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acm 9) ae El federalismo en la construccién de los estados Hira de Gortari Rabiela NLA CONSTRUCCION DE LOS ESTADOS de la federacién me- xicana, la Uelimitacion de su territorio tuvo wna importancia crucial al concebirlos como entidades soberanas con voz y representaciGn; ello supuso una pluralidad de voces que abrié un campo inédito en la vide politica Al respecto, Edmundo O'Gorman sefalaba con particular agudeza ‘que en el origen de nuestros estados, desde la divisién territorial sancio- ‘nada por la primera repablica en la Constitucién de 1824 se especificaba luna nueva caracteristica: que los territorios adquirian una dimensién po- litica, Sefalaba O'Gorman; |a fjacin de limites precisos es indispensable puesto que las entidades itegrantes del territorio son personas jurdicas con derecho de soberania sobre la extension de su tertorio. En Ia colonia no fue lo mismo, y bas. taba la ennumeracién de las eabeceras, con la lista de pueblos, villas y tancherfas sujetos aellas... En cuanto a. a divisin del territorio epublicano, forzosa en sistemas consttucionaies -. encuentra siempre, exclusivamente su origen en la ley. ... En otras palabras: en la colonia trétase de una necesidad de hecho; en la Repablica de una necesidad de derecho, En la colonia las provineias surgen como resultado de fenome ‘os histéricos reflejadas sobre el terrtorioy reclaman un reconocimiento legal; en la Reptblica las entidades se erean o desaparecen por ministe. rio de la ey.! | Edmundo O'Gorman, Historia de las divsionesteritoriales de Mésico, 6 ed, tev. Coleccion Sepan cuantos..., 4 (México: Editorial Porta, 1983), 34 210 Hira de GortariRabieta Para llegar a esté definicién, un antecedente fundamental fue la cons- titucién gaditana, en la cual fue manifiesto un interés por adecuar el con- junto de los territorios de la monarquia con la representacién politica ciu dadana, ademas de hacer patente una légica de eficacia y racionalidad para reordenar el territorio a partir de una nueva divisién provincial.2 Por las disposiciones contenidas en la constitucién de 1812 se forma- ron las diputaciones provinciales y ante las Cortes, y ambas contribuyeron ‘de manera decisiva en la representacién y en la cohesién y afirmacién de intereses regionales y locales, por lo que los diversos tertitorios, en parti- ular en ultramar, fueron cobrando mayor importancia politica Asi, en la politica novohispana era cada vez més patente el interés por alcanzar una representacién, y en el caso de las diputaciones sus voceros buscaban resaltar y poner el enfésis en la riqueza y abundancia de sus re- cursos naturales, pero también en los niimeros de la poblacién arraigada en su territorio como una forma evidente de reforzar las querellas y alegatos de sus representantes, pero también acrecentar su importancia politica Algunos representantes novohispanos a las Cortes mostraron su pre- ‘ocupaciin, y de manera més evidente, aquellos de las provincias alejadas del centro del virreinato, reclamando se tomaran en cuenta los intereses legitimos surgidos en las intendencias y provincias que mas alli de Ia ca~ pital habfan ido madurando, por lo que merecian un trato distinto. Uno de los mas reconocidos portavoces de estos reclamos fue Miguel Ramos Arizpe, pues su labor en las Cortes y luego como diputado, hizo ppblicas muchas de estas inquietudes para demostrar la maduracfon de in- tereses locales y regionales asumidos a partir de un tertitorio definido. En tun escrito presentado ante las Cortes en 1812, seialaba que a su juicio, e1 Principal problema que agobiaba a la provincia que representaba, se res ‘mia en la necesidad de contar con un gobierno que tuviera un mejor cono- imiento del territorio sobre el que gobernaba. Seftalaba, ademas, que los hhabitantes de las porciones septentrionales mereefan un trato politico que aminorara los excesos de autoridad y de corrupcién a los que eran tan pro- lives tanto los militares, como la burocracia enviados por la corona.? 2 Ea los aicuos 10 y 11 dela Consttuién de Ciiz sc hace refercaci expliita ale titi, Incluso en el 11 se sefala, que mis adelante mediante una ley const, vidité el territorio, “Constitueion pli dela monargua espaol, cn Ma Jost Mats Lozano, Leislacion mexicana o colecton completa de las dspoiconer en tivasexpedidas desde la Independencia de la Repablica (Mexico: Imptenta del Comte: a ‘argo de Dublin y Lozano, hijos, 1876, 1:250; Concepcion de Cast La revolucon lbsfal 4 Jos municipios espaotes (1812-1868), Alianca Universidad, no. 249 (Madrid Alianca Editorial, 1979) 8. 2 Miguel Ramos Arizpe, “Memoria preseatada a las Cortes de Citi. 1°. de noviem- bre de 1812", en Discursos, memories einformes (Notas biogiicas ybibiogrfieas sen taciones de Vito Alessio Robles), ed. Miguel Ramos Arizpe (México: Unveridad Nacional ‘Autsnoma de México [UNAM], 1942), 25-100. El federalsmo en la consruccin de los extados 211 UNA INTERRUPCION EN LA ViA CONSTITUCIONAL La guerra de independencia contribuy6 a acentuar los regionalismos y a diferenciar atin mis los intereses y querellas, asf como los autonomismos. Lucas Alamin relataba cémo en las intendencias no se acataban las drde- nes del virrey y se aprovechaba el clima reinante para estar “en un estado casi de independencia del virreinato”.* Por otra parte, la separaciGn de la Nueva Espafia de la monarquia cerré el camino iniciado en Cadiz, aunque la ruta politica constitucional ‘mantuvo su vigencia y formé parte del proyecto para dotar al nuevo pais de una constitucién en la cual se hiciera evidente la presencia de intere- ses y poderes que se habjan ido aglutinando en algunos casos desde la segunda mitad del siglo XVIII y otros en la primera década del siglo pasado.’ Asi, en la formacién de los estados de la federacién, los poderes re- gionales formaron parte de un proceso en el cual las burocracias y apa- ‘alos politicos se afianzaron y se apropiaron de la representaci6n politica de los territorios que ocupaban. Diversos grupos locales y regionales fueron imponiendo una geograffa politica y una administracién territo- rial distintas, provocando tensiones entre las fuerzas que buscaban man- tener la centralizaci6n politica, sin olvidar algunas de las pautas del mo- delo anterior y aquellas otras, localizadas principalmente en la periferia, que buscaban afianzarse frente al centro y que eran més favorables al federalismo. Por todo lo anterior, es claro que el federalismo fue una respuesta politica incubada en la realidad novohispana tal como lo mostré, aos atrds, Nettie Lee Benson en un documentado trabajo. Por lo que el reto para nuevas investigaciones es analizar la realidad sociopolitica como tinica forma para entender la raigambre profunda del federalismo entre las élites politicas y no limitarse exclusivamente al campo de las ideas.” 4 Lucas Alamén, Historia de Méjico desde ls primeros movimientas que prepararon 1s Independencia en ei aio de 1808 hasta la época presente (Merica: Fondo de Culura Eco. nomic, Instituto Cultutal Helénico, 1985), 4472. 5 Stuart. Voss indica que dversosespecalsias del siglo XVII novohispano soste: nea que es en ese perfodo cuando las fuerza extemas Ia intervenciGn del momarea tae ton consigo diverss tipos de sociedad, creando na de tipo novohispano regionalmente Ierenciada, Swart F. Voss, On the Periphery of Nineteenth-Century Mexico. Sanore and Sinaloa 1810-1877 (Tucson: University of Arizona Press, 1982) n-tity 3. John Tutino, De ia insurreccidn ala revolulin en Mésico: Las bases sociales dela iolencia agraria, 1750-1940, wad, Julio Coldn, Coleccién Problema de Mexico, 661 (ME- eo: Ediciones Esa, 1990), 191-102, Un ntento importante es el trabajo de Joba Tutin ya citado 212 Mire de GortriRabila EL CAMINO AL FEDERALISMO: EFERVESCENCIA DE LAS PROVINCIAS Para poner en prictica una politica gubernamental que lograra instaurarse en el pafs, una vez separada la Nueva Espafia de Ia monarqu(a espafiola, ef ‘camino estaba plagado de dificultades y de novedades. Por una parte, en las provineias que gozaban de gran autonomia era manifiesta la tendencia centrifuga de los intereses regionales. Por otra, el cambiar de un sistema Politico unipersonal y monérquico, sin tradicidn de participacién, a uno Con representacién, elecciones, responsabilidad y division de poderes, ne fue un asunto sencillo.s En Ia convocatoria del 17 de noviembre de 1821 formulada por la sobe- ‘ana junta provisional gubernativa para formar las diputaciones provincia. les, en las formas de elecciGn, se acogian a las utiizadas por la junta central en 1809, esto es, electores de partido y de provincia, reconociendo una am- pia gama de intereses, voces locales y regionales, pero también mante. niendo las disposiciones vigentes durante los éltimos afos de la monarquia? En lo que se refiere al escenario politico, se encontraba un gobierno con pretensiones nacionales y que vivia con particular efervescencia, la beligerancia de los intereses locales y regionales, que buscaban impulsar lun proyecto politico que les permitiera mantener un control sobre su ter {orio con la menor ingerencia del centro, y que se justficaba dado “que en tun pafs tan vasto, con clima y condiciones diferentes, era imposible hacer frente a las necesidades provinciales con leyes uniformes”, ademés se “sostenia que Gnicamente los funcionarios locales podian entender los problemas regionales”.10 En estas condiciones se puede explicar, en parte, la debacle politica de Agustin de Iturbide por haberse enfrentado a los representantes provin. ales al clausurar el primer congreso constituyente, formado con el obje- tivo de elaborar una constitucién que permitiera gobernar con el acuerdo del conjunto de las provincias. Asi, el plan de Casa Mata del 1° de febrero de 1823 fue la expresién politica del malestar de las provincias por el des- potismo y Ia arbitrariedad del gobierno general.!! ‘Como lo ha sefalado Nettie Lee Benson ls provinces gozaan de un impresionante ara de independencia de ellas mismas. Entre ls provincia ms tadiesles coches tae Guadalajara, Oaxaca, Yucatin y Zacatecas, en Nettie Lee Benson, La Diputecion Phons ial y el feeraliomo mexicano (México: Bi Coleg de México, 1955), 406 100, Wenn. hime E, Rodriguez 0, “La Constitucion de 1824 ylaformacion del Estado meciosoe™ aes ‘oria Mexicana 40, no. 3 (enero-matz0 1991). 507-535, {Dublin y Lozano, Legisacisn mexicana, 1560-563, 10 Rodriguez, “La Constiucion de 1824", 518, 11 Benson, La Dipwacion Provincial, 107-108; Guadalupe Jiméner Codinch, ed, Planes dela nacin mexicana 1808-1830 (México: ll Lepslatra, El Colegie de Mctice, 1987), 143-144 lfederalismo en a consruccién de los estados 21 El plan de San Luis Potosi, proclamado meses después, el 5 de junio fue también un llamado para garantizar los derechos de las provincias ‘ponerse al dominio que ¢jercia la ciudad de MExico y la exigencia de qu, las fuerzas armadas garantizaran la voluntad de las provincias, las cual. en un compas de espera serian gobernadas por las diputaciones provincia les, atendiendo a que se reuniera un congreso constituyente.2 Varias de las provincias, después del derrocamiento de Iturbide, insis tieron en convocar a un nuevo congreso constituyente y celosas de su au tonoméa, rechazaron que la soberania residiera exclusivamente en el Con: reso general, y precisaron que aquella radicaba en las provincias y que ceada uno cedia una parte ante el Congreso general para legitimarlo.! Esta fue una medida, que buscaba evitar el escenario anterior, ya que «en el decreto de instalacién del primer congreso constituyente el 24 de fe. brero de 1822 se estipulaba: “Los diputados que componen este congreso, ¥ que representan la nacién mexicana, se declaran legitimamente consti. tuidos, y que reside en é1 la soberania nacional”. 4 Mientras tanto, 1a tensién lego a tal punto, que para mediados de 1823, en varias provincias se erigieron congresos constituyentes provin- ciales. Ante tal respuesta, el gobierno general trat6 de imponer el orden por la fuerza, pero algunas de las provincia, como Jalisco, apoyadas en las milicias locales amenazaron resistir Ia medida, por lo que se desistid yy se cedié en sus amenazas.!5 Los animos parecian cada vez mas caldeados y los peligros de con- frontacién no se disipaban del todo, hasta que el 2i de mayo de 1823, se convoeé a un segundo congreso constituyente, con el propésito de “resta- blecer la tranquilidad alterada por los movimientos y resoluciones de las Primeras autoridades de Guadalajara, prefiriendo las medidas de persua~ sin y convencimiento, a las de rigor y uso de las armas”.16 rovincias y a su respect ry garantizara alas provincis su éspontines voluntad” (At 40), “las provincias stan gobeintdas por sus dipuraiones por, vinciles mientras serena cl congreso" (AR. 80), en liméaez Codinach, Planes dela nation ‘mexicana, 199-200, "3 Rodiiguez, “La Consttucion de 1824”, 519, 14 Decreto del 24 de febrero de 1824 Instalacion del congreso: Bases constituciona- ‘es: Autridedes que han de ejercerlospoderes:Juramento de a regencia, en Dublin» La. zan0, Legslacian mexican, 1597 'S Tid, 520. El comentario de Nettie Lee Benson retata con nitdee el panoram: “México se hallaba dividido en provincias independientes, cada von de ls cules habla Io, ‘mado por completo el evidado desu administacion dentro de sus props (rontrst El jefe politico se habia convertido en el ejecutivo provincia, y la dipatacion provincial algen na habia asumido as funciones legislativas del gobicrno de ls provincia, y esto entcat todas ells en Benson, La Diputaciin Provinelal 121 "6 Decreto de 21 de mayo de 1823. Convocatoria para nuevo congreso, en Dublén y Lozano, Legilacin mexicana, 649-650, 214 Hira de Gort Rabicla Para apaciguar los énimos y disminuir el clima de tensiéa en los me- dios politicos, el soberano congreso constituyente atin en funciones, de- clar6 el 12 de junio, después de una sesién extraordinaria y en visperas de publicar la convocatoria para nuevas elecciones de un segundo con- greso que “el gobierno puede proceder a decir a las provincias estar el voto de su soberania por el sistema de repGblica federada, y que no lo ha declarado en virtud de haber decretado se forme convocatoria para nuevo ccongreso que constituya a ta nacién”.!7 En cuanto a Ia forma de constituir el nuevo congreso constituyente, se respet6 el acuerdo anterior que dio origen al primer congreso disuelto por urbide. Asi, las “Bases para las elecciones del nuevo congreso” mantu- vieron las formas de elecci6n fijadas anteriormente, al permitit la expre- SiGn de los distintos niveles territoriales y de las diferentes fuerzas, como también de los intereses locales y provinciales. Sobre esto dtimo, es im- Porlante sefalar que desde el primer congreso constituyente, se estipuld {que los diputados que formaran parte de dicho cuerpo legislativo, serfan ‘emunerados por las propias diputaciones provinciales, lo que en Ia priic- tica, los sujetaba a los congresos locales.* EL ACTA CONSTITUTIVA: UN TRIUNFO DE LOS FEDERALISTAS. En las discusiones para redactar el acta constitutiva se mantuvieron dos tendencias: una que buscaba imponer un federalismo més radical y otra que consideraba viable un modelo més moderado. En los debates, el asunto fundamental versaba acerca de en quién recaeria la soberanfa: en los estados en plural, o en la soberanfa general. Los més moderados opi- rnaban que para el establecimiento de una federacién, ambas partes debian ceder, tanto los estados como la soberania en su conjunto.!? 17 Orden. Voo del Congreso por le forma de replica unfederada, en ibid, 651 1 Decreto de 17 de junio de 1823. Bases para las elecloner del nuevo congreso, en ibid, 651-687. Asignacion de ditas a lox diputadon y medides para que se les paguen,€n ibid 610-611, 19 Despuis dela elaboracign del acta iva y su puesta en eirculacién ea impor tanie adecuar a todas las provineias que no costar com leisatrasconsitayentes 9 om tal propésio se convoca en enero de 1824 a Guanajeato, Meni, Michoacin, Puls, Queté- faro, San Luis Potos y Veracruz. Ala eval en poco ticmpo te afade Ia le para establecerla cn los estados internos de Occidente e interno del wore de orient. Decreto del de enero ‘de 1824. Ley para establecer lat leislaturasconsituyente prticalares, en ls provinces ‘que han sido decloradas estados dela federaion mesicana, que no las tenen enablet dda. ¥ Decrto del 4 de febrero del mismo ako. Ley para establecer las leislaturas cova: Inyentes de los Estados imernor de Occident,Interno del Norte « Incrno de Oriente, Dublin y Lozano, Legislacion mexicana, 690-692. El feralama en la contraccién dels exades 215 Ademis de las diferencias politicas practicas, es factible sefialar que las diferencias politicas doctrinarias respondieron a los orfgenes ideol6- ‘gico-politicos distintos: unos més identificados con el federalismo nortea- ‘mericano y que se diferenciaban de aquellos inclinados a un mayor re lismo y que mantenfan prudente distancia frente al vecino del norte. Pero fen ambas, por encima de Ia pureza del discurso, imperaron los intereses y el pragmatismo de la politica. En la practica, se fue imponiendo el re lismo, no sin dejar de hacer concesiones y compromisos, evitando un fe-