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¿Qué es la resistencia

física?

La resistencia es la capacidad física primordial del cuerpo humano, es


aquella que nos permite realizar movimientos durante el mayor tiempo
posible y resistir a la fatiga con el máximo aprovechamiento del
oxígeno requerido.
Según la resistencia física de las personas podemos determinar su
condición para realizar deportes y otras actividades, claro está que
también depende mucho de la alimentación e hidratación para que así,
el cuerpo tenga reservas energéticas y pueda resistir a un
entrenamiento o carrera.
Durante el tiempo de duración de la actividad física, el sistema
cardiovascular debe ser capaz de mantener un aporte adecuado de
oxígeno y nutrientes, tanto en la musculatura en activo como en el
resto de los órganos de nuestro cuerpo. Este aspecto de la actividad
física es el que parece proporcionar la mayoría de los beneficios para
la salud derivados de la práctica de ejercicio.

Los efectos al entrenar la


resistencia física
Los efectos al entrenar resistencia física son:

 Aumento del volumen cardiaco: permite al corazón recibir más


sangre y, en consecuencia, expulsar mayor cantidad de sangre
en cada contracción.

 Fortalece el corazón: aumenta el grosor de las paredes del


corazón, así como el tamaño de las aurículas y de los
ventrículos.

 Disminuye la frecuencia cardiaca: permite al corazón realizar un


trabajo más eficiente, bombea más sangre con menos esfuerzo.
 Mejora el sistema respiratorio: aumenta la capacidad pulmonar.

 Optimiza la eliminación de sustancias de desecho: se activa el


funcionamiento de los órganos de desintoxicación: hígado,
riñones, etc.

 Activa el metabolismo en general: disminuye la grasa y el


colesterol.

 Mejora la voluntad y la capacidad de esfuerzo.

 Fortalece el Sistema muscular.


Tipos de ejercicios físicos y
sus características
Dentro de la resistencia física se distinguen cuatro tipos:
- Ejercicio aeróbico y de resistencia
- Ejercicio anaeróbico
- Ejercicio de flexibilidad
- Ejercicio de fuerza equilibrio y estabilidad

Ejercicio aeróbico y de resistencia


La resistencia aeróbica tiene que ver con la capacidad de
realizar esfuerzos de larga duración y de poca intensidad,
manteniendo el equilibrio entre el gasto y el aporte de oxígeno.
Este tipo de ejercicio tiene como objetivo aumentar la resistencia
cardiovascular. El ejercicio aeróbico requiere un período de
entrenamiento a largo plazo con el fin de que los músculos entrenados
puedan mantener la energía y hacer frente a la presencia de ácido
láctico.

El ejercicio aeróbico aprovecha del metabolismo aeróbico permitiendo


al oxígeno ayudar a generar energía. Los ejemplos incluyen
caminatas, senderismo, correr, nadar o el ciclismo incluso.
Ejercicio anaeróbico: Velocidad y
potencia

La resistencia anaeróbica se refiere a la capacidad de soportar


esfuerzos de gran intensidad y de corta duración, retrasando el mayor
tiempo posible la aparición de la fatiga, pese a la progresiva
disminución de las reservas orgánicas.
Este es un tipo de ejercicio que se basa en el trabajo muscular,
utilizando como motor la energía que proviene de las reservas de corto
plazo almacenadas en los músculos.
El metabolismo anaerobio es crucial para el entrenamiento duro,
donde los picos de rendimiento duran aproximadamente unos 2
minutos.

Los ejemplos serían aquellos deportes en donde no apelamos a la


resistencia, como: las carreras de velocidad, el levantamiento de
pesas, los entrenamientos a intervalos de alta intensidad, etc.

Ejercicio de flexibilidad

Es el tercer tipo de ejercicio que tiene como objetivo mejorar el rango


de movimiento de los músculos y las articulaciones. Esto incluiría todo
lo relacionado con los estiramientos, como por ejemplo el Yoga y el
stretching.
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LIDAD!

Ejercicio de fuerza, equilibrio y


estabilidad
Es el último tipo de ejercicio, pero no por esto menos importante, es el
que mejora la fuerza y por ende el equilibrio.
Y mejorar el equilibrio permite hacernos sentir más estable y ayuda a
prevenir caídas, por ejemplo. Esto es especialmente importante a
medida que envejecemos, cuando los sistemas que nos ayudan a
mantener el equilibrio entre nuestra visión, nuestro oído interno, y
nuestros músculos y articulaciones tienden a descomponerse.