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Universidad N.

Andrés Bello
Facultad de Medicina
Escuela de Tecnología Médica
Especialidad Oftalmología

Seminario Nº6

Osteoma coroideo: descripción al


Fondo de ojo, Angiografía, sus
complicaciones y tratamiento
ÌNDICE PÁGS.

Introducción........................................................................................................ 2

Osteoma coroideo (OC).......................................................................................3

Clínica.............................................................................................................. 4

Características al Fondo de ojo........................................................................5

Complicaciones................................................................................................6

Angiografía en Osteoma coroideo.......................................................................7

Tratamiento........................................................................................................ 9

Pronóstico......................................................................................................... 10

Conclusión.........................................................................................................10

Bibliografía........................................................................................................ 11

Introducción

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Son múltiples las alteraciones y enfermedades que pueden afectar al ojo;
muchas de ellas pueden pasar desapercibidas, así como muchas otras, llegar
afectar de sobremanera la visión. Es por ello, que es de gran importancia la
pesquisa temprana de la causa base que podría afectar la visión del paciente, a
través de una completa anamnesis y los exámenes adecuados.
Una de las patologías más difíciles de pesquisar, debido a la escasa
consulta, frente a síntomas inespecíficos, son los tumores intraoculares, que
pueden ser tanto benignos como malignos. Su origen puede estar dado a
diferentes niveles de la estructura ocular, como son la capa uveal, la coroides, iris,
el epitelio pigmentario de la retina y la retina como tal, entre otros. Estos varían de
tamaño y coloración, según su localización y composición histológica.
Para poder detectar y diagnosticar estos tumores existen un sinnúmero de
exámenes oftalmológicos, realizados tanto por el Tecnólogo Médico como por el
Médico, que permiten estudiar las características, composición y ubicación de los
diversos tumores del espacio intraocular. Uno de los exámenes complementarios
solicitados para la confirmación diagnóstica es la Angiofluoresceinografía (AFG),
que permite estudiar la circulación retinal y en menor medida la coroidea. Es por
ello que cuando se trata de tumores coroideos, por ejemplo, esta técnica resulta
útil para complementar el diagnóstico y plantear un futuro tratamiento.
En el presente trabajo se hablará respecto al Osteoma Coroideo, descrito
en la literatura como un tumor de tipo benigno. Se expondrá respecto a la relación
con la AFG, sus complicaciones, y tratamiento, entre otras cosas.

Osteoma coroideo (OC)

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Es un tumor óseo, de carácter benigno que se sitúa en la coroides
(específicamente a nivel de la coriocapilar), de etiología desconocida y muy rara.
Principalmente afecta a mujeres jóvenes sanas, de raza caucásica, que se
encuentran entre la segunda y tercera década de vida. Con menor frecuencia se
encuentra en niños y ancianos afroamericanos de sexo masculino.
Se han descrito también, en estudios, posibles influencias hormonales en la
génesis del Osteoma Coroideo, asociándose con Diabetes Mellitus, e ingesta de
anticonceptivos orales en mujeres.
Este tumor es de crecimiento lento y es raro que afecte a ambos ojos
(unilateral en el 75-80% de los casos), pero si lo hace, por lo general no es de
forma simultánea.
La lesión tumoral, como se mencionaba, se compone de tejido óseo maduro
localizado, que está constituido por trabéculas óseas con espacios cavernosos
bien delimitados y capilares; se observan osteoblastos, osteoclastos y osteocitos.
Sin embargo, es importante distinguir el osteoma de la metaplasia ósea del epitelio
pigmentario de la retina (EPR), donde existen masas de tejido óseo formado de
drusas calcificadas entre la coroides y la retina sensorial. Esta lesión se observa
con frecuencia en la Ptisis Bulbi.
El diagnóstico diferencial del OC deberá realizarse con el Melanoma, la
Distrofia Macular Viteliforme, la Coriorretinitis Serpiginosa, la Retinopatía Central
Serosa y las Cicatrices Coriorretinianas antiguas. Donde el aspecto al fondo de ojo
en las lesiones del OC y la ecografía ocular, aún sin ser patognomónicas, darán la
pauta diagnóstica en la mayoría de los casos.

Clínica

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En caso que haya alguna manifestación visual, esta se da por
alteraciones en la agudeza visual (AV), aunque en algunos casos se trata de
un hallazgo casual. Los síntomas más comunes son la pérdida de visión y las
metamorfopsia, donde la aparición de estos estará supeditada a la localización del
tumor; cuando se localizan lejanos a la zona macular pueden ser asintomáticos;
cuando afectan al área macular o en caso de que este tumor se asocie a
neovascularización secundaria, la repercusión sobre la función visual es variable
desde metamorfopsia a grave deterioro de agudeza visual.

Características al Fondo de ojo

El OC es un tumor de color cremoso (naranjo-amarillento) al fondo de ojo,


de forma ovalada y bordes bien definidos y festoneados (Fig. 1). Presenta una
superficie irregular con pequeñas excavaciones y un grado variable de
pigmentación anaranjada en cúmulos. Su tamaño varía de 2 a 22 mm de base y
de 0,5 a 2,5 mm de altura.
Estos pueden hallarse típicamente en la región peripapilar o en polo posterior.
Pero con el pasar de los años puede generar alteraciones en el EPR, que lo
recubre, donde aparecen manchas negras sobre el tumor. También puede
presentar redes vasculares en la superficie.

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Fig. 1. Osteoma de coroides, donde se pueden apreciar su color y bordes festoneados.

Complicaciones

Los OC pueden asociarse a desprendimiento de retina exudativo,


hemorragias subretinianas y neovascularización coroidea (NVC), en 1/3 de los
casos, que es la causa de la mayor parte de las pérdidas visuales. Esta última
complicación se observa clínicamente como una zona blanco-grisácea por debajo
de la retina y puede acompañarse de edema macular y de desprendimiento retinal,
ya mencionado.

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Angiografía en Osteoma coroideo

En la angiofluoresceinografía (AFG), el osteoma aparece como una placa


hipofluorescente, consecuencia del bloqueo del contraste por la lesión, en fases
tempranas, mientras que en fases tardías son muy variables y presentan zonas
tanto hiperfluorescentes como hipofluorescentes, elemento bastante útil para
delimitar la extensión tumoral. La hiperfluorescencia se observará con contenido
heterogéneo; temprano e irregular en la porción central (Fig. 2B) y más tardío y
homogéneo en la periferia. La heterogeneidad de los hallazgos angiográficos se
deben tanto a la composición histológica y la vascularización del tumor, como a los
cambios inducidos en la coroides y en el epitelio pigmentario.
En caso de existir zonas pigmentadas, existirá hipofluorescencia inicial, en
esa zona, con una hiperfluorescencia similar a la de la zona central, en tiempos
tardíos.
Sin embargo, es de consideración mencionar que la principal utilidad de la
AFG, en este tipo de tumores, se centra en la búsqueda de neovascularización
secundaria (de membranas neovasculares clásicas principalmente). Donde en
etapas tempranas es posible observar plexos vasculares de apariencia nodular,
mientras que en etapas tardías existe una intensa hiperfluorescencia (Fig. 3),
determinada por la filtración de fluoresceína en el espacio subretiniano, que limita
el tejido vascular de neoformación. La tinción del tejido fibroso que acompaña a
los vasos neoformados, así como el depósito de la fluoresceína bajo el
desprendimiento del epitelio pigmentario (en caso de presentarlo), o de la retina
neurosensorial, en los espacios quísticos, determinan el patrón tardío de
hiperfluorescencia de esta membrana.

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A B

Fig. 2. A. Retinografía OI, donde Se aprecia una lesión yuxtapapilar


inferior, con dos zonas, una central blanquecina y otra periférica de color más
anaranjado, con un acúmulo pigmentario en la zona macular, entre ambas zonas. B. AFG OI en
tiempo tardío. Aparece una hiperfluorescencia parcheada de toda la lesión. La zona pigmentada se
mantiene hipofluorescente.

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Fig. 3. Angiografía retiniana con fluoresceína en la que se observa hiperfluorescencia por
neovascularización subretiniana (flechas).

Tratamiento

No existe tratamiento para el tumor en sí, pero si para sus complicaciones


como es el caso de la neovascularización. Sin, embargo, todavía no se ha podido
establecer cual es el tratamiento más efectivo para estas membranas
neovasculares extrafoveales, aunque el más usado es la Fotocoagulación con
Láser de Argón (Fig. 4), o con Kriptón. También se han descrito mejorías visuales
tras otros tratamientos como la Terapia Fotodinámica, siendo conocidas las
dificultades relacionadas con el tratamiento con este tipo de “láser”, por la
despigmentación localizada por encima del osteoma que dificulta el procedimiento.
También se han descrito mejorías visuales mediante el uso de corticoides orales.
De no existir NVC el tratamiento consiste fundamentalmente en la
observación, ya que en muchos casos no compromete la visión.

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Fig. 4. Retinografía a los 2 años del tratamiento con láser argón. Se aprecia
la cicatriz secundaria al tratamiento con láser

Pronóstico
Va ligado a la propia afectación tumoral inicial y al control de la
neovascularización, así como la localización del tumor en relación a la mácula.

Conclusión

Existe una diversidad de exámenes complementarios para poder evaluar un


Osteoma Coroideo, sin embargo, la AFG aporta información valiosa en cuanto a la
delimitación del tumor, dada en fases tardías. A pesar de ello, claramente, la gran
utilidad de esta técnica radica en la detección o en la confirmación de la presencia
y localización de una de las más graves complicaciones de este tumor; la
neovascularización coroidea, específicamente de tipo clásica, que se verá como
una lesión hiperfluorescente, donde en tiempos precoces se observará su
delimitación, y en tiempos tardíos su filtración.

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Bibliografía

- Retina. Quillen David A. Blodi Barbara A. Editorial Marban. American


Medical Association. Pág 69.

- Neovascularización subretiniana asociada con osteoma coroideo. Ariel


Prado-Serrano, Jiny Tatiana Camas Benítez. Rev Mex Oftalmol; Mayo-
Junio 2006; 80(3):160-164. Págs 162 y 163.

- http://www.socv.org/tumores_retina.php?
user_id=01ee0eae76b4c186b85b6527227d2251

- http://scielo.isciii.es/scielo.php?
pid=S036566912003001000010&script=sci_arttext

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