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Poemas en prosa

Federico García Lorca

colección

LETRASdePLATA

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CONSEJO EDITORIAL

Coordinadores Jordi Gracia (Universitat de Barcelona) Domingo Ródenas de Moya (Universitat Pompeu Fabra)

Consejo Asesor Enric Bou (Università Ca’ Foscari Venezia) Antonio Carreira (Centro para la Edición de los Clásicos Españoles) Montserrat Escartín (Universitat de Girona) Andrés Soria Olmedo (Universidad de Granada) Miguel Valladares (University of Virginia)

© de Poemas en prosa: Herederos de Federico García Lorca, 2013

© del prólogo: Encarna Alonso, 2013

© de esta edición: Digitalia Inc., 2012 708 Third Avenue 6th Floor 10017 New York, NY USA www.digitalia.us

| Colección Letras de plata

Diseño y maquetación: So�ía Cabrera M.

ISBN: 978-1-935242-07-9

All rights reserved DIGITALIA Publishing

Índice

Prólogo

6

Contextualización

7

Génesis y ediciones

8

Características de Poemas en prosa

9

Opinión de la crítica

15

Poemas en prosa

17

Santa Lucía y San Lázaro

18

Nadadora sumergida

26

Suicidio en Alejandría

28

Amantes asesinados por una perdiz

31

Degollación del bautista

34

Degollación de los inocentes

37

Coer azul. Corazón bleu

39

Corazón bleu y coer azul

40

Meditaciones de la muerte de la madre de Charlot

42

La gallina

48

Mi amor en el baño

50

Federico García Lorca. Cronobiogra�ía

51

Encarna Alonso

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Prólogo

Encarna Alonso

Poemas en prosa

Contextualización Los Poemas en prosa están entre los textos lorquianos menos conocidos y estudiados por la crítica, al menos hasta fecha reciente (sólo hay que pensar que no se publicaron en edición independiente hasta el año 2000).

Su composición se enmarca en unos límites temporales precisos: todos los textos que pueden considerarse parte de los Poemas en prosa se escribieron entre mediados de 1927 y finales de 1928, un periodo crucial en la vida y la obra del autor.

¿Qué ocurre en la vida de Lorca en esos meses? Fue una etapa de experimentación

y de intensa producción literaria: de mayo a agosto de 1927 se traslada a Cataluña para

supervisar el estreno de Mariana Pineda, que será en junio en Barcelona con decorados de Salvador Dalí y con Margarita Xirgu, la gran estrella de los escenarios de la época, dando vida a la protagonista. Allí conoce a Sebastiá Gasch (a quien dedica “Santa Lucía y San Lázaro” y con quien mantendrá una fructífera correspondencia), a Lluís Montanyá (al que

está dedicada “Degollación del Bautista”) y a otros escritores del grupo de la revista L’Amic de les Arts, una de las publicaciones más importantes sobre arte y literatura de vanguardia de

la época. En octubre la compañía de Margarita Xirgu estrena Mariana Pineda en Madrid y

en noviembre de ese mismo año se publica “Santa Lucía y San Lázaro”.

A principios de 1928, a la vez que escribe textos cercanos al surrealismo, trabaja en

la “Oda al Santísimo Sacramento del Altar” y la “Oda a Sesostris”. En febrero termina La

zapatera prodigiosa y a principios de marzo aparece el primer número de la revista granadina

gallo, pensada para la agitación cultural de la ciudad (el segundo número se publicará en abril). En julio de 1928 la editorial de la Revista de Occidente publica el Romancero gitano;

a

pesar de ello, su redacción terminó hace tiempo y los romances lorquianos pertenecen ya

al

pasado. Su producción poética en ese momento está en la línea de “Nadadora sumergida”

y

“Suicidio en Alejandría”, que aparecen en septiembre de ese mismo año en L’Amic de les

Arts. También están dentro de esa nueva orientación las conferencias que da en octubre, “Imaginación, inspiración, evasión” y “Sketch de la nueva pintura”.

Si tuviésemos que destacar un momento decisivo para la composición de los Poemas

en prosa sería la temporada que a mediados de 1927 García Lorca pasa en Cataluña con Salvador Dalí y que tendrá un enorme impacto en su producción posterior. En esos meses se consolida un intercambio estético que será enormemente fructífero para sus respectivas obras.

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Ese intercambio estético con Dalí será fundamental en la formulación y puesta en práctica de la “nueva manera espiritualista” con la que, a la altura de 1928, García Lorca pretende englobar lo que será su producción a partir de ese momento, en el que se encuentra envuelto en un debate estético de tales dimensiones que con frecuencia se ha hablado de ‘encrucijada’ como término ilustrativo.

Génesis y ediciones La colección nunca se publicó en vida de Lorca, como ocurre con otras de sus obras (Suites, Diálogos, Odas, Sonetos…) y quedó en estado de proyecto.

Entre los textos que pueden considerarse parte de los Poemas en prosa, algunos fueron publicados en revistas en vida del autor y, por tanto, el propio Lorca los dio por terminados y contaban con su aprobación para ser publicados. Es el caso de “Santa Lucía y San Lázaro”, que apareció en diciembre de 1927 en la Revista de Occidente. “Nadadora sumergida. Pequeño homenaje a un cronista de salones” y “Suicidio en Alejandría” se publicaron, con sendas ilustraciones del autor, en el número de diciembre de 1928 de la revista de Sitges L’Amic de les Arts. “Amantes asesinados por una perdiz” apareció, precedido del dibujo “Autorretrato” del propio Lorca, en la revista vallisoletana Ddooss en marzo de 193⒈ En cuanto a las dos “Degollaciones”, la primera de ellas, “Degollación de los Inocentes” se publicó en La Gaceta Literaria el 15 de enero de 1929, con ilustración de Salvador Dalí; “Degollación del Bautista” apareció en Avance (La Habana) en abril de 1930 (la composición data de agosto de 1928).

Además de esos seis poemas en prosa acabados y publicados en vida de Lorca, contamos con otros cinco textos que guardan una relación más o menos estrecha con ellos. Sólo uno se publicó en vida de Lorca, “La gallina”, que apareció en mayo de 1934 en la Revista Quincenal de Vitoria. Como indica el subtítulo del texto, “Cuento para niños tontos”, se acerca más al cuento que al poema en prosa, pero la cronología y su claro vanguardismo justifican su aparición en este volumen. El resto de los textos han salido a la luz póstumamente de la mano de distintos estudiosos de la obra de García Lorca, algunos en fecha relativamente reciente. Si se quiere, no son obras sino borradores de obras. En circunstancias como las que se derivan de la prematura muerte de Lorca, estos textos no se acaban de desprender nunca del misterio sobre la voluntad definitiva del autor en lo que se refiere a posibles modificaciones e incluso, en ciertos casos, a si hubieran llegado a ser publicados.

“Coeur azul. Corazón bleu” se conserva en un manuscrito sin fecha pero que puede situarse en 1928 y permaneció inédito en español hasta la edición que hizo Miguel García- Posada de las obras completas de García Lorca (Obras Completas I. Poesía, Círculo de Lectores/Galaxia Gutenberg, Barcelona, 1996, p. 752). Por su parte, “Corazón bleu y Coeur azul” permaneció inédito hasta el año 2000, cuando se publicó en la edición de los Poemas en

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prosa que hizo Andrew Anderson para la colección La Veleta (Federico García Lorca, Poemas en prosa, Granada, Comares, 2000).

“Meditaciones a la muerte de la madre de Charlot” se conserva en un borrador incompleto (al manuscrito, fechado el 7 de septiembre de 1928, le faltan las hojas 1, 10 y 11)

y fue publicado por Christopher Maurer en El País el 3 de diciembre de 198⒐

“Mi amor en el baño” permaneció inédito en español hasta la edición de Anderson antes citada y proviene de un texto tachado en la última página del manuscrito original de “Suicidio en Alejandría”.

Nos enfrentamos, en definitiva, a la imposibilidad de fijar con certeza la composición del libro: no sabemos si alguno de los textos se ha perdido ni cómo habría organizado Lorca la colección. Cualquier edición es, por tanto, una especulación de lo que podría haber sido el libro.

Características de Poemas en prosa Será a mitad de la década de los 20 cuando García Lorca se enfrente de un modo intenso con el debate estético de las vanguardias, un proceso que lo conducirá a una nueva etapa que el propio poeta anuncia y que supondrá un giro fundamental en su producción. De hecho, la crisis artística y personal que motivó la partida de Lorca a Nueva York, con el fruto de obras como Poeta en Nueva York o El público, se había iniciado años antes, a mitad de los años veinte, y es una encrucijada que, en lo estético, hay que entender en términos de lucha, conflicto y tensión.

En 1928, en una carta que dirige a Sebastià Gasch, el importante crítico de arte que formó parte de la redacción de L’Amic de les Arts, hace la siguiente afirmación: “Ahí te mando los dos poemas. Yo quisiera que fueran de tu agrado. Responden a mi nueva manera espiritualista, emoción pura descarnada, desligada del control lógico, pero, ¡ojo!,¡ojo!, con una tremenda lógica poética. No es surrealismo, ¡ojo!, la conciencia más clara los ilumina. Son los primeros que he hecho. Naturalmente, están en prosa porque el verso es una ligadura que no resisten” (Federico García Lorca, Epistolario completo, Madrid, Cátedra, 1997, pp. 588-589). Así, con el anuncio de esta “nueva manera” muestra García Lorca su determinación de iniciar un nuevo periodo en su producción, decisión en la que insistió repetidamente en esos meses,

y lo hace asociándolo a “Nadadora sumergida” y “Suicidio en Alejandría”, los dos poemas que envía con sus correspondientes dibujos.

El propio Lorca dice en estas líneas dirigidas a Gasch que los textos están escritos en prosa pero con voluntad de poesía. En realidad, lo que destaca es su imposible sujeción al verso (“naturalmente, están en prosa porque el verso es una ligadura que no resisten”),

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aunque por sus declaraciones de esos meses al respecto, este nuevo discurso poético sí puede manifestarse, por ejemplo, en el dibujo o en el teatro. Pero entre las escenas privilegiadas en

la poética de la libertad según la cual García Lorca caracteriza su “nueva manera espiritualista”,

el recurso de la prosa es quizás el más significativo porque lo considera el espacio en el que

esa libertad es máxima, el ámbito en el que desplegar, de la manera más extrema, su nueva concepción de la poesía.

En ese momento, para García Lorca “la poesía no es necesariamente cuestión de lenguaje. En otras palabras, la materia prima de la poesía no es necesariamente el lenguaje verbal […] Lo que está en juego es la posibilidad de traducir, de trasladar, esa entidad inefable que llamamos poesía de un arte a otro. Dalí, Lorca y Buñuel creyeron en esa posibilidad, y se convirtió en el centro de su estética” (Antonio Monegal, En los límites de la diferencia. Poesía e imagen en las vanguardias hispánicas, Madrid, Tecnos, Madrid, 1998, p. 84). Pensemos en la obra de García Lorca en esos momentos, es decir, en 1927 y 1928: estaba entonces escribiendo en prosa textos como “Nadadora sumergida”, “Suicidio en Alejandría”

o “Amantes asesinados por una perdiz”, a los que habría que contar entre sus obras de mayor

transgresión. Pero a la vez que esos textos en prosa, García Lorca está escribiendo odas (la

“Oda al Santísimo Sacramento del Altar” y la “Oda a Sesostris”), a las que llama “academias”

y a las que asegura estar dedicándose “por disciplina” (Epistolario completo, p. 582).

La atención y el respeto por las viejas formas y tradiciones literarias implicaba una situación enormemente tensa y contradictoria, cuando no una abierta oposición, respecto de la concepción de la poesía que determina el nuevo rumbo de la producción lorquiana, pues para muchas de las vanguardias artísticas, y era el caso de las más influyentes para Dalí y Lorca, la realización de la auténtica poesía pasaba inevitablemente por su destrucción como sistema, regido por leyes, formas y tradiciones. Sin embargo, a la vez que está llevando a cabo esa destrucción de la concepción tradicional de la poesía, García Lorca se aplica en la composición de odas. Su poética a partir de este momento va a situarse siempre en el centro de una gran tensión y va a estar sacudida por diversas fuerzas contrarias, convirtiéndose en una aventura vanguardista en la que se afana con tanto empeño como recelo.

Estamos, como antes decíamos, en el centro de una encrucijada que hay que entender en términos de tensión y conflicto: por un lado, entre el polo que ocupan las vanguardias y Salvador Dalí, con el que Lorca va a iniciar un intenso debate estético que marcará de manera definitiva la obra de ambos y que, en el caso del escritor, acabará por desestabilizar lo que

hasta entonces había sido el ejercicio de su escritura. Por otra parte, estaba el freno de las exigencias de un arte en el que seguía creyendo y la proximidad con otros círculos artísticos

y literarios igualmente contemporáneos con los que también sentía no poca afinidad.

Los últimos meses de 1928 serán decisivos, pues en ellos aparecerán o se gestarán los

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textos en los que madura y da fruto ese intercambio estético con Dalí. La Gaceta Literaria, gallo y L’Amic de les Arts fueron los principales foros en los que se hicieron públicos la búsqueda y los resultados de esa tarea común, y si, por un lado, en la revista gallo se publicaron el “San Sebastián” daliniano y el “Manifiesto Antiartístico Catalán” firmado por Dalí, Gasch

y Lluís Montanyá, por el otro en las páginas de L’Amic de les Arts se publicaron dos de las

más arriesgadas y vanguardistas prosas lorquianas, “Suicidio en Alejandría” y “Nadadora sumergida”, con los dibujos correspondientes que ya Lorca había enviado a Gasch en la carta

en la que le anunciaba que estos textos eran los primeros de su “nueva manera”.

Esa equiparación de poema y dibujo es un rasgo de su pensamiento de esta época. La intercambiabilidad de términos es parte de la meditación estética de Lorca en esos meses, hasta el punto de que afirma “dibujar poesías” (“Ahora empiezo a escribir y a dibujar poesías como ésta que le envío dedicada. Cuando un asunto es demasiado largo o tiene poéticamente una emoción manida, lo resuelvo con los lápices”, Epistolario completo, p. 508).

El hecho de que estemos ante los textos más transgresores de Lorca probablemente ha favorecido que la crítica siempre les haya otorgado una situación ambigua, pues el intenso programa de experimentación al que responden ha hecho que nunca se hayan dejado atrapar

de manera sencilla dentro de las categorías habituales. Quizá la denominación más repetida sea la de poemas en prosa, aunque aparece también utilizada de manera más o menos incómoda

o inestable. Lo que parece claro es que estamos ante textos escritos con absoluta voluntad

vanguardista, es decir, con una clara determinación de que el resultado fuese un producto que entrase de lleno en los presupuestos que defendían las vanguardias que más interesaban en ese momento a García Lorca, y también con voluntad poética, entendiendo ese término en el sentido de la problemática que venimos analizando.

En diciembre de 1927 aparece “Santa Lucía y San Lázaro”, escrito pocos meses antes. Aunque los seis poemas en prosa terminados y publicados en vida de Lorca tienen muchos rasgos en común, sin duda hay una distinción clara entre “Santa Lucía y San Lázaro” y los cinco restantes.

Como nos indica el propio título, “Santa Lucía y San Lázaro” presenta una serie de dualidades con las que se plantean cuestiones y meditaciones estéticas sobre el arte de vanguardia y la posición del escritor con relación a su obra. No es una característica exclusiva de “Santa Lucía y San Lázaro”: los poemas en prosa de Lorca se pueden leer fácilmente como metatextos y nos ofrecen información fundamental sobre la posición estética del autor en esos momentos.

Si la obsesión por las formas atraviesa de lado a lado los textos en prosa de Lorca, esta circunstancia se da de manera especial en el caso de “Santa Lucía y San Lázaro”, sin duda

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el más narrativo de todos ellos. El mundo de las formas y las superficies sufre los embates de lo visceral, de lo fisiológico, como la sangre se opone al cristal (además “purísimo”, según se nos dice en el texto, y tanto decir pureza como decir cristal en la poesía en los años veinte en España deviene en síntoma inequívoco de estar hablando de la poesía pura). De hecho, la elección de Santa Lucía, patrona de la luz y de todo lo relacionado con la vista, supone una apuesta por un determinado sistema de construcción del significado y por la metáfora analógica, repudiada por San Lázaro, representante de la quiebra de ese sistema de construcción (pensemos en el corte en el ojo en Un perro andaluz, escena que recrean tanto Lorca como Buñuel y Dalí, no sólo en esa época sino incluso muchos años después, como hizo el pintor cuando presentó a Amanda Lear con los atributos iconográficos de Santa Lucía en una portada de la revista Vogue).

En “Santa Lucía y San Lázaro” encontramos múltiples pasajes que sin duda pueden interpretarse a la luz de una intención metapoética: “nuestra palpitante fisiología” se opone

a las formas, a lo geométrico, a los espacios y los volúmenes, y “las oscuras fisiologías del

cuerpo” predominan sobre “el exterior de las cosas”. Las naturalezas muertas compuestas con los ojos de Santa Lucía son literalmente eso, muertas, aire “del que se acaban de marchar los pájaros”, troncos cortados, mármol, formas, volúmenes y superficies sin atisbo de vida, además de “permanentes”. En el espacio que ocupa San Lázaro, por el contrario, el viajero tenía inevitablemente que estar en España, “país abocado a la muerte”, como teorizará posteriormente García Lorca en “Juego y teoría del duende”.

Con textos como “Nadadora sumergida” o “Suicidio en Alejandría”, de septiembre de 1928 (las mismas fechas que “La muerte de la madre de Charlot”, “Coeur azul. Corazón blue”, “Mi amor en el baño” y “La gallina”, este último probablemente de agosto), Lorca da un paso más allá, así como en “Amantes asesinados por una perdiz”, “Degollación de los inocentes” o “Degollación del Bautista”.

“Nadadora sumergida” narra una despedida sentimental pero también nos habla de otro tipo de despedida, la de un mundo considerado viejo y sus valores artísticos y culturales. En esa línea se sitúa la conversación entre el “cronista de salones” y la condesa, en la que el primero, al hablar de “aquel último abrazo”, asegura que “desde entonces dejé la literatura vieja que yo había cultivado con gran éxito”, un declaración que puede interpretarse sin dificultad a la luz de una intención metapoética. Inmediatamente después nos ofrece el autor una auténtica consigna programática: “es preciso romperlo todo para que los dogmas se purifiquen y las normas tengan nuevo temblor”. Ni el enlace con la tradición irracionalista ni

la adopción de un modelo formal híbrido conveniente a esta experiencia de los límites entran

en contradicción con la alusión a la pureza, aunque sea desde la ruptura, o precisamente

a partir de ella: forzar el lenguaje, transgredir, puede ser una manera de restituir la esencia

de la poesía, de establecer “un nuevo temblor”. Lo que se rompe es la continuidad lógica

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del sentido; esta renovación creará un cambio en el orden de las cosas y en la manera de ver, además de una cascada de metamorfosis (en la línea del acercamiento a la irracionalidad y al inconsciente): “Es preciso que el elefante tenga ojos de perdiz y la perdiz pezuñas de unicornio”.

“Suicidio en Alejandría” parece contar una luna de miel que termina con una muerte doble. Como en “Nadadora sumergida”, se expresa la necesidad de la ruptura: “Cuando pusieron la cabeza cortada sobre la mesa del despacho, se rompieron todos los cristales de la ciudad (…) La situación se hizo insostenible. Había necesidad de romper para siempre”. Las frases y párrafos, a menudo inconexos y aparentemente ilógicos, llevan al extremo la idea de la fragmentación, hasta el punto de que acoge juegos de números y una secuencia también numérica (una cuenta atrás, un auténtico desplome) que rompe la continuidad del discurso, dando un paso más allá en la desarticulación que la prosa introducía respecto del verso.

Con “Amantes asesinados por una perdiz” y sobre todo con las dos “Degollaciones” (tres textos llenos de referencias literarias) se insiste en la retórica de la violencia, la mutilación y la sangre. Estos recursos confirman la fragmentación textual, la ruptura de la continuidad del orden del discurso y es una metáfora de la violencia que se ejerce contra la literatura entendida como un sistema regido por normas y tradiciones. Estos medios son también utilizados por Dalí en sus obras de esta época, ya que estamos en el momento en el que el intercambio estético entre Lorca y Dalí y su influencia mutua es más estrecha, hasta el punto de que con frecuencia dan expresión en sus respectivas obras a las mismas imágenes o temáticas (así, por ejemplo, en “La miel es más dulce que la sangre” o “La meva amiga i la platja” dalianos se recrean escenarios similiares a los que aparecen en “Nadadora sumergida”).

Sobre la cuestión de la sangre y la mutilación, el propio Dalí, en respuesta las críticas que por esa causa recibieron sus cuadros, aclara que estamos ante la dimensión retórica de la violencia: “¿Será aún necesario recordar (…) que la vida de los seres que pueblan la superficie de los lienzos y el mundo de la poesía obedece a condiciones de existencia muy diferentes de las de los seres que pueblan la superficie de la tierra? ¿O, por añadidura, que la fisiología plástica y poética no es la fisiología de los seres vivos? ¿Que la vida plástica o poética de una pintura o una poesía obedece a otras leyes que las de la circulación de la sangre?” (Salvador Dalí, ¿Por qué se ataca a La Gioconda?, Madrid, Siruela, p. 26).

Las leyes a las que obedecen estos textos son las que determina un modelo de discurso poético de corte vanguardista al que Lorca recurrirá en estos escritos y que provoca en buena medida que estén compuestos en prosa. Así, en esta vía de subversión de los géneros a través de la prosa, no puede sorprender que la “nueva manera espiritualista” se salde con alusiones constantes al cuerpo, hasta el punto de que la “poesía evadida” que afirma García Lorca estar produciendo, se asocia con el acto de “abrirse las venas” (“ahora hago una poesía de abrirse

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las venas, una poesía evadida de la realidad”, Epistolario completo, p. 587), una declaración que puede significar a la vez sinceridad, “emoción pura descarnada”, o muerte de las viejas formas, de los antiguos cauces genéricos, para dar paso a una nueva verdad poética. La sangre, la degollación y demás modalidades de la violencia son las metáforas mediante las que Lorca teoriza el desgarramiento que mueve este proceso de escritura. Hasta qué punto llevar

a cabo el proyecto pasa inevitablemente por esa fragmentación, podemos comprobarlo, como

dijimos, en “Suicidio en Alejandría”, que acoge una secuencia numérica que desarticula el

discurso.

Además de esos seis poemas en prosa acabados y publicados en vida del autor, hemos incluido otros cinco textos que están relacionados con ellos pero que, en cuatro de los casos (el único que se publicó en vida de García Lorca es “La gallina. Cuento para niños tontos”), sólo alcanzan el estado de borradores.

“Coeur azul. Corazón bleu”, compuesto en agosto-septiembre de 1928, es un borrador

de un texto inconcluso y muestra claros puntos de contacto con “Nadadora sumergida” y con las obras de Dalí de la época, con lo que parece formar parte de ese universo de experimentación

y búsqueda común. “Corazón bleu y coeur azul”, por su parte, plantea una meditación sobre

literatura y estética planteada en forma de diálogo. Compuesto a finales de 1927 o principios de 1928, resulta verosímil identificar a las dos personas que recrean esa conversación como el propio Lorca (llamado en el texto “Yo” y “Poeta”) y Salvador Dalí (“Mi amigo”, en el poema), tal como sugiere Andrew Anderson (Poemas en prosa, Granada, Comares, 2000, p. 46)

“Meditaciones a la muerte de la madre de Charlot” se inserta en la línea de exaltación

y utilización del cine, una característica común de gran parte de la literatura de la época (tanto García Lorca como, por ejemplo, Alberti dedican poemas a Buster Keaton, Harold Lloyd

o Charlot). En este caso, aparece como un medio para llevar a cabo una meditación estética sobre la actitud ante la vida y ante la experiencia artística.

“La gallina” es un “cuento para niños tontos” compuesto probablemente en agosto de 1928 y que utiliza elementos convencionales de los cuentos para elaborar un textos de clara factura vanguardista. Por último, “Mi amor en el baño” “es un pequeño fragmento de texto luego descartado y tachado. El manuscrito donde aparece el fragmento, el tono del texto

y algunas frases e imágenes concretas, prueban casi con toda seguridad que iba a ser otro poema en prosa” (Andrew Anderson en Federico García Lorca, Poemas en prosa, Granada,

Comares-colección La Veleta, 2000, p. 52). El texto recuerda de nuevo la serie de temáticas

y recursos comunes a García Lorca y Dalí a finales de 192⒏

A partir de 1929, con el ejercicio de su escritura conmocionado y desestabilizado por las críticas de Dalí, ya ferviente surrealista, y agravada esa situación por una profunda crisis

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emocional, García Lorca hará frente a estas circunstancias con un doble viaje: el estético (que era también emocional) y el que lo llevó a una ciudad que entonces abría un nuevo mundo de posibilidades: Nueva York.

Opinión de la crítica Mario Hernández ha escrito sobre el “influjo de Dalí sobre los textos lorquianos de aquel momento, en especial sobre los poemas en prosa de 1927-192⒏ La huella, que pende también de las cartas y de textos literarios del pintor como Poema, Pez perseguido por una uva, San Sebastián o La meva amiga y la platja, penetraría luego en los escritos neoyorquinos del poeta. Para ser del todo exactos habría que hablar de una época daliniana en Lorca” (“García Lorca y Salvador Dalí: del ruiseñor lírico a los burros podridos (poética y epistolario)”, L’imposible / posible di Federico García Lorca, ed. Laura Dolfi, Nápoles, Edizioni Scientifiche Italiane, 1989, pp. 267-319 [ pp. 269-270]).

Rafael Santos Torroella sitúa entre 1929 y 1939 lo que llama la “época freudiana”

o de “surrealismo freudiano” de Dalí, pero asegura que esa línea se manifestaba años antes

en la que llama “época lorquiana”: “Si el freudismo de Dalí, al menos como instancia primordial de su pintura, concluye en la fecha que digo (…) no se olvide que hubo la etapa previa aludida, en la cual esa tónica freudiana empezó a manifestarse, de algún modo (…) Dicha etapa previa va de 1926 a 1929, y acaso como mejor pueda llamarse es, según dicho queda, ‘época lorquiana’” (La miel es más dulce que la sangre. Las épocas lorquiana y freudiana de Salvador Dalí, Barcelona, Seix Barral, 1984, pp. 17-18).

Como ha explicado Andrés Soria Olmedo, “va a ser entre 1925 y 1928 cuando Lorca se enfrente de un modo intenso en el debate estético de la vanguardia. La trama de los textos –conferencias, cartas, poemas, dibujos- se espesa de tal modo que obliga a seguir de cerca la cronología” (“Federico García Lorca y el arte”, Revista Hispánica Moderna, XLIV,1991, pp. 59-72 [p. 62]). También es fundamental para el estudio del intercambio estético entre García Lorca y Dalí la consulta de su correspondencia: Rafael Santos Torroella (ed.), “Salvador Dalí escribe a Federico García Lorca”, Poesía, 27-28, 1987, y Federico García Lorca, Epistolario completo, ed. Andrew A. Anderson y Christopher Maurer, Madrid, Cátedra, 199⒎

Sobre la retórica de la violencia, uno de los aspectos más importantes de los poemas

en prosa, ha escrito Antonio Monegal que “la sangre, la degollación y demás modalidades de

la violencia son las metáforas mediante las que Lorca teoriza el desgarramiento que mueve este

proceso de escritura. La mutilación equivale a la destrucción del orden del discurso porque lo que se rompe y se fragmenta es el cuerpo del texto. Lorca identifica constantemente lo �ísico

y lo poético al intentar definir su nueva orientación” (“Bajo el signo de la sangre (Algunos poemas en prosa de Federico García Lorca)”, Bazar, 4, 1997, pp. 58-69 [p. 66]). En cuanto

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al concepto de “lógica poética”, también fundamental (recordemos que García Lorca dice en carta a Gasch que estos poemas están desligados “del control lógico” pero escritos con una “tremenda lógica poética”), asegura este autor que se trata de “un concepto que funciona como un arma de doble filo, porque por un lado implica un criterio asociativo no racional, y por el otro defiende la necesidad de que exista algún criterio asociativo, es decir, rechaza la arbitrariedad, lo gratuito. Encarna, por lo tanto, la tensión en que se debate el texto, entre el impulso de la extrema libertad y la exigencia de seguir siendo poesía” (p. 66).

Julio Huélamo Kosma, que en su estudio sobre los Poemas en prosa afirma que “el período creativo en el que se inscriben cobra un valor sustantivo en cuanto se advierte su condición de verdadero quicio (como también, en parte, las Odas) entre los modos poéticos del Romancero gitano y los que inaugura el ciclo neoyorkino” (“Los Poemas en prosa: Lorca ante la encrucijada”, en Andrés Soria Olmedo, María José Sánchez Montes y Juan Varo Zafra (coords.), Federico García Lorca, clásico moderno (1898-1998), Congreso internacional, Diputación de Granada, 2000, págs. 110-134 [pág. 110]), es el autor de un importante trabajo sobre “Santa Lucía y San Lázaro” en la introducción a su edición de este texto (Federico García Lorca, Santa Lucía y San Lázaro, Málaga, Centro Cultural de la Generación del 27, Málaga, 1989, pp. 9-72).

También han estudiado este poema Yara González, “Los ojos en Lorca a través de Santa Lucía y San Lázaro”, Hispanic Review, 40, 1972, pp. 145-161, y Terence McMullan, “Federico García Lorca’s Santa Lucía y San Lázaro and the Aesthetics of Transition”, Bulletin of Hispanic Studies, LXVII , 1990, pp. 1-⒛

De consulta imprescindible es el estudio que encabeza la edición Andrew Anderson a los Poemas en prosa, Granada, Comares-colección La Veleta, 2000, pp. 9-53, en el que realiza un importante análisis de conjunto de los textos (aborda cuestiones como la cronología, el contexto literario, la cuestión del género o la importancia decisiva de Salvador Dalí, además del estudio pormenorizado de los textos). También los estudia ampliamente Antonio Jiménez Millán, “Creación y teoría de vanguardia en un epistolario: las cartas de García Lorca a Sebastià Gasch (1927-1928)”, Promesa y desolación. El compromiso en los escritores de la Generación del 27, Universidad de Granada, 2001, pp. 53-6⒋ Puede consultarse además la introducción de Encarna Alonso Valero a Federico García Lorca, Pez, astro y gafas. Prosa narrativa breve, Palencia, Menoscuarto, pp. 9-30.

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FEDERICO GARCÍA LORCA

Poemas en prosa

Santa Lucía y San Lázaro

A Sebastià Gasch

A las doce de la noche llegué a la ciudad. La escarcha bailaba sobre un pie. «Una muchacha puede ser morena, puede ser rubia, pero no debe ser ciega.» Esto decía el dueño del mesón a un hombre seccionado brutalmente por una faja. Los ojos de un mulo, que dormitaba en el umbral, me amenazaron como dos puños de azabache. -Quiero la mejor habitación que tenga. -Hay una. -Pues vamos. La habitación tenía un espejo. Yo, medio peine en el bolsillo. «Me gusta.» (Vi mi «Me gusta>> en el espejo verde.) El posadero cerró la puerta. Entonces, vuelto de espaldas al helado campillo de azogue, exclamé otra vez: «Me gusta». Abajo, el mulo resoplaba. Quiero decir que abría el girasol de su boca. No tuve más remedio que meterme en la cama. Y me acosté. Pero tomé la precaución de dejar abiertos los postigos, porque no hay nada más hermoso que ver una estrella sorprendida y fija dentro de un marco. Una. Las demás hay que olvidarlas. Esta noche tengo un cielo irregular y caprichoso. Las estrellas se agrupan y extienden en los cristales, como las tarjetas y retratos en el esteríllo japonés. Cuando me dormía, ef exquisito minué de las buenas noches se iba perdiendo en las calles.

*

*

*

Con el nuevo sol, volvía mi traje gris a la plata del aire humedecido. El día de primavera era como una mano desmayada sobre un cojín. En la calle, las gentes iban y venían. Pasaron los vendedores de frutas, y los que venden peces del mar.

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Ni un pájaro. Mientras sonaban mis anillos en los hierros del balcón busqué la ciudad en el mapa, y vi cómo permanecía dormida en el amarillo, entre ricas venillas de agua, ¡distante del mar! En el patio, el posadero y su mujer cantaban un dúo de espino y violeta. Sus voces oscuras, como dos topos huidos, tropezaban con las paredes, sin encontrar la cuadrada salida del cielo. Antes de salir a la calle para dar mi primer paseo, los fui a saludar. -¿Por qué dijo usted anoche que una muchacha puede ser morena o rubia, pero no debe ser ciega? El posadero y su mujer se miraron de una manera extraña. Se miraron… equivocándose. Como el niño que se lleva a los ojos la cuchara llena de sopita. Después, rompieron a llorar. Yo no supe qué decir y me fui apresuradamente. En la puerta leí este letrero: Posada de Santa Lucía.

*

*

*

Santa Lucía fue una hermosa doncella de Siracusa. La pintan con dos magníficos ojos de buey en una bandeja. Sufrió martirio bajo el cónsul Pascasiano, que tenía los bigotes de plata y aullaba como un mastín. Comotodoslossantos,planteóyresolvióteoremasdeliciosos, ante los que rompen sus cristales los aparatos de Física. Ella demostró en la plaza pública, ante el asombro del pueblo, que mil hombres y cincuenta pares de bueyes no pueden con la palomilla luminosa del Espíritu Santo. Su cuerpo, su cuerpazo, se puso de plomo comprimido. Nuestro Señor, seguramente, estaba sentado con cetro y corona sobre su cintura. Santa Lucía fue una moza alta, de seno breve y cadera opulenta. Como todas las mujeres bravías, tuvo unos ojos demasiado grandes, hombrunos, con una desagradable luz oscura. Expiró en un lecho de llamas.

*

*

*

19

Era el cenit del mercado y la playa del día estaba llena de caracolas y tomates maduros. Ante la milagrosa fachada de

la catedral, yo comprendía perfectamente cómo San Ramón

Nonnato pudo atravesar el mar desde las Islas Baleares hasta

Barcelona montado sobre su capa, y cómo el viejísimo Sol de la China se enfurece y salta como un gallo sobre las torres musicales hechas con carne de dragón. Las gentes bebían cerveza en los bares y hacían cuentas

de multiplicar en las oficinas, mientras los signos + y x de

la Banca judía sostenían con la sagrada señal de la Cruz un

combate oscuro, lleno por dentro de salitre y cirios apagados. La campana gorda de la catedral vertía sobre la urbe una lluvia de campanillas de cobre, que se clavaban en los tranvías entontecidos y en los nerviosos cuellos de los caballos. Había olvidado mi baedeker y mis gemelos de campaña y me puse a

mirar la ciudad como se mira el mar desde la arena. Todas las calles estaban llenas de tiendas de óptica. En las fachadas miraban grandes ojos de megaterio, ojos

terribles, fuera de la órbita de almendra, que da intensidad

a los humanos, pero que aspiraban a pasar inadvertida su

monstruosidad, fingiendo parpadeos de Manueles, Eduarditos

y Enriques. Gafas y vidrios ahumados buscaban la inmensa

mano cortada de la guantería, poema en el aire, que suena, sangra y borbotea, como la cabeza del Bautista. La alegría de la ciudad se acababa de ir, y era como el niño recién suspendido en los exámenes. Había sido alegre, coronada de trinos y margenada de juncos, hasta hacía pocas horas, en que la tristeza que afloja los cables de la electricidad y levanta las losas de los pórticos había invadido las calles con

su rumor imperceptible de fondo de espejo. Me puse a llorar. Porque no hay nada más conmovedor que la tristeza nueva sobre las cosas regocijadas, todavía poco densa, para evitar que la alegría

se transparente al fondo, llena de monedas con agujeros. Tristeza recién llegada de los librillos de papel marca «El Paraguas», «El Automóvil» y «La Bicicleta»; tristeza del Blanco y Negro de 1910; tristeza de las puntillas bordadas en la enagua, y aguda tristeza de las grandes bocinas del fonógrafo. Los aprendices de óptico limpiaban cristales de todos tamaños con garnuzas y papeles finos produciendo un rumor de serpiente que se arrastra.

20

En la catedral, se celebraba la solemne novena a los ojos humanos de Santa Lucía. Se glorificaba el exterior de las cosas, la belleza limpia y oreada de la piel, el encanto de las superficies delgadas, y se pedía auxilio contra las oscuras fisiologías del cuerpo, contra el fuego central y los embudos de la noche, levantando, bajo la cúpula sin pepitas, una lámina de cristal purísimo acribillada en todas direcciones por finos reflectores de oro. El mundo de la hierba se oponía al mundo del mineral. La uña, contra el corazón. Dios de contorno, transparencia y superficie. Con el miedo al latido, y el horror al chorro de sangre, se pedía la tranquilidad de las ágatas y la desnudez sin sombra de la medusa. Cuando entré en la catedral se cantaba la lamentación de las seis mil dioptrías, que sonaba y resonaba en las tres bóvedas llenas de jarcias, olas y vaivenes como tres batallas de Lepanto. Los ojos de la Santa miraban en la bandeja con el dolor frío del animal a quien acaban de darle la puntilla. Espacio y distancia. Vertical y horizontal. Relación entre tú y yo. ¡Ojos de Santa Lucía! Las venas de las plantas de los píes duermen tendidas en sus lechos rosados, tranquilizadas por las dos pequeñas estrellas que arriba las alumbran. Dejamos nuestros ojos en la superficie como las flores acuáticas, y nos agazapamos detrás de ellos mientras flota en un mundo oscuro nuestra palpitante fisiología. Me arrodillé. Los chantres disparaban escopetazos desde el coro. Mientras tanto había llegado la noche. Noche cerrada y brutal, como la cabeza de una mula con anteojeras de cuero. En una de las puertas de salida estaba colgado el esqueleto de un pez antiguo; en otra, el esqueleto de un sera�ín, mecidos suavemente por el aire ovalado de las ópticas, que llegaba fresquísimo de manzana y orilla. Era necesario comer y pregunté por la posada. -Se encuentra usted muy lejos de ella. No olvide que la catedral está cerca de la estación del ferrocarril, y esa posada se halla situada al Sur, más abajo del río. -Tengo tiempo de sobra.

*

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21

Cerca estaba la estación del ferrocarril. Plaza ancha, representativa de la emoción coja que arrastra la luna menguante, se abría al fondo, dura como las tres de la madrugada. Poco a poco los cristales de las ópticas se fueron ocultando en sus pequeños ataúdes de cuero y níquel, en el silencio que descubría la sutil relación de pez, astro y gafas. El que ha visto sus gafas solas bajo el claro de luna, o abandonó sus impertinentes en la playa, ha comprendido, como yo, esta delicada armonía (pez, astro, gafas) que se entrechoca sobre un inmenso mantel blanco recién mojado de champagne. Pude componer perfectamente hasta ocho naturalezas muertas con los ojos de Santa Lucía. Ojos de Santa Lucía sobre las nubes, en primer término, con un aire del que se acaban de marchar los pájaros. Ojos de Santa Lucía en el mar, en la esfera del reloj, a los lados del yunque, en el gran tronco recién cortado. Se pueden relacionar con el desierto, con las grandes superficies intactas, con un pie de mármol, con un termómetro, con un buey. No se pueden unir con la montaña, ni con las rueca, ni con el sapo, ni con las materias algodonosas. Ojos de Santa Lucía. Lejos de todo latido y lejos de toda pesadumbre. Permanentes. Inactivos. Sin oscilación ninguna. Viendo cómo huyen todas las cosas envueltos en su di�ícil temperatura eterna. Merecedores de la bandeja que les da realidad, y levantados como los pechos de Venus, frente al monóculo lleno de ironía que usa el enemigo malo.

*

Eché a andar nuevamente, impulsado por mis suelas de

goma.

Me coronaba un magnífico silencio, rodeado de pianos de cola por todas partes. En la oscuridad, dibujado con bombillas eléctricas, se podía leer sin esfuerzo ninguno: Estación de San Lázaro.

*

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22

San Lázaro nació palidísimo. Despedía olor de oveja mojada. Cuando le daban azotes, echaba terroncitos de azúcar por la boca. Percibía los menores ruidos. Una vez confesó a su madre que podía contar en la madrugada, por sus latidos, todos los corazones que había en la aldea. Tuvo predilección por el silencio de otra órbita que arrastran los peces, y se agachaba lleno de terror, siempre que pasaba por un arco. Después de resucitar inventó el ataúd, el cirio, las luces de magnesio y las estaciones de ferrocarril. Cuando murió estaba duro y laminado como un pan de plata. Su alma iba detrás, desvirgada ya por el otro mundo, llena de fastidio, con un junco en la mano.

*

*

*

El tren correo había salido a las doce de la noche. Yo tenía necesidad de partir en el expreso de las dos de la madrugada. Entradas de cementerios y andenes. El mismo aire, el mismo vacío, los mismos cristales

rotos.

Se alejaban los raíles latiendo en su perspectiva de teorema, muertos y tendidos como el brazo de Cristo en la Cruz.

Caían de los techos en sombra, yertas manzanas de miedo. En la sastrería vecina, las tijeras cortaban incesantemente piezas de hilo blanco. Tela para cubrir desde el pecho agostado de la vieja, hasta la cuca del niño recién nacido. Por el fondo llegaba otro viajero. Un solo viajero. Vestía un traje blanco de verano con botones de nácar, y llevaba puesto un guardapolvo del mismo color. Bajo su jipi recién lavado, brillaban sus grandes ojos mortecinos entre su nariz afilada. Su mano derecha era de duro yeso, y llevaba, colgado del brazo, un cesto de mimbre lleno de huevos de gallina. No quise dirigirle la palabra. Parecía preocupado y como esperando que lo llamasen.

23

Se defendía de su aguda palidez con su barba de Oriente, barba que era el luto por su propio tránsito. Un realísimo esquema mortal ponía en mi corbata iniciales de níquel. Aquella noche, era la noche de fiesta en la cual toda España se agolpa en las barandillas, para observar un toro negro que mira al cielo melancólicamente y brama de cuatro en cuatro minutos. El viajero estaba en el país que le convenía y en la noche a propósito para su afán de perspectivas, aguardando tan sólo el toque del alba para huir en pos de las voces que necesariamente habían de sonar. La noche española, noche de almagre y clavos de hierro, noche bárbara, con los pechos al aire, sorprendida por un telescopio único, agradaba al viajero enfriado. Gustaba su profundidad increíble donde fracasa la sonda, y se complacía en hundir sus pies en el lecho de cenizas y arena ardiente sobre la que descansaba. El viajero andaba por el andén con una lógica de pez en el agua o de mosca en el aire; iba y venía, sin observar las largas paralelas tristes de los que esperan el tren. Le tuve gran lástima, porque sabía que estaba pendiente de una voz, y estar pendiente de una voz es como estar sentado en la guillotina de la Revolución francesa. Tiro en la espalda, telegrama imprevisto, sorpresa. Hasta que el lobo cae en la trampa, no tiene miedo. Se disfruta el silencio y se gusta el latido de las venas. Pero esperar una sorpresa, es convertir un instante, siempre fugaz, en un gran globo morado que permanece y llena toda la noche. El ruido de un tren se acercaba confuso como una paliza. Yo cogí mi maleta, mientras el hombre del traje blanco miraba en todas direcciones. Al fin, una voz clara, estambre de un altavoz autoritario, clamó al fondo de la estación: «¡Lázaro! ¡Lázaro! ¡Lázaro!». Y el viajero echó a correr, dócil, lleno de unción, hasta perderse en los últimos faroles. En el instante de oír la voz: «¡Lázaro! ¡Lázaro! ¡Lázaro!», se me llenó la boca de mermelada de higuera.

*

*

*

24

Hace unos momentos que estoy en casa. Sin sorpresa he hallado mi maletín vacío. Sólo unas gafas y un blanquísimo guardapolvo. Dos temas de viaje. Puros y aislados. Las gafas, sobre la mesa, llevaban al máximo su dibujo concreto y su fijeza extraplana. El guardapolvo se desmayaba en la silla en su siempre última actitud, con una lejanía poco humana ya, lejanía bajo cero de pez ahogado. Las gafas iban hacia un teorema geométrico de demostración exacta, y el guardapolvo se arrojaba a un mar lleno de naufragios y verdes resplandores súbitos. Gafas y guardapolvo. En la mesa y en la silla. Santa Lucía y San Lázaro.

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Nadadora sumergida

Pequeño homenaje a un cronista de salones

Yo he amado a dos mujeres que no me querían, y sin embargo no quise degollar a mi perro favorito. ¿No os parece, condesa, mi actitud una de las más puras que se pueden adoptar? Ahora sé lo que es despedirse para siempre. El abrazo diario tiene brisa de molusco. Este último abrazo de mi amor fue tan perfecto, que la gente cerró los balcones con sigilo. No me haga usted hablar, condesa. Yo estoy enamorado de una mujer que tiene medio cuerpo en la nieve del norte. Una mujer amiga de los perros y fundamentalmente enemiga mía. Nunca pude besarla a gusto. Se apagaba la luz, o ella se disolvía en el frasco de whisky. Yo entonces no era aficionado a la ginebra inglesa. Imagine usted, amiga mía, la calidad de

mi dolor.

Una noche, el demonio puso horribles mis zapatos. Eran las tres de la madrugada. Yo tenía un bisturí atravesado

en mi garganta y ella un largo pañuelo de seda. Miento. Era la

cola de un caballo. La cola del invisible caballo que me había

de arrastrar. Condesa: hace usted bien en apretarme la mano.

Empezamos a discutir. Yo me hice un arañazo en la frente y ella con gran destreza partió el cristal de su mejilla. Entonces nos abrazamos. Ya sabe usted lo demás. La orquesta lejana luchaba de manera dramática con las hormigas volantes. Madame Barthou hacía irresistible la noche con sus enfermos diamantes del Cairo y el traje violeta de Olga Montcha acusaba, cada minuto más palpable, su amor por el muerto Zar. Margarita Gross y la españolísima Lola Cabeza de Vaca, llevaban contadas más de mil olas sin ningún resultado. En la costa francesa empezaban a cantar los asesinos de

los marineros y los que roban la sal a los pescadores. Condesa: aquel último abrazo tuvo tres tiempos y se

desarrolló de manera admirable.

26

Desde entonces dejé la literatura vieja que yo había cultivado con gran éxito. Es preciso romperlo todo para que los dogmas se purifiquen y las normas tengan nuevo temblor. Es preciso que el elefante tenga ojos de perdiz y la perdiz pezuñas de unicornio. Por un abrazo sé yo todas estas cosas y también por este gran amor que me desgarra el chaleco de seda. ¿No oye usted el vals americano? En Viena hay demasiados helados de turrón y demasiado intelectualismo. El vals americano es perfecto como una Escuela Naval. ¿Quiere usted que demos una vuelta por el baile?

*

*

*

A la mañana siguiente fue encontrada en la playa la Condesa de X 1 con un tenedor de ajenjo clavado en la nuca. Su muerte debió ser instantánea. En la arena se encontró un papelito manchado de sangre que decía así: «Puesto que no te puedes convertir en paloma, bien muerta estás». Los policías suben y bajan las dunas montados en bicicleta. Se asegura que la bella Condesa de X era muy aficionada a la natación, y que esta ha sido la causa de su muerte. De todas maneras podemos afirmar que se ignora el nombre de su maravilloso asesino.

1 En uno de los textos en prosa de Dalí, “Pez perseguido por una uva” aparece la “Baronesa de X”. Las coincidencias entre estos dos textos son constantes, dentro de ese proceso de búsqueda común de ambos autores.

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Suicidio en Alejandría

13 y 22

Cuando pusieron la cabeza cortada sobre la mesa del despacho, se rompieron todos los cristales de la ciudad. Será necesario calmar a esas rosas, dijo la anciana. Pasaba un automóvil y era un 13. Pasaba otro automóvil y era un 22. Pasaba una tienda y era un 13. Pasaba un kilómetro y era un 22. La situación se hizo insostenible. Había necesidad de romper para siempre.

12 y 21

Después de la terrible ceremonia, se subieron todos a la última hoja del espino, pero la hormiga era tan grande, tan grande, que se tuvo que quedar en el suelo con el martillo y el ojo enhebrado.

11 y 20

Luego se fueron en automóvil. Querían suicidarse para dar ejemplo y evitar que ninguna canoa se pudiera acercar a la orilla.

10 y 19

Rompían los tabiques y agitaban los pañuelos. ¡Genoveva! ¡Genoveva! ¡Genoveva! Era de noche, y se hacía precisa la dentadura y el látigo.

9 y 18

Se suicidaban sin remedio, es decir, nos suicidábamos. ¡Corazón mío! ¡Amor! La Tour Eiffel es hermosa y el sombrío Támesis también. Si vamos a casa de Lord Butown nos darán la cabeza de langosta y el pequeño círculo de humo. Pero nosotros no iremos nunca a casa de ese chileno.

28

8 y 17

Ya no tiene remedio. Bésame sin romperme la corbata. Bésame, bésame.

7 y 16

Yo, un niño, y tú, lo que quiera el mar. Reconozcamos que la mejilla derecha es un mundo sin normas y la astronomía, un pedacito de jabón.

6 y 15

Adiós. ¡Socorro! Amor, amor mío. Ya morimos juntos. ¡Ay! Terminad vosotros por caridad este poema.

5

4

y 14

y 13

Al llegar este momento vimos a los amantes abrazarse sobre las olas.

3

2

1

y 12

y 11

y 10

Un golpe de mar violentísimo barrió los muelles y cubiertas de los barcos. Sólo se sentía una voz sorda entre los peces que clamaba.

9

8

7

6

5

4

3

2

1

0

29

Nunca olvidaremos los veraneantes de la playa de Alejandría, aquella emocionante escena de amor que arrancó lágrimas de todos los ojos.

30

Amantes asesinados por una perdiz

Hommage à Guy de Maupassant 2

-Los dos lo han querido -me dijo su madre-. Los dos. -No es posible, señora -dije yo-. Usted tiene demasiado temperamento, y a su edad ya se sabe por qué caen los alfileres del rocío. -Calle usted, Luciano, calle usted … -No, no, Luciano no. Para resistir este nombre, necesito contener el dolor de mis recuerdos. ¿Y usted cree que aquella pequeña dentadura y esa mano de niño que se han dejado olvidada dentro de la ola, me pueden consolar de esta tristeza? -Los dos lo han querido -me dijo su prima-. Los dos. Me puse a mirar el mar y lo comprendí todo. ¿Será posible que del pico de esa paloma cruelísima que tiene corazón de elefante salga la palidez lunar de aquel transatlántico que se aleja? -Recuerdo que tuve que hacer varias veces uso de mi cuchara para defenderme de los lobos. Yo no tengo culpa ninguna; usted lo sabe. ¡Dios mío! Estoy llorando. -Los dos lo han querido -dije yo-. Los dos. Una manzana será siempre un amante, pero un amante no podrá ser jamás una manzana. -Por eso se han muerto. Por eso. Con veinte ríos y un solo invierno desgarrado.

*

*

*

-Fue muy sencillo. Se amaban por encima de todos los museos. Mano derecha, con mano izquierda.

2 La alusión a Maupassant nos marca una dirección muy distinta a los postulados defendidos por Dalí y nos da idea de la enorme tensión en la que se sitúa la estética lorquiana en estos años.

31

Mano izquierda, con mano derecha. Pie derecho, con pie derecho. Pie izquierdo, con nube. Cabello, con planta de pie. Planta de pie, con mejilla izquierda. ¡Oh mejilla izquierda! ¡Oh noroeste de barquitos y hormigas de mercurio! … Dame el pañuelo, Genoveva,

voy a llorar… Voy a llorar hasta que de mis ojos salga una muchedumbre de siemprevivas…

Se acostaban.

No había otro espectáculo más tierno… ¿Me ha oído usted?

¡Se acostaban! Muslo izquierdo, con antebrazo izquierdo. Ojos cerrados, con uñas abiertas. Cintura, con nuca, y con playa.

Y las cuatro orejitas eran cuatro ángeles en la choza

de la nieve. Se querían. Se amaban. A pesar de la Ley de la

gravedad. La diferencia que existe entre una espina de rosa y una Star es sencillísima. Cuando descubrieron esto, se fueron al campo.

Se amaban.

¡Dios mío! Se amaban ante los ojos de los químicos. Espalda, con tierra,

tierra, con anís. Luna, con hombro dormido.

Y las cinturas se entrecruzaban con un rumor de

vidrios.

Yo vi temblar sus mejillas cuando los profesores de la

Universidad les traían hiel y vinagre en una esponja diminuta.

Muchas veces tenían que espantar a los perros que gemían por las yedras blanquísimas del lecho. Pero ellos se amaban.

32

Eran un hombre y una mujer,

o sea,

un hombre

y un pedacito de tierra, un elefante

y un niño,

un niño y un junco.

Eran dos mancebos desmayados

y una pierna de níquel.

¡Eran los barqueros! Sí. Eran los terribles barqueros del Guadiana que machacan con sus remos todas las rosas del mundo. El viejo marino escupió el tabaco de su boca y dio grandes voces para espantar a las gaviotas. Pero ya era demasiado tarde.

Cuando las mujeres enlutadas llegaron a la casa del Gobernador éste comía tranquilamente almendras verdes y pescados fríos en un exquisito plato de oro. Era preferible no haber hablado con él. En las islas Azores. Casi no puedo llorar. Yo puse dos telegramas, pero desgraciadamente ya era

tarde.

Muy tarde. Sólo sé deciros que dos niños que pasaban por la orilla del bosque, vieron una perdiz que echaba un hilito de sangre por el pico. Ésta es la causa, querido capitán, de mi extraña melancolía.

33

Degollación del bautista

A Lluís Montanyà

Bautista

¡Ay!

Los negros

¡Ay! ¡ay!

Bautista

¡Ay! ¡ay!

Los negros

¡Ay ay ay!

Bautista

¡Ay ay ay!

Los negros

¡Ay ay ay ay!

Al fin vencieron los negros. Pero la gente tenía la convicción de que ganarían los rojos. La recién parida tenía un miedo terrible a la sangre, pero la sangre bailaba lentamente con un oso teñido de cinabrio bajo sus balcones. No era posible la existencia de los paños blancos, ni era posible el agua dulce en los valles. Se hacía intolerable la presencia de la luna, y se deseaba el toro abierto, el toro desgarrado con el hacha y las grandes moscas gozadoras. El escalofrío de los planetas repercutía sobre las yemas de los dedos y en las familias se empezaba a odiar el llanto, el llanto de perdigones que apaga la danza y agrupa las migas de pan.

Las cintas habían destronado a las serpientes y el cuello

de la mujer se hacía posible al humo y a la navaja barbera.

Bautista Los negros Bautista Los negros Bautista Los negros Los rojos (apareciendo súbitamente)

¡Ay ay ay ay! ¡ay ay ay! ¡ay ay ay! ¡ay ay! ¡ay ay! ¡ay! ¡Ay ay ay ay!

Ganaban los rojos. En cegadores triángulos de fuego. Era preciso algún beso al niño muerto de la cárcel para poder masticar aquella flor abandonada. Salomé tenía más de siete dentaduras postizas y una redoma de veneno. ¡A él, a él! Ya llegaban a la mazmorra. Tendrá que luchar con la raposa y con la luna de las tabernas. Tendrá que luchar, tendrá que luchar, tendrá que

34

luchar, tendrá que luchar. ¿Será posible que las palomas que habían quedado en

silencio y las siemprevivas golpeen la puerta de manera tan furiosa? Hijo mío. Niño mío de ojos oblicuos, cierra esa puerta sin que nadie pueda sospechar de ti. ¡Ya vienen los hebreos! ¡Ya vienen! Bajo un cielo de paños recogidos y monedas falsas. Me duelen las palmas de las manos a fuerza de sostener patitas de gorriones. Hijo. ¡Amor! Un hombre puede recorrer las colinas en busca de su pistola y un barbero puede y debe hacer cruces de sangre en los cuellos de sus clientes, pero nosotros no debemos asomarnos a la ventana. Ganan los rojos. Te lo dije. Las tiendas han arrojado todas las chalinas a la sangre. Se asegura en la dirección de policía que el rubor ha subido un mil por mil.

Bautista

Navaja

Los rojos

cuchillo cuchillo.

Bautista

Navaja navaja

Los rojos

cuchillo cuchillo cuchillo

Bautista

Navaja navaja navaja

Los rojos

cuchillo cuchillo cuchillo cuchillo.

Vencieron al fin en el último goal. Bajo un cielo de plantas de pie. La degollación fue horripilante. Pero maravillosamente desarrollada. El cuchillo era prodigioso. Al fin y al cabo la carne es siempre panza de rana. Hay que ir contra la carne. Hay que levantar fábricas de cuchillos. Para que el horror mueva su bosque intravenoso. El especialista de la degollación es enemigo de las esmeraldas. Siempre te lo había dicho, hijo mío. No conoce el chiclet, pero conoce el cuello tiernísimo de la perdiz viva. El Bautista estaba de rodillas. El degollador era un hombrecito minúsculo. Pero el cuchillo era un cuchillo. Un cuchillo chispeante, un cuchillo de chispas con los dientes apretados. Primero hizo un profundo ojal en el sitio donde el cuello se desmaya para buscar el hombro. Por allí entró cortando toda la luna y puso lívida la parte superior de la frente. Esto fue lo genial, y lo que los profesionales aplaudieron; lo demás fue pura técnica, sin la menor línea inspirada.

35

El griterío del Stadium hizo que las vacas mugieran en todos los establos de Palestina. La cabeza del luchador

celeste estaba en medio de la arena. Las jovencitas se teñían las mejillas de rojo y los jóvenes pintaban sus corbatas en el cañón estremecido de la yugular desgarrada.

.La cabeza de Bautista Los rojos La cabeza de Bautista Los rojos La cabeza de Bautista Los rojos

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¡Luz! Filo. ¡Luz! ¡luz! Filo filo. Luz luz luz. Filo filo filo filo.

Degollación de los inocentes

Tris tras. Zig zag, rig rag, milg malg. La piel era tan tierna que salía íntegra. Niños y nueces recién cuajados. Los guerreros tenían raíces milenarias, y el cielo, cabelleras mecidas por el aliento de los anfibios. Era preciso cerrar las puertas. Pepito. Manolito. Enriquito. Eduardito. Jaimito. Emilito. Cuando se vuelvan locas las madres querrán construir una fábrica de sombreros de pórfido, pero no podrán nunca con esta crueldad atenuar la ternura de sus pechos derramados. Se arrollaban las alfombras. El aguijón de la abeja hacía posible el manejo de la espada. Era necesario el crujir de huesos y el romper las presas de los ríos. Una jofaina y basta. Pero una jofaina que no se asuste del chorro interminable, que ha de sonar durante tres días. Subían a las torres y descendían hasta las caracolas. Una luz de clínica venció al fin a la luz untosa del hospital. Ya era

posible operar con todas garantías. Yodoformo y violeta, algodón

y plata de otro mundo. ¡Vayan entrando! Hay personas que se

arrojan desde las torres a los patios y otras desesperadas que se

clavan tachuelas en las rodillas. La luz de la mañana era cortante

y el viento aceitoso hacía posible la herida menos esperada. Jorgito. Alvarito. Guillermito. Leopoldito. Julito.

Joseíto. Luisito. Inocentes. El acero necesita calores para crear las nebulosas y ¡vamos a la hoja incansable! Es mejor ser medusa

y flotar que ser niño. ¡Alegrísima degollación! Función lógica

de la sangre sin luz que sangra sus paredes. Venían por las calles más alejadas. Cada perro llevaba un piececito en la boca. El pianista loco recogía uñas rosadas para

construir un piano sin emoción y los rebaños balaban con los cuellos partidos. Es necesario tener doscientos hijos y entregarlos a la degollación. Solamente de esta manera sería posible la autonomía del lirio silvestre. ¡Venid! ¡Venid! Aquí está mi hijo tiernísimo, mi hijo de cuello fácil. En el rellano de la escalera lo degollarás fácilmente.

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Dicen que se está inventando la navaja eléctrica para reanimar la operación.

¿Os acordáis del ruiseñor con las dos patitas rotas? Estaba entre los insectos, creadores de los estremecimientos

y las salivillas. Puntas de aguja. Y rayas de araña sobre las

constelaciones. Da verdadera risa pensar en lo fría que está el agua. Agua fría por las arenas, cielos fríos y lomos de caimanes. Aquí en las calles corre lo más escondido, lo más gustoso, lo que tiñe los dientes y pone pálidas las uñas. Sangre. Con toda

la fuerza de su g.

Si meditamos y somos llenos de piedad verdadera daremos la degollación como una de las grandes obras de misericordia. Misericordia de la sangre ciega que quiere, siguiendo la ley de su naturaleza, desembocar en el mar. No hubo siquiera una voz. El Jefe de los hebreos atravesó la plaza

para calmar a la multitud. A las seis de la tarde ya no quedaban más que seis niños por degollar. Los relojes de arena seguían sangrando pero ya estaban secas todas las heridas. Toda la sangre estaba ya cristalizada cuando comenzaron

a surgir los faroles. Nunca será en el mundo otra noche igual. Noche de vidrios y manecitas heladas. Los senos se llenaban de leche inútil. La leche maternal y la luna sostuvieron la batalla contra

la sangre triunfadora. Pero la sangre ya se había adueñado de

los mármoles y allí clavaba sus últimas raíces enloquecidas.

38

Coer Azul. Corazón bleu

Tú estabas en Biarritz, a pesar de que los insectos no me habían dicho nada. [Cuatro montes.] Amiga mía. [No] Entonces no había más que un perrillo recién nacido en el cielo y un[a] [cabeza] pie de lacre que se agitaba pendiente de un largo hilo de seda.

En la rosa de tinta estaba mi amor, [pero] aunque tú [te] [creías] creyeras que estaba en el Casino. [Au grand Casino. (ja, ja)] No me importa que el príncipe de Gales tenga miradas

de recambio ni que aquella bailarina javanesa enemiga tuya, te persiga con las tijeras para que no oigas el mar. [La lluvia cae a pesar del dolor de la pantera] Si tú quieres puedes amar [a los barcos enteros] a las dotaciones de los barcos y enviarme fotogra�ías de todos los dedos que han amasado tu cintura. Yo quiero que te enamores de [todos] todos los hombres, de todos los músicos del jazz. No hay[a] nada más parecido a

un saxofón que un abrazo bien dado. [Son exactamente iguales

que un grano de sal.] Amiga mía enjuta. Amiga mía [gimnástica] de ojos oblicuos, de espalda combada. Deja tu sistema de venas en

un maniquí. Entrega a los perros [de los] marinos el [encanto]

rojo de tus músculos. Da tu cintura a las ancas del potro y tus rodillas al [¿]tornero[?] de espuelas pero … ¡por Dios! ¡que no caiga la lluvia de Biarritz en tus labios! No, no, no hagas eso. [Ten misericordia de mí. Si [[lo haces]] esto ocurre me enteraré y cuando vengas [[para humillarte]] para vengarme [[te comparé un hotelito [y] amueblado y]] te regalaré 300 pesetas. Amiga mía gimnástica, evítame este dolor.] La lluvia de Biarritz es la

única que no se parece al rocío y sería incorrecto por parte tuya. Si esto ocurriese, me vengaría con saña. ¿Lo oyes? Te regal[ar]ía trescientas pesetas[Oyelo bien.] con lágrimas en

mi cuello. Trescientas. Amiga mía de sortija [negra] oscura y

cinturón marcado. Evítame este nuevo dolor.

39

Corazón bleu y coer azul

Y O : Cuando subo y bajo las escaleras no me acuerdo del

ascensor. Del ascensor me acuerdo en el desierto o en la mesa del café. Para unir un término vulgar y lejano con la pequeña paloma que late entre mis dedos tengo necesidad de echar a volar mis cincuenta mil pares de ojos, mi colegio de violetas, por el aire mal temperado. Al fin y al cabo y por ellos, veo el hilo quebradizo que una a todas las cosas con cada cosa y a cada cosa con todas las demás.

M I A M I G O : No te debes preocupar por las relaciones sino por las mismas cosas aisladas. Nada más antipoético que

la relación lógica entre dos objetos de la clase que sean. Hay

que romper las amarras [en l] de las rela[la]ciones visibles y las invisibles. Hay que dejar que los objetos y los conceptos vayan

libremente por donde quieran, que luchen, que vuelen para que el mundo sea más divertido y pueda existir la verdadera poesía. Los poetas tenéis un miedo horrible a perder la cabeza y un amor incomprensible a [lo que se han convenido llamar]

la calidad lógica. Es absurdo que te conformes a que el zapato

no sirva nada más que de zapato y la cuchara de cuchara. El zapato y la cuchara son dos formas de una extrema belleza y de una vida propia tan intensa como la tuya y sobre todo tienen una capacidad de aventura que tú no sospechas siquiera.

P O E T A : ¡Ay vamos! Yo puedo convertir el zapato en un

barquito o…

A [M 1 G O] : ¡No! ¡no! El zapato no es nada más que un

zapato, sin inventarle nueva personalidad, zapato que puede

ir con una aceituna o con una nariz, por el mar del Sur, en

medio de una simple emoción de brisa.

P [ O E T A] : Perfectamente. Es un hecho poético más.

A [M 1 G O]: No. Poético no, real, realísimo, vivo [de]. Claro

que poético, porque poético es todo, pero vivo, sin fantasía,

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como una hormiga, como un chorro de agua. Los hechos poéticos se quedan encerrados en los libros y no transmeten [sic]. [Yo h]Ha~lo de lo que se ve con los ojos. Yo he visto un burro con cabeza de ruiseñor y una gran ola como tres leones de agua, detenida por el pavor que le causaba un granito de sal.

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Meditaciones a la muerte de la madre de Charlot

[falta la primera hoja del manuscrito]

Meditación 1.ª

Reconozcamos que California es una bellísima ciudad. Hay demasiadas bicicletas, es [verdad] cierto, pero tiene en cambio más de un millón de telefonistas con electricidad en los senos. Cuando yo estuve en California fui huésped de la madre de Charles Chaplin. Era una señora sumamente delgada que lloraba todos los días al sonar el ángelus. Silvestre y tierna. Aunque los periódicos lo digan, ella no fue nunca una intelectual. Se ponía los zapatos de su marido. Fue una mujer algo desastrada, de esas que de pronto guisan un faisán de manera maravillosa. [Reconocía a dos genios. Shakespeare y su hijo.] Cuando su hijo se comió el zapato, ella comprendió que debía morir porque su misión estaba cumplida. La mojama inglesa sabe tenderse a tiempo en el ata[h]úd. [En el duelo los vecinos decían] El duelo ha sido una preciosidad. Los vecinos lloraban diciendo: ¡Ay, pobre señora, tanto como le gustaba la mostaza, pobre, pobre, tanto como le gustaba la mostaza! [Y una soltera] Y se dice que una soltera, enemiga del cine, [exclama (ilegible) ¡pobres gallinas ponedoras!] se compró cuatro dentaduras de níquel para reírse del entierro. [Señora mía: Tengo la preocupación] de que en California no hay bastantes grullas para que den guardia a tu cadáver. Por eso te hago un duelo de lágrimas. [Ha dado la coincidencia de que ahora me gusta mucho llorar. Llorar es una cosa preciosa. Todavía no se han enterado los renacentistas.] Adiós, madre de Charlot. Tu tragedia como actriz [fue la] ha sido lo más emocionante del teatro moderno. Querías poner ojos de leona en celo representando a Shakespeare y ponías ojos de boxeadora herida. Otelo, en vez de estrangularte, te daba un directo en la [barbilla] barba. ¡Oh madrecita del gran idiota! ¡Oh Desdémona K.O.!

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Adiós. Adiós. Adiós. ¿Para qué te fuiste a Norteamérica con un pequeño baúl y una pluma de pavo real? ¡Dime! ¿Quién fue el primero que puso a tu hijo los pantalones de [acordeón] Caifás y el sombrero de espinas? [¡Oh Mater Comicosa! ¡Descansa!] [Meditemos.]

[Vox po} Voz del pueblo

Que se ha muerto la madre de Charles Chaplin. Muerta la llevan en un calcetín.

El calcetín era de Pío Nono. Muerta la llevan en una botella de Anís del Mono.

La botella era de Enriqueta. Muerta la llevan en bicicleta.

La bicicleta era de Manolito. Muerta la llevan en un [aerolito] gambusito.

El [aereolito] gambusito era de un chivo. Muerta la llevan en un objetivo.

El objetivo era de Chaplin. Muerta la llevan en rueda sin fin.

[Meditación 2.ª]

Existe una diferencia marcadísima entre todos los hombres y Charlot. Todos los hombres se ríen de los peces de colores y [Charlot llora por los peces de colores, se llora de los peces de colores,] Charlot se llora de los peces de colores. En ninguna estética se ha usado el llanto de esta manera tan pura. El llanto ha sido siempre una consecuencia. Charlot hace del llanto causa, fuente aislada sin relaciones con el tema que lo produce. Llanto redondo. Llanto en sí mismo.

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La risa se entrega a los peces de colores porque la risa es abundante [y no] y no cuesta esfuerzo. Después de entregar risa

a la mujer, al cielo y a [las cimas] los aires alegres de primavera,

queda todavía risa para los elefantes y para los peces de colores, los [tristes] quietos, los alejadísimos peces de colores. El llanto es otra cosa. Se entrega al amor y al muerto que se despide.

El que llora se gasta como un cirio. Todos son avaros de sus lágrimas por esta razón. Charlot, por el contrario, entrega su llanto a los peces

de colores dando ejemplo de sabiduría y de humildad nunca igualadas. Por eso todos sus actos y sus gestos tienen un nuevo sentido. Al muerto le da su bigotito [tierno] [precioso] universal y precioso, [al hambre] al hambre le da su serenidad, a la tempestad desencadenada el vaivén inefable de sus hombros, pero a los peces, a los pobrecitos y absurdos peces de colores, les entrega su llanto sin [causa] norma, su llanto recién [sacado] cuajado [de] en los cristales por donde resbala. Ahora, al recibir la noticia de la muerte de su madre [su mamá], Charlot no ha llorado tampoco. Charlot se ha desmayado. Éste ha sido el rasgo más [bello] comprometedor [de] para su obra, tan inefable y tan esperado que parece increíble. De pronto se ha descubierto el corazón de señorita que tenía guardado. Charlot con alas. Charlot de los cisnes. Charlot de los lirios del valle. [Charlot ilegible] Charlot del lenguaje de los abanicos y el rubor de novia. Cursi. Bello. Femenino. Astronómico. ¿Cómo ha sido el desmayo de este hombre? Los públicos hubieran deseado verlo caer en esas terribles chumberas del Oeste llenas de agujas donde se sientan

a veces los personajes del cine; [otras] algunas personas de

los pueblos amigas de los trucos inocentes hubiesen deseado [verlo ca] verlo resbalar sobre una serpiente o romper el agua del estanque con su cuerpo transido. En realidad, el desmayo ha sido en la butaca de su dormitorio. Contra el dolor del telegrama abierto, luchaba el aire rápido del [abani] pay-pay que agitaba la doncella. [Mi ilegible] A la gente le ha gustado [mucho] en extremo este desmayo que da la clave de muchas películas incomprensibles y hace auténtica la fama de triste

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corriente que iba tomando Charlot.

Mi opinión [por esto] es contraria a [este] su

desvanecimiento. Charlot no ha debido desmayarse nunca

por una causa tan apropiada. Charlot, al recibir la noticia, pudo haber disimulado, envolviendo sus ojos en uno de esos diálogos [infinitos] [natura] realistas que sostiene con la luna y haber dado su desmayo a los peces de colores, únicos capaces de no entenderlo, para afirmar y concretar el fundamento de su [estética] especial manera. [Pero ha ilegible] Cuando volvió en sí tomó un automóvil y se fue a casa de su mamá. En la puerta ya lo estaban aguardando los mormones, que son los primeros que acuden a todos los duelos de los Estados Unidos. Mister Coolidge, enterado de la noticia, envió un expresivo telegrama que decía 1 am sorry, que significa en español «Lo siento mucho». Charlot inmediatamente contestó [con este] de esta manera Thank you, que significa en español «muchas gracias». Está siendo muy elogiado este rasgo del presidente. La madre de Charlot fue amortajada por [una] su [monja] perro favorito ayudado por una monja que [pesaba 300 kilos] se llama[ba] sor Clara Bontsw [sic]. El rostro de la muerta [era] estaba sereno, sin que la menor paloma ni la más insignificante hormiga lo turbase. Charlot ha tenido la delicadeza de admitir todas las coronas.

Don Benito Musolini [sic] ha enviado una de balas de

fusil en cuyo centro se abre una hermosa ópera italiana de plata maciza. Roquefeller [sic], una de esparto. Los judíos del noroeste se han excusado achacando su inhibición a la fragilidad de las flores. Charlot ha puesto a los pies del cadáver la primera camisita que llevó de niño. [Empiezan a llegar por todos los caminos gentes [[curiosas]] curiosas que vienen al entierro.] Como cae la nieve [con gran] en grandes masas, se teme

que Noruega intervenga en el asunto y haya reclamaciones por parte del ministerio de Estado.

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Cuatro automóviles están dispuestos para partir a gran velocidad en el instante [en] que la tierra [caiga sobre] cubra el ata[h]úd. Más de un millón de estrellas han desfilado [bajo] sobre los paños de terciopelo negro. El duelo de California es tan grande, que el gobernador ha mandado ramos de magnolias a todos los grifos de gasolina.

[faltan las hojas 10 y 11 del manuscrito]

[Llevemos] Demos cosas alegres a la muerta feliz, [ojitos de ratón y botellas de anís.] besitos de ratón y suspiros de anís.

[Ya se llevan a la madre de Charles Chaplin. La caja es de acero gris con 20 de zinc.]

Llevemos cosas tiernas a la muerta de ayer, [una vieja ilegible] [un niño sin cabeza] medio niño dormido y agujas de coser.

Los vecinos ofrecen limonada a Charlot. [Las pianolas heridas se ilegible] Los estudiantes viejos le compran un bastón.

¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!

192⒏

1 de Septiembre.

[al reverso de la hoja 9 del manuscrito]

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Transverberación de Charlot

San Gabriel de películas y remos enciende frágil su linterna sorda. Grises de New York, ángulos puros

[al reverso de la hoja 12 del manuscrito] Que se ha muerto la madre de Charlot. La caja se la ha regalado Mister Henry Ford.

Charlot en la ventana no cesa de llorar … Sus lágrimas lo llenan de mijitas de pan.

Cerca del cementerio la besa un inventor de mañanas sin lluvia para piso interior.

Tres pájaros mecánicos cantaban sin cesar Edison si quisiera la podría resucitar.

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La gallina

(Cuento para niños tontos)

Había una gallina que era idiota. He dicho idiota. Pero era más idiota todavía. Le picaba un mosquito y salía corriendo. Le picaba una avispa y salía corriendo. Le picaba un murciélago y salía corriendo. Todas las gallinas temen a las zorras. Pero esta gallina quería ser devorada por ellas. Y es que la gallina era una idiota. No era una gallina. Era una idiota. En las noches de invierno la luna de las aldeas da grandes bofetadas a las gallinas. Unas bofetadas que se sienten por las calles. Da mucha risa. Los curas no podrán comprender nunca por qué son estas bofetadas, pero Dios sí. Y las gallinas también. Será menester que sepáis todos que Dios es un gran monte VIVO. Tiene una piel de moscas y encima una piel de avispas y encima una piel de golondrinas y encima una piel de lagartos y encima una piel de lombrices y encima una piel de hombres y encima una piel de leopardos y todo. ¿Veis todo? Pues todo, y además una piel de gallinas. Esto era lo que no sabía nuestra amiga. ¡Da risa considerar lo simpáticas que son las gallinas! Todas tienen cresta. Todas tienen culo. Todas ponen huevos. ¿Y qué me vais a decir? La gallina idiota odiaba los huevos. Le gustaban los gallos, es cierto, como les gusta a las manos derechas de las personas esas picaduras de las zarzas o la iniciación del alfilerazo. Pero ella odiaba su propio huevo. Y sin embargo no hay nada más hermoso que un huevo. Recién sacado de las espigas, todavía caliente, es la perfección de la boca, el párpado y elló bulo de la oreja. La mejilla caliente de la que acaba de morir. Es el rostro. ¿No lo entendéis? Yo sí. Lo dicen los cuentos japoneses, y algunas mujeres ignorantes también lo saben. No quiero defender la belleza enjuta del huevo, pero ya que todo el mundo alaba la pulcritud del espejo y la alegría de los que se revuelcan en la hierba, bien está que yo defienda un huevo contra una gallina. Un huevo inocente contra una gallina idiota.

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Lo voy a decir: una gallina amiga de los hombres. Una noche la luna estaba repartiendo bofetadas a las gallinas. El mar y los tejados y las carboneras tenían la misma luz. Una luz donde el abejorro hubiera recibido las flechas de todo el mundo. Nadie dormía. Las gallinas no podían más. Tenían las crestas llenas de escarcha y los piojitos tocaban sus campanillitas eléctricas por el hueco de las bofetadas. Un gallo se decidió al fin. La gallina idiota se defendía. El gallo bailó tres veces pero los gallos no saben enhebrar bien las agujas. Tocaron las campanas de las torres porque tenían que tocar, y los cauces y los corredores y los que juegan al golf se pusieron tres veces morados y tintineantes. Empezó la lucha. Gallo listo. Gallina idiota. Gallina lista. Gallo idiota. Listos los dos. Los dos idiotas. Gallo listo. Gallina idiota. Luchaban. Luchaban. Luchaban. Así toda la noche. Y diez. Y veinte. Y un año. Y diez. Y siempre.

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Mi amor en el baño

Al entrar en el cuarto de baño cesaron los gritos. Yo procuraba romper todos los algodones pero el destino me jugaba una mala pasada. Al entrar en el cuarto de baño vi a mi amor que se dividía para no quererme. El sistema de venas latía sobre un maniquí. El sistema muscular pendía de los tubos hirientes. El sistema nervioso saltaba sobre una rana. El sistema de aire lloraba. [¿Y ilegible?] Cuatro sistemas y su sombra [en el agua] en la bañera pura.

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Federico García Lorca

(1898 - 1936)

Cronobiografía

Andrés Soria

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1898-1909

Federico García Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Fuentevaqueros, un pueblo de la Vega de Granada, a unos 20 kilómetros de la capital. Su padre, Federico García Rodríguez, era propietario agrícola y más tarde accionista de una azucarera de las que dieron prosperidad a la zona tras la pérdida de la caña cubana justo en 189⒏ Su madre, Vicenta Lorca, era maestra de párvulos. Era el mayor de tres hermanos ( en realidad, de cuatro: Luis nació en 1900 y murió en 1902) Francisco (n. en 1092), Concha (n. en 1903) e Isabel (n. en 1910).

En 1907 la familia se trasladó a Asquerosa (hoy Valderrubio), otro pueblo de la vega de Granada. (“Toda mi infancia es pueblo. Pastores, campos, cielo, soledad”). Entre 1908 y 1909 Federico residió en Almería, con su maestro de primeras letras don Antonio Rodríguez Espinosa. Allí empezó el bachillerato, pero enfermó y regresó a Granada antes del fin del curso. En 1909 la familia se trasladó a Granada.

1909- 1914

Federico (y después su hermano Francisco) estudió en el Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, aunque se examinaba en el Instituto. A pesar del nombre no era una institución religiosa, y algunos personajes suavemente grotescos de Doña Rosita la soltera fueron inspirados por profesores de ese Colegio. A la vez- y de modo más apasionado- estudió música con Antonio Segura. Tocaba el piano y llegó a componer alguna página de gusto finisecular. Aprendió también la guitarra, clásica y flamenca. Se hace amigo del pintor Manuel Ángeles Ortiz. Pasa los veranos en Málaga, donde conoce a Emilio Prados y Manuel Altolaguirre.

1915

Entre octubre de 1914 y febrero de 1915 obtuvo el grado de bachiller y se matriculó en la Universidad de Granada. En junio de 1915 aprobó las tres asignaturas del “período preparatorio” común a Filoso�ía y Letras y Derecho. (Notable en Lengua y Literatura españolas, Aprobado en Lógica Fundamental y Aprobado en Historia de España.) En el curso 1915-16, sacó Sobresaliente en Teoría de la Literatura y de las Artes en la convocatoria de junio. Su profesor era don Martín Domínguez Berrueta. Se matriculó en Derecho y obtuvo sendos Notables en Derecho Natural, Derecho Romano y Economía Política.

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A mismo tiempo formó parte de la tertulia del Rinconcillo,

en el café Alameda de Granada, a la que asistían entre otros los periodistas José Mora Guarnido, autor de una primera semblanza del poeta y de esos años (1957) - lo recuerda como músico, no como poeta, en un primer momento- y Constantino Ruiz Carnero, Francisco Soriano, el historiador Melchor Fernández Almagro, Antonio Gallego Burín, Miguel Pizarro, José Fernández Montesinos , su hermano Manuel, médico y luego cuñado del poeta, el grabador, escenógrafo , fotógrafo y diseñador Hermenegildo Lanz, el músico Ángel Barrios, el pintor Ismael González de la Serna. En 1915, los mayores del grupo lanzaron Andalucía 1915, una revista que seguía el modelo de España. Hasta 1923, recuerda Francisco García Lorca, no hubo elemento de relevancia intelectual en Granada que no pasara por esa tertulia. Entre otras actividades pusieron lápidas de cerámica en honor de personalidades ilustres relacionadas con Granada (Debussy, Gautier, Soto de Rojas), e inventaron al poeta apócrifo Isidoro Capdepón Fernández (llegaron a proponer su candidatura a la RAE). En esa tertulia hizo Lorca unas caricaturas que son sus primeros dibujos conocidos.

1916 Escribió la prosa autobiográfica “Mi pueblo”. En mayo murió

Antonio Segura, su profesor de música, y Federico dejó esos estudios. Pero inmediatamente se puso a escribir: prosa, poesía, teatro. Con la misma intensidad y tesón que si estudiara piano. En el curso 1916-17 logra Sobresaliente en Lengua y literatura latina , aunque no se presenta a Historia Universal

ni en junio ni en septiembre. En Derecho aprueba Historia

General del Derecho en junio, pero tampoco concurre al examen de Derecho Canónico ni al de Derecho Político ni en junio ni en septiembre.

Entre el 8 y el 16 de junio formó parte de un viaje de estudios por Andalucía, organizado por su profesor Martín Domínguez Berrueta, salmantino, ligado a la Institución Libre de Enseñanza –que tan importante iba a ser en su vida -. Fueron a Úbeda, Córdoba y Ronda, y el punto más más alto fue el encuentro en Baeza con Antonio Machado. En un segundo viaje, entre el 15 de octubre y el 8 de noviembre

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visitaron El Escorial, Ávila, Medina del Campo, Salamanca –donde conoció a Miguel de Unamuno–, Zamora ,Santiago de Compostela, La Coruña, Lugo, León, Burgos, Segovia

y

Madrid. En algunos de esos lugares , como Zamora, tocó

el

piano.

1917 La familia García Lorca se traslada a la Acera del Casino no

3⒈ Publica el ensayo “Divagación. Las reglas de la música” y

la prosa “Fantasía simbólica” en el Boletín del Centro Artístico

y Literario de Granada dedicado al centenario de Zorrilla. En abril volvió a Baeza con Domínguez Berrueta. 29 de junio:

escribe su primer poema: «Canción. (Ensueño y confusión)». En julio, nuevo viaje de estudios por Madrid, Burgos y Palencia. De estos viajes vienen las prosas que formarán su libro Impresiones y paisajes.

En el curso 1917-18, en Letras, se matricula nuevamente en Historia Universal, y en Lengua griega, Lengua arábiga, Paleogra�ía, Lengua latina (1o curso), Lengua Latina (2o curso) y Lengua Hebrea . En Derecho, en Derecho Canónico

y Derecho Político otra vez, en Derecho Administrativo, en

Derecho Penal y en Derecho Civil 1o curso). No se presenta

a ningún examen, ni en junio ni en septiembre.

1918 En marzo leyó en el Centro Artístico de Granada fragmentos Impresiones y paisajes, que se publicó al mes siguiente en una edición local. Entretanto sigue escribiendo las decenas de textos de cuya selección saldrá Libro de poemas. Mantiene correspondencia con Adriano del Valle.

1919 En primavera llegó a Madrid. Vivó en una pensión familiar con Mora Guarnido y frecuentó el Ateneo, donde conoció a Ángel del Río, Guillermo de Torre, Adolfo Salazar, Gerardo Diego, Pedro Salinas. En junio volvió a Granada y participó con un recital poético en un homenaje a Fernando de los Ríos, en el Centro. Conoció al dramaturgo y empresario teatral Gregorio Martínez Sierra y a la actriz Catalina Bárcena, quienes se comprometieron a estrenar una obra suya y en septiembre a conoce a Manuel de Falla, durante una visita de éste a Granada.

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Con cartas de presentación para Alberto Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes, (de Fernando de los Ríos a Juan Ramón Jiménez: “Ahí va ese muchacho lleno de anhelos románticos”; de Juan Ramón a Fernando de los Ríos:

“Su” poeta vino, y me hizo una escelentísima impresión.”) se trasladó en otoño a la Residencia de Estudiantes, calle Pinar no 21, en los Altos del Hipódromo, donde residiría por temporadas hasta 1928(“.Aquí escribo, trabajo, leo, estudio. Este ambiente es maravilloso “, le escribía a sus padres un años después). Allí comenzó su amistad con Luis Buñuel, José Bello y José Moreno Villa, Pepín Bello y volvió a encontrarse con Emilio Prados.

1920 El 22 de Marzo se estrenó El maleficio de la mariposa en el teatro Eslava de Madrid, con sonado fracaso, a pesar de que a

la cabeza del reparto estaban Catalina Bárcena y Encarnación

López “La Argentinita”, los decorados eran de Mignoni, la

música de Grieg y los figurines de Barradas. Muere Martín

Domínguez Berrueta. Su padre le obligó a continuar Letras

a partir de septiembre de 19⒛ Ya en enseñanza libre, se

matricula en Historia Universal, se examina y saca Aprobado

, en Literatura española (curso de investigación), donde le

dan “Sobresaliente y Premio” (es decir Matrícula de Honor)

y en Historia de la Lengua castellana, donde lo suspende

don Eloy Señán. Mora Guarnido cuenta que firmó una carta junto a otros estudiantes de Letras, contra el “rigor necio” del profesor, aunque su hermano Francisco advierte que Federico “ apenas había saludado la materia” . La matrícula de honor le cayó nada menos que por presentar la edición de un manuscrito autógrafo de Lope de Vega, de la comedia bíblica Barlaam y Josafat, prestado por el rinconcillista José Fernández Montesinos, que más adelante sería su concuñado y uno de los filólogos más distinguidos del siglo XX español, y que ya trabajaba en el Centro de Estudios Históricos. De vuelta en la Residencia, el 1 de noviembre participó en parodia teatral de Don Juan Tenorio, con con Luis Buñuel. Publicó poemas en la revista España. Comenzó a escribir las Suites, que no llegaría a ver publicadas en vida salvo de modo parcial.

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1921 Publicó poemas en la revista La Pluma, dirigida por Manuel Azaña, recoge poemas suyos. En febrero Manuel de Falla se instaló en Granada, su residencia habitual hasta el exilio en 1936 (“Se fue a Granada por silencio y tiempo, y Granada le sobredió armonía y eternidad”: Juan Ramón Jiménez). Junio:

en Madrid, en la imprenta de Gabriel Maroto salió Libro de poemas. El musicólogo Adolfo Salazar publicó un elogioso artículo en El Sol de Madrid. Trabaja en la Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita, para títeres de guante (“Cristobicas”). Juan Ramón Jiménez publica en su revista Índice algunas de las Suites. Por iniciativa de Manuel de Falla comienzan los preparativos del Concurso de Cante Jondo. Empieza a escribir poemas que irán a Canciones, (publicado en 1927) y casi todo el Poema del cante jondo, (publicado en 1931).

1922 “Entonces Falla se decidió a organizar un concurso de cante jondo con ayuda de todos los artistas españoles y la fiesta fue por todos los conceptos un triunfo y una resurrección” (Federico García Lorca, “Arquitectura del cante jondo”).En febrero dio en el Centro Artístico y Literario de Granada la conferencia “El cante jondo. Primitivo canto andaluz”, con la colaboración del guitarrista Manuel Jofré. En abril pasó pasa la Semana Santa con su hermano Francisco y con Falla en Sevilla, donde conoció al escritor y diplomático cubano José María Chacón y Calvo. En junio leyó composiciones de Poema del cante jondo en el acto de presentación del Concurso del Cante Jondo en el teatrito del hotel Alhambra Palace. El concurso tuvo lugar el 13 y el 14 de junio, en la plaza de los Aljibes de la Alhambra. Entre otros fueron premiados un viejo cantaor, Diego Bermúdez “El Tenazas”, y un niño que sería Manolo Caracol. Durante el verano, en Valderrubio, termina la Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita. Con Falla y Adolfo Salazar proyecta llevar el teatro de títeres por los pueblos de la Alpujarra. Se examina de Derecho Político (Aprobado), Derecho Administrativo (Sobresaliente), Derecho Internacional Público (Aprobado), Derecho Internacional Privado (Aprobado) y Hacienda Pública (Notable). En septiembre aprueba Derecho Canónico, saca Notable en Derecho Penal y Aprobado en Derecho Civil (1o curso) y en Procedimientos judiciales y Práctica forense.

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1923

Celebra una “Fiesta de arte moderno” en su casa de la Acera del Casino con motivo del día de Reyes. En ella se representó el Misterio de los Reyes Magos medieval, Los dos habladores, entremés de escuela cervantina, y La niña que riega la albahaca, cuento tradicional recogido por el propio García Lorca y hoy desaparecido; todo con Falla al clave, títeres de Hermenegildo Lanz y decorados y realización de Lanz y García Lorca. Comienza a trabajar en Lola la comedianta, obra cómica con música de Falla, también para muñecos. En enero se acoge a la R.O. de 12 de diciembre de 1922 que permitía examinarse “a quienes faltaren una o dos asignaturas para terminar su carrera”: aprueba Derecho Civil (2o curso) y Derecho Mercantil y se licencia en Derecho. Su hermano Francisco recordó –dando por descontado el suyo- el generoso esfuerzo de los profesores de esa Facultad, sobre todo de los

1922

nuevos y competentes, por sacarlo del brete y complacer a su padre, que quería verlo Licenciado. Con Francisco volvió en febrero a la Residencia de Estudiantes, donde se hizo amigo de Dalí y Buñuel. Este acababa de fundar la «Noble Orden de Toledo», cuya actividad consistía en pasar una noche en blanco en esa ciudad. Breve estancia en San Sebastián. Veraneo en Málaga con su familia. Trabaja en Mariana Pineda y en los romances de lo que será el Romancero gitano. En Septiembre el general Miguel Primo de Rivera instaura una Dictadura que durará hasta 1930. Octubre: artículo elogioso de Melchor Fernández Almagro en la revista España sobre su obra poética. Noviembre: vuelve a la Residencia de Estudiantes. Amistad con Rafael Martínez Nadal. Navidad en Granada.

1924

Regresa a Madrid en enero. En abril conoce al pintor Gregorio Prieto. Termina Canciones. Junio: muere el poeta ultraísta José de Ciria y Escalante con veintiún años. Le dedica un emocionante soneto. Le lee a Jorge Guillén Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita. De vuelta en Granada, Juan Ramón Jiménez y su mujer Zenobia Camprubí visitan a la familia. De esa visita datan los primeros textos de Olvidos de Granada, que Juan Ramón no llegó a publicar como libro. Lorca sigue trabajando en el Romancero gitano y escribe un primer acto de La zapatera prodigiosa. En el otoño vuelve a la Residencia y conoce a Rafael Alberti. Los amigos llaman

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“putrefacto” a todo lo viejo. Salvador Dalí proyecta un Libro de los putrefactos, con dibujos suyos y un prólogo que García Lorca no llegó a escribir, con lo que el libro no vio la luz.

1925 Enero: termina Mariana Pineda. Abril: pasa unos días en casa de la familia Dalí en Cadaqués, Gerona; allí les lee Mariana Pineda; poco después hace otra lectura con numerosos invitados en la notaría del padre de Dalí, en Figueras. El Ateneo de Figueras le ofrece una comida, tras la que da un recital de poesía y en el de Barcelona vuelve a leer Mariana Pineda y algunos romanes gitanos. En junio está en Granada. La familia adquiere la Huerta de San Vicente, donde a partir

del año siguiente pasará numerosas temporadas.(“Vivo en la preciosa Huerta de San Vicente, llena de jazmines y rosales. Un aragonés no puede nunca saber del dolor de cabeza producido por las flores en la noche andaluza”. FGL a Pepín Bello). Mantiene correspondencia con Dalí y su hermana Ana María. Empieza la Oda a Salvador Dalí. Lee La zapatera prodigiosa

a sus amigos granadinos Miguel Cerón y Fernando Vílchez.

Comienza a escribir Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín. De vuelta a Madrid, conoce al escultor Emilio Aladrén, con quien mantendrá una relación amorosa hasta 192⒐

1926 Enero-febrero: excursiones a la Alpujarra en compañía de Manuel de Falla, Alfonso García Valdecasas y otros

granadinos. Acaba una versión de Amor de don Perlimplín. En febrero inugura las actividades del nuevo Ateneo Científico

y Literario de Granada, desgajado del viejo Centro Artístico,

con la conferencia La imagen poética de don Luis de Góngora. En abril la Revista de Occidente le publica la “Oda a Salvador Dalí”. Jean Cassou la reseña en el Mercure de France como ejemplo de la nueva arte poética española. Da un recital en Valladolid, presentado por Jorge Guillén. Pasa el verano entre

entre Asquerosa, la Huerta de San Vicente y la localidad balnearia de Lanjarón, en la Alpujarra. Consulta con Salinas

y Guillén la posibilidad de preparar oposiciones a cátedra de Literatura para independizarse de su familia. En Octubre inaugura el curso del Ateneo granadino con la conferencia “Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos” sobre el poeta gongorino Pedro Soto de Rojas. Se cartea con

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Guillermo de Torre y Gerardo Diego. La revista malagueña Litoral, dirigida por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, publica poemas del Romancero gitano. Entrega una copia de Mariana Pineda a la actriz Margarita Xirgu.

1927 Con un grupo de amigos granadinos más jóvenes que los del Rinconcillo prepara la publicación del la revista gallo, que saldrá al año siguiente. En febrero, Margarita Xirgu le dice que quiere estrenar Mariana Pineda el próximo verano en Barcelona. Le encarga los decorados a Dalí. En abril publica poemas en Verso y Prosa, revista que en Murcia dirige Juan Guerrero Ruiz y alienta Jorge Guillén, catedrático allí. Se publica Canciones (1921-1924) en las ediciones de la revista Litoral de Málaga. De mayo a agosto se traslada a Cataluña para atender al estreno de Mariana Pineda. En Barcelona conoce a Sebastià Gasch, Luis Montanyà y otros escritores del grupo de la revista de Sitges L’Amic de les Arts, donde publica el romance «Reyerta de gitanos», junto a un dibujo de Dalí. Visita Sitges con Dalí y Gasch. Pasa unos días en Cadaqués. El 24 de Junio se estrenó Mariana Pineda en el teatro Goya de Barcelona. Entre junio y julio expuso sus dibujos en las galerías Dalmau, de Barcelona. Julio: Dalí le dedica su prosa «San Sebastián», que publica en L’Amic de les Arts. A primeros de agosto se encuentra en la Huerta de San Vicente. Pasa unos días en Lanjarón y vuelve a Granada. Escribe prosas de corte surrealista y la vez dibuja y mantiene correspondencia con Sebastià Gasch. El 12 de octubre la compañía de Margarita Xirgu estrena Mariana Pineda en el teatro Fontalba de Madrid. Conoce a Vicente Aleixandre. La Gaceta Literaria, dirigida por Ernesto Giménez Caballero, le ofrece un banquete con motivo del estreno teatral. En noviembre aparece la prosa “Santa Lucía y San Lázaro” en la Revista de Occidente. En diciembre da en la Residencia de Estudiantes la charla sobre “La imagen poética de don Luis de Góngora”. El Ateneo de Sevilla convoca un homenaje a Góngora, con motivo del tricentenario de su muerte, al que acuden García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Jorge Guillén, José Bergamín, Rafael Alberti y Juan Chabás; les acompaña el torero Ignacio Sánchez Mejías, que ha financiado en parte la excursión. En Sevilla, conoce a Luis Cernuda,

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Fernando Villalón y Joaquín Romero Murube. Ese acto es el que la historiogra�ía ha señalado como significativo de la “Generación del 27”.

1928 Pasa los primeros meses del año en Granada. Proyecta un libro de dibujos, con prólogo de Gasch y epílogo de Dalí, que no se realiza. Excursión con Manuel de Falla a Guadix, en la provincia de Granada. Trabaja en la “Oda al Santísimo Sacramento del Altar” y en la “Oda a Sesostris”, y termina La zapatera prodigiosa. A principios de marzo aparece el primer número de gallo, con el “San Sebastián” de Dalí traducido al castellano. Sus redactores sacan Pavo, réplica paródica de gallo. Conoce a la periodista norteamericana Mildred Adams. Abril: segundo y último número de gallo, donde se publica la traducción del vanguardista “Manifest Groc” (“Manifiesto amarillo”) de Dalí, Gasch y Montanyà con el título de “Manifiesto Antiartístico Catalán”. Julio: lee en Zamora la conferencia “Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos”. La editorial de la Revista de Occidente publica el Romancero gitano. Aparece en la prensa la noticia de un crimen pasional en Níjar (Almería) que dará pie a Bodas de sangre. En septiembre publica Mariana Pineda en la popular colección La Farsa y prosas cercanas al surrealismo en L’Amic de les Arts. Octubre: da en el Ateneo de Granada la conferencia “Imaginación, inspiración, evasión”, titulada en otras ocasiones “La mecánica de la poesía”, y días después, en una “Velada de gallo“ la charla “Sketch de la nueva pintura”, con diapositivas. Publica en la Revista de Occidente la “Oda al Santísimo Sacramento del Altar”, que dedica a Falla. En diciembre dio la conferencia “Añada. Nana. Vou veri vou. Canciones de cuna españolas” en la Residencia de Estudiantes de Madrid, acompañándose al piano. Ernesto Giménez Caballero lo entrevista para La Gaceta Literaria.

1929 Ruptura con Emilio Aladrén. Decide viajar a Nueva York. Enero: publica en La Gaceta Literaria la prosa «Degollación de los inocentes», ilustrada por Dalí. Febrero: se suspende el estreno de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín que ensayaba el teatro experimental El Caracol, dirigido por Cipriano de Rivas Cherif, a causa de la muerte de la

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madre del rey Alfonso XIII. Da la conferencia “Imaginación, inspiración, evasión” en el Lyceum Club femenino de Madrid. La editorial de la Revista de Occidente publica la segunda edición de Canciones. Hace amistad con Carlos Morla Lynch, diplomático chileno destinado en Madrid, y su mujer, Bebé

Vicuña. Abril: lee en el Cineclub la “Oda a Salvador Dalí” y

el «Romance de Thamar y Amnón». En el Ateneo de Bilbao

repite “Imaginación, inspiración, evasión” y lee poemas en el

Cineclub bilbaíno. Abril: se traslada a Granada para asistir

al estreno de Mariana Pineda por la compañía de Margarita

Xirgu en el teatro Cervantes. Mayo: les dan un banquete en

el

hotel Alhambra Palace y unos días después lee poemas en

el

teatrillo de dicho hotel, que conoce desde 192⒉ Junio: en

vísperas de su viaje a Nueva York La Gaceta Literaria le ofrece un banquete de despedida. Pasa unos días en Granada y vuelve

a Madrid. Sale de viaje con Fernando de los Ríos rumbo a

Nueva York, pasando por París y Londres. En París visitan

el Louvre y a Mathilde Pomès y en Oxford a Salvador de

Madariaga. El 19 de junio embarcan en Southampton en el S.S. Olympic hacia Nueva York, donde llegan una semana

después. Allí les reciben Ángel del Río y Federico de Onís,

de la Universidad de Columbia; además Federico se encuentra

con el grabador y ensayista Gabriel García Maroto, editor de

su primer libro, y con el poeta León Felipe. Se aloja en

la

residencia Furnald Hall de la Universidad de Columbia

y

se matricula en un curso de inglés. Vuelve a ver a Philip

Cummings y Campbell Hackforth-Jones, a quienes había

conocido en la Residencia de Estudiantes, y a Mildred Adams,

a quien conoció en Granada. León Felipe publica una reseña

del Romancero gitano en la Revista de Estudios Hispánicos de Puerto Rico. Agosto: escribe «El rey de Harlem» y «1910 (Intermedio)», dos de los primeros poemas de lo que será Poeta en Nueva York. La revista Alhambra, que dirige en Nueva York Ángel Flores, publica dos romances traducidos al inglés, varias fotogra�ías del poeta y una entrevista hecha por Maroto (en ese mismo número publica Amsel Adams sus primeras fotogra�ías). Amistad con Henry Herschel Brickell, crítico

literario del New York Herald. Viaja a Eden Mills, en el estado

de Vermont, a pasar unos días invitado por Philip Cummings.

A finales de agosto, pasa otra temporada en la casa de verano

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de Ángel del Río en Bushnellsville, en las Catskill Mountains. Visita a Federico de Onís en Gardnertown, Newburgh (ambas localidades en el Estado de Nueva York). El veinte de septiembre está de vuelta en Nueva York, hospedándose ahora en la residencia John Jay Hall, de la Universidad de Columbia. Escribe el guión cinematográfico Viaje a la luna, que proyecta realizar con la colaboración del mexicano Emilio Amero.Se hace amigo de la también mexicana Enriqueta Rivas y de la escritora afroamericana Nella Larsen , con quien visita el Harlem renacentista del jazz y la prohibición. Escribe el poema «Infancia y muerte». Amistad con John Crow y Francis C. Hayes. Conoce al poeta Hart Crane. Octubre: vive el crack económico de Wall Street. Diciembre: matrimonio de su hermana Concha con Manuel Fernández Montesinos, en Granada.

1930 Enero: deja John Jay Hall y comparte un piso con su amigo de la Residencia de Estudiantes, el jurista José Antonio Rubio Sacristán. Da la conferencia sobre las canciones de cuna en Vassar College. Dice un elogio a la bailaora Antonia Mercé, La Argentina, que acaba de debutar en Nueva York y a la que el Cosmopolitan Club ofrece un banquete. En Febrero llegan Ignacio Sánchez Mejías y su pareja, la cantaora y bailaora Encarnación López Júlvez, La Argentinita. García Lorca presenta la conferencia sobre el toreo que da Sánchez Mejías en el Instituto de las Españas. Trabaja con La Argentinita en la armonización de canciones populares españolas. El Instituto de las Españas le da un homenaje, en el que dicta su conferencia “La mecánica de la poesía”. La Institución Hispano-Cubana de Cultura, que dirigía Fernando Ortiz, le invita a dar unas conferencias en La Habana y otras ciudades cubanas, de modo que viaja en tren hasta Tampa, en Florida, donde embarca en el vapor “Cuba” y llega el 6 de marzo a La Habana, donde le esperan su viejo amigo José María Chacón

y Calvo, el poeta cubano Juan Marinello y el periodista Rafael Suárez Solís. Lleva una cariñosa carta de recomendación de Manuel de Falla para los musicólogos Antonio Quevedo

y María Muñoz, de quienes se hace amigo. Entre marzo y

abril da una serie de conferencias en el teatro Principal de la Comedia de La Habana: “Mecánica de la poesía”; “Paraíso

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cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos”; “Canciones de cuna españolas”; “La imagen poética de don Luis de

Góngora”; “Arquitectura del cante jondo”. Trabaja en la obra teatral El público. Conoce a Nicolás Guillén. Amistad con los hermanos Loynaz, cuya casa visita casi a diario y a quienes lee El público. En compañía de la escritora Lydia Cabrera, a quien había conocido en Madrid, asiste a una ceremonia «ñáñiga». Conferencias en Caibarién, presentado por José María Chacón

y Calvo, en Cienfuegos y en Santiago de Cuba. Antes ha

escrito «Son de negros en Cuba», y «Oda a Walt Whitman»

que formarán parte de Poeta en Nueva York. Mayo: llegan

a La Habana sus amigos García Maroto y Adolfo Salazar.

Amistad con el escritor guatemalteco Luis Cardoza y Aragón. Ingresa en una clínica para que le extirpen unas verrugas.

Junio: comida de despedida en el hotel Bristol organizada por

la Revista de Avance. El 12 de junio embarca en el “Manuel

Arnús” que, tras hacer escala en Nueva York (Lorca no pudo bajar por no tener visado, sus amigos lo visitaron) llega a Cádiz el 30 de junio. Allí lo esperaban sus hermanos Isabel y Francisco. Ya en Granada, termina El público. En septiembre,

pasa unos días en Málaga, donde Emilio Prados le presenta

al joven poeta José Luis Cano. Octubre: de vuelta a Madrid,

es entrevistado por Miguel Pérez Ferrero para el Heraldo de Madrid. Diciembre: lee en San Sebastián y en Gijón su conferencia “Arquitectura del cante jondo”. La compañía El Caracol, con Margarita Xirgu como primera actriz, estrena La zapatera prodigiosa en el teatro Español de Madrid. Lectura de El público en casa de los Morla Lynch. Pasa las pascuas en Granada con su familia.

1931 Enero: La Revista de Occidente publica poemas de Poeta en Nueva York. Marzo: amistad con la actriz argentina Lola Membrives. La Voz de su Amo edita una serie de cinco

discos titulada Canciones populares antiguas, armonizadas

e interpretadas al piano por García Lorca – el sonido de

ese piano es el único documento de audio disponible hasta hoy- y cantadas por La Argentinita. 14 de Abril: Elecciones municipales y proclamación de la Segunda República. Junio: se publica el Poema del cante jondo en la editorial Ulises. Agosto:

termina en la Huerta de San Vicente la obra teatral Así que

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pasen cinco años. Septiembre: En respuesta al homenaje de su pueblo (el ayuntamiento republicano de Fuente Vaqueros le puso su nombre a una calle) hizo allí un discurso en elogio de los libros. Noviembre: Luis Cernuda le dedica un artículo en el Heraldo de Madrid. Comienza a escribir el Diván del Tamarit. Estudiantes de Letras y Arquitectura pertenecientes al sindicato universitario FUE (Federación Universitaria Escolar) fundan el teatro ambulante La Barraca con el patrocinio del Gobierno de la II República (Fernando de los Ríos era Ministro de Instrucción Pública): García Lorca es nombrado director artístico y Eduardo Ugarte, director adjunto.

1932 Marzo- mayo: desarrolla una intensa labor como conferenciante para los Comités de Cooperación Intelectual, organización impulsada por Arturo Soria y Espinosa, independiente del poder oficial republicano pero al servicio de la República. Lee la conferencia sobre el cante jondo en Valladolid, Sevilla, Vigo, La Coruña y Salamanca, y la conferencia –recital sobre Poeta en Nueva York en Santiago de Compostela, donde se hará amigo de con Carlos Martínez-Barbeito. En Salamanca visita a Unamuno, en compañía de Carlos Morla Lynch y Rafael Martínez Nadal. Da la conferencia sobre Nueva York en la Residencia de Señoritas de Madrid y en San Sebastián. Escribe poemas en gallego. Junio: participa en el homenaje póstumo a la pintora María Blanchard en el Ateneo de Madrid. Publica poemas en la revista Héroe de Manuel Altolaguirre y Concha Méndez. Deja ocho dibujos a la exposición colectiva organizada en el Ateneo Popular de Huelva por el joven pintor onubense José Caballero. Julio: La Barraca prepara su primera salida. Antes se lleva a cabo un ensayo general del auto sacramental La vida es sueño de Calderón de la Barca en la Residencia de Señoritas. Primer recorrido de La Barraca, por tierras de Soria: Burgo de Osma, San Leonardo, Vinuesa, Soria, Almazán. De vuelta a Madrid, actuación en la Residencia de Estudiantes. Pasa parte del mes de agosto en la Huerta de San Vicente, donde termina Bodas de sangre. A fines de ese mes, La Barraca emprende su segunda salida, por Galicia y Asturias: La Coruña, Santiago de Compostela, Vigo, Pontevedra, Villagarcía de Arosa, Ribadeo, Grado, Avilés,

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Oviedo y Cangas de Onís. Septiembre: lee Bodas de sangre en Madrid, en casa de los Morla Lynch y en casa de Rafael

Martínez Nadal. Octubre: La Barraca actúa en el teatro Isabel

la Católica de Granada y en la Universidad Central de Madrid.

A finales de octubre comienzan los ensayos de Bodas de sangre

por la compañía de Josefina Díaz de Artigas. Sus padres se trasladan a Madrid, instalándose primero en la calle General Arrando no 8 y después en Alcalá no 102 (hoy 96). Noviembre:

lectura de la conferencia sobre María Blanchard en Pontevedra y en Lugo. Diciembre: lectura de la conferencia sobre Nueva York en el hotel Ritz de Barcelona, a la que asisten, entre otros, Sebastià Gasch y J. V. Foix. Con La Barraca representa La vida es sueño en el teatro Español de Madrid. Viaja con La Barraca a Murcia y Alicante. Conoce a Miguel Hernández.

1933 El 8 de marzo se estrena Bodas de sangre en el teatro Beatriz de Madrid por la compañía Díaz de Artigas-Collado, con decorados de Santiago Ontañón y Manuel Fontanals. Abril: el Club Teatral Anfistora, dirigido por Pura Ucelay, estrena en

el teatro Español de Madrid Amor de don Perlimplín con Belisa

en su jardín y una nueva versión de La zapatera prodigiosa. Amistad con el escritor gallego Eduardo Blanco-Amor. Viaja con La Barraca por Valladolid, Zamora y Salamanca. Lectura de la “Elegía a María Blanchard” en San Sebastián. Mayo: aparece entre los firmantes de un manifiesto contra Hitler. Conferencia de Rafael Alberti en el teatro Español, con canciones y bailes de “La Argentinita”, acompañada al piano por García Lorca. Relación amorosa con Rafael Rodríguez Rapún, que se incorpora como secretario a La Barraca. Estreno de Bodas de sangre en Barcelona. La Barraca representa Fuenteovejuna de Lope de Vega en Valencia, con

decorados y vestuario de Alberto Sánchez. Junio: asiste en Cádiz al estreno de El amor brujo de Falla con La Argentinita, que volverá a representarse en la Residencia de Estudiantes de Madrid. Proyecto de estrenar Así que pasen cinco años en

el Club Teatral Anfistora. Julio: gran éxito de Bodas de sangre

en Buenos Aires por la compañía de Lola Membrives. Juan Reforzo, marido y empresario de Lola Membrives, le invita a viajar a Buenos Aires. Agosto: nueva gira con La Barraca por León, Mieres, Santander, Pamplona, Huesca, Tudela, Estella,

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Logroño y Burgos. Se publica en Méjico la primera edición de la Oda a Walt Whitman, que luego pasará a formar parte del libro Poeta en Nueva York. El 29 de septiembre, en Barcelona, embarca en el “Conte Grande” rumbo a Buenos Aires, con el escenógrafo Manuel Fontanals. Con escala en Las Palmas de Gran Canaria, Río de Janeiro y Montevideo llega a Buenos Aires el 13 de octubre. Durante la travesía trabaja en Yerma

y en la conferencia “Juego y teoría del duende”. Se instala en

el hotel Castelar, en la Avenida de Mayo. Su visita tiene gran repercusión en la prensa bonaerense (“Aquí, en esta enorme ciudad, tengo la fama de un torero.” -carta a su familia, 20 de octubre de 1933) y participa activamente en la vida social de la ciudad; traba amistad con numerosos escritores y artistas:

Oliverio Girondo, Pablo Neruda, Ricardo Molinari, Victoria Ocampo, Jorge Larco, Norah Lange, Amado Villar, Salvador

1933 Novo. Da sus conferencias (“Juego y teoría del duende”, “Cómo canta una ciudad de noviembre a noviembre”, “Un poeta en Nueva York”, “Arquitectura del cante jondo”). Bodas de sangre se repone en el teatro Avenida por la compañía de Lola Membrives, con decorados de Jorge Larco. (“Queridísimos padres y hermanos: Ya se celebró el estreno de Bodas, que constituyó por la prensa que os mando por barco un verdadero escandalazo. […] El gran teatro Avenida es como diez veces el teatro Español de Madrid, uno de esos inmensos teatros de América, y estaba totalmente ocupado por una muchedumbre que estaba de pie en los pasillos y colgada del techo”. (finales de octubre de 1933). Noviembre: conferencia sobre Rubén Darío, al alimón con Pablo Neruda. Victoria Ocampo publica en Buenos Aires una edición del Romancero gitano. Lola Membrives estrena en el teatro Avenida la versión completa de La zapatera prodigiosa. Diciembre: viaja a la ciudad de Rosario, donde lee “Teoría y juego del duende”.

1934 Enero: estreno de Mariana Pineda por la compañía de Lola Membrives en el teatro Avenida de Buenos Aires. Enero-

febrero: estancia en Montevideo, donde frecuenta entre otros

a Enrique Díez-Canedo, entonces embajador de España en

Uruguay, Enrique Amorim, José Mora Guarnido, su antiguo amigo granadino, y la escritora Juana de Ibarbourou. Desarrolla también una activa vida social y como conferenciante, y

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concede varias entrevistas a la prensa (“Aquí he repetido mis conferencias a teatro lleno y he ganado mucho. Recibiréis quince mil pesetas que os pude mandar, y hoy os giraré unas ocho mil, producto de mis conferencias en Montevideo” -carta

a sus padres, Buenos Aires, 17 de febrero de 1934). Antes

de regresar a Buenos Aires, visita la tumba del pintor Rafael Pérez Barradas, amigo suyo desde el estreno de El maleficio de la mariposa. Marzo: estreno en el teatro de la Comedia de Buenos Aires de su adaptación de La niña boba [La dama boba], de Lope de Vega, con Eva Franco como primera actriz. Función de títeres en el vestíbulo del teatro Avenida, donde

estrena el Retablillo de don Cristóbal y doña Rosita. Despedida del público de Buenos Aires desde los micrófonos de Radio Stentor (aunque no se conserva registro auditivo). El 27 de marzo deja Argentina a bordo del “Conte Biancamano”. Llega a Barcelona el 11 de abril. Los miembros de La Barraca le dan un homenaje; poco después es la Federación Universitaria Escolar en pleno quien lo homenajea en el hotel Florida, donde se representan los títeres del Retablillo de don Cristóbal. En primavera se encuentra en la Huerta de San Vicente, donde lo visita Eduardo Blanco-Amor. Tras una breve estancia en Madrid vuelve a la Huerta de San Vicente para el día de su santo y el de su padre —18 de julio—. Allí termina Yerma y el Diván del Tamarit. El 11 de agosto, a Ignacio Sánchez Mejías lo coge un toro en la plaza de toros de Manzanares y muere días después. Viaja con La Barraca

a Santander y Palencia, donde Miguel de Unamuno asiste a

la representación de El burlador de Sevilla. Septiembre: sus amigos granadinos —Antonio Gallego Burín, Constantino Ruiz Carnero, Manuel Fernández Montesinos, Luis Rosales,

su hermano Francisco…— le ofrecen una cena en el Último Ventorrillo, a las afueras de Granada. Entre ellos se encuentra

el catedrático de árabe Emilio García Gómez, quien escribirá

el prólogo del Diván del Tamarit para una edición de la Universidad de Granada que no llegará a ver la luz a causa de la guerra civil. A primeros de noviembre lee el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías en casa de Morla Lynch. Comienza

a escribir Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores. El 29 de diciembre se estrenó Yerma en el teatro Español de Madrid, por la Compañía de Margarita Xirgu, con decorados

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de Manuel Fontanals. Frecuenta las tertulias madrileñas de la época, como la de la Ballena Alegre, en los sótanos del café Lyon, la de la cervecería de Correos en la calle de Alcalá, las de las terrazas del Chiki-Kutz y del café Gijón, en el Paseo de Recoletos. Vuelve a encontrarse con Pablo Neruda.

1935

Enero: colabora en la puesta en escena de Peribáñez y el comendador de Ocaña de Lope de Vega que representa el Club Anfistora en el Capitol de Madrid. En los ensayos conoce a Juan Ramírez de Lucas, quizá destinatario de alguno de los “Sonetos del amor oscuro”. Nueva representación del Retablillo de don Cristóbal en el Lyceum Club Femenino. Se estrena Bodas de sangre (Bitter Oleander) en el Neighborhood Playhouse de Nueva York, con poco éxito, y en el Coliseum de Madrid por la compañía de Lola Membrives, que también reestrena La zapatera prodigiosa, con mejor fortuna. Pasa la Semana Santa en Sevilla, invitado por Joaquín Romero Murube, donde se encuentra con sus amigos José Bello, Jorge Guillén y José Antonio Rubio Sacristán. Las ediciones de la revista Cruz y Raya, al cuidado de José Bergamín, publican el Llanto por Ignacio Sánchez Mejías. Termina Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores en la Huerta de San Vicente. Se traslada con La Barraca a la Universidad Internacional de Verano de Santander. Septiembre-

1934

diciembre: estancia en Barcelona, donde vuelve a ver a Salvador Dalí. Estreno de Yerma en Barcelona, con gran éxito. Lectura de Doña Rosita la soltera a la compañía de Margarita Xirgu. Asiste a la representación de Yerma en Valencia, donde escribe varios de los sonetos que serán conocidos como Sonetos del amor oscuro. Conoce al joven poeta Juan Gil-Albert. En el teatro Principal Palace de Barcelona se pone Bodas de sangre y el 13 de diciembre se estrena Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las flores. Lectura pública de poemas del Diván del Tamarit y de la conferencia “Cómo canta una ciudad de noviembre a noviembre”. Participa en un homenaje fúnebre a Isaac Albéniz. Representación especial de Doña Rosita la soltera para las floristas de las Ramblas. Homenaje multitudinario en el hotel Majestic de Barcelona. Por falta de tiempo deja la dirección de La Barraca. Aparecen los Seis poemas galegos en la Editorial Nós de Santiago de Compostela, al cuidado de Eduardo Blanco-Amor.

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1936 Primera edición de Bodas de sangre, en las Ediciones del Árbol de Cruz y Raya de José Bergamín, y de Primeras canciones, en las ediciones de la revista Héroe, que cuidan Manuel Altolaguirre

y

Concha Méndez. Participa en un homenaje a Rafael Alberti

y

María Teresa León. Recital poético en la sociedad El Sitio,

de Bilbao, en compañía de Margarita Xirgu. Febrero: el 16

y el 23 se celebran elecciones, con amplia victoria del Frente

Popular, coalición de partidos de izquierdas. Margarita Xirgu estrena Yerma en La Habana. Lee unos poemas en un acto de solidaridad con el líder comunista brasileño Luís Carlos Prestes y participa en el homenaje póstumo a Valle-Inclán. Marzo: estancia en San Sebastián, en cuyo Ateneo lee poemas del Romancero gitano. Abril: lee en los micrófonos de Unión Radio una alocución sobre la Semana Santa granadina. Proyecta viajar a México para unirse a la gira de Margarita Xirgu. Participa en los homenajes a Luis Cernuda- por la publicación de La realidad y el deseo- y a Hernando Viñes. Proyecto, no realizado, de representación de Los títeres de Cachiporra, con ilustraciones musicales de Federico Elizalde. El Club Anfistora comienza los ensayos de Así que pasen cinco años, que no llegará a estrenarse. Encuentro, en San Sebastián, con el poeta Gabriel Celaya, a quien ya había tenido ocasión de conocer en la Residencia de Estudiantes, y con el arquitecto José Manuel Aizpurúa. Mayo: adhesión al homenaje que el Frente Popular brinda a los escritores franceses André Malraux, Jean Cassou y Henri Lenormand. Junio: participa, junto con Alberti, Cernuda, Altolaguirre, Aleixandre, Neruda y Serrano Plaja, en un recital poético al aire libre que tiene lugar en el Paseo de Recoletos de Madrid. Concluye la redacción de La casa de Bernarda Alba y escribe el primer acto de Los sueños de mi prima Aurelia. Julio: firma un manifiesto contra el dictador portugués Salazar. Julio: últimos días en Madrid. Es entrevistado por Luis Bagaría para El Sol, de Madrid. Día 11: cena en casa de Pablo Neruda. Día 12: lectura de La casa de Bernarda Alba en casa del doctor Eusebio Oliver; asisten Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Pedro Salinas y Guillermo de Torre. 13 de julio: visita las oficinas de Cruz y Raya, donde, al no encontrar a José Bergamín, le deja una nota (“Querido Pepe: He estado a verte y creo que volveré mañana”) con el manuscrito de Poeta en Nueva York. Este manuscrito será

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el utilizado para las primeras ediciones póstumas del libro (Nueva York y México, 1940) y será recuperado muchos años después.

Pasa el día con Rafael Martínez Nadal, quien lo acompaña a la estación de Atocha, donde toma el tren a Granada. Últimos días: el 14 de julio se instala en la Huerta de San Vicente, donde recibe la visita de Eduardo Rodríguez Valdivieso. 18 de julio: golpe militar contra el gobierno de la República. 20 de julio: es detenido su cuñado Manuel Fernández Montesinos, alcalde socialista de Granada. Entre el 6 y el 9 de agosto, grupos falangistas efectúan varios registros en la Huerta de San Vicente. El 11 de agosto busca refugio en la casa granadina de los Rosales, destacada familia falangista. El 16 de agosto es detenido allí y conducido al Gobierno Civil. Ese mismo día es asesinado Manuel Fernández Montesinos, alcalde de la ciudad . Pese a las gestiones que en su favor hacen Manuel de Falla y Luis Rosales, Federico García Lorca es conducido a Víznar, en las cercanías de Granada, donde el día 19 de agosto es asesinado. El 5 de junio había cumplido treinta y ocho años.

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Montserrat Escartín Gual

Licenciada en Filología Románica Hispánica por la Universidad de Barcelona (1980), fue Premio Extraordinario de Licenciatura. Doctora en Filología Hispánica (1988) y Catedrática de Instituto, desde hace 22 años es Catedrática de Literatura Española en la Universidad de Girona (España). Simultanea la docencia en su facultad con cursos en otros países como profesora invitada (Wellesley College, Massachussets; Tor Vergata, Roma; Universitat d’Amsterdam, Holanda…) y trabajos de investigación. Su especialidad es la literatura española de finales del siglo XIX e inicios del XX (Grupos del 98 y del 27), y su línea de trabajo, ediciones críticas de autores contemporáneos como Carmen Martín Gaite o Pedro Salinas, de quien ha editado su Poesía completa.

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