Sunteți pe pagina 1din 47

TEMA I.

- SOCIOLOGÍA GENERAL, BASES PARA LA


COMPRENSIÓN DE FENÓMENOS DE ADMINISTRACIÓN
EDUCATIVA:

1.-PRECISE DE LA SOCIOLOGÍA LO SIGUIENTE:

a).- DEFINICIÓN

La sociología es la ciencia que estudia el comportamiento social de las personas,


de los grupos y de la organización de las sociedades.
La sociología tiene dos grandes formas de tratar los fenómenos sociales. Por una
parte, se ocupa de los agregados y entidades sociales. Los sociólogos tratan de
conocer qué son, cómo funcionan y cómo afectan al comportamiento y al bienestar
de las personas. La Sociología estudia la familia, la religión, las instituciones
educativas, las empresas, las administraciones, la ciencia, etc. También se ocupa
de los rasgos que caracterizan a las sociedades, como la desigualdad, los valores
y creencias, las manifestaciones culturales, la criminalidad y las migraciones, entre
otros muchos, teniendo en cuenta cómo dichos rasgos condicionan la vida de la
gente. Esta disciplina trata temas tan diversos como la inserción de los jóvenes en
el mercado laboral, los problemas derivados del mayor número de personas
mayores, las diferentes trayectorias profesionales de mujeres y hombres, los
cambios históricos de las clases sociales, etc.
http://www.fes-sociologia.com/que-es-la-sociologia/pages/27/

Sociología para ciencias de la comunicación


Max Weber (1864-1929), expresa que es importante destacar que la presencia de
los medios de comunicación masiva en nuestra vida cotidiana constituye un
importante fenómeno que la sociología pretende analizar con el fin de explicar sus
efectos en la evolución de la sociedad contemporánea.
LA SOCIOLOGIA Y SU MÉTODO
Comprensión y acción social
Para Weber, la sociología es una ciencia que pretende entender la acción social. La
misma, es aquella que se realiza en un sentido pensado por el o los actores y que
se refiere a la conducta de otros. Toda acción que realiza un individuo tiene ciertos
requisitos:
1) El actor le otorga un sentido a la misma
2) Dicho sentido se remite a otro

La inacción también debe ser considerada una acción social. Aun cuando el actor
no esté dándole un sentido consciente a su acción, el sociólogo puede interpretarlo.

La realidad social, por otro lado, es incognoscible. Es por eso que para este autor
el investigador necesariamente construye tipos ideales al analizar su objeto de
estudio. Los tipos ideales sirven para ubicar el objeto de estudio causalmente en un
proceso, compararlo con otros, para Weber, son “medios del pensamiento con el
objetivo de dominar espiritualmente lo empíricamente dado y solo pueden ser eso”.
Es decir, el concepto nunca puede reflejar la realidad. También afirma que el tipo
ideal se obtiene mediante la exaltación unilateral de uno o de algunos puntos de
vista.
Además la sociología es la ciencia que pretende comprender interpretándola, la
acción social, para de esta manera explicarla.
LOS TIPOS DE ACCION SOCIAL:
TRADICIONAL.- Dictada por los hábitos, costumbres, religiones y demás.
AFECTIVA.- Dictada por el estado de la conciencia o el humor del sujeto.
RACIONAL CON RESPECTO A VALORES.- El actor se mantiene fiel a un valor y
hace lo que debe hacer de acuerdo a ese valor.
RACIONAL CON RESPECTO A FINES.- El actor concibe el fin y combina los medios
para lograrlo.
El propósito de Weber era mostrar las múltiples formas por las cuales se reproduce
un tipo social deseado –el caballero, el especialista, el sacerdote, el funcionario, el
guerrero y algunos más– en estrecha relación con la organización del poder en la
sociedad. Para ello bosquejó una tipología sociológica de los objetivos y medios
pedagógicos, derivada de su teoría de las formas de dominación. Con esta
estrategia analítica quería explicar tanto las sociedades actuales como las del
pasado; el mundo Occidental y el Oriental; Grecia y Roma; la India, la China y el
Japón; Israel, el antiguo Egipto y las sociedades primitivas tan próximas a los
antropólogos.
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=12213303
Las interpretaciones corrientes de la tradición sociológica suelen ubicar a Émile
Durkheim entre aquellos autores que parten de la observación de la totalidad social
y buscan explicar los hechos sociales a través de relaciones causales (Nisbet, 1969;
Zeitlin, 1970; Gouldner, 1973; Giddens, 1992; Habermas, 1987). Junto con autores
tan distintos como Karl Marx, Talcott Parsons y Claude Lévi-Strauss, Durkheim es
considerado como uno de los principales defensores de una visión estructural de la
realidad social, que desarrolla una perspectiva interesada sobre todo en el peso de
los condicionamientos objetivos y aboga por una ciencia social que capte las
regularidades empíricas en el funcionamiento de las instituciones colectivas.
Al contrario, en las presentaciones canónicas de la obra de Durkheim, la acción
humana tiende a disolverse en sus determinaciones estructurales y no existe
espacio para un comportamiento significativo susceptible de interpretación. Esta
última perspectiva ha sido, sin embargo, la clave en las teorías sociológicas de la
acción. Tanto la sociología comprensiva (Weber, 1922; Schütz, 1972 y 1974) como
el interaccionismo simbólico (Mead, 1973; Blumer, 1982; Goffman, 1997) parten de
la concepción de un individuo que interviene en un mundo compartido con otros,
para luego procurar una aproximación cualitativa y singular de los problemas
relativos al significado que afloran en el desarrollo de la acción. Si la primera
perspectiva es el punto de partida de una sociología crítica que puede revelar los
mecanismos ocultos de funcionamiento de la sociedad, la segunda ofrece
herramientas para una concepción dinámica de la realidad que evita la
naturalización de lo que se presenta como dado y permite pensar el cambio social
desde la perspectiva de la agencia de los seres humanos en su mundo compartido.

En esta clasificación de las principales corrientes del pensamiento social, otros


autores —tan complejos, ricos y contradictorios como el propio Durkheim—
aparecen reducidos a una visión toscamente individualista y reacia a aceptar la
existencia de objetivaciones sociales más o menos duraderas. En cierto modo,
objetivismo y subjetivismo, holismo e individualismo, estructuralismo y
accionalismo, naturalismo y comprensivismo, son dos polos que organizan un
sistema de clasificación que sirve a fines pedagógicos, pero que difícilmente hace
justicia a los objetos clasificados (en este caso, autores como Durkheim, Marx,
Weber o Simmel), ni permite necesariamente un uso crítico y reflexivo de las
herramientas ofrecidas por esos autores para producir razonamientos sociológicos
o hipótesis de investigación (Lado y Lorenc Valcarce, 2010).

En los manuales de introducción a las ciencias sociales, esta distribución de las


teorías suele ir acompañada por una serie de etiquetamientos de tinte ideológico:
en el caso de Durkheim, además de objetivista, determinista e idealista, se le ha
calificado de funcionalista, organicista, conservador, "sociólogo del orden"
(Gouldner, 1973; Nisbet, 1969; Zeitlin, 1970). Esta apreciación teórica y política, que
resulta de una interpretación particular del pensamiento de Durkheim, tiende a servir
de guía a las ulteriores lecturas de su obra, invisibilizando ciertas formas de
pensamiento y desterrando aquellos pasajes que no resultan congruentes con la
imagen idealizada —y consagrada— de la "teoría durkheimiana". Tienden así a
sobreestimarse conceptos tales como conciencia colectiva, órgano, cohesión social,
diferenciación social, anomia, función. El esquema se vuelve tan arraigado que toda
idea que no encaje en él pasa desapercibida.

Es cierto que muchos esfuerzos se han realizado para tratar de desarmar las
caricaturas construidas por muchos comentaristas célebres (Lukes, 1972; Giddens,
1997). Incluso en términos más estrictamente políticos, han sido importantes las
contribuciones realizadas en Francia (Lacroix, 1984), en Canadá (Fournier, 2007) y
en nuestro propio medio (De Ípola, 1997; Sidicaro, 2003 y 2011). Sin embargo, no
todos los reduccionismos han sido aún removidos.

El presente artículo se propone rivalizar con una lectura esquemática —y todavía


dominante— de la obra de Durkheim. No se busca una interpretación "más correcta"
o "más adecuada" de su pensamiento. Tampoco se intenta un equilibrio entre
objetivismo y subjetivismo, para mostrar que finalmente el autor es un poco menos
determinista de lo que se pensaba. Naturalmente, tampoco me anima la búsqueda
de una rehabilitación o celebración del maestro contra la iconoclastia de ciertas
lecturas quizás malintencionadas. Se trata, simplemente, de imponer una clave de
lectura a una obra: encontrar en ella los elementos para una problematización de la
acción humana. Esto puede permitir una apropiación distinta de la obra de
Durkheim, permitiendo que muchos de sus conceptos centrales puedan ser
interpretados a la luz de sus usos en contextos específicos de razonamiento
sociológico.

Para ello, realizaré primero una revisión simple, pero radical de las principales
categorías de la sociología durkheimiana —hecho social, representaciones
colectivas, moral— para encontrar en ellas los elementos de una teoría de la acción
social; luego intentaré reconstruir el modo en que Durkheim utiliza categorías
propias de la semántica de la acción (motivo, medio, fin, esfuerzo, voluntad,
intención); finalmente, presentaré algunos análisis concretos que raramente son
considerados como elementos de un discurso teórico, pero pueden servir como
referencia para enriquecer los lineamientos generales de la teoría de la acción.

Estos tres pasos implican una ruptura con las formas dominantes de tratamiento de
la teoría en ciencias sociales. En general, la lectura teoricista de las obras
sociológicas suele llevar a la construcción de un sistema conceptual organizado en
torno a ciertas categorías fundamentales. De este modo, los conceptos producidos
como elementos de interpretaciones o explicaciones de fenómenos sociales e
históricos, se convierten en entidades abstractas, luego sometidas a un proceso de
clasificación, jerarquización y articulación. Una vez producida esta abstracción y
esta totalización, el "marco teórico" está disponible para su utilización por parte de
los investigadores. Sin embargo, nada más difícil que reintroducir la empiria una vez
que se ha convertido a los conceptos en entidades puras. De allí muchas de las
tribulaciones de la investigación social, que una y otra vez se enfrentan con el
desafío de emplear productivamente las teorías para producir hipótesis,
interpretaciones y objetos de análisis.

Algunos autores han considerado que el arte máximo del sociólogo es pensar
teóricamente sobre objetos empíricos, es decir, producir descripciones de los
hechos en los que la teoría tienda a diluirse (Bourdieu y Wacquant, 2005; Latour,
2008). Creo que algo de eso existe en la obra de los autores clásicos de las ciencias
sociales. En el caso de Durkheim, además de sus formalizaciones conceptuales
más conocidas y sus categorías célebres —anomia, solidaridad, representaciones
colectivas, etcétera— existen finos análisis empíricos que llevan implícitos
conceptos sociológicos no formulados, modos de razonamiento que se apoyan en
supuestos sociológicos no dichos, y que pueden servir como puerta de entrada para
la especificación de hipótesis, interpretaciones e incluso conceptos. Sólo se trata de
romper con las lecturas totalizantes y abstractas, seguir a los autores en sus relatos,
mimetizarse con sus razonamientos, recurrir a la analogía extrapolando formas de
interpretación de ciertos hechos a otros similares. No se trata de extraer la "gran
teoría" de una obra sociológica, sino de apropiarse de esa obra en sus distintos
niveles de abstracción para ponerla al servicio de la investigación social. En el
marco del presente artículo, este tipo relación con la teoría permitirá explorar la obra
de Durkheim en busca de una sociología de la acción y, quizás, orientar análisis
sociológicos inspirados en la mirada durkheimiana.

LOS MODOS DE ACTUAR Y LA CONSTITUCIÓN DE LA SOCIEDAD


No hay plan de estudios de carrera alguna en el dominio de las ciencias sociales
que no incluya algún trozo de la obra de Émile Durkheim. El primer capítulo de Las
reglas del método sociológico suele ser la pieza de referencia obligada en la
mayoría de ellos. Rápidamente, se les dice a los estudiantes que para Durkheim un
hecho social es algo exterior al individuo y que se le impone. Sobre este tema central
gira el resto de los argumentos. Más allá de todas las consideraciones que podría
aquí introducir, lo que cabe señalar en lo atinente a mi objeto de análisis es lo
siguiente: exterioridad y coerción son criterios de reconocimiento para distinguir
entre hechos psicológicos y hechos sociales en un terreno común, que es el terreno
de la acción y la representación (Durkheim, 1990e [1895]: 5). Se trata de identificar
aquellos elementos de la actividad humana que pueden imputarse al hecho mismo
de que las personas viven juntas y conforman grupos.

En realidad, si dejamos de poner en primer plano los que no son más que signos
exteriores y nos adentramos en la materia misma de los hechos sociales,
descubrimos que se trata de "maneras de hacer, de pensar y de sentir,exteriores al
individuo y que están dotadas de un poder de coerción en virtud del cual se le
imponen" (Durkheim, 1990e [1895]: 5, cursivas mías). El énfasis destaca aquella
porción del enunciado que suele quedar opacada por la que aquí no se subraya. Y
muchos enunciados que parecen suprimir toda posibilidad de acción pueden ser
leídos desde esta perspectiva: "las maneras colectivas de actuar y de pensar tienen
una realidad fuera de los individuos, quienes deben en cada momento conformarse
a ellas" (1990e [1895]: XXII).

Una lectura clásica diría que las formas sociales que moldean la acción son
exteriores a los individuos, mas pone el acento implícitamente en este "ser fuera":
pero en la misma lectura está presente la idea de que los individuos actúan y que,
en el actuar, se conforman a moldes colectivamente establecidos. Esto y no otra
cosa dirían incluso aquellos autores que solemos ubicar en el extremo accionalista
(tales como Schütz o Blumer, por citar sólo a dos referencias centrales de la tradición
sociológica). Como bien ha planteado Jean-Claude Passeron (1991), no hay
sociólogo que no introduzca una instancia de limitación exterior a la acción: este tipo
de restricción es inherente a la mirada sociológica como tal. Lo social reside, pues,
en el "modo", la "manera", la "forma"; pero el modo determina el contenido de una
acción que no puede ser sino efectuada por individuos, dado que "la sociedad sólo
se compone de individuos" (Durkheim, 1990e [1895]: XVI). De esta manera, las
actividades humanas constituyen un resorte necesario para la producción de la
sociedad.
En el artículo que aquí concluye he puesto de relieve el lugar que cabe a la acción
humana en la teoría sociológica de Émile Durkheim. La teoría sociológica de la
acción se ocupa del comportamiento humano en tanto producto social que
contribuye a su vez a la construcción de un mundo compartido de colectividades,
significados e instituciones. Sin esta referencia a personas que hacen cosas, la
sociología sería una mera descripción de regularidades inertes y mudas. Pero rara
vez encontramos eso en las obras sociológicas. En este caso particular, he
intentado sostener que Durkheim ofrece elementos para pensar la acción humana:
quizás no se trata de una contribución específica a la teoría de la acción, en la que
autores como Weber, Schütz, Parsons o Habermas han trabajado de manera mucho
más sistemática. Pero leer la obra de Durkheim a la luz de estas preocupaciones
permite comprender de una manera menos esquemática su concepción de la acción
y sus marcos sociales, al tiempo que permite mantener abiertas las tensiones
constitutivas de la tradición sociológica. Así, no hay sociología sin acción y sin
subjetividad, como no hay sociología sin condicionamientos objetivos y
regularidades.

En el artículo que aquí concluye he puesto de relieve el lugar que cabe a la acción
humana en la teoría sociológica de Émile Durkheim. La teoría sociológica de la
acción se ocupa del comportamiento humano en tanto producto social que
contribuye a su vez a la construcción de un mundo compartido de colectividades,
significados e instituciones. Sin esta referencia a personas que hacen cosas, la
sociología sería una mera descripción de regularidades inertes y mudas. Pero rara
vez encontramos eso en las obras sociológicas. En este caso particular, he
intentado sostener que Durkheim ofrece elementos para pensar la acción humana:
quizás no se trata de una contribución específica a la teoría de la acción, en la que
autores como Weber, Schütz, Parsons o Habermas han trabajado de manera mucho
más sistemática. Pero leer la obra de Durkheim a la luz de estas preocupaciones
permite comprender de una manera menos esquemática su concepción de la acción
y sus marcos sociales, al tiempo que permite mantener abiertas las tensiones
constitutivas de la tradición sociológica. Así, no hay sociología sin acción y sin
subjetividad, como no hay sociología sin condicionamientos objetivos y
regularidades.

En el artículo que aquí concluye he puesto de relieve el lugar que cabe a la acción
humana en la teoría sociológica de Émile Durkheim. La teoría sociológica de la
acción se ocupa del comportamiento humano en tanto producto social que
contribuye a su vez a la construcción de un mundo compartido de colectividades,
significados e instituciones. Sin esta referencia a personas que hacen cosas, la
sociología sería una mera descripción de regularidades inertes y mudas. Pero rara
vez encontramos eso en las obras sociológicas. En este caso particular, he
intentado sostener que Durkheim ofrece elementos para pensar la acción humana:
quizás no se trata de una contribución específica a la teoría de la acción, en la que
autores como Weber, Schütz, Parsons o Habermas han trabajado de manera mucho
más sistemática. Pero leer la obra de Durkheim a la luz de estas preocupaciones
permite comprender de una manera menos esquemática su concepción de la acción
y sus marcos sociales, al tiempo que permite mantener abiertas las tensiones
constitutivas de la tradición sociológica. Así, no hay sociología sin acción y sin
subjetividad, como no hay sociología sin condicionamientos objetivos y
regularidades.

De este modo, la teoría sociológica de la acción —que es, sin dudas, una
herramienta teórico-metodológica para la investigación social— se encuentra con
las preocupaciones más claramente políticas de un Durkheim que tampoco se deja
atrapar en los moldes simplificadores de la vulgata sociológica y sus manuales. El
Durkheim socialista, al tiempo que crítico del marxismo; el Durkheim defensor de
los valores individualistas contra el tradicionalismo, que aparece claramente en el
debate sobre el caso Dreyfus; el Durkheim capaz de ofrecer una explicación
sociológica del surgimiento de la individualidad, para desde allí producir una doctrina
de las libertades que ya no acepta la oposición liberal entre el individuo y al Estado,
sino que considera a este último como una fuerza liberadora. Así, la sociología
general se encuentra con la sociología política y esta sirve, según Durkheim, como
fundamento para una intervención pública que el sociólogo, en tanto intelectual,
puede y debe efectuar en nombre de la razón.

De este modo, la teoría sociológica de la acción —que es, sin dudas, una
herramienta teórico-metodológica para la investigación social— se encuentra con
las preocupaciones más claramente políticas de un Durkheim que tampoco se deja
atrapar en los moldes simplificadores de la vulgata sociológica y sus manuales.

El Durkheim socialista, al tiempo que crítico del marxismo; el Durkheim defensor de


los valores individualistas contra el tradicionalismo, que aparece claramente en el
debate sobre el caso Dreyfus; el Durkheim capaz de ofrecer una explicación
sociológica del surgimiento de la individualidad, para desde allí producir una doctrina
de las libertades que ya no acepta la oposición liberal entre el individuo y al Estado,
sino que considera a este último como una fuerza liberadora. Así, la sociología
general se encuentra con la sociología política y esta sirve, según Durkheim, como
fundamento para una intervención pública que el sociólogo, en tanto intelectual,
puede y debe efectuar en nombre de la razón.

En base a lo estudiado y analizado del concepto de sociología, partimos del hecho


de que educar es sinónimo de socializar; por lo que tenemos que remitirnos al
concepto de cultura. El sociólogo Geertz (1987) define la cultura como la trama de
significaciones que el hombre ha construido en donde conforma y desarrolla su
personalidad y conducta.

Por lo tanto, se trata de un mecanismo adaptativo básico compuesto por un conjunto


de valores y normas que junto con las prácticas y hábitos heredados y somatizados
conforman un repertorio de respuestas a problemas e incertidumbres. En definitiva,
como diría Rostand, la cultura, es todo lo que el hombre aporta al hombre. De ahí
la importancia de la variable cultural para el análisis de los procesos educativos que
tienen lugar en el aula, donde el maestro ocupa una posición ambigua respecto a
los valores que sustentan su vocación y las exigencias de la organización educativa.
En las sociedades mecánicas, tipificadas por Durkheim, la educación tenía un
carácter individual, pero a medida que las sociedades se hacen más complejas, la
educación se institucionaliza pasando el maestro a desempeñar funciones
meramente ejecutoras, dando así lugar a un conflicto entre la vocación y la
profesionalización del “maestro”.

La organización educativa es un tipo específico de organización, cuya especificidad


estriba en las características, estructura y funciones que le corresponda, según el
nivel educativo de que trate; es decir, dependiendo de si se encarga de impartir
educación en preescolar, primaria, secundaria, áreas técnicas, nivel para
universitario o universitario, o sistemas no formales.
Tomando como referencia que la Administración Educativa se encarga, por lo tanto,
de administrar el currículum, con base en determinado paradigma educativo. Esto
implica que la disciplina debe encontrar el paradigma administrativo coherente con
los objetivos curriculares del paradigma educativo al que se adscriba.

Tomando como base que la Administración Educativa es una disciplina compleja


que involucra lo educativo, lo administrativo y a otras disciplinas, sin perder por ello
su especificidad (nivel ontológico). Además, se puede afirmar que cumple con los
indicadores establecidos por Mario Bunge (Gómez, 1996) y por Thomas Kuhn
(1975), para determinar si se está o no en presencia de una disciplina científica.

En este sentido, se considera que no sólo cumple con estos requerimientos, sino
que la Administración Educativa se encuentra en una etapa de madurez disciplinar
que la conduce, sin lugar a dudas, a una creciente producción de conocimientos
nuevos e innovadores, capaces de responder a las nuevas y complejas demandas
sociales de educación, así como sobre la cantidad y la calidad de la oferta educativa
requerida en la época actual.
b).- EL OBJETO
El objeto de estudio de la sociología es la sociedad humana, individual y
colectivamente, mediante la aplicación del método científico a sus estructuras,
formas de organización y conductas.

La sociología aborda al hombre como un ser social y busca cubrir todas las aristas
que parten de ahí. Formalmente se conoce como la ciencia que trata las condiciones
de existencia de las sociedades humanas.

La complejidad del saber sociológico obliga a tomar determinadas precauciones con


la intención de delimitar las definiciones nucleares del problema, en este sentido
hay que seguir la postura de Rickman a la hora de que al distinguir las disciplinas
por su objeto de estudio no significa abstraer definitivamente una parcela de la
realidad, pues en ella aparece dad toda la totalidad, y sólo se clasifican las
diferencias tras el análisis de los datos y los procedimientos, así la Sociología
encuadra su objeto por la delimitación de los datos con que se opera y la
especificidad de su método.

En el mismo sentido para Gurvitch, la complejidad de la Sociología se debe a: - el


propio campo de la realidad estudiada. - el método dialéctico gracias a lo discontinuo
del campo propio de realidades.

En consecuencia, la problemática del objeto sociológico globaliza las perspectivas


metodológicas, epistemológicas y científicas.

La problemática de la delimitación del objeto de la sociología presenta una doble


perspectiva: - la Sociología se desarrolla a partir de un conglomerado de ciencias
sociales poco diferenciadas inicialmente, y todas ellas aplicadas al estudio e
investigación de una misma realidad: la sociedad. - la tendencia a la especialización
progresiva de los saberes da lugar a que a partir de ella se hayan ido diferenciando
varias ramas específicas de conocimiento, que se irán perfilando con una entidad
propia. En consecuencia, una de las singularidades de la Sociología es compartir
un mismo objeto de estudio con otras disciplinas sociales, y encontrarse con que su
desarrollo permite a la vez una mayor clarificación y delimitación de su objeto, y una
dinámica diferenciación que acabará con un número mayor de especialidades
sociológicas concretas.

Por consiguiente la sociología vino a llenar, bajo la influencia directa de la


mentalidad científica de una época, un hueco real en el conjunto de saberes. Por
ello, la conjunción del espíritu científico y la delimitación de un nuevo objeto de
atención analítica dieron lugar a la aparición de la Sociología como un nuevo saber
resultante de la dinámica de especialización de los saberes y de la propia lógica de
la evolución social.

Por su parte Lazarsfeld señala que la Sociología no se desarrolla a partir de un tema


de estudio determinado sino que es el resultado de una actividad residual: llenar
los espacios vacíos del mapa intelectual. Este punto de vista se debe a la
consideración de que lo propio de la Sociología es el matiz social de cualquier tema
concreto, que llega a la tesis de que no existe una Sociología, sino un conjunto de
Sociologías, las cuales tienen en común el matiz social y la aplicación del método
científico en sus respectivos campos concretos, lo cual desemboca en que la
Sociología no tiene un objeto especifico sino que serían las diversas Sociologías
concretas las que realmente lo tendrían.

Si se admite que la Sociología surge a partir de la economía, y que sus precedentes


se encuentra en el pensamiento social y los trabajos de estadística de LePlay y
Quetelet, y las primitivas encuestas francesas o inglesas, así en cada lugar la
Sociología va a recibir un cierto tipo de influencias, que según Merton son: -
Inglaterra: economía política, la administración social y la filosofía. - Alemania: El
derecho comparado. - Latinoamérica: La jurisprudencia. - EE.UU: las reformas
prácticas, la economía y la antropología. - Francia: la filosofía y las psicologías
nacientes. - España: la filosofía de la historia. - Yugoslavia: la etnología, la historia
del derecho y la antropogeografia. La Sociología, en sus orígenes, recibirá de una
manera no uniforma influencias diversas de la economía, la historia, la filosofía, el
derecho,...; que por su importancia en el reclutamiento de los sociólogos darán a
distintas desarrollos nacionales de diversos matices, lo cual se presenta como un
aspecto más del carácter pluralista de la Sociología.

Otra fuente de dificultad tiene como origen las distintas etapas de su desarrollo, que
consta de tres etapas:

Periodo Fundacional: Se caracteriza por sus pretensiones globalizadoras y


absorbentes, donde la Sociología se presenta como la ciencia de las ciencias, y el
núcleo central de las ciencias sociales. Esta etapa fue acompañada por un gran
esfuerzo de construcción de grandes sistemas teóricos.

Segunda etapa: Como consecuencia de la anterior, esta etapa se caracteriza por


la institucionalización y profesionalización de la Sociología, por lo que su atención
se vuelve hacia si misma con objeto de establecer un campo preciso y delimitado
para encontrar una especial definición de su materia. Por tanto, se corresponde con
los primeros intentos de construir índices de materias sistemáticas para su
enseñanza y como guía orientativa de la investigación empírica.

Periodo Actual: Se caracteriza por una tendencia hacia la especialización y se va


traduciendo en una formalización de comunidades profesionales de especialistas,
acompañada por una investigación más intensa. En esta fase la tarea de
delimitación temática tiene lugar a partir de áreas restringidas, pues lo preferente es
profundizar en áreas concretas de especialización.

Lo común a todas las etapas anteriores es compartir un mismo objeto de estudio


con otras disciplinas sociales, lo cual plantea dos problemas:
La necesidad de considerar simultáneamente la delimitación de los campos
temáticos de otras ciencias sociales al precisar el propio campo de la Sociología.
Por otra parte establecer las relaciones y las vías de mutua influencia y dependencia
que se producen entre la Sociología y las demás ciencias sociales.

En un intento de delimitar los principales campos temáticos de la Sociología,


Enkeles propone tres vías concretas para definir el objeto y la materia de la
Sociología; estos criterios son:

El criterio Histórico: Este criterio consiste en buscar en las obras clásicas de la


Sociología la huella de las preocupaciones y problemas centrales que corresponden
a la Sociología como disciplina intelectual. Una posible objeción a este criterio es
hasta qué punto en los padres fundadores es posible encontrar todas las
perspectivas temáticas de las que puede ocuparse una ciencia en su dinamismo
histórico. Lo cual supone desconocer el propio decurso histórico y la misma lógica
científica que implica la negación de todo principio de autoridad que suponga un
estorbo para el progreso científico.

Además lleva en sí otra dificultad, que consiste en lograr un acuerdo en torno a


quienes deben ser considerados como padres fundadores, pues sólo por la
explosión parcial de algunos teóricos sería alcanzable el objetivo de trazar algunas
líneas claras de demarcación temática.

Así Enkeles tras proponer como padres fundadores a Comte, Spencer, Durkheim y
Max Weber, delimita el objeto de la Sociología en: - el estudio de una amplia serie
de instituciones desde la familia al Estado. - el estudio de las relaciones entre las
diferentes instituciones. - la sociedad en su conjunto, por lo que debería explicar
dónde y por qué las sociedades son semejantes o distintas. - el acto social o las
relaciones sociales sin tener en cuenta en contexto institucional.
El pluralismo teórico de la Sociología da lugar a una diversidad de ópticas y matices
respecto a sus objetos temáticos, de este modo Smelser dice que las escuelas
sociales se agrupan en torno a tres criterios:

1º criterio.- ¿Qué aspectos de la vida social debería estudiarse? En esta línea


destacan: - Interaccionismo simbólico: se ocupa de las unidades microscópicas
de la acción social y subraya los procesos psíquicos que acompañan los actos. -
Estructuralismo: estudia los patrones institucionales sin referencia explícita a los
aspectos psicológico-sociales de los actos aislados.

2º criterio.- ¿Cuáles son los determinantes de la conducta social? Estas escuelas


pueden ser o muy específicas en cuanto al foco de interés (sobreconsumo), o muy
generales (geopolítica o determinismo económico)

3º criterio.- ¿Cuáles son los modelos o perspectivas teóricas más apropiadas? En


esta línea destacan: - Organicismo y Funcionalismo descansan en una visión de la
sociedad que funcionaría como un organismo biológico. - El Relativismo cultural se
basa en la comparación de unidades sociales. En conclusión, el significado
estrictamente histórico de las aportaciones de los padres fundadores, junto a la
pluralidad teórica actual, hace imposible trazar univoca y específicamente los
grandes campos de la Sociología.

Aunque desde una perspectiva histórica se han dado diferentes definiciones del
objeto de la Sociología:

El Criterio Analítico: Con este criterio se divide y delimita a nuestro arbitrio algún
tema capital y lo asignamos a alguna de las diversas ciencias. Este criterio lógico-
racional podría ofrecer ciertas generalidades de clasificación siempre que con este
criterio fuera factible llegar en la práctica a un mínimo de coincidencia. Pero la
realidad es que prácticamente cada sociólogo puede producir su propio esquema
temático, pues estará condicionado por el enfoque adoptado inicialmente.

El Criterio Empírico: Por este criterio se estudia las obras sociológicas actuales
para averiguar los temas de atención de esta ciencia, lo cual nos permite situarnos
en el terreno concreto de la propia actividad profesional de los sociólogos, de
manera que nos permite enfrentarnos a los propios datos empíricos y a la misma
sociología en su desenvolvimiento más concreto.

Estos criterios a partir de la actividad de los sociólogos plantea el problema de que


hasta qué punto son planamente autónomos a la hora de regular su propia actividad,
dando lugar a una Sociología de los posibles: los temas se configuran a partir de
instancias extra-sociológicas. En consecuencia, este criterio no es tan neutro a
menos que se realice una investigación empírica paralela sobre los que los
sociólogos creen que se debería hacer. Por esta razón, a través de la historia se
han dado variadas definiciones del objeto de la Sociología, entre las que podemos
destacar: - Comte y Spencer: su objeto es la sociedad como trama espiritual, como
cultura, aunque Spencer suma la analogía entre organismo vivo y sociedad. - Marx:
su objeto son las relaciones sociales afectadas por el juego de intereses opuestos
y origen del conflicto y la lucha social. - J. S. Mill: Es la ciencia del objeto social más
general y abstracto, o la ciencia de los caracteres más generales de la sociedad. -
Simmel: la Sociología estudia las formas de la vida social como continentes
opuestos a sus contenidos y las relaciones interpersonales. - Dufreel: La ciencia de
los grupos sociales (fuerza social, estructura organización y jerarquía) - Durkheim:
Es una ciencia distinta y autónoma ocupada en desentrañar el hecho social, como
categoría de lo real. - Weber: Se ocupa de la compresión e interpretación de la
conducta social con el fin de establecer una explicación causal. - Culturalistas (A.
Weber, Tylor, Splenger, R. Benedicty): se reduce el estudio de diversos tipos de
civilización. - Sorokin: Los elementos socioculturales priman sobre la propia
dinámica de la interacción social, apoyos materiales y agentes humanos, por lo cual
el objeto de la Sociología queda extrapolado de su parcela específica de realidad. -
Parsons: intenta unir la tradición sociológica desde Spencer y Weber pasando por
Durkheim. 6 - M. Mauss: el objeto de la Sociología se define como totalidad, pues
los hechos sociales totales ponen en movimiento la totalidad de la sociedad. -
Bottomore: el saber sociológico avanza a base de delimitación y progresiva
clarificación de conceptos, así su objeto viene dado por el nivel de densificación de
conceptos.

Objeto y Teorías Sociológicas.

A la hora de establecer los fundamentos conceptuales de la teoría sociológica hay


que tener ciertas precauciones al ser intentos racionalizados de ubicar a la
sociología en la ciencia. Toda teoría sociológica arranca de la hipótesis de un
conglomerado causal general que funda acontecimientos particulares formulables
en leyes generales, lo cual permitiría que, cualquiera que fuese su objeto, este
pueda ser abordado en una investigación fiable con el aval del consenso de que la
Sociología es una ciencia empírica que intenta descubrir regularidades de
comportamiento en formulas o leyes causales. Toda teoría sociológica debe definir
claramente que es un sistema social como conjunto de datos por los cuales se
establecen generalizaciones y leyes, así su objeto se puede precisar desde un
cuerpo teórico sociológico. En este sentido R. K. Merton representa el esfuerzo
sistemático por articular las bases de una teoría sociológica, aunque no reconoce la
constante progresión de los componentes de aquella, por tanto toda teoría social
han de conjugarse con estos elementos: - orientaciones sociológicas que posibiliten
las hipótesis. - el análisis de los conceptos sociológicos como variables entre los
que hay que buscar relaciones empíricas. - la teoría sociológica sustituida, en la
realidad, por los modelos (heurísticos) que operan como esquemas fundamentales
de los fenómenos sociales a base de ideas claves sobre la naturaleza de los
problemas y de las conexiones entre ellos. Se trataría de aproximarse más exacto
y concretamente al objeto de la Sociología mediante este procedimiento: principios
básicos de carácter general, y elaboración de conceptos y modelización.

Fundamentación científica de la Sociología

Cuestionada la identidad del objeto de la sociología, se trata de analizar si la


Sociología al definir su estudio, lo hace desde una perspectiva científica o desde
otra meramente humanista o antropológica, lo cual remite a cuestiones
metodológicas. En consecuencia, se entra en el problema del status científico de
las ciencias humanas en general, y de la propia definición y competencia de la
ciencia, de tal forma que si se recorre las categorías de lo científico, las conclusiones
tienen que ser deducidas de estos criterios: a- el grado de certeza que comporta el
saber sociológico. b- la amplitud de la posibilidad de comprobación de las hipótesis
formuladas en el ámbito de lo social.

La progresión en el conocimiento objetivo ofrecido por la Sociología. Todo ello sin


olvidar el contigentismo científico que afecta en diversos grados a todas las ramas
de la ciencia con raíz en la sociedad. Para Berger y Luckman, la sociología como
ciencia se ubica junto a aquellas que tratan al ser humano como ser humano, por lo
cual ha de desenvolverse en un dialogo perpetuo con la historia y la filosofía, y si no
lo hace pierde su propio objeto: la sociedad como parte del mundo humano.

La Sociología, dentro de la diversidad de escuelas, es originariamente empírica en


tanto que la señalización de los fenómenos sociales arranca de la realidad tal como
ésta se presenta, o sea de fenómenos sociales dados; por tanto al decir que la
sociología es teórica no se quiere decir abstracción especulativa, pues tal teoría
alude a una conjunción de conceptos que modelizan el aparato racional desde que
se abordan los hechos como clasificaciones conceptuales. Además gracias a su
apertura nunca se convierte en objeto de creencia o dogma científico como otras
ciencias. Otra característica es que la neutralidad moral como condición de todo
saber científico y de hecho, propio de las ciencias empíricas, en la Sociología se
limita a subrayar las dificultades planteadas por esta necesidad moral, y a afirmar la
necesidad de objetivar al máximo objetos y procedimientos constituyendo esto una
insuficiencia real de lo sociológico en cuanto científico.
Y por último, como critica de la sociedad e irreductible a la ideología, puede
responder a las exigencias del saber científico. En contra de su carácter científico y
desde ella misma se plantea dos argumentos: - la propia estructura de los hechos
sociales al ser fenómenos únicos y no repetibles determinan su inclusión en las
ciencias ideográficas (Windelband) pero no en las ciencias nemotécnicas (Piaget) o
que intentan establecer leyes y son científicas al ser generalizables y repetibles. La
Sociología tampoco reconoce ninguna solvencia a las relaciones monocausales por
el mecanicismo y la simplificación implícitas en ellas. Por lo cual Weber trata de
salvar su énfasis en lo determinante de los comportamientos sociales como
subjetivos utilizando un método comprensivo para el análisis de los componentes
de toda conducta (en contra de Dilthey), y facilitar el control de las valoraciones
morales de los fenómenos sociales. En conclusión el problema de la
experimentación científica en Sociología globaliza todas las objeciones respecto de
su cientificidad, pero esta experimentación se cualifica desde la peculiaridad del
saber sociológico y no respecto del ideal científico de las ciencias positivas, pues
en tal caso la cientificidad de la Sociología sería sólo hipotética.

Epistemología y Sociología

La Epistemología plantea a la Sociología unas exigencias que contribuyen a su


máxima rigorización científica al postula la eliminación del efecto negativo de las
prenociones en cuanto distorsionan la investigación hacia lo no científico, al igual
que 8 los elementos esotéricos. Pero la cuestión primordial reside en que en la
Sociología el investigador en su trabajo analiza su propia naturaleza sin la
conveniente distancia sujeto-objeto.

En conclusión, los datos considerados como supuestos epistemológicos dentro de


la Sociología son:
Afirmación de la realidad objetiva a efectos de la investigación, admitida solamente
por imperativos pragmáticos. . Omisión de la importancia de la probabilidad en la
línea de la idea weberiana de inacabamiento y gestación continua de lo social.

La necesidad del sistema social como marco epistemológico interrelacionado con el


aparato teórico sin la suprateorización de Parsons, sino en la dirección de las teorías
de alcance medio de R. K: Merton. –

Reconocimiento de la importancia de la causalidad. - Necesidad de coherencia y de


consistencia lógica de las proposiciones sociológicas, o sea cohesión en el proceso
de investigación entre el componente teórico y su apoyatura y desarrollo practico.

Incorporar a la Sociología, según Lipton, las técnicas de la estadística para controlar


los márgenes de imprecisión de los resultados, las actitudes operacionales ante los
juicios relativos a la estructura social y los modelos matemáticos, para someter a
prueba la logicidad de las conclusiones.

Macrosociología y Microsociología

Para definir el objeto de la sociología hay que referirse a las dimensiones micro y
macrosociológicas, propuesta por Gurvitch. Gurvitch distingue tres géneros de tipos
sociales:

a).- El plano macrosociológico de las sociedades globales que ha de apoyarse


sobre un objeto nuclear indefinido.

b).- El plano microsociológico de los diferentes modos de relación social, lo que


supone suscribir (objetualmente) a la sociología al estudio analítico de las distintas
formas de sociabilidad, según su tipología relacional, intensidad, proximidad,
inmediatez.

c).- El plano de las agrupaciones parciales a medio camino entre la


macrosociología y la microsociología y que comprende el nivel intermedio de
realidad social. Esto no supone una parcelación de la realidad social, sino una
distinción que apoya la investigación sociológica en busca de la identidad de objeto.
Aunque en Gurvitch, Macrosociología y Microsociología son dos formas de
aproximación de un mismo fenómeno de la sociabilidad, con Mitchell se tomara
como criterio de distinción gracias a lo conveniente de la división del tema en
sociedades totales y en estudios de aspectos limitados y a pequeña escala social.
En consecuencia, Macrosociología sería el estudio de las sociedades globales y por
sus instituciones sociales (Comte, Spencer, Marx); y la Micro sociología seria la
rama que se orienta al estudio de los grupos sociales o sus ámbitos inmediatos. Y
se ha visto que el análisis microsociologico es un requisito insoslayable para
cualquier investigador que quiera verificar su hipótesis.

En consecuencia, tal distinción se reduce a una cuestión de grado y de óptica ya


que su ubicación en una o en otra es fundamental desde el punto de vista de las
implicaciones generales, por eso del enfoque macrosociológico se afirma que
suponen una interpretación predeterminada de la configuración de la sociedad, y
dan una formulación más vaga y general que las hipótesis no se pueden verificar; y
del enfoque microsociologico se afirma que no permiten situar bien los análisis en
sus contextos sociales. Además la adopción de uno u otro enfoque se pone en
relación con las corrientes metodológicas actuales, pues el holismo; según Giner,
adopta la visión macrosociológica, mientras que el individualismo tiende a la
microsociología.

En resumen, se tiene que establecer el hecho social como el objeto de estudio y si


la sociología es el estudio por medio del método científico, de las diferentes formas
de organización social, de las relaciones e instituciones sociales con el propósito de
conocer y manejar las leyes del desarrollo social.
La problemática de la delimitación del objeto de la sociología presenta por
consiguiente una doble perspectiva; por lo que la sociología se desarrolla a partir de
un conglomerado de ciencias sociales poco diferenciadas inicialmente, y todas ellas
aplicadas al estudio e investigación de una misma realidad: la sociedad. En
consecuencia, una de las singularidades de la Sociología es compartir un mismo
objeto de estudio con otras disciplinas sociales, y encontrarse con su desarrollo
permite a la vez una mayor clarificación y delimitación de su objeto.

A la hora de establecer los fundamentos conceptuales de la teoría sociológica hay


que tener ciertas precauciones al ser intentos racionalizados de ubicar a la
sociología en la ciencia. Toda teoría sociológica arranca de la hipótesis de un
conglomerado causal general que funda acontecimientos particulares formulables
en leyes generales, lo cual permitiría que, cualquiera que fuese su objeto, este
pueda ser abordado en una investigación fiable con el aval del consenso de que la
Sociología es una ciencia empírica que intenta descubrir regularidades de
comportamiento en formulas o leyes causales.

Toda teoría sociológica debe definir claramente que es un sistema social como
conjunto de datos por los cuales se establecen generalizaciones y leyes, así su
objeto se puede precisar desde un cuerpo teórico sociológico.

c).- SU FORMA DE ESTUDIO


A continuación se hablará sobre las "sociologías de la vida cotidiana". Los trabajos
de Goffman, Garfinkel, P. Berger, T. Luckmann, entre muchos otros, conectan con
lo que en metodología se desarrolla como técnicas cualitativas (o abiertas, emic o
estructurales). No se pretende, por el carácter mismo de las producciones
englobadas bajo el rótulo "sociologías de la cotidianeidad", una estructuración
exhaustiva de las corrientes que la cruzan. Simplemente, hay un intento de señalar
los ejes básicos que ordenan una discusión de lo pretendido como "sociología de la
cotidianeidad".

Se presenta la sociología de la cotidianeidad en cinco partes, las cuales son:

 En la primera, se propone que cualquiera sea la corriente, todas las


sociologías analizadas suponen una consideración de lo social como
sustentado en el plano intersubjetivo. La cotidianeidad, como "objeto"
investigable sociológicamente, es del orden de la inter o transubjetividad.
 En la segunda, se propone una acotación, dentro de lo intersubjetivo, del
fenómeno propiamente cotidiano. Se propone que la cotidianeidad define un
tipo de observaciones de los sujetos, signadas por la "obviedad". En ese
punto, se sustenta la pertinencia sociológica de lo cotidiano: en lo obvio y
normal, la sociedad se subjetiviza y la subjetividad queda socializada del
modo característico de la reproducción: la sociedad se reproduce como
transparencia y, así, se naturaliza.
 En la tercera, se analiza un eje de división básico entre las corrientes
implicadas. Se propone que la sociología de la vida cotidiana puede ser
entendida como una "sociología del conocimiento" del sentido común, o bien
como una sociología de los discursos". La diferencia tiene que ver con una
posición fenomenológica o con una posición crítica. La distinción se articula
sobre el par "saber/deber".
 En la cuarta parte se desarrollan los hitos básicos de las sociologías de la
vida cotidiana que ponen el acento en el "saber común implicado en un
evento cotidiano. Básicamente, se enuncia la propuesta de Garfinkel y se
profundiza en la propuesta clásica de Berger y Luckmann.
 En la quinta y última, se desarrolla el planteamiento crítico o interpretativo de
los fenómenos cotidianos, como un caso paradigmático del proceso
ideológico. En general, se recupera la escuela de la sospecha (Marx,
Nietszche y Freud) y se profundiza en el planteamiento crítico de Jesús
Ibañez sobre los discursos cotidianos.
Según Enzo Carrera, la sociología de la vida cotidiana no designa un "campo" ni,
propiamente, una subdisciplina dentro de la ya discutible disciplinariedad de la
Sociología. En este mismo texto, se encuentran secciones como "sociología
política", "sociología de la juventud", "sociología de la familia", "sociología del
trabajo", "sociología del consumidor", "sociología de la cultura", "sociología de
género", etc. La "vida cotidiana" como tema de ciencia o academias, es rastreable
en todas ellas. Y lo que es más sustantivo, no es rastreable sino al interior de
aquellas (entre otras).

En vez de designar un "campo", designa un nivel de observables en cada uno de


esos campos. Es el estudio de la dimensión (trans)subjetiva del "trabajo", "la
política", "lo juvenil", etc.

Ese es el "objeto" que discierne lo mismo el interaccionismo simbólico, la


fenomenología de Shutz y Berger, la etnometodología de Garfinkel, y las sociologías
de la comunicación como la de Habermas y de Ibañez. Es en ese nivel donde
comienzan a aflorar campos propiamente como el que cubre el objeto
"conversación" (en teoría) y el instrumental "análisis de discurso" (en metodología).

La cotidianeidad como esfera de vivencias; la cotidianeidad como "vida cotidiana"


Las sociologías de la vida cotidiana, suponen un aserto sociológico fuerte y
compartido: una pregunta al fenómeno social (a los fenómenos sociales) que es
original, que funda una perspectiva que entiende a la sociedad estructural y
procesualmente vinculada a la "subjetividad". Lo social se soportaría siempre entre
sujetos -que observan, que creen, que dicen o responden-; ese sería además el, o
uno de los, puntos críticos de lo social. Lugar de instalación y/o de quiebre de lo
social.

Una sociología de la vida cotidiana, por lo mismo, funda sus raíces en la tendencia
de lo que desde Weber conocemos como la "sociología comprensiva" -del "sentido"
de la conciencia, de la cultura o de la comunicación-. Antes que Weber, en la misma
tendencia, Dilthey y su fundación de las Ciencias del Espíritu, que proporciona el
propio concepto de "vivencia significativa". Con todo, una sociología de la vida
cotidiana sólo es posible cuando se piensa a la sociología como ciencia cuyo
"objeto" es sujeto: la sociedad habla, y ese hablar sería la frontera de lo social y la
distinción de los sistemas "sociales" humanos. Así lo señala Buckley en su
diferenciación de lo social-humano como agregación de complejidad por el "habla".
En la misma dirección, se encuentra toda la corriente teórica que discute la cuestión
del "segundo orden" y de la "reflexividad" de los sistemas sociales (Maturana y
Varela, Varela, Fon Voerster, Navarro, Ibañez).
Es lo que Berger y Luckmann tematizan como "una segunda naturaleza" en que
sólo hay sujetos. Una realidad, entre comillas, subjetiva.
Lo cotidiano designa un conjunto de "vivencias": esto es, de unas entidades que
ocurren para y entre sujetos. Lo cotidiano no designa un conjunto de "hechos" en
su sentido "objetivo" clásico. No pueden estar sino dentro del dominio subjetivo. Son
objetivas -como las instituciones o normas en Durkheim- sólo a condición de estar
inscritas en el dominio de las subjetividades -los "hechos sociales" son "dichos",
"cosas dichas", en la formulación de Bordieu-.

No hay "cosas" cotidianas. Todo lo que puede ser llamado cotidiano


(/extracotidiano) ocurre para una subjetividad que lo vivencia. No hay modo de aludir
a la cotidianeidad sin esta referencia determinante a su estructura como "mundo-
de-vida", como "vida" cotidiana; esfera de realidad para un sujeto: realidad
significante, realidad como sentido, realidad del discurso, realidad de los gestos,
realidad simbólica.

Lo cotidiano son fenómenos que existen como tales, previamente al observador


sociológico. Fenómenos para los sujetos que investiga o sobre los que teoriza.
Hechos "ya vistos": dotados de un significado y sentido, interpretados por el saber
común. La sociología sería así una interpretación segunda. Interpretaría
interpretaciones; observaría observaciones; hablaría de hablas.
Lo "cotidiano"/extracotidiano" distingue dos tipos de vivencias (dos modos en que la
subjetividad conoce y se reconoce). Lo cotidiano de una viviencia puede ser
indicado en dos conceptos: como la normalidad (de la realidad) y como la obviedad
(del mundo). Cómo lo común y como lo corriente. Cada uno de ellos muestra algo
de lo cotidiano.

Lo cotidiano como la vida común y normal


Una vivencia cotidiana no se define, propiamente, por su "recurrencia" aun cuando
aquella nota le sea característica. Mejor se le aproxima el concepto de "rutina" en lo
que tiene de "camino" repetido y, por repetido, conocido hasta la obviedad.
En la esfera de los eventos cotidianos todo ocurre con la evidencia de lo sabido: no
hay acontecimiento o irrupción de sentido a interpretar. El sujeto observa y se
observa en medio de un mundo-sabido, donde todo ocurre según lo previsto. Mundo
de la obviedad.
Hay dos modos de indicar lo obvio: como lo que no se ve y como lo que se da por
visto. Como lo que no se ve ocurren, por ejemplo, todos los eventos proverbiales de
las escenas del Metro: nadie percibe activamente la extraña normalidad del
anonimato del Metro; cuando aquella se rompe y algún extraño altera el bullicioso y
exigido silencio matinal, la "realidad" se hace atendible, exige nuestra atención.
Todo nuestro saber -incluidos los no pocos deberes- es revisado para interpretar o
cubrir el acontecimiento. La cotidianeidad es por definición lo que fluye, lo
"corriente". En ese fluido de normalidad la conciencia observadora ni pregunta ni
interpreta. Todo ya está situado en su lugar y entre ellos, el sujeto transcurre sin
hacerse presente como el que soporta todas las distinciones que estructuran esa
realidad.

Mientras todo ocurra como está previsto no hay nada por mirar en el sentido fuerte
del término -mirada que interroga, que pregunta, que busca saber-. La cotidianeidad
es particularmente pertinente por esta nota: lo social se hace opaco. Momento en
que lo social es al mismo tiempo más real que nunca -toda la cotidianeidad es juego
de roles, actuación de libretos, desempeños sociales- y menos visible. La sociedad
se reproduce allí como un mundo real, a igual título que las realidades no sociales.
Evidente, deja oscurecida sin embargo su cara "social" en el sentido que borra su
origen: naturalizada, como una realidad "per se", la sociedad es desempeñada sin
ser vista.

La obviedad es el otro concepto que permite dar cuenta del particular estatuto de
las vivencias cotidianas. Obvio es lo que se da por visto; obviada, la sociedad se
instaura en todas las locuciones que suspenden al sujeto que las enuncia. El
observador no se ve en sus observaciones, a las que toma por la realidad; el
observador interior de nuestros sistema, lo olvida: se aliena (Marx) y se reifica
(Berger y Luckmann). La sociedad sedimenta como natural e inmutable fluir de la
realidad.

Opera en el mundo de lo obvio el que enuncia locuciones del tipo "se-dice". Por
ejemplo:
"Los chilenos son flojos"
"En el extranjero valoran mucho al profesional chileno"
"Gracias a este modelo socioeconómico Chile ha progresado bastante"

En todas estas opiniones, el hablante transmite un dicho que construye una imagen
de la realidad. Lo significativo es que todos ellos no necesitan de un sujeto de
enunciación presente y activada. Pueden ser dichos por cualquiera. Son voces sin
origen, sin huellas de enunciación. Observaciones que simulan Realidad, dejan al
sujeto de enunciación como lector. Dada por vista y así no se ve como algo por ver.
Como realidad dada, la sociedad deja de reflexionarse como sociedad: producida,
no natural. Producto de la producción de la sociedad por los sujetos.

La subjetividad queda así plegada a los programas sociales, sin distancia. Ausencia
radical de reflexividad, en que lo observado es también observado como tal.
Por ello, la sociología de la vida cotidiana puede entenderse como la pregunta por
las condiciones en que la sociedad se hace subjetiva y la subjetividad es
socializada.
Obvio y normal, la sociedad se reproduce en los cursos de acción por los que se
orientan y motivan los sujetos y se repite, o recita, en los discursos que los cubren
como lo qué "escrito está", como la verdad sin dudas -ni humor, ni ironía, ni
preguntas-.

En rigor no existen fenómenos que se den a los sujetos con esta absoluta e
inequívoca potencia de "verdad". La verosimilitud siempre está flanqueada por algún
resto de duda y nunca falta el que humoriza y divierte la verdad. Sin embargo, hay
eventos que tienden a esta opacidad e inmediatez. Como sea, el dispositivo de lo
obvio y lo normal es el que genera el espacio de la reproducción social por
excelencia. Donde la sociedad "es" supone a un sujeto inmediato en su aquí-ahora,
en el fluir de su vivirse ("verse viviendo").

La reproducción social, como los eventos en que la subjetividad se socializa y la


sociedad se subjetiviza como lo obvio y normal, definen el nivel de observables
propios de esta perspectiva. Social y subjetivo, el intersubjetivo se manifiesta como
el que soporta no sólo la realidad, sino también la "verdad" de esa realidad. Puente
por el que pasa el expediente de la legitimación: real, verdadero, ajustado a ley y a
saber. Acciones tipificadas, instituidas como reales, legitimadas como correctas o
justas.

VERDADES Y DEBERES: LA SOCIEDAD COMO REALIDAD, LA SOCIEDAD


COMO RESPONSABILIDAD
Una mínima estructuración del debate por la sociología de la vida cotidiana puede
intentarse con la distinción "saber/deber". Lo obvio puede ser lo mismo un "saber
obvio" o un "deber obvio" (como el derecho natural, como "lo que corresponde").
En la etnometodología, desde su propia nominación por Garfinkel como "método del
conocimiento común" y en la clásica proposición de Berger y Luckmann como una
"sociología del conocimiento común", el polo "saber" queda resaltado como el tipo
de objetos con los que trata esta perspectiva. En Garfinkel lo que está en
observación es el modo en que llegamos a producir la "realidad" que damos por
cierta y verdadera. Análisis de los procesos de veridicción que culminan en la
obviedad. En Berger y Luckmann, cuyo planteamiento desarrollaremos en extenso
en el apartado siguiente, encontramos una genética del saber común. La
cotidianeidad es el producto de un trabajo de definiciones compartidas de lo que
estableceremos como la realidad y, una vez hecho, deviene la realidad objetiva(da)
en la que nos movemos.
En la sociología crítica, desde Gramsci hasta Ibañez, la pregunta por la
cotidianeidad pone el acento en la doble dimensión de todo saber socialmente
pertinente: son saberes que fundan deberes. Reglas, leyes, mandatos, a los que el
sujeto debe "responder". La cotidianeidad no sería simplemente el espacio de un
intersubjetivo que comparte un saber. El saber es "ideológico" en el sentido que sus
verdades orientan y motivan a sujetos, los rigen como "llamados" que esperan una
respuesta ajustada. La sociedad no es vista, por esta perspectiva, como un sistema
de objetivaciones que han borrado su origen; la sociedad es vista también como un
sistema de comunicación estructurado, como un sistema de preceptos normativos
(que dicen lo que se debe hacer o decir).

La subjetividad no quedaría regulada por la sociedad sólo al nivel de los saberes,


incluido el saberse. Quedaría regulada todavía en un segundo nivel: como
subjetividad inscrita en el orden simbólico que lo reclama como "responsable", que
le supone con el sentido del deber.

Quizás pueda mostrarse la dualidad analizando el doble uso que se da comúnmente


al concepto de "observación": por ejemplo "católico observante" designa a un sujeto
que al mismo tiempo "sabe" o conoce las reglas y que las "cumple". El saber social
está instaurado en esta doble pinza (y por ello, no es lo mismo errar por ignorancia
de la norma que por rebeldía ante la norma).
La disputa anterior incluye a gran parte de lo que habitualmente se entiende por
sociologías de la vida cotidiana. Pero padece de un exceso de estructura en una
conversación en que son frecuentes los pensadores sin estructura. Goffman, por
citar al máximo y al que se ha definido como indefinible, desarrolla la sociología de
la vida cotidiana al análisis del fenómeno en su producirse hasta el detalle. Análisis
de los gestos de la interacción cara-a-cara en que queda revelada la economía del
intercambio subjetivo; análisis de las instituciones en que queda revelada la
economía del poder simbólico.

Aun cuando se aleja de esta disputa central manifiesta, sin embargo, el criterio
básico que hemos propuesto: conoce de lo que todos conocen, revela lo que es
obvio o no-visto "activamente", como aventuraba que ocurriría el propio Benjamin a
escala generalizada con la irrupción de los medios técnicos: el aparato permite fijar
y aislar rasgos que a "simple vista" pasan desapercibidos.

Observar: saber y deber (conocimiento y responsabilidad)


Hemos propuesto que el debate más fructífero en esta discusión es el
discernimiento entre saber y deber. Vamos a mostrar separadamente las
exposiciones más logradas de cada uno de estos planteamientos. En el primer caso,
nos centraremos en el clásico "La construcción social de la realidad" y referiremos
brevemente la Etnometodología. En el segundo caso, nos centraremos en la
proposición de Jesús Ibáñez sobre la sociedad como un "orden del decir".
Se juegan no sólo dos maneras de concebir el intersubjetivo, en donde la
preocupación por la mediación lingüística es lo que les separa, sino también de
concebir la sociedad que allí se reproduce y en donde la preocupación por
la economía del poder simbólico es lo que les separa.

LA SOCIEDAD COMO SABER


Esta es la corriente predominante en lo que habitualmente se conoce por sociología
de la vida cotidiana. Las producciones más logradas pueden identificarse con
Berger y Luckman, Harold Garfinkel y en los trabajos de H. Sackcs, E. Sxchegoff y
G. Jefferson en torno al saber conversacional.
Vamos a exponer suscintamente la propuesta etnometodológica y la propuesta de
las teorías conversacionales para detenernos luego en la propuesta
fenomenológica.

La Etnometodología de Harold Garfinkel


Interesa destacar el aporte de esta escuela en la medida que desde el nombre
mismo con que Garfinkel la designa queda evidenciado su interés por los "métodos
del conocimiento común".

La etnometodología, puede definirse como el análisis de los procesos formales con


que el actor cotidiano "entiende" su hacer y su contexto. Sus procedimientos lógicos,
que fundan su certezas y sus evidencias. Al actuar el actor da por descontado un
sinnúmero de saberes que, además, supone conocidos y manejados en igual
sentido por sus interactores. Ese fondo de saber común activado discriminadamente
en cada situación social y cuyo primer enunciado es que es un saber sabido y dado
por tal por los otros, sus reglas y operaciones, es lo que el etnometodólogo estudia
como el fundamento de lo (micro) social. Etno en le medida que estamos hablando
de un saber propio de su sociedad de referencia; metodología, en la medida que
estamos hablando de los procedimientos formales de conocimiento -y
argumentación- manejados por el actor cotidiano.

En este sentido, la etnometodología es el estudio de la condiciones que, regulando


la verdad, sostienen la "normalidad" social: "La etnometodología es el estudio de los
modos en que se organiza el conocimiento que los individuos tienen de los cursos
de acción normales, de sus asuntos habituales, de los escenarios acostumbrados"
(Muro Wolff, 1988:110).
El énfasis básico de la etnometodología es la eficacia autorealizativa de las
"presunciones de verdad", o en términos de Garfinkel, de las "asunciones
incorregibles". Supuesto básico de la interacción social y de la estabilidad subjetiva
sería el asumir colectivo del carácter cierto e incontrarrestable, aún contra toda
evidencia como en el caso del Oráculo de los Azande, de las evidencias dadas por
tales. Profecía autocumplida, reflexividad del decir que construye el hacer: "La
evidencia no se cuestiona" (Wolff, op cit).

"El conocimiento de sentido común de los hechos de la vida social es para los
miembros de la sociedad un conocimiento institucionalizado del mundo real. No sólo
describe una sociedad que es real para los sujetos sino que, como si fuera una
profecía que se autorealiza, las características de la sociedad real son producidas
por la adhesión motivada de las personas a tales expectativas de onfo". (Garfinkel
1967:53).

La construcción social de la realidad: la Fenomenología Social de Berger y


Luckmann
De mayor impacto en la tradición sociológica, la obra de Berger y Luckmann "La
construcción social de la realidad", conecta dire
ctamente con la pregunta por las instituciones y roles, conceptos caros a casi todos
los planteamientos sociológicos. Coincidente con la propuesta de Garfinkel, se
desplaza, sin embargo, al núcleo de las preguntas sociológicas y propone un
entendimiento de la vida social como un sistema de escenarios en que los sujetos
reconocen una "realidad" que, al reconocerla, realizan.

Por razones de espacio, parece útil reasumir el planteamiento aludido en un


conjunto de proposiciones fuertes.

a) En su nivel más inmediato la sociedad es un conjunto de acciones tipificadas,


distribuidas por actores también tipificados. Acciones típicas y personas típicas
construirán el fondo del saber común básico para orientar a los sujetos en su
medio social. Sin ellas, la sociedad debería en cada momento volver a fundarse.
b) La tipificación de las acciones que reduce su simbolismo posible, abstrae del
conjunto de los sentidos de acción posible uno o algunos que quedan registrados
como el sentido típico de la acción y de los actores, que reduce entre el conjunto
de sujetos a aquellos competentes para realizarlas; esto es, que marca a los
sujetos en su versatilidad señalándoles con rótulos que les facultan para
desempeñar tales acciones. Es el sustrato del sistema institucional de la
sociedad. Una sociedad es su sistema de instituciones que vienen a fijar los roles
que deben ser conocidos y asumidos.
c) Las tipificaciones de acciones y actores, las instituciones, presentan una
peculiaridad notable: son producidas por un trabajo social de interpretación y
fijación de significado, donde son socialmente producidas o institucionalizadas
pero luego es borrada la huella de su origen, y advienen como "realidad"
absoluta y no contigente. De realidad producida (por el acuerdo intersubjetivo
que le asigna significado a las acciones y a quienes pueden desempeñarlas)
deviene "realidad" sin más: reificada, la realidad producida de las instituciones,
se constituye en realidad a igual título que la realidad física o "natural". En este
proceso, es crucial el mecanismo de la transmisión intergeneracional o, lo que
es lo mismo, la socialización de los nuevos miembros en la enseñanza del
mundo social. Al ser transmitida, la institución borra su génesis social para ser
presentada, y luego representada, como "realidad".
d) Objetivada, la realidad socialmente producida de las instituciones, requiere ser
cubierta por un segundo manto de verdad. Las legitimaciones, desde la puntual
afirmación de verdad de una máxima hasta los grandes relatos que trazan los
universos simbólicos (religiosos, políticos, etc.), vienen a constituir una escritura
de "segundo orden" que afirma a la realidad con la nota de lo "justo" o "bueno".
Así quedan ligadas entre si las instituciones y los diversos órdenes
institucionales, afirmando un "mundo" correlativo a la "subjetividad" que
encuentra en él su identidad y sentido.
e) Tipificación, objetivación y legitimación constituyen los tres ejes de la producción
de la sociedad, vivenciable como realidad compartida. En su complemento, la
"socialización" de la subjetividad puede ser entendida como el aprendizaje de
las instituciones y la inscripción como una identidad en el mundo que los relatos
o universos simbólico proponen. El aprendizaje del mundo social -o lo que es lo
mismo, la inscripción como sujeto de la sociedad- encuentra su dispositivo
básico en la adquisición del "otro generalizado". La sociedad se hace presente
como intersubjetivo genérico y abstracto, como fondo de verdad y vigilancia para
todos los involucrados. Aduciendo el otro generalizado" el sujeto puede
aprenderse como "uno" entre otros, suspendiendo el "yo" en el "se" que debe
dominar todo aquel que quiera ingresar a un determinado mundo institucional:
¿qué debe saber "uno" en tal situación? Así, la sociedad se muestra como
realidad, con sentido, y en la que cada sujeto encuentra su nombre y sus
recorridos biográficos posibles.
f) En fin, todo el proceso culmina en la escena cotidiana, de la que parte Garfinkel.
Hecha la genética de la verdad asumida como realidad, la vida cotidiana queda
signada como el espacio en que las instituciones sociales se corresponden punto
a punto a las subjetividades que las desempeñan. El mundo está en orden: la
sociedad se reproduce y el sujeto encuentra el sentido.

d) FUNCIÓN
La función de la sociología no solo consiste en descubrir las causas y los hechos
sociales, como señala Comte, sino también mostrar la función de tales hechos en
la vida social.

La sociología es la disciplina intelectual que se refiere al desarrollo de un


conocimiento sistemático y confiable acerca de las relaciones sociales en general y
de los resultados de tales relaciones. Es la ciencia que se dedica al estudio
comparativo de las personas, grupos sociales, políticos, culturales y humanos cuyo
fin es explicar y concluir de los comportamientos observados las conductas que se
deriven de ellos para tratar de comprender y justificar científicamente la veracidad
de lo observado.

Por tanto, las funciones de la sociología no son tales desde un punto de vista
científico, si tales funciones se pudieran enumerar entrarían en el campo de la
manipulación política, dado que demostrar que una ciencia tiene funciones y son
enumerables no sería posible definirla como ciencia, sino como herramientas que
se usan para justificar en sí misma una ciencia que se justifique por sus
herramientas y no por sus justificaciones y resultados, lo que también es falso. Sí
puede hablarse de la función social de una determinada actitud en un contexto, de
la función que dentro de un grupo cumple la amistad, de la función de la familia y la
escuela en comparación con diversos países, etc. Enumerar todas las funciones
posibles es imposible, cada estudio es un objeto sociológico singular y susceptible
de ser una representación objetiva de la realidad.

La sociología es la única ciencia social que engloba a todas las actividades


humanas en general, convirtiéndose en un campo de estudio muy completo y
amplio. Como resultado, ofrece muchas oportunidades de especialización,
reflejándose en el trabajo de los sociólogos.

Normalmente, los estudiantes de sociología realizan los cursos que ofrezcan la


especialización que ellos desean compatibilizándolos con el aprendizaje de los
aspectos centrales de la disciplina. Estos son algunos ejemplos de campos de
especialización:

Economía, trabajo y organización


Para sobrevivir los seres humanos deben extraer materiales de su entorno.
Generalmente esto se refiere a la producción. Las personas dentro de la sociedad
cuentan con formas diversas de organización y métodos de tecnología con los que
facilitar y potenciar el proceso.
De hecho, aquellas sociedades en las que han profundizado más en estos aspectos,
han conseguido alcanzar el punto donde la mayoría de personas tienen un trabajo
en la prestación de servicios y menos, en la extracción o en el proceso de
comodidades. A día de hoy el trabajo está organizado a escala global,
mientras algunas sociedades sacan el máximo partido de esto, otras proporcionan
gran cantidad de mano de obra industrial barata. No obstante, no todo se mueve de
esta forma, hay otras sociedades que dependen completamente o en gran parte, de
la agricultura de subsistencia de su país.

Relaciones biológicas y sociales: la familia y el género


Las relaciones biológicas y sociales aparecen en la familia pero también existen en
una amplia variedad de formas. Adicionalmente, el proceso de la industrialización y
del cambio tecnológico ha desencadenado enormes consecuencias tanto en la
familia como en el hogar.
La industrialización significa la separación del hogar y el trabajo. Esto ha influido
enormemente en el desarrollo de las relaciones, basándose tanto en la clase de
trabajo o puesto como en la construcción social de las diferencias de género.

Identidad social: edad, clase, género y raza


El vivir y comunicarnos con otros seres humanos logra que desarrollemos nuestras
identidades personales, pero hay ciertas influencias marcadas por la reproducción
social de las instituciones y el resultado de la estructura de la sociedad. Para cada
individuo existe una familia, una serie de amistades y una comunidad.

También puede tener una religión, una determinada educación, un trabajo, ciertas
oportunidades de entretenimiento, etc. En todas las sociedades los jóvenes se
enfrentan al problema de desarrollar su identidad mientras eligen aceptar o rechazar
las ofertas culturales o sociales de la sociedad. A pesar de esto hay que tener en
cuenta que dentro de la “cultura” hay otras “subculturas” y otras reacciones que
toman una variedad infinita de formas.
Desigualdad social
En la medida en que los seres humanos debemos extraer de nuestro ambiente lo
necesario para vivir, se idean diferentes formas de organización y de tecnología
para facilitarlo, generándose las desigualdades. La desigualdad existe de todas las
maneras dentro de la sociedad, no existiendo a día de hoy evidencia de que la
igualdad social pueda ser alcanzada. A pesar de esto, el ser humano ha
considerado uno de sus principios esenciales la búsqueda de este cometido.

Normas sociales y desviadas


En todas las sociedades existen una serie de normas de comportamientos, así como
las formas de sanción si se intentan violar o si se llega a hacerlo. Todos los grupos
humanos cuentan con una serie de patrones normativos que en las sociedades a
gran escala se han logrado expandir a los sistemas legales. Sin embargo, las
prácticas no siempre se ajustan a los principios establecidos, a pesar de que
las aproximaciones sociológicas han intentado que la gente acepte las normas
establecidas.
Tras dicho análisis se ha definido que las funciones sociales de la educación son
las siguientes:
 Función de adaptación del individuo.
 Función de asegurar una continuidad.
 Función de introducir un cambio social.
 Capacitación profesional.
 Función económica.
 Función política.
 Función de control social,
 Promover un progreso humano.
2.-ESTABLEZCA DE LA SOCIOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN LO
SIGUIENTE:
a) SU DIFERENCIA CON PEDAGOGÍA SOCIAL.
La sociología de la educación es una disciplina que utiliza los conceptos, modelos
y teorías de la Sociología para entender la educación en su dimensión social. Suele
confundírsele con la pedagogía social, sin embargo, existen algunas diferencias
claras entre ambos términos.

Este tipo de sociología es una ciencia de la educación explicativa y descriptiva, que


pretende y tiene como objetivo principal intervenir en el proceso educativo. Al mismo
tiempo, la pedagogía social busca intervenir en los procesos educativos pero de
manera mucho más práctica. En ese orden, cada campo guarda sus diferencias a
partir de sus características de aplicación. Explicaremos entonces, las
características que definen tanto a la sociología de la educación como a la
pedagogía social.

En conclusión

En conclusión, la sociología de la educación es una ciencia teórica y formal, aunque


interdisciplinaria, que se concentra en las instituciones e interviene en los procesos
educativos para mejorar la sociedad. Mientras que la pedagogía de la educación es
una disciplina mucho más práctica y no formal, que se concentra tanto en individuos
normalizados como en personas o grupos con problemas de inadaptación,
marginación o exclusión social. De manera que, mientras que la primera es un
campo teórico abierto y bastante amplio, la segunda concentra su atención en la
solución y prevención de problemas sociales.

https://xn--sociologa-n5a.com/sociologia-de-la-educacion/
b) CARACTERIZACIÓN.
5 características de la sociología de la educación
1. El estudio sociológico es fundamentalmente moral, es decir, busca
perfeccionar la conducta del hombre como ser social y a su vez la mejora de la
sociedad. Este paradigma aplica también para la educación, sistema a través
del cual se busca mejorar moralmente al hombre y la sociedad.
2. Bajo ese objetivo predominantemente moral, la sociología de la
educación posee un carácter provocador y crítico que induce y orienta con sus
resultados cambios y transformaciones en la sociedad.
3. Pretende ser una disciplina explicativa y descriptiva, esencialmente,
frente a otras, por lo que básicamente es un campo teórico-crítico.
4. Concibe la vida del hombre en sociedad (la existencia de dos personas
ya marcan los requisitos mínimos para que haya sociedad) y en ese orden
analiza las posibilidades de mejora a partir de la educación.
5. La epistemología de la sociología de la educación es enormemente rica
en su marco teórico y metodológico. En otras palabras, tiene la posibilidad al
igual que la sociología en general de acudir a otras disciplinas para sustentar
su investigación.

c) OBJETIVO.
La sociología de la educación es una disciplina que utiliza los conceptos,
modelos y teorías de la sociología para entender la educación en su dimensión
social. Ha sido cultivada por los sociólogos que han tenido un interés creciente
por la educación y por los pedagogos que han pasado de recurrir casi
exclusivamente a la psicología, a un equilibrio entre ésta y la sociología.

El análisis sociológico del proceso de socialización y sus agentes, de las


relaciones del sistema educativo con los otros sistemas sociales; de las
funciones sociales de la educación de un sistema escolar, sus agentes activos
y relaciones sociales internas, con especial atención al alumno, al profesor, así
como de las contradicciones y procesos de reforma que son desarrolladas en
el sistema educativo.
Los objetivos de este analisis son:

Adquirir una visión de todos los temas relacionados con esta disciplina.
Facilitar al alumno un análisis de los dimensiones sociales de la educación
Compresión de las relaciones entre educación y sociedad
Familiarizar al alumno con el método sociológico
Conocimiento de los procesos sociales que se desarrollan dentro del aula.

Formación de una actitud crítica ante las influencias sociales de la educación.

http://pepeuclm3.blogspot.es/1388065000/objetivos-y-funciones-sociologia-
de-la-educacion/

d) FUNCIÓN.
e) Tras dicho análisis se ha definido que las funciones sociales de la
educación son las siguientes:
f)
g) Función de adaptación del individuo.
h) Función de asegurar una continuidad.
i) Función de introducir un cambio social.
j) Capacitación profesional.
k) Función económica.
l) Función política.
m) Función de control social,
n) Promover un progreso humano.
o) En las sociedades contemporáneas marcadas por una acelerada
transformación de los patrones culturales y profundas desigualdades en
las condiciones de vida generando fenómenos sociales muy complejos
que requieren de esfuerzos intelectuales que avancen en su compresión
y en la formación de alternativas orientadas a su atención.
p)
q) Sobre aquellos que están vinculados al ámbito de la educación que son
estudiados por la sociología a partir de dimensiones como la adquisición
de capacidades ocupacionales, de valores dominantes, de
conocimientos socialmente aprobados y de la socialización en la
distribución de jerarquías. Tales problemas son analizados mediante el
estudio de los sistemas escolares, la política educativa, la educación no
formal y su influencia en los diversos grupos sociales como: mujeres,
indígenas, jóvenes, empresarios, etc.
r)
s) El interés sociológico por la educación reside en sus características como
institución que constituye identidades y posiciones sociales que
condicionan la forma en que los individuos viven en sociedad, sus
actitudes y formas de interacción y sus oportunidades vitales. Cuando
hablamos de sociología de la educación también lo podemos definir
como macrosocial y microsocial,
t) Lo macrosocial refiere a la sociedad global, a las relaciones entre el
sistema escolar y la estructura económica, la estratificación social la
organización del poder político, las instituciones familiares y religiosas,
entre otros aspectos dela estructura social. Por su parte, lo microsicial
refiere a las relaciones en el aula, a la estructura y funcionamiento de
los grupos que conforman el contexto escolar.

2.-ELABORE UN ENSAYO CON RESPECTO AL TEMA.


“MODERNIDAD Y POSMODERNIDAD EN ADMINISTRACIÓN
EDUCATIVA”
http://www.redalyc.org/pdf/208/20811102.pdf
3.-INVESTIGUE Y DESARROLLE EL SIGUIENTE
CUESTIONAMIENTO:
¿QUÉ SE QUIERE DECIR CON REINSTITUCIONALIZACIÓN
EDUCATIVA?
4.-INVESTIGUE Y ELABORE UN ESCRITO CON RESPECTO AL
ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA HERMENÉUTICA.
El término hermenéutica, del griego hermeneutiqué que
corresponde en latín a interpretâri, o sea el arte de
interpretar los textos, especialmente los sagrados, para fijar
su verdadero sentido, según se señala en (Diccionario
Hispánico Universal, 1961) es un término afín al latín sermo,
que indica originalmente la eficacia de la expresión
lingüística. En consecuencia, la interpretación viene a
identificarse con la comprensión de todo texto cuyo sentido
no sea inmediatamente evidente y constituya un problema,
acentuado, por alguna distancia (histórica, psicológica,
lingüística, etc.) que se interpone entre nosotros y el
documento. El hermeneuta es, por lo tanto, quien se dedica
a interpretar y develar el sentido de los mensajes haciendo
que su comprensión sea posible, evitando todo
malentendido, favoreciendo su adecuada función
normativa y la hermenéutica una disciplina de la
interpretación. En relación con lo anterior, esta
investigación tiene como objetivo plantear algunas
precisiones conceptuales sobre la hermenéutica, continúa
con el desarrollo de la misma a través del tiempo y el
espacio y finaliza con ciertas consideraciones acerca de la
dinámica de la actividad interpretativa.
https://www.redalyc.org/pdf/410/41070212.pdf

Arráez, M., & Calles, J., & Moreno de Tovar, L. (2006). La Hermenéutica:una actividad interpretativa. Sapiens.
Revista Universitaria de Investigación, 7 (2), 171-181.

file:///C:/Users/gabri/Downloads/Dialnet-
LaHermeneutica-3070749.pdf
Introducción
La hermenéutica puede ayudar en la construcción de la
ontología, guiando y orientando su proceso de modo que
no olvide ni relegue los aspectos que son más relevantes
para el ser humano. En lugar de destruir la ontología, la
hermenéutica es un buen instrumento para construirla o
reconstruirla. Tal se ha visto en algunos casos de ese
intento, como son los de Gadamer, Ricoeur y Gilbert, que
abordaremos en este trabajo.
Pero, sobre todo, veremos que una hermenéutica analógica
puede ser aplicada con provecho a la ontología, en cuyo
seno ha surgido como un esfuerzo por evitar las posturas
unívocas y equívocas. Las equívocas quieren barrer con
todo intento de levantar una ontología, y han conducido a
un verdadero caos, en el que no hay a qué atenerse. Pero
tampoco se trata de recaer en la postura univocista, que
pretendía una ontología demasiado fuerte, demasiado
abarcadora y universal, la cual también ha caído ante los
embates de la crítica reciente. Se trata, más bien, de
levantar lo mejor posible una ontología débil, que aquí se
ve como una ontología analógica, digna compañera de la
hermenéutica analógica desde la cual se plantea. Se trata
de replantear y reconstruir la ontología, pero con una
presentación nueva y distinta de la que tuvo en la
modernidad, para superar las críticas que le han enfrentado
los autores posmodernos.
http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&p
id=S1870-879X2008000200004
https://anabaptistwiki.org/mediawiki/images/7/75/GRON
DIN%2C_Jean_%282008%29._Qu%C3%A9_es_la_hermen%
C3%A9utica-._Barcelona%2C_Herder.pdf
5.-HAGA UN APUNTE EN RELACIÓN CON EL ORÍGEN Y
EVOLUCIÓN DE LA COMUNICACIÓN.
6.-ELABORE UN ENSAYO CORRESPONDIENTE AL TEMA
“TRANSFORMACIÓN EDUCATIVA”
TEMA II.-ANÁLISIS SOCIOLÓGICO DE LO EDUCATIVO Y LO
ESCOLAR.
1.-DESARROLLE UNA MONOGRAFÍA CON RESPECTO AL
TEMA “ANÁLISIS SOCIOLÓGICO DE PROBLEMAS
EDUCATIVOS Y ESCOLARES”

Bibliografía

Arvon, H. (1972), Las etapas del pensamiento sociológico. Buenos Aires: Losada Beltran, M:(1979)
Ciencia y Sociología. CSI. Madrid Comte, A. (1980) Discurso sobre el espíritu positivo. Madrid:
Alianza (versión original 1842)
Durheim, K. (1976) Las reglas del método sociológico. Buenos Aires: La Pléyade. (Versión original
(1896) Giner, S. (1976) Para hacer sociología. Madrid: Teorema (1971) Sociología. Barcelona:
Península Mardones, J:M: Filosofía de las ciencias humanas y sociales. Barcelona: Anthropos.

Almudena MORENO MÍNGUEZ2 Ángel CARRASCO-CAMPOS3 Universidad de Valladolid


Departamento de Sociología y Trabajo Social

Salas Madriz, F. (2003). La administración educativa y su fundamentación epistemológica. Revista


Educación, 27 (1), 9-16.

Bunge, Mario. La investigación científica. México: Ariel, 1992. Chiavenato, Idalberto. Introducción
a la teoría administrativa. Colombia: MacGraw-Hill, 1995. Flores Ochoa, Rafael. Evaluación
pedagógica y cognición. Colombia: MacGrwHill, 2000.

https://www.feandalucia.ccoo.es/docu/p5sd4659.pdf

file:///C:/Users/gabri/Downloads/Dialnet-ElObjetoDeLaSociologiaHechoSocialYConsecuenciasNoI-
249250.pdf

https://es.quora.com/Cu%C3%A1les-son-las-funciones-de-la-sociolog%C3%ADa

http://www.carlosmanzano.net/articulos/Canales.htm