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Odebrecht: proyecto Olmos terminó costando 580 millones de dólares

En el contrato inicial se contemplaba un costo de 222 millones de dólares

Odebrecht: proyecto Olmos terminó costando 580 millones de dólares

Proyecto Olmos. Cuarto Poder

En el proyecto hídrico de Olmos, en Lambayeque, parecen repetirse algunos patrones ya


conocidos en el caso Odebrecht. Una de las primeras cosas que resaltan de la obra es la
prolongación de la obra a lo largo de los tres últimos gobiernos: Alejandro Toledo, Alan García
y Ollanta Humala.

[LEE: Velásquez Quesquén: No adjudiqué proyecto Olmos a Odebrecht]

Desde el gobierno de Augusto B. Leguía el proyecto Olmos fue llamado en Lambayeque “el
anhelo lambayecano” y la demanda por su concreción solía movilizar a toda la región. Desde la
edad escolar, todo lambayecano aprendió de memoria que el proyecto se dividía en tres
partes: el trasvase o traslado de las aguas desde el río Huancabamba a través de un extenso
túnel trasandino, el uso del recurso para la generación de energía eléctrica y el regadío agrícola
a través de un sistema de irrigación.

En su primer gobierno, Alan García inició la perforación del túnel pero sólo avanzó un
kilómetro y medio. En 2004, el entonces presidente regional de Lambayeque Yehude Simon se
la jugó por el proyecto y concretó su primera etapa.

Ese mismo año, la empresa Odebrecht presentó al gobierno regional de Lambayeque una
iniciativa privada para construir el túnel de casi 20 kilómetros. Esta atravesaría parte de los
andes para conducir el agua trasvasada del río Huancabamba hacia las pampas terrosas de
Olmos con un costo de 112 millones de dólares. El entonces presidente Alejandro Toledo
aprobó el presupuesto.

Tras la iniciativa privada, la gestión de Simon convocó a una licitación pública internacional
para poner en concesión el proyecto, proceso que ganó Odebrecht en solitario y sin mayor
competencia. El 20 de julio de ese año en Palacio de Gobierno, Simon y la Concesionaria
Trasvase Olmos S.A., que no era otra cosa que la constructora Norberto Odebrecht, firmaron el
contrato por el cual Lambayeque le entregaba en concesión por 20 años la construcción y
posterior explotación del agua trasladada por el túnel.
Por la ejecución de la obra, que comprendía el túnel y la presa de embalse Limón de 43 metros
de alto, Odebrecht solicitó ya no 112 millones sino 185 millones de dólares como costo total.
De ese monto, el Estado aportó 77 millones de dólares no reembolsables y los otros 108
millones fueron aportados por créditos y bonos de Odebrecht pero avalados por el Estado
peruano.

El costo total de 185 millones dejó de ser el total. Según información que la misma empresa
remitió a Cuarto Poder, después ascendió a 242 millones de dólares, o sea, 57 millones más.

[LEE: Olmos: consejo regional rechazó pedido de Odebrecht de vender sus acciones]

“Yo no quiero santificar los costos de la obra, pero hasta ahora no hay un estudio técnico que
determine si esa obra le generó un perjuicio al Estado, o no, y ahora que vienen las
investigaciones me parece muy bien que el Colegio de Ingenieros o cualquier perito puedan
determinar si esa obra se produjo un perjuicio al Estado, o no”, indicó Javier Velásquez
Quesquén

Sin embargo, eso no es todo lo que va a desembolsar el Estado peruano a favor de Odebrecht
o de quien la reemplace como concesionaria. De acuerdo al contrato, de los 20 años de
concesión, 4 son de construcción y 16 de operación y mantenimiento de la obra. Lo que el
Estado debe pagar anualmente al concesionario es casi 28 millones de dólares que obtiene de
la venta del agua en la parte baja del proyecto, es decir, la irrigación con el recurso trasvasado.
Ese monto, multiplicado por los 16 años que restan de concesión nos da 448 millones de
dólares a favor de Odebrecht, o de quien le compre el proyecto. Ello, sin contar con los 77
millones que el Estado aportó inicialmente y que debe devolver con intereses a la Corporación
Andina de Fomento. El trasvase, en suma, le va a costar al Estado por lo menos 525 millones,
en cifras muy conservadoras.

La perforación del túnel de trasvase culminó en diciembre del 2011, en un acto que
encabezaron el entonces presidente Ollanta Humala y el mandamás de Odebrecht en el Perú,
Jorge Barata. El ingeniero hidráulico Jorge Briones, formado en Rusia y Europa, fue uno de los
pocos críticos del proyecto. Él advirtió problemas técnicos en la obra, en informes que hizo
públicos en Lambayeque, pero a los que casi nadie hizo caso.

Para entonces, ya se había puesto en marcha el proyecto de irrigación que consiste en la


construcción de una presa de embalse y de tres canales conductores del agua proveniente del
túnel de trasvase para el riego de 38 mil hectáreas. La obra fue adjudicada de nuevo en
concesión a la empresa H2Olmos, que no era otra cosa, otra vez, que Odebrecht.
El contrato se firmó en Palacio de Gobierno con Alan García en el 2010 por 222 millones de
dólares y los trabajos se entregaron en noviembre del 2014. La obra terminó costando 580
millones de dólares, más del doble de lo pactado, que se pagaría con la venta de 38 mil
hectáreas de tierras comunales y del Estado.

En el 2009, en plenos preparativos para la firma del contrato, las condiciones del mismo
generaron un encontrón entre Yehude Simon y Javier Velásquez, por un lado, y Mercedes
Aráoz, quien era ministra de Economía. Así lo recuerda ahora Aráoz.

Aráoz se ganó el repudio de Lambayeque pero la verdad es que logró mejores condiciones
contractuales. El problema vino después, cuando el Estado subastó las 38 mil hectáreas del
proyecto para pagar parte de la megaobra con el producto de la venta. Entre diciembre del
2011 y enero del 2012, pese a que las bases de la subasta establecían adquisiciones por no
más de 5 mil hectáreas por comprador.

El grupo Gloria adquirió 15,600 mil hectáreas, y posteriormente la propia Odebrecht se hizo de
11 mil hectáreas. Lambayeque y Proinversión tuvieron que modificar las reglas iniciales, que
prohibían que el concesionario comprara las tierras bajo su influencia. Con ello, sólo Gloria y
Odebrecht controlaban el 70% de las tierras del proyecto y se aseguraban un rentable negocio
agroexportador con técnica avanzada. Los pequeños y medianos agricultores no pudieron
competir.

[LEE: Caso Odebrecht: Sunat embarga bienes de la empresa por S/ 80 millones]

Tal vez aún sea temprano para sacar conclusiones sobre el impacto socioeconómico del
proyecto en Lambayeque, pero respecto de los montos que va a seguir pagar el Estado las
investigaciones deben decirnos si Odebrecht no resultó en Olmos excesivamente favorecida. El
monto por las fases de trasvase e irrigación supera con creces los mil millones de dólares.