Sunteți pe pagina 1din 4

Escuela Héctor Valenzuela Cea

Estudios Sociales II
Causas segunda guerra
Nombre:_________________________________________________________ Curso: _______ Fecha:________

Objetivo: Conocer las causas de la Segunda Guerra Mundial, relacionar elementos contextuales al analizar,
resolución de problemas, ubicación geográfica.

Hoja de preguntas

Si tú tuvieras que volver en el tiempo a la Segunda Guerra Mundial, ¿Qué te gustaría hablar y preguntar a las
personas de ese tiempo? Lee algunos de los fragmentos y observa las imágenes que siguen, tratando de imaginar e
investigar, para buscar una respuesta posible. Trata de empezar tus preguntas con las palabras Qué, Por qué, Cómo,
describa, etc. NO TE CONFORMES CON U SI O NO DE RESPUESTA.

Pregunta 1:

Respuesta 1:

Pregunta 2:

Respuesta 2:

Pregunta 3:

Respuesta 3:

Pregunta 4:

Respuesta 4:

Pregunta 5:

Respuesta 5:
Testimonio 1: soldado alemán

"23 de Julio del 1943.

Querida Familia:

Quiero enviarles un reporte acerca de estos días pasados, en caso de que nunca regrese a casa, así ustedes podrán
saber por lo que estamos pasando aquí en Sicilia.

Dos días después que los Británicos y Americanos desembarcaron, han estado ganando mucho terreno y han
podido traer muchas más tropas, lo que hace que haya sido casi imposible anticipar una batalla con igual cantidad
de tropas. El 14 de Julio una hora más y nos capturan, tomamos nuevas posiciones, haciendo que los Americanos
rápidamente se cubrieran con fuego de artillería, costándonos nuestras primeras víctimas. Desde esa posición nos
retiramos de nuevo, tomando otra posición que nos ha costado la mala suerte. Yo debo mantener mi vehículo cerca
a el comando y servir como puente de comunicación. Si la línea telefónica resulta dañada por el fuego de artillería,
la orden es: "Sal afuera y repárala" (estamos peleando en un sector central, donde hay tropas Americanas y
Canadienses).

Después de dejar nuestra posición, una terrible carnicería humana comenzó que incluso un sargento de infantería
juró que nunca había visto algo parecido, ni siquiera en Rusia. Muchos fueron aniquilados, muchos de mis
compañeros e incluso yo mismo pensamos que no saldríamos con vida, es imposible que les describa el terror de
esa experiencia. Presionamos nuestras caras en el suelo para esperar ser alcanzados mortalmente o que voláramos
en pedazos.

Mientras tanto, gente que estaba de vacaciones regresa a casa en Alemania, van a los cafés y al cine, y disfrutan de
ellos mismos. Me he preguntado a mi mismo: "Donde se supone que está la justicia?''

Testimonio 2: Soldado alemán


29 de Junio 1943
La comida es buena, cada día recibimos algo de dulces, mitad de una tarta de chocolate y una caja de cigarrillos
"Atoka”, los cigarrillos no duran casi nada. No tienen idea cuanto he estado fumando, solo para distraer algo mis
pensamientos. Debo decirles que estoy teniendo problemas con mis oídos. El fuego de artillería, junto con las
nubes de humo y el polvo me han estado privando de mi capacidad de audición cada vez más .Puedo oír casi nada
ahora, lo puedo notar y eso me da una sensación de inseguridad tremenda. Siento que si salgo vivo quedare sordo
de por vida.

Testimonio 3 Michihiko Hachiya, sobreviviente bomba atómica Hiroshima

“Comenzamos, pero después de 20 o 30 pasos, tuve que detenerme. Me faltaba el aire, mi corazón latía fuerte y las
piernas cedieron bajo mi peso. Una sed devastadora me atrapó e imploré a Yaeko-san para que encontrara un poco
de agua. Pero no había agua que buscar. Después de un tiempo, mi fuerza se restableció un poco y fuimos capaces
de seguir adelante. Aún estaba desnudo y, aunque sentía un poco de vergüenza, me inquietaba darme cuenta que la
modestia me había abandonado… nuestro camino hasta el hospital fue interminablemente lento, hasta que,
finalmente, mis piernas cubiertas de sangre seca se rehusaron a seguir moviéndome. La fuerza, incluso la voluntad,
de seguir adelante me abandonó, entonces le dije a mi esposa, que estaba tan herida como yo, que siguiera sola. Se
opuso a mi propuesta, pero no tenía elección. Tenía que seguir adelante y encontrar a alguien que volviera por mí”

Testimonio 4 sobreviviente campo de concentración

“Mi hermana y yo junto con todo el grupo fuimos conducidas hacia un lugar donde nos ordenaron desnudarnos y
dejar nuestras cosas. Nos cortaron el pelo y nos afeitaron el vello de todo el cuerpo, nos hicieron pasar a una
habitación con duchas de desinfección y después, mojadas y temblorosas, nos tiraron unos harapos y unos zuecos.
Así nos hicieron salir al frío nocturno. Sin pelo, cubiertas de harapos, despojadas bruscamente de nuestra
personalidad e identidad. Nuestro aspecto era tan increíble que a Eva y a mí nos costó mucho reconocernos”,
cuenta Violeta Friedman
Friedman, una niña por aquellos días, habla de hambre, de que su único sustento era una ración de pan de menos de
200 gramos con “una pizca de queso podrido y viscoso”, y “una especie de agua caliente en la que flotaban algunas
cáscaras sucias de patata” que bebían directamente de la olla, una por cada 12 personas. “Nos turnábamos para
beber de la misma forma que lo harían los animales mientras la arena y la tierra rechinaban en nuestros dientes”,
asegura. Con esta alimentación no tardó en convertirse en una musulmana [término utilizado de forma despectiva
para denominar a las prisioneras que estaban en los huesos, a dos pasos de la muerte], “había llegado a ese estado
esquelético en el que parece imposible que una persona pueda aún tener aliento. Tenía grandes descarnaduras, una
en la boca y otra en un pie. Esa última etapa sobresale de una manera especial en mi memoria sobre el resto. Ya
sólo quería morir”.

Testimonio 5: soldado ruso

“Durante el ataque, nos tropezamos con un tanque ligero ruso T-26, de inmediato disparamos de un cañón de
37mm. Cuando empezamos a acercarnos, la torre se asomaba por la escotilla en la zona rusa y abrió fuego contra
nosotros un disparo de pistola. Pronto quedó claro que el que disparaba no tenía piernas, le volaron cuando el
tanque fue golpeado. Y a pesar de esto, ¡nos disparó con una pistola!” (Hoffman von Waldau, general mayor, jefe
del Estado Mayor del comando Luftwaffe, nota de su diario del 31 de junio 1941).
“Casi no tomamos prisioneros, porque los rusos siempre han luchado hasta el último soldado. No se rendían. Su
fuerza no se puede comparar con la nuestra... "Kurt Erich Suckert) oficial de la unidad acorazada del grupo del
Ejército "Centro", de una entrevista con un corresponsal de guerra, Curzio Malaparte.

Testimonio 6 mujer alemana que sufrió violaciones de parte de los rusos

Ella comenzó a gritarles: "¡Cerdos, dejaron que me violaran dos veces seguidas y me dejaron ahí tirada como si
fuera basura!"
Comenzó una relación menos violenta y más transaccional con un oficial de Leningrado.
"De ninguna manera puedo decir que me violara. ¿Lo hago por tabaco, azúcar, mantequilla, velas y carne en lata?
Hasta cierto punto estoy segura. Además, mientras menos quiere de mí, más me gusta como persona", escribió.

Testimonio 7 Soldado ruso

“Estamos muriendo como moscas aquí debido al hambre, pero ayer Stalin ofreció una cena en Moscú, en honor a
Eden (Secretario de Relaciones Exteriores británico). Es indignante. Ellos se llenan la barriga allá, mientras
nosotros ni siquiera ganamos un pedazo de pan. Ellos juegan al anfitrión en todo los tipos de recepciones brillantes,
mientras nosotros vivimos como hombres de las cavernas, como topos ciegos”

Testimonio 8: Felix Landau.

Fecha: 12 de julio de 1941. Felix Landau era un miembro de las SS alemanas. Durante la guerra, pasó la mayor
parte del tiempo sirviendo en el Einsatzkommando, un escuadrón de la muerte con la misión de exterminar a los
judíos, gitanos, intelectuales polacos y una serie de otros grupos.
“A las 6 de la mañana fui repentinamente despertado de un sueño profundo. Reportarme para una ejecución.
Bueno, jugaré al verdugo y, en seguida, al sepulturero, por qué no. No es extraño, amas la batalla y pronto tienes
que disparar a personas indefensas. Veintitrés tuvieron que ser baleados, entre ellos dos mujeres. Son increíbles.
Incluso rechazan cuando les ofrecemos un vaso de agua. Me designaron como artillero y tuve que disparar sobre
cualquier fugitivo. Nos dirigimos un kilómetro a lo largo de la carretera fuera de la ciudad y, en seguida, volteamos
a la derecha en un bosque. Tan solo había seis de nosotros en aquel momento y tuvimos que encontrar un punto
adecuado para tirarles (a los fugitivos) y enterrarlos. Después de algunos minutos, encontramos un lugar. Los
candidatos a morir recibieron palas para cavar sus propias tumbas. Dos de ellos estaban llorando. Los otros
seguramente tenían una valentía increíble. ¿Qué diablos pasa por su mente en estos momentos? Creo que cada uno
de ellos guarda una pequeña esperanza que de alguna forma no morirán. Los candidatos a la muerte son
organizados en tres turnos, ya que no hay muchas tumbas. Extrañamente, no siento ningún tipo de emoción. Sin
piedad, nada. Así son las cosas y, en seguida, todo ha terminado. Mi corazón late un poco más rápido cuando
involuntariamente recuerdo los sentimientos y pensamientos que tuve cuando estaba en una situación similar”.