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TELEOLOGÍA Y DEONTOLOGÍA

(síntesis cognitiva)

Para mi parecer, siempre va a ser un tema a debatir y con un final largo el que los diferentes
autores se pongan de acuerdo en darle un mismo significado a los términos o palabras, pues
sin importar su etimología, cada autor le da un significado e interpretación, dependiendo de
sus intereses, mensaje o idea que desee transmitir, su perspectiva o ciencia en la que dicho
sujeto se desempeñe. Un claro ejemplo de esto es el termino teleología, que inicialmente fue
utilizada en filosofía para explicar los fines, diferenciándole de lo que estudia las causas. Sin
embargo, en este libro los autores le dan un significado distinto, pues no lo utilizan para
referirse a los fines naturales de las cosas, sino, para hacer referencia a las consecuencias de
las acciones humanas. Igualmente, el termino deontología es interpretado por algunos autores
como una disciplina descriptiva y empírica cuyo fin es la determinación de los deberes que
han de cumplirse en determinadas circunstancias sociales, y muy especialmente dentro de
una determinada profesión, pero lo anterior solo se utiliza cuando a deontologías
profesionales se refiere. Otros autores la interpretan como la ciencia de los deberes.
Habitualmente en Bioética se utiliza como una manera peculiar de concebir la ética y el
razonamiento moral.

Las teorías éticas son teleológicas cuando hacen depender las correcciones o incorrección de
las acciones humanas única y exclusivamente de sus actos, basado en esto, podría afirmarse
que teleología y consecuencialismo son sinónimos. Un claro ejemplo de teoría teleológica es
la teoría utilitarista, cuyo principio es la utilidad que se entiende como placer o felicidad, y
se resumiría en la siguiente frase “el mayor bien para el mayor número” pero a esto se suma
una de las muchas objeciones impuestas por el principio de justicia, pues este pide equidad
y el utilitarismo brinda igualdad, el principio de justicia sustenta que no todos tienen las
mismas necesidades y mucho menos capacidades, pero esto es otro tema a debatir, pues
también entraría en juego la ley de la naturaleza y el beneficio que reciben algunos de estas.
Entonces, para determinar lo que es bueno y moralmente obligatorio, el sujeto debe
“promediar” los beneficios y daños que causará su acción, pero en esto solo las consecuencias
determinan la rectitud moral de una acción. Un claro ejemplo es si un investigador debe
mentirle al sujeto de investigación si está convencido de que su experimento puede salvar
muchas vidas, y conociendo el investigador de que esto puede traer muchos riesgos para el
sujeto y al decirle la verdad se puede quedar sin sujeto y sin experimento. No hay respuesta
fácil de dar, pero para un utilitarista sería licito mentirles a los sujetos, ya que si hay garantía
en los beneficios del experimento, al realizar el cálculo utilitarista serían más los que se
beneficien que los que se perjudiquen. En este punto radica otro problema del utilitarismo y
es que contradice una de las grandes convicciones morales más fundamentales; las personas
tienen derechos inamisibles e inalienables. Existe otra corriente utilitarista que, si respeta la
anterior convicción moral, aunque es criticado por muchos, y es el utilitarismo de reglas,
cuyo principio fundamental es que el sujeto moral debe obrar en conformidad con aquellas
normas morales que, si se observan habitualmente, producen el mayor balance de felicidad,
teniendo en cuenta a todas las personas implicadas.

Las teorías deontológicas por su parte, si postulan que la rectitud de las acciones humanas no
depende única y exclusivamente de sus acciones. La moral Kantiana es un ejemplo puro de
deontologismo por su doctrina sobre las obligaciones perfectas, las cuales define como
aquellas que no admiten ninguna excepción, independientemente de las circunstancias o
consecuencias. En esta doctrina son fundamentales los componentes humanísticos y aunque
es protectora de los derechos humanos inalienables también nos puede poner en cuestión en
situaciones de responsabilidad, debido a que esta es muy estricta, según Kant, no se puede
jamás quebrantar una promesa, en este punto seria cuestionada por los principios bioéticos
de beneficencia y no maleficencia.

Todas estas teorías además de brindar una visión de lo que sería correcto o tendría
consecuencias menos drásticas al momento de tomar una decisión, encontrándonos en una
cuestión o conflicto moral, brindando un poco de facilidad al momento de decidir. También
tienen sus falencias que contrarrestan lo anterior en algunas situaciones, en algunos casos
una seria más útil, efectiva y fácil de aplicar que la otra, es por eso, que se debe tener
conocimiento de todas estas, y no basta con saber de ellas, sino que se deben saber aplicar a
la práctica médica, como es nuestro caso, ya que es una de las profesiones en la que más
implicaciones éticas debe enfrentar el profesional, pues a diferencia de un contador, el
medico trabaja sobre personas, no papeles, por tanto el cuidado y respeto debe ser mayor.

Jhon Deyviz Lòpez Lozano