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CS.001.

2014
CHARLA DE 5 MINUTOS REV.1. 2015
“Los lentes de seguridad” PAG.1

Compañeros, creo que todos podemos pensar sobre muchas y muy buenas razones para
usar lentes de seguridad, y algunos de nosotros las usamos casi todo el tiempo. Pero he
notado recientemente que algunos fallan en usar gafas cuando necesitan proteger sus ojos.
He oído una gran cantidad de excusas, pero ninguna resiste un análisis profundo.
Algunas de las excusas más frecuentes que he oído para no usar gafas en el trabajo son:
“me interfieren la visión, son incomodos, se me olvidan”. Veamos si eso es cierto que
algunas de estas excusas tienen algún sentido.
1. Las gafas me interfieren la visión. Hay algo de verdad en esto, creo, pero recuerden
que es más fácil ver a través de un vidrio que lo que se puede ver a través de un parche
negro. Muchos de quienes se quejan que no son capaces de ver bien a causa de sus
gafas, debían tratar de limpiarlos más a menudo. Porque es claro que unas gafas sucias,
polvosas, tiznadas la recortan su visión.
¿Qué hay del empañamiento de las gafas? Ésta es otra queja común. Bueno, esto también
es cierto, pero ustedes pueden fácilmente resolver ese problema. Laven la parte interna del
lente con agua jabonosa. Naturalmente que toma un poco de esfuerzo mantener sus gafas
limpias, pero este esfuerzo no es una excusa para ir sin gafas y si es posible, perder un ojo.

2. Las gafas son incómodas. Esto es verdad, también, especialmente si no se ajustan


bien. Tómese un poco de tiempo para ajustarlas y escasamente se dará cuenta que las
está usando. En cuanto a mí, prefiero usar un pedazo de vidrio delante de mis ojos que
usar un ojo de vidrio. Pregúntenle al que tiene uno, y él les dirá cuál es más incómodo, y si
la incomodidad de los anteojos le molesta piensen acerca del dolor de una astilla clavada o
lo que les puede ocurrir cuando salta un poco de un ácido corrosivo.

3. Se me olvida ponerme las gafas. Esta es la más lógica de todas las excusas por fallar
en proteger sus ojos. No se puede negar que todos nosotros somos olvidadizos a veces.
Pero aquella ocasión que ustedes dejan sus anteojos montados sobre la frente, en su
bolsillo o sobre su banco de trabajo, puede ser el lapso de memoria más costoso de toda
su vida. Así que hagan del uso de los anteojos un hábito. Entre más lo usan más los
necesitan, más fácil será recordar que debemos ponérnoslos.

Todo esto lo podemos resumir así: No puedo pensar en ninguna excusa ni en ninguna
razón que sea válida para que nadie quiera proteger sus ojos, estos no tienen precio. Por
lo tanto, protéjanlos. Usen sus gafas.

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