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Introducción

El tejido hematopoyético es el responsable de la producción de células sanguíneas. Existe

tejido hematopoyético en el bazo, en los ganglios linfáticos, en el timo y,

fundamentalmente, en la médula ósea roja, el centro hematopoyético más importante del

organismo. En el momento de nacer, toda la médula ósea es roja. En personas adultas, la

médula roja persiste en los intersticios de los huesos esponjosos. Se trata de un tejido

blando, formado por fibras reticulares y una gran cantidad de células: adiposas,

macrófagos, reticulares y precursoras de las células sanguíneas.

Factores de crecimiento hematopoyético. Son los encargados del control de la

hematopoyesis. ... Grupo de proteínas que hacen crecer y madurar las células sanguíneas

Las células madre hematopoyéticas tienen capacidad de división y de diferenciación.

Algunas de las células procedentes de su división se diferencian en células que intervienen

en la formación de los eritrocitos, granulocitos y monocitos.

En la médula ósea se genera también la diferenciación de los linfocitos, pero estas células

se terminan de madurar en órganos linfoides, por eso también se denominan células

linfoides.

Las plaquetas se originan por fragmentación de los megacariocitos, que son células grandes

y polimorfas nucleadas que también se encuentran entre los elementos hematopoyéticos de

la médula ósea. (1)


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1.1 Justificación e Importancia

La importancia de este trabajo fue establecer la formación de la hematopoyesis y la etapa

de la formación de la sangre. (1)

Cada órgano hematopoyético alberga poblaciones celulares distintas. Hacia la 18.a-20.a

semana de gestación, el hígado fetal es predominantemente un órgano eritropoyético, y la

médula ósea produce tanto eritrocitos como neutrófilos. Los tipos de leucocitos presentes

en el hígado y la médula ósea fetal difieren durante la gestación.

Factores son los encargados del control de la hematopoyesis y grupo de proteínas que hacen

crecer y madurar las células sanguíneas (1)


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1.2 Objetivos

1.2.1 Objetivo general:

 Factores que regulan la hematopoyesis

 Factores que regulan la eritropoyesis

 Factores que regulan la Leucopoyesis

 Factores que regulan la Trombopoyesis

1.2.2 Objetivos específicos:

 Conocer acerca de la regulación de los factores hematopoyesis

 Diferenciar los diferentes factores que interviene en la regulación de las diferentes

líneas celulares sanguíneas

 Describir los diferentes componentes de cada factor hematopoyético


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1.3 Marco teórico

1.3.1 Hematopoyesis

Hematopoyesis (hemat = sangre; poyesis = formación) es el término utilizado para describir

la formación y desarrollo de las células sanguíneas. La diferenciación, proliferación y

maduración de dichas células se lleva a cabo en el tejido hematopoyético, el cual se

encuentra principalmente en la médula ósea. Sólo las células maduras son liberadas hacia la

sangre periférica. La relación entre la médula ósea y la producción de células sanguíneas se

descubrió hasta que se aceptó que la formación de la sangre es un proceso continuo. Antes

de 1850 se consideraba que las células sanguíneas formadas en la vida fetal eran viables

hasta la muerte del individuo y que no había necesidad de una fuente constante de nuevos

elementos. (1)

1.3.2 Desarrollo de la Hematopoyesis

La hematopoyesis comienza en el saco vitelino del embrión humano desde el

decimonoveno día después de la fertilización. Cerca del tercer mes de vida embrionaria, el

hígado fetal se convierte en el principal sitio de producción de células sanguíneas, mientras

que el saco vitelino termina su participación en el proceso hematopoyético. En este

momento, la hematopoyesis se inicia también, en menor grado, en bazo, riñón, timo y

ganglios linfáticos. Estos últimos se mantienen como un sitio importante de linfopoyesis a

través de la vida; sin embargo, la producción de células sanguíneas en hígado, bazo, riñón y

timo disminuye o termina cuando la médula ósea interviene activamente en proceso.


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La médula ósea se convierte en el principal sitio de hematopoyesis en el tercer trimestre de

la gestación; se mantiene como la principal fuente producción sanguínea después del

nacimiento durante la vida adulta. Aunque los leucocitos y los precursores plaquetario

pudieran estar presentes en el saco vitelino, la mayor parte de la actividad hematopoyética

en este sitio limita a la eritimpoyesis (formación de eritrocitos). esta etapa, la producción

celular se denomina eran poyesis primitiva debido a qui e los eritmblastos y hemoglobina

embrionarios no son típicos en relación los que se observan en erittoblastos desarrollado

posteriormente. Los eritroblastos embrionarios en el saco vitelino nacen en rarísimos de

células en el mesequima llamados islas sanguíneas y tiene una apariencia megaloblastica

con cromatina (1)

1.3.3 Fases de la actividad hematopoyética

La actividad hematopoyética es uno de los procesos biológicos más precoces, ya que se

inicia durante la vida intrauterina desde las primeras semanas. En este período se desarrolla

en tejidos particulares y a través de tres fases: una prehepática, una hepática y, por último,

una medular. .

Durante la fase prehepática, que se inicia alrededor de la tercera semana de vida

intrauterina, la hematopoyesis tiene lugar en las paredes del saco vitelino, por lo tanto tiene

una localización extra-embrionaria; prosigue hasta la octava semana y se orienta en sentido

eritropoyético y durante gran parte de esta fase, más específicamente en sentido

megalopoyético (hasta la sexta semana o séptima semana). En realidad es hacia la sexta

semana cuando aparecen los grupos de células más pequeñas que los megaloblastos y que

muestran características estructurales análogas a las fases de los eritroblastos.


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Durante la siguiente fase hepática es el hígado el lugar más importante de la actividad

hematopoyética, la cual se inicia hacia el final del segundo mes y alcanza su máximo de

actuación alrededor del quinto mes fetal disminuyendo luego gradualmente hasta cesar

algunos días después del nacimiento. Esta actividad se orienta en sentido eritropoyético,

con la producción de eritroblastos, y en sentido granulocitopoyético. Durante este periodo

aparece la hemopoyesis o hematopoyesis esplénica, que inicialmente se dirige en sentido

granulocitopoyético y plaquetopoyético, luego alrededor del quinto mes en sentido

exclusivamente linfopoyético.

Durante la fase medular es la médula el lugar más importante de la actividad

hematopoyética. La hemopoyesis medular se inicia hacia el final del tercer mes y luego

sustituye de una manera gradual la que tenía lugar en el hígado, hasta que al octavo mes es

el órgano hemopoyético más importante. Algunos días después del nacimiento la médula

ósea es el único lugar de producción de eritrocitos, de granulocitos, de plaquetas y es

completamente funcional en sentido hemopoyético. (2)

Después de algunos meses se inicia un proceso de sustitución adiposa que comienza en los

huesos largos más distales, y se extiende gradualmente a otros territorios, hasta que en la

edad de la pubertad no existe tejido hemopoyético en estos segmentos esqueléticos, sino

sólo en las epífisis proximales del húmero y del fémur. Quedan así como lugares de notable

actividad hemopoyética las vértebras, costillas, esternón, huesos ilíacos y cráneo.


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1.3.4 Actividad reproductiva del tejido hemopoyético

Los tejidos del organismo están sujetos a un crecimiento, fenómeno que se produce a través

del aumento numérico, por la reproducción, de las células constituyentes de los mismos y

que concluye cuando el organismo ha alcanzado su completo y total desarrollo: de esta

manera, por ejemplo, se comportan los tejidos de elementos perennes (tejido nervioso,

musculatura estriada, etc.) y aquellos de elementos estables (tejido cartilaginoso, riñones,

musculatura lisa, etc.), siendo ambos altamente diferenciados. No ocurre lo mismo para los

tejidos y elementos lábiles, prototipo de los cuáles es el tejido hemopoyético, en el cual no

agotándose la reserva de células embrionarias al final del crecimiento somático, los

componentes celulares van, con el fin de compensar las pérdidas que de continuo se

producen, hacia una perenne renovación a través de multiplicación ininterrumpida de sus

elementos. En esta última categoría de tejidos el proceso productor de células consta de

diversos procesos elementales (fases evolutivas), que son:

La diferenciación, proceso irreversible por el cual una célula, provista de estructura

específica y de función esencial, da origen a un elemento especializado tanto en el plano

estructural como en el funcional (por ejemplo, una célula histiocitaria o hemohistioblástica,

pluripotente, capaz de desarrollarse en sentido hemopoyético, o bien una célula

hemocitoblástica elemento típicamente parenquimatoso de los tejidos hematopoyéticos, y

capaz de diferenciarse en elementos con atributos estructurales propios de una determinada

línea citológica como la eritrocitaria, o granulocitaria o linfocítica).

La proliferación o reproducción, proceso por el cual una célula se autorreproduce por

carioquinesis o división indirecta o mitosis, dando lugar a dos nuevas células, por lo general

morfológicamente iguales a la célula madre (mitosis homoplástica). (2)


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La velocidad de crecimiento depende del número de los actos cariocinéticos de una única

célula y es por tanto más grande cuanto más marcado es el sentido proliferativo, que está en

función de la cantidad de elementos que entran en la mitosis en una unidad de tiempo y

depende de la duración de la mitosis y de la duración de la intercinésis o período

intermitótico.

Generalmente en el tejido medular las mitosis son más frecuentes en las células de la serie

eritrocitaria que en las de la serie granulocítica, no obstante la prevalencia numérica de

estas últimas; en el ámbito de la serie roja son más frecuentes en el estado basófilo, en la

serie blanca en el estadio de mielocito; las figuras de división de las células y de los

megacariocitos son raras.

Maduración, proceso también irreversible, mediante el cual una célula ya diferenciada

perfecciona de manera definitiva, a través de una secuencia de distintos estudios, los

caracteres morfológicos y funcionales de la serie citológica a la cual pertenecen. Los

procesos regenerativos y madurativos del tejido hemopoyético están subordinados a las

propiedades funcionales y a la distribución de los elementos celulares en la sangre. Así el

número de los glóbulos rojos, que tienen una larga supervivencia (unos 120 días) y una

eliminación lenta y constante, está regulado en la sangre, además de por la actividad

reproductiva, de la médula ósea por algunos dispositivos biológicos extramedulares que van

en contra de una variación demasiado rápida, de los cuales resulta que la actividad

eritropoyética en la médula no sufre notables variaciones de intensidad.

Los leucocitos polimorfonucleares granulosos (neutrófilos, eosinófilos y basófilos), por el

contrario, tienen una vida breve (de unas pocas horas a dos o tres días), y son requeridos

por el organismo en una cantidad notablemente más alta que la de los eritrocitos, ya que se
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destruyen en un número más importante: su cantidad en la sangre es por eso bastante

variable, ya que la actividad leucopoyética en la médula está sujeta a variaciones de

intensidad bastante amplias en el marco de un día de duración. (4)

Capitulo II

Etapas de la formación de la sangre

2.1. Periodo Mesoblastico: no se sabe con exactitud la duración de este periodo. Los islotes
sanguíneos son demostrables en el embrión de 2,45 mm de longitud. En este periodo no existe
órgano formador de sangre; la mayoría de las células se forman fuera del embrión.

2.2. Periodo Hepático: se inicia con el embrión de 5 a 7 mm de longitud (6ta. Semana) y


termina en la 40 ava. semana. Se cree que las células sanguíneas se derivan del mesénquima
indiferenciado que se propaga entre las células hepáticas. Fuera de los vasos sanguíneos
aparecen nidos de eritroblastos definitivos más pequeños que lo que se encuentran en los
islotes sanguíneos.

2.3. Periodo mieloide: se inicia en el 5to mes con el establecimiento de la circulación


placentaria. El mesénquima ocasiona la reacción del cartílago precursor de los primordios o
huesos primarios quedando en su lugar los centros formadores de la sangre. Al principio de
esta etapa el hígado está cargado de la formación de los leucocitos, aunque al poco tiempo
pasa asumir la totalidad de la función hematopoyética desapareciendo la hematopoyesis
hepática.
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Conclusión

El tejido hematopoyético es el responsable de la producción de células sanguíneas. Existe

tejido hematopoyético en el bazo, en los ganglios linfáticos, en el timo y,

fundamentalmente, en la médula ósea roja, el centro hematopoyético más importante del

organismo. En el momento de nacer, toda la médula ósea es roja. En los individuos adultos,

la médula roja persiste en los intersticios de los huesos esponjosos. Se trata de un tejido

blando, formado por fibras reticulares y una gran cantidad de células: adiposas,

macrófagos, reticulares y precursoras de las células sanguíneas

Este tejido resulta de gran importancia ya que las células de la sangre tienen una vida corta

y tienen que ser restituidas continuamente a partir de fuentes situadas fuera de la

circulación. Las células hemáticas que resultan de esta hematopoyesis son bastante

especializadas y pueden llevar a cabo respectivas funciones cuando entran al torrente

sanguíneo.
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Bibliografía

1. Ross, M. H., Pawlina, W. Histología. Teoría y Atlas color con Biología Celular y
Molecular. 5ª edición. Editorial Médica panamericana.2007.
2. Libro. Gartner LP y Hiat JL. Histología. Texto y atlas. 3ª edición. McGraw -Hill
Interamericana. México. 2008
3. Natalia Regina Mesa Herrera, Bact. MSc, Dr.rer.nat, Curso Hematología 2010-2,
Facultad de Medicina.
4. Wintrobe MM. Clinical Hematology. 8th ed. Philadelphia Lea & Febiger. 1981, p35•
5. Torok-Strob B. Cellular interactions. Blood 1988; 72: 373-385
6. Prontuario de Hematología, parte teórica, Maribel bautista Roa

Glosario
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Hematopoyesis Proceso por el cual se forman nuevas células sanguíneas.

Los leucocitos son un conjunto heterogéneo de células sanguíneas que son ejecutoras de la
respuesta inmunitaria, interviniendo así en la defensa del organismo contra sustancias
extrañas o agentes infecciosos (antígenos). Se originan en la médula ósea y en el tejido
linfático.

Las plaquetas son pequeños fragmentos de células sanguíneas. Su función es formar


coágulos de sangre que ayuden a sanar las heridas y a prevenir el sangrado. La médula ósea
produce las plaquetas.

Hemohistioblasto: células de Ferrata. Grandes células de 15 a 20 micras, con protoplasma


ligeramente basófilo y un gran núcleo redondeado.

Anexos
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