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Sala Plena de la Corte Constitucional Sentencia C-848/14

Magistrado Ponente Luis Guillermo Guerrero Pérez


Hechos
En ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad, el ciudadano Juan Carlos Ortega
demandó el artículo 68 (parcial) de la Ley 906 de 2004. ARTÍCULO 68. EXONERACIÓN DEL
DEBER DE DENUNCIAR. Nadie está obligado a formular denuncia contra sí mismo, contra su
cónyuge, compañero o compañera o contra sus parientes dentro del cuarto grado de
consanguinidad y civil, o segundo de afinidad, ni a denunciar cuando medie secreto
profesional” El escrito de impugnación contiene dos tipos de consideraciones: Por un lado,
se presentan los cargos en contra de la norma demandada, en los que se pone de manifiesto
la presunta oposición de esta última con los artículos 1, 2, 3, 4, 13, 42, 45 y 229 de la Carta
Política; y por otro lado, se señalan las razones por las que la previsión del artículo 33
superior, en la que se establece que ninguna persona tiene el deber de declarar contra sí
misma o contra su cónyuge, compañero permanente o pariente cercano, y que en principio
constituye el fundamento normativo de la preceptiva demandada, carece de la
potencialidad para desvirtuar los acusaciones anteriores. El peticionario sostiene que la
disposición impugnada transgrede los principios constitucionales asociados a la protección
de las personas que se encuentran en situación de indefensión, y que por esta vía vulnera
los artículos 1, 2, 3, 4, 13, 42, 45 y 229 de la Carta Política. Aunque los cargos de la demanda
se estructuran en torno a los niños como posibles víctimas de delitos, el accionante afirma
que las consideraciones efectuadas en relación con ellos, son igualmente aplicables a los
demás sujetos que, por sus condiciones físicas o síquicas, no pueden hacer valer sus
derechos por sí mismos.

CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL


De acuerdo con el artículo 241.4 de la Carta Política, esta Corporación es competente para
conocer y pronunciarse sobre la constitucionalidad del precepto demandado, en cuanto
hace parte de una ley expedida por el Congreso de la República.
Gracias a lo expuesto anteriormente, se busca resolver tres puntos clave en la demanda, los
cuales son: (i) En primer lugar, en la medida en que la Procuraduría General de la Nación
solicitó un fallo inhibitorio por la supuesta ineptitud sustantiva de la demanda, se
establecerá si los cargos planteados por el peticionario admiten la estructuración de un
juicio de constitucionalidad, a los luz de los cuestionamientos esbozados por la Vista Fiscal;
(ii) en segundo lugar, dada la posible coincidencia material entre la disposición acusada y el
artículo 28 de la Ley 600 de 2000, se determinará si en esta oportunidad hay lugar a la
integración normativa; (ii) finalmente, en caso de dar una respuesta afirmativa al primero
de los interrogantes, se examinará y definirá la compatibilidad de la norma acusada con el
ordenamiento superior, a partir de los cargos planteados por el actor.
3.2 Aptitud de la demanda
Se considera que la acusación no satisface las exigencias básicas para el examen de
constitucionalidad y que, por tal motivo, esta Corporación debe inhibirse de pronunciarse
sobre la asequibilidad del precepto impugnado. Por lo tanto, se pasa entonces a evaluar los
argumentos que respaldan la solicitud de la Vista Fiscal.
El ministerio público por su parte, considera que los cargos adolecen de dos fallas
insalvables, las cuales son la confrontación normativa ya que esta no se hizo entre la
disposición legal demandada y el ordenamiento superior, sino entre dos preceptos de rango
y jerarquía constitucional. Además, se considera que las acusaciones de la demanda habrían
partido de una comprensión equivoca sobre el alcance, la naturaleza y el alcance, tanto de
la preceptiva constitucional, como de la disposición impugnada.
3.3. La Corte disiente de las apreciaciones de la Procuraduría General de la Nación.
Más que todo se habla de las disposiciones legales, ya que la norma tendría un respaldo
constitucional directo, sin embargo, también se hace necesario utilizar la hermenéutica
jurídica para poder tener una mejor base al momento de sustentar argumentos. Una vez
efectuado este ejercicio interpretativo del ordenamiento superior, se realiza el cotejo
normativo, concluyendo que la norma legal demandada debe ser declarada
condicionalmente exequible, en el sentido de excluir de su ámbito de regulación el
contenido que se estima contrario a la Constitución.
A continuación se citará de manera taxativa el pronunciamiento de la corte “Así,
inicialmente la Corte sostuvo que el artículo 33 del texto superior sólo se refería a conflictos,
penales, correccionales y de policía, y, sobre la base de tal entendimiento restrictivo,
concluyó que la excepción al deber de testimoniar no era aplicable en procesos
correspondientes a otros ámbitos del derecho, según la regulación prevista en los artículos
202 y 203 del Código de Procedimiento Civil. En tal sentido, en la Sentencia C-426 de
1997[9] se afirmó que pese a la amplitud que sugiere el texto de la norma constitucional, la
tradición constitucional y el entendimiento dominante en la comunidad jurídica permitían
arribar a una conclusión contraria a la que previamente se había acogido[10].

No obstante, posteriormente, en las sentencias C-422 de 2002[11] y C-776 de 2001[12], se


afirmó que como la norma superior no restringe expresamente la garantía de no
autoincriminación a las materias penales, correccionales y de policía, el operador jurídico
tampoco podía hacerlo y que, por tal motivo, la aludida garantía era extensible a todo tipo
de asuntos legales[13].
Esta línea ha sido matizada con el tiempo, entendiéndose que el alcance del principio
constitucional varía en función de la materia sobre la cual recae, siendo plenamente
aplicable en asuntos sancionatorios, tanto penales como disciplinarios, tal como se señaló
en la Sentencia C-258 de 2011[14].

Con respecto a los sujetos comprendidos dentro de la garantía, también se ha efectuado un


ejercicio hermenéutico que ha conducido a un entendimiento extensivo de la norma. En la
Sentencia C-1287 de 2001[15], por ejemplo, se examinó la constitucionalidad de la
legislación penal anterior, que exceptuaba del deber general de denuncia a los parientes por
consanguinidad hasta el cuarto grado, y a los parientes civiles tan solo hasta el primer
grado[16], y que a juicio del demandante, desconocía la igualdad entre los hijos naturales y
los adoptivos. Como en este caso la disposición legal demandada tenía un respaldo directo
en el artículo 33 de la propia Carta Política, que establecía las excepciones al deber de
declarar en los mismos términos del precepto acusado, la Corte encontró que existía una
colisión entre dos reglas constitucionales: la que establece el derecho a no declarar en contra
de los familiares, y la que establece la igualdad de derechos y obligaciones entre hijos
naturales e hijos adoptivos. A partir de este ejercicio de confrontación normativa, esta
corporación concluyó que “los hijos adoptivos deben ser llamados a declarar contra sus
parientes más próximos en las mismas condiciones en que son llamadas las demás
categorías de hijos” y que “es menester extender el alcance de la excepción al deber de
declarar, de manera que cobije a los parientes adoptivos hasta el cuarto grado”. Con base
en esta tesis, declaró la exequibilidad de las expresiones “primero civil” contenidas en los
artículos 283 del Decreto 2700 de 1991, 431 y 495 de la Ley 522 de 1999 y 267 y 337 de la
Ley 600 de 2000, pero “declarando que en la aplicación de las normas legales mencionadas
se debe hacer una integración de las mismas con lo previsto en el inciso 4º del artículo 42 de
la Carta Política”.

Finalmente, también la Corte se ha preguntado por el ámbito temporal de la garantía de no


autoincriminación. En la Sentencia C-258 de 2011[17], por ejemplo, se examinó si ésta
también se extiende a la etapa posterior al juicio y a la imposición de sanciones disciplinarias
de los policías; en particular, se determinó la validez de la reglas que permiten la agravación
de sanciones cuando el procesado se niega a declarar durante el respectivo proceso
sancionatorio, y a través de otros medios probatorios se demuestra posteriormente su
responsabilidad. En este fallo se concluyó que este tipo de medidas son una forma
encubierta de coacción sobre el procesado, que anula su derecho a no declarar contra sí
mismo, por la eventual imposición de una consecuencia negativa en su contra. Con
fundamento en esta premisa, este tribunal concluyó que la elusión de responsabilidad como
criterio para fijar la sanción, contenida en el artículo 40 de la Ley 1015 de 2005, se refiere
únicamente a las conductas dolosas orientadas de manera positiva a obstruir la
investigación.”
DERECHO DE LA NO AUTOINCRIMINACIÓN Vs. PREVALENCIA DE LOS DERECHOS DE LOS
MENORES

En esta sentencia tratan de la prelación de dos derechos o facultades proferidas


constitucionalmente, basándose en el supuesto de hecho de que a un menor se le sea
vulnerado el derecho a la integridad o a la libertad sexual y que el testigo o posible
denunciante quede cobijado por el derecho de la no autoincriminación y el hecho pueda
quedar bajo el desconocimiento jurídico.
Basándose entonces en que todo menor debe ser considerado como persona en estado de
indefensión, y por ende esto se extiende no solo al menor sino a toda persona en estado de
indefensión manifiesta, el cual un derecho pueda serle violado y se le garanticen sus
derechos y no haya pie para su vulneración.
En la Constitución Política, en varios de sus artículos, establece que la niñez tendrá especial
protección frente a los demás, por ende así sus derechos serán más garantizados y su
vulneración tendrá penas más graves comparándolas con el resto.

FUNDAMENTOS DE LA SENTENCIA
Intervenciones sobre la CONSTITUCIONALIDAD del precepto acusado
1. Instituto Colombiano de Bienestar Familiar:
Este Instituto considera que la interpretación del artículo 33 constitucional donde se refiere
al derecho de la no autoincriminación, debe hacerse de manera coherente, y que en los
casos de la vulneración de derechos de los menores, este artículo no es un amparo frente a
la justicia, puesto que ante esto no es facultativo o potestativa la denuncia por parte de los
responsables legales, sino que es una obligación legal; puesto que los menores son también
personas en estado de indefensión manifiesta.
En otro apartado se aclara que no se debe interpretar el artículo de "la no
autoincriminación" solamente con respecto a la denuncia, sino también al resto de actos
procesales.
Siempre prevalecen los derechos de los menores, que son sujetos de especial protección,
frente a los demás; por ende, abstenerse de denunciar esto, los trasgrede también.
2. Ministerio de Justicia y del Derecho:

No se considera que el derecho de la no autoincriminación, indique que los familiares del


menor cuyos derechos han sido violados, quede a su arbitrio denunciar el hecho. Su
obligación es denunciar, mas no deben ser forzados a declarar en contra de sus parientes.
En conclusión, esta entidad coincide con el precepto de que los derechos de los niños,
menores y adolescentes prevalecen ante los de los demás, por su calidad de estado de
indefensión.

3. Facultad de Derecho de la Universidad de la Sabana:


Está facultad está de acuerdo con los artículos constitucionales en consideración, y no
sugiere choque alguno entre ambos derechos; puesto que por el contrario, considera que
se están mal interpretando en ciertos casos.
El articulo 33 sobre el derecho de la no autoincriminación no indica ignorar el delito contra
el menor, pues en estos casos la condición del sujeto pasivo, obliga, mas no faculta, a que
su pariente ponga en conocimiento judicial el punible, sin perjuicio de los grados de
consanguinidad o afinidad a que hubiere lugar.
Los niños, menores y adolescentes poseen derechos que prevalecen ante el resto, por eso
poseen especial protección por parte del Estado.
Como planteamiento final, esta facultad invita a tener presente que el articulo expresa que
no se debe OBLIGAR a declarar sobre parientes cercanos.

Intervenciones técnicas
1. Instituto de Familia de la Universidad de la Sabana:
- Cuando el agresor es el padre de familia, y quien sería el potencial denunciante es la
madre, se ponen en supuesto de vulneración la calidad de vida del núcleo familiar si el padre
(agresor) es denunciado y penalmente judicializado; las consecuencias a nivel económicas
y emocionales podrían ser de muy alta magnitud.
Obviando además, que al agresor en estos casos es mejor no atacarlo sino más bien
brindarles apoyo.
- Cuando el potencial denunciante se enfrenta al miedo terrible de sufrir repercusiones en
su contra o hasta incluso correr con la misma desdicha del menor a quien se le violentó.
- Si se generaliza y se deja sin excepciones el deber de denuncia, potencializa un efecto
negativo contra el núcleo familiar; desde el ámbito económico, como estructural, social y
emocional.
- Se hace notoria la necesidad de replantear o hacer unas políticas públicas para velar con
más fuerza por la protección y salvaguardar a las personas que se encuentran en estado de
indefensión e intensificar la conexión o relación entre los parientes de las personas que
fueron vulneradas.

2. Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia Javeriana:


En esta facultad se ponderan los posibles daños sobrevinientes de la denuncia interpuesta
por un pariente o afín del perpetrador; en estos posibles daños encontramos ruptura de la
célula familiar, el incremento del posible maltrato intrafamiliar desmedido y el en algunos
casos, el apreciado honor familiar.
En conclusión, esta facultad considera que aunque el deber de denuncia ante estos hechos
casi siempre el potencial denunciante está dentro de su círculo familiar, y el Estado en estos
casos se vuelve un garante ante el restablecimiento de los derechos del menor, ¿cómo
hacemos con el núcleo familiar afectado y posiblemente deshecho?

3. Concepto de la Procuraduría General de la Nación:


Esta entidad está de acuerdo con que ambos artículos constitucionales no tienen choque
entre sí, y en dado caso de que haya lugar a confrontación entre dos principios, como estos
son, son susceptibles de ponderación y se es posible resolver de manera general la posible
tensión.
La prelación de los derechos de los menores, no es un choque normativo entre ambos
derechos; sino más bien una excepción de la norma, quitándole lo potestativo y
aumentándolo a obligatorio.
Por el contrario, la legislación considera que la abstención de denuncia por parte del círculo
familiar, lo convierte en participe o coautor de la conducta punible; y bajo ningún motivo lo
declara inimputable de la acción penal y por el contrario, es un agravante.
Solicita fallo inhibitorio en razón de ineptitud sustancial de la demanda y que se declare
exequible el presupuesto (art 33 de la Constitución Política)
4. Consideraciones de la Corte Constitucional:
Considera que no hay ningún choque en particular entre ambos preceptos, y que concuerda
con la solicitud de la Procuraduría General con respecto al fallo inhibitorio.
Los señalamientos para un posible juicio de constitucionalidad no cumplen con los
requisitos.

SALVAMENTO DE VOTO
Frente a la decisión de la Corte el magistrado LUIS GUILLERMO GUERRERO PÉREZ
(Magistrado Ponente), MARÍA VICTORIA CALLE CORREA GABRIEL y EDUARDO MENDOZA
MARTELO muestran discrepancia frente a la decisión tomada por la mayoría del colegia ya
que él considera la exequibilidad del Art 68 en su forma pura y simple fundamentando su
decisión bajo siguientes parámetros:
1. Para el Art 33 de la Constitución guarda total concordancia con la norma en disputa
por lo que considera que dicho derecho en mención se encuentra correctamente
garantizados por estas normas. Además añade que el cambio de terminología en las
palabras “declarar” y denunciar” no presentan ninguna contrariedad y lo determina
como un mismo proceso de declaración judicial.
2. También señala que la sentencia está eludiendo el deber ciudadano de colaborar
con la administración de justicia y al presentar ya este carácter mandante con el
derecho a la intimidad y a la unidad familiar derecho establecido también
constitucionalmente, señalando así que el derecho de no autoincriminación o el
derecho a no declarar sobre integrantes del núcleo familiar solo salvaguarda y llega
a generar armonía entre el deber de colaborar con la administración de justicia y
con de derecho a la unidad familiar.
3. En esta consideración nos señala que incluso este derecho de exoneración también
brinda una seguridad al ambiente familia estable y seguro del menos, argumentando
el magistrado que el ambiente familiar a veces es difícil distinguir entre un trato
normal de protección y una actuar que demuestre maltado y situación de
inseguridad para el menor y que este tipo de tratos o situaciones ya requieren de un
estudio más detallado y especifico a cada caso que se pueda presentar.
4. Como cuarto fundamento determina que esta medida de garantía frente a los
derechos de los niño no es tan necesaria ya que existe medidas de protección en el
carácter Constitucional y además señala que ya existe este deber de denunciar
cualquier acto que pueda perjudicar a un menor, y que por el contrario si esta ley se
llegare a cambiar no generaría ningún efecto legal sino más bien simbólico.
5. Y por último menciona que una modificación en esta normatividad o en la de
carácter constitucional generaría una reducción frente al derecho de exoneración
de auto incriminación o incriminación a personas del núcleo familiar cercano,
generando así una reducción al derecho de no declarar sobre sí mismo y en los casos
de tener que declarar ante cónyuges también presentaría ya un carácter limitante y
obligatorio cuando se verse casos en los cuales se involucre a un menor

ANALISIS CRÍTICO
¿Prevalece el derecho de los menores y personas en estado de vulnerabilidad ante el
derecho de no autoincriminación? este fue el tema discutido por la Corte Constitucional en
la Sentencia C-848 del 2014, como se mencionó anteriormente la demanda normatividad
en disputa se presenta sobre el artículo 68 de la ley 906 del 2004 Código de Procedimiento
Penal el cual en decisión de la corte fue declarado exequible por la Corte Constitucional, sin
embargo se realizó la salvedad de que este derecho de exoneración del deber de denunciar
no se tendrá en cuenta cuando el hecho punible verse en menores de edad. Decisión que
bajo los argumentos presentados por los intervinientes y los de la Corte, más el análisis
normativo y jurisprudencial realizado NO nos es acorde a nuestro juicio.
La Constitución Política en su esencia se basa en la protección que le debe brindar a los
ciudadanos incluyendo en estos a los menores de edad y a las personas vulnerables que
requieren representación, esta protección se garantiza mediante unos derechos como el de
la seguridad, igualdad, derecho a la vida y sobre todo a un sistema de administración de
justicia; bajo estos preceptos también se busca crear normatividades de carácter sustantivo
que ayuden a mediar y llevar mas a fondo esta protección ya sea mediante multas o pena
privativas de libertad, todos estos derechos se basan en un bienestar colectivo de la
ciudadanía, sin embargo, existe un porcentaje de esta ciudadanía que no puede hacer valer
sus derechos por sí mismos, ya que presentan una condición de indefensión e incluso
desconocimiento de los mecanismos de justicia y protección, entonces debemos pensar en
cómo protegerlos, que tanta prevalencia puede tener este tipo de personas ante un
ciudadano con plenitud de sus capacidades y los ostentando los mismos derechos ya
mencionados. En el estudio realizado a nuestra Constitución que es nuestra norma superior
en la cual nos podemos basar para llegar a juzgar una norma sustancial ( la presente en
discusión) podemos observar que esta nos presenta no solo estos derechos ya mencionado,
sino que también señala las garantiza especiales que tiene ciertas personas o elementos
fundamentales de la sociedad. Teniendo presente esto, el articulo 33 de la Constitución nos
otorga el derecho a la no autoincriminación y también nos salvaguarda frente a la
incriminación a personas que hagan parte de nuestro núcleo familiar cercano, sin embargo,
esta mencionada ley no nos prohíbe el no denunciar y mucho menos si el delito cometido
versare sobre un menor de edad detalle que no determina tácitamente en esta articulado
pero que si se puede interpretar al realizar una lectura armónica de los derechos
fundamentales contenidos en la constitución; el derecho de no auto incriminación se
presenta como salvaguardas frente a situaciones de conflictos morales que tal vez se
pueden evidenciar en momento en que se presénciese un acto delictual que tenga como
autor a un familiar e incluso que involucre al mismo sujeto. Realizando la comparación
respectiva de la norma superior y la ley norma en discusión podemos ver las mismas
características el ser una salvedad frente a conflictos internos que se pudieren presentar.
Ahora bien, los fundamentos traídos a discusión por el demandante no son irrelevantes, al
contrario, en un Estado donde se busca la protección e integridad total de los menores de
edad se puede interpretar esto como una medida adicional que ayuda para garantizar
dichos fines de protección. Y en consideración a la decisión tomada por la corte frente a
este tema podemos ver que si existe la intención de mantener claridad frente a temas que
puedan vulnerar el derecho de los menores, ya que aun existiendo un derecho fundamental
de protección a los menores ahora también nos brindan una argumentación y precedente
jurisprudencial para que este derecho fundamental se vea garantizado en no solo como un
deber de los ciudadanos sino también en un deber del Estado.
Realizando este estudio de carácter constitucional podemos evidenciar que si existe una
concordancia frente a una conexidad de derecho establecidos en la constitución e incluso
existe armonía en la esencia de la norma Constitucional y la norma Procedimental, más sin
embargo, si existe discrepancia en un término entre las normas que generaría una reflexión
que debería ser considerada necesaria realizar, si observamos el inicio de las leyes sobre la
exoneración de no autoincriminación podemos observar una diferencia en un termino que
a nuestro considerar si puede tergiversar el sentido de la norma, en el Art 33 de la
Constitución nos habla de la exoneración de declarar frente a integrantes del núcleo
familiar, si realizamos la interpretación correspondiente podríamos concluir que en este nos
determina la exoneración en instancias declarativa, por lo que debemos dar fe de que al
encontrarnos en estas instancia ya debe existir un proceso en curso y como tal la
salvaguarda que brinda este derecho podría incluso no afectar la aplicación del sistema
penal que nos rige y que por lo contrario podría afectar en los derecho de defensa que
puede ejercer un reo o dilemas morales como lo mencionamos anteriormente al declarar
sobre un miembro del núcleo familiar, ahora bien si se realiza el estudio de la norma
procedimental que es la que se encuentra en dilema en la mencionada jurisprudencia
encontramos el Art 68 que nos habla de la exoneración de denunciar…, que según la Corte
Constitucional en la Sentencia C-1177 del 2005 nos establece la denuncia como “una
manifestación de conocimiento mediante la cual una persona, ofendida o no con la
infracción, pone en conocimiento del órgano de investigación un hecho delictivo.”. Con esto
podemos realizar la comparación de lo que en nuestro análisis si genera vacíos, y
ambigüedades normativas, ya que se evidencia terminología distinta que en su esencia
cambia totalmente las instancias procedimentales de exoneración, ya que si estudiamos un
hecho basado en la norma procedimental podríamos llegar hasta a un acto que nunca sea
juzgado y esto en un acto delictivo no se debería presentar y mucho menos si involucra un
menor de edad no debe ser exonerado bajo ninguna circunstancia como lo argumento la
Corte Constitucional, añadido a esto también deberíamos observar que no existe una
norma en el este código procedimental que jerarquice los derechos de los menores antes
que los del colectivo social como si se presenta en la Constitución Política o por lo menos
no relacionado a este tema de discusión sobre su prevalencia de derechos, basados en estos
argumentos decimos que frente al articulo 68 de la Ley 906 del 2004 si debería ser necesario
la adecuación o aclaración con respecto de esta limitación frente al derecho de exoneración
de la no autoincriminación, ya que como garantía constitucional no es de carácter inútil
realizar la respectiva aclaración en esta norma sustancial a la ciudadanía de denunciar este
tipo de acto en los cuales se pueda ver involucrado un menor. O ya sea también igualar los
articulados en igualdad de términos brindando así una mayor seguridad en el hecho de que
un acto delictual de este tipo no quede impune.
Ahora bien el cambio de esta norma también puede ayudar a incentivar las denunciar que
verse dentro de estos temas ya que como se menciona en unas de la intervenciones e
incluso lo menciona la corte estos casos en ocasione no son denunciados por presentarse
en las victimas o perjudicado un miedo insuperable, intimidación e incluso amenaza el ver
por parte del Estado este tipo de garantía podría ser el mejor incentivo y valor dado a los
ciudadanos para ejercer el derecho y deber de denunciar. Tema que se trae a colación ya
que fue mencionado por la Corte, el de incentivar o realizar campañas de apoyo para estas
personas afectadas, pero en el cual tal vez no se tuvo en cuenta ese respaldo normativo que
buscan estas victimas para que se tenga plena seguridad de que se juzgara con todo el peso
de la ley este tipo de delito que afecte a menores de edad.