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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA UNIVERSIDAD DEL ZULIA FACULTAD DE HUMANIDADES Y EDUCACIÓN DIVISIÓN DE ESTUDIOS PARA GRADUADOS ESPECIALIZACIÓN: ADMINISTRACIÓN DEPORTIVA

PARA GRADUADOS ESPECIALIZACIÓN: ADMIN ISTRACIÓN DEPORTIVA CREACIÓN DE UN LABORATORIO DE ACT IVIDAD FÍSICA PARA EL

CREACIÓN DE UN LABORATORIO DE ACTIVIDAD FÍSICA PARA EL PERSONAL

DE OFICIALES DEL INSTITUTO AUTÓNOMO POLICÍA DE MARACAIBO

Trabajo especial de grado para optar al título de Especialista en Administración Deportiva

Autor:

Lic. Orlando Arango Vásquez

C.I. Nº 13.758.281

Tutor:

Dr. Alfredo Pirela Prieto

CI. Nº 2.882.438

Maracaibo, Febrero 2010

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2

3

3

4

DEDICATORIA

A

mi esposa, por creer en mí y ser mi inspiración.

A

mis hijos, por ser mi vida y motivo de superación.

A

mis padres, a quienes les debo todo.

A

mis hermanos, por brindarme su comprensión.

Y

a todos mis familiares y amigos, que de una u otra forma me brindaron todo su

apoyo y colaboración para alcanzar esta meta.

5

AGRADECIMIENTO

Ante todo a Dios Todo Poderoso.

A

todos mis compañeros,

A

todos mis profesores

Y

a todas aquellas personas que me brindaron su apoyo de una u otra forma.

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Arango Vásquez Orlando. CREACIÓN DE UN LABORATORIO DE ACTIVIDAD FÍSICA PARA EL PERSONAL DE OFICIALES DEL INSTITUTO AUTÓNOMO POLICÍA DE MARACAIBO. Trabajo especial de grado para optar al título de Especialista en Administración Deportiva. La Universidad del Zulia. Facultad de Humanidades y Educación. División de Estudios para Graduados. Maracaibo 2010. 150.p.

RESUMEN

El propósito de este trabajo fue generar un conjunto de lineamientos para la ceración de un laboratorio de actividad física para el personal de oficiales Instituto Autónomo Policía de Maracaibo, para tal efecto se partió de una investigación descriptiva, de campo, con un diseño no experimental transeccional, La población asumida fue de 1200 Oficiales de Policía de esa institución, de los cuales fueron seleccionados aleatoriamente 93 como informantes. Para recoger la data se empleó la técnica de la encuesta y como instrumento una escala de múltiples opciones de respuesta conformada por 23 ítems, la cual fue validada por 5 expertos y establecida su confiabilidad mediante el procedimiento de test – retest, sobre una muestra alterna de 20 sujetos no pertenecientes a la muestra asumida. Los datos se procesaron electrónicamente, utilizando la hoja de cálculo Excel bajo ambiente Windows. Las conclusiones permitieron establecer que el personal de oficiales es en un número significativo masculino, casado, con estudios universitarios de carreras cortas, entre 32 y 36 años, que realizan pocas actividades de acondicionamiento físico, con antecedentes familiares de hipertensión y obesidad, que valoran la preparación física como parte primordial de su trabajo a pesar de no realizar actividades de este tipo de manera formal y consuetudinaria, pero están dispuestos a participar de concretarse en la institución donde laboran un programa para atender estas carencias, por lo cual se concluye que es necesario la creación a la mayor brevedad posible un Laboratorio de Actividad Física para este personal . Como consecuencia de estos resultados se desarrollaron unos lineamientos estratégicos gerenciales destinados a la creación de tal unidad.

Palabras clave: Laboratorio, Actividad Física, Instituto Autónomo Policía de Maracaibo Email: deprimera15@yahoo.com

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Arango Vásquez, Orlando. CREACIÓN DE UN LABORATORIO DE ACTIVIDAD FÍSICA PARA EL INSTITUTO AUTÓNOMO POLICÍA DE MARACAIBO. La Universidad del Zulia. Facultad de Humanidades y Educación. División de Estudios para Graduados. Especialidad Administración Deportiva. Febrero 2010.

ABSTRACT

The purpose of this study was to generate a set of guidelines for the maceration of a laboratory exercise for the staff of police officers Autonomous Institute of Maracaibo, for this purpose was based on a descriptive, field, with a non-experimental transactional , assumed the population was 1200 Police Officer of the institution, of which 93 were randomly selected as informants. To collect the data we used the survey technique and an instrument a multi-scale response options consisted of 23 items, which was validated by 5 experts and established its reliability by the method of test - retest on a sample AC 20 subjects outside the sample taken. The data were processed electronically using the Excel spreadsheet under Windows. The findings helped confirm that the official staff is a significant number of male, married, college career short, between 32 and 36, who have few fitness activities, family history of hypertension and obesity, that value fitness as a major part of his job despite not engage in this type of formal and customary manner, but are willing to participate to be translated into the institution where they work a program to address these shortcomings, it was concluded that it is necessary building as soon as possible a Laboratory of Physical Activity for these personnel. Following these results, a strategic management guidelines for the creation of such a unit.

Keywords: Laboratory, Physical Activity, Police Autonomous Institute of Maracaibo. Email: deprimera15@yahoo.com

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ÍNDICE GENERAL

DEDICATORIA AGRADECIMIENTO RESUMEN ABSTRACT ÍNDICE GENERAL ÍNDICE DE TABLAS ÍNDICE DE CUADROS ÍNDICE DE FIGURAS INTRODUCCIÓN.

CAPÍTULO I: EL PROBLEMA Planteamiento del Problema ……………………………………………………

Formulación del Problema ……………………………………………………….

Objetivos de Investigación Objetivo General Objetivos Específicos …………………………………………………………. Justificación de la Investigación

…………………………………………… Delimitación de la Investigación ………………………………………. ……

……………………………………………………

………………………………………………………………….

CAPITULO II: MARCO TEÓRICO

Antecedentes …………………………………………………………. ………

Bases Teóricas………………………………………………………………….…

Sistema de Variable

……………………………………………………………

CAPÍTULO III: METODOLOGÍA

Tipo de Investigación …………………………………………………

Diseño de la Investigación ……………………………………………………….

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19

20

20

20

20

22

23

28

76

78

79

9

Técnicas e Instrumentos de Recolección de Datos …………………………

81

Validez de los Instrumentos

……………………………………………………

83

Técnicas de Análisis de la Información

……………………………………….

84

Procedimiento de la Investigación

…………………………………………….

84

CAPÍTULO IV: RESULTADOS

886

CONCLUSIONES

…………………………………………………. ……………

109

RECOMENDACIONES

…………………………………………………………

111

CAPITULO V ……………………………………………………………………

113

Propuesta…………………………………………………………………………….

113

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

…………………………………………

143

10

Tablas

ÍNDICE DE TABLAS

Pág.

1 Condición de Género…………………………………………………….

86

2 Distribución por edad……………………………………………………

87

3 Condición Civil ………………………………………………………….

87

4 Nivel Educativo……………………………………………………………

88

5 Años en la Institución…………………………………………………….

89

6 Personas bajo su dependencia económica……………………………

89

7 Estatura……………………………………………………………………. 90

8 Peso………………………………………………………………………

91

9 Relación Talla – Peso…………………………………………………….

91

10 Antecedente familiares de riesgo……………………………………….

92

11 Padecimientos actuales………………………………………………….

93

12 Estrés Laboral……………………………………………………………

94

13 Satisfacción Laboral………………………………………………………

94

14 Hábitos de alimentación………………………………………………….

95

15 Preocupación por la salud……………………………………………….

96

16 Auto percepción de la salud……………………………………………

97

17 Importancia………………………………………………………………… 98

99

19 Valoración…………………………………………………………………. 101

18 Problemas ocasionales……………………………………………

20 Expectativas………………………………………………………………

102

21 Actividades físicas practicadas………………………………………….

103

22 Actividades físicas practicadas………………………………………

104

23 Nivel de acondicionamiento físico………………………………………

106

24 Participación………………………………………………………………. 107

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ÍNDICE DE CUADROS

Cuadros

Pág.

1 Índice de masa corporal…………………………………………

60

2 Operacionalización de la Variable……………………………….

77

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ÍNDICE DE FIGURAS

Figuras

Pág.

1 Organigrama reestructurado de Polimaracaibo………………………….

132

2 Estructura organizacional propuesta para el laboratorio………………

133

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INTRODUCCIÓN

En la actualidad, en la mayoría de las ciudades la cotidianidad de muchas personas dista mucho de ser activa. Prácticamente todos los grandes desplazamientos se hacen en por medio de vehículos automotores o por medio de sistemas de transporte masivo; luego, al llegar a la oficina o lugar de trabajo se sientan frente al computador por largos períodos, atienden llamadas telefónicas, conversan frecuentemente y realizan actividades de mínimo desgaste físico. Una vez llega el medio día almuerzan y descansan un poco, para a continuación seguir con la urgencias de cada día hasta llegar la hora de salida y regresar por los mismos medios de transporte a su hogar.

Se deduce de lo anterior la fuerte tendencia sedentaria que el alto desarrollo tecnológico a traído al mundo laboral de la era post industrial. Pero resulta que los seres humanos no están diseñados para llevar este tipo de vida, han pasado a ser sedentarios muy rápidamente y por eso, la falta de movimiento, el cigarrillo, el café y la dieta rica en carbohidratos, es decir, harinas y grasas así como de alcohol han dado como resultado un estado físico por debajo de sus reales potencialidades y a un número considerable de individuos propensos a enfermedades cardiacas como la hipertensión y, si a eso suma el estrés de la vida diaria, éstos se convierten en candidatos a un infarto o un derrame cerebral.

Por eso es de vital importancia sacar tiempo para realizar actividades físicas como caminar rápidamente, correr, escalar, montar en bicicleta, y otras similares. Estas actividades se hacían con frecuencia en el diario transcurrir hasta hace aproximadamente seis décadas, pero actualmente se ha tornado necesario encontrar sustitutos de éstas en el gimnasio con planes de acondicionamiento físico que se adapten a las necesidades y capacidades de cada quien.

El acondicionamiento físico general se trata de una rutina de ejercicios con la que se busca ejercitar distintos sistemas en el cuerpo, básicamente el sistema cardio vascular y el muscular; por tal razón, el trabajo de acondicionamiento físico debe hacerse bajo la supervisión de un especialista o instructor que vaya guiando el

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programa de acondicionamiento físico acorde con el estado físico general de cada persona.

Existen varios métodos de acondicionamiento físico y estos se adaptan a las capacidades personales. Entre la gente joven lo ideal es hacer rutinas de aeróbicos como cinta de caminar y bicicleta o spinning, luego seguir con una rutina de pesas en todos los sistemas musculares, tórax, brazos, abdomen y piernas. Igualmente si lo que se desea controlar el sobrepeso, se debe acudir a centros de acondicionamiento físico algunas sesiones a la semana y llevar una dieta adecuada bajo el control de un especialista en el área.

En lo que respecta a los cuerpos policiales, uno de los pilares para la capacitación de la fuerza policial es el plan de acondicionamiento físico, para que los Oficiales reestablezca su condición física y a la vez fortalezcan su estado de salud. El objetivo es que el futuro Oficial obtenga resistencia aeróbica, fuerza física a través de trabajos de brazos y pesas, y la natación como medida terapéutica y distensión, fundamentalmente psicológica, para que gane confianza en sus habilidades y a su vez haga una práctica intensiva de todas las partes de su cuerpo.

Desde esa perspectiva puede asumirse que una adecuada y racional preparación física, permite contar con un funcionario policial apto para soportar la arduas tareas que le son inherentes a su condición, y propicia la conservación de un personal sano; con destrezas y habilidades adquiridas en los diferentes programas de acondicionamiento físico, lo cual se traduciría, por extensión, en una mejor disposición y capacidad del individuo para el cumplimiento de las tareas asignadas.

Dentro de los planteamientos anteriores se inserta el presente trabajo orientado hacia el ofrecimiento de lineamientos estratégicos gerenciales para la creación de un Laboratorio de Actividad Física para el Instituto Autónomo Policía de Maracaibo, como una manera de expresar su responsabilidad social y acatar lo considerado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), El Estatuto de la Función Pública (2002), la Ley Orgánica del Deporte (1996), así como la Ley Orgánica de

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Prevención, Condiciones y Medio Ambiente de Trabajo (2005), entre otros instrumentos legales.

Para efectos de la presentación de este informe de investigación el mismo se estructuró en cinco capítulos. En el primero, se presenta el planteamiento de la situación problemática y la formulación del objeto de estudio, los objetivos a lograr, la justificación y la delimitación de la investigación.

En el segundo capítulo se ofrece una revisión de otros trabajos relacionados con la variable de estudio, también se fundamenta teóricamente y se operacionaliza dicha variable.

En el tercer capítulo, se indican las consideraciones metodológicas del trabajo, tales como: tipo y diseño de investigación, unidades de estudio, especificaciones del instrumento de recolección de datos, las técnicas de análisis y los procedimientos para el logro de los objetivos.

En el cuarto capítulo se presentan, analizan y discuten los resultados de la investigación, a la luz de los reportes teóricos y finalmente se someten a consideración las conclusiones y recomendaciones respectivas.

En el quinto capítulo se somete a la consideración una propuesta de lineamientos estratégicos gerenciales para la creación de un Laboratorio de Actividad Física para el Instituto Autónomo Policía e Maracaibo

Finalmente, se incluyen también las referencias bibliográficas y los anexos respectivos.

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CAPÍTULO I

El PROBLEMA

Planteamiento del problema

Las organizaciones como creación cultural surgieron cuando el hombre tomó conciencia de sus limitaciones para enfrentar los desafíos provenientes del entorno que limitaban la satisfacción de sus necesidades, en razón a lo cual están conformadas por un conjunto de personas debidamente estructuradas en una determinada jerarquía, a las cuales le son asignadas una serie de funciones específicas destinadas a alcanzar una serie de objetivos orientados al bien común, como lo establecen Hodge, Anthony y Gales (2008).

Quizás como plantean López y Acosta (2007), una de las primeras instituciones que surgieron en el escenario humano, fueron las orientadas al control del comportamiento colectivo, dentro de los cuales los cuerpos policiales ocupan puestos de relevancia, pues a pesar de no enfocar sus esfuerzos a la defensa de la nacionalidad, su razón de ser, apunta hacia las actividades preventivas y de control del comportamiento ciudadano. Para los autores citados, en el caso venezolano como el de muchos otros países, el Estado es garante de los derechos humanos, en cuyo cometido la función policial es primordial porque contiene el mandato de defender las libertades fundamentales y garantizar la seguridad ciudadana en una sociedad democrática mediante políticas y prácticas que sean lícitas y humanitarias.

En este sentido, los Cuerpos Policiales están presentes en la realidad nacional desde la época colonial, y como consecuencia, de las políticas de descentralización y transferencia de poderes, características, de la década de los ochenta, muchos municipios crearon sus propios Organismos Policiales.

En el caso específico del Municipio Maracaibo del estado Zulia, su cuerpo policial orienta su misión a garantizar el desenvolvimiento social, legal y pacífico, de la vida ciudadana, a través de la protección de las personas, al respeto de sus deberes y

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derechos, el resguardo de la propiedad privada y todas las funciones establecidas en la vigente ley, tal como se establece en la respectiva Ordenanza para su creación (2000).

A la fecha, su capital humano está conformado por 529 Oficiales, quienes después de cumplir con un riguroso programa de reclutamiento y selección para garantizar así un profesional de protección bajo una perspectiva ecológica humana, se insertan a prácticas laborales complejas y en ocasiones riesgosas para las cuales deben estar en condiciones físicas óptimas .

El Instituto Autónomo de Policía de Maracaibo, requiere para operacionalizar su misión, de un personal, no sólo apto académicamente, sino también, con comprobada salud mental, ética y altas aptitudes físicas, dadas las características de su trabajo. En este sentido para su escogencia, las aspirantes deben aprobar examen de conocimientos, médicos, psicológicos y acondicionamiento físico, en el entendido de que la salud es un estado de bienestar físico, mental, social y espiritual, que permite a las personas desarrollar al máximo sus potencialidades.

Llama la atención a la gerencia de esta Institución, que a poco tiempo de egresar de su academia los nuevos Oficiales, éstos en un lapso relativamente corto, aumentan significativamente su peso, mostrando además poco interés por mantenerse físicamente acondicionado. Posteriormente, un número representativo acude al servicio

médico por diversos problemas, entre ellos los más comunes son la hipertensión arterial

y la obesidad entre otros, tal como lo refleja el informe de la Dirección de Medicina de Emergencia del Cuerpo de Bomberos del Municipio Maracaibo (2005).

Con respecto al anterior planteamiento, cabe señalar que por muchos años la literatura científica ha reportado que la actividad física regular y sistemática, es uno de los mejores medios para mantenerse en óptimo estado de salud, evitar la muerte prematura y alcanzar una alta calidad de vida.

La situación señalada ha sido preocupación de las autoridades del Instituto Municipal Policía de Maracaibo, ante el elevado número de suspensiones médicas del personal de Oficiales, por lo cual promovieron con la colaboración de la Dirección de

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Medicina de Emergencia del Cuerpo de Bomberos del Municipio Maracaibo, a través del

Servicio de Clínicas Móviles, la evaluación durante el mes de noviembre del 2009, se

reflejó que de los 429 Oficiales examinados un 5.46% presentaron hipertensión arterial

instalada; otro 35.66% poseía sobre peso; 4.65% con peso inferior al estimado de

acuerdo a su talla, peso y sexo y en igual proporción fueron diagnosticados con franca

obesidad, datos estos recogidos en el reporte de fecha 05 de diciembre de ese mismo

año, realizado por la directora de ese ente Dra. Ángela Belloso.

Los resultados del estudio referido, ponen de manifiesto la urgente necesidad de

desarrollar un programa de intervención, destinado a promover la actividad física como

estrategia para incrementar integralmente la salud, la calidad de vida y maximizar el

desempeño laboral de los oficiales de Poli Maracaibo.

Derivados de los anteriores señalamientos, el personal del Instituto Autónomo

Policía de Maracaibo, presenta características tales como: Disminución de su

acondicionamiento físico, lo cual resta eficacia a su desempeño laboral, pues en

algunas ocasiones sus tareas requieren enfrentar situaciones extremas, para las cuales

la condición física, es una de las competencias claves.

Relacionado con el anterior planteamiento, se indica que en los institutos de

formación policial en la actualidad, de alguna manera se ha limitado la administración

de programas de Educación Física que contribuyen a la formación integral del futuro

policía, pero una vez egresados de dichas instituciones, como oficiales o agentes, no se

observa en ninguna de las distintas Comandancias Parroquiales y Unidades Especiales,

la existencia de un programa de acondicionamiento físico. Al respecto Chirinos (2006),

reconoce:

…….En la larga lista que presenta la casuística policial, en cuanto a procedimientos de enfrentamientos y actuaciones de funcionarios de la Policía Municipal con la delincuencia, se observa que en la mayoría de los casos, se encuentran presentes, entre otros factores, uno que se allá minimizado, como es, el de la poca capacidad de acción y reacción física del funcionario, que se evidencia entre otras, por la lentitud en sus reflejos motores instintivos, cuya reacción a tiempo le podría salvar la vida.

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Sobre esta consideración es necesario indicar que, una de las acciones en las que con mayor frecuencia se encuentran involucrados los funcionarios de la Policía, son las persecuciones a delincuentes avistados en flagrancia, como es el caso de los mal llamados “arrebatones”, donde el delincuente despoja de cualquiera de sus pertenencias a un ciudadano y se da a la fuga, en estos procedimientos que ocurren con frecuencia en la ciudad, el funcionario policial debe actuar con rapidez utilizando sus capacidades físicas, con el propósito de lograr la aprehensión de estos sujetos que atentan contra el bienestar de la ciudadanía.

Dentro de este mismo orden de análisis, se ha observado en el Instituto Autónomo Policía de Maracaibo, la carencia de políticas que promuevan el desarrollo de la práctica de actividad física en esta institución. La presente investigación surge entonces, de esa preocupación, así como la necesidad de gerenciar la salud de los Oficiales desde un punto de vista organizacional, a fin de controlar y promover a través de la creación de un laboratorio de actividad física en la Institución, entendido éste, como un área donde se atenderá tanto a los aspirantes como a los Oficiales en forma permanente; es decir, a todo lo largo de su carrera como funcionario público, encargado de brindar seguridad a todos los habitantes del Municipio Maracaibo.

Formulación del Problema

En virtud de lo anteriormente expuesto se puede establecer la necesidad de desarrollar la práctica del acondicionamiento físico permanente, para lo cual se requiere gerenciar su aplicación tomando como punto de partida aspectos tales como las necesidades de la organización, la participación de los Oficiales; también debe sumirse la disponibilidad de los recursos existentes en la Institución. Por estas razones se plantea las siguientes interrogantes:

¿Existe en el Instituto Autónomo Policía de Maracaibo, la necesidad de crear un Laboratorio de Actividad Física para sus Oficiales?

¿Cuáles serán las características y recursos de ese Laboratorio de Actividad Física para los Oficiales del Instituto Autónomo Policía de Maracaibo?

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¿Es realmente factible la creación de un Laboratorio de Actividad Física para los Oficiales del Instituto Autónomo Policía de Maracaibo?

Para dar respuesta a estas interrogantes y orientar la investigación se formula el problema de este estudio de la siguiente manera:

¿Se hace necesario la creación de un Laboratorio de Actividad Física para los Oficiales del Instituto Autónomo Policía de Maracaibo?

Objetivos de la investigación

Objetivo general

Proponer lineamientos estratégicos gerenciales que permitan la creación un Laboratorio de Actividad Física para el Personal de Oficiales del Instituto Autónomo Policía de Maracaibo.

Objetivos específicos

- Describir las características demográficas y antropométricas principales de los Oficiales del Instituto Autónomo Policía de Maracaibo

de los Oficiales del Instituto

Autónomo Policía de Maracaibo con respecto a la creación de un Laboratorio de

Actividad Física

- Determinar las necesidades y expectativas

- Generar una propuesta para la creación de un Laboratorio de Actividad Física para los Oficiales del Instituto Autónomo Policía de Maracaibo.

Justificación de la investigación

Esta investigación nace de la preocupación por uno de los problemas que actualmente está presente en el Instituto Autónomo Policía de Maracaibo, vinculados

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con la salud, sedentarismo y obesidad de sus Oficiales, lo cual es necesario atender con miras a incrementar la calidad de vida de sus funcionarios

Es aquí, donde radica la importancia de esta investigación que aspira instalar dentro de la Institución un espacio destinado a lograr que los Oficiales realicen permanentemente actividad física de manera organizada y supervisada durante toda su carrera, por lo cual es necesario generar una propuesta que oriente dicho proceso, es decir, se pretende establecer las líneas maestras para la creación de un Laboratorio de Actividad Física para el acondicionamiento permanente, donde se sentarán las bases de dirigir, controlar y organizar todas las acciones que contribuyan e integrar en los miembros del Instituto Autónomo Policía de Maracaibo, los conceptos de más apto, más fuerte y más inteligente, de acuerdo con los valores de la Institución.

Con la incorporación de este proyecto se realizará un aporte significativo de una nueva forma de gerenciar la actividad física en la Institución; así mismo, determinará el engrandecimiento, organización y mejora de los servicios de atención a los Oficiales, lo cual redundará tanto en su satisfacción como desempeño laboral. Por consiguiente este proyecto al ponerse en marcha estará generando valor a la Institución al investigar en el área de la salud, así como contar con unos Oficiales aptos, que mantendrán la estética corporal, la cual se traduce en mejor calidad de vida para brindar confiabilidad de seguridad a todos los habitantes de este Municipio.

Desde el punto de vista social este proyecto tendrá un impacto dentro de la Institución con la incorporación de los Oficiales a la práctica de actividad física, aportando así un mejoramiento significativo de su condición, lo cual es uno de los requerimientos primordiales que exige Poli Maracaibo.

Finalmente la implantación de un programa de actividad física permanente contribuirá también a que la Institución cuente con funcionarios físicamente aptos para cometer las múltiples desafíos de sus tareas, influyendo así en la confianza de sus habitantes sobre las competencias de los mismos y por supuesto beneficiándose de la Institución con el alto rendimiento de sus recursos humanos. Además es necesario destacar, que el modelo propuesto puede ser desarrollado en policiales a nivel del Estado y del país.

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Delimitación de la investigación.

La

investigación

se

llevó

a

cabo

en

el

comprendido entre marzo y noviembre de 2009.

lapso

comprendido

en

el

periodo

Desde el punto de vista especial la misma se realizó en la sede del Instituto Autónomo Policía de Maracaibo, ubicado en la Vereda del Lago, sector El Milagro, Parroquia Santa Lucía del Municipio Maracaibo.

Este estudio se encuentra inserto en el área de la gerencia deportiva, tomando como línea de investigación la organización y como tema de estudio los Laboratorios de Actividad Física.

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CAPITULO II

MARCO TEÓRICO

El marco teórico suministra el soporte conceptual de toda investigación, pues en el se analizan por un lado trabajos antecedentes sobre la variable en estudio a objeto de comparar resultados y, por el otro los aportes y referencias teóricas documentales que permiten interpretar los fenómenos observados en el estudio. Este segmento está constituido por la revisión de antecedentes, seguidos por el marco teórico, finalmente, la definición teórica y operativa de la variable objeto de estudio.

Antecedentes de la investigación

En primer lugar se consideró el trabajo de Virot (2002), titulado “Prácticas de actividad física y deportiva en el ámbito laboral: estrategias para su incentivo”, entrega una panorámica global de las prácticas de actividad física y deportiva en el ámbito laboral en Chile”. Para la consecución de este propósito emprendió indagaciones mediante tres estrategias metodológicas: encuesta nacional a empresas privadas como también a servicios públicos; grupos focales con trabajadores de diferentes sectores de la actividad productiva; y estudio de casos en tres empresas del país.

de las

prácticas de actividad física y deportiva en centros de trabajo de todo el país. El diseño metodológico del estudio contempló una aproximación extensa sustentada en el uso de diferentes técnicas.

El estudio tuvo un carácter descriptivo, y su objeto fue ofrecer una visión

Los principales hallazgos de la investigación demostraron que el 28% de las empresas privadas del país apoya programas de ejercicio físico o deporte, mientras que en el sector público dicho porcentaje alcanza el 54%. Este elemento, permitió establecer una línea de base para ayudar a mirar en perspectiva las percepciones, juicios y creencias de trabajadores y trabajadoras, que demandan de manera preferente espacios para el desarrollo de actividad física por sobre otras de índole deportiva.

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Este trabajo aportó información sobre el comportamiento de la variable en otros ámbitos internacionales, lo cual puso en evidencia la magnitud y relevancia del problema a investigar.

Se revisó en segundo lugar el trabajo de Paz (2002), de la Universidad Rafael Belloso Chacín, denominado “Creación de un laboratorio de actividad física de permanencia en el Colegio Universitario Dr. Rafael Belloso Chacín,” con la finalidad de crear un modelo organizacional que permita la creación del referido laboratorio. El estudio se correspondió según su finalidad con un proyecto factible, apoyado en una investigación descriptiva en su modalidad de campo, bajo un diseño no experimental, transeccional, descriptivo.

La población objeto de estudio se conformó por los estudiantes de primer y segundo semestre del área de formación cultural y deportiva de las siete carreras impartidas en la institución, en los turnos diurno y nocturno, sumando estos 1099 casos. Otro conglomerado poblacional se integró con 12 docentes del área deportiva, y un tercer conglomerado se estructuró con 66 miembros del personal administrativo de esa casa de estudios. Con los profesores y administrativo se trabajó con censo poblacional y de los alumnos se asumió una muestra aleatoria estratificada de 148 informantes.

Los datos fueron recogidos mediante la aplicación de tres instrumentos bajo un formato tipo Likert, con cuatro alternativas de respuesta, validados por expertos, calculándose su confiabilidad mediante el coeficiente Cronbach, obteniendo resultados de r = 0.92 para el instrumento de necesidades de los alumnos; 0.82 para el de la naturaleza de la planeación; 0.78 para los elementos organizacionales y 0.85 para el de factibilidad del proyecto.

Los resultados indicaron que los miembros de la comunidad universitaria del CUNIBE, consideran factible la propuesta la implantación de la propuesta de creación del laboratorio de actividad física, por lo cual se recomienda su aprobación y puesta en marcha.

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Este trabajo aportó evidencias sobre la necesidad de generar acciones destinadas

a

nivel organizacional el bienestar físico de sus miembros, así como orientaciones para

la

estructuración de la propuesta.

Un tercer trabajo considerado fue el de Saavedra (2003), titulado “La promoción de la salud y el deporte en los trabajadores de la Administración publica, caso Cabildo de Navarra”, cuyo propósito fue determinar los elementos que definen la necesidad de implementar un programa para la promoción de la salud, y el deporte para la cual se indagó la existencia y aplicación de estas actividades organizadas, se analizaron las estadísticas epidemiológicas, detectando las enfermedades de alto riesgo en el personal administrativo, así como el tipo de practica deportiva y su frecuencia.

La metodología seguida fue de tipo descriptiva, de campo, con un diseño tipo transversal descriptivo. Fue aplicado un instrumento tipo cuestionario conformado por 30 ítemes para el personal administrativo del Cabildo de Navarra, con preguntas cerradas y con varias alternativas con 10 ítems específicos para la consulta del área deportiva. Fue aplicado el coeficiente de Alfa Cronbach obteniéndose una confiabilidad de, 0.82 para el instrumento y fue determinada su validez mediante la técnica de juicio de expertos. La interpretación de los resultados se realizó a través de la aplicación de estadística descriptiva para cada uno de los ítemes, reflejándolos luego en cuadros de distribución de frecuencia y gráficos.

Concluyó que la administración publica del referido cabildo, debe incorporar al programa permanente de capacitación el componente de prevención y promoción de la salud y deporte, con el fin de concienciar al personal en relación a la salud integral; además favorecer las prácticas deportivas y recreativas para los trabajadores administrativos de acuerdo a estudios que permitan valorar sus condiciones físicas y determinar las líneas de trabajo a seguir.

medio

organizacional planes para la promoción y mantenimiento de la salud, dado que

Este

trabajo

puso

en

consideración

la

necesidad

de

abordar

en

el

26

trabajadores sanos estarán en capacidad de realizar un mayor número de aportes significativos a la productividad institucional.

Un cuarto trabajo abordado fue el de Contreras y Marín (2003) titulado Importancia de la Preparación Física en la función policial para los funcionarios de la Policía Metropolitana adscritos a la comisaría José de San Martín”, el cual se corresponde con una investigación descriptiva de campo, que tuvo como propósito la Importancia de la Preparación Física en la función policial para los funcionarios de la Policía Metropolitana adscritos a la comisaría José de San Martín.

El trabajo de campo se llevó a cabo con una muestra de 140 funcionarios policiales que laboran en la Comisaría “José de San Martín” del Municipio Libertador del Distrito Metropolitano de Caracas. Para la selección de la muestra se aplicó la formula aritmética propuesta por Sierra Bravo (1989). El estudio se determinó como proyecto factible, del cual se derivó un diagnostico que sustentó la propuesta.

Utilizó una escala tipo Likert como instrumento, la cual estuvo constituida por 7 ítems de preguntas cerradas y 1 ítems de pregunta abierta el que fue sometido a pruebe de validez y confiabilidad, cuyo resultado se realizo a través de las técnicas propias de estadística descriptiva, y representación grafica para sustentar las opiniones de los sujetos con respecto a la respuesta, reflejando los datos que tanto a nivel institucional como personal en la Comisaría estudiada no existe una cultura que apuntale hábitos de vida sana a partir del acondicionamiento físico.

Este trabajo resultó clave al llevarse a cabo en una institución similar a la objeto de estudio en esta investigación, lo cual le da un mayor poder de comparación y generalización de los resultados obtenidos. Además proporcionó ideas para la construcción de la metodología para abordar el fenómeno en cuestión.

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Consideración especial merece el trabajo de Sulbarán (2009), titulado “Programa de acondicionamiento físico supervisado para los trabajadores del VENETUR Hotel del Lago”, el cual de tipo proyecto factible y de campo con una población de 432 empleados de la organización hotelera y una muestra de 207. Como técnica se dispuso del cuestionario desarrollado por el Youth Fitness Test Manual (2000), especializado para programas de acondicionamiento físico. Para los resultados se dispuso de la estadística descriptiva.

Las conclusiones evidenciaron que los aspectos relacionados con la presión arterial y frecuencia cardiaca, fueron medidos y observados con algunas variaciones que se encuentran en individuos mayores de 40 años. Al determinar las necesidades de acondicionamiento físico de los trabajadores, luego de haber identificado las condiciones físicas y las circunstancias de salud que les caracteriza, fueron estructurados todos los esquemas de trabajo para las especiales necesidades y posibilidades que estos poseen en función al tipo de actividad más acorde. En cuanto al diseño del programa de acondicionamiento físico supervisado que permita mejorar la salud, la productividad laboral y la calidad de vida de los trabajadores la disponibilidad de la información obtenida a través de las mediciones, las consideraciones que como individuos en su estado de salud poseen, permitió configurar la plataforma de trabajo.

Con relación a la factibilidad para la aplicación del programa de acondicionamiento físico supervisado como una herramienta de medicina preventiva para los trabajadores (as) de la empresa VENETUR Hotel del Lago, los aspectos técnicos, operativos y económicos fueron estudiados y resulta plenamente factible que las necesidades presentes en cada segmento puedan ser cubiertas por la organización, sin embargo se estableció que el estudio de las proyecciones y requerimientos económicos correrá parte de la corporación hotelera dado que se trata de una inversión de cierta consideración. Este trabajo aportó marcos referenciales para la construcción del marco conceptual de referencia, así como ideas para la conformación de la propuesta derivada del estudio.

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Bases teóricas

Aproximación conceptual hacia términos relacionados con la práctica deportiva y el acondicionamiento físico

Al intentar fundamentar cualquier materia, se ha de establecer una sistematización

conceptual, epistemológica y práctica del campo de conocimiento objeto de estudio.

Será preciso, analizar los diferentes términos que se encuentran asociados a este

concepto y delimitar su contexto de desarrollo. En tal sentido a continuación se presenta

un deslinde conceptual de términos asociados con el acondicionamiento físico, variable

relevante en este estudio.

En la práctica de actividades físicas educativas se utiliza el movimiento organizado

y estructurado para conseguir una formación integral del sujeto. En función de las

características estructurales de este y la naturaleza de los objetivos a conseguir con el

mismo, se consideran diferentes manifestaciones de movimiento, presentadas en

forma de juegos, ejercicios físicos, gimnasia, deportes, y similares. Es importante tener

en cuenta, que la consideración y estudio de este tópico puede ser efectuada desde

perspectivas muy variadas, según sean los objetivos a determinar. En este sentido,

existe una vertiente anatómica o estructural, una vertiente fisiológica, una vertiente

psicológica, y una vertiente sociológica. Por tanto, la completa comprensión del

movimiento humano exige una visión global del fenómeno desde las aportaciones de

diversos campos científicos.

En este amplio espectro, que tiene como base y soporte común al movimiento, se

encuentran tanto la actividad como el acondicionamiento físico, en el cual, el

movimiento adquiere intencionalidad para el logro de ciertos propósitos, donde la

participación del plano físico o corporal es fundamental. Como señala Sánchez

Bañuelos (1996), la actividad física puede ser contemplada como el movimiento

corporal de cualquier tipo producido por la contracción muscular y que conduce a un

incremento sustancial del gasto energético de la persona. Este autor señala dos

parámetros esenciales a tener en cuenta en la consideración de las actividades físicas;

29

por un lado, lo cuantitativo, que hace referencia al grado de consumo y movilización de

energía necesaria para realizar el movimiento, aspecto que es controlado a través del

volumen, la intensidad y la frecuencia de dicha actividad y, por otro lado, lo cualitativo,

vinculado al tipo de actividad a realizar, así como el propósito y el contexto en el cual se

realiza.

Marcos Becerro (1999), citando a Casperson y colaboradores (1985, p. 69) señala

que:

actividad física no es otra cosa que un movimiento de

algunas estructuras corporales originado por la acción de los músculos esqueléticos, y del cual se deriva un determinado gasto de energía. El ejercicio físico supone una subcategoría de la anterior, la cual posee los requisitos de haber sido concebida para ser llevada a cabo de forma repetida, con el fin de mantener o mejorar la forma física.

La …

En consecuencia con lo señalado, la actividad física, como movimiento intencional,

está presente bajo diversas formas y, entre dichas actividades, cuando existe una

atención directa hacia la búsqueda de mejoras corporales, surgen nuevos conceptos,

tales como el de ejercicio físico, juegos, deporte, y similares.

Cuando las actividades físicas están orientadas bajo un propósito de mejora de la

estructura corporal en sí misma se llega al concepto de ejercicio físico. Tanto en las

actividades físicas como en los ejercicios físicos, la definición estrictamente física del

movimiento resulta ser excesivamente restrictiva y no abarca toda la complejidad que

dichas actividades contemplan. Según Grosser y cols. (1991), el ejercicio físico es un

movimiento que requiere un proceso complejo y orientado en un objetivo. Según estos

autores, los elementos definidores de los ejercicios físicos quedan centrados en tres

aspectos fundamentales:

1. Orientación consciente hacia un objetivo persiguiendo el cumplimiento de una

tarea motriz en la que los aspectos cognitivos figuran en un primer plano.

30

2.

Complejidad

de

condiciones

anatómicas

y

energéticas,

dirección y regulación fisiológica y cognitiva.

de

procesos

de

3. Presencia de retroalimentaciones constantes de los movimientos realizados, así como del resultado de la actividad.

Para completar estas argumentaciones y, coincidiendo plenamente con las apreciaciones de Martín (1995), es preciso que los objetivos pretendidos por los ejercicios físicos estén orientados a encontrar un fin en el propio cuerpo, ya sea mediante la mejora de la condición física, la recreación, la mejora de la salud o la rehabilitación de una función motora perdida.

También se hace necesario indicar que en la actividad física y su división cualitativa se encuentran presentes otras manifestaciones de actividades donde el componente analítico y estructural no cobra especial relevancia. Tal es el caso de las actividades lúdicas (juegos) y/o deportivas. Por tanto, frente a esta visión puramente estructural del ejercicio físico, se encuentran manifestaciones de actividades físicas donde el procesamiento cognitivo de la información y la elaboración de respuestas constituyen al sujeto en un elemento activo dentro de la propia actividad, de tal forma que es capaz de construir su propia capacidad de movimiento.

Otro concepto, que a pesar de resultar muy familiar no se deja acotar fácilmente, es el término deporte. En sentido estricto, el concepto deporte ha sido definido por diversos autores; según Cagigal (1975, p. 81), “deporte es juego (reglamentado), practicado casi siempre en forma competitiva y con ejercicio físico”. Según Parlebas (1988, p.42), lo define como “….conjunto de situaciones motrices codificadas bajo forma de competición e institucionalizadas”. Para García Ferrando (1990 p. 13), “….es una actividad física e intelectual humana, de naturaleza competitiva, gobernada por reglas institucionalizadas”.

31

A modo de resumen, se podría indicar que en el deporte se da ejercitación física

de carácter lúdico (juego) y agonístico (competición, lucha, esfuerzo), la

institucionalización hace que no se confunda con otros juegos que no son deporte. El

nivel de presencia de estas características va a permitir diferenciar el término deporte

de las actividades físicas y de las actividades deportivas recreativas. Así para García

Ferrando (1990), nadar puede ser un ejercicio físico realizado por recreo y placer,

mientras que si se realiza buscando un buen resultado en competencia con otros en el

marco de un campeonato oficial, se convierte en actividad deportiva.

Generalmente un buen número de personas; sin embargo, sigue llamando deporte

al conjunto de actividades ludo motrices, no competitivas, no sometidas a normas

estrictas, que no siempre tienen un desenlace en términos de victoria o derrota; es

decir, el concepto de deporte se hace abierto para abarcar las nuevas prácticas y las

actitudes que las personas adoptan ante ellas.

La actividad y el acondicionamiento físico como hábito saludable para la mejora de la calidad de vida.

La salud en los tiempos modernos se plantea como algo más que una lucha contra

la enfermedad, entendiéndola Antó y Martí, (1977, p. 64), como:

….el resultado de una agresión ambiental, de tipo biológico, físico- químico o psico-social y que, por tanto, el proceso generador de enfermedades está en función de una realidad social históricamente determinada que incide tanto en la calidad de vida como en la calidad del medio ambiente y de la cultura.

Desde la concepción de salud como el completo estado de bienestar físico,

psíquico y social establecida por la Organización Mundial para la Salud (O.M.S.), en

1960), se ha producido una reconstrucción de dicha definición con relación a considerar

el medio social donde se desenvuelve el sujeto, como una pauta primordial de atención

que eclipsa cualquier atención de la persona como individualidad. Bajo esta

perspectiva, es de destacar la definición aportada por diversos autores, en los cuales se

32

aprecia que la salud no es considerada exclusivamente en referencia a aspectos

relacionados con la enfermedad, sino que es un concepto claramente multidimensional,

donde el contexto social juega un papel preponderante.

De esta forma, Perea (1992, p. 68), destaca la salud como “…el conjunto de

condiciones y calidad de vida que permita a la persona desarrollar y ejercer todas sus

facultades en armonía y relación con su propio entorno”. Corbella (1993, p. 30), la

definió como “…una manera de vivir cada vez más autónoma, más solidaria y más

gozosa” y Rodríguez Martín (1995, p. 92), la consideró como “…el proceso por el que el

hombre desarrolla al máximo sus capacidades, tendiendo a la plenitud de su

autorrealización personal y social”. Esta dimensión social de la salud provoca una

pérdida de exclusividad de la misma por parte del sector médico y, por tanto, se ha de

convertir en un elemento de atención interdisciplinar tal como lo señaló la O.M.S. (1986,

p. 12).

Por su parte, Shepard (1995, p. 25), la define como:

….Una condición humana con una dimensión física, social y psicológica, caracterizada por poseer un polo positivo y negativo. La salud positiva se asocia con una capacidad de disfrutar de la vida y resistir desafíos; no está meramente asociada a la ausencia de enfermedad. La salud negativa se asocia con la morbilidad y, en extremo, con la mortalidad prematura.

Arnold (1988), en sus consideraciones sobre la salud apunta que este concepto es

un factor multidimensional que engloba aspectos físicos, sociales, intelectuales,

emocionales y espirituales que estructuran la personalidad. Teniendo en cuenta las

consideraciones de Casimiro (1999), se destacan una serie de características dentro

de este concepto:

a. Subjetividad, en la medida en que es difícil de definir y cuantificar;

b. Relatividad, ya que no existe un modelo fijo y absoluto;

33

d. Interdisciplinaridad, ya que todos los agentes sociales e institucionales tienen

responsabilidades en su promoción.

Por otra parte, la salud puede ser considerada desde varios puntos de vista. En

tal sentido, Marcos Becerro (1989), señala la existencia de los diferentes tipos de

salud:

a.

Salud física: relacionada con el buen funcionamiento de los órganos y

sistemas corporales.

b. Salud mental: relacionada con el buen funcionamiento de los procesos

mentales del sujeto.

c. Salud individual: estado de salud física o mental de un individuo concreto.

d. Salud colectiva: consideraciones de salud en una colectividad o grupo social

importante.

e. Salud ambiental: estado de salud de elementos de la naturaleza y otras

especies en relación con la especie humana.

Estrechamente unido a la salud y con una relación causa-efecto directa se

encuentra el concepto de estilo de vida, que se presenta al igual que la salud, como un

término subjetivo que aglutina diferentes aspectos. Según Soldevilla (2004, p.33):

….el estilo de vida de una persona está compuesto por sus reacciones habituales y por las pautas de conducta que ha desarrollado durante sus procesos de socialización. Estas pautas se aprenden en la relación con los padres, compañeros, amigos y hermanos, o por la influencia de la escuela, medios de comunicación, etc. Dichas pautas de comportamiento son interpretadas y puestas a prueba continuamente en las diversas situaciones sociales y, por tanto, no son fijos, sino que están sujetos a modificaciones.

igual modo que no existe un estado ideal de salud, no hay

tampoco estilos de vida prescritos como óptimos para todo el mundo. La cultura, los ingresos, la vida familiar, la edad, la capacidad física, las tradiciones, y el ambiente del trabajo y del hogar hacen que algunos

De

34

modos

apropiados.

y

condiciones

de

vida

sean

más

atractivos,

factibles

y

En este contexto, Henderson y cols. (1980, p. 79; citados por Soldevilla, 2004, p

37), definen los estilos de vida como “el conjunto de pautas y hábitos comportamentales

cotidianos de una persona”. En la misma línea argumental, Mendoza (1995, p. 72;

citado por Soldevilla, 2004, p.39), señala por su parte que el estilo de vida puede

definirse como “el conjunto de patrones de conducta que caracteriza la manera general

de vivir de un individuo o grupo”. Para Gutiérrez, (2000), la forma de vivir que adopta

una persona o grupo, la manera de ocupar su tiempo libre, el consumo, las costumbres

alimentarías y los hábitos higiénicos, son elementos configuradores de lo que se

entiende como estilo de vida. En estas definiciones aparece el concepto de conducta o

comportamiento y los hábitos frecuentes en la vida de las personas, siendo el deseo de

tener salud una de las aspiraciones más demandadas por el ser humano.

Por otra parte se hace necesario destacar que, los estilos de vida se aprenden

fundamentalmente en etapas tempranas de la vida de un individuo, son actitudes bien

definidas y una vez formadas son muy difíciles de modificar, razones por la que muchos

investigadores tratan de detectar los factores que influyen en su adquisición y

mantenimiento. En una revisión sobre los estilos de vida, Pastor (1995) resalta que las

actitudes referidas al estilo de vida de una persona está determinado por cuatro grupos

de factores, los cuales interaccionan entre sí:

a. Las características individuales, genéticas o adquiridas (personalidad, interés,

educación recibida).

b. Las características del entorno microsocial en el que se desenvuelve el

individuo (vivienda, familia, amigos, vecinos, ambiente laboral o estudiantil, grupos de

adscripción voluntaria).

c. Los factores microsociales, que a su vez moldean decisivamente los anteriores

(el sistema social, la cultura imperante en la sociedad, la influencia de los grupos

35

económicos y otros grupos de presión, los medios de comunicación, las instituciones oficiales).

d. El medio físico geográfico, que influye en las condiciones de vida imperantes en la sociedad y, a su vez, sufre modificaciones por la acción humana.

En este ámbito, Pastor (1995), señala entre las principales variables que forman parte de los estilos de vida saludables: los hábitos alimenticios, la práctica de la actividad y acondicionamiento físico, el consumo de tabaco, el consumo de alcohol, el consumo de drogas no institucionalizadas y medicamentos, la higiene dental, los hábitos de descanso, las conductas de prevención de accidentes, las actividades de tiempo libre, la sexualidad, las enfermedades de transmisión sexual, los chequeos médicos preventivos, la apariencia y los hábitos de aseo personal. También aparecen en ocasiones como variables de interés las conductas de auto cuidado ante la enfermedad, la compostura activa, los hábitos religiosos, el estrés, sus causas y su afrontamiento y los hábitos educacionales o de estudio.

De igual manera, los diferentes estilos de vida y todas las variables que los conforman generan un continuom que abarca desde estilos de vida muy saludables a estilos de vida nada saludables. La adopción de estos estilos de vida dará como resultado la consecución de una buena o mala calidad de vida.

A este respecto, Levy y Anderson (1980), consideran como indicadores de calidad de vida que se repiten con mayor frecuencia en los estudios sociológicos, los siguientes: salud, alimentación adecuada, educación, ocupación, condiciones de trabajo, condiciones de vivienda, seguridad social, vestimenta adecuada y derechos humanos. Se podría entonces pensar que, dichos elementos se encuentran asegurados en las sociedades más desarrolladas. No obstante, Generelo (1998, p. 53) apunta una separación entre los conceptos de calidad de vida y nivel de vida, señalando la no existencia de una relación directa entre ellos. El incremento del nivel de vida en las sociedades occidentales es responsable de la situación de un:

36

patológico que se podría llamar malestar de la

abundancia” que en ningún momento se puede relacionar con la calidad de vida. Señala este autor textualmente que “la ruptura de la supuesta identidad entre nivel de vida y calidad de vida hace que se ponga en duda que los indicadores objetivos de carácter cuantitativo sean los únicos que nos sirvan para marcar el grado de bienestar de las personas o de los grupos sociales.

estado …

La diversidad de elementos constituyentes de este concepto le hace difícil de ser

definido. Generelo (1998), citando textualmente a Setién (1993), define calidad de vida

como:

grado en que se satisfacen las necesidades humanas. En

los ámbitos geográficos y en las áreas concretas donde las necesidades queden más satisfechas, la calidad de vida será mejor; tal sociedad o tales áreas estarán más desarrolladas. En el caso contrario,

la sociedad o el aspecto concreto estará menos desarrollado y la calidad de vida será peor.

el …

Según Gutiérrez, (2000) existen diversas opiniones acerca de qué es la calidad de

vida y cómo alcanzarla. Para algunos, significa ausencia de problemas de salud; para

otros, es tener abundancia de tiempo libre para disfrutar de lo que deseen hacer.

También es entendida como el disfrute de medios económicos que permiten vivir con

las mayores comodidades. La calidad de vida incluye también el grado o satisfacción de

las necesidades psicofisiológicas percibidas de un individuo, y el grado en que el

ambiente es percibido como facilitador del funcionamiento de la persona, ya que como

dice Bain (1995, p. 104):

….lo que se ve y se oye depende de con quién se encuentran íntimamente relacionados, viéndose determinada la calidad de vida por el estilo de vida que cada persona o grupo decida experimentar.

La concepción global e integradora de salud como estado de bienestar físico,

psíquico, social y espiritual encuentra un paralelismo directo con el término calidad de

vida, siendo coincidentes en muchos aspectos, sin llegar a ser sinónimos. No se puede

concebir calidad de vida en ausencia del concepto salud. En consecuencia, se puede

37

señalar que los estilos de vida están constituidos por la adquisición de diversos hábitos que, por otro lado, pueden ser saludables o no saludables.

Los hábitos de salud y los hábitos de vida están íntimamente unidos, de manera que sería más apropiado hablar de hábitos saludables de vida. Coreil y cols. (1992; citados por Schalock y Verdugo, 2003), asocian los conceptos de hábitos saludables de vida, con el concepto de calidad de vida. Dawson (1994; citado por Schalock y Verdugo, 2005), por su parte considera que se debe dar un paso más allá del modelo salud- enfermedad y utilizar indicadores de un concepto de salud integral bio-psico-social. Será dentro de un entorno educativo como sería el caso de las academias de formación de policías en este caso, donde se podría intervenir en la generación de hábitos y conductas dirigidas a la creación de estilos de vida saludables, dentro de los cuales el acondicionamiento físico es indispensable.

Entre los hábitos que se consideran más favorables para la salud, Stephard (1984; citado por Schalock y Verdugo, 2003), contempla los de una alimentación correcta, una actividad física adecuada y unas pautas de descanso regulares y apropiadas. De la Cruz (1989; citado por Schalock y Verdugo, 2003), señala de igual manera como hábitos de salud el de una alimentación equilibrada, una practica del ejercicio físico frecuente, descansos y esfuerzos adecuados, las posturas corporales y la higiene personal. Estos hábitos de vida saludables que conducen a actitudes de estilos de vida positivos tendrán como finalidad incrementar los años de vida bajo unas adecuadas condiciones de calidad de vida.

Según Sánchez Bañuelos (1996, p. 85) surge “…el concepto de calidad de los años vividos, es decir, no considerar solamente el total de años de que vivimos, sino los años durante los cuales una persona es autónoma, está libre de enfermedades crónicas y puede disfrutar de la vida ”estés y dónde estés”.

38

Dentro de toda esta serie de factores que mediatizan la consecución de calidad de vida, la actividad física y el deporte contribuyen de forma decisiva al bienestar de la sociedad. No hay duda que una práctica de actividad física realizada de acuerdo con una frecuencia, intensidad y duración adecuadas está encuadrada dentro de los modelos o estilos saludables de vida. Por otro lado, es importante destacar que existen investigaciones cuyas conclusiones señalan que la práctica de actividad física establece relaciones significativas con otros hábitos saludables dentro del continuo de estilos de vida saludables.

Casimiro (1999), y Castillo y Balaguer (2001), ambos citados por Schalock y Verdugo (2003) encontraron una asociación directa entre el hábito de práctica física, buenos índices de condición física, adecuados hábitos de higiene corporal y alimentación equilibrada. De aquí que, en líneas generales, podamos establecer las siguientes relaciones entre la actividad física y los estilos de vida:

a. La actividad física está positivamente relacionada con la salud, principalmente

en los aspectos mentales, sociales y físicos de las personas.

b. La actividad física parece estar relacionada con otras conductas de salud tales

como los hábitos de fumar, la alimentación y la higiene. Si aumentamos la práctica de

actividad física, podemos influir en otros hábitos de salud.

c. Los años escolares representan un período crítico en el desarrollo de hábitos de

actividad física, y su posterior traslado a la vida adulta.

Por tanto, se hace necesario conocer cuáles son los factores que predisponen, facilitan y refuerzan la práctica de actividad y el acondicionamiento físico con el objetivo de que los jóvenes adquieran un estilo de vida activo y lo mantengan a lo largo del ciclo vital. Para Gutiérrez (2000), estos factores que influyen en la adquisición y mantenimiento de los estilos de vida saludables, se pueden agrupar en personales, psicosociales, grupales, sociodemográficos, culturales y ambientales.

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En definitiva, los hábitos de actividad física y los estilos de vida de los ciudadanos son elementos importantes del bienestar social y la salud de las personas, por lo que el ejercicio físico regular es positivo, tanto desde el punto de vista físico, como del mental y del social. De hecho, el deporte es percibido como la actividad de ocio que aporta mayores beneficios.

Pero además, “los ejercicios regulares no sólo ayudan a controlar el peso y el aspecto físico, sino que también eliminan la inactividad como factor de riesgo” como bien lo establecen Weinberg y Gould, (1996, p. 73). No obstante, hay investigaciones que asocian ciertos hábitos no saludables a otra serie de variables, fundamentalmente socioeconómicas, no encontrando relaciones con la práctica de ejercicio físico.

En esta línea de ideas hay que destacar que la práctica de actividad como del acondicionamiento físico es un hábito muy saludable, y que existen indicios de que puede llegar a ser en algunos casos un generador en sí de otros hábitos saludables. Por tanto, será preciso aumentar su promoción, sobre todo en el ámbito escolar, donde se consolidan muchos de los hábitos existentes en la edad adulta; no obstante, aunque el hábito de hacer ejercicio se ha instalado de forma clara en la sociedad, la mayoría de los trabajos de sondeo sobre los niveles de práctica físico-deportiva en la población constatan que, a medida que aumenta la edad, se produce una disminución muy significativa, siendo más acusada en las mujeres, como lo establece Sánchez Bañuelos

(1996).

A manera de resumen de todos los planteamientos anteriores, puede considerarse que la educación en actividades y acondicionamiento físico como promotora de salud se revaloriza dentro de nuestra sociedad. Su contribución puede llegar a ser determinante en la creación de hábitos positivos de salud, centrados fundamentalmente en la práctica regular de actividad físico-deportiva.

40

Condición física, “fitness” y salud corporal.

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (2008), existe una primera aproximación al concepto de Acondicionamiento Físico en la que cabría destacar que el acondicionamiento, como acción de acondicionar, debe preparar o disponer al sujeto, motivo de nuestra acción, de una determinada condición o aptitudes.

En el caso que nos ocupa, esa condición o aptitudes son físicas, de tal forma que el proceso de acondicionamiento debe llevarnos a conseguir o mantener un determinado estado de condición o aptitud física que, tal y como queda definida en el Diccionario de las Ciencias del Deporte (1992), tiene que ver con el nivel de cualidades o capacidades de resistencia, fuerza, velocidad y flexibilidad que se posean.

Son las habitualmente se conocen como las cualidades o capacidades físicas básicas, siendo éste el término con el que cual se hará referencia a ellas en tanto que el término cualidad indica un valor elevado, finalizado, de prestación y funcionamiento; mientras el término capacidad atiende a la potencialidad, a la posibilidad de desarrollarlas y a los procesos destinados a dotar de cualidad a las diversas capacitaciones a medida que se desarrollan.

De esta forma se puede afirmar sustentados en Mora (2005), que las capacidades físicas básicas son el término general que designa los diferentes factores que sustentan la condición física. Los diferentes niveles o grado de desarrollo que se pueden adquirir de esta condición y, por ende, de las capacidades que la conforman, suelen expresarse de dos maneras: por un lado, de una forma generalizada, mediante la cual se consigue un grado de condición física de carácter general, que atiende a unos grados básicos de desarrollo, a una actuación deportiva y, de actividad física general con un carácter amplio y polivalente; por otro lado, la específica, o aquella propiciadora de un desarrollo concreto y particular en relación con un deporte o una actividad física específica.

41

Para el referido Mora (2005), el proceso de acondicionamiento físico tiene una importancia que supera el estricto campo del deporte de alto nivel o de rendimiento. Sirve para la conservación, restablecimiento y mejora de la capacidad de actuación corporal y la salud de los sujetos. El proceso aludido, puede darse en dos ámbitos bien diferenciados: en el ámbito educativo, en la Educación Física escolar, en donde se ha de conseguir una mejora de las capacidades físicas, destrezas, posibilidades de movimiento, y demás, al mismo tiempo que posibilita y ayuda a una formación de hábitos y actitudes saludables para la vida. Esta línea está más cerca de lo que Devís y Peiró (2000), denominan paradigma orientado en la actividad física, sustentando que la actividad física puede tener una influencia positiva en la salud conlleve o no una mejora en la condición física.

Por otro lado, el proceso de acondicionamiento físico en el ámbito del rendimiento, denominado según Devís y Peiró (2000), paradigma centrado en la condición física, esta orientación destaca el producto, la condición física, la cual se obtiene mediante un proceso concreto, el de realizar actividad física.

Este proceso de acuerdo con los citados autores, se podría caracterizar por el desarrollo y mejora de las capacidades físicas, ya que debe ayudar a descubrir y desarrollar el placer por el movimiento; debería transmitir, en combinación con la vivencia práctica, el conocimiento de los efectos para el organismo de la actividad física, y la importancia que estas reacciones corporales pueden tener desde el punto de vista de la salud; ser un estímulo para convertir en costumbre natural de la higiene diaria la actividad física frente a la falta de actividad, ayudando si ya existen debilidades, fallos o perturbaciones corporales, a tomar medidas oportunas y dar el estímulo de seguirlas.

Por otro lado, el planteamiento de ejercitación y actividades físicas está resultando cada vez más atractivo en el ámbito recreativo, de aprovechamiento del ocio y de tiempo libre, debido al crecimiento del deporte para todos y la incorporación de numerosos colectivos a la práctica de la actividad física.

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El aumento, cada vez mayor, del interés por la práctica de los llamados deportes de la naturaleza (actividades náuticas, montaña, actividades al aire libre, entre otros), junto al auge del turismo deportivo; es decir, aquella forma de turismo que tiene como motivación intrínseca la práctica de una actividad deportiva, hacen que sean muchas las personas preocupadas por mantener un estado de condición física que le permita participar en estas actividades, sin que suponga por ello un riesgo para su salud, bien sea porque son actividades esporádicas, bien porque según los casos, es necesario tener una determinada condición física para disfrutar de ellas plenamente.

Las actividades físicas bajo esta orientación deben ir destinadas hacia la activación de determinados sistemas orgánicos, con objeto de mejorar o al menos mantener unos niveles adecuados en su funcionamiento, lo que lógicamente influirá en una elevación de la condición física.

Si analizamos el origen del término, el estudio comienza a complicarse, pues teniendo en cuenta que el mayor número de referencias bibliográficas establecen como primer concepto de condición física el de fitness (physical fitness), este último se presenta como complejo y controvertido. De forma genérica, fitness ha venido a designar “la vitalidad de una persona y su aptitud real para acciones que emprende. En este sentido, la buena condición física comprende todas las dimensiones de la personalidad y todos los campos en los que emprende una acción”, establece el Diccionario de las Ciencias del Deporte, (1992).

De una forma más específica, en el ámbito de la Educación Física y el Deporte, physical fitness tiene significaciones más concretas, teniendo en cuenta diferentes análisis de situaciones, diversos sistemas de valores originales (salud, rendimiento, bienestar, belleza,) y en función de distintos campos de referencia. Ello ha ocasionado una serie de conceptos de physical fitness tales como prevención de enfermedades, lucha para retrasar el envejecimiento, conservación y aumento de la aptitud profesional, optimización motriz, bienestar personal, recreación, autorrealización, socialización, y demás.

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Esta multitud de significaciones del término, hace imposible poder definir con

exactitud su finalidad. No obstante, hoy en día, dentro de la práctica de actividad física

supone un claro fenómeno social señala Miranda, (1991). De igual manera, Torres y

cols. (1999), en un trabajo de investigación sobre la delimitación conceptual de fitness

por parte de alumnos integrantes de la especialidad en Educación Física, demuestran la

amplitud y extensión de actividades a las que se asemeja este término, coincidiendo la

mayoría de ellas en calificarlo como bienestar físico, psicológico y social. Destaca en la

mayoría de las opiniones la posibilidad de vivir un estilo saludable propio, cargado de

singularidad.

Así mismo, Casperson y cols. (1985), Pate (1988) y Bouchard y cols. (1990), todos

citados por Salinas (2005), han intentado delimitar el concepto de fitness, partiendo de

las primeras definiciones dadas sobre el mismo. De dichas definiciones se podría

destacar las relaciones que se establecen entre el fitness y la capacidad para realizar

tareas de la vida diaria y de ocio o tiempo libre, en condiciones concretas y atendiendo

a sus efectos saludables. Colado Sánchez (2002), establece una clara distinción entre

los términos fitness y performance, refiriendo que el primero está centrado en la

consecución de mejoras fisiológicas con intenciones saludables, mientras el segundo

concepto busca un acondicionamiento con miras al rendimiento deportivo.

Siguiendo las aportaciones de Colado (2002, p. 13), fitness puede ser definido

como:

…la filosofía o sistema particular de entender la vida que pretende alcanzar un nivel adecuado de salud a través de un estilo de vida equilibrado, en el que el ejercicio físico moderado, personalizado y continuado cobra una importancia capital, aunque complementándolo con otros hábitos que potenciarán los beneficios que éste aporta.

De esta definición se puede desprender que el fitness no está vinculado

estrictamente al ejercicio físico, sino a un modo de comportamiento o estilo de vida el

cual incluye muchas facetas personales del sujeto, bajo el denominador común de la

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búsqueda de la salud. De esta forma, fitness integrará la propia concepción de salud en su dimensión global, incluyendo aspectos biológicos, psicológicos y afectivo-sociales.

Si se analiza la forma de entender la salud en el presente siglo, aparecen dos etapas bien diferenciadas como lo indican Devís y Peiró, (2002). La primera estaba ligada a problemas de higiene y condiciones de salubridad, y se ubica a principios del siglo XX, donde la sociedad empezaba a sufrir las consecuencias de la revolución industrial. En ella el ejercicio físico adquiere un papel terapéutico. La segunda, se origina con las mejoras del entorno social y cultural, sobre todo a partir de mediados de siglo. Las condiciones de vida van cambiando y el concepto de salud adquiere connotaciones de promoción de ambientes y estilos de vida saludables, lo que se traduce en el ámbito de la Educación Física en desarrollar una actitud positiva hacia la práctica de actividad física, con el fin de prevenir la aparición de las enfermedades modernas.

En la actualidad, los programas de fitness están orientados bajo una perspectiva de promoción de la salud que integra diversas dimensiones de la formación humana. Se busca el diseño de programas de ejercicio más individualizado, seguro y motivante, que genere en todo momento una fijación hacia la práctica. Para Salinas (2005), el ejercicio físico se pone al servicio del bienestar psíquico y social y así, el concepto de fitness desemboca en planteamientos que buscan un equilibrio entre componentes intelectuales, sociales, espirituales y físicos, a través de los cuales se adquiera el bienestar general o wellness. Este concepto hunde sus raíces en todas aquellas manifestaciones de comportamiento que contribuyen a mejorar el estado mental y afectivo de los seres humanos, revitalizando el espíritu y alcanzando una verdadera dimensión espiritual.

Conceptos tales como wellness, high-level o wellbeing suponen para Salinas (2005), otra nueva dimensión que se acerca más al ser humano en su máximo esplendor teniendo como denominador común la práctica adecuada de ejercicio físico y diversos hábitos saludables para el sujeto y su entorno. Por tanto, en estos conceptos

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se produce una mezcla entre el cuidado de lo corporal, la mejora cognitiva, las relaciones sociales y el cuidado del medio ambiente.

No obstante, dentro de esta filosofía del fitness como corriente pseudo filantrópica se esconde en muchas ocasiones una aureola marcadamente mercantilista, que aprovecha las necesidades hedonistas de la sociedad de consumo en la que estamos inmersos. Hoy en día se comercia con todo, y el ejercicio físico como agente de mejora estética es un producto de primera necesidad.

En esta línea de ideas, Torres (1999), señala que la preocupación por la imagen corporal ha provocado el surgimiento de multitud de corrientes y movimientos, en muchos casos auténticas modas, que mediante el ejercicio físico intentan elevar el nivel de salud y la calidad de vida. Destacan dichos autores corrientes definidas con voces anglófonas tales como el footing, jogging, stretching, aeróbic, gimfitness, diver-fit, o body building, que son términos relativamente introducidos en un mercado del cuerpo cada día más creciente y diversificado que lanza continuos productos compensatorios de la vida sedentaria los cuales giran en torno al fitness.

No obstante, el canon de belleza corporal implantado por los países más desarrollados adultera constantemente los planteamientos anteriormente expuestos. Junto al fitness o wellnes surgen manifestaciones enfermizas de adquisición de hábitos de vida que están dañando seriamente a diversos grupos de población de riesgo más vulnerables por su escasa capacidad de reflexión crítica sobre estos aspectos.

En sus orígenes, el physical fitness fue promocionado por practicantes de aeróbic, en su mayoría mujeres, que destacaban sus excelencias estéticas, logradas a través de una disciplina marcial en los hábitos de práctica física y dieta alimenticia refiere Vogel, (1999). De aquí surgirá el modelo de cuerpo atlético o “cuerpo fitness” que se asocia de forma errónea a un completo estado de salud.

46

La actividad física y la promoción de estilos de vida saludables

La salud se presenta como un fenómeno de creciente importancia y repercusión socio-cultural. Este creciente auge adquirido recientemente por la actividad física en relación con la salud es preciso que sea objeto de reflexión, ya que existen una serie de creencias o ideas que perturban lo que debía ser una correcta relación entre actividad física y salud. En esta línea de ideas, Pascual (1994), analiza toda una serie de concepciones que están potenciando la confusión en lo referente al fenómeno de la actividad física y la salud, las cuales se comentan brevemente a continuación:

En primer lugar, existe una creencia bastante extendida de que toda actividad física es beneficiosa para la salud, siendo preciso matizar de forma clara que existen muchas formas de planteamiento de este tipo de actividades físicas aunque todas ellas no conducen precisamente hacia la salud.

En segundo lugar, siempre se ha pensado que el único responsable en la búsqueda de la salud es el propio individuo cuando, por el contrario, existen toda una serie de contingencias de naturaleza económica, política y socio-cultural que ejercen un peso importante en este hecho.

En tercer lugar, se está asociando de forma errónea el ejercicio físico, la apariencia física y la salud. El llamado culto al cuerpo va directamente asociado con la salud, siendo preciso destacar en contra de esta afirmación el hecho del surgimiento de enfermedades (anorexia, bulimia, entre otras) asociadas a esta llamada buena imagen física.

En cuarto lugar, es de destacar el mercantilismo que rodea hoy en día a la salud como producto de consumo, que ha encontrado en la actividad física un producto de compra-venta con el cual se comercia en grado extremo. Debe tenerse en cuenta el surgimiento de los llamados clubes de salud, negocios que aprovechan la creciente

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vanidad social de la búsqueda de un cuerpo atractivo a costa de cualquier sacrificio, ajeno a una correcta actividad saludable y rodeada de la utilización de todo tipo de aparatos y productos químicos que aseguran una reducción de peso de forma inmediata.

En quinto y último lugar, destacar el papel negativo que están ejerciendo los medios de comunicación deformando constantemente la realidad. No olvidemos los reportajes publicitarios que ofrecen productos y aparatos de ejercicio presentados como milagrosos para adquirir la salud a corto plazo.

Toda esta serie de ideologías debe hacer reflexionar sobre la orientación crítica y reflexiva que ha de tener el planteamiento de actividades físicas encaminadas hacia la salud, fundamentalmente cuando se encuentran dentro de un contexto educativo como sería el caso de las academias e institutos para la formación policial.

Desde la óptica planteada, Devis y Peiró (2002), han podido comprobar como durante muchos años los profesionales de la preparación física centraron su atención en la obtención de un buen estado o forma corporal, mediante actividades específicamente diseñadas, convencidos de que tales cambios no eran posibles, en los últimos años se está comprobando como existe un enfoque más ecológico de la actividad física hacia objetivos relacionados con la adopción de estilos de vida saludables tanto en el plano físico como psicológico.

Una de las funciones principales del acondicionamiento físico institucionalizado es fomentar la incorporación de estilos de vida activos, así como propiciar el valor que tiene la práctica de la actividad física a lo largo de toda la vida en relación con la salud. De esta manera se logrará conformar individuos físicamente saludables, pues una persona físicamente educada es físicamente activa de manera permanente, conoce las implicaciones así como los beneficios de su postura comprometida con las actividades de este tipo valorándolas por contribución a un estilo de vida sano.

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De acuerdo con lo expresado por Devis y Peiró (2002), son diversos los estudios relacionados a nivel internacional y nacional que han evaluado los diferentes motivos que argumentan acerca de porqué realizan actividades físico-deportivas en su tiempo libre. Según la bibliografía utilizada por Torre (1998) y las conclusiones obtenidas por Casimiro (1999), se puede decir que entre las razones aludidas, además de divertirse y pasarlo bien, se encuentran las de mantener un buen estado de salud y mejorar la forma física. No obstante, este interés por mejorar el bienestar corporal no se ve correspondido con las bajas tasas de actividad física que se produce entre la población joven y adulta.

Esto es importante ya que lo que se argumenta en la segunda recomendación es que la participación frecuente en actividad continua de tipo moderado a vigoroso durante la adolescencia refuerza la salud psicológica, mejora el HDL del colesterol y desarrolla un buen tono respiratorio. Como así lo confirman investigaciones llevadas a cabo por Sardinha y Texeira (1995; citados por Heymsfield, 2005), donde se aprecia la relación positiva entre las actividades físicas y la disminución de los factores de riesgo de varias enfermedades crónicas como la obesidad, hipertensión, depresión y la diabetes.

Singer (1996; citado por Gutiérrez, 2000), abunda sobre el tema afirmando que la gente parece buscar una vida sedentaria y pasiva, dejando a un lado el trabajo y el ejercicio, estando satisfechos con llevar una vida fácil. También Berger (1996; citado por Gutiérrez, 2000) plantea algo semejante, no entiende cómo hay tan pocas personas practicantes de actividad física con suficiente intensidad y frecuencia, conociendo de antemano los beneficios derivados de tales hábitos. Se llega a la conclusión de que el conocimiento no siempre es consistente con la conducta; por tanto, parece que el disfrute personal, las reacciones emocionales, los hábitos y la conveniencia son determinantes en la conducta más importantes y poderosos que el conocimiento sobre los beneficios o consecuencias para la salud.

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El interés por esta área se centra en el papel que la actividad física tiene en la salud y el bienestar así como el fomento de estilos de vida físicamente activos. Tanto es así, que en el estudio Gente Sana 2000: Objetivos de prevención de enfermedades y de promoción de la Salud Nacional, desarrollado por United States Departament of Health and Human Services, en 1999, citado por Corbin y cols. (1999), se establecen unas recomendaciones que todos los profesionales relacionados con la actividad física y los jóvenes adolescentes deberían conocer, entre otros, se citan los siguientes:

a. Realizar actividades físicas con cierta intensidad durante tres o más días a la

semana, en sesiones de al menos 20 minutos de duración.

b. Practicar actividades físicas de intensidad moderada durante al menos 30 minutos y cinco o más días por semana.

c. Promover prácticas diarias de este tipo de actividades.

d. Emplear al menos un 50% de la clase de acondicionamiento físico en ejercicios

activos, que tengan que ver preferentemente con las actividades de la vida, al menos

tres veces por semana.

e.

Promover

en

los

centros

tanto

públicos

como

privados,

la

práctica

de

actividades físicas en el marco de la educación para la salud.

f. Proporcionar tanto a jóvenes como adultos, el acceso a espacios e instalaciones de actividad física fuera de las horas normales de colegio o trabajo.

Cabe destacar la opinión de Weinberg y Gould (1996, citado por Mora, 2005), para quienes el conocimiento y la creencia en las ventajas del ejercicio para la salud tiene un carácter motivacional, pero no predice la dedicación. Sin embargo y por el contrario; en el trabajo de Frojan y Rubio (1997; citados por Mora, 2005), se confirma la existencia de una correlación entre el estado de salud percibido, la práctica de ejercicio físico y el tiempo dedicado a la práctica deportiva. Aunque, no se establecen relaciones significativas entre la práctica de deporte y el consumo de tabaco, la frecuencia de salidas nocturnas u otros hábitos no saludables.

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De igual forma, Weinberg y Gould (1996; citados por Mora, 2005), recuerdan que,

a pesar del gran número de ventajas fisiológicas y psicológicas que ha demostrado

tener la práctica de ejercicio físico, sólo la mitad de los adultos que comienzan un programa mantienen su asistencia regular al mismo. Para Yang (1998; citado por Mora, 2005), la razón de esta contradicción entre actitudes y comportamientos de las personas hacia el ejercicio y la salud, se tiene que buscar en la escasa e inadecuada utilización de las instalaciones deportivas, y el limitado conocimiento de los métodos científicos que guían la práctica del ejercicio, además de sus propios problemas personales.

Variables demográficas y acondicionamiento físico

1. Género y actividad física

Plantea Cordente (2008), que en la mayor parte de los estudios transversales realizados con niños y adolescentes, parece muy clara la diferencia en el nivel de

actividad física en ambos sexos, a favor de los varones, a partir de cierta edad. Esto podría deberse a que tradicionalmente, no se ha animado a que las muchachas jóvenes

y las mujeres sigan un estilo de vida físicamente activo. No obstante, de acuerdo con

este autor, en los últimos años, se han realizado estudios longitudinales en Finlandia y Holanda con resultados sorprendentes: aunque hasta entonces los varones son sensiblemente más activos que las mujeres, a partir de los 15 años entre los finlandeses y de los 21 entre los holandeses, las mujeres participan con más frecuencia en actividades físicas que los hombres. La diferencia a favor de los varones en estos estudios esta en la cantidad de actividad física vigorosa. En efecto, mientras las

mujeres participan en más actividad física moderada, los varones se hacen bien más sedentarios bien más vigorosamente activos.

Una explicación a este fenómeno para Cordente (2008), puede estar relacionada

con el alto valor que se le da a la igualdad entre sexos dentro de la sociedad finlandesa

y otras sociedades del norte de Europa. En Finlandia, por ejemplo, la mujer fundó la

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primera federación deportiva nacional (gimnasia) y hoy en día las organizaciones deportivas femeninas siguen siendo muy fuertes, atrayendo a un gran número de participantes jóvenes y haciendo grandes esfuerzos para asegurar la participación de las mujeres finlandesas en actividades físicas.

Sin embargo, de acuerdo con Gruson (2008), en otro tipo de sociedades, como pueda ser la latinoamericana, dentro de la cual se incluye la venezolana, la actividad física en la infancia y juventud tiene que ver con la formación de la identidad de género. Por ello, los estereotipos sexuales típicos han encasillado a las muchachas jóvenes en la consecución de buenos resultados académicos, la pasividad, la dependencia, la armonía, la seducción, la orientación al mundo privado, mientras se animaba a que los muchachos jóvenes consigan logros en actividades físicas. Si entre los niños se valora más la proeza física que la habilidad intelectual, se puede esperar a que las muchachas jóvenes exhiban niveles más bajos de auto-concepto físico, porque la sociedad tiende a ver a los muchachos jóvenes como “grandes y fuertes” y a las muchachas como “dulces y delicadas”.

Además, según el estudio realizado por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador en 2005, citado por Gruson (2008), el deporte es también el modo en que la sociedad “facilita” y/o “legitima” la relación grupal entre varones, constituyéndose en uno de los medios por los cuales un varón joven se relaciona o divierte con sus amigos, tanto en la propia práctica como en los momentos posteriores. Para la mujer, la relación legitimada por el discurso dominante con sus iguales sería el acto de ir de compras. Se ve, por tanto, que la relación que los dos géneros tienen con el deporte y las actividades físicas es radicalmente diferente. Se observa que los varones son más activos que las mujeres y que, además, tienen tendencia a realizar actividades físicas más exigentes. En consecuencia, éstas tienen un mayor nivel de actividades físicas moderadas y ligeras, así como de actividades sedentarias.

También, en el trabajo de Sánchez (2000, citado por Gruson (2008), ) realizado en una muestra de 1.686 sujetos, se observó que el nivel de salud general percibido por

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las mujeres es inferior al de los hombres y se achaca este resultado a que, aunque el género directamente no es en sí mismo un elemento diferenciador respecto al estado de salud general, en la muestra estudiada el nivel de actividad física regular entre las mujeres fue sensiblemente inferior al de los hombres (38% vs. 68,3%), mientras el consumo de tabaco era muy superior entre las mujeres (34,7% vs. 19,5%).

Plantean García, Lagartera y Puig (2007), que ciertos momentos del desarrollo, como la adolescencia o la maternidad, pueden tener un impacto significativo en la participación en actividad física de las mujeres. Las responsabilidades derivadas de los diferentes roles de la mujer como ser madre, empleada y esposa limitan mucho el tiempo para comprometerse en programas de ejercicio. Además, en las capas sociales más bajas, se encuentra con que las mujeres pueden:

a) Estar menos informadas acerca del papel de la inactividad física en la etiología

de las enfermedades crónicas y sobre como una vida llena de ejercicio lleva a una mejor salud.

b) Tener menores ingresos y, por lo tanto, no disponer de dinero para apuntarse a

un gimnasio, u otro tipo de instituto.

c) Tener que trabajar mucho tiempo y tener horarios inflexibles para cuidar de sus

familias.

d) Desarrollar trabajos más exigentes desde el punto de vista físico.

Por tanto, a la vista de los datos expuestos en este punto, se puede considerar como una hipótesis parcial de este trabajo que el género es un factor determinante del nivel de actividad física, siendo las mujeres menos activas que los hombres.

2. Edad y actividad física

Multitud de estudios realizados en niños y adolescentes confirman la impresión de que la actividad física regular disminuye con la edad. En 1986, Saris y colaboradores (citado por Cordente, 2008), describen los cambios longitudinales que se producen en

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el nivel de actividad física diaria en niños y niñas de 6 a 12 años de edad utilizando durante 24 horas la relación existente entre la frecuencia cardiaca (FC) y el consumo de oxigeno (VO2). El gasto energético por kilogramo de peso disminuye progresivamente durante estos 6 años, como también lo hace el porcentaje de tiempo utilizado en realizar actividades vigorosas, definidas por una frecuencia cardiaca superior al 50% del consumo máximo de oxigeno (VO2max). Según los mismos autores, el gasto energético desciende desde los 12 a los 18 años pero en menor medida que en años anteriores.

En este sentido Cordente (2008) hace referencia al estudio de Bogalusa de Myers, Strikmiller, Webber y Berenson (2006) realizado en 1.017 sujetos de 9 a 15 años, y al trabajo de Sánchez-Barrera, Pérez y Godoy (2005), realizado en Granada en una muestra de 625 sujetos (355 hombres y 270 mujeres) de 10 a 74 años de edad, que debían indicar el nivel de actividad física que habían desarrollado en los periodos de su vida correspondientes a diferentes rangos de edad, se observa como, en ambos sexos, se registra un descenso del nivel de actividad física con el paso de los años y, consecuentemente, aumentan las actividades sedentarias.

En la revisión realizada por el National Center For Chronic Disease Prevention And Health Promotion (1997; citado por Cordente, 2008), se señala que la actividad física tiende a ser rechazada firmemente durante la adolescencia. Por ejemplo, señala que en los Estados Unidos, el 69% de personas de 12-13 años de edad tomaban parte en, al menos, tres días de actividad física vigorosa a la semana, pero sólo el 38% seguía haciéndolo a los 21 años. El 72% de 9º curso realizaban estos niveles de actividad física, pero sólo 55% de 12º curso continua haciéndolo.

Según la revisión de Sallis (2000) e Ingram (2000), ambos citados por Cordente, (2008), el declive de la actividad física con la edad es uno de los hallazgos más contundentes de la epidemiología de la actividad física. Los estudios más importantes a este respecto señalan que el mayor declive se produce entre los 13 y 18 años y que suele ser más fuerte en varones que en mujeres. Este es un fenómeno conocido pero

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no correctamente entendido debido a que no se conoce con certeza su mecanismo primitivo. No se sabe si es biológico o ambiental.

Señala además el citado autor que en una revisión de los trabajos realizados con animales señala que el declive de actividad física con la edad se produce en la mayor parte de las especies, desde los insectos a los monos, pasando por los roedores. En algunos estudios, incluso se observan declives durante la juventud similares a los de los seres humanos. Esto sugiere que existe una base biológica en la pérdida de actividad física y que esta tenga probablemente que ver con el mecanismo de la dopamina que, actuando en zonas específicas del cerebro, es la encargada de regular la motivación para la locomoción.

3. Entorno familiar y relacional

Los diversos estudios que tratan los factores que influyen en los hábitos saludables en los niños y adolescentes señalan la importancia de los factores sociales y del entorno. Entre las adolescentes estos factores son aún más importantes a la hora de realizar actividad física que las propias facultades físicas que pueda tener la chica. La teoría social cognitiva de Bandura (1986; por Cox, 2009), señala los conceptos de refuerzo, auto-eficacia, expectativas de éxito, aprendizaje a través de modelos, como puntos de importancia del entorno de apoyo para conseguir, establecer y mantener patrones regulares de actividad física. Una cadena duradera de refuerzos provenientes de personas significativas (directamente y a través de modelos) puede explicar el mecanismo mediante el cual las personas significativas consiguen influenciar la participación de niños y adolescentes en actividad física y otras actividades saludables durante su tiempo de ocio.

Los estudios realizados sobre hábitos deportivos de los españoles por García Ferrando (2003), en las últimas décadas han dejado suficiente evidencia empírica de la influencia positiva de la familia en la configuración de tales hábitos. No se trata tanto de que el deporte se tienda a practicar en familia, como más bien de la importante

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influencia de un padre o madre que hagan deporte sobre los hábitos deportivos de los hijos.

Con respecto al grupo de iguales, es para el/la adolescente la principal célula de desarrollo social, “el trampolín desde el que el adolescente se lanza a la vida”, como lo expresa Cox (2009, p. 59). En el proceso de socialización del adolescente, el grupo de iguales cumple una doble función:

a) Refugio frente al desamparo motivado por su progresivo alejamiento de los

padres/familia y la inseguridad que le produce su propia inmadurez e inexperiencia.

b) Núcleo de identificación por excelencia: el adolescente necesita experimentar

entre sus iguales su propia identidad, tanto en el plano de lo emocional (sentimientos e intereses) como en el plano de la realidad (experiencias coetáneas con la gente de su generación y de su tiempo).

Señala Cox (2009), que en el grupo de iguales, el adolescente se siente fuerte y apoyado frente a la debilidad que experimenta en su relación con los adultos; puede encontrar su propios límites, desde una identidad compartida: un mundo de valores comunes, un lugar donde poder expresarse libremente, en el que sentirse entendidos, lejos del control del adulto. Por lo tanto, además de las influencias paternales, las otras posibles influencias sociales en la conducta, con respecto a la actividad física en niños y adolescentes, incluyen la presión de los amigos que pueden incluso reemplazar las influencias paternales. Tales influencias de los iguales parecen tener más importancia en los muchachos que en las muchachas, empujando así a los chicos a ser más activos que las chicas. Esto puede ayudar a explicar el declive mucho más rápido en la práctica de actividad física entre ellas durante la adultez temprana.

Los resultados del estudio realizado por Anderssen y Wold (1992; citados por Cox, 2009) en una muestra de 904 niños y niñas noruegos de 13,3 años de edad media,

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confirman que los niveles de actividad física de padres y amigos tienen una influencia consistente y persistente en los adolescentes, tanto por la imitación de los modelos que éstos llevan a cabo como por el apoyo recibido.

Asimismo en el estudio de Hagger, Cale y Almond (1997; citados por Cox, 2009) realizado en Inglaterra sobre 45 sujetos (25 niños y 20 niñas) de 9 a 11 años, podemos observar como los hábitos de actividad física de los padres se reflejan en la actividad física de los niños y niñas. Además, se observó que en el caso de las niñas lo que más las animaba a practicar actividad física era el ánimo que les proporcionaban sus padres, mientras que en el caso de los chicos lo que más les alentaba a realizar actividad física era que sus propios padres lo hicieran.

En la revisión realizada por Marcus (1995; citado por Cox, 2009) se ha identificado el apoyo social familiar como un fuerte predictor del mantenimiento del ejercicio para las mujeres. Se ha mostrado que individuos que se ejercitan con sus cónyuges tienen proporciones más altas de adhesión al ejercicio que aquéllos que se ejercitan solos. Todos estos datos llevar a considerar que el nivel de actividad física de las personas del entorno de los adolescentes, padre, madre y amigos supone una influencia muy importante en su propio nivel de actividad física. Esto es especialmente así entre las mujeres.

4. Nivel socioeconómico y actividad física

Según podemos ver en los distintos estudios científicos que han tratado el tema se observa una asociación positiva entre pertenencia a un nivel socioeconómico alto y el nivel de actividad física. En la revisión de Marcus (1995, citado por Cox, 2009), se señala que el nivel de actividad física tiene una importante relación con el nivel socioeconómico del sujeto y que cuanto mayores son sus ingresos menor es el grado de sedentarismo. Lo mismo observaron Pratt, Macera y Blanton (1999), igualmente citados por Cox (2009) en su análisis de diferentes encuestas nacionales de actividad

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física realizadas en los Estados Unidos. Estos autores encontraron esta relación tanto en los adultos como en los adolescentes, aunque señalan que es más marcada entre los primeros.

De igual manera Cox (2009), refiere que Karvonen y Rimpela (1996 y 1997) realizaron un estudio en 1.048 sujetos finlandeses de 16 a 18 años, encontrando que el desempleo prolongado de los padres predecía un alto consumo de grasa en la dieta y un bajo nivel de actividad física entre las hembras y altos índices de consumo de alcohol entre los varones. Asimismo, encontraron que en el ámbito individual las características socioeconómicas correlacionaban fuertemente con los comportamientos relacionados con la salud. Un bajo nivel socioeconómico predecía un elevado consumo de tabaco y alcohol entre los hombres y actividad física disminuida entre las mujeres. Se deduce de estos datos que el nivel socioeconómico influye de manera importante en el desarrollo de un adecuado nivel de actividad física entre las personas.

5. Tipo y nivel de educación y actividad física

Son muchos los estudios que indican que el nivel de estudios elevado es importante, tanto para la iniciación como para el mantenimiento de pautas de ejercicio. En el trabajo de Sánchez-Barrera, Pérez y Godoy en 1995, citado por Cox (2009), realizado en Granada sobre 625 sujetos (355 hombres y 270 mujeres) de 10 a 74 años de edad que debían indicar el nivel de actividad física que habían desarrollado en los periodos de su vida correspondientes a diferentes rangos de edad, se observa como los sujetos son más activos cuanto mayor es su nivel educativo.

De igual manera Cox (2009), hace referencia a otros trabajos que asumen estas variables y entre ellos cita a los siguientes: Pate, Heath y Dowda (1996), en su estudio realizado sobre una muestra de 11.631 adolescentes encuentran que altos niveles de actividad física están asociados con una percepción más positiva de la actuación académica. En la revisión de Marcus (1995), se señala que el nivel de actividad física

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es directamente proporcional al nivel educativo siendo, por lo tanto, los sujetos con un menor nivel de educación los que tienen mayor probabilidad de ser sedentarios.

De igual manera acota el citado autor que, en su estudio acerca de la relación del nivel de actividad física con diferentes variables en 40.261 californianos adultos, Hawkins, Cockburn, Hamilton y Mack (2004), encontraron que el grupo de mayor nivel educativo era aquél que era físicamente más activo.

Mientras en el de Randsell y Wells (1998), cuyo propósito era el de analizar la actividad física relativa a raza/etnia, edad, nivel de estudios e ingresos económicos en una muestra de mujeres urbanas de 40,5 años de edad media, se encontró que el nivel educativo es el único predictor significativo de actividad física de tiempo libre entre las mujeres blancas.

La información precedente permite concluir que, en nuestra sociedad el éxito o el fracaso académico conllevan un sinnúmero de valoraciones del medio, condicionan el status social dentro del grupo de iguales y determinan las expectativas futuras, no sólo académicas sino también sociales. De hecho, el éxito o fracaso escolar parecen implicar o suponer la presencia o carencia de una serie de características en la persona que van más allá de lo estrictamente académico, entre ellas la participación habitual en actividad física.

Variables antropométricas y actividad física

El término “antropometría” etimológicamente significa “medida del hombre", si bien es más acertado decir que la antropometría es el conjunto de técnicas, y no una ciencia, que permiten medir al hombre, por lo cual no debe ser considerada como una finalidad sino como un medio

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1. Talla y peso

Es bien sabido que la cantidad y el tipo de ejercicio que realiza una persona influyen de manera significativa en la salud y el peso. El exceso de grasa corporal es perjudicial para el organismo ya que supone un mayor esfuerzo para las articulaciones y los tejidos circundantes, aumenta el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer (incluyendo el cáncer de colon, de mama y renal), diabetes y enfermedades cardiacas. Por consiguiente, las personas que hacen ejercicio regularmente no sólo mantienen un peso más saludable, sino que también presentan un menor riesgo de padecer enfermedades crónicas, además de tener unos huesos y articulaciones más sanas.

Durante los últimos 20 años, refiere Ortega (2002), la obesidad ha alcanzado el nivel de epidemia en numerosos países tanto en los de alto desarrollo como entre los de recursos más limitados. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han pronosticado que, en los Estados Unidos si dicha tendencia se mantiene en el índice actual, el 40 por ciento de la población estadounidense (68 millones de personas) será obesa en el 2010.

Dicho incremento se aplica a ambos sexos, todos los grupos raciales y étnicos y todas las edades. Desde 1980, la tasa de obesidad se ha duplicado entre los niños y triplicado entre los adolescentes y adultos jóvenes; se considera que el 15 por ciento de los niños y adolescentes entre los 6 y 19 años, alrededor de 9 millones de jóvenes, tiene sobrepeso. Otro 15 por ciento de niños y adolescentes corre el riesgo de padecerlo, lo que significa que su índice de masa corporal (IMC) oscila entre el percentil 85 y el 95.

Para el citado autor, una de las medidas de mayor uso para evaluar la relación talla – peso es el Índice de Masa Corporal (IMC), el cual es una estimación de la grasa corporal basada en la altura y el peso. Si bien es generalmente preciso y fácil de calcular, el IMC puede dar resultados demasiado altos en atletas o personas con músculos grandes y pesados. Asimismo, puede dar lecturas exageradamente bajas en

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personas mayores con poca masa muscular. Aunque no es una herramienta de

diagnóstico perfecta cuando se utiliza de forma aislada, un alto IMC indica que existe

riesgo de padecer enfermedades cardiacas, diabetes, cáncer, alta tensión arterial y

osteoartritis. En adultos mayores de 20 años, el IMC se encuentra dentro de una de las siguientes categorías:

Cuadro 1 Índice de Masa Corporal

Categoría

IMC

Riesgo

Bajo peso

< 18.5

18.5 -

 

Normal

Bajo

 

24.9

25.0 -

 

Sobrepeso

29.9

Moderado

Obesidad

30.0

Obesidad I

30 - 34.9 35 - 39.9

Alto Muy alto Extremo
Alto
Muy alto
Extremo

Obesidad II

Obesidad III

40.0

Fuente: Ortega (2002).

Los cálculos del IMC de acuerdo con los señalamientos de Ortega (2002), son un poco más complicados cuando se evalúa a jóvenes de entre 2 y 20 años. Los niveles de

grasa corporal en los jóvenes varían a medida que éstos crecen, bajando durante los años preescolares y aumentando en la adultez. Asimismo, la grasa corporal es distinta

en niños y niñas a medida que maduran. Por esta razón, el IMC para jóvenes, también denominado IMC por edad, se calcula según el sexo y la edad.

Cada uno de los cuadros de IMC por edad contiene una serie de curvas que

indican los percentiles específicos que reflejan dichos patrones de crecimiento. Por

ejemplo, que un niño tenga un percentil 60 de IMC indica que el 60 por ciento de los

niños estadounidenses del mismo sexo y edad tiene un IMC inferior.

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Variables de riesgo 1. Condiciones de riesgo y actividades físicas

En términos generales, según lo expresado por Ortega (2002), una condición

secundaria es cualquier problema médico, social, emocional, mental, familiar o colectivo

que puede experimentar una persona con una discapacidad primaria. La diabetes, la

hipertensión, el alto nivel de colesterol y el cáncer están a menudo relacionados con el

sobrepeso y la obesidad. Si bien es cierto que dichas condiciones secundarias también

pueden darse en una persona con peso normal, las investigaciones muestran que el

riesgo de padecer dichas condiciones suele ser mayor en personas con sobrepeso u obesidad.

Indica Ortega (2002), que la diabetes tipo 2 (no insulino dependiente),

anteriormente considerada una enfermedad de adultos, ha aumentado

espectacularmente en niños y adolescentes. Los adolescentes con sobrepeso tienen un

70 por ciento de probabilidades de convertirse en adultos con sobrepeso u obesidad.

De acuerdo con el CDC, alrededor de 17 millones de estadounidenses padecen

diabetes tipo 2, lo que constituye más del 90 por ciento de los casos de diabetes. Otros

20 millones tienen pre diabetes (niveles de glucosa en sangre superiores a lo normal),

lo que constituye un importante factor de riesgo para desarrollar diabetes en un futuro. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases) estima que puede atribuirse un

70 por ciento del riesgo de diabetes al exceso de peso.

Debido al incremento del sobrepeso y la obesidad en los Estados Unidos, han aumentado también los costos de atención médica asociados a tales enfermedades (tanto directos como los indirectos). Dichos costos están a menudo relacionados con el

tratamiento de las condiciones secundarias que acompañan al aumento de peso. La

mayoría de los estudios muestran también un aumento de la tasa de mortalidad como consecuencia de las mismas. Cada año, se asocian con la obesidad miles de muertes en numerosos países. El riesgo de muerte es entre un 50 y un 100 por ciento mayor en

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personas obesas que en personas de peso normal, y suele deberse a causas cardiovasculares.

2. Hábitos Alimenticios y actividades físicas

Los hábitos alimentarios varían enormemente de unos individuos o culturas a otros. Esta variabilidad no radica solo en los alimentos, sino que también existen diferencias en cuanto a la frecuencia e importancia social de las comidas. Para muchas personas, poder comer en familia compaginándolo con el trabajo, las actividades escolares y el ocio es un logro excepcional. Se come más que nunca en restaurantes de comida rápida. ¿Por qué?, las razones estan claras: rapidez de servicio, comodidad y poder elegir lo que se va a comer. Sin embargo en un momento en el que cada vez existe una mayor preocupación acerca del valor nutritivo de los alimentos, es bueno saber lo que comemos cuando vamos a un restaurante de comida rápida.

La mayoría de las comidas rápidas contienen algunos de los nutrientes necesarios, sobre todo proteínas y algunas vitaminas y minerales. Lo que no suele aportar, sin embargo, es vitamina A, vitamina C y calcio. Otro de sus inconvenientes es su elevado contenido de grasas, sodio y calorías, en relación a los nutrientes que proporcionan. Su bajo contenido en fibra también es otro aspecto preocupante que conviene tener en cuenta.

Muchos establecimientos de comida rápida ofrecen otros platos como ensaladas o macedonias de frutas. Si se desea mantener un contenido nutricional elevado pero bajo en grasas, se recomienda que las salsas se tomen con moderación. Si para comer se elige una hamburguesa, es mejor seleccionar una sencilla que una "de lujo", ya que esta última suele contener el doble de carne y con frecuencia está aderezada con salsas y quesos muchísimo más ricos en grasas y calorías.

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Generalmente el pescado y el pollo en forma de comida rápida se toman fritos y por tanto son más ricos en grasas y calorías que una hamburguesa pequeña. Es mejor optar por establecimientos donde se pueda tomar, por ejemplo, una pechuga de pollo (o cualquier otra carne magra) con pan integral acompañada de una ensalada verde.

Los alimentos de conveniencia han dejado atrás su imagen inicial de ser comidas poco nutritivas y ricas en grasas y sal. Actualmente existe en el mercado una gran oferta de artículos de preparación rápida que son perfectamente sanos. El pollo, el pescado o la carne magra son mejores preparados a la plancha o la parrilla. Sin embargo, es conveniente leer siempre las etiquetas para conocer su contenido en sal y grasas. En realidad no es difícil seleccionar bien si se siguen las mismas pautas que para los alimentos frescos.

Plantean Vázquez, Cos y López (2005), que la sobrealimentación es la causa principal de esta catástrofe. La persona obesa no tiene control sobre su apetito debido al estrés, a tener un estado emocional, inseguridad o ansiedad, aunque también puede ser debido a un desarreglo de su metabolismo. La obesidad conlleva problemas contra la salud, entre otros la alta presión arterial, la diabetes o los problemas cardíacos o los riñones. Para contrarrestarla, la persona debe seguir una dieta baja en calorías y rica en alimentos nutritivos, comer con mesura tres comidas diarias, incluyendo frutas frescas, jugos naturales, verduras y cereales. La dieta debe ir acompañada de paseos diarios, ejercicios y masajes.

Según las especialistas citadas, en el año 2005, vio la luz una pirámide alimenticia ajustada a la población latina y a su cultura, haciendo énfasis en la importancia de comer cinco porciones diarias de frutas y vegetales frescos o congelados. Igual que otras pirámides, la latina tiene forma triangular, comienza en la base con ejercicios físicos y la ingestión de agua. El próximo escalón incluye las frutas y los vegetales. Los cereales, los frijoles, los granos, las legumbres y los vegetales con fécula le continúan.

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Más arriba se encuentran las proteínas de origen animal y una selección de grasas saludables. En la cúspide de la pirámide están los dulces, las grasas saturadas y las grasas trans, no recomendados para las personas obesas o que hacen dieta. El hecho de que los dos escalones de la base sean los más importantes, no significa que se le debe quitar el valor nutricional a los tres escalones de arriba.

Una porción de vegetales o frutas equivale a una taza de estos (frescos o crudos). Cinco porciones diarias de frutas y vegetales rebajan la presión sanguínea en una población saludable que necesita mantener un peso saludable - de acuerdo a su salud, sexo y estatura - haciendo deportes, caminando, o asistiendo a clases de ejercicios, Tai Chi o yoga. La falta de calcio es una de las causas de la osteoporosis, esa enfermedad que ataca los huesos y es común en las mujeres después de la menopausia. Una alimentación deficiente también puede ser la causa, según estudios, en Estados Unidos existen 10 millones de personas con osteoporosis, de las cuales un 80% son mujeres.

3. Estrés y actividad física

El estrés es la respuesta del cuerpo a condiciones externas que perturban el equilibrio emocional de la persona. Para Cox (2009), el resultado fisiológico de este proceso es un deseo de huir de la situación que lo provoca o confrontarla violentamente. En esta reacción participan casi todos lo órganos y funciones del cuerpo, incluidos cerebro, los nervios, el corazón, el flujo de sangre, el nivel hormonal, la digestión y la función muscular

Todo el mundo ha experimentando estrés en algún momento en su vida, pero hoy en día, lo más común es que el estrés forme parte de las vidas de millones de personas. El estrés es beneficioso hasta cierto punto porque obliga a reaccionar en situaciones que se consideran peligrosas, tanto física como emocionalmente; pero un exceso de este puede sobrecargar el cuerpo y tener consecuencias poco recomendables para la salud.

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Según Cox (2009), para obtener los beneficios del ejercicio sobre el estrés no es necesario embarcarse en deportes olímpicos, ni siquiera en formas de hacer deporte específicas como trotar o hacer pesas. Lo más importante en este caso es que haya una constancia en la práctica de esa actividad física. Elegir una actividad física con la que se sienta totalmente a gusto y que además le resulte placentera es la mejor forma de garantizar que la practicará de forma regular.

Quizás lo que le guste es dar paseos por el parque para ver los pájaros, quizás remar en un lago o es posible que después de un día en su oficina lo que realmente le guste es dar puñetazos a un saco de boxeo. Tomar clases de baile, trotar, nadar o patinar puede ser igual de beneficioso para reducir su estrés. Practicar esta actividad al menos durante 30 minutos, cinco días a la semana es un fantástico seguro contra el estrés y otro tipo de dolencias físicas.

El objetivo de la actividad física contra el estrés de acuerdo con las referencias de Cox (2009), es liberar a su cuerpo de sus efectos negativos, pero también su mente. Si se trabaja en una oficina llena de gente, o tiene que hablar e interactuar con personas todo el día, debe elegirse una actividad en la cual la persona pueda obtener tiempo para estar consigo mismo. Suscribirse a una clase de aeróbic llena de gente quizás no le resulte demasiado relajante, pero caminar a buen ritmo por el parque sin hablar con nadie, sí. Por el contrario, si el trabajo supone cierto aislamiento o si trabaja desde la casa, es recomendable intentar que la hora del ejercicio sea un momento para socializar. Una buena forma para estimular la práctica diaria del ejercicio es preparase, solo o con alguien, para algún tipo de evento deportivo, como por ejemplo, una maratón o una carrera de ciclismo.

4. Satisfacción laboral, estrés y actividad física

El estrés laboral se conceptualiza de acuerdo con Cox (2009), como el conjunto de fenómenos que se suceden en el organismo del trabajador con la participación de los agentes estresantes lesivos derivados directamente del trabajo o que con motivo de

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este, pueden afectar la salud del trabajador. Los factores psicosociales en el trabajo representan el conjunto de percepciones y experiencias del trabajador, algunos son de carácter individual, otros se refieren a las expectativas económicas o de desarrollo personal y otros más a las relaciones humanas y sus aspectos emocionales.

El enfoque más común para abordar las relaciones entre el medio ambiente psicológico laboral y la salud de los trabajadores de acuerdo a Llaneza (2008), ha sido a través del concepto de estrés. Tanto en los países en desarrollo como en los estados industrializados el medio ambiente de trabajo en conjunto con el estilo de vida provocan

la acción de factores psicológicos y sociales negativos. Por ello la importancia de su

estudio desde el punto de vista profesional ha ido aumentando día con día, estos estudios deben incluir tanto los aspectos fisiológicos y psicológicos, como también los efectos de los modos de producción y las relaciones laborales.

Las actuales tendencias en la promoción de la seguridad e higiene en el trabajo incluyen no solamente los riesgos físicos, químicos y biológicos de los ambientes laborales, sino también los múltiples y diversos factores psicosociales inherentes a la

empresa y la manera como influyen en el bienestar físico y mental del trabajador. Estos factores indica el referido autor, consisten en interacciones entre el trabajo, su medio ambiente laboral, la satisfacción laboral y las condiciones de la organización por un lado

y por otra parte las características personales del trabajador, sus necesidades, su cultura, sus experiencias y su percepción del mundo.

Los principales factores psicosociales generadores de estrés presentes en el medio ambiente de trabajo involucran aspectos de organización, administración y sistemas de trabajo y desde luego la calidad de las relaciones humanas; por ello, el clima organizacional de una empresa se vincula no solamente a su estructura y a las condiciones de vida de la colectividad del trabajo, sino también a su contexto histórico con su conjunto de problemas demográficos, económicos y sociales. Así, el crecimiento económico de la empresa, el progreso técnico, el aumento de la productividad y la estabilidad de la organización dependen además de los medios de producción, de las

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condiciones de trabajo, de los estilos de vida, así como del nivel de salud y bienestar de sus trabajadores.

En la actualidad plantea Llaneza (2008), se producen acelerados cambios tecnológicos en las formas de producción que afectan consecuentemente a los trabajadores en sus rutinas de trabajo, modificando su entorno laboral y aumentando la aparición o el desarrollo de enfermedades crónicas por estrés. Otros factores externos al lugar de trabajo pero que guardan estrecha relación con las preocupaciones del trabajador se derivan de sus circunstancias familiares o de su vida privada, de sus elementos culturales, su nutrición, sus facilidades de transporte, la vivienda, la salud y la seguridad en el empleo.

La prevención y atención del estrés laboral constituyen para Llaneza (2008), un gran reto, los criterios para contrarrestarlo deberán ser organizacionales y personales. Los médicos de salud en el trabajo y profesionales afines, deben vigilar a sus pacientes y cuando sea posible a toda la organización con objeto de manejar el estrés en forma efectiva, aunque la participación del equipo de salud para efectuar cambios sustanciales con frecuencia es más difícil, pues los gerentes y empleadores generalmente buscan resolver el problema de los trabajadores en forma individual, pero rechazan la intervención en el origen del problema cuando esto implica la necesidad de cambios en el lugar de trabajo, por la posible disyuntiva entre la ganancia económica y el bienestar de los trabajadores.

Actitudes, motivaciones y expectativas hacia la actividad física

La actividad física es contemplada como un elemento beneficioso en general para el mantenimiento y la mejora de la salud, entendida ésta desde la triple dimensión Bio- Psico-Social y, en consecuencia, como un comportamiento deseable a incluir dentro del estilo de vida. Esto, sin duda, de acuerdo con Cordente (2008), constituye algo plenamente difundido y asumido por las sociedades avanzadas contemporánea.

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García Ferrando (1997; citado por Cordente, 2008), a partir de encuestas de cobertura nacional en España sobre la población general y sobre el grupo de los jóvenes realizadas desde 1975 hasta 1995, destaca los motivos expresados con más

frecuencia para la práctica de la actividad física, entre los cuales destaca el caber ejercicios, el gusto por hacer deporte, o por diversión y pasar el tiempo. Todos estos propósitos para la práctica de la actividad física implican tipos de ejercitación muy diferentes, tanto a nivel cualitativo (actividades físicas de ocio, recreación,

competición

)

como cuantitativo (frecuencia, intensidad

).

Por ello, los beneficios en la salud que se deriven de la práctica de la actividad física no dependen solamente de los efectos beneficiosos potenciales de la actividad física adecuadamente realizada, tal como lo prescriben los especialistas, sino de una multiplicidad de factores que se encuentran en relación directa con los propósitos por los cuales las personas realizan ejercicio físico.

Frederick y Ryan (1993; citados por Cordente, 2008), en su estudio realizado sobre 376 adultos de 39 años de edad media con un rango de 18 a 75 años, observan dos clases generales de actividades primarias: aquéllas caracterizadas como deporte y aquéllas que representan condición física y/o ejercicio. Estos dos tipos de actividad tienen tres posibles factores motivadores diferentes: a) El interés/disfrute (diversión, goce por la actividad per se); b) La motivación por la competencia (mejora de habilidad, competición); y, c) La motivación relacionada con el cuerpo (mejora de la apariencia, aumento de la condición física).

Los participantes en deportes están más motivados por un interés intrínseco y/o por la competición, comparados con los participantes que buscan mejoras en la condición física cuyo fin es más la mejora de la salud y la apariencia física. Se consideran el interés/disfrute y el desafío como propósitos intrínsecos en la medida en que pertenecen a la satisfacción derivada de la actividad per se. Las preocupaciones relacionadas con el cuerpo son extrínsecas en el sentido que la actividad se hace para

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lograr un resultado separable de la misma (la mejora de la condición física, de la apariencia física

El abandono de la actividad física de acuerdo con lo señalado por Cox (2009), será menor si mediante la actividad física se evocan experiencias emocionales positivas tales como: diversión, alegría, autosatisfacción, confianza, orgullo, arrogancia, entusiasmo o excitación, en lugar de centrarse únicamente en los beneficios sobre la salud o los resultados psicológicos. Visto así, los atletas jóvenes participan en actividades físicas por varias razones diferentes entre las que se encuentran la diversión, el desarrollo de habilidad, el desafío y la condición física.

Sin embargo, para el autor citado, parece que existen diferencias importantes en los motivos del adulto para participar en actividades físicas: desafío personal, sentido de logro, satisfacción personal y salud. Los adultos muestran un tipo de motivación diferente a la de las personas jóvenes con menos hincapié en la diversión y el disfrute como motivación para realizar ejercicio físico. La motivación relacionada con el cuerpo se asocia con aspectos más negativos, como la depresión, ansiedad y la autoestima más baja desde el momento en que tales preocupaciones relacionadas con el cuerpo reflejan una auto-imagen más negativa

En 1985, Biddle y Bailey (1995; citados por Cordente, 2008), evaluaron la motivación en una muestra de adultos participantes en actividad física para la mejora de la condición física. Sus resultados mostraron que para la mujer la descarga de tensión y los factores sociales fueron las razones más importantes para la participación, mientras que para los hombres lo era la salud. También se encontró que los hombres mostraron tener más motivos relacionados con la competición que las mujeres.

Así también el mismo autor afirma que las personas tienen actitudes positivas hacia aquellas cosas, personas, situaciones o conductas que creen que tiene atributos positivos y actitudes negativas hacia las que tienen actitudes negativas. Profundizando en los motivos por los que se practica deporte, Casimiro (1999; citado por Cordente,

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2008), destaca, entre otros: la necesidad de sentirse competente en un determinado comportamiento, la necesidad de afiliación (amistades), la necesidad de moverse o jugar, la salud, entre otros.

En una comparación entre atletas competitivos y recreativos, en los primeros destaca el rendimiento y la competición como motivaciones más importantes. En los atletas recreativos es mayor la motivación por el recreo, la forma física o la compañía que en los deportistas competitivos. Estos dos autores consideran que la motivación hacia el deporte es fundamentalmente intrínseca, ya que se suele practicar sin indicios de gratificación externa unida a la conducta. En definitiva, afirman que la motivación es el factor más importante para la adquisición de una habilidad motriz y comentan que el entorno del deporte está considerado como una motivación de logro por buscar excelencia, aunque la influencia del éxito o del fracaso es diferente en cada persona.

En cuanto a la percepción de la actividad física y su relación con el auto concepto, puede asumirse que, el ejercicio físico parece influir en la autoestima mediante agentes como la adopción de conductas saludables, experiencias sociales atractivas y enriquecedoras, refuerzo inmediato de personas significativas, sensaciones de bienestar somático, entre otros, provocando un aumento de la estabilidad emocional, de la imagen corporal positiva, del autocontrol, del bienestar, del rendimiento académico, de la creatividad y de la confianza. Además, en el polo opuesto, los beneficios se traducen en una disminución de la ansiedad, la depresión, la tensión en el abuso de sustancias nocivas y en la hostilidad.

En este orden de señalamientos, Tercedor (2001), afirma que la práctica correcta de actividad física está asociada a beneficios psicológicos, disminuyendo estados de ansiedad y depresión, mientras que presenta una relación positiva con la autoestima, bienestar mental y percepción de la propia capacidad. Por esta razón, numerosos autores han dedicado especial atención al estudio del autoconcepto, en un intento de comprobar hasta qué punto el hecho de poseer un determinado nivel de autoconcepto

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puede influir en la mayor o menor adherencia al ejercicio físico y en las actitudes hacia

la práctica física y deportiva.

En este sentido, tal como indica Torre (1998), la propia percepción de la habilidad

motriz va a incidir en la elección, práctica y hábito de determinadas actividades físico-

deportivas. Así mismo, de acuerdo con Sonstroem (1978; citado por Torre, 1998):

……el sujeto que percibe un buen nivel de habilidad motriz será el que presente actitudes más positivas hacia el ejercicio físico, lo cual repercutirá en el grado de involucración en sus comportamientos.

El autoconcepto se describe entonces como una estructura jerárquica y

multidimensional, compuesta de los siguientes factores: cognitivo, social, físico, familiar

y emocional. El conflicto surge al intentar establecer el tipo de relación que existe entre

sus componentes. Mientras para algunos autores se confirma la interdependencia entre

sus dimensiones, otros hablan de que los factores del autoconcepto no están

relacionados entre sí, es decir, que son independientes. Así, partiendo de que el

incremento en la forma física va a proporcionar un aumento de la competencia física

percibida, y que ésta a su vez, está asociada a incrementos en la autoestima, podemos

concluir que el autoconcepto o concepto que uno tiene de sí mismo, su estima personal

en relación con su faceta física, puede ser tanto el producto como el origen de una

mayor implicación en la práctica físico-deportiva.

Parece confirmarse, una vez más, que los seres humanos tienden a

comprometerse con actividades que incrementan o mantienen una autoestima positiva,

evitando en lo posible las que puedan afectar negativamente sobre la estima personal,

ya que las experiencias gratificantes actúan de refuerzo positivo, mejorando las

expectativas y la autoeficacia percibida de cara a emprender el desarrollo de cualquier

actividad.

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Por consiguiente, es posible deducir que la percepción de competencia física induce a un mayor interés por la actividad física vigorosa, y que estas dos variables pueden predecir consecuentemente la participación en el ejercicio. De hecho, Fox y colaboradores (1994; citados por Cordente, 2008), ponen el énfasis en que una disposición psicológica impropia y la autoestima baja son precursores del retiro de interés del deporte.

Por otra parte, debe destacarse que en su acepción más sencilla la actitud es la forma de actuar de cada persona; es decir, el comportamiento que emplea un individuo para hacer las cosas. En este sentido, puede considerarse la actitud como cierta forma de motivación social -de carácter, por tanto, secundario, frente a la motivación biológica, de tipo primario- que impulsa y orienta la acción hacia determinados objetivos y metas.

Eiser (1986; citado por Salazar, Montero, Sánchez y Santoro, 1998) define la actitud de la siguiente