Sunteți pe pagina 1din 5

Cómo resolver conflictos en el

trabajo: 8 consejos prácticos


Varios consejos para resolver conflictos en el trabajo y evitar
generar un clima laboral hostil.
por Andrés Carrillo

 Comparte




 Comentarios





En el ambiente laboral suele presentarse determinado tipo de circunstancias


potencialmente conflictivas.

En este artículo vamos a ver algunos consejos prácticos sobre cómo resolver
conflictos en el trabajo de manera adecuada, para que estos no se vuelvan un
problema que atenta contra nuestra continuidad laboral en dicho puesto.

 Artículo relacionado: "Resolución de conflictos: ¿crisis u oportunidades


encubiertas?"

8 consejos para resolver los conflictos laborales


En las siguientes líneas vamos a ver un listado de sugerencias prácticas para
saber cómo resolver conflictos en el trabajo y mantener un ambiente laboral más
adaptativo.

1. No es necesario ser amigo de tus compañeros de


trabajo
Este primer consejo hace referencia a que las relaciones laborales no
necesariamente tienen por qué trascender a una amistad personal; en
algunos casos los profesionales intentan forzar esta situación, lo cual resulta en
conflictos incensarios dentro del ambiente laboral.

Lo ideal es entender la diferencia entre los distintos roles que desempeñamos en


determinados momentos; cuando estamos en nuestro ambiente de trabajo,
estamos ejerciendo un rol profesión que se enfoca en el cumplimiento de nuestras
actividades laborales. El trato debe ser cordial, pero la relación no debe
hacerse pasar por lo que no es.

2. La comunicación laboral
Un aspecto que resulta bastante positivo al resolver conflictos en el trabajo
es mantener una comunicación adecuada con nuestros compañeros,
incluidos nuestros jefes. Callarnos cuando algo no nos gusta puede resultar en
complicaciones mayores, dado que favorece que se acumulen problemas en las
dinámicas de trabajo en equipo.

Lo mejor será siempre expresar nuestros puntos de vista sobre determinadas


situaciones que pueden estar pasando y no son de nuestro agrado, haciéndolo de
una manera educada y sin generar conflictos con nuestro discurso (comunicación
asertiva).
3. Identificar el conflicto
Puede suceder que nos sintamos incómodos en nuestro ambiente de trabajo, pero
no sepamos a ciencia cierta el porqué de ese clima de hostilidad.

Cuando esto ocurre, debemos dedicar tiempo a realizar un ejercicio de


introspección, de manera que podamos dar con la causa de nuestro malestar
haciendo una evaluación consciente de algunos aspectos personales que no
habíamos considerado con anterioridad.

4. Implementa la escucha activa


Independientemente del conflicto que podamos tener, o de nuestro ambiente
laboral, practicar una escucha activa siempre ayuda a resolver los conflictos.
Cuando escuchamos de forma concienzuda lo que los demás tienen que decir,
estamos más cerca de encontrarle solución a los conflictos.

No debemos dejar que las emociones y los impulsos limiten nuestra capacidad de
escuchar a los otros. A pesar de que en algunos casos los demás no estén
manejando un lenguaje correcto, lo mejor es que nos controlemos ante la
situación e interpretemos cuál es el mensaje de fondo que intenta expresar la otra
persona.

5. Recurrir a mediadores capacitados


En algunas circunstancias lo mejor será buscar la ayuda de un mediador que
tenga las habilidades y el carácter necesario para brindar apoyo ante el conflicto
laboral. Cuando eres capaz de reconocer que necesitas ayuda y la buscas, los
conflictos se vuelven más pequeños.
No siempre vamos a tener la posibilidad de resolver por cuenta propia todas las
situaciones conflictivas ue se nos presenten en el trabajo, en algunos casos lo
mejor será ser humilde y pedir la colaboración de algún compañero que tenga la
disposición y disponibilidad de ayudarnos.

 Quizás te interese: "Psicoterapia y mediación: semejanzas y diferencias"

6. Potenciar el pensamiento práctico


El pensamiento práctico suele ayudar mucho a evitar que se originen los
conflictos laborales. Las personas que emplean este tipo de pensamiento tienden
a alejarse de situaciones donde se puedan ver involucrados en enemistades y
hostilidades incensarias. Básicamente no se meten donde no es realmente
necesario que participen.

No se trata de ser una persona limitada, sino de evaluar mejor las situaciones de
nuestro medio laboral y determinar dónde resulta adecuado involucrarse y donde
no lo es tanto.

7. Hacer buen uso del lenguaje corporal


Nuestro cuerpo transmite nuestras sensaciones de una manera muchas veces
inconsciente; es por ello que debemos aprender a manejarlo
correctamente. Pudiera suceder que aunque no estemos expresando con
palabras nuestro malestar, este pueda evidenciarse en nuestro lenguaje
corporal.

Es una situación que por lo general favorece el conflicto con otras personas,
teniendo en consideración que los demás desconocen cuál es el motivo de nuestra
expresión corporal y podrían llegar a pensar que tiene algo que ver con ellos.
8. Aprender a pensar colectivamente
Aunque seamos personas con rasgos individualistas, dentro de nuestro ambiente
laboral debemos adecuarnos a pensar en un contexto más amplio al de
nuestros intereses y necesidades particulares.

En la mayoría de los casos, cuando se tiene un empleo es necesario participar de


forma colectiva para la consecución de los objetivos planteados. Pretender que
podemos imponer nuestras necesidades por encima de las de los demás
inevitablemente nos generará situaciones incómodas en algún momento.

Es por ello que lo más adecuado sera acostumbrarnos a pensar en colectivo


y entender que todos tienen derecho a un ambiente laboral agradable y
funcional con posibilidades de expresarse oportunamente y ser tomados en
cuenta.

Referencias bibliográficas:

 Dahrendorf, R. (1996). Elementos para una teoría del conflicto social. Madrid:
Tecnos.
 Fisas, V. 1998. Cultura de paz y gestión de conflictos. Barcelona: Icaria
Editorial.