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LACTANCIA MATERNA

DEFINICION

La LM es óptima para el recién nacido y lactante, una situación que ha llevado a la


Organización Mundial de la Salud a recomendarla como único alimento durante los seis
primeros meses de vida y hasta los dos años o más, complementada con una
alimentación saludable. Por su composición en nutrientes, factores tróficos e
inmunomoduladores pudiera además proteger de la obesidad, enfermedades crónicas
y del Síndrome Metabólico (SM). (Oyarzún et al., 2018). A nivel mundial se ha estimado
que solamente el 34.8 % de lactantes reciben lactancia materna exclusiva durante los
primeros seis meses de vida, mientras que la mayoría recibe algún otro tipo de alimento
o líquido en este periodo. (Collazo, Rodríguez, & Campoverde, 2018)

IMPORTANCIA

Según (Collazo et al., 2018) “La leche materna contiene sustancias biológicamente
activas de naturaleza lipídica, glucídica y proteica con actividad moduladora del
metabolismo. Aporta un balance ideal proteico energético, que favorece una
programación metabólica adecuada y la protección contra enfermedades metabólicas.
Aun cuando su empleo exclusivo como fuente de alimentación disminuye el riesgo de
padecer diabetes, hipertensión, obesidad, enfermedades cardiovasculares y síndrome
metabólico en diferentes modelos animales y seres humanos, su mecanismo de acción
en la programación metabólica es aún incierto y diverso; no obstante, son claras las
sugerencias en la modificación de enzimas y vías de señalización a favor de efectos
beneficiosos cuando la lactancia se prolonga por más de seis meses de manera
exclusiva”.

Un proceso de lactancia materna duradero depende de diversos factores relacionados


con la madre, entre los que se encuentran sus conocimientos previos y el acceso a la
información sobre el tema, su nivel educativo, su condición socioeconómica, la
orientación que reciba del personal de salud, la colaboración y apoyo de la familia, el
estado emocional y el momento de inicio del amamantamiento luego del parto, entre
otros.(Marín - Arias, Ureña Cascante, & Rojas, 2018)

DIFERENTES TIPOS DE LECHE

Los diferentes tipos de leche que se producen en la glándula mamaria son calostro,
leche de transición, leche madura y leche del pretérmino.
CALOSTRO

Durante el último trimestre de la gestación, la glándula mamaria acumula en el lumen


de los alvéolos una substancia llamada precalostro, formada principalmente por
exudado de plasma, células, inmunoglobulinas, lactoferrina, seroalbúmina, sodio, cloro
y una pequeña cantidad de lactosa. Durante los primeros 4 días después del parto se
produce el calostro, fluido amarillento y espeso de alta densidad y escaso volumen. En
estos primeros días se produce un volumen de 2-20 ml por toma, suficiente para
satisfacer las necesidades del recién nacido. El calostro tiene menos contenido
energético, lactosa, lípidos, glucosa, urea, vitaminas hidrosolubles, PTH y nucleótidos
que la leche madura. Sin embargo, contiene más proteínas, ácido siálico, vitaminas
liposolubles E, A, K y carotenos que la leche madura. El contenido en minerales como
sodio, zinc, hierro, azufre, selenio, manganeso y potasio también es superior en el
calostro. El contenido en calcio y fósforo varía según los diferentes autores. La
proporción proteínas del suero/ caseína es de 80/20 en el calostro, mientras que en la
leche madura de 60/40, e incluso 50/50 en la lactancia tardía. La concentración de los
aminoácidos libres varía entre el calostro, la leche de transición y la leche madura. La
cantidad de proteínas disminuye rápidamente durante el primer mes y se estabiliza un
tiempo, para disminuir después muy lentamente a lo largo de la lactancia. La
composición de los ácidos grasos del calostro humano muestra marcadas diferencias
geográficas relacionadas con la dieta materna, así en países con dietas ricas en ácidos
grasos insaturados el calostro tiene niveles mayores. El contenido en colesterol es
superior en el calostro que, en leche madura, al contrario que los triglicéridos. El
porcentaje de ácidos grasos de cadena media se incrementa en la leche madura en
comparación con el calostro, reflejando un aumento de la síntesis de novo, mientras que
el contenido en ácidos grasos de cadena larga y de fosfolípidos es similar. Tiene
diferente composición en gangliósidos que la leche madura. El calostro tiene un
contenido muy elevado en inmunoglobulinas especialmente IgA, lactoferrina, células
(linfocitos y macrófagos), oligosacáridos, citoquinas y otros factores defensivos, que
protegen a los recién nacidos de los gérmenes ambientales y favorecen la maduración
de su sistema defensivo. El calostro está adaptado a las necesidades específicas del
neonato porque sus riñones inmaduros no pueden manejar grandes cantidades de
líquidos y además facilita la evacuación de meconio evitando la hiperbilirrubinemia
neonatal. Contiene enzimas intestinales que ayudan en la digestión (la lactasa y otras
enzimas intestinales están inmaduras en el recién nacido). Sus abundantes
inmunoglobulinas cubren el endotelio del tubo digestivo evitando la adherencia de los
patógenos. Facilita la colonización del tracto intestinal por lactobacilo bifidus. Contiene
antioxidantes y quinonas que le protegen del daño oxidativo. Es rico en factores de
crecimiento que estimulan la maduración del aparato digestivo y de los sistemas
defensivos. (Riaño et al., 2004)

LECHE DE TRANSICIÓN

Es la leche que se produce entre el 4 y 15 día postparto. Entre el 4-6 día se produce un
aumento brusco en la producción de leche (subida de la leche), que sigue
posteriormente aumentando hasta alcanzar un volumen de 600- 700 ml día entre los 15
y 30 días postparto. Esta leche es de composición intermedia y va variando día a día
hasta alcanzar la composición de la leche madura. (Riaño et al., 2004)

LECHE MADURA

La leche madura tiene una gran variedad de componentes nutritivos y no nutritivos. El


volumen promedio de leche madura producida por una mujer es de 700-900 ml/día
durante los 6 primeros meses postparto. Si la madre tiene gemelos se producirá un
volumen suficiente para cada uno de ellos. Cuando la lactancia involuciona pasa por
una fase calostral antes de desaparecer la secreción de leche. Leche del pretérmino.
Las madres que tienen un parto pretérmino, producen durante un mes una leche de
composición diferente, que se adapta a las características especiales del prematuro.
Esta leche tiene un mayor contenido en proteínas, grasas, calorías y cloruro sódico. Los
niveles de minerales son parecidos a los del término, así como las concentraciones de
vitaminas del grupo B. Sin embargo, los niveles de vitaminas liposolubles, lactoferrina e
IgA son superiores en la leche del prematuro. Esta es más pobre en lactosa y vitamina
C que la leche madura del término. Por eso la leche de banco no es apropiada para
alimentar a un prematuro, pero sí la de su propia madre. (Riaño et al., 2004)

RIESGOS

Los niños que no han sido alimentados mediante lactancia materna, tienen mayor riesgo
de desarrollar otitis, gastroenteritis, enterocolitis, infecciones respiratorias, síndrome de
muerte súbita, obesidad y diabetes. Por otro lado, las madres que no han amamantado
a sus hijos, tienen mayor riesgo de tener diabetes tipo 2, cáncer de mama y de ovarios
e infarto de miocardio. (Monteban, 2018)

PRINCIPALES DIFICULTADES EN LA PRACTICA DEL


AMAMANTAMIENTO

Generalmente los problemas obedecen a causas multifactoriales que afectan a la madre


y/o niño y deben ser pesquisados y analizados para lograr tener un buen resultado.
DIFICULTADES MATERNAS

Psicosociales: Suelen derivar de la falta de apoyo que tiene la mujer cuando proviene
de una familia disfuncional y no hay pertenencia a grupos o redes de apoyo
(especialmente en los grupos de Ayuda de Madre a Madre) de su localidad o comunidad
que de alguna manera suplan a la familia extendida, para que la ayuden a superar sus
conflictos. (Juez García et al., 2010)

DIFICULTADES DE LA MADRE DE ORDEN CLÍNICO

Dolor: Principal síntoma de los problemas de lactancia (no debe doler). La causa más
frecuente de dolor en los pezones es el mal acoplamiento de la boca-pecho al mamar.
El niño introduce solo el pezón en su boca y no la areola como corresponde, con lo cual
el ejercicio de succión, se ejerce solo en el pezón produciendo dolor. La succión
disfuncional (disfunción motora oral) produce dolor aún con una buena posición de
amamantamiento ya que depende del acople. (Juez García et al., 2010)

Pezones planos o invertidos: Si la mujer tiene pezones planos que no fueron


corregidos durante el embarazo, como puérpera requerirá de especial atención por parte
del equipo de salud en la maternidad. Es de vital importancia e ideal, en estos casos
que el recién nacido haga su primera mamada en la sala de parto, cuando el pezón y la
areola se han protruido gracias al efecto de la oxitocina y aprovechar las primeras 24 a
48 horas de la etapa de calostro, en las que la mama está blanda y el pezón-areola
tienen forma cónica, de esta forma niño aprenda a introducir el pezón correctamente
dentro de su boca. (Juez García et al., 2010)

Grieta o fisura del pezón: Las grietas y/o fisuras del pezón se producen cuando la
técnica de amamantamiento no es correcta. Suele ser por presión o tracción exagerada
del pezón o roce de la lengua en la punta del pezón en caso de succión disfuncional o
mal acoplamiento. La grieta superficial o fisura se presenta como una irritación severa
o pequeña solución de continuidad del tejido que cubre el pezón y/o la areola, producida
por presión o tracción exagerada del pezón. (Juez García et al., 2010)

Micosis: Es una infección producida mayoritariamente por el hongo o monilia Candida


albicans (candidiasis o moniliasis). Se ubica en la zona del pezón y de la areola que se
caracteriza por el color rosado, en casos severos podría comprometer los conductos
mamarios. (Juez García et al., 2010)

Retención de Leche: Suele evidenciarse como nódulos mamarios sensibles, en


ocasiones recurrentes, que no causan mayores molestias.
Son producidos por mal vaciamiento del área que drena uno o más conductos, puede
ser debido a una compresión externa, mal posición al amamantar o al dormir, sostén
apretado, cápsula colectora de leche no adecuada, o a una obstrucción interna de la
mama. (Juez García et al., 2010)

Mastitis: Infección del tejido intersticial que rodea al lóbulo mamario, cuyas causas más
frecuentes son: Grietas del pezón, congestión mamaria o conducto obstruido no tratado,
vaciamiento incompleto de las mamas, la retención de leche, saltarse una mamada,
estrés y la fatiga materna. (Juez García et al., 2010)

Absceso Mamario: Suele ser consecuencia de una mastitis tratada inadecuada o


tardíamente. (Juez García et al., 2010)

ALTERACIONES QUE PRODUCE NO DAR LACTANCIA


MATERNA

RIESGO DE RETRASO DEL DESARROLLO

La prevalencia de retraso del desarrollo psicomotor (RDSM) en niños menores de 3


años en los países desarrollados es entre el 12 al 16%. En Chile, según la última
encuesta de Calidad de Vida y Salud 2016-17 la prevalencia es de un 9,9%, en niños
menores de 5 años, presentando una disminución significativa en los últimos años. Un
estudio de cohorte realizado en Estados Unidos demostró que uno de los predictores
más relevantes para un adecuado DSM era la calidad de la interacción madre-hijo/a:
esto es, entre más sensible, responsiva, atenta y cognitivamente estimulante se
mostraba la madre durante las interacciones, mejor eran los resultados obtenidos en las
evaluaciones del DSM de los niños. Es más, una baja calidad de la interacción se ha
postulado como el posible mecanismo por el cual las características de los cuidadores
principales y el contexto impactan finalmente en el desarrollo del niño/a. (Binda,
Figueroa Leigh, & Olhaberry, 2019)

OBESIDAD

La asociación entre lactancia y la obesidad también ha sido explorada en numerosas


investigaciones. Estudios realizados en diferentes contextos asocian una protección de
la lactancia materna contra el sobrepeso y la obesidad en población lactante, infantil y
de adultos. Otros autores en investigaciones tipo meta análisis encontraron una
reducción del riesgo de obesidad en un 4 % por cada mes de lactancia. Resultados
similares fueron planteados por Owen et al., aunque con un menor impacto cuando se
ajustaron los resultados a las variables de confusión hábito de fumar y condición
socioeconómica materna. (Oyarzún et al., 2018)

ALTERACIÓN DE LA CAVIDAD ORAL

Ha descrito (Brahm & Valdés, 2017) que el uso de mamadera interfiere con la
maduración de las funciones orales a medida que el niño crece. Existiría un mayor riesgo
de deglución atípica, respiración bucal, disfunción masticatoria, dificultadas de la
fonoarticulación, y una alteración de la postura corporal, entre otras. Además, se
produce un incremento del riesgo de respiración bucal, la cual lleva a una ventilación
inadecuada, aumento de las infecciones respiratorias, disminución de la audición,
alteración del desarrollo torácico y de la postura corporal y alteración del desarrollo
maxilofacial.

ALTERACIÓN DE LA MICROBIOTA INTESTINAL

Según (Brahm & Valdés, 2017) la microbiota juega un rol nutritivo, metabólico,
inmunológico y de protección. Esta se establece a partir del parto, la lactancia y
posteriormente por factores externos. El tipo de alimentación, por lo tanto, ha
demostrado influir directamente en la composición de la microbiota intestinal. Los niños
alimentados con LM presentan una población más estable y uniforme de ésta,
comparados con aquellos alimentados con fórmula láctea (FL), y aún pequeñas
cantidades de suplementación con fórmula en niños amamantados cambian la
microbiota normal al patrón de los niños alimentados sólo con FL.
BIBLIOGRAFIA

Binda, V., Figueroa Leigh, F., & Olhaberry, M. (2019). Baja calidad de interacción
madre-hijo/a en lactantes en riesgo psicosocial se asocia con riesgo de retraso
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Brahm, P., & Valdés, V. (2017). Beneficios de la lactancia materna y riesgos de no


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https://doi.org/10.4067/S0370-41062017000100001

Collazo, C. R., Rodríguez, Y. H., & Campoverde, D. A. (2018). Lactancia materna ,


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Oyarzún, M. F., Barja, S., Domínguez, M. A., Villarroel, L., Arnaiz, P., & Mardones, F.
(2018). Lactancia materna, obesidad y síndrome metabólico en la edad escolar.
Revista Chilena de Pediatría, 89(2), 173–181. https://doi.org/10.4067/s0370-
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Riaño, I., Lasarte, J. J., Temboury, M. C., Paricio, J. M., Díaz-Gómez, M., Landa, L., …
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