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PROYECTO DE LEY “ARBITRAJE DE CONSUMO”

Motivación

Es trascendental mencionar que en cuanto a la motivación sobre el arbitraje de consumo, al ser un


tema completamente nuevo en la legislación ecuatoriana, debe ser desarrollado de acuerdo a
nuestras leyes. Por ende, debe ir en armonía con nuestra Constitución, Ley de Arbitraje y
Mediación, y Tratados y Convenios Internacionales ratificados por el Ecuador. El proyecto de ley
en mención por lo tanto se lo analizará de acuerdo al contenido de la Ley. El arbitraje de consumo
al ser un proyecto de ley, debe ser su contenido homogéneo, regulando una sola materia como es
en este caso todo lo relativo al consumo. Encontramos en nuestra Constitución el artículo 136 el
cual dice lo siguiente: “los proyectos de ley deberán referirse a una sola materia y serán
presentados a la Presidenta o Presidente de la Asamblea Nacional con la suficiente exposición de
motivos, el articulado que se proponga y la expresión clara de los artículos que con la nueva ley se
derogarían o se reformarían. Si el proyecto no reúne estos requisitos no se tramitará”. En
consecuencia, a continuación se darán los motivos por los cuales debe realizarse este proyecto de
ley. En la actualidad existen problemas en cuanto a la contratación online, ya que es un tema que
no se encuentra todavía regulado en el ordenamiento jurídico ecuatoriano, y por ello es
imprescindible velar por los derechos de los consumidores. Y como se hace esto posible, mediante
la solución pacífica de controversias que es el arbitraje. Pero dicho arbitraje debe ser online, es
decir no cabría la necesidad de que las partes contratantes acudan de manera presencial al
arbitraje, sino que mediante medios de telecomunicación, así como lo indica el Cogep en casos de
que la parte no pueda asistir a audiencia, podrá ser escuchada mediante videoconferencia, u otros
medios de similar tecnología. De esta forma las partes no quedarían en indefensión, y se
precautela sus derechos mediante el arbitraje, solucionando el problema. En consecuencia, se
promueve el desarrollo y ejercicio del comercio electrónico, permitiendo a los consumidores que
cuenten con esa seguridad jurídica, que tengan esa tranquilidad de poder hacer negocios jurídicos
mediante una vía alternativa que se ha venido dando desde ya muchos años, que es el internet. El
objetivo del presente proyecto de ley sobre arbitraje de consumo se basa en dos pilares
fundamentales, el primero hace alusión a la protección a los consumidores y el segundo, trata
sobre la aplicación de una normativa eficaz que regule la protección de los consumidores. Al
hablar de negocios jurídicos tales como el comercio electrónico, una vez que se suscite una
controversia, el arbitraje internacional de consumo nos va a permitir, que se pueda solventar el
conflicto en ausencia física directa entre los contratantes. Pero a la vez, también nos va a permitir
reducir recursos necesarios como son el tiempo, el transporte, los cuales se usan generalmente
en un arbitraje. El arbitraje de consumo es importante desarrollarse en nuestro ordenamiento
jurídico ecuatoriano, debido a que es necesario implementar protección de derechos a los
consumidores, en materia societaria y mercantil. Esto se lo puede permitir mediante la
homogeneidad de la ley, ya que esta ley regulará distintas materias pero con un mismo objetivo, el
cual es la protección a los consumidores. Al hablar de la contratación electrónica la cual va a ser el
tipo de contrato el cual va a ser regido y protegido en el proyecto de ley, nos referimos a dos tipos
de actividades, la compraventa de bienes y la prestación de servicios ya sea entre comerciantes o
entre comerciantes y consumidores. El manejo del internet permite que exista facilidad al
momento de contratar, en la medida en que no es necesario que las partes contratantes se
encuentren presentes para que se lleve a cabo el contrato o el acuerdo al cual lleguen, el mismo
que tendrá plena eficacia y validez jurídica.

Ahora bien, el presente proyecto de ley contendrá normas generales de interés común, es decir es
aplicable para usuarios como consumidores. Ahora bien, si hacemos referencia al artículo 51.1 de
la Constitución Española, podemos encontrar que le compete a los poderes públicos garantizar la
defensa de los consumidores y usuarios “protegiendo, mediante procedimientos eficaces, la
seguridad, la salud y los legítimos intereses de los mismos”. La Ley de Arbitraje es supletoria de la
regulación específica del Sistema Arbitral de Consumo y en sus disposiciones adicionales primera
y segunda recoge principios que le son aplicables directamente.

Se debe recalcar que es importante mencionar algunas características las cuales le son aplicables
tanto al arbitraje común como al arbitraje de consumo, esto para poder verificar el por qué de su
importancia de desarrollar un arbitraje de consumo en nuestro ordenamiento jurídico
ecuatoriano.

Primero hacemos alusión al arbitraje institucional el cual es un arbitraje administrado, es decir que
tiene un carácter propio en su conjunto. De acuerdo a la doctrina mayoritaria es positivo para los
objetivos del sistema. En consecuencia, la presencia de la administración es la implantación,
desarrollo y mantenimiento del Sistema de Arbitraje de Consumo el cual garantiza su
universalización y por lo tanto, el acceso gratuito de todos los consumidores al mismo.

En relación a la gratuidad, se puede mencionar que el número dos de la disposición adicional


primera de la Ley de Arbitraje establece una de las características más importantes del arbitraje de
consumo e incluso que, sin su vigencia quedaría diezmada. La gratuidad por lo tanto, es una
exigencia la cual viene predicada en cuanto a los costos del procedimiento como la relación con los
honorarios de los árbitros. Este principio alcanza incuso la práctica de la prueba.
El sistema de arbitraje de consumo hace relación a que el mimos, no tiene formalidades especiales,
esto lo podemos encontrar en el artículo 31 de la Ley General de Derechos de los Consumidor y
Usuarios. Por consiguiente, el procedimiento arbitral de consumo efectuado por el Regulador del
Sistema Arbitral de Consumo responde a la voluntad del legislador. Esto debido a que las partes
solo deben completar formularios sencillos facilitados por las propias Juntas Arbitrales de consumo
y asistir al acto de Audiencia.

En cuanto a su especialización, las partes tienen garantizado que el colegio Arbitral se encuentra
integrado por árbitros los cuales son tres, que tienen un conocimiento profundo, directo y
práctico de la materia objeto de arbitraje.

Ahora bien, al hablar de lo vinculante y lo ejecutivo, se hace alusión a que las resoluciones que son
dictadas por los colegios arbitrales, es decir los laudos arbitrales, tienen efecto de cosa juzgada y por
lo tanto, vienen a ser vinculante y ejecutivos para las partes quienes de manera libre se han sometido
al mismo. Esto lo encontramos en el artículo 17 numeral 1 del Regulador del Sistema de Arbitraje de
Consumo, siempre y cuando no se haya interpuesto el recurso de anulación previsto en el artículo 45
de la Ley de Arbitraje. Esta característica distingue al Sistema Arbitral de Consumo español de casi
todos los mecanismos arbitrales europeos similares, salvo en Portugal, los cuales carecen de esta
virtud de ejecutividad.
En cuanto a su agilidad, es importante mencionar que la mayoría de controversias las cuales se
desarrollan ante las Juntas Arbitrales de consumo tienen un mercado el cual se lo considera como
doméstico. Estas requieren por lo tanto una solución rápida. En tal sentido, el Regulador del
Sistema Arbitraje de Consumo en su articulo 14 numera 1 establece el plazo máximo para dictar el
laudo arbitral en 4 meses contados a partir de la designación del colegio arbitral.
Y por último hablamos de privacidad la cual es una de las características extensibles a todos los
arbitrajes.
Es por estas características que es importante adoptar un arbitraje de consumo en el Ecuador ya que,
de esta manera se tutelan de mejor manera los derechos del consumidor. Y es el consumidor que
mediante este método alternativo de solución de conflictos llega a tener seguridad jurídica,
amparándose en la Ley y poniendo fin al conflicto.