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EL TRABAJO DECENTE COMO PASO ESCENCIAL DEL DESARROLLO

SOSTENIBLE
1.-INTRODUCCIÓN:
El presente ensayo presenta una perspectica del trabajo decente como un paso
elemental para alcanzar el desarrollo sostenible. Primero, se define el trabajo
decente y se le plasma como como un concepto destinado a enfrentar los efectos
de la despiadada globalización, se desarrolla completamente el concepto, tal es asi
que se menciona sus pilares, indicadores y condiciones que resultan ser algo
utópicas y que depende de cada país el aplicarlas. Se desarrolla el concepto de
desarrollo sostenible de manera sintetizada, el desarrollo sostenible es el éxito que
tiene la presente generación en lograr un desarrollo en el país con una serie de
acciones, sin embargo, todo esto no puede perjudicar el ambiente de las nuevas
generaciones.
Ahora bien, se han realizado muchos estudios intentando agregar y quitar
indicadores que puedan dar un resultado sobre el déficit de trabajo decente, sin
embargo, en este ensayo solo se menciona aquellos que se pueden considerar
generales, además también se considera que de acuerdo al resultado que indiquen
los indicadores se calcula el déficit del trabajo decente, en este ensayo se
mencionan las políticas y mecanismos que pueden ser planteados para cambiar
este resultado, el déficit del trabajo decente mucho ha dependido del incumplimiento
de las normas laborales y de los diferentes convenios de la OIT.
Finalmente, se hace un pequeño comentario sobre la relación del trabajo a tiempo
completo y el trabajo decente de acuerdo a un estudio realizado en España.
2.-DESARROLLO:
Mucho se ha hablado ya del trabajo decente como elemento importante para hacer
frente a los impactos de la globalización y la profecía del fin del trabajo de la
sociedad salarial. El desarrollo del comercio internacional y la movilización de
capitales son las características principales del contexto económico mundial y del
fenómeno denominado “Globalización”, el cual presenta dos frentes, pues ha traído
ventajas y desventajas, beneficios y perjuicios, etc. En efecto, entre las ventajas
podemos mencionar al aumento de la producción de bienes y servicios, lo que ha
generado un círculo virtuoso, pues la mayor producción ha generado mayor riqueza
y, por ende, mayor demanda lo que a su vez ha generado una reactivación
económica que ha explotado casi a nivel mundial, aunque especialmente en los
países desarrollados. No obstante lo anterior, también hay desventajas, pues
lamentablemente la reactivación económica antes mencionada sólo ha alcanzado a
los países que estaban en capacidad de responder a las exigencias que planteó la
mayor intensidad del intercambio internacional, habiendo incluso excluido a
aquellos países que no estaban en condiciones de hacer frente al nuevo escenario
económico mundial. En respuesta a la situación descrita, la OIT advirtió la necesidad
de hacer algo para evitar, cuando menos limitar, los efectos perniciosos generados
por la globalización. Ese es el contexto en el que surge el concepto de “trabajo
decente”. El “trabajo decente” persigue el respeto de la dignidad humana.

Ahora bien, las dimensiones del trabajo decente que lo constituyen forman una
sólida noción analítica y dan cuenta de cómo puede ser el trabajo, o bien, de cuánto
adolece hoy en día. Entonces bien, el trabajo decente se ha colocado como tema
importante a tratar en diversas reuniones de la OIT mostrándo a diversos estados
como objetivo prioritario la promoción de trabajo decente, expresión que desde
entonces sintetiza un conjunto de propósitos que en su realización buscan mitigar
las derivaciones del nuevo modelo de acumulación y con ello promover una
“globalización atenuada”. Esta fórmula, en el marco del creciente deterioro de las
relaciones laborales y del incremento de la pobreza y la exclusión, alentó la revisión
de las políticas económico-sociales y del pensamiento de inevitabilidad que
anunciaba un porvenir irrevocable para la humanidad. Pensamiento que se espera
sea eliminado totalmente con el tiempo.

Según la OIT(2004); “Trabajo decente es un concepto que busca expresar lo que


debería ser, en el mundo globalizado, un buen trabajo o un empleo digno. El trabajo
que dignifica y permite el desarrollo de las propias capacidades no es cualquier
trabajo; no es decente el trabajo que se realiza sin respeto a los principios y
derechos laborales fundamentales, ni el que no permite un ingreso justo y
proporcional al esfuerzo realizado, sin discriminación de género o de cualquier otro
tipo, ni el que se lleva a cabo sin protección social, ni aquel que excluye el diálogo
social y el tripartismo.”

Entonces bien, podemos decir que el “trabajo decente ” es una expresión de cómo
los individuos y la gente común percibe su presente y su futuro laboral ; de
cómo ve sus actuales condiciones de trabajo ; de cómo equilibra su vida laboral y
familiar ; de cómo se consigue la igualdad de género; de cómo uno puede
expresarse y ser escuchado.1 De como se desea lograr los sueños por medio del
esfuerzo de cada persona, ahora bien con una idea central sobre el trabajo decente,
cabe decir que un Un número mayor de personas con empleos decentes significa
un crecimiento económico más fuerte e inclusivo, y mayor crecimiento significa más
recursos disponibles para crear empleos decentes. Es algo reciproco. El trabajo
decente incrementa los ingresos de los individuos y de las familias, que pueden ser
gastados en la economía local. Su poder adquisitivo incentiva el crecimiento y el
desarrollo de empresas sostenibles, sobre todo de las pequeñas empresas, que a
su vez pueden contratar a un número mayor de trabajadores y mejorar sus salarios
y condiciones de trabajo. El trabajo decente aumenta los ingresos fiscales para que
los gobiernos puedan financiar medidas sociales dirigidas a proteger a quienes no
encuentran un empleo o no pueden trabajar.

Promover el empleo y las empresas, garantizar los derechos en el trabajo, extender


la protección social y fomentar el diálogo social son los cuatro pilares del Programa
de Trabajo Decente de la OIT, con la igualdad de género como tema transversal.
Estos son factores indispensables para hacer avanzar el Desarrollo Sostenible.

El trabajo decente para todos reduce las desigualdades e incrementa la resiliencia.


Las políticas elaboradas a través del diálogo social ayudan a las personas y a las
comunidades a hacer frente al cambio climático y, al mismo tiempo, facilitan la
transición hacia una economía más sostenible. Y, lo que no es menos importante,
la dignidad y la esperanza.

Hablar de desarrollo sostenible es aquél desarrollo que es capaz de satisfacer las


necesidades actuales sin comprometer los recursos y posibilidades de las futuras
generaciones, es mantener todo en equilibrio, es el éxito de la actual generación sin
perjudicar a las siguientes generaciones. Es velar por el bienestar de hoy, mañana
y siempre; es por eso que llegamos a la reflexión de que para alcanzar este objetivo
es necesario acoplar el trabajo decente desde un punto inicial hasta lograr el
desarrollo sostenible que tanto se añora. Ahora bien, por otro lado, el trabajo
decente se ha presentado como un desafio global, además de que tiene el sentido
de reconocer derechos básicos y que permite una comprensión mucho más
alentadora de las necesidades de las distintas instituciones y las distintas políticas
en pro de los derechos y de los intereses de los trabajadores. Muchos estudiosos
afirman que parte de la naturaleza del trabajo decente esta formado por el
tripartismo2 o el diálogo social.

Mientras que en otros estudios, la libertad sindical y la negociación colectiva


aparecen como “condición y carácter esencial” del término. Ahora bien, parte de lo

1
Expresiones del trabajo decente en la legislación laboral peruana: Carlos Cornejo Vargas.
2
Es el término que se utiliza para referirse a un cierto tipo de organización y procedimientos de
concertación entre tres sectores: los gobiernos, las organizaciones de empleadores, y los
sindicatos.
que sebe lograr son las asociaciones en el mundo del trabajo, ya que estas son
componentes esenciales de la Alianza Mundial para el Desarrollo Sostenible
revitalizado. El éxito de su aplicación en un futuro requerirá fortalecer aún más
la capacidad de las organizaciones de empleadores y de trabajadores para
colaborar con los gobiernos y los socios internacionales a fin de impulsar las
dimensiones del trabajo decente. Por otro lado también se sustenta que el trabajo
decente es un modelo aplicable a todas las sociedades ya que es voluntad general
de los pueblos oponerse al trabajo forzoso, al trabajo infantil, a la falta de libertad, a
la discriminación y a las condiciones precarias en un sentido amplio. Justamente
por eso, en busca de cumplir esto para lograr un desarrollo sostenible se plantean
en muchos estudios colocar instituciones eficaces e inclusivas que promuevan
el trabajo decente para todos, basadas en el respeto de las normas
internacionales del trabajo y forjadas a través del diálogo social, estas son
indispensables para sociedades justas y pacíficas y con una toma de
decisiones participativa. Todo con el fin de poner fin a todo tipo de trabajo
forzoso y crear instituciones eficaces, responsables y transparentes en todos los
niveles.

Por otro lado, definir trabajo decente es promover oportunidades para que las
mujeres y los hombres obtengan trabajos decentes, se habla de una igualdad de
genero; esto alcanza a todos, habla de la seguridad de las personas tanto en las
condiciones en que desarrollan sus actividades laborales, como en las posibilidades
de lograrlas y la renta que de ellas se obtengan. El empoderamiento económico
de las mujeres es fundamental para alcanzar la igualdad de género. Para la
mayoría de las mujeres, la principal fuente de independencia económica y de
dignidad es el trabajo. Reducir las disparidades de género en el empleo,
garantizar trabajo decente para todas las mujeres y la igualdad de
remuneración por un trabajo de igual valor es por lo tanto indispensable para
alcanzar la igualdad de género, y concluyentemente este paso simboliza un
avanze en el desarrollo sostenible, además en esto se puede poner como
objetivo reconocer y valorar los cuidados no remunerados y el trabajo doméstico
no remunerado mediante la prestación de servicios públicos, la provisión de
infraestructuras y la formulación de políticas de protección social, así como
mediante la promoción de la responsabilidad compartida en el hogar y la familia,
según proceda en cada país. Tambien se encuentra que el trabajo decente es una
matriz que integra diferentes aspectos que hacen a la “calidad y cantidad de los
empleos”, pero también, y de manera fundamental, a las relaciones sociales y en
última instancia al tipo de sociedad y de desarrollo al que se aspira. Por lo que
dentro del ámbito del desarrollo sostenible se aspiraría a un estado que respete todo
lo referente a la normatividad laboral y los derechos de los trabajadores.

Respecto a su aplicación, mucho se ha comentado que su posible efectividad en


diferentes países esta marcado por las diferencias que están dadas por la diversidad
institucional -valores societales- y la estructura económica de los países, que según
su historia pergeñan formas diferentes de definir prioridades y situaciones distintas
en cada contexto. Es por ello que el diseño de políticas públicas orientadas y
enfocadas en la generación de “trabajo decente” no asegura el logro de la finalidad
propuesta, pues ello dependerá también de la voluntad política de un Estado,
necesaria para impulsar la ejecución de las referidas políticas y asumir el gasto que
las mismas generan. Por otro lado, la creación de oportunidades de trabajo
decente es indispensable para el desarrollo urbano sostenible. La manera en
que se desarrollan los mercados laborales urbanos es, a su vez, determinante
para que la creación de empleo, sea un empleo decente o no, contribuya a la
reducción de la pobreza. Un programa de trabajo decente en una zona urbana
puede lograr que las ciudades sean más productivas, inclusivas y
sostenibles.3

Con relación a este tema, la OIT ha señalado que en lo que hace a la pobreza, la
filosofía prevaleciente es el derecho a la inclusión, en el sentido de la participación,
protección, acceso a empleos decentes e ingresos dignos. Pero la concreción de
ese derecho depende de las condiciones económicas previas, y para cumplir con
esas condiciones hay que fortalecer las capacidades de los trabajadores y de los
correspondientes sistemas de producción. Así pues, el logro de los derechos implica
el desarrollo de la capacidad económica y social. Lo anterior revela que el “trabajo
decente” no centra ni concentra sus acciones en los trabajadores formales, sino
principalmente en los informales, que son los realmente afectados por la pobreza y
por las carencias que se pretende resolver. Entonces, la respuesta a esto, es la
educación, la formación que deberían tener los informales para ser candidatos a un
trabajo decente en el mercado laboral, La educación, además de ser un fin en sí
mismo, es también un medio para obtener un empleo decente, sobre todo para
los jóvenes, mientras que el aprendizaje a lo largo de toda la vida es
indispensable para mantenerse al día con la evolución de las capacidades
solicitadas en el mercado laboral.

Otro punto es que la consagración de los derechos básicos y también la


participación real y autónoma de los trabajadores en las empresas sintetizan lo que
constituyen instrumentos del trabajo decente. Se propone que existe trabajo
decente cuando las oportunidades para encontrar trabajo - fuera cual fuera el
trabajo- son para todos: esto incluye el autoempleo, el trabajo doméstico, y tanto el
empleo asalariado en los sectores formales, cuanto el empleo
informal. Cuando el trabajo es elegido en libertad, lo cual deja afuera de toda
consideración al trabajo forzoso y toda forma de trabajo infantil; siempre que el
trabajo sea productivo y justamente remunerado; cuando hay equidad en el trabajo,
incluyendo en ello la ausencia de la discriminación en el acceso: donde existe
seguridad y protección social y, finalmente, cuando se respeta a los trabajadores,
se les permite participar, expresar libremente sus preocupaciones y reclamos; en
síntesis, asociarse para poder opinar y decidir acerca de sus condiciones de trabajo.

Ahora bien, para que todo lo anterior funcione es necesario que se garantice;“el
respeto a los principios y derechos fundamentales en el trabajo reconocidos en los
ocho convenios fundamentales de la OIT “, los cuales revelan y expresan las cuatro

3
Revista de la organización internacional del trabajo: El trabajo decente y la agenda 2030 de desarrollo
sostenible.
dimensiones de la noción de “trabajo decente”, las que a saber son: trabajo y
empleo; derechos en el trabajo; previsión social; y diálogo social. La primera
dimensión está referida al trabajo propiamente dicho y al problema que representa
el desempleo y subempleo mundial, y las precarias condiciones en las que muchas
personas prestan servicios. En este sentido, cabe apuntar que según datos de la
OIT actualmente hay en todo el mundo 160 millones de personas desempleadas;
500 millones de personas que perciben menos de US$1.00 diario como
contraprestación por su trabajo, lo que resulta insuficiente para cubrir las
necesidades básicas; y muchas otras que prestan servicios en jornadas extensas,
ejecutando trabajos de poca productividad, temporales e informales.

Lo anterior revela la necesidad de crear oportunidades de empleo productivo que


se pueda ejecutar en condiciones adecuadas. La segunda dimensión está referida
al respeto de los derechos fundamentales, los cuales están contenidos en las
normas laborales básicas de la OIT, las mismas que han sido y son ampliamente
incumplidas, muestra de lo cual es nuestro país. La tercera dimensión está referida
a la seguridad que se debe brindar para la prestación del servicio contratado. Al
respecto, podemos señalar que es un dato objetivo que muchas ocupaciones son
inseguras, porque son irregulares o provisionales, porque no están adecuadamente
remuneradas, porque exponen a quien las ejecuta a riesgo físico y enfermedades,
etc. La doctrina coincide en que la seguridad es una necesidad imperiosa, y puede
lograrse de diversas maneras: a través de sistemas formales de seguro social que
cubran eventualidades tales como enfermedad, desocupación o vejez; mediante
mecanismos solidarios o mutuales; a través de inversiones preventivas en los
lugares de trabajo; y mediante instituciones y políticas de mercado laboral que
protejan a los obreros de las fluctuaciones del empleo (legislación o convenios
colectivos que desalienten el despido, por ejemplo, o sistemas de capacitación que
permitan el reingreso al mercado de trabajo)”. La cuarta dimensión esta referida al
diálogo social, esto es, a los mecanismos de comunicación que deben crearse entre
los actores sociales, incluido el Estado, los cuales además de existir, deben ser
fluidos y de resultados efectivos. Y es que“las formas en que la gente puede hacer
oír su voz constituyen un aspecto esencial del trabajo decente”

Lo anterior exige un esfuerzo de los trabajadores, quienes normalmente plantean el


diálogo a través de la organización sindical; pero también de los empleadores,
quienes también deben organizarse para facilitar el entendimiento entre las partes.
Un aspecto que merece la pena destacar de esta cuarta dimensión del “trabajo
decente” es que puede permitir y lograr un importante apoyo para el desarrollo de
las otras dimensiones. Ciertamente, si en términos generales, los trabajadores se
expresan mediante el sindicato, y el convenio colectivo es una expresión clara del
diálogo social, no cabe duda que éste (el convenio colectivo) ofrece una situación
inmejorable para lograr el pago de una remuneración adecuada y el otorgamiento
de mejores condiciones de trabajo.

El trabajo decente se trata de un concepto operativo que debe permitir que las
propuestas de programas nacionales de trabajo decente partan de un nivel conocido
de cumplimiento de un objetivo laboral -o lo que es lo mismo, de un grado de
incumplimiento- pueda seguirse el avance en su cumplimiento –reducción del déficit
o brecha- y, finalmente evaluar los resultados de la aplicación de un programa
nacional de trabajo decente en términos de la mejora de los indicadores. Para que
de esta manera se logre cumplir con el objetivo de llevar un estado sostenible en
miras hacia el futuro. El establecimiento de un déficit inicial conlleva la comparación
del nivel en que se encuentra un indicador de un aspecto importante del trabajo y
de las relaciones laborales en relación al nivel en que sería deseable que estuviera
y permite una evolución objetiva de un programa. En suma, la idea es conocer la
situación real, esto es, el nivel de incumplimiento de los estándares de “trabajo
decente” a efectos de establecer un conjunto de actividades de ejecución
continuada y sucesiva para corregir y superar la situación de incumplimiento.4

Ahora bien, ya con la finalidad de empezar a indagar más específicamente sobre la


situación del trabajo decente en nuestro país es necesario analizar los temas que
se proponen a continuación: Nivel de cumplimiento de las normas de la OIT; Nivel
de empleo e ingresos; Nivel de protección social; y Nivel alcanzado por el diálogo
social. Respecto al primer punto, se señala que la OIT considera que “la primera
dimensión del diagnóstico sobre trabajo decente corresponde al grado
de ratificación y cumplimiento por el país de los Convenios Internacionales del
Trabajo, tanto de los que se refieren a los Principios y Derechos Fundamentales
contenidos en la Declaración adoptada en junio de 1998 por la Conferencia
Internacional del Trabajo, como de los convenios prioritarios y los convenios
generales vigentes. La misma OIT señala que el análisis de esta materia se realiza
sobre tres indicadores, los cuales permiten conocer el nivel de cumplimiento de los
Convenios OIT, y a saber son los siguientes: a) El grado de ratificación de los
Convenios; b) El grado de adecuación de la legislación interna a los Convenios
ratificados; y c) El grado de respuesta para asegurar el cumplimiento de los
Convenios ratificados. Complementando lo anterior, y según datos proporcionados
por el propio organismo internacional es necesario apuntar que nuestro país ha
ratificado el 100% de los Convenios Fundamentales, el 50% de los Convenios
Prioritarios y el 35.4% de los Convenios Generales, lo que se traduce en la
ratificación de sesenta y dos (62) Convenios de un total de ciento cincuenta y nueve
(159), lo que representa casi el 40% del total de Convenios aprobados.

Al respecto, debemos señalar que la OIT da cuenta de algunas deficiencias de


nuestra legislación laboral, las mismas que no sólo afectan Convenios
Fundamentales, sino también a otros treinta y siete (37) Convenios OIT ratificados
por el Estado peruano. En este sentido, resulta indispensable que la legislación
nacional sea adecuada a los 37 convenios ratificados sobre los que se han
formulado comentarios, en la medida que el trabajo decente implica la existencia de
una normativa nacional que esté acorde con los convenios de la OIT. Ahora bien,
respecto al nivel de empleo e ingresos esto significa que cada vez existen más
personas que ponen a disposición su fuerza
de trabajo sin encontrar un puesto de trabajo acorde a sus características
profesionales o peor aún, no encuentran ninguno. Por otro lado, debemos resaltar

4
Carlos Cornejo Vargas: Expresiones de trabajo decente en la legislación laboral peruana.
que las tasas de desempleo no son verdaderos indicadores de la carencia de trabajo
decente, pues como ya se ha mencionado gran parte de la población empleada
pertenece al sector informal, el cual no es remunerado de manera suficiente ni se
realiza bajo condiciones adecuadas, lo que no califica como “trabajo decente”.

Entonces, se puede señalar que tanto la tasa de desempleo como la presencia de


la informalidad son los principales problemas del empleo en el país. Respecto a la
protección social, afirma que en nuestro país la protección social no sólo es parcial,
sino que además la cobertura brindada es deficiente y decreciente, pues la afiliación
a los sistemas previsionales y el aporte al sistema de protección de la salud es cada
vez menor. Siendo asi, se puede señalar que respecto de lo anterior “es posible
constatar que un 85.4% de la fuerza de trabajo no se encuentra afiliada a algún
sistema de previsión y que en el caso de los desocupados esta situación es aún
más crítica, ya que en tal caso dicha proporción alcanza un 93%.

Otro de los aspectos relevantes de la previsión social es el de seguridad y salud en


el trabajo, el cual es un problema de alcance mundial y no exclusivo de nuestro país,
pero que aun asi, nosotros nos encontramos terriblemente atrasados. Y ahora, en
lo referente al dialogo social, este punto también es deficiente en nuestro país,
resulta necesario fortalecer al Consejo Nacional de Trabajo y Promoción del Empleo
a nivel nacional a efectos de lograr su descentralización; y por otro lado, se requiere
fortalecer el rol de las representaciones de los trabajadores y empleadores para que
actúen con solvencia, independencia y capacidad técnica en los temas de su
competencia.5

Ahora bien, como punto aparte, en nuestro país es preciso señalar que la única
forma de superar las situaciones descritas es contando con un eficiente sistema de
control y verificación del cumplimiento de la legislación laboral. De otro modo, la
tarea deviene en imposible.

Hay que tener en cuenta, que para hablar de trabajo decente, hay que hablar del
trabajo precario como primer antagonista de este sueño, ahora bien los cambios
que se han producido se reflejan en las tendencias actuales en el ámbito laboral
como la flexibilización en el mercado de trabajo, cambios en las leyes laborales que
llevan a una desprotección de los trabajadores, cambios en los sistemas de
seguridad social con una tendencia a la reducción en su cobertura y exclusión de
algunos sectores sociales. Junto a estas tendencias se encuentran otras que son
consecuencias de políticas de ajuste estructural como el debilitamiento de los
niveles de sindicalización y a su vez un fortalecimiento de las empresas en las
decisiones laborales. Generalmente, para llegar a una definición de “trabajo
precario” se tiende a contraponer sus características a la situación de una forma de
trabajo que es considerado “típico”. De acuerdo a ello remitiéndose al Derecho
Laboral, se considera que el trabajo típico, expresado en el trabajo asalariado y
dependiente, presenta tres características: un empleo a tiempo completo, un
contrato de trabajo de duración indefinida y por último, el trabajo ofrecido es para

5
Carlos Cornejo Vargas: Expresiones de trabajo decente en la legislación laboral peruana.
un solo empleador. Entonces, inicialmente, se podría identificar el empleo precario
como lo opuesto al trabajo típico. Es decir, cuando el trabajo no llega a cumplir las
características del empleo típico antes mencionado. Según la OIT (1998), el empleo
precario es una relación laboral donde falta la seguridad de empleo, uno de los
elementos principales del contrato de trabajo. Este término comprende el contrato
temporal y el contrato a tiempo fijo, trabajo a domicilio y la subcontratación”.

En síntesis, se considera que en el concepto de precariedad se debe incluir las


dimensiones de inestabilidad, carencia de protección, inseguridad, al igual que las
debilidades sociales y económicas. De esta manera, no es una sola dimensión, sino
la combinación de diversos factores los que determinan el empleo precario. Ahora
bien, la definición del trabajo decente como “oportunidades para que los hombres y
las mujeres puedan conseguir un trabajo decente y productivo en condiciones de
libertad, equidad, seguridad y dignidad humana” abarca expresamente seis facetas;
las oportunidades de trabajo se refieren a la necesidad de que todas las personas
que deseen trabajar encuentren empleo, ya que, evidentemente, no puede haber
trabajo decente si no se tiene trabajo. Esta noción de trabajo en que se basa nuestra
definición es de carácter general y abarca todas las formas de la actividad
económica, comprendidos el trabajo por cuenta propia, el trabajo no remunerado en
la familia y el empleo asalariado, ya sea en la economía regular o en la informal, la
idea de trabajo en condiciones de libertad subraya el principio de que se debe
escoger libremente el trabajo -esto es, que no debe ser impuesto a las personas- y
que en el siglo XXI no son aceptables determinados regímenes de trabajo, lo cual
significa concretamente que se deben erradicar, de conformidad con los convenios
internacionales pertinentes, el trabajo en servidumbre, el trabajo en esclavitud y las
formas peores de trabajo infantil. Significa, asimismo, que los trabajadores deben
tener libertad para afiliarse a las organizaciones sindicales y que no deben sufrir
discriminación por ello.6

El trabajo productivo es esencial para que los trabajadores tengan medios de


subsistencia aceptables para sí mismos y para sus familias, así como para que las
empresas y los países alcancen el desarrollo duradero y sean competitivos, con la
noción de equidad en el trabajo se enuncia la necesidad que tienen los trabajadores
de gozar de un trato justo y equitativo y de oportunidades profesionales del mismo
signo. Lleva consigo la ausencia de discriminación en la contratación y en el trabajo
y la posibilidad de conciliar de modo equilibrado la actividad laboral con la vida
familiar, la seguridad laboral nos recuerda la necesidad de salvaguardar la salud,
las pensiones y los medios de vida y de proporcionar la adecuada protección
financiera y de otra índole en caso de enfermedad u otras eventualidades.
Reconoce, además, la necesidad que los trabajadores tienen de que se pongan
límites a la inseguridad que conlleva la posibilidad de perder el trabajo y los medios
de subsistencia, por último, la dignidad laboral exige que en el trabajo se trate con
respeto a los trabajadores y que puedan expresar sus preocupaciones y participar
en la adopción de las decisiones referentes a las condiciones en que desempeñan
sus tareas. Un aspecto esencial de ello es la libertad de los trabajadores para

6
Julio Gamero Requena: De la nocion de empleo precario a trabajo decente.
defender colectivamente sus intereses. Las dos primeras facetas del trabajo
decente -las oportunidades de trabajar y la libertad de escoger empleo- se refieren
al objetivo de que haya empleos suficientes y de que éstos reúnan unas condiciones
mínimas aceptables. Las otras cuatro indican hasta qué punto el trabajo existente
es «decente» y ha sido aceptado libremente.

Ahora bien, parte del cumplimiento del trabajo decente es que los derechos sociales
debieran ser integrados como objetivos sociales sobre los cuales sea exigible su
cumplimiento. En resumen, los derechos existen, las normas también, lo que no se
resuelve es su implementación. Tan sólo es necesario referirse a la Declaración
Universal de los Derechos Humanos aprobada por las Naciones Unidas en 1948. El
artículo 23 refleja los derechos relacionados con el mundo laboral. En él se
especifica: Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo,
a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el
desempleo, Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario
por trabajo igual, Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración
equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia
conforme a la dignidad humana, y que será completada, en caso necesario, por
cualesquiera otros medios de protección social y Toda persona tiene derecho a
fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.7

Desde otro punto, Los indicadores estadísticos del trabajo decente corresponden a
diez categorías de medición que emanan de las características generales del trabajo
y que son elementos necesarios del trabajo decente. Los indicadores propuestos
corresponden a las siguientes categorías. Estos son los medidores del déficit de
trabajo decente; Oportunidad de empleo, la noción de trabajo decente supone la
existencia de oportunidades de empleo para todos quienes pueden trabajar y
buscan trabajo. Así pues, un elemento esencial del trabajo decente es el porcentaje
de la población de un país que está ocupada. Podemos estimar las posibilidades de
empleo positivamente si calculamos los porcentajes de personas activas y
ocupadas dentro de toda la población o de una parte de ella. También cabe medir
las oportunidades de empleo en sentido negativo, es decir, atendiendo al desempleo
y al subempleo y a la falta de puestos de trabajo. Los indicadores propuestos son
los siguientes: tasa de actividad, tasa de empleo, tasa de desempleo, tasa de
desempleo juvenil, tasa de subempleo por insuficiencia de horas de trabajo,
porcentaje de empleo asalariado dentro del empleo no agrícola; después tenemos
el Trabajo inadmisible, el trabajo decente debe ser un trabajo que resulte
aceptable a la sociedad. Tenemos que conocer la amplitud del trabajo inadmisible,
es decir, los tipos de empleo condenados universalmente, para excluirlo de los
indicadores de oportunidades de empleo y para medir el avance hacia su
erradicación, entre estos esta el trabajo infantil; Remuneración Suficiente y
Trabajo Productivo, para muchas personas, la característica más importante del
trabajo es la remuneración, y en el Preámbulo de la Constitución de la OIT se
enuncia el principio de un «salario vital adecuado». Casi todos quienes trabajan o
buscan trabajo lo hacen para percibir ingresos y asegurar el bienestar económico

7
Julio Gamero Requena: De la nocion de empleo precario a trabajo decente.
propio y el de sus hogares. Los indicadores propuestos son los siguientes: ingresos
medios de determinadas profesiones, Remuneración insuficiente (porcentaje de
ocupados cuyos ingresos del trabajo son inferiores a la mitad de la mediana o a un
mínimo absoluto, desglosado según la situación en el empleo), Jornada laboral
excesiva, Tasa de subempleo por insuficiencia de horas de trabajo, Trabajadores
asalariados que han recibido recientemente formación profesional.

Otro punto es la Jornada Laboral Decente, el tema de la jornada laboral es una


preocupación tradicional de la OIT. Se menciona en el Preámbulo de su
Constitución y fue tratado en la primera norma de la OIT, adoptada en 1919. Se
puede relacionar la jornada laboral por lo menos con cuatro facetas del trabajo
decente. Las jornadas excesivas y atípicas son frecuentemente perjudiciales para
la salud física y mental e impiden conciliar el trabajo y la vida familiar; también esta
la Estabilidad y seguridad del empleo, es muy grave quedarse sin trabajo, y no
cabe duda de que la estabilidad laboral es un factor importante del trabajo decente
para la mayoría de la población. La pérdida del trabajo lleva consigo unos costos
económicos mayores que la pérdida de la remuneración, aunque se encuentre
rápidamente otro trabajo. Cambiar de empleo perturba el proceso de acumulación
de capital humano y, a veces, deja inservibles los conocimientos teóricos y prácticos
que aplicaba el trabajador en el puesto perdido. Además, muchas veces va en
detrimento de algunas prestaciones, en particular la pensión de jubilación.

Conciliar de modo equilibrado el trabajo y la vida familiar, conjugar


armoniosamente el trabajo con la vida familiar se ha convertido en un grave
problema de política pública en muchos países. Siempre ha sido una cuestión de
equidad entre hombres y mujeres, ya que en todo el mundo las mujeres asumen la
responsabilidad principal de las tareas del hogar y del cuidado de los hijos y, si viene
al caso, de otros familiares a cargo; Trato Justo en el Trabajo, Ser tratado
justamente en el trabajo es una aspiración propia de todos los seres humanos, que
se ha plasmado en el derecho internacional por medio de los principios de igualdad
de oportunidades en el empleo y la ocupación e igual remuneración a trabajo de
igual valor; Seguridad en el Trabajo, cuando se habla de seguridad y salud en el
trabajo se suele aludir a las condiciones que preservan y fomentan la integridad
física y psicológica de los trabajadores. En el Convenio sobre seguridad y salud de
los trabajadores, 1981, se insta a aplicar una política nacional que tenga por objeto
“prevenir los accidentes y los daños para la salud que sean consecuencia del
trabajo, guarden relación con la actividad laboral o sobrevengan durante el trabajo,
reduciendo al mínimo, en la medida en que sea razonable y factible, las causas de
los riesgos inherentes al medio ambiente de trabajo”; Protección Social, Una
protección social suficiente es un rasgo definitorio del trabajo decente en todo el
mundo; Diálogo Social y Relaciones Laborales, Una faceta importante del trabajo
decente es la medida en que los trabajadores pueden expresar su opinión acerca
de los asuntos profesionales e intervenir en la fijación de sus condiciones de trabajo,
ya sea por conducto de representantes elegidos colectivamente, ya sea en una
interacción directa entre el trabajador y el empleador.
Entonces bien, adicionalmente, y en lo que se refiere a la estabilidad, tener un
contrato indefinido, aunque es una condición necesaria para poder considerar un
trabajo decente, no es suficiente porque la duración de muchos de estos contratos
no va más allá de unos pocos meses. Por ello, un criterio adicional debe ser la
permanencia en el puesto de trabajo: mayor permanencia en el puesto de trabajo
implica mayores costes de despido, mayor protección frente al desempleo, mayor
estabilidad en los ingresos y, en la mayor parte de los casos, un mejor
emparejamiento entre puesto y trabajador. Por todo ello, se parte de tres criterios
para hacer operativa la definición de trabajo decente: tipo de contrato, nivel anual
de ingresos y tiempo de permanencia en el puesto. Utilizando dichos criterios se
han elaborado cinco grados/categorías de trabajo decente a tiempo completo.
Grado 1 de trabajo decente a Tiempo Completo: la primera categoría es muy poco
exigente pues considera que tienen un trabajo digno todos los trabajadores que
trabajan a Tiempo Completo independientemente de su tipo de contrato, nivel de
ingresos y tiempo de permanencia en la empresa. Sin embargo, sí se puede afirmar
que, en principio, la situación laboral de estos trabajadores es mejor que la de
aquellos que finalizan el período de muestreo sin trabajar. También se puede afirmar
que, dada la alta tasa de involuntariedad del trabajo a tiempo parcial (Tiempo
Parcial), la situación de estos trabajadores es mejor que la de muchos trabajadores
a Tiempo Parcial.

Grado 2 de trabajo decente a Tiempo Completo: la segunda categoría se


corresponde con la definición tradicional de estabilidad laboral e incluye a quienes
trabajan con un contrato indefinido a Tiempo Completo, independientemente de su
nivel de ingresos y el tiempo de permanencia en el puesto. Grado 3 de trabajo
decente a Tiempo Completo: en esta categoría están incluidos aquellos
trabajadores que trabajan con un contrato indefinido a Tiempo Completo y superan
el nivel de ingresos establecido en el último año. Grado 4 de trabajo decente a
Tiempo Completo: esta categoría incluye a aquellos trabajadores que, además de
trabajar con un contrato indefinido a Tiempo Completo y superar el nivel de ingresos
establecido, llevan más de 365 días en ese puesto de trabajo. Grado 5 de trabajo
decente a Tiempo Completo: engloba a aquellos trabajadores que trabajan con un
contrato indefinido a Tiempo Completo, superan el nivel de ingresos establecido y
llevan más de 730 días en ese puesto de trabajo. Entonces bien, el factor de
estabilidad laboral siempre se ha mostrado como algo fundamental en todas las
naciones, además que concede cierta paz a los trabajadores y esto por supuesto
nos encamina a llegar a un desarrollo sostenible. 8

Para finalizar, todos los factores, requisitos y condiciones que trae consigo el trabajo
decente son fundamentales para llegar a un desarrollo sostenible, porque el éxito
laboral de la presente generación ayuda a mantener un equilibrio en miras de velar
por la futura generación.

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Determinantes del Trabajo Decente a tiempo completo en el mercado laboral español: un análisis con
micro-datos de la Seguridad Social. Cuadernos de economía.
3.-CONCLUSIONES:
 Se ha demostrado que para lograr un desarrollo sostenible en un futuro es
necesario que todos los trabajadores del país tengan un trabajo decente
para asi lograr un equilibrio. El trabajo decente es aquel trabajo que dignifica
a la persona, aquel trabajo que no somete, ni maltrata y respeta todos los
derechos laborales. Entonces como tal, definitivamente este es un
ingrediente para el desarrollo sostenible, que muchas veces resulta ser
utópico, pero que se puede lograr con la cooperación de los países y la
humanidad.

BIBLIOGRAFIA:

 Julio Gamero Requena: De la nocion de empleo precario a trabajo decente.

 Carlos Cornejo Vargas: Expresiones de trabajo decente en la legislación


laboral peruana.

 Revista de la organización internacional del trabajo: El trabajo decente y la agenda


2030 de desarrollo sostenible.

 Subsecretaría de Programación Técnica y Estudios Laborales de Argentina:


Trabajo decente: significados y alcances del concepto. Indicadores
propuestos para su medición.
 Pablo de Pedraza y Alberto Villacampa: Determinantes del Trabajo Decente
a tiempo completo en el mercado laboral español: un análisis con micro-
datos de la Seguridad Social.