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Capítulo 1.

Principios psicodinámicos
Desde el punto de vista psicoanalítico los fenómenos psíquicos son la resultante de un
conflicto entre fuerzas psíquicas opuestas; explica la existencia de una estructura psíquica en
la que se controlan, salen, canalizan y se dirigen o redirigen aquellas fuerzas. Este enfoque
divide hipotéticamente la mente en varios sistemas formando un aparato psíquico; estos
sistemas están constituidos por grupos de funciones que se pueden decir que son conjuntos
de contenidos mentales como recuerdos, pensamientos o fantasías. La primera tópica del
enfoque psicoanalítico habla de tres instancias que componen este aparato psíquico: el ello,
yo y superyó, los cuales están dotados de energía propia capaces de entrar en oposición dando
por resultado un conflicto psíquico cuya solución puede darse en formación de síntomas o
rasgos de carácter.
El ello es totalmente inconsciente y es el depositario de la energía que pone en movimiento
el aparato mental y contiene la expresión psíquica de las pulsiones. Las pulsiones son
procesos dinámicos que se originan en el propio organismo y que consisten en un impulso
que hace que el sujeto tienda hacia un fin: el suprimir el estado de tensión o excitación que
se produce por su acumulación, buscando descargarlo por mediación de un objeto del mundo
externo que le permita satisfacer esa necesidad. Encuentra su descarga a través de los
derivados de la conciencia, los cuales pueden ser pensamientos, deseos, fantasías,
movimientos, acciones o síntomas somáticos o psíquicos, etc. El yo sirve como un mediador
coherente más organizado que el ello. Esta agencia regula o se opone a las pulsiones a través
de mecanismos de defensa, recibiendo las demandas del mundo externo. Para esto también
debe tomar en cuenta las necesidades del individuo, las cualidades y actitudes del medio
ambiente y evaluar e integrar estas percepciones para aliviar la tensión de necesidades y
deseos. El yo posee funciones conscientes como la percepción, memoria, inteligencia,
etcétera; pero también inconscientes cómo los mecanismos de defensa. El súper yo resulta
de la internalización de las demandas de normas morales impuestas por la sociedad en la que
vive el sujeto. Este constituye las actitudes y conciencia moral junto con el sentimiento de
culpa, también abarca las funciones de oposición en contra de los deseos resultantes de las
pulsiones provenientes del ello, dando por resultado una tensión que se manifiesta como
culpa o remordimiento de conciencia. También tiene funciones de protección y recompensa
que se establecen en forma de ideales y valores, así el sujeto se intenta ajustar a un modelo
ideal. Algunas partes del superyó son conscientes mientras otras son inconscientes.
La conciencia es un fenómeno subjetivo, consiste en el estado de alerta a las percepciones
que vienen del mundo externo y del interior (del cuerpo y de la mente); estás percepciones
se almacenan en la memoria en un estado preconsciente y para acceder a la conciencia se les
debe dirigir atención. Cuando existe un choque en contra de las demandas del súper yo se les
evita el paso de la conciencia a ciertos afectos y pensamientos y el yo los envía al
inconsciente: a esto se le denomina represión. En el inconsciente se encuentran todos los
procesos y contenidos mentales que no logran el acceso a la conciencia debido a la represión.
Están las representaciones pulsionales y los deseos que no son soportados o aceptados por
las normas morales éticas e intelectuales del sujeto; se organizan los recuerdos a través de
formas primitivas de asociación: proceso primario.
El proceso primario y el proceso secundario se refieren a descarga de la energía psíquica y a
un tipo de pensamiento. El proceso secundario labora en el preconsciente o la conciencia, es
lógico y usa poca energía desligada de componentes afectivos; mientras el proceso primario
es un tipo de pensamiento primitivo cuya meta es la realización de deseos, trabaja sobre
imágenes, es dominado por las emociones y se caracteriza por usar la condensación, el
desplazamiento y la simbolización permitiendo descarga masiva de energía psíquica. La
condensación consiste en la reunión de componentes de varias representaciones psíquicas en
un solo elemento con el cual se vinculan asociativamente. En el desplazamiento se traslada
el afecto interés o importancia de una representación a otra dando por resultado un efecto
extraño en los sueños, síntomas o en la vida cotidiana. La simbolización es una forma de
representación indirecta como un lenguaje secreto cuyo código corresponde al pensamiento
paleológico. Estas características del proceso primario y los mecanismos de defensa puestos
en juego por el yo que intervienen, hacen forzosa la interpretación o traducción del sentido
oculto existente en las manifestaciones verbales y de comportamiento de un sujeto para así
hacer conscientes tanto el deseo que se formulan en el inconsciente como la angustia que
surge ante la amenaza de su irrupción a la conciencia y los mecanismos defensivos que no
permiten su expresión directa. Esto conlleva a una fantasía inconsciente o conflicto psíquico
resultante de la oposición de dos fuerzas psíquicas, o sea exigencias internas contrarias que
provienen de requerimientos del ello que resultan inaceptables para el yo, el superyó o ambos
o de la incapacidad del yo para resolver dilemas la exigencia de deseos metas ideales y efectos
contradictorios
El conflicto implica una ruptura del equilibrio psíquico. El destino del conflicto depende del
periodo del desarrollo psicosexual en que se presenta de los recursos con los que cuenta el
sujeto en ese momento y del tipo y magnitud del estímulo que rompe el equilibrio. El
desarrollo psicosexual implica el pasaje por y la resolución apropiada de una serie de
necesidades y deseos provenientes de las zonas corporales (oral, anal, fálico, edípica y
genital). Se da lugar una fijación por las dificultades o gratificaciones especialmente intensas
en cualquiera de las etapas del desarrollo psicosexual. El aparato psíquico puede resultar
insuficiente en cualquier etapa del desarrollo para resolver las demandas contradictorias de
los mundos externos e internos. Si el recurso de la represión no es suficiente el yo desarrolla
mecanismos de defensa que controlan el derivado pulsional y lo dirige hacia metas u objetos
de satisfacción más viables y menos ansiógenos. Entre estos mecanismos de defensa se
encuentra la represión y los modos de funcionamiento del proceso primario, incluyen además
la regresión, la introyección, la identificación, el aislamiento, la renegación, la anulación, la
transformación en lo contrario y la sublimación.
El síntoma es el resultado del conflicto entre los representantes de los derivados pulsionales
reprimidos y los mecanismos de defensa que pone el yo para evitar su emergencia en la
conciencia. Expresa y al mismo tiempo cubre lo reprimido.
Capítulo 2. La entrevista clínica.
Las modalidades de la entrevista son el producto del fin del entrevistado y la orientación que
le da ése mismo. La entrevista debe establecer un buen rapport, una relación cordial y de
confianza y respeto mutuo que debe unir al médico con su enfermo. El rapport es un
instrumento para provocar en el paciente el estado de ánimo adecuado para que se sujete a
las indicaciones del médico tratante. Sullivan dice que la entrevista es principalmente una
situación de comunicación vocal entre dos o más personas y su objetivo será compartir
características de vivir del sujeto entrevistado y así poder ir llevando un tratamiento. El
entrevistador debe tener como meta última el esclarecimiento de los conflictos psíquicos
presentes y pasados que perturban el equilibrio del entrevistado. La meta de la interaccion
entre entrevistado y entrevistador es el establecimiento de una alianza de trabajo, que haga
que el paciente manifieste disposición para realizar los diversos procedimientos y su
capacidad de trabajar analíticamente con los insight dolorosos y regresivos que provoca. Se
necesita una flexibilidad importante en el entrevistador que le permita desplazarse con
relativa facilidad de relaciones que requieren una gran distancia a otras que exigen de él
mayor cercanía. Es importante en la entrevista hacer énfasis en el carácter oral o vocal y no
simplemente el verbal; como por ejemplo se pueden obtener datos valiosos para la
identificación de áreas conflictivas poniendo atención en la entonación, ritmo de la
conversación, lapsus omisiones, etc. Igualmente durante la entrevista se tienen que observar
todo el campo de lo preverbal. Se ha desarrollado un modelo de entrevista de selección y
diagnóstico grupal, ya que la interpretación grupal e individual de las resistencias que se
oponen a la expresión de pensamientos y sentimientos frente al grupo, permite la emergencia
de material tan primitivo y cargado afectivamente, como el que se presenta en el curso de la
terapia individual. La entrevista clínica de orientación psicodinámica se apoya y es en parte
técnica psicoanalítica. En la mayoría de los casos de ejercicio profesional privado, las
entrevistas iniciales con el paciente son el comienzo del tratamiento. A lo largo de la
entrevista se utilizan señalamientos y esclarecimientos y en ocasiones bien manejadas, se
recurre a interpretaciones para disminuir la angustia y otras emociones displacenteras que
provocan las situaciones resistenciales que perturban la comunicación. La verbalización de
los hallazgos del entrevistador de las relaciones significativas entre el relato del paciente y
sus síntomas, el desarrollo de afectos y sus dificultades, etc., será un llamado de la atención
del entrevistado sobre aspectos de su vida de los que no parece ser consciente. Este
enfrentamiento es el primer paso para futuras interpretaciones a lo largo del tratamiento. Las
interpretaciones son deducciones del sentido latente de las manifestaciones verbales y
preverbales del sujeto, debe ser rectificado mediante la respuesta del entrevistado.
Quien se dedica a entrevistar debe ser consciente de que sus características personales,
despiertan diversas fantasías en los entrevistados, derivados de su conflictiva y personalidad.
Así como el entrevistador debe estar consciente de los afectos que despiertan en él la
personalidad del entrevistado y le contenido y modalidad de expresión del material
emergente.
La meta última de la entrevista es el esclarecimiento de los conflictos psíquicos, presentes y
pasados que perturban el equilibrio actual del o de los entrevistados.