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ee 2 mi COrazg yaue a diggy > 1 eae A Matias Francisco, Por sus ojos de cielo, or... por ser Mati, mi nieto, INDICE La Ilegada de Ariel La propuesta del nieto Péjaros libres Buscando al culpable El visitante misterioso Hurgando en los recuerdos EI monigote EI final de “Amigo” Un flamenco perdido Yami corazén, gqué le digo? 21 31 45 71 87 99 109 119 125 La Hegada de Ariel efior, despierte! Hace rato que estoy a su lado, es, rando que reaccione. Di cosas incoherentes, entre quejidos y ayes... Pensé que estaba en peligro y, como nadie acudié a mis lar ‘mados, le traje un vaso de agua... Tome, le hara bien. —Gracias muchacho, pero no vivo solo. Esta Cora, mi empleada, segura- mente andaré en la huerta y no escuch6 nada. —Me parece que tiene mejor sem- blante, aunque su respiracién contintia agitada. Si no se opone, lo acompariaré hasta que se alivie. —zOponerme? Todo lo contrario y agradezco tu atencién, hace tiempo que nadie se ocupa de mi. En cuanto a mis Oe “ataques” mientras duermo, © més bien pesadillas, se repiten con frecuencia desde Bea hace afios, no me acuerdo cuantos, Cecé, sentado en el sillén en el que acostumbraba des- cansar cada dia en la galeria de su casona de campo, quedé Observando el expresivo rostro de ese muchacho de unos doce afios, mientras este acariciaba elperro, echado a sus pies. Los modales del joven atraparon su atencién agrada- blemente, pero équién era? Cecé no tard6 en preguntarle si se tra- taba de un forastero, puesto que nunca lo habia visto por el lugar. —éCual es tu nombre? El mio es Cecé... ¢De donde vienes? —Me llamo Ariel y vengo desde lejos. Pero estoy de “pasadita”, como se acos- Oe tumbra decir. Recorro el mundo ayu- dando a los abuelos, es mi especialidad. —{ Como sabes quién te necesita? Yo no te llamé y aqui estas. : —Mi jefe lo sabe y es suficiente. EI organiza mis viajes, aunque no soy el ‘unico, pues tengo muchos compafieros que hacen lo mismo. —