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Sintesis

Touraine, A. (1996) II. El sujeto y VIII. La escuela del sujeto en ¿Podremos vivir juntos? Iguales o
diferentes. Buenos Aires: FCE pp.61-97, 273-295.

El individuo adquiere conciencia de su propia libertad en la medida en que esta se puede definir por
referencia a límites y prohibiciones, pierde fuerza al extremo de desaparecer, en una sociedad de
masas el individuo es un ser de deseo que rompe con todo principio de realidad, el sujeto está
amenazado por la sociedad del consumo, por la búsqueda del placer, que nos encierra en nuestras
pasiones.
Se habla de una destrucción del Yo, se destruyó los principios de orden social mismo, se habla de
patologías que provienen de la represión que ejercen las prohibiciones sobre nosotros, el
desgarramiento identitario.
El autor habla de un doble apartamiento, una doble reacción contra la degradación de las mitades
asociadas a la experiencia, se maneja un apartamiento de la comunidad, se separa la cultura de la
comunidad y del conjunto social y político donde estaba encerrada, el apartamiento se manifiesta
en los lugares donde la cultura es prisionera de un control comunitario, encadenan al sujeto a leyes,
costumbres, representaciones, poder y a un tipo de organización. Refiere que el sujeto solo puede
formarse apartándose de las comunidades demasiado concretas, holísticas, que imponen una
identidad fundada sobre los deberes ,as que sobre los derechos, papel que las escuelas juegan con
gran claridad, nos convertimos los docentes en sujetos reproductores y hacedores de las
encomiendas que nos son asignadas.
Su discurso emotivo de ser actor de nuestra propia historia a partir de la búsqueda de las
condiciones que lo permitan ya está determinada por un contexto y condiciones específicas; el
sujeto es visto como el deseo de individuo de ser actor, el sujeto no es una simple forma de la razón.
La reconstrucción del sujeto se da si el sujeto se reconoce y se afirma como sujeto, como creador
con sentido y de cambio , se reconoce que cuando el individuo se define de nuevo por lo que hace,
por lo que valora y por las relaciones sociales en que se encuentra comprometido aparece la
subjetivación; la subjetivación es la construcción del sujeto por la búsqueda de una felicidad que
solo puede nacer de la recomposición de una felicidad que sólo puede nacer de la recomposición
de una experiencia de vida personal autónoma.
Una idea moderna de sujeto es como experiencia constante de la diversidad de las experiencias
vividas y como búsqueda de la consistencia, afirmación de unidad de una amalgama
constantemente cambiante y sobre todo rechazo de la mutilación de una parte de uno mismo.
Desde la postura del autor se considera que es difícil liberar a la idea de sujeto de las grandes
tradiciones de pensamiento y acción que dieron su forma histórica, se concibe que el sujeto no es
portador de un modelo ideal de sociedad, hay que reencontrar al sujeto personal, histórico, religioso
que está dentro de las visiones de sociedad.
Me gusta la postura de que la subjetivación no sería una fuerza poderosa de transformación e
impugnación social si no se planteara una ruptura con los mecanismos de reproducción cultural y
control social. El sujeto ya no se forma, se construye imponiendo principios de organización y limites
conforme a sus deseos de libertad y voluntad para crear formas de vida social, la identidad del sujeto
se construye por la complementariedad de tres fuerzas: el deseo personal de salvaguardar la unidad
de la personalidad, la lucha colectiva y personal contra los poderes y el reconocimiento
interpersonal e institucional del otro como sujeto.
Son tres principios que marca dentro del sistema de educación: la voluntad de liberar al niño de sus
particularismos y elevarlo al mundo de la razón y el conocimiento; la afirmación del valor
fundamental de la cultura e incluso la sociedad donde vivían el niño y el adulto educando, implica
la adquisición de conocimientos positivos, la socialización, el aprendizaje de roles sociales, la
educación era moral e intelectual; el tercer principio era que el doble esfuerzo de liberación de la
tradición y acenso hacia los valores están ligados a la jerarquía social, con ello se observa un tipo de
sociedad determinada no en el individuo como tal sino en la sociedad y lo que se le denomina como
valores socialmente universalizados, valorados y legitimados, que conlleva a un conocimiento
racional. Frente a esta postura surge un individuo de la modernidad clásica, que aprende a estar al
servicio del progreso, la nación y el conocimiento, en la que se orienta hacia la libertad del sujeto
personal, la comunicación intercultural, la gestión democrática y sus cambios, donde se busca que
la educación forme y fortalezca la libertad del sujeto personal, se da mayor importancia a la
diversidad tanto histórica como cultural y al reconocimiento del otro, corregir las desigualdades de
las situaciones y oportunidades, se le atribuye a la escuela un papel activo de democratización . La
escuela no debe estar hecha para la sociedad su misión debiera ser el aumentar la capacidad de los
individuos para ser sujetos.