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Maria Fernanda Bastidas Bedoya.

Connie Wilbur, caso Sybil.


A partir de las diferentes concepciones de psicoterapia expuestas, las cuales en palabras de
Ávila Espada son casi tan diversas como diversos son los autores que han escrito al
respecto; se ha construido una idea de psicoterapia como algo que va mas allá de una serie
de instrucciones procedimentales, siendo mas bien un tratamiento adaptativo y no directivo
con una finalidad a la que se llega a través de la relación terapeuta-paciente. En esta lógica
se toma que lo esencial y distintivo la psicoterapia de carácter psicoanalítico relacional, es
la relación en si misma por lo que el trabajo es entonces solo posible a partir de la
instauración de un vinculo entre las partes, el cual es dado por medio del discurso; lo que
nos permite sumar otro aspecto distintivo y es que existe una posibilidad de reforzar el Yo
a través de la palabra (Coderch, 1990).

Considerando esta construcción se ve a Connie Wilbur, una psiquiatra psicoanalista que


lleva el proceso terapéutico de Sybil Dorsett, personaje basado en Shirley Aredell Mason,
uno de los casos mas famosos del trastorno disociativo de personalidades. El proceso se
lleva a cabo alrededor de los años 60 y 70, por lo que la Doctora aun se encuentra marcada
por un psicoanálisis ortodoxo en su formación, sin embargo se ve una disidencia en su
proceder durante la terapia.

Desde el primer momento se muestra cálida y empática, comienza con un saludo familiar y
un interés genuino sobre la mujer que llega a su consultorio, quizá por lo mismo parece no
haber un encuadre claro de lo que sucederá en el espacio, parece que hay un mayor interés
por generar en Sybil un sentimiento de comodidad en una búsqueda del establecimiento del
vinculo, desde preguntar su opinión frente a que se graben las sesiones, hasta la manera de
iniciar la “conversación”, un inicio aunque lleno de preguntar, carece de un carácter
instigador. De hecho la terapeuta constantemente pelea contra adquirir dicha posición de
instigación frente a lo que parecen ser incoherencias en un inicio, en vez de esto procura
hacer contenciones y validar las emociones que aparecen repentinamente propiciando una
abreacción ante la necesidad.

En las escenas seleccionadas de ve la capacidad adaptativa que Connie tiene para actuar por
ejemplo bajo un modelo de madre suficientemente buena, de una manera especialmente
desafiante ya que como clave para este proceso en particular desde su rol como terapeuta
instaura un vinculo particular con cada personalidad que se le presente y se concientiza de
la necesidad de trabajar “individualmente” con cada una para formar toda una imagen
integral de Sybil ofreciendo a cada personalidad desarrollar su propia narrativa, por
ejemplo es muy evidente cuando se ve como a partir de reconocer que cada una tiene una
edad distinta permite maneras distintas de trabajar, como se ve cuando lleva parte de su
terapia con Peggy Lou(una de las personalidades) mientras esta colorea; por ende su
posición de madre suficientemente buena es un tanto cambiante, pero su tarea como
terapeuta se establece en focos claros como en el sostenimiento a través de una presencia
constante y el ofrecimiento de un reconocimiento a las exigencias de particularidad de cada
una de las personalidades.
Es a partir de esto que logra establecer un vinculo verdaderamente fuerte con Sybil (aunque
habría que cuestionarse la manera en Hollywood lo presenta) y algunas de las
personalidades. Por ejemplo se ve como logra a partir del mero nombramiento generar una
conexión, es a través de esto que consigue conectarse con la personalidad base en medio de
un episodio disociativo, y es a partir de esto que comienza a poder generar intervenciones
de interrogación mas profundas con cada personalidad.
Esto presenta un principio similar a la problemática inicial del Freud con la hipnosis, y es
que el terapeuta tenia conciencia de los traumas etiológicos enterrados en el inconsciente
del paciente, pero este no tenia ni idea de ellos tras haber salido del estado hipnótico. Las
personalidades son tanto una ayuda como un desafío para Wilbur, estas le presentan
situaciones reprimidas para Sybil que logran situaciones en las que como se ve en unas de
las escenas, Wilbur confronte a Sybil con interpretaciones respecto a su madre que
inevitablemente le son ajenas. Y habría que preguntarse si esto es porque Wilbur las ha
hecho en un mal momento técnicamente hablando, o porque inevitablemente tienen que
serle ajenas, puesto que pertenecen a experiencias que en teoría ella no vivió y con las
cuales no se asocia, tendría que ahondarse en la naturaleza del trastorno.

Aun así, son estas inquietudes sobre tal naturaleza y este principio casi humanístico del
reconocimiento al otro, “otros” que mantiene Connie, por lo que se plantea comenzar las
intervenciones a profundidad con Sybil a partir del informar, generando reconocimiento, y
procurando explicar que su enfermedad no es un asunto particular, o en palabras de Fiorini,
“personal”. De hecho parece presentar cierta similitud con Fiorini al desenvolverse en una
esquematización flexible. Wilbur no se aleja de normas básicas y desde las primeras
sesiones mantiene respuestas ingeniosas en la técnica para evitar que las personalidades
indaguen sobre su vida, re direccionándolas de manera adecuada, sin embargo habría que
cuestionarse por el vinculo presentado como se menciono anteriormente, ya que incluso
dentro del mismo filme se presenta que su lógica de sostenimiento parece mas inclinado a
un instinto protector y maternal que la hacen sentir involucrada de una forma distinta,
aunque vale rescatar que en la versión literaria y documentada en la vida real esto no se
muestra al igual que en estas ultimas dos versiones, se logra ver mucho el énfasis que se le
da al desarrollo de las narrativas de cada personalidad para llegar a reforzar el Yo de Sybil.

Pero ya que este primer cuestionamiento de la versión cinematográfica nos lleva a un


cuestionamiento ético, hay un pie para reflexionar sobre la cura documentada en las tres
instancias (cine, literatura y registros clínicos reales), en donde se busco la integración de
las personalidades a través de la hipnosis en un final como herramienta para poder
continuar trabajando desde la construcción narrativa.