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MORAL VIRTUDES - LLORENTE

EL VALOR DE LA VIDA: DISCUSIOÓ N EN EL AMBITO CATOLICO


Magisterio y moral tradicional solo ABSOLUTO a la vida inocente.
La vida inocente NO es ABSOLUTAMENTE INDISPONIBLE en cualquier caso.
Esto quiere decir: que no es líícito atentar directamente contra el inocente.
Se recurre a ala distincioí n DIRECTO e INDIRECTO y Ppio del Doble Efecto.
ABSOLUTO, es propio de la Filosofíía.
SANTO - SAGRADO es propio de la Teologíía.
Razoí n maí s lata de la dignidad humana es la vocacioí n del hombre a su unioí n con Dios.
Nada creado es ABSOLUTAMENTE SAGRADO.
Si en cambio lo es el no transgredir del mandamiento de matar injustamente.

POSTURAS
JOSEPH FUCHS
Que alcance tiene llamar a la vida Sagrada.
La vida fíísica no es el valor maí s alto
Sino la vida vivida responsablemente.
La dignidad del hombre es vivir el sentido de suyo en libertad.
La vida del h tiene un valor muy alto, pero no es el maí s alto.
Hoy ya no se repite en los docs de la Iglesia “el maí s alto”
Hoy se lo llama “bien fundamental”, pero no significa que sea absoluto.
Cuando la vida entra en juego con otros valores, habraí que analizar cual es le bien premoral prevalente.

FRANZ BOCKLE
Dos modos de fundamentar los juicios morales:
1. Teleoloí gico: el juicio moral de todas las acciones debe fundarse exclusivamente en sus consecuencias. Los bienes
creados son finitos por lo tanto nada es absoluto.
Hay ciertos actos que son malos en síí mismos: evitar la procreacioí n es inmoral en síí mismo. Hacer el mal para
conseguir el bien (incluso aunque los motivos sean graves).
Atentar directamente contra los bienes puede hasta moralmente necesario en la praí ctica, pero nunca se puede
atentar directamente contra los valores.
2. Deontoloí gico: no todas las acciones se definen moralmente solo por sus consecuencias, existen acciones que son
inmorales en si mismas, independientemente de las circunstancias: mentira, uso de la funcioí n sexual fuera del
matrimonio, matar al inocente.

El Magisterio adopta este ultimo modo de argumentar cuando fija la moralidad extríínseca de ciertos actos. O sea que
el objeto del acto compromete necesariamente la intencioí n del agente. O sea es siempre un acto desordenado. En síí
mismo es inmoral el acto y es siempre contrario a la dignidad de la persona. Santo Tomaí s sostiene que ciertas
acciones son malas y no pueden ser legitimadas. Para eí l hay dos elementos que cualifican la accioí n y son la intencioí n
del agente (en orden al fin) y la materia propia del acto (esto que se acaba de explicar). O sea el fin no justifica los
medios.
Ademaí s una serie de presupuestos entran en la consideracioí n de la malicia del objeto: modo de produccioí n del acto
(calidad del agente) y la concatenacioí n de fines que me conducen hasta el fin uí ltimo. Para los catoí licos (dif con los
protestantes) el orden natural es ya un orden moral. La creacioí n es ya un cosmos, Palabra para discernir y actualizar
en orden a la salvacioí n.
CONCLUSIOÓ N: Para el Magisterio ciertos objetos pervierten la totalidad del acto, para algunos actos TODOS los
componentes deben ser buenos, empezando por el objeto.
Ciertos actos no admiten parvedad de materia, son intríínsecamente malos, objetivamente malos.
AÓ mbito de la economíía
[ Dios 7-8 (interrelacioí n y personalizacioí n)  Hombre 6-7;  Iglesia 8.10]

La economíía es un medio para la realizacioí n integral del hombre,


sujeto, autor y fin de todo proceso productivo (cf GS 63-65; LE 7).
Esto es, debe respetar y promover la dignidad de la persona humana,
su vocacioí n integral y el bien de toda la sociedad.
La justicia, la caridad y la solidaridad son tres ejes fundamentales para tal fin
cf DM 12; Libertatis conscientia 57; SRS 38-40
La realizacioí n del bien comuí n supone, como condicioí n esencial,
la opcioí n preferencial por los pobres,
que mira a integrarlos como sujetos de la vida econoí mico-social,
realizando el designio del destino comuí n de los bienes
cf DP 1153-1156; SRS 42-45
AÓ mbito de la Políítica
[Hombre 6: vida social  V.teologales 3 Iglesia 8.10 escatologíía 12]

Persona y sociedad:
La persona humana necesita esencialmente de la vida social
CCE 1879; GS 25,1; OEDS 31.34
La sociedad es un conjunto de personas ligadas de manera orgaí nica
por un principio de unidad que supera a cada una de ellas,
constituyendo una asamblea a la vez visible y espiritual
CCE 1880; oeds 41

Autoridad:
Toda comunidad humana necesita una autoridad que asegure,
en cuanto sea posible, el bien comuí n de la sociedad (CCE 1898; PT 46).
En particular, corresponde al Estado defender
y promover el bien comuí n de la sociedad civil (CCE 1910; CA 15,5)
conforme a los principios de solidaridad (CCE 1939; SRS 38-40; CA 10; OEDS 38)
y subsidiariedad (CCE 1883; CA 48; OEDS 38-39).

El bien comuí n:
El bien comuí n abarca a todos los hombres y a todo el hombre
CCE 1906; PT 55-59; GS 26,1; OEDS 37
El mismo requiere:
el respeto de los derechos del hombre (CCE 1907; PT 60-65; GS 26,2; SRS 33; OEDS 32.33)
el bienestar social y el desarrollo (CCE 1908; SRS 28-32);
la paz, es decir, la seguridad que es fruto de la justicia (general, particular y social)
CEC 2304; 1928; GS 78,1-2
Su realizacioí n maí s completa se verifica en la comunidad políítica (CCE 1910).
Es necesario que todos participen, cada uno seguí n el lugar que ocupa, en su promocioí n
CCE 1913; PP 81; OA 26; 49-50; DP 535-539; OEDS 40

El orden internacional:
Las naciones son sujetos de derechos y deberes mutuos y, por consiguiente,
sus relaciones deben regularse por la verdad, la justicia, la activa solidaridad y la libertad
PT 80; SRS 33, 42-45
Como exigencia del mismo orden moral,
el bien comuí n de todos los pueblos requiere de una autoridad puí blica general
PT 137