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Dolo o violencia ejercidos contra el causante

El artículo 667 inciso 4 del C. C., considera a los indignos de suceder a: “los que hubieran
empleado dolo o violencia para impedir que el causante otorgue testamento o para
obligarle a hacerlo, o para que revoque total o parcialmente el otorgado”.
En este inciso referido se protege la voluntad testamentaria, que esta la declaración sea
libre y espontánea, el cual no puede ser afectada ni en forma positiva que obligue a testar
en un determinado sentido, o en forma negativa para impedirle que lo haga o para que
revoque total o parcialmente el testamento. De esta manera se sanciona con indignidad
a los que hubieran empleado la fuerza violenta para impedir que el causante otorgue
testamento, para obligarle a hacerlo, para que revoque total o parcialmente el ya otorgado.
La expresión dolo se refiere a toda maquinación, artificio o engaño, etc. Que indicen al
causante a favor de alguien, con fines captación de su voluntad, o para impedirle que
otorgue testamento; la violencia hace referencia a la violencia física y moral ejercidos por
la fuerza o a través de la coacción, la intimidación capaces de producir un temor fundado
de sufrir un mal.
El acto jurídico testamentario debe ser libre y espontaneo; y será anulable mediante los
artículos 210 y 214 de nuestro Código Civil prueba de que hubo vicios de voluntad, falta
de consentimiento en el acto testamentario, del cual se produciéndose la invalidación del
testamento y la exclusión del sucesor que haya empleado el dolo o la violencia.
Destrucción de la voluntad testamentaria
El en inciso 5 del artículo precedente sanciona con exclusión de herencia a: “Los que
destruyan, oculten, falsifiquen o alteren el testamento de la persona de cuya sucesión
se trata y quienes, a sabiendas, hagan uso de un testamento falsificado”.

Los que ejercen violencia o coacción contra una persona para impedir, o revocar la
manifestación libre y espontánea de su última voluntad, son considerados indignos, así
como a los que destruyan el testamento, lo oculte, adultere o falsifique; ya que el efecto
es el mismo, impedir que se conozca o surta efectos las últimas voluntades del causante
o tienda a deformarla en forma deliberada.
La suposición de destrucción especialmente el ocultamiento están referidos a el
testamento ológrafo, puesto que es improbable que sea destruido u ocultarse como por
ejemplo un testamento por escritura pública o cerrado, ya que estos están custodiados
bajo notario y en el caso del testamento cerrado se produce la entrega de este al órgano
jurisdiccional solo para efectos de apertura y comprobación judicial.

La controversia puede darse en el testamento oculto o destruido estuviese viciado de


nulidad o anulabilidad, algunos sostienen que no se debiera excluir al autor de los hechos
por indignidad ya que la declaración de voluntad hubiese resultado ineficaz en todos los
modos. Aunque otras versiones sostienen que la validez o la invalidez del testamento
puede declararse la indignidad que sanciona el propósito manifiesto de frustrar la
voluntad del causante hecho que hace indigno al heredero de recibir herencia.

Por otra parte la falsificación de un testamento, la exclusión del indigno supondría


consigo una derivación penal, por el que sabiendo hizo un testamento falsificado, el cual
podría ser procesado por delito contra la fe pública.
Acción para hacer efectiva la indignidad

El sucesor excluido por indignidad no opera de pleno derecho, sino que este opera de
ejercicio de una acción a instancia de parte interesada antes de transcurrir el plazo
prescriptorio, con los que se prueben los hechos de causal de indignidad y se obtenga un
fallo favorable.

Los excluidos por indignidad solo pueden ser suscitados por los herederos supeditados a
suceder a falta o concurrencia del indigno como expresa el artículo 668 del C.C.; pues los
únicos a suceder son as personas legitimadas para demandarla como el cónyuge y
parientes con interés patrimonial en la exclusión del indigno. Otros parientes con menor
rango no lo podrían realizar como nos señala Guillermo Borda si los allegados más
próximos guardan silencio, no es necesario facultar a los demás para remover cuestiones
más íntimas.
El texto legal no excluye expresamente, no parece propio que los legatarios estén
legitimados a ejercer una acción de esta naturaleza, pese a que se puede invocar el interés
patrimonial en la medida que el legado pudiese ser afectado por la legítima del heredero
indigno, una vez fundada la indignidad en razones morales que afecten a la familia, los
herederos con interés directo serian únicamente las personas más idóneas para decidir
los actos ilícitos cometidos en agravio del causante y de sus allegados más próximos.
La acción de exclusión por indignidad puede ser interpuesta a los herederos
testamentarios, legatarios y herederos intestados, es decir a toda clase de sucesores, sin
embargo hay excepciones para personas jurídicas legatarias por hecho cometidos por
quien ejerza su representación, ya que la conducta reprobable es substrato de indignidad
solo puede ser atribuido a personas naturales, mas no a personas jurídicas.

La pretensión de exclusión por indignidad es inapreciable en dinero y careciendo de


tramitación propia, debe ser interpuesta ante el juez especializado en lo civil de primera
instancia, siendo este transmitida por via de proceso de conocimiento; caso de que la
acción sea fundada en la existencia de una sentencia penal condenatoria que constituya
causal de indignidad.

La acción para hacer efectiva la indignidad prescribe a un año de haber posicionado el


indigno en la herencia o del legado, siendo un plazo breve para evitar la incertidumbre
respecto a la titularidad de los bienes de la herencia, aunque lo sea un poco probable en
ciertos casos que en un plazo tan breve se pudiera haber dictado una sentencia
condenatoria en el caso de ilícitos penales, casos por el cual la acción civil debería de
quedarse suspendido por comprobarse en el proceso penal.

Cabe mencionar que la posesión de indigno, independientemente puede ser difícil de


probar, pues sirve para que empiece a computarse el plazo prescriptorio, mas no
constituye condición para la acción de exclusión por indignidad. Por el cual estará así
expeditado el indigno de no recibir posesión alguna sobre los bienes de la herencia, sobre
el bien materia del legado.
De lo mencionado se entiende que la posesión de la herencia, total o parcial de los bienes
de la herencia, es decir la posesión material que se ejerce sobre el contenido de la herencia,
es el mismo tratamiento que se dispensa a los legados sobre los cuales no cabe otra
posesión que la material
Indignidad y desheredación
Estas figuras tienen en común en cuanto su objeto pues privan de la herencia al sucesor
que no merece recibir; la indignidad y la desheredación se basan en que la vocación
hereditaria surge del parentesco, matrimonio o de una declaración de voluntad del
testador, supone vínculo de afecto, consideración y solidaridad que obliga a posibles
sucesores a observar una conducta acorde para mantener la expectativas hereditarias.

Por su extensión la indignidad es más amplia ya que funciona en la sucesión testada así
como también en la intestada, por otro lado la desheredación es propia de la sucesión
testamentaria, por el ámbito de posibles afectados, la exclusión por indignidad es
aplicable a toda clases de sucesores, herederos forzosos, voluntarios, intestados y
legatarios; la desheredación en cambio solo tiene sentido a cierta clase de herederos
forzosos o legatarios, y en cuanto a heredero, la desheredación implica la privacidad de
la vocación hereditaria que se produce ab initio desde el inicio de la sucesión; al contrario
la indignidad conserva la calidad de sucesor hasta sentencia firme que lo declare como
tal.

Las diferencias y la existencia de razones que justifican mantener la desheredación como


figura paralela a la indignidad, serán desarrolladas a en un capítulo relativo a la
desheredación, en la cual a nuestra doctrina ha llevado conservar como una figura
relativamente autónoma, y así respetando una larga tradición jurídica; estas figuras no se
pueden colegir que se trate de figuras autónomas y excluyentes pues ambas tienen puntos
comunes, como por ejemplo el artículo 669 del código civil, que permite al causante a
desheredar a su heredero forzoso por cualquiera de las causales de indignidad
mencionadas anteriormente.
No está permitido que se pueda excluir por indignidad invocando alguna de las causales
de desheredación, razón que estriba en que las causales de desheredación no son
sumamente graves como los de la indignidad que son ilícitos penales.

JURISPRUDENCIA
"La indignidad se basa en la comisión por parte del heredero de una falta que la ley prevé
expresamente, donde se requiere de la expedición de una sentencia judicial que la declare
concreta y personalmente"
(Exp. N° 17196Lima, Ramírez Cruz, Eugenio, "Jurisprudencia Civil y Comercial", p.
271).

JURISPRUDENCIA
"La desheredación de un hijo hecha por su padre solo se refiere a los bienes dejados por
éste al tiempo de su fallecimiento. Los efectos de esa desheredación no pueden afectar
los derechos hereditarios que corresponden al hijo de la sucesión intestada de una tía de
éste, porque se trata de una herencia distinta, de tal suerte que el hijo al concurrir en la
herencia de su pariente colateral no hereda como sucesor de su padre premuerto sino en
virtud del derecho de representación, por el cual sustituyéndose a su progenitor, sucede
directamente a su tía"
(Exp. N° 118352Cajamarca, Zárate del Pino, Juan. Curso de Derecho de Sucesiones,
p.122).