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El INFIERNO LLEGÓ, HACE RATO…

La situación económica es agobiante, si seguimos así las clases medias y trabajadoras se van a
abalanzar sobre los laburantes que todavía conservan algún tipo de ingreso, tal como ya lo están
haciendo los desclasados, jóvenes y niños pobres e indigentes arrastrados a la pobreza por años
de políticas neoliberales, responsabilidad de las clases empresariales, bien representadas por el
bi-partidismo histórico de peronistas de derecha y de radicales, a lo que ahora se suma la opción
de ultra derecha (disfrazada de republicanismo) del macrismo.

Inflación oficial promedio de 6,5 puntos en el último mes de marzo 2019, caída de un 45 % por
ciento del consumo y de las ventas, tarifazos de 100, 200 y hasta500% por ciento, y la
devaluación de la moneda que devaluó el poder adquisitivo, ajustes y despidos masivos en el
sector público y privado, además de las centenares de pymes, micro y medianas empresas
arrastradas a la bancarrota y a bajar la persiana. Es solo un pantallazo rápido a la realidad
cotidiana de estos últimos meses.
La mitad del dinero pedido al FMI se ha fugado del país, por los mismos especuladores que
pidieron prestado ese dinero, tal informan los diarios de Grupo Clarín en el día de la fecha. Ya
ni Clarín puede ocultar las barbaridades que hace el mismo gobierno que lo financia mediante el
20% de la pauta oficial.
Todo hace pensar que el ajuste en Argentina va a continuar durante 10 años más, como mínimo.
Espero equivocarme. La situación es desesperante, pero Argentina -y todos los países coloniales
dela región y el mundo- tenemos varios subsuelos más todavía, como el infierno de Dante, con
la diferencia de que tal vez aquí haya mucho más que nueve círculos infernales.

El resto de las postales cotidianas nos devuelven la crónica de una película de terror.
Largas colas para enrolarse en la policía o en el ejército o para sumarse a las iglesias
evangélicas, aparte del cuadro desalentador de ver a los jubilados revolviendo la basura o
durmiendo en las plazas.
A los naranjitas limpiavdrios de las esquinas ya nos les alcanza con pedir la moneda, ahora
prefieren aterrorizar a los automovilistas. Estan desesperados porque tienen que llevar la
moneda a la casa y no la juntan.
A pesar de ello, en la superficie, los bares y boliches del centro siguen llenos los fines de
semana, casi con total normalidad. “Somos latinoamericanos” cantaba la banda punk Los
Violadores en los 80, no tendremos que comer, pero vamos a salir a tomar una cerveza.