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EL ESPÍRITU UNIVERSITARIO

César Vallejo

Todos estamos de acuerdo en que América vive culturalmente de Europa como prestataria o
depositaria de las formas occidentales en política, en arte, en religión, en idioma. Y aunque no todos
estamos de acuerdo en que tales formas dominarán en el porvenir de América, nadie puede negar,
por ahora, que el nuevo continente sigue cada vez más de cerca y al pie de la letra los pasos del
espíritu europeo. Hemos democratizado ayer con la revolución francesa y sovietizamos o se
pretende sovietizar hoy con la revolución rusa. Me parece ver revivir las primeras tentativas
libertarias del siglo pasado, en las escaramuzas libertarias de los comunistas de ahora. El balance
delas ideas democráticas no es muy halagüeño hasta hoy en América. Tanto pero o, precisamente,
por eso mismo, hay quienes piensan que la revolución del proletario se impone, como único medio
de encauzar nuestros destinos por donde las doctrinas burguesas no han hecho más desorientarnos
y anarquizarnos. Y, comunismo integral o moderado, socialismo agrario o antiimperialista (la
etiqueta es lo de menos), las nuevas inquietudes que hoy suceden a los ensayos burgueses iniciados
hace un siglo en América, todas proceden directamente de Moscú, inspirándose, en esencia, en
idéntico postulado de organización económica y de justicia social. A la copia de ayer de la
democracia europea, sucede la copia de hoy de la Tercera Internacional. ¿Logrará esta nueva
manera de organización encauzar los destinos políticos novo mundiales?¿Fracasará el ideal
comunista en América, como ha fracasado el ideal democrático?...Porque es bueno subrayar con
toda la voz, que el sentimiento democrático europeo ha fracasado totalmente en América. Todos
tenemos de ello plena conciencia. Hasta los mismos europeos lo reconocen y algunos de ellos llegan
a asimilar el caso de América al caso de los pueblos de Extremo Oriente, donde el descastamiento
cultural ha sido completo y donde las formas occidentales, al contacto del suelo aborigen, se han
podrido, traduciéndose en la debacle y la disolución. La democracia europea ha fracasado, pues, en
América. Ella fue, después de la acción colonizadora, a finiquitar nuestras formas indígenas de vida,
ninguna semilla política que, por su fuerza y salud nuevas, pudiera reemplazar, ventajosa y más
humanamente, a los antiguos moldes de la existencia. El ideal democrático europeo nos ha
destruido todo y no nos ha dado más que una farsa de organización y libertad. La democracia
burguesa ha fracasado en América, en el tono y medida en que fracasa para la vida una cosa original,
al ser repetida o copiada. Todas las instituciones culturales de inspiración democrática han
desvirtuado en América, no ya por necesidad de adaptación, sino por ausencia de facultad de
adaptación. La doctrina democrática, cuyos frutos en Europa no es del caso discutir ahora, adquiere
en América las señales de una caricatura desastrosa. En Europa,l a universidad, por ejemplo es
dentro del ideal democrático, un factor de orden y orientación, una disciplina de método y razón.

Por mucho que Jaurés quería convertir a la Universidad en exclusivo foco de deberes
revolucionarios y centro de todos los liberalismos, el espíritu universitario ha sido y continúa siendo,
sobre todo, un hogar de serenidad espiritual, que no hay que confundir con el anquilosamiento y
un austero laboratorio de alta creación. En América, por el contrario, la Universidad ha descendido
de su rol creador a la barricada lugareña y capitulera, con todas sus ruinas, su personalismo de charol
y sus mesianismos de segunda mano. En Europa la Universidad crea silenciosamente, dejando el
papel divulgador a otros factores sociales. En América, la Universidad tiende a reducirse a la ya
famosa extensión universitaria o universidad popular, cuando ella no se circunscribe a la repetición
en familia de la cultura europea. De allí que, mientras de la universidad europea sale la ciencia, la
filosofía y todos los principios ideales y vivientes que rigen la existencia y el desarrollo del espíritu
humano, de la universidad latinoamericana no salen más que divulgadores...Quien quiera trabajar
sinceramente por los pueblos tendrá que convenir en que el más grave foco de mixtificación y
obscurecimiento que existe actualmente en el Continente, es el espíritu universitario. En él se
incubó ayer el plagio a la democracia europea y en él se está incubando ahora el plagio comunista.
Hay que empezar por destruirlo de raíz, todas sus formas y manifestaciones.

París, agosto de 1927