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PEDAGOGIA CRÍTICA.

La pedagogía crítica encuentra su sustento en la teoría crítica. Esta teoría inventó una nueva manera de leer la realidad, capaz de responder a las problemáticas sociales del mundo moderno;
esta corriente se ha constituido en un punto de referencia en la búsqueda de una educación desde el enfoque crítico. Surgió, entonces, la pedagogía crítica como una pedagogía respondiente,
porque implica una reacción generada desde una reflexión consciente y responsable.

Algunas de las CARACTERÍSTICAS que conforman esta teoría son:

 Es necesaria la formación de la autoconciencia para lograr crear un proceso de construcción de significados apoyados en las experiencias personales.

 Está encaminada a la transformación social en beneficio de los más débiles. La educación debe considerar las desigualdades sociales existentes en el mundo globalizado, así como
adquirir un compromiso con la justicia y la equidad.

 Debe permitir a los profesores, y a la comunidad educativa en general, identificar las limitaciones y potenciar las capacidades de tal forma que éstas sean la base para la
autosuperación.

Algunos de los elementos FUNDAMENTALES de la Pedagogía Crítica son:

 Participación
 Comunicación
 Humanización
 Transformación
 Contextualización

Es preciso aclarar lo que H. Giroux asume como contexto: espacio geográfico donde el individuo realiza sus acciones; también contempla las redes de significados –espacios culturales que
incluyen elementos históricos, religiosos, sicológicos, ideológicos, etc.– que reconocen y aceptan los sujetos que comparten un mismo espacio físico.

Lo que un individuo interioriza a través del proceso de socialización depende del contexto en el que éste está inmerso (familiar, social, cultural y educativo). Cada individuo interactúa e interpreta
de diferente manera la realidad en la que vive; esta interpretación se basa en las representaciones internas que construye. Según sean estas interpretaciones, así serán las actuaciones que
realice; por ello, un individuo es más competente en la medida en que sus representaciones internas favorecen una mejor actuación sobre su vida.

“La educación debe tener presente estas relaciones y determinar cómo las condiciones estructurales de la sociedad influyen en el proceso educativo.”

PEDAGOGIA CRÍTICA Y DEMOCRATICA: Aportes de Giroux y Freire.


PAULO FREIRE.
Tal y como ha sido planteado por Freire (1969), la pedagogía debe ser una práctica que promueva la libertad y la democracia; en ese orden de ideas, es esencial pensar
en la pedagogía crítica como facilitadora para alcanzar dichos objetivos que cambian realidades sociales. Así, cuando se habla de crítica nos referimos a la formación
de una consciencia crítica, la cual a su vez, involucra una actitud reflexiva y dinámica frente a los acontecimientos socio-históricos que nos describen como sujetos. De
este modo, la pedagogía debe ser formadora de personas responsables social y políticamente ; se trata de estar en un constante análisis del contexto, comprensión
y solución de problemas en aras de evitar posiciones quietistas, esto pensando en que la crítica y la acción son los rasgos fundamentales de la mentalidad democrática.

Dando por sentado que cada ser humano tiene derecho a la educación, siendo muchos de ellos pobres o no; es cuestionable pensar en la realidad de la educación
actual en donde, dependiendo de las condiciones socio-económicas de las personas, éstas son formadas de una manera u otra y en muchas ocasiones afectando la calidad
de su preparación y su manera de actuar frente al mundo. Es decir, la educación para la clase oprimida forma individuos con mentalidad básica y precaria,
mientras que la educación para la clase opresora apunta hacia la toma del poder y a una mayor productividad.

Para Freire, la expresión de la democracia es nula en este ámbito siendo la educación generalmente un beneficio de pocos , es por eso que este pedagogo aboga
por una educación equitativa y democrática en la cual todos tengan acceso a una buena formación académica que facilite el verdadero cambio social que solo puede darse
a través de la concientización de las masas sobre su realidad.

Paulo Freire habla de 2 tipos de educación:

 La educación bancaria vista como un instrumento para la opresión en donde la realidad es estática e incambiable, el estudio se mide a partir de la cantidad de ideas
y libros leídos y no a partir de la criticidad frente a la realidad.

 La educación problematizadora en donde los educadores y los estudiantes son investigadores críticos que, a su vez, buscan liberar el pensar mediante la acción de
rehacer y transformar el mundo.

Asimismo, Freire plantea la pedagogía como una herramienta que hace cada vez más viable una realidad democrática y equitativa , esto es, que los
educadores deben mostrarle a la comunidad oprimida su realidad cultural frente a la comunidad opresora para que los primeros sean conscientes de que están creciendo en
una sociedad que los obliga a vivir pasivamente dentro de estructuras alienantes sin tener derecho a una participación con miras a la formación de una realidad mucho más
alentadora.

La pedagogía conforma un factor esencial para fortalecer e incrementar el pensamiento emancipador en los estudiantes . Esto pues, se hace brindándoles a los
estudiantes las herramientas lingüísticas y cognitivas que no se limiten al desarrollo de habilidades como la lectura y escritura, sino que les permitan llegar a ser actores en
los procesos de cambio social, así como plantear y liderar diálogos críticos. "Delante de la injusticia, la impunidad y la barbarie, necesitamos de una pedagogía de la
indignación.

HENRY GIROUX.
Giroux considera a las universidades como esferas públicas democráticas , un espacio para aprender a pensar y actuar de manera cívica. La universidad es un
espacio de deliberación política, de investigación crítica y comprometida con valores democráticos. Esta propuesta es amenazada, en los Estados Unidos de América, por
las propuestas neoliberales que impulsan la mercantilización de los servicios públicos, donde la enseñanza debe ser utilitaria y funcional al mercado laboral.

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El neoliberalismo y su concepción individualista, mercantilista y privatizadora, va pulverizando los servicios y espacios públicos, con lo que la vida en común se
disuelve, se generan conflictos y polarización social. En ese sentido Giroux reivindica a la educación superior como una esfera pública relevante en defensa de la
democracia.
"La educación superior tiene una responsabilidad no sólo en la búsqueda de la verdad, no importa adónde pueda conducir, sino también de educar a los estudiantes para
que hagan que la autoridad y el poder sean política y moralmente responsables"
A las opiniones desordenadas y estallidos emotivos debe responderse con argumentos fundamentados y razonamientos lógicos. Al peligro del neoliberalismo hay que
responder ampliando las esferas públicas y, en especial, las universidades.
"La educación superior es uno de los pocos espacios que quedan en los cuales pueden crearse identidades, valores y deseos democráticos. Si el futuro de los jóvenes
importa tanto como la propia democracia, se trata de una lucha que se tiene que comenzar hoy mismo".

PEDAGOGIA DE LA ESPERANZA (PAULO FREIRE).


Paulo Freire propone crear una pedagogía de la esperanza que supere la “pedagogía del oprimido”, por lo que sintetiza los grandes temas gestados en medio de
las luchas sociales que convulsionaron a América Latina y a los pueblos del Tercer Mundo, y que provocaron las reflexiones sobre la necesidad de sobrevivir y de vencer el
agobio de la dominación.

El autor profundiza en la historia para mostrar las condiciones que dieron forma al pensamiento; descubre las tramas que envolvieron la vida, ideas y
procesos sociales; muestra la tragedia de las discriminaciones, la extensión de la injusticia y el drama de los que lucharon. La obra es también una prueba de
fortaleza de parte de una generación que resistió al sometimiento y que extrajo de las vicisitudes y de las persecuciones el coraje para trabajar en la
transformación social.

IDEAS DEL LIBRO PEDAGOGIA DE LA ESPERANZA.


 Las personas tienen que llegar al fondo de su problema por sí mismos y ver la capacidad de darle cara , no hay unas personas que lo saben todo y otras
nada.

 El ser humano si niega la realidad en la que vive es humillado , pero es humillado por aceptar la ideología del que lo humilla. El mundo lo niega y se produce la
autonegación.

 Cada persona tiene “el saber de la experiencia vivida” (educación) y cada persona concibe la educación de forma diferente dependiendo de su
contexto (experiencia vivida).

 La educación neutra no es posible. En la enseñanza, se puede y se debe transmitir los propios pensamientos ideológicos, respetando los del educando, ya que,
enseñar no es transmitir los conocimientos concretos de un objeto, enseñar es un acto creador y crítico respetando el antagónico.

 El opresor no libera ni se libera a sí mismo. El oprimido en cambio, si lucha libera al opresor por el hecho de impedirle continuar oprimiendo.

 Respetar y conocer el contexto en el que vive el educando es imprescindible para el educador y la educadora . De esta manera mediante la comunicación
llegará más a los educandos.

 La educación no sólo debe ser transmitida por especialistas , en ella influyen cocineros, familia, porteros, cuidadores, etc. El contenido de la educación puede
variar dependiendo de quien elige los contenidos.

 Tanto el educador como el educando al enseñar aprenden y al aprender enseñan … El educador debe de señalar las diferentes visiones que hay en el
mundo y no proponer sólo su propia visión … Es importante que el educador y la educadora no sean autoritarios , que no crean que en la relación educador –
educando el único que educa es el educador.

 Si el educador es autoritario, anula y aplastan el pensamiento de los educandos . Este tiende a generar en los educandos pensamientos tímidos, inauténticos o
a veces rebeldes.

 Una posición muy válida del educador es aquella en la que el educador hace una pequeña introducción y después deja participar a los educandos.

 El “cansancio existencial” es la pérdida de toda esperanza . El sueño y la utopía son indispensables para el educador, que a través del análisis político hace
descubrir y transmite las posibilidades para la esperanza, la expectativa de cambio. Dado que sin ella no se lucha para cambiar las cosas.

 Para educar a los educandos es imprescindible saber sus intereses, y desde ahí educarlos.

 Todas las personas, independientemente del “mundo” que sean , y de lo que sean, (albañiles, filósofos, etc.) necesitan un conocimiento propio como seres
históricos, político, sociales y culturales. Este conocimiento es mejor que sea desde lo local (concreto) hacia los mundial (no concreto).

 Los educadores deben hacer toda una serie de reflexiones en torno a como educar, que educar, etc.

 Cuando la persona se sumerge en sí misma perdiendo toda esperanza, sus ganas de luchar se ven mermadas o desaparecen.

 Es importante que los educadores potencien la libertad, creatividad, capacidad de elegir, etc. de los educandos .

 Es preciso que las minorías, aún siendo diferentes entre ellas, se unan para luchar por unos derechos , para poder vencer a una mayoría.

 A las minorías no hay que tratarlas de un modo protector y paternalista , se puede hablar, tratar, discutir, etc. como con cualquier persona.

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 La multiculturalidad consiste en que cada individuo tiene derecho a ser diferente , sin miedo a ser diferente, a poder moverse y posibilidad de que las
diferentes personas crezcan juntas. Esto en la sociedad se ha dado a duras penas, por ejemplo el tema del bilingüismo no es un tema espontaneo sino un fenómeno
creado políticamente.
CONCEPTOS PRINCIPALES.

En el dominio de las estructuras (…) el conocimiento más crítico de la realidad, que adquirimos a través de su desnudamiento, no opera, por sí solo, la modificación de la
realidad. (…) En el dominio de las estructuras (…) la percepción crítica de la trama, a pesar de ser indispensable, no basta para modificar los datos del problema. (…) La
educación, en cuánto práctica reveladora, gnoseológica, no efectúa por sí sola la transformación del mundo, aunque es necesaria para ella.
Es mucho más difícil vivir en el exilio si no nos esforzamos por asumir críticamente su espacio tiempo como la posibilidad de que disponemos.

Es esa capacidad crítica de arrojarse a la cotidianidad, sin prejuicios, lo que lleva al exiliado a una comprensión más histórica de su propia situación. Por eso una
cosa es vivir la cotidianidad en el contexto de origen, inmerso en las tramas habituales de las que fácilmente podemos emerger para indagar, y otra vivir la cotidianidad en el
contexto prestado, que exige de nosotros no solo que nos permitamos desarrollar afecto por él, sino también que lo tomemos como objeto de nuestra reflexión crítica,
mucho más de lo que hacemos con el nuestro.

El discurso crítico sobre el mundo es una forma de rehacerlo . El mundo al que aspiramos es anunciado, en cierto modo, en nuestra imaginación. Y en esto no hay
ningún idealismo. La imaginación, la conjetura en torno a un mundo diferente (…) son necesarias para la praxis de los sujetos históricos y transformadores de la realidad. La
educación debe perfilar las conjeturas, los diseños, las anticipaciones del mundo nuevo. Una de las cuestiones centrales de la educación es la del lenguaje como camino de
invención.

Los individuos (expuestos a situaciones humillantes) tienen la necesidad fundamental (mientras no se comprometen, mientras no luchan) de negar la verdad que los
humilla porque han introyectado una idea que los perfila como incompetentes y culpables, autores de su fracaso, cuya razón de ser se encuentra, en cambio, en la
perversidad del sistema. La fuga de lo real intenta domesticar la realidad mediante el ocultamiento.

No acepto la reducción de la conciencia a un puro reflejo de las estructuras . La conciencia y la subjetividad tienen importancia. Por eso promulgo una
concientización.

PRACTICA DE LA PEDAGOGIA CRITICA – EL GRITO MANSO DE PAULO FREIRE.


En este capítulo Freire nos plantea que la educación no sólo interpreta el mundo, sino que también también lo transforma ; donde con una educación basada en la
palabra verdadera, uniendo la teoría y la práctica -praxis- con un diálogo que se lleva a cabo amorosamente en comunión y libertad, con un pensamiento crítico, reflexivo, y
por medio del cual, el hombre puede y debe cambiar su realidad, su mundo, dotándolo de su propio espíritu, y siempre con la esperanza de un mundo mejor.

Freire sostiene que enseñar exige saber escuchar, enseñar exige respeto por el saber de los otros, los educandos. Sólo escuchando al estudiante los podré conocer, y al
conocerlo, podré hablarle, y así la educación no será una transferencia de saberes sino más bien una no-domesticación que salve a las personas de la ignorancia.

Cabe mencionar que Freire tiene una definición “del hombre y la mujer” que parte del materialismo histórico marxista, donde éstos se definen como seres históricos
que se hacen y se rehacen socialmente, donde la experiencia social es la que, en última instancia, los/nos constituye mientras estamos siendo (Dicen Marx y Engels: “El
modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino,
por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”).

Además, Freire agrega que en cuantos seres históricos, somos seres incompletos, inacabados o inconclusos (donde “el mundo de la vida es un mundo
permanentemente interminado, en movimiento”). Entonces, allí, en ése momento de la experiencia humana, de comprender que somos seres inacabados,
donde reside la posibilidad de la educación. La conciencia del inacabamiento creó lo que denomina la “educabilidad del ser”; es por ello que la educación
es una especificidad humana.

El inacabamiento consciente de sí, es el que nos permite percibir el no yo. El mundo es el primer no yo; y la presencia del mundo natural como no yo, va a actuar como
un estimulante para desarrollar el yo. Cuando se conoce lo diferente de uno, es el momento en el que yo me reconozco. Y asi, en el relacionar de los unos con los otros y
con el mundo; se construye la “lectura del mundo”, que es la capacidad de captar la objetividad del mundo, que proviene de una característica de la experiencia vital a la
que Freire llama “curiosidad”. Entonces, la curiosidad, junto con el conocimiento del inacabamiento, se pone en marcha el motor esencial del conocimiento. Asimismo,
el ser que se sabe inacabado entra en un permanente proceso de búsqueda absoluta (“yo soy inacabado, el árbol también lo es, pero yo soy más inacabado que el árbol
porque lo sé”). Ésta búsqueda es una parte fundamental de la naturaleza humana, donde Freire agrega que “no hay búsqueda sin esperanza”, ya que es condición del
buscar humano el hacerlo con esperanza, con la esperanza de seres buscadores. Si bien Freire reconoce “momentos de desesperanza”, dice que no hay que permanecer
en ellos, ya que eso sería una traición a nuestra propia naturaleza esperanzada y buscadora.

HITOS SOBRE LA PRÁCTICA EDUCATIVA Y LA TAREA DOCENTE.


Freire plantea estas posturas para que sirvan como punto de partida, primer “hito”, para reflexionar sobre la práctica educativa ; para que como docentes
tengamos una compresión crítica de nuestra propia búsqueda y respetar la búsqueda de los alumnos. Otro hito fundamental de la práctica educativa es la
inconclusión, ya que ésta permite que todo ser humano se torne educable. “Todo educando, todo educador se descubre como ser curioso, como buscador, indagador
inconcluso, capaz sin embargo de captar y trasmitir el sentido de la realidad. Es en el propio proceso de inteligibilidad de la realidad que la comunicación de lo que fue
inteligido se vuelve posible” por ejemplo, agrega Freire que en el momento mismo en que comprendo “X”, que razono cómo funciona, voy a poder comunicarlo, explicarlo.
Entonces, la compresión implica la posibilidad de la trasmisión, es decir, la inteligibilidad encierra en sí misma la comunicabilidad del objeto inteligido.

Entonces, la tarea docente es ayudar a los educandos a constituir la intelibilidad de las cosas , ayudarlos a aprender a comprender y a comunicar esa comprensión
a los otros; pero sin caer ni en un discurso incomprensible en nombre de la teoría académica, ni en un simplismo o un reduccionismo a una “falsa verdad” (que es además,
irrespetuoso con los educandos). Es decir, hay que buscar la simplicidad, que no es lo mismo que el simplismo; ya que la simplicidad hace inteligible el mundo y la
inteligibilidad del mundo trae consigo la posibilidad de comunicar esa misma inteligibilidad.

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Hay que tener en cuenta que los docentes intervenimos en el mundo a través de la responsabilidad , a través de una intervención estética, “cada vez que somos
capaces de expresar la belleza del mundo”, dice Freire y en la medida en que nos tornamos capaces de intervenir, capaces de cambiar el mundo, de transformarlo, de
hacerlo más bello o más feo, nos tornamos seres éticos.

La tarea fundamental de los educadores es vivir éticamente, practicar la ética diariamente con los niños y los jóvenes. Lo importante es el testimonio que
damos con nuestra conducta. Entonces, cada clase, cada conducta es testimonio de una manera, ética o no, de afrontar la vida.

Al mismo tiempo, Freire hace una advertencia “tenemos que educar a través del ejemplo sin pensar por ello que vamos a salvar al mundo…El mundo se salva,
si todos, en términos políticos, peleamos para salvarlo. En este punto en donde habla de la ideología inmovilizadora, fatalista, según la cual no tenemos nada
más que hacer, según la cual la realidad es inmodificable. Aunque esta ideología viene de la mano de la ideología neoliberales y de las clases dominantes, quienes detentan
ésta ideología inmovilista, aparece como una especie de entidad abstracta que se creó a sí misma de la nada y frente a la cual nada se puede hacer. Pero la globalización
sólo representa un determinado momento de un proceso de desarrollo de la economía capitalista que llegó a este punto mediante una determinada orientación que no
necesariamente es la única.

Entonces, no hay práctica docente sin curiosidad, sin incompletud, sin ser capaces de intervenir en la realidad, sin ser capaces de ser hacedores de la historia y a la vez
siendo hechos por la historia. Teniendo que elaborar una pedagogía crítica que nos de instrumentos para asumirnos como sujetos de la historia. Práctica que deberá
basarse en la solidaridad.

ELEMENTOS DE LA SITUACION EDUCATIVA.


Hay situaciones que pueden tener momentos educativos, pero para ser verdaderamente situaciones educativas tienen que presentar determinados elementos:

1. La presencia de un sujeto, el educador o la educadora, que tiene una determinada tarea específica que es la tarea de educar;

2. La presencia de los educandos, de los alumnos.

3. La presencia de ambos (educador y educando) en un espacio y un tiempo determinado (“espacio-tiempo”), es decir, el espacio pedagógico, y como no hay
espacio sin tiempo, Freire habla del tiempo pedagógico, y como docentes tendremos que plantearnos, qué hacer con el tiempo pedagógico, cómo aprovecharlo, al
servicio de quien, de qué cosa, etc. (El saber dentro del tiempo-espacio de la escuela). Aquí Freire, hace una crítica diciendo que cuando uno se detiene sobre este
punto, descubre que el tiempo-espacio pedagógico se usa sobre todo contra los intereses de los niños populares, aunque no solamente contra ellos. (hace un análisis
sobre qué sucede en la escuela, en el recreo, etc. donde finalmente menciona que cuando llega el fin del día, los niños tuvieron en un espacio pedagógico de cuatro
horas, una hora libre, “de aprendizaje que no hubo”; donde no se reflexiona sobre ello, sino que “simplemente se la vive”.

Además, agrega como otro elemento de la situación educativa, los contenidos curriculares : que son los elementos programáticos de la escuela, que el profesor tiene la
obligación de enseñar y que los alumnos la tienen de aprender. Contenidos que en lenguaje más académico, en teoría del conocimiento, se llaman objetos cognoscibles,
“objetos que los jóvenes que se forman para ser profesores deben conocer”. Éstos objetos cognoscibles son percibidos mediante del ejercicio de la curiosidad; es por ello
que como profesores hay que motivar la curiosidad. Donde todo tiempo educativo es tiempo de pregunta y respuesta, tiempo de disciplinar, de reglamentar la propia
pregunta, la propia respuesta (hay que enseñar al niño que hay preguntar, pero al mismo tiempo, los límites; es decir, sobre los momentos de preguntar).

Freire menciona que cuanto más pensamos en qué es enseñar, qué es aprender, tanto más descubrimos que no hay una cosa sin la otra, que los dos momentos son
simultáneos, que se complementan, de tal manera que quien enseña, aprende al enseñar y quien aprende, enseña al aprender. El profesor atento, no aprende
solamente en los libros, aprende en la clase, aprende leyendo en las personas como si fueran un texto.

Entonces, no hay situación pedagógica sin un sujeto que enseña , sin uno que aprenda, sin un espacio-tiempo en que estas relaciones se dan y no hay situaciones
pedagógicas sin objetos que puedan ser conocidos. Además, no hay situación educativa que no apunte a objetivos que están más allá del aula, que no tenga que ver con
concepciones, maneras de ver el mundo, anhelos, utopías. Desde el punto de vista técnico, esta instancia, en filosofía de la educación recibe el nombre
de direccionalidad de la educación, que puede viabilizar tanto la posición autoritaria como la democrática, de la misma manera que la falta de direccionalidad puede
viabilizar el espontaneísmo. Es justamente la direccionalidad la que explica esa cualidad que Freire llama “politicidad de la educación”.

“Es la naturaleza misma de la práctica educativa la que conduce al educador a ser político porque quiera sino porque mi misma condición de educador me
la impone. Esto no significa ser partidario de éste o de aquel partido, aún cuando yo considero que todo educador debe asumir una posición partidaria ”.
Esto significa que como profesor debo tener claras mis opciones políticas, mis sueños; lo que revela que en la práctica educativa, estética y ética van de la mano.

Resumiendo: No hay práctica educativa sin sujetos, sin sujeto educador y sin sujeto educando , no hay práctica educativa fuera de ése espacio –tiempo que es
el espacio-tiempo pedagógico; no hay práctica educativa fuera de la experiencia de conocer que técnicamente llamamos experiencia gnoseológica, que es la experiencia
del proceso de producción del conocimiento en sí; no hay práctica educativa que no sea política; que no esté envuelta en sueños, que no involucre valores, proyectos,
utopías. No hay, entonces, práctica educativa sin ética.

Como docentes, tenemos la responsabilidad, no de intentar amoldar a los alumnos sino de desafiarlos en el sentido de que ellos participen como sujetos de su
propia formación. Al mismo tiempo tenemos que tener convicciones, y si no soy capaz de dar testimonio de ellas, pierdo mi base ética y soy un pésimo educador porque no
sé trasmitir el valor de la transformación.

Enseñar no es transferir contenidos de la cabeza del docente al alumno ; sino que es posibilitar que éstos desarrollen su curiosidad y la tornen cada vez más crítica;
y mientras tanto, produzcan el conocimiento en colaboración con los profesores. Al docente no le cabe trasmitir el conocimiento, sólo le cabe proponer al alumno elaborar
los medios necesarios para construir su propia comprensión del proceso de conocer y del objeto estudiado.

Un buen proceso educativo nos impone la necesidad de inventar situaciones creadoras de saberes. Saberes y virtudes que deben ser creadas, inventadas por nosotros.
Somos lo que estamos siendo. La condición para que yo sea es que esté siendo. Cada uno es un proceso y un proyecto, no un destino. Es preciso que en mi propia
experiencia social, en mi propia práctica yo descubra los caminos para hacer mejor lo que quiero hacer; siempre teniendo coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Además de aceptar el protagonismo de los demás, donde el respeto al derecho de los otros, ese reconocer que los otros pueden hacer las cosas que nosotros no hacemos,
se llama humildad.