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REFLEXION 13 DE MAYO: Hoy 13 de mayo haremos una reflexión mariana…

1. María discípula misionera… modelo del Cursillista


-Anécdota de Santa Teresa de Calcuta- DECIA: "Nuestra Señora me acompaña en todos los viajes;
la llamo… mi Compañera… desde que un día, en Berhampur, le dije al capellán de las Hermanas que
me regalase una imagen de María Milagrosa con las manos abiertas derramando gracias sobre el
mundo.
Aceptó encantado, EMPACÓ la imagen y la llevó a la estación. Era una imagen muy grande, casi de
tamaño natural, así que el jefe de estación PIDIO QUE LE PAGASE la correspondiente tarifa. Pero
yo tenía un pase en los ferrocarriles para mí y una compañera, así que le dije –mostrando la imagen
de la Virgen: "ésta es mi compañera..." y me dejó viajar con la imagen sin pagar nada. Desde
entonces, la Virgen me acompaña siempre en mis desplazamientos. Nunca viajo sola"

María también quiere acompañarnos en nuestra misión… pero, necesita ser


invitada… necesita ver en nosotros, sus hijos, esa disponibilidad de pedirle que
“sea nuestra compañera”, para no peregrinar solos en el camino hacia Jesús…

Nuestra Madre la Iglesia, reconoce a María como discípula misionera… Una


madre que nos reúne en comunión, quien a través de su vida terrenal y en
sus apariciones, nos invita a imitarla…

Ella es alguien especial que distingue nuestra espiritualidad católica… y de


la profundización de la fe, de modo que María aparece ante todos nosotros
como reflejo y presencia del Evangelio de Dios en el mundo.

Así como ella acompañó a los discípulos en los momentos difíciles,… después
de la muerte y Ascensión de Jesús… así nos quiere acompañar hoy y
siempre… muy cerca de nosotros, ELLA nos ha acogido también, ha cuidado
nuestra persona y trabajo, cobijándonos, a todos, en el pliegue de su manto,
bajo su maternal protección” (DA. 1).

Como sus hijos, como Iglesia, queremos y necesitamos que María esté muy
presente en la evangelización de nuestros ambientes, es preciso que la
invoquemos todos los días y a cada momento para pedir su acompañamiento
y su intercesión para que seamos humildes instrumentos del Evangelio,

Muchos, o tal vez todos tuvimos la gran vivencia del Encuentro con María
en el Cursillo 3 días, en el Rollo mariano… esa vivencia preciosa que sigue
causándonos una gran emoción, ternura y sentimientos de agradecimiento
hacia ella por su acompañamiento…
NOS ACOMPAÑO EN ESE CURSILLO PARA ANIMARNOS A DECIRLE SI
A SU HIJO JESUS A CUMPLIR LA MISIÓN

No tengamos miedo ni pongamos duda su cercanía de Madre y Formadora


de discípulos misioneros, Ella no va a cambiar nuestros planes pastorales,
ni se va a separar de los momentos difíciles que nos toca vivir en nuestras
comarcas y comunidades así como en los Secretariados…

Ella siempre sabe estar de una manera muy discreta, reservada y cautelosa,
diciéndonos siempre: hagan lo que tienen que hacer, “lo que Jesús les diga”
(Cfr. Jn 2,5).

2. La Iglesia reconoce a “María, como la PERFECTA discípula del Señor”

En qué consiste esa condición discipular de María, vamos a reflexionar


sobre algunas características del discipulado de María.

a. Una vocación divina que marca su vida y misión


Cuando Jesús inicia la vida pública, no consta que haya llamado a su madre
a seguirlo físicamente, y que ella tenga que abandonar la vida ordinaria de
Nazaret y el grupo familiar… hermanas, tíos, primos, primas...

Sin embargo, desde ese escenario y por toda su vida terrenal podemos
contemplarla atendiendo la vocación a la que fue llamada. Desde la
anunciación,… María recibe una llamada divina que marcará el destino y
misión de su persona y de su vida. María es “interlocutora (escucha, atiende,
participa) en la llamada del Padre… en su proyecto de enviar su Verbo al
mundo para la salvación humana” (DA 266) y en ese diálogo es llamada a
tomar parte en el plan de salvación querido por Dios.

Es la llamada que cada uno de nosotros recibió en aquél Cursillo en el que


hoy debemos entender que NO FUE POR CASUALIDAD Y POR SUERTE
QUE MI MADRINA O PADRINO me hayan permitido vivir… SINO
PORQUE EL PADRE DIOS NOS VIO Y QUIERE VER UN VERDADERO
INTERLOCUTOR en nosotros –escucha, atiende y participa- de ese Plan de
Salvación,… y… María nos invita a imitarla en esa respuesta… Por eso
estamos aquí…
b. Ante esa llamada, María da Una respuesta de obediencia

“María, con su fe, llega a ser el primer miembro de la comunidad de los


creyentes en Cristo”… es el primer contacto que Dios hace con ella…

A la voluntad del Padre, María responde con una fe que es a la vez confianza
absoluta, entrega total y disponibilidad sin condiciones.

Esto nos debe cuestionar a nosotros fuertemente, cual es la


RESPUESTA nuestra a esa propuesta de Jesús… y que no puede ser
una respuesta TRANSITORIA… de unos días… unos meses o algunos
años… es para siempre, hasta el final… hasta el 5º. Día… una respuesta
de la que DEBEMOS ESTAR PLENA Y ABSOLUTAMENTE
CONVENCIDOS…

FIJÉMONOS… María no responde “creo” sino “hágase en mí tu voluntad”


una fe que acoge en todo a Dios y a su plan, deja ACTUAR a Dios, cree,
quiere y puede hacer lo que promete y por tanto, consciente que lo haga.
Esta “fe ejemplar” es la que lleva a Isabel a exclamar: “dichosa tú que has
creído” (Lc 1,45).

Quienes están en nuestros ambientes, en nuestras comunidades y


comarcas, debería comentar eso de nosotros… “Dichosos ustedes porque
han creído… porque se han lanzado a esa misión evangelizadora sin
ninguna condición… se han lanzado a este servicio de atender las cosas
de Jesús en el Secretariado con una entrega absoluta… poniendo su
vida, su confianza, su fe plena en Dios… “hágase en mí tu voluntad…”

c. • María Escucha y cumple la Palabra -otra característica-

Discípulo de Jesús es aquel que escucha su palabra y la pone en práctica. y


María “como la máxima realización de la existencia cristiana… meditaba
permanentemente la Palabra a través de las acciones de Jesús”… ella nunca
abandonó a Jesús… le acompañó en todo (DA 266).
María vive de la Palabra y en la Palabra de Dios… podemos decir que la
Palabra vive en ella como en su casa. Por eso, María “nos enseña que lo
primero en la vida del discípulo misionero,..- es la escucha de la Palabra”…
porque la Palabra es Dios, como se proclama en el capítulo 1 del Evangelio
de San Juan… la Palabra es Jesús… “Y la Palabra se hizo carne, y puso su
morada entre nosotros… (14)”… y como Palabra Cristo proclamó su Evangelio
a todos…

Si nos damos cuenta… hay pasajes y momentos de la vida de Jesús en las


que la gente busca reconocer la dicha de la Madre de Jesús… LA ALABAN
POR SER MADRE DE ESTE HOMBRE QUE MARAVILLA AL PUEBLO…

Si recuerdan, en cierta ocasión, una mujer, maravillada por las palabras y


la obras de Jesús, exclamó: “Dichoso el seno que te llevó y los pechos que
te amamantaron.” Pero Jesús dijo: Más bien dichosos los que escuchan la
Palabra de Dios y la ponen en práctica” (Lc 11,27-28). Y esto fue lo que hizo
María

Nosotros hoy NO podemos decir que desconocemos LA PALABRA, que no


conocemos a Jesús… no podemos escondernos detrás de ninguna
justificación, porque El ha puesto su mirada en cada uno de nosotros y nos
ha llamado para proclamar y vivir su PALABRA, … Y hay de mí… vivir en
cristiano… es vivir como Cristo,… buscar ser Cristos en el mundo… en
nuestros ambientes, para transformarlos en Cristiano…

d. • María avanzó en la “peregrinación de la fe”


“María ha vivido por entero la peregrinación de la fe como madre de Cristo
y luego de los discípulos… cumpliendo el Plan del Padre. Alcanzó, así, a estar
al pie de la cruz en una comunión profunda, para entrar plenamente en el
misterio de la Alianza” (DA 266).

La excepcional peregrinación de la fe de María… representa un punto de


referencia para los discípulos de todos los tiempos. Ella nos “precede” en
este camino y se convierte para nosotros en modelo y ejemplo “en el orden
de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo” (Constitución sobre
la Iglesia, (LG), 63).
Esto debe quedar claro para nosotros… que nuestra Madre nos precede…
porque fue la primera discípula… y hoy significa que va con nosotros
acompañándonos en el peregrinar en este mundo ayudándonos a crecer en
la fe, en nuestro Movimiento de Cursillos de Cristiandad… por eso debemos
levantar los ojos hacia ella para invocarla y experimentar su cuidado
maternal (Cfr. Constitución sobre la Iglesia, (LG), 62 y 65).

3. “María es la gran misionera y formadora de misioneros” (DA 269)


Por qué es reconocida como la Gran misionera y formadora de misioneros…
Porque ella consagró su vida plena y total a la persona y misión de su Hijo…

Ser misionero es “ser y vivir para… los otros”, como Jesús “el vino a servir
y a darse para la salvación de todos… Vivió y murió para-los demás”.

Entonces quien “vive para… LOS OTROS… para los demás”… a TRAVES DEL
SERVICIO se libera del egocentrismo del YO, del PARA MI MISMO… del
pensar solo en mí… del EGOISMO… y encamina SUS PASOS por la senda
del amor entregándose a los demás… es el misionero…

Como nos dice Aparecida en un texto, “la vida se alcanza y madura, a medida
que se la entrega… para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión”
(DA 36.)

María, al alcanzar la plenitud de la santidad y de la misión “siendo y viviendo


para su Hijo Jesucristo y para su obra”… se convierte en… formadora de
misioneros… por eso es Modelo del Cursillista, pues nosotros al concluir
nuestro Cursillo de Tres Dios, somos enviados a nuestros ambientes, a
nuestras comunidades, a nuestras comarcas a anunciar esa Buena Nueva
que Jesús nos proclamó y que a la par de la Virgen María intentamos hacer
realidad,… ser y vivir para la misión encomendada por Jesús…

María no fue un instrumento puramente pasivo en la manos de Dios, sino que


cooperó a la salvación de los hombres con fe y obediencia libres”
(Constitución sobre la Iglesia), 56).

• La portadora del “evangelio viviente”: … en la visitación


Ser misionero es ser portador de Jesús, llevarlo a los demás, especialmente
a los que no le conocen o no lo aceptan o no siguen su ejemplo. María,
inmediatamente después del “sí” al plan de Dios, con la Palabra encarnada
en su seno y acogida por la fe en su corazón, se pone en camino para visitar
y “servir” a su pariente Isabel.

Todos estos detalles son revelados en el Cursillo a través del Rollo Mariano,
en el que nos identificamos y nos reconocemos como sus hijos al ver a esa
Madre que llegó a servirnos para que ese encuentro con su Hijo no fuera
una cuestión emocional, sino de vida permanente…

Podemos darnos cuenta en el Evangelio de Lucas que María lleva consigo a


Jesús, el evangelio vivo. No lleva “un libro”, lleva la Palabra de Vida, hecha
carne en ELLA y habitando en sus entrañas por el poder del Espíritu.

Como dirigentes estamos llamados a reflexionar sobre este MODELO de


entrega que nos presenta María, y debe llamarnos a una conciencia plena y
madura para cuestionarnos sobre nuestra CONVICCIÓN… ¿estamos
convencidos de ello… de nuestro encuentro personal con Cristo?

¿Hemos tomado la firme DECISION de seguirle, de conocerle de amarle y


obedecerle con FE, para ir a proclamarlo en nuestros ambientes sin pensar
en las limitaciones y obstáculos que se presenten, como lo hizo nuestra
madre a sus corta edad para ir a compartir con su prima Isabel la misión
que le fue encargada?

Por ello también debemos cuestionarnos ¿cómo nos entregamos en nuestro


servicio en el Secretariado… debe ser un tiempo total… un tiempo de
trabajo… NO A MEDIAS… sino total… hoy deberían estar todos aquí…

Por eso, su presencia llena de alegría y de Espíritu a Isabel, la alegría y


efusión del Espíritu de los tiempos mesiánicos, que se están cumpliendo hoy
en la misma historia.

• Finalmente… “En la espera del Espíritu cooperó al nacimiento de la


Iglesia misionera” (DA 276).

San Lucas, al comienzo del libro de “Los Hechos de los Apóstoles”, nos
presenta la historia y la vida de la Iglesia a continuación de la vida terrenal
de Jesús y, en consecuencia, la presencia de María TANTO en el nacimiento
de Jesús y en el nacimiento de la Iglesia.

Continuidad, entre el misterio de Jesús y el misterio de la Iglesia: ¿y QUÉ


VEMOS ALLI?... es el mismo poder del Espíritu el que anima a Jesús y a la
Iglesia. Nacimiento de Jesús, nacimiento de la Iglesia. Y así como María
acogió la acción del Espíritu y salió con prontitud a anunciar la Buena Nueva
(Lc 1,39-45), así también la comunidad cristiana va a llenarse del Espíritu
para proclamar con valentía al cumplimiento de las promesas en Jesucristo,
el Señor (Hch 2, 1-36).

Y esto no es un relato en el cual nos quedamos asombrados; sino, es una


REALIDAD, la continuidad para la Iglesia… hoy estamos en el tiempo de la
Pascua… la alegría de la Resurrección del Señor… y muy pronto la
celebración de Pentecostés… algo que nos debe llamar a una preparación
real y profunda, consciente de nuestra misión cristiana para pedir al
Espíritu Santo que nos llene de esa valentía para saber cumplir nuestro
servicio también hoy el de formar parte de un Secretariado…

“Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía


de algunas mujeres y de María, la Madre de Jesús, y de sus hermanos” (Hch
1,14).

María es aquí la Madre de Jesús, reunida con la comunidad naciente para


recibir en oración la Promesa del Espíritu; es también la Madre de la
comunidad reunida con los suyos para orar y esperar de su Hijo el regalo
de los tiempos nuevos.

Y hoy está aquí en medio de nosotros sus hijos del Movimiento de Cursillos
de Cristiandad… sus hijos participantes en los Secretariados intentando
servir con sencillez… pero con fe, con esperanza y con caridad…

Que verdaderamente reconozcamos a María como nuestra verdadera


Madre… que quiere acompañarnos en nuestra misión de evangelizadores de
nuestros ambientes para llevar la Salvación de Jesús al mundo. PERO
TENEMOS QUE INVITARLA PARA QUE ELLA SE ACERQUE Y NOS
ACOMPAÑE… Y SEA SIEMPRE…….. “NUESTRA COMPAÑERA DE VIAJE”
SEÑALES EN EL CAMINO
DE SALVACIÓN

5ª Señal
Amor a Dios = hacer su voluntad

10. Otro modelo es


la Santísima Virgen María.
¿Qué enseñanza nos da
la Santísima Virgen María
sobre el cumplimiento
de la Voluntad de Dios?

Comencemos por el momento de la Anunciación (Lc. 1, 26-38).

Allí vemos las actitudes de María Santísima que permitieron a Dios realizar ese milagro de Su
Amor por la humanidad: el milagro de bajarse de su condición divina -sin perderla- para hacerse uno
como nosotros en todo menos en el pecado, al humanarse en el seno de la Virgen María.

María creyó que lo aparentemente imposible se realizaría en ella. Esto lo reconoce muy bien su
prima Santa Isabel cuando le dice:“¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las cosas que te fueron dichas
de parte del Señor!” (Lc. 1, 45).

La fe de la Santísima Virgen es digna de nuestra imitación: cree por encima de toda apariencia, cree
sin dudar, cree porque Dios, a través de su enviado el Arcángel Gabriel, le anuncia el hecho insólito de
que sería la Madre de Dios, pues El mismo se encarnaría en su seno.

Sólo hace una pregunta: “¿Cómo podré ser madre si no tengo relación con ningún hombre?” (Lc. 1, 34). Y
vuelve a poner en funcionamiento su fe a toda prueba, al creer que concebiría prescindiendo de las
leyes naturales para la procreación establecidas por Dios mismo. Cree sin dudar las palabras de San
Gabriel Arcángel: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por
eso tu Hijo será Santo y con razón lo llamarán Hijo de Dios” (Lc. 1, 35).

La fe es muy importante en nuestro camino de salvación. ¿Qué hubiera pasado si María no hubiera
creído, si hubiera sido racionalista, incrédula, desconfiada? De allí que la primera cualidad en imitar de
la Virgen es su fe en que todo es posible para Dios, aún lo más increíble, tan increíble como lo que a
Ella sucedió, que sin conocer varón, el Espíritu Santo la haría concebir a Dios mismo en su seno, en
forma de bebé. Increíble, pero “para Dios nada es imposible” (Lc. 1, 37).
Lo segundo en María es su entrega a la Voluntad de Dios. Después de conocer lo que Dios haría, la
Virgen se entrega en forma absoluta a los planes de Dios: “He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí
según tu palabra” (Lc. 1, 38).

Estas palabras con las que la Virgen hace su entrega a Dios recuerdan las del Salmo 40, 8, que Ella
seguramente conocía: “Aquí estoy para hacer tu voluntad”. El autor de la Carta a los Hebreos las retoma
cuando habla del sacrificio de Cristo y pone a Cristo a decir: “No te agradan los holocaustos ni los sacrificios
... entonces dije -porque a Mí se refiere la Escritura: ‘Aquí estoy, Dios mío; vengo a hacer tu voluntad” (Hb. 10, 5-
10).

Además, María fue humilde y dócil. “He aquí la esclava del Señor”, le responde al Arcángel San
Gabriel al final de la Anunciación. Ya ha sido constituida nada menos que “Madre de Dios” y se reconoce
a sí misma “esclava del Señor” para que se haga en ella todo lo que El desee.

Ella misma reconoce ante su prima Santa Isabel que es su humildad lo que ha atraído los favores de
Dios para hacer grandes cosas en ella: Dios quiso ver “la humildad de su esclava” (Lc. 1, 47).

María llevaba en su seno al Salvador del Mundo, pero al encontrarse María en los días de dar a luz,
María y José tuvieron que trasladarse de Nazaret a Belén. Y ya sabemos lo que sucedió: no había lugar
para ellos en la hospedería.

José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret, subió a Judea, a la ciudad de David, llamada
Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió con María, su esposa, que estaba
embarazada. Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto, y dio a luz a su Hijo
primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal
de la casa. (Lc 2, 4-7)

Ningún Evangelista nos habla de una cueva, sino que no había sitio para ellos en donde se
hospedaba la gente, por lo que el Niño Jesús fue puesto sobre un pesebre, que es un dispositivo donde
se pone la comida para que coman los animales. Por este detalle se cree que nació en una cueva de las
que solían servir de refugio para dormir los campesinos con sus animales.

Es una tradición del siglo 2 que sostiene y así ha venido a nosotros que Jesús nació en una cueva
en las afueras de Belén. En una de esas cuevas fue construida por Constantino la Basílica de la Natividad
y está marcado con una estrella de plata el sitio exacto donde nació Jesús, el Redentor del mundo.

A los 40 días deben cumplir con lo estipulado en la Ley: la Presentación del Niño y la Purificación
de la Madre.

María estaba pasando por el patio exterior con su Divino Hijo, pero a nadie llamaba la atención,
pues el gentío no sospechaba en lo más mínimo que el Mesías acababa de entrar por primera vez a la
Casa de su Padre.

Pero sí hubo un hombre, uno solo, que reconoció al Niño Jesús como el Salvador del
mundo: gloria de Israel y luz de las naciones.

Fue Simeón, que esperaba a un Redentor diferente al que esperaba el resto del pueblo judío. Los
judíos esperaban un redentor terreno. Simeón esperaba a Aquél que traería la verdadera
redención: la redención del pecado.
El Espíritu Santo le había asegurado que no moriría sin conocer al Mesías prometido que salvaría al
mundo de sus pecados. Y en ese momento Simeón le hace un anuncio desgarrador a María:

Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Mira, este Niño traerá a la gente de Israel ya sea caída o
resurrección. Será signo de contradicción en cuanto se manifieste, mientras a ti misma una espada te
atravesará el alma.» (Lc 2, 34-35)

Y María vuelve a decir “sí”. Si a la espada, sí a que su Hijo será signo de contradicción. Y
entendería que muchos lo iban a rechazar.

De hecho, ya desde su infancia comenzó la contradicción, la oposición, la disputa. Fue perseguido


por Herodes y por eso tuvieron que huir a Egipto: vivir exilados por unos años fuera de su tierra y
regresar ya Herodes muerto.

Y María sigue diciendo “sí”.

A los 12 años, el Niño Jesús se desaparece. Y María se angustia. Pero dice “sí” cuando Jesús le
responde: «¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que Yo debo estar donde mi Padre?» (Lc 2, 49)

Cuando comenzó su vida pública, tuvo la oposición acérrima de Fariseos y Saduceos. Lo acusaron
de estar ligado a Satanás. En la Fiesta de la Dedicación del Templo trataron de apedrearlo por
blasfemo. Varias veces trataron de lanzarlo por un barranco.

Lo acusaron ante Pilato de alebrestar al pueblo. Sus enemigos no cejaron hasta no verlo muerto en
la Cruz. Y María dijo de nuevo “sí”.

La vida de María se resumen en un inicial y continuado “sí” a la Voluntad de Dios: “Sí” en la


Anunciación y “Sí” en el Calvario.