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DERECHO

Tabla de contenido
INTRODUCCION............................................................................................................1
1. ORIGENES DEL HABEAS CORPUS.....................................................................2
2. HABEAS CORPUS EN LOS TRATADOS INTERNACIONALES DE
DERECHOS HUMANOS................................................................................................3
3. HABEAS CORPUS EN EL ORDENAMIENTO JURIDICO PERUANO...........5
4. HABEAS CORPUS Y ESTADO DE EXCEPCION..............................................11
4.1. EVOLUCION LEGISLATIVA…………………………………………………..11
4.1.1 HABEAS CORPUS EN LA CONSTITUCION DE 1993………………………
4.2. RESTRICCIONES AL EJERCICIO DEL HABEAS CORPUS………………
5. HABEAS CORPUS ASPECTOS PROCESALES................................................20
5.1. ESTADO DE EXCEPCION Y TRATADOS DE DERECHOS HUMANOS
5.2. REGULACION CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS DE EXCEPCION
EN PERU………………………………………………………………
6. HABEAS CORPUS ASPECTOS PROCESALE..................................................21
CASOS DE DETENCION ARBITRARIA...................................................................34
CASOS DISTINTOS A LA DETENCION....................................................................35
7. REFLEXIONES…………………………………………………………………40
CONCLUSION................................................................................................................41

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INTRODUCCION

Con el presente trabajo pretendemos valorar los temas abarcados por la Doctora Susana
Ynes Castañeda Otsu, quien ocupó el cargo de Juez Superior de la sala de Apelaciones,
realizo su maestría en derecho Laboral y Ciencias penales, con doctorado en Derecho
Constitucional y con especialización en Derechos Humanos. Los temas de la normativa y
los aspectos procesales del hábeas corpus, y ello a partir de la interpretación de
jurisprudencias del tribunal constitucional y los límites de las principales disposiciones que
lo regulan en este nuevo corpus normativo.

El hábeas corpus es actualmente la principal institución destinada a proteger la libertad


personal contra las detenciones arbitrarias o ilegales, tal como lo reconoce los tratados
internacionales de derechos humanos. Este proceso tiene por objetivo impetrar el amparo
urgente al ejercicio del derecho a la libertad personal garantizado por la Constitución, así
como de aquellos derechos fundamentales conexos, los derechos a la integridad física y
psicológica, a la inviolabilidad de domicilio, entre otros.

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1. ORIGENES DEL HABEAS CORPUS

El Habeas Corpus, como garantía constitucional de la libertad, es una institución muy

antigua cuya aparición en Inglaterra parece remontarse al siglo XII. Aunque, más antes, se

conocía de ésta figura en la antigüedad griega y en Roma. Pero, es en Inglaterra del

siglo XII en que se reconoce una serie de derechos y libertades; ejemplo que más tarde

seguirían nuestros pueblos americanos. El primer país que introdujo la figura del Hábeas

Corpus en nuestra región fue Brasil en su Código Penal de 1830 y más concretamente en

su Código de Procedimientos Penales de 1832.

Desde sus inicios se reconoce a Inglaterra como el país de origen del mecanismo procesal

por excelencia de defensa de la libertad persona. El habeas corpus desde sus orígenes

aparece como una garantía judicial específica para la defensa personal.

En su evolución aparecen distintas formas de habeas corpus en función de la necesidad de

las diligencias judiciales: habeas corpus ad respondendum, habeas corpus ad faciendum, et

recipiendum, etc pero de todas estas formas el verdadero habeas corpus es el HABEAS

CORPUS AD SUJICIENDUM, que representa de la obligación de la puesta a disposición

del juez del cuerpo del detenido y la celebración ante el con una audiencia con las

asistencias de las partes, luego de la cual se adopta una resolución final.

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2. HABEAS CORPUS EN LOS TRATADOS INTERNACIONALES

DE DERECHOS HUMANOS

En efecto, este mecanismo de protección se encuentra consagrado en estos tratados, tanto Políticos lo Con-

del Sistema Universal como de los Sistemas Regionales de Protección de los derechos

humanos, precisamente en el artículo dedicado a la libertad y seguridad personales.

Así el Pacto Internacional de Derechos Civiles políticos lo contemplan en el artículo 9


inc. 4, que establece:
“Toda persona que sea privada de libertad en virtud de detención o prisión tendrá
derecho a recurrir ante, un tribunal, a fin de que éste decida a la brevedad posible sobre la
legalidad de su prisión y ordene su libertad si la prisión fuera ilegal».

El Convenio Europeo de Derechos Humanos en el artículo 5 inc. 4, establece:


«Toda persona privada de su libertad mediante detención preventiva o internamiento
tendrá derecho a presentar un recurso ante un órgano judicial, a fin de que. Se pronuncie
en breve plazo sobre la legalidad de su privación de. Libertad y ordene su puesta en
libertad si fuera ilegal».

Por su parte, la .Convención Americana sobre Derechos Humanos Pacto de San José, lo
recoge en su artículo 7 inc. 6, de la siguiente manera:
«Toda persona privada de libertad tiene derecho a recurrir ante un juez o tribunal
competente, a fin de que este decida, sin demora, sobre la legalidad de su arresto o
detención y ordene su libertad si el arresto o la detención fueran ilegales. En los Estados
Partes cuyas leyes prevén que toda persona que se viera amenazada de ser privada de su
libertad tiene derecho a recurrir a un juez o tribunal competente a fin de que éste decida
sobre, la legalidad de tal amenaza, dicho recurso no puede, ser restringido ni abolido. Los
recursos podrán interponerse por sí o por otra persona".
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Como conclusión podemos manifestar que los tres grandes tratados de derechos
humanos que establecen los derechos civiles y políticos, han regulado el hábeas corpus de
manera similar. En el caso de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, se
establece además
que en los países donde haya sido previsto, no puede ser restringido ni abolido, disposición
que fue aplicada en los casos en que Perú fue demandado ante la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, con motivo de la aplicación de la normativa antiterrorista.

La disposición relativa al hábeas corpus debe ser concordada con aquella disposición
que de manera similar establecen los tres tratados de derechos humanos, la referida al
derecho al recurso, previsto en el artículo 2 inc. 3 Del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, 13 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y 25 de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, que establecen el derecho de toda persona a contar
con un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso efectivo ante los jueces o
tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución, la ley o lo que dichos tratados establecen.

Estas tres disposiciones concordadas con las relativas al Hábeas Corpus en el ámbito
internacional constituyen un mecanismo poderoso de protección de todos los derechos
consagrados en el ámbito interno, pues se proyectan no sólo respecto de la libertad personal
protegida por el Hábeas Corpus sino también al proceso constitucional de amparo o
de aquellos otros que se establezcan en un determinado país para la protección de los
derechos.
A este marco normativo debe agregarse además la doctrina que respecto al Hábeas
Corpus emiten los órganos supranacionales de protección de los derechos humanos
establecidos en los tres tratados: Comité de Derechos Humanos, Tribunal Europeo de
Derechos Humanos; y Comisión y Corte Interamericana de Derechos Humanos,
respectivamente.
Doctrina del Comité de Derechos Humanos y de la Comisión y Corte Interamericana
de Derechos Humanos, que constituyen principios de interpretación y criterios rectores, que

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jueces y los miembros del Tribunal Constitucional de nuestro país deben considerar y
aplicar al momento de emitir sus resoluciones, en virtud a lo dispuesto por el artículo 55 y
IV Disposición Final y Transitoria de la vigente Constitución.

3. HABEAS CORPUS EN EL ORDENAMIENTO JURIDICO


PERUANO

La institución inglesa del hábeas corpus, traspasó las fronteras de su país de origen y
fue incorporado en diversos ordenamientos jurídicos. En Latinoamérica, fue introducido
por primera vez en Brasil, en el Código penal de 1839 (arts. 183-184), para luego ser
incorporado en las constituciones de Costa Rica (1847), El Salvador (1872), Guatemala
(1879), Puerto Rico (1899), Honduras (1894), etc. En el caso de Perú fue introducida en
nuestro ordenamiento en 1897.
3.1. EVOLUCION LEGISLATIVA
En nuestro ordenamiento jurídico, el hábeas corpus se introdujo a nivel infra legal,
mediante la Ley del 21 de octubre de 1897, ley que reglamentó el artículo 18 de la
Constitución de 1860, que establecía:
«Nadie podrá ser arrestado sin mandamiento escrito del juez competente o de
autoridades encargadas de conservar el orden público, excepto infragante delito,
debiendo en todo caso ser puesto el arrestado, dentro de las 24 horas a
disposición del. Juzgado que corresponde. Los ejecutores de dicho mandamiento
están obligados, a dar copia de él siempre que se les pidiera».
Posteriormente, con fecha 26 de septiembre de 1916, se promulgó la Ley N° 2253 que
amplía la ley anterior.

Tres años más tarde, mediante Ley N° 4019 del 2 de enero de 1919, se promulgó el
Código de Procedimientos en Materia Penal, el que entró en vigencia el año 1920,
legislando el Hábeas Corpus solo para detenciones indebidas, en los artículos 342 a 355,
denominándolo «recurso.

El hábeas corpus adquiere rango constitucional en la Constitución de 1920, cuyo


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artículo 24 último párrafo establecía: «Las personas aprehendidas o cualquier otra podrán
interponer, conforme a ley, el recurso de Hábeas Corpus por prisión indebida»

Luego la Constitución de 1933, lo consagró en el artículo 69 con la siguiente fórmula:


«Todos los derechos individuales y sociales reconocidos por la Constitución, dan lugar a la
acción de babeas corpus”.

Durante la vigencia de la Constitución de 1933, se promulgó el 23 de noviembre de


1939. un nuevo Código Adjetivo en materia penal, denominado Código de Procedimientos
Penales, que entró en vigencia desde 1940, legislando el Hábeas Corpus en los artículos
349 a 360.

En 1979 entra en vigencia una nueva Constitución donde además se consagró el Hábeas
Corpus, el proceso constitucional del amparo. El Hábeas Corpus vuelve a sus raíces, a su
cauce originario, al establecerse en el artículo 295 lo siguiente.
«La acción u omisión por parte de cualquier autoridad, funcionario o persona que vulnera
o amenaza la libertad individual, da lugar a la acción de Hábeas Corpus».

De acuerdo con la Constitución de 1979, la denominada jurisdicción constitucional


orgánica correspondía al Poder Judicial, en materia de Acción Popular y al Tribunal de
Garantías Constitucionales en materia de Acción de Inconstitucionalidad.

3.1.1. HABEAS CORPUS EN LA CONSTITUCION DE 1993.


Respecto al hábeas corpus, el artículo 200 inc.l establece:
«La acción de Hábeas Corpus, que procede ante el hecho u omisión, por parte de
cualquier autoridad, funcionario o persona, que vulnera o amenaza la libertad individual o
los derechos constitucionales conexos»
En doctrina, se sostiene que tiene una dimensión más amplia que la libertad personal. Así,
Oscar Alzaga, concibe la libertad personal como un principio que tiene su desarrollo
constitucional en otros preceptos de la misma, lo que la doctrina francesa denomina libertad
física, comprensiva de la libertad individual en un sentido estricto, la circulación y el
derecho a la intimidad.

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En nuestro medio, en términos similares se expresa Francisco Eguigurén, la libertad


individual es el derecho a la libertad personal, la que “... en su aspecto de libertad física,
garantiza a su titular el no verse arbitraria o irrazonablemente privado de ésta, ni ser
detenido o sometido a restricciones de la libertad en supuestos distintos a los previstos por
la norma constitucional, la ley o los pactos internacionales sobre derechos humanos".

Si bien la norma constitucional amplía el supuesto de protección a los derechos


conexos a la libertad individual, es necesario indicar que la Ley N° 23506, que desarrolló el
artículo 295 de la Constitución de 1979, en el art. 12 mediante una cláusula enunciativa,
considera diversos derechos y libertades conexos a ella, como: guardar reserva sobre sus
convicciones políticas, religiosas, filosóficas; libertad de conciencia y de creencia; el de no
ser violentado para obtener declaraciones; derecho de defensa; el no ser exiliado o
desterrado, sino por sentencia firme; el que se observe el trámite correspondiente, cuando
se trate del procedimiento o detención de las personas con derecho al antejuicio político,
entre otros.

En tal sentido, el legislador tuvo en claro que el hábeas corpus además de proteger la
libertad personal, entendida en su dimensión física, protege además otros derechos,
otorgándole una dimensión más amplia. Más aún el texto del Proyecto de Ley del Código
Procesal Constitucional, en el artículo 25 establece los derechos que protege el Hábeas
Corpus, consignando en el último párrafo que procede especialmente cuando se trata del
debido proceso y la inviolabilidad de domicilio.
Como normativa conexa a la disposición constitucional, podemos mencionar en primer
lugar la Ley N° 26435, Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, que en su Título III (arts.
41 a 45) se refiere al recurso extraordinario, con el cual el Tribunal Constitucional en última
y definitiva instancia resuelve las resoluciones emitidas por el Poder Judicial, recaídas en
los procesos de hábeas corpus, amparo, hábeas data y acción de cumplimiento.

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3.2. RESTRICCIONES AL EJERCICIO DE HABEAS CORPUS.

La evolución legislativa relativa al hábeas corpus no siempre ha sido conforme a las


disposiciones constitucionales, al contrario, en diversas oportunidades mediante leyes se
restringió la libertad y con ellas también se produjo una restricción a su mecanismo de
protección.

La siguiente relación de leyes pone de manifiesto como a lo largo de la historia, los


Poderes Legislativo y Ejecutivo mediante leyes, decretos leyes y decretos legislativos, han
prohibido y otras veces limitado la interposición del Hábeas Corpus.
a. La Ley N° 4891 de 18 de enero de 1924, que reguló el delito de vagancia. En su
artículo 8 estableció que:

«Ningún vago, extranjero o nacional, así como ningún extranjero calificado de


pernicioso por las autoridades de policía, podrán utilizar el recurso de Hábeas
Corpus contra los arrestos, expulsiones o trabajo, que respecto de ellos,
decretaren las autoridades de policía».

b. El Decreto Ley N° 10906 de 3 de diciembre de 1948, que reguló los delitos de


Especulación y Acaparamiento, prohibiendo la interposición del llamado recurso de
Hábeas Corpus para obtener la libertad de las personas detenidas o procesadas por
estos delitos. Norma que además prohibía el beneficio procesal de la libertad
provisional y beneficios de ejecución penal: suspensión de la condena y liberación
condicional (art. 5).
c. El Decreto Ley N° 11005 de 28 de marzo de 1949, destinado a la represión del Tráfico
Ilícito de Estupefacientes. En su artículo 15 estableció la improcedencia del hábeas
corpus en estos delitos u otros relacionados con la investigación.
d. El Decreto Ley N° 22095, que reguló el Tráfico Ilícito de Drogas.
En su artículo 71 parte in fine estableció:
e. El Decreto Ley N° 25659 de 13 de agosto de 1992, en su artículo 5 estableció que no
procedía el hábeas corpus tratándose de personas detenidas, implicadas o procesadas

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por el delito de terrorismo o traición a la patria. Si bien esta norma fue


modificada por el artículo 2 de la Ley N° 26248 publicada el 25 de noviembre de 1993,
estableció un procedimiento diferenciado para la tramitación del hábeas corpus,
otorgándole competencia al Juez Penal Especializado en Terrorismo, estableciendo
además la no admisión de este mecanismo de protección sustentado en los mismos
hechos objeto de un procedimiento en trámite o ya resuelto.
f. Cabe anotar que esta disposición ha sido cuestionada por la corte interamericana de
derechos humanos en los siguientes términos:
«182. La Corte entiende que, (....), la vigencia del Decreto-Ley N° 25.659 en el
momento en que las supuestas víctimas fueron detenidas, y durante buena parte de la
tramitación del proceso interno, vedaba jurídicamente la posibilidad de interposición
de acciones de Hábeas Corpus. La modificación introducida por el Decreto-Ley N°
26248 no benefició a los detenidos, por ser su caso «materia de un procedimiento en
trámite».

Disposición que se mantiene, pese a que con fecha 4 de enero de 2003 se publicó la
sentencia recaída en la acción de inconstitucionalidad interpuesta por Marcelino Tineo
Sulca y más de cinco mil ciudadanos contra cuatro decretos leyes que regulaban la
normativa antiterrorista

g. El Decreto legislativo N° 824, Ley de Lucha Contra el Narcotráfico, publicado el 24 de


abril de 1996, que en su artículo 17 establece:
«No proceden las acciones de hábeas corpus n favor de las personas involucradas en el
delito de tráfico ilícito de drogas durante la detención preventiva en la investigación
policial, en la que haya participado el representante del Ministerio Público y el caso
haya sido puesto en conocimiento de la autoridad competente».

h. Mediante Ley N“ 26950 del 19 de mayo de 1998, el Congreso de la República otorgó al


Poder Ejecutivo facultades para legislar en materia de seguridad nacional, expidiéndose
en total once decretos legislativos, a partir del Decreto Legislativo N° 895, Ley contra
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el Terrorismo Agravado del 22 de mayo de que tipificó el delito de terrorismo agravado.

i. El Tribunal Constitucional ha tenido oportunidad de pronunciarse sobre el


denominado Hábeas Corpus militar que en nuestro ordenamiento jurídico no existe,
pero que el Decreto Legislativo N° 895 creó otorgando competencia al Juez Instructor
Militar. Al respecto, el Tribunal dejó sentado que «... la jurisdicción militar es
competente para conocer asuntos de naturaleza castrense y del juzgamiento de civiles
cuando éstos son sujetos activos de la comisión de los delitos de traición a la patria o
terrorismo,, más no para conocer infracciones de naturaleza constitucional, materia
que pertenece al ámbito de otros órganos jurisdiccionales».

Dentro de este paquete de Decretos Legislativos, se emitió el Decreto Legislativo N°


900 publicado el 29 de mayo de 1998, que en su artículo 1 modificó los artículos 15 y 20 de
la Ley N° 23506, estableciendo que era competente para conocer los procesos de Hábeas
Corpus en los Distritos Judiciales de Lima y Callao, el Juez Especializado de Derecho
Público, mientras que en los otros Distritos Judiciales continuaban siendo competentes los
jueces penales y en su caso, el Juez Mixto, designados por la Sala Constitucional y Social y
Social de la Corte Suprema de la República. En apelación conocía la Sala Superior de
Derecho Público (Lima y Callao) y en los demás Distritos Judiciales, la sala Especializada
Penal o Mixta, según corresponda.

Las nuevas reglas de competencia en relación al hábeas Corpus fueron cuestionadas,


porque mediante Decreto Legislativo se pretendió regular una materia que según el artículo
200 de la Constitución debiera ser regulada por ley orgánica, afectándose de este modo a la
garantía normativa de reserva de ley orgánica. Este Decreto fue declarado inconstitucional,
a mérito de la acción de inconstitucionalidad interpuesta por el Defensor del Pueblo,
emitiéndose con fecha 27 de diciembre de 2001 la sentencia respectiva, mediante Ja cual se
estableció que al limitarse la interposición de los Hábeas Corpus y amparo a los jueces
especializados de Derecho Público se restringe indebidamente el acceso a estos
instrumentos procesales esenciales para la protección de los derechos humanos, volviendo a
regir las normas de competencia previstas en la Ley N° 23506.

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La evolución legislativa del hábeas Corpus en nuestro país, pone de manifiesto lo que
se dijo en la parte introductoria, pues pese a detallarse la libertad y seguridad personales en
las Constituciones, a través de las leyes se ha pretendido recortarla al igual que su
mecanismo de protección, habiéndose recurrido en diversas oportunidades a los órganos
supranacionales de protección en defensa de la libertad personal y del derecho que tiene
toda persona a contar con un recurso sencillo y rápido, pues el hábeas Corpus como se ha
visto en algunos casos fue abolido y en otros restringido.

4. HABEAS CORPUS Y ESTADO DE EXCEPCION

Cuando ingresamos al tema relativo a los estados de excepción efectuamos un análisis


del Derecho Constitucional vigente para las circunstancias excepcionales, para las
situaciones de crisis, en las cuales se suspende el ejercicio de determinados derechos
consagrados en la Constitución, entre ellos el de la libertad y seguridad personales
protegido precisamente por el hábeas Corpus. Interesa saber si al suspenderse el ejercicio
de esta libertad, se suspende también su mecanismo procesal de protección, o se permite
que aún en estos supuestos excepcionales, de dictadura constitucional, el Juez pueda
efectuar un control judicial de los actos del Poder Ejecutivo, que es el que concentra
muchos poderes.
Se parte de la premisa de que en un Estado Democrático de Derecho, el constituyente
debe diseñar instituciones para tiempos de normalidad y también para tiempos de crisis,
como mecanismos de defensa del régimen constitucional. Y debe hacerlo, porque la historia
nos demuestra que muchos Estados han pasado por diversas situaciones de crisis, las que
revisten diversas formas de origen externo o interno. En las primeras, es indudable que la
guerra es la principal causa, pero también lo son las crisis económicas y financieras de
carácter internacional, en que se producen situaciones que afectan todos los aspectos de la
vida de un Estado, generando inestabilidad política e institucional.
En igual sentido, las crisis de origen interno también tienen diversas manifestaciones,
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desde el mal funcionamiento de las instituciones que genera una crisis institucional hasta
las crisis económicas y sociales, que llegan a sus puntos más altos cuando se manifiestan en
subversión
y finalmente, en guerra civil.
Al Derecho Excepcional se ha recurrido desde hace mucho tiempo; sin embargo,
conforme sostiene Fernández Segado, es con la aparición del Estado constitucional, a fines
del siglo XVIII y principios del XIX cuando comienzan a adquirir relevancia las
situaciones de excepción en la vida de los Estados, lo cual a su entender tiene una
explicación lógica. El Estado constitucional se caracteriza por la introducción de un cierto
formalismo en el ejercicio del poder, a fin de eliminar el carácter absoluto, formalismo que
no va a posibilitar la concentración del poder en las situaciones de crisis, por lo que aquélla
deberá realizarse recurriendo al estado de excepción, problema que cobra su máxima
agudeza con el Estado democrático.

4.1. ESTADO DE EXCEPCION Y TRATADOS DE DERECHOS


HUMANOS
Los tratados de derechos humanos como era de esperar también regularon lo relativo a
los estados de excepción, por ser una situación que inclusive en algunos países deja de ser
excepcional, temporal, transitorio, para pasar a ser estado permanente. Era necesario
entonces regular el tema, estableciendo cuáles son las situaciones excepcionales que
permite a los estados partes suspender las obligaciones contraídas, es decir suspender el
ejercicio de determinados derechos
Los tres tratados de derechos humanos que consagran los derechos civiles y políticos
ya mencionados, establecen los supuestos para la declaración de los estados de excepción.
Así, el artículo 4 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos menciona las
situaciones excepcionales que pongan en peligro la vida de la nación; el artículo 27 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos los casos de guerra, peligro público o de
otra emergencia que amenace la independencia o seguridad del Estado, y el artículo 15 del
Convenio Europeo de Derechos Humanos los casos de guerra o de otro peligro público que
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amenace la vida de la nación.

Dichos tratados también establecen los requisitos para que un Es-


tado pueda decretar los Estados de Excepción: Necesidad, temporali-
dad, no discriminación, compatibilidad con otras obligaciones interna-
cionales y notificación. La doctrina de los órganos supranacionales ha
incluido otro requisito, el de proporcionalidad.

Los artículos mencionados contienen además un listado de dere-


chos que bajo ninguna circunstancia pueden ser derogados durante es-
tas situaciones excepcionales, lo que implica el reconocimiento de un
núcleo duro de derechos, considerados como absolutos: Derecho a la
vida, derecho a no ser sometido a torturas ni a penas o flatos crueles,
inhumanos o degradantes, prohibición de la esclavitud y servidumbre,
prohibición de encarcelamiento por incumplimiento de una obligación
contractual, principio de legalidad y retroactividad, derecho al recono-
cimiento de la personalidad jurídica, libertad de pensamiento, de con-
ciencia y religión.

Sobre el tema, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos,


en el Informe N° 49/00 de fecha 13 de abril de 2,000, Caso 11.182 sobre
violación de los derechos humanos de: Rodolfo Gerbert Asencios Lindo,
Rodolfo Dynnik Asencios-Lindo, Marco Antonio Ambrosio Concha y
Carlos Florentino Molero Coca, por parte del Estado peruano, sostiene
que «todos los derechos deben ser respetados y garantizados a menos que
circunstancias muy especiales justifiquen la suspensión He algunos, en tanto
que otros nunca pueden ser suspendidos por graves que sea la emergencia»,
concluyendo que «las garantías judiciales no suspendióles durante los esta-
dos de emergencia son fundamentalmente el recurso de Hábeas Corpus, el
recurso de amparo, los recursos destinados a la preservación del Estado de
Derecho y; en general, los demás procedimientos judiciales que ordinariamente

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sean idóneos para garantizar la plenitud del ejercicio de los derechos no


snspendibles
4.2. REGULACION CONSTITUCIONAL DE LOS ESTADOS DE
EXCEPCION EN EL PERU
Perú también ha pasado por estos momentos de anormalidad, es
por ello que desde la Constitución de 1826 hasta la vigente, se ha regu-
lado lo relativo a las circunstancias de crisis.

La Constitución de 1826, lo hizo en el artículo 123 en los siguientes


términos:

«Si en circunstancias extraordinarias la segundad de la República


exigiere la suspensión de algunas de las formalidades prescritas en
este Capítulo, podrán las Cámaras decretarlo. Y si éstas no se
hallasen reunidas, podrá el Ejecutivo desempeñar esta misma
función, como medida provisional, y dará cuenta de todo en la
próxima apertura de las Cámaras, quedando responsable de los
abusos que haya cometido»

El artículo 150 complementaba esta disposición, en el sentido de


que los Poderes Constitucionales no estaban facultados para suspender
la Constitución, ni los derechos de los peruanos, salvo en los casos y
circunstancias expresadas en la misma Constitución, en cuyo caso debía
indicarse el término que duraría la suspensión. Asimismo, el artículo
300 facultaba a las Cámaras a «Investir, en tiempo de guerra o de pe-
ligro extraordinario, al Presidente de la República, con las facultades
que se juzguen indispensables para la salvación del Estado».

Posteriormente, la Constitución de 1828 al regular las atribuciones


del Congreso reguló respecto al Derecho Excepcional, al establecer:

«Artículo 48.- Son- atribuciones del Congreso: 23.- Autorizar


extraordinariamente al Poder Ejecutivo, y sólo por el tiempo preciso,
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en casos de invasión de enemigos o sedición, si la seguridad pública


lo exigiere; debiendo concurrir los dos tercios de los votos de ambas
Cámaras; y quedando el Ejecutivo obligado a dar razón-motivada de
las medidas que tomare».

En igual sentido, la Constitución de 1834 lo hizo al regular en el


artículo 51 las atribuciones del Congreso. En efecto, a este Poder del
Estado correspondía autorizar de manera extraordinaria al Poder Ejecu-
tivo en caso de invasión de enemigos, o de sedición, si la tranquilidad
pública lo exigiere, concediéndole las facultades necesarias, el lugar de
su ejercicio y el tiempo de su duración para hacer frente a estas situa-
ciones de anormalidad. Se estableció un control de este Poder hacia el
Ejecutivo, quien estaba obligado a darle cuenta de las medidas que
tomare.

Esta tendencia de ser el Congreso quien otorgue al titular del Po-


der Ejecutivo, las facultades necesarias para salvar a la Nación, o que
declare bajo que circunstancias ésta se encontraba en peligro, continuó
en las Constituciones de 1839 y 185635. La Constitución de 1860 introdu-
jo una innovación, pues si bien continuaba siendo una atribución del
Congreso declarar cuándo la Patria se encontraba en peligro, esta vez se
indicaba que garantías podían suspenderse por tiempo limitado. El
artículo 59 inc. 20, se refería a las garantías consignadas en los artículos
18, 20 y 29, en realidad se trataba de las siguientes libertades: Libertad
personal, libertad de tránsito y libertad de asociación.
años mas tarde las constituciones, 1867 y 1920 volvieron
otorgar al Congreso la atribución de declarar cuando la Patria se encon-
traba en peligro. En cuanto a la Constitución de 1920, los dos artículos
pertinentes al Derecho Excepcional fueron modificados por la Ley N°
5470 del 28 de septiembre de 1926, al permitir que en los casos que

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peligre la seguridad interior o exterior del Estado, se suspendan por el


término máximo de treinta días, las garantías -derechos en su acepción
actual- consignadas en los artículos 24, 30, 31 y 33.
Un dato importante a tener en consideración en esta historia, es
que las 8 Constituciones comprendidas en el lapso de 1826 a 1920, al
regular las circunstancias de crisis o de anormalidad constitucional,
determinaron que era una atribución que correspondía al Poder Legis-
lativo. En tal sentido, ante circunstancias, como: guerra, peligro extraor-
dinario, seguridad pública, tranquilidad pública, peligro de la Repúbli-
ca, seguridad interior o exterior del Estado, etc., era el Poder Legisla-
tivo quien lo autorizaba, otorgando las facultades extraordinarias al
Presidente de la República, inclusive las Constituciones de 1828 y 1834
requerían de los 2/3 de los votos de cada una de las Cámaras.

Es a partir de la Constitución de 1933 que se rompe este esquema.,


pues en su artículo 70, se establece que:

«Cuando lo exija la seguridad del Estado, podrá el Poder Ejecutivo


suspender total o parcialmente, en todo o en parte del territorio
nacional, las garantías declaradas en los artículos 56, 61, 62, 67, y
68. Si la suspensión de garantías se decreta durante el funcionamiento
del Congreso, el Poder Ejecutivo le dará inmediata cuenta de ella.
El plazo de suspensión de garantías no excederá de treinta días.

La prórroga requiere nuevo decreto. La ley determinará las facultades


del Poder Ejecutivo durante la suspensión de. garantías».

A partir de esta Constitución, la atribución pasa a ser función ex-


clusiva del Poder Ejecutivo, precisándose además en las Constituciones
subsiguientes las libertades y derechos que podían ser objeto de sus-
pensión. Para el caso de la Constitución que se comenta, la suspensión
afectaba a las libertades personal, de tránsito y de reunión; además del

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derecho a la inviolabilidad del domicilio, y de no ser extrañado del


territorio de la República, ni separado del lugar de su residencia, sino
por sentencia ejecutoriada o por aplicación de la ley de extranjería.
Las constituciones de 1979 y 1993, al tratar el tema lo hacen en el
Título IV, referido a la Estructura del Estado, la primera en el artículo
231; y la segunda en el artículo 137, denominándolo Régimen de Excep-
ción. La simple lectura de ambos artículos nos permite afirmar que la
regulación es muy similar, así ambas establecen dos Estados de Excep-
ción: Estado de emergencia y Estado de sitio; y que el Presidente de la
República puede decretarlos con acuerdo del Consejo de Ministros. Las
causales que se pueden invocar son las mismas; al igual que los plazos,
60 días para el Estado de Emergencia y 45 días para el Estado de Sitio.

Del mismo modo, ambas establecen las libertades y derechos cuyo


ejercicio se suspende en el Estado de Emergencia; mientras que en el de
Sitio se hace referencia a, «con mención de los derechos fundamentales
cuyo ejercicio no se restringe o suspende», redacción que resulta más
adecuada que la utilizada en la Constitución de 1979, que establecía
«con especificación de las garantías personales que continúan en vigor»,
redacción que no es correcta; pues no se suspenden las garantías sino
la suspensión del ejercicio de determinados derechos.

El uso incorrecto de los términos garantías y derechos por parte


del Constituyente de 1978-1979, ha sido la causa de distintas afectacio-
nes a las libertades y derechos cuyo ejercicio se suspendía durante el
Estado de Emergencia. Como en el artículo 231 se consignaba que: «En
esta eventualidad puede suspenderse las garantías constitucionales re-
lativas a los derechos de libertad y seguridad personales, inviolabilidad
de domicilio, libertad de reunión y de tránsito», el artículo 38 de la Ley
N° 23506, en forma tajante estableció la improcedencia de las acciones
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de Hábeas Corpus y Amparo respecto de las «garantías y derechos


señalados en el artículo 231 de la Constitución Política, durante el tiem-
po de su suspensión»

La situación se agravaba si tenemos en cuenta que muchos jueces


aplicaban literalmente la ley, sin tener en cuenta que la Constitución de
1979 otorgó rango constitucional a los tratados sobre derechos humanos
ratificados por el Perú (art. 105) y que la Convención Americana sobre
Derechos Humanos consagra como ya se ha dicho el derecho a un re-
curso sencillo y eficaz para la defensa de los derechos; y sobre el tema
la Corte Interamericana ya había emitido dos Opiniones Consultivas37.
Además prestigiosos juristas38 habían criticado esta disposición.

Situación que posteriormente fue enmendada al promulgarse la


Ley N° 25398 de 9 de febrero de 1992, Complementaria de la Ley N°
23506, pues en el artículo 29 dispuso que los jueces tramitarán las accio-
nes de garantía, sólo en dos supuestos:
- si se consagra la acción en defensa de derechos constitucionales que no han sido
suspendidoa; y
- si tratándose de derechos suspendidos, estos no tienen relación directa con la
conducta del agraviado o afectado.
Se consagra de este modo el principio de proporcionalidad, que junto con el ce
razonabilidad fueron constitucionalizados en 1993. En tal sentido, esta inckusion constituye
un aspecto diferenciador y cualitativo entre ambas constituciones.
Y es que el penúltimo párrafo del artículo 200 de la Constitución
vigente contiene una disposición muy importante y garantizadora de
los derechos de las personas, al establecer:

«El ejercicio de las acciones de hábeas corpus y de amparo no se


suspende durante la vigencia de los regímenes de excepción a que se

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refiere el artículo 137 de la Constitución. Cuando se interponen


acciones de esta naturaleza en relación con derechos restringidos o
suspendidos, el órgano jurisdiccional competente examina la
razonabilidad y la proporcionalidad del acto restrictivo. No
corresponde al juez cuestionar la declaración del estado de emergencia
ni de sitio".

Principios de interpretación que permiten un adecuado control ju-


dicial respecto de los actos u omisiones del Poder Ejecutivo, que duran-
te la vigencia de los estados de emergencia decretados en nuestro país
ha concentrado demasiados poderes, sin control efectivo de parte del
Poder Legislativo, situación que se ve empeorada por la prórroga inde-
finida de estos estados, confirmándose en nuestro caso lo expresado por
Leandro Despouy39, en el sentido de que la excepción es la regla en
América Latina> por.lo que no debe resultar extraño que precisamente
durante la vigencia del Estado de Emergencia se hayan producido gra-
ves violaciones a los derechos humanos en Perú.
Las disposiciones contenidas en los artículos 137 y 200 de la Cons-
titución de 1993 deben ser concordadas con el artículo 29 de la Ley N°
26520, Ley Orgánica de la Defensoría del Pueblo, que contiene una
disposición muy importante en defensa de los derechos fundamentales.
En ella se establece que durante la vigencia de los Estados de Excep-
ción, el Defensor del Pueblo «podrá sugerir a las autoridades administrati-
vas, judiciales o militares, correspondientes, las medidas que, a su juicio, sean
abiertamente contrarias a la Constitución o afecten al núcleo esencial de los
derechos-constitucionales y fundamentales de la persona y de la comunidad y
que por tanto deben ser revocados o modificados en forma inmediata»; dispo-
sición que guarda relación con lo dispuesto por el artículo 15 inc. 1 del
mismo texto; según el cual la actividad del Defensor del Pueblo no se
suspende por la declaración total o parcial de un régimen de excepción,
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dación de medidas especiales o. cualquier otro evento que no esté pre-


visto en la Constitución.

5. HABEAS CORPUS ASPECTOS PROCESALES

Conviene precisar que según el modelo constitucional, el Hábeas


Corpus procede contra actos u omisiones de autoridades y particulares.
En el concepto de autoridad, deben incluirse a los jueces de la Justicia
Ordinaria y la Militar, pues se admite que el hábeas corpus procede
Contra resoluciones judiciales emanadas de proceso irregular.

Desde la promulgación de la Constitución de 1993 hasta la fecha,


no se han dictado las leyes de desarrollo constitucional relativas al
Elábeas Corpus y Amparo, que continúan siendo reguladas por la Ley
N° 23506 complementada por la Ley N° 25398. Por lo tanto, los aspectos
procesales serán analizados teniendo como base la Constitución, estas dos leyes, la Ley
Orgánica del Tribunal Constitucional y la jurisprudencia que sobre los puntos a tratar han
emitido los órganos jurisdiccionales internos y supranacionales Teniendo en cuenta que. el
06 de mayo del presente año, el Pleno del Congreso de la República aprobó el. Proyecto de
Ley que nos dotará de un Código Procesal Constitucional - siempre y cuando se cumplan
con los mecanismos formales que establece la Constitución- que unifica la legislación
dispersa emitida sobre los procesos constitucionales pre- vistos por la Constitución vigente
en los artículos 200 y 202 inciso 3, en el análisis se incluirá a este instrumento legal, que
contiene importantes
aportes en materia de Hábeas Corpus.

6. HABEAS CORPUS ASPECTOS PROCESALE

Conviene precisar que según el modelo constitucional, el Hábeas


Corpus procede contra actos u omisiones de autoridades y particulares.
21
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En el concepto de autoridad, deben incluirse a los jueces de la Justicia


Ordinaria y la Militar, pues se admite que el hábeas corpus procede
Contra resoluciones judiciales emanadas de proceso irregular.

Desde la promulgación de la Constitución de 1993 hasta la fecha,


no se han dictado las leyes de desarrollo constitucional relativas al
Elábeas Corpus y Amparo, que continúan siendo reguladas por la Ley
N° 23506 complementada por la Ley N° 25398. Por lo tanto, los aspectos
procesales serán analizados teniendo como base la Constitución, estas dos
leyes, la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional y la jurisprudencia que
sobre los puntos a tratar han emitido los órganos jurisdiccionales internos y
supranacionales Teniendo en cuenta que. el 06 de mayo del presente año, el
Pleno del Congreso de la República aprobó el. Proyecto de Ley que nos
dotará de un Código Procesal Constitucional - siempre y cuando se cumplan
con los mecanismos formales que establece la Constitución- que unifica la
legislación dispersa emitida sobre los procesos constitucionales pre- vistos
por la Constitución vigente en los artículos 200 y 202 inciso 3, en el análisis
se incluirá a este instrumento legal, que contiene importantes aportes en
materia de Hábeas Corpus.

6.1. TIPOS DE HABEAS CORPUS


Conforme al artículo 200 inc. 1 de la Constitución se establecen dos tipos de hábeas
corpus, el reparador y el preventivo y mediante Ley se introducen el hábeas corpus
restringido y el traslativo. El primero, en la Ley N° 23506 y el segundo, en la Ley N"
25398. A través de la jurisprudencia, se han introducido otros 3 tipos de hábeas corpus, el
correctivo, el instructivo y el innovativo.
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a. HABEAS CORPUS REPARADOR


Llamado también clásico o principal. Es el clásico hábeas Corpus inglés, el que en sus
inicios buscó la protección de los ingleses ante las arbitrariedades de la Corona y que
motivó la dación de la célebre Habeos Corpus act de 1679. Lo que se persigue frente a una
detención arbitraria o ilegal, es reponer las cosas al estado anterior de la violación, lo que se
obtiene con la libertad de la persona.

En nuestra legislación, se encuentra contenido en el artículo 200 inc. 1, con la


siguiente fórmula «procede ante el hecho u omisión, por parte de cualquier autoridad,
funcionario o persona, que vulnera (...) la libertad individual o los derechos
constitucionales conexos». La jurisprudencia es abundante en este tipo de hábeas Corpus, si
se tiene en cuenta que en
sus inicios se utilizó en la mayoría de los casos para lograr la inmediata libertad del
indebidamente detenido.
b. HABEAS CORPUS PREVENTIVO
Contenido en el artículo de la Constitución antes citado, con la fórmula «procede ante
el hecho u omisión, por parte de cualquier autoridad, funcionario o persona, que (...)
amenaza la libertad individual o los derechos constitucionales conexos».

Para ellp se requiere que la amenaza sea cierta y de inminente realización, que se
manifieste con actos o palabras que no dejen duda alguna de su ejecución y propósito. Esta
amenaza deberá ser valorada por el juez en cada caso, teniendo.en cuenta los principios de
interpretación de los derechos humanos y la jurisprudencia emitida al respecto por los
órganos jurisdiccionales internos y supranacionales.
c. HABEAS CORPUS RESTRINGIDO
Llamado también accesorio o limitado, en realidad se trata de una Modalidad del
hábeas corpus reparador. Según Néstor Pedro Sagüés, en este caso no se trata de
atender los supuestos de detención o de su amenaza, sino el caso de molestias
restrictivas (pero no extintivas) de la libertad personal, el sujeto no es privado
completamente de su libertad

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corporal pero enfrenta hechos de. Vigilancia abusiva, de impedimento para acceder a
ciertos lugares
Su finalidad es evitar perturbaciones o molestias menores a la libertad individual que no
configuren una detención o prisión. En nuestro medio sería adecuado para frenar las
reiteradas citaciones policiales para esclarecimientos de hechos, especialmente de personas
que han
estado en prisión
Esta modaliada de habeas corpus se encuentra establecida por el artículo 12 inc. 15 de la
Ley de Hábeas Corpus y Amparo, que establece como un derecho de la persona afectada, el
hacer retirar las guardias puestas a un domicilio o suspender el seguimiento policial cuando
ello atente contra la libertad individual. El Tribunal Constitucional en el Exp. N° 2455-
2002-HC/TC se refirió a este tipo de hábeas corpus, declarando Fundada la acción
interpuesta, entre otros aspectos, porque la resolución que declara la improcedencia del
pedido de rehabilitación resulta arbitraria e ilegal, ya que tal pedido no era necesario.

d. HABEAS CORPUS TRASLATIVO


Con este tipo de hábeas corpus se busca proteger la libertad de los procesados o
condenados, que conforme a ios normas del proceso penal deban encontrarse en libertad,
pero siguen en cárcel o en otros centros de detención...Según nuestro constitucionalista
Domingo García Belaunde, procede si se produjese mora en el procedo judicial u otras
graves violaciones al debido proceso y la tutela judicial efectiva.

Néstor Pedro Sagüés nos habla de un hábeas corpus por mora en la traslación del
detenido, en que hay orden escrita y hay autoridad competente, pero que procede-ante el
silencio de esa autoridad o ante su inacción en la traslación, refiriendo que en un inicio se
limitó a los casos en que no se consumaba en un tiempo razonable el traslado de una
persona ante la autoridad competente pero luego se amplió a los supuestos de extradición.

Al respecto, el artículo 18 de la Ley N° 25398 dispone lo siguiente:

«Se entiende también que la detención es arbitraria cuando se dilata

24
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la liberación de un detenido, existiendo mandato judicial para ponerlo


en libertad»;

Con la cual el hábeas corpus traslativo es introducido con rango legal, y cubre los
supuestos de mandatos de excarcelación dictados por los jueces penales competentes,
incumplidos por otras autoridades.

Conforme al Código Procesal Penal peruano procedería para los casos previstos en el
artículo 137, en que se establecen plazos máximos de la detención preventiva, y también en
los casos en que los Jueces emiten mandatos de excarcelación por otorgamiento de libertad
provisional o incondicional; cumplimiento o remisión de pena, sentencias absolutorias;
y en el caso del Código de Ejecución Penal, cuando se otorgan beneficios penitenciarios y
las libertades no son atendidas en forma oportuna por las autoridades del Instituto Nacional
Penitenciario.
No obstante consideramos que este tipo de hábeas corpus conforme a la doctrina de los
órganos supranacionales de protección puede tener mayores virtualidades, si se maneja
adecuadamente el concepto de plazo razonable de la detención preventiva, que a nuestro
criterio
resulta tener una dimensión más protectora que la de plazo máximo que nuestra norma
procesal establece.

e. HABEAS CORPUS CORRECTIVO


Procede contra los actos lesivos a la integridad personal, integridad que debe
entenderse en los planos físico, psicológico y moral. Bajo esta perspectiva, su finalidad no
es obtener la libertad de la persona, sino que cesen los maltratos, estado de incomunicación,
las condiciones
de detención, de reclusión, inclusive de hospitalización que puedan considerarse
inhumanas, humillantes y degradantes. Como sostiene César Landa, este Hábeas Corpus
sería extensible al caso de retención por violencia doméstica o familiar hacia las mujeres,
menores de edad, ancianos y otros dependientes.

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El artículo 43 de la Constitución de la República argentina y artículo 3 inc. 2 de su Ley


de Hábeas Corpus, Ley .N° 23098 de 1984, contemplan este tipo de Hábeas Corpus, que
procede contra actos u omisiones de autoridad pública que impliquen agravación ilegítima
de la forma y condiciones en que se cumple la privación de la libertad sin perjuicio de las
facultades propias del juez del proceso si lo hubiere.

Nuestra normativa interna no lo contempla; sin embargo, como ya se dijo ha sido


introducido vía jurisprudencia. En efecto, el Tribunal Constitucional en el conocido hábeas
corpus correctivo a favor de Abimael Guzmán Reynoso y Elena Jparraguirre Revoredo
contra los integrantes del Tribunal Especial del Consejo Supremo de Justicia Militar y
Director del Centro de Reclusión de Máxima Seguridad de la Base Naval del Callao,
precisó los alcances del hábeas corpus, correctivo en el sentido que «procede ante la
amenaza o acto lesivo del derecho a
la vida, la integridad física o psicológica o el derecho a la salud de las personas que se
hallan recluidas en establecimientos penales e incluso de personas que; bajo una especial
relación de sujeción, se encuentran internadas en establecimientos de tratamiento,
públicos o privados».

f. HABEAS CORPUS INSTRUCTIVO


Sobre este tipo de hábeas corpus, al igual que el correctivo, conviene precisar que se
encuentran consagrados en el artículo 43 de la Constitución de Argentina, cuyo texto es el
siguiente:
“Cuando el derecho lesionado, restringido, alterado o amenazado fuera la
libertad física, o en caso de agravamiento ilegítimo en la forma o condiciones de
detención, o en el de desaparición forzada de personas, la acción de Hábeas
Corpus podrá ser interpuesta por el afectado o por cualquiera en su favor y el
juez resolverá de inmediato, aún durante la vigencia del estado de sitio"

Si bien se introdujo en la Norma Fundamental argentina en 1994, constituye un


precedente el caso Pérez de Smith, Ana, de 1978. En este caso, la Corte Suprema consideró

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que los fracasos de los hábeas Corpus interpuestos por los familiares de personas
desaparecidas, las que no se encontraban a disposición de autoridad alguna, constituye una
privación de justicia.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos también se ha pronunciado sobre este


tipo de hábeas corpus, cuando sostuvo que este mecanismo procesal tiene como finalidad,
no solamente garantizar la libertad y la integridad personales, sino también prevenir la
desaparición o indeterminación del lugar de detención y, en última instancia, asegurar el
derecho a al vida. En un caso que nos atañe, el citado órgano jurisdiccional supranacional,
concluye que los Estados Partes tiene la obligación de proveer un recurso efectivo, y que si
bien en este caso, quedó demostrada la ineficacia del recurso de hábeas corpus para lograr
la libertad de Castillo Páez y quizás para salvar su vida, lo fue por motivos imputables a los
miembros de la Policía del Perú, por lo que el Estado peruano ha violado el artículo 25 de
la Convención.
El Tribunal Constitucional apoyándose en la doctrina argentina y local, y además
suponemos en la jurisprudencia supranacional, introduce el denominado hábeas corpus
instructivo. Así al conocer el recurso extraordinario interpuesto por María Emilia Villegas
Namuche, a favor de su hermano, Genaro Villegas Namuche, por la violación de sus
derechos a la vida, al debido proceso, a la legítima defensa y a la libertad individual,
siguiendo a César Landa, lo define como aquel hábeas corpus, en el cual, el juez
constitucional "a partir de sus indagaciones sobre el paradero del detenido-desaparecido,
busca identificar a los responsables de la violación constitucional, para su posterior
proceso y sanción penal en la vía
ordinaria, en base al artículo 11 de la Ley 23506".

Pese a que se sustenta en esta concepción, como quiera que introduce vía
jurisprudencia un nueva modalidad de hábeas corpus -al igual que hizo cuando introdujo el
hábeas corpus correctivo-, establece la manera como debe ser tramitado: El Juez debe llevar
a cabo la sumaria
investigación que establece la Ley N° 23506, sin embargo, al carecer de etapa probatoria

27
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los procesos constitucionales, lo que dificultaría el resultado de la investigación, tendiente a


la identificación de los responsables y la consiguiente ubicación de la víctima o sus restos,
dispone
que él o los órganos competentes inicien y culminen las investigaciones necesarias
destinadas a brindar la información requerida. Por eso es que en el fallo se dispone que sea
el Ministerio Público el que inicie la investigación correspondiente, lo que considerarnos
correcto, pues constitucionalmente es el órgano encargado de la investigación de los
delitos, y que estimamos es el que debiera darle cuenta sobre el estado de las
investigaciones y no el Juez que conoció del hábeas corpus.

g. HABEAS CORPUS INNOVATIVO


El Tribunal Constitucional, a partir de la doctrina incorpora este tipo de hábeas
Corpus. Así, según Domingo García. Belaunde, debe interponerse contra la amenaza y la
violación de la libertad individual, aun cuando éste ya hubiera sido consumado, opinión
que también comparte César Landa Arroyo, siempre que el afectado no vea restringida a
futuro su libertad y derechos conexos.

El citado órgano jurisdiccional en un reciente fallo, lo define como aquél que


"Procede cuando, pese a haber cesado la amenaza o la violación de la libertad personal, se
solicita la intervención jurisdiccional con el objeto de que tales situaciones no se repitan
en el futuro, en el particular caso del accionante".

El futuro Código Procesal Constitucional, introduce formalmente el hábeas Corpus


instructivo y el correctivo. En efecto, respecto al primero, el artículo 25 inc. 16, consagra
como uno de los derechos protegidos por el hábeas Corpus, "El derecho a no ser objeto de
una desaparición forzada", estableciendo en el artículo 32 el trámite que debe seguir. En
cuanto al segundo, se encuentra previsto en el artículo 25 inc. 17, cuyo texto es el
siguiente: "El derecho del detenido o recluso a no ser objeto de un tratamiento carente de
razonabilidad y proporcionalidad, respecto de la forma y condiciones en que cumple el
mandato de detención o la pena".

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6.2. DERECHOS PROTEGIDOS POR EL HABEAS CORPUS


Según el mandato constitucional el hábeas corpus protege la libertad individual y los
derechos constitucionales conexos. Como ya se mencionó, pese a que la Ley N° 23506 es
pre-constitucional, el artículo 12 establece un listado de 17 derechos que se encuentran
protegidos por el hábeas corpus, regulación que es muy avanzada y de la que se evidencia
que si bien es cierto el hábeas corpus básicamente tutela la libertad personal, en su
oportunidad el legislador optó por la fórmula más amplia que encierra el concepto
libertad individual, cumpliendo de este modo el mandato contenido en el artículo 295 de
la Constitución de 1979.
Si se analizan los derechos que se protegen mediante el hábeas corpus, podemos
advertir que se trata de un listado de derechos de primera generación, pero como la fórmula
es abierta, la jurisprudencia ha ido introduciendo nuevos derechos, tanto de primera como
de segunda generación e inclusive de tercera generación. Así con motivo del hábeas corpus
interpuesto por Benedicta Taboada de Castro en representación de su cónyuge Demetrio
Castro Motta contra el Director del Establecimiento Penitenciario de Régimen Especial
Castro Castro y con-
tra el Jefe de su Departamento Médico59, el Tribunal Constitucional dejó sentado que «...los
elementales derechos a la vida y a la salud por su naturaleza están protegidos en casos de
amenaza o violación por la acción fulminante y excepcional de la garantía constitucional
del Hábeas Corpus», doctrina que reitera en el hábeas correctivo a favor de Abimael
Guzmán, en que el Tribunal Constitucional vuelve a mencionar como “derecho objeto de
protección del hábeas corpus, el derecho a la salud que es un derecho de segunda
generación.
La vida no aparece en el listado del artículo 12 de la Ley N° 23506, pero ha sido
materia de protección a través del Babeas corpus, en el ámbito interno e internacional como
ya se dijo, En este último caso, es necesario remitirse a la sentencia ya citada de la Corte
interamericana
de Derechos Humanos, recaída en el caso Castillo Paez contra Perú, en la que se ha
establecido que el hábeas corpus tiene como finalidad, no solamente garantizar la libertad y
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la integridad personales, sino también prevenir la desaparición o indeterminación del lugar


de detención y, en última instancia, asegurar el derecho a la vida.
En el hábeas corpus interpuesto por María Emilia Villegas Namuche ya referido, el
Tribunal Constitucional menciona el derecho a la verdad, el cual como bien afirma tiene
dos dimensiones, la individual y la colectiva, en cuyo caso estamos ante un derecho
subjetivo y también ante un derecho de tercera generación, conocidos éstos últimos además
como derechos de los pueblos o de solidaridad. Si bien el Tribunal Constitucional en esta
oportunidad define este derecho, derivándolo de la cláusula de derechos implícitos prevista
en el artículo 3 de nuestra Constitución, es preciso indicar que este derecho tue invocado
por el Estado peruano cuando se allanó a la demanda interpuesta por la Comisión ante la
Corte Interamericana, en el caso Barrios Altos, recayendo sentencia de responsabilidad
internacional contra nuestro país.

6.3. HABEAS CORPUS Y DEBIDO PROCESO


Otro derecho que no aparece en el listado enunciativo del artículo 12 de la Ley N°
23506 es el debido proceso. Esta omisión no implica que el hábeas Corpus no pueda ser
utilizado para atacar resoluciones que emanen de un proceso que no ha tenido en
consideración el respeto de
los estándares mínimos que integran este derecho macro, denominado debido proceso.

La doctrina del Tribunal Constitucional sobre este derecho es variada, pues ha tenido
oportunidad de pronunciarse sobre casi todos los derechos que integran el debido proceso,
dejando establecido que manejamos el concepto bajo la perspectiva del Derecho
Internacional de los Derechos Humanos. En tal sentido, sus manifestaciones, son las que se
encuentran consagradas en las cláusulas abiertas de los artículos 14 del Pacto Internacional
de Derechos Civiles y Políticos, 6 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y 8 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos, sin dejar de considerar el Principio de
legalidad previsto en estos tres instrumentos, al igual que las reglas específicas relativas a
los privados de libertad, en las que se consagran derechos que forman parte del debido

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proceso: plazo razonable de la detención, derecho a ser informado de las causas de la


detención, de la acusación
formulada en su contra, del derecho efectivo a obtener reparación, entre otros.

El Tribunal Constitucional respecto al debido proceso y sus diversas manifestaciones,


se ha pronunciado por ejemplo sobre la afectación del derecho al juez natural,
determinando que el ámbito de competencia de la justicia militar se encuentra reservada
sólo para el juzgamiento de militares en caso de delitos de función y excepcionalmente,
para los civiles tratándose del delito de traición a la patria cometido en caso de guerra
exterior. Sobre este punto, también se ha pronunciado respecto al procesamiento de
militares ante la justicia Militar por delitos que son
propios de la justicia penal común, lo que implica la afectación del derecho al juez natural y
al principio de que ninguna persona puede ser desviada de la jurisdicción predeterminada
por la ley.
También se ha pronunciado sobre la violación al principio non bis in ídem como
garantía inmanente al contenido esencial del derecho al debido proceso penal, sobre el
derecho al plazo razonable y sobre la violación al principio acusatorio, al considerar queda
resolución impugnada
impone al beneficiario una pena más grave que la prevista para la modalidad contenida en
el inc. 7 del artículo 297 del Código Pena), referida al delito por el que se le abrió
instrucción y se le proceso entre otras.

Por tanto interesa dejar bien en claro y en eso estamos de acuerdo con el Tribunal
Constitucional, en que el artículo 12 de la Ley N° 23506 señala enunciativamente los casos
en que procede interponer un hábeas corpus. En tal sentido, es una cláusula abierta no
constituye «tiiimerus clansus», interpretación correcta, pues tratándose de la protección de
los
derechos humanos, las cláusulas que establecen derechos y sus garantías siempre son
abiertas, conforme lo establece el artículo 29 literal c) de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos.

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Sobre los derechos protegidos por el hábeas corpus, el Código Procesal Constitucional
ya no considera los incisos 1 y 2 del artículo 12 de la Ley N° 23506, lo que estimamos
correcto, pues el derecho a guardar reserva sobre las convicciones políticas, religiosas,
filosóficas o de cualquier otra índoles; y el de la libertad de conciencia y de creencia deben
ser tutelados por el amparo, salvo que se trate de casos específicos en que la afectación de
estos derechos tenga relación con la privación de la libertad personal. En cambio se
adiciona al listado cuatro derechos: el derecho a decidir voluntariamente prestar el servicio
militar conforme a la ley de la materia el derecho a no ser objeto de una desaparición
forzada, el debido proceso y la inviolabilidad de domicilio. Si bien estos derechos venían
recibiendo tutela a través del hábeas corpus, por parte de los Jueces del Poder Judicial y del
Tribuna] Constitucional, es conveniente su formalización en ley escrita, para que no quede
ninguna duda sobre su protección,

6.4. LEGITIMACION PROCESAL ACTIVA


Se concede una amplia legitimación procesal activa, al establecer el artículo 13 de la Ley
N° 23506 que puede, ejercer la acción de Hábeas Corpus, la persona perjudicada o
cualquier otra en su nombre. Esto se explica dada la naturaleza de la acción y porque se
entiende que la
persona se encuentra privada de ejercer en muchos casos el derecho de acción, y porque en
los casos de privación de libertad existe un interés de parte de cualquier persona o de la
sociedad en que no se produzcan afectaciones a derechos fundamentales como son los
protegidos por el
hábeas corpus.

Tratándose de los menores de edad, el artículo 186 de la Ley N° 27337 de 21 de julio


de 2000 establece que «El adolescente puede impugnar la orden que lo ha privado de su
libertad y ejercer la acción de Hábeas Corpus ante el Juez especializado».
6.5. COMPETENCIA
Según el artículo 15 de la Ley N° 23506 es competente para conocer del Hábeas

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Corpus cualquier Juez penal del lugar donde se encuentra el detenido o el del lugar donde
se haya ejecutado la medida o el del lugar donde se haya dictado. Esta disposición es
complementada por el artículo 21 de la Ley N° 25398, que dispone que el hábeas corpus se
interpone ante cualquier juez, sin observar turnos ni la presentación de boletas, cédulas,
pagos especiales, etc.
Si se trata de detención arbitraria atribuida a una orden de un Juez, el hábeas corpus se
interpone ante la Sala Superior, que designará a otro Juez Penal quien decidirá en el
término de 24 horas. Esta norma debe ser concordada con el inciso tercero de la Cuarta
Disposición Transitoria de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, que establece que
contra la resolución denegatoria que expide la Sala Superior Penal, procede el recurso
extraordinario previsto en el artículo 41 de dicha Ley.

Respecto a este tema que resulta un tanto incómodo para algunos jueces, pues un Juez
de Primera Instancia puede resolver sobre un acto u omisión lesivo a la libertad personal y
derechos conexos de parte de sus superiores, e inclusive la Sala Superior podría declarar
fundado -como de hecho ha ocurrido- un hábeas corpus contra una resolución emitida por
la Sala Suprema Penal, es conveniente citar el Exp. N° 942-96-HC/TC publicado el 20 de
agosto de 1997, en que se establece como principio de observancia obligatoria para jueces y
tribunales lo siguiente:

«... el hecho de que una acción de garantía contra una autoridad judicial, se
tramite o se resuelva ante otra de igual o menor jerarquía, no puede interpretarse
como un desacato al orden establecido al interior del Órgano Judicial cuando lo
que está de por medio es la reafirmación cotidiana del respeto por los Derechos
Constitucionales y particularmente del debido proceso, pues de lo contrario nadie
podría intentar una garantía contra las más altas jerarquías de la Judicatura, lo
que evidentemente entrañaría una interpretación absolutamente inconstitucional»
.

6.6. REGLAS DE PROCEDIMIENTO

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Según la normativa vigente, para la interposición de un Hábeas Corpus rigen entre


otras, las siguientes reglas de procedimiento:

6.1 Se establece un procedimiento exento de formalidades y costos, por tanto no se requiere


poder, firma del letrado, papel sellado, y ningún tipo de pago, brindándose al accionante
toda clase de facilidades eliminando los formalismos que suelen exigir las leyes para
otro tipo de acciones.

6.2 La acción puede ser ejercida por escrito, verbalmente o telegráficamente. Una
interpretación teleológica de la norma y acorde con los avances tecnológicos, permitirá
la acción vía fax, teléfono y correo electrónico.

6.3. Conforme a su naturaleza y a los derechos que tutela, se establece un


procedimiento sumarísimo, con plazos muy cortos para la tramitación y resolución de'
la acción. Conforme al artículo 19 de la Ley N° 25398, todos los días y horas son
hábiles para la recepción del atestado policial y de los detenidos
6.4. Como consecuencia de esta sumariedad, el juez está obligado a suplir las
deficiencias procesales en que incurra el accionante y preferir su tramitación,
estableciéndose reglas procesales especiales, asi, no cabe recusaciones (salvo por el
perjudicado), excusas, ni aplazamiento de diligencias.

6.5. Según el artículo 11 de la -Ley N° 23506 puede omitirse la designación del funcionario
agresor, lo que se justifica ya que no puede postergarse la acción mientras se averigüe el
nombre del agresor, estableciendo el artículo 17 de la Ley complementaria, que el
recurrente de ser posible, debe indicar el día y la hora en que se produjo la detención y
el lugar donde se encuentra el detenido.

6.6. En cuanto al procedimiento, la ley distingue entre los casos de detención y sus casos
distintos a la detención.

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CASOS DE DETENCION ARBITRARIA

Se establece una investigación sumarísima, en la cual el Juez dispone que en día la


autoridad responsable presente al detenido y explique su conducta. También puede
constituirse en el lugar de la detención, y de comprobarse la detención arbitraria se
ordena la libertad. Estamos ante el típico hábeas corpus reparador. (Arts. 6 de la Ley N°
23506 y 20 de la Ley N° 25398).

Si la investigación no es suficiente, el Juez citará a quienes ejecutaron la violación para


que expliquen los motivos de su proceder y resolverá de plano, en el término de un día
natural.
En los casos distintos a la sede del juzgado, el Juez comisionará al Juez de paz del
distrito en que está el detenido, para que cumpla con hacer la investigación y proceda a
excarcelar al detenido de comprobarse la detención arbitraria.

CASOS DISTINTOS A LA DETENCION

El Juez penal citará a quienes ejecutaron la violación para que expliquen los motivos de su
proceder y resolverá de plano, en el término de un día natural

6.7. RECURSOS IMPUGNATORIOS


Teniendo en cuenta lo dispuesto por la Ley N° 23506 y la Ley Orgánica del Tribunal
Constitucional, la resolución del Juez penal es apelable en el término de dos días hábiles.
La apelación se tramita conforme el artículo 20 de la Ley N° 23506, estableciéndose que el
Juez
elevará los autos en el día al Superior, el que dentro de los dos días hábiles señalará fecha
para la vista de la causa. El plazo para la vista y resolución no podrá ser, mayor de cinco
días hábiles.
Conforme al artículo 41 y los incisos segundo y tercero de la Cuar- ta Disposición

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Transitoria de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, la Corte Superior conoce los
procesos en segunda y última instancia en vía de apelación y contra lo resuelto por ella,
procede el recurso extraordinario, siempre que la resolución sea denegatoria del hábeas
corpus. El plazo para interponer el recurso es de quince días, contados a partir de la fecha
en que es notificada la resolución denegatoria de la instancia judicial correspondiente.
Están legitimados para interponer el recurso, el demandante, el Ministerio Público o el
Defensor del Pueblo.
Queda claro entonces, que con la normativa vigente el proceso de hábeas corpus es
sentenciado en primera instancia por el Juez Especializado en lo Penal, y la Sala Superior
Penal conoce en apelación; y el Tribunal Constitucional resuelve en última y definitiva
instancia, fallo
con el cual se agota la vía interna. Este mismo procedimiento rige tratándose de
resoluciones judiciales, por lo que aclarando dudas respecto de quien debe conocer y
resolver, el inc. tercero de la Cuarta Disposición Transitoria de la Ley Orgánica del Tribunal
Constitucional, establece:
«Tintándose de la Acción de Hábeas Corpus, si la afectación de derechos se
origina en una orden judicial, el proceso se inicia y tramita conforme lo previsto
en el Artículo 15 de la Ley N° 23506. Contra la resolución denegatoria que
expide el Tribunal Correccional procede el recurso extraordinario previsto en el
Artículo 41 de la presente Ley».
El recurso extraordinario debe ser resuelto en un plazo máximo de diez días (art. 43),
plazo que en la mayoría de los casos es difícil de cumplir debido a la sobrecarga procesal
que afronta el Tribunal Constitucional.

Una disposición importante en la tramitación del recurso extraordinario está contenida


en el artículo 26 del Reglaménto Normativo del Tribunal Constitucional aprobado mediante
Resolución Administrativa N° 111-2003-P/TC del 27 de agosto de 200370, publicado el 1 de
setiembre del mismo años, que establece:

«El informe oral, para ser concedido, deberá ser solicitado al Tribunal

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Constitucional, por escrito, dentro de los tres días hábiles siguientes a la


notificación de la fecha señalada para la vista de la cansa. En los casos de
Hábeas Corpus con reo en cárcel, el informe ora! sobre hechos se podrá escuchar
vía telefónica, durante la audiencia, si ello fue solicitado en el plazo señalado
anteriormente".

Respecto a la legitimación, competencia y reglas de procedimiento, el texto del


Código Procesal Penal no trae mayores innovaciones, salvo las siguientes disposiciones:
artículo 27, que introduce como medio de presentación de la demanda a los medios
electrónicos, lo que corrobora nuestras apreciaciones contenidas en el punto 6.2 sobre
Reglas de procedimiento; el artículo 32 que establece el trámite del hábeas Corpus
instructivo; y el art. 18, que norma lo relativo al recurso impugnatorio que se hace valer
ante el Tribunal Constitucional. Este recurso ya no se denomina "extraordinario", sino
"recurso de agravio constitucional", el
cual debe interponerse dentro del plazo de diez días contados desde el día siguiente de
notificada la resolución.

Consideramos que una disposición muy positiva es la del artículo 34, que establece el
contenido de la sentencia fundada. Si analizamos la vigente normativa, el artículo 16 de la
Ley N° 2350, solo regula el supuesto de la detención arbitraria, en la cual comprobada ésta,
el Juez
pondrá al afectado en libertad. No se regulan otras medidas que puede adoptar el Juez
constitucional cuando se haya acreditado la afectación del derecho a la libertad individual
pero que requieren de una medida distinta a la puesta en libertad; por ejemplo, el caso de un
detenido que no es puesto a disposición del Fiscal Provincial en el plazo de 24 horas o 15
días que establece la Constitución, y que la investigación preliminar establece indicios
suficientes de haber participado en la comisión del delito. En estos supuestos ha sido el
Juez Penal quien ha ido definiendo las medidas a adoptar, pero en un inicio generó
confusiones.
Con el contenido de la sentencia fundada, se prevén 3 medidas:

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1. La puesta en libertad de la persona privada arbitrariamente de este derecho; o

2. Que continúe la privación de libertad de acuerdo con las disposiciones legales


aplicables al caso, pero si el Juez lo considerase necesario, ordenará cambiar las
detenciones de la detención, se a en el mismo establecimiento o en otro, o bajo
la custodia de personas distintas de las que hasta entonces la ejercía; o

3. Que la persona privada de libertad sea puesta inmediatamente a disposición del


Juez competente, si la agresión se produjo por haber transcurrido el plazo
legalmente establecido para su detención; o”.

4. Que cese el agravio producido, disponiendo las medidas necesarias para evitar que
el acto vuelva a repetirse.

La medida prevista en el numeral 4, debe ser concordada con el artículo 1 del Código,
relativo a la finalidad de los procesos. Ocurre que en muchos casos, presentada una
demanda de hábeas Corpus, el agresor para evadir su posterior responsabilidad, de forma
inmediata busca la manera de hacer cesar el agravio, supuesto en el cual, generalmente se
declara la improcedencia por sustracción de la materia. Con la disposición del artículo 1, el
Juez atendiendo al agravio producido, "... declarará fundada la demanda precisando los
alcances de su decisión, disponiendo que el emplazado no vuelva a incurrir en las acciones
u omisiones que motivaron la interposición de la demanda...". Ello sin perjuicio de que se
le apliquen las medidas coercitivas que el Código establece en el artículo 22, y la
responsabilidad penal que corresponda

6.8. RESPONSABILIDAD DEL AGRESOR


El artículo 11 de la Ley N° 23506 establece que cuando se ha identificado al responsable de
la agresión, se mandará abrir la instrucción correspondiente y que tratándose de autoridad o
funcionario público además se le impondrá la destitución en el cargo y no podrá
ejercer función pública hasta pasados dos años de cumplida la condena principal.

En este punto debe quedar claro que la finalidad del hábeas corpus es la tutela de la
libertad personal y derechos conexos y que el proceso de hábeas corpus no es un proceso
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punitivo, en tal sentido corresponde al ámbito de la jurisdicción penal ordinaria determinar


la conducta dolosa o no del agresor.
El mandar abrir la instrucción correspondiente no significa que el Tribunal
Constitucional sea quien ordene tal mandato, pues corresponde al Ministerio Público como
titular de la acción penal, decidir su formaliza o no la denuncia. Y en tal sentido se ha
pronunciado el Tribunal Constitucional por ejemplo en el Exp. N° 1093-2000-HC/TC, cuya
parte pertinente del fallo dispone:

"...la remisión por.parte del juez ejecutor de copias certificadas de la presente


sentencia al Ministerio Público para que proceda con arreglo a sus atribuciones
de conformidad con e.1 art. 11 de la Ley N° 23506 y la devolución de los
actuados".

Del mismo modo en el Exp. N° 631-2000-HC/TC, en que además se dispone remitir


copias al órgano de Control de la Magistratura. En cambio no compartimos la actitud
asumida por el Tribunal Constitucional, en aquellos casos en que declarado infundado un
hábeas Corpus, o
nula la recurrida e insubsistente la apelada por quebrantamiento de forma, disponer remitir
copia de la sentencia al Poder Judicial, al Ministerio Público y al Consejo Nacional de la
Magistratura73. Y no compartimos esta decisión, pues se justifica en el caso de ser declarado
fundado
un hábeas corpus, porque en ese caso las instancias respectivas de control iniciarán la
investigación pertinente, pero si el Hábeas Corpus es declarado infundado o será
nuevamente tramitado, ¿Cuál es el sentid de la decisión?
Sobre este punto, el Código Procesal Constitucional reproduce el artículo 8 del
Anteproyecto, que de manera adecuada regula lo relativo a la responsabilidad del agresor,
superando la regulación del artículo 11 de la Ley de Hábeas Corpus y Amparo, pues aún en
los casos en que se haya declarado la sustracción de la pretensión o cuando la violación del
derecho constitucional haya devenido en irreparable, el juez si lo considera pertinente podrá
enviar copias al Fiscal Penal para que proceda a abrir la investigación respectiva.

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6.9. PRINCIPIOS DE OBSERVANCIA OBLIGATORIA


Según la Primera Disposición General de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional, los
Jueces y Tribunales interpretan y aplican las normas según los preceptos y principios
constitucionales, conforme a la interpretación que de los mismos efectué el Tribunal
Constitucional en todo tipo de procesos. Disposición que implica el sometimiento de los
Jueces del Poder Judicial que tramitan y resuelven los procesos constitucionales de la
libertad, y los Magistrados del Tribunal Constitucional, a los valores materiales, principios
y derechos que consagra la Constitución. En tal sentido una interpretación que no tenga en
cuenta lo que la propia Constitución garantiza en defensa de los derechos de las personas, a
nuestro entender no puede tener efectos vinculantes.

Sobre este tema, el Tribunal ha establecido los denominados principios de observancia


obligatoria. Como ejemplo citamos, el indicado en el Exp. 590-2001-HCTC ya referido, en
el cual se establecen como principios de observancia obligatoria tratándose del hábeas
corpus correctivo, los siguientes:

- El Hábeas Corpus correctivo opera en todo ámbito, ya sea cuando la reclusión se


cumpla en un establecimiento penitenciario común o en un penal militar, o el
internamiento se efectúe en un establecimiento público o privado.
- El juez, al admitir la demanda debe efectuar una investigación sumaria, con el
único propósito de constatar in situ las condiciones de reclusión de los beneficiarios
y
tomar su declaración, así como de la autoridad emplazada para mejor resolver.
En igual sentido, lo previsto en los expedientes 902-99-HC/TC y 631-2000-HC/TC, en
los cuales se establece como principio de observancia obligatoria, "... que una forma de
detención arbitraria por parte de una autoridad o funcionario la constituye el hecho de
omitir el cum-
obligatorio de las normas procesales que disponen la libertad inmediata del detenido, como
es el caso del beneficio procesal de excarcelación por exceso de detención previsto en el

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artículo 137 del Código Procesal Penal".

La Ley que introduce el Código Procesal Constitucional, en el artículo 22 establece que


"Las sentencias dictadas por los jueces constitucionales tienen prevalencia sobre las de los
restantes órganos jurisdiccionales y deben cumplirse bajo responsabilidad".

7. REFLEXION FINAL

El tema del Hábeas Corpus siempre estará vigente en nuestro país pues diariamente se
producen afectaciones a la libertad personal; sin embargo, advertimos un número inusitado
de Hábeas Corpus contra resoluciones judiciales, que ameritan una nueva lectura e
interpretación
de las causales de improcedencia conforme están detalladas en los artículos 6 de la Ley N°
23506 y artículos 14 y 16 de la Ley N° 25938. Como muestra bastan los casos de Luis
Guillermo Bedoya de Vivanco y Vicente Ignacio Silva Checa relativos a la detención
preventiva y al
análisis de la aplicación de los artículos 135 y 182 del Código Procesal Penal por parte del
Tribunal Constitucional.

No obstante las inevitables fricciones que se producen entre los Jueces del Poder
Judicial y los Magistrados del Tribunal Constitucional, el balance a la fecha en
comparación con décadas pasadas en cuanto a la protección de la libertad individual y sus
derechos conexos, en especial el de la libertad personal mediante el hábeas Corpus en Perú,
resulta positivo y merece un estudio detallado de la jurisprudencia de ambos órganos
jurisdiccionales que tienen como misión la defensa de los derechos fundamentales.
Detectando omisiones y errores; y destacando
los avances y logros en la doctrina de estos Órganos, podemos contribuir a una efectiva
defensa de éstos.

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CONCLUSION

La importancia del Habeas corpus radica en el objeto de su función, es decir, en la


salvaguarda de uno de los valores fundamentales del Estado de derecho: la libertad
personal. Sin la existencia de este mecanismo, la libertad sería simplemente un postulado
formal y la vigencia del Estado de derecho quedaría en entredicho.

El Habeas corpus se constituye en el mecanismo por excelencia para la protección efectiva


de la libertad del hombre frente al poder del gobernante. La consagración del Habeas
corpus en la Constitución Política de 1991, procede de la preocupación existente por las
continuas violaciones que ha sufrido el derecho a la libertad, considerado por muchos como
primordial entre todos los derechos fundamentales. Para comprender la importancia y el
alcance de la doble connotación que se le imputa al Habeas corpus como derecho
fundamental y garantía constitucional, es menester recordar cómo se incorporó y desarrolló
en la actualidad, bajo el influjo de distintos países; a nivel internacional, al lado de
diferentes instrumentos protectores, y a nivel nacional, desde el esbozo de algunas de sus
características hasta la consagración expresa en un documento constitucional.

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