavía me sorprende.

Cuando dio un paso atrás, miró el trabajo terminado


―Muchas gracias.

―Estás fuera de servicio durante el resto de la noche. Tú y


Peyton pueden pasar el rato en la sección de camillas.

Se oyó un golpe en la puerta de la izquierda.

―Entre ―dijo mientras se acercaba a un contenedor rojo y


tiraba sus guantes quirúrgicos azul brillante.

―Sé que conoces a Ehlena, nuestra enfermera ―el hombre


frunció el ceño ante la expresión apretada de la hembra―.
¿Sigue negándose?

La enfermera cerró el panel detrás de ella antes de


contestar ―Envió a la Elegida de vuelta.

EL Dr. Manello masculló una maldición ―No voy a dejar que


se vaya si no se alimenta.

― ¿Es Craeg? ―Preguntó Paradise―. Si es…

El hombre sonrió y habló por encima de ella ―Así que ya


hemos terminado aquí. ¿Por qué no te diriges de nuevo al
gimnasio? Casi que han pasado toda la noche.
J.R. WARD Blood Kiss
―Voy a alimentarle ―dijo dudando―, si lo necesita, voy a
alimentarle.

¿Qué. En. El. Infierno. Estaba. Haciendo?

Como hija de una Familia Fundadora, no iba a dar a nadie su


vena. Jamás. Eso era exclusivamente para su futuro compañero y
si ella alguna vez necesitaba alimentarse tenía que estar en
compañía de uno de sus pariente masculino y varios testigos.

Si hacía esto por él, era parecido a perder la virginidad


antes de su noche de apareamiento.

―Eso está bien ―dijo el Dr. Manello―. Nos encargaremos


de ello.

Paradise fue escoltada hacia el pasillo y cuando la puerta se


cerró detrás de ella, podía oír a los dos hablando en voz baja.

Vuela al gimnasio, se dijo. Continúa ahora. Sólo ve de vuelta


a clase y...

Mirando a su alrededor, se encontró con que estaba sola en


el pasillo, nadie iba ni venía, no había sonidos de pisadas o voces.

Realmente debería reunirse con los demás.

Excepto que en cuanto lo pensó, sus pies se volvieron a la


izquierda y la llevaron lejos de donde se enseñaba el cuerpo a
cuerpo. Llegando a la siguiente puerta, presionó su oído en los
paneles cerrados y escuchó.

Respiró profundo y captó la esencia del olor de Craeg.

Él estaba allí.

Bien, realmente necesitaba volver al…


J.R. WARD Blood Kiss
Su mano empujó la puerta entreabierta y se asomó, y allí
estaba él, acostado entre sábanas blancas en una enorme cama
de hospital que sin embargo, se las arregló para empequeñecer.
Tenía los ojos cerrados y su respiración era superficial. Su piel
estaba no muy diferente a aquellas sabanas blancas, a excepción
de la contusiones increíbles en su rostro, la garganta, en su... en
todas partes. Y luego había un remiendo en los vendajes que
cubrían la peor parte de ellos.

Al entrar en la habitación, forzó la puerta para que cerrara


más rápido de lo que lo hacía y esperó para revisar.

― ¿Qué? ―dijo sin abrir los ojos.

Se acercó a la cama y se preguntó ociosamente si alguna


vez iba a poder estar alrededor del macho sin que su corazón
latiera con fuerza.

― ¿Por qué no te estás alimentando? ―le preguntó.

― ¿Por qué te molesta?

― ¿Rechazaste a una Elegida?

― ¿Por qué no estás en la clase?

―Me lastimé. No se me permite.

Eso hizo que levantara la cabeza y su gorra se levantó. ―


¿Estás bien?

―Te lo mostraría, pero significaría fastidiarte.

―Me distes una patada en las bolas, ¿recuerdas? ¿Crees


que estoy preocupado por tu dedo?
J.R. WARD Blood Kiss
―Y no sería la primera vez tampoco. Creo que los fastidie a
ti y a Peyton en el pasillo.

―Después de la patada en los huevos, mi memoria es difusa.

Quería sentarse en el borde de la cama, pero tenía miedo


de lo que le estaba proponiendo ―Puedes tomar de mi vena,
realmente puedes.

Craeg la miró por un momento ― ¿Puedo preguntarte algo?

―Por favor.

― ¿Naciste en una familia de salvadores? ¿Está en tu


sangre o algo así? Porque nunca he conocido antes un dolor en el
culo como tú y esa actitud de Madre Teresa no es un
comportamiento que se pueda aprender, el mundo es un lugar
demasiado desagradable para ello.

―No van a dejar que te vayas a casa.

―No pueden retenerme aquí.

Ella rió ―Es la Hermandad. Estoy muy segura de que nadie


sale fuera de este lugar sin su permiso.

Él gruñó y se quedó en silencio.

―Vamos, sé que te hará sentir mejor ―Levantó la muñeca


izquierda―. Y ayudarte hará que me sienta menos culpable
acerca de la... um, sí.

―Rechacé a una Elegida ya sabes.

Paradise puso los ojos en blanco ―Tienes una extraña


manera de ser un idiota cuando te sientes amenazado. ¿Vienes de
J.R. WARD Blood Kiss
una familia de idiotas? ¿O es sólo este desagradable mundo que
te ha enseñado a protegerte a ti mismo de esa manera?

―El desagradable mundo mató a toda mi familia, dos de


ellos frente a mí, así que sí, se puede decir que es
comportamiento aprendido.

Paradise dejó caer su brazo y miró hacia abajo ―Lo siento.


No sabía…

―Y además, ¿no tienes miedo de que vaya a hacer algo que


no debería?

― ¿Perdón?

― ¿Viste lo que pasó cuando me empujaste en el gimnasio?


Sabes exactamente de lo que estoy hablando.

Paradise sintió que su cuerpo comenzaba a calentarse y fue


entonces que todo estuvo claro, al menos para ella, que había
venido aquí para ofrecerle su vena porque quería más de eso, lo
que fuera... con él.

Esa conexión. Esa... carga eléctrica.

Esa quemazón sexual.

¿Y si había una forma segura de hacer las cosas? Ofrecer a


un macho hambriento su vena: Podría ser virgen, pero no era tan
ingenua.

― ¿Te gusta jugar con fuego, chica? ―gruñó―. Porque si


sigues mirándome así, voy a quemar el área.

Sabía sin abrir los labios que su voz se perdería, así que en
respuesta simplemente ofreció la muñeca en silencio.
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando no la tomó, la llevo hacia sí misma para alcanzar su
boca y atravesar su carne con sus propios colmillos.

Hizo trampa.

Cuando el olor de su sangre golpeó el aire, sus ojos se


pusieron en blanco y su cuerpo se disparó bajo la finas mantas
que lo cubrían, con sus caderas rodando y su piernas aserrado.

―Toma mi muñeca ―dijo en voz baja―. Te ayudará.

Su mano salió disparada y agarró una parte de su


antebrazo, acercando su vena hacia él. Pero antes de hacer
contacto la miró con los ojos desorbitados ―Vas a tener que
gritar para pedir ayuda.

― ¿Por qué? ―respiró.

―Hazlo. Ahora.

Excepto que no esperó a que ella respondiera. Tiró de ella


hacia él y con un gruñido feroz atravesó su piel a pesar de que ya
había abierto el acceso para él. Cuando empezó a succionar con
grandes tirones, sintió una carga erótica por todo el cuerpo.
Abriendo la boca para poder respirar, arrastrando su mano sobre
la cama y equilibrándose en el filo para no caerse encima de él.
Su mente se había ido, no estaba nada más que el instinto y su
cuerpo sabía exactamente lo que quería… piel desnuda contra piel
desnuda, la parte masculina de él en su centro, bombeando...
llegando.

Rompiendo su virginidad.

Literalmente.
J.R. WARD Blood Kiss
Y él estaba pensando lo mismo. Mientras se alimentaba, sus
ojos vagaban sobre su cara, su cuello y sus pechos y algo estaba
pasando debajo de las sábanas, sus caderas estaban moviéndose,
su torso arqueado y tenía una expresión de dolor como si le
doliera de deseo.

No, no iba a llamar para pedir ayuda.

Esto era, por supuesto, totalmente loco, pero eso no parecía


importarle y tenuemente, en la parte de atrás de su mente, tenía
una idea de que ésta era la razón por lo que la alimentación se
controlaba tan de cerca para las mujeres de su clase:

No iba a haber absolutamente ninguna ayuda. No quería


ninguna porque no tenía interés en detener todo lo que iba a
ocurrir a continuación, este momento salvaje y caliente no estaba
a punto de ser de una Familia Fundadora. No se trataba de la
mansión en que vivía con su padre o el dinero en todas esas
cuentas bancarias. No tenía nada que ver con la posición social o
la postura.

Era rudo y honesto, justo entre los dos.

Y eso lo hacía... hermoso.

Debido a que era real.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 19

No era de extrañar que su nombre fuera Paradise.

A medida que Craeg tomaba largos tirones de la fuente de


sangre más increíble y única que había tenido en toda su vida, lo
único que podía pensar era en cómo de apto era su nombre.

Bueno, eso no era en todo lo que estaba pensando.

Su cuerpo volvió a despertar con la velocidad del rayo


gracias a la fuerza que le proveía, ese vino embriagador suyo
fluyó por la parte posterior de su garganta y jalando en sus
tripas antes de ser enviado hacia afuera en todas las direcciones
como un fuego restaurativo: Debajo de su piel maltratada, en lo
profundo de sus huesos doloridos, comenzó a llenarse de energía.

Y con ese poder vino una punzante, afilada necesidad.

Bajo las sábanas finas, hizo estallar una erección dura como
el acero y tan larga como su pierna, prueba positiva de que su
sólida entrepierna golpeada no había sido castrada. Y entre sus
orejas, su cerebro se aferró a la idea de conseguir meterse
J.R. WARD Blood Kiss
dentro de ella con la misma tenacidad con la que sus colmillos
estaban clavados en su vena.

Sin embargo, era ligeramente más decente de lo que


hubiera imaginado.

En lugar de rasgar sus pantalones por la mitad y forzarla


hacia arriba sobre sus caderas, se obligó a permanecer justo
donde estaba porque eso la mantenía a ella dónde estaba.

Pero su pelvis se negaba a recibir esa orden.

Con grandes empujes rodantes, se trabajó a sí mismo


contra la sábana y manta, cada empuje hacia arriba ofreciendo un
golpe tentador que era demasiado blando para hacer mucho más
que llevarlo a la jodida locura, cada retroceso haciéndole más
desesperado que el anterior.

Y entonces su mano empezó a picar por conseguir


involucrarse. Prohibido. Incluso si Paradise no lo hubiera admitido
a menos que tuviera un arma en su cara, sabía que ella ya estaba
en camino arriba en su cabeza. ¿Y si se azotaba y empezaba a
acariciarse el solo en silencio? Ella iba a tener un infierno de
espectáculo para decirle a quien quiera que fuera su padre lo que
estaba a punto de pasar, aunque esa opción de trabajo manual era
mejor que perforar su sexo tan duro que viera las estrellas.

Qué era lo que realmente quería hacer.

Maldita sea, ¿por qué tenía que estar tan atraído por una
buena chica?

—Tú puedes... —ella empezó. Hubo una pausa y sus ojos se


movieron por encima del hombro como si estuviera vigilando para
J.R. WARD Blood Kiss
asegurarse de que la puerta seguía cerrada—. Puedes hacer lo
que quieras.

Él frunció el ceño por la sed de sangre, tratando de dar


sentido a lo que le estaba diciendo —Veo dónde está tu mano. No
soy estúpida.

Craeg trató de negar con la cabeza, pero no llegó a ninguna


parte con eso, porque su boca no estaba interesada en romper el
precinto.

Paradise asintió —Está bien... hazlo. Cuida de ti mismo.

Y entonces fue cuando la luz descendió sobre su dura


cabeza ¡Mierda! ella lo quería también.

Por una fracción de segundo, su conciencia lanzó un infierno


de no pero con sus ojos tan estable en los suyos, y el aroma de la
excitación que provenía de ella, eso no duró más tiempo del que
tardó en formar las palabras.

Hablando acerca de sus sí señora.

Borracho por su sabor, se extendía en un potro de lujuria,


el cuerpo martillando y su mente estallando, se había contenido lo
suficiente como para mantener a voluntad las cerraduras en su
lugar en cada puerta que allí había, incluyendo la del armario. No
quería mantener a la gente afuera para siempre, pero
ciertamente lo suficiente para que su virtud no se viera
completamente…

“Peyton”.
J.R. WARD Blood Kiss
A medida que el nombre del otro macho estalló en su
cabeza, ella frunció el ceño como si le hubiera leído el
pensamiento — ¿Qué dijiste?

Supuso que había hablado en voz alta… más o menos.

Craeg aflojó el cerrojo lo suficiente para decir con claridad


—Peyton.

—Te lo dije, no hay nada... Dios, no. Jamás. Él es como mi


hermano.

Mirándola, decidió que era o absolutamente inocente y


hablaba con la verdad tal como la sabía, y de hecho no tenía ni
idea de que el tipo la quería o ella era la mejor actriz fuera de
Hollywood y jugaba con él.

Inhalando, no detecto el aroma a mentira, luego pensó en el


arrogante acto de Peyton, su acento perfecto y su costoso reloj.
Podría ser en realidad un verdadero aristócrata, en cuyo caso, no
había manera de que el macho se fuera a conectar a largo plazo
con una recepcionista. Y al parecer el hijo de puta era lo
suficientemente honorable para no guiarla. Y lo suficientemente
exitoso para que ella hubiera comprado el acto incluso si hubiera
reaccionado como un hombre posesivo a su vuelta en la sala de
descanso.

Tal vez suponiendo, Craeg no tenía por qué odiarlo tanto.

—No hay nada entre Peyton y yo —repitió—. Y no lo habrá


nunca.

Suficientemente bueno para la palma de su mano.


J.R. WARD Blood Kiss
Lo siguiente que supo, fue que había hecho desaparecer su
mano libre bajo la…

Craeg gimió y se arqueó mientras se agarraba a sí mismo.


Disminuyendo la velocidad de la alimentación, se encontró
queriendo prolongar este momento entre ellos dos. Quería su
sexo y su sangre y parecía que, por ese breve momento, iba a
tener un poco de ambos. Sería sin embargo, la primera y única
vez que algo de esto ocurriera.

Había algo inevitable acerca de todo esto.

Ese fue el pensamiento que pasó por la mente de Paradise


una y otra vez mientras miraba hacia abajo y veía el movimiento
de la mano de Craeg bajo las sábanas. Estaba acariciándose a sí
mismo, su enorme cuerpo torciéndose en ángulos extraños
mientras montaba oleadas de placer.

Y sin embargo, tan inevitable como esto se sentía, había


tanto que también fue inesperado.

No había anticipado sentirse tan… poderosa: Tuvo el


sentido muy claro de que así tan grande como él era, ella estaba a
cargo, cualquier cosa que quisiera o necesitara de él, se la daría,
lo haría por ella, lo encontraría por ella.

Después de que termino con el sexo. Los ojos de Craeg


estaban parpadeando pesada y violentamente calientes mientras
J.R. WARD Blood Kiss
miraban hacia ella desde su rostro golpeado. Y los músculos
tensos en el cuello y el pecho parecían listos para romperse a
través de su piel. Y su esencia había florecido en un rugido de
algo picante y delicioso.

Y entonces empezó a gemir.

Dios, quería ser la única que tuviera su mano sobre él;


nunca había hecho nada como esto antes, pero vamos, no era
como si no pudiera subirla y bajarla así… el problema era que su
mano buena estaba en su rostro, y la mala con su dedo
entablillado no iba a agarrar nada por el momento…

Sin advertencia. Craeg liberó su muñeca y dejó escapar un


sonido que era todo animal, ni siquiera un poco civilizado.
Entonces su mano libre agarró las sábanas junto a su cadera y las
torció en un manojo. Su pecho bombeó una vez, dos veces, se
arqueó de nuevo, ésta vez con un gemido y luego sus caderas se
sacudieron con fuerza una y otra vez, crudos gruñidos salieron de
su boca mientras sus ojos se centraban en su cara.

La quietud que eventualmente llegó fue solo tan


sorprendente como el resto de él: Después de lo que pareció una
eternidad, su cuerpo fue quedando laxo y colapsó de espaldas
sobre la cama, con sus ojos cerrándose, el aliento aserrado, el
sudor brillando en su pecho.

—Lame — murmuró él

— ¿Qué? —Dios, su voz era ronca—. ¿Qué dijiste?

—Estás... sangrando.
J.R. WARD Blood Kiss
Paradise miró su muñeca. Él estaba en lo cierto. Las
múltiples heridas punzantes estaban sólo parcialmente cerradas.
Llevando su brazo hacia arriba, chupó en la...

El suave gruñido que salió de él la hizo congelarse y esa


mirada caliente se centró en sus labios. Excepto que luego se dio
la vuelta —Tienes que irte.

— ¿Qué?

—Me oíste. Vete.

Paradise exhaló mientras que una oleada de cabreo extrajo


toda la lujuria que había estado disfrutando con la eficiencia de
una máquina excavadora — ¿Por qué siempre me echas?

—Porque no creo que te vaya a gustar que alguien entre en


ésta sala como lo está ahora.

Ella paseó la mirada alrededor. Okay, está bien, ahí había


una pequeña cantidad de sangre en las sábanas por parte de su
boca pero aparte de eso, no había nada fuera de lugar —No es
nada…

Huele a sexo —murmuró—. Yo… me vine por todas partes, y


si alguien camina a través de cualquiera de esas puertas, van a
saber que eres la razón. Márchate con la poca virtud que queda
en ti, ¿quieres?

Paradise bajó sus cejas mientras su boca caía abierta —Te


ruego me disculpes.

—Hemos terminado aquí —él se encogió de hombros—. Me


pediste que me diera un trabajo manual. Lo hice. Y conseguiste
ver como luce un macho cuando alcanza el orgasmo. Así que
J.R. WARD Blood Kiss
ambos tenemos algo fuera de ésta sesión. ¿Qué esperabas, una
propuesta de apareamiento?

El dolor atravesó su pecho cuando se quedó


momentáneamente sin habla. Y entonces lo único que pasó por su
mente era algo que involucraba "Que”, “Te”, y “Jodan".

Empujándose a sí misma hacia atrás, cuadró los hombros y


se alejó de él. Cuando se acercó a la puerta del pasillo, se
sorprendió al encontrar la cosa cerrada. Ella no había hecho eso.

Tal vez lo hizo él.

A quién infiernos le importaba.

A medida que Paradise desbloqueaba la cerradura echó un


vistazo por encima del hombro —No puedo pretender ser
sofisticada, o mundana sobre el sexo, pero sé muy bien que la
necesidad de disminuir a los demás cuando uno es amenazado es
la marca de un cobarde, no de un héroe. Que tengas un buen
resto de noche. Nos vemos mañana, si decides aparecer.

Al salir, dejó que la puerta se cerrara detrás de ella y se


alejó un par de pies, un par de yardas a mitad de camino de
vuelta al gimnasio.

Tenía la intención de seguir adelante.

Sus pies se negaron a cubrir el resto de la distancia de


vuelta a la clase. Con una maldición, se apoyó en la pared de
hormigón, cruzó los brazos sobre su pecho, y se quedó mirando
los adoquines pulidos que formaban el suelo del pasillo, luego las
luces fluorescentes empotradas en el techo por encima de ella,
entonces las puertas, las muchas, muchas puertas. A lo lejos, oyó
J.R. WARD Blood Kiss
gritos provenientes desde donde continuó el combate. También
hubo un zumbido ambiental del sistema de climatización. Y
después de un momento, su estómago dejó escapar un gruñido,
recordándole que las calorías que había tomado en una rápida
parada en la primera comida se habían ido hace tiempo.

Esa había sido su primera experiencia sexual.

Y cuando había estado sucediendo, había sido maravillosa,


excitante, más allá de tentadora.

Craeg sin embargo, arruinó todo eso. Con sólo un par de


frases, había volado todo el asunto y la hizo sentir avergonzada
de sí misma.

—Lo siento.

Sacudiendo su cabeza alrededor, retrocedió — ¿Qué estás


haciendo fuera de la cama?

Craeg se arrastró fuera de su habitación, pareciendo


confiar más en el poste de la IV59 que en sus propias piernas para
deambular. No obstante, estaba determinado a ir por ella, y Dios
sabía que ya lo había demostrado, lo haría hasta que cayera.

Caminando hacia él, puso ambas palmas para detenerlo —


Necesitas volver a entrar.

—Mira, yo... —Él se aclaró la garganta. Rascó debajo de su


nariz a pesar de que no había nada allí. Frotó el pulgar por una
ceja y luego jugueteó con su bata de hospital—. No puedo ser
alguien más de quien no sea lo que soy ahora. Tal vez en un
momento diferente, tal vez si ciertas cosas no hubieran

59
Intravenosa.
J.R. WARD Blood Kiss
sucedido... tal vez tendría la energía para tratar de limar mis
asperezas. El problema es que no tengo ese esfuerzo extra en mí
en este momento, y aquí no hay un montón de nada cálido y difuso
—señaló el centro de su pecho. Su línea IV formando pliegues en
su parte delantera—. No estoy diciendo que tengo razón o que
estoy orgulloso de mí mismo. Sólo te estoy diciendo las cosas
como son. Y eso es todo lo que puedo darte ésta noche, mañana...
la próxima semana. Eso es todo lo que tengo para ofrecer a
alguien.

Mientras la miraba, sus ojos eran estables y graves.

Y no había duda de su sombría voz o en sus palabras


cuidadosamente elegidas.

En el silencio que siguió, pensó en la declaración de la gran


escritora humana y oradora Maya Angelou 60 sobre la gente:
Cuando alguien demuestra quien es, créele la primera vez.

O algo por el estilo.

—Si quieres un macho, ve a pasar el rato con tu chico


Peyton —continuó—, Eres tan espectacular que existe la
posibilidad imperiosa de que termine con esas cosas de la
Glymera. Y oye, no tendrías que ser una recepcionista para el
resto de tu vida. Yo no podría ofrecerte nada ni siquiera cercano
a lo que él puede, incluso si mi personalidad hiciera un giro de 180
grados.

Mientras continuó hablando, sus palabras no se hundieron


demasiado. Todo en lo que ella estaba pensando era cuán injusto
era que finalmente encontrara un macho por el que se sentía

60
Fue una autora, poeta, bailarina, actriz y cantante estadounidense.
J.R. WARD Blood Kiss
atraída, precisamente en el momento y en contexto equivocado,
para nada significativo. Y luego estaba su cosa de “Yo soy una
isla”. Lo cual quería llamar mierda, pero que podría en realidad
por desgracia ser la verdad.

—Está bien —dijo finalmente—. Gracias por ser honesto.

Hubo una pausa incómoda como si hubiera esperado algún


tipo de protesta por parte de ella, alguna marcha indignada
alrededor, algunas palabras duras tal vez.

Entonces sus párpados bajaron como si no quisiera que ella


viera lo que estaba detrás de sus ojos.

La mano que no estaba en su poste de IV la levantó hacia su


cara. Pero luego la dejó caer de nuevo y sacudió la cabeza —
Tengo un montón de remordimientos en mi vida. La próxima vez
que te preguntes si alguien se preocupa por ti, tienes que saber
que estás en esa lista.

Craeg dio la vuelta y salió cojeando de vuelta a su


habitación de hospital.

Ella lo observó hasta justo antes de que abriera la puerta y


desapareciera. El orgullo hizo que fuera importante para ella
seguir su camino.

Preparándose, Paradise se dirigió hacia el gimnasio, hacía la


clase, para su aprendizaje y auto-descubrimiento. Después de
todo, como él, su futuro estaba con el centro de formación. No
en una quimera con un extraño macho que nunca iba a suceder por
muchas razones.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 20

Dos horas más tarde, Paradise se montó en un autobús para


salir del centro de formación. Partía sólo con seis de ellos, Craeg
no tenía autorización médica para volver a casa.

Mirando a través del pasillo, se encontró con los ojos de


Peyton. Se había tendido sobre una fila de asientos con su
espalda sobre el cristal negro de las ventanas y con las piernas
completamente extendidas y cruzadas por los tobillos.

Parecía que había pasado toda una vida desde que habían
discutido por el camino la noche anterior.

─ ¿Estás bien? ─pregunto.

Ella asintió y murmuró en respuesta ─ ¿Y tú?

Se encogió de hombros, hizo una mueca mientras se


reorganizaba y cerró los párpados.

Tampoco nadie estaba hablando demasiado.


J.R. WARD Blood Kiss
Varias filas delante de ellos estaba Boone que se sentó con
la cabeza inclinada, un conjunto de Beats61puesto en las orejas,
aislándose del mundo. No parecía ser capaz de encontrar una
canción que le gustara porque su pulgar golpeaba la pantalla de su
iPhone cada uno o dos segundos, las portadas de álbumes
parpadeaban brevemente antes de que fueran rechazadas.

Anslam dormía sentado frente a él. Novo estaba más cerca


del conductor, mirando por la ventana por las que no se podía ver
nada.

Axe estuvo todo el camino en la parte trasera, apartándose


a sí mismo.

De vez en cuando, Paradise movía su cuerpo y se encontraba


a Peyton estremeciéndose con una mueca de dolor.

Estaba agotada, le dolía todo y estaba preocupada por lo


que le traería la siguiente noche en términos de pruebas.

Tampoco dejaba de pensar en lo que había pasado en la


habitación del hospital con Craeg y lo que se habían dicho en el
pasillo después.

―Basta ―murmuró para sí misma.

No era como si revivir las cosas fuera a cambiar el


resultado y si era sincera consigo misma, quería eso. Hubiera sido
increíble ser libre para explorar ese tipo de conexión.

Sin embargo no estaba escrito.

Con la esperanza de distraerse, miró la bolsa de cuero que


Bally le había enviado con un doggen cuando había firmado en el

61
marca de auriculares
J.R. WARD Blood Kiss
programa. Recordaba exactamente lo que había en ella: las
barras de proteína, los calcetines extra, las mudas de ropa y de
ropa interior, su cartera, el teléfono y una foto de sus padres en
un antiguo marco dorado. Ella recordó vívidamente el embalaje de
todas esas cosas, también… los cajones que había abierto del
guardarropa, las opciones con las que se había roto la cabeza, las
cosas que había querido traer pero decidió dejar en casa.

Lo preocupante era que nada de lo que estaba allí hacía que


se sintiera como antes.

Era más como si todo perteneciera a una especie de


hermana pequeña o algo, algún familiar más joven que se parecía a
ella desde la distancia, pero que de cerca, era totalmente
diferente.

Peyton movió los pies en el suelo y empujó su cuerpo a


través del pasillo. Esta vez, cuando se sentó al lado a ella, le
estuvo agradecido.

―No te ves bien ―dijo él en voz baja.

La preocupación amenazó a la presa con la que retenía sus


emociones, pero mantuvo el muro en su lugar por temor a sacarlos
delante de sus compañeros de clase.

“Primus, mi culo”, pensó.

―No sé ―negó con la cabeza cuando las palabras salieron.


No es lo que había querido responder―. En realidad estoy bien.

―Ésta noche hemos pasado por mucho.

―Lo hicimos ―murmuró―. Pudimos.

―Sí.
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando su amigo se quedó en silencio de nuevo y se apoyó en
la parte posterior del reposacabezas frente de él, se imaginó lo
que podía estar pensando: vómitos, equipajes sobre la cabeza, la
piscina... la caminata más larga de sus vidas.

Esa pelea con Craeg.

― ¿Cómo te sientes? ―Preguntó―. Parece que estas mejor.

―Voy a tener que alimentarme.

Mientras se frotaba la cara como si estuviera tratando de


detener más recuerdos de la escuela, ella sintió una punzada de
culpa, porque a diferencia de Craeg, con quien había tenido prisa
por ofrecerle su vena, ayudar a su amigo no estaba en su mente.

Además no estaba segura de poder pasar por eso con


Peyton, si tuviera la misma respuesta que Craeg había tenido.

No es que fuera irresistible para los hombres, sino porque


tal vez esa clase de lujuria era sólo un subproducto natural de
alimentar y no quería cruzar esa línea en su amistad.

―Envié un mensaje a mi padre ―Peyton dio unas palmaditas


en el bolsillo delantero de su chaqueta―. Tiene a alguien
esperándome. Va a ser la primera vez que no tenga sexo cuando
tomo de una vena ―Él frunció el ceño y la miró―. Lo lamento.
DMI62

¿De qué estaba hablando? Bien ―Está bien. No estoy


ofendida.

62
TooMuchInformation: Demasiada Información.
J.R. WARD Blood Kiss
¿Quieres cubrir las tasas de DMI? pensó. Lo que sí es
realmente DMI era lo que ella y Craeg habían hecho en esa
clínica. O mejor dicho lo que se había hecho a sí misma.

Apartó la mirada sólo para estar segura que el rubor que


inundó su rostro no llamara la atención.

―Estás diferente ―comentó él.

Eso le hizo girar la cabeza rápidamente ― ¿Cómo es eso?

―No lo sé. Tal vez es porque recuerdo lo bien que lo hiciste.

Mientras la miraba, sabía que él estaba diciéndole que lo


sentía de nuevo y sin pensarlo, se inclinó y le dio un abrazo
―Gracias por eso…

Una serie de golpes y una disminución notable en la


velocidad le hizo interrumpirse ― ¿Hemos llegado ya?

Peyton sacó su teléfono y miró la hora ―Cuarenta y cinco


minutos desde que salimos, así que probablemente sí.

El doggen que conducía anunció por el altavoz que habían


alcanzado su destino y uno por uno, todos se pusieron de pie,
salieron y se bajaron.

La noche estaba fría, muy fría y por alguna razón, pensó que
si la luz de color azul tuviera un aroma, sería lo que percibió su
nariz mientras respiraba el aire frio y seco.

Al girarse cuando el autobús se fue, se encontró con que


todo el mundo estaba de pie en medio del campo a la intemperie
en la granja como si nadie supiera muy bien qué hacer.
J.R. WARD Blood Kiss
Anslam fue el primero en decir adiós, aunque sólo a Peyton
y se fue. Axe no se despidió de nadie antes de desmaterializarse.

―Hasta mañana entonces ―Peyton murmuró mientras


miraba a Novo y Boone.

Antes de irse se acercó a ella ―Vas a tener noticias de mí


en unas dos horas. Realmente espero que contestes el teléfono.

―Lo haré.

―Bien.

Con una breve sonrisa, así como así, se fue.

Paradise dijo algo a los demás sin saber que era y ellos le
respondieron algo que no acababa a entender, entonces se echó
su bolso al hombro y se fue, desmaterializándose en un revoltijo
de moléculas que se ajustaba de alguna manera a su estado
mental y emocional y era mucho mejor que estar en su forma
corpórea.

Cuando volvió a entrar en su cuerpo en el jardín de la


mansión de su padre, se quedó dónde estaba y miró hacia la
magnífica fachada de fastuosa extensión estilo Tudor. Las luces
brillaban desde el interior, la iluminación mantecosa pasaba a
través de las ventanas con enrejado en rombo, creando la ilusión
del calor de una chimenea. De vez en cuando, a través de cortinas
de seda entreabiertas, se veía pasando a algún doggen con una
bandeja de plata, un plumero o un ramo de flores.

El viento era feroz aquí y cuanto más tiempo se quedara de


pie en la dorada hierba helada, más se traspasaría por su
chaqueta, su ropa y su piel.
J.R. WARD Blood Kiss
Ella y su padre habían vivido en la finca durante mucho
tiempo y no había una sola habitación que no tuviera en su
memoria, incluso las ocultas.

Sin embargo, ésta noche la mansión parecía como los


objetos de su cartera: eran de otra persona.

Increíble como un viaje que comenzó y terminó en su ciudad


natal, y que en realidad no requería que dejase su propio distrito
postal, podría distanciarle así tan completamente de su vida.

Cuando comenzó a temblar se obligó a caminar hacia


adelante. Eran como las 2 a.m. y aunque le hacía sentirse
culpable, estaba muy contenta de que su padre aún estuviera
trabajando abajo en la casa de audiencias.

No tenía la energía para contarle todo acerca de sus


"estudios".

Para ser más exactos, no había procesado realmente nada


para sí misma aún, por lo que era demasiado pronto para explicar
la experiencia a alguien más.

Al subir a la entrada principal, extendió la mano para tocar


el timbre de la puerta y tuvo que detenerse.

¿En serio?, pensó. ¿Vas a tocar el timbre en tu propia casa?

Y sin embargo, se sentía como una extraña cuando puso su


dedo índice en el lector de huellas y saltó la cerradura.

Al entrar al hogar, cerró la pesada puerta detrás de ella y


dio un par de respiraciones profundas.
J.R. WARD Blood Kiss
No tuvo ninguna sensación de calma mientras miraba
alrededor a las pinturas de óleo familiares ni a los jarrones
orientales, en cambio, sintió una inquietud arrastrándose.

─ ¡Mistress! ¡Ha vuelto !─Cuando Fedricah, el mayordomo,


se precipitó hacia ella, era todo sonrisas y se inclinó tan
profundamente que su frente casi roza el suelo─. ¿Qué puedo
prepararle? ¿Le apetece comida? no, ¿un baño? Le diré a Vuchie
que le prepare un…

―Por favor, no ─Ella puso las dos manos en su rostro


cuando la cara se bajó tanto que parecía que estaba hablándole a
su pajarita―. La Hermandad nos alimenta muy bien y
honestamente, tengo que retirarme a dormir ―palabras,
necesitaba la combinación correcta de palabras ahora―. Por
favor, dile a mi padre que ha sido una maravillosa experiencia de
aprendizaje... dile que estoy bien, que estoy muy bien de hecho y
que hice el programa. Estamos haciendo todo el trabajo en clase.
Es todo muy seguro.

Y las dos últimas cosas técnicamente no eran mentira.


Rhage había dicho que estarían en el aula mañana por la noche y
nadie había resultado gravemente herido.

― ¡Oh, por supuesto, Mistress! ¡Él estará tan contento! No


creo que me quede dormido durante el día, pero por favor, llame
si necesita algo. Estamos siempre a su servicio.

―Lo haré, lo prometo. Gracias.

Ella escapó por las escaleras rápidamente con algo de miedo


irracional por si su padre llegaba a casa temprano directo a su
J.R. WARD Blood Kiss
habitación. Cuando se encerró a sí misma, miró a la cama con
dosel, a las alfombras de encaje de bolillo y las antigüedades...

...Y realmente deseaba encontrarse en una habitación de


hotel limpia y anónima.

Caminando hacia su cama, se sentó en el colchón súper


suave y puso el bolso junto a sus pies. Entonces colocó las manos
sobre sus rodillas y se quedó mirando la pared.

Craeg no era lo único en lo que pensaba, pero había un


mucho de él en su cerebro.

¡Ostras! Ahora que estaba aquí escondida se sentía


atrapada…

Cuando su teléfono sonó en su bolso, se encogió. Sin lugar a


dudas Fedricah había llamado a su padre en el mismo momento en
que había llegado hasta aquí y la pregunta era si sería peor para
él escuchar la voz del buzón de voz o para ella para tratar de
forzar un “todo está normal” a través de la línea.

Más tarde no sería mucho mejor, decidió. Si no hablaba con


él ahora, llamaría a su puerta tan pronto como llegara a casa y
entonces tendría que hacerlo cara a cara.

Pescando su iPhone, frunció el ceño al ver la imagen de una


hoja de marihuana de cinco puntas en su pantalla ─ ¿Peyton?

―Oye. No podía esperar dos horas. Tengo un caso grave de


Heebs63

63
Acortamiento de la palabra heebie o jeebies: sensación de entrar en una situación de miedo con final
desconocido.
J.R. WARD Blood Kiss
A pesar de que él no podía verla, ella asintió ―Lo sé. Yo
también.

Cuando hubo una pausa, esperó escuchar aquel sonido


habitual de una pipa encendiéndose. En su lugar, sólo había
silencio.

Después de un momento él dijo ―Siento como si hubiera


estado fuera durante una década.

―Me pasa igual.

―Ni siquiera quiero fumar. ¿Cuánto me han jodido la


cabeza?

Ella se echó hacia atrás hasta que quedó apoyada en las


almohadas ―Tal vez eso es una buena cosa.

―Sólo una parte más de toda ésta rareza, ¿sabes? ―Hubo


algo de roce, como si él estuviera haciendo lo mismo―. Bueno, ¿y
qué carajo pasa con ese chico Axe? Me refiero a que si lo viste
cuando estaba luchando con...

Cuando su amigo se lanzó con todo tipo de comentario,


Paradise cerró los ojos y dio un lento y profundo suspiro.

Es curioso, esto era igual que después de las redadas. Los


dos hablando de la noche, sujetos a dos teléfonos, una conexión
invisible abierta entre ellos que era no obstante tangible.

Se dio cuenta de que él era su único amigo.

Y estaba muy agradecida de que hubieran cambiado de tema


y también de que terminara la primera noche de la formación.

De repente, las cosas no parecían tan extrañas.


J.R. WARD Blood Kiss

―Maldita sea, estoy bien ―dijo Marissa mientras se


sentaba y miraba la pila de tarjetas de cinco por siete
centímetros en frente a ella.

Le había costado horas, pero había logrado hacer en el


ordenador las cien invitaciones a color para el Duodécimo
Festival del Baile de Etiqueta. Sí, habría sido mucho mejor si las
malditas cosas estuvieran grabadas, pero no tenían más tiempo,
sólo había unos catorce días antes del evento y su obligatoria
fecha en la primera luna llena de diciembre, por lo que nadie
estaba en condiciones de ponerse quisquilloso sobre el corte de
las esquinas.

La siguiente parada eran los sobres, Mary y Bella se habían


ofrecido a ayudarla con eso en la mansión. Después de eso,
Marissa iba a hablar con Fritz sobre como animar la comida e iba
a pregunta por ahí sobre algunos músicos tradicionales del
Antiguo País para cubrir esa brecha.

Ah y que la Virgen Escriba bendiga a Abalone para siempre:


El macho había accedido a dejarles usar el salón de baile de su
finca. Era una opción mucho mejor que ese otro lugar en el que
convivían el viejo ricachón con una caza fortuna: Esa pareja había
acogido la reunión secreta del Consejo para conspirar contra
Wrath, por lo que no había manera alguna de que los Hermanos
fueran allí a menos que fueran con un montón de lanzallamas y
J.R. WARD Blood Kiss
por extensión, no pensaría que Butch tuviera que estar todo el
rato gastando su tiempo bajo el mismo techo.

Así que… invitaciones, lugar de encuentro, comida y


entretenimiento.

Estaba en ello, pero no se engañaba a sí misma. Sabía por


qué le habían pedido presidir el evento y que no era por ser
competente. Las personas que le insistían para esto estaban
teniendo problemas para sacar a flote a la Glymera después de
todo el drama en torno a la elección democrática de Wrath. Como
no había nada que los aristócratas amaban más de un escándalo,
¿Que podría ser más divertido que verla a ella en acción en la
fiesta?

Su presencia elevaría la tasa de asistencia por el techo.

Y era divertido. De una manera enferma, se encontró


deseando sostener su cabeza en lo alto de ese montón de
tiburones y así al menos Butch no tendría que hacer frente a ese
montón de mierda. Él iba a estar trabajando y enseñando.
Además, no tendría paciencia para ese tipo de cosas de la fiesta.

Viajaría este tramo hacia atrás en su historia sola.

Comprobando su reloj observó que eran las tres. Por lo


general, ella esperaba hasta las cuatro a.m. para ir casa, pero si
ella y las hembras podrían conseguir que estas invitaciones
salieran antes de que todos se retiraran, entonces Fritz podría
llevarlas al correo y la recibirían el día después.
J.R. WARD Blood Kiss
Con rápida eficiencia metió las invitaciones y sobres en su
LV Neverfull64 que Butch le había regalado hace un tiempo y
apagó su computadora.

Su sentimiento de satisfacción duró poco.

Después de comprobar al personal y dándole las buenas


noches, dejó el ala Wellsie y se desmaterializó de nuevo a la
mansión. Mientras esperaba que se abriera la puerta interior del
vestíbulo sintió de nuevo preocupación por aquella hembra.

Todavía no sabían nada sobre esa "llave" y no había


mensajes de correo electrónico a las cuentas generales en Lugar
Seguro o en la casa de audiencias sobre alguna mujer
desaparecida. Nada en los grupos de clase social media, ni
llamadas telefónicas, mensajes de textos o lo que fuera.

Sin embargo, su familia tenía que echarla en falta, ¿no?

Fritz, el amado mayordomo, abrió la puerta con una amplia


sonrisa ─Señora, ¿cómo está?

Jodida, gracias ―Estoy muy bien, ¿cómo estás? ―Ella negó


con la cabeza mientras el intentó llevarse su bolso―. Necesito
esto, gracias. Has visto…

― ¡Estamos listas! ¡Y Mary está en camino!

Marissa miró por el marco de la puerta de la sala de billar.


Bella, Beth, y Autumn estaban de pie juntas, con vasos de vino
blanco y plumas estilográficas en sus manos.

64
Bolso de la marca Louis Vuitton.
J.R. WARD Blood Kiss
―Estamos preparadas para escribir ―dijo Bella―. Y luego
hemos pedido un servicio especial de última comida, porque
estamos haciendo un día de cine arriba, en el teatro.

―Magic Mike XXL acaba de salir en DVD ―intervino


Beth―. Tenemos la obligación moral de apoyar las artes, incluso
si son sólo de humanos.

―No he visto la primera ─murmuró Autumn―, dicen que su


pelvis tiene doble articulación. ¿Es eso cierto?

Beth se adelantó y le cogió el Neverfull ─Vamos, te ves


como si necesitaras una noche de chicas. Payne y Xhex nos están
esperando, igual Cormia, Layla, Doc. Jane y Ehlena. Estaremos
todas juntas… es la hora.

Por una fracción de segundo, Marissa se sintió culpable por


relajarse en la amistad que se le ofrecía. Ello parecía...
demasiado frívolo cuando pensaba en todo lo que ella no era
capaz de hacer por la desconocida femenina.

Bella se inclinó ―Le hemos dicho a los machos que no


pueden entrar. Sobre todo porque si ven a Channing empalmado
en la gran pantalla…

Beth terminó ―…tendríamos que hacer una remodelación


después de que acabaran con todo.

―Volviendo a lo de la doble articulación ―dijo Autumn―.


Quiero decir, ¿cómo anda?

―Muy bien, amiga mía ―Mientras Bella respondía a la


compañera de Tohr, puso un brazo alrededor de la espalda de
Marissa―. Anda muy, muy bien.
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando Marissa se dejó arrastrar a la sala de billar, donde
los botes de tinta se habían colocado en una de las mesas de café
y ya había un vaso asignado para ella, comenzó a parpadear
rápidamente, en parte de emoción por el hecho de que esa mujer
que había muerto nunca iba a tener algo como esto otra vez, si
había tenido la suerte de encontrar gente buena que la rodeaba
mientras aún estaba viva.

La otra mitad era de agradecimiento, tan grande que su


pecho apenas podía contener la emoción.

―Damas ―dijo poniendo su brazo alrededor de la cintura


de Bella―. Vamos a hacerle frente a la rapidez, antes de que
puedan llegar desvestirse.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 21

—Lo siento… ¿qué están haciendo qué?

Dijo Butch cuando miro al grupo de machos sentados alrededor


de la mesa del comedor de la mansión. Ninguno de sus Hermanos
ni los soldados estaban hablando o riendo en voz alta. El grupo de
torpes perdedores, estaba sentado en frente de sus platos a
medio comer y sus vasos de vodka, bourbon y whiskey con hielo
como una asamblea de perros de caza que habían perdido sus
antidepresivos.

No era lo que había esperado encontrar cuando llegó tarde


a la Última Comida.

Cuando Marissa le envió el mensaje de texto y le dijo que


estaba trabajando con las hembras en algo, le pareció una buena
idea que se ocuparan.
J.R. WARD Blood Kiss
No había contado con ésta especie de funeral solo porque
las damas estuvieran haciendo un proyecto.

— ¿Hola? ¿Perdieron el oído junto con las pelotas o algo


así?

Wrath inhaló como si estuviera a punto de darle la noticia


de la muerte de un miembro de la familia —Están pasando una
noche viendo películas.

Butch puso los ojos en blanco y se acercó a su silla. Sí, fue


un poco raro sentarse sin su Marissa al lado pero por el amor de
Dios, no era nada como para terminar tomando Prozac65. Además
estaba contento porque su mujer tenía amigas en la casa.

—Están viendo Magic Mike —dijo alguien.

— ¿Eso es un espectáculo para niños? —Dijo mientras se


echaba hacía atrás cuando Fritz le puso un plato de cordero
delante de él—. Gracias hombre, ¡Oh!, gracias, sí. Me encantaría
una copa de Lagavulin con hielo…

Butch dejo de hablar al darse cuenta que todos en la mesa


le miraban — ¿Qué?

— ¿No has oído hablar de Magic Mike? —Pregunto Rhage.

—No —se recostó de nuevo cuando le dieron su bebida


—. Gracias. ¿Es como Barney66?

—Es de stripper —contestó Hollywood.

65
Medicamento antidepresivo.
66
Programa de televisión infantil de un T-Rex púrpura.
J.R. WARD Blood Kiss
Butch frunció el ceño y bajo la copa desde sus labios.

— ¿Disculpa?

V apareció desde la despensa con una gruesa bolsa de


tabaco, un paquete de papel de fumar y el ceño fruncido como si
le hubieran quitado las baterías a su juguete sexual favorito.

—Desnudos —Vishous murmuro mientras se sentaba donde


Marissa debería haber estado—. Con el culo desnudo y son
humanos. Cristo, es como un show de una manada de perros.

—En tanga — alguien más se quejó—. Perros en tanga.

Butch continúo tomando su copa, tragando fuego, dando la


bienvenida al calor en el estómago. Está bien, fue un poco
sorpresivo descubrir que su vaso estaba vacío cuando lo retiro de
su boca, pero bueno, tenía mucho en que pensar. Por un lado el
hecho que su shellan estaba viendo una película con sus amigas,
incluso si eso involucraba algún desnudo, realmente eso no era un
gran problema.

Por otro lado, quería encontrar la caja de fusibles y cortar


la electricidad en esa parte de la mansión.

Luego quemar ese DVD y la pantalla.

Tomar a su shellan y llevarla a la cama para demostrarle que


tenía muchos más trucos que un actor… ¿Oh Dios mío una tanga?

—Está bien —se oyó decir mientras hacia una señal a uno de
los doggen para que rellenara su copa—. Quiero decir, en primer
J.R. WARD Blood Kiss
lugar ellas nos aman y segundo no es como si fuera de calificación
X.

—Muestran una bomba de pene —dijo Lassiter con una


amplia sonrisa, como si estuviera ayudando—. Y en acción. Ya
sabes, sobre una polla y bombeando.

Vishous desenvaino una daga que saco de alguna parte y


señalo la cabeza del ángel caído —Sigues hablando así y voy a
cortar tu cabello. Con los ojos cerrados.

Lassiter se rió —Sí, lo que sea chico grande. Pensé que


tenías más talento como para ponerte nervioso por algo como
esto ¿De verdad estás inseguro?

— ¿Quieres inseguridad? —Dijo V—. Hare que…

—Está bien, está bien —Butch interrumpió—. Déjalo, V.


Está bien, es genial; están disfrutando ¿Qué hay de malo en eso?
No es como si estuvieran durmiendo con un chico.

— ¿Estás seguro de eso? —Lassiter sonrió—. ¿No crees que


están fantaseando sobre…?

El gruñido colectivo que se oyó de la Hermandad fue tan


fuerte que se agitaron los cristales de la enorme lámpara de
araña que colgaba sobre la mesa. El ángel caído era un idiota pero
no era estúpido.

Moviéndose lentamente ya que había múltiples armas


apuntando hacia él, puso sus manos en posición de sumisión —Lo
siento, como sea. Voy a parar antes que todo este montón de
J.R. WARD Blood Kiss
imbéciles, lamentables lameculos inconformes me disparen por
deporte.

—Sabia elección —dijo Butch secamente—. No es que me


importe golpearte ahora mismo, aunque eso no se aplique a otra
situación.

Lassiter volvió a comer, empujando los alimentos en su boca.

Los Hermanos no eran tan rápidos calmándose, eso lo


demostraban los ojos entrecerrados y los colmillos expuestos
hacía el ángel bocazas.

—Vamos chicos, está bien —cortó un trozo de cordero y lo


puso en su boca—. Mmmm, delicioso

En realidad sabía a cartón, pero hizo una demostración de


varios ¡mmm! Sin embargo no podía seguir así.

Dos minutos más tarde estaba empujando el plato todavía


lleno y tomándose el segundo whisky —De verdad, ellas deben
tener un poco de independencia, no necesitan estar pegadas a
nuestras caderas y escuchen, la vida aquí gira a nuestro
alrededor. Ya es hora que hagan algo para ellas. De verdad esto
es genial.

Junto a él, V saco su mano brillante enrollándola —Lo es.


¿Te gusta la idea de Marissa mirando el pito de otro hombre?

—No es clasificación X —cuando su voz chirrió, se aclaró la


garganta—. Quiero decir, no puede ser… no. No lo es.

—La comprobé —Rhage murmuró—. Ellas tienen el DVD,


probablemente están viendo la versión extendida, sin cortes.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¿Así que los strippers no están circuncidados?— Lassiter
levanto sus palmas de nuevo antes de que el gruñido se hiciera
aún peor—. Jesús, son tan condenadamente delicados.

Butch sacudió la cabeza y decidió que el ángel estaba solo


—Así que, sí. Quiero decir, una pequeña bomba a dos penes, no
tenemos por qué ponernos nerviosos. Fritz ¿me puedes rellenar la
copa otra vez?

El mayordomo se apresuró a recoger la copa vacía —


¿Alguien quiere postre? Tenemos helado casero y PetitGateau.67

Butch miro a Hollywood — ¿Qué te parece, mi hermano?

Como Rhage solo agitó su ginger ale alrededor de su copa,


Butch maldijo y le dijo a Fritz —Él comerá algo, incluso si nadie
más lo hace.

─Traeme el postre ─dijo Rhage.

Fritz hizo una reverencia con la copa de Butch en su mano


—Claro, por supuesto, sire. Lo traeré directamente en un plato.

—No. Quiero todo el postre, todo el pastel y el helado.

Yyyyyy así fue como Hollywood termino con un público


taciturno, sin embargo fueron testigos del consumo de quince
pequeños pasteles de chocolate y dos galones de helado de
vainilla.

Era como ver pintura secarse, excepto que no había olor a


químicos y la habitación era del mismo color antes y después.
67
Tarta con helado
J.R. WARD Blood Kiss
La buena noticia era que el alcohol estaba haciendo su
trabajo, adormeciendo el cerebro de Butch, por lo que su cuerpo
estaba un tanto adormecido y cachondo — ¿Puedo tomar otro? —
Le preguntó a un doggen que pasaba que estaba quitando el
último plato manchado de chocolate—. Muchas gracias.

Cuando le volvieron a traer la copa, empujo la silla —Estoy


fuera. Tengo mucho trabajo que hacer.

Y sin ofender, pero estar en ese ambiente lo hacía


deprimirse más, un poco más de esto e iba a empezar a tensar la
soga.

Al salir se detuvo en el inmenso vestíbulo mirando hacía la


escalera, trató de imaginarse a su Marissa comiéndose con los
ojos a algún actor en ropa interior.

—De verdad, está bien. Bien por ella.

Tomo su teléfono y accedió a los mensajes de texto.


Dudando pensó en enviarle algo, ya sabes para recordarle que…

Guau.

En sus relaciones humanas nunca habría dado una mierda


por algo como esto. Marissa no solo era el amor de su vida, era
una hembra digna que nunca le engañaría. Y no es como si se
hubiera registrado en un hotel de mala muerte con un hombre,
por el amor de Dios. Ella estaba saliendo con sus amigas igual que
él salía con los suyos.

Esto era ridículo.


J.R. WARD Blood Kiss
No era un tipo celoso.

El sonido de shitkickers acercándose le hizo mirar por


encima del hombro. Era Rhage y el Hermano traía un vaso con
espuma de Alka-Seltzer68en la mano.

Hollywood miraba hacía las escaleras y apostaba que estaba


pensando lo mismo que él.

—Voy a subir —Anuncio el tipo.

—No, espera. Espera, espera—Butch agarro el enorme


antebrazo y lo apretó—. No puedes estar allí.

— ¿Por qué no?

—Es la noche de chicas.

— ¿Y? Entonces me pondré un vestido.

—Maldito infierno Rhage. ¿De verdad?

Los siguientes en salir fueron V, John Matthew, Tohr y


todos los demás, incluyendo a Wrath y Manny quien a pesar de
ser un humano en toda regla, estaba allí con su cara de cachorro
abandonado como todos los demás.

—No vamos a subir —dijo Butch—. Vamos a ir a jugar billar,


a beber y hablar de todas las muertes que tuvimos en el ataque
en Brownswick. Vamos a tener una jodida gran noche-día, lo que
esa mierda signifique. Ahora recojan sus pelotas del piso y
vamos a empezar a comportarnos como hombres.

68
Medicamento antiácido efervescente
J.R. WARD Blood Kiss

—Tiene habilidades, es lo único que voy a decir.

Dijo Doc. Jane, mientras la cautivada audiencia mostraba su


aprobación de una manera silenciosa.

Payne soltó otro de sus silbidos ahora ya conocidos como su


marca.

Xhex maldijo y lanzó más MilkDuds69 a la imagen en la


pantalla gritando —Maldita sea, hijo. ¡Tienes esa mierda! La
tienes.

Marissa se rió de nuevo. No podía decir que era lo más


divertido la película o la compañía. Aunque los humanos no eran
desagradables a la vista, tenía que admitirlo.

Entonces ya era hora para otra ronda de gritos y silbidos.

¡Dios! No podía recordar la última vez que se había reído


tanto. Había algo acerca de estar con las chicas que hacía que las
bromas fueran al mismo tiempo mejores y peores, riéndose más
fuerte y de las tonterías más estúpidas.

Lo que fue algo muy hermoso cuando se dio cuenta.

También le recordó lo bueno que era el ser aceptado por


ser exactamente lo que eras, sin expectativas externas

69
Caramelos de leche y cacao.
J.R. WARD Blood Kiss
establecidas, ninguna carencia que se debiera arreglar. Ningún
juicio, solo amor.

¿Además de un número de chicos desnudos que eran casi


tan calientes como su macho? No estaba nada mal.

Cuando termino la escena final y los créditos comenzaron a


aparecer aplaudieron como si los actores pudieran oírlas desde
California.

— ¿Me puedes enseñar a silbar así? —Pregunto alguien a


Payne.

—Solo tienes que poner tus labios entre tus dedos y soplar
—respondió la hembra.

— ¿No es esa una frase de una película? —intervino alguien.

— ¿Van hacer una tercera parte?

—Magic Mike Ginormus70

—Tenemos que ver la uno y la dos de nuevo, tenemos una


tradición que mantener.

— ¿Alguien vio nueve semanas y media?

— ¿Qué es eso?

Una a una se fueron levantando de los sillones acolchados


de cuero reclinables en la sala tenue sin ventanas, al estirarse las
espaldas se agrietaron y los hombros crujieron. Fue divertido y
Marissa sintió la necesidad de interrumpir la conversación y

70
Una combinación entre gigante y enorme.
J.R. WARD Blood Kiss
decir algo profundo y significativo, solo para reconocer el espacio
que habían compartido pero las palabras adecuadas no llegaron.

En cambio dijo —Oigan, ¿Podemos hacer esto de nuevo?

Por otro lado tal vez eso era exactamente lo que quería
decir.

Bueno ¿quién lo hubiera imaginado? Todas estuvieron a


bordo. La alegría entusiasta era tan fuerte como los gritos en las
escenas de baile y la idea de que ésta ocasión especial no fuera
un hecho aislado hacía que sintiera una especie de alivio.

—Creo que para la próxima necesitamos una maratón de


Chris Pratt. Guardianes de la Galaxia —dijo Beth.

— ¿Es el tipo con el hermano? —Pregunto Bella.

—Ese es Hemsworth —alguien contesto.

Hicieron una línea hacía la salida por el pasillo central,


Marissa arrugo los envoltorios vacíos de sus MilkDuds y los
arrojo a la basura. De pronto, se dio cuenta que no podía esperar
para ver a Butch y no era por todas las escenas de cuerpos
semidesnudos, lo cual era ridículo teniendo en cuenta que ninguno
de ellos había ido a ninguna parte.

Dirigiéndose hacia las puertas al lado del expositor de


cristal de caramelos, sonreía mientras empujaba las puertas.

—Querido… Dios —Dijo mientras retrocedió.

El pasillo un poco más allá, estaba lleno con los machos de la


casa. Los Hermanos, los otros guerreros y Manny. Sentados en el
J.R. WARD Blood Kiss
suelo contra las paredes desnudas con las piernas estiradas,
cruzando las rodillas o los tobillos.

Al parecer había habido un poco de bebida pasando de mano


en mano, botellas vacías de vodka y whiskey a su alrededor y
vasos en sus manos o sobre sus muslos.

—Esto no es tan patético como se ve —su Butch señalo.

—Mentiroso —V murmuró—. Es jodidamente lo que es. Creo


que voy a empezar a tejer punto de cruz.

A medida que las hembras iban saliendo, shock, incredulidad


y luego una irónica diversión se reflejaba en sus caras.

— ¿Soy yo? —Uno de los machos se quejó—. ¿O


simplemente deberíamos realizar una castración masiva?

—Creo que eso resume ésta mierda —alguien estuvo de


acuerdo—. Voy a llevar bragas bajo mis pantalones de cuero a
partir de ahora ¿Alguien quiere unirse a mí?

—Lassiter ya lo hace —dijo V mientras se ponía de pie y se


dirigía hacía Jane—. Hey.

Y entonces ya era hora de que las parejas se reencontraran.

Butch sonrió mientras Marissa se acercaba y le tendía la


mano para ayudarlo a ponerse de pie. Cuando se abrazaron la
besó en la parte del cuello — ¿Ahora ya no me amas? —
Murmuro—. ¿Porque soy un coño azotado?

Ella se echó hacia atrás en sus brazos — ¿Por qué? ¿Debido


a que languideces por mí mientras veo con mis amigas una película
J.R. WARD Blood Kiss
sucia que no era tan sucia? Creo que es, en realidad y prepárate.
Muy lindo.

—Todavía soy todo un macho.

Cuando estrecho su cuerpo contra él soltó un mmmmm al


darse cuenta de su erección —Sí, lo eres.

Con el aroma de vinculación de Butch como un rugido, tomo el


codo de Marissa y la llevo por el ala del personal. A excepción de
V y Jane, todos los demás tenían una distancia más corta que
recorrer. El pit estaba justo al otro lado del patio, pero era de
día y eso significaba un viaje hasta el final de la planta baja, en el
túnel a través de un pasaje subterráneo para volver a su
dormitorio.

No iba a durar tanto tiempo.

Ni siquiera cerca.

La primera habitación disponible con algo de privacidad era


una habitación desocupada de servicio sin cortinas con una cama
sin sabanas y una cerradura de bronce muy práctica.

Butch no se molestó en encender las luces, puso a su


hembra contra su cuerpo y la beso de manera amorosa hasta
J.R. WARD Blood Kiss
dejarla sin sentido mientras cerraba la puerta y ponía el cerrojo
como un profesional.

—Te necesito tanto —gruño.

—Me tienes —dijo ella contra su boca.

Jodidamente perfecto. Su polla rugió en sus pantalones y


hablando de seguir órdenes: con un cambio rápido, la dejó
sentada sobre la cama mientras se arrodillaba frente a ella,
cuando inhaló profundamente, comenzó a reír.

— ¿Qué? —Ella murmuro con los labios entrecerrados y


totalmente comestibles.

—Estas excitada.

—Por supuesto que lo estoy

—No lo estabas cuando saliste de ver la película.

— ¿Por qué habría de estarlo? Fue solo una buena diversión


con las chicas. Como ir a un museo ¿Sabes? Uno aprecia el arte
pero no se lo lleva a casa.

— ¿Así que sigo siendo tu sabor favorito?

—Tú eres mi único sabor.

Bueno, eso hizo que su ego se calmara, mostrando sus


colmillos él dijo: —Ahora, de eso es de lo que estoy hablando.

— ¿Realmente estás celoso? —Dijo—. ¿De una película?

—Sí.
J.R. WARD Blood Kiss
La risa que soltó fue tan fresca y relajada, un sonido tan
feliz que le hizo desear que ella y las chicas se reunieran de
nuevo, y sí, para ver humanos sexis moverse en la pantalla. Sí eso
lograba que su compañera se siguiera comportando así. Por
supuesto no iba a escribirle una carta tipo gay-fan a Tanning
Chatum71, pero estaba más que agradecido con esas mujeres por
su amistad.

Cualquier persona, cualquiera que cuidara a su shellan


estaba bien en su vida.

Reenfocándose, abrió los muslos de Marissa y estiro su


pequeño cuerpo en la cama, tenía un montón de planes que
implicaban estar en su parte inferior durante varias horas, pero
su pene no iba a ser capaz de esperar todo ese tiempo.

La necesitaba. Ahora.

Enfocándose en los pantalones, la tenía desnuda de la


cintura para abajo con un poco de trabajo rápido con las manos,
de un tirón los envió hacía abajo mostrando sus hermosas y
largas piernas. Luego sus manos viajaron hasta las pantorrillas y
los muslos. Con un gemido ella se expuso más hacía él, como si
estuviera igual de ansiosa, dejando al descubierto su desnudo y
reluciente sexo y fue cuando perdió su maldita mente.

Tomando su erección, fue directo hacía ella, sin preámbulos,


sin juegos previos, los dos estaban más allá de ellos.

71
Butch confunde el nombre del protagonista de la película, ChanningTatum.
J.R. WARD Blood Kiss
—Marissa —gimió cuando la penetro, deslizándose
profundamente. La sensación era familiar y a la vez
electrificarte.

Maldiciendo, se irguió y sus caderas se hicieron cargo,


moliendo, empujando, bombeando. Le encantaba la forma en que
ella se aferraba a su cuello y hombros.

—Toma mi vena —le ordeno ella.

Sus colmillos ya estaban listos dentro de su boca y los


desnudó con un rugido. Mordiendo profundo en su lugar favorito,
el lado izquierdo, bebió duro saboreándolo así como el sexo.

No podía durar mucho más tiempo. Mierda, se estaba


haciendo demasiado duro, demasiado rápido. Lamió las heridas
punzantes para cerrarlas y se posiciono para poder ir aún más
profundo, entonces tomo sus caderas y se enterró en ella.
Meciéndose tan duro que el marco de metal de la cama se
golpeaba contra la pared y los resortes del colchón sonaban con
una sinfonía salvaje.

La oyó correrse, lo cual era común, ¿lo que sintió después?


No había un nombre elegante para la erupción de olor a sexo en
el aire. Quería parar para sentir el agarre rítmico de su centro
pero se había ido demasiado lejos, sus bolas estaban apretadas y
calientes, su pelvis estaba haciendo esa mierda de sacudida
automática que era tan difícil de parar como los latidos de su
corazón y su pene estaba en esa extraña combinación entre
entumecido e hipersensible.
J.R. WARD Blood Kiss
Butch se corrió con tanta fuerza como una carga de fuegos
artificiales a través de su visión e incluso cuando empezó a
eyacular supo que no había terminado.

Siguió cabalgándola, poniéndola en nuevas posiciones;


arqueando más su cuerpo hasta que su peso se apoyó sobre sus
pies y sus brazos para no aplastarla.

Estaba incluso más profundo, lo que era increíble.

No estaba tan caliente para la cama por lo que comenzó a


moverse a través del suelo.

Pero de nuevo no pudo parar, simplemente fue con ella


hasta que comenzó a ceñirse amablemente en una esquina.

Hablando de ventajas.

Malditamente perfecto.

Butch siguió sumergiéndose en ella, machacando, su cuerpo


desenvolviéndose. Las semanas y tal vez si era honesto, los meses
de sentirse un tanto separado de ella desaparecieron como si
estuviera follando esa sutil distancia fuera de la existencia.

Largo orgasmo. Fantástico, del tipo donde pones una cara


jodidamente dura que va a doler cuando despiertes y el tema se
pone muy, muy sucio. Cuando terminó, se desplomó encima, quería
darse la vuelta para dejarla respirar. Realmente quería, sip.

Sería bueno hacerlo en este momento.

¡Aja!
J.R. WARD Blood Kiss
En tres… dos…

…uno.

Excepto que no podía hacer el esfuerzo, se sentía como si


alguien hubiera aparcado un Hummer en su espina dorsal.

Marissa pasó sus manos por debajo de sus brazos —Eres


increíble.

Trato de levantar la cabeza pero descubrió que el mismo


hijo de puta del Hummer dejo una rueda sobre la parte posterior
de su cráneo.

—No, tú lo eres —O al menos eso era lo que había querido


decir. Lo que salió de su boca fue como un discurso de una
víctima de un accidente cerebro vascular.

—No… tú lo eres —repitió.

— ¿Qué?

Lo único que podía hacer era reír y de repente se estaba


riendo demasiado y fue entonces cuando se obligó a hacer lo que
debía y facilitárselo a la pobre mujer, ella lo siguió y juntos se
desplomaron sobre la cama adecuadamente, con sus cuerpos aun
arrojando enormes olas de calor, estaban muy, muy, muy
calientes incluso sin una manta.

—Te amo, Butch —dijo ella.

En la densa oscuridad, él sabía que lo miraba y


malditamente lo amaba. Quería toda su atención, su anhelo.
Necesitarlo era algo patético, hablando de niveles de castración,
J.R. WARD Blood Kiss
pero nunca exigiría ese tipo de cosas de ella aunque era un HDP 72
muy, muy impaciente. Estaba dispuesto a esperar. Dios ¿Cuándo
se daba libremente? Su amor, su atención, era un regalo que,
como ella, nunca pasaría de moda.

Cerrando los ojos, sintió lo mucho que ella lo amaba, lo que


era gracioso. A veces cuando estabas casado con una persona
durante tanto tiempo, momentos como este eran tan maravillosos
y mágicos como ese increíble instante cuando te dijo por primera
vez te amo.

—Dios. También te amo.

El beso que le dio fue suave y gentil y no porque estuviera


cansado, si ella estaba lista para otra ronda era más que capaz de
seguirla. No, la besó con cuidado debido al vínculo emocional
entre ellos, que era fuerte como un cable de acero y delicado
como una hoja de hierba.

Con un ligero toque, ella paso sus dedos sobre su pecho


— ¿Alguna vez has deseado que fuera diferente?

—Imposible. No se puede mejorar la perfección y no, no lo


deseo.

—Eres muy dulce.

—Esa es una cosa que nunca han dicho sobre mí.

—Bueno, tu eres dulce conmigo— hubo una pausa—. ¿Puedo


pedirte un poco de ayuda?

72
Hijo de puta.
J.R. WARD Blood Kiss
—Me enojaría si no lo hicieras.

Otra larga pausa, hasta el punto que se puso de lado y apoyo


la cabeza sobre su mano. Ahora deseaba que hubiera más luz que
la que entraba de la sala por la ranura de la puerta — ¿Qué pasa?

—Bueno, sé que estas ocupado con el trabajo y el centro de


formación.

—Detente. ¿En serio? —Frunció el ceño a pesar de que


probablemente no podía verlo—. ¿Estás sugiriendo que hay algo
más importante que tú?

La maldición que ella dejo escapar fue como una especie de


derrota — ¿Puedes ayudarme a encontrar a quién mato a esa
mujer? ¿Quién era, qué pasó con ella, quién lo hizo?

No dudo —Sí, lo hare. Sería para mí un honor.

Su exhalación de alivio fue otra de las cosas que nunca


dejaría de saborear.

—Gracias —murmuró ella.

—Iba a ofrecerme, pero quería respetar tu espacio.

—No puedo dejarla en una tumba sin nombre.

—Eso no va a pasar, me encargare de eso —Frunció el ceño


de nuevo en la oscuridad—. Sin embargo, debes saber algo.

— ¿Qué?

—No soy el tipo de persona que va a dejarlo ir.


J.R. WARD Blood Kiss
— ¡Oh! Lo sé, tú y yo vamos a buscar hasta que sepamos
todo.

Butch sacudió la cabeza —No es lo que quiero decir. Los


vampiros no tienen una fuerza policial, no hay cárceles.

—Hay una colonia penal en alguna parte en el oeste. Al


menos solía haber. No estoy segura de lo que paso con ella.

—Ese es mi punto. No hay procedimientos reales o


consecuencias por los crímenes de la raza. No hay manera de
castigar al culpable o manejar falsas acusaciones. Wrath ha
ayudado con ciertos tipos de conflicto realizando las audiencias,
pero es juez y parte, lo cual está bien hasta que tengamos
algunos delitos capitales y graves para este sistema. Y vendrán,
eso es un hecho de la sociedad sean vampiros o no.

—Entonces ¿Qué es lo que estas tratando de decir?

Su voz bajo hasta un gruñido —Si me entero quien hizo eso


a una chica inocente, no voy a ser capaz de dejarlo atrás y sin
represalias ¿Me entiendes?
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 22

Furiosa. Erección.

La siguiente noche cuando Craeg despertó del tipo de sueño


que era tan denso que prácticamente era sólido. Tuvo que hacer
un esfuerzo para mover con su cadera el peso de su gordo culo.
Acostado de lado después de haber rodado encima de su posición
preferida en algún momento de la noche. Su mano estaba a tres
pulgadas de distancia de su polla e imágenes detrás de sus
parpados cerrados de Paradise surgieron, debía de mantenerlas
hasta que se corriera.

Sí, claro. Su conciencia daría una batalla, pero era una condena a
perder.

Sin embargo, no iba a trabajar en su polla en la cama, la


enfermera venía a comprobar cómo estaba cada quince segundos
y conociendo su suerte elegiría justo ese momento para golpear
su puerta y asegurarse que todavía respiraba.
J.R. WARD Blood Kiss
Se preparó para sentarse sin tener ningún problema para
moverse. Sacando sus piernas fuera de la cama se puso de pie, de
hecho se sentía como si hubiera dormido durante un mes.

Huh.

Era la sangre de Paradise, por supuesto y eso hizo que


temiera un poco de ella.

Una a una se fue desenganchando de las diferentes


máquinas y bolsas con líquido y cuando sonó la alarma apretó lo
botones del monitor hasta que quedó en silencio. Luego se dirigió
al baño y se encerró en la ducha calculando que la enfermera iba
a correr como un camión de bomberos hacía una casa en llamas
para ver donde estaba. Efectivamente hubo un ruido en la puerta
justo cuando se quitó su bata y dio un paso para ponerse bajo el
chorro de agua.

—Craeg —ella dijo—. ¿Todo está bien?

—Sip. Me estoy duchando y estoy listo para comer.

—Eso es bueno, pero ten cuidado ¿Necesitas ayuda?

—No, creo que puedo manejar las cosas.

—Está bien, pero ¿sabes dónde está el botón de llamada?


Simplemente oprímelo si te sientes mareado.

—Sip. Gracias.

Espero un rato para ver si alguien más entraba para hacerle


preguntas, entonces tomo la pastilla de jabón pero no la paso por
su pene y sus testículos, pasó la cosa por su pecho y los hombros,
el cuello y la cara, las piernas y los pies, dio a su cuerpo la
oportunidad de superar esa brillante idea.
J.R. WARD Blood Kiss
Nop, de cualquier manera, la suavidad de la espuma sobre su
carne le hizo pensar en estar sentado en el piso frente a
Paradise acariciando su fina piel. El champú no ayudó tampoco, y
a medida que el aire en el cuarto de baño se hacía más denso con
humedad y se quedó sin lugares para lavar, admitió la derrota,
puso fin a la negación resignado a lo inevitable.

— ¡Oh mierda! —gimió mientras lo tomaba en sus manos.

Puso su brazo en la pared de azulejos y se inclinó hasta que


su frente estuvo sobre su antebrazo. La sensación era
malditamente buena y actualmente no podía recordar que este
asunto de las sacudidas fuera tan increíble, era el paraíso o en
este caso estaba en Paradise73.

Fuerte, rápido, hasta que bajo el otro brazo y apretó sus


bolas con un giró. En una serie de relámpagos, su polla dio una
sacudida contra su agarre y eyaculó contra la pared de la ducha
una y otra vez. Y cuando finalmente se desplomo maldijo muchas
veces.

Después de todo lo que había pasado, ¿por qué ahora? ¿Por


qué tenía a esa hembra en su cerebro? Era el estrés, se dijo.
Ésta cosa de la atracción era solo una reacción al estrés en el que
estaba, un agujero de escape en el que enfocarse para no
explotar.

Se quitó la toalla.

Había una navaja, entonces se afeito, desodorante y un


peine para su cabello aunque lo tenía corto.

Mierda, necesitaba ropa.


73
La traducción literal del nombre de Paradise seria Paraíso por eso el juego de palabras
J.R. WARD Blood Kiss
Saliendo del baño encontró otra camisa y pantalones uni 74
en la cama y un par de tenis que sip, eran de su talla. Distraído,
se preguntó cuántos juegos tenían para los candidatos. Toda la
cosa de altura/peso/talla, había sido parte del proceso de
registro, pero aun así…

Un par de minutos más tarde salió por la puerta, el pasillo y


entro en la sala de la cafetería.

Hablando de diferencias… Lo primero que vio al entrar fue


una mesa con la suficiente comida como para alimentar a un
ejército. Los platos estaban alineados listos para ser llenados,
rollos de servilletas de damasco, tenedores y cuchillos de plata y
el bar tenía todo tipo de bebidas no alcohólicas que desearas
incluyendo una máquina de malteadas.

Claramente, los Hermanos se fueron refinando a lo largo del


tiempo.

—Nada de eso está manipulado —dijo una voz masculina


detrás de él.

Craeg se dio la vuelta y puso sus puños como si fuera a ser


atacado, el Hermano Butch estaba sentado en la mesa redonda
de la esquina con las piernas apoyadas en una silla vacía y un plato
de comida a su lado. Con un movimiento preciso y cuidadoso llevo
los huevos revueltos a su boca sin derramar nada del tenedor.

—Adelante —dijo mientras masticaba—, pilla algo de comida


y siéntate conmigo. No voy a joderte.

Craeg asintió y dejó su posición. No era tímido sobre las


porciones de comida, no tenía idea de lo que había en las
74
Abreviatura de Unisex.
J.R. WARD Blood Kiss
bandejas pero podía adivinar que la reserva de energía era la
mejor manera de prepararse para la noche.

Escogió un asiento a dos de donde estaba el Hermano,


donde tenía una buena vista de la puerta, algo que hacía a menudo
por si necesitaba escapar. Así fue como había sobrevivido a los
asesinos que habían ido a su casa.

—Mira no voy andar con rodeos —dijo el Hermano antes que


Craeg siquiera tomara un bocado.

Excelente, así que el tipo había planeado esto, sabiendo que


Craeg estaba en la casa y probablemente iba a comer temprano.
Bajando las croquetas de patatas, se olvidó de la comida y se
centró en la puerta.

— ¿Qué?

—Creo que necesitas quedarte aquí, en el centro de


formación.

— ¿Perdón? —Movió sus ojos de vuelta al Hermano—. Tengo


un lugar.

El macho puso las botas en el suelo y se movió alrededor


para estar cara a cara —Sé dónde vives.

Había algo en esa confrontación directa que lo asusto, así


que empezó a comer.

—Sí. No mentí sobre mi dirección.

—No es seguro.

— ¿Has estado allí desde los ataques?

—Ese lugar apenas tiene plomerías. Y no hay refugio del sol.


J.R. WARD Blood Kiss
—Estoy en el sótano.

—Un incendio, iniciaría tan rápido que te pondría en la


posición de elegir entre la incineración por las llamas o por la luz
del sol de mediodía.

Craeg cortó una salchicha del desayuno en dos y puso la


mitad de ella en su boca.

—No me voy a mudar.

—Tienes comida y agua aquí y una buena cama para dormir.


Sin alquiler.

—No necesito caridad —okey, estaba logrando que se


cabreara—. He venido aquí para aprender a luchar, no para
hacerlos sentir bien.

Butch se inclinó — ¿Piensas que queremos limpiar tu culo


cada vez que cagas? ¿De verdad? ¿De dónde piensas que
venimos?

—Mira, no necesito esto.

—Idiota —Butch se rompió—. En los próximos años,


estamos a punto de invertir en ti un par de cientos de miles de
dólares de forma gratuita, ¿Piensas que queremos tirar todo a la
mierda para que tu orgullo tenga una erección? Esto no es
caridad y no es negociable. Te llevare a casa ésta noche después
de la clase, vas a empacar tu mierda y luego voy a traer tu
miserable culo aquí o puedes irte a la mierda. ¿Qué va a ser, tipo
duro?

Craeg maldijo largo y duro por lo bajo.

Hablando de tenerlo por los huevos.


J.R. WARD Blood Kiss
—Bien —murmuro.

Butch le dio una palmada en el hombro —Y para mostrarte


que no hay resentimiento voy a conseguirte una buena televisión,
internet y un calendario de doce meses de Rhage para que tengas
algo lindo a la vista.

Con eso, el Hermano se levantó de la mesa tomando el plato


todavía lleno con él.

Entonces le demostró que “esa comida” era segura para comer.

—Nos vemos en clase —dijo Butch desde la puerta después


de dejar los platos en el fregadero—. Ésta noche en clase:
Bombas, sistemas de detonación, desactivación. Cosas divertidas.

Dejándolo solo, Craeg puso su cabeza entre sus manos.

Planes. Tenía planes para todo esto, gente.

WTF.75

—Y entonces ¿Qué sucedió?

Cuando su padre hizo la pregunta y extendió más mermelada


sobre la tostada. Paradise trató de formular otra mentira. Lo
cual, teniendo en cuenta que había tenido cerca dos horas de
sueño y todavía estaba recuperándose físicamente, era como
tratar de abotonarse una camisa en la oscuridad.
75
Whatthefuck: que mierda!
J.R. WARD Blood Kiss
—Y… —se interrumpió mientras tomaba un pedazo de su
croissant y le ponía mermelada de fresa—. Bueno, después de que
nos registramos, hubo una hora de cocteles de todo tipo —
Vomitorium—. Nos llevaron por el gimnasio para que nos
conociéramos entre nosotros —Casi fuimos electrocutados en la
oscuridad—. Fuimos a nadar —Tuvimos una fiesta de ahogamiento
— Al final dimos un paseo —la marcha de la muerte de Dickens76
—y luego todos tuvimos un examen físico. —Reanimación
cardiaca—. Fue una larga noche, por eso querían que nos
quedáramos —medio muertos y casi sin respirar—. Y eso es todo.

Excelente, estaba sacando al Señor Subliminal.

Su padre asintió —La Hermandad fue muy amable en


llamarme y también Peyton. Dijeron que hiciste un trabajo
maravilloso, que estabas en la cima de tu clase.

—Fue una sorpresa para mí también.

Y seguía perdida en su propia casa. Sentada con su padre en


los mismos asientos de siempre, la misma araña de cristal, con
los mismos platos de porcelana, tazas y platillos. Vigilados por las
mismas pinturas al óleo de antepasados, se sentía como si
estuviera en un bonito hotel extranjero, decorado como un
castillo, que tenía un personal tan bien entrenado que era capaz
de anticipar todo lo que quería.

Luego estaba su padre… Dios, su padre.

Abalon estaba sentado en la cabecera de la larga mesa


brillante, su hermoso rostro resplandecía con alivio y orgullo,
sobre todo alivio. No quería sentirse aún peor, el hecho que sus

76
J.R. WARD Blood Kiss
inventos tuvieran el efecto deseado de orgullo, la distanciaban
más de él. Además había que añadir una capa de culpabilidad.

Lo cual no era solo por el entrenamiento.

Era imposible no recordar y obsesionarse con lo que había


hecho con Craeg y lo que él había hecho. Una parte de ella volvía
a recordar todos los matices de la experiencia, el contacto visual,
los sonidos, los olores, la expresión de su rostro cuando él…

Bueno, no iba ir allí en la maldita mesa del comedor.

Sin embargo, ¿Cuándo lo olvidaría? Dios, por mucho que


odiara admitirlo, le preocupaba que ese interludio, aunque solo
fuera una vez la hiciera indeseable a los ojos de la glymera. Claro
que todavía era sexualmente pura, pero su vena había sido tan
buena y palpitante que había dado lugar a esa cierta exposición,
como llamaría a esa parte de Craeg.

De hecho, odiaba el hecho de tener aunque fuera solo un


pensamiento en esa carga de prejuicios de mierda, pero aquí,
sentada con su padre era una carga inevitable. Uno no zanja toda
una crianza en ese contexto rápidamente, especialmente cuando
pensaba en lo que su pariente más próximo quería para ella en la
vida.

— ¿Paradise?

Se sacudió y sonrió —Lo siento ¿Qué?

—Creo que ya pusiste suficiente mermelada allí cariño.

Paradise miró hacia abajo y vio que había puesto alrededor


de la mitad del frasco de mermelada en el trozo de croissant del
J.R. WARD Blood Kiss
tamaño de su dedo pulgar. La dulzura roja goteaba sobre su
plato, por todo el cuchillo y en la mano.

—Que tonta —empezó a tratar de limpiar las cosas


—. Entonces, ¿Cómo fue tu noche de anoche?

Afortunadamente, él se concentró en su trabajo y en el


magnífico gran festival que se acercaba y algunas otras cosas y
fue capaz de escuchar lo suficientemente bien como para asentir
en todos los lugares correctos.

¿Qué van a hacer los Hermanos ésta noche con nosotros? Se


preguntó. Y ¿Cómo demonios iba a actuar toda normal alrededor
de Craeg?

Treinta minutos después, tenía puesto su uniforme, su bolso


ordenado y caminaba por la puerta principal para
desmaterializarse en el lugar de reunión. El autobús ya estaba
estacionado en el lote boscoso y la puerta se abrió cuando el
conductor la vio.

Subió los tres pasos, soltó su abrigo y se encontró con los


ojos del grupo. Novo estaba recostada hacía atrás con los
auriculares conectados a su iPhone, Boone hacía lo mismo. Axe
estaba de nuevo dormido, sin duda, soñando con cosas que ojala
se quedaran en su cabeza. Anslam estaba escribiendo en su
teléfono probablemente actualizando su estado en Facebook a
está en una relación con el Porshe que su padre acababa de
comprarle como recompensa por entrar en el programa de
entrenamiento. Y Peyton se frotaba la cara como si eso fuera a
despertarlo.

—Hey —dijo él mientras se acercaba.


J.R. WARD Blood Kiss
Mientras ella se sentaba al otro lado, él se movió alrededor, se
apoyó en las ventanas polarizadas y estiró las piernas.

— ¿Estas lista para esto? —Le preguntó.

—Podría responderte mejor si supiera lo que nos espera.

Él gruño —Está bien, voy a cambiar el tema. Entonces,


¿Adivina lo que he oído?

Peyton era la fuente para todos los chismes, siempre lo


había sido. Fue quien le dijo del nuevo juguete estacionado en el
garaje de la familia de Anslam y el último escándalo que involucro
a su prima segunda y el hecho de que había mentido a sus padres
acerca de donde se alojaba en la ciudad y el de aquella mujer que
estaba casada con un viejo y las jodidas rondas con hombres en
la casa de invitados de su finca. Pero esto último tenía que ser
una exageración.

— ¿Qué? —al menos la charla alejaría su mente lejos de


Craeg.

—Embellécete si puedes, este viaje tomara por lo menos media


hora.

—Tengo más historias, no te preocupes.

—Gracias a Dios —y esto era a pesar de pasar todas esas


horas al teléfono durante el día—. ¿He mencionado últimamente
que te amo?

—Sí, pero si de verdad quieres probarlo. Has ese tatuaje


del que estábamos hablando.

—No voy a ponerme tu foto en el culo.


J.R. WARD Blood Kiss
—Cuando pases, me dará algo agradable a la vista.

—No, si llevo pantalones y hey, ¿no debería estar ofendida


por ese comentario?

—Sí, siento decirte esto, Parry. Pero las rubias inteligentes


con cuerpos perfectos y ojos azules no van a ningún lugar en este
mundo. Es mejor que te acostumbres a esa triste realidad.

Ella hecho la cabeza hacia atrás y rió —Está bien, ¿cuál es


la historia?

—Mi primo tercero me dijo que el Duodécimo Festival del


Baile de Etiqueta se realizará en el salón de baile de tu padre.
¿Por qué diablos no me lo dijiste?

—He oído eso también —dijo Anslam sin levantar la vista de


su teléfono.

Paradise miró a su alrededor. Boone y Novo no podrían


haber oído nada y Axe estaba fuera de combate, bajando la voz
dijo. —Peyton, necesitas enfriarte por cosas como esas
¿recuerdas?

Su amigo hizo crujir los nudillos —Lo lamento, pero


estábamos básicamente solos y eso es una gran mierda. ¿Quieres
ir conmigo? O ¿Puedo ir contigo? —Le dio una sonrisa ganadora—
Eso suena sucio ¿no es así?

Paradise le lanzó una mirada pero no se sintió ofendida en lo


más mínimo —Eres un cerdo, y si, por favor se mi pareja. Voy a
necesitar que me ayuden a lo largo de la noche.

—Voy a ser un caballero y un sabelotodo, bueno, al menos la


mayor parte de la noche. Tal vez hasta las dos de la mañana.
J.R. WARD Blood Kiss
Aunque voy a conseguir un martillo, solo quiero advertirte por
adelantado, esa es la única manera que voy a llegar a la
madrugada.

Paradise se inclinó hacía el pasillo y puso la palma hacía


afuera. —Choca esos cinco.

A medida que sus manos se chocaban, pensó, Gracias niño Jesús,


por lo menos voy con un amigo.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 23

Britney Jodida Spears.

A medida que Craeg se sentó en la parte posterior del salón


de clases, lo único que podía pensar era en ese tonto video del
culo "BabyOne More Time" de hace como un millón de años.
Había visto la maldita cosa sólo una vez, cuando un primo suyo,
mayor, post-trans, lo había estado observando con una
fascinación que no había entendido. En ese momento, Craeg se
había preguntado por qué demonios alguna idiota chica de escuela
humana con un par de trenzas, una falda plisada, y la mitad de su
vientre colgando hacia fuera estaría en el radar de nadie.

¿Ahora? Él lo sabía.

—… el detonante de este detonador es nitruro de plomo77,


estifnato de plomo78 y aluminio, y ustedes quieres colocar el
compuesto aquí, sobre la carga base, que en este caso es

77
compuesto químico utilizado como explosivo primario, resistente a altas temperaturas
78
explosivo usado como un componente en cápsulas fulminantes y mezclas detonantes para explosivos
secundarios menos sensibles. Es particularmente sensible al fuego y a la descarga de electricidad
estática
J.R. WARD Blood Kiss
tetrilo79—Cuando Boone puso su mano arriba, el Hermano
Tohrment asintió —¿Sí?

—¿Hay otras cargas primarias?

—Buena pregunta. Hay Diazodinitrofenol80 y también se


puede utilizar el fulminato de mercurio mezclado con clorato de
potasio. Pero aquí en la Hermandad son dispositivos de seguridad
adaptables.

La lección continuó, con Tohr, como él les había dicho que lo


llamaran, paseándolos a través de la clase Fabricando Bombas
101… y Boone, el químico de la mano alzada de la clase,
interrumpiendo de vez en cuando con otra "buena pregunta."

Si el hombre no hubiera sido tan bueno en el cuerpo a


cuerpo, y al contrario hubiese sido tranquilo, no sería un
problema, lo hubieras apuntado como el idiota de la clase.

Mientras tanto, Craeg estaba haciendo la polka del cerebro


derecho/izquierdo y adivinó las envolventes etiquetas
creativas/analíticas sostenidas arriba: El lado analítico de él
estaba conectado a la parte frontal de la sala, con su larga
encimera de sustancias químicas en diversas formas y
contenedores, y su pizarra en la que había garabatos y
diagramas.

El lado "creativo" o “depositario asqueroso de todas las


putas del macho y de todas las cosas Heeeeeeyyy-ahooora” lo
mantuvo tirando los ojos hacia Paradise. Estaba sentada frente a
él, en la mesa más a la derecha y a diferencia de él, ciertamente

79
Sólido cristalino de color amarillo, irritante, explosivo e inflamable, que se emplea como agente
detonante para explosivos poco sensibles.
80
polvo de color amarillo castaño, explosivo, soluble en ciertos ácidos y acetona.
J.R. WARD Blood Kiss
no parecía nada más que estar estrictamente enfocada: estaba
apoyada ahí, intentando tomar notas en un block, hasta el punto
de la obsesión por la información que estaba siendo dada.

La mitad de su pelo recogido en un nudo flojo que había


atado con algún tipo de grueso elástico negro, y llevaba el Ji
Blanco suelto, el mismo uniforme que todos ellos usaban. Pero
maldita sea, bien podría haber estado en un bikini con todas esas
ondas rubias cayendo alrededor de sus hombros y su senos…

Para.

Para la mierda con eso, su libido replicó.

Fantástico. Ahora estaba distraído y discutiendo consigo


mismo. Un poco más de procesamiento de datos bajo su casco y
era susceptible de tener un derretimiento de cráneo de tres
millas de proporción.

Y ¿sabes qué?, fue directo de nuevo a mirarla.

La raíz de su problema, aparte de los orgasmos que había


tenido en la ducha: era la piel de la nuca en su cuello.

Esa piel allí mismo tenía que ser tan suave como la cosa en
su pie.

Tenía que ser.

Desplazándose en su asiento, disimuladamente dejó caer su


mano debajo de la mesa reacomodándose. Maldita sea.
Realmente tenía que enrollar ésta mierda.

Y aun así, incluso mientras su mirada volvió a Tohr y la


charla de la bomba, tenía una fantasía de levantarse de su silla,
colocarse detrás de ella y correr sus labios por todo el tramo
J.R. WARD Blood Kiss
pálido entre el nacimiento del pelo y el collar de esa suelta
camiseta blanca…

— ¿Craeg?

— ¿Qué? —Le chilló a Tohr. Se aclaró la voz y lo intentó de


nuevo en un tono más varonil—. Quiero decir, ¿Qué?

—Ven aquí arriba y explícanos todo esto.

Craeg miró hacia abajo. Y se preguntó exactamente qué tipo


de espectáculo de tienda de campaña iba a dar a todos si se ponía
de pié. Carpa de circo. Tres anillos. Barnum& Bailey81. Sip

Y entonces sintió la mirada de Paradise en él, y su polla


pateó con la fuerza suficiente para hacer que sus caderas
saltaran.

Correcto. Estaba bastante seguro de que no era el tipo de


detonación que el profesor tenía en mente.

—Craeg?

Mientras un silencio incómodo conectó cosas que llevaron a


un alto en el salón de clases, Paradise se preparó y miró por
encima del hombro.

81
Nombre de un famoso circo estadounidense que actualmente se encuentra fusionado con el de
RinglingBrothersCircus el cual sigue siendo el más grande y famoso de todos desde 1871
J.R. WARD Blood Kiss
Había sido dolorosamente consciente de dónde Craeg había
elegido sentarse toda la clase, hasta el punto que era casi como
si tuviera una compactera de polvos abierta y tuviera angulado el
espejo solo para verlo mirar al profesor. Lo cual era chiflado.
Estaba bastante segura, teniendo en cuenta su discurso de No
Sé, No Ahora, de la noche anterior con el que él no le daría a ella
ni un segundo pensamiento, así que parecía particularmente
ridículo desperdiciar en el chico ni un nanosegundo que estuviera
relacionado con el entrenamiento.

Además, no era como si hubiera hecho algo para traer


notoriedad sobre sí mismo.

No fue así con los demás alumnos. Boone había hecho un


montón de preguntas empezando por "¿Por qué no puedo usar mi
ordenador portátil para tomar notas?" A lo que el Hermano
Tohrment había respondido, "Debido a que el tap-tap-tap del
teclado me hacen dar ganas de tomar mi arma de fuego. ¿Te
sientes como si quisieras tener una fuga craneal esta noche?”, y
que culminó hace unos dos segundos con otra indagación que,
francamente, ayudó a la clase.

Boone era el inteligente.

Axe simplemente se sentó solo, manos entrelazadas, cejas


hacia abajo, sin escribir ni una sola cosa pero el aura oscura del
tipo significaba que incluso aunque no dijera mucho, no podías
dejar de saber que estaba en la habitación. Novo no hablaba
mucho tampoco, pero cuando lo hacía, todo el mundo escuchaba. Y
Peyton, sí, Peyton quebraba el hielo con la broma ocasional.

Sin embargo, fue Craeg, el silencioso, meditativo Craeg,


quien era el único con el que ella estaba en sintonía.
J.R. WARD Blood Kiss
Y P.D, no podía entender por qué diablos no se levantaba.

Era algo más que una falta de verticalidad, en realidad.


Estaba sentado allí como un ciervo alumbrado por los faros,
mirando a la pizarra como si hubiera olvidado cómo levantarse de
una silla.

— ¿Craeg? —Tohr incitó—. ¿Te has separado de la


realidad? ¿Teniendo unas mini vacaciones de mí?

Peyton se puso de pie ─Déjeme darle una oportunidad


─dijo, pasando rápidamente, dirigiéndose por detrás del
mostrador de productos químicos hacia la pizarra. Mientras cogía
un trozo de tiza como si fuera una araña muerta, miró al
Hermano—. Pensé que este material se había prohibido después
de comienzos del siglo.

— ¿Quieres que escriba usando tu cara en su lugar? —Tohr


arrastró las palabras—. ¿Eres suficientemente buen boxeador
como para hacer que me detenga?

Peyton negó con la cabeza —Nop. Ni siquiera me acerco.

—Respuesta inteligente hijo. Vas a hacerlo bien —Tohr lo


palmeó en la espalda—. ¿Por qué no salvas a tu pequeño y tímido
amiguito de allí atrás y nos muestras lo que sabes?

Paradise volvió a mirar hacia abajo a lo que había escrito en


su cuaderno. De vuelta al principio de la noche, había sido difícil
de entrar en la sala de descanso donde todo el mundo se reunió y
tratar de actuar natural alrededor Craeg. Él por otro lado, había
parecido totalmente desconcertado por su presencia o la de
cualquier otro, había hecho poco contacto visual con nadie, y dijo
tres palabras máximo.
J.R. WARD Blood Kiss
Había sido cercanamente lo que ella había esperado. Y sin
embargo, teniendo en cuenta la cantidad de energía que
necesitaba poner en apenas respirar normalmente alrededor de
él, le pareció injusto.

Vuelve a la línea, se dijo. Tenía que concentrarse en las


cosas de la formación. No era solo apropiado sino más productivo,
y era la razón por la que estaba en la sala también era menos
probable que se volviera loca.

Probablemente conseguiría esa meta.

Dos horas más tarde, se les permitió levantarse, estirar las


piernas, e ir a golpear el retrete. Tenía la intención de caminar
hasta el vestuario de las damas sola, pero Novo comenzó a
caminar con ella.

— ¿Te importa si te pregunto algo? —Dijo la hembra cuando


ella abrió la puerta y la sostuvo para que Paradise fuera
primero—. Es personal.

—Ah... claro —Cogió uno de los cinco puestos, bajó sus


pantalones y golpeó el asiento y trató de no centrarse en el
hecho de que ella y una relativa extraña estuvieran a punto de
hacer pis en el mismo lugar—. ¿Qué es?

Tienes esto, le dijo a su vejiga.

Novo naturalmente no había tenido problemas. La hembra


probablemente no tenía ningún problema con nada.

— ¿Alguna vez lo haces con hembras?

Paradise giró rápidamente la cabeza en dirección la pared


de la cabina. ¿Su primer pensamiento? ¡Mierda! Bien podría
J.R. WARD Blood Kiss
hacerme encima de mis pantalones. No iríamos a ningún lado
después de eso.

— ¿Te he shockeado? ─ La hembra dijo con una sonrisa


antes de que ella se sonrojara.

Se oyó el ruido de abertura de un panel de metal y luego el


correr del agua.

— ¿Hola? —Novo presionó.

—Ah... —Paradise miró a su alrededor como si tal vez las


paredes metálicas color melocotón del puesto, o el blanco techo,
o el pálido suelo gris pudieran ayudarla a salir.

—Así que eso sería un no —Allí había otra carcajada—. No


estoy sorprendida.

Por un momento, Paradise pensó en tratar esto de frente


sólo para seguir con la serenidad que Novo parecía tener con
creces. Pero era similar a distraerse en clases, que no era por lo
que estaba allí.

—En realidad, yo no lo he hecho con nadie.

—Sí, me di cuenta de eso también.

Paradise frunció el ceño —Entonces, ¿por qué lo preguntas?

—Me gusta estar en lo correcto.

Mirando el azulejo de color gris a sus pies, Paradise pensó


“¿Qué Demonios?” — ¿Pero tú lo haces? Hembras… es decir.

—En el pasado. Y machos. Amo a quien amo. Los pedacitos


no me importan.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¡Guau!

La voz de Novo llegó aguda —No hay nada de malo en eso,


ya sabes.

—No, no estoy... no estoy criticando o juzgando. Solo


pienso…

—Que eso es sucio y equivocado ¿correcto?

Paradise pensó en todas las restricciones sobre ella porque


era una aristócrata. Y entonces imaginó lo que sería ser
simplemente quién y lo qué era, sin excusas o compromisos.

—No —dijo ella—. Creo que es realmente increíble.

Y mira por donde, con esa observación, consiguió hacer su


propio trabajo. Después de que hiciera correr el agua, abrió el
panel y se sorprendió, dado el silencio, que la hembra todavía
estuviera en los lavabos.

Su rostro era cauteloso, como si quisiera evaluar el efecto


en Paradise.

Paradise localizó esos intensos ojos azul verdoso sin


dudarlo mientras ella se acercó y se lavó las manos en agua tibia
con jabón que olía a limón.

—De hecho, te envidio —se encontró murmurando mientras


comprobaba su reflejo en el espejo.

No usar ningún maquillaje y las luces fluorescentes no son


una buena combinación cuando no habías dormido durante casi
cuarenta y ocho horas, y habías pasado por una organizada
tortura.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¿Por qué eres diferente? —Preguntó la hembra.

— ¿Perdón?

—Si te gustan las chicas.

—Oh, no —Ella pensó en su respuesta a Craeg. Y luego


disfrutaba de un par de instantáneas mentales de su mano
bombeando bajo las sábanas—. Sí, no. Estoy dentro con lo
masculino.

Novo se encogió de hombros y se enderezó —Así que sigue


en pie. ¿Por qué eres diferente?

Paradise se quedó mirando su reflejo, y pensó en su línea de


sangre. En su padre —Larga y aburrida historia.

—Las historias largas de las cuales la gente no quiere


hablar, nunca son aburridas.

En el cambio de tono, Paradise movió sus ojos otra vez.


Novo estaba mirando hacia la puerta del cuarto de baño, su
fuerte cuerpo estrecho y ajustado, sus manos apretando el
borde de la pileta con tanta fuerza que sus nudillos estaban
blancos.

— ¿Qué pasó contigo? —Susurró Paradise.

Novo se sacudió a si misma volviendo a centrarse —Nada


que importe nunca más. Nos dirigimos a la sala de pesas,
¿verdad?

—Eso dijeron.

—Sip.
J.R. WARD Blood Kiss
Paradise debió haber visto a Craeg salir del salón de clases
—Estoy perdiendo la mente.

— ¿Estás bien? Salpica tu cara con algo de agua fría. Te


traerá de regreso eso funciona conmigo todo el tiempo.

Paradise observó a la hembra irse y entonces abrió el grifo


marcado con F.

Bien podría darle una oportunidad.

Tal vez también haría refrescarse su libido.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 24

Sentado en el escritorio de la Oficina de Tohr. Butch


sostuvo largamente la delgada llave de metal hacia arriba por el
extremo que tenía la borla roja y lo dejó caer sobre el secante. A
medida que la gravedad hizo que golpeara ligeramente, el sonido
fue un sólido golpe seco.

Con una maldición, la recogió, sosteniéndola por el otro


extremo y la dejó caer. Y de nuevo. Y de nuevo…

— ¿Estás listo?

Levantó la vista hacia Tohr, que se había inclinado a través


de la puerta de cristal ─Hey, sí, seguro. ¿A quién estarás
enviando en primer lugar?

—Axwelle. Supuse que también podrías iniciar la evaluación


con el único más probable a ser considerado un sociópata.

─Perfecto ─Giró a la computadora, tipeó en algunos


comandos y tuvo a la escondida cámara de video rodando—.
Sácalo del entrenamiento.
J.R. WARD Blood Kiss
—Roger82 a eso.

En cuanto la puerta fue fácilmente cerrada, Butch miró a


sus dedos trabajando en la llave borlada un poco más. No había
querido decírselo a su Marissa, pero para él y V era bastante
claro lo que era la cosa. ¿El problema? Que cuando nada había
surgido en la búsqueda de internet, V había tenido que dar con
sus conexiones en el vampírico submundo clandestino, pero nada
había salido a la superficie con cualquiera de los clubes o grupos
de sexo.

Una clave para hacerte entrar y así poder conseguirlo, por


así decirlo.

Comúnmente, Butch se preguntaba si la gente no estaría


escondiendo algo o mintiendo, pero V era un miembro legítimo del
maravilloso mundo de las citas pervertidas, además el Hermano
no estaba por encima de usar un poco de músculo para obtener
información si tenía que hacerlo.

Aún otra razón por la que ellos dos eran tan estrechos.

Entonces ¿Qué otra cosa había?, ¿dónde más podría él...?

Al sonido de un golpe en el cristal, él levantó la mirada e


hizo un gesto con la mano —Hey hombre. Vamos entra, siéntate.

A medida que Axwelle entró, el chico hizo un movimiento


con sus manos como si las utilizara para atiborrarse los bolsillos
de sus pantalones vaqueros con ellas, pero entonces no tenía a
dónde más ir con el impulso de su entrenada unidad cerebral —
¿Puedo estar de pie?

—Nop —Butch asintió a la silla en el lado opuesto de la


mesa─. Allí. Y eso no es una sugerencia, eso es un requisito.

82
De uso militar, para la confirmación de una orden.
J.R. WARD Blood Kiss
Ellos tenían que asegurarse de que la cara del alumno
estaba a la vista de la lente en la esquina detrás de él.

Axwelle o Axe, como él se llamaba a sí mismo, cruzó los


brazos sobre su pecho y se plantó en el asiento.

—Sólo quiero hablar contigo un poco. Llegar a conocerte


mejor — Butch frunció el ceño y se inclinó hacia delante.
Entonces él balanceó la llave por su borla roja─. ¿Reconoces
esto?

—No.

—Entonces, ¿por qué tus ojos sólo van hacia ella?

—Debido a que está en su mano y usted no está sosteniendo


nada más. No hay nada en el escritorio tampoco.

Butch sostuvo la borla entre el pulgar y el índice y dejó que


la cosa se balanceara de lado a lado.

—Esa es la única razón, eh.

— ¿Me veo como si me preocupara por las llaves?

— ¿Cómo sabes que es una llave?

Ojos que eran casi tan amarillos como los de Phury se


clavaron en él y se quedaron dónde estaban — ¿Qué más podría
ser?

— Dime tú.

—Pensé que esto era supuestamente un llegar-a-


conocernos-mejor, ¿Qué carajo tiene que ver algo de lo que sea
con mi culo?

Butch estudió la cara del chico, buscando por alguna


expresión. ¡Hey! ¿Y saben qué?, el chico podría haber sido guapo
sin el medio trabajo de sus tatuajes y piercings. Y bien podría
J.R. WARD Blood Kiss
ser también un buen jugador de póquer, considerando todas las
máscaras que estaba rodando en su lugar.

Axe puso su cara a solo pulgadas de la llave ─Todavía estoy


mirándola fijamente. ¿Esto funciona para usted?

Butch tomó su propio dulce tiempo antes de cambiar de


asunto. ¿La cosa con los mentirosos? Es que el silencio y la
quietud eran a menudo el mejor desafío para mantener sus
fachadas, y lo observó con atención por tics, parpadeos y
contracciones involuntarias.

Eventualmente, sonrió — ¿Has visto morir a alguien?

No estaba en la lista de preguntas que Mary le había dado


para ayudarla a determinar el estado psicológico de un aprendiz.
Pero era bueno improvisando.

— ¿Qué está sugiriendo?

El pensamiento de su Marissa llorando sobre esa mujer


muerta le hizo más agresivo que un toro, pero él se echó hacia
atrás sobre esa aceleración.

—Sólo preguntaba —miró la llave para darle al macho un


poco de "espacio personal"─. Es una manera de llegar a conocerte
mejor ¿no?, un romper el hielo ellos los llaman, cuando dos
personas van a una cita a ciegas y tienen que mantener una
conversación.

—Quiere saber si alguna vez he matado a alguien.

—No es la cuestión, o era. Te pregunté ¿Alguna vez has


visto ocurrir una muerte?

Cuando no hubo respuesta por un período de tiempo, Butch


miró hacia arriba. Axe no miraba más a la llave. El chico se centró
en la media distancia frente a su nariz.

Te tengo, pensó Butch.


J.R. WARD Blood Kiss
Suavizando su voz deliberadamente, murmuró —¿Quién era
Axwelle?

—No me llame así

— ¿Por qué?, es tu nombre.

—No respondo a él.

—Por qué.

Una mirada furiosa a quemarropa fue hacia Butch como el


cañón de una pistola.

—Porque jodidamente no lo hago, ¿de acuerdo?

—Bien, de vuelta a la Parca. Cuéntame la historia.

—Váyase a la mierda.

En cualquier otra circunstancia, Butch se hubiera abalanzó


encima de la mesa y agarrado el cuello del chupa pollas por esa
clase de actitud, pero había demasiado propósito detrás de esto.

—Hmmmmm —fue todo lo que dijo.

Axe se estrelló de nuevo en la silla e hizo la cosa de


recruzar con sus brazos. A medida que sus hombros se
agrupaban encima, era difícil no aprobar el peso influyente de
todos esos músculos.

La fuerza sin cerebro y una copiosa falta de psicóticos, no


obstante, no le iba a hacer bien a ninguno de ellos.

— ¿Puedo irme ahora? — Axe exigió.

—No, hijo, no creo que puedas. Y antes de que consigas


ponerte todo enfadado con mi culo, voy a señalarte que este
maravilloso tiempo de vinculación que estamos compartiendo es el
primero de al menos tres sesiones.

— ¿Es un psiquiatra?
J.R. WARD Blood Kiss
—Mierda, no, ¿estás de bromas? —Se rió─. Me enorgullezco
de mis pequeños periodos de locura, de hecho.

Después de todo, era seriamente religioso, poniendo su fe


y el curso de su vida voluntariamente en manos de un sistema de
creencias que no era concretamente verificable. Y eso era loco,
¿cierto?...

Por otra parte, el hecho de que su religión enriqueciera su


cuerpo mortal, lo centrara, y le trajera significado incluso
después de que se había "convertido" en otra especie era prueba
suficiente para él.

Con un encogimiento de hombros, dijo ─La única manera de


salir de esta oficina es que me digas lo que pasó. Tan pronto
como lo hagas, estarás libre de volver a la sala de pesas y elevar
peso hasta que tus rodillas se den por vencidas contigo o
empieces a vomitar. Hay tanto para mirar hacia adelante ¿cierto?

¿Si Craeg había pensado que permanecer sentado detrás de


Paradise era malo?, eso no era nada en comparación con
observarla hacer Pull-ups83.

A través de las esteras, y con el acompañamiento de fondo


del sonido metálico de pesas, Paradise estaba levantando su

83
Ejercicio físico que consiste en tomarse de una barra fija alta y elevar el cuerpo verticalmente
despegando los pies del suelo. Su nombre proviene de una simple descripción del movimiento que se
realiza: tiras de ti mismo y elevarte. Se lo conoce tambié o el o e de Do i adas
J.R. WARD Blood Kiss
cuerpo en forma perfecta llevando su barbilla sobre la barra y
luego liberando y arriba… y liberando. Sus rodillas estaban
amartilladas paralelas al suelo, su culo estaba dolorosamente
apretado (para él, no para ella, claro), y su torso estaba en
control desde la pelvis hasta los hombro.

Cada vez que alcanzaba el punto más baja, sus pechos


golpeaban contra la suelta camiseta que todos usaban.

─ ¡Joder! ─Se quejó mientras se recostaba en el banco y se


apoderó de la barra por encima de su cabeza.

Haciendo estallar las cuatrocientos cincuenta libras84 fuera


de su soporte, tomó el peso bajándolo a sus pectorales y lo
empujó de nuevo hacia arriba como si la cosa hubiera insultado a
su madre muerta.

— ¿Quieres un observador? — Preguntó Novo.

Cuando todo lo que pudo hacer fue gruñir, asumió la posición


detrás de su cabeza, manteniendo sus manos justo debajo de la
ahora flexionada barra.

—Tres... —ella contó─. Dos más. Una… bien. Lo tienes.

A medida que ella ayudó a guiar la carga de nuevo en su


posición de retención, él dejó caer sus antebrazos sobre su
pecho y se quedó sin aliento.

Novo puso su cara en su línea de visión —Creo que necesitas


tomar un descanso.

—Al carajo con eso.

—No, lo digo en serio.

—Tengo por lo menos que meter cuatro series más en mí.

84
204,12 kilos.
J.R. WARD Blood Kiss
—Tu resistencia no es lo que me preocupa —En ese
momento, sus ojos bajaron a sus caderas─. No es que no aprecie
la vista. Simplemente no estoy segura de lo que va a pensar el
objeto virginal de tus afectos.

Craeg levantó la cabeza. Y luego se sentó rápido.

Novo se rio —Sip, ¿por qué no te encargas de eso y


regresas?

—Maldita sea —dijo entre dientes, saltando sobre sus pies.

Marchando a través de la puerta, le echó un vistazo al


Hermano Vishous —Tengo que ir al baño.

Vishous sonrió sombríamente —Sip, tienes que hacerlo.

Punzando su camino hacia el pasillo, se preguntó si todo el


mundo se había dado cuenta que tenía una erección. ¿La única
buena noticia? Paradise parecía ajena, lo cual significaba que era
o increíblemente bueno en ocultar sus reacciones, cosa que
dudaba, o ella estaba tan despistada sobre su pequeño problema,
como él esperaba.

En cuyo caso, se sentía como una bolsa extra grande de


imbecilidad.

Golpeó la puerta para el vestuario de los hombres con tanta


fuerza que se abrió de un vuelo, golpeando la pared obligándolo a
atrapar la cosa antes de que le golpeara en su cara con el rebote.

—No es así, esto no es así.

Dando vueltas con las manos en las caderas, se dio cuenta


de que nunca debería haber tomado de su vena. Ese intercambio
de sangre había creado algún tipo de conexión entre ellos de tal
manera que era consciente de cada movimiento que ella hacía en
cualquier lugar y momento ¿y la forma en que la mierda era
registrada?
J.R. WARD Blood Kiss
Sr. Feliz mantuvo todo su entusiasmo con la posibilidad de
darle la mano a ella.

Lo cual Nunca. Malditamente. Iba. A. Suceder.

Más paseo. Más maldiciones.

Todavía duro.

— ¡No me jodas! —Él canturreó.

Sí por favor, su polla respondió con una patada.

Por un momento, todo tipo de fantasías jugaron por su


cabeza: Golpeando a la cosa con un libro pesado. Dejando caer un
bloque de cemento sobre él. Puertas de coches, martillos,
troncos.

Esto no podía estar sucediéndole. En la parte más dura de


la formación para convertirse en un soldado raso de la
Hermandad para poder vengar a su familia no podía haber alguna
mujer rubia. Simplemente se negó a creer esto.

No es posible…

Con otra patada bajo su uniforme, su erección parecía estar


riéndose de él.

Mirando hacia abajo a sus caderas, le gritó — ¡Cállate,


idiota!
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 25

Butch observaba cada movimiento que el muchacho hacía.


Desde la serie de pequeñas contracciones musculares bajo el ojo
izquierdo de Axe hasta la picazón de la barbilla que se
balanceaba al final del crujido del cuello.

─Dímelo y te dejaré ir ─repitió.

Hombre, esto era mucho más fácil de hacer que cuando


había estado trabajando para el DPC. ¿Derechos civiles? Sí lo que
sea. ¿Arresto involuntario? Bla, bla, bla. ¿Coacción?

Bueno, en realidad había hecho alguna coacción incluso en


aquel entonces.

De hecho, pensó de nuevo en ese chico Billy Riddle que


había atacado a Beth antes de que ella hubiera caído en el mundo
de los vampiros y llevado a Butch con ella. Hombre, realmente
disfrutó partiendo la nariz de la pequeña puta en el linóleo de la
sala de emergencias. Umm... no había sido coacción técnicamente
porque no había sido después de la información. Había sido de
J.R. WARD Blood Kiss
plano en venganza por que el bastardo había asaltado
perfectamente a una mujer inocente en un callejón para poder
tratar de violarla con su amigo.

Sí, porque realmente podría atravesar a un animal con ese


manejo de manos que tiene.

Cabron.

Reorientándose hacia Axe, Butch murmuró ─Estoy


esperando.

Axe se encogió de hombros ─Écheme si quiere, jodame de


nuevo si quiere pero no le debo eso. No le daré un pedazo de mi
alma que no ha ganado.

Tenía lógica lo que decía, pensó Butch y era exactamente lo


mismo que él habría dicho si hubiera estado sentado en esa silla.

Butch se inclinó ─Tarde o temprano, antes de tu admisión


final, vas a tener que decírmelo.

─ ¿Por qué coño le importa?

─A mí no.

Bueno, no lo hacía ya que consiguió un par de ojos saltones


─Entonces, ¿por qué coño me lo está preguntando?

Butch plantó los codos en la mesa y resopló en sus manos


como si fuera obvio ―Necesito saber cómo vas a manejar la
situación cuando lo veas de nuevo. Es solo por eso. Y una manera
de evaluación de si tu comportamiento futuro será tu
comportamiento pasado. Lo que ustedes experimentan aquí en el
entrenamiento no es nada comparado con lo que hay en el mundo
exterior. Tienes que estar preparado para situaciones en las que
J.R. WARD Blood Kiss
no hay tiempo de pensar, cuando todo lo que tienen para salvar
sus vidas o las vidas de las personas con las que están luchando
son sus instintos y su voluntad para sobrevivir, y te garantizo que
cuando llegas a esos momentos, lo último que quieres es tener un
bloqueo. Cuanto más estés expuesto a un trauma, más duro te
vuelves con él y más seguro estás. Es realmente una jodida
ecuación de mierda, pero es la maldita verdad.

Los ojos de Axe se desviaron hasta sus propias manos.

─Vuelve al gimnasio ─ordenó Butch─. Piensa en esa mierda.


Sólo sé que no tienes para siempre. No estamos debilitando…

─Mentí.

─ ¿Perdon?

Al fin y al cabo el culo duro degenerado inhaló lentamente.


─No he visto ninguno. No sé... como son. No sé lo que se siente.

Él cambio de apariencia, de una máscara hostil a una


profunda tristeza, era sorprendente, pero esa era la forma en la
que siempre sucedía. Cuando alguien se rompía, cuando decidían
renunciar a los bienes, se convertían en una versión diferente de
sí mismos, lo que demuestra que la auto-protección y revelación
eran dos proposiciones exclusivas mutuamente.

─ ¿Entonces por qué estás aquí? ─Susurró Butch─. Dime...


¿por qué viniste a nosotros?

─No lo sé.

─Sí, lo sabes.

Butch tomó a escondidas su teléfono y se aseguró de que


estuviera en silencio y que el timbre de la línea de la oficina
J.R. WARD Blood Kiss
estuviera apagado. Y cuando Tohr reapareció al otro lado de la
puerta de cristal, Butch puso la palma de la mano frente a él, y el
Hermano retrocedió.

─ ¿Qué haces aquí, Axe?

Los minutos pasaban lentamente y los ruidos silenciosos de


la oficina parecían atenuar aún más la luz del espacio en el que se
encontraban.

─Mi padre era un don nadie ─dijo con la voz ronca─. No


hizo nada con su vida. Era un carpintero para la especie, ya
sabes... trabajaba con sus manos. Má no quería tener nada que
ver con él o conmigo se fue antes de mi transición. No dio una
jodida mierda por nosotros. Mi padre sin embargo, se quedó y sin
él hubiera estado fuera en las calles como pretrans y ambos
sabemos cuánto tiempo habría durado ─Aquel cabello oscuro se
sacudió lentamente de izquierda a derecha─. No estaba... bien,
¿sabes? Nunca lo he estado. Él no me dejó porque no tenía a
nadie más supongo.

Butch no hizo ningún movimiento, ni ningún sonido. Si le


interrumpía seria el responsable de recordar al macho que
estaban hablando, en lugar de volver a vivir su vida anterior
internamente.

Estaba bastante claro a dónde iba ésta historia.

─Me gusta el X85, la coca y... alguna otra mierda hard-


core86. Hace dos años me fui de juerga. Me marche lo que pareció
una semana. Una noche, mi padre trató de contactarme por
85
Éxtasis.
86
El porno hardcore o porno duro es un género pornográfico en el que se muestran escenas de sexo
explícito. Hay muchas variantes dentro de la pornografía hardcore, siendo algunas más suaves y otras
muy extremas
J.R. WARD Blood Kiss
teléfono. Me dejó muchos mensajes… yo estaba tan jodido
porque me molestara ─Esa voz baja se apagó─. Estaba... molesto.

Cuando Axe se calló, el aspecto atormentado de su cara te


rompía el corazón.

─ ¿Qué hiciste hijo? ─dijo Butch en voz baja, porque no


podía evitarlo.

Axe se aclaró la garganta un par de veces. Frotado debajo


de su nariz cuando las lágrimas que contenía empezaron a picarle.

─Borré los mensajes ─Tosió un par veces─. Borré... todos


los mensajes sin escucharlos.

─ ¿Y entonces qué?

─Ellos lo habían matado. Los lessers. Estaba trabajando en


una de las casas de los aristócratas que fueron asaltados en las
redadas. Estaba... muriendo en el momento en que me dejó los
mensajes de voz ─Axe negó con la cabeza─. Regrese y miré el
registro de llamadas cuando me enteré de lo que había pasado e
hice las cuentas.

Butch cerró los ojos por un segundo ─Lo siento hijo.

─No lo supe todo de inmediato... supongo que el hijo de uno


de los trabajadores fue allí y descubrió a todo el mundo. Ese
tipo, quienquiera que fuese, se hizo cargo de todo. Cuando por fin
volví a casa, ya sabes, tres días más tarde, había una nota que
habían puesto en la puerta. Alguien había estado llamado a casa y
dejado mensajes y cuando nadie los había contestado los
pusieron todo en una nota.

─Brutal. Jodidamente brutal.


J.R. WARD Blood Kiss
─Guarde la nota ─Axe inhaló con fuerza y sacudió la
cabeza─. Tengo la nota que ellos dejaron. Las demás cosas están
todavía en la finca, creo que la casa está ahora en manos
humanas.

─ ¿Quieres recuperarlas?

─No lo sé. No. No, no creo. Sólo es una forma más de ser un
mal hijo, ¿no?

─ ¿Dónde está tu mamá?

─He oído que se mudó al otro lado del planeta, se casó con
un tipo rico y está viviendo la vida. No sé, no me preocupa
─Mientras que el macho se levantaba bruscamente, el rostro de
Axe se reanudó en su compostura anterior, cerrando las
emociones de la misma forma en la que podría bloquear a un
intruso─. Así que no, la muerte de cerca no la he visto. Eso es
algo que ciertamente no he vivido. ¿Puedo irme ahora?

Butch sintió que debía decir algo profundo. Pero lo que Axe
realmente quería, más que alguna charla profunda, era salir ─Sí.
Puedes.

La silla hizo un ruido chirriante contra el hormigón cuando


fue empujada hacia atrás con fuerza y luego Axe se lanzó hacia
la puerta. Antes de que él la abriera, se detuvo y miró por encima
del hombro.

─ ¿A qué se parece?

─ ¿La muerte? ─Cuando vio el movimiento de cabeza, Butch


inhaló profundo─. ¿Estás seguro de que quieres saber ese tipo de
mierda?
J.R. WARD Blood Kiss
─Dijo que necesitábamos exponernos.

Touché, quiso decir. En cambio, Butch se imaginó al macho


regresando a su modesta casa en la que vivía solo, poniéndose
jodidamente borracho y cortándose las venas o muerto por
sobredosis o saltando por una ventana.

No era una conclusión disparatada, dada la cantidad de


dolor que acechaba bajo tantos tatuajes y metal.

─Quiero que te mudes aquí ─Butch frotó la gran cruz de


oro a través de su camisa─. Craeg va a quedarse con nosotros y
es necesario que tú también lo hagas.

─ ¿Está preocupado por si voy a ahorcarme en el baño?

─Sí, exactamente ─Cuando Butch se quedó mirando por


encima del escritorio, esas cejas oscuras del macho se levantaron
de nuevo─. Te quedarás aquí, Axe. Es más seguro, estarás
protegido y así puedes concentrarse en lo que necesitas hacer.

No iba a hacer una pelea sobre esto, por supuesto.


Cabezota como era este chico siempre tenía una… ─Está bien,
pero voy a necesitar una noche o dos de vez en cuando para... ya
sabes.

Interesante, pensó Butch. Así que el pobre hijo de puta era


consciente, a algún nivel, de la mierda que pasaba en su asustado
cerebro.

─Hay que echar un polvo, ¿eh? ─dijo Butch arrastrando las


palabras.

─Sí.
J.R. WARD Blood Kiss
─No te preocupes puedes arreglarlo con los doggens para
que te lleven y te traigan. Eso no será un problema.

─Así que... ¿Qué se siente?

Butch se quedó en silencio y se encontró recordando


imágenes de su propia vida, horribles imágenes que empañaban su
mente. Por un momento, se preguntó si debía ir allí con el
muchacho, pero luego reconoció que la verdad era algo que se
necesitaba hablar incluso si era terrible. Tal vez especialmente si
era terrible.

Y tenía que ser contada a cualquiera que quisiera luchar en


ésta guerra.

Si Axe no podía manejar sus demonios, entonces la última


cosa que sería buena hacer era darle una daga y una pistola y
enviarle a los callejones de Caldwell.

Butch se encogió de hombros ─Solía ser un detective de


homicidios de la policía humana, no preguntes. Así que vi mucho
de esto. Para responder a la pregunta, depende de la edad que
tengas y cómo suceda. Si es reciente, especialmente si es
violento, puede ser un poco asqueroso. A los miembros del cuerpo
realmente no les gusta ser cortados, apuñalados o despedazados
en secciones y expresan su enojo fugándose por todas las jodidas
partes. Jesús, tenemos como un setenta por ciento de agua o algo
así y uno aprende que es jodidamente cierto cuando vas a una
escena de un crimen reciente. Charcos, manchas y motas de ellos.
Entonces está la ropa manchada, las alfombras, sábanas, paredes
y suelos… o si es exterior, cubre todo el suelo, el hormigón, el
asfalto. Y luego está el olor a sangre, a sudor, a orina y otras
mierdas. Ese aroma picante se te mete en las fosas nasales y
J.R. WARD Blood Kiss
permanece allí después durante horas ─Él sacudió la cabeza de
nuevo─. En los casos de las muertes de más tiempo el olor es
peor que el desorden. Las muertes en el agua, con la hinchazón,
son simplemente feas y ¿si ese gas que se acumula sale? El hedor
te golpee en todo el culo. Y no sé, no estaba demasiado loco por
las muertes por quemaduras tampoco. Es decir, se podría pensar
que nos íbamos a hacer a la idea de que eso no es diferente de
cualquier otra carne de mamíferos recién asada en la cocina y
punto. Pero nunca he visto un hombre adulto vomitar su café y
donas con una chuleta87 en mal estado ─Butch se centró en el
macho.

─ ¿Quieres saber lo que más odié siempre?

─Sí.

Hizo un gesto sobre su cabeza ─El pelo. El pelo... Dios, el


puto pelo, especialmente si se trataba de una mujer. Enmarañado
con sangre, suciedad, pequeñas piedras y retorcidos, metidos
bajo la piel gris. Cuando no puedo dormir por la noche, es lo que
veo. Veo el cabello ─Sus manos comenzaron automáticamente a
frotarse─. Tienes siempre que llevar estos guantes, ya sabes...
así no consigues dejar huellas dactilares en nada, no dejas nada
de ti mismo detrás. Los primeros días solían ser de látex después
estaban los de vinilo. ¿Y a veces, cuando había que manejar un
cuerpo?, el cabello podía quedarse en los guantes y era como si
quisiera atravesarme. Como… se puede coger la muerte por
asesinato de alguna manera ─Él negó con la cabeza─. Esos
guantes eran tan jodidamente finos y no servían.

Axe frunció el ceño ─¿Por qué tiene que llevarlos entonces?

87
En el original es T-bone que es un tipo de corte de carne que lleva hueso en forma de T.
J.R. WARD Blood Kiss
─No, no dejas huellas dactilares, ya sabes. Pero dejé algo
de mí mismo detrás de todos esos cadáveres. Cada uno de ellos...
tiene un pedazo de mí.

Comenzando con mi hermana, pensó. Y, para ser exactos,


había tomado el mayor trozo de él.

Hubo un largo silencio.

─ ¿Estaba en el mundo humano? ─preguntó Axe─. Quiero


decir... suena como que era…

─Sí, hace tiempo. Ahora... Soy algo más ─ Butch se aclaró la


garganta─. Adelante, sal de aquí. Es necesario tu entrenamiento.
Tú, Craeg y yo vamos a ir a conseguir toda esa mierda y tal vez
ayudará si estás en el coche con ese hijo de puta cabeza dura.
Creo que voy a tener que contenerme para que no saltar y tiraros
al pasillo

─Sí. Bueno. Por supuesto.

─Siento lo de tu padre. Y él no era un Don nadie. Cuidar de


ti hizo que valiera.

Axe dio la vuelta y se detuvo de nuevo, como si estuviera


preparándose. Luego abrió paso hacia el corredor y se fue.

Cuando la puerta de cristal se cerró en silencio, Butch miró


hacia delante. No tenía la intención de revelar nada del macho,
nunca hablaba de ésta mierda con nadie.

Poniendo la cabeza entre las manos, tomó algunas


respiraciones profundas y oró a Dios que ninguna de los otras
entrevistas fueran como esa.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 26

Paradise finalmente dejó que sus pies cayeran a la


colchoneta pero mantuvo su agarre sobre la barra Chin-Up88. Sus
pulmones estaban en llamas, sus hombros y bíceps estaban
gritando, y había una línea de sudor trabajando su camino,
bajando por la espina dorsal, desde la tira trasera de su
sujetador deportivo.

La cosa interesante, pensó, era que había aprendido que


ésta mareante y confusa sensación iba a pasar rápido, y entonces
estaría haciendo la próxima serie de repeticiones.

Mirando por encima hacia Peyton, lo encontró en la cinta, y


estaba impresionada. Estaba corriendo como un murciélago salido
del infierno, un gran cuerpo en perfecta forma, con la cabeza
arriba, sus ojos fuera de foco pero alertas. Nunca lo habría
catalogado a como un atleta, porque todo lo que hacía era
levantar su pipa de agua.

—Oye.

88
Barra de ejercicios dónde se realizan flexiones.
J.R. WARD Blood Kiss
A medida que Novo se acercó a ella, Paradise sonrió —Buen
trabajo con esos abdominales. Hiciste como quinientos.

—En realidad fueron quinientos ochenta y dos. Escucha,


Craeg acaba de salir. Se veía molesto. Pensé que tal vez quisieras
ir a ayudarlo con su problema.

Paradise giró hacia la puerta, pero se detuvo —No lo hago...


quiero decir, no lo conozco.

— ¿Alguno de nosotros lo hace? Y estoy bastante


malditamente segura de que eres con la que quiere hablar.

— ¿Por qué es eso?

—Sólo una corazonada.

—Ah...bien, gracias.

Dirigiéndose hacia la salida, miró al Hermano Tohrment. ─


¿Puedo por favor, ser excusada para ir al baño de mujeres?

—Lo tienes, Paradise.

Deslizándose afuera hacia el pasillo, miró hacia la izquierda


y la derecha, esperando encontrar Craeg paseando o sentado en
el suelo. Nop. Todo estaba vacío.

Su cuerpo se enfrió de manera eficiente mientras fue


bajando hasta el vestuario de los machos. Inspirando, captó su
olor, sabía que estaba en el interior y al no percibir ningún indicio
de cualquier otra persona, fue a la puerta de metal y golpeó.

— ¿Craeg?

Cuando no hubo respuesta, abrió la puerta un poco y no vio


más que un muro de hormigón. Dirigiéndose hacia adentro, dio la
vuelta hasta que estuvo en el gran espacio abierto con todos los
casilleros. Guau. Diez veces el tamaño del de las hembras, pero
J.R. WARD Blood Kiss
sin los sofás y los lindos lugares para sentarse a arreglarse el
pelo y maquillarse. Suponiendo que lo necesitaras.

Hombre, estaba tan nerviosa, que estaba hablando sandeces.

Un nuevo nivel.

— ¿Craeg? —Dijo ella en voz más alta.

Se oyó el ruido del agua corriente, un fregadero, no una


ducha y se aclaró la garganta — ¡Craeg!

— ¿¡Qué mierda!?...

Y luego hubo más maldiciones hasta que fue fuera de una


sección diferente de las instalaciones. El agua goteaba de su cara
y sus manos, su camiseta estaba húmeda alrededor del cuello.

— ¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó, Pasando una mano


sobre su pelo mojado, empujando la cosa hacia atrás.

Dios, sus ojos eran increíbles, tan profundamente


determinados y de un azul tan pálido. Y sus hombros eran tan
grandes. Y el pecho era… —Novo dijo que necesitabas ayuda.

— ¿Novo dijo qué?

—Ella me dijo que tú…

—No, no ─Él movió una mano en el aire como si estuviera


borrando su pregunta─. ¿Por qué iba ella a…? ─Craeg se detuvo.
Luego murmuró algo como—. Voy a patearle el culo.

— ¿Por qué? —Frunció el ceño Paradise─. ¿Estás bien?


¿Necesitas alimentarte un poco más…?

—No —Él señaló con el dedo su cara─. Y nunca más contigo.


Jamás.

Paradise retrocedió ─ ¿Disculpes?


J.R. WARD Blood Kiss
—Ya me has oído —sacudiendo la cabeza paseándose en
círculos cerrados, se centró en el suelo de baldosas—. Ahora
mismo te vas a ir al infierno de aquí.

—Tengo tanto derecho como tú para…

Él la miró ─Estás en el vestuario de los hombres. Así que a


menos que te haya brotado de golpe una polla durante la noche,
de hecho, no tienes tanto derecho como yo.

Ella abrió la boca. La cerró.

Y estaba a punto de salir cuando él dio la vuelta y regresó


hacia ella.

Fue entonces cuando vio exactamente cuál era su


"problema".

Al instante, su cuerpo respondió, y mientras se movía


exaltado y la miraba, era muy, muy claro que él había atrapado la
esencia de su excitación.

Una curiosa derrota, una que parecía totalmente en contra


de su personalidad, inundó su rostro y dejó caer los hombros.

Se miraron el uno al otro por lo que pareció un largo tiempo.

—No tienes que decirlo —susurró ella─. Sé que no quieres


esto. Sé que la sincronización es mala. Sé que lo último que
cualquiera de nosotros necesita en este momento es una
complicación. Pero me pasé todo el día pensando en ti y ¿qué es lo
peor que puede pasar? Nuestros cuerpos quieren lo que ellos
quieren.

Ésta vez, cuando él empujó su pelo hacia atrás, su mano


estaba temblando.
J.R. WARD Blood Kiss
Por su parte, el temblor estaba en sus piernas, sus brazos,
su torso. De la boquilla a la punta del canuto como ellos lo
llamaban.

Craeg llegó a ella lentamente, como si estuviera dándole su


tiempo para cambiar de opinión, alejarse, irse. Eso no iba a
suceder. Se quedó exactamente donde estaba, inclinando la
cabeza hacia arriba para que pudiera encontrase con sus ojos.

—Si te beso —gruñó─, no habrá vuelta atrás. No podría


follar aquí mismo, ahora mismo, pero voy a tenerte sobre tu
espalda en el instante en que tenga la maldita oportunidad.

Ella tenía la sensación de que estaba hablando crudamente


para conseguir que lo reconsiderara, y por una fracción de
segundo lo hizo pero no porque él hubiera usado la palabra con F.
Eso solo la encendió aún más. No, su consciencia entrenada por la
glymera se incorporó y gritó todas las moralidades, expectativas,
y reglas, precipitándolas a la parte frontal de su cerebro y
embotando su lujuria. Si perdía su virginidad con alguien sería un
problema ¿Pero dársela a un civil? Estaría manchada de por vida.
Sin poder emparejarse. Una fuente de vergüenza para su padre,
su linaje, su clase.

Por otro lado, aparte de alguien como Peyton, estaba


bastante segura de todas formas, de que ningún macho
"adecuado" la querría a después de que hubiera atravesado el
programa del centro de formación. Incluso si no luchara en la
guerra, este tipo de aprendizaje no encajaba en las especies de
juegos sociales que las hembras educadas se suponían debían
tener.

La solución, supuso, era nunca tener que amarrarse.

A medida que el pensamiento la golpeó, un alivio


embriagante pasó a través de todo su cuerpo, una flotabilidad
J.R. WARD Blood Kiss
tan poderosa, que tenía el impulso de saltar, y fue entonces
cuando oyó la voz de Novo en su cabeza:

¿Por qué eres diferente?

Bloqueada en los calientes ojos de Craeg, se maravilló de


cómo la solución más fácil era en cierto modo la más dura. Pero
si nunca consiguiera emparejarse, entonces era libre de tomar
decisiones de una manera que nunca hubiera soñado. Y fue en
base a dicha fortaleza que tomó su decisión.

Paradise iba a dar marcha atrás.

Cerniéndose sobre la hembra, Craeg podía sentirlo en sus


huesos. A pesar de su excitación, ella iba a volver a sus sentidos
y salvarlos a los dos de un mundo de dolores de cabezas. Ella iba
a calibrarlo, con su enorme cuerpo y su erección furiosa, y darse
cuenta de que no quería las complicaciones o el estrés…

Con una elegancia de movimiento que lo aterrorizó, levantó


las manos y las puso sobre sus hombros, no, eran sus pectorales,
porque no era lo suficientemente alta. Inclinando su cabeza aún
más atrás, quedó momentáneamente aturdido por cuán
perfectamente las feas luces fluorescentes del techo golpearon
sus finos rasgos, y los mechones de pelo rubio que se había
escapado de su lazo, y líneas de su clavícula.

—Entonces bésame —dijo ella.

En el fondo de su mente, oyó el sonido de dos camiones


Chevy chocando entre sí parrilla con parrilla.
J.R. WARD Blood Kiss
Joder. No hay marcha atrás.

Con una maldición, cerró los ojos. Se dejó llevar.


Comprendió que esto de hecho, estaba por suceder.

Luego hizo estallar sus párpados, volviéndolos a abrir y se


extendió hacia adelante para tocarla. De pronto, tuvo un
momento de incomodidad, como si no supiera dónde poner sus
manos… ¿sus hombros? ¿A los lados de su garganta? ¿Su cara?

El sexo que había tenido siempre había sido duro y rápido,


el tipo de mierda que hacías con las mujeres humanas o hembras
vampiro que no les importaba para quién se extendían. Paradise
era lo contrario de todo eso, y ese era el problema. Por mucho
que la deseara, quería hacer lo correcto por ella.

Bueno, de repente ¿no era un maldito caballero?

Con manos temblorosas, acabó trazando su mandíbula con


los dedos, y cuando sus labios se separaron, bajó la cabeza hacia
un lado y cerró la distancia entre sus bocas.

Casi.

Con un simple milímetro de anticipación que los separaba,


susurró —Última oportunidad.

—Estoy esperando.

Así que la besó.

El gemido que soltó fue una combinación de hambre y


sumisión, y en el fondo de su mente, llegó a ser vagamente
consciente de que había una nueva esencia en el aire, algo que era
parte integrante del calor entre ellos, pero además una
revelación.

Como sea, ella era suave y dulce, vacilante y fuerte. Todo lo


que había imaginado que seria.
J.R. WARD Blood Kiss
Acariciando suavemente su boca sobre la de ella, extendió
su lengua y lamió su camino dentro. Y fue entonces cuando todo
el asunto de contenerse se fue por la ventana con una oleada.
Envolvió sus brazos a su alrededor y la apretó ajustadamente
contra su cuerpo, dejándola sentirlo, incluso a sus caderas,
dónde, a pesar de las dos liberaciones que se había dado a sí
mismo en uno de los puestos del baño antes de que ella hubiera
entrado, estaba con muchas ganas de venirse.

Oh, Dios, era mucho más pequeña de lo que era él, pero a
medida que sus pechos se acercaron y su peso se desplazó para
que se inclinara sobre él…

Supo que ella era la que tenía el control.

Se besaron durante mucho tiempo, y eso no fue ni


cercanamente suficiente pero algún reloj de alarma interno se
apagó y fue lo suficientemente fuerte como para cortar a través
del rugido de su necesidad por su sexo.

Echándose hacia atrás, sintió una seria descarga de


satisfacción masculina al ver su rostro encendido, su boca
abierta, y su áspera respiración.

Trató de pensar en cuándo podría conseguir estar a solas


con ella, cómo podrían encontrar un poco de privacidad, en dónde
podría ser.

— ¿Cuál es tu número de teléfono? —Preguntó con una voz


gutural.

Después de que se le dijo, miró a su alrededor —¿No


necesitas anotar eso?

Como si lo necesitara. Los siete números fueron tatuados en


su cerebro.
J.R. WARD Blood Kiss
—Te llamaré —Otra de las razones para estar agradecido
por haberse movido aquí, aparte de toda esa molesta cosa de
“incinerado por el sol” era que no tenía un teléfono propio —A las
siete a.m

— ¿Para hacer arreglos para encontrarnos? No puedo salir


durante el día. Mi padre me mataría, y no puedo escaparme. Lo
sabría de inmediato.

Sí, podría recordar cómo era vivir con una familia en una
casa pequeña.

Craeg la besó en la boca una vez. Dos veces —Sólo tienes


que responder el teléfono.

—Me alegro de que quieres hablar.

—No estoy detrás de una conversación —sejó que sus ojos


vagaran hacia abajo, sobre su garganta hasta sus pechos─. Voy a
hacer que aprendas un par de cosas.

— ¿Cómo qué?

Doblando la cintura, acarició con la nariz su garganta —Tú


sabes. ¿Ese dolor que tienes en este momento? ¿El único entre
tus piernas?

—Sí... —susurró.

—Voy a mostrarte como hacerte cargo de eso por ti misma.


Y vas a hacer que me corra cuando escuche como suena eso —se
enderezó y dio un paso atrás, asintiendo con la cabeza a la salida
—. Ve. Antes de que alguien te encuentre aquí.

No había razón para tener su candidatura afectada por


esto. No había una norma de no confraternización, no había visto
ninguna en la aplicación, ¡pero vamos! Esto era mejor si se
mantenía en privado.
J.R. WARD Blood Kiss
—Adelante —repitió cuando ella no se movió.

Ella solo se quedó mirándolo con amplios ojos calientes.

Mierda, todo lo que pudo pensar fue tomarla allí, en ese


mismo momento, de pie, con sus piernas separadas ampliamente y
rodeando el ancho de sus caderas, su polla enterrada
profundamente en ella, que tuvo que luchar por no perder el
conocimiento.

—Vete, Paradise.

Por último, ella se dio la vuelta. Justo antes de que cortara


alrededor del tabique de hormigón hacia la puerta él gruñó —
Contesta el maldito teléfono.

—Lo haré —dijo ella─. Inmediatamente.

Al quedarse solo, Craeg cerró los párpados. Y se preguntó


cómo demonios iba a lograrlo hasta entonces.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 27

Tres horas más tarde, Craeg estaba en el asiento del


copiloto de un Hummer. O cercanamente asomado hacia afuera
era más apto decir. A medida que Butch los condujo a Axe y a él
lejos del estacionamiento subterráneo del centro de formación,
Craeg estaba inclinado hacia el parabrisas, tratando de darle
sentido al paisaje extrañamente borroso.

— ¿Tenemos mal tiempo? —preguntó Axe desde la parte


posterior.

—Nop —el Hermano respondió mientras ellos ascendían a un


enorme y elaborado sistema de puertas que eran algo como
sacado de Jurassic Park, todo en concreto de veinte pies de
altura89, con barras de metal grandes y barricadas que tenían que
tener electricidad corriendo a través de ellas.

Sip, porque los Hermanos ya habían demostrado cómo les


encantaba jugar con esa mierda electrificante.

Craeg negó con la cabeza.

—Ustedes no pierden el tiempo con la seguridad, ¿No es


así?

89
6.10mt.
J.R. WARD Blood Kiss
—Nop.

A medida que avanzaban por el territorio espesamente


boscoso, llegaron hasta una serie de puntos de parada que
crecían gradualmente cada vez menos extravagantes y
obstructivos. El último fue poco más que algo que encontrarías en
una granja abandonada, algo desvencijado y "viejo" que resultó
ser construido deliberadamente para parecer de esa manera.

Muy listo.

Cuando Butch finalmente emergió de un claro y giró a la


izquierda por un camino pavimentado, la bizarra difuminación del
paisaje mágicamente se resolvió por sí misma. Pero era raro, los
ojos de Craeg se ajustaron fácilmente pero sus sentidos de
orientación no lo hicieron. ¿Estaban en dirección al oeste?
¿Este?

—Tú sabes donde vivo, seguramente —murmuróAxe.

Butch le lanzó una mirada seca en el retrovisor.

—No, en absoluto.

El viaje hasta donde quiera que fuesen tomó unos cuarenta


y cinco minutos, y todo lo que Craeg tuvo del viaje fue la
sensación de cuán poco sabía acerca de Caldwell. Después de
haber pasado su vida de pretrans en casa con su madre, no había
tenido la oportunidad de salir lo que se dice mucho después de su
transición, debido a que las redadas habían sucedido sólo seis
meses más tarde. Y luego después de la carnicería, después de
haber visto a su madre y su hermana muertas y proceder a
conocer de primera mano sobre la muerte de su padre, había
pasado por un período de intensa locura entonces se instaló en un
horario de trabajo entumecido que había pagado las facturas y le
permitió encontrar un refugio lejos de la casa de sus padres.

No había estado allí desde que había limpiado todo y


J.R. WARD Blood Kiss
sepultado a las hembras de su línea de sangre, junto con los
restos de su padre que había traído de regreso de la casa de los
aristócratas.

Dios, su padre. Había amado al tipo, y ¿al descubrir que un


hombre de tal valía había muerto, debido a un montón de tipos de
la glymera que lo habían dejado fuera del cuarto de seguridad, a
él y a cada otro sirviente y trabajador en las instalaciones?

Y la gente se preguntaba por qué odiaba a esos bastardos


ricos.

— ¿Quieres que esperemos aquí, Axe? —Preguntó Butch.

Craeg se sacudió a sí mismo y vio que se habían detenido


frente a...

Esa era la jodida casa de Hansel y Gretel. Esa fue la única


comparación que pudo sacar de su culo. A la luz de los faros del
Hummer, la casa era tan pintoresca como una postal, toda
encalada con un techo a dos aguas y altas florituras trabajadas
en madera bajo sus aleros, que era tan intrincadas como un
cordón.

—Tú —Craeg espetó—. ¿Tú creciste aquí?

—Sí —Axe empujó la puerta abierta—. ¿Cuál es el maldito


problema?

—A la mierda, vamos a entrar contigo —Butch anunció


mientras apagó el motor—. Sobre todo porque quiero ver todas
las figuritas Hummel90.

Craeg se iba a quedar en la camioneta, pero luego pensó, así


es, a la mierda. ¿Qué más tenía que hacer con su tiempo?

Axe los llevó alrededor a una puerta lateral que abrió con

90 Figurillas de porcelana coleccionables, hechas a mano, basadas en dibujos a mano de María


Inocentia Hummel. Se produjeron por primera vez en Alemania en 1930. También reciben el
nombre de Goebel por ser la fábrica de ese nombre la primera en comerciarlos.
J.R. WARD Blood Kiss
una llave de cobre. A medida que entraba en la casa, el pitido de
la alarma sonó, pero eso no duró mucho mientras callaba la cosa
con un teclado montado en la pared.

Cuando el tipo llegó a las luces, todo lo que Craeg podía


hacer era parpadear como una vaca.

—Santa María, madre de... —murmuró Butch.

—Él pensó que ella iba a volver, ¿vale? —Axe juraba


mientras lanzaba sus llaves en una espectacular losa de bloque de
carnicero—. Lo hizo para mi madre.

Craeg nunca había visto tantas rosas rojas y rosadas en su


vida: las paredes de la pintoresca cocina estaban cubiertas de
piso a techo con un papel dominado por las flores y la vid verde
que al parecer estaban creciendo. Y ¿qué sabrá uno? Los
drapeados sobre la encimera y alrededor de la ventana sobre el
fregadero de la cocina eran del mismo exacto patrón.

—Tú quédate aquí —murmuróAxe—. Estaré abajo enseguida


con mi maldito bolso.

Las fuertes pisadas del tío sonaban por toda la casa, el


trueno subiendo a la segunda planta y luego a la deriva hacia las
vigas superiores.

—Mira esta artesanía en madera—dijo Butch, mientras él


pasaba la mano por la moldura tallada alrededor de una de las
jambas de la puerta—. Increíble.

Craeg fue hasta la mesa tallada y se sentó en una silla


delicada que le hizo desear no haber comido tanto en la Primera
Comida. Mirando toda la mano de obra en las molduras y puertas,
en los armarios, incluso en los alféizares de las ventanas, PAD91,
descubrió que todo formaba un patrón orgánico que se hizo eco
de las vides de la imagen de fondo, retorciéndose y girando con

91 Reemplaza al FFS = For Fuck Sake en inglés, y significa ´Por Amor`.


J.R. WARD Blood Kiss
elegancia y hermosamente alrededor de todo accesorio, entradas
y salidas. Barnizada con una capa transparente, el arce o pino o lo
que fuera, brillaba como solo la madera fina que había sido
trabajada tan finamente podía.

—El resto de las habitaciones tiene que ser así —dijo Butch
mientras se inclinaba fuera de la cocina—. Sip. Esta es una obra
maestra…

Axe reapareció con una bolsa de lona negra y una mochila

—A la próximo.

— ¿Hizo tu padre todo este trabajo de artesanía en


madera? —Preguntó Butch.

—Sí.

—Él era un jodido de mucha más importancia que nada.

— ¿Podemos irnos ahora?

—Espera —cortóCraeg—. ¿Tu padre era un trabajador de la


madera? El mío era un enlosador.

— ¿Oh si?

Hubo una pausa mientras ambos cerraban los ojos.

— ¿Él murió en Endelview? —Craeg espetó, nombrando a la finca


que había sido atacada esa noche horrible.

La expresión oscura de Axe fue directa a un tono negro, de


una manera que hizo que sus tatuajes parecieran siniestros.

—Sip

—El mío también —Craeg buscó el rostro del macho,


preguntándose cuánto sabía sobre lo que había pasado allí.
Mierda, fue horrible darse cuenta de que había manejado el
cuerpo del padre del chico. Alguien más había hecho las
J.R. WARD Blood Kiss
notificaciones a los familiares sobrevivientes sin embargo. Él
había estado acabado en ese punto—. Mala noche.

—Síp —Axe se aclaró la garganta y miró hacia otro lado—


Así que ¿podemos irnos?

—No —Craeg interrumpió—. Ustedes dos quédense aquí


mientras voy a mi casa. Estaré de vuelta pronto con mi equipo.

—No te va a tomar mucho tiempo entonces —Axe arrastró


las palabras.

Craeg se puso de pie y se dirigió a la puerta de nuevo ─No


tengo mucho.

El Hermano lo llamó justo cuando puso un pie en el porche


de atrás.

—Si tú no regresas aquí en veinte minutos, estás fuera del


programa.

—Lo sé —murmuró—. Lo sé.

Mientras el autobús rodaba a la parada, Paradise recogió su


mochila y se preparó para arrastrar los pies fuera de su fila.

— ¿Entonces vas a venir a mi casa? —Preguntó Peyton en


cuanto se puso sobre sus pies—. Todavía tenemos dos horas por
lo menos, y Anslam va venir a pasar el rato.

Agachando la cabeza para que no viera el rubor en su


rostro, ella fingió buscar su teléfono aunque sabía dónde estaba,
en el bolsillo de su parka.
J.R. WARD Blood Kiss
—Quiero estar en casa por mi padre.

—Yyyyyyyy eso sería al amanecer —señaló él mientras se


ponía sus gafas tintadas—. Dos horas a partir de ahora.

Okay, bien, pero sin importar la hora que fuera, no iba a ser
dueña de sí misma por el hecho de que todo lo que quería hacer
era ver las manecillas del reloj, en la mesilla de noche a su lado,
hacer su camino alrededor hasta que la grande estuviera en el
doce y la chiquita en el siete.

—Lo siento, tengo cosas que hacer. ¿Me llamas? —Mierda,


realmente no quería que lo hiciera, no hoy—. Quiero decir…

—Está bien —Peyton se volvió hacia Anslam—. ¿Estás listo


para algunos éxitos bong92?

El otro hombre encima disparó una sonrisa sarcástica —


Siempre y para siempre.

Cuando ambos se fueron por el pasillo, negó con la cabeza y


se movió fuera de su asiento. Suponiendo que algunas cosas
estaban volviendo a la normalidad, y era gracioso, con todo el
estrés de la formación, ella en realidad no podía culpar a Peyton
por querer un escape que se sentía bien. ¿Tal vez eso es lo que
estaba haciendo con Craeg?...

Hablando de las adicciones. La forma en la que se sintió


alrededor de ese macho cuando la miró, la tocó, la besó, era tan
increíble, que pudo verse a sí misma quedar colgada del teléfono,
en consecuencia todo el conteo descendente… la-cosa-de-la-hora.
El problema con todo eso, no obstante, era que no era algo que
podía ser comprado y consumido como la hierba, el helado, o el
vino. Él era una entidad separada, independiente, y era divertido,
el hecho de que la había elegido para estar con ella, aunque sólo
sea por teléfono, eso era parte del subidón.

92
Nombre que reciben las pipas de agua donde se fuma hierba.
J.R. WARD Blood Kiss
Él estaba escogiéndola a ella. Fuera de cualquier persona en
el planeta…

Paradise se detuvo en medio del pasillo. Algo había


revoloteado al suelo y recogió la cosa con el ceño fruncido. Era
una imagen, un tipo Polaroid pasado de moda, el tipo con el
cuadrado brillante en el centro y la parte mate blanca que era
pequeña alrededor de tres lados y grande en la parte inferior
para que pudieras sostenerla y escribir en él.

La imagen era tan borrosa que era indescifrable, algo rojo y


rosado con rayas.

—Peyton, ¿de verdad? —murmuró.

Sólo Dios sabía lo que hacía cuando estaba drogado. Él


había sido conocido por romperla con cosas locas, psicodélicas, y
probar algunas cosas realmente extrañas, lo que por supuesto, se
complacía en contarle acerca de ello.

Con la imagen en la mano, arrastrando los pies hasta la


salida, dio las gracias al conductor doggen, y luego abrió la boca
para llamar a su amigo. Ya se había desmaterializado con Anslam,
Pensó. Así que puso la fotografía de su cubrecama, o su alfombra,
o de su bata de baño, o su maldito Martini en su bolsillo.

— ¿Ayudaste a Craeg con su pequeño problema? —dijo Novo


desde las sombras.

Paradise se volvió cuando el autobús se marchó crepitando


piedras bajo sus neumáticos.

—Mentiste acerca de todo eso.

— ¿Lo hice? —La hembra sonrió hacia la fría luz de la luna


—. No pienso que lo hiciera. Y tenía razón ¿No es así? Él te
necesitaba, y solo a ti.

Con un sonrojo, Paradise recordaba el cuerpo de Craeg


J.R. WARD Blood Kiss
contra el de ella, su erección presionando contra su vientre. No
es un pequeño problema, pensó para sí misma. De ningún modo.
Era grande y grueso, y…

— ¿Y bien? — incitó Novo.

—Eso no es asunto tuyo.

—Tan remilgada, tan apropiada. Todo bien, sin embargo. Me


alegro chicos de que hayan pasado un buen momento. Eso es
sobre lo que la vida debe ser, y me figuré que ustedes chicos no
conseguirían estar juntos sin un poco de ayuda.

Paradise tuvo que reírse.

—No te ves como del tipo hacedora de parejas Novo.

—Estoy ramificándome —La hembra encogió sus fuertes


hombros bajo su chaqueta de cuero negro—. Es el porqué de que
todos estemos aquí. ¿Cierto?

Por una fracción de segundo, Paradise estuvo tentada de


invitar la hembra a venir. La verdad, nunca había tenido un
verdadero amigo. En la aristocracia, su posición social
determinaba con quién tenías permitido ser visto y Dios sabía que
ninguno de los primos que tenía había servido para mantener una
pequeña charla, o no habían tenido mucho interés en ella. Además
de que no se podía confiar en ellos. Las hembras como esas
competían por un grupo limitado de machos altamente deseados,
lo que las hacía tan despiadadas como una escuela de pirañas.

Era tiempo de The Bachelor93para un centenar.

Además Novo como que más o menos sabía de Craeg, y eso


hizo que Paradise sintiera menos como si tuviera algo que ocultar,
y la hembra sin duda parecía bastante sexual como para haber
tenido alguna experiencia en el departamento de la seducción.

93Programa de la TV americana en donde un soltero elegía a su futura pareja de dentro de un grupo de


mujeres.
J.R. WARD Blood Kiss
Tal vez mucho de eso. Abriendo la boca, Paradise recordó dónde
vivía…

—Nos vemos mañana —murmuró.

—No estás enojada conmigo, ¿verdad?

—No, no lo estoy en absoluto.

Mientras se sonrojaba, se alegraba de que estuviera oscuro


y la copa del árbol cortara la mayor parte de la luz de la luna.

—Estoy un poco agradecida, en realidad.

Novo colocó otro de esos apretones de hombro sobre ella


—Que tengas un buen resto de la noche y día. Te veo mañana.

Paradise levantó la mano —Adiós.

Cuando se quedó sola, dejó caer la cabeza hacia atrás y


miró a las estrellas. Luego tomó su bolso contra su pecho,
envolvió sus brazos alrededor de él y se desmaterializó.

Reagrupándose en el césped en el lugar exacto en el que


estuvo la noche anterior, esperaba sentirse un poco menos
extraña en el territorio familiar.

Yyyyyy eso sería un gran y gordo nop.

Caminando hasta la puerta principal, sintió tanta distancia


al igual que la había sentido la noche anterior. Esta vez, sin
embargo, la separación estaba atada a Craeg

“Tú sabes. ¿Ese dolor que tienes en este momento? ¿El


único entre tus piernas? Voy a mostrarte como hacerte cargo de
eso por ti misma. Y vas a hacer que me corra cuando escuche
como suena eso”.
Solo el recuerdo de su profunda y ronca voz diciendo esas
palabras volvió a su cuerpo en un alto horno hasta el punto en que
quería quitarse su parca incluso aunque estuviera a cuarenta
J.R. WARD Blood Kiss
grados bajo cero. Y todavía, al mismo tiempo, alzó la vista a todas
esas brillantes ventanas y quería vomitar.

¿La idea de lo que iba a conseguir por teléfono, y


probablemente acabando desnuda mientras que un macho que su
padre no aprobaría la conduciría a través de todo eso?
¿Mientras su padre estaba en la casa?

Las hembras como ella no se suponía…

—Oh, a la mierda con eso... —murmuró mientras comenzó a


caminar hacia la puerta.

La vida era demasiado condenadamente corta, y Craeg era


condenadamente caliente para que perdiera el tiempo culpándose
cuando no estaba haciendo nada malo en el gran esquema de las
cosas.

Recuerda, se dijo a sí misma, Tú nunca vas a conseguir


emparejarte, eres libre.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 28

—Mentí

Mientras Axe hablaba, Butch miraba a través de la cocina


rosa y vino. El macho se inclinaba sobre la encimera de la cocina,
sus brazos cruzados sobre su pecho, su cabeza inclinada hacia
abajo de forma que había grandes sombras donde deberían estar
sus profundos ojos.

—Acerca de qué.

Al tipo le llevó un tiempo responder y Axe pasó ese tiempo


trasteando con la fila de aros negros que recorrían el exterior
de su oreja —La clave, en la oficina.

Y justo en ese momento, Butch se puso en alerta completa,


pero no la mostraba — ¿Oh, sí? ¿Y cómo?

Axe se frotó debajo de la nariz y Butch lo tuvo en cuenta


para referencias futuras.

— ¿Dónde la conseguiste? ─preguntó.


J.R. WARD Blood Kiss

—Un amigo me la dio —como si fuera a salir con el tema de


la hembra muerta antes de que necesitase jugar esa carta—. Un
buen amigo.

—No se supone que las compartes. Va contra las reglas.

—Así que si voy allí, ¿me meteré en problemas? —le


preguntó Butch de pasada.

—No sé. Depende de la noche. Si lleva una máscara, podría


conseguirlo. Yo nunca he llevado a nadie, pero la política es más-
uno mientras el invitado se adhiera a las reglas. Además, aceptas
ser responsable si no lo hacen. Eso es cómo conseguir ser echado.

— ¿Cuánto tiempo llevas siendo parte de ello?

—Desde antes de los ataques. Allí era donde pillaba mis


borracheras cuando… Ya sabe, la mierda con mi padre ocurrió.
Los humanos de allí nunca supieron, todavía no saben… lo que soy.
Allí hay muchos tipos diferentes de freaks… solo se figuran que
soy un impostor de vampiro.

— ¿Cuándo fue la última vez que fuiste?

—Hace tres o cuatro noches. No sabía cómo irían las cosas


con el programa de entrenamiento. Pensé que sería mi última vez
durante un tiempo.

Lo cual era cuando la chica había sido encontrada en el


césped de Lugar Seguro.

— ¿Qué eres allí dentro? —Butch puso sus ojos en blanco—.


Y antes de que pienses que estoy ligando con un estudiante, estoy
J.R. WARD Blood Kiss
perfecta y felizmente vinculado a una hembra y soy
completamente consciente de que es demasiado buena para mí,
esto es solo conversar, porque no tenemos nada mejor que hacer,
hasta que como-se-llame vuelva.

La apariencia de Axe se relajó, su cuerpo, también —Me


gusta someterles.

— ¿Hombres o mujeres?

—Ambos.

—Tú y V os llevaríais muy bien entonces. Aunque él es un


macho de una sola hembra ahora también —Butch estiró sus
brazos sobre la cabeza hasta que su columna crujió—. ¿Cuándo
vas otra vez?

— ¿Cuándo es nuestra próxima noche libre?

— ¿Me puedes llevar y enseñármelo? Así no avergüenzo al


amigo que me dio la clave.

—Me acaba de decir que está felizmente emparejado.

Butch disparó al tipo un no-seas-estúpido —Me gustaría


ver, gilipollas. No se engaña si tus manos, tu lengua o tu polla no
están involucradas.

Axe asintió con la cabeza como considerando esa lógica


—Sí, le llevaré, pero solo en una noche enmascarada. Si folla o
consigue un revolcón, no quiero que eso les lleve a mí.

Butch pensó en cierta noche con Vishous, esa noche cuando


se hicieron ciertas revelaciones después de que Butch tuviera...
que hacer algunas cosas que su mejor amigo había necesitado.
J.R. WARD Blood Kiss
—Puedo arreglármelas yo solo —dijo secamente—, no te
preocupes.

Los sonidos de pies pesados sobre los escalones poco


profundos de la puerta lateral anunciaron la llegada de nuevo de
Craeg.

—Eso fue rápido —murmuró Butch, mientras el macho entró


con solo una lona raída.

—Se lo dije —respondió Craeg—, no tengo mucho.

Marissa llegó a casa temprano porque tenía dolor de


cabeza. Y no, no una de las migrañas de Trez, solo un sordo
tambor detrás de los ojos que le hacía difícil concentrarse,
difícil leer documentos en papel e imposible centrarse en una
pantalla de ordenador.

Subiendo los escalones de piedra de la entrada de la


mansión, descubrió lo que estaba mal: Se había saltado la Primera
Comida y había trabajado con solo la merienda que se sirve cada
noche a medianoche en Lugar Seguro.

—Estúpida —dijo mientras entraba en el vestíbulo y miró a


la cámara de seguridad.

Cuando se abrió la cerradura, entró en el gran recibidor y


sonrió a Fritz —Siento terriblemente molestarte, pero por favor
¿puedo tomar algo para comer?

El viejo doggen cruzó las manos y casi se desmayó, como si


ella le hubiera dado un billete de lotería ganador o el más
J.R. WARD Blood Kiss
perfecto regalo de cumpleaños dado a nadie.

— ¡Oh, mistress, sí! ¿Puedo prepararle huevos y pan


tostado? ¿Un sándwich? ¿Sopa? ¿Algo más consistente?

Ella se rio un poco ─Sorpréndeme

— ¡Enseguida! ¡Sí, sí, enseguida!

La velocidad con la cual se fue y el rebote en su paso


sugirieron muchos siglos tras él y era una buena cosa…

—Oh, heeeeey, chica.

Ella se volvió hacia la sala de billar. Lassiter se inclinaba


contra el arco abierto, un tazón de palomitas de maíz en su mano,
una bata gigante estampada de leopardo cubriendo alrededor del
setenta por ciento de su torso, mostrando sus fuertes y
desnudos antebrazos y desnudas piernas por los dobladillos.

— ¡Hola! —frunció el ceño y algo se le ocurrió—. ¿Llevas algo


debajo de eso?

—Por supuesto —él lanzó un puñado de palomitas de maíz en


su boca—. ¿Quieres ver algún video conmigo? Ahora tengo un
montón de MacGyver94, pero estoy dispuesto a ser flexible.

Marissa abrió la boca para decir que no, pero entonces


pensó, qué diablos. Solo iba a tomar un pequeño aperitivo y
esperar a que Butch terminase en el centro de formación. Le
había enviado un mensaje de que estaría fuera del trabajo
temprano y él le contestó de vuelta que bien, diciéndole que le

94
Serie de TV. Estadounidense de 1985, donde un agente resuelve problemas con su inteligencia y sus
amplios conocimientos técnicos.
J.R. WARD Blood Kiss
esperase; que estaría en veinte, treinta minutos, como mucho.

—Vale.

—Biiiiiiiien —el ángel se enderezó—, ¿Cuál es tu veneno, TV-


wise.95

Mientras él se daba la vuelta, ella dejó escapar un chillido.

Porque estaba mirando su culo desnudo.

—¿Qué pasa? —preguntó, todo preocupado.

Cubriendo sus ojos, ella dijo — ¡me dijiste que llevabas algo!

—Un suspensorio. Duh.

En ese momento, Fritz apareció junto a ella con una bandeja


cargada con tantos platos cubiertos que podría también
alimentar a Rhage.

—¡Ah...! —Marissa frotó sus cejas, el dolor de cabeza


regresaba en toda su fuerza.

—Ella va a comer aquí —gritó Lassiter—, Y sí, Marissa, voy a


ponerme mis malditos jeans.

—Gracias, niño Jesús —murmuró mientras entraba en la


sala de juego.

Mientras Fritz dejaba la bandeja sobre la barra a la


izquierda, Lassiter se puso unos Levis y se dejó caer en uno de
los sofás que miraban hacia la enorme pantalla montada sobre la

95
Portal de noticias sobre Televisión.
J.R. WARD Blood Kiss
chimenea —PTI96, si me rozo, es tu culpa.

Ella pasó y tomó un asiento en uno de los taburetes


acolchados —PTI, mi compañero estará por aquí en cualquier
momento, así que ahórrate que te patee el culo.

Lassiter apuntó con el mando a distancia hacia el televisor y


seleccionó el programa por cable —Psssh, lo que tú digas. Puedo
darle.

—Lo dudo.

—En realidad, no tengo nada mejor que hacer el resto de


ésta noche. ¿Crees que querrá luchar? Podría utilizarlo como
ejercicio.

Marissa se rió ante el tono esperanzado, se recostó y Fritz


levantó las campanas protectoras de los platos y describió con la
precisión y la elegancia de un camarero de Nobu97 lo que servía.

—Muchas gracias —murmuró mientras cogía su tenedor y


probaba el arroz pilaf—. Mmmmm.

No iba a comer ni la mitad de todo, pero eso nunca parecía


molestar al mayordomo. Aunque en realidad, para él, la alegría de
servir era la mejor satisfacción en el trabajo que tenía.

—Oh, Dios mío —dijo Lassiter, poniéndose derecho de golpe


—, no puedo creerlo.

— ¿Qué? Y si es un maratón de Playas otra vez, puedes


olvidarlo, —frotó el centro de su pecho con su mano libre—. No

96
Para tu Información.
97
Famoso y exclusivo restaurante japonés.
J.R. WARD Blood Kiss
voy a ver morir a nadie incluso en dos dimensiones.

Había tenido más que suficiente de eso. Querida Virgen Escriba,


qué pasa si no descubren nada sobre…

—Es Melrose Place98. Me encanta este epi, Es donde


Kimberly se vuelve psicópata.

— ¿Espera, ¿no siempre fue psicópata?

—Bueno, sí, pero aquí es donde se quita la peluca y ves la


cicatriz. Fácilmente una de las más importantes e influyentes
escenas en la historia de la televisión.

—Y pensar que supuse que era quizás, el aterrizaje humano


en la luna o algo así.

Lassiter miró por encima del hombro — ¿Espera, esas ratas


sin cola llegaron a la luna? Estás bromeando. Si incluso ni pueden
decidir qué hora es, los relojes siempre moviéndose hacia atrás y
hacia delante de una estación a otra. Y luego está su mierda de
salud, coma esto y vivirá más tiempo, no muerda eso le matará,
así que necesita hacer esto. Trolls de Internet. 99 Predicadores y
políticos estúpidos. Y sabes, no he empezado con los baches. ¿Por
qué no arreglan las carreteras?

Marissa echó la cabeza hacia atrás y se rió —Pero si incluso


no conduces. ¿O te importa en algo cualquiera de esas cosas?

El ángel caído se encogió de hombros, sus piercings de oro y


sus cadenas relucían como el sol con el movimiento —Solo repetía
lo que decían en las noticias de la noche.

98
Serie estadounidense, creada como alternativa a la serie Beverly Hills.
99
En la jerga de internet persona que publica temas irrelevantes y provocadores.
J.R. WARD Blood Kiss

Marissa sacudió la cabeza con una sonrisa. Y estaba a punto


de preguntarle exactamente que había hecho además de tomar el
sol cada mediodía si no estaba cubierto de nubes y ocupar
espacio en ese sofá en frente de la TV, pero luego sus ojos se
posaron de nuevo en ella y estaban serios. Mientras su mirada
volvió a la pantalla grande, se dio cuenta de que había recogido su
estado de ánimo y estaba haciendo todo lo posible para ayudarla
a salir de él.

—Está bien, Lass — dijo suavemente—. ¿Lo sabes?

—Estoy más que bien, estoy increiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiible—


cantó—. ¿así que eso significa que puedo poner de una docena de
mis calendarios?

Con cualquier otra persona en la casa, podría haber estado


tentada de reír con la broma. ¿Con él, sin embargo? —No, no
puedes. Ni siquiera sé lo que son, pero la respuesta es no.

—Bien, media docena —se echó hacia atrás—, son solo cinco
dólares, tengo que cubrir los costes de impresión. ¿Las buenas
noticias?, no hubo ningún gasto de fotógrafo, tomé las fotos con
mi palo selfie.

Ella bajó el tenedor lleno de pollo a su plato— ¿Realmente


has hecho un calendario de ti mismo?

—Por qué crees que no tenía pantalones.

—Lass, en serio… ¿Hiciste doce fotos de desnudos tuyos?

—Suspensorio, llevaba mi suspensorio, recuerda. Solo hice


el mes de diciembre caliente. Soy tan sexy, es evidentemente
J.R. WARD Blood Kiss
estúpido.

Marissa echó una ojeada alrededor de la habitación y se


estremeció por el número de cosas donde probablemente puso su
culo desnudo antes de decidirse por la chimenea delante del
fuego —¿Qué te dio esa idea?

Puso los ojos en blanco ─ ¿Cuantas noches tenemos antes


de que acabe este año? Tengo que devolverlos a Kinko 100 antes
del 31 de diciembre.

Como de la nada, le vino una imagen de algunos pobres


humanos en la oficina filial de FedEx echando un vistazo y medio
al, en su mayor parte, desnudo ángel caído.

Sin previo aviso, comenzó a reír tan fuerte que los ojos se
le llenaron de lágrimas. Del buen tipo de lágrimas, eso eran.

Y mientras ella misma se entregaba a la ridiculez del ángel,


Lass simplemente estaba sentado en el sofá, viendo Melrose
Place, una traviesa y tranquila sonrisa en su hermoso y
desquiciado rostro.

era un ángel, pensó para sus adentros. Un ángel total.

100
Es una cadena de tiendas que proporcionan un punto de venta al por menor para FedEx.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 29

Mientras Butch salía fuera de la puerta oculta bajo la gran


escalera de la mansión, su único pensamiento era encontrar a su
compañera.

Y el sonido de su risa era un localizador instantáneo y una


fuente de alivio de alto octanaje. Había estado muy descentrada
desde que se había despertado después de un día de sueño
inquieto, el peso de lo que estaba en su mente, le daba la
apariencia de alguien arrastrando un magnífico piano de cola.
Pero le había prometido que le conseguiría algo sobre la chica,
cualquier cosa, e iba para decirle que estaba en ello.

Caminando a través del mosaico que representaba un


manzano en plena floración, entró en la sala de billar y…

Lassiter alzó ambas manos desde su posición boca abajo en


el sofá —Me puse mis pantalones, soy un buen chico.

Los colmillos de Butch amenazaban con descender y su labio


superior se retrajo — ¿Disculpa? Y piensa con cuidado antes de
explicar esto, estás peligrosamente cerca de la línea.

Marissa tomó un sorbo de un vaso con agua —Es


perfectamente inocente.
J.R. WARD Blood Kiss
—Estoy haciendo un calendario desnudo —comenzó el ángel
caído.

—Llevaba un suspensorio.

—Lo hice todo con un palo selfie.

Como los dos hablaban uno por encima del otro, Butch tuvo
un impulso repentino de taparse ambas orejas, cerrar los ojos y
seguir la-la-la-la-la —Sabéis que soy bueno, soy realmente bueno
en no saber nada más.

En cualquiera de las payasadas de Lassiter, para el caso. El


cabrón tenía la forma de hacer lo ordinario complicado y lo
mundano loco.

Era un regalo.

Solo pregúntale al ángel caído, él te contara.

— ¿Nos disculpas un minuto? —dijo Butch mientras


caminaba y daba un beso a Marissa en la frente. Dios, olía tan
bien en la nariz y wow, esa hembra podría hacer que unos
pantalones y una blusa parezcan un maldito vestido de baile
—. Tengo que hablar con mi chica.

—NFW101, estoy viendo Melrose.

—No era una petición, Ángel.

—¿Pasa algo? —Preguntó Marissa mientras se limpió la boca


con una servilleta de Damasco—. ¿Se lastimó alguien en el
entrenamiento?

Sacó un taburete y se sentó junto a ella —Lass, te estabas


yendo.

101
No FukingWay: De Ninguna Jodida Manera
J.R. WARD Blood Kiss
—Y una mierda.

Butch hizo una mueca y odiaba hacer la oferta: —Puedes


utilizar el sofá del Pit.

— ¿Me harás cambiar de canal cuando volváis allí?

— ¿Te irás ahora si digo que no?

— ¿Estás diciendo no ahora?

Por Dios santo, Lassiter era perfectamente capaz de jugar


un partido de tenis de preguntas hasta el amanecer… o una de las
partes involucradas tira la toalla por deshidratación y
agotamiento —Sí, estoy diciendo no.

—Espera, ¿significa eso que puedo ver Melrose o no? La


negativa doble confunde…

— ¡Jesucristo, sólo vete ahora!

Lassiter estaba murmurando mientras se ponía de pie


—Cuántas veces tengo que decirte que no es mi nombre.

—Necesito una copa —Mientras el ángel caído se iba, Butch


volvió sobre sus pies y fue detrás de la barra, sirviéndose un
Lagavulin, no se iba a andar por las ramas, porque él sabía que a
su shellanno le gustaba—. Creo que tengo una pista.

— ¿La tienes? —dejó su tenedor en su plato—. ¿Qué?


¿Cómo?

Puso dos trozos de hielo en un vaso bajo y les dio un baño


de color ámbar —Ese pedazo de metal es una clave y le entrada
en un club privado que es para humanos solamente.

—Oh, Dios mío, si podemos obtener una lista de miembros,


tal vez podemos encontrar su nombre.
J.R. WARD Blood Kiss
Sí, no un club de campo mi amor, pensaba mientras dio un
largo trago.

— ¿Cómo descubriste esto? —preguntó.

—Uno de los alumnos pertenece a él, me llevará allí cuanto


antes, solo tengo que ver con los otros Hermanos el próximo par
de noches, creo que si cambio algunas clases, puedo librar el
viernes.

— ¡Así que vamos a ir! ¡Esto es increíble! —Cuando él se


paralizó con su copa a mitad de camino hacia sus labios, Marissa
frunció el ceño—¿Por qué estás mirándome así? Butch, en serio,
yo voy contigo.

Él meneó la cabeza y siguió mientras tragaba —No, yo a


solucionar esto, no te preocupes, te haré saber tan pronto
encuentre…

—Voy contigo.

Mientras echaba una mirada a la inclinación de su mentón,


puso su Scotch en la barra —Marissa, este no es el tipo de lugar
que convenga pasar en coche, mucho menos entrar. Es un club de
sexo.

— ¿Y?

—Él parpadeó —Cielo, no es…

— ¿Necesito recordarte lo que hicimos después de la


película. ¿Cuatro veces?

—Marissa

—Butch—ella se hizo eco.

Para mantenerse sin maldecir, tomó toda su copa y se sirvió


J.R. WARD Blood Kiss
otra —No tienes estomago paraalgo por el estilo, habrá gente
follando por todas partes, haciendo cosas extrañas de mierda
unos a los otros. No puedes manejar eso.

—O tal vez es más que tú no puedes manejarlo si estoy yo


allí.

Él puso sus ojos en blanco. No podía evitarlo —No sabes lo


que estás diciendo. O cómo son ese tipo de cosas.

Marissa dobló su servilleta en cuadritos, lenta, precisa y la


colocó al lado de su plato —Bien, sólo lo sabremos si vamos juntos
¿no?

—No te voy a llevar allí. Esto no es una discusión.

—Sí, me vas a llevar —Se deslizó fuera del taburete y


recogió la bandeja de comida—. ¿Y si me entero de que fuiste
solo? Voy a considerarlo una traición al más alto nivel en nuestra
relación y eso no es una discusión.

Trató de imaginársela al lado de una pareja vestida con


látex negro recibiendo por el culo por un par de gemelas DD102con
un consolador ajustable púrpura a juego.

—Marissa. No va a haber tiempo para cuidarte —dijo


bruscamente—. Mi enfoque va a estar en entrar, averiguar dónde
está el personal, encontrar las personas adecuadas para hablar,
la distracción no va a ayudar a esa chica muerta.

—No te atrevas a jugar esa carta. Soy totalmente


consciente de por qué vamos y me gustaría señalar que eres mi
hellren, no mi ghardian. Así que deja de lado la chorrada del
paterfamilias y tómate un par de Valium antes de entrar si tienes
que hacerlo, pero no puedo ser más clara, yo voy contigo y te voy

102
Las gemelas Delia y Deidre Denis son las nietas de Harley Quinn, novia del Joker de Batman.
J.R. WARD Blood Kiss
a ayudar a resolver esto—Se inclinó—Noticia de última hora…
sólo porque tenga un par de ovarios no significa no tener un
cerebro, o el derecho a pensar de forma independiente.

En el silencio que siguió, lo único que pudo hacer era mover


su cabeza hacia adelante y hacia atrás. Las palabras que estaban
en la punta de su lengua no iban a ayudar en esto, y no podía
creer que estuvieran discutiendo otra vez.

Sobre todo por el botón de reinicio que pulsaron la noche


anterior.

— ¿O qué es lo que te preocupa? —desafió ella.

— ¿Qué?

— ¿Que me pueda gustar?

Con esa cancioncilla cayendo a sus pies como una granada,


ella se alejó, cabeza bien alta, hombros hacia atrás, un montón de
autoestima enderezando su espina dorsal.

Apoyando sus palmas contra la encimera de granito, se


recostó en sus brazos y trató de impedir un grito de frustración.

Al menos la botella de Lag estaba todavía tres cuartas


partes llena.

Lo iba a necesitar.

Peyton exhaló una bocanada de humo y dejó caer su cabeza hacia


J.R. WARD Blood Kiss
atrás sobre su almohada —Aquí.

Pasando la cachimba a Anslam, cerró los ojos y se sintió


flotar un palmo sobre su cuerpo. La familiar sensación de alivio le
recordó que Parry tenía probablemente razón; probablemente no
necesitase hacer esto. Pero mierda, ¿después de las dos noches
que habían pasado?

Necesitaba un pequeño descanso.

Joder… se lo había ganado.

—Así que ¿qué opinas de todos ellos? —preguntó.

El sonido de Anslam exhalando igual que él lo había hecho


era como alguien riendo en la misma parte de una película en que
tú lo hiciste, o disfrutar de la misma buena comida. La
camaradería era una cosa agradable.

—Boone es genial —dijo el chico—. Axe es un puto friki, es


decir, míralo tú mismo, un gilipollas con la ropa negra, el pelo de
pincho y ese puto tatuaje de mierda.

Peyton se esperó para que el chico continuara —Y qué hay


de Novo.

—Es jodidamente caliente.

Por alguna razón, a pesar de que estaba de acuerdo, no le


gustaba la idea de Anslam teniendo esa opinión… o peor, teniendo
una erección por ello.

—No sé —balbuceó Peyton—, ella está bien.

— ¿La viste haciendo abdominales? No puedo creer que


Boone consiguiese sujetar sus pies, quería esa jodida vista.

—Te partiría por la mitad —Aunque si esto se mantenía,


J.R. WARD Blood Kiss
Peyton debería cuidar de eso mismo—. Además, no sé si lo hace
con machos.

—La traeré de vuelta —dijo Anslam en voz baja—. Me voy a


echar encima de su jodido…

— ¿Y qué piensas de Craeg? —le cort óPeyton.

—Él es el tipo a batir. Sin ofender a Paradise que terminó


primera al final de la noche, pero Craeg probablemente va a
hacer el recorrido completo.

—Sí —Al menos podrían estar ambos de acuerdo en eso, sin


un ataúd interponiéndose entre ellos—. ¿A quién llevarás al baile
a casa de su padre?

—Por ahora, a nadie. Me gusta mantener mis opciones


abiertas. Bueno, antes de que entremos en crisis, ¿podemos
comer algo?

Peyton abrió los ojos y miró sobre el antiguo reloj Cartier


en su mesita de noche —Sí, claro que sí, déjame llamar a Paradise
primero, quiero asegurarme de que llegó a su casa.

— ¿Seguro que vosotros no estáis saliendo?

—No, solo amigos.

—Ella es toda una pieza.

Peyton se giró y miró al tipo —Lávate la boca antes de


hablar de ella.

Anslam meneó la cabeza y puso las palmas de sus manos


hacia arriba —Tienes alguna mierda sin resolver con ella, mi
amigo. No te engañes.

Lo que sea.
J.R. WARD Blood Kiss
Alcanzando su teléfono, la llamó desde su lista de llamadas
recientes y esperó que contestase. Mientras la conexión sonaba,
miró alrededor de su habitación. La mansión de sus padres era
nueva, con grandes ventanas de arco recorriendo la parte
posterior que pasaba por los jardines, con techos altos y madera
buena, siempre había pensado que su habitación era espaciosa,
incluso con todas las sofocantes antigüedades de mierda que su
madre insistió en poner y hacer que todos viviesen con ellas tanto
si querían como si no…

— ¡Hola!

Frunció el ceño — ¿Estás bien, Parry?

—Oh —hubo una pausa—. Eres tú.

— ¿A quién infiernos esperabas?

— ¡Ah!, nadie, mi tía. Mi… su primo, el primo de mi tía. No le


conoces… la conoces, quiero decir.

— ¿Has estado fumando? —sonrió—. Porque si lo has hecho,


necesitas dejar ahora mismo la pipa y empezar a dormir.

—No, no lo he hecho, pero tu si, puedo oírlo en tu voz.

— ¿Cómo?

—Más ronca de lo normal.

Por una fracción de segundo, se preguntó si ella encontraría


eso sexy o no. Sacudiéndose, dijo —Sólo quería ver si estabas en
casa. ¿Está tu padre allí contigo? debe haber acabado el trabajo.

—Sí, hemos tomado la Última Comida juntos. Ahora estoy


sola aquí en mi habitación.

—Anslam y yo estamos apedreados y noqueados —El tipo


J.R. WARD Blood Kiss
levantó el pulgar hacia arriba desde el otro extremo de la cama—
Vamos a carbo-cargar y colapsar. Va a ser fabuloso. De todos
modos, me alegro de que estés bien.

—No comas mucho helado, te hincharas y luego te quejaras


al día siguiente de haber perdido tu figura de chica.

—Nunca he hecho eso.

— ¿Nunca? ¿De verdad?

—Muy bien, muy bien —murmuró.

— ¿Y es necesario recordar el incidente de la masa de


galletas?

Peyton gimió —Podría haber jurado que cagué todos mis


órganos internos.

—Así es. Sigo diciendo que puedes ser intolerante a la


lactosa. Deberías tenerlo en cuenta. Te quiero.

Miró a Anslam y no quiso volver a decir las palabras delante


del tipo —Yo, también. Nos vemos mañana,

— ¡Oh!, escucha, encontré tu fotografía.

— ¿Mi qué?

—Fotografía. En el autobús. Cayó de tu mochila o el bolsillo


o algo.

—No tengo ninguna fotografía que perder mejillas dulces.


Pero gracias por pensar en mí… y si implica cualquier cosa
desnuda y hembra, me la quedo de forma gratuita. Sólo porque
soy un recto buen Samaritano.

Ella se rió —No, no sé lo que es la imagen en realidad. Pensé


J.R. WARD Blood Kiss
que se te cayó, pero supongo que no. Es una antigua Polaroid.

— ¿Una Polaroid? Jesús, es un clásico.

—Bueno, de todos modos, la tendré hasta que alguien la


reclame. Ten un buen día y realmente no deberías estar fumando.

—Mantenme informado. Buen día también pequeña.

Cuando terminó la llamada, cruzó la habitación y dejó el


teléfono al lado del reloj —Es una buena hembra.

— ¿De qué estaba hablando? ¿Una fotografía?

—No sé. Alguna Polaroid que encontró en el autobús—Se


sentó. Se puso de pie. Intentó caminar—. Wow. Esto es una
mierda fuerte. Vamos a ir a la cocina por la parte de atrás para
nadie nos vea flotando y haciendo eses.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 30

Mientras Paradise caminaba descalza de un lado a otro por


su habitación, se aseguraba de hacerlo en puntillas para no hacer
ningún ruido, aunque considerando los fuertes latidos de su
corazón, se sorprendía que no estuviera despertando a la gente
del otro lado del río debido al martilleo.

Una rápida parada para fijarse la hora.

Seis con cincuenta y ocho. O quizá seis con cincuenta y


nueve, difícil precisarlo debido al viejo reloj en su cabecera,
especialmente desde el otro lado de la habitación.

Frotándose sus manos transpiradas en sus jeans, revisó su


celular. Como había puesto la cosa hacia arriba a propósito, se
quedó mirando fijamente la pantalla negra. Estaba en modo
silencio pero vibraría cuando Craeg llamara.

En cualquier momento.

De verdad.
J.R. WARD Blood Kiss
Frunciendo el ceño, tomó y activó el celular, en caso de que
se hubiera perdido algo. Lo cual, reconoció, sería como si alguien
no notara un panel de neón en su habitación. Nada. Ninguna
llamada perdida en la pantalla. Tampoco ningún mensaje de texto.
Sólo para estar triplemente segura, puso su clave y revisó su
registro de llamadas.

Nada.

Dios, esto era horrible. Sentía como si estuviera de pie


sobre un parapeto, mirando el largo camino hacia abajo y sin
tener nada de dónde agarrarse. Lo cual era de locos… y una señal
que su glándula suprarrenal estaba realmente sobrevalorando la
amenaza a su seguridad personal. Por Dios, no iba a perder un
brazo o una pierna si él no llamaba como dijo que haría. Ella
estaría perfectamente bien.

¡Por favor! Ni siquiera estaba retrasado.

Dejando el celular donde estaba, continuó caminando.

Aunque no duró mucho. Dos minutos después regresó al


celular nuevamente.

Nada.

Dándose la vuelta, se cabreó con ella misma. Aquí estaba


ella, compitiendo por su independencia y autonomía y
consiguiendo la fuerza ¡GRRR! para rechazar el asunto de la
glymera… y aun así estaba preocupada que cierto macho la
llamara para lo que probablemente sería una sesión telefónica
solo para que él pudiera correrse.

Sí, eso realmente la hacía una feminista.


J.R. WARD Blood Kiss
Además, ella nunca antes había tenido un orgasmo. Qué le
hacía pensar a él que podría…

El sonido como de un tambor que venía de su cabecera la


hizo correr tan rápido que se resbaló con la alfombra.

─ ¡Hola! ─espetó mientras recuperaba el equilibrio.

Hubo un toque de silencio. Y luego esa profunda voz, esa


deliciosa voz de macho estaba en su oído: ─Dime en que parte de
tu casa estás.

Ella miró a su alrededor ─¿En mi habitación?

─Las luces están encendidas.

─ ¿Sí?

Era gracioso que aunque aparentemente él estaba haciendo


las preguntas y ella las contestaba, la realidad era lo opuesto.
Paradise sentía como si fuera la única en hacer las
interrogaciones.

Métete a la cama. Apaga las luces.

─Ok ─fue junto a la puerta y apretó el interruptor, luego


regresó y se subió al colchón alto, quitándose los zapatos de una
patada y estirándose─. Está oscuro.

Digamos totalmente negro.

Craeg hizo un sonido, algo que no pudo identificar, y la


experiencia fue increíble. Con las luces apagadas, era como si él
estuviera junto a ella.

─Me mataste en clase ─ dijo con voz gutural.


J.R. WARD Blood Kiss
─ ¿Por qué?

─No puedo apartar mis ojos de ti. Veo la parte de atrás de


tu cuello ─Ese sonido vino de nuevo y se dio cuenta que era algo
entre un ronroneo y un gruñido… claramente, ya se encontraba
completamente excitado─. Tengo fantasías en las que me coloco
detrás de ti e inclino tu cabeza hacia atrás. Paso mis manos
bajando por tu garganta…debajo de tu uniforme… hacia tus
senos.

Paradise cerró los ojos ─Oh, Dios… ¿Las tienes?

─Todo el tiempo. ¿Por qué crees que no podía levantarme de


mi asiento hoy?

Ella tuvo una imagen de él congelado en la parte de atrás


del salón, sin ninguna expresión en su rostro, su gran cuerpo
tenso.

─ ¿De qué estás hablando?

─Estaba duro. Y se hubiera notado.

El cuerpo de Paradise se arqueó al imaginarse cómo se vería


la parte de adelante de sus pantalones sueltos, estirada y
apretándose sobre su grande y rígida longitud.

─Necesito sentarme en frente para no verte ─cuando ella


se rió suavemente, el gimió─. Hazlo de nuevo.

─ ¿Hacer qué?

─Esa risa. Es tan jodidamente sexy ─Cuando ella le


agradeció, escuchó un susurro─. ¿Te has tocado alguna vez,
Paradise?
J.R. WARD Blood Kiss
Paradise se imaginó por un momento a Novo, tan segura, tan
sexual y confiada, que pensó en mentir ─No.

─Te he estado tocando en mi cabeza desde que regresé


aquí.

Más imágenes de él aparecieron como telón de fondo en la


oscuridad de su habitación: luchando con honor contra el
Hermano Butch, cargando pesas, mirándola en los vestuarios.

─ ¿Qué tienes puesto? ─ exhaló.

─Es como si estuvieras aquí conmigo.

─Lo estoy ¿Qué tienes puesto arriba?

Ella miró hacia abajo en la oscuridad y no vio nada ─Tengo


puesta una blusa.

─No te la quites ─ gimió. O quizá fue otro ronroneo─.


Coloca tu mano dentro del cuello.

Parecía la cosa más natural del mundo hacer lo que le decía


y la sensación de sus dedos acariciando su piel hizo que
escalofríos recorrieran su cuerpo.

─ ¿Estás usando sujetador?

─Sí.

─ ¿Puedes sentir uno de los tirantes? Está tibio por tu piel


¿Cierto?

─Sí ─exhaló ella.

─Suelta el primer botón. Hazlo por mí. Ahora ve más


adentro… ¿Tu pezón está ajustado contra la copa?
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando Paradise obedeció, quería decirle que sí, excepto
que estaba respirando tan fuerte y su mente dejó de funcionar.
Sin embargo a él no parecía importarle el silencio.

Craeg rió, ese profundo y oscuro sonido excitándola


─Quiero que mi boca esté allí. Quiero verte jadear mientras paso
mi lengua, mientras te chupo.

Para ser un macho de pocas palabras, no había duda que


podía formar las mejores frases.

─Todavía pienso en lo de la clínica ─se oyó a ella misma


decir─. Tu mano debajo de las sábanas. Recuerdo exactamente
como se veía, yendo de arriba abajo…

─ ¡Joder!

─… Hasta que tu…

─Rompe tu camisa por la mitad.

─ ¿Qué?

─Arranca la maldita cosa de tu cuerpo ─Espetó─. ¡Deja el


maldito celular a un lado y rómpelo por la mitad!

Los botones volaron por todos lados.

Y Dios, se sintió bien, su torso arqueándose nuevamente


mientras rasgaba la cosa por la mitad sin que los botones
ofrecieran resistencia al poner su fuerza en ello.

Desplomándose en las sábanas, luchó para colocar el celular


en su oído una vez más y al hacerlo, lo escuchó respirar más y
más fuerte, excepto que luego se detuvo.
J.R. WARD Blood Kiss
Con voz tensa, como si estuviera apretando los dientes, le
ordenó que llegara debajo de su sujetador, frotara sus pezones y
sintiera las curvas de sus senos y luego que se deshiciera del
sujetador. Ella no dudó, asombrándose al sentir explorar con la
punta de sus dedos su suave piel y las puntas apretadas, creando
corrientes de electricidad y calor que fueron directo a su centro.
En todo momento, Craeg le hablaba con esa voz de terciopelo,
instruyéndola en una forma deliberada, a pesar de la carga
erótica de todo esto, preparándola lenta e inexorablemente.
Cuanto más excitada, caliente y mojada se sentía, menos se
preocupaba por la mierda de la dama modesta y más deseaba lo
que él le estaba ofreciendo.

Sin embargo mantenía suficiente compostura para quedarse


relativamente callada. Aun cuando quería gritar su nombre, la
idea que de un doggen o su padre quisieran abrir su puerta
porque oyeron algo, la llevaría a una conversación que no sería
capaz de fingir.

─ ¿Ahora qué? ─gimió ella.

En la oscuridad de la habitación que le habían asignado,


Craeg iba con todo, con malditamente todo. El centro de
entrenamiento podría estar prendido en llamas o ser sacudido
por un terremoto y aun así no hubiera cortado la comunicación.
J.R. WARD Blood Kiss
No tenía idea cómo era la habitación de Paradise, dónde
estaba su cama, cuántas almohadas tendría o de qué color sería
su edredón. Sin embargo tenía una imagen jodidamente clara de
cómo ella se veía, toda extendida y retorciéndose, la blusa
desgarrada colgando de sus brazos en dos partes, libre de su
sencillo sujetador, sus senos expuestos.

Sus pequeños pezones erguidos y duros listos para su boca.

─ ¿Puedes sentirme en ti? ─Preguntó.

─Si… ─Jadeó.

Bien, era momento de ir más a fondo. Aunque no para él.


Tuvo que parar de manipular su polla, porque cuando lo hizo,
comenzó a tener un orgasmo y eso dejó frito a su cerebro: Más
que nada, más que correrse, quería hacerlo bien para ella.

Porque esto era lo único que tendrían. No tenía la maldita


intención de quitarle su virginidad, y si quería mantener esa
decisión, entonces tenía que asegurarse de que hubiera una
infranqueable distancia entre sus cuerpos desnudos: La mierda
del teléfono era lo único seguro para hacer esto. Todavía podría
ser considerada respetable, ya que el que se masturbara era una
propuesta muy diferente a que algún Neandertal como él
penetrara su sexo hasta correrse fuertemente unas cuantas
docena de veces, y robarle el derecho al macho con el que
finalmente iba a emparejarse.

Siempre que nunca esté a solas con ella por mucho tiempo,
el sería capaz de hacer lo correcto con ella, además no se
engañaba. Aunque la atracción que sentían era increíble ¿Luego
J.R. WARD Blood Kiss
que se acabe el entrenamiento? Después que todo termine
¿Asumiendo que lo consiguieran?

Cada uno por su camino. Incluso si terminaran trabajando


juntos una que otra vez.

En definitiva, no existía un futuro en pareja que pudiera


ofrecerle a ella. Especialmente cuando comenzara a trabajar en
el verdadero objetivo de todo este entrenamiento: venganza.
Contra los aristócratas que permitieron que su padre sea
asesinado por el enemigo.

No descansaría hasta que su sangre estuviera en sus


manos.

─Dirige tus dedos hacia abajo por tu estomago ─le


ordenó─. ¿Qué es lo que encuentras?

─La pretina de mis jeans.

─Desabrocha el botón.

─Sí…

Hubo un crujido, luego volvió a hablarle ─ ¿Ahora?

─La cremallera.

Otro crujido. Durante el cual se imaginó que era el único


que desabotonaba la cosa, abría ampliamente la bragueta y
besaba sus bragas de encaje. O en el caso de ella, de algodón.

─Quítate los jeans. Déjate puestas las bragas.

Escuchó más sonidos de movimiento a través del altavoz en


su oído.
J.R. WARD Blood Kiss
Debajo de la delgada sábana que cubría su cuerpo desnudo,
Craeg no pudo evitar sujetarse y darse una caricia o dos. Pero
cuando la punta de su polla comenzó a quemar como si fuera a
explotar, tuvo que parar.

Le gruñó entre dientes ─Coloca tu mano entre tus muslos, abre


esa largas piernas…hazlo

Aunque quería ir con cuidado, él estaba muy ansioso. Y


también lo estaba ella: Sus pequeños gemidos lo lanzaron justo al
límite, su polla más que preparada esperando por su mano para
continuar con el cronograma.

─frótalo ─Gimió cuando su erección golpeó debajo de las


sábanas, chorros calientes caían en su estómago mientras se
corría─. Oh Dios, Paradise, acaríciate por encima del algodón…
─Mientras ella gritaba, Craeg podía decir, aún a través de su
propia liberación, que ella estaba cerca─. Debajo… ve debajo,
siente la humedad y el calor… siéntelo… Oh, joder…es tan suave…

Ahora ella jadeaba, entonces dijo su nombre como si


hubiera sido rasgado de su garganta.

─Imagina mi boca en ti.

Fue así cuando se vino. Y también lo hizo él una vez más


mientras la escuchaba tomar aire y luego soltarlo, un sonido real
y jodidamente delicioso entre ruego y lamento que se escuchó a
través de la conexión.

Solamente el sonido de su liberación le dio su orgasmo


número tres. Y cuatro.
J.R. WARD Blood Kiss
─No pares ─le dijo con voz ronca─. Siente a mi lengua
lamiendo, a mis labios succionando…

Un tiempo después, cuando finalmente terminó, todo lo que


hicieron fue respirar juntos.

Por alguna descabellada razón, deseó estar junto a ella y


sostenerla, o alguna mierda. No lo sabía. De lo único de lo que fue
consiente fue que tenía este ardiente impulso de asegurarse que
se encontraba bien.

Ahora, los kilómetros que los separaban parecían algún tipo


de castigo.

─ ¿Estás bien? Le preguntó bruscamente.

─Oh…sí…

Cuando escuchó la sonrisa en su voz, empezó a sonreír de


oreja a oreja, y no es que eso haya hecho que esté contento de
estar solo y a oscuras. Probablemente se veía como un completo
idiota.

─Eres hermosa ─Se escuchó él mismo decir─. Eres asombrosa.


Eres increíble.

Ella se echó a reír ─Eres gracioso.

─Difícilmente. Nací sin sentido del humor.

─ ¿De verdad?

─Sí. Soy el macho más aburrido que conozco y nunca capto


los chistes.

─Sabes… ahora que lo pienso, creo que todavía no te he


visto sonreír.
J.R. WARD Blood Kiss
─No guardes esperanzas.

Craeg se inclinó hacía la mesa de noche, abrió el cajón y


sacó el paquete de cigarrillos y el encendedor Bic que había
comprado cuando regresó del centro de entrenamiento─Fumo,
por cierto.

Solo después del sexo, estuvo a punto de explicar, sin


embargo no quería resaltar que había estado con muchas excepto
con ella por alguna razón.

Inclinando su cabeza a un lado para sostener el celular en su


oreja con el hombro, abrió el Marls103 y sacó el palillo como pudo.
El encendedor hizo un shhhhhh mientras lo prendía y obtuvo un
primer plano de su puño cuando acercó la llama a su cara. Esa
primera calada fue suficiente para hacerlo gemir de nuevo.
Mantuvo el cigarro entre sus dientes mientras palmeaba el cajón
buscando el cenicero, el cual lo colocó encima de su pecho
desnudo.

─Es un mal hábito ─dijo a manera de disculpa─, pero al


menos los vampiros no nos enfermamos de cáncer.

Tan pronto como había iniciado esto con ella, había estado
planeando como conseguir un cigarro para después. No muy
romántico.

No es como si estuviera interesado en romance, se recordó.

─Así que ¿Por qué no sonríes, Craeg?

103
Marlboro
J.R. WARD Blood Kiss
La pregunta/afirmación o lo que fuere, podría tomarse
como alguna clase de broma ligera, sin embargo su tono de voz
descarto eso de inmediato.

Y quien iba a decir, fue probablemente esa sensación floja y


relajada post orgásmica que sorprendentemente le hizo
responderle en lugar de colgar, que es lo que debería haber
hecho.

─ ¿A cuántas personas perdiste en las redadas? ─susurró


él.

─A siete primos ─citó con tristeza─, solo quedamos mi


padre y yo. Los dos tuvimos mucha suerte.

─Yo perdí a mi familia directa. Mi madre y mi hermana


estaban conmigo en casa. Mi papá estaba en el trabajo.
Encontraron nuestra dirección en su licencia de conducir de
humanos falsa luego de asesinarlo. Así fue como dieron con
nosotros ─Dio otra calada─. Es por eso que no sonrío.

─Lo siento mucho.

─Yo también ─Lo cual era algo que no hubiera dicho en


otras circunstancias─. No pude salvarlas. A mi madre y mi
hermana, eso es todo.

─Oh, Dios…

Él se encogió de hombros ─Perdí mucha sangre. Los lessers


rompieron la puerta y yo bajé las escaleras cuando escuché el
ruido. Me atacaron, pensaron que estaba muerto, por eso me
dejaron. Hasta ésta noche, no sé por qué sobreviví. Ellos usaron
machetes. Estuve lo suficientemente consiente para oír a mi
J.R. WARD Blood Kiss
madre gritarle a mi hermana que corriera… y luego escucharlas
morir a las dos...horriblemente.

Cuando ella hizo un sonido ahogado, él sacudió la cabeza


─Lo siento TMI104

─De verdad… sé que no es suficiente, pero lo único que


puedo decir es lo siento mucho.

─Gracias.

─ ¿Cómo sobreviviste? ¿Qué… alguien llegó para salvarte?

─Me desperté en una piscina de mi propia sangre justo


antes del amanecer. Estaba muy débil… A penas pude
arreglármelas para cerrar la puerta principal antes de que el sol
me quemara por completo. Me arrastré por la casa y encontré
sus…sí. Fue extraño, la imagen de ambas yaciendo en el linóleo,
sangre roja por todos lados, piel blanca… ellas se habían
alcanzado, mi mamá tenía una mano… ─Craeg tuvo que parar para
aclararse la garganta─, mi mamá había extendido su mano hacía
mi hermana y mi hermana trataba de llegar a ella. Sus ojos
estaban abiertos… no lo sé ¿Luego de ver eso? Algo en mí se
despertó. Es todo lo que puedo decir… y fue cuando esto empezó.
Es cuando decidí que algún día, de alguna manera, iba a encontrar
el camino hacia la guerra contra la Sociedad Lessening. Es la
única forma de caminar por la tierra sin querer volarme los sesos
─rió bruscamente─. Bueno, también decidí que odio a los
aristócratas, aunque eso ocurrió luego de dos días después de lo
sucedido.

─ ¿Por qué…? ─Ella dudó─. ¿Por qué odias a la glymera?


104
Toomuchinformation: Demasiada Información.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 31

Mientras Paradise esperaba por algo que volviera a ella a


través del teléfono, su corazón latía rápido de nuevo, y ella tuvo
que encender la luz. Envolviendo su edredón de color coral
alrededor de sus piernas desnudas y jalando de su camisa cerca,
ella encogió las rodillas apretadamente y esperó.

Pasó un rato largo antes de Craeg le respondiera —Lo


primero que hice cuando tuve algo de fuerza fue tratar de
encontrar a mi padre donde él estaba trabajando en esa
mansión… cuando llegué allí, fue más o menos lo mismo que en mi
casa. Sangre y cuerpos por todas partes, pero también sucedido
un montón de saqueo de pinturas y platería, y ese tipo de mierda.
Algunos de los cadáveres se habían quemado porque estuvieron
expuestos a parches de la luz solar. Aquellos que estaban más
profundamente metidos en la casa todavía estaban intactos.
Encontré a mi padre... en la sala donde él había instalado un nuevo
piso de caoba. ¿Y qué más encontré? La maldita puerta abierta
del cuarto de seguridad ese en el que la familia no había dejado
entrar ni a él ni a los otros sirvientes y trabajadores.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¿Qué?... ¿Quieres decir que…

—La familia que vivía allí, los aristócratas que vivían allí,
fueron a refugiarse a una habitación anexa revestida de acero…
y ellos no permitieron que ninguno de los trabajadores entraran…
vi la puerta abierta, y sus pasos a través de la sangre de mi
padre y los de su clase, a medida que ellos fueron a la salida y
escaparon justo antes de que el amanecer llegara o a la siguiente
noche ─Hubo otra pausa. Y luego, en voz baja, dijo—. Yo enterré
a todos menos a mi padre allí. A él me lo llevé de vuelta a casa. Yo
solo no podía… dejar a los otros así. Un doggen regresó mientras
yo estaba cuidando de los cuerpos y me dijo que habían estado
tratando de encontrar parientes, pero todo el mundo había sido
asesinado en las casas de los trabajadores… justo como en la mía.
Literalmente no hubo ningún sobreviviente que atendiera a los
muertos. Oh, ¿y aquella familia de clase?, ellos corrieron. He
tratado de encontrarlos… y no voy a descansar hasta que lo haga.
Vivían en una propiedad llamada Endelview.

Él se aclaró la garganta ásperamente —Quiero decir, ¿cómo


le haces eso a otra persona? ¿Cómo vives contigo mismo sabiendo
que podrías haber ayudado a alguien y no lo hiciste? El personal,
los siervos que habían servido a esa familia por generaciones. Y
había muchos de esos plebeyos en ese salón. Ellos llegaron ahí,
por lo que estaba contando un doggen, porque los tipos de la
construcción supieron sobre el pasaje y arreaban a la gente en la
dirección de ese cuarto. Ellos estaban golpeando en los paneles
para que los dejaran entrar, mientras la casa era saqueada… lo sé
porque muchos de los cuerpos fueron agrupados contra la pared.
Pero no. Ellos no eran lo suficientemente buenos, lo
suficientemente importantes, lo suficientemente dignos.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¡Oh… Dios!

Esa fue la única cosa atravesando por su mente… porque ella


supo de esa historia, también. Peyton había compartido el
terrible relato con ella durante una de sus largas llamadas
telefónicas, cerca de un mes después de que ella y su padre se
hubieran ido a la casa de seguridad. El primer hijo, una hija del
medio, la madre y dos primos, habían informado volver de fuera
de la ciudad para descubrir la carnicería... ¿pero tal vez ellos
habían estado allí todo el tiempo?

Y habían desaparecido. Es probable que a una nueva casa de


seguridad lejos de Caldwell.

—De todas maneras, tengo planes para ellos. Cuando yo


pueda descubrir dónde están.

Paradise cerró sus ojos —No todos los aristócratas son


malos.

— ¿Cuándo has tenido que escuchar a tu padre volver a casa


todas las noches con historias sobre la forma en que lo trataban
como mierda, mientras que él estaba tratando de ganarse la vida
honradamente? Es difícil de encontrar ninguna simpatía por
ellos… y eso fue antes de que fueran directamente responsables,
no sólo por la muerte de mi padre, sino también la de mi madre y
mi hermana.

—Lo siento.

—Está bien.

No, no lo estaba.
J.R. WARD Blood Kiss
Y ella no estuvo sorprendida cuando dijo abruptamente —Yo
debo irme, tenemos que dormir.

—Sí. Sí, por supuesto —Ella se aferró al teléfono con


fuerza, tratando de pensar en algo que decir—. Yo, ah…

—Te veo mañana.

Click.

Apartando su celular de la oreja, se quedó mirando la cosa.


Naturalmente, no había constancia del número, porque las líneas
fuera del centro de formación, al igual que las de la casa de
audiencias, eran restringidas y privadas.

Pero ella no le hubiera llamado de nuevo, incluso si hubiera


podido.

Colocando su teléfono a un lado, miró a través de su


habitación, su bonita, elegante habitación, con sus tonos de coral
y rosa, sus cortinas de seda con borlas y alfombras de agujas
rugosas. No podía culpar a Craeg por la forma en que pensaba o lo
que él sentía. Ella estaría exactamente de igual manera. Pero la
respuesta no era que él acechara a algún tipo y lo asesinara
tomando ahvenge por esas muertes. O también el asesinato de
hembras por encima de todo eso.

Bueno, al menos esperaba que no fuera la respuesta.

Había tanta muerte ya dentro de la especie. ¿Seguramente


habría otra manera de impartir un castigo por tanta
equivocación?

A medida que su teléfono comenzó a vibrar, ella saltó y lo


recogió. Sin número. ¿Él? ¿De nuevo?
J.R. WARD Blood Kiss
Aceptando la llamada, ella susurró — ¿Hola?

Hubo un instante de silencio. Justo como antes.

—Lo siento —espetó Craeg—. En caso de que no lo hayas


notado, soy una mierda con las emociones. No es tu culpa, todas
esas cosas sucedieron antes.

Ella exhaló con alivio —Estoy tan contenta de que hallas


llamado de nuevo. Yo no lo esperaba.

—Yo tampoco.

— ¿Crees que serás capaz de dormir algo?

— ¿Ahora que he oído tu voz de nuevo? Quizás. Voy a darle


una oportunidad.

—Craeg...

— ¿Qué?

Ella jugueteó con el lazo final de su funda de edredón


mientras elegía cuidadosamente sus palabras —Esa noche de los
ataques... no estoy diciendo que el macho o quienquiera que fuese
que encerró a todo el mundo estuviera en lo cierto. De ningún
modo. Pero el ojo por ojo es... barbárico.

—Esa es la manera en que siempre ha sido en el Viejo País.

—Nosotros ya no vivimos allí nunca más. Los tiempos han


cambiado. Piensa en todo el progreso que se ha hecho, la
esclavitud de sangre fue proscrita, la igualdad está comenzando
a suceder para las mujeres y plebeyos por igual. Tú no tiene que
olvidar lo que pasó, no tienes que perdonar... pero tu respuesta no
tiene por qué ser un asesinato.
J.R. WARD Blood Kiss
—No sería un asesinato. Yo estaría ahvenging a mis
muertos.

—Pero si matas a alguien a sangre fría, ¿de qué otra manera


podría llamarlo? —Ella mantuvo su voz suave y baja—. No quiero
pelear contigo, sinceramente no quiero. Y nunca me atrevería a
presumir saber cómo sería perder a tu familia… —A medida que
su voz sonó atrapada, ella se aclaró la garganta—. No puedo
imaginarlo. Pero si tú sigues a través de todo esto, sólo serías un
asesino también. Tú no serías diferente de los lessers.

Hubo un largo silencio. Pero ella sabía por la falta de un


click de que él no le había colgado.

—Tú eres una de las personas más empáticas que he


conocido —dijo finalmente.

—No realmente.

—Si, en verdad. Eres una buena persona, Paradise.

—No me pongas en un pedestal. Todo lo que voy a hacer es


caer de la gracia.

—Lo dudo —Hubo una pausa—. Duerme bien, ¿de acuerdo? Y


si te despiertas en medio del día con la sensación de las manos de
alguien en tu cuerpo, soy yo. Por lo menos, voy a ser yo en mis
sueños.

—Estás haciendo que me sonroje.

—Bien. Y cuando estamos de vuelta en clase, voy a tratar de


no mirarte a ti todo el tiempo.

—No te esfuerces demasiado.


J.R. WARD Blood Kiss
Ahora, su tono se hizo más grave —Tú tienes que proteger
tu virtud.

—Mi virtud, mi problema. No es tuyo.

Craeg dejó escapar un hrrumph —Te estaré llamando a las siete


de nuevo mañana. Contesta el maldito teléfono.

Paradise tuvo que reírse — ¿Alguien te ha dicho que eres


dominante?

—No, porque yo nunca escucho lo que la gente dice de mí.

—Así que si también menciono que tú eres bastante


impresionante, ¿vas a colgarme el teléfono otra vez?

—Probablemente.

—Okay, bueno, entonces ten un buen día, y tú eres


increíble… —Abruptamente ella se sentó más arriba y empujó el
teléfono contra su oído—. Espera un minuto, ¿Acabo de oír una
risita allí?

—No. En absoluto.

—Mentiroso —Ella sonrió tan grande, sus mejillas dolían—


Te reíste. En este mismo momento.

—No fue una risa.

—Oh, ¿porque una risa ahogada es mucho más varonil?, muy


bien, te reíste entre dientes Craeg. Te atrape.

—Tienes que parar —Ahora él realmente dejó escapar algo


que sonaba como...

—Tú solo te reíste.


J.R. WARD Blood Kiss
— ¡No!

—Sí, lo hiciste —Mientras continuaba con él pinchándolo,


ella pensó que era el equivalente conversacional de estar
haciéndole cosquillas en las costillas—. Tú solo reiiiiiiiste…

—¡Me tengo que ir! ¡Adiós!

—Eres asommmmmmmmmbroso.

Click.

Esta vez, cuando ella puso su teléfono celular abajo, se


sintió tan ligera y espumosa como las burbujas en una copa de
champán.

Y un poco borracha, también.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 32

Al caer la noche, Marissa hizo sonar con un crujid la puerta


del dormitorio y asomó su cabeza afuera, dentro de la sala de
estar. No había sonidos provenientes del cuarto delantero del
Pit, así que caminó descalza en su camisón de seda, sus pies
consiguiendo enfriarse rápido sobre la dura madera. Doblando la
esquina para ver el sillón, ella esperaba encontrar a su compañero
dormido con la cabeza hacia el extremo de la cocina y los pies
más cercanos a ella. Él siempre dormía de esa manera, así podía
ver mejor la televisión alrededor de la mesa de futbolín.

El sofá de cuero negro estaba vacante. Es más, la manta


acolchada de los Red Sox que ella le había conseguido por su
fiesta de la Navidad humana el año anterior seguía doblada en el
respaldar.

Así que él ni siquiera había intentado dormir en casa.

La manta fue la pista. Amaba a su hellren con todo su


corazón, pero el macho era constitucionalmente incapaz de jalar
esa cosa sobre sus piernas y volver a colocarla en su lugar cuando
J.R. WARD Blood Kiss
él hubiera terminado. Era una broma corriente entre ellos, que
iba por delante de las líneas de los abridores de botella que él
nunca retornaba al lugar adecuado en la cocina y el nunca, nunca
poner a funcionar el lavavajillas.

Exhalando cerró los ojos y se apoyó contra la jamba.

—Él no regresó aquí anoche.

Al sonido de la voz baja de V, ella echó un vistazo sobre su banco


de computadoras. El Hermano había inclinado la cabeza alrededor
de las distintas pantallas, sus súper inteligentes ojos de
diamante la miraban sin parpadear o emitir juicio. Y no había
ninguna razón para ocultar su angustia del hombre. Por un lado, él
era hermano de Butch para todos los intentos y propósitos; y por
otro, Vishous la conocía tan bien, que vería a través de cualquier
mentira del tipo “estoy bien” que ella intentara hacer flotar.

—Tuvimos una gran pelea anoche.

V dio una calada de su liado a mano.

— ¿Acerca de?

Caminando descalza hacia el sofá, se sentó y arregló su


camisón sobre las rodillas, alisándolo, suavizándolo.

—Un club de sexo.

El ataque de tos habría sido absolutamente histérico de ver


si ella hubiera estado en un mejor estado de ánimo. Había algo
increíblemente satisfactorio en que por una vez ella fuera capaz
de sorprender al Hermano imperturbable. Por desgracia, era
porque ella era descripta como una recta flecha.

— ¿Te ruego me disculpes? —Sus cejas estaban tan altas,


J.R. WARD Blood Kiss
que distorsionan los tatuajes en su sien—. ¿Club de sexo?

La explicación fue rápida y al grano, cuando terminó, la


normal y sardónica expresión de V había regresado.

—Síp. Él me dijo que iba a ir. Me pidió que fuera con él.

Ella no pudo ocultar una mueca de dolor. Confiaba en Butch,


él nunca la engañaría. Por el amor de Dios, como un macho
totalmente emparejado, él jamás notó a ninguna hembra a ningún
nivel. Él bien podría haber sido tostado en las piernas como toda
respuesta sexual que tuviera por ellas. Pero había algo
intimidante acerca de tener involucrado a V, tal vez porque la
hacía sentir... excluida, a pesar de que era una locura.

Y luego también inadecuada, porque su compañero


necesitaba a Vishous allí, pero no la quería a ella.

Además era verdad, el estilo de vida de V siempre la había


sorprendido un poco, no porque ella pensara que era un
degenerado, sino porque era tan sexualmente extremo y diverso.

—Sabes que te quiere —murmuró V—. Vamos.

—Lo sé.

—Y yo no quiero ponerme extraño con él ni nada.

—No quise ofenderte.

—No lo hiciste.

—Sí, lo hice —Cuando el Hermano se quedó en silencio,


sabía que tenía razón—. Yo sólo... algunas veces, no quiero ser
protegida, si es que eso tiene algún sentido. Quiero decir, este
asunto con esa hembra que murió delante de mí, es mío. ¿Tiene
J.R. WARD Blood Kiss
sentido? Es mi responsabilidad… Y estoy agradecida por su
ayuda, quiero su ayuda, pero ser empujada a un lado porque soy
una "buena chica" y no puedo manejar ciertas cosas me hace
sentir como si él creyera que soy débil o frívola.

—Mira, yo no puedo meterme en medio de esto.

—Lo sé. Lo siento.

En cuanto ella fue a ponerse en pie, él la cortó: —Pero él te


aprecia. Eres como... eres como esa Virgen María, la hembra de
su raza a la que le reza. Para él, eres la mujer más perfecta que
ha caminado y caminará por la tierra. Llevarte a un lugar como
ese, sería para él como estar viendo porno en una iglesia. Él
piensa en ti como en algo puro y virtuoso, y bueno, y él quiere…
prepárate que voy a utilizar la palabra con P… proteger eso de
aquello que en el mundo es cruel, asqueroso y repugnante.

Ella sacudió la cabeza y pensó en Butch y toda la cosa


acerca de la mamada.

—Es sólo que no quiero que sea tan blanco o negro. Yo no


quiero estar en una caja, incluso si él me puso ahí porque ama
ciertas partes de mí.

La silla de V dejó escapar un crujido cuando se echó hacia


atrás y exhaló un flujo constante de humo. Divertido, ella había
odiado el olor de eso cuando ella se mudó al principio aquí.

¿Ahora? Era como incienso, y significaba la seguridad y el


hogar, y ella ni siquiera se daba cuenta la mayor parte del tiempo.

Diablos, la presencia de V, como el frío e intelectual que


podía ser a veces, ahora también significaba comodidad para ella.
J.R. WARD Blood Kiss
— No tengo una respuesta fácil para eso —Sus cejas
apretándose—. Quiero decir, la especie del chico es del tipo
correcto o incorrecto, blanco y negro. Es una cosa cableada. Pero
también hay partes buenas en eso. Él nunca te faltaría el
respeto. Nunca te trataría de mala manera. Nunca dejaría de
enfocarse en ti.

—Yo ya sé todo eso. Pero con el dónde él está ahora, está


metiéndose en el camino de algo que no sólo es muy importante
para mí, sino que está dentro de mi derecho a hacer. Y cuando
amas a alguien eso no está bien, incluso si tus motivos son de
buen corazón y amando.

Hubo un largo silencio.

—Déjame hablar con él.

—Yo apreciaría eso —Ella maldijo en voz baja—. Nosotros


hemos estado teniendo algunos problemas en este último y
pequeño tiempo. Está partiéndome el corazón.

—Las relaciones son así. Incluso los mejores.

—Supongo que sí.

—Mira, él no quiere estar con nadie más que tú —El


Hermano puso su palma hacia arriba—. Sí, ya sé que lo sabes,
pero tengo que decírtelo de nuevo. Y para bien o para mal, tu
gracia y elegancia y sí, esa cosa de la “buena chica” es parte de lo
que le atrae de ti. Me refiero por ejemplo, a que él tuvo su tiro
con Xhex, pero eso fue sólo sexo… y eso fue todo lo que alguna
vez iba a haber. Tú eres su tipo, no ella.

Marissa se irguió tan segura como si un balde de agua


J.R. WARD Blood Kiss
helada hubiera sido derramado sobre su cabeza.

— ¿Tuvo sexo con ella?

Abajo, en la oficina del centro de formación, Butch se


sentó detrás del escritorio de Tohr, y miró fijamente a los
patrones de líneas de colores que giraban haciendo su camino a
través de la pantalla del ordenador.

Lo que siguió masticando, fue aquello que había estado


masticando todo el día, lo cual era que infierno era lo que estaba
mal con él. Después de que Marissa lo había dejado en el polvo en
la sala de billar, había procedido a emborracharse, algo así como,
saturado de borracho... pero no había hecho el trabajo. Sí, claro,
su cuerpo se había vuelto poco sólido como la mierda, hasta el
punto de que volver al Pit a colapsar se había convertido en una
imposibilidad absoluta.

Infierno, arrastrarse hacia uno de los sofás cerca de las


mesas de billar para que pudiera pasar hacia fuera sobre la
vertical había sido suficiente desafío.

Sin embargo, su cerebro había permanecido trágicamente


claro.

¿Y la peor parte? Por alguna razón, la última imagen que él


había tenido de su hermana… esa mirada hacia él a través de la
ventana trasera de ese coche en el que se fue para que la
J.R. WARD Blood Kiss
violaran y la mataran seguía apareciendo, como si su mente fuera
una máquina tragaperras que escupiera perdedores no
coincidentes una y otra vez.

Ah, que se joda el “por alguna razón”. Fue la chica muerta


de Marissa, por supuesto. Y él adivinó, que si él fuera a sentarse
con Mary y sacara toda esa mierda enredada afuera, que la
terapista favorita de la Hermandad le diría que el pasado estaba
siendo puesto en marcha por el presente y que él se estaba
meciendo al borde de un DSPT105.

La puerta del armario de suministros fue arrojada


ampliamente. Y tenía suficiente alcohol en él como para no girar
idiotamente y chillar como un gatito.

— ¿V? —dijo mientras su mejor amigo tropezó hacia


adentro.

Bueno, hablando de su trastorno de estrés postraumático:


Vishous estaba tan despeinado como Butch había visto antes al
Hermano, respirando fuerte, con los ojos de hielo abiertos como
platos, pelo negro todo por acá y allá… y él estaba resoplando
como si hubiera corrido por el túnel, en vez de caminado.

— ¿Qué? —Exigió Butch—. ¿Es Doc Jane, está bien? ¿Es el


Pit? Cristo, ¿qué pasó?

V simplemente marchó un poco alrededor y luego se lanzó a si


mismo sobre la verde y fea como el culo, amada silla de Tohr en
el otro extremo del escritorio ─Uno de mis viejos sueños acaba
de hacerse realidad.

A medida que el pánico de Butch se desinfló, rodó los ojos


105
Desorden de Síndrome Post Traumático.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¿Y que era todo eso?

—Yo solo, acabo de joderte el trasero.

Parpadeó. Parpadeó. Y luego Butch empezó a reír.

—Sí, sí, buena broma. De acuerdo, ¿qué te hizo Lass hacer


ahora?

—No, en serio. Te acabo de joder. Malamente. Yo estoy real


y jodidamente arrepentido.

Apoyándose en sus antebrazos, Butch exhaló una maldición.

—Sin ánimo de ofender, pero no hay nada que tú hayas


podido hacer que sea así de malo.

—Le dije a Marissa que tú jodiste con Xhex.

La mandíbula de Butch se desenganchó y él sintió el pop de


como su boca caía abierta —Cómo... por qué... qué...

V tiró sus manos hacia arriba.

—Pensé que sabía, ¡de verdad! ¡Yo no sabía que no se lo


habías dicho! ¿Qué mierda? ¿No hicieron ustedes chicos, toda
esa mierda de “con quien dormiste antes que yo”?, ¡Pero que
carajos!

Si Butch no se hubiera ido hacia atrás en modo de pánico,


se habría tenido que reír del tipo de nuevo. V era el único ahí
imperturbable, el tipo de bastardo compuesto que se sentaría en
una lata de gasolina en medio de una casa en llamas solo para
quitarse un peso de encima.

Quizá ellos habían descubierto cuales eran los criterios


para que su glándula suprarrenal, finalmente despertara. ¡Bueno
J.R. WARD Blood Kiss
saberlo!

Malas noticias para Butch, sin embargo.

Poniendo la cabeza entre las manos, se frotó la cara.

— ¿Qué dijo ella?

—No mucho. Ella fue a su habitación, se vistió y se fue a


trabajar, tan tranquila como podría ser. Lo cual fue lo que me
hizo cagarme en los pantalones, ¿cierto?

Butch quería decir que iba a estar bien, que iba a estar
okay. Pero con la forma en la que él y su compañera seguían
perdiéndose entre sí últimamente...

— ¿Cómo fue que salió el tema?—preguntó.

V puso ambas palmas hacia adelante.

—Mira, ella empezó a hablar de ustedes.

— ¿La cosa del club?

—Sí. Ella siente como si la tuvieras encasillada en ese tipo


dualidad de o eres una virgen o eres una puta, y la estás
ahogando. Y escucha, no es que tú tengas algún interés en pedir
mi opinión, pero tienes que cortar con esa mierda. El hecho de
que ella vea un par de seres humanos tirándose en un lugar
público, no significa que ella vaya a cambiar de ninguna manera.
¿Qué piensas que vaya a pasar? ¿Qué ella vaya a convertirse en
alguien como yo? En primer lugar, necesitaría un cambio de sexo,
y segundo, que ella tendría que conseguir ser mucho más fea… y
también más estúpida, evidentemente.

En el silencio que siguió, la mitad del cerebro de Butch se


J.R. WARD Blood Kiss
sobrecargó con la cosa Xhex; la otra mitad llegó a una súbita
comprensión.

Marissa tenía razón. Él se sentía más incómodo con ella


estando en un lugar así que ella. Maldición.

—De todos modos —murmuró V—, ustedes dos tienen que


hablar ahora. Y yo lo siento.

—Está bien.

—Pensé que estaba ayudando. Sólo quería señalar que ella


es tu tipo. Ella es tu chica. No necesitas nada más o nada menos
que ella.

—Eso es verdad —Él dio unas palmaditas en torno a su


teléfono celular—. Ella iba a trabajar, ¿no?

—Síp. Eso es lo que dijo cuándo se fue.

—Voy a llamarla —En cuanto V se expulsó de la silla, Butch


le ofreció su palma—. Estamos bien, hombre. Es mi maldita culpa.
Debería haberle dicho a ella, supongo. Que haya sido solo
simplemente algo antes que ella, no importa, ¿sabes?

V chocó palmas.

—Me siento como una jodida mierda acerca de esto. Si


quieres un Rythe, házmelo saber.

—Nah —Butch sacudió la cabeza—. Pero puede que tengas


que recoger mi limpieza en seco durante un mes.

— ¿Eso no lo hace Fritz ya?

—Es una broma de humanos.


J.R. WARD Blood Kiss
—Ah, es por eso que no fue gracioso —V caminó hacia la
puerta de cristal—. ¿Cuándo vas a querer la próxima noche libre
para que puedas ir a ese club?

—Bien podría ser mañana. ¡Qué demonios!

—Okay, yo voy a tomar la clase de entrenamiento en el


gimnasio. Luego Z va a hablarles acerca de envenenar personas.
¿Estás seguro de que no necesito ser uno de los probadores de
esa comida?

—Eres bueno. Pero si Z necesita a alguien para practicar,


vamos a dejar que Lassiter sea el conejillo de indias.

—Hecho. Tan jodidamente hecho.

A medida que Vishous se alejó y la puerta se cerró


silenciosamente, Butch llamó a su compañera y rezó para que
respondiera.

Cuando los mensajes solo iban al correo de voz, él maldijo y


esperó a que fuera porque ella estaba en una reunión y no porque
estuviera tan cabreada que lo había bloqueado.

Ella no haría eso. Seguramente, no lo haría.

Entonces otra vez...

—Mierda.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 33

Hablando de cómo agregar una capa de entusiasmo a cada


segundo.

Paradise atravesó por una sesión de lucha en el gimnasio, y


luego una clase verdaderamente reveladora sobre cómo matar
cosas con lociones y pociones, sentía como si tuviera el secreto
más increíble en el planeta. Con cada golpe y patada lanzados, con
cada nota tomada, alguna pregunta y respuesta dada, tenía que
luchar para esconder una sonrisa de su cara.

Y parte de eso era que ella sabía que para Craeg era
exactamente lo mismo.

De vez en cuando, lo había sorprendido mirándola con ojos


encapuchados que sugerían lo que estaba pensando y no era
acerca de la lección que tenían.

En cambio, él estaba de regreso en la oscuridad, al


teléfono. Con ella.

Y caramba, no era una sorpresa que su cuerpo quisiera más


de él nuevamente, con tanta fuerza de hecho que ella se retorció
J.R. WARD Blood Kiss
y su espalda crujió, tuvo que reajustar las posturas y posiciones
constantemente.

Nadie parecía saber sin embargo, aunque tal vez era un


autoengaño. ¿Y si no lo era? Joder. Antes de dejar su casa para
desmaterializarse en el bus, había releído los formularios de
solicitud y de divulgación, es decir todas las cosas que ella no
había mostrado a su padre, porque ella no había querido
asustarlo, en ellos, no había ninguna mención de una política que
prohibiese las relaciones.

O los enamoramientos.

O... Lo que fuera que estaban haciendo.

Así que estaban bien en cuanto a las reglas se referían.


También ambos eran mayores de edad y sí claro, la idea de
Peyton y Anslam descubriéndolos presentaba una potencial
complicación con la glymera, pero, 1) Conocía muchos sucios
secretos de Peyton para obligarlo a mantener silencio si tenía que
hacerlo, y 2) Anslam era el típico hijo ensimismado en sus
privilegios incapaz de notar un elefante rosa en la habitación a
menos que de alguna manera lo beneficiara.

Cuando llegó el tramo final de la tarde, entró en la sala de


pesas con Craeg por delante y ella se permitió observarlo
detenidamente, medir la anchura de sus hombros, su imponente
altura y la forma en que caminaba con tal control de poder.

Y yup, su espectacular culo de también.

Guau.

Pero entonces todo era acción cuando el Hermano Butch les


J.R. WARD Blood Kiss
dio sus órdenes de marcha, la asignación de personas a diversas
máquinas y pesas.

—Paradise, tú correrás ésta noche —dijo, señalando a las


cintas de correr—. Una hora. Descansa en veinte y cuarenta por
agua. No te fuerces durante el calentamiento.

Dirigiéndose a través de las colchonetas, ella saltó en la


máquina más cercana, puso la llave en el encendido, y programó la
computadora durante sesenta minutos a un ritmo rígido. A
medida que la banda comenzó a zumbar ella saltó sobre la banda
y entró en un ritmo que era más duro de lo habitual, por otra
parte, sus muslos estaban cansados por haber mantenido la
posición defensiva temprano. Eso mejoraría pronto sin embargo,
el ruido de la plataforma junto al ruido de sus zapatillas Brooks
Glycerin 12s106, su respiración fue volviéndose más y más
profunda.

Craeg terminó en la estación de levantar pesas.

Hablando de un espectáculo de espectáculos.

La cantidad de peso que podía manejar era tan grande que


Butch y Tohr terminaron acompañándolo uno en cada lado, en
caso de que perdiera el control de lo que tenían que ser
seiscientas libras107. Colocándose a sí mismo bajo la barra de
apoyo, puso las dos manos con las muñecas a cada lado, tomó un
poco de aire, y gruñó mientras liberaba la carga y la soportaba
con su cuerpo. Al instante, su rostro se puso rojo y los músculos
del cuello y las venas aparecían mientras levantaba hasta dos
pies108 para asumir una postura estable.

106
Zapatillas deportivas para correr, tiene incorporado un nuevo compuesto, el SUPER DNA, que es
capaz de ofrecer hasta un 20% más de amortiguación.
107
272.15 kilogramos.
108
60.9 centímetros.
J.R. WARD Blood Kiss

Arriba…

… abajo.

Arriba…

… abajo.

A pesar de la forma en que temblaba la superficie de su piel, sus


músculos eran grandes y el torso de hierro sólido cuando él
levantó la barra una y otra vez. El sudor comenzó a correr por su
rostro, no es que él pareciera notarlo y no había manera de evitar
imaginar cómo sus músculos lucirían por debajo de los pantalones
supuestamente sueltos del uniforme: Esas cosas eran apretados
como una segunda piel, mientras se estiraban a causa de lo
grande que eran sus músculos. De hecho, parecía como si se fuera
a separar por todos lados.

Todo sucedió muy rápido.

En un momento, ella estaba corriendo con calma,


manteniendo la velocidad. Al siguiente, el pie derecho aterrizó en
la mitad de la banda y la otra mitad en el carril lateral.

Cayó demasiado rápido para poder sujetarse o al menos


poner un brazo o una mano. En su lugar, ella golpeó la consola,
duro, rebotó y casi lija su cara con la parte externa de la cinta,
solo porque la llave que había puesto con tanto cuidado en la
máquina no se enredó en su ropa.

Así que la cinta seguía corriendo.

Por un segundo, estaba demasiado aturdida para moverse,


J.R. WARD Blood Kiss
pero luego de un disparo de dolor ardiente fue suficiente para
que su cabeza volara, desde donde había aterrizado. Dios, el
hedor nauseabundo de carne tostada le hizo arrugar la nariz.

Fue entonces cuando vio las botas.

Justo al lado de su cara.

De repente, había todo tipo de gente hablando sobre ella,


trató de realizar un seguimiento de lo que le estaban diciendo,
pero algo estaba en sus ojos. Y su cabeza le dolía. ¿Por qué le
dolía la cabeza?

—... Doc Jane, de inmediato.

—… ¿Camilla?

—Ahora. ¡Deprisa!

Levantando poco a poco la mano, ella trató de quitarse el


sudor de los ojos para poder ver mejor.

No era sudor... sangre: Cuando ella miró la palma de la mano


que había pasado por encima de su cara, estaba manchada de
sangre roja brillante.

Oh mierda. se había hecho daño a sí misma bastante mal.

Y todo porque ella había estado siendo una chica.

Maldición.
J.R. WARD Blood Kiss

Cuando Paradise cayó al otro lado de la sala de pesas, Craeg


casi tiró la barra a un lado por correr hacia ella. Pero no hacías
eso con seiscientos ochenta libras109, no a menos que quisieras
lastimarte o lastimar a alguien más.

Con el mayor control que podía disponer, avanzó paso a paso


y con ayuda de los Hermanos depositó la carga de nuevo en los
soportes. Entonces los tres se acercaron velozmente. Craeg fue
directamente a detener la máquina, tirando de ella lejos porque
estaba demasiado cerca de esa banda maldita, su cuerpo
arrugado mitad fuera y mitad dentro de la puta máquina de
mierda.

— ¿Paradise? —dijo.

Cuando Butch se arrodilló a su lado, Craeg casi tiró al chico


fuera del camino, pero eso era ridículo. Por un lado, el Hermano
era un maestro. Por otra parte, no había cómo hacer un gran
anuncio de que él y Paradise estaban teniendo algo, poniéndose
todo territorial sobre ella en una puta situación de emergencia.

— ¿Paradise? —Repitió Craeg—. Paradise…

Ella se incorporó cuando le oyó decir su nombre, y luego se


volvió a mirarlo... ¡Oh, Dios, había sangre! Tanta... Puto infierno,
se iba a desmayar.

Los Hermanos ladraron órdenes el uno al otro y luego Tohr

109
308.44kg
J.R. WARD Blood Kiss
se alejó para obtener ayuda. Lo que significaba que había un
espacio al lado de ella para llenar, y el cuerpo de Craeg se
aprovechó de esto antes de que tuviera conciencia de lo que
hacía.

—Estoy bien —dijo, golpeándolo en las manos y sentándose


—. Solo me siento estúpida, no necesito ayuda.

Sacándose la camisa él la arrugó en una bola y presionó la


tela sobre su ojo.

—Cállate —murmuró mientras ella comenzaba a discutir con


él—. Vas a la clínica. Probablemente necesitaras puntos de
sutura.

—Es solo un pequeño corte.

— ¿Qué es exactamente lo que piensas que significa todo


ésta cosa roja.

—No hay razón para ponerse nervioso.

—Yo no soy el que discute con…

Ellos iban y venían, palabras escuetas entrecruzadas,


contestándose uno a otro. No fue hasta que hicieron una pausa
para tomar un respiro que se dio cuenta de que todos en la sala
de pesas los estaba mirando con un colectivo… bueno-no-es-esto-
una-novedad.

Mierda.

Lo que sea, necesitaba asegurarse que ella consintiera en


recibir el tratamiento primero. Entonces se preocuparía acerca
J.R. WARD Blood Kiss
de todos las conclusiones a las que estaban saltando.

Y sí, él fue quien la levantó y la puso en la camilla.

Y sí, si cualquier otro macho, incluyendo a su amiguito Peyton allí


o cualquiera de los Hermanos la hubiera tocado, le habría
arrancado al macho con una mordida el brazo.

Afuera, en el pasillo, ella todavía estaba discutiendo con él


y sabía que era porque tenía miedo y estaba botando fuera el
temor.

—Ridículo —Pero al menos estaba sosteniendo su camisa


contra su rostro—. Solo necesito lavarme la cara y se detendrá.

—Sí, porque un poco de agua realmente va a ayudar a esa


rebanada de dos pulgadas110 que tienes allí.

— ¡Esto es una exageración!

— ¿Y cuándo fuiste a la escuela de medicina?

Cuando llegaron a la puerta de la clínica, tenía la intención


de ir allí con ella, pero Butch se puso delante de él —Tienes que
volver a clases.

Craeg abrió la boca para discutir, y fue entonces cuando


supo que había perdido la maldita mente. Había conocido a la
hembra ¿qué, hacía cuatro noches realmente? Esto era
inapropiado.

Aun así, con la cabeza sacudió hacia atrás y adelante —No


me iré de aquí.

110
5.08cm
J.R. WARD Blood Kiss

—Ellos van a tener que examinarla —contestó Butch—. Todo


en ella, si me entiendes.

Craeg maldijo y echó una última mirada a través de la


puerta que se cerraba lentamente cuando Paradise se transfirió
a sí misma de la camilla a la mesa de examen. Como si sintiera que
ya no estaba con ella, ella miró hacia arriba confundida, en busca
de él.

—Yo, ah… —Craeg se aclaró la garganta—. Me gustaría verla


después de que haya terminado.

—Si ella está bien con eso, lo tienes.

Craeg asintió y ordenó a sus pies coordinando con la cabeza,


de volver hacia atrás, en dirección de la sala de entrenamiento,
fue un buen medio minuto antes de que le respondieran, y
hablando de piernas-lentas se tomó su maldito dulce tiempo
llevarlo de vuelta donde necesitaba estar.

Y ¿sabes qué?, Peyton estaba esperando fuera de la sala de


pesas por él.

Murmurando en voz baja, Craeg se preparó para luchar


contra el chico de nuevo.

— ¿Cuándo sucedió? —exigió el macho.

—Cuándo sucedió ¿qué?

—Tú y ella.

El otro macho estaba parado frente a él con una extraña


J.R. WARD Blood Kiss
calma que podría significar aceptación o preparación para el
ataque. Divertido, ese perfecto look y esa actitud aristocrática,
junto con todo el fondo de lujo, hacia al chico un mejor candidato
de romance para una hembra.

Y sin embargo Paradise, por alguna razón, había elegido a


Craeg.

Ella tenía que estar loca.

—No hay nada entre nosotros —dijo Craeg.

—No me vengas con esa mierda, ¿de acuerdo? Tú te has


vinculado a ella.

—Y un carajo que lo hice.

La mirada azul de Peyton hizo un viaje alrededor del mundo.


Luego frunció el ceño —Espera, ¿hablas en serio?

— ¿Qué coño estás hablando?

—Honestamente no lo reconoces, no eres consciente de que


tu aroma de unión ha estado activo… o del hecho de que nos
enseñaste los colmillos a todos cuando quisimos ayudarla, eres
malditamente inconsciente de todo esto.

Craeg parpadeó como una vaca por un rato. Luego miró a la


izquierda del chico y midió la distancia entre su frente y la pared
de bloques de hormigón, tal vez si golpeaba su cráneo lo bastante
fuerte al punto que pudiera causar daño cerebral suficiente para
que su memoria a corto plazo le diera un descanso y él podría
olvidar que había conocido a esa hembra.
J.R. WARD Blood Kiss
Peyton se echó a reír —Sabes, quiero odiarte, mierda
realmente quiero hacerlo, ella es una de las mejores hembras que
he conocido. En cambio, me siento mal por ti.

— ¿Por qué ?—espetó Craeg.

—Debido a que has ido tan lejos y todavía estás


combatiéndolo. Esto va a ser divertido de ver.

—Me alegro de poder divertirte.

Peyton tuvo el descaro de darle una palmada en el hombro—


Será mejor que cuides de ella adecuadamente, o te cazaré y
mataré lentamente.

Craeg dio un paso atrás —No sé de lo que estás hablando.

—Sí, sí, claro que no.

Peyton seguía riendo mientras se alejaba para abrir la


puerta.

Craeg agarró al chico — ¿Cómo la conoces?

Hubo una pausa —Ella trabaja en la casa de audiencias.

—Así es como la conocí, también.

—Solo para que quede claro, a veces, creo que estoy


enamorado de ella también —Peyton entrecerró los ojos de nuevo
—. Dios, ¿te detendrás con eso?

— ¿Con qué?
J.R. WARD Blood Kiss
—Estás gruñéndome.

¿Eh? Sabes qué, sus colmillos se habían alargado y su labio


superior se había levantado —Lo lamento.

—Sí, tú no estás vinculado, no, en absoluto —Peyton cruzó


los brazos sobre su pecho—. De todos modos, antes que me
patees el puto culo, nunca la besé, ella no tiene algún interés en
mí, soy un maldito estúpido y ella tiene razón, tengo un par de
malos hábitos. De todos modos, recuerda lo que dije.

—Y aquí estaba yo, con la esperanza de que los dos


pudiéramos olvidar ésta conversación.

—Nunca va a pasar, mi hombre —De repente, los ojos de


Peyton se estrecharon y brillaron con agresión pura, fuera de
ellos—. Cualquiera que lastime a esa hembra es un enemigo mío. Y
yo podría ser un aristócrata, pero soy capaz de ir directamente
como un animal para proteger lo que es mío. ¿Entendiste?

Craeg midió al tipo—No puedo prometer nada.

—Qué se supone que significa eso.

—Tengo... Cosas... Tengo que hacer cosas después de esto y


no incluyen establecerse y tomar una compañera. Vinculación o
no, nada va a cambiar esa realidad. Ni siquiera ella... y ella lo
sabe.

La voz de Peyton se redujo hasta que fue tan profunda, que


era apenas audible —Entonces eres un tonto, eres es un maldito
estúpido hijo de puta —Excepto que entonces el chico se encogió
de hombros—. Pero bueno, eso es una buena noticia, esto
significa que aún podría tener una oportunidad con ella y antes de
J.R. WARD Blood Kiss
que tenga que darte un mal tiro, vete a la mierda. Aléjate, está
en ti gilipollas... Te prometo que voy a hacer un juego serio por
ella.

Cuando la bestia interior de Craeg se puso de pie y gritó,


probablemente era mejor que el macho volviera a la sala de pesas
en ese punto.

Sip.

Ya tenían un aprendiz en la clínica. La clase no necesitaba


dos.

Especialmente si ese segundo sería llevado allí en pedazos.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 34

Marissa habló con Butch toda la noche.

Incluso mientras ella conducía la reunión de personal,


entrevistando a un trabajador de salud mental para un trabajo, y
cuando tuvo una pequeña visita con Mary, en el fondo de su
mente, ella estaba hablando con Butch.

Las escenas imaginarias de ella yendo toda virtuosa con su


trasero en marcha, fueron marcadas con una banda sonora de él
estando de acuerdo con ella, de que era un imbécil que necesitaba
doce tipos de terapia. El hecho de que, en el transcurso de las
horas, él la llamó tres veces y le envió dos mensajes de texto no
ayudó a su causa y de nuevo, él podría tener a Perry
Mason111suplicando por su caso y él todavía habría terminado en la
cárcel de por vida sin la posibilidad de volver a echar un polvo con
su shellan de nuevo.

111
Personaje que apareció tanto en las novelas policíacas de Erle Stanley Gardner como en series y
películas. Era un abogado bien versado que siempre parecía ejercer la defensa de un cliente que había
sido acusado de asesinato.
J.R. WARD Blood Kiss
No había regresado ninguno de sus dedos-haciendo-la-
caminata, y se dijo a sí misma que le estaba cerrando el paso
porque quería elegir cuidadosamente sus palabras primero. La
realidad era mucho menos loable: Se sintió herida, rechazada,
puesta a un lado, y ella quería que él tuviera una idea de primera
mano de cómo se sentía.

Lo cual no era atrayente en absoluto.

Querida Virgen Escriba, nunca había sido una persona


rencorosa, y odiaba que la misma cosa que atesoraba más en el
mundo, su relación con su pareja la hubiera hecho ir
amargándose.

Y fue ese terreno escabroso lo que consiguió que dejara el


trabajo temprano, enviándole un texto en el que resolvió que ella
estaría esperándolo después de que saliera del entrenamiento
para tener la dura conversación que necesitaban.

Cuando ella regresó a la mansión y tuvo un vistazo del gran


vestíbulo, lo único que podía pensar era en el número de personas
que caminaban a través de ese espacio regularmente. Como la
privacidad era requerida, ella decidió ir a sentarse en el centro
de formación. Por un lado, después de haber tomado la decisión
de hablar, ella quería ir hacia Butch tan pronto como fuera
posible; por otro lado, el Pit era demasiado claustrofóbico y no
estaba segura de sí V o Jane tenían la noche libre.

Dios sabía que ella no quería que nadie oyera nada.

Dejando su abrigo y el maletín por la puerta oculta bajó la


gran escalera, puso el código apropiado de 1914, y corrió por las
escaleras de poca profundidad. Después de poner la misma serie
de números de nuevo, ella emergió en el túnel subterráneo y
J.R. WARD Blood Kiss
empezó a ir en dirección al centro de entrenamiento. De vez en
cuando, tenía que limpiarse las palmas sudorosas en el asiento de
sus pantalones de vestir, y se complicó con su cabello, que había
dejado caer por una vez.

Para el momento en que atravesó el armario de suministros


y salió a la oficina, su corazón latía con fuerza, tenía la boca seca
y su estómago rodaba.

Después de años de haber sufrido de ataques de pánico,


ella rezó porque sus nervios no fueran a llevarla por ese tramo
del infierno.

Comprobando el delgado reloj Cartier que Butch le había


dado en su primer aniversario, se figuró que ella tendría un
tiempo para esperar. Una hora, por lo menos.

Genial, ahora se sentía atrapada en la pecera de cristal.

Con una mirada por encima del hombro, ella miró la puerta
del armario y se preguntó si no debería caminar por el túnel, un
par de docenas de veces, bajo la teoría de que el ejercicio calma
la mente, pero no apeló a ello.Además, tarde o temprano, incluso
si Butch no hubiera conseguido leer su texto, él tendría que ir a
la mansión para la Última Comida, y ésta era su mejor apuesta
para atraparlo.

Mirando sobre el escritorio, ella fue al otro lado y se sentó


en la silla de oficina. Su inicio de sesión fue aceptado por la
computadora, y luego ella ingreso en su cuenta de Gmail que se
había creado para las confirmaciones de asistencia al Duodécimo
Festival del Baile de Etiqueta.
J.R. WARD Blood Kiss
—Wow —Ella se inclinó hacia la pantalla. Había innumerables
respuestas en espera—. A menos que todas sean declinaciones,
puede ser.

Por el amor de Dios, había fácilmente un centenar de


mensajes no leídos, y cuando empezó por la parte superior, se
encontró... todos los síes.

Aceptamos con mucho gusto su amable invitación...

Pero, por supuesto, ambos, mi hellren y yo lo haremos...

Con gran anticipación, nosotros aceptamos humildemente...

Antes de que ella fuera demasiado lejos con esto, abrió un


cajón lateral y sacó un bloc amarillo. Con una pluma de tinta azul,
ella creó una tabla con Nombre, Respuesta, y Número en la parte
superior. Yendo entre la lista de equipo y el papel, marcó los
nombres y las respuestas, y estaba a mitad de la lista principal
cuando llegó al nombre de su hermano.

Haciendo doble clic en la entrada en negrita, ella contuvo la


respiración. Y luego exhaló.

Él no iba a venir. Con tres frases de cortesía, indicó que él


necesitaría estar en la clínica, pero que sin duda apreciaba el
hecho de ser incluido.

Es curioso, era a la vez un alivio y extrañamente una caída


anímica. Ella había esperado que él asistiera, especialmente
después de que la hembra inicial hubiera mencionado que Havers
la había propuesto a ella, para presidir el evento.

Sentándose hacia atrás, pensó en toda su meta de


confrontar el pasado. Wrath hacía un largo tiempo atrás se había
J.R. WARD Blood Kiss
disculpado con ella, y la forma en que él abrazó tan libre y
cálidamente su apareamiento con Butch había significado mucho
para ella. Ella nunca había condenado lo que había sucedido entre
el Rey y ella, sino que mientras ella consideraba sus condenados
esponsales, y luego todo lo que había venido después de ello, se
encontró con que ella lo había perdonado totalmente. Ella le dio
solo amor y sabía que él iba a hablar con ella si ella lo quería o
necesitaba de él. Ella estaba en paz con él, sin embargo.

La glymera, ¿Por otro lado? Ella permanecía indignada hasta


el punto de la rabia, acerca de ellos y sus estándares, pero no era
como si ella pudiera poner en línea a ese grupo crítico de mierdas
de artistas y gritarles a todos ellos. Viviendo
independientemente de todo lo que había sido, había sido la
estrategia más saludable y exitosa.

¿Y en cuánto a Havers? Había estado pensando en hablar


con su hermano en el baile, pero eso no habría sido un buen plan,
la verdad. Hablando sobre la necesidad de privacidad, y tal vez
notas. Ella ni siquiera estaba segura que le diría a él.

Este era el problema con las resoluciones. No se podía


forzar algo hasta que estabas listo para ello.

Y sus emociones todavía eran volátiles.

Sí, pensó. Él que no asistiera iba realmente a hacer su vida


más fácil. Y menos un espectáculo para la galería de cacahuates
de la glymera.

La respuesta para hablar con él, probablemente necesitara


de más tiempo y tal vez… lanzarse. Tal vez si ella se sentara con
él y Mary… ¿Si estuviera dispuesto?, quién sabe.
J.R. WARD Blood Kiss
Butch era su principal problema. Y esa hembra que había
sido asesinada, por supuesto.

Reorientándose, terminó su recuento, cerró su cuenta e


hizo una estimación de los números. Si ésta taza de aceptación
de casi cien por ciento se mantenía, ellos iban a tener cuatro
centenares de personas en lo de Abalone. Lo cual era el doble de
lo que había supuesto cuando ella había corrido con los costes de
la comida y bebida, algo que, por supuesto, como responsable del
evento, ella estaba esperando cubrir.

Supuso que ella había subestimado lo mucho que querían ver


y ser vistos.

Sentándose hacia atrás, ella volvió a comprobar su reloj. Al


menos ella había volado a través de unos treinta minutos.

Ansiosa, con tics, nerviosa, con calambres, fue cuidadosa


con el mouse, mirando la pequeña flecha blanca ir en círculos en
la pantalla.

Hombre, ella estaba todavía bastante enojada con Butch. A


pesar de que se había calmado mucho, permanecía herida y…

Frunció el ceño y detuvo su flecha de seguir vagando.

En la parte inferior de la gama de iconos, había una foto


diminuta, una pequeña representación de lo que parecía... ¿La
parte posterior de la cabeza de su hellren?

Pero eso no podía ser cierto.


J.R. WARD Blood Kiss
Al hacer doble clic en la imagen, un inicio de sesión
apareció. La barra del nombre de usuario ya estaba rellena con
BUTCH DHSE, y la contraseña estaba en blanco.

Ahí no había ningún título en ningún lado, nada para hacerle


saber qué tipo de archivo era eso. Y eso la entristecía, pero
teniendo en cuenta dónde ellos estaban, ella estaba sospechando
lo que era.

Por otra parte, cuando tú le guardas ciertas cosas a tu


pareja, la otra parte es probable que empiece a cuestionar casi
todo.

Poniendo los dedos de nuevo en el teclado, ella introdujo la


contraseña que él utilizaba normalmente: 1MARISSA1!

Con bastante seguridad, eso la hizo entrar.

Era una imagen de vídeo, congelado y listo para ser


reproducido, de Butch sentado en el escritorio, con la cámara
detrás de la cabeza.

Golpeando la flecha del “Play” ella activó el mecanismo y vio


cómo su compañero se quedó mirando esa llave negra con la borla
roja. Ahí no había sonido por lo que no podía escuchar nada, pero
se imaginó el ruido del golpe que hacía cada vez que caía sobre el
registro.

Un macho joven entró en la habitación.

Tenía que ser uno de los alumnos.

Y el par empezó a hablar. Claramente, esto tenía que ser


una entrevista con respecto al programa… Y que no estaba yendo
J.R. WARD Blood Kiss
bien, si el rostro del otro macho estaba tratando de hacer
cualquier cosa para irse.

Cuando Butch levantó la llave, se hizo evidente de que


estaban hablando de ella.

Tiempo para el sonido, pensó ella, buscando a tientas con


varios botones. Hablando acerca de no ir a ninguna parte rápido.
Después de hacer toda clase de jodidas mierdas que no hacian el
trabajo, descubrió que los altavoces mismos requerían de
encendido… Y así todavía ella no obtenía nada. Le tomó un maldito
tiempo descubrir que alguien había desconectado los altavoces de
la torre por alguna razón.

—¿… a qué se parece? —Preguntó el macho.

Enderezándose, ella se centró en la cabeza de Butch, y él se


tomó un momento para responder a la pregunta.

—Depende de la edad que tiene y cómo sucedió. Las cosas


nuevas... sobre todo si fueron violentas... pueden ser
desordenadas.

— ¿De qué estás hablando? —dijo ella en voz alta.

—A los miembros del cuerpo realmente no les gusta ser


cortados, apuñalados o despedazados en secciones y expresan su
enojo fugándose por todas las jodidas partes. Jesús, ¿tenemos
como un setenta por ciento de agua o algo así? Y uno aprende que
es jodidamente cierto cuando vas a una escena de un crimen
reciente. Charcos, manchas y motas de ellos. Entonces está la
ropa manchada, las alfombras, sábanas, paredes y suelos… o si es
exterior, cubre todo el suelo, el hormigón, el asfalto. Y luego
está el olor...
J.R. WARD Blood Kiss

Querido... Dios, pensó, mientras una ola de tristeza se


apoderó de ella.

Butch continuó —En los casos de las muertes de más tiempo... el


olor es peor que el desorden. Las muertes en el agua, con la
hinchazón, son simplemente feas y ¿si ese gas que se acumula
sale? El hedor te golpee en todo el culo. Y no sé, no estaba
demasiado loco por las muertes por quemaduras tampoco —Hubo
otra pausa─. ¿Quieres saber lo que siempre más odié? —Hizo un
gesto sobre su cabeza─. El pelo. El pelo... Dios, el puto pelo,
especialmente si se trataba de una mujer. Enmarañado con
sangre, suciedad, pequeñas piedras... enmarañados y retorcidos...
metidos bajo la piel gris. Cuando no puedo dormir por la noche, es
lo que veo. Veo el cabello ─Sus manos comenzaron
automáticamente a frotarse─. Tienes siempre que llevar estos
guantes, ya sabes... así no consigues dejar huellas dactilares en
nada, no dejas nada de ti mismo detrás. Los primeros días solían
ser de látex… después estaban los de vinilo. ¿Y a veces, cuando
había que manejar un cuerpo?, el cabello podía quedarse en los
guantes... y era como si quisiera atravesarme. Como… se puede
coger la muerte por asesinato de alguna manera ─Él negó con la
cabeza─. Esos guantes eran tan jodidamente finos y no servían.

El aprendiz frunció el ceño ─ ¿Por qué tienes que llevarlos


entonces?

─No, no dejas huellas dactilares, ya sabes. Pero dejé algo


de mí mismo detrás de todos esos cadáveres. Cada uno de ellos...
tiene un pedazo de mí.

Marissa apagó el sonido. Detuvo el video.

Puso su cabeza entre sus manos.


J.R. WARD Blood Kiss

—Vas a estar como nueva en la mañana.

En cuanto Doc Jane le entregó un espejo, Paradise se


preparó para ver su propio reflejo, pero en realidad no era tan
malo — ¿Cuántos puntos de sutura hay en eso?

—Doce. Pero vas a sanar sin cicatriz alguna.

Llegando arriba, ella tocó justo debajo de la línea de


pequeños nudos negros que estaban al lado de su ceja —Yo
sangré tanto, que habría jurado que necesitaba cien.

Doc. Jane puso un poco de vendaje blanco sobre su trabajo


y luego el chasquido de los guantes de examen siendo retirados
se hizo eco en la sala de azulejo. —Esa zona tiene un alto grado
de vascularización. Es posible que desees alimentarte, si ha
pasado un tiempo, no es una situación de emergencia en absoluto,
pero hizo perder algo de sangre y sé que ustedes están
trabajando horriblemente duro allí dentro.

O en su caso, perder su concentración y hacer una idiota de


sí misma.

—Puedes esperar el autobús para volver, o si no quieres


pasar el rato alrededor, puedo tener uno de los doggen para que
te lleve a un lugar seguro, desde dónde desmaterializarte.

Dejando caer el espejo, Paradise trató de imaginar lo que su


padre diría si le viera la cara — ¿Puedo quedarme aquí durante el
día? Yo no puedo... No quiero ir a casa con este aspecto.
J.R. WARD Blood Kiss
La compañera de V sonrió, sus ojos verde bosque, fueron
amables a medida que ella pasó una mano por su pelo rubio
recortado.

—Estaba pensando en lo mismo exactamente, pero no soy


partidaria de hacer quedar a nadie aquí a menos que sea
médicamente necesario. Y en tu caso, no lo es. Es solo quizá... un
poco más fácil para con tu papá.

— ¿Está bien si voy a llamarlo desde mi móvil?

—Por supuesto. Si no puedes obtener una señal, y algunas


personas no pueden, hay un teléfono fijo en la cafetería que
puedes utilizar.

—Muchas gracias —dijo mientras movió sus piernas fuera


de la mesa—. No sentí nada mientras me estabas poniendo los
puntos de sutura en esto.

—Lo estás haciendo muy bien, Paradise. Todo el mundo está


muy orgulloso de ti.

—Gracias.

Ella miró hacia abajo mientras aterrizaba sobre sus pies e


hizo una mueca. Había manchas de sangre en su Brooks, que no
eran un gran problema, siempre y cuando no llevara las zapatillas
alrededor de su padre.

Síp, definitivamente tenía que estrellar su trasero aquí,


pensó mientras salía al pasillo.

No fue hasta que ella se había ido por el pasillo y abrió la


puerta a la sala de descanso que se dio cuenta...
J.R. WARD Blood Kiss

Ella y Craeg iban a estar en la misma instalación.

Durante todo el día.

Cuando su cuerpo hizo las matemáticas y vino con una


respuesta total de completamente-desnuda, ella se imaginó,
¿Qué demonios?, si tuvo que llegar a conseguir rejuntarse con
aguja e hilo, bien podría tomar ventaja de alguien besándola para
hacerla sentir mejor.

Mmmm.

Yendo hacia donde había dejado su mochila en el suelo con


algunos bolsos de los otros, tomó la cosa y lo puso sobre la mesa
más cercana. Abriendo el cierre de la parte superior, ella
revolvió en busca de su teléfono. No lo encontró.

Con el ceño fruncido, ella giró el Bally112 sobre la mesa y


vertió todo su contenido. Mientras vadeaba entre paquetes de
Kleenex y su billetera, tubos de rímel al azar, su Kindle113, dinero
suelto, y bálsamo labial entre otras cosas, ella supo que debía
organizarse mejor. Bueno, ¿dónde está...?

Su teléfono No Estaba ahí.

¿Qué demonios? ¿Había dejado la cosa en casa? Ella podría


haber jurado que lo había puesto con el resto de su basura.

Inclinando la boca abierta del bolso hacia ella, pescó con su


mano por todo alrededor de esa panza vacía, y luego abrió la

112
Marca del bolso.
113
Tablet para e-books.
J.R. WARD Blood Kiss
cremallera del bolsillo delantero solo para ver otras mierdas
inutilizables…

Su teléfono estaba en esa solapa.

Frunció el ceño, miró alrededor de la habitación vacía sin


una buena razón. El problema era que ella nunca ponía la maldita
cosa allí… Ella siempre, siempre, estaba con demasiada prisa
como para molestarse en descorrer ese cierre. Además, ella
tenía ésta paranoia de que se olvidaría de asegurar el bolsillo
trasero y ella perdería su celular.

Jamás, ni una sola vez, ella puso su teléfono celular ahí.

¿Alguno habría estado revisando sus cosas?

Uno por uno, ordenó los elementos de la mesa. No faltaba


nada que pudiera ver, aunque no era como si ella mantuviera una
lista mental de sus artículos de necesidad. Y cuando ella
comprobó su billetera, su identificación, tarjetas de crédito y
dinero en efectivo estaban todavía allí.

Bueno, y si algo hubiera sido tomado, no valía la pena por


más de dos centavos.

Mientras ella volvió a poner todas sus cosas adentro, se


tragó una carga de extrañeza, pero ¿qué iba a hacer? Ir a los
Hermanos con un: "¡Oh, mi teléfono se trasladó a este otro
bolsillo aquí y...!"

¡Sí, claro!…

Sin ninguna barra mostrándose en su recepción, ella fue


hacia la línea fija que se montó en la pared junto a la nevera, con
fachada de vidrio, llena de Gatorade, Coca-Cola, y jugos de
J.R. WARD Blood Kiss
diversos tipos. Cuando cogió el auricular fuera de la base, el tono
de marcado era justo como el que estaba en la casa de
audiencias, así que ella golpeó el 9 para obtener una línea
exterior y luego marcó el número de su padre.

Fedricah respondió, y con una voz alegre, le dijo al


mayordomo que iba a pasar el día en el centro de formación, ya
que estaba trabajando en algo para obtener crédito adicional.
También le aseguró que ella iba a tener una chaperona.

Y era cierto. Ella no iba a estar sola… No si tenía algo que


decir en ciertas cosas.

Craeg iba a cuidar de ella.

— ¿Te duele?

Mientras ella colgaba, miró hacia la puerta. Craeg estaba de


pie en las jambas, su pecho desnudo brillando, sus pectorales y
abdominales permaneciendo allí en un relieve marcado bajo las
luces del techo.

Dejando caer sus párpados, ella se comió hasta arriba la


vista de su cuerpo… Y pensó, en realidad, ella sí tenía un dolor de
repente.

— ¿Hola? —demandó él.

—Voy a quedarme aquí para pasar el día.

Mientras él se quedaba completamente inmóvil y estrechó


sus ojos, ella levantó su teléfono celular hacia él —No hay barras.
Sin servicio. Supongo que vamos a tener que encontrar otra
manera de conectar a las siete, ¿no es cierto?
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 35

Fuera en el estacionamiento del centro de entrenamiento,


Butch acompañaba a los cuatro alumnos que iban hacia lapuerta
del autobús, asegurándose de que todos se subían con su mierda.
Después volvió dentro y recorrió el largo pasillo hacia la oficina
con un paso lento. No tenía ni idea de dónde estaba Marissa, pero
esperaba, que cuando volviese hasta la mansión, ella le hubiera
llamado o mandado un mensaje o algo.

Había dejado su teléfono en la mesa del comedor de la


mansión por error. Pero tal vez eso fuese algo bueno. Se había
estado volviendo loco mirándolo en la Primera Comida.

Serpenteo por el pasillo vacío hacia la oficina, se hizo muy


consciente de que estaba completamente solo en la instalación: V
y Tohr ya habían regresado a la casa con Doc. Jane, Manny y
Ehlena para prepararse para la Última Comida y además, todos
los doggen trabajaban en la gran cocina de Fritz. Y Paradise,
Craeg y Axe estaban comiendo en la sala de descanso.

Oh Señor, ¿qué pasa si Marissa se había mudado del Pit?


pensó.
J.R. WARD Blood Kiss
Oh, joder, que iba a hacer si…

Cuando abrió la puerta de cristal, se quedó congelado.

—Hola —dijo su shellan desde detrás de la mesa.

Estaba tan hermosa, sentada allí con su ropa de oficina y su


pelo rubio suelto. Amaba las ondas que le caían sobre los hombros
como algo salido de Juego de Tronos y esa blusa de seda con su
ligero toque rosa hacía parecer su piel como si ella estuviera en
un anuncio de revista para EstéeLauder114.

—Recibí tus llamadas, tus mensajes —dijo ella mientras le


miraba.

Entrando en la oficina, dejó que la puerta se cerrase por sí


misma y no estaba seguro de si debía sentarse en una silla,
pasearse o caer de rodillas y empezar a pedir disculpas.

—Lo siento…

—Lo siento…

Ambos se callaron y el silencio que vino a continuación fue


un período donde cada uno de ellos esperaba que el otro hablase.

—Mira, te debía haber hablado acerca de Xhex —dijo él,


asumiendo la culpa—. No lo hice porque yo solo...fue antes de que
tú y yo estuviésemos juntos en serio. La conocí una noche en el
club de Rehv… fue solo esa noche, y no había nada entre
nosotros, no tenía ni idea que iba a terminar viviendo con
nosotros, y en aquel momento ella fue solo una cosa más que
estaba dejando atrás, ¿entiendes?

—Lo sé. Lo pillo.

114
Empresa Estadounidense de cosméticos.
J.R. WARD Blood Kiss
Esperó que ella dijera más, pero todo lo que hacía era mirar
sus manos, el frunció el ceño y se sentó en la silla enfrente de
ella — ¿Estás segura?

—Sí.

Butch meneó la cabeza ante el continuo silencio —Sé que no


soy perfecto, pero si honestamente crees que la quiero a ella
ahora sobre ti, voy a conseguir estar bastante jodidamente
cabreado.

—No, sé que no lo haces.

Y todavía ella seguía sin decir nada más. En el vacío,


mientras intentaba convencerse a sí mismo para no saltar fuera
de su propia piel, pensó en él y en Xhex celebrando mutuamente y
bromeando sobre cómo estaba en deuda con ella porque le había
salvado en una pelea en el callejón con unos asesinos —Es uno de
los chicos, ¡por el amor de dios!

—Lo sé.

Subiendo una mano, se frotó el tic de su ojo izquierdo —Lo


sabes.

Jesús, ¿qué pasaba con ellos? Hablar siempre había sido tan
fácil, como respirar. Ahora... todo era silencio.

—Solo dilo —murmuró él—, lo que sea, por mucho que me


duela, dilo, simplemente no me dejes sentado aquí pensando qué
coño estás pensando. Mi cabeza va a estallar.

— ¿Por qué no me dices nada sobre el pelo?—dijo ella con


rapidez.

Butch elevó rápido su cabeza — ¿Disculpa?


J.R. WARD Blood Kiss
—Vi la entrevista. Con ese alumno —Señaló la pantalla del
ordenador—. He visto parte de ella. La parte donde le estabas
diciendo a un perfecto desconocido algo que nunca habías
compartido conmigo.

— ¿La entrevista…? ¡Oh, eso!

—Sí, eso.

Butch siguió frotando su ojo —No era nada importante.

—Sí, supongo que estoy atascada preguntándome sobre


cuántas otras cosas has decidido eso. Quiero decir, ¿qué más no
se de ti? Después de este tiempo juntos, pensé que sabía todo...
pensé... —se atragantó un poco, pero fue capaz de superarlo—.
¿Qué otras cosas no sé, Butch?

Mientras la miraba a través de la mesa a los ojos, una


sensación de malestar le recorrió hacia abajo en su espina dorsal,
le estaba mirando como si no lo conociera en absoluto.

—Marissa…

—Ver a esa chica golpeada en el sofá en el salón de Lugar


Seguro me rompió. Toda la fealdad violenta de ello, el
sufrimiento, el dolor de cerca, la manera en que ella me miró
suplicándome con sus ojos —Los delgados hombros de Marissa
temblaban—. No te dije todo eso porque tenía miedo de ser el
detonante acerca de tu hermana. No te hablo porque no quiero
molestarte. Allí, lo dije, no me hace feliz y realmente no me hace
sentir mejor... pero eso es lo que he estado escondiendo de ti. Oh
y ver a mi hermano otra vez rompió mi corazón por la mitad,
simplemente me desmoroné, me hizo añorar parte de mi antigua
vida y eso me hizo sentir como que te estaba traicionando —puso
sus manos hacia arriba—. Eso es lo que tengo, Así ¿qué es lo que
has estado escondiendo?
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando fue a abrir la boca, ella lo detuvo —Antes de hablar,
se muy consciente de que te amo. Te amo con todo lo que tengo y
todo lo que soy, pero si no eres sincero conmigo, voy a ir al Pit,
hacer una maleta y trasladarme a Lugar Seguro por un tiempo —
Ella le sostuvo su mirada con los ojos inquebrantables—. Tú y yo
no vamos a sobrevivir a largo plazo, independientemente del amor
o de la vinculación, si tu mantienes cosas en el aire, si yo lo hago
también. No es una buena estrategia para nosotros… ¿y si esto te
hace sentir incomodo? ¿Como si te estuviera dando un
ultimátum? No me importa, si algo se pone en el camino de
nuestra relación, cualquier cosa, voy a arrasarlo, incluso si eres
tú.

Butch se dio cuenta de que había dejado de respirar sólo


porque sus pulmones comenzaron a quemar… e inflarlos con una
inhalación desigual poco hizo para mejorar esa sensación de
asfixia.

Marissa movió la cabeza solemnemente —Esto no es acerca


de si estuviste o no alguna vez con Xhex, es el hecho de que no
creías que podría manejarlo si me lo decías. ¿No es así? No
querías herir mis sentimientos y sé que es noble, pero no
expreses que lo que pasó entre vosotros, en términos de “poco
importante”, esa es una manera de escabullirse —Sacudió la
cabeza tristemente—. Todo el tema del Sex-club es el mismo.
Así que ¿tienes un problema con las mamadas?… cosa que también
rehúsas discutir conmigo. La línea de fondo es, que tienes una
muy halagadora pero muy limitante opinión de mí. Quieres
cuidarme, sin embargo me estás poniendo en una prisión y sin
ánimo de ofender, yo crecí en la glymera donde se me decía
todas las cosas que no podía hacer debido a lo que era y donde
estaba. No voy a contribuir con eso nunca más.

Dios... se sentía como si hubiese recibido un disparo y no


porque algo en particular le estaba hiriendo. Es más esa
J.R. WARD Blood Kiss
sensación de frío que te traspasa mientras tu sangre gotea por
todo lo que estaba tratando. Una sensación de mareo y
disociación de la realidad también.

—¿Así que es lo que va a ser, Butch? —dijo ella


suavemente—. ¿Qué vas a hacer?

Cuando Marissa quedó en silencio, honestamente no tenía ni


idea de dónde estaba su hellren, qué estaba pensando, si incluso
había oído una palabra de lo que había dicho. Y era extraño: su
corazón no estaba martilleando y sus palmas no estaban
sudorosas… que, teniendo en cuenta el cruce que habían tenido,
era una sorpresa.

Entonces otra vez, ella había dicho su parte lo más tranquila


y amablemente que pudo. Ahora era el turno de él, el futuro de
ambos estaba en manos de él solamente de muchas maneras.

Cuando él cambió de posición en la silla, se sujetó a sí misma


esperando que se fuera, pero todo lo que hizo fue poner los
codos en sus rodillas y frotarse esa sombra de barba en su
mandíbula. Su otra mano agarró la cruz de oro gigante que
llevaba fuera de su camisa negra.

Bueno, espera, ahora sus manos estaban un poco sudorosas.

—Yo, ah... —él despejó su garganta—. Eso es mucho por


asimilar.

—Lo siento.
J.R. WARD Blood Kiss
—No lo hagas.

—Está bien.

Por alguna razón, el suave zumbido del ordenador se


convirtió en muy fuerte, como si sus oídos estuvieran intentando
recoger el sonido de su compañero y hubieran amplificado todo lo
demás.

Él despejó su garganta otra vez —No sabía que era tan malo
en esto.

— ¿Malo en qué?

—Nuestra relación.

—Estoy todavía enamorada de ti. Te quiero todavía. No


fallaste en todo y yo soy parte del problema. No es que yo haya
sido como chatty-Cathy115tampoco.

─No estoy tan seguro de eso. Soy la parte que falla, eso es.

Ahora ella se sentó hacia adelante también, y extendió un


brazo sobre el escritorio aunque no podía llegar a él
completamente… y no había metáfora en eso —Butch, no, por
favor no te castigues, eso no va a ayudar a ninguno de nosotros.
Habla conmigo, tienes que hablar conmigo… eso es todo lo que
estoy diciendo.

—Estás diciendo mucho más que eso.

Ella lanzó sus manos —No tengo que ir al club si es terrible


para ti, no tengo que acabar con una mamada si realmente no te
pone cachondo. Lo único que digo es que necesito que me digas
por qué y que tenemos que hablar las cosas… tiene que haber
otro tipo de comunicación distinta que quedarte en silencio

115
Muñeca que habla.
J.R. WARD Blood Kiss
después de decirme que es porque soy una “chica buena y las
buenas chicas no hacen eso, que no pueden manejarlo”.

Butch juntó sus dedos y golpeó las puntas contra sus labios.
—No te conté las cosas de pesadilla porque me parece tan
jodidamente perturbador cuando sucede que lo último que quiero
es traerlo hasta mi cuando no está en mi mente. Estoy real y
jodidamente cabreado con la mierda que todavía es inolvidable y
me siento como... que si se habla, le da más poder sobre mí.

Ella pensó en su conversación con la shellan de Rhage la


noche anterior —Estoy bastante segura de que Mary diría lo
contrario, que cuanto más lo hablas, menos poder tiene.

—Tal vez, no lo sé.

Marissa se encontró queriendo presionar, pero retrocedió


nuevamente. Tenía la impresión de que la puerta se había
agrietado y lo último que quería hacer era asustarle y que se
cerrase la maldita.

—En cuanto a las mamadas… —Un rubor le golpeó las


mejillas—. Tienes razón, no quiero hablar contigo sobre eso
porque me avergüenzo de mí mismo.

— ¿Por qué? —ella exhaló.

—Porque...

Dime, pensó ella en él mientras que él luchaba. Puede hacer


esto... cuéntame.

Sus ojos se movieron rápido hasta ella —Escucha, no estoy


interesado en que documentes nada sobre lo que voy a decir a
continuación, ¿bien? Cómo se supone que me sobrepongo.
¿Estamos de acuerdo?
J.R. WARD Blood Kiss
Las cejas de Marissa se levantaron —Por supuesto, lo
prometo.

—Quieres que hable, está muy bien, pero si vuelves a mí con


alguna gilipollez PC116, no voy a tomármelo bien.

Como ella nunca antes le había atacado con ninguna


“gilipollez PC", estaba muy segura de que estaba poniendo límites
porque se sentía vulnerable.

—Lo prometo.

Él asintió con la cabeza como si ambos hubieran llegado a un


acuerdo —Fui criado Católico, ¿está bien? Y eso es ser Católico
real, no Católico casual. Y lo siento, me enseñaron que solo putas
y guarras hacen eso. Y tú... eres todo lo que podía desear en una
mujer.

De repente, él bajó los ojos y parecía no poder seguir.

— ¿Por qué estás avergonzado? —susurró ella.

El hizo una mueca tan intensa que su cara entera casi


desapareció en las cejas —Porque...

— ¿Por qué quieres que termine?

Todo lo que él pudo hacer fue un asentimiento. Entonces


miró hacia arriba agudamente — ¿Por qué es eso un alivio para ti?

— ¿Perdona?

—Exhalas como si estuvieras aliviada.

Comenzó a sonreírle —Pensé que nunca ibas a dejarme


hacerlo y siempre he querido averiguar como es.

116
Politicamente Correcta.
J.R. WARD Blood Kiss
La cara de su hellren se puso rojo remolacha. Remolacha.
Roja —Yo solo... no quiero faltarte el respeto y eso es lo que me
dice mi experiencia que sucede cuando haces eso en la boca de la
chica… no la quieres, no la amas, no la respetas. Y sí, claro, debo
tirar todo ese cableado fuera, pero no es tan fácil.

Marissa pensó acerca de sus luchas con lo que le había


dejado su crianza —Chico, tengo de eso. Siento que debería
dejar de estar amargada e insegura acerca de mi hermano y mis
años en la glymera. Pero es como aprendí muy bien que la estufa
quema, ¿sabes?

—Totalmente—sonrió un poco. Luego frotó su cara —


¿Estoy tan rojo como creo que estoy?

—Sí. Y es adorable.

Se rió en un estallido corto, pero luego se puso serio, y


permaneció de esa manera —Hay otra razón. Bien, con el tema
del club, hay otra razón... pero es un pensamiento loco. Es decir,
realmente loco.

—No tengo miedo. Mientras que estás hablando,


sinceramente no tengo miedo a nada.

Ya podía sentir la conexión creciente entre ellos y no era


del tipo de breve duración que tienes justo cuando tenía algunos
buenos orgasmos, pero después debías regresar a todo lo que
todavía no había sido solucionado.

Este era del tipo de hormigón, del tipo de roca.

Amaba-a-mi-pareja-antes-pero-ahora-es-incluso-mas-
cálido.

Y sabía que se preparaba para hablar de su hermana porque


su cuerpo entero estaba aún en ese punto que él no parecía
J.R. WARD Blood Kiss
respirar. Y luego un velo de lágrimas apareció en sus preciosos
ojos avellana.

Cuando ella fue a levantarse e ir hacia él, la detuvo con la


mano en el aire ─No te atrevas, no me toques, no vengas aquí. Si
quieres que te hable, dame algo de espacio ahora.

Marissa se bajó lentamente hacia atrás en la silla. Y


mientras su corazón tronaba contra sus costillas, tuvo que
separar sus labios para mantener el aliento.

—Siempre he sido supersticioso... —dijo suavemente, como


si estuviera hablándose a sí mismo—. Sabes, un pensador
supersticioso. Saco todo tipo de conexiones que no existen
realmente. Es como lo que estaba diciendo a Axe sobre los
guantes de examen, en un nivel racional, entiendo que no estoy
dejando nada de mí en o sobre los cuerpos, pero... no se siente
así.

Mientras que él se fue tranquilizando otra vez, ella se


quedó justo donde estaba.

—Mi hermana… —más aclaramiento de garganta y cuando


finalmente habló de nuevo, su voz naturalmente grave era como
una roca—. Mi hermana era una buena persona, éramos muchos de
familia y no todo el mundo era agradable para mí, ella lo era, sin
embargo.

Mentalmente, Marissa recordó lo que sabía acerca de la


chica: la desaparición, la violación, el asesinato, el cuerpo se
encontró una semana después. Butch había sido el último en verla.

—Pero había otro lado en ella —dijo—. Ella andaba con un


montón de... maldita sea, esto es difícil de decir... pero ella salía
con un montón de chicos, ¿sabes lo que quiero decir?

Su cara estaba pálida, los labios apretados, esos ojos


J.R. WARD Blood Kiss
avellanas con los parpados pesados como si él reprodujera malos
recuerdos.

Pero entonces se detuvo. Y cuando él no dijo nada más, ella


tenía que llenar los espacios en blanco.

—Piensas que fue asesinada — susurró Marissa—, porque


ella no estaba siendo una buena chica, que tal vez si ella no
estuviera teniendo sexo con los chicos, no se hubiera metido en
ese coche y no le habrían hecho lo que hicieron con ella y no
habría muerto.

Butch cerró los ojos, y asintió con la cabeza una vez.

—Y te odias a ti mismo por pensar eso porque pone la culpa


en ella y eso es una traición. Eso es culpar a la víctima y nunca,
nunca harías eso a nadie, especialmente no a tu propia hermana.

Ahora él asintió con la cabeza una y otra vez. Después se


limpió una lágrima.

— ¿Puedo ir abrazarte ahora? —preguntó con voz quebrada


—. Por favor.

Cuando todo lo que hizo fue un asentimiento, ella corrió a él


y puso sus brazos a su alrededor, atrayéndolo hasta que terminó
sentada en el escritorio y él derrumbado en su regazo.

Inclinándose sobre él, oliendo su cabello y su loción de


afeitar, acariciando sus enormes hombros, ella se sentía más
enamorada de él que nunca antes, de hecho, lo que estaba en su
corazón en ese momento era tan tremendo que no sabía cómo su
cuerpo lo podía tener todo dentro.

—No fue su culpa —dijo él más o menos—, sé eso. El hecho


de incluso haberlo pensado una vez, es tan jodidamente horrible,
es tan malo como no salvarla… podría haberla puesto yo mismo en
J.R. WARD Blood Kiss
el coche. Jesús, ¿creer que sus acciones eran el problema? —
Butch se sentó—. ¿Mi cabeza consigue joder todo sobre esto?…
si tuviera una hija y Dios no lo quiera —hizo una rápida señal de la
cruz sobre su corazón—. ¿si algo le sucediese y alguien tratase
de culpar a su falda corta, o al hecho de que ella tomase una
copa… o setenta y cinco, o diera su consentimiento para tener
relaciones sexuales y luego cambiase de opinión? ¿Tienes alguna
idea de lo que le haría a ese imbécil misógino?

—Lo matarías, justo después de matar al autor.

Maldita jodida mierda. Joder, sí —Hizo un movimiento


circular al lado de su cabeza—. Pero luego esa vieja cinta suena y
de vez en cuando escupe ese horrible pensamiento de mierda y
me siento tan culpable por tenerlo que quiero vomitar. De hecho,
ahora mismo estoy mirando la papelera y preguntándome si puedo
llegar ahí a tiempo.

Mientras sus ojos estaban fijos a un lado, ella deseaba que


Mary estuviera en la habitación. Supuso que por eso la gente iba
a los terapeutas, cuando la presa se rompía así, probablemente
era mejor tener un profesional capacitado alrededor.

—Y por cierto —agregó—, estoy orgulloso de mi religión. La


iglesia no es perfecta, pero tampoco lo soy yo y ha traído un
montón de cosas buenas a mi vida. Sin mi fe, incluso contigo,
sería una sombra de lo que podría ser.

—Entiendo completamente y mi sistema de creencias no es


diferente para mí.

Después de un período de tranquilidad, Marissa le tomó


ambas manos —Si voy al sex-club mañana por la noche, ¿vas a
pensar menos de mí?

—Dios, no.
J.R. WARD Blood Kiss
Ella asintió —Y suponiendo que algún día consigas sentirte
cómodo con ello, si yo te hago una mamada, ¿me vas a mirar?

Se rió en un estallido corto —Probablemente te adoraría


aún más.

— ¿Todavía creerás que soy una buena chica?

—Sabes que... en realidad, sí —Sonaba aliviado—. Sí, quiero


decir, nunca he pensado acerca de eso antes... pero todavía te
amaré absolutamente.

—Eres capaz de superar el antiguo pensamiento en cuanto a


mí, ¿Correcto?

—Sí, lo soy.

—Al igual, si tienes un pensamiento, lo consideras y lo pones


a un lado, ¿correcto?

—Sí —Exhaló—. Sí, eso es exactamente lo que estoy


haciendo.

—Así que... por qué no puedes hacer lo mismo con tu


hermana, tener el antiguo pensar, considerarlo contra todo lo que
sabes sobre ella y lo que era y extender una capa sobre el de tu
creencia de que la culpa nunca pasa a la víctima sin importar lo
que ella lleva puesto o cosas así... y estoy dispuesta a apostar que
tu rechazaras la idea de que tu hermana contribuyó de alguna
manera a lo que fue un crimen terrible, imperdonable contra una
muchacha por otro lado inocente. Apuesto a que tu resuelves eso
por tu cuenta y probablemente nunca te preocupes por esa parte
del dolor otra vez.

Él parpadeó una vez. Dos veces.

—Olvidas la mamada —dijo.


J.R. WARD Blood Kiss
—Lo siento, ¿qué?

Butch la miró fijamente con tal completa devoción que era


como si ella le hubiera puesto el mundo a sus pies —Creo que me
he enamorado incluso más de ti. Y no creo... no puedo entender
cómo eso puede ser posible.

Efectivamente, su aroma de vinculación se convirtió en un


rugido en la habitación y sus ojos avellana estaban tan llenos de
emoción y reverencia que se sentía un poco aturdida.

Tomando su cara entre sus manos, ella lo besó —Esto es


mucho mejor que antes.

— ¿Antes de qué?

—Si voy a estar en un pedestal —presionó su boca a la de él


otra vez—. Quiero ser tu pareja perfecta, no porque creas que
yo soy la perfecta chica buena.

Su hellren comenzó a sonreír —Lo conseguiste, y me


ganaste.

Mientras la besaba, ella pensó en el vivieron-felices-para-


siempre y decidido que el amor verdadero no significaba sin
esfuerzo, y feliz para siempre no era un piloto automático.
Empezabas con la atraccióny luego abrías tu corazón y tu alma…
pero todo eso, que no era poca cosa, sólo te llevaba a primera
base.

Había muchas, muchas otras etapas para llegar a niveles


más profundos de una mayor aceptación y comprensión.

Eso era donde encontrabas la felicidad. Y el por siempre


felices era el trabajo que siempre estabas dispuesto a hacer,
permanecer cerca para aprender y crecer como personas juntos.
J.R. WARD Blood Kiss
—Te amo—dijo mientras envolvía sus brazos alrededor de
ella—. Dios, te amo.

Inclinándose un poco, ella le sonrió y pasó las yemas de los


dedos sobre su cara. Quería volver a decirle esas palabras
sagradas, pero de alguna manera no iban lo suficientemente lejos.

Así que ella dijo eso que significaría aún más para él —Oh,
cielo... vamos, Sox.

Echando su cabeza hacia atrás, Butch se rió tan fuerte, el


sonido sacudió la puerta de cristal de la oficina. Y mientras ella
sonreía detrás de él, pensó, Sip, te amo podría decirse de
muchas maneras diferentes, ¿verdad?
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 36

Era increíble cómo una televisión podía convertir cualquier


cosa en un salón adecuado.

No es que Craeg estuviera observando las reposiciones de


The Big Bang Theory117 que estaban dando en él. Aun así, se
alegró de que un doggen entrara y encendiera la cosa que estaba
arriba en la esquina porque ¿Sin el placentero parloteo de fondo?
Sentarse en la misma habitación con ambos, Axe y Paradise, lo
habría vuelto completamente chiflado.

Él necesitaba algo, cualquier cosa para mantener su mente


alejada de ella.

Naturalmente, mientras miraba el abanico de cartas en su


mano, no tenía ni idea de lo que estaba viendo. Al otro lado de la
mesa, sin embargo, Axe no había tenido ese problema, y por eso,
después de unas cuántas rondas de gin rummy, le debía al
bastardo cincuenta dólares.

117
Serie cómica de la TV Americana.
J.R. WARD Blood Kiss
—Bueno, supongo que me iré a la cama —dijo Paradise desde
encima del sillón. Correcto. Era increíble cómo, cuándo una cierta
hembra decía una cierta combinación de palabras, era
garantizada una puta erección.

Así que sí, sutilmente él se reacomodó a si mismo bajo la


mesa, antes de que la circulación de su arteria femoral fuera
cortada completamente por su erección.

Mientras tanto, Paradise se desenrolló a si misma de su


posición escondida y Craeg hizo un trabajo fantástico al no
mirarla. Por lo menos no observarla directamente: su visión
periférica siguió cada paso que daba por el suelo de baldosas
hacia la puerta y en particular tomó nota de la forma en que ella
se inclinó a través de una de las tres mesas redondas para
agarrar su bolso.

—Día —Axe murmuró mientras intercambiaba cartas


alrededor.

Craeg gruñó.

Cuando la puerta se cerró suavemente, él se preguntó


exactamente cuánto tiempo tenía que esperar antes de que
pudiera irse…

—Puedes irte ahora —dijo Axe con una sonrisa—. Soy bueno
con el solitario y ahí hay un poco de porno que voy a ver. Lo cual
es otra versión, más divertida que el solitario.

—No estoy tan cansado.

—Sí, lo sé —El chico lanzó una carcajada—. Y escucha,


hazme un favor… no me faltes el respeto tratando de fingir.
J.R. WARD Blood Kiss
Después de ese show que montaste en la sala de pesas, ¿Cuán
estúpido crees que soy?

—Yo no estoy con ella.

—Entonces eres un idiota.

—No es por eso que estoy aquí —Y sin embargo, incluso


mientras lo decía, desplomó su mano de cartas y las puso boca
abajo en la pila—. Te debo cincuenta.

—Cuarenta y cinco. Pero ibas a perder esta mano.

—Probablemente. ¿Los quieres ahora?

—Eres bueno con el dinero.

A medida que Craeg se puso de pie, miró los separadores de


piercing que el hombre se había puesto en los agujeros de la cara
y las orejas, y de repente, se preguntó exactamente cuántas más
tachuelas de metal tenía el chico en lugares en los que no se
podía ver.

—¿Dolieron esos piercings cuando los conseguiste?

—Sí, eso es parte de por qué lo hago. El sexo después de


eso es más sostenido.

—Los tatuajes también?

—Sip.

—Huh. Figúrate. ¿Sabes?, tú eres más inteligente de lo que


pensé que serías. Mejor jugador de cartas, también.

—Porque me gusta la tinta y metal, ¿Tú crees que eso me


hace tonto?
J.R. WARD Blood Kiss
—He llevado una vida protegida, ¿qué puedo decir?

Él estaba sobre la puerta cuando Axe habló.

—Pensé que eras un imbécil.

Craeg frunció el ceño y miró por encima del hombro.

—¿Basado en qué?

—Tú eres el equivalente vampiro del campesino sureño.


Pensé que no había nada destacable acerca de ti, excepto por tu
tamaño y francamente, eso es para los que hacen los camiones
Mack.

—¿Y ahora?

—Sigo pensando que eres un imbécil —El gótico sonrió un


poco—. Pero no me importa como resultan ser los imbéciles.
Figúrate, como dices tú. Además, nuestros padres…

Cuando el macho dejó eso colgando, Craeg se alegró de que


el tipo lo hiciera.

—Síp. De todos modos, buen día.

—Diviértanse, chicos.

—Eso no está sucediendo.

—Como digas.

Craeg salió al pasillo y miró a su alrededor. Todo estaba


tranquilo, laproverbial costa clara, y aun así se quedó dónde
estaba. Bajando a la izquierda, había cinco unidades de
dormitorios individuales.

La suya era la primera. Axe era el siguiente. Y Paradise


J.R. WARD Blood Kiss
era...

Bueno, el tres era un encanto, ¿no es así?

Pero él no fue hacia ella de inmediato. A pesar de que era


tan romántico como una roca, de alguna manera terminó en su
ducha, limpiando su cuerpo como si estuviera a punto de conocer
a la Virgen Escriba en persona.Y luego se afeitó. E incluso se
acercó a la bolsa de lona que había dejado dónde la había
arrojado la noche anterior y repartió su ropa por todo el piso.

Estaban limpias. De eso iba todo.

Jeans azules. Con agujeros. Camisetas. Sin agujeros. Su


gorra de béisbol de Syracuse Orange118.

Con una maldición, se conformó con un par de pantalones


sueltos del uniforme y una fresca camiseta Hanes sin mangas.
Mantuvo sus pies descalzos, y rezaba, oraba, por no ser
descubierto al ir de puntillas hacia su lugar.

Afuera de su puerta. Otro mirar de izquierda a derecha para


comprobar que no había nadie alrededor. Y después el sacó algo a
lo Linda Hamilton en T2119mientras rebotaba sobre las puntas de
sus pies bajando por el suelo de concreto, sin hacer ningún sonido
en absoluto.

Cuando llegó a la habitación de Paradise, llamó suavemente.

—¿Adelante? —Dijo ella en voz alta, un poco estresada.

No asomó la cabeza. Nop. Todo su cuerpo se disparó dentro


y forzó la puerta a cerrarse detrás de él.
118
El equipo de béisbol de Syracuse Orangemen fue el equipo universitario de atletismo intercolegial de
la Universidad de Syracuse, 1870-1972
119
A t iz Estadou ide se ue hizo de “a a O’Co o e Te i ato 2
J.R. WARD Blood Kiss
—Estoy tan contenta —dijo con una risa—. Yo estaba
preocupada... de todos modos.

La única luz encendida era esa que estaba en el baño,y ella


había cerrado esa pequeña habitación en su mayor parte. Estaba
sentada sobre la cama en la semioscuridad, vistiendo una pequeña
bata blanca que estaba ceñida a su cintura, y nada más. Whoa.
Piernas. Porciones de… pantorrillas, muslos…

Mientras se mecía desde la lujuria, ella dijo: —¿Tú también


tomaste una ducha?

Él asintió con la cabeza. Porque al parecer había dejado su


voz en el pasillo.

—¿Quieres venir aquí?

Él asintió con la cabeza de nuevo.

Lo siguiente que él supo, fue que estaba de pie frente a


ella.Y después estaba arrodillado. Poniendo sus manos
temblorosas en sus piernas, se sumergió bajo el dobladillo de la
bata. Su piel era tan suave como la recordaba.

Dejando caer su cabeza hacia abajo, recorrió con sus labios


de ida y vuelta una de sus rodillas.

¡Oh, que lo jodan! Lo que necesitaba hacer era dejarla caer


sobre su espalda y besarla por un tiempo, dejándola plana…
hacérselo bien con sus manos, y luego irse a la mierda de ese
lugar.

Eso no fue lo que pasó.

Sus palmas fueron a la deriva hacia abajo, a los lados de sus


muslos y luego viajaron hacia arriba llevándose el ruedo de la
J.R. WARD Blood Kiss
bata con ellos.

A medida que su carne fue expuesta, él observó como ella


temblaba y sus manos se tensaban sobre las sábanas.

—¿Tienes miedo? —Preguntó debido a que tenía que estar


seguro.

—No —ella respiró.

—¿Sabes lo que yo voy a hacerte ahora?

—No…

Él asintió con la cabeza, manteniendo sus labios contra su


rodilla así él podía frotarla suavemente con ellos.

—Abre las piernas para mí.

Los temblores empeoraron cuando ella obedeció, dejando al


descubierto un par de perfectas bragas de modesto algodón
blanco que casi le hizo venirse en sus pantalones.

Y su esencia lo volvió loco.

—No voy a hacerte daño —dijo con una voz gutural.

—Lo sé. Confío en ti.

Craeg se trasladó a la parte interna de la rodilla y se tomó


su tiempo, acariciándola con la nariz, dibujando con su lengua
sobre sus muslos, recorriendo con sus colmillos arriba y abajo.

—Pon tus manos en mi pelo —le dijo—. Guíame. Sabes dónde


quieres que yo esté. Muéstrame.

Su toque era tentativo al principio, simplemente


alborotando su pelo corto.
J.R. WARD Blood Kiss
—Es tan suave —susurró.

—Tú también lo eres.

Sus manos estaban ahora sobre sus caderas y él apretó los


huesos, le gustaba cómo se sentían contra sus palmas. Y a
continuación, por un momento, perdió su tren de pensamiento
porque él fue golpeado por un poderoso impulso de montarla.

Eso sería un no, sin embargo.

Sutilmente, ella empezó a tirar de él y fue a su velocidad,


preparándose con sus labios y consiguiendo alistarse para lo que
venía. Y entonces él estaba en esas bragas. Mirando hacia arriba,
él no podía verla correctamente con la bata toda agrupada
alrededor de su cintura, así que él liberó el lazo y separó las dos
mitades. Ella llevaba una pequeña camiseta y ningún sostén bajo
ella, así que sus duros pezones arrojaron sombras incluso en la
baja iluminación.

Gimiendo, él sopló y puso sus labios en su núcleo, chupando


en el algodón, consiguiendo más humedad.

Las manos de ella jalaron su cabello, fueron de un tímido


toque a una demanda, y eso significaba que era hora de un cambio
de posición. Moviéndose rápido, explotando hacia arriba lejos del
suelo, se aseguró de que la puerta estaba cerrada con su mente y
luego barrió las piernas sobre la cama, separó los muslos, y volvió
a lo que estaba haciendo, besándola, empujando las rodillas más
alto y más ancho para que pudiera hacerlo mejor.

Jadeaba. Ella estaba jadeando y trabajándose a sí misma


contra su cara, sus manos jalándolo estrechamente, su cuerpo
entregándose a él con un abandono que fue un shock y una seria
J.R. WARD Blood Kiss
mierda que lo encendió. Con un gruñido, él empujó la musculosa de
ella hacia arriba y hojeó sus espectaculares pechos, y mientras
se arqueaba sobre el colchón, él estaba listo para conseguir
tener esas bragas fuera de su jodido camino.

Pero primero, un poco más de juego previo.

Mirando hacia ella, podía sentir los recuerdos siendo


grabados en su cabeza, los sonidos y los olores, los jadeos y
gemidos, la belleza de ella.

Paradise.

Era mucho más de lo que esperaba de ella.

A medida que las manos de Paradise cavaron aún más duro


en el cabello de Craeg, ella estaba montando una ola de placer de
alto octanaje que la sacó de su cuerpo y la conectó a tierra y con
su piel al mismo tiempo. La sensación del roce, la fricción, el calor
en su núcleo era diferente a todo lo que había conocido, y ella
técnicamente todavía tenía puestas sus...

Nop.

Con un vicioso movimiento masturbatorio, él le desgarró un


lado y luego el otro, y sus bragas ya no estaban.

Y entonces las sensaciones eran resbaladizas y calientes,


nada separando sus labios y su lengua y su sexo. Gracias a lo que
habían hecho la noche anterior, ella sabía lo que venía, así que
cuando el orgasmo la golpeó ella se entregó a él, dándole la
bienvenida al bombeante placer, aplastándose contra el colchón,
golpeando las almohadas hacia el suelo.

Cuando ella por fin regresó de las brillantes alturas de su


J.R. WARD Blood Kiss
liberación, ella lo vio elevarse entre sus piernas.

—Tómame —le ordenó—. Hazlo.

Agarrando su propia camiseta, ella la arrancó por encima de


su cabeza para poder yacer desnuda y tendida delante de su
enorme cuerpo, su increíble erección, su poder apenas contenido.
Y sin embargo él dudó, aunque el hambre en su rostro le hacía
lucir como un demonio.

—Craeg... —Alcanzando sus pechos, ella se acarició a sí


misma y se arqueó de nuevo, el ardor de nuevo en su sexo, la
desesperación, la dulce asfixia regresando diez veces mayor.

Todo lo que él hizo fue sentarse sobre los talones, poner las
manos sobre los muslos, y arquear la cabeza.

—Craeg?

—No... —gimió—. No puedo.

—¿Qué…?

—No voy a tener relaciones sexuales contigo.

Espera, ¿huh? ella pensó.

Cuando él no dijo nada más, ella se apoyó en los codos y jaló


su camiseta sobre sí misma para cubrirse los pechos.

—¿Por qué no?

—Es... no va a suceder.

—¿Qué está mal? ¿Qué he hecho?

—Oh, mierda, es... no, tú eres demasiado buena, tú estás...


J.R. WARD Blood Kiss
—Craeg, tienes que parar con eso.

Suficiente, pensó ella alcanzándolo.Mientras pasaba las


manos por sus brazos, ella sintió sus músculos acordonados y
supo de la lucha que se estaba forzando a mantener consigo
mismo.

—Quítate esto —dijo, tirando de la parte inferior de su


camiseta.

Ella esperaba que peleara con ella. Él no lo hizo. Sus brazos


se pusieron laxos y le permitió quitarle a camiseta, y luego... Dios,
era hermoso, su piel lisa y sin vellos se extendía sobre tal poder,
y cuando ella fue a pasar sus manos por encima de su carne, él se
lo permitió, su cabeza cayendo hacia atrás, los músculos de su
cuello y hombros tensándose.

Y entonces él la sorprendió.

—Toma mi vena —dijo con voz aspereza—. Si yo no puedo


tenerte... toma de mí...

Justo al igual que con el sexo oral sucedió, ¡Oh! todo tan
rápido, sus colmillos descendieron, sus ojos bloqueados sobre su
yugular con una seriedad mortal que ella nunca había sentido
antes.

Con un siseo, se lanzó y golpeó, hundiéndose


profundamente, clavándolo con una codicia a la que él se sometió
por completo. Acarreándolo de lado, ella le colocó debajo y se
sentó a horcajadas en su abdomen, como si fuera su presa,
chupando de él, su gusto rugiendo su camino hasta sus entrañas,
llenándola de adentro hacia afuera de una manera que el resto de
los alimentos no podía hacer.
J.R. WARD Blood Kiss
Era vagamente consciente de él estirando los brazos y
agarrando la cabecera, inclinando el torso hacia ella, gimiendo
mientras sus caderas bombearon y sus muslos se sacudieron.Él
estaba teniendo un orgasmo y luego también lo estaba teniendo
ella y todo se puso súper loco, súper rápido, mientras él movía su
pelvis y ella sentía esa cresta dura justo donde la quería.

Pero cuando trató de llegar a su erección, cuando ella


intentó quitarle el pantalón, él retuvo sus manos lejos
encerrándolas en sus puños de acero. Y cuando ella protestó,
cuando luchó contra él, el mundo giró y ella estaba sobre su
espalda de nuevo.

La sangre corría por su cuello y por el pecho por donde ella


lo había mordido, pero a él no le importaba.

Las manos de él fueron al frente de sus caderas y liberó su


excitación, rasgando al instante la bragueta de los pantalones
sueltos al medio.

Los ojos de Paradise rodaron en su cabeza, pero los obligó a


concentrarse porque quería verlo.

Envolviendo su gran mano alrededor de su eje grueso, él


comenzó a empuñarse a sí mismo. No prestó atención a lo que
estaba haciendo; tenía los ojos en los de ella. Y a pesar del calor
entre ellos, había algo intrínsecamente distante en su expresión.

Él no iba a tomarla, pensó ella.

Excepto por su confusión y decepción, ella consiguió


archivar el tema mientras él se arqueaba y comenzaba a tener su
orgasmo por sobre todo su sexo.
J.R. WARD Blood Kiss
Él podría no estar dispuesto a tomar su cuerpo totalmente.

Pero él la estaba marcando por todo lo que valía la pena.

Extendiendo sus piernas, ella se expuso a sí misma por


completo y dejó que él se tortura a sí mismo en un tormento de
su propio hacer, sus liberaciones cubrieron su núcleo, golpeándola
en explosiones calientes que la acariciaban.

Ella podría haber sido una virgen... pero sabía hasta el


fondo de su alma que ésta se trataba de una batalla que él iba a
perder.

Tal vez no ésta noche, pero pronto iba a quebrarse y hacer


el amor con ella.

Y ella no podía esperar


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 37

Dos noches más tarde, Butch finalmente quedó libre para


llevar a su shellan a un club de sexo.

Síp, ¿como si alguna vez hubiera pensado en una noche de


cita como ésta?

Mientras esperaba por ella en el vestíbulo de la mansión, se


paseaba alrededor y sentía como si hubiera sido arrastrado
hasta el Halloween por el atuendo tonto del culo que tenía
puesto. Los cueros negros estaban bien; la camiseta musculosa
negra también estaba bien. El resto de la mierda era...

¿Qué coño estaba usando?

Tirando del largo abrigo negro en forma de abanico, él tenía


puesto un montón de cuero negro, piel, y seda. La cosa era
enorme, y sin embargo, apenas rozó el suelo porque estaba
usando un par de botas elevadoras que lo hacían más alto que
Wrath.
J.R. WARD Blood Kiss
¿New Rocks?120

Las había tomado prestadas de Axe, y les había prendido


los seguros desde los dedos del pie hasta apenas unos
centímetros debajo de las rodillas. Además pesaban como
cincuenta libras121 pero eran sorprendentemente estables y
cómodas.

Y luego estaba la máscara. La cosa era una placa frontal de


metal delgado y plástico, y cuando él se la puso atándola con la
correa y aplicando alrededor los adhesivos adecuados, eso cubrió
toda su cara con un negro, blanco, y gris horror esquelético, que
se movía cuando hablaba.

Síp, era la noche de máscaras en el Poke n’ Play 122, y lejos


estaba de él el no tratar de encajar con la multitud.

Sacó su teléfono y miró la hora. Marissa había tenido que


venir del Pit a pasar el rato con las chicas para poder estar lista,
y ellos dos iban a ir al club juntos, mientras que Axe era
conducido afuera por separado y desde el centro de
entrenamiento.

Haciendo ruido con las botas al caminar alrededor del


mosaico del manzano, él estaba sorprendido de cuán bien se había
tomado el llevar a Marissa consigo en ésta estadía hacia la
oscuridad y de mala muerte. Después de esa charla que él y su
shellan habían tenido, pensó, fue como si algo se hubiera
desbloqueado en él, algunos retorcidos y dolorosos espasmos
musculares de su cableado interno se habían aflojado y
desenrollado, lo que le permitió respirar más fácilmente.

120
Marcas de botas muy conocida, usadas por moteros y góticos por sus diseños.
121
22.67kg
122
N.T: Nombre del club al que asisten Butch, Marissa y Axe.
J.R. WARD Blood Kiss
Él había odiado el punto áspero en el que se habían
encontrado a sí mismos. Él jodidamente amaba la nueva vista, sin
embargo.

Como si fuera una señal, sintió a su compañera en la parte


superior de la escalera. Volviéndose, Butch miró y…
Enagbujioakdfahtaj; fjjkdpowkl.

O algo por el estilo.

Atrás quedó su bella princesa de la ropa de diseño. En su


lugar estaba... Una extraña, erótica, bomba sexual, vistiendo un
encogido y entallado látex negro que iba desde sus Stilettos, con
sus tacos de una milla de alto, todo el camino hacia arriba y
sobre su cabeza. ¿La única cosa que marcaba su identidad? La
larga cola de caballo rubia que salió de un agujero en la parte
superior de su completo traje entero que cubría cuerpo y rostro,
esas olas oscilantes de oro.

Y luego estaba la máscara.

Era como una máscara de gas industrial, con discos negros


redondos para los ojos, la nariz, y la boquilla que no mostraron
ninguna parte de su piel, porque había un sello alrededor del
látex que cubría su rostro. Hecha de cristal negro y bruñido gris
metal, era una pieza fea de absoluto arte.

A medida que ella vino hacia él, su polla golpeó con una
erección tan rápida, que en realidad él tuvo que bajar la cabeza y
mirar para asegurarse que la parte frontal de sus pantalones de
cuero estuviera todavía intacta.

Su cuerpo era... Absolutamente, malditamente una locura.


La luz acariciaba hacia abajo las estruendosas curvas de sus
J.R. WARD Blood Kiss
pechos, arrojaba sombras alrededor de su cintura apretada,
destacaba las caderas y los muslos.

Cuando ella finalmente estuvo de pie frente a él, hizo un


giro lento, y santa jodida mierda, el mecanizado sonido de su
respiración hizo que sus bolas se tensaran. Bueno, eso y su culo
apretado. Querido Dios allá arriba en el cielo, ella…

—Bueno, ¿qué piensas?

La voz que salió no era suya; se destiló a través de una


especie de caja de resonancia, emergiendo diminuta,
distorsionada, y alienígena.
—OjkdlahgdioLwenoio.

— ¿Qué? —vino la voz electrónica.

—Él dijo que estás jodidamennnnnnnnnteasommmmmbroooosa —


dijo una voz masculina desde el otro lado del camino.

La cabeza de Butch azotó hacia un lado y miró a Lassiter,


quien había salido de la sala de billar y estaba recostado contra
el arco. Apuntando al imbécil con el dedo índice como si la cosa
fuera un arma, le espetó —Mete tu miserable culo de nuevo en
esa maldita habitación antes de que corte tus ojos y te
estrangule con tu propia lengua.

El ángel caído puso las palmas hacia arriba y giró a la


distancia —Correcto. Yéndome. Aquí estoy, caminando hacia
atrás y sin decir absolutamente nada de ella.

La retirada habría sido más convincente si el bastardo no


hubiera dejado que un gran silbido lobuno rasgara tan pronto
como estuvo fuera de su alcance.
J.R. WARD Blood Kiss

—Yo voy a jodidamente matarlo, lo juro.

—Por favor, no lo hagas.

Reenfocándose, Butch se limitó a sacudir la cabeza —Oh,


Dios mío, te ves... Hey, he vuelto a hablar español. Bono.

Acercándola más estrechamente, apretó su cuerpo contra


el de ella y sintió arriba y abajo el liso, ligeramente pegajoso,
traje. Con un gruñido, se inclinó hacia un lado y movió sus manos
hacia abajo a esas caderas cubiertas de látex y a ese culo,
agarrando sus mejillas, apretando, yendo más lejos entre medio
por detrás.

—No voy a lograrlo a través de ésta noche —gimió él.


—. Joder, yo apenas puedo caminar.

Su sexy risita, distorsionada a través de ese altavoz, le


hizo balancearse en sus New Rocks.

Santa. Mierda.

— ¿Has hecho amigos en tu clase?

A medida que su padre puso en marcha el indagatorio,


Paradise se echó atrás en la silla de su estudio. Metiendo su
enzoquetado pie debajo de ella, se preguntó exactamente cómo
responderle, y rezó mientras él rebuscaba entre los papeles de
su escritorio que no levantara la vista y viera su rubor.
J.R. WARD Blood Kiss

Sí. Cómo responder a eso, pensó.

Ella y Craeg habían pasado las últimas dos mañanas


conversando por el teléfono, hablando durante horas, así como
haciendo otras cosas. Así que sí, ellos eran una especie de
amigos, y ella tenía planes de verlo en persona otra vez, tanto
ésta noche como mañana durante el día.

Esto era en realidad acerca de lo que trataba su pequeña


reunión improvisada con su padre.
Si ella no conseguía algún contacto de piel a piel de nuevo, pronto,
iba a perder su mente. El sexo telefónico era genial a menos que
hubieras tenido la cosa real.

O casi lo hubieras tenido.

— ¿Paradise? ¿Estás bien?

Ella se sacudió e hizo una demostración de levantarse de la


silla y yendo al alegre crepitar del fuego. El frente frío que había
llegado el día anterior se había metido en las paredes de la
Tudor, y había escalofríos que acechaban por todas partes en la
casa, algo que sería una constante hasta que el clima cálido de la
primavera llegara en mayo.

Así que ella tenía la excusa perfecta para darle la espalda


mientras recogía el atizador y reorganizaba los troncos.

—Oh, sí, he conocido a gente encantadora y estoy


disfrutando mucho las clases —Así como también de las miradas
y encuentros a hurtadillas con Craeg—. Son increíbles las cosas
que no sabía.
J.R. WARD Blood Kiss
— ¿Por ejemplo?

Bueno, si ella ronroneaba en el teléfono y le decía a Craeg


todo lo que ella no llevaba, era una garantía de que él…

A medida que chispas naranjas cayeron en las cenizas


humeantes, ella detuvo esa línea de pensamiento inmediatamente.

—El combate cuerpo a cuerpo es una ciencia, padre. Yo


nunca había visto combates de MMA 123 antes o aprendido algo
acerca de los diferentes estilos de combate. Nos están
enseñando varias disciplinas, y cada uno tiene sus propias
fortalezas y debilidades. Yo entreno mucho con Peyton y este
otro macho, Craeg.

Colocando el atizador de nuevo en el soporte de latón, ella


giró alrededor y volvió a la silla —Yo soy muy, muy buena en eso…

Ella dejó de hablar al darse cuenta de que su padre se había


congelado en el proceso de mover una hoja de papel a la pila, la
factura o el estado de cuenta o lo que fuera eso estaba colgando
en el aire junto con el brazo.

La expresión de su rostro era semejante al de alguien al que


le debían de haber dicho que su casa estaba a punto de ser
demolida por los seres humanos.

—Padre... —dijo ella—. Estoy realmente feliz. Realmente


estoy... Estoy aprendiendo acerca de mí misma, quién soy, lo que
quiero, lo que yo puedo hacer.

123
N.T: MMA Siglas de Artes marciales mixtas. Son artes marciales que incorporan tanto golpes, como
técnicas de lucha en pie, y en el suelo; usando un amplio rango de técnicas marciales permitidas, como
golpes de puño y patadas, agarres, lances o proyecciones y palancas. Este tipo de arte marcial se ha
vuelto muy de moda con el creciente éxito de la UFC UltimateFightingChampionship = Campeonato
Supremo de Pelea.
J.R. WARD Blood Kiss
Él echó un vistazo al documento como si se preguntara qué
estaba haciendo frente a él, flotando en el aire.

Luego pareció chasquearse a sí mismo para volver a prestar


atención.

Aclarándose la garganta, él le preguntó — ¿Y a qué


conclusiones has llegado?

Bueno, la más grande era que ella probablemente estaba


enamorando de Craeg. Pero teniendo en cuenta que iba a
empeorar el estado estatua de su padre, ella tenía que mantener
esa cosa en silencio, además ella tampoco le había dicho a Craeg,
y parecía muy apropiado que él fuera el primero en saberlo.

Enamorarse. Semejante cosa enorme, y a la vez tan simple,


también.

Y rápida, sí. Pero ella había oído que cuando una vinculación
sucedía, podía ser así.

—Bueno, lo que quiero es hacer algo bueno para la especie


—dijo.

—Exactamente, ¿cómo?

—Padre, eso no significa que vaya a combatir en la guerra.

—Teniendo en cuenta que estabas hablando de lo bien que


estabas en... —Se frotó la sien —Supongo que debería haber
esperado esto.

—¿Esperar qué?
J.R. WARD Blood Kiss
—Tus direcciones cambiantes. Lo que estaba claro era en la
forma en que eso me iba a hacer sentir.

—No voy a cambiar nada.

Dios, eso era una mentira, incluso a sus propios oídos: No


estaba segura de lo que su futuro parecería, o en quién
precisamente ella se iba a convertir al final de la capacitación de
este programa de entrenamiento. Ya sea el tiempo que este
durara, ella no iba a volver a ser de la forma en la que ella había
sido al iniciar.

Esas noches de ser una hembra apropiada sentada en ésta


casa, o cualquier otro sitio, esperando la oportunidad de ir a
alguna reunión social no eran todo. Y sí, esa decisión de no
emparejarse, excepto por Craeg, se le había atascado.

—Ojalá tu mahmen estuviera todavía con nosotros.

—Yo también lo pienso —Pero por otra razón que la que él


estaba pensando, sin duda. Paradise podría haber utilizado
algunos consejos de amor—. Yo la echo de menos.

— ¿Sabías tú que nosotros estábamos bien y


verdaderamente enamorados? Nosotros fuimos apropiadamente
emparejados por nuestras familias, pero… nosotros realmente
nos enamoramos. Ella era mi todo.

Dios... maldita sea, pensó ella. El sutil abogar de su padre


por Peyton no hizo mucho por hacer que perdiera de vista la
marca de la estaca que mientras tanto era atravesada en su
corazón, porque ella no se dejó engañar. Esa declaración, al
mismo tiempo verdadera e importante, fue sin lugar a dudas
pronunciada con la esperanza de que ella viera con buenos ojos un
emparejamiento tradicional con su amigo.
J.R. WARD Blood Kiss

Ella había sospechado desde hace tiempo que eso era algo
que su padre quería para ella. Le gustaba Peyton, aprobaba la
línea de sangre del macho, y él supo que ya había una amistad allí
en su sitio. A los ojos de un cabeza de familia aristocrático,
¿Qué podría ser mejor para una hija que una disposición así?

¿Qué pensaría él si alguna vez conociera a Craeg?

Craeg, el hijo de lo que los seres humanos habrían llamado


una familia de clase trabajadora. ¿Sería capaz su padre de ver
incluso la fuerza de carácter, debajo de la falta de
parafernalia?

—Puedo adaptarme a casi cualquier cosa —dijo su padre


con gravedad—. Me puedo adaptar a lo que quieras que sea tu
vida, hasta cierto punto. La única cosa que no voy a ceder es en
tu búsqueda del tipo de amor que tu mahmen y yo teníamos. Eso
es lo no negociable para mí.

Léase: un macho que fuera de la misma clase que ella era,


que pudiera proporcionarle la misma vida con la que había crecido.

—Oh, Padre —dijo con tristeza.

—Lo siento, pero así es justamente como soy.

—Lo sé.

Cuando el reloj de su abuelo afuera en el vestíbulo comenzó


a sonar ocho veces, ella echó fuera el manto mortuorio que se
había instalado en la habitación y se puso de pie de nuevo.
J.R. WARD Blood Kiss
—Tengo que salir —Se enderezó la ropa que ella había
escogido para la noche—. Voy a salir con mis compañeros de
clase, y luego hay un proyecto en el que estamos trabajando
durante el día, así que estaré en casa mañana por la noche,
¿después de la clase? Y sí, habrá chaperones.

Mientras ella contemplaba a través del cuarto


perfectamente equipado para él, el ambiente de la antigua
riqueza y distinción que no se había comprado, pero que habían
sido curados durante los cientos de años que su familia había
tenido dinero, realmente se hundió en sí misma.

¿Podría Craeg incluso estar cómodo aquí?

Probablemente no.

— ¿Padre?

—Perdóname —Miró a los papeles de su escritorio—. Pero,


por supuesto, entiendo que es menester que tengas que irte. Pero
sabes que te extraño sin embargo. También sabes que los
Hermanos no me dicen mucho, pero lo que han compartido... Me
hace sentir muy, muy orgulloso de ti.

Ese ya familiar dolor en el pecho, el único que provenía de


su mentira, se encendió de nuevo al pensar que él, actualmente,
no estaría muy orgulloso de ella en absoluto.

Ella tenía la intención de perder su virginidad ésta noche


con un macho que él nunca aprobaría.

El problema era que los Hermanos no habían dado ninguna


indicación de cuánto tiempo duraría este programa de formación
o las perspectivas de hacia dónde irían a largo plazo la clases
J.R. WARD Blood Kiss
conjuntas. Y su necesidad por el cuerpo de Craeg la estaban
haciendo desesperada y muy consciente de que el tiempo pasaba
con presteza.

Ella no iba a perder su oportunidad. Y tenía la sensación de


que cuanto más ellos estaban juntos, las prioridades máximas de
Craeg estaban cambiando también. Él se estaba volviendo muy
unido a ella.

Paradise podía sentirlo.

Si no fuera por las omisiones con su padre, ella estaría en el


séptimo cielo.

—Te veré mañana por la noche después de la clase —dijo


con voz áspera.

—Estaré aquí. Ve a cuidar de ti misma.

—Lo haré —Ella asintió con la cabeza hacia él—. Te lo


prometo, padre.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 38

Craeg no podía recordar la última vez que había salido con


"amigos". De hecho, él nunca había podido hacer eso antes.

Mientras se ponía los pantalones vaqueros y maldecía a los


agujeros, se dijo que tenía que superarlo. Nunca había estado en
eso de ser un fashionista124, él no se lo podría haber permitido
incluso si hubiera dado una mierda por eso, y segundo,
preocuparte por lo que vas a ponerte sobre el cuerpo siempre le
había parecido un desperdicio criminal de capacidad intelectual.

—Te ves tan increíblemente promedio.

Rodando los ojos, se dio la vuelta hacia Axe y…

— ¿Qué coño estás usando, imbécil?

El macho se veía como si hubiera sido golpeado con el bate


del frikismo125 más duro que de costumbre, su gran cuerpo
llevaba un traje brillante de piel negra que olía a productos
químicos y hacía un crujido extraño mientras caminaba.

124
Persona amante de las tendencias de la moda.
125
Al conjunto de aficiones minoritarias propias de los frikis se denomina frikismo o cultura friki.
J.R. WARD Blood Kiss
Piercings negros estaban en sus orejas y en su cara, una
cadena iba desde un lóbulo hasta su puta nariz, por el amor de
Cristo.

Él no parecía un marica siquiera, Craeg tuvo que darle eso.


Algo sobre el bastardo irradiaba agresión, poder, fuerza. Sexo.

Sexo pervertido, eso era.

Axe se encogió de hombros como si estuviera en algo tan


sencillo como la bata de casa de su granhmen.

—Voy a pasar el rato con los de mi tipo. Si no consigo tener


sexo pronto en mi camino, voy a matarme a mí mismo… Infiernos,
mucho más que el que pueda conseguir con el de tu tipo vainilla, y
voy a necesitar Cialis126 para mantenerlo bien arriba. Tú estás
matando mi combustión.

—Bueno, no te ofendas, pero una llama abierta no es lo que


tú necesitas en torno a ese atuendo.

Y al salir vino lo de la máscara. Era negra, por supuesto,


¿pero cómo él podía haber esperado algo de color rosa y verde? Y
encajaba sobre las características de Axe como un guante,
cambiando su no-tan-mal-parecida cara a algo francamente
repulsivo. Una metamorfosis en la que él ya no era un vampiro
sino otra especie.

Un Alien.

—Y pensar que antes supuse que estabas jodidamente feo


—comentó Craeg.

—Otra vez te lo digo, ustedes normales me están matando.

Yyyyyyyyyy así fue como él y lo-que-sea-en-el-infierno-que-


fuera, terminaron montando fuera del centro de entrenamiento
juntos.

126
Una droga similar al Viagra masculino.
J.R. WARD Blood Kiss
Mientras el autobús fue a lo largo, deteniéndose en todas
esas puertas, los dos estaban en silencio, pero él estaba muy
seguro de que tenían las mismas cosas en sus mentes: Axe
buscaba claramente que su total frikismo consiguiera algo de la
variedad gótica de taponar el agujero en su corazón, mientras
Craeg estaba tratando desesperadamente de convencerse a sí
mismo que podía evitar perder el control con Paradise.

Evidentemente, toda ésta puesta en marcha para


encontrarse y conocerse con los compañeros de clase no debería
haber sido una gran cosa. Ellos solo irían a un club regular, con
música y alcohol. Nada ni remotamente cercano al lugar dónde se
dirigía Axe, seguro.

Pero el sexo iba a estar al frente y al centro, al menos para


él.

¡Mierda! Paradise estaba matándolo, y él había identificado


el problema esencial. Desde la primera noche del programa, él
había establecido barrera tras barrera para mantenerla alejada,
y cada una de ellas se había derrumbado. Era como si él fuera un
escalador de montañas y hubiera tomado una profunda caída, y
cada anclaje de la cuerda que estaba allí para salvar su vida,
había estallado, uno detrás del otro.

—Sabes, te ves como una mierda, y no sólo porque estás


usando esas cosas ridículas —murmuróAxe.

Craeg miró al otro lado del pasillo —¿Me veo ridículo? ¿Te
has comprobado en el espejo? Yo no sabía que el aceite para
motor era una declaración de moda.

—Deja de evadirlo. ¿Qué pasa, mi hombre?

A medida que rodaban en dirección al punto de


desmaterialización, se encontró hablando.

—No puedo... Ya sabes, no está bien.


J.R. WARD Blood Kiss
— ¿Qué no lo está?

—No puedo hacerlo.

—Sigo esperando por un sustantivo. Sé que eres un paleto,


pero tienes un vocabulario, si el rumor sirve.

Craeg solo sacudió su cabeza. No había manera de que fuera


a faltarle el respeto a Paradise exponiendo sus negocios
privados… incluso a un tipo como Axe, que parecía, aunque sólo
sea porque era, en sus propias palabras, un narcisista
comprometido, probablemente para mantener su mierda junta.

—No sé —dijo Axe mientras estiró las piernas a través de


los asientos y se apoyó en las ventanas oscurecidas del autobús—
Ella parece diferente a las de su tipo. Yo no pienso que tengas
que preocuparte.

Síp, las hembras eran totalmente opuestas a los machos,


¿no lo eran ellas?

Y en este caso, él era el único siendo un coño. Ella no. Ella


estaba lista para el próximo nivel, y él sospechaba que podría
estar escondiéndose detrás de su virtud: Una vez más, él estaba
protegiéndose a sí mismo. ¿Y cuándo pensaba en cómo ella le
hacía sentir?...

Aún parecía un inteligente... y si, tal vez insostenible... plan.

Cristo, ellos iban a quedarse a solas en algún momento ésta


noche. Eso era jodidamente inevitable. Y después de dos sesiones
de sexo telefónico con ella, estaba más desesperado que nunca,
un jadeante, muerto de hambre y loco macho, con una polla
siempre lista, y con los suficientes orgasmos en su reserva como
para deshidratarlo al punto de necesitar Gatorade a través de
una vena.

Quería creer que podía mantener a su resolución, él


realmente lo hacía.
J.R. WARD Blood Kiss
El problema era, que nada le hacía más corto de miras que
su nombre dejando sus labios en un jadeo.

Una sílaba y nada lujosa, el suyo no era un nombre real. Pero


todo lo que tenía que hacer era decirlo y él se había ido, ido, ido.
Masilla en sus manos. En blanco para cualquier otra intención que
no fuera meterse dentro de ella y permanecer allí.

Oh, hombre, él estaba en tantos problemas aquí.

A medida que Paradise entró en el club humano, Shadows,


ella miró a su alrededor y pensó... síp, no. La música fuerte latía
hasta el punto en que la escuchó en su cráneo. Oscuros láseres
de viga púrpuras y rojos disparaban un lado a otro a través del
aire que estaba cargado de olor humano. Y la atención
abrumadora que ella consiguió no era nada que le interesara
tener.

Al no tener idea de dónde estaban Craeg, Boone, y Novo,


ella caminó entre la multitud girante, y mientras ella avanzaba
hacia adelante, los hombres humanos la miraban, evaluándola,
esperando poder mirarla a los ojos. Supuso que algunos de ellos
podrían considerarse atractivos, pero era más de la línea de sus
divagaciones que si ella atravesara una sala de alguien en algún
lugar y notara una silla con una buena cubierta de tela…

La tela podría ser agradable pero ella no iba llevarla a su


casa.

O en este caso, sentarse en la maldita cosa.


J.R. WARD Blood Kiss
El edificio que albergaba el club había sido un almacén, es lo
que parecía, y había algo incongruente, no obstante, acerca de
sus tres pisos de alto espacio abierto, se sentían claustrofóbicos.
Por otra parte, había demasiadas personas hacinadas en el
centro. ¿Dónde pasas simplemente el rato?, se preguntó ella.

¿Y cómo todos ellos llegan a conocerse entre sí? Todo el


mundo parecía estar tocándose... todo el mundo parecía que
estaba a su alrededor.

Trabajando su camino a través del espacio en el suelo,


descubrió que había cabinas a lo largo del perímetro dónde todos
se retorcían. ¿Tal vez su gente estaba allí? ¡Jesús! ¿Estaría ella
en el club correcto?...

—Oye, nena, ven conmigo.

Una mano áspera le agarró de la cintura y la arrastró contra


un cuerpo sudoroso. Mirando al hombre humano, trató de
empujarlo, pero él trabó control sobre sus muñecas, tirando de
ella más estrechamente.

—Yo sé que quieres esto —arrastrando las palabras, frotó


sus caderas contra ella. Olía a colonia vieja, humo de cigarrillo, ¿o
tal vez eso era hierba?... y un tipo no muy caliente de
desesperación—. Bésame.

—Tienes que estar bromeando.

—Vamos, yo sé que lo deseas. Sé que lo quieres.

A la mierda con esto, pensó.

Con un rápido movimiento, ella liberó su brazo derecho y le


dio un puñetazo en la garganta con sus nudillos, y mientras él se
inclinaba y se agarraba su cuello, ella tuvo que frenarse de
romperle la nariz con su rodilla.

Dejándolo con la mordaza, se volvió y…


J.R. WARD Blood Kiss
Corrió y tropezó en el enorme pecho de Craeg.

—Yo venía a salvarte —dijo secamente—. Pero yo aprendí de


primera mano que tú puedes mantenerte por ti misma, así que
supongo que no debería sorprenderme de que no me necesitaras.

Al instante, todo lo relacionado con el club cambió. El aire


ya no era sofocante; estaba lleno de calor sexual. Los láseres no
la estaban cegando; estaban centelleantes. La música no era
ruidosa; era erótica.

Los seres humanos eran todavía molestos, pero vamos,


incluso solo el verdadero amor podría hacer mucho.

Dios, él se veía increíble. Alto y ancho, grande y fuerte, con


esa gorra naranja en su cabeza justamente igual como esa noche
en que se habían conocido por primera vez. Esa simple camiseta
blanca mostrando sus músculos. Esos vaqueros... Jesús, esos
gastados, suaves como la piel, vaqueros, que le daban vistazos de
sus muslos en los lugares dónde estaban desgarrados…

—Baila conmigo —dijo mientras se apoyaba en él para que


pudiera oírla por encima del estruendo.

La visera de la gorra de béisbol, le impedía ver sus ojos,


pero ella los sentía corriendo sobre lo que ella se había puesto
antes de salir de la casa: la blusa escotada, su pequeña falda
corta y su pequeña chaqueta apretada eran para él, y obviamente
habían cautivado al macho. También parecía que le gustaba su
pelo, que ella había dejado caer suelto, y lo que había hecho con
su maquillaje.

─Craeg ─repitió—. Baila conmigo.

—No puedo —murmuró.

— ¿Por qué?

—Yo no, como que... tú sabes, no muevo de esa manera.


J.R. WARD Blood Kiss
Que gran mentira, pensó al recordar la sensación de tenerlo
encima de ella. Él se movió jodidamente bien.

—Hazlo de todos modos —Ella agarró sus caderas y las jaló


más cerca—. Baila conmigo.

Moviéndose contra él al ritmo de la música, ella sintió su


respuesta inmediata, su excitación apareciendo, frotándose
contra su vientre, porque era mucho más alto que ella.

—La gente va a saber —dijo él entre dientes, pero sus


manos estaban ya en su cintura, apretando, manteniendo las
partes bajas de sus cuerpos juntos.

— ¿A quién le importa? Como si ellos no lo supieran ya.

Novo sabía. Infiernos, la hembra fue parte de la razón por


la que se habían besado por primera vez. ¿Peyton? Cómo ella
había decidido antes, podía lidiar con él. ¿Boone? Se preocupaba
sólo de la formación; ni siquiera estaba segura de que el macho
supiera el nombre de ninguno. Y Axe ni siquiera venía ésta noche.
Tampoco Anslam. Y ningún miembro de la glymera aparecería en
un lugar como este.

Vive ahora, pensó, perdiéndose al estar con él, cerca de él,


sostenida por él.

Tirando de su cabeza hacia ella, le susurró al oído —Yo no


estoy usando bragas.

El gemido que arrancó de él era más fuerte incluso que la


música.

—Discúlpame —dijo él, enderezándose—. Tengo que ir a


hacer algo.

—Mmmm —ronroneó ella, imaginándolo en el baño, tomando


cuidado de su excitación—. ¿Y qué podría ser eso?
J.R. WARD Blood Kiss
—Tengo que ir a matar a todos los machos humanos en este
club que estuvieron mirándote. No me tomará mucho tiempo, son
débiles y no pueden correr muy rápido.

Echando la cabeza hacia atrás ella se rió, y sintió su


corazón dispararse, especialmente porque esos fuertes brazos
envueltos a su alrededor la sujetaron con más fuerza.

Ésta iba a ser la mejor noche de su vida. Podía sentirlo.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 39

La llave resultó no ser nada que se ponga en una cerradura. Más


bien era un pase tangible que tenían dos personas para atravesar
una montaña de seguridad, que se encontraba alrededor de una
puerta indeterminada que llevaba a un garaje de estructura
anodina en una zona de mala muerte del centro de Caldwell, un
parque industrial en su mayoría abandonado.

Siguiendo detrás de Butch, pero por delante del aprendiz


que habían traído con ellos, Marissa encontró que con la máscara
en su lugar, tenía una confianza que de lo contrario podría no
haber sentido. Había algo liberador acerca de ocultar tus rasgos
cuando ibas a un ambiente en el cual no sabías cómo ibas a
manejarte. Eso significaba que no tenías que auto controlar tus
expresiones y falsa compostura por alguna cosa. Para otros, tú
podías probar con mayor libertad ser un personaje que podría
tomar cualquier cosa que le arrojaran.

Porque ¿quién más iba a saber la verdad?

En la densa oscuridad del interior del club, la mano


tranquilizadora de Butch la alcanzó por detrás y dio unas
palmaditas alrededor para tomar la de ella, y en el instante en
que la conexión se realizó, se sintió aún más confiada. Nada iba a
tocarla, hacerle daño, inquietarla. No con él aquí.
J.R. WARD Blood Kiss
La primera cosa de la que tomó conciencia fue un ruido
sordo en crecimiento, y ella asumió que era el bajo ritmo de algún
tipo de música. Al doblar una curva cerrada, arquitectónicamente
al azar, descubrió que no era un conjunto de altavoces con algún
digno concierto haciendo su trabajo. Fue el cortar rítmico de una
muela abrasiva de esmerilar que parecía servir a ningún propósito
alguno que no fuera para…

Oh. Okeeeeey.

Había una mujer con las piernas extendidas por debajo de


ella, y la máquina le estaba penetrando con...

Apartando la mirada, se encontró con un macho exprimido


en una caja de Lucite127, su cuerpo desnudo se contorsionó, un
lado estaba abierto para que la gente pudiera...

Cambiando sus ojos a otra parte, vio una hilera de mesas de


examen. Personas en monos de látex, justamente igual al que
traía ella, estaban atadas allí una tras otra en posiciones
contorsionadas, sus órganos sexuales expuestos para el consumo
de las filas de anónimos extraños.

Okeeeeeeeeeeeeeey, estaban en un club de sexo. Sip.

Y era raro, el espacio interior era doce veces el tamaño de


lo que parecía desde el exterior, por lo que debe haber sido
creado por el derrumbe de las paredes de otros edificios, ese
asunto del garaje solo era el inicio de una alineación de
instalaciones que se habían fusionado.

Todo era sombrío, todo el mundo estaba en trajes y


máscaras, y el sexo en todas sus permutaciones y combinaciones
estaba en todas partes.

Eso era un experimento y expresión del erotismo sin


juzgamientos, uno tras otro. Las lamentaciones y gemidos

127
Caja hecha de acrílico transparente.
J.R. WARD Blood Kiss
ofrecían una banda sonora que la música tecno complementaba en
lugar de anularla.

Bizarramente, ella encontró todo el asunto curiosamente…


para nada chocante. Y no realmente feo tampoco. La gente
parecía genuinamente encendida, y Dios, ellos eran muy
agradables.

A diferencia de las pocas veces que había estado fuera en


tertulias humanas dónde había sido sorprendida hasta quedar con
la boca abierta, aquí, la gente que conocías te miraba a los ojos y
sonreían, como si fueras parte de su... bueno, club. Y cuando ella
se topaba con alguien, la respuesta era relajada y no agresiva.

Todo parecía tan... ¿normal?

Tal vez era la naturaleza de no tener que pedir disculpas


por todo. Tal vez era la máscara que ocultaba su identidad. Tal
vez era la muerte el serio propósito de ella estando aquí.
Cualquiera sea la combinación, se sintió aliviada.

Profundizando en el club, Butch, Axe, y ella, formaron un


círculo. Mientras Butch la miró a ella con su máscara de
esqueleto, ella le dio unas palmaditas a su mano y asintió, dándole
la seña del pulgar arriba.

Después de que él asintió con la cabeza hacia ella, se volvió


a Axe. Ellos dos se inclinaron e intercambiaron algunas palabras.
Entre tanto, ella miró a su alrededor por algún patrón de vestido
que le indicara quién era del personal.

¿La hembra muerta había venido aquí antes de morir?

Una serie de flashes encendieron y apagaron por la


izquierda y ella entrecerró los ojos. Alguien estaba tomando
fotografías de las personas que estaban colgadas en las ruedas
giratorias e incapacitadas mientras que los hombres eyaculaban
sobre ellas, las azotaban, les representaban sangre.
J.R. WARD Blood Kiss
Y fue entonces cuando ella se dio cuenta… que cuanto más
lejos iban, las cosas se habían convertido en más explícitas y
duras.

Después de que Butch se aseguró de que Marissa lo estaba


llevando bien, él fue todo negocios y sin distracciones. Ese
momento erótico con ella en el vestíbulo de la mansión siendo
sexual con él. ¿Todo aquí en el club? Bien podría haber sido una
cortadora de césped por todo lo que le importaba. Un plato de
avena. Un libro sobre la Química: En el momento en que empezó a
desarrollar una estrategia en la cabeza, él volvió a su antiguo
trabajo, su cerebro entró en un conjunto de cambios mentales
que a la vez le hizo hiperconsciente y absolutamente desprendido
de su medio ambiente.

Y ahora para cubrir sus apuestas: Él había estado


debatiendo desde hacía dos noches si decirle o no a Axe la
verdadera razón por la que estaban todos en el club. La ventaja
era que ellos podrían conseguir llegar a alguna parte más rápido;
el golpe en las pelotas era que el chico potencialmente podría ser
el asesino directa o indirectamente.

Excepto que él había visto esa cinta de ellos hablando en la


oficina un centenar de veces, y él simplemente no creía que el
macho tuviera un asesinato encima. ¿En una pelea? Sí,
absolutamente. Axe era un duro hijo de puta en su
entrenamiento, era capaz de aplastar oponentes en el combate
mano a mano, incluso si eran más altos que él… y era vicioso en el
campo de tiro y con el manejo de la daga nunca dudando en jalar
del gatillo o en ir a matar.
J.R. WARD Blood Kiss
Pero ese era un escenario diferente al de brutalizar a
alguna hembra. Y con todo su núcleo duro y su mierda gótica, él
no era cruel y él no estaba loco.

—Así que mentí —dijo en el oído de Axe por encima del


estruendo de los gemidos y la música tecno.

—Ah, sí, —el luchador respondió.

—Sólo estaba siguiendo tu ejemplo.

—Me siento honrado.

—Yo no obtuve la “llave” de un amigo. Fue tomada de una


hembra que fue golpeada hasta la muerte. Estoy aquí para
descubrir quién la mató, y yo voy a necesitar tu ayuda.

Axe retrocedió. Y luego entrecerró los ojos. Echándose


hacia atrás de nuevo, dijo — ¿Cómo sabes que yo no lo hice?

—Yo no lo hago —Butch encontró los ojos del chico


directamente—. No sé nada de eso en absoluto.

Centrándose en la mirada detrás de esa máscara, esperó a


ver qué hacían aquellas pupilas. Con la estimulación extra
alrededor de ellos, y el hecho de que sus facciones estaban
cubiertas, el tipo era aún más propenso a mostrar una reacción
nerviosa.

En su lugar, eran firme como una roca.

Lo que sip, apoyaba el instinto de Butch de que el tipo no


había estado mintiendo acerca de no haber tenido todavía un
encuentro donde viera de cerca y personalmente como era la
muerte.

—Yo no lo hice, por cierto —dijo el macho—. Yo no maté a


nadie.

Butch asintió.
J.R. WARD Blood Kiss
—Lo supuse. Tienes una buena conciencia… probaste ese
punto con cómo te sentiste acerca de la muerte de tu padre. Tu
sentido de la moda, por otro lado, es trágico.

—Yo soy el que tiene tu culo aquí.

—Cierto, cierto —Butch miró a su alrededor—. Entonces,


¿quién está a cargo?

—Espera, dime más acerca de la mujer, ¿Tal vez la he


visto? ¿Era ella uno de nosotros?

—Sip. Y yo no sé mucho más que eso. No había ID en ella,


sólo esa llave. Se las arregló para desmaterializarse a Lugar
Seguro, que es donde mi Marissa la encontró —A medida que Axe
miró a su compañera, el chico parecía más mortificado que
cualquier persona, especialmente una hembra, que había sido
expuesta a tal horror—. Ella había pasado su transición, con el
pelo oscuro y los ojos de color azul oscuro. Eso es realmente todo
lo que tengo.

—Mierda.

—Eso casi lo describe.

No por primera vez Butch deseó que alguien hubiera tomado


una fotografía de la hembra, incluso si ésta hubiera sido después
de su muerte. ¡Dios! Él deseaba haber tenido fotos de sus
heridas, raspados debajo de sus uñas, una cuidadosa búsqueda de
fibras en su ropa. Pero nada de eso había pasado, por supuesto.
Una vez más, la raza de los vampiros no tenía procedimientos
para manejar situaciones como ésta.

Y fue divertido, nunca había pensado en ésta debilidad de la


sociedad antes. Había estado demasiado ocupado combatiendo en
el frente para preocuparse por los problemas dentro de la raza.

Hombre, algunos procesos de investigación simples habrían


ayudado tanto.
J.R. WARD Blood Kiss
Axe se sacudió como si se estuviera reenfocando.

—Sobre el personal, busquen lo rojo en el vestuario. Ellos


tienden a permanecer en la periferia, a menos que haya una
violación de la política de consentimiento o si las cosas se ponen
demasiado fuera de línea, en cuyo caso le pondrán fin a lo que
sea. Y por fuera de la línea, me refiero a algo más que el
derramamiento de sangre ocasional.

— ¿Hay cámaras?

—Probablemente, pero no puedo decirte dónde están o


cómo llegar a ellas.

O cómo tamizar a través de cientos de horas de


transmisión de imágenes, lo cual era con lo que iba a terminar,
dado el tamaño de este lugar y el número de noches que había
pasado.

Mierda.

Ellos sólo habían entrado en el territorio de la aguja en un


pajar. Y teniendo en cuenta lo que estaba en juego aquí, eso era
casi tan reconfortante como un cuchillo en la garganta.

Aun así, él había luchado contra malas probabilidades antes.

—Vamos a ir más profundo —dijo mientras él ponía su brazo


alrededor de su shellan—. Necesitamos ver todo.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 40

―Tienen lugares... lugares a los que podemos ir.

Cuando Craeg habló al oído de Paradise, él era muy


consciente de lo cerca del precipicio que estaba. Pero más cuando
ella bailó contra su cuerpo y más cuando el sexo se hizo cargo de
su cerebro, pateando al jodido sentido común y racionalidad,
consiguiendo que fuera todo un hombre de las cavernas. ¿Sin
bragas? Joooooooder. Él realmente necesitaba tener sus manos
sobre ella, así que sí, era el momento para desaparecer en la
parte trasera donde Novo le había dicho que había un baño
privado que podían utilizar. Después de todo, era la única manera
en la que encontrarían algún tipo de privacidad ésta noche.
Paradise iba a tener que ir a casa al amanecer y no es como si él
pudiera llevarla a su casa, no sin exponerse, lo que pondría a su
padre y a él en una apresurada y complicada situación.

Además de que se enfriaría antes el infierno a que él la


llevara al vertedero en que vivía.
J.R. WARD Blood Kiss
Mierda, si él no conseguía una liberación pronto iba a
perderla.

En sus pantalones.

―Muéstrame el camino ―gimió ella.

Agarrando su mano, la condujo a través de la multitud. Y al


pasar por la pista donde estaba Novo perreandole a Boone… y
muy posiblemente este tenía su primera erección… Craeg percibió
una ola de deseo en la hembra y consiguió algo a cambio.

Así como una mirada muy de complicidad.

Los "baños" privadas estaban en el entrepiso de la segunda


planta, al norte, y cuando ellos entraron en el pasillo débilmente
iluminado, negro amurallado, descubrió un sinnúmero de puertas
cerradas. Había carteles de Ocupado en las siete primeras que
pasaron y la octava era un encanto.

Sosteniendo la puerta abierta para ella, gruñó mientras ella


pasaba para entrar en la pequeña habitación de baldosas. Dentro
había un retrete, un lavabo... y un banco.

…Y el bajito y estrecho espacio estaba sorprendentemente


limpio. Por otra parte, había un usillo clavado en el centro del
suelo y una entrada de aspersor en el techo.

Ellos probablemente lo blanqueaban después de cada noche.

Asegurándose de que la puerta estaba cerrada


correctamente, él la agarró y la atrajo hacia él con sus codiciosas
palmas entrando en su ropa, sintiendo la plenitud de sus pechos,
la suavidad de su culo, su calor y la jodida humedad caliente de su
núcleo. Él la estaba besando fuera de control ya y ella le devolvía
J.R. WARD Blood Kiss
el beso, y Dios, habría jurado que no habían pasado tres horas
desde esa misma mañana que se conocieron el uno al otro por
teléfono.

Personalmente, aunque… en persona era como estaban.

Y entonces ella estaba retrocediendo, atrayéndolo hacia


ella, llevándolo hacia el lavabo.

Con la gracia de una bailarina, puso su culo en el


mostrador... entonces ella levantó las rodillas y apoyó sus tacones
a las estrechas paredes de la sala, dándole una impresionante
vista de la cara interna de sus muslos y de su suave y liso sexo
desnudo.

― ¿Sabes lo que quiero? ―dijo ella―. Que por una vez, no


pongas tu boca aquí.

Balanceándose sobre sus pies, él realmente era


malditamente consciente de que había llegado el momento: Su
fuerza de voluntad estaba arrancada, su deseo sexual era un
motor rugiente que no le estaba dejando a pensar correctamente
y jodido infierno... lo que estaba viendo.

― ¿Estás segura? ―murmuró mientras que comenzaba a


desabrochar la parte delantera de sus pantalones vaqueros.

―¿Quieres que te ruegue?

―No, porque empezaría corriéndome en este momento.

Miró a su alrededor y no vio ninguna cámara, aunque eso no


significaba que las hijos de puta no estuvieran en algún lugar
oculto ―Me gustaría que hubiera otro lugar donde pudiéramos
hacer esto.
J.R. WARD Blood Kiss
―Como si me importara donde estamos.

Con eso, se desabrochó la blusa, la abrió y tiró de las copas


de su sujetador hacia abajo de manera que ofrecía sus pechos
altos y ajustados hacia él. Su cabello rubio estaba todo
alrededor de sus hombros, sus ojos azules estaban a media asta,
y cuando se pasó la lengua por los labios, la punta de su polla se
estremeció como si fuera a explotar.

―Por favor ―gimió, arqueándose como si estuviera


agonizando.

Y eso fue todo lo que hizo.

Como su erección golpeó fuera de la bragueta abierta de


sus vaqueros, tomó el peso pesado en la mano y cerró la distancia
entre ellos. Mierda, no podía creer que estuviera sucediendo
realmente. No era solo por el sexo; Dios sabía que había hecho
eso antes.

Era por toda esa parte de “el sexo con ella” que le ponía así.

Especialmente cuando vio la cabeza justo al lado de todo lo


que él quería. Cerró los ojos un instante, quería decir algo para
hacer lo correcto por ella, mirarla de esa manera que demostrara
que reconocía que esto era importante para ella, hacer cualquier
cosa que pudiera convertir ésta experiencia con un paleto en un
club en un acontecimiento reverente y de adoración porque iba a
estar a su lado.

―Sí, quiero esto ―dijo ella en voz baja―. Quiero estar


contigo sólo con contigo.
J.R. WARD Blood Kiss
Levantando los párpados, la miró a sus hipnóticos ojos y
algo extraño sucedió. Allí entre el retumbar de fondo, los cientos
de humanos y el bombeo de la desesperación quemando su sangre,
sintió una desaceleración brusca.

Que sea memorable, se dijo. Haz esto especial para ella.

Llevando la cabeza hacia su núcleo, rozó su carne y su sexo,


y ella saltó mordiéndose el labio con sus colmillos.

Sus muslos comenzaron a temblar, su respiración se aceleró


y su aroma se puso más pesado, más embriagador.

Con un gemido propio, se separó de su sexo porque que no


podía seguir así. Estaba a punto de alcanzar el orgasmo
derramándose sobre ella.

Inclinándose encima de ella apoyó su peso sobre la mano


libre.

―Voy a ir lento ―fue lo último racional que dijo.

Paradise estaba tan lista para esto, con su cuerpo lleno de


húmeda y tensa expectación. Y entonces sintió un roce contra su
centro y estuvo a punto de tener un orgasmo.

Había muchas razones para no hacer esto, así como muchos


argumentos razonables por los qué debería esperarse a estar en
un mejor momento, con un tiempo mejor y un lugar más estable
J.R. WARD Blood Kiss
en su vida y la de Craeg. Pero si las redadas le habían enseñado
algo, era que el tiempo era un lujo que ningún mortal podía darse
el lujo de desperdiciar.

Y las palabras que su padre le había dicho antes de que ella


se marchara no habían resonado como la advertencia que debía
de haber sido sino como la declaración de una meta que era
necesario que siguiera.

Ella estaba enamorada de este macho. Sí, ella no sabía


cuánto y sí, era una locura, pero no, nunca había sentido nada
parecido a esto y ¿Cómo más se podría llamar a este
sentimiento? Y no, ella no podía controlar si Craeg se quedaba o
si se iba mañana por la noche, la próxima semana, el próximo mes
o el próximo año, pero él estaba allí con ella ahora.

Y eso era más de lo que había esperado.

De repente notó una ligera presión, la punta de la cabeza de


él presionando. Y entonces él empezó a acariciar la parte
superior de su sexo con el pulgar, conduciéndola a la locura,
haciéndola sentir efervescente, emocionante y un ardiente calor
que ahora sabía era el precursor de la liberación de su cuerpo
hambriento.

Tirando de él, ella llevo su boca a la de él y lo besó,


acariciando su boca con su lengua. Ella no tenía miedo en
absoluto, tal vez debería haberlo tenido pero no había querido
pensar en ello para no romper la conexión erótica que podría dar
la libertad de expresión.
J.R. WARD Blood Kiss
Las caderas de Craeg comenzaron a rodar empujando y
retirándose, una y otra vez, cada vez su erección iba un poco más
lejos.

Y entonces él la cambió de postura, reposicionando su


pelvis.

Sus dedos volvieron a ella, frotando en círculos mientras su


cuerpo estaba aún quieto. Ella estaba a punto de protestar, pero
las sensaciones eran ya demasiado y su cerebro se tomó un
descanso cuando comenzó a correrse…

En ese momento un fuerte y poderoso empuje la penetró


más allá de la barrera que los separaba sin dolor en absoluto.

Todo su cuerpo empezó a temblar y el temblor llegaba desde


donde estaban unidos. Y entonces él comenzó a moverse dentro
de ella, más y más profundo, con fuertes impulsos. Grueso, él era
tan grueso y la plenitud era... increíble. Y luego estaba la
sensación de su boca acariciando la de ella mientras bombeba.

No importa lo que el futuro tuviera preparado para ellos,


nada nunca iba a cambiar el hecho de que él fuera su primero.

Cuando ella llegó al orgasmo, él también lo hizo.

Y sí, era tan perfecto y hermoso como ella podría haber


esperado que fuera. Incluso en un Club humano, en un lugar
público, con cientos de extraños en el otro lado de una delgada
puerta... era el cielo.

Eso era como hacerlo con la persona adecuada, aunque no lo


fuera.
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 41

Cuando Craeg finalmente se calmó, Paradise se dejó caer


contra el lavabo, y aunque el grifo cortaba en su columna
vertebral, y el espejo estaba duro contra su cabeza, no le
importaba. Ella estaba flotando, deslizándose... al menos hasta
que miró hacia abajo y vio su cuerpo, en el vértice de sus muslos
abiertos, que sus caderas estaban presionadas apretadamente,
una parte de él enterrado profundamente dentro de ella.

Cielos.

Lástima que se viera preocupado, como si pensara que tal


vez ella se había desmayado porque él le había hecho daño o algo.

Quería tranquilizarlo, decirle que era increíble, pero su


mente estaba demasiado nublada como para dejarla hablar
coherentemente, por lo que puso todo eso en la sonrisa que le
dirigió.

─Dios… ─susurró─. Estás tan hermosa en este momento.

Obligándose a concentrarse, ella murmuró ─Me alegro de


que lo hiciéramos. ¿Cuándo podemos hacerlo de nuevo?
J.R. WARD Blood Kiss
─Mañana por la noche. Pero tú vas a estar rígida. Es
natural.

─Voy a pasar el día en el centro de formación.

Sus cejas saltaron ─ ¿Lo harás?

─Tenía planes para seducirte.

─Bueno, nada más lejos de mí que interponerme en tus


objetivos.

Mientras se inclinó y la besó, ella sintió una punzada


momentánea cuando se dio cuenta de que había hecho esto con
otras hembras, tal vez incluso tomarlas por primera vez también,
lo cual explicaría por qué había sido tan bueno en eso.

Pero no, esos pensamientos no eran bienvenidos en este


espacio.

Esto fue sólo ellos. Nada más estaba permitido.

─ ¿Qué tal si lo hacemos de nuevo en este momento? ─Dijo


moviendo sus caderas de manera que acarició su sexo.

─Paradise... ¿estás segura de que estás bien?

Ella gimió un sssiiiiiiiiiiiiiiiii en respuesta, y luego apoyó las


manos en el lavabo y uso el poco juego que tenía en su cuerpo
para conseguir un poco de impulso entre ellos de nuevo.

Lo que sabes, funcionó.

En un abrir y cerrar de ojos, ella estaba fuera del lavabo y


contra el cuerpo de Craeg, sus piernas alrededor de sus caderas,
sus brazos entrelazados sobre sus pesados hombros , los tobillos
enganchados detrás de su culo.
J.R. WARD Blood Kiss
Con un agarre áspero, sus manos la movieron arriba y abajo
en su excitación, más rápido y más duro que la primera vez. Para
ayudarlo, no es que no lo estuviera haciendo muy bien, trabajó
con él, doblando la fuerza.

Más orgasmos, ésta vez una y otra vez, su cabello flotando


en la caras de ambos, un oscuro aroma de especias surgiendo de
su cuerpo, el placer mezclando sus almas de una manera que
sentían permanente.

Cuando finalmente se detuvieron, ella se derrumbó sobre su


torso, floja como un trapo, caliente como un horno, mareada
como si hubiera corrido por un millón de millas.

Y fue entonces cuando su teléfono sonó.

Como el repique electrónico emanaba del bolsillo de su


chaqueta, ella levantó la cabeza.

─Tienes que estar bromeando.

Dejando a quienquiera que fuese que dejara un mensaje en


el buzón de voz, se reorientó y sonrió a Craeg. Dios, le encantó
cuando sus rostros estaban tan cerca, cuando podía ver cada
pestaña individual y el golpe en la nariz, y la sombra de la barba
que ya estaba creciendo.

─Hola ─susurró ella.

Por una vez, sus labios devolvieron el favor y hubo una


timidez entrañable en su sonrisa.

Al llegar a la altura de su cara, ella susurró ─Así es como yo


siempre te recordaré.

En el fondo de su mente, pensó... benditas rarezas. ¿Por qué


estaba ella despidiéndose? Esto era solo el principio...

Su teléfono empezó a sonar de nuevo.


J.R. WARD Blood Kiss
─Lo siento ─dijo ella, frunciendo el ceño─. Espero que no
haya nada malo.

Girando para que poder alcanzar el bolsillo, era muy


consciente de que todavía estaban unidos.

Y cuando vio a la pantalla, maldijo.

─Realmente Peyton ─murmuró mientras empujaba el


teléfono donde había estado─. Él debe saber que estamos de
vuelta. Adora acosar a la gente.

─Supongo que por fin ha aparecido, eh.

─Sabes que él es como un hermano para mí. De verdad,


realmente lo sabes, ¿cierto?

─Sí. En realidad lo hago.

Como su teléfono comenzó a sonar por tercera vez, apretó


los dientes ─Realmente, mi totalmente molesto hermano.

─Responde y así parara ─Craeg rodó sus caderas y la hizo


gemir─. No voy a ninguna parte.

Golpeando la tecla de aceptar, ella llevó la cosa hasta su


oído ─ ¿Vas a parar...?

─ ¿Parry…?

En el instante en que oyó su voz, ella frunció el ceño. En


todo el tiempo que lo conocía, nunca había sonado así. Perdido...
como un niño pequeño.

─ ¿Peyton? ¿Qué pasa?

─Algo muy malo ha sucedido, Parry. Hay sangre por todas


partes…
J.R. WARD Blood Kiss
─ ¿Qué? ─ Ella empujó hacia atrás y Craeg la bajó
inmediatamente─. ¡Peyton! ¿Dónde estás?

─Estoy donde mi prima... mi prima... la que se suponía que


iba a estar fuera…

Paradise cerró los ojos con Craeg ─Peyton, Craeg y yo


estamos de camino..., pero ¿dónde estás?

Cuando él balbuceó una dirección, ella la repitió, y luego


pasó el teléfono a Craeg ─Tengo que limpiarme, te quedas al
teléfono con él, no lo dejes colgar.

Diez minutos más tarde, Craeg estaba caminando en un


elegante edificio de apartamentos humano con un toldo color
verde oscuro, un vestíbulo de mármol, y un portero que llevaba un
uniforme que era el mismo color que el saliente de fuera.

Mientras vacilaba y esperaba que le echaran, o fuera


invitado a someterse a un registro de cavidades antes de que él
pasara de la alfombra de bienvenida, Paradise caminó hacia el
mostrador.

─Hola ─dijo ella en un tono perfectamente tranquilo y


razonable─. Mi amigo Peyton vino a ver a Ashley Murray, y nos ha
pedido que nos unamos.

─Voy a llamar entonces ─respondió el hombre, alcanzando


el teléfono─. ¿Hola? Sí, es la recepción. ¿Usted está…? bien. Los
envío arriba ─El guardia señaló a los ascensores─. Adelante.

─Muchas gracias ─dijo suavemente, y le tendió la mano.


J.R. WARD Blood Kiss
Al principio, Craeg no podía entender lo que estaba
haciendo, y entonces se dio cuenta de que no se había movido de
donde se había detenido, justo dentro de la puerta giratoria.

Avanzando, ignoró al guardia y mantuvo la cabeza baja,


porque una joven y bella mujer era una cosa, pero él era muy
consciente de que era cinco veces el tamaño de ella y tenía más
probabilidades de ser visto con suspicacia. Subieron en el
ascensor, sin embargo, y después salieron en alguna parte de las
plantas altas.

Lo primero que vieron al final del largo y beige pasillo fue a


Peyton, sentado en la alfombra, sosteniendo su teléfono en sus
manos.

El olor de la sangre en el aire era espeso para la nariz de


Craeg, pero probablemente no lo habría notado un humano.

Paradise corrió y se arrodilló al lado del chico ─ ¿Peyton?

No la miró hasta que le tocó el hombro... y, ¡Oh Dios!, su


rostro estaba pálido como tiza y sus ojos estaban demasiado
abiertos ─Es malo.

─ ¿Está ella... ahí?

─No. Pero el dormitorio... Dios, el dormitorio.

Craeg la dejó con su amigo y empujó la puerta. Al instante,


el olor de la muerte creció más fuerte….

Y se hizo cada vez más intenso mientras entraba en una


habitación abierta con moqueta blanca de pared a pared, un sofá
blanco, y una pared de ventanas que, dada la falta de cortinas
pesadas, debería haber impedido a un vampiro de residir en el
lugar.
J.R. WARD Blood Kiss
Frío, hacía mucho frío. Y había una fuerte brisa corriendo a
través del lugar.

Echando un vistazo a la derecha, no había nada que apreciar


en la cocina abierta, sin desorden, todo guardado, un plato de
fruta de aspecto fresco… no, las manzanas eran de plástico,
olvida eso.

Un pasillo sin luces todo recto y había una sola luz brillando
hacia abajo al final. Dirigiéndose directamente allí, procedió a
través del corredor.

Al doblar la esquina, se detuvo en el umbral. Al otro lado del


camino, una cama de matrimonio estaba manchada de demasiado
rojo, era como si la pintura se había salpicado a través de su
edredón blanco, sábanas, almohadas y cabecero.

Había algo más en el suelo, marcando un camino que se


acercaba a...

La puerta corredera de cristal que daba a una especie de


terraza había quedado abierta y mientras las vaporosas cortinas
blancas flotaban en las ráfagas de aire, huellas de manos
ensangrentadas en el cristal y el marco eran expuestas y después
cubiertas, expuesta y luego cubiertas.

Girando hacia la cama, se dio cuenta de las drogas en las


mesas laterales: jeringas, cucharas, pequeños trocitos de papel
de estaño. No había condones. Ni armas. Ni tampoco nada
personal: no había fotografías, recuerdos, desorden. Este era un
lugar para follar y consumir drogas e irse antes de la
mañana. Pero era caro.

─ ¡Oh Dios mío…!

Al sonido de la voz de Paradise, miró por encima del


hombro ─No vas a querer entrar aquí.
J.R. WARD Blood Kiss
Ella entró de todos modos, y él no podía decir que estaba
sorprendido.

─ ¿Dónde está Peyton? ─Preguntó.

─Aquí mismo ─dijo una embotada voz desde la puerta.

Mientras los tres estaban juntos, él estaba muy muy


seguro de que estaban pensando lo mismo: nadie sobrevive a algo
como esto. Nadie.

─Tengo que llamar a mi padre ─dijo quedamente Paradise.


─. Esto va mucho más allá de lo que deberíamos estar tratando.

Craeg negó con la cabeza mientras ella sacaba su teléfono.


─No, tenemos que llamar a los Hermanos.

Peyton intervino ─Es por eso por lo que ella está llamando a
su padre.

Mientras Paradise ponía el teléfono en su oído y paseaba


alrededor, Craeg frunció el ceño ─ ¿Qué?

Peyton se encogió de hombros ─Su padre es Primer


Consejero del Rey. Es lo que hay que hacer.

Al principio, no logró traducir las palabras, la cadena de


sustantivos y verbos y otras mierdas entraban por un oídoy
salieron por el otro. Pero luego los repitió un par de veces... y
sintió el frío más extraño recorriendo todo el cuerpo, desde las
cejas hasta los tobillos. Su corazón dio una patada en el
pecho. Detenido. Reanudando a un mal ritmo.

Craeg movió sus ojos de nuevo hacia Paradise y escuchó


desde una gran distancia cuando ella empezó a hablar
urgentemente. Nunca se había fijado particularmente en su
acento antes, porque siempre había estado tan distraído por su
atracción por ella. Pero ahora, la cadencia, el tono, la inflexión...
J.R. WARD Blood Kiss
era como Peyton. Y no porque ella había asumido el acento como
una especie de pose.

Con voz apagada, dijo ─Ella no es sólo la recepcionista en


esa casa, ¿verdad?

Cuando el teléfono de Butch empezó a sonar a su lado,


estaba dispuesto a dejar que la mierda entrase en el buzón de
voz: estaba en un club de sexo tratando de obtener algunas
pistas sobre un asesinato por amor de Dios. Pero cuando la
maldita cosa siguió sonando lo sacó y contestó.

Y no era capaz de oír a Vishous en absoluto sobre la música


techno ─ ¿Qué?, ¿Hola?

Después se cortó la conexión, un texto del Hermano


resolvió la confusión. El mensaje fue corto y al grano, nada más
que una dirección en la parte buena de la ciudad, el número 18, y
un tiempo duración: 5 minutos.

Era el código que utilizan para cuando luchaban y estaban


en problemas.

─Tenemos que irnos ─dijo en voz alta. Volviendo a Marissa,


él la tomó del brazo y le habló en voz más alta─. Tenemos que
salir. Ahora.

─ ¿Qué? ─Ella vino y tiró de él─. ¿Pero más adelante


aumenta?
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando él se limitó a sacudir la cabeza y la miró a los ojos,
dejo de discutir ─Yo, Axe ─gritó─. Nosotros necesitamos
volver. ¿Tu bien?

El chico se acercó ─Pensé que querías ir a través de todo.

─Más tarde. Nos vemos en el centro de formación.

La salida real tomó más de unos jodidos cinco minutos, ya


que el proceso de salida a través de las distintas estaciones del
sexo y habitaciones temáticas era como tratar de encontrar la
salida de 50 Sombras del laberinto del jardín. Tan pronto como
estuvieron fuera en el aire frío, claro, y lejos del alcance del oído
de los gorilas y la línea, dijo Butch ─Tengo negocios con
asesinos…

Su teléfono sonó de nuevo, y él contestó ─V, estoy en


camino, simplemente dejando a Marissa…

El Hermano fue directo, al grano, muy conciso, y en cuanto


puso fin a la llamada, Butch bajó el teléfono miró lentamente a
Marissa ─Creo que será mejor que vengas también.

─ ¿Qué es?

─Podríamos haber descubierto quién es la hembra muerta.

Minutos más tarde, llevó su Lexus hasta la entrada principal


de un lujoso edificio de apartamentos de gran altura que estaba
a una manzana del Commodore. Un trabajo de limpieza mental en
un humano y un viaje en ascensor más tarde, y marchaban por un
pasillo que olía a muerte. V estaba esperando.

Y el hermano retrocedió tan pronto como él los vio ─¿Qué


demonios? Y P.S128., os veis tan bien como una mierda.

Butch se quitó la máscara ─Puedo oler la sangre de por aquí.

128
Postdata
J.R. WARD Blood Kiss
Levantando las manos para eliminar su propia máscara,
Marissa retrocedió ─Oh, Dios... es ella. Ese es su olor.

V los condujo por un apartamento anónimo a un dormitorio


esencialmente vacío que le recordaba de sus años con el DPC. Y
mierda, el primer impulso de Butch era ponerse entre su
compañera y todos los signos de una muerte violenta. Pero no
más. Lo mató tenerla expuesta a todo esto, pero ella estaba bien.
Tenía que estar aquí.

Con su columna recta y los ojos claros, se acercó a la cama…


y joder, la imagen de ella de pie, de espaldas a él mientras miraba
el edredón y las almohadas empapadas de sangre iban a darle
toda una nueva categoría de pesadillas.

Maldiciendo, miró a Paradise, que estaba de pie junto a


Peyton, y luego llegó hasta Craeg, que estaba más lejos en la
esquina. Por último, evaluó la escena, tomando nota de todo lo que
estaba y lo que no en la habitación.

─ ¿Quién llego en primer lugar? ─Preguntó.

Peyton levantó la mano ─Yo lo hice. Mi prima Allishon utiliza


este lugar para... bueno, ya sabes. Ella lo arrienda con un nombre
humano. Llamé a su teléfono un par de veces para que ella saliera
con nosotros… sus padres habían dicho a mis padres que ella
había estado fuera de contacto durante, como, un par de noches,
tal vez una semana, pero esto no era tan inusual. Cuando no supe
de ella, pensé que había que venir aquí, porque estaba
probablemente de parranda. Entré por la terraza, porque así es
como yo lo suelo hacer… y sí.

─ ¿Estaba el cierre desbloqueado? ─Butch preguntó


mientras levantaba las cortinas ondulantes e inspeccionaba una
sangrienta huella en el mango.
J.R. WARD Blood Kiss
─Estaba abierta. Pero si el sol le llego, habría dejado
quemaduras, ¿verdad? Así que tal vez ella este... ─Se calló
mientras se concentraba en la cama manchada─. Ella no está
bien.

Marissa se quitó la capucha de látex hacia atrás de su


cabeza y la dejó colgar alrededor de su cuello. Yendo hacia el
macho, ella tomó sus manos ─Soy
la shellan de Butch, Marissa. Soy la directora ejecutiva de un
refugio de violencia doméstica. Ella vino a nosotros…

─ ¿Así que ella está ahí? ¡Ella está viva!

Marissa sacudió lentamente la cabeza ─Lo siento


mucho. Llamé a mi hermano, Havers, y él la trato con todo lo que
tenía. Ella no lo hizo.

Los ojos de Peyton volvieron a la cama y se quedó en


silencio. Luego susurró ─Esto va a matar a sus padres. Perdieron
a mi otro primo en las redadas. Sin hijos ahora.

─Entonces ¿la puerta estaba cerrada con llave o


simplemente abierta? ─Preguntó Butch─. Y no quiero ser
insensible, pero esto es la escena del crimen y quien le hizo
esto... tenemos que clavarlo a la pared de mierda.

Peyton negó con la cabeza ─Sí, no, quiero decir, ella era una
niña salvaje. Ella era una fiestera. Pero no se merecía... ─Se
aclaró la garganta─. La puerta estaba absolutamente abierta.

Butch trazó las marcas y manchas en la alfombra ─La única


explicación es que ella de alguna manera usó sus últimas fuerzas
para salir y desmaterializarse a Lugar Seguro.

─ ¿Cómo sabía ir allí? ─Susurró Paradise─. Quiero decir...


gracias a Dios.
J.R. WARD Blood Kiss
─Debe haber oído sobre nosotros de alguna manera─
contestó Marissa ─Sólo desearía haber podido salvarla.

V entró en la habitación ─Acabo de recibir un mensaje de


Tohr y Rhage. Están luchando, es una mala escaramuza. Vamos a
tener que regresar... Butch. Tienes que venir conmigo. Esto es
una emergencia.

Butch apretó los dientes y dejó caer un par de


bombas. Pero luego miró a Marissa ─ ¿Estarás bien?

Mirando directamente a él, le dijo suavemente ─Tan pronto


como podamos encontrar a quién hizo esto, estaré bien.

Le dio un fuerte y rápido abrazo y sintió una fuente de


orgullo en el pecho. Y luego le dio una muy triste serie de tareas.

─Quiero que consigas una lista de las personas que conocía,


humanos y vampiros, de él ─Él señaló a Peyton.

─Entonces fotografía todo con tu teléfono. Todo el lugar


de mierda. No toquen nada. No perturben nada. Cierra con llave
todas las puertas que pueda. Váyanse desde la terraza. A
continuación, ve a la casa de los padres. Ellos tienen derecho a
saberlo ésta noche.

─Estoy en ello ─dijo.

Sí, pensó, lo estaba.

Dios, la amaba. Odiaba ésta situación... pero la amaba, la


amaba, la amaba.

Un beso más... y él se dirigía de vuelta a su coche, tratando de


cambiar su enfoque de un tipo de emergencia a otro...
J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 42

Mientras Marissa hablaba con Peyton acerca de con quién


había estado asociada su prima, Paradise tomó prestado el
teléfono de la hembra y fue a través de todo el lugar tomando
fotografías. Con cada disparo que ella capturaba, pensaba en lo
que sabía acerca de la chica muerta. Técnicamente, Allishon era
su prima también y aunque fuera una conexión más distante que
Peyton, la pérdida era muy sentida.

Sobre todo porque ella había visto esa cama.

Buen… Dios. Esa violencia.

En unos quince minutos, ella había cubierto el dormitorio, el


baño, el salón, la sala de estar y estaba dando la vuelta para
mirar en la cocina cuando vio algo en el suelo.

Como el lugar era blanco por todas partes, el destello de


color al borde del sofá realmente captó su atención.
J.R. WARD Blood Kiss
Poniéndose en cuclillas apoyándose en sus caderas, sacó…
una anticuada instantánea Polaroid.

Con el ceño fruncido, se dio cuenta de que era... roja y rosa.


Al igual que la que se había encontrado en el autobús.

La que había puesto en su bolso después de que Peyton


había dicho que no era suya.

— ¿Qué es eso? —Preguntó Peyton—. ¿Paradise? ¿Te vas a


marear?

Se levantó y fue hacia él.

—Es una foto… —mientras le mostraba la foto, se preguntó


si tal vez estuviera yendo directa a las conclusiones. Tal vez
había otra explicación—. Ah, es como la que encontré, ya sabes,
en el autobús.

—Lo que sea. ¿Has terminado con las fotos? Tenemos que ir
a hablar con los padres de Allie ahora. Necesito tener esto
terminado antes de que pierda mi jodida mente.

—Dos segundos —Ella puso la foto en su chaqueta sin


pensar en ello y comenzó a tomar instantáneas de la cocina
—. Casi termino.

—Ella tiene las cenizas —murmuró Peyton con una voz que
se quebró—. Marissa las tiene.

Paradise bajó el teléfono —Oh… Dios.


J.R. WARD Blood Kiss
—Se acaba de ir para cambiarse y recogerlas, antes de que
tú y yo la alcancemos allí. Me gustaría tener un porro conmigo. No
creo... —Comenzó a abrir los armarios—. ¡Oh, gracias joder!

Mientras él sacaba una botella de vodka y la guardaba en su


abrigo, ella quería recordarle que se suponía que ellos no debían
perturbar nada, pero vamos. ¡Como si ella le fuera a reventar las
pelotas por no seguir las reglas en una noche como ésta!

—Peyton, ¿qué más puedo hacer?

Sus ojos se dirigieron de nuevo a los de ella —Es lo que es.


Sin embargo, gracias por venir conmigo.

Con un asentimiento sombrío ella tomó una última


instantánea del fregadero vacío y mostradores desnudos —Aquí.
Esto, ¿dónde está Craeg?

—Está en el dormitorio todavía.

—Peyton... lo siento mucho.

Se encontraron en el medio y se abrazaron con fuerza.


Quería decirle que iba a estar bien, pero eso ya no era cierto.

—Te quiero —dijo él.

—Yo también te quiero.

Alejándose de él, ella fue a la puerta principal del


apartamento, cerró todo con su mente y luego regresó con él a la
habitación.
J.R. WARD Blood Kiss
Craeg estaba donde había estado de pie durante mucho
tiempo y cuando ella se acercó a él, le puso la mano en su brazo.
— ¿Estás bien?

—Sí —Se volvió hacia Peyton, rompiendo el contacto—. Hey,


tío, cualquier cosa que necesites... estoy aquí para ti.

Peyton se acercó al macho e intercambiaron un abrazo con


fuerza y después todos estaban en la terraza bajo el
entumecedor viento procedente del río.

Peyton se fue primero. Y después Craeg se giró hacia ella.

—Larga noche, será mejor que vuelva. Peyton hizo una


llamada desde su móvil por mí al centro de entrenamiento y
necesito ir al autobús lo antes posible.

—Oh... está bien —Pero vamos, ¿qué esperaba? Allí había


ocurrido una tragedia, ahora no era el momento para un largo y
románico adiós ¡en nombre de Dios!—. Así que... en fin, supongo
que ¿te veré mañana por la noche? ¿Me llamarás ésta mañana, sin
embargo? Me voy a cambiar y luego ayudar a Peyton a contarle a
la familia.

—Es bueno que tengas el sostén de tu padre.

—Sí, él es siempre de ayuda.

—Apuesto que sí.

—Es que es tan... horrible —Mientras ella parpadeaba, vio la


cama adentro—.Tan, tan feo. ¿Me pregunto quién lo hizo?

—Butch los encontrará.


J.R. WARD Blood Kiss
—Eso espero. Verdaderamente lo espero.

—Me tengo que ir.

—Oh... muy bien —Espera, ¿ella ya había dicho eso?—.


¿Estás bien?

—Estoy bien. No te preocupes por mí. Será mejor que te


vayas también.

Por alguna razón, tuvo el extraño impulso de decirle que lo


echaba de menos... pero eso era absurdo. Él estaba a dos pies de
distancia de ella. Iban a hablar en un par de horas. Iba a verlo
mañana por la noche.

—Buen día —dijo ella.

Cuando él asintió con la cabeza, ella cerró los ojos... se


calmó... y se desmaterializó.

Por muchas razones, la incómoda separación no había sido


como ella había imaginado el final de noche. Ni siquiera estaba
cerca.

Craeg no esperó mucho tiempo. Tan pronto como Paradise


se adelantó a él, se desmaterializó detrás de ella, usando su
sangre en sus venas como un rastreador.
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando ella dejó de moverse a través del aire de la noche,
él volvió a tomar forma un centenar de yardas lejos de ella en el
borde de un césped que estaba...

La casa delante de él en la parte superior de la elevación


era del tamaño de una residencia universitaria, el tipo de
estructura grandiosa y enorme que se presentaba en la TV como
el lujoso campus de una Universidad o Dios… tal vez era más
como una residencia real, con sus tejados puntiagudos, sus
ventanas con enrejado de rombos y todo el césped recortado y
bien cuidado.

Era fácilmente el doble del tamaño de la mansión donde su


padre y el de Axe habían sido sacrificados, por ejemplo.

Y mientras Paradise se acercaba a la puerta principal, fue


sin pedir disculpas, no como un empleado o un sirviente haría. Y
un momento después, estaba dentro sin que sonara un timbre ni
nada. De hecho, mientras se movía hacia la izquierda, vio a través
de las ventanas de vidrio emplomado a un mayordomo uniformado
tomando su abrigo e inclinándose en deferencia a ella.

Su padre es el Primer Consejero del Rey.

Acercándose con pasos largos, observaba desde el frío


exterior mientras ella subía la gran escalera y desapareció en lo
que era sin duda un segundo piso igualmente suntuoso. O tal vez
tercero. O duodécimo.

Incluso después de que ya no podía verla, se quedó dónde


estaba, mirando a través de los cristales pasados de moda a las
J.R. WARD Blood Kiss
pinturas al óleo, las alfombras de lujo, la seda en las paredes…
debía ser de seda ¿verdad?

Qué coño sabía él.

Alejándose, miró sobre el ondulante césped, los arbustos y


los parterres de lo que sin duda eran especímenes de flores de
meses cálidos. Se preguntaba cómo sería el jardín trasero.
Probablemente tuviera una piscina, un recinto de exóticos
animales de mierda y un santuario de malditas aves.

Ella había mentido.

Y no de una manera pequeña.

Esto… esto era un gran y jodido problema: Acababa de


tomar la virginidad de la que sin duda parecía ser una de las hijas
de una Familia Fundadora.

De acuerdo con las Antiguas Leyes, ¿cómo un plebeyo?

Él podría ser condenado a muerte por ello.

A medida que la ira crecía, era menos sobre Paradise y lo


que ella se había guardado y más porque se había anulado
constantemente a sí mismo. ¿Todos esos límites internos que él
mismo se había impuesto? ¿Todos esos propósitos que había
tenido? Antes de que él se la follase en el baño de un club
humano de mierda, ¡por el amor de Dios! Había pasado a través de
todas y cada una de ellas. Y en el colmo de todo ello, había
perdido su enfoque en el entrenamiento, consiguiendo desviarse
de su propósito. Desperdiciando días, cuando debería haber
estado durmiendo, clases cuando debería haber estado pensando,
J.R. WARD Blood Kiss
entrenamientos cuando debería haber estado entrenando su
cuerpo con total concentración.

Y todo por una mujer que se preocupaba tan poco por él,
que era tan egoísta y vanidosa, que había estado poco dispuesta a
compartir alguna información pertinente o relevante acerca de sí
misma.

Información que ella tenía que saber que habría sido un


elemento de cambio para él.

Era una tormenta perfecta de manipulación, que lo había


hecho girar ciento ochenta grados de distancia de lo que
realmente había querido: Entre ella siendo una mentirosa y su
libido estando fuera de control, él no había tenido ninguna
oportunidad.

Tan idiota… él era tan malditamente idiota.

Y los idiotas obtenían lo que merecían.

¿No era así?


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 43

Sentada al borde de su cama de matrimonio, Marissa


pasaba un cepillo por su cabello. Se había cambiado la ropa que se
había puesto después de despojarse de su traje de látex y ahora
llevaba una de las batas negras de Cachemir de Butch. De vez en
cuando, llevaba la solapa hasta su nariz y olía su aroma en las
fibras.

Necesitaba el recordatorio de su presencia. Realmente lo


necesitaba.

Querida Virgen Escriba, había demasiadas cosas


atravesando su mente, imágenes, sonidos, olores. Y como
resultado de ese bombardeo, se preguntaba... ¿Cómo hizo Butch
durante tanto tiempo? ¿Cómo había investigado las escenas del
crimen yendo a las casas de las familias de las víctimas, rotas por
la noticia una y otra vez? ¿Cómo había mirado a los infelices ojos
de un padre y una mahmen y sentir lástima por ellos sabiendo que
tenía que obtener información de ellos al mismo tiempo?

Información como la última vez que vieron a su hijo. Última


comunicación. Cualquier conocido desacuerdo con alguien.
J.R. WARD Blood Kiss
Ella había hecho las preguntas con cuidado, a veces dando la
mano a la madre o asintiendo con la cabeza al padre. No había
ninguna razón para escribir nada, nunca iba a olvidar nada de
nada de eso.

Y ahora estaba de vuelta aquí, a la espera de que Butch


volviera seguro a casa para que ella pudiera descargar todo.

Fuera en la sala de estar, la puerta exterior del Pit se abrió


con un sonido chirriante y disparó una ráfaga de aire frío por el
pasillo, trayendo consigo el hedor de los lessers.

— ¿Butch? —Se puso de pie y salió corriendo—. ¿Butch...?

Gemidos y maldiciones fueron una respuesta en sí mismos y


entonces cuando estaba rodeando la esquina en la habitación
abierta se paró en seco.

V tenía a su macho cargado sobre los hombros, el Hermano


se dobló y dejo caer el cuerpo maltratado en el sofá de cuero.

Butch estaba sangrado, cubierto de sangre de asesino y


medio muerto.

Él también estaba emitiendo ese dulce olor enfermizo de


lessers consumidos.

Ella abrió la boca y corrió, V se quitó su propia chaqueta,


exponiendo cortes y contusiones, mientras Marissa acariciaba el
cabello enmarañado de Butch, el Hermano se unió al macho en el
sofá, entrelazando su cuerpo de guerrero con el de su mejor
amigo. El resplandor empezó como algo en la distancia, o tal vez
como una linterna a través de una espesa niebla, pero pronto, la
iluminación, la esencia sagrada de la madre de Vishous, llenó el
cuarto, brillante como la luz del sol en una hoja de metal, caliente
como brasas y el único salvador que Butch tenía.
J.R. WARD Blood Kiss
La energía de V era una maldición en el contexto
equivocado, pero un milagro cuando era utilizada como ahora,
porque iba a drenar el mal fuera de su pareja, rescatarlo,
haciéndolo fuerte de una manera que solo Vishous podría.

Ella nunca se había resentido por la conexión entre los dos,


nunca había estado celosa de que otro le diera algo tan necesario
a quien ella amaba. Simplemente agradecía que hubiera una
manera para impedir la muerte de Butch. Debido a que el Omega
le había secuestrado e infectado, había desarrollado la capacidad
de consumir asesinos, destruirlos de una manera que no era
"matarlos": el consumo de Butch de su esencia era un billete de
ida fuera del universo.

Pero tenía su costo.

Algún tiempo después, la luz comenzó a disminuir y luego los


dos simplemente yacían allí, ambos agotados. Butch abrió sus
párpados, sus ojos avellanas fueron inmediatamente a ella y
levantó su mano temblorosa.

Con una suave sonrisa, ella tomó la palma de su mano y la


llevó a su cara, frotándola contra su mejilla —Te amo, te amo...

— ¿Estás bien…? —gruñó él—. ¿tu?

—Ahora que estás a salvo en casa, sí. Mil veces sí.

V entreabrió sus párpados y la miró fijamente poniendo los


ojos en blanco. A pesar de que ella rara vez había tocado al
Hermano… porque reconozcámoslo, Vishous no era del tipo
cariñoso y alegre… ella alzó la mano y acarició su mejilla.

En un raro momento de ternura, él presionó un beso en el


interior de su palma.

Y luego, poco tiempo después, llegó el momento de llevar a


J.R. WARD Blood Kiss
su pareja a la ducha. Mientras V se desparramaba en el sofá,
Marissa ayudó a Butch por el pasillo hasta su habitación. O casi
su habitación. Insistió en detenerse y desnudarse en el pasillo de
forma que él pudiera poner su ropa sucia inmediatamente en el
conducto de la lavandería que iba al túnel por debajo.

Su baño era simple, pequeño y acogedor y como hacía


siempre en estas situaciones, hizo que Butch se sentase en el
inodoro mientras que conseguía que la ducha estuviese a la
temperatura adecuada. Cuando todo estuvo listo, le ayudó a
meterlo bajo el chorro y lo sostuvo contra la esquina.

Quitándose la bata, entró con él.

Había estado duro antes de que ella se desnudase, y en el


instante en que vio su cuerpo, su erección fue aún mayor.

Habría tiempo para compartir sus historias después de


esto. ¿Ahora? Se trataba de encontrar esa longitud de onda
entre ellos, conectar, comunicarse sin palabras.

Tomando el jabón y una toallita, empezó con su cara,


limpiando esas facciones que tanto amaba antes de pasar a la
garganta, las almohadillas de sus pectorales, las crestas de sus
abdominales. Lavó cada parte de él, incluso su erección, que
acarició con la toallita.

Butch se arqueada bajo su toque, estaba demasiado débil


para hacer mucho más, su peso deslizándose hacia abajo hasta
que estuvo sentado en el banco de mármol de la ducha. Con la
cabeza caída, la observaba trabajar sobre él.

Y entonces ella puso el paño a un lado.

Se puso de rodillas, sintió el agua caliente cayendo por su


espalda mientras se situaba entre sus muslos.
J.R. WARD Blood Kiss
Él estaba magnífico, derrumbado en la esquina, sus grandes
brazos laxos, su cuerpo de guerrero agotado.

Sin embargo, sus ojos estaban calientes.

Envolviendo sus manos alrededor de su polla, ella abrió su


boca y descendió, tragando tanto como pudo de su longitud,
chupando de él, trabajándole.

En respuesta, Butch gimió arqueando sus caderas.

Se tomó su tiempo, jugando, yendo más rápido y luego


despacio, apretando sus bolas.

Y entonces ella miró hacia arriba.

Él todavía estaba mirándola, sus colmillos fuera, su boca


abierta y jadeante. De vez en cuando, élparecía intentar
moverse, sin embargo lo mejor que podía hacer era sacudir sus
manos.

—Marissa... —dijo roncamente.

— ¿Si?

Mientras ella esperaba su respuesta, movió la boca sobre la


punta, acariciando con su lengua en un círculo alrededor de ella.

—Acábalo —gimió—. Oh, Dios... acábalo…

La sonrisa que le envió vino de dentro.

Entonces, con expectación, volvió a trabajar.

E hizo su trabajo muy, muy bien.


J.R. WARD Blood Kiss

Capítulo 44

Mientras la noche caía siguiendo a la tarde, Paradise estaba


caminando alrededor de su dormitorio en albornoz.

Craeg no había llamado. Ni a las siete de la mañana cuando


lo solía hacer. Ni a las dos de la tarde cuando quizás no podía
dormir. Y ni a las seis cuando probablemente se levantó para
comer con Axe en la cafetería.

Evidentemente algo había cambiado.

Y esperaba que realmente no fuera hacerlo-una-vez y listo.


Algunos machos querían sólo lo que no tenían todavía y aunque
ella se sorprendiera al descubrir que Craeg era un gran idiota, no
podía pensar qué otra cosa podría explicar que no llamase.

Excepto... que habían estado tan bien juntos. Realmente


bien. Y él había sido tan bueno con ella.

¿En cuánto a esa terrible escena en el apartamento de la


chica? Aunque lo que había sucedido a la prima de Peyton fue
trágico, no creía que Craeg estaría tan afectado como para
sufrir algún tipo de colapso mental o emocional…
J.R. WARD Blood Kiss
Cuando sonó su teléfono finalmente, corrió a través de su
habitación.

Sólo para maldecir cuando vio que era Peyton.

Cuando respondió, intentó mantener su nivel de voz —Hey,


¿Cómo te va?

Después de que los dos habían cumplido con la triste, triste


obligación con los padres de la hembra, se habían separado
durante el día, pero no habían estado desconectados. Él le había
mandado mensajes incoherentes durante horas, lo que le llevó a
pensar que había dado un buen uso a esa botella de vodka.

—Así que no tenemos clase ésta noche.

— ¿Qué?

Se cancela por alguna razón así que Anslam y yo vamos al


restaurante de Sal´s. Voy a invitar a todos los demás también.

Mientras que ella luchaba con la información, una desilusión


aplastante la dejó mareada. Había estado contando con ver a
Craeg y…

Peyton no perdía el ritmo, diciéndole que se reunirían todos


en una hora. Luego colgó y la dejó con su teléfono y mirando a la
pantalla oscura.

¿Craeg se uniría a ellos? se preguntó.

Bien, esto era una mierda. Estaba esperando como una chica
estúpida.

Tomando una respiración profunda, marcó un número de la


memoria, uno que ella había aprendido de tres noches
trabajando en la casa de audiencias. Cuando un doggen respondió,
J.R. WARD Blood Kiss
sonrió profesionalmente, como si el macho pudiera ver su rostro,
como si ella no estuviera haciendo esto por razones puramente
personales.

—Hola —dijo—. soy la hija de Abalone. Siento molestarte,


¿pero serías tan amable de pasarme con la clínica del centro de
entrenamiento?

—¡Oh, pero por supuesto, mistress! —fue la respuesta


alegre—. ¿Habría alguna persona en particular con quien desea
que le pase?

—En realidad... —Tal vez fuera más fácil de lo que había


pensado—, estoy intentando contactar con la primera habitación
de las cinco que hay allí abajo.

—Por supuesto, por favor no cuelgue mientras miro la


extensión —Hubo un bip... bip... bip —. Aquí está. Si desea llamar
directamente en un futuro le puedo dar el número.

—Por favor —Cogió una pluma y garabateó en el lado de la


caja de Kleenex junto a ella—. Gracias.

—O usted puede utilizar este número siempre. Estamos


agradecidos de servir. Por favor no cuelgue.

—Gracias de nuevo.

Mientras el bip... bip... bip volvía a la línea, sus palmas se


llenaron con un chorro de calor y sudor y tuvo que sentarse,
porque sus piernas empezaron a temblar.

Entonces comenzó a sonar.

— ¿Hola? ─Dijo Craeg.

Tragó saliva y se sintió frustrada consigo misma —Esperaba


J.R. WARD Blood Kiss
que llamaras.

Largo silencio —Hey.

—Mira, no tengo la paciencia para esto. ¿Qué demonios va


mal?

— ¿No tienes cosas más importantes que hacer?

— ¿Qué? —dijo ella bruscamente.

—Ya sabes, con tu prima después de haber sido asesinada,


tu familia debe estar molesta también.

—Me preocupas más tu por el momento —Naturalmente,


estaba molesta sobre…

La ira de Paradise descarriló mientras las palabras que


había dicho verdaderamente calaron en ella — ¡Oh!

—Sí, te seguí anoche a casa —dijo él—. Lo que tal vez fue
una mierda, pero teniendo en cuenta que me has mentido sobre
quién eres y de dónde vienes, es una violación de la privacidad
que estaba justificada. Sólo por curiosidad, ¿alguna vez ibas a
contármelo?

Ella puso la cabeza en su mano —Craeg...

—No te llamé porque realmente no sé a quién estoy


hablando. Bien, la hija del Primer Consejero del Rey… Peyton tuvo
la amabilidad de darme la pista sobre eso.

—Escucha, yo...

— ¿Tu qué? ¿Qué ibas a decir, Paradise? —Su voz se


convirtió aún más estridente—. Y por cierto, siento
legítimamente lo que pasó con esa hembra. Como eres muy
consciente, he perdido a mi familia también. Te acuerdas de
J.R. WARD Blood Kiss
cómo que fue, ¿no?

De repente, la terrible historia de su padre siendo


bloqueado fuera de la seguridad mientras que los aristócratas se
escondían de los lessers regresó con despiadada claridad.

—Yo no soy como esas personas de esa casa, Craeg. Y me


siento insultada de que me metas en el mismo saco con ellos sólo
porque nací en mi familia. ¿Crees que tuve alguna opción en eso?

—Oh, no eres como ellos. No, no, en absoluto… simplemente


querías tener sexo ayer por la noche, así que permitiste que un
plebeyo te quitase la virginidad, incluso si eso significaba que
técnicamente yo podría ser asesinado por el placer de tener tu
compañía. Sí, no eres como ellos en absoluto. No mientes para
conseguir tus propios propósitos ni nada. No, tú no, cariño.

—Es tan injusto.

Se rió en un fuerte estallido —Espera, espera, ya sé.


Esperabas para dar a tu padre el mejor regalo de cumpleaños
sorpresa nunca dado. “Oye, papá, ¡adivina qué! Estoy con el hijo
de un albañil… impresionante etiqueta”.

Apretando los dientes, ella encontró sus emociones


rebotando entre rabia y tristeza, pena e indignación —Yo no le
he dicho a nadie quién era. No sólo a ti.

—Oh, me siento mucho mejor ahora. Gracias.

— ¡No quería ser tratada diferente! ¿Crees que me gusta


ser hija de Abalone? ¿Crees que me gusta no tener opciones, ni
libertad, ni…?

─ ¿Así que yo era sólo una parte de una fase de


“exploración” tuya? Genial. Bueno, se acabó conmigo. No más
pruebas de diferentes versiones de ti misma en mí, vas a tener
J.R. WARD Blood Kiss
que encontrar una nueva pieza del equipo. Ya sabes, Boone está
probablemente disponible. Parecía que estaba viendo a Dios por
primera vez mientras Novo le estaba moliendo anoche.

Paradise estalló y caminó alrededor de su habitación —No


puedo creer que estás siendo tan cerrado de mente.

— ¿Cerrado de me…? ¿Me estás jodiendo? —Maldijo—.


Bien, vamos a tratar con ésta hipótesis. Ese baile, que va a estar
en tu casa en una semana… obviamente ibas a preguntarme por
una cita ¿verdad? Estabas esperando decirme que podía ir como
tu… ¡oh, mierda! ¿Se llama un escolta, no? Sería mejor tener
estos detalles antes de presentarme a tu padre y palmar
cincuenta dólares en alquilar un esmoquin.

Cuando ella no dijo nada, se rió otra vez —Supongo que no


era parte del plan, ¿no? Oh, en caso de que te estés
preguntando, Axe escuchó a los chicos hablando en el autobús.
Me habló después de que regresé al centro de entrenamiento e
intentó hacerme pasar un mal rato sobre nuestra cita. Le
expliqué que tú y yo no habíamos de hecho, “quedado”, pero que
estaba bastante seguro de que si tu coche necesita ser lavado,
me dejas con él con un cubo y una esponja.

—Estás fuera de lugar.

—Y como una aristócrata, ciertamente estás en condiciones


de decirme eso, ¿Verdad?

—Estoy enamorada de ti, imbécil —Al menos eso le calló


—. Así es. Lo he dicho… de dónde vengo está prohibido decirlo
primero porque se supone que debes esperar a que el macho lo
haga. ¿Oh, y quieres saber qué más no puedo hacer? No puedo
estar en la presencia de ningún macho sin un acompañante. No
estoy autorizada a trabajar o tener una carrera… estaba en ese
trabajo de recepcionista sólo porque mi padre estaba
J.R. WARD Blood Kiss
desesperadamente necesitado de ayuda y yo era la única en quien
podía confiar. Tuve que pelear mi entrada en el programa de
entrenamiento y sólo conseguí permiso porque mentí y le dije a
mi padre que nunca lucharía en la guerra. Se espera que borde,
lleve una casa y quede embarazada, ¿y estás refunfuñándome que
yo soy el problema?

—No te lamentes, ¿vale? ─gruñó—. Tu nunca tienes que


preocuparte acerca de dónde viene tu próxima comida, vives en
un puto museo escaparate de cosas hermosas y con perdón, pero
no sabes lo que es que la gente te mire desde arriba porque
perdiste la lotería del ADN!

— ¡Tú me estás mirando desde arriba a mí! ─gritó ella—. Me


estás jodiendo tu a mi ahora! Eres juez y jurado, ¡has decidido
mandarme al infierno! No eres diferente de la glymera, mírate en
el maldito espejo Craeg. Eres tan superior actuando y juzgando
como lo son ellos.

Cuando ella quedó en silencio, estaba respirando fuerte, su


mano libre cerrada en un puño y su corazón golpeaba el pecho.

—Esto no nos lleva a ninguna parte —murmuró él después de


un momento.

—Tienes toda la razón. Así que a la mierda. Ten una vida


agradable… espero que todo tu ser-mejor-que-yo te mantenga
caliente durante el día.

Paradise cortó la conexión, se dio la vuelta y levantó su


brazo sobre la cabeza, preparado para lanzar el teléfono a la
pared.

Pero se detuvo a sí misma, se tranquilizó y se reorientó.

Guau. Perder su virginidad y tener su primera pelea


prolongada, violenta, y desenfrenada en una relación. ¡Oh! y la
J.R. WARD Blood Kiss
primera ruptura también.

Grandes 24 horas.

Ha ido muy bien.

Simplemente genial.

Le llevó una buena hora antes de que Paradise estuviera de


vuelta en su propio cuerpo, ¡estaba tan enojada! Y su primer
pensamiento coherente fue que no iba a pasar toda la noche en su
habitación.

Diablos, no. Tenía todo el día para quedarse esperando en


ésta clase de prisión.

Fue a su bolso, revolvió dentro para buscar su cartera. Iba


a conocer a los otros participantes en ese restaurante Italiano y
tomar una copa con ellos, incluso aunque sólo pidiera un refresco.
¿Y si Craeg se pasaba por allí? Bien. Lo que sea.

Bien podría acostumbrarse a estar alrededor de él.

Mientras su mano cogió su billetera, estaba a punto de


salir, pero se paró. Tirando del bolso, lo puso a un lado en su
escritorio antiguo francés. Rebuscando a través del bolso, miró a
través de todo… incluso abriendo el bolsillo delantero y
comprobando allí.

Frunciendo el ceño, se dirigió a su vestidor a donde estaban


sus abrigos. El que había usado la noche anterior estaba colgado
J.R. WARD Blood Kiss
con los otros y buscó en el bolsillo del otro lado.

La Polaroid que había escondido ahí en el apartamento


estaba donde ella la había dejado.

Mirando la imagen, puso su mano sobre la boca.

De vuelta en el bolso, verificó una vez más. No, la imagen


original, la que había encontrado en el autobús, no estaba.

Pensó en cuando había buscado la mochila en el centro de


entrenamiento y encontró su teléfono en el lugar equivocado.

Alguien había estado en su bolsa y cogido la fotografía.

Tal vez porque le ataba... a un asesinato.

Volviendo a su teléfono, llamó a Peyton —Hey —dijo cuando


él respondió.

Como ella quedó en silencio, él preguntó — ¿Hola?


¿Paradise?

—Creo que...

— ¿Has colgado?

—No, no estoy hablando.

—Espera —Hubo un murmullo y luego su voz sonaba lejos


—. No, maldito imbécil. Anslam, estoy haciendo ningún ácido.
Jesús… sí, dame algo de X.

Ella cerró los ojos y preguntó qué estaba haciendo


exactamente. Él estaba de luto. Y tal vez sólo estaba siendo
paranoica.

— ¿Parry? —Hubo otro murmullo y luego tomó un trago de


J.R. WARD Blood Kiss
algo—. ¿Qué pasa?

—Nada. Lo siento.

— ¿Vas a venir con nosotros?

—No ahora —dijo—. voy al trabajo de mi papá. Yo, ah, hice


algo estúpido anoche.

— ¿Qué hiciste?

—Me llevé algo del apartamento ─Miró fijamente la


fotografía y entonces tuvo que ponerlo boca abajo en su
escritorio. Incluso sin ver detalles, era demasiado sangrienta —
No era mi intención. ¿Esa foto que encontré?

— ¿La Polaroid? ¿La otra?

—Sí, tengo que dársela a Butch y Marissa. La guardé en mi


bolsillo sin pensar. Me imagino que la Hermandad está fuera
luchando y no puedo volver al centro de entrenamiento, por lo que
voy a dejarla en la casa de audiencias y alguien puede llevársela a
ellos más tarde ésta noche.

—Sí. Buen plan. Entonces ¿sales con nosotros?

—Está bien, voy a tomar una ducha rápida y vestirme.

—Siempre estás hermosa. Nos vemos en un rato.

Colgando, ella miró sus pies. Dios, ¿qué pasa si uno de los
participantes estuvo implicado en la muerte?

Con una maldición, Paradise llevó su teléfono al baño y


mientras lo dejaba sobre el mostrador, ella clavó sus ojos sobre
sí misma. Sin embargo, sí, ella iba a coger el teléfono si llamaba
Craeg. Aunque, no, probablemente no lo haría. Y sí,
definitivamente era una buena cosa.
J.R. WARD Blood Kiss
De todas las formas en que podrían haberse estrellado y
ardido... que desastre.

Y francamente, no estaba segura de si quería resolverlo con


él, incluso si eso fuera posible.

Lujuria, se dijo. Había caído en la lujuria con él, no amor.


Cómo enamorarse de alguien después de seis noches, de todos
modos.

Dios, quería vomitar, realmente lo hizo.

Veinte minutos más tarde, estaba vestida con un par de


jeans azules y un suéter de Cachemira. Se puso sus mocasines
habituales, porque aunque hacía frío, no había nieve pronosticada
todavía; entonces sacó el abrigo que había llevado la noche
anterior. Puso la foto en el bolsillo, se colgó su cartera, su móvil
y…

Sobre la mesita de noche, sonó el teléfono de casa. Va,


seguro que su padre llamaba para comprobar que ella estaba de
vuelta, cogió el teléfono — ¿Hola?

—Tienes un visitante.

Ella frunció el ceño por la voz en el otro extremo — ¿Anslam?

—Sí, soy yo ─dijo fácilmente—. Peyton me dijo que viniera a


por ti.

— ¿Lo hizo? Pero no voy a Sal’s todavía. Tengo que hacer un


recado primero.

—Iré contigo entonces.

—No, gracias. No me llevará mucho.

— ¿Vas a bajar?
J.R. WARD Blood Kiss
Oh, ¡en nombre de Dios! Pero no quería ser grosera —Sí.
Espera.

—No tengas prisa por mí.

Colgó y verificó dos veces su pelo y luego salió de su


habitación. Mientras se dirigía hacia las escaleras frontales,
esperaba poder hacer salir a Anslam rápido. Se sentía como el
infierno debido a la pelea con Craeg y ¡Agh! todo se agravaba
porque no podía creer que había sacado la Polaroid de la escena
sin decírselo a nadie.

Además de la posibilidad muy real de que la investigación


iba a tener que centrarse en los alumnos.

Desde arriba de la gran escalera, vio a Anslam de pie abajo


en el suelo de mármol blanco y negro, su ropa de Saksde la 5ª
Avenida129 y su colonia de Gucci anunciando a qué clase
pertenecía tanto como sus anodinas características lo hacían.

Había algo tan... mortecino en él, pensó.

Cómo había conseguido esa fama de ser agresivo con las


hembras no tenía ninguna pista.

Cuando un escalón crujió bajo sus pies, Anslam dio vuelta


para mirarla —Hey, muchacha—dijo —Te ves bien

─Gracias, tú también

Cuando llegó a la parte inferior y él abrió sus brazos, ella


fue a él y le besó en ambas mejillas —Oye, lo siento, pero
realmente sólo voy a…

Un sonido extraño salió del estudio de su padre y ella


frunció el ceño, mirando hacia allí. Era una especie de chirrido o

129
Es una cadena de grandes almacenes de lujo en los Estados Unidos.
J.R. WARD Blood Kiss
un…

— ¿Ibas a ir a hacer un recado? —preguntó Anslam—. ¿Qué


clase de recado?

Se giró hacia él —No es nada importante. Solo... ¿Qué es


ese ruido?

Apartándose de él, caminó hacia adelante y miró alrededor


de la recargada jamba de la arcada de la biblioteca.

— ¡Oh, Dios mío!

El mayordomo de su padre, Fedricah y su doncella Vuchie,


estaban atados frente a la mesa, las bocas amordazadas, sus pies
atados.

—¿Qué está sucediendo…?

Anslam la agarró por detrás, la giró haciéndole tropezar


golpeando su cara con el suelo. Mientras el choque y el dolor
momentáneamente la aturdieron, él se dejó caer sobre su
espalda. Poniendo su cara sobre la de ella, parecía ligeramente
molesto.

— ¿Dónde está la fotografía? ¿Qué cojones hiciste con mi


fotografía?

Mientras intentaba recuperar la compostura y el


movimiento de sus brazos y piernas, él fue rudamente a sus
bolsillos.

—Ah, niña buena —Puso la Polaroid dentro de su chaqueta


de ante—. Maldita seas, Paradise, ¿por qué coño tuviste que
encontrar esto? No quiero tener que hacer esto a una mujer
como tú. No es parte del plan.
J.R. WARD Blood Kiss
Tragando, ella notó sangre y se dio cuenta de que su labio
estaba partido —... No necesitas… hacer esto...

Con un movimiento rápido, él saltó sobre sus pies y


desapareció por un momento y cuando regresó, tenía una cartera
de Louis Vuitton con él —Sí, tengo que hacer esto. Porque ibas a
intentar llevar esta Polaroid a tu padre, que es lo que le dijiste a
Peyton. Y eres tan buena niña, tan concienzuda, que no vas a
dejarlo ir y vas a empezar a pensar acerca de la conexión y tarde
o temprano, te vas a colar en la cafetería y vas a pasar por mi
mierda porque te darías cuenta de que alguien en el centro de
formación debió dejar caer esa foto en el autobús y también la
sacó de tu bolsa. Bonito bolso, por cierto. Adorable Bally130 buen
material.

Mientras se mantenía hablando, Anslam sacó una jeringa —


¿Ves, porque estoy apegado a mi trabajo, es necesario mantener
una parte de él conmigo siempre y las fotos son lo mejor, ¿no
crees? Simplemente fantásticas para mantener la memoria. De
todos modos, cuando pusieras dos más dos juntos… cuando
encontrases más igual en mi bolso. Entonces estaría jodido y te
aseguro, nunca estoy abajo en las relaciones.

Cuando probó que el líquido transparente estaba llegando a


la fina aguja, su cerebro amenazó con ceder en ella, el dolor, el
shock, la confusión, torciendo y enlenteciendo sus neuronas,
haciendo imposible cualquier patrón de pensamiento significativo.

Salvo que entonces recordó lo que ella había entrenado


haciendo de sparring en la clase: enfócate, permanece
concentrada. Enfócate, mantente enfocada.

Esto no era un ejercicio de entrenamiento, aunque, de


hecho, esto era precisamente para lo que las lecciones debían

130
Zapatos, accesorios y bolsos de lujo.
J.R. WARD Blood Kiss
prepararte.

No era una clase. Nadie para rescatarla.

Solo ella misma.

De repente su mente se volvió súper aguda: ella estaba


muerta si le inyectaba con lo que seaque fuera y solo iba a tener
una oportunidad de escapar.

Haciendo gala de estar impotente, de modo oculto miró a su


alrededor buscando un arma, algo, cualquier cosa que pudiera
utilizar…

—Piensa en esto como un cumplido —dijo mientras la miraba


—. Estoy muy seguro que finalmente averiguarías que fui yo,
porque eres jodidamente inteligente, para una chica…

Con una potente embestida, ella se alzó y le dio un cabezazo


justo en la cara. Fue su único movimiento… y ella lo remató
dándole un derechazo; Anslam aullando de dolor y rabia cayó
hacia atrás sobre su culo, apretando su nariz. Y ella fue sobre él,
abalanzándose sobre su pecho, arrancando la jeringa de su mano,
presionó el émbolo para vaciar el medicamento en el aire y lo
echó a un lado.

Sin tiempo que perder.

Anslam rugió y le golpeó sobre sus hombros, quitándosela


de encima. Y su siguiente movimiento fue golpearla muy duro en
la mandíbula con el puño, literalmente oyó campanas sonando y su
visión osciló. Pero ella no podía permitirse el lujo de comprobar
cómo estaba mientras él saltaba hacia ella. Luchando a través del
dolor y la desorientación, ella llego entre los dos y se fue hacia
sus testículos, agarrándoles y torciendo su agarre hasta que el
gritó y se tiró al lado.
J.R. WARD Blood Kiss
Poniéndose de pie, fue a patearlo, pero él cogió su tobillo y
le volteó su pie.

Empezaron a rodar y en el fondo de su mente, escuchó a


Butch diciendo que en combate cuerpo a cuerpo, todos
terminaban en el suelo; era sólo cuestión de tiempo.

Rotándose alrededor, ella le impidió hacer una llave con los


brazos sobre ella, pero ella también falló en meterlo en un
bloqueo con sus muslos. Un arma, necesitaba un arma… el maletín.
Si de alguna manera pudiera conseguirlo...

Él era más fuerte que ella. Ella era más rápida que él. Sus
cuerpos se dejaban caer sobre el duro suelo, brazos y piernas
forcejeando, puños llegando a los torsos, más sangre en las caras.

Y entonces sucedió. De alguna manera se las arregló para


sujetarla de la garganta con ambas manos y entonces él golpeo la
parte posterior de su cabeza en el suelo de mármol una vez, dos
veces...

¡Que te jodan! Vocalizó ella, porque no tenía aire.

Llegando hasta sus ojos, ella metió sus pulgares en sus


cuencas…

El desapareció.

Anslam simplemente... desapareció.

Por una fracción de segundo, ella se preparó, lista para


recibir algunos puñetazos. Pero entonces oyó ungrito horrible.

Mirando hacia arriba, vio a Anslam… levitando sobre el


suelo, su cara se torció en una expresión horrible de terror, la
sangre saliendo de su boca en un chorro, pies pataleando
inútilmente mientras sus piernas temblaban.
J.R. WARD Blood Kiss
Entonces fue echado a un lado como basura.

Y Craeg se reveló como el guerrero que era, sus pies


firmes, sus colmillos desnudos y una sangrienta espada en su
mano.

Vagamente, Paradise se dio cuenta de que el arma era la


espada ceremonial que su padre debía llevar como Primer
Consejero en ocasiones especiales, la que su propio padre tuvo
primero... la que se mantuvo en la pared justo al lado de la puerta,