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Aspectos generales del proceso de envejecimiento

La vejez está considerada como la etapa del ciclo vital que empieza alrededor de los 65 años
y que finaliza con la muerte, donde muchas capacidades quedan disminuidas debido al
envejecimiento que según “Harman”, podría definirse como la acumulación progresiva de
cambios en el tiempo que son responsables del aumento de la probabilidad de enfermar y de
morir del individuo. Es decir, todos los cambios biológicos estructurales y funcionales que
acontecen a lo largo de la vida, desde el desarrollo embrionario hasta la madurez
denominamos envejecimiento.
Se trata de un proceso dinámico, complejo, irreversible, progresivo y universal que con el
tiempo ocurre en todo ser vivo a consecuencia de la interacción que tuene con su medio
ambiente. Por esta razón el organismo se ve afectado en diferentes aspectos físicos,
biológicos y psicosociales, sin embargo, es en la vejez donde se consolida la plana madurez
psíquica. El envejecimiento es patológico cuando la incidencia de procesos,
fundamentalmente enfermedad, alteran los diversos parámetros e impiden o dificultan la
correspondiente adaptación. Es decir, que cuando se dan situaciones especiales o adversas
que producen un empeoramiento de la capacidad funcional orgánica el proceso de
envejecimiento fisiológico natural se transformaría en patológico.
En la vejez ocurren una serie de cambios a nivel molecular, celular, de tejidos y de órganos
que contribuyen a la disminución progresiva de la capacidad del organismo para mantener
su viabilidad, los cambios del envejecimiento suponen una involución caracterizada por la
disminución del número de células activas, alteraciones moleculares, celulares que afectan a
todo el organismo por eso encontramos cambios significativos en las personas mayores en
cuanto a la memoria, la audición, la atención el deseo sexual entre otros. Veamos cuales son
estos cambios.
A nivel biológico encontramos cambios musculoesqueléticos como pérdida de fuerza,
cambio en la figura corporal y disminución del peso, se reduce la mineralización ósea (sobre
todo en las mujeres debido a los cambios hormonales), la marcha se hace lenta e insegura
(uso del bastón), las articulaciones se desgastan y se vuelven más rígidas (esto provoca
reducción de la estatura y encorvamiento). Y por otra parte encontramos cambios fisiológicos
como la perdida de eficacia del corazón ya que bombea menos sangre y aumenta de tamaño,
los vasos sanguíneos se estrechan y pierden elasticidad, y aumenta la presión arterial. Menor
capacidad respiratoria de reserva y de recuperación cuando se exigen esfuerzos. Disminuye
la función renal y la capacidad de la vejiga. Aparece incontinencia. El proceso digestivo se
enlentece en todos sus tramos. Dificultad en la masticación y, a veces, en la deglución. Menos
salivación. También reducen su eficacia los sistemas endocrinos (baja la producción de
hormonas), nervioso (más lentitud en las respuestas y en los procesos cognitivos) e
inmunológico (crece la susceptibilidad a los procesos infecciosos). En los sistemas
sensoriales aparece una disminución de la agudeza visual y tamaño de la pupila, menos
trasparencia y mayor espesor del cristalino, lo que provoca que llegue menor cantidad de luz
a la retina y empeore la visión lejana. En cuanto a la audición poca agudeza para las
frecuencias altas (tonos agudos), lo que deteriora la capacidad para discriminar palabras y
comprender conversaciones normales. esta es la causa de que una persona mayor tenga más
problemas en oír las voces femeninas, ya que suelen ser más agudas. El gusto y olfato
disminuye la sensibilidad para discriminar los sabores salados, dulces y ácidos, debido al
deterioro de las papilas gustativas Pérdida de capacidad para discriminar los olores de los
alimentos. La combinación de esos dos factores es una de las causas por la que la mayoría de
los usuarios se quejan de las comidas servidas en las instituciones de atención sociosanitaria.
por otra parte, se producen cambios en la piel que es el órgano relacionado con la capacidad
sensorial del tacto. Los cambios que se producen en la piel pueden observarse a simple vista,
como son aparición de arrugas, manchas, flaccidez y sequedad.
En cuanto a los cambios psicosociales existen numerosas teorías que tratan de explicarlos,
como lo son la teoría de la desvinculación de Cumming y Henry (1961), la teoría de la
actividad de Tartler (1961) y la teoría de la continuidad de Atchley (1971)
La teoría de la desvinculación se fundamenta en que lo natural es la desvinculación del
entorno. Envejecimiento satisfactorio cuando la sociedad ayuda al individuo a abandonar sus
roles sociales y obligaciones. La teoría de la actividad sostiene que, a mayor actividad, mayor
satisfacción. La sociedad es responsable de la pérdida de actividad (p.ej., jubilación). Y la
teoría de la continuidad afirma continuidad en los estilos de vida como requisito para un
envejecimiento satisfactorio. comparando estas teorías se puede concluir que, la disminución
o ausencia de actividad social no aparece de forma repentina en los mayores, lo habitual es
que esa actividad se vaya reduciendo paulatinamente con el paso del tiempo. Así como al
reducirse la frecuencia de las relaciones sociales, se refuerza su valor y se hacen más
gratificantes, dedicando más tiempo a su mantenimiento y se observa que la calidad de la
interacción resulta ser más determinante que la cantidad.
Los cambios psicológicos que puede sufrir el individuo al llegar a la vejez se pueden explicar
desde la teoría de Erikson y la de Peck.
Según la Teoría de Erikson (integración vs. Desesperación) El ser humano pasa por ocho
crisis, que corresponden con los cambios de etapa vital. En la octava etapa se produce la
necesidad de aceptar el modo de vida que el sujeto ha seguido (integración). Si no se produce
esa aceptación, se llega a la desesperación. Y la Teoría de Peck nos dice que El ser humano
pasa por tres crisis, que corresponden con los cambios de etapa vital. Es necesario resolver
las tres crisis para envejecer de forma saludable y extender su identidad más allá de su trabajo,
bienestar físico y existencia propia.
El entorno socioafectivo es de gran importancia para el individuo, el descenso de los
contactos sociales que conlleva el envejecimiento no equivale a un descenso en el apoyo
recibido, las consecuencias del estrés serán menores y la resistencia a la enfermedad mayor,
si existen relaciones sociales de apoyo, el apoyo que cualquier sujeto puede recibir desde su
entorno puede ser instrumental “suministro de bienes materiales y servicios que puedan
ayudar en la solución de problemas prácticos.” emocional “información que recibe el sujeto
de ser respetado, amado, valorado e integrado en una red social”, de estima “disponer de
alguien con quien poder comentar los problemas propios” informativo “e facilitar la
información necesaria que ayudará a resolver un determinado problema, para disminuir el
sentimiento de confusión e impotencia, e incrementar la sensación de control sobre la
situación, aumentando así el bienestar psicológico”.
La actividad social, sobre todo la de carácter lúdico, es un generador de estado de ánimo
positivo. Las actividades lúdicas, formativas, deportivas son un fin en sí mismas que debemos
alentar y apoyar, tanto en los hombres como en las mujeres. Todas ellas inciden
positivamente tanto en la esfera psíquica de la persona como en la física.
Al llegar a la vejez, la red social a la que siempre había pertenecido el individuo se
transforma, los lazos familiares son uno de los principales vínculos sociales que se tienen la
pareja y los hijos suelen ser el principal apoyo de la persona. En las mujeres, sobre todo,
también se mantienen las relaciones vecinales de toda la vida., Aparece el rol de abuelo/a.
sin embargo con el tiempo esta relación va cambiando y de ser una fuente de ayuda, pasa a
ser una carga familiar (es en este momento cuando la familia se plantea el ingreso en una
institución). Se pierden vínculos, como los compañeros de trabajo; también fallecen
amistades de toda la vida, vecinos, familiares entre otros, pero se pueden ganar otros muchos
dependiendo de la actitud que adopte la persona ante su nueva situación.
La pérdida de relaciones sociales conlleva también la pérdida de roles, de recuerdos, incluso
de la propia identidad. Con la desaparición de las personas significativas también
desaparecen los anclajes de la historia personal. Sea como sea, la motivación de la persona
mayor para establecer nuevas relaciones disminuye y lo hace en la misma proporción que la
autonomía y la autoestima, lo que suele llevarla a aislarse y refugiarse en una soledad en la
que se siente segura. De ahí la importancia de un programa de intervención adecuado para
fomentar la participación en grupos, favorecer el dinamismo de las relaciones entre usuarios
y aumentar la actividad social.
Comprensiblemente, si el entorno socioafectivo se ve afectado negativamente por la edad y
el ingreso en una institución, también se verá afectada la posibilidad de establecer nuevas
relaciones íntimas. Normalmente, la sexualidad queda enmarcada dentro de una relación de
pareja o de amistad. Pero en la conducta sexual existen muchas diferencias individuales en
las que influyen factores bio-psico-sociales. La vivencia sexual de los mayores está
condicionada por influencias sociales relacionadas con las creencias religiosas, la educación
recibida y por la actitud de las otras personas (familia, amigos, compañeros) hacia este
aspecto. En concreto, tiene mayor influencia la opinión de otros grupos etarios más jóvenes
(por ejemplo, los hijos y los nietos). La sexualidad en la vejez persigue los mismos objetivos
que en otra etapa de la vida: placer del contacto corporal, comunicación, dignidad, aceptación
sin paternalismos y la seguridad emocional que da sentirse querido.
Aparecen cambios en la conducta sexual de las mujeres como la disminución del deseo
sexual, incontinencia urinaria, inhibición en el deseo de contacto íntimo, por prejuicios
adquiridos y se mantiene la capacidad multiorgásmica, pero de menor intensidad.
En cuanto a los cambios funcionales se da la disminución del tamaño de ovarios, trompas y
útero y atrofia de la mucosa de endometrio, cuello uterino y vagina, Tras la menopausia,
reducción de los niveles estrogénicos y androgénicos, enlentecimiento de la fase de
excitación sexual, menor y más lenta secreción de moco cervical, provocando dificultad en
la penetración y, posiblemente, dolor.
Por parte de los hombres los cambios conductuales son Menor deseo sexual. Cambios en la
respuesta sexual. Coitos de mayor duración. Necesidad de caricias directas en los genitales.
Disfrute del coito sin necesidad de llegar a la eyaculación. Y los cambios conductuales son
Reducción de los niveles de testosterona. Menor sensibilidad peneana. Disminución del
número de erecciones nocturnas involuntarias. Menor turgencia del pene erecto debido a la
pérdida de elasticidad de los vasos sanguíneos y de la potencia de los músculos. Menor y más
lento ascenso testicular durante la excitación por laxitud del cremáster. La eyaculación se
retrasa y también la sensación de que la eyaculación es inevitable, lo que se convierte en una
ventaja para los eyaculadores precoces. Menor necesidad física de eyacular. Menor
producción del líquido preeyaculatorio. Menos volumen y calidad funcional de esperma
eyaculado. Menor número e intensidad de las contracciones orgásmicas. Aumenta mucho el
periodo refractario tras la erección, lo que puede hacer necesario el transcurso de varios días
antes de conseguir otra erección completa
Toda esta serie de cambios en el ser humano no debe dar lugar a una ruptura total con la vida
anterior de la persona.es importante tener en cuenta las conductas de apoyo que favorecerán
la autoeficacia y autopercepción que favorece la participación en las actividades y tareas
mejorando la preservación de sus propias capacidades. Así pues, el ambiente en el que se
desenvuelvan las personas mayores adquiere gran relevancia para favorecer la estimulación
y la actitud activa. Las relaciones comunitarias suponen un apoyo y una referencia desde el
punto de vista psicológico: la vecindad, los comercios conocidos, la visita al centro de salud,
la asistencia a actos religiosos, que permitan a la persona adaptarse y tener una mejor calidad
de vida, no permitir la exclusión social ya que es una de las peores consecuencias de la edad
avanzada. El ser humano, para tener una vida con calidad, debe sentirse parte de la comunidad
en la que se desenvuelve, sentirse productivo, reconocido y, de algún modo, necesario.

Bibliografía
Juan Carlos Cabello García ASPECTOS GENERALES DEL ENVEJECIMIENTO
NORMAL Y PATOLÓGICO: FISIOLOGÍA Y FISIOPATOLOGÍA. Tomado de
https://15f8034cdff6595cbfa1-
1dd67c28d3aade9d3442ee99310d18bd.ssl.cf3.rackcdn.com/8858b1de688c412047067d05f
bfcba70/EnvejecimientoFisiologicoyPatologico.pdf
El proceso de envejecimiento y los cambios biológicos, psicológicos y sociales disponible
en https://www.mheducation.es/bcv/guide/capitulo/8448176898.pdf
UNIVERSIDAD DE PAMPLONA

facultad de salud

Departamento de psicología

“ENSAYO SOBRE LOS ASPECTOS GENERALES DEL PROCESO DE


ENVEJECIMIENTO”

Presentado a:
Wilmer Mendoza Manzano
Magister en conducta y sexología

Presentado por:
Gloria M. Yáñez Florez

Cúcuta Colombia
2019