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NATY MUÑOZ.

La historia de Naty es la de una creadora nata que encontró su vocación desde temprana edad.
Estimulada por la apreciación que bebió del seno materno hacia la diversidad cultural, artística
y artesanal peruana, ha tenido un desarrollo crítico en su práctica como diseñadora desde su
formación en un país como el nuestro que, especialmente hace unas décadas, únicamente
sorbía referentes extranjeros, dejando fuera de su campo de estudio a los referentes culturales
y artísticos locales. La de Naty es una historia de rebeldía, pasión y constante encuentro las
múltiples realidades que vive la mujer peruana, con las que desarrolla proyectos de desarrollo
social desde la artesanía. Un sector de la productividad aún en desarrollo pero que cuenta con
una alta proyección a la que no se está dando el impulso e implementación necesarios.

Aquí algunas confesiones que Naty compartió con nosotros:

- (Cuando inicié mis estudios en diseño de modas) lo que yo quería era crear. Era muy
loco que todo se valore a partir de lo que se ha construido en occidente y ni idea de lo
que se tenía acá.
- A través del textil me di cuenta que se podía encontrar una forma de
empoderamiento, una forma de protesta.
- El machismo es muy fuerte. Son pocas las mujeres que sienten que pueden tomar sus
propias decisiones. Y hay una serie de factores que afecta el trabajo que se intenta
realizar con ellas.
- Muchas veces está sucediendo, pero no se dan cuenta que está sucediendo. Las cosas
suceden a través del tiempo y a veces no se nota lo progresivo. Sino hasta que se da
algo después.
- En Puno he tenido muy buenas experiencias. Hay bastante automotivación para hacer
cosas. “gracias por enseñarnos”. (Una vez ) en Puno eran 35 o 45 diseños los que me
encargaron desarrollar y terminé haciendo 70. Pero ellas seguían y querían más. Eso
me motiva muchísimo.
- Esta cosa que se llama sincretismo no es más que “imposición pura”. Lo que era
hermoso se convierte en algo extraño. No es mía ni es de allá. Ahí es donde la parte
creativa empieza a distorsionarse.
- Me sorprende lo creativos que han sido (los artesanos) al interior del país. Porque, por
ejemplo, el crochet, a pesar que es extranjero, hay un punto de crochet que sólo se
encuentra en Huancavelica; hay otro que sólo existe en Puno.
- Yo he aprendido a ver como ellas. A entender que el concepto de tiempo, el ritmo, son
muy diferentes.
- Me da rabia la mirada que existe en Lima hacia las provincias. Se valora, muchas veces
al producto, pero no a quienes lo producen y eso es muy injusto. (Por ejemplo) Me
sorprendió mucho que en las Malvinas, que es reserva intangible, la guía que nos
orientó explicaba que las empresas extractivas “tenemos derecho de vía”. Y nos
enseñó qué debíamos hacer frente a un no contactado. “llámennos”, “no te acerques”.
Hay mucha falta de respeto hacia los seres humanos hacia el Perú Profundo. No los ves
como ciudadanos como tú, los ves como ciudadanos de segunda.
- Hay proyección desde la artesanía para el desarrollo. Pero no están bien hechos los
proyectos. Muchas veces es inversión muerta porque no se estudia la situación real de
las comunidades, para que puedan realmente vender lo que producen.
- La idea de emprendimiento está demasiado idealizada porque no hay un apoyo real y
suficiente del Estado.
- Sin embargo, en veinte años que participo dentro de este rubro, veo que el Estado ha
avanzado mucho en la promoción de la artesanía y que el movimiento externo en
turismo y diseño también ha influido. Pero es mucho lo que falta por hacer, por
implementar.
- Ahora que estamos en una era tecnológica y de tanta modernidad, es loco, pero hay
una tendencia de consumo hacia la búsqueda del origen. Como desde hace unos diez
años que se quiere “arreglar” lo que estamos malogrando. El caso de las prendas
responde a la búsqueda de materiales que no agredan, que cuiden, que transmitan lo
antiguo.
- Hay revalorización de usos y técnicas que procedan de grupos indígenas. Es mucho
más fuerte que hace 20 años. Lamentablemente vemos cualquier cosa y creemos que
es artesanal. O consumimos la artesanía industrial que se hace en masa. (La artesanía
original) es un mercado pequeño todavía. Mucha gente no aprecia el producto único.
Son piezas hechas una por una. Son pocos los que están dispuestos a pagar.
- Lo más importante que he aprendido es a respetar la diversidad y la diferencia.
- A pesar que son veinte años de camino hay mucho que aprender a nivel de códigos de
convivencia. Una de las cosas que me interesa en la actualidad es lograr una buena
interacción con las mujeres. Me encanta diseñar, ver la parte estética. Pero me
interesa también lo que implica todo el trabajo. Hacer ropa en Lima no es lo mismo
que en provincia.