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LA IMAGEN FOTOGRÁFICA COMO CREACIÓN PLÁSTICA

La imagen fotográfica objeto estético.

Mónica Molina Saldarriaga

Magister en Estética.

Resumen

La imagen fotográfica ha sufrido una serie de transformaciones en cuanto a su

construcción, función y uso; acciones que le dan a la imagen fotográfica un status

quo social, documental, de memoria o estético y que se modifica de igual manera a

través del tiempo y las maneras como influye la imagen dentro de un grupo social

determinado.

Las trasformaciones a las cuales se exponen la imagen, devienen de una evolución

técnica, instrumental y conceptual de los procesos de perfeccionamiento de la esta,

los cuales responden a las necesidades, los intereses y los contextos en los cuales

se desarrollan y que obligan a tener un cambio en el pensamiento, el hacer y el

observar la imagen, en cuanto, su hacer pictórico, gráfico o fotográfico; aunado a

una trasformación alrededor de su función como herramienta de representación

social, documental o artística.

Este desarrollo de la imagen como herramienta de comunicación, pensamiento y

percepción de un grupo, demanda a través del tiempo la construcción de un

lenguaje propio, que le permite posicionamiento simbólico dentro de los grupos

sociales. Logrando así que las formas del lenguaje visual de la imagen pictórica y la
imagen fotográfica se consideren culturalmente como distintos; a pesar de tener

desde el contexto de la creación elementos compositivos e intencionalidades

narrativas similares.

Es por ello que la intensión de este artículo se enmarca en generar una reflexión

entre los elementos que le son propios a la imagen como objeto de configuración

de imaginarios, independientemente si se crea como imagen pictórica o como

imagen fotográfica.

Palabras cables: Fotografía, lenguaje simbólico, semiología.

Presentación

El estudio de la fotografía como disciplina aborda los problemas de su

creación más allá de los procesos instrumentales que intervienen en ella; por esto

los procesos creativos que derivan de su hacer y las formas de apropiación

culturales son objeto de reflexión de este escrito. Por consiguiente, el interés está

enfocado en realizar un ejercicio de acercamiento al análisis de la imagen que

permita identificar las cargas simbólicas que se le asignan a la imagen fotográfica,

y en aquella relación semiótica que entabla el espectador con dicha imagen;

situación que erige el statu quo de la imagen en un determinado contexto social.

Es a partir de este objetivo que la reflexión busca comprender el valor estético de

la fotografía en su relación como acto cercano a lo pictórico. Abordado desde el

estudio de la evolución de los instrumentos técnicos y conceptuales que

consolidan la imagen como lenguaje, ante lo cual es posible pensar que existe
una relación simbólica entre la cultura y la imagen fotográfica, en tanto a la

función que cumple en las diferentes esferas de un grupo social como objeto de

memoria y como objeto de creación.

Como eje estructural de desarrollo se establece un proceso de

contextualización teórica fundamentada en el pensamiento mediológico

planteado por Regís Debray. El cual hace referencia a las formas materiales e

instrumentales que le permiten a un símbolo establecerse en un grupo social

determinado, aunado a las reflexiones semiológicas que presentan Laura

González Flores, Walter Benjamín y Roland Barthes.

1. DE LA IMAGEN PICTÓRICA A LA IMAGEN FOTOGRÁFICA

Figure 1 Venus del espejo. Diego Velázquez, Hacia Figure 2 N° 18, HCW., c.1900 Paris. Impresión en
1647-1651. Óleo sobre lienzo National Gallery, Londres gelatina de plata. En Dupouy, Alexander. Fotografía
- Inglaterra. Erotica, Panamericana Editorial Ltda. 2007. Bogotá,
Colombia.

La imagen está ligada al sistema de representaciones que posee cualquier

grupo humano. Acontece como una herramienta que socializa y comunica los

diversos cambios que pueden sufrir las prácticas culturales en el desarrollo histórico

de estas. Este hábito lo que determina la manera en que las comunidades


construyen y replantean las formas instrumentales de producción de imágenes que

le permiten a las mismas consolidarse como registro de imaginario social y cultural.

Es así como, a partir del siglo XV, se evidencia un desarrollo técnico que

permite optimizar la construcción de la imagen pictórica y gráfica, actos que

pretende suplir el afán de los artistas de configurar la imagen plástica como una

mimesis del mundo, lo que conlleva a la implementación de una serie de

instrumentos que pretenden solucionar el problema de la representación.

Acercándose a la idea de semejanza que debía existir entre la imagen real y la

imagen pictórica plasmada, lo cual construía la idea que esta permitía el

entendimiento de la realidad circundante, hecho que configuró los primeros

elementos formales de la construcción pictórica1 y gráfica que se establecen como

hechos de la percepción de lo visual.

Figure 3. Ventana trasparente, Alberto Durero. Figure 4 Grabado que representa la cámara oscura
1530. Grabado. "transportable" diseñada y descrita por Betollo

1
Se entienden como elementos formales aquellos que construyen y componen la imagen: punto, línea, plano, proporción,
atmósfera, ritmo.
Dentro de esta búsqueda, que permitio el perfeccionamiento de los

instrumentos técnicos para el desarrollo de las imágenes pictóricas y gráficas, los

artistas se apropian de herramientas como las retículas de dibujo, los instrumentos

ópticos, la cámara lucida o la exitosa cámara oscura;2 los cuales funcionaron como

dispositivos que permiten la proyección directa de la realidad que se hace presente

ante los ojos, posibilitando calcarla sobre el lienzo o el papel. Gracias a estos

artilugios los procesos de representación se enriquecieron, al convertirse en el punto

de partida para la implementación de técnicas como la perspectiva y el esfumato, lo

cual hizo que la reproducción pictórica y gráfica fuera más cercana a la imagen que

ofrecía la naturaleza.

Es así como para los artistas del Siglo XV hasta el Siglo XIX, la consolidación

de estos nuevos parámetros de representación pictórica les permitió realizar

composiciones lineales, dibujos tonales e incluso imágenes tan cercanas a la

realidad que ratificaron su condición como cánones indiscutibles para la producción

de imágenes, en una aguda afirmación AAro Scharf nos dice:

A partir del siglo XV, por lo menos, comenzó a haber, como es sabido,

muchos otros ingenios, tanto mecánicos como lenticulares, cuyo objeto

era garantizar la reproducción de la naturaleza con la máxima precisión.

Se podrían hacer una larga lista de ellos, comenzando con ese ambiguo

mecanismo que describe Alberti, y con los oculares que muestran Durero,

2
Desarrollado por los astrónomos para analizar y elaborar gráficos de las formas estelares.
para terminar con la increíble variedad de artefactos que salieron del

cuerno de la abundancia industrial del siglo XIX” (Scharf, 1994)

Es entonces como en la primera década del siglo XIX, y a partir de la

experimentación físico-química, se propicia el perfeccionamiento técnico de la

cámara oscura y se optimizan sus facultades como instrumento para la captura de

imágenes, hecho por el cual se logran reproducir y fijar sobre papel imágenes

totalmente fieles a la realidad, que por sus características se asemejan a las

obtenidas a través de procesos litográficos o de grabado. Estas imágenes

producidas por medio de la cámara oscura fueron denominadas como vistas,

daguerrotipos, calotipias o dibujos fotográficos3; las cuales posteriormente y ya en

el marco del siglo XX reciben el nombre de fotografías bajo lo cual se definen el

objeto fotográfico.

Para finales del siglo XIX la nueva técnica se presenta como un instrumento

que promete ser un gran apoyo en los procesos de construcción de la pintura, dado

que la imagen fotográfica permite a los artistas dar solución a algunos problemas

de representación que se presentan en el hacer pictórico y gráfico, propiciando el

ahorro de tiempo realizando bocetos en campo y en el pago de modelos para

realizar estudios anatómicos artísticos.

3
Los pioneros de la producción fotográfica como Nipse, Daguerre o Thalbol son los encargados de nombrar
cada uno de los productos obtenidos en el ejercicio de la reproducción de imágenes, solo hasta 1839 y
gracias a la compra de la patente del invento por parte de la Real Académica de Ciencia y Tecnología de
Francia, se le da el nombre de fotografía a los procesos por el cual se capturan imágenes desde la cámara
oscura. Para mayor información ver (The Geroge Eastman House Collection, 2012)
Ante lo cual, aprovechando la facultad óptica, que posee la técnica

fotográfica bajo la cual se hacen evidentes detalles que el ojo humano obvia, los

artistas advierten la capacidad de develar fenómenos y formas más detalladas de

un sujeto o una escena gracias a estas imágenes, los cuales se convierten en

insumos para el proceso de representación pictórica o gráfica; esta acción establece

la primera relación entre fotografía y pintura. De todo esto Laura Gonzáles afirma

que: “Si la fotografía se inventa es porque ha surgido una necesidad creciente de

realismo que la pintura no resuelve satisfactoriamente” (González-Flores, 2005)

Por ello a principios del Siglo XX, esta técnica hace parte del libro de artistas,

a su vez que se consolida como el artefacto que posibilita realizar imágenes

miméticas de los sucesos que acontecen en el nuevo siglo. Dados a la posibilidad

de capturar imágenes en tiempo y espacio real, la fotografía se gana un statu quo4

como instrumento para la representación en el contexto social, despojando así a la

imagen pictórica y a la imagen gráfica de la tarea de imitar la realidad; dándole vía

libre para hacerse dispositivo para la idea, el pensamiento, la emoción y la expresión

desligándose así del cuerpo de la imitación.

A pesar de que la fotografía cierra entonces la brecha en torno al problema

de la representación de la realidad que ocupaba al hacer de la imagen desde el siglo

XV, asumiéndose como instrumento de representación de la realidad y de la

memoria social y de los hechos de un grupo humano; abre un nuevo problema para

la pintura, el cual está relacionado con la función que ocupará la imagen pictórica

4
Pron. [estátu-kuó])1 es una locución latina, que se traduce como «estado del momento actual»,
que hace referencia al estado global de un asunto en un momento dado.
en el Siglo XX en el contexto social, superando así el paradigma de la imagen como

lenguaje de la imitación y abriendo el problema al lenguaje visual, gráfico y pictórico

en sí mismo.

El replanteamiento de paradigma de la

imagen pictórica y la imagen gráfica, le

permite abrirse pasó a la evolución de sus

elementos gestuales a través del lenguaje

plástico, y no solo como simple ejercicio de

mimesis del mundo, situación que les permite

a los artistas enfocarse más en el desarrollo

de un lenguaje simbólico; lo que potencializa

la construcción artística de la idea del mundo

como hecho sensible, reflexivo, y expresivo,

ocupándose menos de la construcción

pictórica y gráfica a la luz de la representación

de la realidad, asignándole un nuevo statu quo


Figure 5 Entre bastidores, Robert Demachy.
1904, Pictorialismo.
como objeto estético y artístico dentro de un

grupo social. .

Así la superación del arquetipo en la concepción de la imagen, exige una

renovación de la mirada, bajo la cual se hace necesario generar otros parámetros

que intervengan en los procesos de construcción; acción que promueve un

replanteamiento del hacer artístico desde el contexto pictórico y gráfico que impulsa

las vanguardias en el Siglo XX. Este hecho que contribuyó en la eliminación de la


condición ilusionista de la imagen pictórica y gráfica al intentar reproducir la realidad,

fortaleciendo el camino para los procesos de abstracción de la imagen se

convirtieron en acciones del lenguaje visual.

Instaladas las prácticas fotográficas desde el hacer artístico en a principios

del siglo XX, dentro de los nacientes movimientos de vanguardia, y en el contexto

de la sociedad occidental, los objetos fotográficos se convierten en el mecanismo

de expresión para la creación y producción de ideas. Lo cual permite al artista

sobreponerse al hecho de hacer de la imagen un instrumento para la

representación, propiciando espacios que le dejan concretarse en el uso de la

imagen como herramienta para la manifestación de ideas, emociones,

pensamientos, y sentimientos.

Por consiguiente la imagen fotográfica establece, para los haceres de las

artes plásticas, otras maneras de observar gracias a su condición técnica, lo cual

permite capturar y conservar en una pieza bidimensional la representación de un

fragmento de espacio y tiempo al que se enfrenta quien utiliza el artilugio de la

cámara; construyendo una doble realidad desprendida de las distorsiones a las que

puede quedar expuesta una imagen en las manos de un pintor; acciones que le

conceden licencia para reconstruir la mirada ante la imagen pictórica y gráfica. La

fotografía por su parte, permite abrir la mirada a un lenguaje que interpreta la

realidad, que se fragmenta y se enmarca en ella, brindándole al observador la

posibilidad de entrar en estados de contemplación que pueden promover la

instalación de un recuerdo en la memoria, teniendo que enfrentarse inevitablemente

a la presencia del referente que proyecta la imagen fotográfica.


De esta manera a la imagen fotográfica

logra adjudicársele características propias del

objeto que está representado en su interior,

aislándola de todo estado de representación,

acción que le da al objeto fotográfico valor

propio. Es por eso que, en muchas ocasiones,

cuando la mirada se enfrenta a la imagen

desde una fotografía, no es la foto como

objeto lo que vemos, es el objeto mismo

representando lo que observamos. Así “Sea lo


Figure 6. Le Violon d'Ingres (El violín de Ingres),
Man Ray. 1924 copia posterior 1970.
que sea lo que ella ofrezca a la vista, y sea Gelatinobromuro de plata sobre papel. Museo
Reina Sofia, España.
cual sea la manera empleada, una foto es

siempre invisible: no es a ella a quien vemos” (Barthes, 1989). Es por ello que la

fotografía, en su facultad de imagen espejo, cobra importancia simbólica para quien

la observa, lo cual valida su status quo como objeto de activación para la memoria

y registro cultural.

No obstante, la etiqueta asignada a la fotografía como instrumento al servicio

de la naturalización de la realidad, es retirada por las vanguardias artísticas, pues

en ese momento el interés de artistas y fotógrafos versó en posicionar la fotografía

como un lenguaje de expresivo al mismo nivel de la pintura. Así la técnica ofrecía

una serie de posibilidades plásticas, a través de la exploración de las facultades

físicas (óptica) y químicas (procesos de laboratorio) que propiciaban la producción


de imágenes fotográficas las cuales superaban la acción de naturalización de la

realidad.

La experiencia fotográfica llevó también a generar procesos de reflexión

alrededor de la luz, el espacio y el tiempo, como conceptos fundamentales para el

hacer de la fotográfica, cavilaciones que permitieron la producción de imágenes con

gran contenido gestual y expresivo que fueron denominadas como fotogramas,

dibujos fotográficos o quimigramas; imágenes fotográficas en las cuales la acción

del azar, las facultades físicas y el tiempo de acción de los químicos fotosensibles

inciden en la producción de éstas, lo cual le permiten al artista renovar la intención

y el carácter de la fotografía como herramienta de producción y reflexión plástica,

generando un punto medio entre la pintura y la fotografía como imágenes de

representación.

A pesar de que estos procesos replantearon la instrumentalización de la

fotografía en sí misma, la imagen fotográfica conserva -hasta mediados del siglo

XX- un estatus social y artístico ligado a su papel como instrumento para la

simulación de una realidad. Es solo hasta después de la primera guerra mundial y

tras consolidarse nuevos movimientos artísticos, que la fotografía se permite un

espacio alejado del trabajo documental. La técnica fotográfica y sus producciones

adquieren un status quo como imagen estética, que le permiten desprenderse de

dicha práctica.
Se entenderá entonces que el statu quo asignado a la imagen fotográfica en

el siglo XX está determinado por la capacidad técnica que posibilita la reproducción,

dando vía libre para la masificación de la imagen como documento, como objeto de

culto o como cuerpo estético (designado por la capacidad de reproducir el objeto

artístico). En contravía, el statu quo que se construye alrededor de la imagen

pictórica y gráfica está más asociado a sus nuevos lenguajes de representación,

expresión y creación, ante lo cual se convirtió en cuerpo estético y artístico

confederado a producir una imagen cargada de expresión, sentimiento y el estímulo

visual.

En el fondo se puede

observar como a través de la

historia se dan una serie de

procesos significativos, bajo

los cuales se evidencia una

evolución en las maneras de

construcción, de consolidación

y conceptualización de la
Figure 7. Der Spiegel. Fotograma Nr. 1 László Moholy-Nagy, 1922 a 1928.
Impresión en gelatina de plata. Museo The J. Paul Getty - Los Ángeles, imagen pictórica, gráfica y
California. EEUU.

fotográfica; transformaciones

que van desde el desarrollo de los instrumentos que permiten perfeccionar las

maneras de forjar la imagen, hasta llegar al replanteamiento de la función que

cumple la imagen en un contexto social para la época y para el sujeto, pasando por

la consolidación de un lenguaje: en modo pictórica, en otro modo fotográfica.

Acciones que le ofrecen un status quo a la imagen en cuanto su función como


documento, objeto de memoria, o artefacto artístico-estético, estatus que se

consolida finalizando el siglo XX, permitiendo a la imagen una revolución de la

mirada, de la concepción, de la construcción en cuanto a imagen registro o imagen

expresión.

¿EL LENGUAJE DE LA FOTOGRAFÍA O LA FOTOGRAFÍA COMO

LENGUAJE?

Con la introducción de la fotografía y su capacidad para producir imágenes

que emulan la realidad, la imagen se libera del rol como instrumento de imitación

asignado en otro momento; acción que incentiva en los artistas la construcción de

una imagen al servicio de la expresión, la idea y el pensamiento.

Si bien, la fotografía cierra la brecha que hasta el siglo XIX problematiza el

hacer pictórico, en cuanto a su estado como herramienta para la representación

equivalente a la realidad; abre la puerta a un nuevo planteamiento para el hacer de

la pintura en el siglo XX, superando el paradigma de la imagen como simple

instrumento del lenguaje y la comunicación, por medio de la herramienta pictórica o

gráfica, inaugura una nueva reflexión alrededor del lenguaje pictórico en sí mismo.

Los problemas de la pintura estaban empezando hacer concebidos solo

en términos del lenguaje y no sólo en términos del estilo. Lenguaje que

hace referencia a la línea y plano, ritmo cromático, agregación y

desagregación, etc., es decir, términos que hasta ahora habían

considerado exclusivamente rasgos formales y que ahora cobren un


sentido nuevo: replantear la posibilidad misma de la representación

pictórica (Bozal, 1999)

Sin embargo, aun con la utilización del artefacto fotográfico como instrumento

que permite la captura de un estado real del objeto que se hace imagen, ésta se

niega a ser simplemente un instrumento de la representación, renunciando a su

estado servil del mimesis. Es en esta renuncia donde la imagen fotográfica se

convierte en herramienta para el pensamiento y la idea tal como sucede con la

imagen pictórica, paradigma bajo el cual muchos artistas y fotógrafos edifican una

serie lenguajes nacidos de las vanguardias, que se conjugan en una identidad

lingüística para la imagen, comenzando a configurar una sintaxis de la impresión.

Esta nueva forma de entender la imagen pictórica y fotográfica demanda que

el artista se concentre más en el desarrollo del lenguaje simbólico y expresivo dentro

de la construcción técnica, que en el hecho imitativo de la imagen. Gracias a esto,

la imagen fotográfica abandona su cuerpo de mimesis y reclama otro statu quo en

los grupos sociales, lo cual le permite afianzarse en otras formas del lenguaje

artístico.

De esta manera, el lenguaje bajo el cual se configuran las imágenes, dentro

de un círculo social; se compone de una serie de elementos sígnicos particulares,

que le confieren unas cargas simbólicas culturales y sociales; significados que

afianzan el roll5 que cumple la imagen para un grupo de sujetos en particular.

5
Se entienden que los roles, que asume la imagen dentro de una comunidad, están determinados por la función que esta
cumpla; desde su capacidad expresiva, creadora, comunicativa o acervo para la memoria. Este derrotero de funciones,
responde con mayor claridad a la imagen fotográfica.
Es por lo tanto que la consolidación de la imagen como lenguaje depende de

dos circunstancias que influyen en el observador; la primera está mediada por el

interés que este manifiesta por la imagen fotográfica y su contenido; y la segunda,

tiene que ver con las relaciones simbólicas que se establecen entre el observador y

los elementos inmersos en la imagen. Son estas acciones lo que le otorgan un statu

quo simbólico a la imagen, así mismo las que posibilitan estructurar los acervos

culturales que median en la lectura y la apropiación que hace el observador de esta.

Por lo tanto podremos decir que la imagen fotográfica se valida como acto

del lenguaje, en tanto admite visualizar las cosas en referencia a su estado

semiótico, así “El sentido o el significado es un querer decir” (Paz, 1982);

fortaleciendo el statu quo de la imagen como instrumento del lenguaje, en el

contexto de los niveles de comunicación sería pertinente preguntar ¿qué pasa

entonces con el desarrollo de esos procesos de apropiación simbólica en tanto a la

imagen como estado de expresión sensible del pensamiento?, ¿se hace necesario

entonces ratificar un lenguaje propio para la imagen, independiente de la técnica

bajo la cual se concibe y se construye la imagen?

Aunque ya existen algunos antecedentes con la calotipia, que conserva en

sus formas de construcción elementos propios del lenguaje plástico, éstas se

presentan ante el mundo como formas artísticas, a través del discurso que la expone

como una nueva alternativa para el lenguaje del arte. Ya que la selección, la

experimentación y la experiencia con los procesos foto-químicos que brinda la


técnica fotográfica, le ofrece a la imagen fotográfica y al objeto fotográfico mismo la

posibilidad de consolidarse como un elemento artístico.

Bajo la premisa en la cual la fotografía se consolida como lenguaje e

instrumento para la expresión artística, se desarrollan una serie de experiencias

técnicas alternativas para brindar color, incentivar la textura, posicionar las formas

composicionales y conceptuales dentro de la imagen fotográfica. Lo que permite

desarrollar procesos que superan el simple uso de la técnica argénica 6 e incentivan

el desarrollo de otras posibilidades dentro de la técnica que amplía el espectro a

nuevos lenguajes visuales7.

Encontraremos entonces escuelas como el Pictorialismo que se aúna al

camino de consolidación de la fotografía como lenguaje para el desarrollo del arte.

Ese fue uno de los primeros movimientos fotográficos que plantea una reflexión

consciente de sus fines y medios, y formuló una teoría concreta sobre la artistisidad

fotográfica, los fotógrafos pictorialistas no solo brindan a la imagen fotográfica un

lenguaje desde la plástica, a partir del desarrollo de la sintaxis de la imagen, sino

que también rompe el mito de la representación como único propósito del objeto

fotográfico.

6
Referente a la oxidación por efecto químico de las sales de plata.
7
Leyendo a Laura González podemos encontrar que el propósito esencial de las tendencias que señalamos pretendió
encontrar los recursos más idóneos para el manejo de la sintaxis fotográfica (la impresión) y así permitirle a la fotografía
acercarse a las corrientes pictóricas contemporáneas (desde el naturalismo hasta el impresionismo) para lograr alejarse
rotundamente de la imagen documental.
Debido a ello se produce un asentamiento de la fotografía como un instrumento

del lenguaje visual y expresionista, en donde se incentiva la construcción de la

imagen fotográfica como un hecho, donde el autor estructura la imagen desde la

selección, la apropiación, la reconstrucción y la interpretación de la realidad y no por

el acto mecánico del hecho fotográfico.

Encontraremos entonces que la imagen

fotográfica acontece en su proceso de dos

formas; por un lado el desarrollo de la

fotografía norteamericana, la cual se

concentra en el proceso técnico de la

captura en sí y en la exploración de las

posibilidades expresivas de la imagen

obtenida, y por otro lado la fotografía en

Europa está más asociada al desarrollo de

Figure 8. Tributo, George Seeley. 1907, Impresión en las vanguardias artísticas, ante lo cual
Platinum. Stockbridge, Massachusetts, United
States encontraremos imágenes donde es

evidente una ruptura de la función y las maneras de hacer técnico convencional,

permitiendo una apropiación y una exploración de toda lo que ofrece la técnica:

como las exploraciones fotoquímicas que se realizan en el laboratorio y fuera de él,

con lo cual se rompe el esquema y la concepción de la imagen fotográfica.

Las imágenes de esta época se caracterizan por su ruptura, exageración

o intolerancia de las convenciones artísticas y sociales. Lo que le permite


que haya una apropiación en el rol de la fotografía como género en sí

mismo (González-Flores, 2005)

La aplicación de la técnica fotográfica para generar nuevas maneras de

construir y concebir el lenguaje visual hecho que se denominaría como “La nueva

visión o la nueva objetividad”8 idea bajo la cual se configuran nuevos valores para

la figuración y percepción de la imagen fotográfica, adaptándolos a una nueva

visión del mundo, lo que brinda herramientas para desarrollar, no solo un proceso

técnico en la fotografía como instrumento, sino al mismo tiempo, la posibilidad de

generar reflexiones teóricas para pensar la imagen desde una nueva visión estética:

una “estética de la máquina, Laura González afirma que el manejo de la cámara y

sus cualidades mecánicas, lejos de ser un obstáculo para brindarle cualidades

artísticas a una obra para los vanguardistas se convirtió en una herramienta para

proponer una estética que

vincula y promueve las

cualidades de la mecanicidad

técnica como elemento de

reflexión.

Es evidente que existe un

lenguaje fotográfico que se

hace pictórico, purista,

expresivo y abstracto; lo que Figure 9. Primavera. Jorge Ortiz Cancino. 2014. El Retiro (Ant).
Colección Privada. Medellín - Colombia

8
Termino acuñado por Maholy Nagy, a principios del siglo XX a través de sus reflexiones en torno a las
nuevas formas de hacer y pensar la imagen.
conlleva a asignarle a la imagen fotográfica una “semiótica visual”. Así bajo la

premisa de la subjetividad semiótica que construye la fotografía, el lenguaje del arte

fotográfico se encuentran dos vías, la primera vía media el lenguaje visual de la

imagen fotográfica a través de los procesos de representación propio y puro de la

técnica; la segunda, evidencia una preocupación mayor por los procesos de

reflexión a nivel conceptual y teórico que ofrece la experiencia de la fotografía como

acción propiamente dicha.

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