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Síntesis

Pérez, A. y Gimeno J. (2000). Las funciones sociales en la escuela En: A. Pérez, A., y Gimeno J.
Comprender y transformar la enseñanza. Morata: Madrid. Pp. 17-33).
El texto me parece interesante para ser rescatado en mi investigación sobre el liderazgo
de los directores escolares en telesecundaria, desde la educación el papel que funge de
ser una gente de socialización. La escuela también tiene la función de ser reproductora
social y culturalmente como otras instancias, la familia, los grupos sociales, los medios
de comunicación etc.
El proceso de socialización en las escuelas es complejo y plural, tiene como función la
preparación de los individuos de las nuevas generaciones para su incorporación futura al
mundo laboral; forma ciudadanos para su intervención en la vida pública.
Los mecanismos de socialización que utiliza la escuela (para finalmente reproducir y que
se acepte con naturalidad las arbitrariedades culturales, que el sujeto se inserte al
mercado laboral no solo con ciertos conocimientos sino incluso actitudes y pautas de
comportamiento de acuerdo a las exigencias sociales, han llevado a un proceso de
inculcación y adoctrinamiento ideológico. La escuela impone la ideología dominante
mediante un proceso abierto y explícito de transmisión de ideas y comunicación de
mensajes, selección y organización de contenidos de aprendizaje, los alumnos asimilan
el currículum explícito. Desde la postura de distintos autores se destaca que los procesos
de socialización que ocurren en las escuelas ocurren como consecuencia de las
prácticas sociales, de las relaciones sociales que se establecen y desarrollan en dicho
grupo social en el escenario institucional, de tal forma que para mi estudio las relaciones
entre los actores educativos le impregnan una realidad específica a la institución pues
sus mecanismos de socialización son distintos a las demás escuelas, cada una tiene
peculiaridades específicas. El autor plantea que algunos aspectos del desarrollo del
currículum son relevantes para entender los mecanismos de socialización de la escuela,
plantea siete, de ellos me parecen interesantes desde el modo de organización de la
participación de los alumnos, el clima de las relaciones, la organización de los contenidos,
de las tareas académicas, el orden del espacio y tiempo institucional, las estrategias de
valoración de los alumnos, la distribución de recompensas, todas son determinantes para
el proceso de socialización que se vive en las instituciones educativas.
El proceso de socialización no es lineal ni mecánico por tanto en ella emergen
resistencias, contradicciones, pues estar inmersos en un escenario vivo, con individuos
que tienen individualidades especificas conlleva a tener explicito e implícito ideas ,
valores, intereses diferentes y a veces encontrada; preparar para el trabajo presenta
fisuras en relación a los distintos ámbitos de trabajo, homogeneizar a la escuela no
contribuye a la heterogeneidad de empresas, industrias, no se satisface todas las
exigencias y demandas laborales; la correspondencia de la socialización con las
exigencias del mundo laboral dificultan la compatibilidad con la vida política, relaciones
de convivencia, económica etc. La escuela como tal legitima las diferencias sociales, hoy
día ya no se cree en la igualdad de oportunidades, está presente la ideología de la
competitividad y meritocracia, se enfrentan a diferenciaciones, discriminación
clasificación lo cual ha llevado a legitimar las diferencias sociales y económicas.
El proceso de reproducción conservadora de la cultura dominante es lo que nos ha
llevado a esta realidad, no solo es al interior de las escuelas, buscan garantizar el status
quo y las corrientes innovadoras buscan el cambio el progreso y la transformación como
condición de supervivencia y enriquecimiento de la condición humana.
La escuela se encuentra en una tensión dialéctica de reproducción y cambio, el autor
plantea que la función educativa debiera de concretarse en dos ejes: organizar el
desarrollo radical de la función compensatoria de las desigualdades mediante la atención
y respeto de la diversidad y provocar y facilitar la reconstrucción de los conocimientos,
disposiciones, pautas de conducta que el alumno asimila de manera paralela y anterior a
la escuela, implicaría preparar para pensar críticamente y actuar democráticamente en
una sociedad democrática, y la duda que surge es como hacerlo con docentes
reproductores del sistema, que no piensan críticamente y en escuelas no democráticas,
difícil la tarea, quizá no imposible.
El autor alude a que se debe sustituir la lógica de la homogeneidad, por la lógica de la
diversidad a través de una escuela para todos y un currículum compensatorio, desde mi
punto de vista hace falta conocimientos, capacidades del sujeto que enseña pero más
aún hace falta voluntad, hablan de una intervención compensatoria con un modelo
didáctico flexible y plural, pero ¿Cómo llegar a ella?
Muy cierto que la escuela debe orientar y provocar la organización racional de la
información fragmentaria recibida y reconstruir preconcepciones acríticas, hay que
enseñar a pensar de manera diferente, y hay que pensar de manera distinta, reconstruir
críticamente el pensamiento es tarea de todos.
REPORTE DE LECTURA
Stavenhagen, R. (1997). “La educación para un modelo multicultural. En J. Delors (coord.). La educación
encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la educación para el siglo
XXI, presidida por Jacques Delors: Paris: UNESCO, pp. 261-265.
Mtra. Ana Cárdenas Chávez.
La educación para un mundo multicultural ofrece una panorámica del mundo multicultural
en el que vivimos, la mundialización es más tangible, está cada vez más a nuestro
alcance gracias a los medios masivos de comunicación a las relaciones con industrias
transnacionales en nuestro país, , la economía lleva nuevos mercados productos a
lugares inimaginables, estas relaciones impactan no solo en la vida económica sino en
sus valores, actitudes del sujeto, solo basta mirar a nuestros adolescentes escuchando
música coreana, japonesa, vemos a nuestro alrededor gente degustando alimentos de
distintos países, más ejemplos no podemos tener de que vivimos en un mundo que se
ha expandido a nuevos horizontes. Como bien menciona el autor lo exótico de otros
países ahora está al alcance de nuestras manos, se crean nuevas modas, nuevas formas
de vida, nuevas creencias, se viven incluso normas internacionales y se espera que en
nuestro país se vayan adoptando, pero así también las demandas y exigencias son cada
vez mayores quieres un mejor futuro, hay que prepararse, con más de un idioma, y si no
el trabajo esta devaluado. Lo vemos con las etnias, son vistas como minoría, pero lo malo
es que seres humanos iguales lo aceptan como válido, hoy valorizamos al extranjero por
encima de lo nacional, hay nuevas identidades, nuevas conciencias y eso me recordó el
texto de Bauman de la sociedad moderna liquida los valores son otros, todo se diluye, y
entonces ¿ hacia dónde caminar?.
Cuando leía los objetivos e imperativos de un sistema educativo nacional entran en
conflicto con los valores, los intereses y las aspiraciones de grupos culturalmente
diferenciados me hizo pensar en la agenda 2030 que tanto hemos escuchado en las
reuniones académicas de trabajo, donde todo está escrito, el destino ya está determinado
de hacia dónde caminar no solo un país, sino todos los países, y después hablamos de
atender a la diversidad, cuando ya hay tareas prefijadas que repetimos, y difundimos
como verdades absolutas a desempeñar, donde no vemos presente la necesidades de
visiones críticas, propositivas.
En muchos países se reconoce el multiculturalismo y la plurietnicidad como pilares de la
integración social democrática, pero como alcanzarlo en sociedades no democráticas,
dice el autor para llegar a la multiculturalidad la educación debe ser capaz de responder
a la vez a imperativos de integración planetaria y nacional y a las necesidades específicas
de comunidades concretas que tienen una cultura propia. Habla de conciencia de la
diversidad del respeto al otro, para el surgimiento de una educación pluralista, pero como
hacerlo si ni siquiera hemos valorado el trato que a nuestra propio entono natural le
damos. La educación pluralista se basa en una filosofía humanista, por tanto pregonan
generar una cultura cívica compartida que no genere desigualdades y particularidades,
dicen que tenemos una madurez suficiente para crear una cultura cívica democrática
basada en derechos de la persona, será que con sólo decirlo se logre. Suena muy
hermoso, pero desde nuestra función docente podemos generar cambios significativos,
y mínimo entender la realidad en que vivimos pensar críticamente y orientar a otros a
comprender y generar cambios en nuestras relaciones con otros. Valorando nuestra
participación como seres humanos diferentes a otros.